Una navidad para recordar by Josie

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 Una navidad para recordar by Josie
Summary:

Este es un Two Shot navideño.

Vegeta es el presidente de una empresa multimillonaria, por eso siempre se la pasa trabajando y nunca tiene tiempo para divertirse, el tiempo lo ha vuelto frío y solitario.

Lleva cinco años sin festejar la navidad, pués por una descepción él dejó de creer en su magia y le perdió el sentido. 



Pero la vida le dará una gran lección, porque está navidad algo muy importante va a sorprenderlo.



Categories: ANIME/MANGA, DRAGON BALL (SAGAS) Characters: Vegeta

Generos: General, Romance, Universo Alternativo

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 2 Completed:Word count: 7391 Read: 1030 Published: 21/12/2012 Updated: 27/12/2012
Summary:

Este es un Two Shot navideño.

Vegeta es el presidente de una empresa multimillonaria, por eso siempre se la pasa trabajando y nunca tiene tiempo para divertirse, el tiempo lo ha vuelto frío y solitario.

Lleva cinco años sin festejar la navidad, pués por una descepción él dejó de creer en su magia y le perdió el sentido. 



Pero la vida le dará una gran lección, porque está navidad algo muy importante va a sorprenderlo.



Categories: ANIME/MANGA, DRAGON BALL (SAGAS) Characters: Vegeta

Generos: General, Romance, Universo Alternativo

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 2 Completed:Word count: 7391 Read: 1030 Published: 21/12/2012 Updated: 27/12/2012 Vegeta, el mezquino millonario by Josie
Author's Notes:

Espero les agrade

:)

Author's Notes:

Espero les agrade

:)

21 de Diciembre:

El despertador sonó tan puntual como siempre. Se levantó segundos antes de que sonará y antes que nada se puso al tanto de las últimas actualizaciones de la bolsa de valores. Continuó con su rutina de ejercicios y a las 6:30 ya estaba listo para una ducha mientras escuchaba un poco de música clásica. Se secó rápidamente, se puso crema humectante y afeitó. Luego comenzó a vestirse: de su impecable armario sacó un traje satinado en color negro (saco, chaleco y pantalón), una camisa blanca, corbata y pañuelo en color violeta, todo eso en conjunto con unos calcetines oscuros y zapatos perfectamente lustrados.

 

A las 6:45 ya estaba sentado tomando su almuerzo y enterándose de las últimas noticias con el periódico. A las 6:55 se levantó y volvió al baño: higiene bucal y un poco de colonia, maletín en mano, teléfono móvil, localizador y listo para un nuevo día.

 

Afuera estaba helando, el invierno era tan crudo pero aún así la gente salía de sus casas para conseguir todo para tener una ''dulce navidad''. Calles abarrotadas de familias sonrientes, de niños chimuelos esperando que Santa les traiga los que desean, enamorados besándose bajo el muérdago, abuelos contando historias junto a un brillante árbol navideño, amas de casa preparando un pavo, esposos comprando sidra y chocolates... toda esa gente esperando la navidad como si fuera la gran cosa. Al menos eso pensaba Vegeta King, el presidente del emporio King, amo y señor de la Capital del Oeste, el hombre más egoísta, frió y solitario del mundo; siempre acompañado de un maletín, una gabardina y unas gafas oscuras; solitario viajando en su limousina en caso de tener que verse en la necesidad de salir para cerrar algún trato, pero comúnmente siempre estaba en su oficina ubicada en el Décimo piso.

 

Esa oficina era enorme: Un escritorio de caoba al fondo, un gran librero trás este, la típica silla de respaldo alto de cuero negro y un par de sillas del mismo color al frente. En el centro: una mesita de vidrio con patas de metal en color negro haciendo juego con un sillón negro de cuero, el cual tenía meses sin ocuparse. El resto: paredes en tonos blancos y una de cristal, un piso laminado de madera, tan brillante como espejo; los típicos accesorios de oficina: computadora, impresora, papelería, un centro de mesa muy sobrio, lámparas y teléfonos, nada fuera de lo común.

 

-¿Directo a la oficina señor?-inquirió Turles, su chofer desde hacía varios años.

 

-No, debo pasar a reunirme con Table... ya sabes, esos estúpidos compromisos navideños.

 

-Como usted ordene, señor.

 

-Buenos dias, Marron. Dime que compromisos hay para hoy, por favor- dijo mientras hablaba por teléfono- De acuerdo. Eso era todo, gracias-dijo y acto seguido colgó. Mientras llegaban revisó unas cotizaciones en su laptop, estaba tan concentrado que se sobre saltó cuando el auto se detuvo de golpe.

 

-¡Demonios!-exclamó asustado el chofer- ¿señor se encuentra bien?-inquirió preocupado.

 

-Si, pero, ¿qué demonios sucede?

 

-¡Esa loca se atravesó y casi me hace chocar!, ¡salió de la nada!... ¡creo que la maté!, ¡creo que la maté!, ¡señor, creo que la maté!-decía con gran nerviosismo y sin dar tregua. Vegeta quedo en silencio y se bajó del auto sin pensarlo.

 

Al acercarse la vio: ahí estaba la causa de ese sobresalto. Una mujer de cabellos azules y agarrados en un chongo despeinado, usaba una común gabardina caqui y zapatillas negras, al lado de ella estaban regados varios juguetes, dulces y un pavo. Ella lo miraba con rencor.

 

-¡Oiga desgraciado!, ¡casi me mata!-reprochó ella, él de forma caballerosa le extendió la mano para levantarla- ¡No necesito de su ayuda!- espetó mientras recogía sus cosas.

 

-Mire, señorita. Usted fue la que se atravesó, no es ni culpa mía ni de mi chofer que usted no sepa cruzar calles. Para la otra fíjese por dónde camina.

 

-¡Ah!, por supuesto-dijo en tono irónico- ustedes los ricos no saben lo que es cruzar una calle. Si, porque se sienten superiores ahi, en sus limusinas de lujo manejadas por choferes gorilones.

 

-Al parecer no le ha pasado nada... me retiro- dándo media vuelta para entrar a su auto.

 

-Idiota...-pronunció ella. Pero al tratar de dar un paso cayó sobre el pavimento.

 

-Lo que me faltaba...-murmuró al verla y no le quedó de otra que ayudarla a levantarse.

 

-¡Ya le dije que no necesito de su ayuda!

 

-Mire,señorita. Lo último que quiero son problemas, así que déjese de tonterías, con su necedad me retrasa más-dijo mientras la hacía entrar al auto.

 

-¿Quiere que vayamos directo al hospital, señor?-inquirió Turles.

 

-¡No!, nada de hospitales, debo ir a casa, ¿puede llevarme a mi casa?

 

-Turles, la señorita...?-viéndola en espera de que dijera su nombre.

 

-Bulma.

 

-La señorita Bulma te va indicar como llegar a su...casa-pronunció y segundos después regresó a hundirse en sus balances. Pero aunque trató de concentrarse, aquella mujer no dejaba de hablar con su chofer, charlaban sobre sus familias; Turles contaba algunas anécdotas sobre sus hijos y esposa, la mujer hablaba de sus padres y amigos. Nada relevante.

 

-Allí es, Turles...-dijo señalando su casa, el barrio era un clasemediero pintoresco, a Vegeta le pareció familiar, y lo era, de inmediato recordó el porqué.- muchas gracias señor....?

 

-Vegeta King-respondio con sobriedad.

 

-Un momento...-pronunció con asombro- ¿Vegeta King, el dueño de empresas King?

 

-El mismo- respondió orgulloso con sonrisa ladina.

 

-El exitoso empresario frió y ambicioso que quiere adueñarse de este histórico vecindario para construir un edificio mas de su emporio...

 

-Si lo dice de esa manera, suena poco favorecedor-dijo cínicamente- Enviaré a Turles para que nos pase la factura del hospital, ¿de acuerdo?

 

-No hace falta, señor King. No recibiré nada que venga del hombre que intenta destruir el lugar donde nací...-soltó con rencor antes de salir del auto.- Adiós, fue un placer conocerlo señor Turles.

 

-Es una loca, y yo que me ofrecí a ayudarla... esta gente es totalmente estúpida. Turles, vayamos directo a la oficina...

 

-Como ordene, señor.

 

De camino a la oficina todo transcurrió de modo normal. Al llegar ordenó un café (expreso sin azúcar ni leche), y como todo adicto al trabajo comenzó a organizar las estrategias para el próximo año, pero una hora después alguien irrumpió en su impecable 'guarida'.

 

-¡Vegeta!- reprendió el hombre.- estuvimos esperando que llegaras, ¿porqué siempre nos dejas plantados?

 

-Primero que nada ya te he dicho que odio que entres así a mi oficina, una cosa es que seas mi hermano y una muy distinta es que irrumpas en mi privacidad.

-Esta también es mi empresa y no pienso pedir permiso para entrar a la oficina de mi hermano- respondió con simpleza y tomando asiento en el sofá de cuero-Vaya... esto si que es cómodo... lástima que no tenga un uso- disponiéndose a recostarse.

 

-¡Ni se te ocurra!, ese sofá es una pieza de diseñador bastante costosa.

 

-Vegeta... es solo algo material.

 

-¿A qué viniste?

 

-Mi padre quiere verte... Gure preparará una cena especial para hoy y esperamos que esta vez si asistas.

 

-¿No se supone que navidad es dentro de tres días?

 

-Sí, pero nunca es un mal momento para tener una buena cena familiar. ¿Vendrás?

 

-No. Tengo cosas que hacer, estaré muy ocupado.

 

-Vegeta... somos tu familia. Tan solo te pedimos un momento de convivencia... hace cinco años que no vas a las fiestas de cumpleaños ni a las cenas navideñas.

 

-¿A caso no les llegaron los regalos?

 

-No se trata de lo material, se trata de tu familia. A veces parece que no tienes corazón... ¿en qué momento te volviste así de mezquino?

 

-En el momento en el que descubrí que todo eso son pérdidas de tiempo y dinero.

 

-De acuerdo... al menos avísale a papá que no irás-dijo decepcionado y salió del lugar. Vegeta respiró hondo y regresó al trabajo, pero ni bien pasaron 10 minutos cuando tocaron a la puerta.

 

-Demonios, ¿acaso hoy es el día de fastidiar a Vegeta?...adelante.

 

-Buen día, señor Vegeta.

 

-Contador Son, ¿qué necesita?-inquirió arqueando una ceja.

 

-Pués...lo que pasa es que... nosotros, queríamos saber si nos dará el día libre en navidad-dijo con cierto aire de temor.

 

-Navidad...-pronunció levantándose y caminando con las manos en los bolsillos del pantalón. Dió unos pasos y se colocó frente a la pared de cristal que le regalaba una vista panorámica de la ciudad- Goku Kakarotto Son, eres mi mano derecha, mi hombre de confianza. ¿Para qué querría un hombre como tú festejar una fecha como esa?

 

-Pues... por mi familia.

 

-¿Por tu familia?, ¿acaso eres casado?-inquirió con sorpresa.

 

-Sí. Tengo 10 años de casado.

 

-Vaya... no lo sabía-respondió con simpleza.

 

-Es por eso que me han pedido que hable con usted. Mire, es navidad, es un día especial, un día que todos queremos pasar al lado de la gente a la que queremos.

 

-Cursilería. La bolsa de valores nunca descansa, la competencia aprovecha momentos como esos para llevarnos la delantera. La navidad no es más que un truco publicitarío para que la gente patética e ingenua gaste hasta el último centavo en regalos estúpidos y cenas horrorosas. ¡De ninguna manera!... ¿sabes qué?, estoy harto... avisale a Marrón que posponga la junta administrativa hasta las cinco.

 

-Como usted ordene, señor- asintió anonadado. Vegeta tomó su abrigo y salió a caminar un momento. Estaba enfadado de la navidad, siempre tenían una escusa para celebrar.

 

Caminó a lo largo de la acera y el panorama era el mismo: navidad por aquí y por allá. Gente a bordo de bicicletas adornadas con cuernos de reno y gorros de Santa Claus. Un tipo disfrazado del Grinch le saludó y él lo ignoró, ni siquiera le volteó a ver a través de sus lentes de sol.

 

''Necesito un café...''-pensó antes de entrar a la cafetería. Entró, compró un expreso sin crema y sin azúcar. Con más calma se dirigió de regreso a la oficina.

 

Su café fue vaciado directamente sobre su carísimo abrigo. El vaso cayó al suelo al igual que sus gafas oscuras.

 

-¡Mi abrigo!, ¡mis gafas!- exclamó exageradamente y levantando los lentes. Volteó a ver la causa de su accidente y la descubrió.

 

-¿Se encuentra bien, señorita?-inquirió un transeunte que le ayudó a levantarse. Iba abordo de su bicicleta navideña y chocó contra una señal de alto, empujando en el acto a Vegeta.

 

-Si, muchas gracias, estoy bien-dijo con una sonrisa en los labios y sosteniendo su bicicleta.

 

-¡De nuevo tú!, ¿es que acaso quieres hacerme la vida de cuadritos?

 

-¡Tú eres el que me está molestando!... creéme, si hubiera sabido que me iba a encontrar contigo jamás hubiera salido de casa.

 

Vegeta le dedicó una mirada glacial y se dispuso a caminar.

 

-¡Oye, pequeño!, ¡no me dejes con la palabra en la boca!- protestó mientras lo seguía.

 

-¿Pequeño?, estas realmente loca, mujer.

 

-Me llamo Bulma, ¡Bul-ma!, no mujer.

 

-Y yo Vegeta, no...pequeño-dijo con repugnancia sin detener su paso.

 

-Jajajaja-rió ante la respuesta.

 

-¿Porqué me sigues?

 

-Tú... He vivido desde que tengo memoria en ese vecindario. Mis padres dependen totalmente de mi y de esa casa, la cual es también una pensión. Por favor, detenga esto, se lo suplico.- imploró sinceramente.

 

-Mire, señorita Bulma. Es posible que su historia sea tan conmovedora como la de muchos a su alrededor. Pero no perderé un negocio tan importante solo por una casa. ¿Cuánto quiere?-sacando su chequera.

 

-¿Usted cree que puede comprar a todo el mundo con su cochino dinero?, ¡Pues se equivoca!, ¡esa casa no tiene valor monetario!

 

-Por supuesto que lo tiene: TODO en esta vida tiene un valor monetario, hasta eso que llaman amor tiene una cifra en billetes...-anunció indiferente.

 

-¡Es increíble que exista alguien tan mezquino!, ¡mezquino!

 

-Miré, no será ni la primera ni la última vez que soy nombrado de ese modo, si su intención era insultarme.

 

-¡Vamos!, ¡se lo suplico!, por lo menos posponga la demolición.

 

-Sus vecinos ya vendieron las propiedades.

 

-Sí, pero a algunos solo los desalojaron... otros se niegan a irse y... nosotros seguimos pagando la hipoteca.

 

-Si no me equivoco ya le ofrecieron una cantidad, ¿no?

 

-Sí...

 

-Si gusta la puedo duplicar incluso triplicar. Además, si está hipotecada, es probable que el banco haga de las suyas y al final le de el dinero.

 

-Pero eso no es legal.

 

-Negocios son negocios ''pequeña''. El fin justifica los medios.

 

-Vamos, pronto será navidad y...

 

-La navidad es un maldito truco publicitario. No tiene otro sentido que no sea gastar dinero a lo idiota-interrumpió súbitamente.

 

-¿No festeja la navidad?-inquirió sorprendida.

 

-Cinco años y créame: no la extraño.

 

-¿Porqué?

 

-No creo en ese tipo de estupideces... ¿sabe?, pierde su tiempo al tratar de persuadirme. Acepte mi cheque y váyase.

 

-¡No!, ¡un momento!, usted ha dejado de creer en la magia de la navidad, ¿no?-inquirió creativamente.

 

-Así es. No le veo ningún sentido a festejar esas ridiculeces.

 

-¿Y si yo le demostrará lo contrario?-él arqueó una ceja y detuvo su paso una esquina antes de llegar al edificio- ¿qué tal si yo le hago ver que está equivocado y que la navidad es mucho más de lo que usted piensa?

 

-Imposible. Yo nunca cometo errores. Además, ¿para qué?

 

-Si yo le muestro el verdadero sentido de la navidad, usted detiene la demolición y nos devuelve nuestras propiedades- él entrecerró los ojos- pero, si resulta que usted tiene razón: yo le dejo mi casa sin pedirle nada a cambio.

 

-¿Nada?, ¿ni un centavo?

 

-Ni un centavo. Y usted será libre de seguir ampliando su emporio. ¿Qué dice?

 

-Me parece razonable. Espero no se retracte al final, cuando yo resulte ganador.

 

-Entonces, lo veo mañana a las 12:00 pm.

 

-¿Para qué?

 

-Para comenzar a mostrarle el verdadero sentido de la navidad- dijo y esbozó una bella sonrisa, la cual no causó reacción alguna en el indiferente Vegeta.

 

Vegeta regresó a su fortaleza.

 

22 Diciembre

 

Al día siguiente comenzó su rutina: ejercicio, bolsa de valores, ducha, música clásica, ropa impecable, desayuno, colonia, higiene bucal, maletín, celular, limousina y oficina...

 

-Buen día señor King, ¿le traigo su expreso?

 

-Si, por favor Marron. Y también traeme el balance de hoy.

 

-Como ordene-asintió la chica saliendo de la oficina.

 

Otro día, mas negocios que cerrar. Recordó la cena a laque Table le había invitado, seguramente estaría reclamándole muy pronto.

 

-¡Vegeta, eres un miserable!-reprochó Table entrando bastante molesto al lugar y sin cerrar la puerta.

 

-Mira, tuve cosas que hacer. Ya te lo había dicho y de una vez te digo que no pienso festejar la estupidez esa de la navidad, se lo he dicho a Kakarotto y t lo iré a ti: es solo un truco publicitario.

 

-¿Y porqué habrías de decirle eso a Goku?

 

-El muy ingenuo me pidió que les diera el día de navidad libre...

 

-¡Eres un miserable!- exclamó consternado- Es en serio Vegeta, una cosa es que tú no lo festejes y otra muy distinta es que obligues a laborar a tus empleados. Es inhumano, ellos no son máquinas.

 

-Para eso les pago.

 

-Yo también tengo autoridad en la empresa... ¡Goku!-llamó volteando hacia la puerta.

 

-¿Me hablaba señor?

 



-Sí, yo te hablaba. Ayer le pediste la navidad libre para ti y todos tus compañeros.

 

-Así es, pero el señor Vegeta ya ha dicho que ese día lo trabajaremos.

 

-Pues, diles a todos que yo digo que no solo estarán libres ese dia, sino también el 24- dijo esbozando una sonrisa, Goku sonrió ampliamente.

 

-¡Gracias señor!, ¡muchas gracias!- dijo.

 

-Pero, anda, ¡ve a avisarles a todos!

 

-¡Eres un idiota!, ¿con qué derecho le das dos días libres a mis empleados?-cuestionó molesto.

 

-Con el derecho que me da ser dueño del 50% de la empresa.

 

-No me importa, yo puedo adelantar el trabajo sin su ayuda...

 

-Tienes que dejar esa actitud tan mezquina. ¿Porqué te niegas a aceptar que es una bella fecha?

 

-Ya me cansé de repetirlo.

 

-Se que Diane te dejó en la víspera de navidad, pero ese no es motivo para comportarte como un idiota con el resto del mundo. No eres el único con problemas.

 

-Nos íbamos a casar... y eso me hizo descubrir que no tiene sentido todo esto, al final la gente te termina descepcionando.

 

-Preferiría que fueras un Playboy conquistador y no un solterón amargado de 35 años.

 



-¿Tienes algo más que decir?

 

-No...-dándo media vuelta, pero se detuvo en el umbral de la puerta- hermano... no sabes cuanto deseo que llegué alguien que llene tu corazón al punto de que recuperes tu humanidad.-dijo y acto seguido cerró la puerta.

 

-Cretino...-resopló recargando la espalda en el respaldo de la silla.

 



Más tarde estaba terminando los detalles de un nuevo proyecto cuando...

 

-Disculpe señor King, pero en la recepción hay una señorita que lo busca, dice que tiene una cita con usted-dijo la chica.

 

-¿Conmigo?

-Sí, no parece estar bien de la mente, porque dijo que le iba a ''mostrar el verdadero significado de la navidad'', y todos sabemos que usted es demasiado frió como para...-se detuvo en seco al darse cuenta de que estaba hablando de mas- lo siento...

 

-Hazla pasar...-respondió dirigiendo la vista a una pila de papeles que debía firmar.

 

Minutos después apareció frente a él. Usaba la misma gabardina y zapatos, también el peinado, solo que ahora su vestido era azul y no negro.

 



-Wow... bonita oficina...-murmuró observando el lugar- y vaya que tiene un linda vista- acercándose a la pared de cristal. Vegeta se puso de pié y se paró a su lado con las manos en los bolsillos.

 

-Pensé que no vendría.

 

-Pués pensó mal. ¿Listo para irnos?

 

-¿Irnos a dónde?

 

-Usted no pregunte y acompáñeme.

 

Vegeta no sabía lo que la chica planeaba, para él era un completo misterio. Cuando intentó tomar la limousina ella se rehusó y lo obligó a tomar el transporte público.

 

-No me diga que nunca se había subido a un autobus.

 

-Pués si le digo...Por todos los cielos, ¿cómo obtuvo su licencia este sujeto?

 

-Relájese, ya casi llegámos.

 

-¿A dónde?

 

-Ahí...- señalando el parque de diversiones.

 

-Yo nunca he entrado a un lugar como ese...

 

-Pués ahora lo hará-dijo sonriente. Pidió la parada y él permaneció estático- ¡Andé!, ¡tenemos que bajarnos!, no tenemos todo el día-lo apuró la chica.

 

Torpemente la siguió hasta la taquilla, ella pidió 20 boletos.

 

-Son 20 dllrs-dijo el tipo de taquilla (usaré los dólares como moneda).

 

-Dijo que son 20 dllrs-replicó ella volteando a ver a Vegeta, quien instintivamente sacó una tarjeta de crédito.

 

-¿Acepta tarjeta?

 

-Si.

 

Recivieron los boletos y Bulma lo tomó de l mano arrastrándolo hacia un juego.

 

-¿Qué es esto?-inquirió extrañado.

 

-Se llama 'Galeon pirata', se siente fantástico cuando bajas. Ven...- jalándolo para subir al juego.

 

-Espero que su intención no sea asesinarme.

 

-Le aseguro que no-guiñéndole un ojo, él frunció levemente el entrecejo y el juego comenzó. Al principio trató de no sobesaltarse, pero cuando el juego tomó velocidad, sintió como si las entrañas se le fueran a salir por la boca.

 

-¡Demonios!- resopló aferrándose a la barra. Ella se agarró fuertemente de su brazo.

 

-¡AAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!-gritó ella al igual que los demás pasajeros.

 



Consumieron todos los boletos, Vegeta a pesar de su rigidez, se divirtió como niño, en verdadla había pasado bien.

 

-¿Logre mi cometido?-inquirió al final del día.

 

-Aún no. Además, el parque de diversiones está abierto todos los días, no solo en la vísperade navidad.

 

-¿Y qué tal las rebanadas de Panforte?, o el Santa con el que me tomé fotos, aunque por cierto usted no quizo.

 

-Bah... miré, no puedo darme el lujo de perder mucho tiempo. Y recuerde que solo le quedan dos días.

 



-De acuerdo, estó es un reto. ¿Nos vamos?

 

-No, mandé a llamar a mi chofer. Es tarde para tomar transporte público.

 

-Bueno, yo sime voy



-De ninguna manera. Yo la llevaré hasta su casa. Estos rumbos son peligrosos a estas horas del dia.

 

-Bueno, ya que insiste...

 

No tardó mucho para que aparecierá Turles con la limousina.

 

El día fue divertido, pero no tenía idea de lo que le esperaría los siguientes...

End Notes:

Espero les haya gustado y por favor comenten.

Después del día 25 publico el final :)

 

End Notes:

Espero les haya gustado y por favor comenten.

Después del día 25 publico el final :)

 

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Author's Notes:

Me tardé un poquito, pero aquí vuelvo con el final de esta romántca historia.

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Me tardé un poquito, pero aquí vuelvo con el final de esta romántca historia.

23/ 24 Diciembre



Rutina: Despertar, baño, ropa, desayuno, maletín, limousina, oficina...

 

Las calles estaban cubiertas de una delgada capa de nieve, los niños brincaban contentos y mostrando los huecos entre los dientes. Los abuelos comían muégano junto a sus nietos y luego alimentaban a las palomas (ratas voladoras) en el parque repleto de sonrientes e ingenuos personajes.

 

Mujeres jóvenes usando el típico gorrito de Santa Claus y lo más ridículo eran los varones haciendo lo mismo. Patético.

 

Esta vez no se dedicó a revisar ningún trabajo en su laptop, no, solo se limitó a observar a las personas por la ventana. Necesitaba averiguar que rtenía de especial ese momento, necesitaba con urgencia saber que es lo que Bulma iba a demostrarle. Todas las noticias, análisis y comparativas de los mejores smartwatches del mercado. Todo Smartwatch, smartbands y pulseras de actividad

 

De nuevo pidió su expreso sin azúcar y sin crema. Amargado.

 

-¿Alguna novedad, Marron?

 

-Ninguna, señor. Tenga, el balance para hoy-dijo la joven, y fue cuando por primera vez Vegeta descubrió que ella era rubia, quizás no hubiera sido tan relevante, pero él a menudo criticaba a las rubias, incuso delante de ella con frases como '' este trabajo es tan malo que parece hecho por una rubia'' o ''estas cifras son tan estúpidas como una rubia''. Se sintió avergonzado, al fin de cuentas esa muchacha era muy valiosa para la empresa y siempre estaba ahí para lo que necesitara.

 

-Marrón... discúlpame.

 

-¿Porqué señor?-inquirió asombrada.

 

-Yo... los comentarios sobre las rubias...

 

-No se preocupe, no tiene importancia.

 

-Solo debes saber que, tú no eres así. Al contrario, eres sumamente valiosa para la empresa y eres muy eficiente.

 

-Gracias señor, en verdad, gracias-asintió con humildad.

 

Imaginó que Bulma llegaría al medio día, pero, ¡oh sorpresa!, a las 9:00 am ya estaba en la oficina. Marron, Goku y el resto del equipo la veían con curiosidad en la recepción, esperando con su gabardina, un vestido color durazno, unas zapatillas negras y ahora con un sombrero negro adornado por un listón durazno.

 

-Señor King, lo buscan en recepción-dijo Marron por medio del teléfono.

 

-¿Quién?-inquirió firmaba unos papeles junto al jefe de personal, Raditz.

 

-La misma señorita simpática de ayer.

 

-¿Qué?, ¿a esta hora?...-



-¿Le digo que se retire?

 

-No, hazla pasar- volviendo a firmar- ¿no hay mas cosas por firmar?

 

-No, señor. Todo está en orden.

 

-Bien.-dijo Vegeta. Raditz se retiró y de pronto apareció Bulma con una amplia sonrisa.

 

-Señor Vegeta, buenos días- saludo esbozando su perfecta sonrisa.

 

-Señorita Bulma, no pensé que llegará tan temprano. ¿Se ha caido de la cama?

 

-No, lo que pasa es que hay tantas cosas que mostrarle que no nos alcanzará una tarde.

 

-De acuerdo... pero antes, si a usted no le molesta, ¿podemos pasar por un café?

 

-Oh, eso suena a cita...-murmuró en voz baja mientras Vegeta revisaba su celular.

 

-¿Me decía?-

 

-Nada, ¿nos vamos?

 

Llegaron al café, y Bulma ordenó un capuccino con crema batida y canela espolvoreada. Vegeta la veía con sorpresa mientras ella comía una rebanada de pastel de chocolate, por supuesto, todo cargado a la cuenta de Vegeta King.

 

-¿Quiere probar un poco?

 

-Ehhh, no. No acostumbro consumir tan seguido esa clase de alimentos. Fue suficiente con el panforte de ayer.

 

-Pero, ni siquiera le ha puesto azúcar a su café, apuesto a que es demasiado amargo- tomando el vaso y sorbiendo un poco- ¿cómo puede beber algo sí?-inquirió extrañada.

 

''Vaya, esta mujer es demasiado atrevida...'' pensó mientras la observaba.

 

-En serio, la verdad yo no podría beber esto todos los días. ¿Sabe algo?, el azúcar es el dulce de la vida, un poco de azúcar alegra el día mas amargo.

 

No entendía a esa mujer, era algo extraño, la acababa de conocer y ya estaba tomando café con ella, pero lo que mas le inquietaba era: ¿porqué acepto?, ¿porqué aceptó seguir el juego si pudo haberse librado de ella con facilidad?, y la respuesta era un misterio.

 

Caminaron largo rato, durante el trayecto ella hablaba y hablaba sin parar.

 

-...y entonces preparé un pastel de vainilla-concluía otra de sus anécdotas. Sonreía ampliamente hasta que su rostro se descompusiera al voltear hacia la acera del frente.

 

-¿Qué le ocurre?-inquirió extrañado.

 

-Yo...ese, ese es mi exnovio-pronunció atónita.

 

-Pues se ve muy contento al lado de es peliroja-mientras veía la escena, aquel hombre abrazado de una exuberante peliroja.



-Él me dejó plantada en el altar... íbamos a casarnos, yo estaba muy emocionada usando un vestido blanco... era sencillo, pero no me importaba porque...era con él.

 

-¿Y qué pasó?

 

-Se fue con ella... ni siquiera fue bueno para dar la cara, solo se fue.

 

-¿Cuándo pasó?

 

-Hace dos años... es la primera vez que lo veo despúes de eso.-pronunció cabisbaja.

 

-Vienen hacia aca, ¿quiere que regresemos?-dijo al ver que estaban cruzando la avenida.

 

-No. Debo enfrentarlos...

 

El tipo y la peliroja se acercaron y sus rostros se tornaron sorprendidos al verla.

 

-Bulma...-pronunciaron al unísono.

 

-Ava, Yamcha... hace tanto sin verlos-dijo con un sonrisa forzada. Ambos sonrieron, ella notó que iban tomados de la mano, de pronto todos los recuerdos de aquel triste día se le vinieron a la mente.

 

-¿No nos piensas presentar a tu amigo?-cuestionó la mujer, a leguas se le notaba lo vulgar, pues le había lanzado una mirada coqueta a Vegeta.

 

-Ah, él es mi...

 

-Su prometido, Vegeta King-se apresuró a contertar y extendio la mano para saludarlos. Bulma lo miró con sorpresa pero disimuló rápidmente y le tomó la mano.

 

-Yamcha Thief y ella es mi esposa Ava Thief... no sabía que estabas comprometida-diciéndo esto último a tono de reproche.



-Es imposible que una mujer como Bulma esté sin compromisos, me considero afortunado.

 

-Ya lo creo...-pronunció sin ánimo. Ava comenzó a reir.

 

-¿Ocurre algo cariño?-inquirió Yamcha.

 

-No,es que, es gracioso, se llama Vegeta King, justo igual que el millonario dueño del emporio King, jaajaja.

 

-Tal parece que soy famoso...respondió.

 

-¿Estas diciendo que eres el presidente de empresas King?-inquirió con gran sorpresa Yamcha.

 

-Así es, el mundo es un pañuelo, ¿no?

 

-Si...-pronunciaron ambos aún con asombro.

 

-Cariño, no les hagamos perder más tiempo, seguro tienen cosas mucho más importantes que hacer que hablar con nosotros-intervino Bulma.

 

-De acuerdo. Fue un placer conocerlos. Ava, Yamcha- dijo mientras caminaba de la mano con una nervisísima Bulma. Tuvo que arrastrarla técnicamente, pues ella estaba demasiado temblorosa por el encuentro. Pararon en una lujoso restaurante.

 

-¿Les ofresco algo?-inquirió el mesero.

 

-Un vaso con agua para la señorita y para mí un escoses en las rocas.

 

-No, yo quiero un tequila doble, por favor.

 

El mesero volteó a ver a Vegeta en espera de su aprobación.

 

-Traígale lo que ordenó, por favor-asintió. Luego de que les llevaran su pedido, Bulma tomó el vaso y de un trago se lo terminó, carraspeó un poco. Vegeta arqueó una ceja el ver la escena.

 

-Deberías tomar con mas calma, no quiero que te embriagues antes del atardeccer.

 

-Soy una estúpida, ¿verdad?. No debería de ponerme así por un tipo como ese... pero... usted la vió, es una modelo y yo... solo soy yo. Me siento tan idiota, tal vez no soy lo suficientemente buena para estar con un hombre...-dijo en tono melancólico.

 

-Vamos, no debería decir eso. Además... él no se veía muy bien, apuesto a que ha bajado algunos kilos desde la última vez, sí, luce esquelético.

 

Ella sonrió.

 

Salieron y caminaron de nuevo.

 

-Entonces, ¿a dónde me llevará ahora?, ya es un poco tarde...

 

-A casa-respondió mirandole a los ojos.

 

Llegaron muy pronto, pues vivía cerca de ahí. Vegeta prefirió no hacer preguntas y tomó asiento en la pequeña sala, era muy acogedora. Tan pronto se sento llegó una amable señora ofreciéndole galletas, pastelillos y té.

 

-Bien, Vegeta, ¿quiere que le sirva mas comida?-inquirió Bulma durante la comida.

 

-Eh, si, por favor.

 

Comieron y mientras lo hacian conversaban. Era algo que ya había olvidado, tenía años sin disfrutar una comida en familia con ese calor de hogar.

 

-Bueno, nosotros vamos a salir, regreso alrato papá-dijo Buma antes deque se fueran.

 

-De acuerdo, estaré tranquilo mientras estes aompañada de este joven tan serio-

 

-Que guapo, me alegra tanto que tengas un novio tan guapo como este-agregó felizmente la señora Brief.

 



-No, mamá, estas equivocada, el señor Vegeta no, no es mi...-siendo interrumpida por un recién llegado.

 

-¡Hola, hola familia!, ¿a está lista la comida?, Bulma, veo que tienes novio nuevo, mucho gusto jovencito, yo soy el honorable maestro Roshi-decía sin dar tregua y saludando.

 

-Eh...-pronunció anonadado Vegeta y solo se limitó a extender la mano para saludarlo.

 

-Él en realidad no es mi...-trato de arcular Bulma siendo interrumpida por segunda vez.

 

-¡Hola familia!, ¡señor y señora Brief, maestro Roshi, Bulma!, ¡que gusto de verlos!

 

-¿¡Kakarotto!?-inqurió sorprendido Vegeta.

 

-¿Señor King?, que sorpresa verlo aquí-anunció con sorpresa.

 

-No, no me digas que Kakarotto es tu...-dirigiéndose a Bulma con leve descepción.

 

-¡No!-espetó Goku asustado- mi, mi linda esposa no tarde en entrar, fue por unas cosas de nuestro niño n.n

 

-¡Ahh...!-suspiró con alivio Vegeta, Bulma sonrió.

 

-¿Ya iban de salida?-inquirió el maestro Roshi.

 

-Pues...-pronucio Vegeta.

 

-Señor King, por favor, acompáñenos a cenar- suplicó Goku.

 

-¡Hola a todos!-saludó una guapa mujer de cabellos negros que tenía de lamano a un pequeño niño.

 

-¡Milk!-saludaron todos.

 

-Milk, cariño, déjame presentarte a una persona muy especial.

 

-Si...-dijo ella dubitativa.

 

-Ven cariño, tepresento a mi jefe, el señor King-dijo sonriente- señor King, ella es Milk, mi esposa.

 

-Ah... gusto en conocerla señora Son-saludó Vegeta.

 

-Y este pequeño, es mi hijo Gohan n.n

 

-Ho...hola niño...-pronunció tratando de sonreir.

 

-Mi Goku me ha platicado mucho de usted n.n

 

-Espero qiue hayan sido cosas buenas...

 

-Pero por supuesto que sí n.n-agregó sonriente Goku.

 

-Señor King, ¿nos acompañará a cenar?-inquirió Milk.

 

-Pues...-

 

-El señor King tiene...cosas, cosas que hacer-acotó Bulma.

 

-Sería un honor, en verdad señor King, nos encantaría que se quedara-insistió Goku.

 

-Siii, el guapo joven Goku tienen razón n.n-intervinola señora Brief.

 

-Pues...yo...

 

-Andele, quedese a cenar muchacho-dijo el maestro Roshi.

 

-En ese caso creo que debería quedarse Vegeta-agregó Bulma volteándola a ver él le devolvióuna mirada como la que un niño le dedica a su madre en espera de aprobación.

 

-Pu...pues, creo que... debería quedarme.

 

La cena fue rara para Vegeta, hacía tanto que no tenía una. Pese a que aquella idea de que era novio de Bulma no se las pudo quitar de la cabeza, no estaba del todo incómodo, a ellos de una extraña manera les pareció agradable la presencia de él tanto que lo invitaron a la cena de noche buena del día siguiente.

Las horas se pasaron volando, perdieron lanoción del tiempo entre las conversaciones y bromas.

 

-Y bien, ¿qué le pereció el día de hoy?, ¿le gustó la convivencia?-dijo Bulma mientras daban una caminata por el barrio que quería destruir Vegeta.

 

-Pues...tu familia es agradable. No sabía que Kakarotto fuera tu familiar.

 

-Goku es sobrino del mastro Roshi, quien vive en la pensión desde haces mas de 20 años.

 

-Oh...

 

-Supongo que Goku jamás le dijo que en este barrio vive su tio, ¿no?

 

-Así es, debió de habérmelo hecho saber...

 

-¿Y cree que hubiera habido alguna diferencia?

 

-No lo se, quizás, quizás...-siendo interrumpido por ella.

 

-No, admitalo, no hubiera habido diferencia. Se que apenas nos conocemos, pero yo veo que usted no es la persona fría que aparenta, usted puede cambiar su futuro y el de los demás sise lo propone- él permaneció con la vista al frente- ¿porqué se volvió así de mezquino?, y no me lo tome a mal, porque hoy no se ha portado de esa manera.

 

-Yo... ya se lo dije. No le encuentro sentido a festejar estas tonterías.

 

-No, se que hay algo más, vamos, ese no es motivo suficiente para dejar de lado un día tan especial.

 

-Por favor, dje de hacer preguntas, esta lograndoirritarme.

 

-¡Y ahí va denuevo!, ¡deje de ser mezquiny admita que hay algo que lo está matando por dentro!

 

-¡Déjeme en paz!

 

_No hasta que me lo diga-anunció firmemente y viendole a los ojos con intensidad.

 

-De acuerdo. Yo iba a casarme hace seis años en la víspera de navidad, el día 26. Mismo día en que la encontré en lacama con mimejor amigo. A nadiele importomisituación, todos fingieron compasion, mi familia organizó iestas y me dejaron solo con... con eso. No tenía sentido, a nadie le importa nada. No importa lo que usted diga, nada me hará cambiar de opinion.

 

-Lo siento...-susurró antes de abrazarlo. Él permaneció rígido y sorprendido ante la acción. Ella siguió abrazándolo élse limito al final a simplemtne darle una palmadita en la espalda.

 

-Yo...-pronunció dobitativo.

 

-Es hora de volver a casa...

 

-Sí...

 

Caminaron y se detuvieron en la puerta.

 

-¿Lo veré mañana?

 

-Solo si usted así lo desea.

 

-Por supuesto-sonrio ampliamente.

 

Sorpresivamente abrieron la puerta, todos estaban viéndolos y lo que hubiera sido una desedida normal cambió totalmente el rumbo de la amistad.

 

-¡Miren!-exclamó sonriendo la señora Brief.

 

-¡Están bajo el muérdago!-anunciaron al unisono la señora y el señor Brief, los demás se acercaron snrientes para er la escena. Bulma y Vegeta voltearon hacia arriba y descubrieron la ramita de muérdago.

 

-Sí... mamá, no había notado que lo colocaste...ahí-pronunció conla mente en blanco.

 

-¡Pero vamos, deben cumplir la tradición!-dijo el maestro Roshi.

 

-¿Tra-tradición?-dijo Vegeta abriendo los ojos como platos.

 

-Vamos, señor Vegeta, ustedebe besar a Bulma, es la tradición-dijo Goku.

 

-Pero se supone que es en Noche buena, hoy es 23, no es Noche buena-intervino Bulma.

 

-Mmmm... cariño, son las 12:05 am, oficialmente ya es Noche Buena-dijo el señor Brief mientras veía el reloj de su muñeca.

 

-Papá-

 

-¡Tan tarde!-exclamó Vegeta.

 

-Mañana no hay trabajo señor, vamos, no se desvie del tema, ¿la va a besar?-inquirió Goku.

 

-Debo recordarle que es de muy mal gusto negarle unbeso a una mujer intervino Milk, todos asintieron.

 

-Tiene razón...-dijo firmemente.

 

-No, mire, si no quiere, no importa, es una tontatradicion...-siendo interrumpida por Vegeta, quien la tomó por elmentón y le dió un dulce.

 

-¡Awww!, ¡qué romántico!-dijeron al unísono.



-Wow...-suspiró ella.

 

Luego de algunos comentariosacerca de lo bello que fueel momento...



-¿Ya se va señor Vegeta?

 

-Así es Kakarotto, llamaré a un taxi para que venga por mi, le he dado la noche libre a Turles...

 

-No,no se opreocupe, sino le molesta, Milk y yo vivimos cerca de su casa, podemos llevarlo.

 

-¿En serio?

 

-¡Claro!, sería un honor llevarlo.

 

-Bien, de acuerdo...

 

Goku entró a la casa para ir por Gohan quiense había quedado dormido. Vegeta permaneció afuera con las manos en los bolsillos de su gabardina.

 

-Hola...-dijo Bulma con una sonrisa en los labios.

 

-Hola-devolviéndole el gesto- Espero no me odie por el gesrto de hace un momento.

 

-No, no, porsupuesto que no, además, es una tradición navideña.

 

-Tiene que ver con el verdadero significado de la Navidad, ¿no?

 

-Así es Vegeta.

 

-Pues no se si deba decirlo, pero estamos justo bajo el muérdago.

 

-Es verdad-viendo hacia el muérdago- lo hicimos de nuevo- dijo volteando a verlo.

 

-Solo hay una solución-dijo él.

 

-Si, claro, solo una.

 

-Bien... con su permiso-anunció antes de tomarla entre sus brazos y besarla hasta quitarle el aliento.

 

-¿No cree que es demasiado pronto para esto?

 

-Usted lo ha dicho, es una tradición, hay que resopetarla. De otro modo no tendría sentido- ella sonrió y lo besó de nuevo.

 

-¿Lo veré alrato?

 

-Claro que sí... no me lo perdería...-sonriendo y besándola otra vez.



Goku y su familia lo llevaron a casa. Tan pronto entró al lugar sonrió y festejo lo sucedido. Quizás era muy rápido, tal vez era precipitado, pero no, no importaba, además, eso de que se necesite mucho tiempopara inciar una relación era demasiado errado, pues todo eso podía pasar ensegundos y urar toda una vida. Lo sabía, esa mujer era diferente, era especial, debía admitirlo, se estaba enamorando y solo la había conocido en tres días.

 

Casi no durmió pero se sentia tan vivo y diferente. Se despertó a las 9:00am y Repitió el mismo ritual excepto la parte en la que se dirige a la oficina. Se subió a su jaguar negro, había olvidado lo bien que se sentía conducir. Esta vez fue directo a buscar a Bulma.

 

Pero la escena que encontró no fue la mejor: ella estaba con aquel tipo, el tal Yamcha, él le estaba dando un beso. Ni un segundomás, arrancó y se fue quemando llanta. A lo lejos escuchó que la mujer le llamaba ''Espera, no te vayas'', pero no quiso detenerse: todas las mujeres eran iguales.

 

-¡Soy un idiota!, un completo idiota!, ¡la acabo de conocer y ya estoy inventando historias patéticas!-se reprochaba a sí mismo. Fue directoa la oficina, estaba vacía, era el único en el edificio.

 

Se refugió revisando proyectos, documentos y balances.

 

-¿Vegeta?-inquirió la voz familiar, hacía tiempo que no la escuchaba.

 

-Padre...

 

-¿Qué haces aquí solo en Noche buena?

 

-Trabajar, ¿acaso no se nota?

 

-Hijo, no me hables así.



-¿A qué has venido papá?

 

-Te busqué en tu casa y mi última opción de enconrarte era aquí. Pero vamos, ¿qué te ocurre muchacho?

 

-No tengo nada.

 



-Pase lo que pase ni tu ni tu hermano lograrán engañar a este viejo. Se que tienes algo, ¿cómo se llama?

 

Él abrió la boca y respondió: -Bulma.



-Por lo visto es especial.

 

-Era.

 

-Lo sigue siendo pero... ¿qué hizo para que estes tan descepcionado?

 

-Es una mentirosa. Todas son iguales.

 

-No, no las juzgues a todas por culpa de una arpía como Diane.

 

-Bulma es igual. Estaba con otro.

 

-Tal vez tiene una explicación.

 

-No la tiene. Y si la tuviera no me interesa saberla.

 

-¿Entonces te piensas quedar solo aquí, con tu amargura?

 

-Así es.

 

-Bien... si cambias de opinión... estaremos en casa, habrá un buffette y vendrán algunos amigos, esta vez la fiesta será grande... habrá mucho alcohol-sonrió, Vegeta arqueó una ceja- también estará una amiga que te quisiera presentar.

 

-¿Una ''amiga''?

 

-Es mi... mi pareja. Bueno, te esteremos esperando-dijo antes de salir.

 

Eran las 12:00pm, el tiempo era tan lento. Se paró frente a la pared de cristal con las manos en los bolsillos. Los teléfonos sonaban sin parar, sabía que era ella, lo sabia, así que los desconectó y continuó observando el horizonte.

La soledad era tan tranquila, era silenciosa y tan melancólica.

En verdad, esa mujer había despertado una cálida sensación que hacia tanto no tenía. Descubrió que el poco tiempo que convivió con ella fue como si la conociera de toda la vida, estar con ella era como estar en casa, era como si no necesitara mas en la vida.

 

Suspiró, volvió al escritorio pero finalmente regresó a suposición frente al cristal, viendo el horizonte.

 

-Lo tengo todo...-murmuró- Dinero, poder, juventud... lo tengo todo...-continuó.

 

-¿Qué te hace falta?-inquirió Table haciendo que volteara.

 

-Te he dicho que me molesta que entres sin avisar.

 

-No has respondido mi pregunta.

 

-Eso no es de tu imcumbencia.



-Te equivocas. Por supuesto que me incumbe. Se que es por esa mujer.

 

-¿Cuál mujer?

 

-Goku y Marron me lo han contado todo. Desde el primer día lo supe. Marron me dijo que había llegado una ''simpárica joven a buscarte'' y hoy he recibido una llamada de Goku, sonaba preocupado. Me dijo que hubo un malentendido y que hay alguien que quiere verte.



-Dile que no me interesa. Me da igual.

 

-Es Noche Buena. Son las cinco de la tarde, la fiesta de navidad será pronto.

 

-Ya te dije que no estoy interesado en ir.

 

-Eres rápido enamorándote. Es bueno saber que sigues siendo humano.

 

-¡Cállate!

 

-Vegeta... volveré por ti.

 

Table se marchó. Vegeta fue por su típico expreso.

 

Mientras se servía vió hacia los sobres de azucar, sintió una pequeña punzada en el corazón.

Recordo aquellas palabras ''el azúcar es el dulce de la vida, un poco de azúcar alegra el día mas amargo'', tomo un sobre dispuesto a verrirlo en su café.

 

-Vegeta...

 

Al verla rtiró al suelo el sobre y pagó su expreso ignorándola por completo.

 

-Por favor Vegeta, escúchame-suplicó mientras lo seguía saliendo del lugar. Él siguío caminando.

 

-Merezco una oportunidad-dijo. Él la vió a la cara y se encontro con aquellos bonitosojos azules enrojecidos por el llanto.

 

-¿Estuviste llorando?-inquirió sorprendido.

 

-Nunca me había pasado algo como esto. Te lo juro... nunca lo hubiera imaginado... se que nos acabamos de conocer pero siento que te conozco de toda la vida y me dolerá mucho perderte por culpa de unbastardo como Yamcha.

 

-¿Entonces como explicas lo que vi esta mañana?

 

-¡Él es un idiota!, llegó deseandome feliz navidad y diciéndme queno podía dejar de pensar en mi desde que nosvolvimos a ver, dijo que me amaba, que no queria a Ava, luego me besóa la fuerza.

Él dió media vuelta.

 

-¡Y yo le respondi que amaba a alguien más...!-Vegeta se giró para verla a los ojos, algunas lágrimas resbalaban por sus mejillas- Que había conocido a alguien especial que valia la pena, a alguen que... que era diferente... alguien que me dolería mucho perder...-dijo cubriendose la boca en un intento por ahogar el llanto.-¡Yo jamás te traiconaría!, pero si piensas lo contrario quiere decir que eres como todos: que eres un mentiroso, un patán, un idiota... jamás me había pasado algo así... - Él se acercó lentamente y le limpió las lágrimas suavemente, acto seguido la apretó contra su pecho.

 

-¿Porqué lloras?

 

-Por que no quiero perderte-dijoella véndolo a los ojos.

 

-Yo trampoco...quiero perderte-dijo él antes de besarla con dulzura.

 

Caminaron hasta el edificio. Vegeta entró por las llaves de su jaguar y cerró el lugar.

 

-¿Me acompañarias a un lugar?-inquirió una vez denrtro del auto.

 

-Sí-respondió rtomandole la mano.

 

Y después fueron a la casa de Table, ahí estaban todos: Table los había invitado a la fiesta, a los padres de Bulma, a Goku y su familia y al maestro Roshi.



Esa navidad fue inolvidable, fue la navidad en la que el mezquino millonario enconrtró el verdadero amor y descubrió el verdadero significado de la celebración.

 

Sobre la demolicion. Queda decir que no se efectuó, algunos socios se molestaron, pero ya nada importaba, pues aunque había perdido dinero en la inversión, había ganado algo mejor: una familia y al amor de su vida.

 

Y desde ese día, cada vispera navideña aprovechan para besarse bajo las hojas de muérdago.

 

 

 

F I N

End Notes:

No se que les haya parecido, a mi me gustó :)

Comenten y espero hayan pasado una muy feliz navidad.

Au revoir!

Nota: Donde vivo son las 9:30pm, aún es 26 de diciembre.

End Notes:

No se que les haya parecido, a mi me gustó :)

Comenten y espero hayan pasado una muy feliz navidad.

Au revoir!

Nota: Donde vivo son las 9:30pm, aún es 26 de diciembre.

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