Pokemon Elements por Yami Stark
Summary:

Cuatro antiguos pokemon legendarios han renacido en este mundo para protegerlo de su destrucción al tomar para si el poder de la naturaleza y los elementos y así poder restaurar el balance de todas las cosas.

Apasionado como el fuego, impasible como el agua, firme como la tierra y persistente como el viento. Los cuatro titanes responderán sólo ante aquellos que posean estas virtudes en su máximo esplendor.

El viaje por la región de Alea comienza. Objetivo: ser el nuevo campeón de la liga pokemon. Cuatro héroes, un destino..

 

 


CategorŪas: ORIGINALES, POKEMON Personajes: Ninguno
Generos: Accion/Aventura
Advertencias: Muerte de un personaje
Desafio:
Serie: Ninguno
CapŪtulos: 11 Finalizado: No Numero de palabras: 21722 Leido: 1888 Publicado: 04/01/2021 Actualizado: 14/09/2021
Story Notes:

Una nueva historia siguiendo la misma mecánica de las anteriores, y siguiendo el formato de redacción de él reino estelar. Argumento 100% original en un mundo ya creado, más fiel al manga que al anime.

Agregando además dos mecánicas de batalla creadas por su servidor para todos aquellos que tengan gusto o conocimiento por los videojuegos.  

1. Turno 01 por Yami Stark

2. Turno 02 por Yami Stark

3. Turno 03 por Yami Stark

4. Turno 04 por Yami Stark

5. Turno 05 por Yami Stark

6. Turno 06 por Yami Stark

7. Turno 07 por Yami Stark

8. Turno 08 por Yami Stark

9. Turno 09. por Yami Stark

10. Turno 010 por Yami Stark

11. Turno 011 por Yami Stark

Turno 01 por Yami Stark

Turno 01

 

En las diferentes regiones del increíble mundo pokemon, al cumplir cierta edad es muy normal para los jóvenes tener la oportunidad de dejar la seguridad de su hogar y partir en una aventura para recorrer el mundo pokemon. La región de Alea no es la excepción, es aquí donde cierta pareja de hermanos aspirantes al título de campeón está por iniciar el viaje que cambiará sus vidas para siempre.

 

—Chicos, ya es hora. ¿No querrán llegar tarde o si?

—Bajamos en un momento mamá.

 

Los mellizos Leo y Sasha estaban más felices que nunca, pues ese sería el día que habían esperado durante mucho, mucho tiempo, en su cumpleaños número doce por fin recibirían cada uno su primer pokemon y podrían salir de viaje para competir en la liga pokemon de Alea.

Los hermanos pusieron mochila al hombro, colocaron sus gorras color rojo con azul para Leo y rosa con morado para Sasha en dónde correspondía, estrecharon sus manos y sonrieron el uno al otro.

 

—¿Lista? —preguntó Leo.

—¡Nací lista hermano!

—No importa quién…

—Pero alguno de los dos debe regresar aquí como campeón.

 

Ambos bajaron la escalera a toda velocidad, derribando todo a su paso, la puerta de la entrada se azotó con fuerza mientras las risas de ambos se alejaban de casa rápidamente.

 

—Estos niños, al menos pudieron despedirse —dijo la madre algo preocupada —. Son como su padre.

 

—En otras noticias —dijo el conductor del noticiero en la TV —. Una repentina explosión a causado grandes destrozos en ciudad titanio y las personas están siendo evacuadas rápidamente.

 

—¡Ohhh no! —dijo la madre al voltear rápidamente a la puerta para tratar detener a los chicos —. Espero que todo esté bien —suspiró al ver que ya no podía detenerlos.

Mientras corrían en medio del pasto a las afueras de pueblo cobre, una aleteo llamó la atención de los hermanos. Sobre ellos, un enorme Staraptor pasó volando a toda velocidad y causó una corriente de viento con el batir de sus alas. Los hermanos se quedaron boquiabiertos al ver la enorme ave atravesar el cielo y alejarse tan rápido como llegó.

 

—Yo quiero uno de esos —dijo Sasha emocionada.

—¡Mira! —Leo señaló la nube de humo que salía desde la ciudad.

—¿Qué habrá ocurrido? —Sasha inclinó la cabeza con duda —. Espero que no tengamos dificultades para entrar.

 

No muy lejos de ahí, justo a lado de ciudad Titanio y siguiendo la ruta uno se encontraba el laboratorio del profesor de la zona. Los niños llegaron pocos minutos después de ver el humo y tocaron a la puerta, nadie contesto así que Leo se asomó por la ventana pero el lugar parecía vacío.

 

—¿Será que se le olvidó? —preguntó Sasha de mal humor.

—Lo dudo, mamá dijo que habló con él ayer.

 

Entonces una pequeña explosión dentro del lugar alertó a los hermanos, la puerta se abrió repentinamente y una gran cortina de humo negro salió por ella, seguida de una persona cubierta de ceniza. Los hermanos retrocedieron del susto antes de ver con cuidado. Un hombre alrededor de los treinta, con el cabello quemado y hecho un desastre, los lentes empañados y la bata de laboratorio totalmente gris por culpa de la ceniza.

 

—¿Y ustedes quiénes son? —preguntó el hombre sacudiendo su cabeza.

—S-Soy Leo, ella es mi hermana Sasha… —se presentó el chico dudoso —. ¿Es usted el profesor?

—¡Ohhh claro! Su madre me dijo que estarían aquí hoy —el hombre asintió gustosamente —. Soy Milo.

El hombre se sacudió la ropa, limpió sus lentes con un pañuelo e invitó a pasar a los chicos dentro de la casa.

—¿Qué ocurrió aquí? —preguntó Sasha.

—Oh, nada de que preocuparse. Sólo un pequeño experimento que no salió como esperaba.

—¿Se encuentra bien? —preguntó Leo.

—Si claro, me pasa todo el tiempo.

—«¿Todo el tiempo?» —pensó Sasha volteando a ver a su alrededor.

 

El laboratorio del profesor se veía como un lugar bastante curioso, una mitad era una casa común y corriente mientras que la otra era prácticamente un taller mecánico.

 

—¿Ustedes deben ser Leo y Sasha, verdad? Adelante, tomen asiento —dijo el hombre señalando una pequeña mesa con te y galletas sobre ella.

 

Los hermanos hicieron caso. Sin pensarlo dos veces, Leo tomó algunas galletas con confianza. Sasha por otro lado fue un poco más cautelosa, y observaba al hombre frente a ellos con cuidado.

 

—Así que. ¿Creen estar listos para iniciar su viaje?

—Puede que si —respondió el hermano.

—¡Lo estamos! —aseguró la hermana.

 

Ambos chicos se voltearon a ver el uno al otro, Sasha mostró un gesto de disconformidad ante la respuesta de su hermano, el profesor se burló un poco y tomó un sorbo de té, luego se levantó mientras discutían y salió de la habitación sin ser visto.

 

—¿Cómo que puede? ¡Debes estar seguro de esto Leo!

—Bueno, yo no soy tan confiado como tú, hermana.

—Ajem… creo que ya no es hora de pelear —el profesor regresó a la habitación con un pequeño carrito sobre el que se encontraban tres relucientes pokeball.

—¿Esto es? —preguntó Sasha emocionada.

—Algo así —el hombre suspiró —. Lamento decir que llegaron muy tarde y todos los pokemon para los nuevos entrenadores fueron escogidos ya.

—¿Qué? ¡No puede ser cierto! —exclamó Sasha con preocupación para luego ver a su hermano con mirada asesina —. ¡Te dije que debíamos llegar temprano!

—A mi no me mires —respondió el chico —. Tú fuiste la que se quedó dormida.

—Calma, calma —instó el profesor —. Eso no quiere decir que no van a recibir un pokemon.

—Pero, usted dijo que… —respondió Sasha apunto de caer en llanto.

—Nunca dije que no tenía más. ¡Presten mucha atención! Estos pequeños fueron traídos desde otras regiones para su estudio, ya no puedo regresarlos a lo salvaje y tampoco me parece que deban estar en un laboratorio por siempre. Sabiendo eso. ¿Aún quieren continuar? —preguntó el hombre de manera seria.

 

Los chicos asintieron sin necesidad de pensarlo dos veces, la determinación se veía en sus ojos y el profesor sonrió un poco, tomó los tres objetos esféricos del carrito y presionó el pequeño botón en el centro de cada uno. Una leve luz roja translúcida fue emitida por los objetos y tres pequeñas criaturas salieron de ella.

El primero era un pequeño puercoespín color café con tonos verde, grandes dientes y mirada curiosa. El segundo, un simio color naranja opaco con una pequeña flama ardiendo a sus espaldas y finalmente el tercero, un azulado cocodrilo de ojos saltones y actitud juguetona. Ambos chicos quedaron impresionados por las criaturas frente a ellos y viceversa.

 

—Adelante, escojan uno cada uno.

—Alto… ahí —interrumpió alguien.

 

Un niño de más o menos la misma edad que Leo y Sasha se detuvo en la puerta jadeando y sin aliento.

 

—¿Qué? —preguntó Sasha.

—Yo… yo también… quiero un pokemon —alcanzó a decir sin aliento.

El hombre y los chicos se observaron por un momento y el profesor asintió

—Supongo que tenemos otro aspirante —dijo sin sorpresa —. El día de hoy abundan los retardados.

—N-no fue mi culpa… —objetó el chico respirando fuertemente —. Hay un problema en la ciudad.

—¿Problema? —preguntó el hombre —. ¿Qué problema?

—¡No estoy seguro! —contestó él —. Los oficiales no dejan entrar o salir a nadie.

—Entiendo… Será cosa para otra ocasión —el profesor cerró los ojos y acomodó sus lentes —. De momento. ¿Cuál es tu nombre?

—¡Quentyn, señor! —respondió rápidamente —. ¡Soy Quentyn!

—Bien Quentyn, también llevarás un pokemon. Pero serás el último en escoger.

—¡¿Qué?! —el chico no ocultó su molestia, apretó los dientes y asintió de mala gana —. Entiendo.

—Bien pues —el hombre juntó las palmas —. Las damas primero.

—¡Si! —Sasha brincó de alegría —. Entonces será…

—Con calma, tómate tu tiempo —el profesor sonrió.

 

La chica observó a los tres pokemon por un momento, fijó la mirada en Chespin y luego la cambió rápidamente a Chimchar.

 

—¡Quiero este! —dijo ella muy segura.

—Tipo fuego… ¡Una magnífica elección!

 

El profesor regresó a Chimchar a su pokeball y la entregó a Sasha al instante.

 

—¡Mi turno! —exclamó Leo impaciente.

—¡Adelante! —respondió el profesor.

—Veamos —el chico intercambio su atención entre Chespin y Totodile un par de veces —. ¡Será él!

—Tipo planta — el profesor asintió —. Combina con tu estilo.

Chespin regresó a su pokeball y Leo la recibió con brillo en los ojos.

—Supongo que yo tendré a Totodile… —intervino Quentyn extendiendo el brazo.

—Cuídalo bien —respondió el profesor —. Es inquieto pero será muy fuerte algún día.

—¡Lo será! —Quentyn tomó la pokeball y salió tan rápido del lugar que nadie logró detenerlo.

—Se fue… —el profesor suspiró —. Pero olvidó su pokédex…

—Eso le pasa por arrogante —respondió Sasha.

—¡Ohhh bueno! Ya se dará cuenta —el profesor emitió una pícara risa —. ¿Si lo ven por le camino podrían avisarle?

—Lo haremos —Leo asintió.

—Cuento con ustedes para eso y para esto —entonces el profesor presentó frente a los chicos dos Rotom.

—¿Qué es eso? —preguntó Leo.

—¡Es un rotom! —las criaturas bostezaron y luego sonrieron —. Les ayudarán con su pokédex, sólo deben levantar sus teléfonos.

—¿Así? —preguntó Sasha.

 

Inmediatamente uno de los Rotom sacó chispas y saltó al teléfono de la chica, desapareció, su rostro se proyectó en la pantalla y apareció el menú de la pokédex.

 

—¡Increíble! —exclamó Leo.

 

El segundo rotom también entró al teléfono de Leo y ambos regresaron por su cuenta a las bolsas de los chicos.

 

—¡Ahora si! —dijo el profesor —. ¡Ya están listos para su viaje!

—¡Si! —exclamaron los hermanos al unísono.

—Su primera parada debería ser ciudad platino. Ahí podrán registrarse para la liga si es lo que quieren, luego regresar a casa para despedirse de su madre.

—¡Muchas gracias por todo! —respondieron los hermanos antes de salir a toda prisa.

 

El profesor sonrió, acomodó los lentes y luego volteó atrás cuando una sombra salió del sótano por dónde continuaba saliendo humo.

 

—¿Estás seguro de darles esos pokemon? —preguntó una voz femenina —. Creí que eran muy valiosos.

—Lo eran para el profesor, no para mí. Y tenía que sacar de aquí a esos chicos como fuera —el falso profesor se quitó los lentes —. Hablando de eso. ¿Cómo se encuentra nuestro amigo? ¿Ya dijo algo?

—¡Nada de nada! Es muy obstinado.

—Ya hablará, o si no… —entonces dejó caer sus lentes y luego los aplastó con la planta se su zapato.

 

Así, la aventura de estos dos hermanos por la región Alea daba inicio y su camino hasta la cima comenzaba a trazarse lentamente.

Notas:

PD: Sigo buscando opciones para los equipos de algunos personajes. Si a alguno le gustaría que saliera aquí su equipo favorito puede dejarlo en los comentarios. La única condición es que no sea monotipo y por obvias razones el uso excesivo de legendarios.

Si el equipo cuenta con Chesnaught, Infernape o Feraligatr como integrantes quizá hasta sea de los protagonistas, pero sólo tomaré 5 de ellos... :D 

Turno 02 por Yami Stark

Turno 02.

 

 

Los hermanos dejaron de la casa del profesor con mucha prisa y se internaron en lo profundo del bosque hasta llegar a un río con agua cristalina.

 

—¿Ahora qué? —preguntó Leo.

—¡Sólo hay algo que podemos hacer! —Sasha bajó su mochila y sostuvo la pokeball con firmeza.

—¡Tienes razón! —Leo imitó a su hermana.

—¡¡VE!! —gritaron al unísono.

 

Las pokeball chocaron en el aire y se abrieron de golpe, entonces Chimchar y Chespin salieron y saludaron con sus respectivos sonidos.

 

—¡Chespin usa tacleada! —ordenó Leo.

—¡Chimchar, responde con arañazo!

 

Ambos pokemon se golpearon el uno al otro y cayeron derribados, Chimchar fue el primero en levantarse y la pequeña flama que servía de cola comenzó a aumentar su intensidad.

 

—¡Chimchar, malicioso! —el pequeño simio obedeció y lanzó una rápida mirada a su oponente.

—¿Qué? —Leo se sorprendió al ver a Chespin retroceder —. Ohh no.

—¡Ahora! —Sasha mostró una sonrisa burlona —. ¡¡ARAÑAZO!!

 

Chimchar emitió su característico sonido y entonces conectó el golpe contra Chespin, el erizo rodó por el suelo y cayó fuera de combate frente a Leo.

 

—¡Rayos! —el chico acarició a Chespin y luego lo hizo volver a su pokeball.

—¡No te sientas mal hermanito! —Sasha no pudo evitar presumir por su victoria —. Yo era tu oponente después de todo.

—Ya verás la próxima vez —Leo sonrió con fuego en los ojos —. No vamos a perder otra vez.

—¡Eso me gustaría verlo! —interrumpió alguien.

 

Una joven un poco mayor que los hermanos saltó desde la copa de un árbol cercano, hizo una pirueta en el aire y cayó frente a ellos. Leo aplaudió sorprendido mientras que Sasha la observó poco convencida.

 

—¿Tú quien eres? —preguntó.

—Tú… —Leo observó a la joven —. ¿Qué estabas haciendo ahí arriba?

—Tomaba un poco de aire fresco cuando ustedes llegaron y comenzaron su batalla.

—¿Lo viste? —preguntó Leo bastante incómodo.

—¡Desde el principio!

—¿Verdad que soy fuerte? —preguntó Sasha orgullosa.

—Si, algo… —la joven desconocida se acercó a Chimchar y lo acarició —. Pero muy imprudente.

—¡¿Imprudente!? —Sasha arrugó la nariz —. ¡¿Yo?!

—¿Hay alguna otra chica aquí? —Chimchar bostezó —. Debería dejarlo descansar un rato.

—Y-ya lo sabía…

—¡Toma esto! —la joven arrojó una baya a las manos de Leo.

—¿Esto es? —Leo observó una baya entre sus manos.

—Dásela a Chespin después, lo hará sentir mejor.

—G-gracias… —Leo guardó la baya en su mochila —. ¿Cuál es tu nombre?

—¡Oye! —se quejó Sasha —. ¡No deberías recibir cosas de extraños tan fácilmente!

—Tu hermana tiene razón —reconoció la joven —. Soy Lena por cierto.

—Lena… —el chico sonrió —. ¡Soy Leo y ella es mi hermana Sasha!

—Leo y Sasha, entendido. ¿Son participantes de la liga?

—Algo así… aún no estamos oficialmente inscritos, pero nos dirigimos a eso.

—Ya… —Lena sonrió —. Ojalá que tengan mucha suerte, escuché que este año estará lleno de participantes muy fuertes.

—¿Vas a participar? —preguntó Leo muy entusiasmado.

—Podría ser —Lena bajó la mirada —. Todo depende de la situación.

—¿La situación? —Leo inclinó la cabeza con duda.

—Nada de que preocuparse —Lena negó y luego estiró su cuerpo —. De momento me dirijo a ciudad titanio para inscribirme como ustedes. Son libres de acompañarme si así lo quieren.

—¡No! —negó rápidamente Sasha.

—¡Si! —respondió Leo.

—¿Qué crees qué haces? —preguntó Sasha entre murmullos.

—Ella parece ser fuerte —Leo observó de reojo a Lena —. Podríamos aprender de ella.

—¡Tú! —Sasha tuvo que torcer la boca al admitir que Leo tenía razón —. Bien.

 

Entonces los hermanos voltearon a dónde Lena y Leo dio un paso al frente algo nervioso.

 

—Nosotros iremos contigo —Leo se inclinó —. Por favor cuida de nosotros.

—Bueno… —Lena ofreció su mano —. Es un gusto tenerlos en el equipo.

—¡¿Equipo?! —esa palabra no le agradó ni un poco a Sasha.

 

Así, los tres tomaron rumbo a ciudad titanio antes que pudiera caer sobre ellos la noche. A unos pocos kilómetros de la ciudad, el grupo consiguió divisar más de cerca la nube de humo desde una colina, esta subía tan alto como los edificios más grandes y cubría el cielo.

 

—¿Qué pasó ahí? —preguntó Sasha.

—No tengo idea —respondió Lena.

—¡Vayamos a echar un vistazo! —Sasha salió corriendo y dejó atrás a los otros dos en un instante.

—¡Hay que ir tras ella! —Lena también aceleró el paso —. Puede ser peligroso.

 

Al bajar la colina tan deprisa y llegar primero, Sasha se topó con dos oficiales que resguardaban la entrada de la ciudad muy meticulosamente.

 

—¡Alto ahí! —dijo uno de ellos —. ¡No es posible pasar de momento!

—Pero necesito pasar —objetó Sasha —. Debo inscribirme para la liga pokemon.

—Mucho me temo que eso no será posible por ahora —respondió el otro oficial —. Tenemos órdenes de no dejar cruzar a nadie. ¡Sin excepciones!

—¡Pero! –objetó le chica.

—¡Sin excepciones! —repitió el oficial.

—¡Muchas gracias oficial! —interrumpió Lena —. Yo me haré cargo desde aquí.

 

Lena tomó a Sasha de la mano y la hizo regresar un poco hasta las faldas de la colina dónde Leo esperaba junto con Chespin.

 

—¡Tenemos que regresar! —indicó Sasha —. Si no cruzamos no podremos inscribirnos.

—Nos meteremos en problemas si lo hacemos por la fuerza —Lena se detuvo a pensar por un momento.

—Quizá sólo deberíamos esperar —sugirió Leo.

—¡Imposible! —respondieron sus compañeras al mismo tiempo.

—¿Por qué es tan importante? —preguntó Leo confundido —. Podemos volver en otra ocasión.

—¡No me iré a cada sin mi inscripción! —Sasha plantó sus pies en la tierra.

—Tengo algo muy importante que hacer del otro lado —respondió Lena pensativa.

—Yo creo que no será hoy —Leo se dejó caer sobre el pasto y Chespin subió a su pecho.

—¡Lo tengo! —Lena chasqueó los dedos —. ¡Por aquí!

 

Leo y Sasha se observaron por un momento y luego el chico se levantó y siguieron a Lena algo dudosos. Llegaron hasta una pared quebradiza muy a la derecha de la entrada, una parte de lo que parecía ser un edificio abandonado y un lugar perfecto para no ser vistos. Lena sacó una pokeball de su mochila y la lanzó al aire.

 

—¡Pangoro yo te elijo!

 

Entonces un enorme pokemon blanco con negro apareció y gruñó con fuerza, Chespin se asustó y se escondió detrás de Leo y Lena se burló por eso.

 

—¡Que valiente! —dijo Sasha.

—Ya crecerá —contestó Leo avergonzado.

—Pangoro, usa karatazo.

 

Pangoro obedeció y golpeó la frágil pared sin mucha fuerza, entonces esta cayó y Lena fue la primera en entrar una vez regresó al pokemon a su pokeball.

 

—¿Deberíamos estar haciendo esto? —preguntó Leo preocupado.

—Probablemente no… —Lena bufó —. No tienen que venir si no quieren.

—Si nos atrapan estaremos en problemas —comentó Sasha —. ¡Andando!

—¡Que no los atrapen entonces! —fue la respuesta de la joven.

—Esto es una mala idea —comentó Leo antes de seguir a su hermana.

 

Cruzaron el edificio sin problema y al salir a la calle se encontraron en el lugar completamente vacío, el incendio se encontraba controlado al otro extremo de la ciudad pero el humo hacia difícil saber dónde se encontraban. Los hermanos se observaron y tuvieron que seguir a Lena cuando avanzó rápidamente sin avisar.

 

—¿Qué habrá pasado aquí? —preguntó Sasha viendo a su alrededor.

—Algo muy malo —respondió Leo viendo una taza de café aún con vapor en una mesa cercana —. Parece que todos huyeron.

—¡Eso podría ser culpa mía! —una risa chillona hizo al grupo cubrir sus oídos.

 

Una persona saltó frente a Leo y el chico cayó al suelo por el susto. Un hombre vestido como espantapájaros y una máscara de payaso se movió siniestramente y luego echó a reír.

 

—¡¿Quién eres?! —preguntó Lena en guardia.

—¿Yo? —el extraño sujeto volvió a reír chillonamente e hizo una reverencia —. ¡Puedes llamarme Joker!

—¿Qué quieres de nosotros? —preguntó imprudentemente Sasha.

—No quiero nada de ustedes… —los ojos detrás de la máscara brillaron —. Él por otro lado, no puede dejar testigos.

 

El grupo volteó atrás y se encontró con un Cacturne, visiblemente irritado y muy hostil hacia ellos. El pokemon levantó su brazo en señal de ataque y trató de golpear a los chicos.

 

—«No lo lograré a tiempo» —pensó Lena cuando trató de sacar su pokeball para defenderse.

—¡Usa puño fuego Darmanitan!

 

Un veloz Darmanitan apareció de la nada, detuvo el ataque de Cacturne, respondió con un golpe a la cabeza y lo derribó sin problema.

 

—¿Qué tenemos aquí? —preguntó el arlequín.

 

Un joven se colocó frente al extraño sujeto para plantarle cara, de mirada sería y cabello castaño con un mechón azul bajando por su rostro.

 

—¡Por fin muestras tu cara! —dijo con una voz retadora al otro lado de la calle —. Por fin tengo la oportunidad de atraparte.

Turno 03 por Yami Stark

Turno 03.

 

 

 

Cacturne cayó al suelo y entonces Darmanitan lo aplastó, luego saltó hacia atrás y se colocó frente a Lena y los chicos para resguardarlos.

 

—¿Quién eres? —preguntó el hombre espantapájaros.

Lena sonrió cuando vio a su salvador y dejó su pokeball dentro de la bolsa.

—¡Nada mal! —comentó Lena —. Fue una buena entrada, pero llegas tarde

—No has cambiado ni un poco, Lena.

 

Un joven se acercó caminando tranquilamente al grupo, usaba una sudadera holgada color azul y de su cuello colgaba un extraño collar neón. Levantó su mano a forma de saludo.

 

—En cambio tú… —Lena bufó —. Antes eras más bajito que yo y mírate ahora.

 

Lena golpeó el hombro del joven en cuanto estuvo junto a ella, dos años habían transcurrido desde la última vez que se vieran y mucho había cambiado desde entonces.

 

—¿Quiénes son ellos? —preguntó él.

—¿Ellos? —Lena sonrió —. ¡Mis aprendices, por supuesto!

—¡¿Aprendices?! —Sasha casi escupió fuego al escuchar como la llamaban aprendiz.

—No es el momento hermana —Leo trató sin resultados de calmarla.

 

Este joven desconocido sonrió el ver a los chicos y luego observó fijamente al enemigo.

 

—¡Tú! ¿Dónde está tu grupo? —preguntó el joven al hombre espantapájaros —. ¡Me refiero al equipo Royal!

—¿Equipo Royal? No tengo idea de que me hablas—el hombre lanzó su siniestra sonrisa y Cacturne se levantó detrás de él —. ¡Usa pataleta!

—¡Darmanitan usa superpoder!

 

Cacturne sacudió los brazos y lanzó tierra contra su oponente, Darmanitan saltó para evitar el ataque y luego conectó un poderoso golpe en Cacturne, cosa que noqueó al pokemon con sólo un impacto.

 

—¡Rayos! —Joker saco una pokeball de su bolsillo —. Regresa…

 

Cacturne volvió a su pokeball y el hombre dirigió su mirada hacia su joven oponente.

 

—¡Confiesa! —exclamó el muchacho —. ¡¿Dónde están tus compañeros?!

—¡Aquí y allá! —respondió en sujeto mientras retrocedía y se ocultaba en el humo —. Yo prefiero trabajar solo…

—¡Vuelve aquí!

—Les daré un consejo niño. ¡Váyanse de aquí! —Joker emitió su aguda risa —. Antes que él los encuentre.

—¿Él?

—¡El señor del invierno, por supuesto!

 

El extraño sujeto lanzó una última risa burlona y luego se perdió en medio de aquella cortina de humo. El joven acarició la frente de Darmanitan cuando esté se acercó a él y luego le arrojó una baya a su boca.

 

—¿Están bien? —preguntó.

—Pudiste llegar unos minutos antes —se quejó Lena.

—Los héroes deben llegar en el último momento —él sonrió.

—¿Cuánto tiempo ha pasado?

 

Ambos se abrazaron cariñosamente como los buenos amigo que eran y que habían pasado largo tiempo sin verse.

 

—¡¿Podría alguien explicarme qué pasó aquí?! —las fosas nasales de Sasha se inflaron y contrajeron varias veces.

—Creo que no es el momento hermana —susurró Leo.

—El es Evan —Lena señaló al joven a su derecha —. Es un viejo amigo.

—¡Eso no! —Sasha movió los ojos con molestia —. ¡Hablo del sujeto con disfraz de halloween!

—Él… —el rostro de Evan se ensombreció —. ¡¿Es muy extraño verdad?!

—¿Eh…? —Sasha suspiró.

—¡¡Ustedes!! —gritó un oficial a lo lejos.

—Ohhh no… —Evan se alarmó —. ¡Hora de irse!

 

Entonces Darmanitan tomó a Sasha y Leo, los sujetó con sus fuertes brazos y comenzó a correr detrás de Evan y Lena.

 

—¡Espera! —exclamó Sasha —. ¿Por qué nosotros también?

—Si los atrapan los van a interrogar. Si dicen o saben algo que no deben ese espantapájaros va a regresar.

—¿Quién era ese hombre? —preguntó Leo seriamente.

—Un villano… —Evan bajó la mirada —. Alguien muy peligroso.

 

El grupo avanzó varias calles, dieron vuelta en un callejón, Evan regresó a Darmanitan a su pokeball y se escondieron detrás de un contenedor de basura. Los oficiales pasaron de largo sin detectarlos y por fin estuvieron a salvo.

 

—Creo que ya se fueron —comentó Lena asomando un poco la cabeza.

—Estuvo cerca —comentó Evan.

—¿Qué pasó aquí exactamente? —preguntó Lena.

—¡Me atacaron cuando bajé la guardia! —Evan colocó su mochila frente a él —. Imagino que venían por el.

—¿Lo trates contigo? —preguntó Lena desconfiada.

—Si… —Evan abrió la mochila lentamente —. Es tan extraño que aún no haya eclosionado.

 

Evan abrió la cremallera y le mostró a Lena un pequeño huevo dentro de ella, color violeta con cuatro franjas de colores en su contorno.

 

—Oye —susurró Sasha a Leo mientras hacía un gesto con la mano a llamarle —. ¿No crees que esto es muy sospechoso?

—Si… —Leo tragó saliva —. Deberíamos salir de aquí antes que tengamos más problemas.

—Te sigo hermano.

 

Mientras los dos muchachos estaban distraídos, los hermanos trataron de retirarse silenciosamente. Para su sorpresa, un Purloin saltó de un techo cercano, cayó sobre la espalda de Leo, lo hizo tambalearse ligeramente y caer frente a Evan y Lena. Entonces el pokemon volvió saltar para alejarse y se apoyó sobre la mochila de Evan para hacerlo, esto causó que el huevo cayera por culpa del impulso que tomó. Fue gracias a la rápida reacción de Sasha que este se salvó, ya que se arrojó y lo atrapó en el aire por poco.

 

—Eso estuvo cerca —el rostro de Evan se tornó pálido.

—Te debemos una —comentó Lena después de un suspiro de tranquilidad.

 

Sorprendentemente el huevo en manos de Sasha comenzó a brillar, prueba de que estaba apunto de eclosionar.

 

—¿No habías dicho que no podía eclosionar? —preguntó Lena.

—¡Es imposible! —exclamó Evan impactado —. ¿Es ella?

 

El huevo dejó de brillar y entonces Sasha vio que sostenía una pequeña criatura de apariencia felina, color blanco con rayas azules.

 

—¿Ese es? —Lena dirigió la mirada a Evan —. ¿Es cómo?

—¡Si! —Evan tragó saliva —. Es uno de los cuatro titanes.

—¿Titán? —Leo observó a ambos con clara inseguridad.

—No lo creo —Evan se dejó caer al suelo y comenzó a reír —. Era por eso que no había nacido. Sólo estaba esperando a la persona correcta.

—¿Qué dice la pokédex sobre esto? —Leo tomó su pokédex de su bolsa y la apuntó hacia el pequeño pokemon.

—No servirá de nada —señaló Lena —. No hay ningún tipo de información sobre él en la pokédex.

—Esto es… —Sasha inclinó la cabeza —. ¿Qué es esto?

—¡Eres muy afortunada! —exclamó el muchacho.

 

La pequeña criatura sacudió su cuerpo, volteó en varías direcciones y saltó con dificultad hasta el hombro derecho de Sasha. Al mismo tiempo un mechón de pelo en la cabeza de la chica comenzó a brillar y se volvió color violeta.

 

—¿Qué? —la joven entrenadora dudó un momento.

—¡Atrápalo! —exclamó Lena —. Es tu oportunidad, te está diciendo que lo hagas.

—¿A-atraparlo? ¡Si! —Sasha buscó en su bolsa y sacó una pokeball de ella.

—¡No! —Evan sujetó la mano de Sasha —. ¡Usa esta! —entonces entregó una pokeball muy lujosa de color rojo.

—¿Puedo? —preguntó dudosa la entrenadora.

—¡Adelante! Alguien tan importante no debería estar en una ball cualquiera.

 

Sasha sonrió, tomó la pokeball, presionó el botón y la acercó el pokemon recién nacido. La pequeña criatura en su hombro olfateó el objeto y después fue cubierto por un rayo rojo para quedar atrapado.

 

—¡¡LO HICE!! —gritó Sasha emocionada.

—¿Qué clase de pokemon es ese? —preguntó Leo observando a los dos.

—Uno muy especial —respondió Evan —. Su nombre es Eolospirit, tipo normal y volador. ¡Cuídalo bien y él te responderá igual!

—¡Ustedes! —llamó un oficial atraído por el grito de antes —. ¡No sé muevan! —ordenó.

 

El grupo reaccionó bruscamente y los chicos se alarmaron por un instante hasta que Evan se adelantó y asintió.

 

—¡Hora de moverse! —ordenó Evan mientras se colocaba frente a los chicos —. Sácalos de aquí Lena.

—¿Qué? —Lena dudó —. ¿Qué hay de ti?

—Yo estaré bien, lo importante es ponerlos a salvo —Evan tomó dos pokeball de su cinturón y las lanzó al aire —. Darmanitan, Charizard. ¡Yo los elijo!

 

Apenas salió, Darmanitan golpeó su pecho con sus fuertes brazos mientras que Charizard escupió fuego hacia el cielo.

 

—¿Así qué quieres resistirte? —preguntó el oficial mientras sus compañeros llegaban para apoyarlo.

—Váyanse ya —indicó Evan.

—¡No podemos abandonarlo! —objetó Leo.

—¿Van a participar en la liga, no? —Evan sonrió —. Significa que seremos rivales. Más vale que se hagan más fuertes.

—¡Growlith al ataque! —ordenó uno de los oficiales y varios Growlith junto a ellos obedecieron.

—¡Darmanitan usa golpe, Charizard, tajo aéreo!

 

El viento causado por las alas de Charizard evitó que los Growlith llegaran hasta ellos y el robusto cuerpo de Darmanitan bloqueó el angosto callejón. Evan volvió a sonreír e hizo un gesto con la cabeza.

 

—¡Cuídate! —dijo Lena antes de tomar a los hermanos y salir por el otro lado del callejón.

—Bien pues… —Evan regresó su atención a los oficiales y Charizard dejó de atacar —. No les haré daño, pero tampoco puedo dejar que me arresten.

—¿Qué te has creído muchacho? —uno de los guardias se lanzó contra Evan.

—Será como ustedes quieran —Evan volvió a reír y golpeó sus puños el uno contra el otro.

Notas:

Aparece el primer héroe y la historia comienza de verdad. 

Por cierto, Eolospirit será uno de los pokemon originales que aparecerán en esta historia (porque no planeaba hacer una dex entera). Puede que sea un tanto irrelevante en una historia de este tipo pero estas son sus características. 

Tipo: Normal/Volador. Habilidad: Electromotor. Naturaleza: Fuerte.

PS: 68

Ataque: 90

Defensa: 65

Ataque S: 50

Defensa S: 55

Velocidad: 82 

 

 

Turno 04 por Yami Stark

Turno 04.

 

 

Lena y los hermanos corrieron a toda velocidad a lo largo de varias calles después de dejar atrás a Evan hasta que necesitaron detenerse para recuperar el aliento. Dejaron atrás el incendio y el humo comenzaba a ser más delgado.

 

—¿Los perdimos? —preguntó Sasha volteando hacia atrás.

—Eso creo —Leo exhaló y se dejó caer bruscamente.

 

Los tres respiraban agitadamente y les costaba hablar. Lena mantenía la guardia arriba y no despegaba la mirada de la dirección por donde llegaron.

 

—¡Hay que seguir! —ordenó.

—No puedo más —Leo se negó a mover y cayó de espalda al suelo.

—Tenemos que movernos o nos van a alcanzar —Lena extendió su mano para ayudar a Leo a levantarse —. Es importante que Sasha este a salvo.

—¿Qué fue todo eso? —Sasha observó su nueva pokeball entre las manos —. ¿Quién era él?

—Es difícil de explicar… —Lena sacudió la cabeza —. Ya tendremos tiempo de hablar. Por ahora hay que salir de aquí.

 

Entonces y mientras los tres estaban distraídos, la puerta del edificio frente a ellos voló en pedazos después de una pequeña explosión en su interior y de este salió una corriente de aire gélido. Los vidrios de los edificios en los alrededores se congelaron en un segundo, la temperatura cayó bruscamente y Sasha fue capaz de ver su aliento al respirar. El estallido puso en alerta al grupo y de inmediato Lena tomó rápidamente una pokeball.

 

—¡Kangaskan, ve!

—¡Yo también! —Leo se colocó junto a Lena y arrojó su pokeball —. ¡Vamos Chespin!

 

El viento comenzó a soplar por el hueco en el edificio, la nieve comenzó a brotar de la destruida entrada y cubrió la calle casi en su totalidad. Era como si una pequeña tormenta de nieve estuviera creciendo dentro de la ciudad. Entonces una mano delgada y oscura se sujetó del extremo, arañó la pared y algo comenzó a emerger del lugar.

Un pokemon grande, muy grande estaba frente al grupo, escondido por la tormenta que el mismo generaba y sólo permitía ver su silueta, tan intimidante que Chespin retrocedió unos pasos al sentir su tremendo poder. Inesperadamente, Eolospirit salió de su pokeball por su cuenta y se colocó frente a Kangaskan y Chespin, gruñendo con ferocidad. Aquellos ojos rojos y penetrantes se mostraron sorprendidos, así el enorme pokemon misterioso dio marcha atrás y giró rápidamente en dirección contraria.

Un potente rugido alarmó al trío, el pokemon golpeó el concreto bajo sus pies con su fuerza demoledora y despareció en el fondo del oscuro cráter que se creó. La temperatura regresó a la normalidad y el hielo que se formó se derritió rápidamente.

 

—Se fue… —Leja dejó de contener el aliento y cayó de rodillas —. Eso fue aterrador… —dijo.

—¿Qué era eso? —Sasha abrazó a Eolospirit.

—Se veía muy molesto —Leo tomó su libreta y comenzó a tomar nota —. ¿Era un pokemon?

—No lo sé —Lena se levantó —. Vamos, aún no estamos seguros.

 

Los tres dieron vuelta en la próxima avenida y llegaron hasta donde los oficiales mantenían acordonada la zona. Lena observó a ambos lados con cautela, levantó la cinta de precaución y Leo pasó bajo ella seguido de Sasha. La joven dejó caer la cinta, se detuvo pensativa y volteó atrás.

 

—Sé lo que estás pensando… —comentó Sasha —. No lo hagas.

—Vine aquí porque debía reunirme con él —Lena mordió su labio —. Si me voy ahora.

—No puedes irte ahora—Leo mostró preocupación.

—Sé que ustedes…

—¡No llegaremos lejos sin tu ayuda! —reconoció Sasha muy a su pesar —. Ellos… van a venir por él, ¿verdad?

—Si… —Lena apretó la cinta con las manos y cruzó bajo ella rápidamente —. ¡Hay que irnos!

—¡Espera! —llamó Sasha.

—¿Ahora qué? —Lena habló con un tono algo molesto.

—¡Gracias!

 

Lena asintió sin responder, acomodó la mochila en su espalda y comenzó a avanzar, los hermanos se observaron un segundo y después la siguieron, siempre manteniendo una distancia prudente.

La tarde llegó muy rápido, las autoridades por fin lograron controlar el incendio y las cosas en la ciudad comenzaron a calmarse. El grupo entró a un restaurante y tomaron asiento en una de las mesas.

 

—¿Qué haremos ahora? —preguntó Leo.

—Bueno… —Lena cruzó los brazos pensativa —. Ahora mismo debemos comer algo, fue un día largo.

—¡Muy largo! —apoyó Sasha.

—Apostaría a qué fue el mejor primer día de un novato en la historia.

—¿Hay que reírse por ese chiste? —Sasha miró con seriedad a la joven —. ¿Qué fue exactamente lo qué ocurrió el día de hoy?

 

Una mesera dejó una taza de café frente a Lena y dos platos de comida para los hermanos.

 

—No sé si deba involucrarlos más —Lena dio un sorbo a la taza de café.

—¿Más? —Sasha alzó la voz y colocó la pokeball roja sobre la mesa —. ¿Te parece que podemos hundirnos más?

—¡Sasha! —Leo observó como todos en el lugar miraban a la chica.

—Tienes algo de razón, ya estás hasta el cuello —aceptó Lena y suspiró —. La pregunta aquí es: ¿Estás segura de querer meter aún más a tu hermano en esto?

—Yo… —Sasha dudó.

—¡Lo está! —respondió Leo tomando la mano de su hermana —. Por favor, queremos saber todo.

—No creo ser la adecuada para contar todo, pero al menos los tendré al tanto de aquello en lo que se metieron.

 

Así, mientras cenaban y recuperaban fuerzas, Lena les contó a los hermanos toda la información de la disponía. El hombre que los atacó antes y se hacía llamar Joker, muy probablemente formaba parte de una organización llamada equipo Royal, el cual estaba tras la pista de cuatro pokemon muy raros y poderosos. Y precisamente el que se encontraba actualmente en manos de Sasha era uno de ellos.

Evan por otra parte, lo más que consiguieron saber sobre él fue que era un amigo de la infancia de Lena y por razones personales la joven tenía que mantener en secreto el resto de su historia. Al terminar, Lena pidió un postre y le dio un gran mordisco al helado con barquillo en cuanto llegó a la mesa.

 

—Y esa es la historia —dijo al sacar la cuchara de su boca —. Espero que haya aclarado muchas dudas.

—Para ser sincero —Leo suspiró —. ¡No aclaró absolutamente nada!

—¡Si! —Sasha golpeó la mesa —. ¡Lo que es más, quedamos aún más confundidos!

—Para ser más exactos… —Lena volvió a probar un bocado de aquel dulce helado —. Se convirtieron en blanco de un grupo anarquista que busca con desesperación el pequeño pokemon que llevas en el cinturón. Ya no pueden confiar en nadie, están en peligro y probablemente Evan y yo seamos su única oportunidad de salir con vida de esto.

—¡Me largo de aquí! —Sasha se levantó y se dirigió a la salida.

—¡Espérame! —pidió Leo.

—¿A dónde se supone irán? —preguntó Lena algo desinteresada.

—A casa por supuesto —respondió Sasha.

—Esa es una mala idea, es el primer lugar donde los buscarían.

—¿El primer lugar? —Sasha dejó caer su mochila y salió corriendo a toda velocidad del restaurante.

—¿Qué dije? —preguntó Lena confundida.

—Casa... —respondió Leo levantando el equipaje de su hermana —¡Mamá está en casa! —e inmediatamente salió corriendo detrás de Sasha.

—¡Ohhh no! —Lena suspiró —. La cuenta por favor.

 

Sasha y Leo rodearon la zona del incendio a pie hasta llegar a una de las salidas laterales de ciudad Titanio, entraron al bosque y los pokemon salvajes no tardaron en aparecer por el ruido que hicieron.

 

—¡Chimchar usa arañazo! —Sasha lanzó su pokeball y comenzó a vencer uno a uno a los pokemon que se interpusieron en su regreso a cada.

—Yo también —Leo sujetó su pokeball inseguro y luego la arrojó al aire —. ¡Ayuda a Chimchar, Chespin!

 

Entre ambos pokemon lograron abrirse paso y los chicos lograron salir casi ilesos del bosque, entonces los hicieron regresar a sus respectivas pokeball y continuaron sin detenerse hasta estar frente a su pueblo.

 

—Ya casi —dijo Sasha exhausta.

—Ella está bien, ¿cierto? —Leo mostró preocupación en el rostro.

—¡Lo estará, ya lo verás!

 

La casa estaba en silencio, las luces permanecían apagadas y no había ni rastro alguno de su madre. Entraron sigilosamente, cruzaron la sala y la llamaron entre susurros.

 

—No está —dijo Leo en voz baja.

—Debe estar en alguna parte, hay que buscar bien.

 

Los hermanos se agacharon rápidamente y avanzaron por el pasillo hasta la habitación de su madre en silencio. Entonces la pantalla en la sala se encendió y comenzó a sonar el noticiero, Leo asomó su cabeza fuera para buscar a su madre pero no vio a nadie.

 

—Tenemos que ir a revisar —dijo Sasha.

—No creo que sea buena idea —objetó Leo.

—¡Mamá podría estar en problemas!

—Lo sé… pero.

—Entonces quédate aquí. Yo iré a revisar.

 

La temperamental Sasha salió de la habitación, caminó hasta la sala y observó como alguien se encontraba sentado frente al televisor cambiando de canal.

 

—Últimamente no transmiten nada bueno. ¿No lo crees?

—¡¿Quién eres?! —preguntó la chica.

 

El hombre se levantó y estiró los hombros, dio media vuelta y observó a Sasha en silencio. Vestía un traje color negro con una “Q” en su lado derecho y botones de diamante, corazón, espada y trébol en el. Su rostro estaba cubierto por una máscara color blanco y sólo su ojo derecho era visible.

 

—¡Finalmente nos conocemos señorita Wylde!

—¿Dónde está mamá?

—Ella está… en un lugar seguro. Primero deberíamos hablar y después podrá verla —el hombre señaló el asiento frente a él —. ¿Dónde se encuentra su hermano?

—No está aquí «piensa rápido» —se dijo Sasha —. Él se quedó en ciudad Titanio.

—Es una pena —el hombre suspiró —. Me hubiera gustado tenerlos a ambos aquí.

—¿Dónde está mamá? —Sasha tomó la pokeball en su cinturón —. No lo volveré a preguntar.

—Expondré mis ideas lo mejor posible señorita —el enmascarado tomó asiento, pasó una pierna sobre la otra y juntó las yemas de los dedos —. Quiero a esa pequeña criatura que llevas en la cintura. Es muy importante para mí.

—¡Te dije que no lo preguntaría una tercera vez! —Sasha arrojó la pokeball al aire —. ¡Chimchar usa arañazo!

—Como quieras —el enmascarado chasqueó los dedos e inmediatamente apareció otro sujeto detrás de él —. ¡Encárgate!

—Como guste.

 

El nuevo enemigo llevaba puesto un sombrero de copa, su traje era blanco con la letra “J” y al igual que el otro sujeto su traje contaba con los mismos botones pero en orden invertido. Una máscara blanca con un pico cónico y curveado cubría si rostro, cargaba un paraguas en la mano izquierda y una pokeball en la derecha. Un weavile sonriente apareció detrás de ellos, empujó a Chimchar para someterlo y el hombre aprovechó para sujetar a Sasha del brazo.

 

—¡No! —exclamó ella.

—¡Hermana! —Leo salió de su escondite y empujó al hombre por detrás —. ¡Usa látigo cepa!

 

Chespin golpeó a Weavile y liberó a Chimchar, quien se levantó y arrojó fuego contra el pokemon enemigo.

 

—Bien, parece que ahora si estamos completos —el hombre enmascarado se levantó —. Creo que ya podemos negociar de manera adecuada.

—¿Negociar? —Leo se mantuvo alerta.

—¡Así es! —el hombre movió los brazos energéticamente —. Yo tengo algo que quieren y ustedes tienen algo que quiero. ¿Qué les parece un intercambio? Su madre por el titán.

—Mamá… —Sasha sujetó la pokeball.

—¡No lo escuchen! —Pangoro irrumpió en la casa con un fuerte golpe, los hombres enmascarados retrocedieron y Lena entró por el agujero.

—¡Lena! —exclamó Leo.

—Les está mintiendo —la joven no ocultó su desagrado por ellos —. Se deshará de ustedes una vez le den a Eolospirit.

—Me ofende señorita Stone —el enmascarado hizo un gesto de ofensa —. Soy un hombre de palabra.

—¡A nadie le importa eso! —respondió Lena —. ¡Acaba con él Pangoro!

 

El pokemon obedeció, empujó a Weavile y cargó contra el enmascarado, quién sólo chasqueó los dedos nuevamente y se quedó inmóvil.

Inesperadamente un Kommo-o atravesó el techo, aplastó con fuerza a Pangoro y lo dejó fuera de combate con un golpe.

 

—¡Rayos! —Lena trató de sacar otra pokeball pero un tercer hombre de traje blanco, grande y fornido la sujetó de los brazos —. ¡Corran! —ordenó.

 

Los hermanos salieron por el agujero en la pared hecho por Pangoro mientras Lena forcejaba para soltarse. Chespin y Chimchar los siguieron mientras seguían luchando contra Weavile.

 

—Yo creo que no irán a ningún lado —dijo un cuarto hombre de traje negro, quien ya se encontraba esperando afuera —. Los tenemos rodeados.

—¡Ohh no! —Leo volteó en varías direcciones para encontrar una ruta de escape.

 

El hombre grande empujó a Lena hasta donde los chicos e hizo crujir sus nudillos mientras se acercaba a ellos. Además de sus trajes de colores opuestos su vestimenta era la misma.

 

—Podemos hacer esto por las buenas o por las malas, niños —dijo el hombre con sombrero de copa.

—¡Entréguenos al titán! —ordenó el más grande.

—Sera mejor que hagan lo que dicen —comentó el hombre enmascarado —. No puedo controlar a los tres. Sólo acepten la derrota.

—¡Los únicos en ser derrotados serán ustedes! —respondió una voz llena de ferocidad —. ¡Doble golpe, lanzallamas, asta drenaje!

 

Entonces un Garchomp salió del suelo y golpeó a Kommo-o, un Houndoom cayó sobre Weavile y le lanzó fuego por la boca, por último un Trevenant embistió al hombre con la letra “J” y lo derribó.

 

—¿Pero qué? —preguntó el hombre de copa, incrédulo.

—¿Quién eres? —preguntó el más grande.

—¿Quién soy preguntas? —el salvador sonrió burlonamente —. Soy su karma hecho persona.

—¡Evan! —exclamó Leo.

—No… —respondió Sasha.

 

Este nuevo héroe era idéntico a Evan pero a la vez completamente opuesto, su corte de cabello era diferente, más erizado y este tenía un mechón de pelo color rojo sujeto por un listón bajando por el lado izquierdo de su rostro. En lugar de la sudadera holgada vestía una chaqueta de cuero negra con patrones de fuego rojo y un penacho hecho de colmillos colgando de su cuello. Detrás había un Charizard mucho más grande, feroz y agresivo que se preparaba para atacar.

Notas:

Aparece el segundo héroe amigos. Este si va a repartir golpes si hace falta  :) 

Turno 05 por Yami Stark

Turno 05.

 

 

 

Kommo-o se levantó y comenzó una feroz batalla contra Garchomp, Weavile cayó noqueado y los enemigos trataron de contraatacar.

 

—¡Trevenant, Houndoom, no les den oportunidad! —hasta la forma de hablar de esta persona parecía diferente a Evan.

—Justo a tiempo —dijo Lena —. ¿Cómo nos encontraste?

—Tan ingenua como siempre. Obviamente no sabía que estabas aquí.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Sasha.

—¡Fuera del camino niña! —el joven empujó a Sasha y la derribó —. Garchomp, terremoto.

—¡Nada mal! —el hombre enmascarado aplaudió mientras salía de la casa —. Eres muy fuerte.

—¡Al fin te encuentro! —el joven mostró una sonrisa llena de ira y sus ojos brillaron como fuego —. ¡Charizard usa garra dragón!

 

Charizard arremetió pero el hombre tuvo tiempo suficiente para sacar una pokeball y arrojarla contra el pokemon de fuego. Un Togekiss salió de esta, recibió el ataque de Charizard sin recibir daño y luego chocó contra el. Una batalla aérea comenzó mientras el resto de pokemon mantenían a raya a los aliados del enmascarado.

 

—Tengo que ayudar —Sasha se levantó y lanzó su pokeball restante —. ¡Ve!

 

Eolospirit apareció justo después de un hermoso brillo multicolor que colocó la atención de todos sobre el.

 

—Ese es… —el joven pareció bastante sorprendido.

—Es hermoso —dijo el enmascarado —. Tan hermoso.

 

El ruido de sirenas acercándose hizo a todos salir del trance en que se encontraban y obligó al grupo de enmascarados a recalcular la situación.

 

—Se acercan —dijo el hombre de sombrero —. ¿Qué hacemos?

—¡Hay que retirarse por ahora! —respondió el enmascarado —. Ya tendremos otra oportunidad.

 

Los cuatro hombres lanzaron una esfera al suelo cada uno y una nube de humo cubrió su escape.

 

—¡Hay que salir de aquí! —ordenó Lena.

—No… —objetó Sasha —. Está es nuestra casa, sabrán de nosotros.

—Buen trabajo —el muchacho resguardó a todos sus pokemon en sus respectivas pokeball y observó a los hermanos —. Andando Lena, ellos saben lo que hacen.

—Pero… —objetó la joven.

—Podrás ir por ellos después.

—Bien.

—¡Oye! —llamó Sasha mientras los dos comenzaban a alejarse —¡Gracias!

 

El muchacho asintió e inmediatamente salió corriendo con Lena detrás de él y se perdieron al dar la vuelta en la esquina de la calle.

 

—Estoy bastante confundido —comentó Leo.

—Yo también —respondió Sasha.

 

Poco después los oficiales llegaron y pusieron bajo custodia a los hermanos para interrogarlos, fueron llevados a la jefatura del pueblo y les hicieron preguntas durante horas y horas hasta que concluyeron que no tenían información relevante y los dejaron en la sala de interrogación por un rato.

 

—Ustedes dos —un oficial abrió la puerta bruscamente —. Vinieron a recogerlos.

—¿Recogernos? —preguntó Leo cruzando miradas con Sasha —. ¿Quién?

—Yo que voy a saber —respondió el uniformado —. Sólo salgan de aquí.

 

Los chicos tomaron sus cosas de la habitación contigua y el oficial los escoltó hasta la recepción de la jefatura. Ahí los esperaba Lena muy preocupada junto al joven de antes.

 

—¡Ohh, gracias al cielo! —exclamó cayendo en llanto —. Estaba tan preocupada por ustedes.

—Esta señorita dice ser su prima —dijo uno de los oficiales —. ¿Es eso correcto?

—Si… —Sasha pensó por un momento y luego abrazó a Lena —. Es ella.

—Bien, por aquí —señaló el oficial —. Hay que llenar los papeles de salida.

—¡¿Qué pasó con mamá?! —preguntó Leo algo inquieto —. ¿La encontraron?

—Seguimos buscando —respondió el oficial y se retiró junto a Lena.

 

Leo volteó a donde su hermana y sólo se encontró con ella mirando fijamente a joven de antes.

 

—No eres Evan —dijo ella seriamente.

—Eso me parece —respondió él.

—¿Quién eres entonces? —Sasha cruzó los brazos.

—Su nombre es Aiden, es mi hermano —Evan cruzó la puerta de la jefatura y suspiró —. Mi hermano mayor.

 

Los dos se observaron un segundo, eran tan similares pero a la vez tan diferentes. Lena regresó y llevó su mano al rostro en cuanto vio a los dos juntos.

 

—Ohh no…

—¿Qué haces aquí? —preguntó Evan.

—¿Desde cuándo necesito tu permiso para hacer algo?

—Él me ayudó antes —Lena se interpuso entre ambos y los mantuvo tan alejados como pudo.

—Es bueno ver que regresaste Evan —dijo un hombre acercándose por el pasillo —. Ohh no —exclamó al ver a los hermanos reunidos.

—¿Qué pasa aquí? —preguntó Leo.

—Ni idea —contestó Sasha —. ¿Problemas familiares?

—Ha pasado mucho tiempo, Aiden —dijo el hombre.

—Pero si es el detective inútil —el muchacho se burló.

—¿Dónde está tu educación? —preguntó Evan molesto —. ¡Se más respetuoso!

—Déjalo Evan —interrumpió el hombre.

—Pero…

—No es momento de discusiones Evan —el hombre se dio un masaje en la frente —. ¿Por qué regresaste?

—¿No es obvio? ¡Regresé para hacer el trabajo que no has hecho en cinco años!

—¿Venganza? —Evan se sorprendió —. ¿Qué planeas hermano?

—Nada que debas saber el señor oficial.

—¡Te dije que mantuvieras el respeto!

—Ya basta ustedes dos —exigió Lena —. Tenemos cosas más importantes que discutir —la joven señaló a los hermanos Wylde.

—Ustedes tienen cosas que discutir —habló Aiden para luego dar media vuelta hacia la salida.

—Alto ahí —Lena se colocó frente a él con mirada sería.

—¿Ahora qué? —se quejó —. Ya te ayudé a llegar hasta ellos, lo demás no es asunto mío.

—Aiden… —llamó Evan.

—¿Ahora qué? ¿Tú también me detendrás?

—Ni de broma —respondió Evan —. Te dejaré ir cuando me des el huevo.

—¿Para qué lo quieres?

—¡Entrégaselo a Leo!

—Se lo que planeas —Aiden bufó —. No servirá.

—Sólo hazlo…

—Denme un respiro, bien… ¡Pero me iré en cuanto comprobemos que no ocurre nada!

 

Aiden bajó la bolsa que colgaba a su espalda, la abrió y sacó un contenedor con un huevo con rayas doradas dentro.

 

—Adelante —dijo el oficial empujando ligeramente a Leo.

—¿Yo? —preguntó el chico.

—Vamos —dijo Evan —. Creo en ti.

 

Leo asintió dudoso y abrió el contenedor. Aiden lo observó fijamente mientras sacaba el huevo y lo sostenía entre sus manos. Luego de unos instantes bufó y lo tomó de regreso.

 

—¡Lo sabía! —dijo antes de cerrar el contenedor y devolverlo a la mochila.

—¿Qué debía ocurrir? —preguntó Sasha —. ¿Tenía que nacer?

—Evan esperaba que tú hermano fuera el último —respondió el oficial.

—¿Podría alguien explicarme qué pasa aquí?

—Primero lo primero —el detective sacó una caja de cigarrillos de su bolsa y encendió uno —. Mi nombre es Sam.

—Lo que sea —interrumpió Aiden —. Yo me marcho.

—¡Espera! —pidió Lena.

—Ya cumplí con lo mío, no tengo nada más que hacer aquí.

—En eso te equivocas Aiden —respondió Sam —. Tienes mucho que hacer aquí.

—¿Qué planeas detective? —por fin el joven se mostró curioso.

—No eres el único que quiere atrapar a esos sujetos —Sam apagó su cigarrillo —. Síganme.

 

Aiden dudó un momento pero Lena lo empujó para avanzar detrás del grupo. Cruzaron la jefatura y llegaron hasta una habitación en la parte trasera, al entrar el muchacho vio una pared llena de fotografías y notas de periódico.

 

—¿Qué es esto? —preguntó Leo.

—Esto es la clave para encontrar a su madre —respondió Sam.

—¿A mamá? —Sasha se acercó —. ¿Puedes encontrarla?

—¡No, no puede! —intervino Aiden —. No pierdan su tiempo con él.

—¡Ya tuve suficiente! —Evan golpeó la puerta —. Te voy a enseñar una lección.

—¡Evan! —Sam alzó la voz —. ¡Compórtate!

—Pero tío, él…

—Aiden está enojado y tiene razón. Hace cinco años yo le fallé, le prometí que encontraría a sus padres y no lo hice.

—No fue tu culpa —objetó Evan.

 

Aiden bufó y volvió a dar media vuelta para marcharse, entonces Sasha se colocó frente a él y lo observó fijamente.

 

—¿Entonces tú puedes ayudarnos a encontrar a mamá? —Sasha sujetó a Aiden de la ropa —. ¿Tú puedes?

 

Lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas y el joven tuvo que desviar la mirada.

 

—Yo… no puedo ayudar.

—¡Te necesitamos! —dijo Lena.

—Rayos —Evan golpeó la pared molesto —. Lena tiene razón, te necesitamos aquí hermano.

—No voy a jugar a los superhéroes con ustedes.

—Conmigo no, con ellos —Evan señaló a los hermanos —. Esos sujetos no aparecieron durante años y repentinamente aparecen dos veces en un día. No es coincidencia. ¿Por eso volviste verdad?

—Papá me dijo que este año sería el adecuado.

—¿Adecuado para qué? —preguntó Sam expulsando humo.

—No lo sé…

—Tú también eres su objetivo hermano, y ahora ellos saben que estás en Alea —Evan colocó su mano en el hombro de Aiden —. Van a venir por ti tarde o temprano.

—¡Lo sé! —una sonrisa apareció en su rostro —. Eso espero.

—Es una locura, Aiden.

—Tú tienes tu forma de hacer las cosas y yo la mía.

—Yo quiero justicia, tu quieres venganza.

—Veamos quién lo consigue primero —Aiden sujetó a Evan de la ropa con enojo —. Tienes que aceptarlo, nuestros padres están…

 

En ese momento Lena intervino y abofeteó a ambos, lo que sorprendió a todos en la habitación. Una vena se marcó en la frente de Aiden y soltó a su hermano a regañadientes.

 

—¡¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta que hagas eso?! —objetó Aiden.

—¡Es la única manera en que te hago entrar en razón, cabeza hueca! —Lena apartó a Evan y comenzó a arrinconar al Aiden contra la pared.

—Es bueno ver qué ella sigue mandando en el grupo —comentó Sam burlonamente.

—¡Ella no manda! —respondieron los hermanos al unísono.

—¡Silencio los dos! —ordenó Lena.

Los dos trataron de objetar pero quedaron sin palabras y no les quedó alternativa más que obedecer.

—Creo que está todo decidido —dijo Sam.

—¿Qué haremos nosotros? —preguntó Leo.

—Por el momento —Sam encendió otro cigarrillo —. Seguirán como si nada. Planeaban participar en la liga, ¿correcto?

—Si pero… —Sasha trató de responder.

—El enemigo va a venir por ustedes, más temprano que tarde me temo. Será mejor si se mantienen en movimiento. Lena y Aiden los acompañarán hasta la siguiente ciudad.

—¿Disculpa? —Aiden bufó —. Yo no voy a ser niñera de nadie.

—No —dijo Lena —. Yo seré la niñera de ustedes tres.

—Mujer, te voy a.

—¿A qué? —Lena cruzó los brazos y se mantuvo firme.

—Me largo de aquí —cuando Aiden dio la vuelta dos de sus pokemon salieron de sus pokeball por su cuenta —. ¿Qué…?

 

Garchomp y Charizard detuvieron a su entrenador al colocarse frente a la puerta y lo obligaron a regresar.

 

—Parece que ellos ya tomaron su decisión —señaló Lena.

—¡Ustedes dos, vuelvan a sus pokeball ahora!

 

Garchomp observó a Aiden un momento y luego mordió su cabeza con sus poderosas mandíbulas, el joven se quejó y trató de apartarse pero Charizard lo derribó con su cola y se alnzao sobre él.

 

—Sus pokemon no lo obedecen —comentó Sasha burlonamente.

—Buenos chicos —Lena levantó sus manos y ambos pokemon las estrecharon —. Conozco a estos dos pequeños desde que eran un Gible y Charmander, no podrían desobedecerme ni por su entrenador.

—¡Bien, bien, ya entendí! —Aiden se sacudió para que los dos pokemon lo dejaran tranquilo —. Los ayudaré… Pero sólo hasta la próxima ciudad… ¡Denme un respiro! —exclamó de mala gana —. ¡Ya verán después ustedes dos! —dijo amenazando a Garchomp y Charizard.

Turno 06 por Yami Stark

Turno 06

 

 

 

—¿Estas segura qué podemos confiar en él? —preguntó Sasha a Lena refiriéndose a Aiden.

—¡Totalmente! —Lena sonrió —. Podrá parecer muy duro a primera vista, pero tiene buen corazón en el fondo.

—Eso espero… —respondió la chica.

 

Mientras tanto, Leo miraba con desconfianza a Aiden en la habitación contigua, Sam les permitió dormir, tomar un baño y cambiar su ropa dentro de la jefatura antes de tener que partir a primera hora. Leo y Aiden fueron los primeros en salir.

 

—«¿Cómo debería dirigirme a él?» —se preguntó el chico.

—Si quieres preguntar algo sólo hazlo… —dijo Aiden casi leyendo su mente.

—B-bueno… —Leo tartamudeó —. ¿Crees poder vencer a esos sujetos?

—¡Lo haré! —fuego apareció en los ojos de Aiden —. ¡Sin importar que, lo haré!

—Ellos… ¿También le hicieron daño a tu familia?

 

Aiden cerró sus ojos, guardó silencio y comenzó a colocarse ropa limpia. Leo se sintió incómodo y se apresuró para regresar con los demás y salir de esa tensa situación, arregló su cabello y abrió la puerta de vestidor.

 

—Si puedo, también voy a encontrar a tu madre —susurró Aiden.

 

Leo no estaba seguro de haber escuchado bien pero aún así sonrió y asintió antes de cerrar la puerta. Al regresar a la recepción el chico encontró a Garchomp recostado junto a la pared y se acercó con curiosidad. Trató de tocarlo pero retrocedió cuando este despertó.

 

—Descuida —dijo Evan —. No te hará daño.

 

El joven colocó su mano sobre la cabeza de Garchomp y a su vez animó a Leo a hacerlo también.

 

—Es asombrosa —dijo el chico.

—Creció bastante —Evan sonrió —. La última vez que la vi aún era una Gabite.

—Ustedes, bueno… —Leo tragó saliva —. ¿Se separaron hace mucho tiempo?

—Casi cinco años, Leo —Evan suspiró —. Ya casi no lo reconozco.

—Lo siento mucho…

Entonces Charizard se acercó por detrás y olfateó a Evan con cariño.

—Claro, casi lo olvido —Evan tomó una pokeball de su cinturón y dejó salir a su propio Charizard —. Ustedes también querrán verse después de tanto tiempo.

 

Un segundo Charizard salió de la pokeball, sacudió su cola y alas, y al ver al Charizard de Aiden este escupió fuego al aire y luego chocó cabezas con el. Evan comenzó a reír disimuladamente y luego asintió.

 

—¿Se conocen? —preguntó el chico.

—También son hermanos —Evan asintió en repetidas ocasiones —. El Charizard de nuestra madre es su padre.

 

—¡Son como una familia! —comentó Leo ilusionado.

—Algo así, han estado con nosotros desde el comienzo —Garchomp gruñó y golpeó a Evan con la cola —. Si, tú también, lo sé.

—¿Es buena idea seguir con este plan? —Leo mostró más confianza con Evan que con Lena o Sam.

—Es lo mejor que hay —Evan acarició al Charizard de su hermano —. Esos tipos son buenos para ocultarse. La mejor opción es hacerlos salir.

—¿Podremos con esto? —Leo contuvo las lágrimas.

—Lo harán bien —Leo le recordó a Evan como solía ser Aiden, así que colocó su mano en el hombro del chico para motivarlo —. Ustedes sólo deben seguir con su sueño, nosotros haremos el resto. Me gustaría ver cómo alguien derriba de una vez por todas a Dante de su trono.

—¿Conoces al campeón? —Leo secó las lágrimas.

—Algo así —Evan suspiró —. Tuve oportunidad de enfrentarlo en el pasado, es muy fuerte.

—Es muy arrogante —comentó Aiden acercándose —. No ha caído porque no ha habido en retador decente en más de diez años.

—El bañó te sentó bastante bien —Lena también llegó y revolvió el cabello de Aiden.

—¡Estamos listas! —exclamó Sasha.

—Cuento con ustedes, Lena, Aiden —dijo Sam apagando su cigarrillo —. Hay que cuidar a los titanes a como de lugar.

—¡Eso haré! —Aiden regresó a Garchomp y Charizard a sus respectivas pokeball y las acomodó en el cinturón alrededor de su cadera —. Pero no le daré prioridad sobre mi objetivo real.

—Entiendo —Sam asintió —. Sé que harás lo correcto cuando haga falta.

—¿También vas a participar verdad? —preguntó Evan —. Me refiero a la liga.

 

Aiden no respondió y siguió caminando, Sasha y Leo se inclinaron para agradecer la ayuda a Sam y siguieron al joven de cerca. Lena le dio un beso en la mejilla a Evan y luego siguió al grupo.

 

—Ellos estarán bien —dijo Sam para calmar a Evan —. Aiden es fuerte.

—Eso no es lo que me preocupa —respondió Evan antes de entrar al edificio nuevamente.

—Sabes que tendrás que ir con ellos tarde o temprano.

—No si detengo a esos sujetos primero.

—Algunas veces te pareces a tu hermano más de lo que crees.

 

Así, el recién formado grupo comenzó su viaje por la región de Alea al dejar ciudad platino. Escoltados por Aiden, recorrieron la siguiente ruta en pocos días, sin contratiempo alguno y poco les faltaba para llegar a la próxima población. Aiden era bastante huraño y mantenía siempre la distancia con ellos, dejaba en claro que estaba ahí por obligación y no por gusto mientras que Lena era muy amable y siempre estaba dando consejos a los hermanos para poder mejorar.

La tarde llegó y decidieron acampar a la orilla de un río en su sexto día de viaje. Aiden sacó el contenedor con el huevo y después dejó caer su mochila, se recargó en un grueso árbol y lo comenzó a limpiar con dedicación, Lena exhaló y se preparó para hacer la cena mientras que Leo y Sasha decidieron practicar un poco mientras aún había luz en el cielo.

 

—Ve Chespin, usa látigo cepa.

 

Chespin golpeó a Chimchar con dos lianas de hierba pero no hizo mucho daño.

 

—Mala elección hermanito —respondió Sasha —. ¿No sabes que el tipo fuego es resistente al tipo planta o qué?

—Silencio, por supuesto que lo sé —Leo bufó y se mostró un poco más confiado —. ¡Usa rodada!

—¡¿Qué?! —Sasha se sorprendió bastante.

 

Chespin enroscó su cuerpo y cargó contra Chimchar, el pequeño pokemon de fuego no pudo reaccionar y recibió el golpe directamente.

 

—Creo que fue suficiente —dijo Lena desde lejos —. Está vez Leo es el ganador.

—¡Si! —gritó el chico.

—¡Rayos! —Sasha gruñó y devolvió a Chimchar a su pokeball.

—Te has vuelto bastante fuerte Leo —comentó Lena —. ¿Verdad Ai?

 

Aiden sólo respondió con un sonido comparable a un gruñido y continuó limpiando el huevo hasta que le pareció verlo brillar y sonrió.

 

—Veamos que te parece esto —Sasha tomó su otra pokeball y la lanzó —. ¡Ve, Eolospirit!

 

El extraño pokemon salió y volteó a su alrededor después de sacudir la cabeza, olfateó el suelo y luego observó a su entrenadora.

 

—¡Cuidado Chespin!

—¡Muy tarde! —Sasha sonrió —. ¡Usa corte furia!

 

Eolospirit golpeó a Chespin con sus pequeñas patas y lo noqueó de un golpe. Después de varios días el pequeño pokemon felino había crecido un poco y era bastante fuerte para un recién nacido.

 

—¡Chespin! —Leo corrió a dónde su pokemon y lo abrazó —. Eso no fue justo —se quejó.

—La vida no es justa hermanito —Sasha sonrió.

—¡Houndoom, pulso oscuro!

 

Una ráfaga de oscuridad lanzada por Houndoom golpeó a Eolospirit y lo hizo rodar por el suelo. Rápidamente el pokemon se levantó y se aferró al suelo con su garras.

 

—¿Qué haces? —preguntó Sasha a Aiden —. Estaba distraído, no es justo.

—La vida no es justa —respondió el joven —. Ese pokemon es demasiado poderoso para usarlo a la ligera.

 

Eolospirit trató de taclear a Houndoom con todas sus fuerzas pero este último saltó y esquivó el golpe, luego escupió fuego para mantener la distancia entre ambos.

 

—Basta Eolospirit —ordenó Sasha —. Ya terminamos por hoy.

 

El felino observó a Sasha y luego regresó su atención hacia Houndoom, lanzó un pequeño rugido, usó rebote por su cuenta y subió muy alto con el salto.

 

—Hermana —dijo Leo.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué no me hace caso?

—El aire representa libertad —respondió Aiden seriamente —. No va a escuchar a alguien tan débil.

 

Entonces Eolospirit cayó y alcanzó a Houndoom, sin embargo, el pokemon oscuro lo esquivó, rápidamente lo atrapó entre las fauces y lo sometió con fuerza bruta. Aiden sonrió y se acercó a él lentamente.

 

—Ten cuidado —advirtió Lena.

—Nada mal —dijo el joven al ponerse de cuclillas frente a Eolospirit —. Serás imparable en algún tiempo.

 

Extrañamente el pokemon se calmó y dejó que Aiden lo pudiera tomar en brazos. Los hermanos quedaron sorprendidos y Leo gritó con asombro, Lena suspiró aliviada y regresó a hacer lo suyo.

 

—Eso estuvo cerca —dijo Sasha —. Gracias.

—A su pokeball. ¡Ahora! —Aiden extendió los brazos y entregó al pokemon antes de dar media vuelta.

—¿Cómo lo hiciste? —preguntó la chica con brillo en los ojos.

—Pyrospirit era más difícil de controlar —Aiden bostezó y se fue a recostar sobre el árbol de antes.

—¿Pyrospirit? —los hermanos inclinaron la cabeza.

—Sam lo dijo antes —comentó Lena mientras colocaba los platos en una mesa plegable —. Eolospirit es el titán de la aire, Pyrospirit es el de fuego.

—¿Así que hay más? —preguntó Leo muy curioso.

—Cuatro para ser exactos —Lena observó a Aiden como si le preocupase su aprobación —. Aire, agua, tierra y fuego. Cada uno tiene su propio titan.

—¿Significa qué el huevo que lleva con él es uno de ellos?

—Así es —Lena asintió —. Geospirit duerme en el en este momento.

—Así qué… —Sasha llevó su mano a la barbilla —. Yo tengo uno y Aiden dos. ¿Dónde está el cuarto?

—El entrenador de Hydrospirit se reunirá muy pronto con nosotros —respondió Lena rápidamente —. Por ahora es momento de descansar. ¡Aiden, a cenar!

—No tengo hambre… —respondió él.

—Ohh, vamos. Eres peor que un niño —Lena llevó sus brazos a la cadera y se acercó a Aiden con mirada molesta —. ¡Hora de cenar dije!

 

El muchacho la observó un momento, exhaló y se levantó para dirigirse a la mesa. Lena sonrió y lo acompañó de inmediato mientras los hermanos los veían.

 

—Oye hermana —dijo Leo en voz baja —. ¿No te parece qué esos dos…? Tú sabes.

—Ya que lo mencionas… —Sasha asintió y sonrió —. Lena. ¿Ustedes dos están saliendo? —preguntó.

 

Aiden escupió agua y Lena desvió la mirada rápidamente por la pregunta tan directa.

 

—¡No! —respondieron rápidamente ambos.

—Mmm… —Sasha quedó pensativa.

—¡Es la verdad! —exclamó Lena.

—¿Si? —Sasha miró a Aiden.

—¿Por qué me miras? —Aiden dio un gran bocado de comida y luego señaló a Sasha con la cuchara —. Ella ya lo dijo. Además no es algo que debas saber.

—¿Entonces ustedes salían, verdad?

—¡Hermana! —Leo tapó la boca de Sasha y luego sonrió.

 

Aiden terminó su comida lo más rápido que pudo, se levantó y después se perdió en el bosque.

 

—Ahí va otra vez… —Lena suspiró.

—¡Lo siento mucho! —Leo se agachó en disculpa un par de veces.

—No es tu culpa —Lena se sentó algo seria —. Siempre ha sido así, algunas cosas nunca cambian.

—Ustedes dos… —Sasha se agachó también —. ¿Se conocen desde hace mucho?

—Hermana.

—Esta bien, no es que me moleste hablar de ellos —Lena bufó —. Después de todo conozco a esos gemelos desde que tengo memoria.

—¡Quisiera saber cómo eran ellos! —pidió Sasha.

—¿Para qué? —preguntó Leo.

—Referencias —respondió Sasha.

—¿Cómo eran esos hermanos de pequeños?

—Pues… Evan era bastante más temerario, además de eso no a cambiado mucho con los años, Aiden por otra parte —Lena se mostró triste repentinamente —. Antes era más tímido y nervioso, pero sonreía más.

—¿Qué pasó entonces? —preguntaron los hermanos curiosos.

—Hace cinco años sus padres y mi madre desaparecieron en un accidente, desde entonces él cambió.

—¿Ellos están? —preguntó Leo.

—No lo sé, Aiden es el único que lo sabe… pero no le ha dicho nada a nadie. Algo pasó aquella vez, algo que le afectó mucho.

—Ese accidente —Leo observó preocupado a Sasha —. ¿Tiene qué ver con Eolospirit?

—Bueno… —Lena dudó en responder.

—Ellos vendrán por Eolospirit y por ella por supuesto ahora que saben que volvimos —interrumpió Aiden saliendo de los árboles —. Darle el huevo fue mala idea, no sé que pensaba Evan, pero sólo les causará problemas.

—¡¿QUÉ?! —Leo se levantó exaltado —. ¡Tenemos que detenerlos!

—Si quieren sobrevivir a esto sólo tiene una manera de hacerlo —Aiden sonrió siniestramente.

—¡¿Cuál?! —Leo no titubeó en escuchar la respuesta.

—Tendrán que hacerse más fuertes, tanto que deberán aplastar a esos sujetos. Si no, bueno. Está demás decir lo que ocurrirá con ustedes y su madre.

—¡Aiden! —Lena se molestó.

—¡Deben saber la verdad, Lena! —Aiden suspiró —. Sus vidas están en peligro y no puedo permitir que Eolospirit caiga en manos equivocadas.

—Ellos… Sasha tragó saliva —. ¿Qué es lo que van a hacer con los titanes?

 

Aiden echó leña que recogió en el bosque para evitar que la fogata de apagara, movió un poco con una rama y luego observó a los chicos.

 

—Hace mucho tiempo los titanes encerraron un mal que casi destruye la región. Esos sujetos quieren revivirlo.

—¡¿Un mal?! —preguntó Lena exaltada —. ¡¿Te refieres a un pokemon?!

—Eso no lo sé —respondió Aiden.

—¿Será qué? —Leo quedó pensativo un poco —. ¿El pokemon que vimos antes es lo que buscaban?

—¿Pokemon? —Aiden dirigió su mirada a Lena.

—Cierto, lo olvidé con todo lo que ocurrió —Lena golpeó su cabeza y mostró la lengua —. Antes de encontrarte nos topamos con un extraño pokemon en ciudad Titanio.

—¡Rayos! —exclamó Aiden.

—Pero… —dijo Sasha —. Creí que necesitaban a los titanes para eso.

—La leyenda dice que los titanes sellaron sus poderes —respondió Aiden —. Pero tal vez no a la criatura.

—Eso quiere decir… —Lena suspiró.

—Denme un respiro… —Aiden se tiró al suelo —. Parece que tenemos un enemigo más.

Turno 07 por Yami Stark

Turno 07.

 

 

 

El grupo llegó a su destino al día siguiente cerca del medio día, ciudad Obsidiana era la nueva ubicación para celebrar la ceremonia de apertura de la liga después del incidente de ciudad Titanio.

El ambiente había sido muy tenso desde la noche anterior, la preferencia de Aiden por ser directo molestaba bastante a Lena y los hermanos sólo habían conseguido aumentar la preocupación por su madre, así que apenas y habían dicho una palabra después de despertar.

 

—¡Aquí estamos! —exclamó Lena —. Ciudad Obsidiana.

 

La nueva cede era más pequeña y tranquila que ciudad Titanio, sus calles estaba casi vacías ya que el desfile de inauguración ya había comenzado. El sonido de los tambores y música se escuchaba aún a la distancia. Aiden echó un vistazo a su alrededor e indicó que era seguro avanzar.

 

—¡¿Dónde es?! —preguntó Sasha impaciente —¡¿Dónde hay que inscribirse?!

—Habrá que revisar el mapa —sugirió Lena pensativa.

—Es por aquí —Aiden comenzó a caminar y a dejar atrás al grupo.

 

Mas adelante los aguardaba una multitud de gente observando pasar a un grupo de acróbatas junto con sus pokemon. Lena corrió y comenzó a saltar como niña cuando un par de Hawlucha pasaron haciendo saltos sobre un trapecio en un carro alegórico.

Hasta el final un carro más ostentoso y llamativo, con forma de castillo avanzaba con varios pokemon voladores haciendo piruetas alrededor de él. En la cima de la torre un hombre saludaba a todo el público y hacia gestos de alarde.

 

—¿Es él? —preguntó Sasha emocionada.

—¡Si! —Leo parecía igual de alegre que su hermana —. ¡Es el campeón de Alea, Dante!

 

Aiden observó pasar el carro con mirada sería sin retirar su atención del campeón en la cima, así que Lena le golpeó el hombro y le indicó que era momento de seguir.

El grupo con el desfile hasta el parque de la ciudad, donde los carros alegóricos y las atracciones se quedaron atrás para dar paso a un escenario donde Dante y otros miembros más del comité de la liga esperaban.

 

—¿Qué van a hacer ahora? —Leo volteó a dónde Lena con ojos curiosos.

—Darán un discurso antes de hacer oficial el comienzo de la liga —respondió la joven.

—¿Tardará mucho? —Sasha estaba tan impaciente que unos minutos le durarían una eternidad.

 

Dante subió al podio y comenzó a dar un largo discurso sobre tiempos pasados y el cambio que habían experimentado los entrenadores de la región. Aiden comenzaba a perder la paciencia y parecía buscar algo a su alrededor.

 

—Y para terminar —dijo el campeón apremiante —. Me permito recordarles a todos aquellos que ya han participado con anterioridad que pueden pasar directamente a las preliminares si son recomendados por un miembro del comité así que por un líder de gimnasio.

—¿Escuchaste eso Aiden? —preguntó Lena exaltada —. Significa que ya no tendremos que reunir las medallas otra vez.

—No me digan que ustedes —Leo quedó boquiabierto.

—¡Si! —Lena sacó un estuche de entre sus cosas —. Nosotros conseguimos las medallas cinco años atrás.

—Eso les hará las cosas muy fáciles —comentó Sasha.

—Lo dudo, el torneo siempre está lleno de personas fuertes —respondió Lena —. ¿Verdad, Aiden?

 

Aiden no respondió, el joven seguía con la mirada el movimiento de Dante sin perder detalle y no prestaba atención a otra cosa.

 

—Ajem… —el presidente del comité aclaró su voz y atrajo la atención de todo nuevamente —. Cómo ya se había informado con anterioridad, este torneo contará con una novedad —el hombre aclaró su voz nuevamente —. Gracias a un trabajo en conjunto hemos conseguido traer algunos objetos especiales que se han instalado en ciertos lugares, por lo tanto, aquellos que dispongan de un brazalete podrán hacer uso de la habilidad dinamax al igual que en la región de Galar.

—¿Dinamax? —Sasha volteó a dónde Leo —. ¿Qué es eso?

—Silenció —respondió el hermano —. Te lo explicaré después.

—Por tanto, dentro de nuestra liga estará permitido el uso de cuatro diferentes maneras de combate. La poderosa mega evolución, los movimientos Z, la recién incluida dinamax y nuestra siempre tradicional y querida aleación.

—Hora de irse —ordenó Aiden —. Busquemos un centro pokemon para inscribirse.

 

El discurso aún no había terminado pero Aiden comenzó a avanzar manteniendo la distancia en todo momento, Sasha y Leo se observaron y después lo alcanzaron, se colocaron a su lados y comenzaron a verlo fijamente.

 

—¿Estás molesto? —preguntó la chica.

—No…

—¿Estás furioso? —preguntó el hermano.

 

Lena no pudo evitar soltar un pequeña risa y Aiden volteó en respuesta, sin embargo ella no se dejó intimidar por él.

 

—Lo siento, lo siento, es que… —Lena volvió a reír.

—Sólo caminen, maldición… —una vena se marcó en la frente del muchacho.

—Esta muy enojado —respondió Sasha con una pícara sonrisa.

 

El lugar para la inscripción era el centro pokemon a lado del parque y una enorme fila los aguardaba para disgusto de Aiden. Entrenadores de todos lados y diferentes regiones habían acudido para participar en la liga y comenzar su recorrido por Alea.

 

—¡Son muchísimos! —Leo quedó impactado por la cantidad de personas —. ¿Todos son participantes?

—¡Así es! —Lena asintió —. Todos aquí serán sus rivales al salir de la ciudad.

 

Un Feraligatr chocó contra un Hariyama en un combate de práctica, retrocedió unos pasos y después lanzó un golpe trueno. Los hermanos los contemplaron luchar con asombro. Confeti y serpentinas volaban a su alrededor y una banda comenzó a tocar en donde antes se dijo el discurso.

 

—No puedo esperar —dijo Sasha exaltada.

—Yo tampoco —Leo asintió.

—Nosotros estamos igual. ¿Verdad Pangoro?

—Pan… Pangoro —el pokemon asintió y gruñó con ahínco.

 

Personas iban y venían, acompañados por sus pokemon o en grupos, una feria hacia en tránsito más difícil y la música se escuchaba a muchas calles de distancia.

 

—¿Podrían guardar silencio? —pidió Aiden —. Todos nos están mirando.

—¿Qué ocurre señor gruñón? —Lena mostró su lengua burlonamente —. ¿Tienes que ir al baño?

—¡Ustedes! —exclamó alguien.

Un chico señaló a Sasha y Leo, cruzó los brazos y luego se burló.

—¡Tú eres! —Sasha también lo señaló.

—¿Se conocen? —preguntó Lena observando al chico.

—No creí que llegarían tan lejos —comentó Quentyn.

—No nos vamos a detener hasta llegar a la cima.

—¿Si? —Quentyn bufó —. No lo parece.

—¿Quieres qué te lo demuestre niño?

—¡Veamos que tienes! —Quentyn sujetó una pokeball y se dispuso a lanzarla.

—¡Niña! —Aiden intimidó a Quentyn con la mirada —. No venimos para esto.

—Yo… l-lo siento —Sasha dejó su pokeball en su lugar.

—¡No te disculpes! —interrumpió Lena —. Sigue con esto.

—Lena, no es buena idea.

—¿Por qué no? —La joven llevó las manos a la cadera y observó fijamente a Aiden —. Fuiste tú el que dijo que debían hacerse más fuertes. Y sólo hay una manera de hacerlo.

—Pero no aquí —Aiden también cruzó los brazos —. No es el lugar.

—¿Debo recordarte quién es la maestra aquí? —Lena apretó las mejillas de Aiden —. Ahora vigila y guarda silencio como un buen guardaespaldas.

—Tú… —la vena en la frente del joven creció aún más —. Cómo quieras —Aiden sonrió y se apartó.

—Bien —Lena sacudió las manos luego de sacar la basura —. Pueden seguir.

 

Quentyn miró con desconfianza a Lena y dio media vuelta sin decir nada.

 

—Ustedes están locos —dijo antes de marcharse —. Ya tendré tiempo de machacarlos después.

—¡Tú! —Sasha bramó y pataleó para llamar la atención de Quentyn —. ¡Vuelve aquí cobarde!

 

La fila avanzó y Aiden no tardó en dejar a los demás atrás, Quentyn se detuvo en seco y giró la cabeza hacia donde Sasha.

 

—¿Cómo me llamaste?

—¡Cobarde! —respondió la chica.

—Ahora vas a ver.

 

Quentyn lanzó su pokeball y de ella salió un Beedril bastante agresivo. Sasha por su parte pensó en sacar a Eolospirit a combatir pero se contuvo al recordar cómo perdió el control antes y optó por usar a Chimchar.

 

—¡Usa brazas! —ordenó.

 

La pequeña criatura lanzó fuego tan fuerte como pudo pero su enemigo no tuvo dificultades para esquivar y responder con un golpe de sus aguijones.

 

—¿Eso es todo? —se burló Quentyn —. Un niño lo haría mucho mejor.

—¡Tú puedes Sasha! —Lena saltó una y otra vez para animar a su aprendiz.

 

Chimchar no tardó en caer y Beedril lo aplastó al caer con velocidad. Quentyn volvió a reír y luego lanzó a Croconaw a la batalla.

 

—¡Eso es trampa! —gritó alguno de los espectadores.

—Usa mordisco —Quentyn ignoró los abucheos y siguió atascando.

 

La multitud empujó atrás a Lena y está no pudo intervenir, Leo comenzó a desesperarse y volteó en varías direcciones hasta que encontró a Aiden más adelante en la fila.

 

—¡Tienes que ayudarla!

—¿Disculpa? —Aiden llevó su mano derecha a su oído —. No te oí bien.

—Tienes que ayudarla, ese tipo está loco.

—Si, lo sé… —Aiden bufó —. ¿Pero qué sabe un guardaespaldas?

—Eso no importa. ¡Hay que hacer algo!

—Pues hazlo… —Aiden señaló al pobre Chimchar en el suelo —. Y mejor que sea rápido. Si no tiene un pokemon disponible no podrá inscribirse.

—¿Es broma?

—No…

 

Aiden comenzó a ver sus uñas con indiferencia y continuó avanzando con la fila. Leo tragó saliva al ver a tantas personas juntas, se quitó la gorra y volvió a ver a Aiden, el joven sólo respondió con un gesto de manos para apresurarlo y siguió a la fila.

 

—Vamos, Leo… tú puedes —se dijo a si mismo —. Es por Sasha.

 

Cuando Beedril estuvo cerca de dar el golpe final Chespin apareció rondando y golpeó al pokemon mientras estaba descuidado.

 

—¿Qué demonios? —Quentyn se molestó mucho por el ataque sorpresa.

—S-sigue así Chespin —Leo se puso nervioso cuando Quentyn le apuntó con la mirada.

—Croconaw usa colmillo hielo.

 

El pokemon de agua trató de morder a su oponente, pero Chespin mantenía su cuerpo enroscado y se movía muy rápido. Entonces Chimchar se levantó, tacleó a Beedril con todas sus fuerzas y lo dejó fuera de combate con un último golpe.

 

—¡Toma eso! —gritó Sasha.

—¡No, no, no! —Quentyn maldijo varias veces —. Más te vale no perder, Croconaw.

—¡Acaba con él, Leo! —gritó Sasha.

 

Chespin falló el último golpe y quedó tendido en el suelo, Croconaw saltó sobre él sin perder tiempo y lo mordió en su lomo.

 

—¡No! —Leo trató de intervenir.

—Eso pasa por —Quentyn trató de decir algo pero un brillo inusual llamó su atención.

 

Chespin comenzó a brillar y su cuerpo empezó a cambiar, Croconaw tuvo que abrir sus mandíbulas y al alejarse Chespin lo golpeó.

 

—¿Eso es? —preguntó Sasha.

—¡Si! —Lena regresó a su lado entre empujones —. Está evolucionando.

 

Aiden observó sorprendido como Chespin sufrirá su metamorfosis, sonrió levemente, siguió avanzando con la fila y entró al centro pokemon.

 

—Demonios —Quentyn comenzó a perder la paciencia.

—C-chespin… No —Leo reaccionó y meneó la cabeza en negativa —. ¡Quilladin!

—¡Croconaw, colmillo hielo otra vez! —Quentyn arriesgó todo a un último ataque.

—Quilladin, usa brazo aguja.

 

El brazo de Quilladin empezó a brillar y cargó contra Croconaw, las mandíbulas del pokemon de agua mordieron el brazo de su oponente pero no hicieron mucho daño. Quilladin saltó con Croconaw sujeto del brazo y lo estrelló contra el suelo.

 

—¡No! —gritó Quentyn.

—¡Así se hace!

 

Sasha saltó de alegría cuando vieron que Croconaw quedó fuera de combate, Leo corrió inmediatamente hasta donde Quilladin y lo abrazó fuertemente.

 

—¡Sólo fue suerte de principiante! —Quentyn regresó a Croconaw a su pokeball y movió la cabeza cínicamente —. Ya verás la próxima.

—Vete a casa niño llorón —Lena mostró la lengua e hizo burla a Quentyn por su derrota.

—¿Qué edad dices tener? —preguntó Aiden al regresar con el grupo.

—¡Aiden! —Sasha y Leo corrieron alrededor del joven y lo abrazaron inesperadamente —. Lo hicimos.

—¡Ganamos! —exclamó Leo.

—S-si… —Aiden hizo una mueca de desagrado por la muestra de afecto de los chicos —. Buen trabajo... ¿Podrían soltarme ya?

 

Lena se acercó y levantó la mano para estrecharla con Aiden pero este la dejó con el brazo arriba, Lena hizo puchero y desvió su mirada molesta.

 

—Iré a comer algo… —Aiden suspiró y buscó a su alrededor.

—¿Cuánto falta para entrar? —preguntó Sasha.

—¿De que hablas? —Aiden inclinó la cabeza.

—Levamos mucho rato esperando —se quejó la chica —. Tengo hambre y me quiero sentar.

—Bueno… —Aiden señaló la fila —. Ustedes dejaron su lugar cuando comenzaron su escándalo.

—¡¿QUÉ?! —Lena casi cae desmayada al ver que la fila era el doble de grande que cuando llegaron.

—¿No cuidaste nuestros lugares? —preguntó Sasha molesta.

—Lo hice —Aiden levantó sus manos para quitarse cualquier culpa —. Pero se quedaron muy atrás.

—Pero… —Leo cayó de rodillas.

—Les dije que no era el lugar —Aiden observó una heladería cruzando la calle y mostró una sonrisa.

—Pero si no es otro que el pequeño Zeld.

 

Un hombre sacó a Lena y Leo del camino y se acercó a Aiden con los brazos abiertos y mucha alegría en el rostro.

 

—Señor tenemos prisa —dijo una mujer detrás del hombre —. No podemos detenernos aquí.

—¡Siempre hay tiempo para saludar a un amigo! —respondió el sujeto.

—¿Es él? —preguntó alguien de la fila.

 

Las personas a su alrededor se detenían sorprendidas y comenzaban a tomar fotos de aquel hombre tan extraño, quien sólo los ignoró y ofreció su mano cálidamente a Aiden.

 

—Si que haz crecido —el hombre lanzó una carcajada al aire —. Seguro eres muy fuerte ahora.

—No tanto como quisiera… Dante —el encuentro no parecía ser nada grato para Aiden.

—¿Dante? —Leo abrió los ojos como platos —. ¡¿Ese Dante, el campeón Dante?!

Turno 08 por Yami Stark

Turno 08

 

 

 

—¿Qué tenemos aquí? —el campeón observó al trío con curiosidad.

 

Dante era un hombre arriba de los cincuenta, alto y de complexión menuda, su cabello y barba eran frondosos y desaliñados al igual que su ropa un tano harapienta.

 

—E-es un honor señor… —Leo tragó saliva.

—El honor es mío —Dante observó a Leo cuidadosamente, luego saltó la mirada hacia Sasha y después a Lena —. ¡Qué adorables señoritas te acompañan! ¿Cuál de las dos es tu novia?

—¡¿Novia?! ¿De él? —Sasha negó rápidamente con la cabeza —. Nunca.

 

Lena por otra parte estaba muy callada y parecía mantener la distancia con el campeón. Este último se acercó a ella y cruzaron miradas un momento.

 

—¿Nos conocemos? —preguntó Dante.

—N-no señor —respondió Lena retrocediendo.

—Ya veo —el campeón se acercó más a ella y su rostro se volvió más cálido —. ¿Eres la novia de Aiden? —preguntó directamente y de forma graciosa.

—¿Qué rayos quieres aquí? —preguntó Aiden subiendo la voz.

—¡Vamos, no seas así! —Dante pasó su brazo por sobre el cuello de Aiden —. ¿Qué tiene de malo preguntar por mi sobrino?

—¡¿Sobrino?! —Sasha quedó boquiabierta —. ¿Tú y el campeón?

—¡Si! —Dante sonrió al pegar su cara a la de Aiden —. ¿No nos parecemos?

—¡Ni un poco! —respondió Aiden antes de empujar al campeón —. ¡Tú y yo no somos nada!

—Me rompe el corazón escuchar eso —Dante se tiró de rodillas al suelo.

—¡Señor no haga eso! —dijo su acompañante.

—¡Si no tienes nada mejor que hacer vete! —Aiden demostró su enojo claramente.

—Desgraciadamente soy alguien muy ocupado y no puedo quedarme con ustedes —Dante se levantó y chasqueó los dedos —. ¡Lo tengo! Les daré su ingreso y podrán venir conmigo un rato más. ¡Su!

—Enseguida señor —la acompañante saco una pad de la bolsa en su espalda y comenzó a tomar los datos del grupo.

—¿Por qué no caminamos mientras ellos se registran? —Dante señaló el parque.

—Gracias pero…

—Aiden…—exclamó Lena casi en susurro antes que el joven pudiera negarse.

—¡Vamos!

—Lo sabía —Dante sonrió —. Ella es tu novia.

—¿Quieres venir o no? —Aiden observó una vez más a Lena y luego dio media vuelta.

—No perdamos ni un segundo.

 

Aiden y Dante se alejaron hasta perderse en el parque, tardaron en regresar un buen rato, casi hasta el atardecer y el joven no se veía más feliz que cuando partieron. Lena, Sasha y Leo recibieron sus tarjetas de liga de manos de la asistente llamada Susan y no les quedó más remedio que esperar por ellos.

 

—¡Señor, estamos muy atrasados! —dio la asistente exaltada.

—Lo sé, lo sé —Dante trató de calmarla —. Prometo no detenerme hasta cumplir con mi deber.

—Ojala pudiera creerlo señor —dijo la mujer resignada —. Hay que irnos.

—Fue un gusto verte, chico —Dante levantó la mano —. Espero mucho de ti está vez.

—Te llevarás una gran sorpresa —Aiden cruzó los brazos y sonrió.

—Eso espero.

 

Dante tuvo que ser arrastrado por Susan para marcharse y el grupo los observó fijamente.

 

—Eso fue extraño… —comentó Leo.

—S-si —Lena estaba pálida y se forzó a responder.

—¡Oye! —Aiden se acercó a Lena y la tomó de los hombros —. ¿Te encuentras bien?

—Si… pude…

—Solo dime cómo te sientes —extrañamente Aiden mostró preocupación —. No creí que me vería, fue mi culpa.

—No fue tu culpa.

—¡Si lo fue! —Aiden desvió la mirada —. Ese sujeto siempre ha estado obsesionado con nosotros, debí saber que estaría al tanto de mi presencia.

—¿Puede alguien decirme que pasa aquí? —preguntó Sasha molesta —. ¿Cómo es que el campeón es tu tío? ¿Qué le ocurre a Lena?

—Hermana… —Leo le llamó la atención por ser tan brusca.

—Esta bien… —Lena soltó una leve risa —. Yo…

—No es nada que deban saber, Lena —Aiden volvió a ser el de siempre —. Por lo menos sirvió para algo.

 

Aiden suspiró de agotamiento y colocó su peso sobre la pared detrás suyo.

 

—¿Quién sirvió para algo? —preguntó Sam acercándose por la calle junto con Evan.

—Uno tras otro… —Aiden torció su boca.

—¿Qué te tiene tan de mal humor hermano? —preguntó Evan.

—Pregúntale a tu tío favorito.

Evan volteó a ver a Sam y este negó algo confundido.

—El no… —Lena respiró —. Dante.

—¡¿Lo vieron?! —Evan también se mostró alterado —. ¿Cuándo?

—Hace sólo un momento —Aiden se dejó caer en el suelo —. Me hubieras sido de utilidad hace un rato.

—¿Qué quería? —preguntó Sam seriamente.

—Lo de siempre —Aiden bajó la mirada.

—¿Es qué nunca se va a rendir? —Evan quedó algo pensativo.

—No lo hizo con papá y no lo hará con nosotros —Aiden suspiró y se levantó de golpe —. ¡Cómo sea, ese es problema suyo! Hasta la próxima.

 

Aiden levantó la mano y comenzó a alejarse del grupo. Evan y Sam se cruzaron miradas por un segundo y asintieron.

 

—¿Te vas? —preguntó Lena aún cabizbaja.

—Mi trabajo sólo era traerlos hasta aquí, el resto depende del señor oficial.

—Sobre eso… —Evan suspiró profundamente.

—No me vas a convencer.

—No quiero hacerlo —Evan avanzó unos pasos hasta quedar frente a Aiden —. Puedes irte, pero antes debes darme el huevo.

—¿O qué? —Aiden parecía bastante inflexible —. ¿Qué harás si me niego?

—Chicos, no es el momento —comentó Sam.

—¡Ay no! —dijo Leo.

 

Aiden dio la espalda a Evan y trató de seguir su camino pero su hermano no lo permitió, lo sujetó del hombro y después tomó la mochila por la fuerza. Aiden sonrió y apartó el brazo que lo sujetaba con brusquedad y luego dio la espalda otra vez.

El cielo relampagueó y la lluvia comenzó a caer, un visiblemente molesto Evan tomó una pokeball de su cinturón y observó a Aiden, quién sólo bufó e hizo lo mismo. Entonces Lena se acercó y tomó el brazo de Aiden para sorpresa de ambos.

 

—Te necesitamos, Aiden —Lena sonrió levemente —. No te vayas, por favor…

 

Entonces la joven perdió el conocimiento y cayó empapada en el suelo a mitad de calle. Tanto Evan cómo Aiden quedaron atónitos un momento antes de levantarla rápidamente y llevarla a un hospital.

En cuanto fue recibida en las instalaciones, el grupo no tuvo más remedio que sentarse y esperar. Aiden mantenía la compostura en su asiento mientras que Evan daba vueltas por el pasillo inquieto, Leo y Sasha se quedaron dormidos en la sala de espera el uno junto al otro y Sam observaba caer la lluvia por la ventana.

 

—¡No puedo creer que no notaras que estaba enferma! —reprochó Evan a su hermano.

—Perdón si está ocupado vigilando nuestras huellas —Aiden sonrió cínicamente.

—¿Todo es un juego para ti? —Evan se molestó y sujetó a Aiden de la ropa.

—¡Ya fue suficiente, ustedes dos! —Sam subió el tono de voz y Evan obedeció al instante.

—¡Maldición! —Evan se quedó mirando fijamente a Aiden un momento.

 

Sasha despertó justo cuando Aiden empujaba a Evan y se retiraba por el pasillo de salida en silencio, despertó a Leo con un golpe en el hombro y los dos también se levantaron para seguir al muchacho.

 

—No hace falta que vayan tras él —dijo Sam —. No irá a ninguna parte.

—Pero… —Leo observó a Aiden salir del hospital.

—Ya volverá —dijo el oficial —. Por lo pronto. ¿Alguno tiene hambre? Yo tengo bastante.

—Paso —respondió Evan antes tomar asiento y cruza sus brazos con el seño fruncido.

—¿Qué hay de ustedes?

 

El estómago de Shasa gruñó y entonces ambos hermanos asintieron, Sam señaló la cafetería y los tres se dirigieron a ella dejando solo a Evan.

 

—¿Lena se va a recuperar? —preguntó Leo apenas tomó asiento.

—Tiene una severa infección y agotamiento, pero pronto estará como nueva.

—¿Y ellos? —esta vez fue Sasha la que preguntó —. ¿Debemos dejarlos así?

—Esos dos —Sam rascó su cabeza —. Es muy difícil decirlo con certeza. Antes solían llevarse tan bien.

—Eso no lo creo —respondió Sasha burlonamente.

 

Sam bajó la mirada y su rostro se ensombreció al instante. Leo notó que no había probado ni un solo bocado de su comida y el café a lado del plato ya estaba casi frío.

 

—¿Qué pasó con ellos? —preguntó el chico —. ¿Qué fue los que les ocurrió en realidad?

—No… —Sam suspiró —. Aiden tiene razón, no deberíamos involucrarlos más de lo que ya están.

—¿Cómo podríamos estar más involucrados? —Sasha dejó los cubiertos sobre la mesa y se levantó molesta —. Mi madre fue secuestrada y unos tipos vienen tras de mi. ¿Qué otra cosa podría ser peor para nosotros?

—Hermana —Leo trató de detenerla.

—¡Está bien! —dijo Sam —. Supongo que no se equivoca, pero no me corresponde a mi contarles. Cuándo ellos lo crean correcto lo harán.

—Eso espero… —Leo se recargó en la silla y observó el techo de la cafetería.

 

Mientras tanto, Sasha salió del hospital y se detuvo en el barandal de la entrada, miró arriba y contempló las estrellas mientras su enojo pasaba. Entonces una lata de jugo frío tocó su mejilla izquierda y está saltó a su derecha por reflejo.

 

—Nada mal —Evan se burló y luego ofreció la lata de jugo —. Tienes buenos reflejos.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó una molesta Sasha.

—Te veías tan descuidada que me pareció una muy buena idea —Evan mostró una cálida sonrisa

—Ya veo… —ella tomó la lata de mala gana y trató de arrojarla en venganza.

—Espera, espera—Evan se cubrió con las manos —. No lo volveré a hacer, lo juro.

 

Sasha le lanzó una mirada penetrarte al muchacho por un momento y luego giró la cabeza muy orgullosamente y no dijo más.

 

—¿Cómo está Lena? —preguntó luego de un momento de silencio.

 

Antes de recibir una respuesta Sasha vio como Evan apretaba los tubos del barandal fuertemente, volteó en la misma dirección que él y vio a Aiden regresando al hospital. Los gemelos cruzaron miradas e hicieron un gesto de desagrado el uno por el otro, a la chica le costaba mucho entender cómo podían ser tan idénticos y opuestos a la vez.

 

—¿Dónde estabas? —preguntó Evan.

—Por ahí —contestó Aiden indiferente.

—Tenemos que hablar.

—No tengo nada que hablar contigo, Evan.

—Hablé con el doctor —Evan apretó los labios —. Lena no saldrá de aquí en varios días.

—Nada nuevo —respondió Aiden fríamente.

—¿Qué vas a hacer ahora?

—¿Qué? —Aiden bufó —. ¿No es obvio? ¡Voy a buscar a esos sujetos!

—Leo y Sasha —Evan volvió la mirada hacia su hermano.

—Ya te lo dije, no son mi problema —Aiden respondió la mirada con una aún más fría —. Yo cumplí con mi parte. ¡No lo volveré a repetir!

—Parece que tú y yo siempre estaremos en desacuerdo —Evan tomó una pokeball nuevamente —. Creo que sólo hay una manera de hacerte entrar en razón.

—¿Está seguro de esto, Evi?

—Nunca me llames así otra vez —Evan lanzó la pokeball —. ¡¡Ve, Hydrospirit!!

 

Un pokemon azul, muy semejante a un hipocampo salió de ella, volteó a su alrededor y sacudió la cabeza.

 

—¡¿Hydrospirit?! —Sasha quedó impresionada —. Es uno de ellos.

—Te preguntaré una vez más —dijo Aiden aún dudoso —. ¿Estás seguro de esto?

—Esta vez Lena no se interpondrá, hermano.

—Como quieras —Aiden movió un poco su abrigo y tomó una pokeball colgada de su cuello —. ¡Hagámoslo!

—¡Sabes de sobra que el fuego no puede vencer al agua!

—¡Ya lo veremos! —Aiden besó su pokeball —. ¡Ve… Pyrohawk!

—¡¿Pyro qué…?! —preguntó Evan incrédulo.

Turno 09. por Yami Stark
Notas de autor:

Ya me había tardado pero aquí está el siguiente capítulo. ¡Disfrútenlo! 

Turno 09

 

 

 

La pokeball de Aiden se abrió y un haz de fuego salió disparado al aire. Un rugido agudo obligó a Evan y Sasha a cubrir sus oídos y Aiden se burló por esto. El fuego dio vueltas alrededor del muchacho un momento antes de colocarse tras él y tomar forma de ave.

 

—¡No es posible!

—¿Qué pasa hermanito? —preguntó Aiden —. No me digas qué tienes miedo.

—¿Qué es eso? —Evan tragó saliva —. ¿Qué le hiciste a Pyrospirit?

—¿Hacerle? —Aiden extendió el brazo y el ave de fuego se colocó en el, aferrándose con sus largas garras —. Lo único que hice fue llevar su potencial al máximo.

 

Sasha sintió un palpitar dentro de ella y no pudo evitar observar la pokeball de Eolospirit, y casi por instinto la lanzó al aire para liberarlo. Cuándo el pequeño pokemon apareció y estiró sus extremidades dirigió la mirada a la chica y después tomó asiento junto a ella.

 

—¿Querías ver esto? —preguntó ella.

 

El pokemon la observó pero no respondió, se limitó a lamer sus patas y luego saltó al hombro de Sasha.

 

—¿Me tratas de decir qué evolucionó? —Evan observó a Hydrospirit y Eolospirit —. ¡Eso es imposible, estos pokemon legendarios no pueden evolucionar!

—¡No podrías estar más equivocado, Evan!

 

Las ardientes llamas se apagaron y dejaron ver un pokemon similar a un halcón sobre el brazo de Aiden, con hermosas y largas plumas doradas y rojas, el cual giró su cabeza en un característico movimiento para observar a Hydrospirit, luego extendió sus alas con majestuosidad y alzó vuelo.

 

—Aún así… —Evan lanzó una sonrisa confiada —. Sigo teniendo la ventaja de tipo. ¡Usa acua jet!

—¡Pyrohawk, bola de energía!

 

Los dos ataques chocaron, causaron una explosión de la que Hydrospirit fue salió perdedor, inmediatamente Pyrohawk se lanzó en picada contra su oponente a toda velocidad.

 

—¡Cuidado! —advirtió Evan.

—¡Muy tarde! —Aiden hizo un ademán con el brazo —. ¡Usa bola de energía una vez más!

 

Pyrohawk alcanzó a Hydrospirit con su ataque y lo noqueó fácilmente, luego volvió a elevarse y agitó sus alas al mismo tiempo que rugía.

 

—¡Es muy fuerte! —exclamó Sasha asombrada.

 

Eolospirit saltó del hombro de su entrenadora y se acercó a Pyrohawk a medida que descendía, se observaron fijamente y por un momento Sasha creyó que también quería luchar con el. En su lugar, el pokemon saltó al lomo del ave y está comenzó a volar con él a su lado.

 

—¿Qué pasó…? —Sasha inclinó la cabeza dudosa.

—El fuego y el viento se llevan bien —respondió Sam al llegar a la entrada.

—¿Fue suficiente? —preguntó Aiden cuando Evan devolvió a Hydrospirit a su pokeball.

—¡Esto no ha terminado! —Evan busco otra pokeball —. Golispood…

—¡Ya basta Evan! —dijo Sam con los brazos cruzados —. ¿No ves qué es un hospital?

 

El tono severo de Sam hizo reflexionar a Evan sobre su comportamiento, observó a los niños preocupados antes de recuperar la compostura.

 

—Yo… lo siento —Evan apartó la mano de su cinturón.

—¡Es hermoso! —exclamó Leo detrás de Sam al ver a Pyrohawk.

—Hermosa —corrigió Aiden —. Es ella.

 

Pyrohawk respondió a la afirmación de Aiden al extender sus alas con majestuosidad y se posó frente al grupo.

 

—¿Ese es el titán de fuego, Aiden? —preguntó Sam.

—¡El único!

—¿Cómo hiciste para conseguir la evolución? —Sam se acercó a pokemon y acarició su cabeza con delicadeza.

—No lo sé —Aiden tomó asiento en el suelo —. Un día pasó.

—¡¿Cómo que no lo sabes?! —Evan pasó junto a su hermano sin míralo —. ¿No es tu trabajo cuidarla?

—Ellos buscan hacerse más fuertes hermanito, si el entrenador es débil es normal que ellos también lo sean.

—¡Tú! —Evan apretó los dientes para contenerse y dio vuelta de mala gana.

—Lena ya despertó —dijo Sam —. Deberían ir a verla.

 

Los gemelos asintieron y se apartaron de mala gana, sin embargo ambos fueron en direcciones diferentes. Evan entró al hospital mientras que Aiden permaneció afuera.

 

—¿Qué pasó entre esos dos? —preguntó Leo disimuladamente a Sasha.

—Parece que son problemas familiares —Sasha asintió —. Será mejor no meternos en eso.

—Entiendo… —Leo quedó pensativo.

 

Sam tomó a los chicos de los hombros para guiarlos de vuelta al interior del hospital y volvió la mirada hacia Aiden que seguía afuera junto a Pyrohawk y Eolospirit.

 

—¿No vienes?

—Conozco el camino.

 

Una vez el grupo regresó adentro, los hermanos fueron los primeros en entrar con Lena y la joven sonrió al verlos, pero no fue hasta que Evan entró a la habitación que su rostro se iluminó.

 

—¿Cómo te encuentras? —preguntó él.

—Mejor… —Lena bajó la cabeza —. Siento mucho haberlos preocupado.

—Lo importante es que ya estás bien —dijo Sam.

—¡Si! —Sasha saltó de alegría —. Debes mejorarte para poder seguir con el viaje.

—Sobre eso… —el tono de Sam era más serio de lo normal —. Ella no podrá viajar en un tiempo.

—¿Qué? —preguntó Leo con preocupación —. ¿Va a estar bien, cierto?

—Si —Sam asintió —. Pero necesita recuperar fuerzas o tendrá una recaída.

—Por eso ustedes —comentó Evan.

—¡Entiendo! —respondió Sasha —. Significa que estaremos solos.

 

Los hermanos se observaron y asintieron con seguridad. Sam bufó por su tierna determinación y revolvió el pelo de ambos.

 

—No es lo que trataba de decir —Sam suspiró —. Pero puede que sea el caso

—Sé que será peligroso… pero —Evan cerró sus ojos.

—¡Lo haremos! —dijo Leo con una seguridad que nunca antes había mostrado.

—No creo que haga falta —Lena mostró su cálida sonrisa a los hermanos —. ¿Verdad? —entonces volteó a la puerta.

 

Aiden se encontraba recargado junto a la entrada, acompañado de Eolospirit y muy en silencio. Suspiró y entró al ser expuesto.

 

—¿Qué harás desde ahora? —preguntó Evan —. ¿Te irás?

—Necesitamos tu ayuda —dijo Sam —. Ahora más que nunca.

 

Un silencio incómodo cubrió la habitación, Aiden observó fijamente a Evan y como sostenía la mano de Lena, luego cruzó los brazos y se paró erguido.

 

—¿Por qué no me dijiste como te sentías?

—Lo siento… —Lena bajó la mirada.

—¿Tienes idea de o qué habría pasado si hubieras colapsado en el bosque?

—Si… —Lena alzó la mirada —. No quería ser una carga.

 

Aiden no dijo más y dio vuelta, se detuvo en la entrada y lanzó una mirada a los hermanos.

 

—Me iré a primera hora… ¡Ya sea que estén listos o no! —y dejó la habitación.

 

Eolospirit se acercó a Sasha y se restregó en las piernas de la chica, quién se encontraba aterrada por la feroz mirada de Aiden.

 

—Creo que estamos mejor solos —dijo Sasha.

—Es buena persona —comentó Lena sonriente.

—Siempre viendo lo mejor en todos —Evan sonrió y apretó más fuerte la mano de Lena —. Él es un caso perdido.

 

Sasha se percató de esto último y lanzó una mirada pícara a Lena. Luego tomó a Leo del brazo y lo sacó de la habitación casi a rastras.

 

—¿Qué pasa? —preguntó el hermano.

—¿Qué opinas?

—¿Sobres qué?

—¡Viajar con él! —exclamó Sasha —. Creo que lo haríamos mejor solos.

—Te apoyaría si solo fuera el viaje nuestra preocupación —Leo se mostró pensativo —. Pero no podremos contra esos sujetos, no solos.

—¿Por qué tiene que ser él? —Sasha se cruzó de brazos molesta —. Se ve de lejos que nos detesta.

—Yo creo en lo que dice Lena —respondió Leo —. No es tan mala persona.

—Ay hermano, te falta mucho por aprender.

—¿Por qué lo dices? —Leo inclinó la cabeza curioso.

—¿No te diste cuenta? —Sasha señaló la habitación —. Estamos a mitad de un triángulo.

—¿Triangulo? —Leo negó con la cabeza —. Sigo sin entender.

—¡Lena, Evan y Aiden!

—¡Ohhh! Triangulo.

—¡Si! No quiero estar metida en algo así.

—Creo que ya estamos metidos en algo mucho peor —Leo sonrió sarcásticamente.

—¡Tú no entiendes el corazón de una mujer Leo! —Sasha alzó los brazos —. ¡Eso puede destruir una nación completa!

—Lo que sea… —Leo no le dio importancia y se fue a recostar sobre la banca cercana para dormir un poco.

—¿Te vas a dormir ahora?

—¡Deberías hacer lo mismo! —respondió el chico —. Voy a ir con él, contigo o sin ti.

—¿De verdad harías eso? —preguntó Sasha sorprendida.

—Tenemos que salvar a mamá —Leo se cubrió la cara con su gorra —. Y la única manera de hacerlo es ser más fuertes. Aiden podrá ser difícil, pero sin duda es un entrenador fuerte.

—Supongo que tienes razón.

 

Sasha suspiró y al final terminó por tomar asiento junto a Leo y no tardó mucho tiempo en quedar profundamente dormida.

A la mañana siguiente Leo se levantó con los primeros rayos de sol, tomó la pokeball de Quilladin entre sus manos y asintió. Cómo prometió, Aiden esperaba afuera con un vaso café en la mano.

 

—Ya era hora —dijo —. ¿Dónde está tu hermana?

—Ella aún duerme… —Leo tragó saliva —. Tengo que pedirte un favor.

—No tenemos tiempo para…

—¡Enfréntame en una batalla! —el chico juntó todo el valor del que disponía para decir esas palabras —. Si gano déjame tocar el huevo una vez más.

 

El viento sopló muy fuerte, Aiden observó al chico, tomó un sorbo de café y luego comenzó a reír.

 

—¿Una batalla? —Aiden apretó su estómago de la risa —. No sé cómo entrenador, pero tienes futuro como comediante.

—¡Hablo en serio! —Leo volvió a mostrar esa faceta.

 

Aiden notó la seriedad en los ojos de Leo y dejó de burlarse, dio otro sorbo de café y luego tomó una pokeball de su cinturón.

 

—La pregunta aquí es… ¿Qué gano yo al vencer?

—¿Qué es lo qué quieres? —preguntó Leo.

—Nada en particular, nada que puedas darme al menos —Aiden observó la pokeball fijamente —. ¡Lo tengo!

—¿Qué será?

—Si yo gano me quedaré con tu Quilladin y tú tendrás que volver a casa.

—¿Quilladin? —Leo dudó rápidamente.

—No tienes que hacerlo si no quieres —Aiden bufó —. Aún estás a tiempo de arrepentirte.

—¡No! —Leo sujetó su correo y la acomodó con ferocidad en la mirada —. ¡Lo haré!

—¡Así se habla! —Aiden sonrió y lanzó su pokeball —. ¡Corviknight, yo te elijo!

 

“Cor, cor” gritó el pokemon al levantar vuelo para dar vueltas alrededor de su entrenador y clavar las garras en el suelo. Leo tragó saliva y también sacó a Quilladin aún firme por su decisión.

 

—¡Tenemos que darlo todo en esta batalla Quilladin!

—¡Aquí estamos! —contestó Aiden.

 

Corviknight no se movió de su lugar cuando su pequeño oponente salió y sólo esperó el movimiento de Quilladin, siempre demostrado una postura orgullosa.

 

—Con todo —Leo comenzó a ganar valor —. ¡Brazo aguja!

 

Quilladin ganó tanto impulso como su cuerpo le permitió, saltó y conectó su ataque con el oponente. Increíblemente el pequeño pokemon fue capaz de empujar a Corviknight y romper su postura.

Aiden no pudo evitar hacer un gesto de sorpresa y por un momento dudó en darle la siguiente orden a su pokemon.

 

—¡Nada mal! —el entrenador aplaudió —. Pero no será suficiente.

 

Corviknight recuperó el equilibrio sin el menor daño y extendió sus alas acompañadas de su característico grito.

 

—¡Ohhh no! —Leo comprendió que se encontraba en la boca del lobo.

—Ave brava…

 

El cuerpo de Corviknight comenzó a brillar cuando este se elevó y lanzó en picada. Quilladin trató de cubrirse pero de nada sirvió, recibió todo el impacto y quedó fuera de combate con ese único golpe.

 

—No… —Leo cayó de rodillas y dejó caer la pokeball de Quilladin —. Un único golpe… ¿Sólo eso podemos hacer?

—Ese es todo tu poder —respondió Aiden —. No te sientas mal, era un caso perdido desde el comienzo.

 

El joven tomó la pokeball para devolver al agotado pokemon a ella y luego la sujetó con firmeza. Leo observó inmóvil y cerró sus ojos con lágrimas.

 

—¡Soy tan débil!

—Si entiendes que eres débil aún puedes hacerte fuerte —Aiden colocó la pokeball frente a Leo —. La tierra debe de ser firme y no doblegarse ante cualquier cosa.

—Pero yo perdí… —Leo observó la pokeball confundido.

—No retrocediste en ningún momento —Aiden bajó su mochila —. Voy reconocer eso por esta vez. Has lo que debas.

 

Aiden mostró el huevo y por un instante Leo dudó en tocarlo, luego recordó a su hermana, se armó de valor y le dio un ligero rosón con los dedos. Inicialmente no ocurrió nada y el chico bajó la mirada, luego y para sorpresa de ambos, el huevo comenzó a brillar en señal de que estaba por eclosionar.

 

—Bueno… —Aiden exhaló y miró a Leo —. Admitiré que no lo vi venir.

Notas:

Pyrohawk, tercer pokemon original y forma evolucionada de Pyrospirit. 

Sé que aún debo las características de Hydrospirit, pero sigo sin decidir que rol tomará. Así que aquí les van las de su hermano. 

Tipo: Fuego/Fantasma. 

Habilidad: Fuerza volcánica.

Habilidad original que hace a los movimientos de tipo fuego del usuario volverse súper eficaces contra los tipos tierra y roca. 

Naturaleza: Seria. 

Ps: 80

Ataque: 95

Defensa: 70

Ataque S: 135

Defensa S:90

Velocidad: 130

 

Turno 010 por Yami Stark
Notas de autor:

¡Volvemos con todo para esta historia también!

Había escrito más capítulos pero por una u otra razón quedaron en borrador. Además de otras ocupaciones tenía toda mi atención y creatividad hacia Fairy que se acerca a su climax. Sin embargo no hay de que preocuparse, aun tengo imaginación para rato :u 

Pd: Eso de ser grande y tener responsabilidades está feo :'v 

Turno 010.

 

 

—Bueno… —Aiden exhaló y miró a Leo —. Admitiré que no lo vi venir.

—¿Está?

—Si…

—No pareces muy feliz.

—¿Cómo podría estarlo? —Aiden meneó la cabeza —. Mi hermanito tenía razón.

 

El huevo dejó de brillar y apareció el último titán, pequeño, color rojo con manchas café, de forma serpentina y dos ojos grandes. Observó a ambos y luego reptó por la pierna de Leo hasta su hombro derecho. Corviknight lo olfateó y el pequeño pokemon siseó para alejarlo.

 

—Es valiente —señaló Aiden.

—¿Cuál es su nombre?

—¡Geospirit! —respondió Aiden —. El titán de tierra, tipo normal y tierra.

 

Aiden observó a Geospirit antes de sujetarlo y examinarlo. El pokemon se enredó en su brazo como respuesta y lo apretó con mucha fuerza.

 

—Parece enojado —señaló Leo.

—¿Cómo estaría tú si un extraño te sujeta de la nada?

—Buen argumento —el chico tomó a Geospirit en brazos para tranquilizarlo —. Tú nombre será Geogeo.

—¿Geogeo? ¿Es lo mejor qué tienes? —preguntó Aiden —. Este muchacho algún día será tan poderoso que destruirá ciudades con un simple movimiento.

 

Leo observó a Aiden con algo de sorpresa y después sonrió. De alguna forma de daba cuenta que el muro que había construido Aiden a su alrededor se había quebrado o al menos se hizo más débil.

 

—Supongo que podría pensar en otro… —Leo sacó una pokeball roja de su bolsa.

—Esa no —dijo Aiden arrojando algo al aire que Leo tuvo problemas para atrapa —¡Usa esa!

 

Al igual que Evan a Sasha, Aiden le entregó una pokeball muy valiosa a Leo y el chico asintió sonriente. Colocó el objeto frente a Geospirit y este presionó el botón al frente por su cuenta y se dejó atrapar.

 

—¡Muy bien! —dijo Leo emocionado —. ¡Tengo un Geospirit!

—Bueno —Aiden sacudió su ropa —. Hora de irse.

—Pero aún no está Sasha.

—¿Y? —Aiden tomó sus cosas —. Dije con o sin ustedes.

—Mis cosas siguen adentro… espera un segundo, no tardo.

Aiden observó a Leo fijamente y observó el reloj en su móvil.

—Tienes treinta segundos…

—¡Rayos! —Leo salió corriendo y entró a hospital a toda velocidad.

 

Cinco minutos después, el chico regresó sin aliento. acompañado de su hermana, completamente adormilada y con el cabello despeinado.

 

—No lo veo —dijo Sasha.

—Dijo que lo haría —respondió Leo resignado —. No le creí…

—¿Hacer qué cosa? —preguntó Aiden bostezando detrás de los chicos.

 

Leo y Sasha no pudieron evitar saltar a un lado por el susto y observaron a Aiden comenzar avanzar.

 

—¿No te fuiste? —preguntó Leo sorprendido.

—¿Y dejar a ese pequeñín que me ha acompañado durante tanto? Ni loco.

—¿Pequeñín? —preguntó Sasha.

—Larga historia… ¡Ahora caminen! —ordenó Aiden —. Ya perdimos mucho tiempo.

—¿No nos despediremos? —Leo volteó atrás.

—Tuvieron tiempo suficiente para hacerlo…

—¿A dónde vamos exactamente? —Sasha observó el cielo.

—¿A dónde más? —Aiden meneó la cabeza con molestia —. Tenemos que ir por su primer medalla.

—¡Medallas! —Leo cruzó miradas con Sasha y la preocupación de reflejó en su rostro —. ¡Casi lo olvido!

—¿Entonces nos dirigimos a la próxima ciudad?

—No… para llegar a ciudad Iridio primero debemos cruzar el Monte mineral.

—¿No se supone debemos rodear el monte mineral?

 

Sasha sacó su móvil para consultar el mapa y se lo mostró a Aiden. El joven la ignoró y aceleró el paso para sorpresa de los hermanos. Cerca de las tres de la tarde llegaron a los límites de ciudad obsidiana, avanzaron por el sendero y esta no tardó mucho en quedar atrás.

Les tomó todo el día llegar a las faldas del monte mineral y sólo entonces Aiden les permitió detenerse a descansar. Llevo sus manos a la cintura y observó el lugar con cierta satisfacción mientras respiraba profundamente.

 

—¡Acamparemos aquí! —dijo con seguridad.

—Insisto, el mapa dice que debemos rodear —comentó Sasha.

—Cierto, el mapa dice muchas cosas —Aiden asintió —. Muchas cosas que vamos a ignorar.

—Te dije que era mala idea —susurró Sasha.

—Sólo hay una forma de hacerse más fuertes —Aiden les lanzó una siniestra sonrisa a los hermanos —. Mañana la van a averiguar…

 

Leo y Sasha se abrazaron por la intimidante presencia de Aiden y voltearon a ver el Monte mineral con más dudas que antes, si es que era posible.

 

—Aún estamos a tiempo de huir —dijo la hermana —. No notará nuestra ausencia hasta la mañana.

 

El estómago de Leo rugió y ambos observaron a Aiden con duda.

 

—No me vean a mi, si quieren comer tendrán que hacerlo ustedes.

 

El joven extendió una manta sobre la tierra más suelta y se recostó para contemplar las primeras estrellas en silencio. Pocas horas después quedó profundamente dormido, Sasha aprovechó para escabullirse junto a su hermano y despertar a Leo.

 

—Es nuestra oportunidad —dijo en voz baja —. Si volvemos a ciudad Titanio quizá aún podemos alcanzar a Evan y Sam.

—Yo me quedo —respondió Leo.

—¿Qué? —Sasha casi sube el volumen por la sorpresa —. Este loco no va a matar.

—Este loco como tú lo llamas es nuestra mejor oportunidad de encontrar a mamá.

 

Leo se sentó en el frío suelo y observó a su hermana dudoso. Tomó su mano y tuvo que asentir para tratar de convencerla de quedarse.

 

—¡Evan y Sam son nuestras mejores opciones!

—Evan y Sam buscan fantasmas… —Leo bajó la mirada por hablar mal de ellos aún después de que fueron tan buenos con él —. No tendrán lo necesario para hacer lo que deben si tienen oportunidad. Aiden les lleva ventaja en ese sentido. Además creo poder aprender una o dos cosas de él.

—No es una buena idea —objeto Sasha.

—Confía en mi por esta vez.

—Bien —Sasha torció la boca —. ¡Sólo está vez!

 

Molesta por la petición de su hermano, Sasha se envolvió en su bolsa de dormir, le dio la espalda a Leo y no volvió a decir nada de nada esa noche.

Aiden, quién estuvo escuchando toda la conversación cerró sus ojos una vez que estuvo seguro que los hermanos dormían.

Al día siguiente, el sonido del viento contra los árboles despertó a los hermanos. Sasha movió la boca, bostezó y buscó a sus compañeros de viaje.

 

—¿Dormiste bien? —Leo se veía agotado y sin ánimos.

—No mucho… ¿Y tú?

—Tampoco.

—¡Es una pena escuchar eso! —Aiden apareció de entre los arbustos con una fruta en su mano —. Hoy van a necesitar toda su energía… o quizá mueran.

—¿Por qué estás vestido así? —preguntó Leo.

 

Aiden había remplazado su ropa habitual por una camiseta negra sin mangas, unas botas de trabajo y su cabello estaba recogido por un listón rojo.

 

—¡Ahí adentro hace calor, por supuesto!

—Insisto que debimos rodear…

—¡Andando! —Aiden dejó con las palabras en la boca a Shasa y entró por la gran cueva que estaba frente al campamento —. Será mejor que no se les olvide nada, porque no volveremos.

 

Los hermanos recogieron sus cosas de forma apresurada y corrieron detrás de su cuestionable mentir. Se adentraron en la cueva hasta que la luz del sol desapareció y tuvieron que encender una linterna.

 

—¿Cuál es el plan? —preguntó Sasha después de un rato de caminata.

—Bueno — Aiden observó el reloj en su muñeca —. Deben salir de aquí antes del atardecer o las cosas se pondrán un poco rudas para ustedes.

—Suena como si no fueras a venir —comentó Leo apuntando el camino con la luz.

—Es correcto —Aiden volvió a observar su reloj —. En exactamente cinco segundos voy a desaparecer.

—Jaja, que boba —Sasha bufó —. Creí haber escuchado que ibas a desaparecer…

 

Cuándo los dos hermanos dieron la vuelta Aiden ya no estaba y se encontraban caminando solos. Leo apuntó la luz en varias direcciones pero no había ni rastro del joven.

 

—Ok… —dijo Leo —. Esto no es gracioso… Aiden.

 

Sus palabras hicieron eco en los túneles que atravesaban la montaña y una corriente de aire estremeció a los hermanos.

 

—¡¡NO PUEDE SER!! —gritó Sasha —. ¡¡DE VERDAD NOS DEJÓ AQUÍ!!

—Tranquila —dijo Leo manteniendo el semblante.

—¡No me pidas que me calme! —Sasha golpeó Leo en la cabeza —. ¡Todo es tu culpa! Te advertí sobre esto.

 

Leo ignoró las quejas y gimoteos de su hermana y comezón a avanzar por aquellos oscuros túneles.

 

—Por aquí.

—¿Cómo lo sabes?

—No lo hago —respondió el chico —. Sigo la corriente de aire.

—Estamos perdidos —Sasha cayó de rodillas —. ¡Lo voy a matar si salimos!

 

Entonces llegaron hasta una cámara natural, llena de minerales fluorescentes, puentes rocosos y pequeños riachuelos subterráneos. Leo contempló el lugar con asombro mientras que Sasha se resignó a seguir a su hermano.

El sonido de unas rocas cayendo llamó su atención y entonces se encontraron con montones y montones de Zubat, Roggenrola y Aron. El grupo de pokemon los observó con desconcierto un momento y luego se volvieron hostiles.

 

—Ohh no... —Leo tragó saliva y tomó rápidamente sus pokeball —. Ya sé porque estamos aquí.

—Creo que no hay de otra… —Sasha también preparó sus pokeball.

—Me preocupa qué pasará al atardecer —comentó Leo.

—¡Sera mejor no averiguarlo! —Sasha lanzó sus pokeball —. ¡Adelante, Chimchar, Eolospirit!

—¡Quilladin, Geospirit, vamos!

—¡¿Geospirit?! —Sasha quedó con la boca abierta —. Así qué es por eso que aceptó venir. ¿Cuándo planeabas decime?

—Era una sorpresa —Leo sonrió —. Pero creo que la arruinó.

—Ya verás después.

 

El grupo de pokemon salvajes se preparó para luchar y los hermanos para abrirse paso por la fuerza hasta llegar a la meta.

Aiden por otra parte llegaba a la otra salida de la montaña acompañado de Garchomp, tomó asiento frente a la entrada de la cueva con una botella de agua en la mano y se dispuso a esperar a los hermanos.

 

—Veamos si pueden conseguirlo antes del ocaso —el joven comenzó a reír burlonamente hasta que Garchomp lo golpeó en la cabeza.

Turno 011 por Yami Stark
Notas de autor:

Y volvemos a la acción después de un tiempo. 

La verdad tenía toda mi creatividad concentrada en Fairy tail y pues no quería hacer un resultado menor aquí. También me sirvió para darle refresh al método de batalla que tenía planeado y ahora creo que si está listo. 

Turno 011.

 

 

 

La sombra de Aiden tocó la pared mientras el joven cabeceaba. Vencido por el aburrimiento se apoyó sobre una roca frente a la entrada de la cueva. Garchomp esperaba sentada con la mirada fija en la cueva y de vez en cuando miraba a su despreocupado entrenador.

 

—Creo que eso fue todo… —Aiden bostezó y se levantó lentamente —. Supongo que tendremos que ir por esos dos.

—¿Gar? —Garchomp inclinó su cabeza con sorpresa.

—No me mires así —Aiden revisó la hora en su reloj —. Si no pueden con esto no podrán con lo que sigue. Es mejor que vuelvan a casa —luego tomó su mochila y se dirigió a la cueva —. ¿Vienes o no?

—¡Gar… Gar…! —Garchomp desvió la mirada.

—Como quieras.

 

Entonces el sonido de fuertes pisadas llamó la atención de ambos y Aiden concentró su atención en la cueva.

 

—¡¡TÚ!! —Sasha salió corriendo sujetó a Aiden de la ropa.

—Estas aquí —Aiden sonrió —. ¡Qué bueno! Pensé que tendría que ir por ustedes.

—¿Cómo te atreviste? —Sasha sacudió a Aiden con todas su fuerzas una y otra vez —. ¡Nos dejaste ahí adentro! ¿Tienes idea de lo difícil que fue? —Sasha contuvo el aliento un momento y luego… —¡¡IDIOTAAAA!!

—Ya fue suficiente hermana —Leo también salió de la cueva seguido de Quilladin y Geospirit y los tres cayeron al suelo.

—Si, si —Aiden asintió complacido —. Son más fuertes de lo que creí.

—¿Una prueba? ¡¿Era una prueba, verdad?! —Sasha prácticamente estaba escupiendo fuego por la boca.

—Pero claro —Aiden se burló —. Los entrenadores novatos tiene prohibido entrar ahí.

—¡¿Entonces por qué?! —Sasha volvió a sujetar al joven.

—Porque Dante cruzó esa misma montaña él solo cuando era joven —el tono de Aiden se volvió más serio —. Si aspiran a ser campeón o campeona tendrán que seguir sus pasos —volvió a asentir burlonamente —. ¿Y?

—¿Y qué? —preguntó Sasha.

—¿Cómo les fue? —de alguna manera extraña, como maestro Aiden sentía algo de curiosidad por el progreso de los hermanos.

—Pues… —Sasha desvió la mirada —. Estamos vivos… —y luego cayó tan agotada como Leo —. Salgan.

 

El primero en salir fue Chimchar, ya convertido en Monferno, luego le siguió Eolospirit que permanecía prácticamente igual pero claramente más fuerte y hasta el final el nuevo miembro del equipo, Aron.

 

—Yo atrapé un Rocruff —dijo Leo alzando su mano con una pokeball en ella.

 

El estómago de Sasha rugió de hambre mientras estaba en el suelo, está comenzó a reír y chocó los puños con su hermano antes de que ambos cayeran profundamente dormidos a causa del agotamiento.

Un rato después, un apetitoso aroma hizo reaccionar la nariz de Leo, el chico abrió los ojos lentamente y levantó la cabeza. Ya era de noche, sus pokemon dormían acurrucados juntos a él y el viento soplaba.

El chico se levantó y sacudió su ropa antes de observar a Sasha, roncando a todo pulmón mientras permanecía dormida profundamente.

 

—¿Fue un buen sueño? —preguntó Aiden.

 

El muchacho estaba sentado junto a la fogata, moviendo lentamente una cuchara dentro de una gran olla sobre el fuego, Charizard se mantenía erguido no muy lejos de ahí, vigilando, atento a cualquier movimiento.

 

—¿Cuánto tiempo estuve fuera? —preguntó Leo.

—Unas tres horas —Aiden miraba las llamas fijamente y sin parpadear —. ¿Tienes hambre?

—Mucha —contestó el chico tomando asiento a lado.

 

Aiden llenó un plato con una extraña y burbujeante sopa y se lo entregó a Leo, el chico observó con desconcierto antes de darle una cucharada. En un instante el rostro de desagrado se desvaneció y comenzó a devorar hasta dejar limpio el plato.

 

—Hay más si quieres… —Aiden se recostó en el suelo y cerró sus ojos.

—¿Te puedo preguntar algo? —Leo observó si Sasha seguía durmiendo.

—¿Qué cosa? —Aiden se giró y dio la espalda a Leo.

—¿Cómo terminaste aquí? Digo… —el chico tragó saliva —. ¿Cómo terminaron involucrados en esto tú y Evan?

 

Aiden no respondió ni se movió, sólo un silencio incómodo que fue roto por uno de los sonidos de Charizard al mover su cola. Leo agachó la mirada algo triste y después bajó su plato de comida y rodeó sus rodillas con los brazos.

 

—Mi padre investigaba sobre los titanes… —respondió Aiden inesperadamente —. Estuve ahí cuando encontró los huevos.

—¿De verdad? —los ojos del chico brillaron de curiosidad.

—Fue hace mucho tiempo… —la mirada de Aiden se llenó de nostalgia —. Yo apenas tendría unos diez años.

 

Entonces Sasha se atravesó entre ambos y los empujó para abrirse camino, pues se había arrastrado desde su lugar de sueño al ser atraída por el olor de la comida.

 

—Comida… —dijo antes de meter su cabeza en la olla.

 

Leo mantuvo la mirada fija en ella un momento y luego observó a Aiden con el rabillo del ojo. Los dientes del muchacho crujieron y su color cambió a rojo en un segundo y apretó los puños.

 

—¡Toma un plato y una cuchara, maldición! —gritó antes de dar un golpe en la cabeza a Sasha.

 

Un momento después Sasha se acomodó en una esquina apartada de Aiden con lágrimas en los ojos, un chichón en la cabeza y un plato repleto de comida. Leo sonrió al verla, luego volvió a observar a Aiden y emitió una pequeña risa al darse cuenta lo parecido a Sasha que podía ser, especialmente en el temperamento. Ya que, aunque era algo rudo, también bastante cálido cuando se lo proponía, casi como el hermano mayor que le hubiera encantado tener.

 

—Así qué. ¿Cuál es el plan? —preguntó la hermana algo molesta.

—Vamos a la siguiente ciudad y ustedes tendrán que obtener su primera medalla.

—¿Cuándo podremos participar en batallas límite? —Sasha dio un gran bocado de comida y observó a Aiden.

 

El viento sopló, el fuego se sacudió y las llamas se reflejaron en los ojos de Aiden, luego este cayó al suelo entre carcajadas y sujetó su estómago.

 

—¿Batalla límite? —volvió a reír —. ¿Ustedes?

—¡¿Qué es tan gracioso?! —la cuchara en manos de Sasha se dobló por su enojo.

—Ustedes no sobrevivirían a una batalla límite tal como están —Aiden metió su cuchara a la boca y masticó un poco —. Cómo sea, no tienen los pokemon necesarios.

—Pokemon base —comentó Leo.

—Correcto —Aiden dio otra cucharada —. Si quieren participar en una batalla límite deben tener por lo menos dos pokemon compatibles con la llave de fundición.

—¿Qué es eso de llave de fundición? —preguntó Sasha.

—Llave de fundición —Leo puso cara confianza —. Es un objeto muy especial que permite a ciertos pokemon alcanzar un mayor poder.

—Ding, ding, tenemos un ganador —bromeó Aiden —. Las batallas límite requieren de dos de esos pokemon, en este momento ustedes no tiene ni uno. Además van a necesitar una llave de fundición.

—¡¿Cómo la conseguimos entonces?! —Sasha se levantó impaciente —. Tú sólo dilo.

—No es tan fácil —Aiden bajó su plato —. Requieres de un maestro artesano para crear la llaves y no son baratas que digamos. Además, como ya les dije antes, necesitan dos pokemon base casa uno y no tenemos el tiempo para eso.

—¿Cuáles son? —extrañamente Leo también parecía impaciente —. ¿Qué pokemon debemos atrapar?

 

Aiden atizó la fogata con una rama y guardó silencio mientras lo hacía, luego suspiró y buscó algo en su mochila.

 

—Vaya, hay más espacio ahora —dijo mientras buscaba —. ¡Aquí está!

 

Entonces levantó una libreta vieja y algo maltratada con el título “notas” pegado al frente con cinta. Sasha contuvo la risa al ver algo tan tonto y desvió la mirada cuando Aiden se percató de esto.

 

—¿Qué hay ahí?

—Hice esto cuando tenía más o menos su edad —Aiden comenzó a ojear las páginas una por una —. Debería estar por aquí…

 

Sasha se colocó junto a Leo, abrazó su mochila y observó con más atención a su peculiar maestro. Charizard estornudo y se acurrucó junto a una roca, Leo exhaló y se recostó en el suelo a observar la pokeball de Geospirit.

 

—¿Crees qué lo lograremos? —preguntó Sasha —. Hablo de encontrar a mamá.

—Sin duda —Leo apuntó el dedo a Aiden —. Creo que lo conseguiremos mientras él este cerca.

—¡Lo tengo! —Aiden arrojó la libreta y Leo por poco la deja caer al fuego.

—¿Qué es esto? —preguntó el chico confundido.

—Es una lista, no son todos pero hay bastantes.

—¿Lista? —Sasha tomó la libreta y comenzó a leerla en voz alta —. Garchomp, Darmanitan, Salamence, Golispood, Gigalith, Steelex, Flygon Umbreon… —Y siguió y siguió por un momento.

—¡Es una lista de pokemom base! —reconoció Leo poco después de tomar la libreta entre sus manos.

—Solamente algunos —contestó Aiden —. Aún hay más, pero es un comienzo.

—¿Podemos quedarnos con el? —preguntó Leo.

—Todo suyo…

 

Aiden se recostó y no tardó en dar la vuelta al quedar profundamente dormido junto al fuego. Los chicos comenzaron a ojear el viejo cuaderno y Leo comenzó a comparar sus notas con las que Aiden había tomado.

El tiempo pasó y el chico siguió leyendo hasta el amanecer, bostezó cuando el reflejo de la luz golpeó su rostro y justo cuando se acomodaba para dormir un poco Aiden lo levantó bruscamente.

 

—¡Arriba! —ordenó.

—¿Qué pasa? —preguntó Sasha malhumorada —. Es muy temprano todavía.

—Tenemos problemas… —Aiden tomó varias pokeball de su cinturón y se preparaba para lanzarlas.

 

El grupo se encontraba completamente rodeado, arriba en los árboles, en la superficie del agua, en medio de los árboles. Pokemon de todos tipos y tamaños los observaban cuidadosamente, manteniendo la distancia.

Un Ursaring se acercó por detrás y tomó a Aiden con la guardia baja, Charizard gruñó pero Leo evitó que se moviera de su lugar para comenzar a atacar. El pokemon de fuego observó a su entrenador dudoso y aceptó la orden cuando este asintió.

 

—¡Hay que hacer algo! —dijo Sasha con un rostro pálido por el miedo.

—Son demasiados —respondió Aiden observando en todas direcciones.

—Están buscando algo… —comentó Leo al analizar el extraño comportamiento de los habitantes del bosque —. Es como si…

 

Entonces el chico se agachó y avanzó lentamente hasta sus cosas, Ursaring lo observó atentamente y acercó más su hocico para olfatearlo mejor. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Leo pero no sé detuvo y sacó la pokeball de Geospirit.

Aiden se mantenía alerta, en caso de ser necesario Corviknight y Charizard podían ser sus únicas oportunidades de salir vivos de ahí. Sasha tragó saliva cuando Leo se levantó y arrojó hacia ella la pokeball de Eolospirit y asintió.

 

—¿Estás seguro de esto? —preguntó

—¿Tienes alguna otra idea? —Leo respiró profundamente —. A la cuenta de tres.

—Uno… —Sasha comenzó la cuenta regresiva.

—Dos… —Leo sintió una gota de sudor bajar por el lado izquierdo de su rostro.

—Tres —los hermanos dejaron salir a sus respectivos pokemon y estos se sacudieron al tocar el suelo.

 

La gran cantidad de pokemon observó a los dos pequeños y se acercaron lentamente. Geospirit se quedó quieto mientras que Eolospirit pareció no darle importancia y comenzó a jugar con una piedra a su derecha.

Aiden bajó las pokeball que sostenía y dejó de contener la respiración, entonces el grupo de pokemon dirigió toda su atención sobre él y su rostro se tornó pálido.

 

—¿Yo también? —preguntó.

—Parece que vinieron sólo a verlos —respondió Leo —. Deja salir a Pyrohawk y seguro se irán.

—Eso espero… —el rostro de Aiden se ensombreció —. Ella detesta estar rodeada…

 

El muchacho presionó el botón de la pokeball y el rayo de luz rojo dejó libre al imponente pokemon. Pyrohawk batió sus alas en el aire con majestuosidad antes de aterrizar en el brazo de Aiden.

Un silencio se propagó a lo largo del bosque en un instante y el elegante pokemon se percató de todas las miradas a su alrededor. Aiden percibió el aumento de temperatura sobre su brazo y su cara reflejó la resignación de su alma.

Pyrohawk emitió un agudo graznido y sus plumas lanzaron fuego, Leo y Sasha se arrojaron al suelo rápidamente y el grupo de pokemon se dispersó tan rápido como llegaron. Ursaring cayó al suelo asustado, Pyrohawk alzó vuelo y rápidamente se escondió detrás de Charizard.

 

—¡Es una gallina! —exclamó Sasha.

—Sólo es tímida —dijo Leo.

 

Aiden quedó inmóvil con el brazo arriba y parte de su cabello achicharrado por el fuego del pokemon y cayó noqueado cuando Ursaring se acercó a olerlo. Los hermanos se observaron un momento y comenzaron a reír sin parar mientras Pyrohawk trataba de hacer todo lo posible por ocultarse.

Notas:

PD: Como me da algo de pereza pensar. Las vacantes para equipos siguen abiertas si les gustaría ver al suyo por aquí :D 

Esta historia archivada en http://www.fanfic.es/viewstory.php?sid=75060