Una Misión Inesperada por Uchihaivii3
Summary:

Por fin estaba de vuelta en la aldea, pero jamás pensó en que el estúpido de su amigo lo obligaría a hacer semejante misión, sin embargo habían importantes motivos para realizarla él mismo, aunque las prohibiciones de Naruto lo obligaron a alargarla más de lo necesario, pero ¿fueron realmente las reglas de esa misión las que lo hicieron alargarla o la mujer implicada era el motivo? Lo que Sasuke jamás imaginó es que la que parecía ser una misión sencilla lo llevaría a tener tantos problemas y dificultades, al punto incluso de casi perder a su familia. A veces el pasado trae muchas complicaciones en el presente.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

La historia es mía y en algunas escenas me inspiré en varios Doujinshis. También uno de mis personajes lo saqué de la novela literaria 'Sasuke Shinden' lamentablemente Pierrot no animó a ese personaje por lo que tuve que inventar su apariecia.

La historia está finalizada. Subiré de a dos capítulos. 

*Historia 100% SasuSaku

Todos los derechos reservados


Categoras: ANIME/MANGA, NARUTO Personajes: Sakura Haruno, Sasuke Uchiha
Generos: Drama, Romance
Advertencias: Lemon, Muerte de un personaje
Desafio:
Serie: Ninguno
Captulos: 15 Finalizado:Numero de palabras: 42316 Leido: 2819 Publicado: 23/07/2021 Actualizado: 13/08/2021

1. Capítulo 1 por Uchihaivii3

2. Capítulo 2 por Uchihaivii3

3. Capítulo 3 por Uchihaivii3

4. Capítulo 4 por Uchihaivii3

5. Capítulo 5 por Uchihaivii3

6. Capítulo 6 por Uchihaivii3

7. Capítulo 7 por Uchihaivii3

8. Capítulo 8 por Uchihaivii3

9. Capítulo 9 por Uchihaivii3

10. Capítulo 10 por Uchihaivii3

11. Capítulo 11 por Uchihaivii3

12. Capítulo 12 por Uchihaivii3

13. Capítulo 13 por Uchihaivii3

14. Capítulo 14 por Uchihaivii3

15. Epílogo por Uchihaivii3

Capítulo 1 por Uchihaivii3
Notas de autor:

Esta historia la publiqué hace mucho tiempo atrás pero Fanfic eliminó mi cuenta. Está finalizada pero la iré subiendo por parte.

 

Cabe mencionar que la escribí mucho antes de los actuales sucesos del manga y anime de Boruto. En ese entonces, no se sabía nada de Kawaki.  

Capítulo 1

Han pasado ocho años desde que fueron interrumpidos los exámenes Chunin por Momoshki y Kinshki. Posteriormente aparecieron varios villanos con el único fin de destruir Konoha, pero ninguno fue capaz de lograr su objetivo, puesto que la Aldea tenía un innumerable grupo de Shinobis dispuestos a dar la vida por defenderla. Sin embargo, uno de los tantos enemigos de la Villa heredera de la voluntad de fuego estuvo a punto de cumplir con el objetivo de destruirla junto a toda su gente, su nombre era Kawaki. Un joven poderoso que arrasó con las instalaciones de la aldea, incluso creyó que había derrotado al mismísimo Hokage, sin embargo, estuvo muy lejos de eso, su ingenuidad y arrogancia lo llevaron a la derrota.


Desde entonces, Konoha junto a las demás grandes naciones Shinobis, viven en paz. Obviamente siempre habrá ladrones, bandidos o secuestradores, pero más allá de eso no había mayores problemas.


Boruto, Sarada y Mitsuki ya tenían 18 años, los tres eran reconocidos Jounin que cumplían con éxito cada una de las misiones encomendadas. El séptimo Hokage, Naruto, estaba muy interesado en que la joven Uchiha formara parte de los escuadrones Anbu. Boruto aún era inmaduro, por lo que incluirlo a él, no sería una gran idea.


En la academia Ninja, nuevos Shinobis comenzaban a formarse, sin duda las generaciones nuevas tenían mucho talento y siempre había uno que otro pequeño que destacaba por sobre el resto.


-Shi-kun, eres asombroso. – gritaba una pequeña niña.


-Shi-kun ganó sin ningún esfuerzo, ¡es tan cool! – otra pequeña gritaba de manera eufórica.


Las niñas de no más de siete años estaban fascinada con aquel niño a quien apodaban cariñosamente como ‘Shi-kun’, sin embargo, aquel joven no era el único que se llevaba todos los elogios, otro chico de su misma edad tenía casi la misma popularidad que él, incluso se podría decir que se equiparaban en popularidad, las niñas estaban divididas entre uno y otro. Quizás el ser mellizos influía bastante, pero también era algo que ambos no podían evitar, era algo hereditario, algo que ambos llevaban en la sangre.


-¡Hey, chicos! Es hora de irnos. Recuerden que hoy es el cumpleaños de papá – Ambos aludidos se voltearon al escuchar aquella voz.


-¡Hermana! – gritó felizmente uno de ellos, mientras que el otro, un poco más calmado, fue con ella sin emitir una palabra.


-¿Papá ya volvió de la misión? – dijo el más calmado.
-Si, llegó esta mañana. En estos momentos se encuentra con el Séptimo, así que debemos darnos prisa, ya saben lo histérica que se pone mamá- dijo la Joven.


-¡Muy bien! Entonces, una carrera a casa – gritó emocionado el más parlanchín de los pequeños.


- ¡hmp! Hecho – dijo el otro igualmente emocionado y salieron corriendo a toda velocidad.


-¡Oigan! pequeños maleantes… Shisui, Itachi ¡esperen!- gritó Sarada en vano ya que ninguno de los dos escuchó, suspiró resignada. A veces sus hermanos lograban sacarla de sus casillas.


Shisui e Itachi Uchiha, mellizos. Ambos tan iguales, pero a la vez tan diferentes. Shisui Uchiha era mayor por dos minutos, su peinado, al igual que el de su hermano Itachi era el mismo que el de su padre a esa edad, con la diferencia que Shisui lo tenía un poco más largo y con una pequeña coleta, aunque a pesar de amarrarlo abajo, sus alborotados cabellos en la parte superior de su cabeza seguían igual de rebeldes. Su cabello era de un extravagante color rosa –herencia de su madre- y unos ojos tan negros como los de su padre. Él era muy tranquilo y serio, siempre se destacaba en la academia en todas las disciplinas y cada día se esforzaba por superarse. Itachi Uchiha en cambio, era todo lo contrario a Shisui, sobre todo en su personalidad. Itachi era mucho más alegre y extrovertido, le gustaba mucho hablar y socializar con sus compañeros, sus ojos eran de un verde Jade y su cabello era más corto que el de Shisui y era de un hermoso negro con reflejos azulados. Él al igual que su hermano también se destacaba en todas las disciplinas, en ese sentido sus padres eran muy estrictos con ellos a la hora de rendimiento tanto físico como académico, en especial su padre, que en su época de academia se destacaba en ambas cosas. Sin embargo, Shisui tenía una pequeña ventaja sobre su hermano en la parte física.


-¡Llegamos! – gritó Itachi. Sakura se asomó y les dio la bienvenida a sus dos hijos. Se acercó a ellos y los abrazó fuertemente.


-Mamá, basta… no me apretujes – dijo Shisui un tanto incómodo.


-Mamá no le hagas caso, es un amargado. Yo amo tus mimos – habló Itachi volviendo a abrazar a la pelirosa.


-Itachi es definitivamente igual a ti mamá – dijo Sarada mirando desde la entrada.


-Ven acá que me faltas tú – Agregó Sakura mientras se acercaba y abrazaba a su hermosa hija.


-Mamá, ya no soy una niña – dijo Sarada un tanto avergonzada.


-Para mí siempre serás mi niña, así que lo aguantas.


-¿No que había prisa? Papá vendrá pronto – dijo Shisui e Itachi apoyó las palabras de su hermano asintiendo.


-Es verdad, espero que Naruto logre entretenerlo lo suficiente. ¡Bien chicos, manos a la obra! – dijo una emocionada pelirosa.


Mientras la familia Uchiha comenzaba a preparar todo, Sasuke se encontraba con Naruto en su oficina hablando sobre la misión que había llevado a cabo el pelinegro.


-Sasuke, si lo que me dices es cierto puede ser un gran problema- Dijo seriamente el rubio.


-Si. Pensé que podía ser un error, pero cuando me dirigía a la tierra de las Olas sentí un extraño pero muy fuerte chakra, fueron solo unos segundos, por lo que no pude saber con exactitud de dónde provenía, solo sé que era enorme. – Dijo preocupado el Uchiha.


-Esto es preocupante Sasuke, sobre todo si no sabemos de dónde viene… Mandaré a un escuadrón Anbu a investigar – dijo Naruto.


-Si, era en dirección al norte de la tierra de las Olas, una de mis serpientes puede ir con ellos y dar las indicaciones. Aunque si desapareció de la nada, quizás está haciendo cambio de dimensiones – agregó el azabache.


-Es posible, así como también es posible que controle su chakra o tenga a alguien con la habilidad de tu compañera de Taka y le oculte su poder- dijo pensativo el séptimo.


-Esperaré el informe Anbu, si no encuentran nada, iré yo – dijo Sasuke de manera determinada.


-Bien, pero por ahora te tengo otra misión – Dijo el rubio mirando fijamente a Sasuke y posteriormente le tiró un pergamino. Sasuke lo desenvolvió con su brazo implantado, lo leyó, apareció una vena en su frente y miró a Naruto.


-¡ME NIEGO! – Dijo molesto y tirándole de vuelta el pergamino.


-Si serás teme!...Ya hablaremos de esto, será mejor que vayas a descansar – dijo Naruto.


-¡hmp! Usuratonkachi.


Sasuke salió de la oficina y fue rumbo a su casa. Tres meses había demorado su misión en la tierra de las Olas, y como sus misiones ya no duraban años como cuando Sarada era una bebé, él había estado presente en el crecimiento de sus mellizos y eso lo ponía contento.


Al llegar a su casa, vio que las luces ya estaban apagadas. Nunca le había gustado llegar de noche y no ver luz, si bien, los años habían pasado, ese trauma de la masacre a todo su clan seguía presente en su memoria. Entró a su casa tranquilamente y no había nadie, quizás todos habían salido. Fue por un vaso de agua luego de quitarse su capa y grande fue su sorpresa al encender la luz.


-¡Sorpresa! – gritaron al unísono su mujer y sus hijos, quienes tenían la cocina totalmente decorada y muchos regalos para él. Un agradable calor sintió en su pecho. Sin embargo solo se limitó a sonreír. Seguía sin ser bueno expresándose.


-Felicidades, cariño – dijo Sakura mostrándole una radiante sonrisa. Shisui e Itachi se tiraron encima de su padre para abrazarlo y Sasuke acarició los cabellos de sus hijos. Finalmente Sarada también lo abrazó ocultando la cara en el pecho de su padre.


-Felicidades, papá. Sigues igual de guapo que siempre – dijo su primogénita mientras besaba su mejilla.


-Hmp, eso ya lo sé – contestó con una sonrisa ladeada.


-Ególatra – le sonrió su hija y luego le entregó sus regalos.


Sasuke agradeció cada detalle de su familia, se sentía contento. Había olvidado que ese día era su cumpleaños, desde que perdió a sus padres jamás volvió a celebrar su cumpleaños hasta que se casó con Sakura.


-Bien, serviré pastel – anunció la Matriarca de la familia, Sarada le ayudó y todos compartieron muy a gusto. Ya era tarde y los mellizos y Sarada fueron a sus respectivas habitaciones ya que los pequeños debían ir a la academia y Sarada tenía una misión temprano por la mañana.


-Sasuke, el baño está listo, te dejé ropa limpia junto a la cesta de las toallas – le dijo su esposa y él agradeció con la mirada. Mientras la pelirosa preparaba todo para dormir, él se daba una reparadora y agradable ducha, posteriormente salió con su yukata puesta.


Sakura estaba doblando un par de prendas y Sasuke la abrazó por atrás. 


-¿Recuerdas mi regalo de cumpleaños antes que Sarada naciera? – dijo Sasuke suavemente en el oído de su esposa. Sakura sonrió.


-Es un regalo sagrado para tu cumpleaños – dijo ella apretándose más a él notando la creciente erección de su marido.


-Lo estoy esperando, señora Uchiha.


Sakura se volteó quedando frente a él, lo empujó levemente hasta la cama y él se dejó caer mirándola fijamente a los ojos. Ella vio el ardiente deseo en sus pupilas negras y lentamente comenzó a desabrochar su bata para dejar al descubierto aquel trabajado abdomen. Notó que el Uchiha no se había puesto los bóxers limpios que ella le había dejado, miró la erección de su marido y se relamió los labios, se estremeció al ver el perfecto cuerpo de su marido.


Se puso a horcadas sobre él y comenzó a moverse para generar fricción entre sus intimidades, Sasuke cerró los ojos preso del deseo, extrañaba a su mujer, tres meses sin ella le habían pasado la cuenta. Ella comenzó a besar sus labios, él la acercó para profundizar aún más el beso, sus lenguas comenzaron una erótica danza. Sasuke iba a voltear sus cuerpos para tomar el control pero Sakura no lo dejó.


-Quieto… esta noche yo estoy al mando – Sasuke le sonrió y se relajó.


-Muy bien, sorpréndeme – dijo Sasuke en un susurro.


Sakura le quitó por completo la bata de baño y comenzó a besar su cuello dando leves mordiscos, siguió con su torso y abdomen, tomó su enorme erección con su mano y comenzó a masturbarlo lenta y tortuosamente. Sasuke comenzó a acelerar su respiración, sentía como el calor recorría su cuerpo, especialmente en bajo vientre, un ronco gemido salió de su garganta.


-Te gusta, Sasuke-kun? – Sasuke asintió mientras la miraba sin perderse detalle de lo que ella le hacía. Finalmente su mujer acercó su boca a su miembro y lo metió por completo, lamiendo una y otra vez turnándose con el movimiento de su mano, su lengua recorría la punta en círculos mientras su mano subía y bajaba provocando un erótico sonido, Sasuke dejó escapar un leve gemido, se sentía en el paraíso. Sakura se detuvo y se quitó su pequeño camisón de dormir quedando solo en sus diminutas bragas de encaje, nuevamente comenzó a moverse sobre el duro miembro de Sasuke provocando fricción en ambos sexos mientras se acariciaba sensualmente los pezones. Sasuke se estaba volviendo loco con aquella erótica imagen de su esposa.


-Lo siento, hasta aquí llegó mi autocontrol – Tomó a Sakura de la cintura y la besó de manera demandante, ella lo abrazó por el cuello mientras él la acostaba en la cama, le quitó su última prenda y comenzó a tocar su intimidad con sus dedos.


-estás tan húmeda… dime Sakura ¿Me extrañaste durante estos tres meses? – le pregunto mientras la acariciaba más y más rápido.


-si… - dijo ella en un gemido.


-y qué hacías cuando me extrañabas por las noches – le dijo mientras introducía dos de sus dedos en su cavidad.
- mmmm… Sasu… ke… - Sakura estaba al borde del precipicio.


-Dime… te tocabas cómo yo lo estoy haciendo ahora, Sakura – le dijo mientras aumentaba aún más el ritmo de su mano en el interior de su esposa.


-S… si.. ah! – Mientras Sasuke seguía penetrándola con sus dedos, ella tomó su erección y comenzó a tocarlo de arriba abajo también de manera más rápida.


-mmmm… - Sasuke dejó escapar un gemido, detuvo su mano y la de Sakura y se posicionó en la cavidad de su mujer penetrándola de golpe con una estocada.


-Ahhhh!! – Gimió Sakura ante aquella enorme sensación de placer.


-Shhh… no querrás que los chicos se despierten… mmm, has tenido a nuestros tres hijos y sigues siendo tan malditamente estrecha, me encanta! –Dijo acelerando aún más sus movimientos y besando de manera demandante a su mujer. Y luego de unos minutos de certeros movimientos, ambos llegaron al clímax de manera arrebatadora. Sakura se acostó a su lado susurrando un leve “te amo”, él guardó silencio y la abrazó protectoramente. Luego, ambos cayeron en los brazos de Morfeo.

Notas:

Continuará...

Capítulo 2 por Uchihaivii3

Capítulo 2

Sarada se fue muy temprano por la mañana de misión, Sakura se levantó para preparar el almuerzo de sus pequeños.


-Buenos días, mamá –Dijo Shisui sentándose a la mesa.


-Buenos días, cariño ¿tu hermano aún duerme? – preguntó su madre mientras le servía su desayuno.


-No, está tomando una ducha. Hoy tenemos clase de taijutsu y mi hermano quiere que lleguemos más temprano para practicar más. – dijo Shisui


-Eso me parece muy bien – Sasuke apareció uniéndose a la conversación y sentándose también a la mesa.


-Papá ¿podemos entrenar hoy después de la academia? Es que nuestra hermana estará de misión y no podrá ayudarnos – le dijo de manera esperanzada Shisui.


-Buenos días – Saludó Itachi sentándose también y todos los presentes lo saludaron.


-Bien, hoy después de la academia vendrán los dos a entrenar conmigo, pero les advierto que no seré tan flexible como la última vez. – Dijo Sasuke mirando a ambos infantes.


Una vez que terminaron de desayunar, los pequeños se fueron a la academia, Sakura fue al hospital y Sasuke fue a la torre del Hokage.


-Enviaste ya al escuadrón a investigar – dijo Sasuke en voz muy alta a un Naruto semidormido en el escritorio.


-¡Teme! Primero se golpea antes de entrar… Soy el Hokage y me debes respeto ‘ttebayo! – Dijo Naruto molesto por ser despertado tan abruptamente.


-¡hmp! Para mi sigues siendo un perdedor… ¿enviaste al escuadrón? – Preguntó nuevamente Sasuke.


-Si, salieron ayer a penas te fuiste de aquí. ¡Por cierto! Con respecto a la misión que me tiraste ayer por la cabeza, debes hacerla. No es un favor Teme, es una orden – dijo Naruto volviendo a sacar el pergamino que Sasuke le había devuelto ayer.


-Ya te dije que no lo haría dobe, no estoy interesado en lo absoluto. – dijo Sasuke negándose una vez más.
-Sasuke, eres el ninja perfecto, vamos qué tan malo puede ser – insistió el rubio.


-Pues entonces hazlo tu – dijo el pelinegro cruzándose de brazos.


-Sasuke, escoltar a la hija del señor feudal por un par de meses durante la estadía en Konoha no es tan malo, a demás dicen que es una mujer muy bella. Necesito que seas tú quien lleve a cabo esta misión porque se rumorea que el señor feudal está planeando resurgir a los Anbu Raíz, él es un admitido seguidor de ese maldito de Danzo.


-Ese maldito, después de años muerto, sigue dando problemas – dijo Sasuke apretando sus puños. Detestaba los ideales de aquel hombre y si alguien quería continuarlos, él se encargaría de detenerlo.


-Ahora entiendes por qué quiero que seas tú el que haga esta misión. Es posible que haya enviado a su hija para conseguir algún tipo de información, y como la mujer es extremadamente bella no le será difícil conseguir lo que se propone- Naruto volvió a entregarle el pergamino.


-Son seis meses… - Sasuke leyó nuevamente el pergamino, volvió a leerlo y la última parte le llamó la atención mirando al rubio.


-Si, se lo que estás pensando… debes hacerlo – Sasuke dudó un momento pero finalmente asintió, Naruto tenía razón, era necesario.


-Bien, ella se llama Keiko Fujimori, debes encontrarte con ella mañana en las puertas de la Aldea, ya sabes el rango de esta misión. Te deseo suerte – dijo el Rubio con una sonrisa zorruna.


Sasuke se dio media vuelta y fue rumbo a su casa.
Entró y notó que su esposa aún no llegaba del hospital, salió a la parte de atrás de su casa y se sentó a descansar.


-Estoy en casa – escucho a uno de sus hijos, su voz estaba extraña, era Shisui, si bien él nunca había sido eufórico, en esta ocasión estaba más serio de lo normal.


-¿Un mal día? – escuchó a su padre desde el patio y fue a sentarse junto con él, por un momento Sasuke recordó cuando él y su hermano Itachi se sentaban en la parte de atrás de su casa a charlar.


-si… más bien un fastidioso día – Dijo un tanto molesto el pequeño de cabellos rosas.


-ya veo…¿y tu hermano? – preguntó Sasuke.


-Se quedo en la academia practicando un poco más, dijo que no tardaría… papá ¿puedo preguntarte algo? – Dijo Shisui mirando los peces de la pequeña fuente que había en su casa.


-¿Qué es? – Dijo su padre.


-¿Por qué las niñas son tan fastidiosas?... es decir, me acosan a diario, no me dejan en paz y cada cosa que hago me la celebran como locas, lo mismo pasa con Itachi pero a él parece no importarle. Y hay una que supera con creces al resto, es como si ella besara el suelo por el que yo camino. Es tan molesta – exclamó el niño mientras tiraba una piedra al agua. Sasuke lo observó un tanto sorprendido, entendía perfectamente a su hijo y la molestia que sentía, pero no sabía cómo aconsejarlo en algo así.


-Solo ignóralas, eso hacía yo a tu edad – fue lo único que se le ocurrió decir en ese momento a su padre.


-Sabes, mamá dice que yo soy muy parecido a ti en actitud, es por esa razón que sabré exactamente cuándo encontraré una niña que me interese- dijo convencido el chico.


-¿eh? ¿Y cómo lo sabrás? – preguntó un tanto extrañado el Uchiha mayor.


-Porque soy igual a ti, entonces como tú te enamoraste de mamá, yo encontraré a una chica igual que mi madre, a puesto que ella era tranquila, no besaba el suelo por el que pasabas y no te fastidiaba? – Sasuke lo miró y un tick se apoderó de uno de sus ojos recordando a la Sakura de esa época.


- ¿Verdad que mamá era así? – Preguntó muy convencido el pequeño. Sasuke carraspeo.


-Pues… s.. si – Mintió el Uchiha.


-Creo que no estás en edad de conversar estas cosas, Shisui –Dijo una pelirosa que había escuchado gran parte de la conversación.


-Mamá, lo siento, es solo curiosidad… iré a cambiarme –Shisui se fue raudo a su habitación y Sakura se sentó junto a Sasuke.


-Así que yo era tranquila ¿eh? – Dijo Sakura sonriendo a Sasuke.


-¿Qué querías que le dijera? Si le decía que tú eras la más fastidiosa de todas, el pobre quedaría con un trauma al saber lo que le espera – dijo Sasuke un tanto divertido.


-¡Oye! Yo no era fastidiosa – dijo dándole un leve golpe en su hombro.


-Eras mi fan número uno, no puedes negarlo- le dijo con una seductora sonrisa a su esposa.


-Eres un idiota – dijo ella fingiendo enojo.


-Y tu una verdadera molestia – se acercó a ella y besó su mejilla, ella se sonrojó.


Después de que Itachi llegara, Sasuke fue con ambos a entrenar al bosque, sus hijos habían mejorado considerablemente, pero la ventaja que tenía Shisui por sobre Itachi también se estaba incrementando. Esa tarde decidió que ya era tiempo de enseñarles el jutsu característico del clan para que comenzaran a practicarlo.


-Bien ¿aprendieron las posiciones de manos? –Ambos asintieron – ‘¡Katon! Gokakyuu no Jutsu’ -
Sasuke hizo una gran bola de fuego y ambos niños quedaron sorprendidos.


-Ahora inténtenlo ustedes, recuerden que deben acumular el chakra en el pecho – Ambos chicos lo intentaron y la sorpresa fue grande al notar que la bola de Itachi era más grande que la de Shisui, si bien Shisui era hábil en casi todo, había una cosa en la que Itachi lo superaba y eso era el control de chakra. Sin duda una habilidad que heredó de su madre.


Después de un arduo entrenamiento ambos chicos llegaron exhaustos por lo que se dieron un baño, cenaron y se fueron a dormir.


-Los noté muy contentos, ¿fue un buen entrenamiento? – preguntó Sakura a su marido.


-Si, lo fue. Shisui supera en muchas cosas a Itachi, pero Itachi a diferencia de Shisui, heredó tu habilidad en control de chakra – dijo el Uchiha en un tono seco.


-¿Sucede algo? Estás más serio de lo normal – preguntó Sakura a Sasuke mientras ambos se preparaban para dormir.


-No es nada, solo estoy un poco cansado, buenas noches – Le dio un casto beso a su esposa y se acomodó para dormir.


Sakura apagó la lámpara y también se dejó vencer por el sueño.


Al día siguiente, Sasuke fue temprano a las puertas de la Aldea para esperar a la hija del Feudal, no le agradaba en lo más mínimo la misión que le había encomendado Naruto, no era para nada de su interés ser escolta de una mujer, pero de cualquier forma debía descubrir con qué fines venía la muchacha.


Luego de unos quince minutos de espera la mujer llegó escoltada por guardias de su padre, se puso frente a él y se quitó el sombrero de su capa, Sasuke se vio impresionado por unos instantes, Naruto le dijo que habían rumores de que la chica era guapa, pero esa descripción se quedaba corta, ella era una verdadera belleza, él no acostumbrara a fijarse en ese tipo de cosas pero fue imposible para él pasar por alto los atributos de aquella mujer, era alta, mucho más que Sakura, tenía un largo cabello color marrón y unos ojos de un tono violeta bastante exóticos, y una figura que volvería loco a cualquier hombre, su busto era grande, sin embargo ella irradiaba delicadeza y también una innata sensualidad.


-Buenas tardes, Soy Keiko Fujimori, tu debes ser Sasuke Uchiha ¿verdad? He oído hablar mucho de ti. Ansiaba conocerte – dijo ella dando a conocer su melodiosa voz.


-Si, será mejor que nos vayamos, te llevaré a la posada que el dob… el Hokage dispuso para ti – Dijo Sasuke con su característica seriedad.


-Pues adelante… ¡Vamos! – Dijo Keiko colgándose de su brazo derecho, Sasuke iba a apartarla, pero finalmente decidió no hacerlo, tal vez esa misión podría ser interesante.


Ese día en el bosque Itachi estaba entrenando de manera ardua, le frustraba que su hermano siempre le ganara en las peleas individuales que hacían en la academia por lo que estaba dispuesto a esforzarse más y más.


-Nunca darás en el blanco con los kunais si tienes esa posición – dijo la voz de Sarada desde un árbol y luego saltó hacia donde estaba su hermano menor.


-Hermana! ¿Cuándo volviste de la misión? – Preguntó el pequeño.


-Hace unas horas, fui a dejar el reporte al séptimo y ahora iba rumbo a casa cuando te vi, ¿necesitas ayuda con eso? – le preguntó Sarada.


-Hermana, quiero volverme más fuerte, papá siempre entrena a ritmo diferente conmigo, y Shisui cada día me saca más ventaja… somos mellizos, a veces no entiendo por qué tanta diferencia – dijo en tono desanimado el pequeño.


-No te frustres, a veces estas cosas pasan, al menos papá te ayuda en tu entrenamiento, yo de niña jamás entrené con él, así que aprovecha sus enseñanzas. Quizás Shisui aprenda más rápido pero te aseguro que tu eres tan capaz como él, pero debes esforzarte más – intentó animarlo su hermana.


-Pero yo quiero que papá se enorgullezca de mí, yo se que él está profundamente orgulloso de ti y también de Shisui.


-Itachi, créeme… papá también está orgulloso de ti… ¿Sabes? mi papá siempre me dice que tío Itachi siempre era más fuerte que él, siempre iba un paso más adelante… sin embargo, él entrenó mucho hasta conseguir igualar su poder – le contó Sarada a Itachi.


-¡pero si papá es el más fuerte de todos! ¿Tan poderoso era nuestro tío? – preguntó impresionado el pequeño de ojos verdes.


-Yo no lo conocí, pero papá dice que él era el más fuerte y noble de todos los shinobi, el séptimo también me lo dijo, y también me dijeron que él fue un valeroso héroe de nuestra aldea, y tu llevas su nombre y por tus venas también corre su sangre, así que no te deprimas pequeño hermano, inspírate en nuestro tío. Sé que llegarás muy lejos – Agregó Sarada dándole un toque en la frente.


-¡tienes razón! No se diga más, seré tan fuerte como lo fue Tío Itachi, ahora entrenemos – dijo el pequeño con mucho entusiasmo y Sarada asintió feliz y comenzó a entrenar con él.


Por otra parte en la aldea, Sasuke llevó a Keiko a la posada donde se alojaría durante esos meses.


-Entonces mañana iremos a ver al Hokage no es así – dijo ella aún sujetándolo del brazo.


-Si, vendré por ti temprano, debes estar lista – agregó Sasuke.


-Perfecto, ¿crees que después de eso me puedas mostrar la aldea o quizás llevarme a comer a algún sitio? – le dijo ella acercándose más a él.


-ya veremos, nos vemos – dijo el azabache y finalmente se fue.


-Vaya, que suerte tiene que Sasuke sea su escolta – dijo la recepcionista de la posada que había escuchado lo que hablaban desde que llegaron al lugar.


-Si, es un hombre muy apuesto y misterioso – le contestó Keiko a la recepcionista.


-Y uno de los mejores ninjas junto con el Hokage, lástima que ya esté casado – dijo con decepción la muchacha de no más de 25 años.


-¿Está casado? – Preguntó sorprendida.


-Si, pero he escuchado que no está interesado en ella, ya que el siempre se va de misión por largas temporadas, incluso una duró cerca de once años – le dijo la muchacha.


- Que interesante... Muchas gracias por la charla.


La recepcionista siguió en lo suyo y Keiko no podía dejar de sonreír, estaba segura de que tarde o temprano Sasuke caería a sus pies, estaba decidida a conquistar a ese hombre, siempre conseguía lo que se proponía y esa no sería la excepción.


Sasuke fue a la oficina de Naruto a decirle que su misión había comenzado con éxito y que traería a la hija del feudal ante él al día siguiente.


-Entonces, ¿son ciertos los rumores de su belleza Sasuke? – preguntó curioso el Rubio.


-Mañana la verás y podrás sacar tus conclusiones – dijo Sasuke.


-Teme, solo dímelo y ya! – insistió Naruto.


-¡Hmp! – dijo su típico monosílabo cabreando a su amigo. 


-Bien, solo procura ser cuidadoso, ella no debe saber que la estamos investigando Sasuke y tienes prohibido utilizar tus ojos para sacarle la verdad – dijo Naruto mirándolo serio.


-¿por qué? Sería más fácil y acabaríamos de una vez con esta tontería – le dijo Sasuke molesto.


-ya te dije que debemos ser sutiles, nadie debe sospechar nada, Teme. Solo hazme caso – Naruto lo miró y Sasuke asintió de mala gana – ah y por cierto… nadie debe saberlo, Sasuke – agregó.


-¿Desde cuándo yo soy un bocazas, Dobe? Si mal no recuerdo ese eres tú – contestó Sasuke.


- Teme, yo no soy un bocazas. Como sea, nadie debe saberlo y eso incluye a Sakura-Chan- Sasuke solo miró a Naruto y asintió con un gesto.


-Ah otra cosa, desde hoy Sarada es líder de un escuadrón anbu – le informo Naruto a su amigo.


Sasuke automáticamente recordó a su hermano y también recordó que los sueños de Sarada eran los mismos que los de Itachi, solo esperaba que el resultado fuera diferente y él se encargaría de que fuese así. Cuidaría a sus hijos del destino de los Uchihas aunque eso le costara la vida.


El Uchiha llegó tranquilamente a su casa, observó que su esposa iba de un lado a otro en la cocina preparando la cena, recordó que Naruto le pidió que no le dijera nada sobre su misión con la hija del Feudal y un sentimiento de culpa se apoderó de él. Jamás le ocultaba nada a Sakura, ella era la única persona en el mundo en la que él confiaba ciegamente, desde niños él le contaba cosas que nadie sabía, a veces ni él mismo era consciente hasta que ya le había contado todo.


*Flashback*


Estaban en el campo de entrenamiento tratando de conseguir los cascabeles de Kakashi. Era el primer desafío que tenían como equipo y Sasuke había ayudado a Sakura a volver en sí luego de caer desmayada al verlo enterrado solo con la cabeza fuera de la tierra.


- Yo soy el único que puede destruir a esa persona – dijo Sasuke sin pensar.


- ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Hablas del sensei? – preguntó Sakura confundida.


- Ese día, yo estaba llorando… – continuó Sasuke.


- ¿Cuándo estabas llorando? – Sakura aún no entendía lo que Sasuke le decía.


- Ese fue mi… - agregó él pero no terminó.


- ¿Qué?, ¿Pero qué te pasó? – preguntaba Sakura a espaldas de Sasuke, automáticamente ella recordó el día que se presentaron y Sasuke mencionó que quería destruir a alguien.


- Yo soy un vengador y eso significa que debo ser más fuerte que mis rivales. Necesito el entrenamiento, no hay lugar a contratiempos – Sasuke no tenía por qué decirle esas cosas a Sakura, pero sin embargo lo hizo, no sabía por qué, pero algo lo impulsó a contarle esos pequeños detalles a ella, detalles que nunca se los había mencionado a nadie.


*Fin flashback*


Sakura se percató de la presencia de Sasuke y lo saludó con una cálida sonrisa volviéndolo al presente, él se sentó en la mesa mientras ella le servía la cena.


- ¿Todo bien con Naruto? – preguntó ella.


- Si, por muy Hokage que sea sigue siendo un idiota – dijo Sasuke en tono de broma, Sakura solo sonrió por el comentario y se sentó a comer junto a él. Amaba estar en compañía de su marido, eran momentos que llenaban por completo su corazón. Él y sus hijos eran la razón de su existencia.

Notas:

Continuará...

Capítulo 3 por Uchihaivii3

Capítulo 3

Tres Meses habían pasado desde que Sasuke debía ser el escolta de Keiko, Salía muy temprano de su casa y volvía muy tarde, cuando sus hijos y su esposa ya estaban dormidos. Por más que trataba de sacarle información a la chica, no lo lograba, era muy astuta. Por otra parte ella tampoco había tenido suerte intentado sacarle información a él. Se estaba volviendo en un desafío personal aquella misión, incluso estaba siendo entretenida. Esa mujer lo intrigaba de tal forma que incluso él mismo se sorprendía.

 

-Cariño, no olvides que hoy debemos ir a la academia por los certificados de calificaciones de Itachi y Shisui – le recordó Sakura mientras él estaba en la entrada preparándose  para salir.

 

-Si, nos vemos allá – dijo rápidamente y luego salió de su casa, Sakura no pudo evitar soltar un suspiro.

 

-Buenos días mamá – apareció Sarada con su mochila.

 

-Buenos días, ¿una nueva misión? – preguntó Sakura con una maternal sonrisa.

 

-Si, es posible que me tome varios días, pero trataré de terminar rápido – agregó la azabache.

 

-Ten, tu almuerzo para el camino – dijo Sakura tendiéndole la comida.

 

-Gracias mamá, eres la mejor – Sarada tomó el almuerzo, besó a su madre en la mejilla y se fue rumbo a su misión.

 

Sakura preparó los almuerzos de los mellizos y ambos se lo agradecieron también eufóricos y luego se fueron a la academia.

 

Durante la tarde la pelirosa estuvo trabajando en el hospital y después se fue a la academia para recibir las calificaciones de sus hijos.

 

-Sakura-chan, ¿cómo estás? – dijo Naruto saludando a su amiga.

 

-Naruto, que sorpresa, ¿qué haces aquí? – dijo la pelirosa devolviendo el saludo.

 

-Shino me pidió que viniera a dar una charla a los pequeños y ese tipo de cosas – agregó el Hokage.

 

-¿Como las tediosas charlas del tercer Hokage? – se burló Sakura.

 

-¡Hey! Mis charlas son entretenidas dattebayo! – fingió estar ofendido el rubio.

 

-Lo sé, solo bromeaba, ¿dónde está Sasuke? ya debería estar aquí – dijo Sakura mirando a todos lados.

 

-¿El Teme aún no llega? Que extraño, debería estar aquí, hoy era importante que vinieran ambos padres, debo hacer un anuncio – dijo pensativo el rubio.

 

-Quizás tuvo algún contratiempo – dijo la pelirosa mirando a Naruto.

 

Naruto se quedó pensativo, pero no dijo nada, debía dar un anuncio y no esperaría Sasuke para empezar. Sakura recibió las calificaciones de sus hijos y después escuchó atentamente a Naruto, el anuncio consistía en realizar una especie de ensayo de los exámenes Chunin para que de niños aprendieran a relacionarse con ese tipo de desafíos, consistiría en batallas uno contra uno. Y serían a partir de la próxima semana, solo podrían participar aquellos que tuvieran la aprobación de ambos padres ese mismo día, de lo contrario deberían esperar hasta el año que viene.

 

-¡Que emoción! ¡ya quiero que empiece! – dijo un entusiasmado Itachi.

 

-Mamá ¿dónde está papá? Debe dar la autorización, de lo contrario no podremos inscribirnos- pregunto Shisui a su madre.

 

-Lo sé, pero no sé donde está, se suponía que vendría… espérenme aquí, veré si puedo hablar con Naruto para que les permita participar solo con mi autorización.

 

Sakura fue a hablar con Naruto pero las reglas eran claras.

 

-Lo siento Sakura-Chan, pero no puedo hacer nada, no puedo dar preferencias, tu y el teme son mis mejores amigos, pero no puedo hacer excepciones, no sería justo para el resto – Dijo un apenado Naruto, si por él fuera dejaría que los hijos de sus amigos participaran solo con la firma de Sakura, pero él no podía hacer desigualdades.

 

-lo entiendo Naruto, gracias de todas formas – Dijo Sakura un poco triste por sus hijos.

 

-De verdad lo siento Sakura-Chan – No le gustaba ver triste a su amiga, ya hablaría con Sasuke, si bien tenía una misión, sus hijos estaban primero y al parecer estaba tomándose muy enserio ser escolta de la hija del feudal.

 

-¿¿Y?? ¿Verdad que si podremos participar? – Preguntó Itachi, Shisui miraba atento a su madre.

 

-Lo siento niños, me temo que tendrá que ser el próximo año – dijo Sakura y se le partió el corazón al ver como sus hijos agachaban su mirada con ojos tristes.

 

Volvieron a casa y ambos fueron a dormir a sus habitaciones mientras Sakura ordenaba todo para el día siguiente, preparó la comida y dejó todo limpio. Una vez terminada la labor, fue a su habitación, se puso su camisa de dormir y se acostó con la lámpara encendida para leer sus últimas investigaciones, aprovechó el momento de ver las calificaciones de sus hijos y se sintió muy orgullosa ya que ambos tenían los mejores rendimientos.

 

-¿Aún sigues despierta? – dijo Sasuke sobresaltando a la pelirosa, no lo había escuchado entrar.

 

-Si, estaba leyendo, por cierto… gracias por asistir a la academia de tus hijos el día de hoy – dijo Sakura sin despegar los ojos de su lectura.

 

-Lo olvidé – dijo Sasuke y se metió al baño a darse una ducha, al salir se acostó de inmediato.

 

-¿Solo eso puedes decir? Sabes, la próxima semana los chicos tienen ensayo de exámenes Chunin- le dijo Sakura.

 

-Eso es bueno – dijo cortante Sasuke

 

-Si, solo que debían inscribirse hoy, de lo contrario deberían esperar hasta el próximo año, sin embargo la autorización debía ser firmada por ambos padres, lamentablemente el padre de mis hijos no asistió – dijo molesta Sakura.

 

-Naruto puede hacer una excepción Sakura, no exageres – dijo Sasuke igualmente molesto.

 

-Hablé con él, y no hay excepciones para nadie, los chicos no participarán… Gracias por eso – cerró de golpe el libro para guardarlo.

 

-¿¡Por qué tienes que ser tan malditamente molesta Sakura!?-Dijo Sasuke gritando muy enfadado - Hablaré con Naruto para que dejes de fastidiarme de una vez por todas, buenas noches – finalizó.

 

Sasuke se volteó dándole la espalda a Sakura por lo que no vio el inmenso dolor que le causaron sus palabras, contuvo sus lágrimas y apagó la lámpara, del tiempo que llevaban casados, Sasuke jamás le había gritado de esa forma.

 

Al día siguiente, Sakura fue a tomar un café con Ino y Temari, conversaron como a menudo lo hacían, sin embargo la pelirosa no había puesto atención ni a la mitad de la charla.

 

-Oye, frentona, ¿qué te pasa? Estás en otro lugar – preguntó preocupada Ino.

 

-Lo siento, es solo que… no han sido buenos días eso es todo – dijo con tono triste la Uchiha.

 

-Sabes que puedes confiar en nosotras Sakura – Le dijo Temari mientras ponía una mano en su hombro dándole apoyo.

 

-Es Sasuke, no sé qué le pasa, está en la aldea y prácticamente no lo vemos, Ayer debía ir conmigo a la academia de los niños pero lo olvidó y por primera vez desde que nos casamos me gritó – dijo deprimida la pelirosa.

 

-Tranquila Sakura, discutir es normal, quizás está un poco estresado, ya sabes cómo son los hombres, por qué no intentas avivar la llama del matrimonio- dijo Ino con mirada pervertida.

 

-Ino tiene razón, cómprate algo sexy y sedúcelo, verás que no podrá resistirse, con Shikamaru jamás falla – Apoyó Temari.

 

Sakura sonrió y estuvo de acuerdo con la idea de sus amigas, esa noche le prepararía una sorpresa especial a su marido.

 

Ese día Sasuke estuvo con Keiko la mayor parte del día, la llevó por distintos lugares y ella cada día se sentía más a gusto con él, estaban cerca de las salida de Konoha cuando Sasuke se quedó unos minutos observando aquella banca que le traía tantos recuerdos, si bien Konoha había sido atentada en varias ocasiones, por algún motivo esa banca jamás fue destruida. Automáticamente los recuerdos llegaron a él: “Te amo tanto que ya no puedo soportarlo, si tu te quedas conmigo te prometo que no te arrepentirás, cada día será de alegría, yo puedo darte felicidad, haré todo por ti Sasuke, así que por favor… te lo imploro no te vayas” Esas palabras quedaron grabadas con fuego en la memoria de Sasuke, ese día fue la primera vez que había besado a Sakura, ella nunca lo supo y hasta el día de hoy tampoco lo sabía, en aquel momento, de irse, la dejó en la banca y no pudo evitar el impulso de besarla.

 

-¿Estás bien? Te distrajiste de repente… ¿en qué pensabas? – Preguntó la pelimarrón muy curiosa.

 

-Nada que tenga importancia… ¿seguimos? – Ella volvió a pegarse a su brazo y él no hizo nada por detenerla.

 

Al final del día Sasuke fue al despacho de Naruto para hablar sobre la participación de los mellizos en los ensayos Chunin, sin embargo, la respuesta de Naruto fue la misma que le dio a Sakura.

 

-Entiendes lo que digo, ¿no Sasuke? – Dijo en tono bastante serio el rubio, algo no muy característico de él.

 

-Hmp! Entiendo, nos vemos – Sasuke se volteó para salir del despacho de Naruto, pero éste lo detuvo.

 

-Espera, quiero preguntarte algo… - Dijo Naruto mirándolo fijamente.

 

-¿Qué es? – preguntó el azabache.

 

-Este extraño comportamiento que estás teniendo, ¿no tiene nada que ver con la hija del feudal verdad? – preguntó el Hokage.

 

-¿A qué viene eso tan de repente?- preguntó extrañado Sasuke.

 

-Nada en especial, simple curiosidad – dijo despreocupado el rubio.

 

-Todo está igual que siempre. Nos vemos – Sin más el Uchiha salió de la oficina del Hokage y fue rumbo a su casa.

 

Una vez dentro vio que todo estaba muy tranquilo, fue a la habitación de sus hijos y se percató que no estaban, Sarada seguía de misión y Sakura debía estar en la habitación o quizás aún en el hospital.

 

Entró al dormitorio que compartía con su esposa y notó que ella estaba en el baño.

 

-¿Eres tú Sasuke? – preguntó ella a través de la puerta.

 

-Si, ¿dónde están Itachi y Shisui? – preguntó curioso el Uchiha.

 

-Fueron a pasar la noche con mis padres, mamá insistió en que fueran a verlos, ya sabes cómo es – Dijo despreocupada la pelirosa.

 

Sasuke comenzó a desvestirse cuando Sakura salió del baño, al verla quedó sorprendido, llevaba una bata entreabierta dejando ver una delicada y sensual ropa interior de encaje.

 

-¿Sucede algo Sasuke-Kun? – preguntó en tono coqueto.

 

-Tu no acostumbras a usar ese tipo de ropa para dormir – dijo el Uchiha mientras continuaba desvistiéndose sentado en el borde de la cama.

 

-Bueno, a veces no es malo cambiar, te noto un poco tenso cariño… - Sakura se acercó, se subió a la cama y se puso atrás de él – Déjame ayudarte – continuó con ese tono sensual y comenzó a masajear los hombros de su marido – Relájate – siguió con lentas caricias y le quitó su camisa, desde atrás comenzó a besar lentamente su cuello, Sasuke cerró los ojos y soltó un sonoro suspiro.

 

-Sakura… - Dijo, pero ella no le prestó atención.

 

-Sakura – Insistió.

 

-Shhh… tu solo siente cariño – dijo su esposa mientras volvía a su labor y bajaba lentamente su mano a la entrepierna de su esposo, lo que pasó a continuación jamás lo esperó.

 

-¡Basta! – Dijo Sasuke en tono alto mientras sujetaba fuertemente a Sakura de la muñeca.

 

- Sasuke, me haces daño – se quejó la pelirosa y él la soltó de inmediato.

 

-Lo siento, es solo que estoy cansado y quisiera dormir – Sin más se metió al baño a ducharse.

 

Sakura se cubrió y las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, se acostó y entre lágrimas se quedó dormida.

 

Sasuke salió del baño y vio que Sakura ya estaba dormida, notó rastros de lágrimas en sus mejillas, frunció el ceño y salió de la habitación, quizás esta sería una buena noche para entrenar un poco.

Notas:

Continuará...

Capítulo 4 por Uchihaivii3

Capítulo 4

Los ensayos de los exámenes Chunin se llevaron a cabo de manera exitosa, muchos niños de la nueva generación mostraron sus grandes habilidades, lamentablemente para los mellizos Uchiha, aquello no fue posible, sin embargo no se desanimaron y continuaron arduos con sus entrenamientos, Sarada era un gran apoyo para ellos en sus avances, pero nadie contaba con la sorpresa que tenía el pequeño Shisui.

 

-Papá, ¿es posible que hoy puedas entrenar conmigo? Sé que siempre estás ocupado pero necesito que me ayudes con algo – le dijo el pequeño a su padre antes de que éste saliera.

 

-¿De qué se trata? – preguntó curioso el Uchiha mayor.

 

-No puedo decírtelo, debes verlo – Sasuke lo meditó durante unos segundos y finalmente asintió.

 

Ese día Itachi y Shisui estaban entrenando Taijutsu en el bosque, Sarada los supervisaba y ayudaba para que mejoraran aún más. Finalmente después de largo rato, Shisui le dio un certero golpe a Itachi derribándolo.

 

-¡Gané otra vez! – dijo orgulloso el pequeño de cabellos rosas.

 

-Hagámoslo de nuevo – Dijo Itachi levantándose casi sin energía.

 

-Itachi, será mejor que descanses un poco, estás agotado – le dijo su hermana.

 

-Aún puedo seguir – Insistió Itachi.

 

-Ya es suficiente por hoy Itachi, tu chakra está débil – Dijo Sasuke que acababa de hacer su aparición en el campo de entrenamiento del bosque.

 

-Vaya, con que decidiste aparecer – dijo en un tono un poco molesto la mayor de los tres hermanos.

 

-Estaba… - Empezó a decir Sasuke, pero Sarada no lo dejó terminar.

 

-Sé exactamente lo que estabas haciendo papá, no soy estúpida – dijo Sarada aún más molesta.

 

-No sé de qué hablas – dijo Sasuke sin mirar a su hija.

 

-Quizás mamá no se dé cuenta porque debo admitir que te ocultas muy bien, pero por si lo habías olvidado, el séptimo me tiene de líder en un escuadrón Anbu, y a veces una de mis labores es vigilar a toda la gente en la aldea. Aunque dudo mucho que lo recuerdes, a veces hasta dudo que recuerdes que tienes una familia – Reclamó Sarada mirándolo con rencor.

 

-Esto no tiene nada que ver contigo, mis asuntos no son de tu incumbencia, no lo olvides Sarada – Dijo Sasuke mirándola muy molesto.

 

-Claro, debí suponer que dirías eso, quizás le des esa misma explicación a Mamá cuando se entere – dijo Sarada volteándose para ir rumbo a su casa, Sasuke abrió los ojos sorprendido y con la ayuda de su rinnegan se puso enfrente de su hija.

 

-Tú no le dirás nada a tu mamá – Dijo Sasuke frente a ella.

 

-No me lo vas a impedir, no soporto ver sufrir a mi mamá por tu culpa – reclamó Sarada.

 

-Mangekyo Sharingan! – Sasuke metió a Sarada en un genjutsu unos momentos.

 

- De acuerdo, no diré nada – Dijo la Uchiha entre dientes y se fue del lugar, Sasuke solo la vio irse y volvió con sus mellizos.

 

-Papá, ¿Por qué peleaste con nuestra hermana? – Preguntó curioso el pequeño Itachi.

 

-Diablos, no me digas que ya te enteraste del beso que Boruto le robó – Dijo Shisui

 

-¿¡Que Boruto qué!? – Dijo Sasuke mirando molesto a Shisui.

 

-Shisui se suponía que era un secreto de nuestra hermana… eres un bocón – dijo dándole un golpe en la cabeza.

 

-Ese mini Dobe me las va a pagar – dijo Sasuke aún molesto.

 

-¿Papá viniste a ver lo que te hablé en la mañana? – Dijo un emocionado Shisui.

 

- Si – dijo Sasuke mirando a su hijo

 

Shisui sonrió de manera arrogante, cerró sus ojos y luego los abrió de golpe mostrándole a su padre su Sharingan de tres tomoes. Sasuke e Itachi quedaron sorprendidos, en especial el Uchiha mayor.

 

-¿Cuándo lo despertaste? Es… ni siquiera mi hermano y yo despertamos el Sharingan con los tres tomoes – Sasuke aún no podía creer lo que sus ojos veían.

 

- Sucedió en un entrenamiento, estábamos practicando Taijutsu y me tocó enfrentar al hermano menor de Metal Lee, él siempre está a la par conmigo en Taijutsu, pero en ese momento él empezó a ser más rápido y me estaba dando una paliza, me enfurecí ya que eso nunca sucedía y sin más empecé a ver todos sus movimientos con claridad, él se detuvo y vio mis ojos sorprendido – relató el pequeño Shisui.

 

“Increíble, pero… ese tipo de enfado no es un gran estimulo como para despertar el Sharingan, mucho menos con tres aspas, puede ser que el origen del Sharingan esté cambiando y deje de una vez por todas atrás la maldición de odio de estos ojos” – pensó Sasuke con una sonrisa de orgullo, sus hijos estaban cambiando el destino de los Uchihas.

 

-Hermano, ¿Por qué no me lo habías dicho? ¿Te sientes más poderoso que antes? – preguntó Itachi mirando a su hermano con mucha admiración.

 

-No sé si más poderoso pero si mucho más hábil, papá… ¿Puedes enseñarme a utilizar el Sharingan? – Le dijo Shisui a Sasuke, él solo asintió con la cabeza.

 

-Bueno, yo me iré a casa, que tengan un buen entrenamiento – Dijo Itachi y se fue rumbo a casa.

 

Al llegar fue a su habitación a estudiar ya que pronto serían los exámenes finales, dejó sus libros a mano y se metió al baño a darse una ducha, al entrar se miró al espejo y vio sus pequeños ojos verdes.

 

-Me parezco mucho a papá, pero… mis ojos son como los de mamá y Shisui siempre logra ser más fuerte que yo a pesar que hacemos los mismos entrenamientos, al parecer yo solo heredé el control de chakra de mamá, pero no las habilidades de papá – dijo el pequeño un tanto triste, se metió a la ducha y luego se puso ropa ligera para estudiar cómodo.

 

Sakura estaba en el hospital trabajando arduamente, últimamente pasaba demasiado tiempo en el hospital, de esa forma evitaba pensar en el reciente distanciamiento que tenía con su marido.

 

-Frentesota, se puede saber ¿Qué haces de nuevo en el hospital? Pasas más aquí que en tu casa y que yo sepa no estamos con pacientes de gravedad  - dijo Ino sentándose frente al escritorio de la pelirosa.

 

-Si lo sé, es solo que, prefiero estar aquí que en casa – Dijo Sakura sin mucho ánimo.

 

-¿Siguen mal las cosas con Sasuke? – pregunto la rubia a su amiga.

 

-Peor que mal, en casa somos como dos completos desconocidos, casi ni hablamos – Dijo con un suspiro la pelirosa.

 

-Vamos Sakura, anímate, por qué no hablas las cosas seriamente con Sasuke, tienen una hermosa familia, no lo arruinen – dijo entusiasta Ino

 

-Si, es verdad, hablaré las cosas con él en cuanto tengamos oportunidad – dijo no muy convencida la pelirosa.

 

Los días pasaban y Sasuke entrenaba con Shisui todas las tardes, Sarada se les unía y entre los dos atacaban a Shisui para que él aprendiera a familiarizarse más con las habilidades que el Sharingan le entregaba, ese día los tres estaban entrenando en el patio trasero de su hogar. Mientras, Itachi los veía desde lejos sentado hundiendo sus pies en la pequeña fuente que tenían.

 

-¿Itachi? Qué haces aquí sentado? ¿Por qué no estás entrenado con tus hermanos? – preguntó la pelirosa sentándose junto a su hijo.

 

-Porque no puedo seguirles el ritmo, míralos… papá y Sarada están entrenando a Shisui para que se familiarice son su Sharingan – la pelirosa abrió los ojos sorprendida, ya que desconocía que Shisui tuviese ese Dojutsu.

 

-Vaya, no sabía que tu hermano tenía el Sharingan – dijo Sakura mirando a sus hijos y marido entrenar a lo lejos.

 

-Pensé que papá te lo habría dicho – le dijo el pequeño Itachi.

 

-No, no lo hizo – dijo triste la Kunoichi.

 

-Como sea, yo no puedo entrenar con ellos ya que no tengo un Sharingan así que por eso mejor desisto – dijo el pequeño tirando una piedra a la fuente.

 

-Sabes, estoy con unas complejas investigaciones para el hospital… ¿quieres ayudarme? – Le dijo Sakura con una sonrisa, a Itachi se le iluminaron los ojos y asintió, estaba feliz de ayudar a su madre en sus investigaciones.

 

Esa noche, después de que los mellizos y Sarada se fueran a dormir, Sakura se estaba poniendo su delantal de doctora y preparándose para salir.

 

-¿Otra vez harás turnos de noche? – le preguntó Sasuke a su esposa mientras entraba en la habitación que ambos compartían.

 

-Así es… no me habías mencionado que Shisui despertó su Sharingan – Dijo Sakura sin mirarlo.

 

-Creí que él te lo diría – dijo el pelinegro colgando su capa.

 

-No, no lo hizo, como sea… ya me voy – dijo abriendo la puerta pero antes de salir miró a su esposo.

 

-Sasuke… - él la miró- no dejes de lado a Itachi en los entrenamientos, quizás él no tenga Sharingan pero sigue siendo tu hijo, lamentablemente heredó más habilidades mías que tuyas y si eso te molesta, al menos no lo demuestres frente a tu hijo… no cometas el mismo error que tu padre cometió contigo – y sin más salió de la habitación dejando a un sorprendido pelinegro, no se había percatado que estaba dejando de lado a Itachi y se recriminó por ello, Sakura tenía razón, estaba haciendo con su hijo lo mismo que su padre hizo con él en su infancia, no quería que su pequeño se sintiera así.

 

Sasuke se levantó de su cama y entró sigilosamente al cuarto de Itachi, estaba profundamente dormido y lo observó unos instantes, acarició sus cabellos, le acomodó la frazada y lo dejó dormir. Amaba a sus hijos y haría lo que fuera para que ninguno pasara por lo que él pasó en su infancia.

 

Entró a su habitación y observó las fotos que tenía su esposa en el cuarto de ambos,  Sarada de pequeña, los mellizos de bebé junto a Sakura, él junto a Sakura y Sarada, una donde salían los cinco juntos como familia, el equipo siete y finalmente una donde estaba él y su esposa, ésta ultima la tomó entre sus dedos y la observó por largos minutos, recordando todos los momentos que pasó junto a ella después de comenzar su viaje juntos, sin poder evitarlo una imagen de él sosteniéndola por el cuello con un kunai a punto de cortarle la garganta vino a su mente. Frunció el ceño y dejó la fotografía donde estaba. Finalmente se acostó y cayó dormido.

 

Al día siguiente Sasuke fue a comprar un par de cosas a la Aldea, ya que Sakura no volvería a casa hasta la noche, iba caminando tranquilamente cuando una cabellera rosa llamó su atención, Sakura estaba con su delantal por lo que dedujo que había salido del hospital.

 

-Sakura-san – Sasuke vio como un hombre de más o menos su edad se acercó sonrojado a su esposa y con un ramo de flores para ella.

 

-Yuta-san, que sorpresa verlo, ¿está todo bien con su hermano? – preguntó la pelirosa muy cordialmente.

 

-Si, él está en perfectas condiciones, tenga – le ofreció el ramo de flores – es en agradecimiento por lo que hizo por mi pequeño hermano – dijo el hombre un tanto nervioso.

 

-Muchas gracias, no era necesario – dijo Sakura aceptando las flores.

 

-Disculpe, puede ser muy atrevido de mi parte pero… ¿Le gustaría salir conmigo uno de estos días? –preguntó esperanzado Yuta a Sakura, ella iba a responder pero alguien se adelantó.

 

-Lamento interrumpir pero MI esposa y yo tenemos planes de ir a comer, ¿no es así Sakura? – dijo Sasuke posicionándose junto a Sakura.

 

-ehhh… - Sakura iba a responder pero Sasuke no la dejó.

 

-Vaya que lindas flores, imagino que se las regaló a mi mujer por mero agradecimiento y no por segundas intenciones ¿verdad? – dijo Sasuke mirando fríamente a Yuta.

 

-Si, si… con su permiso – dijo el hombre un tanto asustado y se fue del lugar.

 

-¿Se puede saber qué haces aquí? – preguntó Sakura un tanto molesta.

 

-Vine a comprar algunas cosas para la casa ya que MI esposa se la pasa coqueteando con sus pacientes en vez de estar en casa al pendiente de lo que falta – dijo Sasuke igualmente molesto.

 

-¿coqueteando? ¿De qué estás hablando?, estoy en mi hora libre y vine por algo para almorzar, y si te parece que estoy “coqueteando” con mis pacientes, no deberías sorprenderte… ya que quizás estoy buscando la atención que mi propio marido no me da – dijo Sakura casi gritando.

 

-Sakura, estás jugando con mi paciencia – dijo Sasuke aún más enfadado.

 

-Permiso, debo ir al hospital, ahí tengo cosas más importantes que hacer – dijo tranquilamente e ignorándolo. Sasuke apretó sus puños pero no la siguió.

 

-¿Problemas con Sakura-chan Teme? – Dijo Naruto que acababa de aparecer.

 

-¿Y tú qué haces acá? – preguntó Sasuke.

 

-Voy camino al Ichiraku, ven, acompáñame, necesito hablar contigo –dijo serio el rubio.

 

Una vez sentados, ambos pidieron un tazón con Ramen.

 

-¿Cómo va tu misión con Keiko? ¿Has averiguado algo? – le preguntó Naruto a Sasuke.

 

-Nada aún – dijo Sasuke.

 

-¿Solo eso dirás? Teme esta misión te la di porque sabía que no te tomaría mucho tiempo, ¿o es que acaso te estás demorando a propósito? – le preguntó Naruto.

 

-No seas Dobe, claro que no, es solo que… nada, olvídalo… cuando la termine te informaré – Dijo Sasuke terminando su comida y poniéndose de pie.

 

-Sasuke… tu eres mi mejor amigo, pero Sakura-chan también es mi amiga… ¿entiendes lo que quiero decir no? – Sasuke no dijo nada y solo miró a Naruto.

 

-Nos vemos Dobe, por cierto… dile a tu hijo que si lo veo un metro cerca de mi hija, lo último que verá será un chidori en su entrepierna, adiós – Y sin más salió de ahí.

 

Naruto hizo una mueca imaginando el dolor de aquello y sintió lástima por su hijo, Sasuke no sería el mejor de los suegros.

 

Sasuke caminó pensativo a su casa, su mente estaba confusa, la relación con Sakura no estaba bien, solo un idiota no se daría cuenta de ello, pero simplemente no podía arreglarlo. La misión con Keiko le estaba costando más trabajo del qué había pensado, y lo peor es que la situación se le estaba escapando de las manos. Al principio pensó que sería sencillo, pero eso fue antes de conocerla, definitivamente las cosas no salieron como él esperaba y el sentimiento de culpa que sentía cada vez que veía a su esposa, le estaba carcomiendo las entrañas.

Notas:

Continuará...

Capítulo 5 por Uchihaivii3

Capítulo 5

Los mellizos volvieron de la academia muy felices, ya que habían aprobado un examen muy difícil, al llegar Shisui vio que su papá estaba entrenando en la parte trasera de la casa.

-Papá, ya estoy listo para seguir practicando – Dijo entusiasmado el pequeño Shisui, Itachi los miró desde la puerta que daba al patio con una sonrisa, pero con un semblante triste. Sasuke lo notó y vio como el pequeño pelinegro se volteaba para subir a su habitación.

-Itachi – Lo llamó el Uchiha mayor, el pequeño lo miró – ven aquí.

Itachi lo obedeció y se acercó a su padre, Shisui los miró curioso y Sasuke finalmente hablo.

-Shisui, te tengo una tarea. Quiero que vayas a la biblioteca y saques uno de mis pergaminos e intentes leerlo con el Sharingan, ese será tu entrenamiento de hoy, Itachi tu y yo vamos a entrenar juntos.

Ambos mellizos asintieron y el pequeño Itachi estaba realmente emocionado ya que entrenaría él solo con su padre.

Sakura volvió más temprano de lo habitual a su casa ese día y grata fue su sorpresa al ver que Sasuke entrenaba con Itachi, al parecer la pequeña charla que habían tenido había servido para que su marido no dejara de lado a su pequeño hijo.

Ya entrada la noche Sakura estaba en el baño dispuesta a ducharse antes de dormir, Sasuke entró a la habitación de ambos y escuchó como su esposa tomaba una ducha, miró largamente la puerta que lo separaba de la pelirosa, apretó los puños y tomó una decisión, se quitó su ropa y entró al baño. Sakura no reparó en la presencia de su marido hasta que dos manos la abrazaron por la cintura, se sobresaltó y Sasuke puso su boca en la nuca de su mujer y le dio un suave beso.

-Sasuke, ¿qué…? – pronunció despacio la pelirosa.

-Shhh – La silenció Sasuke – No digas nada.

El pelinegro la volteó y la arrinconó en la pared de la ducha, sus ojos eran profundos y la miraban con deseo, se miraron unos segundos y luego ambos saltaron a la boca del otro de una manera casi desesperada, Sasuke la levantó y ella automáticamente rodeó su cintura con las piernas soltando un leve gemido, el pelinegro besó desesperadamente su cuello y bajó a sus pechos lamiendo sus sobresalientes pezones, Sakura sintió la erección de su marido rosándose contra su parte íntima y su respiración se aceleró aún más, la necesidad de sentirlo en su interior la estaba torturando, pero afortunadamente el pelinegro no la hizo esperar y entró en ella de una certera embestida, el agua caía sobre ambos arrastrando el sudor de cada uno, Sakura mordía sus labios reprimiendo sus gemidos, Sasuke entraba y salía cada vez más rápido y ella enterró sus uñas en su espalda producto del placer casi doloroso que estaba sintiendo, extrañaba a Sasuke, la muralla invisible que había entre ellos la estaba volviendo loca y en ese momento estar así, le hacía tener esperanzas de que todo volviera a la normalidad. Sasuke entró y salió cada vez más rápido, mordiendo el cuello de su mujer. Volvió a besarla de manera demandante hasta que ambos estallaron en éxtasis, ella envolvió la masculinidad de Sasuke y él se derramó dentro de ella en un orgasmo arrebatador,  la besó nuevamente y terminaron duchándose juntos sin decir palabra alguna. Se fueron a la cama y ella se acostó sobre su pecho mientras él la envolvía con un protector abrazo.

-Te amo – le susurró ella con ojos cerrados, él besó la coronilla de su cabeza y acarició su espalda, Sakura se sintió triste al no recibir respuesta de parte de Sasuke, se acurrucó más a él y se dejó vencer por el sueño.

Sasuke la observó dormir, lentamente salió de su lado y se puso sus pantalones de dormir. Al ver que la luz de la luna se colaba e iluminaba la cara de Sakura, notó que tenía el ceño levemente fruncido, su dormir no era tranquilo y él sabía que gran parte era culpa de él. Caminó al balcón de su habitación y se apoyó en la barandilla mirando hacia el horizonte, el viento mecía sus negros cabellos y la luna era quien le hacía compañía. Observó su implantado brazo izquierdo y sin poder evitarlo miles de recuerdos vinieron a él. Había hecho tantas cosas malas y sin embargo Sakura seguía amándolo de esa manera tan incondicional. Volvió nuevamente a su habitación y se tumbó junto a ella sin dejar de mirarla. Tenía que ser sincero con ella y contarle todo lo que estaba pasando. Cerró los ojos y cayó en los brazos de Morfeo.

Los días pasaban y Sakura seguía igual de desanimada, creyó que después de la noche en la que hicieron el amor volverían a tener una relación normal, sin embargo todo estaba igual, quizás peor, Sasuke seguía arisco y pasaba poco tiempo en casa, entrenaba diariamente con los mellizos y eso de cierta forma era un bálsamo para ella, ya que al menos tenía una muy buena relación con sus hijos.

Ino andaba de compras por la aldea con Sai y con la pequeña hija de ambos, su nombre era Aiko Yamanaka y era una bella pelinegra de ojos azules con 4 años de edad.

-Crees que Inojin llegue hoy de su misión – preguntó la rubia a su marido.

-Es posible, dijo que hoy volvería, quería estar acá antes del cumpleaños de Aiko – le respondió Sai.

-Espero que así sea. Le encanta estar con ella en su cumpleaños – sonrió Ino.

-Mamá, ¿podemos comprar dangos? – preguntó la pequeña jalando la mano de su mamá.

-Claro, es una buena idea – dijo la rubia sonriéndole a su hija.

- ¿mmm… Ese no es Sasuke? – dijo Sai mirando en dirección al puesto de Dangos.

-Si, es él pero quién es ella? – Dijo Ino mirando a la pelimarrón que estaba junto al Uchiha.

-No lo sé, llevo días preguntándomelo – Le contestó Sai.

-¿A qué te refieres? – preguntó curiosa la rubia.

-No es la primera vez que veo a Sasuke con ella – finalizó Sai.

Ino volvió a mirarlos y vio como la pelimarrón le sonreía coquetamente a Sasuke y éste ni se inmutaba cuando ella se colgaba de su brazo. Parecían una pareja en una cita. Ino comenzó a asociar lo que Sakura le contaba sobre la mala relación que estaba teniendo últimamente con Sasuke y el motivo estaba frente a ella, siguió observando la escena y vio que Sasuke le entregaba una bolsa de dangos a la chica y ésta en agradecimiento besó su mejilla, algo que el pelinegro jamás hubiese permitido. El panorama era claro, Sasuke tenía a otra mujer y estaba engañando a su mejor amiga.

-¡Es un maldito! – dijo Ino molesta y dispuesta a ir a encarar a Sasuke, pero Sai la detuvo.

-No hagas una tontería, esto es entre Sasuke y Sakura – le dijo Sai.

-Sakura ignora completamente lo que está sucediendo, pero no será por mucho tiempo, lleva a Aiko a casa, yo iré al hospital – Ino le entregó la mano de su hija a Sai y se fue rauda al hospital de Konoha.

Sakura estaba leyendo unos expedientes de sus actuales pacientes cuando Ino entró.

-Cerda, ¿esa es manera de entrar? – Dijo Sakura bromando pero notó que su amiga estaba seria – Ino… ¿ocurre algo?

-Sakura yo… - La rubia quería decirle todo a su amiga, pero ¿y si estaba en un error? Miró los ojos de su amiga y prefirió guardar silencio – eh… quería invitarte a la celebración del cumpleaños de Aiko.

-¿Para pedirme eso estabas tan seria? Jajajaja claro que iré. Y llevaré a los mellizos conmigo, de seguro Itachi estará feliz de ver a la pequeña Aiko. – dijo Sakura con una alegre sonrisa.

-Eso no lo dudes, tu hijo siempre es muy atento con mi hija y eso me agrada. – Ino se relajó un poco y decidió que ese no era el momento para amargar más a su amiga. Preferiría estar segura antes de cometer una equivocación.

El día del cumpleaños de la pequeña Aiko había llegado, Inojin había alcanzado a llegar y tal y como suponía Sakura, Itachi estaba muy contento de compartir con la pequeña de ahora cinco años de edad, Shisui en cambio se divertía molestando a su hermano y haciéndolo sonrojar. Sin duda amaba a sus hijos, Sarada y los mellizos eran lo más valioso que ella tenía y cuidaría de ellos con uñas y dientes.

-Sakura, te estoy hablando – Hinata la sacó de sus pensamientos y la pelirosa la miró.

-Lo siento Hinata estaba con la mente en cualquier parte – contestó una apenada Sakura.

-¿Sasuke tampoco vendrá? – preguntó la Uzumaki.

-No, al parecer está muy ocupado, como siempre – dijo Sakura con voz neutra, no quería amargarse nuevamente por culpa de su marido.

-Al parecer él y Naruto están muy ocupados en algo, Naruto no me quiere decir qué es, quizás es un tema demasiado confidencial – le dijo Hinata.

-Es posible, Sasuke tampoco me dice nada así que supongo que debe ser algo importante, y ¿cómo va Boruto con sus misiones? – cambió de tema la pelirosa, Hinata lo notó pero prefirió no preguntar nada.

-Bien, Naruto pensaba en incluirlo a los Anbus, pero prefirió desistir ya que Boruto es demasiado inmaduro aún – dijo la ojiperla.

-Es verdad, Boruto se parece mucho a Naruto, es muy hiperactivo como para estar en los Anbus – agregó Sakura.

El día fue muy entretenido, todos la pasaron de maravilla y consintieron de sobre manera a la pequeña Yamanaka, sin duda estar entre amigos era una medicina maravillosa.

Eran cerca de las 4 de la madrugada, la familia Uchiha ya estaba dormida, Sarada estaba de misión y ya pronto debería volver. Últimamente estaba muy requerida. Pero todo ninja siempre estaba expuesto al peligro y ella no era la excepción.

La puerta sonó muy fuerte sobresaltando a Sasuke y a Sakura, ambos se levantaron rápidamente y al abrir la puerta se encontraron con Shizune quién venía sumamente pálida y asustada.

-Shizune, ¿qué sucede? – preguntó la pelirosa preocupada.

-Sakura, debes venir pronto, antes de que sea demasiado tarde – habló rápidamente.

-Qué sucede, me estás preocupando – insistió Sakura.

-Es Sarada... si no nos damos prisa, ella morirá…- sentenció la pelinegra mirando a ambos, Sakura y Sasuke palidecieron al escuchar esas palabras, el corazón de Sakura se aceleró de manera desbocada y sin siquiera cambiarse de ropa salió a toda velocidad, Sasuke le pidió a Shizune que se quedara con los mellizos, se puso su capa y salió detrás de su esposa.

Sakura llegó en tiempo record al hospital, e ingresó sin siquiera golpear a la sala de urgencias. Entró y vio como todo el cuerpo médico corría de un lado a otro atendiendo a su hija, Tsunade estaba tratándola pero su cara estaba muy afligida. Se acercó sin pensarlo corriendo a una de las enfermeras.

Su cuerpo estaba completamente herido, había sido atravesada por una Katana y sus ojos a pesar de que estaban cerrados sangraban, no esperó indicación alguna y comenzó a emanar chakra para curar a su hija. Sasuke entró seguido de una enfermera que intentaba pedirle que saliera, Tsunade le indicó que lo dejara entrar ya que sería imposible sacarlo de ahí.

-¿¡Qué pasó!? – exigió saber Sasuke, pero no recibió respuesta.

-Su sangre está envenenada – dijo Sakura, quién con solo verla había notado el panorama de su hija.

-El arma con la que fue apuñalada tenía un extraño veneno, aún no tengo detalles del enfrentamiento, pero claramente Sarada era el objetivo – dijo Tsunade.

-¿Qué quieres decir? – interrogó Sasuke.

- Sus ojos…  – ambos padres la miraron sorprendidos, Sakura miró a su hija y abrió uno de sus parpados. El izquierdo estaba ahí pero cuando levantó el parpado derecho el panorama le desgarró las entrañas, su ojo derecho no estaba.

-Maldición, maldición, ¡maldición! - Gritó Sakura con furia y lagrimas. Sasuke estaba estupefacto y la furia se apoderó de él.

-¿Quienes fueron? – Susurró de manera tétrica.

-No se los detalles, por ahora lo principal es salvar a Sarada. El antídoto casi está listo, ¿puedes resistir un poco más Sakura? – preguntó preocupada Tsunade.

La pelirosa asintió, estaba ocupando una gran cantidad de chakra para mantener a su hija con vida, el veneno estaba actuando rápido.

-No, no, no… ¡Está entrando en paro! Necesito ahora el antídoto – Gritó desesperadamente Sakura, Sasuke palideció, no podría soportar perder a su hija, se puso tras Sakura y le comenzó a dar parte de su chakra para que pudiera tratar de estabilizarla con más intensidad, la pelirosa se lo agradeció mentalmente y comenzó a emanar aún más chakra. Tsunade llevó el antídoto y Sakura comenzó a extraer todo el veneno del cuerpo de su primogénita. Cuando sus latidos comenzaron a normalizarse la pelirosa suspiró aliviada.

-¿Se recuperará? – preguntó Sasuke.

-Sí, pero perdió por completo su ojo derecho – le dijo la pelirosa apretando sus puños de rabia.

-Tranquila, cuando Obito me transplantó los ojos de Itachi yo guardé los mios – mordió uno de sus dedos e invocó a una de sus serpientes la cual mediante un jutsu de transformación se convirtió en un recipiente donde estaban los globos oculares de Sasuke – La visión no es perfecta pero al menos volverá a tener su ojo.

-No te preocupes, reaccionará al chakra de Sarada y como también tiene el byakugo lo regenerará y quedará en perfectas condiciones – dijo Sakura sin despegar la vista de su hija – cuando despertó el sello tomó la decisión de quitarse sus lentes.

-Ya veo – Sasuke también miró a su hija y luego le pasó a Sakura el recipiente.

La pelirosa inmediatamente procedió a poner el ojo a su hija, no fue un proceso muy largo pero si agotador, se sintió mareada por la falta de chakra pero aun así no se detuvo.

-Ya está listo, se pondrá bien – Dijo Sakura mientras acariciaba el pelo de su hija.

-Deberías ir a descansar, estás pálida – Dijo Sasuke mientras veía a una agotada Sakura.

-Quiero estar con ella hasta que despierte, no me moveré de su lado – Dijo Sakura sin despegar la mirada de Sarada.

Sasuke la observó y luego miró a su hija que aún estaba inconsciente y con sus ojos vendados, heridas superficiales casi no le quedaban debido a la ardua labor del equipo médico y de su esposa. Sakura se quedó dormida sujetando la mano de su hija, Sasuke se sacó su capa y la puso en los hombros de la Kunoichi y posteriormente salió de la habitación, debía encontrar a quien había dañado a su hija, pero no era mucho lo que podía hacer mientras Sarada no despertara y le diera los detalles de lo ocurrido. Cuando supiera no descansaría hasta encontrar al maldito que se atrevió a poner un dedo encima de su primogénita, a pesar de la gran ninja que era la Uchiha, para Sasuke seguía siendo su pequeña y delicada niña a quien juró proteger con su vida desde el momento en que se enteró que venía en camino.

Llegó a casa y ambos mellizos estaban despiertos con mucha preocupación, al ver entrar a su padre, ambos se pusieron de pie.

-¿Cómo está mi hermana papá? Por favor dime que está bien – dijo al borde de las lágrimas el pequeño Itachi.

-¿Qué fue lo que pasó papá? ¡Dinos! – Insistió Shisui.

-Sarada ya está bien, aún no sabemos con exactitud lo que pasó pero prometo que encontraré a los responsables de esto y los haré pagar – dijo con un tono tan serio que hizo estremecer a los pequeños.

- ¿Y mamá dónde está? – le preguntó Itachi.

-Ella se quedó con su hermana cuidándola hasta que despierte, ahora vayan a dormir, mañana podrán ir a verla – Ambos pequeños se fueron, Shizune se despidió y Sasuke le agradeció con la mirada por quedarse con los mellizos.

Al día siguiente Sakura le cambió el vendaje de sus ojos a Sarada, una vez terminada la labor la joven comenzó a reaccionar, se llevó asustada la mano a su cabeza tocando las vendas.

-Tranquila… todo está bien – le dijo Sakura con un tono maternal.

-¿Mamá? – Preguntó angustiada la Uchiha.

-Tranquila, aquí estoy… te pondrás bien – dijo la pelirosa besando su frente.

-mi ojo… él… él me lo arrebató – Susurró al borde de las lágrimas.

-Tranquila, no te preocupes por eso ahora, tu ojo está donde debe estar – le dijo Sakura.

-¿cómo es posible? – preguntó curiosa la pelinegra.

-Implanté uno de los ojos de tu padre en el tuyo – le confesó su madre.

-¿¡Qué!? Pero mi papá… - No pudo terminar porque Sakura la interrumpió.

-No es lo que estás pensando, tu papá obtuvo el Mangekyo Sharingan eterno porque se transplantó los ojos de tu tío Itachi, y lo de él los guardó celosamente, ayer me los entregó para poder ponerlos en ti, bueno, uno de ellos. – le explicó Sakura.

-Entiendo – Dijo Sarada y luego se relajó.

Sasuke entró en ese momento y observó que su hija ya se movía.

-¿Cómo sigue? – le preguntó a Sakura

-Está bien, ya recobró la consciencia – le informó su esposa.

-Sarada… necesito que me digas qué fue lo que pasó – le dijo el Uchiha, Sarada asintió con su cabeza y comenzó su relato.

-El séptimo me encomendó una misión relativamente sencilla, por lo que no requería de un escuadrón completo, fui a la aldea de la lluvia y completé sin problemas mi objetivo, cuando venía de vuelta a la aldea un grupo de Shinobis sin bandana me interceptó, no fueron mayor problema para mí, pero de la nada un poderoso chakra apareció, no lo percibí acercarse, él solo apareció de la nada frente a mi dándome un golpe, alcancé a protegerme pero su fuerza me lanzó un par de metros lejos, el me miró y a pesar de que usaba mi máscara él sabía mi identidad…

*Flashback*

-Vaya, acabaste con mis hombres muy rápido… eres sin duda digna hija de tu padre, toda una Uchiha en potencia. – dijo aquel hombre frente a ella.

*fin flashback*

-Luego de que me dijo eso me dispuse a atacarlo, pero nada de lo que hice tuvo efecto en él, traté de meterlo en un genjutsu pero el muy maldito nunca miró mis ojos, anticipó cada uno de mis ataques, luego en un instante desapareció frente a mis ojos y apareció por atrás, una técnica muy similar a la tuya papá, era una especie de teletransportación, hizo un jutsu que adormeció mi cuerpo por unos instantes y comenzó a golpearme, como pude reaccioné en invoqué a katsuyu y la envié a dar el aviso a Konoha, al sentirme débil utilicé el byakugo no jutsu y volví a enfrentarme a él, pero con un jutsu muy similar al que había usado me paralizó por completo, perdí la movilidad de todo mi cuerpo, era como si unas enormes cadenas invisibles me hubiesen detenido, apareció frente a mi nuevamente y de un golpe quitó mi máscara.

*Flashback*

-vaya esos ojos rojos me miran con odio… eres una mocosa muy hermosa debo admitir – dijo el hombre mientras sujetaba a Sarada del mentón.

-¿Quién demonios eres? – le preguntó Sarada en un susurro.

-Alguien que busca venganza… esto es solo el comienzo pequeña Uchiha – y sin más atravesó a Sarada con su espada, Sarada soltó un quejido de dolor mirándolo estupefacta – el veneno poco a poco irá matando cada célula de tu cuerpo matándote de manera lenta y dolorosa – agregó con su ronca voz.

-Eres un maldito… quizás me mates ahora pero te aseguro que tu vida no será muy larga – le dijo Sarada con voz entre cortada.

-Si lo dices porque tu papi vendrá por mí… te informo que es lo que planeo. En fin… basta de charlas… ahora me llevaré el premio mayor – enterró la Katana aún más profundo en el cuerpo de Sarada, vio como el hombre sonreía y acercaba la mano a su rostro y con un rápido y certero movimiento le arrebató el ojo derecho, un grito desgarrador se propagó en todo el bosque.

*fin flashback*

-Cuando se disponía a quitarme el ojo izquierdo un escuadrón de Anbus llegó comandado por Inojin y así como apareció el tipo desapareció por completo sin dejar rastro alguno. – concluyó la pelinegra.

Sasuke apretaba sus puños de rabia y Sakura estaba igual de furiosa que él.

-Al parecer es alguien que quiere vengarse de mí… - dijo Sasuke en un tono serio

-¿Tienes alguna idea de quién puede ser? – le preguntó Sakura.

-No, durante mis viajes he tenido cientos de enfrentamientos, pero ninguno de ellos fue con un Shinobi de las características que Sarada comenta, sin embargo, hace un tiempo atrás cuando volví de mi misión en la tierra de las olas sentí un poderoso chakra que apareció en un instante y desapareció de la misma manera. Quizás tenga alguna relación – le dijo Sasuke pensativo a su esposa.

-Es una posibilidad – agregó la pelirosa.

-Iré a hablar con Naruto, nos vemos – dijo Sasuke sin esperar que Sakura le respondiera y salió.

-Mamá… ¿crees que ya pueda sacarme las vendas? – le preguntó Sarada.

Sakura le dijo que si y procedió a quitarle el vendaje a su hija, lentamente abrió sus ojos y sonrió al percatarse de que veía con normalidad.

-Quiero que por hoy te quedes aquí para tenerte en observación, mañana podremos ir a casa- le dijo Sakura.

-Mamá estás pálida, quizás sería bueno que fueras a casa a descansar, yo estaré bien – le dijo Sarada.

-No me moveré de tu lado así que no insistas – sentenció Sakura y Sarada solo le sonrió, amaba a su madre, para ella era sin duda la mejor mamá del mundo entero. La abrazó poniendo su cara en su pecho como cuando era una niña, Sakura sorprendida respondió al abrazo de su hija y besó la coronilla de su cabeza, se quedó así junto a ella hasta que la joven pelinegra se quedó dormida.

-Descansa pequeña… aquí estaré velando tu sueño – le dijo Sakura en un susurro mientras acariciaba su mejilla.

Sasuke llegó a la oficina de Naruto y entró sin siquiera golpear.

-Sasuke… ¿Cómo sigue Sarada? – preguntó su rubio amigo.

-Ella ya está bien, me contó lo sucedido… -Sasuke le contó cada palabra que había dicho su hija a Naruto.

-Ya veo… el escuadrón Anbu que mandé a investigar el suceso de la tierra de las olas no encontró nada, es posible que se trate de la misma persona – le dijo Naruto.

-Iré a buscarlo… según parece quiere vengarse de mi así que lo enfrentaré y pagará lo que le hizo a Sarada – dijo Sasuke mientras Naruto lo miraba pensativo.

-¡No!… si él quiere tomar venganza contra ti, no querrá enfrentarte hasta que te haya arrebatado todo… lógicamente por eso atacó a Sarada y no vino por ti directamente. Mantendré a Sarada en la aldea, no hará misiones hasta que ese maldito aparezca y ni tú, ni tu familia saldrán de aquí… tarde o temprano vendrá y debemos estar preparados, no te lo digo como amigo Sasuke, te lo ordeno como Hokage – le dijo Naruto seriamente.

-Tsk… odio admitirlo pero tienes razón. Cuando aparezca será mío Naruto. Nadie debe intervenir, quiero que sufra hasta agonizar y me suplique que lo mate, nadie toca a mi familia – Dijo Sasuke mirando fijamente al rubio, el cual asintió con su cabeza.

Sasuke salió de la oficina de Naruto y se fue pensativo a su casa, a él podían hacerle lo que fuera, pero a sus hijos… eso era algo que él no iba a permitir ni en un millón de años, sobre su cadáver volverían a lastimar a uno de los suyos.

Notas:

Continuará...

Capítulo 6 por Uchihaivii3

Capítulo 6

Tres semanas habían pasado y Sarada se encontraba en perfectas condiciones, los días que estuvo en casa guardando reposo fue mimada a más no poder por su madre y sus hermanos, quienes le prometieron entrenar más duro para poder protegerla de cualquier cosa, ella sonrió alegre ante las declaraciones de sus hermanos, otra persona que iba a diario a visitarla era Boruto y aunque Sasuke se molestaba de verlo todos los días ahí, accedió a que la viera aunque no muy contento.

-Mamá… ¿ya me autorizarás a entrenar? Creo que ya estoy lo suficientemente bien como para poder entrenar un poco – le dijo una aburrida Sarada.

-Sí, pero debes tener cuidado ¿me oyes? – le dijo aprensiva Sakura.

-Mamá, ya no soy una niña, ya estoy bien – le dijo la pelinegra con una sonrisa.

Sarada salió y Sakura se fue al hospital, los mellizos estaban en la academia y Sasuke… bueno él seguía alejado de su familia, más bien de ella. Cada día que pasaba ella lo sentía más y más lejano, aún no lograba comprender el por qué de aquella distancia que había tomado el pelinegro. ¿Se habría aburrido de ella?, Sakura intentó alejar ese pensamiento de su mente y se concentró en su trabajo. Se puso de pie pero inmediatamente se sentó debido a un fuerte mareo que la invadió, llevaba días sintiéndose así y devolviendo casi todo lo que comía, por más que trataba de evitar pensar en sus síntomas no podía, ella los conocía bien y ya no podía seguir ignorándolo, procedió a analizar su cuerpo para posteriormente confirmar sus sospechas. Nuevamente estaba embarazada. Aquella noche donde ella y Sasuke hicieron el amor de manera desesperada en la ducha, había tenido consecuencias, en otra ocasión ella hubiese estado feliz de aquella noticia, pero en ese momento con la lejanía emocional de Sasuke, la tenía preocupada, no estaba segura de cómo se tomaría la noticia su marido.

La puerta de su consulta sonó y entro una enfermera.

-Sakura-san… una mujer pide examinarse con ud, dice que no quiere que otro medico la atienda.

-No hay problema, dile que pase – le dijo Sakura a la muchacha que posteriormente salió.

Pasado unos minutos una bella mujer de cabello marrón y ojos violetas entró a su oficina.

-Buenos días, mi nombre es Keiko Fujimori, tú debes ser Sakura Haruno no? – dijo Keiko mientras se sentaba frente a Sakura.

-Uchiha –corrigió la pelirosa – Soy Sakura Uchiha, Haruno era mi apellido de soltera, ¿en qué puedo ayudarla señorita Fujimori? – preguntó la pelirosa.

-Seré directa contigo, solo vine a pedirte, no, más bien a exigirte que dejes libre a Sasuke – dijo sin más la mujer mirando a Sakura directamente a sus ojos jades.

-¿Perdón… Y se puede saber quién eres tú para exigirme eso? – Dijo una molesta pelirosa.

-No quería entrar en detalles pero ya que insistes, yo soy la nueva pareja de Sasuke y pretendo llegar a ser la nueva señora Uchiha, es por eso que vengo a pedirte que dejes de hacer el ridículo y lo dejes… o me vas a decir que todo está viento en popa entre ustedes – dijo sin balbucear la pelimarrón.

-¿Qué clase de broma es esta?… retírate en este preciso momento de aquí, Sasuke jamás haría algo así – dijo Sakura de manera tranquila y confiando ciegamente en su marido.

-Bueno, si no me crees puedes ir mañana al restaurant que está frente al puesto de dangos a la hora de almuerzo, Sasuke y yo quedamos de vernos ahí, podrás desengañarte por ti misma – le dijo Keiko.

-Será mejor que te vayas si no quieres que yo misma te saque de aquí – Dijo Sakura poniéndose de pie. Keiko se paro y abrió la puerta.

-Que grosera… deberías agradecerme por venir a decírtelo- Dijo ella en tono burlesco.

-Tú deberías agradecerme de no romperte los huesos en este preciso momento… Sal antes de que lo lamentes – Dijo Sakura aún más molesta.

-De acuerdo, pero quizás esta no sea la última vez que nos veamos – Dijo Keiko abriendo la puerta - Por cierto… tu marido es un hombre muy apasionado – dijo y sin más se fue del lugar.

Sakura cayó de bruces en su asiento sosteniendo su cabeza, esa mujer debía estar mintiendo, Sasuke jamás la engañaría, si había algo que caracterizaba al Uchiha era ser un hombre de palabra, las nauseas no tardaron en llegar y Sakura tuvo que ir al baño y botar todo lo que tenía su estomago, no era verdad, no podía ser verdad.

Esa noche cuando Sasuke llegó Sakura lo miró fijamente, el pelinegro se percató de eso y rompió el silencio.

-¿Sucede algo? – preguntó el Uchiha.

-no, ehhh... Sasuke-kun, estaba pensando que mañana podríamos almorzar juntos, hay algo que me gustaría decirte – dijo esperanzada la pelirosa.

-Mañana estaré ocupado, quizás otro día – dijo Sasuke mientras se acostaba y le daba la espalda a la pelirosa.

-Sasuke… - Dijo Sakura.

-¿Qué? – Dijo él en tono somnoliento.

-¿Recuerdas el día que nos casamos en esa pequeña aldea que estuvimos de paso? – Preguntó la pelirosa sonriendo ante aquel recuerdo.

*Flashback

Estaban ambos en un templo ubicado al norte de la Aldea de la Lluvia, Sakura se vistió con un tradicional Kimono Blanco y Sasuke con un Haori Azul marino, ambos atuendos con el símbolo Uchiha en la espalda. Solo estaban ellos dos y un Sacerdote.

Para llevar a cabo la ceremonia ambos debían tomar sorbos de Sake, el cual fue cambiado por agua bendecida por el sacerdote debido al embarazo de Sakura.

-Hoy estamos aquí para que tu Sasuke Uchiha tomes como esposa a Sakura Haruno… - Ambos escucharon atentamente al Sacerdote hasta que les tocó decir sus votos.

-Yo Sasuke Uchiha, te tomo a ti Sakura Haruno como mi mujer, para estar contigo en los buenos y malos momentos, en la salud y la enfermedad, apoyarte y serte fiel hasta que la muerte decida separarme de ti – Dijo él mirándola fijamente a sus ojos jades.

-Yo Sakura Haruno, te tomo a ti Sasuke Uchiha como mi esposo, para estar contigo en los buenos y malos momentos, en la salud y la enfermedad, apoyarte y serte fiel hasta que la muerte decida separarme de ti – Dijo ella también con la mirada fija en el hombre que tanto amaba.

Ambos tomaron sus respectivos sorbos de agua y finalmente el Sacerdote los unió en matrimonio.

-Sakura Uchiha… gracias por aceptar ser mi esposa. – Sakura sintió que su corazón explotaría de amor por él, se acercaron y se dieron un suave beso en los labios. Era el comienzo de una vida juntos.

*Fin Flashback.

-¿A que viene esa pregunta justo ahora? – preguntó Sasuke volteándose a ella.

-Nada, es solo que recordé aquel momento y me preguntaba si tu lo recordabas – dijo ella.

-Sí, lo recuerdo, ese Kimono te lucía muy bien –Dijo Sasuke mirándola, ella se sonrojó

-¿De verdad no podemos almorzar juntos mañana? Hace mucho tiempo no salimos los dos solos – dijo ella aún con esperanzas.

-No puedo… será mejor que te duermas – Apagó la lámpara y se acomodó para dormir.

Sakura no dijo nada más y las dudas la invadieron, tocó su vientre y se acomodó para dormir, sin embargo no pudo pegar ojo en toda la noche, la duda le estaba carcomiendo las entrañas.

Al día siguiente Sakura pensó en no ir al restaurant que le había dicho la mujer, pero la curiosidad fue más grande y fue al lugar. Entró pidiendo un vaso con agua, caminó entre las mesas hasta que finalmente los vio, Sasuke estaba de espaldas a ella, mientras Keiko le hablaba.

-Entonces dime Sasuke… ¿te casaste muy enamorado de tu esposa? Yo tengo mis dudas ya que por lo que me has contado pasaste años lejos de ella, ¿la amas? – preguntó Keiko con malicia sabiendo que la pelirosa los estaba escuchando. Sasuke suspiró y contestó.

-No, y no planeaba casarme, pero Sakura quedó embarazada y no tuve otra opción – Dijo Sasuke.

Sakura al escuchar aquella confesión sintió como si un fierro hirviendo entrara por su garganta hasta llegar directamente a su corazón, soltó el vaso que tenía en la mano y éste se quebró en mil pedazos, Sasuke se volteó por el ruido y palideció al ver a Sakura, sus ojos jades estaban inundados en lagrimas y reflejaban un dolor que a él le caló los huesos. Sakura salió corriendo del lugar sin mirar atrás.

-¡¡Espera, Sakura!! – la llamó el pelinegro y salió tras ella sin importar que Keiko estuviera ahí.

Sakura llegó a su casa, entró a su habitación botando todo a su paso, las lagrimas no paraban de salir de sus ojos y el dolor que sentía en su pecho la estaba torturando, siempre pensó que Sasuke la quería, a su manera, pero que sus sentimientos eran correspondidos, pero escuchar de sus propios labios que no era así, había destruido su mundo.

Sasuke entró y la vio apoyada en la ventana mirando la nada.

-Sakura… - dijo él pero ella no lo dejó terminar.

-No, no quiero escucharte – dijo en un susurro la pelirosa.

-déjame explicarte… -le pidió Sasuke.

-No hay nada que explicar Sasuke… te felicito, conseguiste el último de tus objetivos, ¿querías restaurar tu clan? Pues qué mejor que utilizar a la tonta e ingenua ex compañera de equipo que siempre estuvo enamorada de ti – Sonrió pero sin expresarlo en sus ojos – Aunque te lo agradezco, porque mis hijos son lo más valioso que tengo, te casaste conmigo por Sarada y luego te fuiste por años, pensé que realmente era una importante misión, pero ahora todo tiene sentido – ella se volteó y lo miró a los ojos, Sasuke notó que el brillo de sus ojos jades había desaparecido por completo.

-¿Por qué no me dijiste la verdad en vez de acceder a viajar conmigo aquella vez?… ¿por qué no me alejaste de ti y me permitiste hacer mi vida de otra forma? En este momento no tienes idea como lamento que Naruto llegara aquella vez en el puente… Habrías acabado con mi vida y no tendrías que haberte sacrificado de esa forma al tener que casarte conmigo – continuó Sakura.

-No digas eso, yo… -Pero nuevamente no pudo terminar.

-Quiero que te vayas… ya nada nos une Sasuke, nuestros hijos ya están lo suficientemente grandes como para poder verte por sus propios medios, nunca impediré que los veas. Pero yo no quiero volver a verte nunca más… puedes hacer tu vida, eres libre – Sasuke se acercó a ella y la tomó por los hombros.

-No puedes pretender eso Sakura, no podemos actuar como simples desconocidos, tenemos tres hijos maldita sea, ellos siempre nos unirán por muy adultos que lleguen a ser, si tan solo me dejaras explicarte – pidió Sasuke.

-Adiós Sasuke, toma tus cosas y vete de mi vida, se feliz con ella y olvida que alguna vez fui la estúpida y devota esposa fiel a ti, me iré al hospital ahora, cuando vuelva espero que te hayas marchado – sin más la pelirosa salió de su casa pero no fue al hospital, fue al lago y se sentó en el muelle mirando su reflejo en el agua, abrazó su vientre y continuó llorando de manera inconsolable, el dolor le quemaba las entrañas, en ese momento deseaba poder arrancar su corazón y matar todo sentimiento por Sasuke.

-¿Papá?… ¿qué sucedió? ¿por qué está todo en el piso? – preguntó Sarada al momento de llegar a su casa y ver a su padre sentado en la habitación que compartía con Sakura.

-Tu madre se enteró de lo de Keiko, me escucho mientras hablaba con ella y le decía que no amaba a tu madre – Sarada palideció

-¿Dónde está mamá? – preguntó preocupada.

-Se fue al hospital, me pidió que me fuera y que no quería verme nunca más en su vida… nunca la había visto así – dijo Sasuke mortificado.

-Debiste ser sincero con ella desde el principio, nada de esto estaría pasando – dijo Sarada.

-Intenté explicarle pero no me dejó siquiera hablar, me dijo una enormidad de cosas y el dolor en sus ojos era devastador – le contó Sasuke.

-Debes decirle la verdad, de lo contrario nada se solucionará – Aconsejó Sarada.

-Lo sé, esperaré que se calme un poco, por ahora me iré, terminaré esta estúpida misión y hablaré con ella – le dijo Sasuke.

-Entiendo que era una misión que no se podía confesar a nadie papá, pero así como me lo mostraste a mí con tu Sharingan, pudiste haberle dicho a mamá de la misma forma – Dijo Sarada.

-Fue mi error y lo reconozco, ahora tu mamá cree lo peor de mi, ¿cómo puede si quiera dudar de mis sentimientos por ella?, sabes… todo este tiempo me sentía culpable por no decirle la verdad, no podía estar tranquilo y mirarla sin sentirme una basura – le confesó el pelinegro a su hija.

-Eres un tonto, no estabas haciendo nada malo, si la hubieses engañado de verdad era entendible que te sintieras mal, pero no era así, a no ser que tu… - dijo Sarada.

-Por supuesto que no, Keiko es bella no lo niego, pero la belleza natural de tu madre sobrepasa a cualquier mujer… ella es, única. Jamás podría engañarla – dijo Sasuke apenado.

-Lo sé, mamá es maravillosa… hablaré con el séptimo, le prohíbo que vuelva a darte este tipo de misiones – reprochó Sarada.

-Hasta ese dobe creyó que yo estaba alargando la misión porque estaba engañando a Sakura… pero no contaba con que ella sería tan astuta, ha ocultado la información de manera muy inteligente – le dijo Sasuke.

-Es una bruja, a demás se nota a leguas que está loca por ti – dijo Sarada en tono celoso.

-Era de esperarse, siempre ha sido así – bromeó el Uchiha.

-A penas termines la misión debes decirle todo a mamá, mientras tanto yo la cuidaré – le dijo Sarada.

-Si, gracias – le sonrió Sasuke.

-Estoy impresionada... dijiste más de tres palabras en unos cuantos minutos, debe ser tu record. De cualquier forma te agradezco por confiar en mi de esta forma, jamás imaginé que me confesarías todo lo que sientes por mamá,  – lo pinchó la pelinegra y Sasuke no pudo evitar sonrojarse.

-No se lo digas – le pidió.

-Descuida, tú debes decirle – Sarada abrazó a su padre y después de un rato Sasuke tomó un par de cosas y se fue de la casa. 

Entrada la noche Sakura volvió, sus hijos la recibieron con una calurosa bienvenida, a pesar de la pena que sentía, ella sonrió. Sus hijos eran lo más preciado y por ellos iba a luchar hasta que la vida se lo permitiera.

-Chicos… necesito decirles algo – los tres Uchihas miraron a su madre a la espera de que hablara.

-De hoy en adelante su padre no vivirá más acá – les confesó la pelirosa.

-¿Nuevamente se irá de misión? – preguntó Itachi.

-No, él estará en la aldea y ustedes podrán verlo cuando quieran… no entraré en más detalles, cuando crezcan lo comprenderán mejor – les pidió Sakura.

-Enanos ya es tarde y es hora de dormir, andando ¡vamos! – pidió Sarada y Sakura le agradeció por cambiar de tema.

Sarada los llevó a acostar y les pidió que no se preocuparan, que pronto todo volvería a la normalidad y sus hermanos le creyeron, Sarada jamás les mentía.

-Mamá… - dijo Sarada a su madre una vez que volvió de la habitación de sus hermanos.

-Hija, yo… -Sarada la abrazó.

-No tienes que decirme nada mamá, yo lo comprendo, papá me contó lo que sucedió – Sakura la miró y le sonrió, no lloraría frente a su hija, sería fuerte y no se derrumbaría.

-Hija, hay algo que quiero decirte… - Sarada la miró y la animó a continuar – Estoy embarazada… otro Uchiha viene en camino – dijo con pena la pelirosa. Sarada se sorprendió y abrazó a su madre.

-Vaya, justo en estos momentos… no te preocupes mamá, nosotros siempre estaremos contigo – estuvo tentada en contarle toda la verdad sobre la misión de su padre, pero esperaría a que él lo hiciera, por ahora se preocuparía de cuidar a su mamá y a su nuevo hermanito. 

Notas:

Continuará...

Capítulo 7 por Uchihaivii3

Capítulo 7

 

Una semana había pasado desde que Sasuke se había ido de su casa, si bien, veía a sus hijos a menudo para entrenar, distinto era el caso con la pelirrosa, con ella ni siquiera había podido interactuar. La misión aún no la completaba, los detalles de ésta frustraban de sobremanera al pelinegro. Naruto había sido tajante al exigirle que no usara su Sharingan con ella y que tratara de sacarle la información de manera más sutil, y como la pelimarrón estaba muy interesada en él, qué mejor manera que tratar de seducirla. Él nunca había sido bueno en eso, a penas y podía lograrlo con su propia esposa y hacerlo con una completa desconocida era, sin duda, un desafío y una estupidez. Por culpa de las estúpidas reglas de Naruto, había tenido problemas en su matrimonio, las palabras dichas por Sakura aún rondaban en su cabeza y le dolía demasiado recordarlas, en especial aquella frase que lo descolocó completamente.

“En este momento no tienes idea como lamento que Naruto llegara aquella vez en el puente… Habrías acabado con mi vida y no tendrías que haberte sacrificado de esa forma al tener que casarte conmigo”

Aquellas palabras lo atormentaban a diario, ella no se imaginaba lo mucho que le remordía la consciencia al recordar aquel suceso que de no ser por Naruto que había llegado a tiempo, él habría acabado con ella, su sangre habría quedado derramada en sus manos y con ella se hubiese esfumado cualquier posibilidad de salir de aquella oscuridad en la que en ese entonces él estaba sumergido. Sakura se convirtió en su salvación y en la oportunidad de un nuevo comienzo, le había dado motivos suficientes para seguir adelante, para ser una persona nueva, para ser feliz. Gracias a ella él había vuelto a tener una familia. Algo que jamás creyó posible después de la muerte de todo su clan, de sus padres y de su hermano Itachi.

La amaba, aunque su orgullo nunca le permitiera decírselo, nunca fue bueno expresando sus sentimientos, las palabras nunca fueron su fortaleza, él lo demostraba con hechos.

Sasuke estaba tirado en el pasto junto al lago y poco a poco los recuerdos comenzaron a llegar a él.

*Flashback*

-… Así que por favor, te lo imploro no te vayas, hasta te ayudaría con tu venganza, haría lo que fuera por darte felicidad, te lo juro…por favor, quédate conmigo… y si no puedes… llévame contigo entonces… - gritaba entre sollozos una triste pelirrosa de doce años.

- No has cambiado… sigues siento una molestia – dijo Sasuke sonriendo y mirándola a los ojos, se volteó y emprendió rumbo a la salida de la aldea.

-¡No me dejes! Si te vas voy a gritar y…. – Sasuke desapareció de la vista de Sakura y apareció tras ella.

-Sakura… gracias… –Él golpeó su nuca y ella susurró su nombre antes de caer inconsciente.

Sasuke la tomó entre sus brazos acercándola a la banca que había a metros de ellos, aquella banca donde habían hablado por primera vez. Delicadamente dejó el cuerpo de Sakura sobre ésta y notó como ella inconscientemente se aferraba a su camiseta con fuerza, tomó su mano para quitarla y la miró por un momento, lo que ella le ofrecía era tentador, una vida feliz a su lado, sin embargo él debía cumplir con su venganza y ella solo era un obstáculo en su camino, quitó los cabellos rosas de su frente en una suave caricia y en un impulso que no pudo controlar acercó sus fríos labios a los de ella y los besó suavemente. Eran cálidos igual que ella, se separó sin dejar de mirarla.

-Debes olvidarme Sakura…mereces a alguien mejor – sin decir más se alejó de ella y se fue en busca de su objetivo. Vengarse.

*Fin Flashback*

Sasuke abrió sus ojos y no pudo evitar sonreír, siempre pensó que Sakura terminaría olvidándolo, pero eso nunca sucedió y aunque sonara egoísta él estaba agradecido de eso, recordaba ese momento como si hubiese sucedido ayer, ella aún ignoraba que en aquel momento la había besado y él prefería que así fuera. Su orgullo no le permitía contárselo.

Sus ojos volvieron a cerrarse, esta vez trayendo consigo el recuerdo del momento más especial que guardaba en su memoria, uno que cambió el rumbo de su vida por completo.

*Flashback*

Habían pasado cerca de cuatro meses desde que habían comenzado su viaje juntos, ambos habían recorrido distintas partes del mundo, Sakura lo ayudaba fervientemente en sus investigaciones y él agradecía enormemente su compañía, ya no era aquella niña chillona y débil que conoció hace años atrás, ahora era una mujer hecha y derecha, la mejor ninja médico, una kunoichi excepcional y también era su mujer, aún no se casaban pero Sasuke estaba decidido a pasar el resto de su vida junto a aquella mujer de ojos verdes, se había transformado en su compañera, en su amiga y también en su amante, sabía que en ella podía confiar con los ojos cerrados, reprimió sus sentimientos por mucho tiempo, pero ya no debía hacerlo más, ahora podría estar tranquilamente junto a la mujer que amaba.

-Sasuke-kun, ya casi está listo el pescado – Sakura lo sacó de sus pensamientos, se habían detenido a hacer una fogata y comer algo.

-Gracias – ambos tomaron uno y comenzaron a comer, estaba delicioso, Sakura siempre se empeñaba en cocinar y él se lo agradecía.

Sakura mordió su pescado pero inmediatamente se detuvo, miró el alimento y su cara palideció.

-¿Sucede algo? – Preguntó Sasuke, pero Sakura no pudo responderle, ya que se puso de pie rápidamente, se ocultó tras unos arbustos y devolvió todo lo que su estómago tenía. Sasuke la siguió y la miró preocupado – Sakura, no es la primera vez que esto sucede.

-Lo siento Sasuke-kun, es solo que… - Sakura lo miró, pero no le dijo nada.

-Ven, será mejor que te recuestes – El pelinegro la ayudó a ponerse de pie y la recostó en la tienda que habían armado.

-¿Alguna idea de lo que puedas tener? – preguntó preocupado Sasuke.

-Una idea… si, pero no he querido comprobarlo – le dijo la pelirrosa mirando al techo de la tienda.

-¿Qué es? – preguntó Sasuke confuso.

La kunoichi dejó salir un poco de su Chakra a través de su mano, cerró los ojos y la puso en su vientre, todo esto ante la atenta mirada del Uchiha. Se inspeccionó durante unos minutos y percibió un diminuto Chakra de su interior, abrió los ojos sorprendida.

-¿Qué sucede Sakura? – preguntó impaciente al no recibir respuesta de la pelirrosa, Sakura se sentó y lo miró con temor, temor por saber su reacción.

-Yo… Sasuke yo, tu… - balbuceaba Sakura.

- ¿Dime qué es Sakura? – dijo este mientras la sujetaba de los hombros con su único brazo y la miraba fijamente.

-Creo que ya no serás el único Uchiha… - Sakura tomó la mano de Sasuke y la puso en su vientre – Estoy esperando un bebé.

Sasuke abrió sus ojos llenos de impresión ¿un bebe?... Un hijo de ambos… sería padre… él…él iba a ser padre. No se sentía preparado, jamás se le pasó por la mente esa posibilidad, es cierto que no habían tomado precauciones nunca, pero jamás se imaginó que llegarían a esto, al menos no tan rápido. En ese momento un inmenso calor llegó a su pecho, un calor agradable que lo hacía sentir aún más fuerte. Él iba a ser padre.

Sakura comenzó a impacientarse por el silencio del pelinegro, pero grande fue su sorpresa al sentir como el Uchiha escondía su cara en su cuello y la abrazaba fuertemente.

-Gracias Sakura… - fue lo único que logró decir el pelinegro y ella lo abrazó fuertemente con lágrimas en sus ojos, lágrimas de felicidad.

*Fin Flashback*

 

Nuevamente Sasuke volvió al presente, cuando Sarada llegó a sus vidas él se sintió completo, ella había llegado a cambiarle la vida. Desde ese momento se juró a si mismo proteger a aquellas dos mujeres que eran su mundo y su vida entera, él con su vida estaba dispuesto a protegerlas aunque eso significara tener que ausentarse por tanto tiempo de ellas. La misión que él tuvo que realizar cuando Sarada tenía apenas un año lo había descolocado, sabía que no sería fácil y no se había equivocado, se había perdido once años de la vida de su hija y eso sería algo que jamás recuperaría. Pero todo había sido por protegerlas y de esa forma asegurarles un futuro sin las desgracias que a él le tocaron vivir. Su hija no podía seguir con la maldición de odio del Clan Uchiha. Y afortunadamente todo y cada uno de sus sacrificios valieron la pena y, el sello a esa felicidad había sido la llegada de los mellizos.

Ahora las cosas con su esposa no estaban bien, pero no dejaría que nada ni nadie destruyera aquello que con tanto esfuerzo ambos habían construido. La culpa era de él y por esa misma razón sería él mismo quien arreglaría todo. En estos momentos Sakura debía odiarlo por aquellas palabras que escuchó. Sería muy difícil volver a ganar su confianza.  

-Maldición… - dijo Sasuke para sí mismo.

Estaba decidido, terminaría la misión y después recuperaría a su esposa. Todo volvería a ser como antes o al menos eso creía.

Ese mismo día Sasuke fue a encontrarse con Keiko donde habitualmente lo hacían, ella gustosa esperaba por un nuevo día junto al Uchiha, ella estaba decidida en hacer su movimiento final ese día, todo este tiempo solo había logrado besar la mejilla del pelinegro, sin embargo, ahora estaba decidida a ir por más. Ya sabía que él ya no estaba con su esposa y eso la ponía sumamente contenta. Además la misión que le habían encomendado antes de venir a Konoha ya había sido completada, por lo que ahora podía concentrarse netamente en divertirse con el Uchiha. Eso no formaba parte de su misión pero aprovecharía la oportunidad.

-Sasuke! Que alegría verte. ¿Qué sorpresa tienes para mi hoy? – preguntó mientras se colgaba de su brazo.

-¿Hoy? Bueno, hoy será un gran día Keiko – Le dijo el pelinegro con una sonrisa. Y claro que sería un gran día, porque ese mismo día terminaría la misión, lo haría a su manera y no le importaba que el estúpido de Naruto se molestara.

-¿Me tienes alguna sorpresa? Porque a mí me gustaría sorprenderte – le dijo ella en un tono coqueto y sugerente.

-¿Ah si? Y qué propones? – preguntó curioso el Uchiha.

-Qué tal si esta vez subimos a la habitación donde me estoy alojando, ya queda poco tiempo de mi estadía en Konoha y quiero aprovecharlo de la mejor manera. Aunque a pesar de que me vaya, quizás tu quisieras venir conmigo – le dijo con una sonrisa.

-¡hmp! Muy bien… subamos – dijo el Uchiha y la pelimarrón se sorprendió.

Ambos subieron a la habitación de Keiko, Sasuke entró y ella cerró la puerta tras de sí, asegurándose de cerrarla bien.

-Bien, comencemos – Ella no quiso esperar más y dejó caer su vestido rápidamente, quedando solo en ropa interior.

Caminó sugerentemente hacía el pelinegro, parecía un felino que iba directo a su presa, Sasuke la observó, sin embargo ni se inmutó por su apariencia, no negaba que la mujer era bella, pero su belleza era un tanto vulgar, no pudo evitar comprarla con Sakura, pero su mujer no tenía comparación. La belleza natural de Sakura lo dejaba embobado y lo hacían actuar de maneras que él jamás se hubiese imaginado.

Rápidamente se acercó a ella y la abrazó por la cintura atrayéndola a él, ella sonrió coqueta pero en ese momento se paralizó, miró a Sasuke y lo último que vio fue un penetrante ojo color rojo. Su Sharingan y su Rinnegan habían atrapado a la mujer. Ella se mantuvo de pie pero con la vista perdida. Sasuke la soltó y retrocedió unos pasos de ella.

-¿Cuál es tu propósito en Konoha? – La mujer seguía en la misma posición pero no contestó la pregunta de Sasuke.

-¿Pero qué…? – Sasuke se sorprendió al no tener respuesta de Keiko, había utilizado un Genjutsu que la haría obedecer cada una de sus peticiones, sin embargo, no estaba dando resultado.

-Sasuke Uchiha  - habló la mujer con una voz distinta, una voz tétrica y para nada femenina, su mirada seguía perdida y de su cuerpo comenzaba a emanar un extraño y oscuro Chakra – Poderoso shinobi de Konoha, ex traidor, ex ninja renegado y catalogado como criminal rango S, un prodigio y digno hermano de Itachi Uchiha, y aun así no fuiste capaz de sospechar ni por un momento que todo fue una trampa.

-¿Una trampa? ¿De qué demonios hablas? – habló Sasuke aún sin perder la calma. Debía averiguar qué sucedía.

-Fue muy fácil hacerlos creer que todo se trataba de resurgir Anbu Raiz y seguir los pasos de Danzo. Pero todo fue una estrategia. Sabíamos que si utilizábamos el nombre de Danzo, te involucrarías indudablemente con la misión. Eres predecible Uchiha – La voz era más ronca y no era voz de mujer.

-¿Quién eres y qué es lo qué quieres? – Preguntó Sasuke activando su Mangekyo Sharingan

-El cuerpo de esta chica me fue útil, ella estaba siendo manipulada por mí, me encargué de ponerle un sello que reaccionaría con tu Sharingan, de esa forma sabría cuando intentarías saber todo sobre la supuesta resurrección de Anbu Raiz. El sello automáticamente me llevó a apoderarme de la mente de esta indefensa mujer, ¿inteligente no? – dijo aquella voz.

-Admito que fuiste astuto, pero ¿por qué me cuentas todo esto?, puedo matarte en este momento y todo terminaría – dijo muy seguro el Uchiha.

-Jajaja, no Uchiha, mi cuerpo físico no está aquí y no podrás encontrarme, dudo que me recuerdes pero yo si te recuerdo a ti… asesinaste a mi hijo sin contemplación alguna y eso es algo que yo jamás te perdonaré, averigüé todo de ti y no dudaré en darte donde más te duele. Fue difícil, pero finalmente tengo el poder para hacerte frente a ti y a toda tu aldea – Dijo con profundo odio.

-No sé quién era tu hijo, ni tampoco sé quién eres tú. Tu bronca es conmigo y si quieres vengarte da la cara y no te ocultes como un maldito cobarde. Ven ante mí y veremos si serás capaz de hacerme frente – dijo el Uchiha sin dejarse intimidar por aquel sujeto.

-Tu arrogancia te llevará a tu derrota, me encargaré personalmente de destruirte de la peor forma… ya estás advertido Uchiha. ¡Ah! y por cierto, el ojo de tu preciosa hija me ayudó mucho con mis poderes – Sasuke abrió los ojos sorprendido, la furia comenzó a invadirlo -nos veremos pronto – Y sin más el cuerpo de la mujer comenzó a consumirse en una extraña aura negra desapareciendo todo rastro de ella.

Sasuke apretó sus puños, él había sido el maldito que había atacado a Sarada, su sangre comenzó a arder, estaba ansioso, si, ansioso por matar a ese sujeto, se encargaría personalmente de hacerlo sufrir hasta que suplicara su muerte.

Inmediatamente salió de aquel lugar y fue a la oficina de Naruto, le contó con detalles lo que había ocurrido y Naruto se encargó de reforzar la seguridad de la Aldea. Debían estar atentos ante cualquier emergencia. Sasuke por su parte habló con Sarada y también se encargó de contarle los detalles.

-Debemos estar atentos papá, él tiene una técnica muy rara de parálisis, es similar a la posesión de sombra de los Nara, solo que él no te atrapa con la sombra, sin embargo el cuerpo no responde. Me fue imposible moverme – le contó Sarada a su padre.

-Necesito que trates de recordar cualquier detalle de aquel enfrentamiento, nos puede ser útil, por ahora quiero que sigan entrenando conmigo tanto tu como tus hermanos, ellos aún son unos niños pero si algo llega a suceder es importante que sepan al menos como lanzar un ataque de distracción – dijo Sasuke a su hija mayor, la cual asintió sin dudar.

Ignoraba la identidad de aquel hombre, pero sabía que era poderoso. Las cosas se estaban complicando, y un mal presentimiento comenzó a invadirlo. La aldea y su familia estaban en peligro.

Notas:

Continuará...

Capítulo 8 por Uchihaivii3

Capítulo 8

Después de aquel incidente con Keiko, Sasuke no había vuelto a tener noticias de aquel extraño sujeto, por más que trataba de recordar de quién podría tratarse, nada llegaba a su mente, el tipo lo había acusado de haber asesinado a su hijo. Durante su viaje de redención muchas habían sido las batallas de las que él había sido partícipe, algunas eran misiones encomendadas por Kakashi y otras simplemente habían sido por ayudar a las aldeas pequeñas de bandidos o de ninjas de baja categoría. Recordó también aquel incidente con los Shin Uchiha, cuando apareció ese sujeto con la intención de asesinarlo a él y a Sarada, pero descartó inmediatamente aquella posibilidad ya que el tipo había muerto irremediablemente.  

También estaba su situación con Sakura, si bien ya había terminado todo lo relacionado con Keiko, aún no había hablado con ella, no quería preocuparla con la situación que estaba aconteciendo, sabía que estaba siendo egoísta y que una vez terminara todo su esposa se enfadaría con él por no confiar este asunto tan importante con ella.

-Pensativo como siempre – dijo Sarada sentándose junto a él en las alturas de la montaña de los Hokages.

-¡hmp!... ¿cómo está tu madre? – Preguntó Sasuke a su hija.

-Triste, no entiendo por qué no hablas con ella de una vez. En estos momentos ella te necesita más que nadie – Dijo Sarada.

-¿En estos momentos? – preguntó curioso el Uchiha.

-Hay algo que debes saber, pero no soy yo quien debe decírtelo, sino ella – Dijo Sarada dejando a su padre con la duda – Y no intentes usar el Sharingan para sacarme la verdad, te recuerdo que soy tu hija y soy muy hábil con los genjutsus.

-No pensaba hacer tal cosa – Dijo Sasuke volteando su rostro un tanto sonrojado, su hija era demasiado astuta.

-Bien, será mejor que te des prisa, ya sabes que mamá tiene muchos admiradores – dijo Sarada sonriendo.

-¡hmp! Será mejor que no se hagan ilusiones – dijo Sasuke un tanto molesto.

-Deja los celos a un lado y recupera a mamá. Ahí sentado no lograrás nada – Y sin más se fue del lugar dejando a Sasuke con la palabra en la boca.

Sasuke se puso de pie decidido a hablar con su esposa en ese mismo momento, ya había esperado demasiado.

Caminó tranquilamente al hospital de Konoha, pero Shizune le informó que Sakura no había asistido ese día, a Sasuke le pareció extraño ya que ella rara vez faltaba al hospital. Sin pensarlo mucho, se dirigió a su casa entró sin avisar y notó que la casa estaba silenciosa, pero un ruido provino de la habitación que había sido de ambos, específicamente del baño, se sorprendió al encontrar a su esposa inclinada en el retrete, estaba vomitando.

-Sakura – pronunció mientras se ponía tras ella y le acariciaba la espalda, ella se sobresaltó, lo iba a echar del lugar pero una nueva arcada se lo impidió.

Pasado unos minutos, ella se puso de pie, lavó su cara y sus dientes.

-¿Qué haces aquí? Recuerdo haberte dicho que no quería volver a verte – le dijo Sakura molesta.

-Estás pálida y has perdido peso – le dijo él, ignorando las palabras de la pelirosa.

-Te hice una pregunta – dijo ella sentándose en la cama, estaba mareada.

-Sakura, ¿qué te sucede? –insistió preocupado.

-No es nada, estoy bien, solo que no he dormido bien – mintió.

-Será mejor que descanses, te haré algo de comer – Dijo el pelinegro mientras la ayudaba a recostarse en la cama.

-No es necesario, lo que quiero es que te vayas – dijo Sakura sin mirarlo.

-No, no es lo que quieres y lo sabes, te haré algo de comer y luego hablaremos – dijo Sasuke sin dejarla protestar.

Fue a la cocina y le preparó una sopa de fideos con verduras, le llevó una bandeja a la cama y Sakura se sintió incapaz de protestar.

-No deberías estar aquí Sasuke, teníamos un acuerdo – Dijo la ojiverde mirándolo a los ojos, él notó que su mirada seguía apagada y se sintió el ser más miserable de la tierra. 

-Debemos hablar Sakura, ya esperé demasiado tiempo y es necesario que sepas la verdad – dijo Sasuke serio.

-¿La verdad?, ¿De qué verdad hablas? – preguntó ella curiosa.

-Sobre mi misión con Keiko – continuó él.

-¿Misión? No estoy entendiendo Sasuke – dijo ella un tanto molesta al escuchar el nombre de aquella mujer, sin embargo estaba muy curiosa por saber lo que Sasuke le diría. A qué se refería exactamente con ‘Misión’.

-Lo que escuchaste ese día que me viste con ella… -hizo una pequeña pausa y continuó- todo era mentira Sakura, yo jamás tuve nada que ver con ella. Todo fue una estúpida misión encomendada por el Dobe.

-¿¡Qué!?... no te creo, es mentira Sasuke. Si sólo hubiese sido una misión no habrías actuado de esa manera conmigo, ¡Cielos! Si incluso parecía que me odiabas. No me salgas ahora con que todo era una farsa – Dijo ella un tanto desconcertada. 

-¡Pero lo fue! Sé que actué mal, lo reconozco, pero estaba afectado al no poder decirte nada, me sentía una basura. Era como si realmente estuviera traicionándote. Llegaba a casa y te veía tan feliz y sonriente, mientras yo pasaba casi todo el día con ella sin que tú lo supieras. Si actué mal fue porque no quería que me trataras con tanto amor cuando yo te estaba ocultando cosas – dijo él con evidente arrepentimiento.

-No tiene sentido lo que dices Sasuke, si tanto te remordía la consciencia ¿Por qué demonios no me dijiste la verdad desde un comienzo? Creo que soy lo suficientemente madura para haber comprendido la situación – dijo molesta Sakura.

-Lo sé y no creas que no quería decírtelo, pero… Naruto y sus estúpidas reglas… - Sakura lo interrumpió.

-No uses a Naruto de escusa Sasuke, tú jamás lo obedeces. ¿Por qué ahora iba a ser diferente? – Sakura seguía sin entender.

-Porque tenía que seducir a esa mujer, esa era la misión. Se rumoreaba que su padre planeaba resurgir Anbu Raíz y ella estaba en la aldea con el fin de investigar, Naruto me pidió discreción y tampoco me permitió usar el Sharingan – Dijo él rogando porque su mujer entendiera.

-Pero… ¿Cuál era el problema de que yo me enterase? ¿Tienes idea de cómo me sentí cuando ella fue a verme al hospital a decirme que estaba contigo? – Pregunto la pelirosa aún sin entender al cien por ciento.

-¿Hizo eso? – Preguntó Sasuke.

- Si, lo hizo y me dijo que era tu nueva pareja y que quería ser la nueva señora Uchiha y bla bla… No sabes la rabia que sentí. Quería molerla a golpes… aún sigo sin entender por qué me lo ocultaste Sasuke- Dijo Sakura molesta.

-Porque todo el mundo sabe que eres mi esposa Sakura. Indirectamente fuiste parte de la misión. Cuando Keiko fue a verte al hospital como me dices, tú reaccionaste de manera natural como si todo lo que ella te dijo hubiese sido cierto. Sospechaba que ella iría a verte en algún momento, pero jamás pensé que tú desconfiarías de mí e irías a buscarnos – concluyó Sasuke.

-Pero si tú estabas actuando de manera extraña, era muy fácil sospechar que algo andaba mal, además ¿Cómo se supone que reaccionara si ella me dice “tu marido es muy apasionado”?– dijo ella molesta.

-¿Lo soy? – preguntó él con coquetería.

-No juegues Uchiha, estoy hablando enserio – dijo ella lanzándole un cojín.

-Bueno, eso solo tú puedes saberlo Sakura, ella solamente te lo dijo para molestarte, yo jamás la toqué – dijo él sinceramente.

-Entonces… lo que dijiste ese día en sobre que te habías casado conmigo sólo por Sarada… - Preguntó ella con tristeza en sus ojos.

-Fue mentira Sakura… sé que jamás te digo lo que siento y quiero que lo graves muy bien en tu memoria porque no lo volveré a repetir... te amo Sakura, te amo y siempre has sido parte de mi vida, incluso aunque yo mismo lo negara. Desde niños tengo una extraña conexión contigo que va más allá de cualquier cosa. Jamás hubiese sido tan egoísta de dejarte ir a mi lado si no hubiese sentido nada por ti y si bien no te lo digo, creo que te lo demuestro de otras maneras – dijo Sasuke sinceramente y secando las lágrimas de sus esposa.

-Te he echado de menos, te amo como no tienes una idea, siempre lo he hecho y solo quiero que seas feliz. Todos estos años me he esmerado en… -No pudo continuar porque Sasuke la besó. Al principio fue solo una unión de labios pero poco a poco él comenzó a profundizar más el beso.

-¿Te dije ya que eres una molestia?… - dijo él y volvió a besarla.

- mmm… no – dijo ella en un susurro.

Sasuke se separó un momento, sacó la bandeja de comida que Sakura tenía en sus piernas y la dejó en el suelo – pues lo eres… - concluyó y volvió a besarla. Lentamente introdujo su lengua en la húmeda cavidad de su mujer, ella se sintió extasiada, sin importar el tiempo que pasara ella siempre sentiría esa corriente eléctrica que la invadía cada vez que Sasuke la tocaba. Se aferró a él como si de ello dependiera su vida y lo besó con toda la pasión y el amor que tenía para entregar, se separaron un momento, Sasuke la miró a los ojos con un brillo que reflejaban lo que sentía por ella. Entrelazó su mano con la de ella y lentamente besó su cuello, Sakura cerró sus ojos presa de las sensaciones, acarició el cabello de Sasuke mientras él la despojaba de su ropa. Acarició sus sensibles pechos y ella arqueó su espalda en busca de más contacto, poco a poco comenzó a desabrocharle su camisa, él la ayudó y se la quitó en un ágil movimiento junto al resto de su ropa, ella se quitó lo que quedaba de la propia hasta que ambos quedaron completamente desnudos con el único fin de entregarse mutuamente.

Sasuke continuó besándola, introdujo uno de sus endurecidos pezones a su boca, Sakura dejó escapar un gemido ante aquel contacto, una llama comenzaba a quemar su bajo vientre, una llama de deseo que solamente aquel hombre era capaz de encender. Sasuke bajó hasta su vientre y luego hasta su intimidad. Se apoderó de ella con su boca, Sakura nuevamente dejó escapar un gemido, se sentía mareada de placer, se aferró a las sábanas mientras él la penetraba con su lengua.

-S… Sasuke… Por favor, te necesito dentro – suplicó ella, pero Sasuke continuó con su labor hasta que ella estalló de placer, él bebió todo lo que ella le ofrecía, luego se incorporó, la besó y la penetró lentamente, al sentir como las paredes de Sakura apretaban su dura masculinidad un ronco gemido escapó de su garganta. Necesitaba sentirse uno con ella, la amaba con cada célula de su cuerpo, se pertenecían y eso nunca nadie podría cambiarlo, ni en esta vida ni en otra. Rodaron en la cama hasta que ella quedó a horcadas de él, comenzó a moverse con ímpetu mientras él la sujetaba de las caderas, necesitaban su liberación. Nuevamente rodaron y él quedó sobre ella y comenzó a moverse más rápido, ante el maravilloso placer que ella sentía enterró sus uñas en la espalda de Sasuke y él mordió su cuello en una evidente muestra de posesión. Ella gimió ante aquel acto y ambos liberaron al fin la ardiente tensión de sus cuerpos en un clímax intenso y placentero. Cayeron exhaustos en la cama, él cubrió a ambos con la sábana y ella se abrazó a él apoyando su cabeza en su fuerte pecho.

-Prométeme que no vas a separarte más de mí – dijo ella abrazándolo con más fuerza, como si temiera que él fuese a desaparecer.

-No, después de todo… nuestros sentimientos están conectados – Dijo Sasuke, ella lo miró con un intenso brillo en los ojos y él le sonrió.

-Por cierto, hay algo que debes saber… -Dijo Sakura cerrando sus ojos.

-¿Qué es? – le preguntó Sasuke.

-Pues… Estoy embarazada – Dijo Sakura mientras sus mejillas se sonrojaban. Sasuke abrió los ojos como plato, y la miró confundido.

-¿Recuerdas aquella noche en la ducha? – Le dijo ella aún sonrojada, Sasuke se calmó y recordó aquella noche, suspiró.

-Vaya… creo que nos hemos tomado muy en serio la restauración del clan – dijo en tono de broma con una sonrisa ladeada.

-¿No estás molesto? – preguntó Sakura.

-No, no lo estoy – concluyó él, le dio un toque en la frente y luego puso su mano en el vientre de su esposa – No podría estarlo… gracias - Finalmente besó su frente y ambos cayeron dormidos uno en brazos del otro.

Pasada unas horas ambos se levantaron a comer, pero poco les duró la tranquilidad ya que dos pequeños anunciaron su llegada.

-¡¡Llegamos!! – gritó un alegre pelinegro.

-Itachi, no es necesario gritar – lo reprendió Shisui.

- Deja de ser un amargado… ¿eh? ¡Papá!... ¿Qué haces aquí? – preguntó Itachi sorprendido de verlo en casa.

- ¿No se supone que no vendrías a casa? – preguntó Shisui en esta ocasión.

- Bueno, pasaron algunas cosas y su papá está de vuelta en casa – les dijo su madre.

- ¡Ya se! Tú y papá hicieron ‘ñiki-ñiki’ y por eso lo dejaste volver ¿verdad? – Dijo como si nada Itachi.

- ¡¡¡¡Itachi!!!! – Dijeron Sasuke y Sakura al unísono mientas Sakura se sonrojaba a más no poder.

- No digas tonterías Itachi – Dijo Shisui dándole un golpe en la cabeza – no seas entrometido.  

- Pero si el Séptimo dijo que eso debían hacer papá y mamá para que volvieran a estar juntos. Aunque ni siquiera sé qué es, ¿Qué es papá?, ¿Acaso es un Jutsu especial? – Preguntó inocentemente.

- pues… es… es… - Sasuke jamás se complicaba al explicar algo, pero en ese momento se sentía perdido, afortunadamente Sakura lo interrumpió.

- Con que Naruto ¿eh? – Dijo Sakura de manera tétrica.

- ¡oh, oh!… -Itachi y Shisui se estremecieron ante el aura peligrosa que emitía su madre.

- Será mejor que vayan a sus habitaciones, ya hablaremos de esto – Dijo Sasuke y los mellizos asintieron y se fueron rápido.

Sakura no esperó a que Sasuke  le dijera nada y salió rumbo a la torre del Hokage.

-Oye, Sakura… - Sasuke pensó en Naruto y sonrió – eres Dobe frito – dijo para sí mismo y posteriormente salió tras la pelirosa.

En la oficina del Hokage, Naruto estaba revisando un par de pergaminos cuando a lo lejos escuchó un tenebroso grito, uno que conocía perfectamente bien y que lo hizo estremecer.

-¡NARUTO! ¿¡Dónde estás pedazo de idiota!? – Abrió la puerta de golpe y lo vio.

-Sa…Sakura-Chan, ¿Qué sucede? – preguntó el de manera inocente.

-¡¡ERES HOKAGE MUERTO!! – Se abalanzó sobre él y comenzó a golpearlo como cuando eran adolescentes. Sasuke entró en ese momento y se apoyó de brazos cruzados en la puerta.

-¡Teme! No te quedes ahí… Quítame a tu mujer de encima – dijo Naruto mirando a Sasuke.

-Agradece que fue ella la primera que llegó… si no estarías en alguna dimensión del Tsukuyomi – Dijo Sasuke de manera burlona.

-¿¡Qué!? Esto es atentado ‘ttebayó! – Sakura le dio un último golpe en la cabeza y se puso de pie satisfecha.

- Eso te pasa por andar pervirtiendo a mis hijos – dijo muy molesta.

-¿Que yo qué? – preguntó el confundido y Sasuke le dijo lo que Itachi les había dicho hoy al llegar.

-Vamos chicos, no es tan grave… a demás por lo que veo ya están juntos de nuevo – dijo con una sonrisa zorruna.

-Lo olvidaba - ¡Plaf! Otro golpe sonó en la oficia de Naruto – eso fue por darle esa estúpida misión a mi marido.

-¿Ya terminaste con tu agresividad Sakura-Chan? – Dijo el rubio sobándose la cabeza.

-Si, ya estoy satisfecha – dijo la pelirosa con voz más tranquila.

-Por cierto, ¿hay novedades? – Preguntó Sasuke cambiando su voz a una más seria.

-Nada aún, no hay rastros de nada sospechoso – dijo Naruto.

-¿De qué hablan? – preguntó Sakura.

-Keiko solo fue una fachada – dijo Sasuke – la idea de resurgir Anbu raíz fue una farsa, ella estaba siendo manipulada por un extraño sujeto que quiere vengarse de mí.

-¿Vengarse de ti?, ¿Por qué motivo? – preguntó nuevamente Sakura.

-Dijo que yo había asesinado a su hijo, la verdad es qué no sé a ciencia cierta quién era su hijo, pero este tipo no es alguien a quien hay que tomar a la ligera… él fue el responsable del ataque a Sarada – explicó el pelinegro.

-Así es, por eso es que Sarada no debe salir a hacer misiones. El objetivo de este sujeto es Sasuke y obviamente no quiere una pelea directa con él, al menos no aún. Por lo que los primeros objetivos serán ustedes, su familia – le informó Naruto a la pelirosa.

-Entiendo… debemos estar alertas – dijo la pelirosa.

-Si, es por esa razón que yo no he salido a buscarlo por mis propios medios, al parecer realiza una especie de teletransportación o cambio de dimensiones que no he podido descifrar, si salgo a investigar ustedes quedarían muy vulnerables – le explicó Sasuke a su esposa.

-Exacto, y eso es lo que está buscando. Sabe que Sasuke querrá ir por él debido a lo que hizo con Sarada, de esa forma ustedes quedarían desprotegidos y serían blanco fácil – dijo Naruto.

-Ya veo, y yo que pensé que estaríamos tranquilos… muy bien, al parecer no debemos estar con la guardia baja, nadie va a tocar a mi familia – dijo con mucha convicción que hizo que Sasuke se sintiera orgulloso.

Volvieron a su hogar y vieron como Sarada estaba explicándoles cosas teóricas a sus hermanos en la mesa, ambos se miraron y Sakura se acercó a ellos.

-¿Necesitan ayuda? – Los pequeños asintieron y Sakura ayudó a Sarada con las explicaciones.

Sasuke miró desde la entrada a los cuatro integrantes de la mesa y recordó que pronto un nuevo Uchiha llegaría para agrandar aún más la familia. Su pecho nuevamente se sintió cálido y lleno. A pesar de todo, ellos se amaban y nadie podría negarlo, eran una familia sólida aunque muchos creyeran lo contrario. Eso era porque no vivían el día a día de la familia Uchiha. Desde que Sasuke se quedó permanentemente en la aldea los sentimientos de todos se habían hecho más fuertes, Sarada por fin había comprendido por qué su padre se ausentó por tanto tiempo y cada día se sentía más orgullosa de su él. Los mellizos lo veían como un ejemplo a seguir y lo admiraban de sobremanera. Si bien, tuvieron un pequeño traspié con la misión otorgada por Naruto, no fue suficiente para separarlos, todo había sido un mal entendido. Sakura lo había perdonado y a decir verdad lo agradecía ya que no se imaginaba una vida sin su mujer, ella fue quien lo sacó de la oscuridad y le devolvió la felicidad a su frio corazón.

Se acercó para unirse a ellos en la mesa, todos le sonrieron y él también formó parte del intenso estudio de sus hijos. Los lazos de amor de los Uchiha estaban más fuertes que nunca y si de algo Sasuke podía estar seguro, era que nada ni nadie le arrebatarían a su familia.

Notas:

Continuará...

Capítulo 9 por Uchihaivii3

Capítulo 9

 

Itachi y Shisui entrenaban arduamente cada día después de clases, Sarada y Sasuke siempre supervisaban lo que hacían y los ayudaban cuando era necesario. Itachi había mejorado considerablemente su taijutsu pero aún no lograba alcanzar a su hermano. Shisui por su parte se había adaptado con facilidad al Sharingan y Sasuke lo estaba ayudando con todo lo relacionado a genjutsus. También se dedicó a enseñarles a sus hijos a lanzar ataques de larga distancia utilizando el ‘Katon’. Sabía que su familia estaba en peligro y quería que sus hijos pudieran distraer a su oponente en caso de que fuera necesario, sólo esperaba que no sucediera, él estaría cerca en todo momento, pero prefería prevenir antes que lamentar.

-Papá, creo que el ‘Housenka no Jutsu’ ya lo domino – Dijo Itachi muy seguro de sí mismo, y realizó los sellos frente a su padre. Poco a poco comenzó a emanar fuego de su boca y lanzó un preciso ataque.

-Muy bien Itachi, tu control de chakra ha mejorado bastante – lo elogió Sasuke a lo que el pequeño ojiverde sonrió feliz. 

-Estas mejorando muy rápido hermano, te felicito – le dijo Shisui mientras se ganaba junto a él.

-Es verdad, pero aún te falta mucho Itachi así que no te confíes y sigue con este mismo ritmo – Dijo Sarada con el fin de centrar a su hermano y que no se le subieran los humos – lo mismo para ti Shisui… no porque tengas el Sharingan te hace ser superior – miró ahora a su otro hermano.

-Ya lo sé – le dijo Shisui.

-Papá, ¿Puedo dejar el entrenamiento por hoy? Quedé de estudiar unos pergaminos con mamá – dijo Itachi a Sasuke, éste asintió dándole permiso a irse.

Itachi llegó feliz a casa, su madre estaba en la biblioteca con un par de libros y pergaminos mientras tomaba apuntes.

-Llegue mamá  - Anunció Itachi.

-Volviste pronto, ¿Estás listo para revisar estos pergaminos conmigo? – dijo Sakura al verlo entrar

-Si… empezaré con este – dijo desenvolviendo uno que estaba un poco manchado y viejo.

Mientras Sakura leía, anotaba todo lo relevante en unas hojas. Estaban viendo tipos de genes, posibles enfermedades y cómo encontrar posibles curas solo utilizando chakra.

-Mamá ¿por qué quieres hacer solo curaciones con chakra? – preguntó curioso Itachi.

-La idea es solo hacerlo en caso de emergencia, por ejemplo en una misión, si uno de tus compañero es envenenado, la idea es poder estabilizarlo solo con Chakra, sin necesidad de hacer un antídoto. En una emergencia sería muy útil ¿no lo crees? – explicó la pelirosa.

-Si, ahora que lo pienso es verdad ¿tú y Sarada pueden hacer eso con su Byakugo? – Preguntó el ojiverde.

-No siempre, en ocasiones hay venenos que son muy fuertes y ni siquiera con el Byakugo se puede hacer una cura sin antídoto. Un ejemplo es cuando tuve que atender a tu hermana aquella vez que fue atacada – le contó Sakura – hay cosas que ni siquiera el Byakugo puede curar – finalizó.

-Vaya, entonces debemos encontrar más formas – dijo emocionado el pequeño y siguió con su lectura. Sakura sonrió y también continuó.

Luego de horas en la biblioteca Itachi leyó algo interesante que le recordó a un pergamino que él tenía guardado.

-Mamá… ¿se pueden obtener nuevas habilidades con células de otras personas? – preguntó Itachi sin despegar los ojos del pergamino.

-¿Nuevas habilidades? ¿A qué viene eso? – Le preguntó Sakura.

-Aquí habla sobre las mezclas de células normales y ADN – Dijo Itachi mostrándole a su madre el pergamino.

Sakura leyó cada letra de aquel pergamino, todo indicaba que eso era posible sin embargo no se explicaba el ‘cómo’

-Al parecer es posible, pero es extraño que el pergamino lo mencione pero no explique cómo – dijo pensativa la pelirosa.

-Yo lo leí en otra parte… es un Jutsu prohibido – le confesó Itachi.

-¿¡Qué!? ¿Cómo es posible que sepas algo así? – Preguntó sorprendida, Itachi sonrojó y bajó la mirada – Itachi… te hice una pregunta –insistió Sakura.

-Es que con Shisui fuimos a las ruinas del barrio Uchiha, y entramos al templo Nakano, entre escombros había una agujero en la pared, en él habían muchos pergaminos viejos, yo saqué uno de ellos y hablaba sobre jutsus prohibidos.

-¿Dónde está ese pergamino? – Itachi subió a su habitación y rápidamente volvió con el pergamino en la mano. Se lo entregó a Sakura y ella comenzó a leerlo.

-Itachi, ¿sabes lo peligroso que sería que esto cayera en manos equivocadas? – Dijo Sakura molesta.

-Lo se mamá… pero es que se veía interesante y con Shisui queríamos aprender más cosas – Dijo Itachi.

-¿Aprender más cosas? ¿Tú y tu hermano querían aprender jutsus prohibidos a espaldas mías y de tu padre? – preguntó una molesta pelirosa e inmediatamente guardó en un cajón con llave todos los pergaminos, incluyendo el que le había pasado su hijo.

-Lo siento mamá, no era mi intención que te enfadaras conmigo – Dijo el pequeño ojijade bajando la mirada con un semblante triste, inmediatamente a Sakura se le oprimió el pecho y lo abrazó.

-Perdóname por hablarte así, pero me preocupa que ustedes actúen de manera imprudente, esto puede ser muy peligroso para ustedes – Itachi correspondió el abrazo de su madre.

-Mamá, ya puedo dominar el Jutsu de Shurikens, papá y Sarada me endeñaron – dijo muy contento el pelinegro - ¿Quieres que te muestre? – preguntó muy contento el pequeño.

-Está bien, vamos al patio – dijo Sakura sonriéndole.

Ambos fueron a la parte trasera de la casa, Sakura miró expectante a su hijo. Itachi sacó ocho Shurikens y los lanzó con una tremenda precisión.

-Definitivamente mejoraste mucho desde la última vez Itachi – lo elogió Sakura.

-Mamá, necesito que me ayudes con el uso de mi chakra, quiero mejorar más en eso y poder crear mi propio Jutsu con Shurikens, quiero que mi chakra fluya en ellos para darles mayor velocidad – Dijo Itachi determinado a tener más conocimiento.

-Me parece una estupenda idea, te ayudaré. – Una vez que Sakura aceptó ayudar al pelinegro, éste se lanzó a sus brazos y la abrazó fuertemente.

-¿Te he dicho que eres la mejor mamá del mundo? – Dijo sin despegarse de ella y Sakura lo abrazó más fuerte.

-Vaya… que escena más conmovedora… -Dijo una voz profunda, Sakura inmediatamente percibió un oscuro y poderoso chakra, se volteó hacia el dueño de aquella voz y vio a un hombre alto, con cabello rojizo oscuro amarrado en una coleta, uno de sus ojos era de un verde musgo, mientras el otro, específicamente el derecho, estaba cubierto por un parche.

-¿Quién eres tú? – Preguntó Sakura mientras ponía a Itachi tras ella.

-Eres más hermosa de lo que imaginaba, ahora entiendo a quién salió tan bella la pequeña Sarada – dijo el tipo en tono burlesco. Sakura abrió los ojos sorprendida – oh si… conozco a tu hija, digamos que tuvimos un pequeño encuentro hace un tiempo, uno definitivamente conveniente para mí – dijo mientras lentamente se quitaba el parche dejando a la vista un Sharingan.

Sakura abrió los ojos aún más sorprendida. Frente a ella tenía al hombre que había atacado a su hija y que quería vengarse de su marido.

-Te vuelvo a repetir, ¿Quién eres tú y qué haces aquí? – dijo ella apretando los puños de rabia.

-Sólo vine por una visita de cortesía, y de paso a dejar al Uchiha viudo y sin uno de sus hijos – dijo mirando en dirección a Itachi el cual se estremeció. Sakura lo ocultó aún más.

-¿Ojo por ojo? – Preguntó Sakura – si mi marido mató a tu hijo en el pasado alguna razón tuvo que haber, aunque…. Viendo lo lunático que eres puedo asegurar que la razón fue más que justificada.

-Ah sí, mi hijo… ¿sabes lo curioso de todo esto? Es que yo no tengo hijos jajajaja, solo dije eso para que tu marido se retorciera la mente pensando en quién era mi hijo sin tener éxito. Divertido ¿no? – dijo él con una risa maniaca.

-Entonces… ¿cuál es tu maldita justificación? Te doy el privilegio de decírmelo antes que te muela los huesos – Dijo Sakura enfadada mientras acumulaba chakra en sus puños.

-Mi nombre es Karyuu, hace muchos años atrás yo era un fiel seguidor de tu esposo, él era un ejemplo para mí, todo lo que hizo para conseguir su tan anhelada venganza, el haber conseguido poner al mundo entero como su enemigo y todo por su clan. Eso era digno de admirar, fue por eso que decidí ser yo quien lo matara. Y cuando por fin pude verlo él ya no era el ninja que yo admiraba, el maldito ayudó a una aldea a la cual yo estaba atacando junto con mis hombres de Anraidan* y luego que él me capturó a mí y a mis hombres, un estúpido viejo incendió la casa donde estábamos prisioneros – dijo el hombre con rabia – Todos murieron pero yo alcancé a escapar y desde ese entonces he trabajado en adquirir poderes y ser más fuerte. Quiero que tu marido vuelva a ser el shinobi lleno de oscuridad que yo alguna vez admiré… y me facilitó mucho las cosas cuando me enteré que tenía una familia jajajaja si me deshago de ustedes él querrá vengarse de mí… los mataré y me apoderaré de la aldea a la que tanto protege y cuando él vuelva a estar lleno de odio – hizo una pausa – yo mismo lo mataré.

Finalizó su relato con una risa malvada Sakura sabía que no debía subestimarlo ya que era un sujeto con extrañas habilidades y el estar embarazada le dificultaba un poco el control de chakra.

-Estás loco… Sasuke jamás volverá a caer en la oscuridad porque yo no lo voy a permitir – Sakura activó el Byakugo y susurró levemente a Itachi – cuando te diga que corras tu hazlo.

-Pero mamá… - Dijo Itachi pero no terminó.

-Tu solo obedéceme, correrás y le informarás todo a tu padre.

Sin más Sakura se abalanzó sobre Karyuu, éste solo sonrió y esquivó cada ataque de la pelirosa.

-Admito que eres muy hábil y valiente, tu hija se parece mucho a ti en su determinación – Hablaba despreocupadamente mientras esquivaba todos los golpes de Sakura. Hizo un par de sellos y lanzó unas bolas de goma en dirección a la pelirosa, Sakura logró esquivarlas y tomar distancia de Karyuu.

-¿Goma? Es un Kekkei Genkai? – Preguntó la pelirosa más así misma que al hombre.

-Eres muy inteligente… si, es mi habilidad nata, pero solo estaba siendo sutil contigo – Karyuu desapareció de la vista de Sakura. Ella miró en todas las direcciones posibles pero no lograba localizarlo, de la nada apareció bajo sus pies dándole un fuerte golpe en la boca del estómago. La lanzó varios metros lejos. Sakura rápidamente se incorporó concentró chakra en sus pies y corrió a toda velocidad, las marcas del byakugo comenzaron a aparecer en todo su cuerpo, dio un salto y de un preciso movimiento logró darle un golpe al peligris el cual chocó contra un árbol tras la fuerza de aquel golpe. La Uchiha no esperó a que se incorporara y le lanzó kunais con papeles bomba pero ninguno llegó a destino, Karyuu los atrapó con sus bolas de goma y evitó que éstos explotaran.

-Vaya… te subestimé un poco y bajé mi guardia, pero creo que es suficiente de juegos, será mejor que digas tus últimas palabras – Apareció de la nada frente a Sakura, a ella no le dio tiempo de pensar y éste le enterró un kunai en el veintre. Volvió a desaparecer y con su jutsu de parálisis la inmovilizó.

-¡Maldición!  No puedo moverme… - decía Sakura inmovilizada por completo, la herida del kunai poco a poco se iba sanando gracias a su byakugo, pero al no poder moverse estaba a merced del hombre.

-Es una lástima que una hermosura como tu deje de existir… pero así son las cosas – Desenfundó su Katana con veneno, la misma que había usado contra Sarada y lentamente fluyó su oscuro chakra a través de ella – es tu fin…

-¡¡‘Katon’ Goukakyuu no Jutsu!! – Una gran bola de fuego iba directo a Karyuu pero la esquivó sin ningún problema, Itachi había lanzado el ataque para evitar que aquel hombre asesinara a su madre.

Inmediatamente Sakura cayó al suelo y logró moverse “Entiendo… tiene que mirar directamente a su oponente para inmovilizarlo” pensó la pelirosa, también notó que al momento de estar inmovilizada su chakra le era arrebatado ya que se encontraba demasiado agotada.

-¿Quieres tomar el turno de tu madre pequeño? Por mi no hay ningún problema - Karyuu caminaba hacia Itachicon una sonrisa aterradora. Sakura a duras penas se puso de pie, no iba a dejar que dañaran a su hijo.

El peligris dejó emanar chakra de su mano, una técnica muy similar al chidori apareció, pero a diferencia del jutsu de su marido, éste era negro. Si no llegaba a tiempo, Itachi no sobreviviría a ese ataque.

Sakura se puso de pie corrió a toda velocidad y abrazó a Itachi para protegerlo con su cuerpo, cerró sus ojos esperando el impacto pero éste nunca llegó. La pelirosa se volteó y no había nadie. El chakra había desaparecido por completo.

Ambos miraron en todas las direcciones posibles y no había rastros del sujeto.

-¿Se fue? – preguntó el pequeño pelinegro.

-No lo sé, pero es peligroso que estemos aquí, debemos irnos… -Hizo una pausa y continuó- gracias hijo, me salvaste. –dijo Sakura sonriendo.

Itachi la miró para devolverle la sonrisa, miró a su madre y palideció. Todo sucedió muy rápido, ella no alcanzó a preguntarle el motivo de su palidez ya que un dolor le invadió hasta la última célula de su cuerpo, bajó la vista a su pecho y con la vista nublada vio como la mano de Karyuu la atravesaba desde atrás emitiendo ese oscuro chakra. Con una débil tos la sangre comenzó a emanar de su boca, miró a Itachi y éste estaba petrificado, con terror en su mirada y lagrimas en sus ojos, el pelirojo retiró su mano del cuerpo de la pelirosa y la sangre rápidamente comenzó a empapar el cuerpo de Sakura, cayó de rodillas aún mirando a su hijo quien temblaba debido al shock.

-Co…corre – dijo la pelirosa en un susurro, la risa de Karyuu se escuchó en toda la casa, Sakura cayó finalmente al suelo y con dificultad logró divisar como su hijo escapaba del lugar.

-Creo que por hoy solo serás tú… - Dijo el pelirojo acariciando su mejilla – ya me encargaré de tus hijos después – Sin decir ni una palabra más Karyuu desapareció.

Sakura nuevamente dejó escapar sangre de su boca, puso la mano en su vientre y las lagrimas comenzaron a salir “Sas su ke… kun…” el rostro de Sasuke fue lo último que su mente recordó, finalmente la oscuridad se apoderó de ella.

Notas:

Continuará...

Capítulo 10 por Uchihaivii3

Capítulo 10


Luego de terminar el entrenamiento, Sasuke, Sarada y Shisui se fueron caminando rumbo a su casa, la noche estaba demasiado tranquila y agradable para caminar. Ninguno de los tres era muy conversador pero caminaban en un silencio agradable.


Sasuke y Sarada pararon en seco y se miraron inmediatamente.


-¿Lo sentiste? – preguntó Sasuke a su hija.


- Si, es el mismo chakra que me atacó – dijo Sarada cuando trataron de percibir de dónde provenía éste ya había desaparecido.


-¡Maldición! Desapareció… - dijo Sasuke frustrado.   


Un grito los alertó a los tres a Shisui se le oprimió el pecho ya que conocería esa voz en cualquier parte.


-¡¡Itachi!! Ese grito fue de mi hermano – Shisui comenzó a correr desesperado, Sasuke y Sarada lo siguieron de cerca. Shisui era el más afectado ya que al ser mellizos tenían una conexión que iba más allá de los lazos de sangre.


No fue mucho lo que tuvieron que avanzar ya que Itachi venía corriendo en su dirección, no alcanzó a llegar a ellos ya que su andar era muy inestable y cayó de rodillas al suelo llorando desesperadamente. Shisui fue el primero en llegar con su hermano y lo tomó de los hombros para que lo mirara.


-Itachi qué te sucede… Hermano cálmate ¿qué pasa? – Itachi golpeaba el suelo de rabia mientras las lágrimas salían de sus ojos sin parar. Sasuke también se puso junto a él y lo ayudó a incorporarse.


-Itachi qué pa… - Sasuke no terminó su pregunta porque en ese momento el pelinegro abrió sus ojos para mirarlos, los tres se sorprendieron.


-Sharingan – dijo Sarada y la preocupación se apoderó de Sasuke.


-Itachi qué pasó?! – Dijo Sasuke a punto de perder sus nervios.


-fue mi culpa... ¡¡FUE MI CULPA!!! – Dijo rompiendo nuevamente a llorar – si le hubiese avisado a tiempo… ¡¡si no hubiese sido un cobarde!!  ¡¡¡Él la mató y yo no pude hacer nada!!! ¡¡¡MATÓ A MAMÁ Y YO NO HICE NADA!!! –Sasuke abrió sus ojos y el pánico se apoderó de él, Sarada y Shisui también quedaron petrificados al escuchar las palabras de Itachi.


-Ma…má… - Dijo Shisui a punto de romper a llorar, Sarada estaba en iguales condiciones pero como Anbu debía ser fuerte y contener a sus hermanos.


- Sarada, lleva a tus hermanos a la casa de Naruto… los veré ahí – dijo Sasuke lo más calmo que pudo.


Sarada asintió, si bien se moría de ganas de ir con su padre, debía soportarlo y ser fuerte por sus hermanos, Itachi cayó inconsciente por el shock y ella lo cargó en su espalda.


-Vamos Shisui – el pequeño siguió a su hermana en completo silencio y fueron rumbo a la casa Uzumaki.


Sasuke corrió a toda velocidad a su casa, se negaba a creer que su esposa estuviera muerta, simplemente no podía estarlo y no solo ella, también el hijo de ambos que venía en camino.


Entró y notó que en el patio de su casa había rasgos de batalla, estaba todo silencioso, miró a su alrededor hasta que por fin la vio. Estaba en el suelo, inerte y bañada en sangre. El corazón del Uchiha se detuvo por un momento, imágenes de sus padres bañados en sangre llegaron a su mente sin poder evitarlo, cerró sus ojos para alejar aquellos pensamientos y se acercó a ella, se arrodilló y la puso entre sus brazos, algo llamó su atención, su cuerpo aún estaba tibio, la apoyó contra su pecho y vio como el sello del byakugo estaba activo y las marcas rodeaban a la pelirosa. La herida de su pecho aún estaba pero era pequeña a comparación al agujero de su ropa. Acercó su oído al pecho de su mujer y su corazón latía, débil pero lo hacía.


Se sacó su capa y se la puso a ella para darle abrigo. Rápidamente fue a la biblioteca por uno de sus pergaminos, lo puso en el suelo y con su mano sacó un poco de sangre de la herida de Sakura y la puso extendida en el pergamino.


-Kuchiyose no Jutsu – Una enorme babosa apareció e inmediatamente se percató del estado de Sakura.


-¡Sakura-Chan! ¿Qué ocurrió? – preguntó sorprendida la babosa.


-Katsuyu necesito que la ayudes… no hay tiempo de explicaciones – Katsuyu miró a Sasuke y asintió, se hizo un poco más pequeña y comenzó a curar a Sakura.


Sasuke envió a su halcón al hospital en busca de Tsunade, sabía que Katsuyu dependía mucho del chakra de Sakura, por lo que ella no sería suficiente.


-Está demasiado débil, me cuesta trabajo mantener la invocación – dijo Katsuyu.


-Tsunade debe venir en camino, aguanta lo más que puedas – dijo Sasuke.


Minutos bastaron para que Tsunade llegara, no hubo tiempo de explicaciones fueron a atender a Sakura lo más rápido posible.


-Su pulso el débil, su Byakugo está por desaparecer – dijo la rubia mientras emanaba chakra de sus manos.


-Debes salvarla – dijo Sasuke más como una orden que como una petición.


-Por supuesto que la salvaré Uchiha, logré estabilizarla, ahora haz algo productivo y llévala al hospital – Dijo Tsunade en el mismo tono que anteriormente había usado Sasuke – nos veremos ahí.


-Hmp!- Sasuke tomó en sus brazos a Sakura y se fue raudo al hospital, Tsunade lo siguió de cerca.


Al llegar Sasuke la puso delicadamente en una cama y Tsunade en compañía de Shizune comenzaron a tratarla.


-Tsunade-Sama, su pulso ya está estable – dijo Shizune.


-Sí, ocupó toda su reserva de chakra para curar esa herida… el sello de su frente desapareció – Dijo Tsunade.


-¿Se pondrá bien? – preguntó Sasuke preocupado.


-Sí, pero le tomará unos meses recuperar el sello del byakugo – Tsunade miró fijamente a Sasuke – ella se pondrá bien y afortunadamente se salvó, pero el ataque fue mortal y hay cosas que ni siquiera el Byakugo puede revertir.


-¿Qué quieres decir? – preguntó Sasuke.


- El bebe ya no está – dijo Tsunade con un semblante triste.


Los puños de Sasuke se cerraron al punto de casi herirse él mismo, la rabia invadía todo su cuerpo, ese maldito estaba decidido en lastimar a su familia, estuvo a punto de arrebatarle a su hija y ahora a su esposa. Y por culpa de él el hijo que venía en camino ya no estaba. No podía seguir de brazos cruzados.


-Cuida de ella, volveré pronto – dijo Sasuke a Tsunade, ésta asintió y Sasuke se fue.


Entró a la casa de Naruto y lo primero que vio fue a sus hijos en el living, Shisui lloraba en el pecho de su hermana e Itachi estaba aún inconsciente, Hinata lo estaba atendiendo.


-Sasuke! – dijo Naruto al verlo entrar.


Sasuke solo lo miró y fue directamente donde sus hijos, Shisui y Sarada lo miraron, la pena era evidente en sus rostros.


-Mamá está bien… ella sobrevivió – Dijo Sasuke limpiando las lágrimas de Shisui, Sarada no aguantó más y se lanzó a los brazos de su padre a llorar, sus lágrimas eran de alivio más que de tristeza, Shisui también lo abrazó y el los recibió a ambos en sus brazos.


Después de que Sarada y Shisui se calmaron, Sasuke caminó hacia Itachi, acarició los rebeldes cabellos de su hijo que aún estaba inconsciente, luego se volteó y miró en dirección a Naruto.


-No podemos seguir de brazos cruzados, debemos encontrar a ese maldito – dijo Sasuke con su Sharingan activado por la rabia.


-Si, ya ha llegado demasiado lejos. Me alegro que Sakura-Chan esté bien – dijo el rubio, Se puso su capa de Hokage y miró al Uchiha – Vamos Sasuke – Sasuke asintió y miró a Sarada.


-Cuida a tus hermanos, volveré pronto – Sarada asintió y luego él se fue.


En la oficina de Naruto ambos trataron de encontrar alguna forma de poder atraer al tipo, Shikamaru estuvo con ellos en todo momento pero poco y nada podían hacer ya que no tenían ningún rastro del sujeto.


-¿¡Cómo es posible que no podamos encontrar absolutamente nada!!? Qué clase de sujeto es este!? – Dijo casi a gritos Naruto.


-Creo que lo mejor que podemos hacer por ahora es esperar a que Sakura recupere la consciencia, conociéndola es muy probable que algo haya descubierto en su encuentro con él – Dijo Shikamaru.


-Iré al hospital para ver cómo sigue – dijo Sasuke frustrado por no poder conseguir pistas y se fue rumbo al hospital.


Sentía la boca seca, sus párpados pesaban y se sentía débil, poco a poco comenzó a abrir los ojos y notó que se encontraba en el hospital y como si fuera una película de terror, los recuerdos llegaron a ella de un momento a otro.


-¿¡Itachi!? – Se levantó de golpe sintiendo mucho dolor pero no lo tomó en cuenta.


-Sakura, tranquila, no te levantes – Dijo Tsunade empujándola suavemente para que se acostara.


-¿¿¡¡Dónde está Itachi!?? – preguntó desesperada y casi al borde de las lágrimas.


-Él está bien, está en casa de Naruto junto con Shisui y Sarada. No te preocupes – le dijo Tsunade y Sakura sintió un alivio enorme.


-¿Recuerdas lo que pasó? – preguntó la ojimiel.


-Cada detalle… Necesito hablar con Sasuke – dijo más calmada la pelirosa.


-Pronto… ahora es importante que sepas algo – hizo una pausa y Sakura la miró – Con mucha dificultad logramos salvarte, aunque la mayoría del trabajo lo hiciste tu. Tu Byakugo desapareció por el momento. Volverá en cuanto recuperes tu chakra. Debes ser cuidadosa, otro ataque como ese y no vivirás para contarlo Sakura ¿Lo entiendes no? – dijo la ojimiel de manera seria.


-Sí, lo entiendo – Dijo la pelirosa mirando a su maestra.


-Hay otra cosa… tu bebé no sobrevivió – Dijo Tsunade con un semblante muy triste, Sakura inmediatamente puso las manos en su vientre comprobando lo que Tsunade le decía, de manera automática las lágrimas llegaron a ella sin poder contenerlas.


Tsunade abrazó de manera maternal a la pelirosa mientras ella no dejaba de llorar, en ese momento Sasuke entró a la habitación de Sakura y vio como su esposa lloraba en los brazos de la ojimiel.


Inmediatamente supo el motivo del llanto de su esposa, no necesitó palabras, solo una mirada bastó para comprenderlo. Él también sufría por dentro, si bien el bebé no había nacido, era su hijo. Tsunade soltó lentamente a Sakura y decidió darles privacidad, Salió de la habitación y Sasuke se acercó a la pelirosa y la abrazó. Ella lloró en su pecho por horas y él solamente la abrazaba para consolarla, daría lo que fuera porque su esposa no sintiera el dolor por el que estaba pasando.


-Tranquila, debes calmarte… - Dijo Sasuke mientras acariciaba el cabello de su esposa.


-Ese maldito… -Decía entre lágrimas la pelirosa.


-Lo voy a atrapar Sakura, te lo prometo… pero necesito que me cuentes todo lo que sucedió – Dijo Sasuke mirando los llorosos ojos de su esposa.


-Él dijo que quería devolverte a la oscuridad… - Sasuke la miró sin comprender y ella procedió a relatarle todo lo que el sujeto le dijo mientras él la escuchaba atentamente.


-Su nombre es Karyuu y dijo que había pertenecido a un grupo llamado Anraidan. Si mal no recuerdo eso fue en la época que aparecieron las bombas humanas ¿no es así? – Preguntó Sakura.


-Si, lo recuerdo. Pero no entiendo… él murió en el incendio que provocó el anciano Io. No me percaté que entre los escombros faltaba un cuerpo. Fue descuidado de mi parte – dijo Sasuke pensativo.


-Es muy poderoso Sasuke, me fue casi imposible enfrentarme a él, tiene una forma extraña de paralizar al oponente. Es tal y como dijo Sarada, es como si unas cadenas invisibles te atraparan y al mismo tiempo te robaran chakra, pero me di cuenta que esa habilidad funciona solamente cuando miras directamente a la persona que quieres atacar. Cuando Itachi le lanzó la bola de fuego y lo obligó a apartar la vista de mi, inmediatamente recuperé la movilidad – Explicó la pelirosa.


-Eso es una información bastante útil, pero sigo sin entender cómo obtuvo ese poder… cuando me enfrenté a él era solo un ninja más del montón, no tenía estas habilidades de las que tu y Sarada me han hablado – Dijo Sasuke.


-Es algo que debemos descubrir… lo que aún me llama la atención es la forma en que aparece y desaparece de un lugar sin dejar rastros de chakra – Comentó Sakura.


-Lo descubriremos y acabaremos con él – dijo Sasuke serio y determinado.


-Sí, juntos lo venceremos – dijo Sakura tomando su mano.


-No, yo me haré cargo, ni tu ni los chicos participarán de esto ¿queda claro?– dijo Sasuke mirándola fijamente.


 -Por supuesto que no, esto me compete de igual manera… son mis hijos los que corren el riesgo y si tengo que sacrificarme yo… - Sakura no pudo continuar porque Sasuke la besó, ella cerró sus ojos y se entregó a ese tierno beso.


-Tienes idea de lo que sentí cuando Itachi dijo que habías muerto – Dijo él mientras la miraba con la frente pegada a la de ella – cuando llegué a nuestra casa y te encontré en el suelo bañada en sangre sentí que mis fuerzas me abandonaban, no quiero correr nuevamente ese riesgo Sakura, recuerda lo que dijo Tsunade. Otro ataque así y no vivirás para contarlo.


-Pero…


-No hay pero que valga… te quiero a ti, a Sarada, a Shisui y a Itachi fuera de esto. Es mi deber protegerlos y así lo haré – Sakura bajó la mirada – entiéndelo Sakura… no quiero perder a mi familia de nuevo. Ustedes devolvieron la luz a mi vida, no me pidas que me arriesgue a perder lo que tanto amo.


-Y qué hay de nosotros ¿eh? Nosotros si debemos arriesgarnos a perderte?... no me pidas eso Sasuke, no me pidas que me quede de brazos cruzados mientras tú te pones en peligro. Estoy de acuerdo en que nuestros hijos no formen parte de esto. Pero no me importa lo que digas, yo no te voy a dejar solo. Te dije que nunca más estarías solo y mantendré mi palabra, si debemos luchar por el bienestar de nuestra familia y de nuestro hogar lo haremos juntos.


-Eres tan molesta – dijo sonriendo y Sakura lo abrazó.


-Lo sé… pero no me pidas que me quede sentada mientras tú te arriesgas. Yo tampoco soportaría perderte Sasuke. Cuando pasó lo de Keiko creí que moriría de pena, pero por otra parte estaba feliz de que tú fueras feliz aunque no fura conmigo… pero esto es distinto, corres el riesgo de morir y eso no lo voy a permitir nunca, ya perdimos un bebé por culpa de este maldito, no perderemos a nadie más ¿Me oyes? – dijo abrazándolo más fuerte, él le correspondió de la misma manera.   


-Nunca gano en nuestras discusiones maritales – le dijo entre sonrisas.


-Exactamente… podrías ir por los chicos, quiero verlos, en especial a Itachi –Pidió Sakura.


-Despertó el Sharingan – le dijo el pelinegro.


-¿Eh? – Sakura reaccionó incrédula – creí que al tener mis ojos él no podría despertarlo.


-Al presenciar todo y creerte muerta fue demasiado para él. Lamento que él no pudiera despertarlo de forma tranquila como sus hermanos. Además, que sus ojos sean verdes no quiere decir nada. Es un Uchiha después de todo – dijo Sasuke con una orgullosa sonrisa y salió de la habitación. Sakura también sonrió y esperó ansiosa la llegada de sus hijos.


Sasuke fue a la casa de Naruto y al entrar vio que Itachi seguía inconsciente.


-¿Cómo está mama? – preguntó Sarada.


-Ella está bien, quiere verlos a los tres – le dijo Sasuke, Sarada sonrió y asintió.


Sasuke se acercó donde Itachi y comenzó a despertarlo. Lentamente el pequeño Uchiha comenzó a abrir sus ojos, le costó trabajo orientarse. Cuando las lágrimas llegaron a sus ojos Sasuke notó que ya había recordado todo.


-Mi mamá…- dijo en un susurro y rompió en llanto.


-Itachi calma… tu mamá está bien, ella está viva – dijo Sasuke e Itachi lo miró incrédulo.


-¿Cómo es posible? – Preguntó Itachi aun con lágrimas en los ojos.


-No subestimes a tu mamá, ahora vamos, Sakura quiere verlos – Dijo Sasuke a sus tres hijos.


Los tres se fueron raudos al hospital, en especial los mellizos. Ambos entraron y sin poder evitarlo se lanzaron a abrazar a su madre quien gustosa los recibió.


-Enanos, no se lancen así… mamá aún está convaleciente – Los regaño Sarada.


-No te preocupes, estoy bien – Dijo una sonriente pelirosa.


-Mamá… perdóname! Por mi culpa estás aquí, fui un cobarde – Dijo Itachi bajando triste su mirada.


-No digas eso… fuiste muy valiente, estoy orgullosa de ti. La velocidad de su ataque fue algo que ni tú ni yo hubiésemos podido equiparar. Aunque me hubieses avisado a tiempo yo no habría podido esquivarlo – Dijo Sakura mientras acariciaba sus negros cabellos.


-Lo que aún no logro entender es ¿Cómo obtuvo esos poderes? Cuando me enfrenté a él en mi viaje de redención era débil y sin grandes habilidades – Dijo Sasuke pensativo.


-Quizás en aquella ocasión no utilizó todos sus poderes – Comentó Sarada.


-Lo dudo, me hubiese enfrentado a muerte en ese entonces – Dijo Sasuke


-Quizás lo planeo para tener más tiempo de buscarte algún punto débil – Dijo Sakura.


-Podría haber atacado Konoha, sin embargo no lo hizo… ¿por qué esperar hasta ahora? Seguramente buscó la forma de hacerse más fuerte antes de atacarte, pero ¿Cómo? – Agregó Sarada.


-Un Jutsu – Dijo Itachi como si fuera lo más obvio del mundo.


-¿Qué quieres decir? – Preguntó Sasuke.


-Con mamá estuvimos estudiando hace un tiempo atrás y leí un pergamino que llamó mi atención – Dijo Itachi


*Flashback


-Mamá… ¿se pueden obtener nuevas habilidades con células de otras personas? – preguntó Itachi sin despegar los ojos del pergamino.


-¿Nuevas habilidades? ¿A qué viene eso? – Le preguntó Sakura.


-Aquí habla sobre las mezclas de células normales y ADN – Dijo Itachi mostrándole a su madre el pergamino.


Sakura leyó cada letra de aquel pergamino, todo indicaba que eso era posible sin embargo no se explicaba el ‘cómo’


-Al parecer es posible, pero es extraño que el pergamino lo mencione pero no explique cómo – dijo pensativa la pelirosa.


-Yo lo leí en otra parte… es un Jutsu prohibido – le confesó Itachi.


*Fin Flashback


-¿Habilidades con células normales y ADN? – Preguntó Sasuke.


-¡Es cierto! ¿Cómo no lo pensé antes? Eres brillante Itachi…  Guardé el pergamino que ustedes encontraron – Dijo Sakura mirando a los mellizos.


-¿De qué pergamino hablan? – Preguntó Sasuke.


- Cariño, luego te explico… debemos ir a casa ahora, creo que puedo encontrar su punto débil – Dijo Sakura emocionada.


-Mamá no puedes salir aún del hospital – Dijo Sarada mirando a su madre.


-Soy ninja médico y acabo de darme el alta – dijo levantándose de su cama – ¡Andando!


Los cuatro la siguieron. A Sakura Uchiha nadie le llevaba la contra. 

Notas:

Continuará...

Capítulo 11 por Uchihaivii3

Capítulo 11

 

Sakura entró rápidamente a la biblioteca en busca de los pergaminos que habían estado viendo con su hijo antes de que Karyuu apareciera. Al momento de tenerlo en sus manos uno llamó la atención de Sasuke, ya que estaba muy viejo y tenía el emblema Uchiha.

-¿Dónde obtuviste este pergamino? – Preguntó el pelinegro a su esposa.

-Tus hijos lo encontraron en las ruinas del templo Nakano, no hay tiempo de explicaciones, este pergamino posee una enormidad de Jutsus prohibidos y uno de ellos explica cómo obtener poderes con ADN de otros Shinobis, observa – Dijo ella extendiendo el pergamino

Sakura le mostro el pergamino a Sasuke, éste lo analizó mientras ella leía el otro pergamino.

-Es posible, pero de dónde obtuvo todas esas muestras de ADN y células para llevar a cabo el Jutsu – preguntó Sasuke.

Ambos se miraron a los ojos y un solo nombre se les vino a la mente.

-¡Orochimaru! – dijeron al unísono Sasuke y Sakura. 

-Esa serpiente rastrera – dijo Sakura enfadada.

-Sakura, necesito que trates de averiguar lo más que puedas sobre posibles puntos débiles, tienes una mente brillante y sé que nada se te escapa… iré a hablar con Naruto – Sakura asintió y Sasuke salió rápidamente de la casa, confiaba en la inteligencia de su esposa.

La pelirosa continuó leyendo cada detalle de los pergaminos haciendo distintos tipos de análisis hasta que una idea vino a su mente.

-Por lo que leo se necesita demasiado chakra para llevar a cabo este Jutsu – Dijo Sakura a Sarada que estaba con ella ayudando en cada interpretación.

-Si él fue tan débil como se supone que fue, es posible que no domine sus poderes al cien por ciento – Dedujo Sarada.

-Quizás si usa todo el chakra que tiene pierda el control de sí mismo – comentó el pequeño Itachi

-Mamá, quizás en sus canales de chakra fluya uno distinto. El tener distintos ADN debe cambiar en algo ¿no? – Dijo Shisui

Sakura y Sarada los miraron sorprendidas. La inteligencia de esos niños cada día las sorprendía más.

-Vamos a casa de Naruto, Hinata nos puede ayudar – Dijo Sakura y los cuatro salieron rumbo a la casa Uzumaki.

-¿Un Jutsu prohibido del clan Uchiha? – Dijo Naruto mientras se paseaba de un lado a otro en su oficina.

-Es la teoría más acertada que tenemos hasta ahora, Shisui e Itachi encontraron un pergamino en el templo Nakano y Sakura lo está estudiando en estos momentos – Dijo Sasuke.

-Con que un pergamino en las ruinas del barrio Uchiha ¿eh? – Dijo pensativo Naruto.

-Analizaré todas las posibilidades con el departamento de inteligencia – Dijo Shikamaru.

-Si hazlo, Sasuke… debes ir con él – Sasuke asintió - yo iré al orfanato de Konoha – Dijo Serio el Rubio.

-¿Al orfanato? – preguntó Sasuke.

-Necesito hablar con Kabuto… se de una persona que nos será de gran ayuda – Concluyó el rubio y salió de su oficina.

Sakura llegó a la casa de Hinata, necesitaba con urgencia la ayuda de la ojiperla.

-¿Sakura? ¿No deberías estar en el hospital? – preguntó una preocupada pelinegra.

-No hay tiempo de explicaciones, Hinata, necesito de tu ayuda – dijo la pelirosa entrando a la casa de los Uzumaki.

-Mamá si quieres nosotros vamos a buscar más información al barrio Uchiha, quizás haya otro pergamino – dijo Shisui.

-¡No!... no quiero que anden solos por ningún motivo. Ese sujeto puede aparecer en cualquier momento – Dijo tajante Sakura y se volteó hacia Hinata – Hinata, intentaré hacer un Jutsu, necesito que mientras lo haga verifiques mis canales de Chakra.

-Mamá, aún estás débil. Yo lo haré – dijo Sarada a su madre.

-No, utilizaré tu ADN para hacerlo, no te preocupes, haré algo leve, no utilizaré mucho chakra – dijo Sakura.

-Muy bien, cuando quieras – dijo Hinata esperando la señal de la pelirosa.

Sakura con un sencillo ninjutsu médico extrajo un poco de sangre de Sarada. Observó el viejo pergamino con el emblema Uchiha y comenzó a realizar los sellos que ahí salían, mientras que con una leve herida mezclaba su sangre con la de su hija.

-Ahora Hinata – Dijo Sakura.

-¡Byakugan! – Hinata activó su Dojutsu y comenzó a observar los canales de chakra de Sakura – Tus canales de chakra se están expandiendo y el flujo comienza a acelerar un poco. Un segundo… no sólo se están expandiendo sino que nuevos canales están apareciendo.

-¿Qué? – Preguntó Sakura sorprendida.

-Pero eso es imposible – dijo Sarada.

-Está sucediendo… hay nuevas ramificaciones y estas no van al núcleo que está ubicado en el vientre, formó un nuevo núcleo a la altura del pecho – informó Hinata sorprendida- Eso no puede ser posible, tener dos núcleos significa un enorme esfuerzo. Es peligroso para quien lo lleve a cabo – dijo Hinata.

-Por eso es un jutsu prohibido – Dijo Sakura una vez que terminó de fluir el chakra por su cuerpo, no se sentía agotada. Decidió probar si había tenido éxito en la mezcla de ADN – Serpiente, Oveja, Mono, Cerdo, Caballo, Tigre –Comenzó a hacer sellos en voz baja – ‘Katon, Gokakyuu no Jutsu’ – Juntó un poco de chakra en su pecho y lo soltó levemente. Una pequeña llama salió de su boca.

Al momento de hacerlo se sintió absolutamente débil, Sarada tuvo que sujetarla para que no cayera. Hinata vio nuevamente sus canales de Chakra y éstos habían vuelto a la normalidad.

-Funcionó, pero solo durante unos segundos – Dijo Hinata.

-Eso significa que ese maldito debe tener un límite en su poder – dijo Sarada.

-Es posible, pero cuando luché contra él, en ningún momento se vio debilitado, ni por un instante  - Dijo Sakura pensativa.

-Lo sé, conmigo fue igual – Dijo Sarada preocupada.

-Sin embargo, el núcleo que se formó en el tu pecho Sakura, es completamente inestable, un paso en falso y sería el fin de quién utilice ese Jutsu – dijo Hinata.

-¿Crees que si lo atacamos directamente en ese punto podríamos derrotarlo? – Preguntó Sakura.

-Si, si atacamos directamente ese núcleo quedará fuera de combate – afirmó Hinata.

-Lamentablemente el maldito es muy escurridizo – dijo Sarada con frustración.

-Sí, tenemos que encontrar la forma de que no escape – agregó Sakura.

-Hablaré con Shikadai, estoy segura que el clan Nara puede ayudarnos con eso – dijo Sarada.

-Ten cuidado – Dijo Sakura a su hija.

-No te preocupes, estaré bien. – Sarada se puso su máscara Anbu y salió del lugar.

-Debemos encontrar más debilidades de este Jutsu – dijo Hinata y Sakura le dio la razón, debían seguir investigando.

Mientras tanto, en los oscuros árboles situados en el bosque de la muerte un Ninja gritaba por auxilio.

-¡Noooo!, déjame por favor, ¡detente! – Suplicaba el hombre.

-Cuanto escándalo solo por un Genjutsu – Dijo Karyuu mientas sujetaba al sujeto del cuello – Eres débil, pero tú habilidad con el agua es muy buena, la tomaré prestada – Dijo rebanándole la garganta al que alguna vez fue Ninja de Konoha, sacó un poco de su sangre y la mezcló con la propia, un par de sellos y el trabajo estaba listo. Cada día nuevos poderes llegaban a él.

-Muy pronto destruiré esta aldea y destruiré tu alma Sasuke Uchiha… -Se volteó y observó al millar de personas que estaba a sus espaldas esperando por sus órdenes – prepárense, el fin de Konoha se acerca.

Todos los ninjas seguidores de Karyuu asintieron y se prepararon para la pronta invasión a Konoha.

-Entonces, ¿este ninja perteneció a los sujetos que creaban bombas humanas? – preguntó Shikamaru.

-Era parte del grupo que entregaba cosas a las aldeas pobres, en mi encuentro con él me dijo que me admiraba, más bien que admiraba mi antiguo yo, todo eso del odio y la venganza – Dijo Sasuke con repudio al recordar su antiguo yo.

-Ya veo, y por lo que me cuentas, quiere ser él quien acabe contigo no sin antes devolverte a la oscuridad, ¿es eso? – fue más una afirmación que una pregunta.

-Algo así – dijo Sasuke.

-Mmm… que problemático resulta todo esto, hemos estado reforzando cada una de las barreras de seguridad de Konoha, sin embargo no hay registros de que alguien se infiltrara, este sujeto es un verdadero palo en el culo – Dijo un fastidiado Shikamaru.

-Si es verdad lo que dicen de la mezcla de ADN, es posible que pueda hacer el Kamui – Dijo Kakashi a las espaldas de ambos Shinobis.

-¿Kakashi-san? ¿Desde hace cuánto está aquí? – preguntó Shikamaru.

-El tiempo suficiente – dijo Kakashi.

-Para hacer el Kamui necesita el Mangekyo Sharingan de Obito, incluso aunque tuviera sus células no podría hacerlo – Dijo Sasuke.

-Creo que lo mejor será atraerlo – dijo Kakashi.

-¿Qué sugieres? – preguntó Sasuke.

-Su principal objetivo es tu familia Sasuke – Sasuke lo miró sin entender, Kakashi suspiró – Carnada.

-¡De ninguna manera!, no utilizaré a mi familia de carnada  - Dijo Sasuke molesto.

-Quizás es la única forma de hacer que aparezca Sasuke, Kakashi-san tiene razón – dijo Shikamaru.

-¡Tsk! – Sasuke quería contradecirlos, pero muy en el fondo sabía que tenían razón –Debe haber otra forma. No voy a arriesgar a nadie.

-Es la única manera Sasuke – Dijo Shikamaru.

-Pues encontraré otra, estuvo a punto de matar a Sarada y a Sakura en encuentros muy breves. No correré el riesgo – Dijo Sasuke.

Por otra parte Naruto entró al orfanato de Konoha, muchos niños lo saludaron con un gran respeto y admiración, él devolvió el saludo a todos y cada uno de ellos, pero tenía prisa y debía ver cuanto antes a Kabuto. Sabía que lo que tenía en mente era una locura, pero su instinto no fallaba. Necesitaban toda la ayuda posible y sabía que nadie más tendría una respuesta a todas las dudas por las que estaban pasando. Si le hubiese dicho a Sasuke de sus planes, probablemente no estaría de acuerdo. Por eso decidió omitir información. En estos momentos toda ayuda serviría y mucho más si aquella persona es capaz de todo con tal de defender la aldea que tanto ama. Una corazonada le decía que estaba haciendo lo correcto.

-Vaya, ha pasado tiempo Naruto, ¿Qué te trae por acá? – Dijo Kabuto dándole la bienvenida al Hokage.

-Me gustaría decir que vine por una visita de cortesía, pero me temo que no es el caso. Necesito tu ayuda – dijo Naruto sin rodeos.

-Tú dirás – Contestó Kabuto.

-La aldea y la familia de Sasuke está en peligro y necesito de tus habilidades – Naruto le contó todos los detalles a Kabuto y le explicó que era lo que necesitaba exactamente.

-Sabes que lo que me pides es difícil, teniendo en cuenta que necesito un cadáver – Dijo Kabuto.

-Lo sé y… -Naruto no pudo terminar ya que un Anbu apareció frente a él con una reverencia.

-Hokage-Sama, lamento la interrupción pero encontramos a uno de nuestros Shinobis muerto en el bosque de la muerte, fue asesinado – Dijo el hombre de la máscara.

-Tsk! Maldición… ¿Quién era? – Preguntó apretando los puños con enfado.

- Su nombre era Yuta Aino, era Jounin recientemente ascendido, cuando lo encontramos estaba desangrado – dijo el Anbu.

-Que conveniente… – dijo Kabuto de forma casi sarcástica.

-Traigan el cuerpo aquí… yo les informaré cuando se hará la sepultura – Dijo Naruto, no necesitaba saber sobre el asesino, ya que sabía muy bien de quien se trataba. Ese tipo estaba decidido en atacar la aldea y a Sasuke.

- Es curioso que justo cuando necesitas un cadáver, aparece uno ¿No lo crees?, pero te conozco lo suficiente como para saber que no planearías algo así a propósito – Dijo Kabuto.

-Por supuesto que no, mi deber es proteger la aldea y a su gente ¿Lo harás o no? – dijo Naruto perdiendo la paciencia.

-Está bien, lo haré… pero no sé cómo vaya a reaccionar él cuando me vea, sabes a lo que me refiero – Dijo Kabuto.

-No te preocupes por eso, yo me encargo. – Dijo el Rubio. El Anbu apareció nuevamente con el cuerpo del Shinobi, Naruto lo miró y  la rabia volvió a apoderarse de él – Hazlo rápido Kabuto.

-Ya voy, no comas ansias – dijo tranquilamente Kabuto.

Kabuto se puso frente al cuerpo inerte del Ninja de Konoha conocido como Yuta, concentró su chakra, juntó sus manos e invocó su Jutsu.

-Es el momento… ¡Kuchiyose Edo Tensei! – Dijo fuerte y claro el peligris, inmediatamente un destello de Chakra comenzó a flotar frente a ellos e inmediatamente se dirigió al cuerpo inerte que se encontraba en el piso. Un destello iluminó el lugar y poco a poco el cuerpo fue cambiando de forma. Lentamente se puso de pie y observó a su alrededor. Naruto fue el primero en hablar.

-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos…

 

…Itachi Uchiha.

Notas:

Continuará...

Capítulo 12 por Uchihaivii3

Capítulo 12

 

-Naruto… jamás pensé verte de nuevo – Dijo Itachi mirando al rubio – veo que cumpliste tu sueño – agregó el pelinegro al verlo con su capa de Hokage.

-Así es, no fue fácil – dijo sonriente el rubio.

-Ya veo, pero no creo que me hayas traído solamente para contarme eso – Miró en dirección a Kabuto, supo de inmediato que había cambiado. De lo contrario jamás hubiese logrado salir del Jutsu que él mismo utilizó para detener el Edo Tensei de aquel entonces.

-En efecto, necesitamos de tu ayuda, sé que no debería haber pedido tu invocación, pero se trata de Sasuke – dijo Naruto.

-¿Mi tonto hermano aún sigue terco? – preguntó curioso Itachi.

-No, él, su familia y la aldea están en peligro. Al parecer su pasado aún lo persigue – Itachi se sorprendió al escuchar a Naruto.

-Así que mi hermano tiene familia ¿eh? – dijo sonriente el Uchiha.

-Si y para tu conocimiento tienes tres sobrinos – nuevamente sonrió el rubio- pero sabrás de eso después, ahora debemos ir al departamento de inteligencia. En el camino te pondré al tanto de todo lo que sucede.

Naruto le contó cada detalle a Itachi, se sorprendió al saber que el enemigo había utilizado ese Jutsu prohibido del clan Uchiha.

-Había un pergamino secreto con esa información, pero estaba oculto en el templo Nakano, ¿Cómo lo consiguió? – preguntó Itachi.

-Ese es el punto, es posible que exista otro pergamino con esa información, ya que el del templo Nakano lo encontraron Shisui e Itachi – dijo el Rubio mientas saltaba por los techos de Konoha.

-¿Eh? ¿Shisui y yo? – preguntó Itachi confundido.

-Es cierto, no lo sabes. Shisui e Itachi son mellizos y son hijos de Sasuke – le contó Naruto.

-Vaya… que sorpresa, jamás pensé que uno de mis sobrinos se llamaría como yo – dijo Itachi emocionado.

-Llegamos… - Ambos pararon frente a la puerta del departamento de inteligencia e ingresaron.

-Debemos buscar otra manera, ya dije que no arriesgaría a mi familia – Seguía discutiendo Sasuke cuando Naruto e Itachi entraron.

-A pasado mucho tiempo, Sasuke – Dijo Itachi, Sasuke volteó su rostro inmediatamente al escuchar la voz de su hermano.

-¿Itachi? – Dijo Sasuke aún incrédulo, notó que sus ojos eran distintos, reconoció inmediatamente el Edo Tensei.

-Esta era la ayuda a la que me refería – Dijo Naruto.

-Naruto me contó lo sucedido. Necesito ver los pergaminos del clan para poder idear una forma de derrotar a este sujeto – Itachi puso una mirada seria. Sasuke se emocionó al ver nuevamente a su hermano, pero no lo demostró. No era tiempo de cursilerías, debían derrotar al enemigo.

-Sakura los tiene, debemos ir con ella – Sasuke caminó en dirección a la puerta,  estaba por salir del departamento cuando apareció Sarada.

-Sarada… ¿Sucedió algo? – preguntó Sasuke.

-No, iba a hablar con Shikadai pero primero quise pasar para informarte que hemos descubierto algo interesante. Mamá tiene todos los detalles, está en casa de Boruto – explicó Sarada quitando su máscara.

-Vaya, sin duda eres igual a mi hermano, pero más linda claro – Itachi con solo ver a la pelinegra supo de inmediato que era hija de su hermano. Sarada lo miró confundida.

-Esos ojos… ¿será posible? – Si bien Sarada nunca había presenciado el Edo Tensei, si tenía conocimiento de él – tú eres…

-Itachi Uchiha – dijo el pelinegro con una sonrisa fraterna.

-¿Tu eres el tío Itachi? – A Sarada le brillaron los ojos de emoción – no puedo creerlo, eres más guapo de lo que imaginaba. Siempre quise conocerte. Papá nos ha hablado mucho de ti. Incluso creo que hasta eres más guapo que papá.

-¿qué? – Dijo Sasuke con una vena surcando su cabeza – Sarada, es suficiente.

-Mi tonto hermano está celoso ¿Quién lo diría? –Sasuke se sonrojó pero lo disimuló, siempre había sido celoso con su hija y aunque tratase de ocultarlo, en ocasiones no lo conseguía.

-Ya vámonos – dijo Sasuke molesto, Sarada e Itachi sonrieron.

-Yo iré con Shikadai, necesito hablar con él, Tío… espero que después podamos hablar un poco – Itachi asintió con una sonrisa, Sarada nuevamente cubrió su rostro y se fue junto con Shikamaru para hablar con los Nara.

El resto comenzó a correr rumbo a la casa Uzumaki.

-¿Qué edad tiene? – preguntó Itachi a su hermano.

-18 – Sasuke contestó con su particular seriedad.

-Es muy linda, de seguro ya tiene novio ¿no? – Dijo Itachi con una sonrisa burlona que molestó a Sasuke.

-¡Tsk! No, no lo tiene y no lo tendrá en un largo tiempo, ahora concentrémonos en nuestro objetivo – Sasuke aumentó la velocidad.

-Debe ser muy inteligente, está en los Anbus siendo muy joven. Después de todo es mi sobrina – Sonrió Itachi, quería seguir molestando a su hermano, pero ahora el sorprendido fue él.

-Tiene tus  ideales – le dijo Sasuke y él lo miró sin entender – Es inteligente, noble, justa y su sueño es ser la primera Uchiha en ser Hokage y a diferencia de nosotros ella despertó el Sharingan por amor – concluyó orgulloso Sasuke.

-¿Amor?

-Por mí, por supuesto – sonrió arrogantemente Sasuke.

-Ya quiero ver tu cara cuando Sarada y Boruto se casen – Naruto se metió en la conversación de ambos hermanos.

-Usuratonkachi, mi hija no se casará con tu hijo – una vena surcó la frente de Sasuke e Itachi solo pudo sonreír, estaba feliz de ver a su hermano de esa manera, sin duda la venganza y el odio ya no formaban parte de él.

Llegaron a la casa de Naruto y al entrar vieron que estaba Sakura, Hinata y también Ino hablando seriamente sobre una posible estrategia.

-Sakura, estás pálida, no debes esforzarte tanto – Sasuke se acercó a ella rápidamente.

-Le dije que descansara un poco pero se niega – dijo Hinata preocupada.

-Estoy bien, llamé a Ino porque tengo una idea que puede servir, descubrimos que… - se calló al ver a Itachi.

-¿Itachi Uchiha? – Lo miro sorprendida, también reconoció el Edo Tensei.

-La flor de Konoha con el ex desertor… creo que me lo esperaba – sonrió el Uchiha mayor.

-No hay tiempo, Sakura, ¿Dónde están Itachi y Shisui? – preguntó Sasuke.

-Ellos están durmiendo – le dijo la pelirosa.

-¿Que fue lo que descubrieron?  - preguntó Kakashi.

-Hicimos una prueba, Sakura mezcló ADN de Sarada con el de ella y realizó el Jutsu –Habló Hinata – Al momento de realizarlo nuevos canales de chakra aparecieron y el núcleo se centró en el pecho – continuó.

-Intenté hacer un jutsu, resultó pero solo por un momento, tiene una duración limitada, sin embargo cuando luche con Karyuu, él en ningún momento se vio agotado – agregó Sakura.

-Si encontramos una forma de atacarlo mediante taijutsu podremos bloquear sus canales de chakra – dijo Hinata.

-No es tan fácil – habló Itachi en esta ocasión, caminó a la mesa y tomó el pergamino – Sakura, necesito saber todo detalle del enfrentamiento, por lo que necesito entrar en tu mente y ver la batalla – le dijo Itachi.

-Si, claro – Itachi activó su Sharingan y entró en la mente de la pelirosa. Luego de unos minutos lo desactivó.

-Ya veo, es muy escurridizo. Lo más probable es que haya utilizado algún sello para poder almacenar el chakra y no debilitarse – dijo pensativo Itachi.

-Tendríamos que quitar ese sello para que no pudiera desaparecer de la forma en que lo hace – agregó Sasuke.

-Si sellamos sus canales de chakra como mencionó Hinata podríamos obtener mucha ventaja – mencionó Sakura – deberíamos intentar también con ataques a larga distancia.

-Pero para eso necesitamos una precisión que solo el Byakugan puede darnos y los Hyuga no se caracterizan por el ataque a larga distancia – Naruto caminaba de un lado a otro pensando alguna alternativa.

-Quizás podría intentar apoderarme de su mente – propuso Ino.

-Puedo sellar parte de sus poderes con la espada de Totsuka – Habló Itachi.

-¿Con la que sellaste a Orochimaru? – preguntó Sasuke e Itachi asintió.

Kakashi los miro uno a uno, mientras daban ideas, esperó a que alguien dijera las palabras claves, sin embargo ninguno la dijo, soltó un sonoro suspiro.

-Mis tres alumnos aquí presentes, cada uno entrenado por un Sannin a los cuales superaron, los héroes de la cuarta guerra ninja, adultos maduros, uno de ellos Hokage – Todos miraron a Kakashi – y olvidaron la enseñanza más importante de su Sensei – habló fingiendo estar dolido, Naruto, Sasuke y Sakura lo miraron sin entender -  ¿Por qué los aprobé? – les preguntó mirándolos fijamente.

-¡Trabajo en equipo! – Dijeron los tres al mismo tiempo.

-Pero, es lo que estamos haciendo Kakashi-Sensei- dijo Naruto.

-Naruto, eres el Hokage. No me digas Sensei –Lo corrigió Kakashi – están dando ideas pero no ideando un plan en conjunto.

-¿Ideaste algo? – Preguntó Sasuke.

-Muchachos acérquense, creo que tengo un plan – Dijo Kakashi sonriendo a través de su máscara.

El pequeño Itachi junto con su hermano Shisui bajaron de la habitación de Boruto para comer algo, ya que sus tripas hacían ruidos por el hambre.

-Crees que tía Hinata tenga Tomates – preguntó Shisui a su hermano.

-No lo sé, yo preferiría Dangos – dijo Itachi

-¡Puaj! Esas cosas son asquerosas – dijo Shisui con mueca de asco.

-¡Hey! yo no te digo nada porque te comes los Tomates como manzanas – Reprochó Itachi.

-Los Tomates son más deliciosos que los Dangos – Dijo Shisui.

-¡No lo son! Los Dangos son mejores, Mamá y Sarada siempre lo dicen – dijo Itachi levantando un poco la voz.

-Mamá, Sarada y tu se convertirán en algodones de azúcar por comer tanto dulce – Le dijo Shisui también elevando la voz. Los adultos escucharon la discusión y comenzaron a mirar en dirección a los mellizos.

-El único que parece algodón de azúcar eres tu… rosadito – Dijo Itachi haciendo alusión al cabello rosa de Shisui.

-Mira quién habla, pelo de gallina – Se burlo Shisui

-Pues tú también tienes pelo de gallina, solo que lo disimulas con esa ridícula coleta – Dijo el pequeño Itachi, inmediatamente el Itachi mayor tomó su coleta y la miró pensando “¿De verdad es ridícula?” Sasuke lo miró y no pudo evitar sonreír de manera burlona.

-Pero al menos no tengo los pelos necios como tú – Dijo Shisui y fue el turno del Itachi mayor de reír con burla mirando a Sasuke recordando su anterior peinado.

Ambos mellizos guardaron silencio al sentir una presencia tétrica tras ellos, voltearon y vieron a su furiosa madre.

-¡Se callan ahora mismo! – Los regañó Sakura dándoles un coscorrón a cada uno.

-¡Duele! – Dijeron ambos mientras se sobaban su cabeza.

-Ahora quiero que se disculpen y se den la mano – Habló Sakura aún enfadada.

-Lo haré si él lo hace – dijo Itachi.

-Si él no lo hace tampoco yo – se cruzó de brazos Shisui.

-¡AHORA! –Gritó nuevamente Sakura y ambos por instinto se dieron la mano y se abrazaron casi azules del miedo – así está mucho mejor – habló complacida la pelirosa.

-¿Siempre es así? – preguntó Itachi en silencio a su hermano.

-La mayoría de las veces – Le dijo Sasuke.

-Definitivamente Sakura-chan es tu castigo por todos tus pecados Teme – Dijo Naruto con sus brazos cruzados en la nuca y una sonrisa zorruna.

-¡Tu cállate idiota! – Golpeó Sakura a Naruto, el cual se limitó a quejarse.

-En mis tiempos de vida el Hokage era respetado – Dijo Itachi con una sonrisa divertida y ambos menores se voltearon a verlo.

-¿Tiempos de vida? – Preguntó Shisui.

-Tu ¿Quién eres? Nunca te había visto… tus ojos son extraños – dijo el pequeño Itachi.

-Soy Itachi Uchiha, hermano mayor de su padre, por lo que eso me hace su tío. Y estoy aquí por medio del Edo Tensei ¿Saben sobre él? – Itachi informó a sus curiosos sobrinos.

-¡Sí! Mi hermana nos habló de ese jutsu. Quería conocerte – Dijo Itachi – a mi me nombraron en honor a ti – dijo el pequeño emocionado.

-¿Es cierto que eres más fuerte que papá? Él séptimo siempre lo dice – Dijo Shisui también emocionado.

Sasuke fulminó a Naruto con la mirada, y éste solamente sonrió nervioso, Itachi conversó con sus sobrinos por unos momentos y Sasuke se acercó a Sakura.

-Deberías descansar, no sabremos cuando aparecerá ese maldito y debes reponer energías – habló seriamente el pelinegro.

-Estaré bien, esperaré que Sarada vuelva y entonces podré ir a descansar tranquila – confesó la pelirosa, a pesar de que su hija era una gran Kunoichi, su corazón de madre no podía evitar preocuparse por ella.

-Estará bien, Shikamaru está con ella, no te preocupes. A demás no olvides que es nuestra  hija – Sasuke sonrió a su esposa y ella le sonrió de vuelta.

-Prométeme que cuando todo esto acabe nos iremos los cinco a unas largas Vacaciones – Sakura lo miró con un intenso brillo en los ojos y Sasuke no pudo negarse a la petición de su mujer.

-De acuerdo, nos iremos de vacaciones.

Sarada llegó a la casa de los Uzumaki junto con Boruto, que había ido a buscarla, Kakashi les habló a ambos del plan que tenía en mente y Sarada rápidamente agregó más tácticas a la estrategia. Sasuke y Sakura sonrieron orgullosos ante la inteligencia de su hija. Itachi se acercó a su hermano y con total convicción le dijo.

-Será una gran Hokage.

-Lo sé – Sasuke seguía sin despegar la vista de Sarada, solo esperaba que todo saliera bien y la vida le permitiera ver a su hija cumplir su anhelado sueño.

Todos acordaron quedarse en casa de Naruto, Sakura finalmente fue a descansar un poco, mientras el resto trataba de perfeccionar aún más la estrategia que tenían. Los mellizos no paraban de preguntarle cosas a su tío, y de vez en cuando Sarada también participaba. Todos tenían la confianza de que una vez más saldrían de los problemas.

Al día siguiente, Sakura si bien aún estaba un poco débil, se sentía mucho mejor, ayudó a Hinata con la comida y después ella y sus hijos fueron a su casa para darse una ducha y cambiarse. Sasuke e Itachi también fueron con ellos. Tenían planeado seguir pensando en nuevas formas de atacar.

Al llegar a la casa de los Uchiha, los mellizos no parabas de parlotear con su tío Itachi, incluso le pidieron que los viera hacer sus técnicas de ‘Katon’ e Itachi accedió a verlos, sabía que su tiempo era limitado en el mundo de los vivos, por lo que quería aprovechar al máximo su estadía con los hijos de su hermano menor.

-¿Crees que todo esto termine pronto? – Preguntó Sakura preocupada a Sasuke.

-Es lo que pretendo –Dijo Sasuke con su característico tono frío.

-Me hubiese gustado mucho que nuestro bebé no hubiese muerto – Sakura llevó la mano a su vientre, donde debería estar su fallecido bebé. Sasuke inmediatamente notó el triste semblante de su esposa al pronunciar esas palabras.

-Quizás no era su momento de llegar a este mundo, quizás en otra ocasión un nuevo Uchiha pueda llegar, por ahora solo debemos de concentrarnos en eliminar a ese maldito – Sasuke sin poder evitarlo apretó sus puños con fuerza, la rabia que sentía era inmensa y solo podía pensar en las mil y un maneras en que haría sufrir a ese maldito por dañar a su familia.

Sasuke decidió ir donde los mellizos y donde su hermano, Sakura los vio de lejos a todos añorando el momento en que todos pudieran estar en paz. Lo positivo de todo ello era que sus hijos pudieron conocer a su tío y Sasuke pudo pasar nuevamente tiempo con su adorado hermano mayor.

La noche se hizo presente en Konoha, todos decidieron reunirse en la oficina de Naruto, Kakashi, Itachi y Shikamaru estaban afinando los detalles de el plan que tenían en mente, Sarada se fue junto sus colegas de los Anbu, entre ellos Inojin, para preparar posibles estrategias de defensa para con la gente de la aldea, Shikadai y Boruto también fue con ellos. Por su parte los mellizos también debían estar ahí, ya que ni Sakura ni Sasuke querían arriesgarse a dejarlos solos.

-Naruto, necesito hablar contigo – Dijo Sasuke con tono serio a su mejor amigo, Naruto inmediatamente captó que era algo importante debido a la seriedad de los ojos del pelinegro.

-¿Que sucede? – El rubio se alejó del resto y Sasuke lo acompañó para tener un poco más de privacidad.

-Tú sabes muy bien que el principal objetivo de Karyuu soy yo. También sabes que haré lo que sea necesario por proteger a mi familia y a la aldea – Naruto lo escuchó atento, no entendía a lo que su amigo quería llegar.

-¿Qué estás tratando de decir, Sasuke?

-Si algo me llega a pasar… quiero que me jures por tu familia que protegerás a Sakura y a mis hijos sin importar qué – Dijo Sasuke sin despegar la mirada de Naruto – y si yo muero, quiero que mi rinnegan sea para Sarada, sé que ella sabrá darle un mejor uso que el que yo le he dado.

-¡Teme! Más te vale que nada te suceda ¿Me oyes? No gasté años de mi vida, ni perdí mi brazo para traerte de vuelta con el fin de que un fulano como éste te derrote, Dattebayo’ – El Rubio hizo una pausa – pero tienes mi palabra.

Sasuke sonrió levemente y agradeció a Naruto con la mirada, después ambos se unieron a la conversación del resto de los Shinobis.

-Sasuke – Llamó Sakura – necesito que actives tu Sharingan – Sasuke no cuestionó la petición de Sakura y activó su Sharingan - ¡Bien! Naruto, tu entra en modo Kyubi – Naruto también hizo caso a Sakura y se puso en modo Kyubi -¡Eso es! Hinata, ahora necesito que con tu Byakugan veas los puntos de chakra de Naruto tal y como lo habíamos hablado – Hinata activó su Byakugan y ubicó cada uno de los puntos de chakra de Naruto.

-¿Qué es lo que tienes en mente, Sakura? – preguntó Naruto a la pelirosa.

-Ustedes tranquilos, nosotras también ideamos nuestra propia estrategia de ataque, Sasuke, necesito que mires a Naruto en todo momento– Sasuke asintió y fijó su vista en el Hokage, Sakura sonrió y miró a Ino – Ino, es tu turno.

-¡Si! – La rubia sonrió, puso su mano derecha en el hombro de Hinata mientras que con la izquierda hacía un sello, cerró sus ojos y se concentró, luego de unos segundos, los abrió de golpe y miró a Sasuke - ¡Transferencia de percepción!

Sasuke se sorprendió ya que comenzó a ver con claridad cada uno de los puntos de Chakra de Naruto y pudo distinguir como la energía fluía por todos los canales.

-Esto es perfecto, de esta forma podré ver el punto exacto del núcleo de chakra de Karyuu y podremos hacer un ataque con más precisión – Dijo Sasuke mirando a las mujeres.

-Así es, cuando llegue el momento usaré mi jutsu en ti, de esa forma podrás hacer un ataque con mucha precisión – dijo Ino, Sasuke asintió ante esa idea.

-¡Bien! Saldremos victoriosos de esto – dijo un emocionado Naruto.

-Fue tu idea ¿no? –  dijo Sasuke afirmando más que preguntando a Sakura de manera más privada.

-¿Cómo lo supiste?, ¿Te sorprende?– preguntó curiosa la pelirosa.

-No, no me sorprende… no esperaría menos de ti – Sasuke se alejó de ella y Sakura solo pudo sonreír mientras veía su espalda. El saber que Sasuke reconocía sus habilidades para ella era el más grande alago.

De pronto una fuerte explosión se escuchó desde el centro de Konoha, inmediatamente todos miraron a la ventana y notaron el humo proveniente del lugar, un Anbu hizo aparición con una reverencia ante Naruto.

-Hokage-Sama, la aldea está siendo atacada, las barreras fueron destruidas – Inmediatamente todos supieron que la batalla estaba por comenzar.

-Bien, envíen a todos los escuadrones a proteger la aldea, y que los chunnin se encarguen de evacuar a las personas a los refugios ¡Rápido! – Si bien Naruto seguía siendo inmaduro en algunas cosas y algo torpe en otra, a la hora de actuar como Hokage, era el ninja más maduro e inteligente que podía haber. Sin duda un Shinobi digno de ser un líder.

-Llegó la hora ¡Vamos! – Kakashi fue el primero en salir y luego el resto se dispersó por distintos puntos de la aldea.

-¡Mamá! Nosotros también queremos ayudar – dijo el pequeño Itachi.

-Si mamá, tú sabes que nosotros también somos fuertes – esta vez fue Shisui el que habló.

-Shizune, por favor llévalos contigo a los refugios – pidió la pelirosa a la pelinegra.

-Sí, no te preocupes Sakura.

-Y ustedes dos, yo se lo fuerte que son, pero en estos momentos necesito que estén a salvo, esa será la mejor ayuda que nos pueden dar, prométanme que no saldrán del refugio – pidió la pelirosa y ambos asintieron con tristeza, Sakura los abrazó a ambos y Shizune se los llevó.

Sakura los vio alejarse y luego ella comenzó a correr en dirección contraria para ayudar a los demás, rápidamente dio instrucciones a los ninjas médicos para que previnieran las bajas y se encargaran de atender a los heridos en el hospitales, después de eso fue rauda a combatir junto con sus amigos.

De la nada, innumerables grupos de ninjas sin bandana comenzaron a entrar en la aldea destruyendo todo a su paso, los clanes más representativos de Konoha comenzaron a dispersarse para defender a la gente. Naruto y Sasuke salieron al frente guiando los ataques, Sakura con su súper fuerza eliminó a varios en su entorno, mientras que los Anbu hacían lo propio con los shinobis.

-¡Shannaro! – gritó Sakura y destruyó la tierra eliminando de un golpe un centenar de ninjas, eran demasiados pero aun así, Konoha tenía la ventaja.

-Sakura, necesito que golpees esa muralla, al hacerlo servirá como distracción y me haré cargo del grupo de ese lado – dijo Sasuke y Sakura lo obedeció de inmediato. Una vez destruida la muralla el polvo privó de la vista a varios enemigos y Sasuke activó el Susanoo y lanzó su flecha eliminando a varios ninjas con un solo ataque.

Tsunade estaba ayudando a la evacuación de la gente hacia los refugios, la gran mayoría de la gente ya estaba resguardada, y ella con el resto de los chunnin se encargaban de proteger el lugar.

-Shizune, quiero que te hagas cargo de los heridos que puedas encontrar en el refugio, yo volveré al campo de batalla – ordenó la ojimiel.

-¡A la orden! – Shizune comenzó a correr de un lado a otro dando instrucciones, Shisui e Itachi notaron que la pelinegra se concentraba en su labor, ambos se miraron cómplices y salieron del refugio rumbo a la ciudad donde sus padres y su hermana estaban luchando. Ellos también querían ayudar.

-¡Katon, Housenka no Jutsu! – Sarada lanzó las llamas de fuego a sus oponentes al mismo tiempo que lanzaba shurikens, eliminando a varios de sus oponentes - ¿De dónde salen tantos? – se decía a sí misma la pelinegra.

-Parece que estos malditos fueran infinitos ‘ttebasa! – se quejaba Boruto mientras eliminaba a varios también.

-Ya deja de quejarte Baka-Boruto, concéntrate en eliminarlos – Sarada nuevamente se lanzó a atacar, esta vez con Taijutsu. En varios de sus oponentes utilizó su Sharingan para dejarlos fuera de combate.

-¿Dónde está Mitsuki? Debería estar con nosotros – Boruto seguía luchando y Sarada puso los ojos en blanco.

-Madura de una vez, ya no somos un equipo de Gennin, Mitsuki ya es Jounin y tú también, actúa como tal – lo regaño Sarada. Boruto miró a lo lejos y se sorprendió.

-¿Acaso esos no son tus hermanos? – Inmediatamente Sarada miró hacia donde Boruto veía y palideció al ver que sus hermanos peleaban y detrás de ellos un par de shinobis iban a atacarlos sin que ellos se percataran - ¡Tsk! ¡¡Imprudentes!!

Sarada fue a toda velocidad, no alcanzaría a llegar. Gritó a sus hermanos para alertarlos, Shisui fue el primero en reaccionar y trató de proteger a Itachi del ataque, Itachi lo notó y ambos se aferraron y cerraron los ojos, pero nada sucedió. Al abrirlos un aura roja los estaba envolviendo.

-Nunca le den la espalda al enemigo. No importa la circunstancia, siempre deben estar alertas a cada rincón que los rodea – Itachi se puso frente a sus sobrinos cubriéndolos con el Susanoo.

-¡Tío! – dijeron ambos al unísono y Sarada suspiró de alivio al llegar a ellos.

-Gracias por eso, Tío Itachi – agradeció la pelinegra.

-No es momento de agradecer, el enemigo sigue en frente – Sarada asintió y volvió a la carga.

-¿Por qué escaparon del refugio? – Sasuke llegó en ese momento junto a su hermano y sus hijos.

-Nosotros solo queríamos ayudar – dijo Shisui.

-Ahora no tienen la fuerza suficiente para estar aquí, solo son una distracción – Dijo Sasuke enfadado – Si tenemos que estar al pendiente de protegerlos en cada momento, nos debilitan y solamente se convierten en un estorbo – dijo duramente, pudo ver el dolor en los ojos de sus hijos, pero debía de ser duro con ellos para que entendieran lo complicado del asunto – Esto no es un juego ni un entrenamiento, vuelvan ahora mismo al refugio – ambos asintieron y comenzaron a alejarse pero un Kunai calló ante ellos impidiéndoles el avance. Sasuke inmediatamente se volteó para ver de dónde provenía.

-Vaya, vaya… ¿No crees que estás siendo duro con ellos, Uchiha? Solo querían ayudarte – Una voz burlona habló desde las alturas, Sasuke lo miró e inmediatamente supo de quién se trataba.

-Karyuu – dijo con desprecio.

-Nos volvemos a encontrar… Sasuke Uchiha.

Notas:

Continuará...

Capítulo 13 por Uchihaivii3

Capítulo 13


Sasuke miraba con enfado a aquel sujeto, recordaba con detalle el encuentro que habían tenido años atrás, cuando él aún estaba en su viaje de redención y las bombas humanas habían aparecido.


*Flashback*


Karyuu había llegado a la Aldea de Bambú y después de ver a Sasuke y parpadear varias veces, su cara hizo una deleitada expresión.


-¡Nunca pensé realmente encontrarme contigo, Sasuke! – Karyuu parecía feliz desde el fondo de su corazón. –Sasuke Uchiha, al que yo siempre admiré..., ¡El hombre que buscando venganza por su clan se mantuvo firme en su ideología aun poniendo al mundo entero como su enemigo!- Hizo una pausa - yo quería conocerte, ¡¡yo quería conocerte!!


Sasuke pensó que era tal como había dicho Nowaki, él veneraba a Sasuke, el Sasuke de cuando estaba envuelto en la oscuridad.


Para expresar su emoción, Karyuu extendió sus brazos y en respuesta a eso, Sasuke lo miró con desagrado. El viejo Io por su parte interpretó todo de otra manera.


-¿Mocoso?... ¡Maldito! ¿Así que eras compañero de Karyuu? – Mientras el viejo Io trataba de detener el sangrado de su costado, miro a Sasuke con disgusto olvidándose que hace unos instantes lo había salvado de Karyuu.


 


-¡JA!... sí que eres un viejo convenenciero… -Karyuu dijo eso con disgusto, al ver que el viejo y Sasuke se conocían.


 


-¡Cállate!, ¡Grupo de malvados!, ya no importa… ¡muchacho! – Dijo mirando a Sasuke - venga la muerte de mi hija, ¡él es el causante de todo!, ¡¡Mátalo!!


-¿Qué estás hablando viejo?, ¡Sasuke es el hombre que yo admiro! – Los ojos de Karyuu brillaban – Y es por esa razón que yo decidí matarlo con mis propias manos… ¡Yo te superaré! – Karyuu juntó sus manos para comenzar a atacar a Sasuke, pero nunca imaginó que Sasuke lo derrotaría de una manera tan fácil.


*Fin Flashback* (1)


-Ohh ¿Por qué me miras con esos ojos de odio? Guarda todo ese sentimiento negativo para cuando tu aldea esté destruida y tu familia muerta – dijo el pelirojo de manera sarcástica.


-El único que va a terminar muerto vas a ser tú, jamás te perdonaré lo que le hiciste a Sarada y a Sakura – dijo Sasuke desenvainando su Katana.


-Que comience el juego – Karyuu se quitó el parche de su ojo derecho y dejó a la vista el Sharingan que le había robado a Sarada, Sasuke se enfureció aún más y con la ayuda de su rinnegan se intercambió de lugar para llegar en un instante frente a Karyuu y enterrarle su espada, sin embargo Karyuu lo esquivó con una gran velocidad.


Itachi por su parte miró atentamente cada movimiento de Karyuu para buscar un punto débil.


-Si Sasuke lo distrae lo suficiente podemos crear una brecha para poder utilizar la posesión de sombra de los Nara – dijo el Uchiha mayor – de esa forma podré utilizar la espada de Totsuka, no podré sellarlo a él pero si al menos podré quitar parte de sus poderes –Sarada que estaba junto a él lo escuchaba atenta. El resto de los ninjas estaban luchando contra los subordinados de Karyuu, Naruto al percibir el extraño chakra del pelirojo inmediatamente se acercó dónde estaba Sasuke luchando con él.


-Pero tenemos un gran problema – habló Shikamaru – la luna está oculta entre las nubes, no hay luz suficiente para poder utilizar el jutsu.


-Debemos pensar en una alternativa – Dijo Sakura mientras noqueaba a otro ninja más.


-¡Ino! – Llamó Naruto – comunícame con Sasuke ¿Puedes hacerlo, verdad?


-¡Claro que si! – La rubia inmediatamente comunicó la mente de Naruto con la de Sasuke.


-Sasuke, necesitamos que Itachi pueda utilizar la espada de Totsuka, pero a la velocidad que están luchando es imposible que podamos lograrlo – habló el rubio.


-¿Crees que no lo sé? El maldito no baja la guardia en ningún instante. Utilizaré el Susanoo, necesito que me apoyes con Kurama – le dijo Sasuke.


-jajajaja de nada servirán sus absurdos planes – dijo Karyuu, observó por el rabillo del ojo como Sarada estaba junto a sus pequeños hermanos y encontró una oportunidad perfecta, en un movimiento golpeó a Sasuke quitándole el aire e inmediatamente le quitó su espada y desapareció.


-¿Dónde está? – Sasuke miró a todas partes sin éxito, al igual que el resto. Naruto al estar en modo Sabio detectó su chakra en el instante en que volvió a aparecer.


-¡Allá! – Naruto vio que iba directamente a atacar a los hijos de Sasuke, Sasuke por su parte palideció. Sarada se volteó al verlo acercarse, Karyuu lanzó un ataque con la espada de Sasuke a la pelinegra, sin embargo la espada nunca llegó a ella, Sarada lo miró con una mirada fría y seria, mientras un aura grisácea la rodeaba a ella y a sus hermanos. Karyuu la miró directamente a los ojos y distinguió unas puntas que formaban una especie de sol en sus pupilas.


-¿Mangekyo Sharingan? – se preguntó a si mismo.


-No creas que soy tan ingenua como la última vez que nos enfrentamos...– La Uchiha, tomó a Karyuu con la mano del Susanoo.  Sasuke quedó sorprendido al ver que su hija había logrado activar su propio Susanoo. Sin embargo cuando ella iba a atacarlo, Karyuu nuevamente desapareció.


-¡Lo tengo! – Dijo Itachi, ya sé cómo logra desaparecer de esa forma – tiene un sello en su mano derecha.


-Que observador – Karyuu apareció tras él atacándolo con la técnica con la que casi asesinaba a Sakura, sin embargo Itachi sonrió y un montón de cuervos hicieron desaparecer el cuerpo del Uchiha - ¡Tsk! ¿Un clon?


-Esa técnica…. – habló Kakashi – es la que yo utilicé en el combate contra Kaguya… el Raikiri negro.


-Lo recuerdo… fue cuando le cortó el brazo – Dijo Sakura.


-¡Ahora! – Sasuke al verlo con la guardia baja, corrió a toda velocidad a atacarlo, sin embargo Karyuu lo miró y sonrió. En ese instante Sasuke se detuvo abruptamente – No… no puedo moverme – dijo con voz forzada el Pelinegro debido a la frustración de no poder moverse e inmediatamente sintió como su chakra empezaba a disminuir.


-Dejalo… ¡Shannaro! – Sakura lanzó una patada con su fuerza descomunal haciendo que Karyuu desviara la vista de Sasuke, e inmediatamente éste recuperó el control de su cuerpo, sin embargo Karyuu no recibió ningún daño y devolvió el golpe a Sakura casi con la misma fuerza lanzándola lejos. Sasuke con su Rinnegan llegó a ella sujetándola para evitar que se golpeara contra el suelo.


-¿Estás bien? – preguntó el pelinegro.


-Si… gracias.


-Estoy entendiendo su forma de ataque… debemos estar listos para utilizar nuestra estrategia, dejaré en tus manos la señal – dijo Sasuke.


-¿A qué te refieres? – preguntó la pelirosa.


- Cuando veas que es el momento oportuno de atacar, da la señal… y utilizaremos el plan, confío en ti – Sasuke desapareció en ese momento para seguir luchando, Sakura asintió segura de sí misma.


-Ríndete Karyuu – habló el Hokage – mira a tu alrededor, tu ejercito de subordinados ha sido derrotado. Eres fuerte, lo reconozco, pero incluso tú eres consciente de que no podrás ganar contra todos nosotros– Dijo Naruto.


-¿y qué harás al respecto?, ¿Vas a intentar que me cambie de bando como acostumbras a hacer con tus enemigos? – dijo el pelirojo.


-No me interesa tenerte de nuestro lado… una basura como tú no merece llevar el título de Shinobi…Intentar acabar con alguien robando las técnicas de otros, es la estrategia más cobarde que puede existir – dijo furioso el rubio.


Cerca de donde estaban hablando Karyuu y Naruto, Hinata estaba observando el flujo de chakra del enemigo con ayuda de su Byakugan.


-Está sucediendo, el núcleo de su pecho está disminuyendo… la pelea lo está debilitando – dijo Hinata.


-Debemos hacerlo ahora – dijo Ino, preparándose.


-No, aún no… Ino, cuando te de la señal, quiero que mandes la visión de Hinata no solo a Sasuke, también a Naruto – Con mucha seguridad Sakura dio esa instrucción.


-¿Por qué? – preguntó Ino.


-Confía en mi… ellos sabrán que hacer – Sakura sonrió, sabía que ellos no fallarían.


-Si quieres ser fuerte, no importa el medio por el que lo consigas… el poder lo es todo – dijo Karyuu a Naruto con una sonrisa burlona – o acaso no recuerdas que tu preciado amigo Sasuke también utilizó esas palabras… él siempre será mi modelo a seguir, el antiguo Sasuke renacerá en mí y para eso debo eliminarlo a él, pero no sin antes hacerlo sufrir por querer seguir el camino del bien.


-Pues entonces ¿qué esperas? – Sasuke apareció frente a él y desde abajo lanzó su acostumbrada patada elevándolo por los aires – hace tiempo no ocupada este ataque… ¡Raik?, Shishi Rendan¡


-¡Aquí vamos!... ¡Futon, Rasen Shuriken! – Naruto había previsto el ataque que utilizaría Sasuke por lo que estaba preparado para utilizar su jutsu. Lanzó el ataque provocando una gran explosión, Karyuu iba a desaparecer pero una fuerte punzada en el pecho lo obligó a detenerse, si no era precavido, perdería el control.


-¡Itachi, ahora! – Gritó Sasuke y antes de que terminara de hablar Itachi llegó con el Susanoo y atravesó a Karyuu con la espada de Totsuka.


-¿Qué es esto? – Poco a poco la espada comenzó a sellar la gran mayoría de las técnicas de Karyuu - ¡NO! ¡DETENTE! – Gritaba desesperado el hombre, pero nada pudo hacer al respecto, el sellado había sido un éxito.


-Si bien perdió muchos de sus poderes, aún sigue siendo fuerte  - Dijo Itachi y tanto Sasuke como Naruto eran conscientes de ello.


Lentamente Karyuu comenzó a ponerse de pie furioso y dispuesto a atacar a diestra y siniestra, pero un golpe lo distrajo, al mirar pudo ver frente a él a Sarada.


-Eso fue por la paliza que me diste – nuevamente lo golpeó y lo elevó por el aire y enseguida lanzó una gran bola de fuego que Karyuu esquivó sin problemas y el ataque solamente llegó al cielo.


-Fallaste mocosa estúpida – Iba a atacar a Sarada pero rápidamente Sasuke apareció golpeándolo él en esta ocasión, Sarada sonrió y miró al cielo donde había lanzado su Katon, esperaba que su plan diera resultado.


Sasuke iba a golpear nuevamente a Karyuu pero una vez más su cuerpo perdió la movilidad y fue Karyuu quien lo golpeó a él, mandándolo lejos.


-Entiendan que soy invencible – Comenzó a gritar y a expulsar una gran cantidad de chakra, que dejó a todos anonadados, Hinata se sorprendió al ver la cantidad de poder que comenzó a fluir por sus canales de chakra.


-Esto es imposible… es…. Es demasiado poderoso – Dijo Hinata sorprendida.


-Eso quiere decir que es vulnerable – dijo Sakura y los cercanos a ella la miraron – está expulsando su chakra de manera descontrolada, es inestable… si recibe un ataque directo al núcleo de su pecho….


-Será su fin… - concluyó Kakashi.


-¡Hinata, Ino!.... ¡¡Ahora!! – Sakura dio la señal, Sarada sonrió a lo lejos entendiendo que el ataque final se acercaba. Sasuke se dio cuenta inmediatamente y con solo una mirada que le dio a Naruto, el rubio comprendió. Era el momento.


-¡Byakugan!


-¡Transferencia de percepción! – Ino miró a Sasuke y a Naruto y ambos pudieron observar de inmediato los canales de chakra de Karyuu.


-¡NO PODRÁN CONMIGO! –Gritaba Karyuu fuera de control, estaba concentrado en Naruto y en Sasuke, pero un grito de las alturas llamó su atención.


-¡KIRIN! – Sarada desde las alturas con ayuda de su Susanoo estaba juntando rayos en su mano y un enorme dragón de trueno hizo aparición. Karyuu comenzó a pensar en la forma de esquivar ese ataque, iba a moverse pero no pudo hacerlo.


-¿Pero qué?.... – observó el piso y notó solo pudo ver la sombra de su propio cuerpo.


-¡Kagemane no jutsu! Con éxito – Shikamaru y Shikadai hablaron al mismo tiempo mientras hacían el sello con sus manos. En ese momento Karyuu entendió que la intención de la Uchiha nunca fue atacarlo, sino que hacer sombra con la luz de los truenos.


-¡¡Maldición!! – intetaba moverse pero no lograba hacerlo.


-¡¡AHORA!! – gritaron Naruto y Sasuke al Unísono y al igual que cuando lucharon contra el Juubi, ambos ajustaron su chakra y lanzaron sus ataques.


-¡Fuuton, Chou Oodama Rasen Shiruken! / ¡Enton, Susanoo Kagutsuchi! – Ambos ataques se combinaron en el trayecto y Karyuu palideció, no tuvo tiempo de procesar nada, el ataque simplemente golpeó de lleno su pecho.


Karyuu calló de golpe al suelo, Hinata observó que si bien aún lo quedaba chakra, su muerte sería estaba cerca, Naruto se alejó de Sasuke y fue junto a su esposa, mientras que Sakura miró a Sasuke y lentamente comenzó a caminar en dirección a él, Por su parte el pelinegro encontró su espada y la guardó. Pudo divisar como Sakura se acercaba a él con una sonrisa. Sin embargo una risa débil se escuchó a lo lejos.


-No… no me iré solo... – Sasuke se volteó y vio como Karyuu se ponía de pie.


-Morirás de igual manera, será mejor que no insistas – le dijo Sasuke pero Karyuu solo sonrió.


-Tu vendrás conmigo… - Sasuke nuevamente sintió como su cuerpo se inmovilizaba, sabía que la única forma de salir de esa parálisis era que Karyuu dejara de mirarlo. Intentó moverse pero su Chakra comenzó a ser absorbido.


-¡Maldición!... – Sasuke intentó usar su Sharingan, sin embargo cada vez estaba más débil, estaba perdiendo su chakra de manera muy rápida. Karyuu formó una enorme bola de energía con lo último que le quedaba de poder, Naruto al estar lejos sabía que no alcanzaría a llegar para evitarlo.


-¡¡¡MUERE!!! – Karyuu lanzó su último ataque con su objetivo claro… Sasuke Uchiha moriría con él.


Sasuke inmediatamente supo que no podría escapar de ese ataque y las probabilidades de salir con vida de él, eran nulas. Nuevamente intentó usar sus ojos, esta vez el Rinnegan, para poder intercambiarse de lugar, pero el resultado fue el mismo, no pudo hacerlo. Su muerte era inminente.


Sakura vio todo en cámara lenta, era la más cercana a Sasuke y su cuerpo se movió casi por inercia. Su mente de inmediato se llenó de recuerdos, los más lindos de su vida. Su matrimono, la llegada de Sarada, de los mellizos, sus momentos con Sasuke, con Naruto, Kakashi, Ino y los demás, eran momentos felices, momentos que llenaban su corazón. Sin poder evitarlo, las palabras de su maestra acudieron a su mente “Otro ataque como ese y no vivirás para contarlo, lo entiendes ¿no?” Ella lo sabía, pero su mente solo podía procesar una sola cosa; “Morir en lugar de la persona amada, era un sacrifico que valía la pena”


Sasuke estaba preparado para recibir el ataque, su hora había llegado. Que injusta era la vida. Muchas veces anheló la muerte, su vida anteriormente carecía de sentido. Después de matar a su amado hermano, él muchas veces consideró la muerte como una opción de escape, para evitar todo el dolor que sentía en su interior y ahora que lo que más quería era vivir y seguir junto a su familia, el destino le jugaba esta mala pasada. Ya no volvería a ver a su esposa ni a sus hijos, le dolía saber que no estaría para ver a su hija cumplir su sueño de ser Hokage, porque si de algo estaba seguro, es que ella lograría su propósito.  Al menos, le quedaba el consuelo de que ellos estarían a salvo.


Iba a cerrar sus ojos para recibir el impacto pero una sombra lo cubrió del destello, era una silueta que él conocía bien, su esposa.


Ella giró su cabeza y lo miró por un segundo. Sonrió con sinceridad y luego miró hacia el frente a esperar su destino, hasta que finalmente el ataque llegó.


-¡¡¡¡¡SAKURA!!!!!! –Gritó Sasuke con desesperación, seguía sin poder moverse y solo podía ver impotente como el ataque impactaba el pequeño cuerpo de su mujer, ella lanzó un inevitable gemido de dolor.


Todos quienes presenciaron el ataque vieron paralizados lo que estaba sucediendo, todo había sido demasiado rápido para intervenir y solo pudieron observar con frustración lo que sucedía.


El ataque cesó, lentamente del cielo comenzó a caer una torrencial lluvia que disipó el polvo levantado por la potencia del impacto, Sakura aún seguía de pie pero inmóvil, temblaba y miraba un punto fijo. Karyuu al utilizar lo que le quedaba de chakra no pudo seguir deteniendo a Sasuke, pero seguía vivo y una sonrisa surcó su rostro. Sasuke recuperó su movilidad y parte de su chakra, al ver la sonrisa de burla de Karyuu, activó su Sharingan y con rabia le lanzó el Amaterasu. Sabía que aún sin el ataque moriría, pero quería que al menos sintiera el dolor de ser quemado por sus llamas negras. Sakura se tambaleó y comenzó a caer, Sasuke llegó a ella con ayuda de su Rinnegan y evitó que su cuerpo tocara el suelo. Ella aún seguía con vida.


-Te llevaré con Tsunade, estarás… - Ella le tapó la boca con un dedo.


-No, yo… yo ya… es… es tarde y… - Susurró débil pero Sasuke no la dejó terminar.


-¡Cállate! ¿Crees que puedes simplemente decir que no sobrevivirás? – Dijo él gritando del enfado - ¿Por qué demonios lo hiciste? ¿¡POR QUÉ!? – Dijo Sasuke mientras sus ojos comenzaban a picarle y sentía un nudo en la garganta.


- A veces se hacen locuras…. Por amor – Sakura cerró levemente sus ojos.


-¡Hey!… ¡Sakura, no, no cierres los ojos! – dijo moviéndola para que no se durmiera, su voz temblaba, él temblaba.


-Nunca te agradecí lo suficiente… por hacerme tan feliz – dijo ella con una sonrisa sincera, sus ojos lo miraban con ese brillo soñador que él tanto amaba – Te amo…


-¡Maldita sea, Sakura, no hagas eso!, ¡¡no te despidas!!  - le pedía Sasuke al borde de la desesperación, intentó darle de su propio chakra, sin embargo no servía de nada, él también recordaba las palabras de Tsunade y sabía que las posibilidades eran nulas, pero no quería pensar en eso- Recuerda nuestros planes… nos iremos de vacaciones en familia ¿Lo recuerdas?.


-Tendrán que ir sin mi – sonrió nostálgica - Cuida a nuestros hijos… ellos te necesitan – Nuevamente cerró sus ojos, estaba muy débil, no quería irse, pero ya no podía resistir más.


-Te necesitan a ti, ¡a su madre!, ¡ese ataque era para mí, ¡maldición! – Sasuke cerró sus ojos y las lágrimas comenzaron a caer.


-Tengo frio… abrázame, quiero sentirte... – Pidió ella casi sin voz. Sasuke la apegó más a su cuerpo dándole todo su calor, besó sus labios, sabían a sangre, pero no le importó,  ya no pudo contenerse más, y no intentó ocultar las lágrimas, dolía y mucho, sabía que este era el fin.


-Ahora soy yo quien te lo pide a ti, Sakura. Si no puedes quedarte… llévame contigo entonces – Dijo con voz temblorosa, ella le sonrió también con lágrimas en sus ojos lentamente movió su mano y con sus dedos tocó la frente de su amado tal y como él solía hacerlo.


-Será en otra ocasión… G…Gracias. – Ella bajó su mano, cerró sus ojos y dejó escapar su último suspiro. La vida la había abandonado.


-¿Sakura? – La movió - ¿¡Sakura!? – Insistió pero ella solo era un cuerpo inerte – no… Sakura, ¡¡¡SAKURA!!! – Su grito desgarrador llegó a oídos de todos e inmediatamente supieron lo sucedido. La flor de Konoha ya no estaba.

Notas:

(1) Estracto de la novela literaria "Sasuke Shinden" 

Continuará...

Capítulo 14 por Uchihaivii3
Notas de autor:

 

 

Capítulo 14: FINAL


Shisui y el pequeño Itachi corrieron raudos hacia donde estaba su madre, las lágrimas nublaban sus pequeños ojos, pero Itachi apareció frente a ellos y los metió en un genjutsu para que perdieran la consciencia, con sus brazos evitó la caída de sus dos sobrinos. Tsunade llegó para ayudarlo y cargó a Shisui.


-¿Genjutsu? – preguntó la quinta.


-Es mejor así… al menos se evitarán el dolor por un momento. Es mejor que no vean a Sakura así y la recuerden como la alegre madre que ellos amaban- dijo el Uchiha mayor.


-Mamá… ¡¡MAMÁ!! – gritó Sarada e intentó ir hacia sus padres pero Boruto la sostuvo, ella forcejeó con él para que la soltara y él la acercó a sí mismo y la abrazó dándole un poco de consuelo, ella se dejó hacer y lloró amargamente en su pecho.


Naruto fue hacia Sasuke, estaba tan afectado como él, Sakura era parte fundamental en su vida. Su amiga del alma, su primer amor. Puso su mano en el hombro de su amigo. No era la primera vez que lo veía llorar, sin embargo jamás lo vió de esa forma. Estaba destrozado.


-Sasuke... – El rubio no sabía que decir. Estaba muy afectado y sabía que nada de lo que dijera consolaría a su amigo.


-Yo debería estar muerto… no ella – decía entre lágrimas. Vencieron al enemigo pero él no fue capaz de proteger a su esposa.


Tsunade acariciaba maternalmente la mejilla de Shisui, las lágrimas también cubrían su rostro. Su alumna, su preciada alumna.


-Sabes… - Dijo Tsunade a Itachi quien seguía con su sobrino en brazos – esa muchacha fue mi alumna más preciada y talentosa, la amaba como a una hija – Itachi la escuchaba mientras veía como su hermano sufría por su difunta esposa. Le dolía ver así a su pequeño hermano. Cuando por fin era feliz, nuevamente le arrebataban lo que amaba.


-Ella sin duda era alguien especial, si mi hermano la amó de esa forma, no tengo dudas de que era una gran mujer – dijo Itachi.


-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vi a mi hermano pequeño y a mi amado Dan – Dijo Tsunade e Itachi no entendió lo que quiso decir.


-¿De qué hablas? – preguntó curioso.


-Sakura tiene una hermosa familia y aún le falta mucho por vivir. No puede dejar este mundo – dijo la rubia cerrando sus ojos.


-Te refieres a… - dijo Itachi.


-Así es... nos vemos pronto, te lo encargo – dijo mirando al pequeño Shisui y después desapareció del lugar y apareció junto al roto equipo siete.


-¿Vieja? – dijo Naruto al verla.


-Mocoso… eres Hokage y aún me tratas como si fueras un crio – sonrió Tsunade – espero que nunca cambies esa forma de ser.


Se arrodilló junto al cuerpo de su alumna y miró  a Sasuke.


-Hazte a un lado, Uchiha – Dijo Tsunade con su habitual temperamento, Sasuke al principio no quería moverse pero algo en los ojos de la quinta lo impulsaron a hacerle caso.


Ella comenzó a emanar chakra de sus manos a la altura del pecho de Sakura. Ambos la miraron confundidos.


-¿Qué estás haciendo? – preguntó Sasuke.


-Escúchame bien Uchiha. De ahora en adelante tienes prohibido volver a hacer llorar a Sakura ¿está claro?. No quiero enterarme de que ella vuelva a derramar una lágrima por ti, porque esté donde esté vendré a patear tu redondeado culo – dijo Tsunade mirándolo fijamente.


-Vieja no me digas que… – Naruto supo de inmediato lo que Tsunade estaba haciendo, ya lo había visto antes.


-Así es Naruto, tú fuiste testigo del Jutsu que utilizó la abuela Chiyo con Gaara ¿no?, entonces ya sabes las consecuencias.


-¿De qué jutsu hablan? – Preguntó Sasuke


-La abuela Tsunade intenta devolverle la vida a Sakura – dijo Naruto mirando como Tsunade daba toda su energía a la pelirosa. Sasuke activó su Sharingan y vio como el chakra de la rubia se iba debilitando cada vez más.


-Ella va a… - dijo Sasuke y Naruto asintió.


-Estoy orgullosa de hacer esto por Sakura, créanme que ella para mí es como una hija y a ninguna madre le gusta ver morir a sus hijos – dijo la ojimiel mirando a Sakura con un notorio gesto maternal.


Nuevamente se concentró, activó al Byakugo y comenzó a utilizar toda la reserva de chakra que tenía, cerró sus ojos visualizando cada momento que pasó con la pelirosa, lo esforzada y terca que era. Y la enorme voluntad que tenía por superarse día a día. La imagen de Dan y de su pequeño hermano también acudieron a su mente, eso la hizo sonreír y animarla aún más en su labor. También recordó a su compañero y gran amigo Jiraya, estaría feliz de reencontrarse con ese pervertido y contarle las hazañas de su alumno. Podrían nuevamente tomar Sake juntos.


Sakura nunca había sentido tanta paz en toda su existencia, estaba rodeada de árboles de cerezo y hermosas flores. Era un lugar hermoso y agradable. Podría quedarse eternamente en ese lugar, pero un vacío en el pecho la tenía inquieta.


-¿Qué es este vacío tan grande que siento en mi pecho?, ¿Por qué estoy tan incómoda? – se preguntaba a sí misma. Inmediatamente dos pares de ojos negros, uno de ojos verdes y un par de ojos distintos, acudieron a ella - ¿Qué fue eso? – se preguntó desconcertada, luego voces acudieron a su mente.


“Mamá, yo amo tus mimos”, “Mamá no me apretujes tanto”, “Estás muy emocionada el día de hoy, Mamá. ¿La llegada de papá te tiene así?”


-Qué significa todo eso, ¿por qué siento este anhelo en mi corazón?… este anhelo por estar con los dueños de esas voces – Se decía a sí misma.


“Realmente eres una molestia”


Sakura se volteó al escuchar esa última frase, pero no había nadie, esas voces se le hacían tan familiar, a pesar de la paz que había en ese lugar ella quería irse, necesitaba estar en otro lugar, pero ¿Dónde?


-¿No quieres estar aquí, verdad? – Sakura se volteó al escuchar la voz en su espalda y se encontró con una bella mujer de largo cabello azabache y ojos negros.


-¿Dónde estoy y quién es usted? – preguntó Sakura.


-Sasuke sin duda no se equivocó en elegirte – dijo la pelinegra con una sonrisa maternal.


-¿Sasuke? – Su pecho se oprimió fuertemente al pronunciar ese nombre.


-Es cierto, al estar aquí pierdes tus recuerdos… déjame ayudarte – La mujer puso uno de sus dedos en la frente de Sakura y como si se tratase de una película todos los recuerdos llegaron a ella.


-Es cierto… estoy muerta – dijo con tristeza la pelirosa.


-Ahora que recuerdas todo puedo presentarme… yo soy Mikoto Uchiha, supongo que Sasuke te ha hablado de mí – sonrió la pelinegra.


-¿Usted es… la madre de Sasuke? – Sakura le devolvió la sonrisa – si, él me ha hablado mucho de usted.


-Pequeña Sakura, estoy muy agradecida de ti por devolverle la alegría a mi hijo, sé que es malo expresándose, pero no lo culpes. Lo lleva en sus genes. Su padre también era así –Mikoto acarició la mejilla de Sakura – pero no tengo duda alguna del inmenso amor que él siente por ti – Sakura se sonrojó ante las palabras de Mikoto.


-Sabe, siempre quise que Sasuke y yo llegáramos a ser un par de ancianos y que él nunca más se volviese a sentir solo. Pero me temo que no pude hacerlo, al menos sé que nuestros hijos estarán para él y él para ellos – sonrió.


-Nada de eso… este no es tu lugar Sakura, al menos no aún. Sasuke te necesita, así que de mujer a mujer te pido de favor que sigas cuidando de él y alegrando sus días como hasta ahora lo has hecho.


-Pero yo estoy… - No pudo terminar porque Mikoto la interrumpió.


-No por mucho… saluda a mi hijo de mi parte y dile que su padre y yo estamos muy orgullosos de él – pidió Mikoto, el cuerpo de Sakura comenzó a brillar y a desvanecerse poco a poco. Lo último que vio fue la inmensa sonrisa de Mikoto, luego todo fue oscuridad.


Sus párpados pesaban y su cuerpo le dolía una enormidad, poco a poco sus verdes ojos comenzaron a abrirse.


-¿Sakura? – Sasuke fue el primero en percatarse, ella lo miró y trató de incorporarse – Tranquila, no te esfuerces – Sasuke la ayudó a sentarse mientras ella confundida miraba a su alrededor.


-¿Qué sucedió?... ¿y Karyuu? – preguntó un poco desconcertada.


-Muerto… - dijo Sasuke con frialdad.


-¿Cómo fue que yo…? – En ese instante Sakura guardó silencio y vio a su maestra en los brazos de Naruto.


-¡Tsunade-Sama! – Sakura trató de ir donde ella pero su cuerpo le dolía enormemente - ¿Qué pasó? – preguntó Sakura con temor.


-Recuerdas el jutsu de la abuela Chiyo – dijo Naruto mirando fijamente a Sakura, la pelirosa nuevamente miró a su maestra y comprendió de inmediato lo que había sucedido. Una a una las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas - ¿Por qué lo hizo? – se aferró a Sasuke mientras las lágrimas no cesaban.


-Ella dijo que… una madre nunca debe ver a sus hijos morir primero – habló Sasuke y Sakura derramó aún más lágrimas. Su maestra también era como una madre para ella.


-Debemos irnos, la lluvia no para de caer… las llamas del Amaterasu desintegraron el cuerpo de Karyuu – dijo Naruto – no quedó nada de él, ya todo terminó – Naruto se llevó a Tsunade y Sasuke tomó a Sakura entre sus brazos para llevarla al hospital.


-Conocí a tu madre – soltó de golpe la pelirosa aun con lágrimas en sus ojos, Sasuke la miró sorprendido – es hermosa, tal y como me la habías descrito. Me dijo que te diera sus saludos y que te dijera que ella y tu padre están muy orgullosos de ti – Sasuke se detuvo en un tejado y miró a Sakura con los ojos vidriosos. No dijo nada, como era de esperar, simplemente abrazó a su esposa y derramó un par de lágrimas en su hombro, Sakura sabía que si hubiese habido gente a su alrededor, su esposo jamás habría hecho el acto que acababa de hacer, pero en la intimidad a pesar de lo difícil que se le hacía expresarse, podía dejar escapar sus emociones aunque fuera un poco. Ella acarició sus cabellos en silencio y él se aferró más a ella.


-Por un momento me sentí en el más oscuro abismo – confesó – no vuelvas a hacer que me sienta así.


Sakura sonrió, a pesar de que esperaba un ‘te amo’ o un ‘no puedo vivir sin ti’ sabía que aunque él no lo dijera, en su interior lo sentía. Y se conformaba con eso.


-A ver si un día logras ser un poco más romántico – dijo Sakura con una sonrisa y Sasuke suspiró.


-No esperes flores porque no las habrá, pero tal vez considere comprarte un par de dangos en nuestras vacaciones – dijo Sasuke con una muy leve sonrisa.


-Con eso me conformaré en las Vacaciones – dijo Sakura – ahora solo me conformo con un beso.


-No – Sasuke comenzó a caminar con ella en brazos y Sakura hizo un mohín.


-Solo uno – volvió a pedir


-Ya te dije que no – Sasuke nuevamente se negó con una sonrisa.


-Que malo eres Sasuke-kun – Sakura se cruzó de brazos y Sasuke sonrió


-Quizás en otro momento – Dijo Sasuke mientras entraba en el hospital y dejaba a Sakura para que la atendieran.


Konoha comenzó a reconstruir las pérdidas que había dejado la batalla, por suerte las bajas habían sido mínimas y la aldea una vez más había sido protegida.


Los grandes mandos de las cinco naciones Shinobis se hicieron presente en el funeral de la que había sido la quinta Hokage de la aldea y una de los grandes Sannin, Tsunade Senju. Multitud de personas se había hecho presente para despedir a la ojimiel, Sakura que ya estaba recuperada dijo unas emotivas palabras en honor a su fallecida maestra, y en el fondo de su corazón estaba eternamente agradecida con ella. Ella se convirtió en la Ninja que era gracias a ella y gracias a ella estaba viva y podría seguir disfrutando a su familia.


-Bueno, creo que también es hora de que yo me despida – Itachi habló en ese momento. Todos eran muy conscientes de que él ya no pertenecía al mundo de los vivos.


-¿De verdad tienes que irte? – preguntó el pequeño Itachi.


-Si, yo ya no pertenezco a este lugar, pero siempre estaré junto a ustedes – prometió el pelinegro.


-Pero ¿cómo sabremos que estarás con nosotros?– preguntó Shisui.


-En cada momento que se acuerden de mí, yo estaré ahí – dijo apuntándoles su pecho, haciendo referencia al corazón.


-Tío Itachi, ¿me dejas usar los cuervos? Cuando crezca quiero usar los cuervos como tú lo haces, así podré recordarte aún más – pidió el pequeño Itachi.


-¡Está bien, puedes hacerlo! – el pequeño Itachi sonrió y se lanzó a abrazarlo, Shisui a pesar de ser más reservado, también lo abrazó solo que no tan eufóricamente como lo había hecho su hermano.


-Bien… llegó la hora – Kabuto que estaba ahí presente comenzó a realizar los sellos para deshacer el Edo Tensei. Itachi se acercó a Sarada y la miró cálidamente.


-Estoy sorprendido de lo hábil que eres… serás una gran Hokage – Sarada se sonrojó y abrazó a su tío.


-Estoy feliz de haberte conocido, Tío Itachi.


Itachi comenzó a desvanecerse poco a poco, aprovechó los últimos momentos para acercarse a Sasuke.


-Nuevamente nos despedimos pequeño hermano –Sasuke lo miró con tristeza, se sentía como un niño pequeño. En el fondo anhelaba poder pasar más tiempo con su hermano, incluso darle un abrazo, pero se contuvo.


-Gracias por ayudarnos – dijo Sasuke – y por cierto, las palabras que me dijiste aquella vez cuando nos despedimos… es lo mismo que yo siento – Itachi sabía a lo que se refería, sonrió y con su mano a punto de desvanecerse le pidió que se acercara, Sasuke sabía para qué y se acercó.


-Por cierto… creo que uno o dos sobrinos más no me vendrían nada mal – Itachi puso sus dedos en la frente de su hermano y le guiñó el ojo – espero no verte hasta que seas un anciano.


Sasuke sonrió, Itachi le dedicó una sonrisa a Sakura y también a Naruto, su cuerpo se elevó y desapareció por completo. Sasuke sintió que su pecho se oprimía, pero se mantuvo imperturbable frente a su familia.


El cuerpo del Shinobi fallecido que se utilizó para el Edo Tensei, fue llevado al hospital para luego hacerle una digna sepultura, la familia Uchiha emprendió rumbo a su casa, nuevamente la tan anhelada paz volvía a ellos. O eso creían.


-¡Hey! No se vayan… hay que ir al Ichiraku, ttebayo! – Naruto gritó y Sasuke suspiró. Ese dobe nunca cambiaría.


-No fastidies Usuratonkachi… quiero descansar – dijo Sasuke sin dejar de caminar.


-¡Teme! Te comportas como un anciano – dijo Naruto molesto por no ser acompañado.


-¿Acaso no eres el Hokage?, ¿No tienes trabajo que hacer o algo así? – preguntó el pelinegro.


-Claro, no quieres ir conmigo al Ichiraku porque sabes que te gano con los tazones de ramen – Dijo Naruto sintiéndose orgulloso.


-¡Hmp! Es en lo único que puedes ganarme, perdedor – Sasuke sonrió arrogantemente.


-¿A quién le dices perdedor?


-Eres el único que veo por aquí… perdedor


-¡Teme! / ¡Dobe! – Ambos se estaban mirando prácticamente con chispas en los ojos


-Ustedes dos, ¡Ya basta! – Sakura le dio a cada uno un coscorrón silenciándolos y mandándolos lejos, Naruto quedó impresionado ante aquel hecho.


-Duele… - se quejó Sasuke sobando su cabeza, Naruto aún no salía de su asombro.


-Sakura-chan… golpeaste al Teme… -dijo aun en shock - ¿estás enferma?


-Ustedes me ponen enferma… Sasuke, vámonos ya – Sasuke caminó en silencio, a decir verdad jamás esperó ni en un millón de años que Sakura lo golpeara como solía golpear a Naruto, ¿Acaso se estaba volviendo igual de idiota?


-Papá tiene un chichón en la cabeza – se burló Itachi.


-Es cierto, te vez muy chistoso papá – se rió Shisui.


-Ustedes dos, si no quieren uno igual será mejor que guarden silencio – Dijo Sasuke molesto, lo único que faltaba era que sus hijos se burlaran de él.


Los días pasaron, y las tan anheladas vacaciones de los Uchiha, habían llegado. Una cabaña junto al mar había sido el destino elegido por ellos.


-Shisui, quién llega más lejos nadando – Desafió Itachi a su hermano.


-¡Hmp! Está bien, pero no quiero que reclames cuando te haya vencido – luego ambos corrieron a toda velocidad al mar. Sarada decidió ser la juez de esa competencia y los siguió para ver quién era el vencedor.


-Es un lugar tranquilo ¿No lo crees? – Dijo Sakura mientras dejaba caer una manta en la arena.


-Si – dijo Sasuke mientras se sentaba y sacaba un pergamino para leer, Sakura bufó. Ni siquiera en vacaciones su marido se daba un respiro. Aunque quizás ella podría distraerlo.


Miró de reojo a Sasuke y lentamente comenzó a quitarse su vestido para dejar en descubierto su pequeño y ajustado bikini que hacía resaltar sus curvas de mujer. Dejó escapar un leve suspiro mientras de manera lenta y pausada comenzaba a esparcirse el protector solar. Sasuke al escuchar el suspiro de Sakura la miró desinteresado, pero grande fue su sorpresa al ver el diminuto bikini que la cubría. En ese momento el pergamino dejó de tener interés y su mirada no se perdía ningún detalle de los movimientos de su esposa. De pronto pensó que el calor había aumentado demasiado.


-Cariño, podrías ayudarme con el protector en la espalda – dijo ella tranquilamente.


-¿Eh?, ¿Por qué me pides eso tan de repente? – dijo él con un poco de sudor corriendo en su frente.


-¿qué tiene de malo? Yo no alcanzo por mi misma – dijo inocentemente.


Comenzó a esparcir el producto en la espalda de su esposa de manera rápida, su pulso se había acelerado y sentía la inmensa necesidad de entrar en el mar para no perder el control.


-Listo, ahora si me disculpas, iré a nadar con los chicos – Sin decir nada más se fue raudo al lugar donde sus hijos se estaban bañando y Sakura se sintió molesta, pero no se rendiría, sabía que a Sasuke le gustaba hacerse el difícil. Pero ella sabía que cedería.


La noche cayó y los Mellizos y Sarada se fueron a dormir aquel día habían jugado hasta ya no poder más, por lo que llegaron agotados a la cabaña, Sasuke se sentó en el sofá a leer un poco más y Sakura llegó junto a él, decidida.


-¿Por qué te haces el indiferente? – preguntó en tono coqueta.


-No sé de que hablas – ¿Había sonado inseguro?, se regañó mentalmente y trató de concentrarse, o al menos eso intentó hasta que una traviesa mano se perdió entre sus pantalones.


-Oye… Sakura qué haces – dijo nervioso mientras ella comenzaba a acariciarlo –Estás jugando sucio y… ahhh – dejó escapar un ronco gemido y Sakura sonrió victoriosa.


-Estamos de vacaciones cariño… solo relájate – Sasuke cerró sus ojos y lanzó lejos el pergamino, adiós a su autocontrol.


-Sabes que…mmm… no me gusta cuando los niños están cerca – cerró sus ojos, Sakura comenzó a besar su cuello mientras seguía acariciándolo.


-Ellos están dormidos… ¿Sabías que nuestra habitación está muy alejada de la de ellos? – Le dijo Sakura al oído.


-¡Suficiente! – Sasuke se levantó de golpe, la tomó y la colgó en su hombro para llevarla a la habitación.


-¡Oye!... bájame – Sasuke entró con ella en la alcoba y cerró la puerta con seguro, luego la tiró a la cama y se puso sobre ella.


-Espero que nuestros hijos tengan el sueño muy profundo esta noche – dijo Sasuke con una voz increíblemente ronca – porque pretendo hacer gritar a mi esposa.


Sakura se ruborizó ente las atrevidas palabras de su esposo, pero no podía negar que adoraba cuando Sasuke se mentía de lleno en el papel de amante.


-Espero ansiosa a que eso suceda – dijo aferrándose a él. Sasuke la miró y se apoderó de sus labios con una intensa pasión. Si bien había tratado de postergar la intimidad con su esposa por la presencia de sus hijos, en ese momento todo pensamiento de cordura se esfumó, lo cierto era que quería y necesitaba hacerle el amor a su mujer.


Lentamente se desnudaron y a pesar de la necesidad con la que sus cuerpos exigían liberación, ellos decidieron alargar el momento, Sasuke la penetró de manera pausada, ella se aferró a él mientras seguían explorando sus bocas, sus lenguas no paraban de danzar de la forma más erótica posible. Sasuke se sentó en la cama con Sakura sobre él, sus cuerpos seguían unidos, la pelirosa comenzó a moverse con un lento vaivén mientras Sasuke se apoderaba de uno de sus pezones con su boca y acariciaba el otro con su mano. Sus movimientos comenzaron a ser más rápidos, necesitaban liberarse, por más que quisieran posponer el momento, sus cuerpos ya no resistían.


-Llega conmigo Sakura – Pidió Sasuke entre jadeos.


Sakura se aferró más a él y sintió como su cuerpo se estremecía de placer producto de la intensa liberación que había experimentado, Sasuke sintió como el interior de su esposa lo apresó y se dejó ir junto a ella, derramándose en su interior.


-Te amo… - susurró ella mientras lo abrazaba, Sasuke la acarició y la alejó para mirarla a los ojos.


-También yo a ti… - A Sakura se le llenaron los ojos de lágrimas al escuchar a Sasuke decir sus sentimientos por ella.


-No llores… - él secó sus lágrimas – Y por favor… nunca más vuelvas a interponerte de esa manera, creí morir en vida cuando te tuve fría entre mis brazos…


-shhh… no recuerdes eso, estoy aquí contigo. Y pretendo estar así por mucho tiempo más – dijo ella acariciando su rostro.


-Así será – dijo Sasuke abrazandola – Ahora ven acá… aún no termino contigo.


Sasuke volvió a besarla y le hizo el amor otras dos veces más aquella noche. Si bien en la vida diaria ambos eran dos reconocidos ninjas y actuaban de manera reservada, en la intimidad del dormitorio se limitaban a ser ellos mismos, solo eran un hombre y una mujer… Sasuke y Sakura Uchiha.  


FIN.

Notas:

Queda el Epílogo. 

Epílogo por Uchihaivii3

Epílogo.


Todo era fiesta en las calles de Konoha, toda la aldea se había reunido a las afueras de la torre del Hokage, mientras que en la casa Uchiha, dos jóvenes de aproximadamente quince años estaban terminando de alistarse.


-Shisui, ¿Has visto mi bandana? – preguntó Itachi mientras revolvía todo en su habitación.


-Si mamá ve este desorden te va a regañar – Dijo Shisui a su hermano, luego se percato de que alguien pasaba por la alfombra de la casa – mmm… hermano, creo que ya encontré tu bandana – dijo Shisui con una gota en su cabeza.


-¿Dónde? – Itachi miró a la dirección que su hermano miraba y palideció – No, ¡Mikoto! ¿Por qué siempre tomas mi bandana para morderla – Itachi se acercó a su pequeña hermana de solo ocho meses y le quitó su bandana.


-Le están creciendo los dientes, necesita morder, de cualquier forma creo que tendrás que limpiarla, está llena de baba – se burlo Shisui.


-Te ríes porque no es a ti a quien le toma las cosas – Dijo Itachi un tanto fastidiado - ¿Qué haré contigo? Eres una traviesa – Itachi acarició los rosados cabellos de su hermana, le era difícil disgustarse con ella.


-¿Ya están listos? – Sakura apareció rápidamente y tomó a su hija en brazos – debemos irnos, su papá se adelantó.


Los mellizos asintieron, se ajustaron sus trajes de color blanco y salieron hacia el centro de Konoha.


Sasuke estaba en la torre del Hokage esperando a su esposa e hijos.


-Ya estamos aquí – dijo Sakura y Sasuke asintió al verlos llegar – Ten, puedes cargarla por mi – Sakura puso a Mikoto en los brazos de su padre y luego todos fueron a sus posiciones.


-¡Oye! No hagas eso – dijo Sasuke a Mikoto que comenzaba a morder la ropa de su padre – Mikoto, me estás babeando – Sasuke miró los verdes ojos de su pequeña hija que seguía concentrada en morderlo.


-No te quejes... ella adora estar contigo – dijo Sakura observándolos. Sasuke suspiró y trató de quitarle a Mikoto las mangas de su ropa.


Los fuegos artificiales comenzaron a sonar en las alturas de la torre y Naruto hizo su aparición.


-Ya que todos estamos aquí, comenzaremos con la ceremonia del nombramiento del Octavo Hokage. Él… o más bien dicho Ella, ocupará el lugar del que hasta ahora sigue siendo el Séptimo Hokage, Naruto Uzumaki, ttebayo! No puedo dejar el puesto en mejores manos – Dijo Naruto orgulloso – Esta mujer, asumirá el mando y procurará proteger a la aldea en todo momento y también está en sus manos enseñar a las futuras generaciones lo  que significa pertenecer a Konoha y heredar la voluntad de fuego… Todos ya la conocen – El rubio hizo una pequeña pausa y continuó - Les presento a la Octava Hokage… Sarada Uchiha.


Sarada caminó hasta llegar junto a Naruto, la capa colgaba por sus hombros y Naruto puso el sombrero de Hokage sobre sus negros cabellos con una alegre sonrisa.


La gente de la aldea aplaudía hasta cansarse, Itachi y Shisui gritaban de alegría por su hermana, Sakura no pudo evitar derramar un par de lágrimas de la emoción y Sasuke miró con orgullo como su hija saludaba a la gente. Recordó a su hermano y sonrió. Sabía que donde quiera que estuviera, su hermano estaría presenciando ese momento. Miró a su esposa y pasó su brazo libre por los hombros de ella. Sarada seguía saludando feliz a su gente y solo un pensamiento llegó a la mente de Sasuke Uchiha: Finalmente la maldición de odio de los Uchiha, había llegado a su fin.

Notas:

Muchas gracias por leer. <3

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