Secrets by Haruhi_Overs

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 Secrets by Haruhi_Overs
Summary: Katia desperto en una habitacion que no le pertenecia. Sin recordar si quiera como es que llego alli, observo aterrada como un joven al que ella habia amado, se aparecia en el cuato, con un extraño brillo rojizo en los ojos.

No se supone que Allen Carter habia desaparecido?



Terror, miendo, panico es lo que ahora le provoca el chico que antes la habia conquistado, aunque sin saberlo.

Que es lo que es? Humano,no.

Es demasiado cruel, demasiado hermoso, demasiado pasional para ser humano.



No entiende, Katia nunca entiende. Por que la hace sufrir, porque la obliga a permanecer junto a èl? Porque la desprecia, porque la desea? Porque la lastima, porque la besa?



Si ella es "insulsa", si es delgada, sin muchas curvas, si a èl no le provoca nada...entonces...porque? Porque ahora...solo puede hacerlo con ella? porque solo desea hacerlo con ella?



Muchas preguntas y una unica respuesta

Ella es tan o mas especial que èl.

Tan unica, tan necesaria.Tan necesaria para èl.

Categories: ORIGINALES Characters: No

Generos: Angustia, Drama, Fantasía, Romance, Viaje en el Tiempo

Advertencias: Sexo Gráfico (Lemon), Tortura

Challenges:

Series: Sweet Heartbreaker

Chapters: 4 Completed: No Word count: 9199 Read: 461 Published: 16/08/2009 Updated: 19/08/2009
Summary: Katia desperto en una habitacion que no le pertenecia. Sin recordar si quiera como es que llego alli, observo aterrada como un joven al que ella habia amado, se aparecia en el cuato, con un extraño brillo rojizo en los ojos.

No se supone que Allen Carter habia desaparecido?



Terror, miendo, panico es lo que ahora le provoca el chico que antes la habia conquistado, aunque sin saberlo.

Que es lo que es? Humano,no.

Es demasiado cruel, demasiado hermoso, demasiado pasional para ser humano.



No entiende, Katia nunca entiende. Por que la hace sufrir, porque la obliga a permanecer junto a èl? Porque la desprecia, porque la desea? Porque la lastima, porque la besa?



Si ella es "insulsa", si es delgada, sin muchas curvas, si a èl no le provoca nada...entonces...porque? Porque ahora...solo puede hacerlo con ella? porque solo desea hacerlo con ella?



Muchas preguntas y una unica respuesta

Ella es tan o mas especial que èl.

Tan unica, tan necesaria.Tan necesaria para èl.

Categories: ORIGINALES Characters: No

Generos: Angustia, Drama, Fantasía, Romance, Viaje en el Tiempo

Advertencias: Sexo Gráfico (Lemon), Tortura

Challenges:

Series: Sweet Heartbreaker

Chapters: 4 Completed: No Word count: 9199 Read: 461 Published: 16/08/2009 Updated: 19/08/2009
Story Notes:
Primera parte de la historia!

Es una historia romantica, aunque la protagonista sufre mucho, porque esta enamorada del protagonista y èl al prinpio es cruel con ella, y si bien despues no es malo con ella, Katia no encuentra la paz interior por saber que el no la ama, y no puede vivir con el fijindo cariño que el le da.





Pequeño adelanto :O



Si, si, un poco masoquista la chica, pensaran...pero ya veran, ya veran, si es que siguen el fic claro!
Story Notes:Primera parte de la historia!

Es una historia romantica, aunque la protagonista sufre mucho, porque esta enamorada del protagonista y èl al prinpio es cruel con ella, y si bien despues no es malo con ella, Katia no encuentra la paz interior por saber que el no la ama, y no puede vivir con el fijindo cariño que el le da.





Pequeño adelanto :O



Si, si, un poco masoquista la chica, pensaran...pero ya veran, ya veran, si es que siguen el fic claro!Secuestro by Haruhi_Overs
Author's Notes:
Ya veremos como sale! es una historia bastante larga, y espero poder escribir todo lo que pueda antes de que termine el año. voy a tratar de que sean capitulos dentro de todo cortos, no mas de 5/6 hojas de word. (normalmente escribo de 7 a 8 hojas por capitulo)





la voy a dividir en dos partes, aunque la segunda va a ser mucho mucho mas corta que la primera. Pero servira para cerrar.

Ojala les guste!, espero terminar para los proximos dias el capitulo 2!



Con respecto a los otros fics, me han llegado mails preguntandome si iba a continua tal y tal...y los voy a continuar todos! si? no se preocupen! no los abandonaria. Es que tengo problemas con las continuaciones de algunos, son historias que estan todavia muy en el aire.
Author's Notes:Ya veremos como sale! es una historia bastante larga, y espero poder escribir todo lo que pueda antes de que termine el año. voy a tratar de que sean capitulos dentro de todo cortos, no mas de 5/6 hojas de word. (normalmente escribo de 7 a 8 hojas por capitulo)





la voy a dividir en dos partes, aunque la segunda va a ser mucho mucho mas corta que la primera. Pero servira para cerrar.

Ojala les guste!, espero terminar para los proximos dias el capitulo 2!



Con respecto a los otros fics, me han llegado mails preguntandome si iba a continua tal y tal...y los voy a continuar todos! si? no se preocupen! no los abandonaria. Es que tengo problemas con las continuaciones de algunos, son historias que estan todavia muy en el aire.1

Katia abrió los ojos de par en par, de manera brusca. No reconoció el techo de la habitación en la que estaba. Se aterro.

De un movimiento rápido, veloz se incorporo.

Estaba en una habitación con finos muebles antiguos. La cama, en donde estaba acostada, tenía un dosel de colores oscuros, en la gama del rojo. La madera era caoba y de aspecto grueso y fuerte.

Gimió asustada. Las telas del acolchando, se deslizaron por entre sus dedos. Parecía seda. Todo tenía un aspecto tan gótico.

Se arrastro por la enorme cama, y puso los pies en la alfombra. Acario con nerviosismo, y recorriendo con la mirada el cuarto, sus pantalones de Jean.

Fijo sus ojos en la gran puerta doble, de madera y del mismo tono que la cama y los muebles. Tenia decorados tallados.

Camino hasta ella y jalo del pestillo del metal. No se abrió. Cerrada.

Fue hasta las ventanas, altas hasta el techo, y  corrió las pesadas cortinas rojo oscuro. Lo que vio la aterro aun mas.

Parecía estar en un tercer o segundo piso. Podía ver otras partes del gran edificio desde la ventana. Parecía un castillo medieval hecho de roca grisácea. Pero eso, no era todo.

Abajo, un bosque de árboles esqueléticos, sin una sola hoja en sus copas, se extendía por todo la tierra visible, incluso kilómetros más allá, muerto y tétrico.

Retrocedió hasta la cama adoselada. Donde demonios estaba?

- Asustada?

Katia se dio vuelta torpemente.

Allí estaba, gloriosamente guapo, como un héroe griego, un ángel, o incluso el mas tentador de los demonios, mirándola, atravesándola con sus ojos azules como el océano.

Como todo lo demás en aquel sitio, el vestía como si lo hubiesen sacado de otra época.

Ella dejo caer la mandíbula de incredulidad.

Era él? Realmente era él?

Entonces, le sonrió con aquella traviesa sonrisa, que tantas veces antes, le había arrancado suspiros.

- Katia Mason.- dijo- no esperaba que fueras tu.

La Joven no respondió. El, ensancho su sonrisa, volviéndola amenazadora.

Ella dio un respingo y retrocedió hasta la ventana.

Lo vio avanzar, y como sus ojos recorrían su cuerpo.

- sigues siendo tan delgada como antes.- murmuro con un deje de ironía.- parece…- la sonrisa se borro de su rostro.- que tendré que hacer un esfuerzo.

Katia sintió verdaderamente el horror cuando sus ojos azules brillaron rojizos.

Y deseo con toda su alma, despertar de aquella pesadilla.

 

 

 

 

 

Katia Mason salio a media mañana de su casa ese día. Era verano y hacia un calor casi insoportable.

Pero la chica de 18 debía conseguir un regalo de cumpleaños digno de sus hermana de 4.

Faltaba exactamente un mes para que empezara la universidad, y aquella próxima libertar la hacia sentirse repentinamente adulta. Por eso, había decidido comprarle un regalo ella misma a su hermanita, independiente del regalo de sus padres.

La pequeña Holley era, por supuesto, la más mimada de la familia. Pero a Katia y a Nicholas, de 14 años, ya estaban acostumbrados y no les molestaba ser a veces, un poco ignorados.

Eran adolescentes, y alejarse un poco de sus padres era lo que más buscaban.

Festejarían el cumpleaños de Holley al día siguiente, por la noche.

Lo que más le gustaba a Katia de las fiestas de cumpleaños, era ver a su prima, de la misma de edad que ella. Chelsea, tenia dos hermanas menores, una de 12 años,  Marie y la otra de 3, April. Esta última y Holley eran tan inseparables como Chelsea de Katia.

La muchacha esperaba con ansias esa fiesta. Durante el último año, lleno de todas las emociones de la graduación, Katia y chelsea no se habían podido ver tanto, como años anteriores, en que salían juntas cada fin de semana. Sumado a que Chelsea estaba de novia desde hacia casi 2 años, y también debía dedicarle tiempo a su novio.

Katia presentía que ese nuevo año, tampoco podrían verse mucho. La universidad no es lo mismo que el colegio.

 

Visito varias tiendas de juguetes, buscando algo económico, que cupiera dentro de su presupuesto y que a su hermanita le gustara.

Finalmente le compro una muñeca de cabello rosado. Era bastante bonita.

Camino por las calles, abarrotadas de gente que iba en una o en otra dirección. Doblo en otra calle menos transitada, para llegar a la parada del bus que la llevaría de vuelta a casa.

Se detuvo a ver una vidriera con ropa moderna e informal. Hizo una mueca al ver que una pollera que le había parecido hermosa salía lo mismo que había gastado en la muñeca.

Como un acto reflejo, sus ojos se desviaron hacia la izquierda para mirar a las dos personas que venían caminando por la vereda.

Eran dos hombres, fornidos e iban caminando muy juntos y cabizbajos.

Katia volvió los ojos a la vidriera. Miro tan solo un poco mas y siguió caminando.

Los dos hombres doblaron en la siguiente esquina.

Ella camino dos cuadras mas y giro hacia la derecha, una cuadra mas y llegaría a la parada del autobús.

Escucho un murmullo de voces detrás de si. Volteo un poco la cabeza.

Los dos hombres de antes venían caminando a 20 metros de ella.

Extrañada y algo asustada, acelero el paso.

Llego con lapides a la parada del autobús. Por suerte, en ella había más gente.

Los dos hombres siguieron de largo.

 

 

 

- Katia! Puedes ir a abrir? Debe de ser tu tía!

Ella le asintió a la nada.

Su madre estaba muy ocupada atendiendo a los otros familiares en el comedor de la casa.

Holley salio corriendo detrás de ella.

- es April? Es April?- pregunto a grititos.

- No lo se Holley…- contesto la mayor apoyándole la palma de la mano en la cabeza.

Katia tomo las llaves y fue hasta el pasillo principal para abrir la puerta.

La primera en entrar fue April, seguida de Marie.

Holley se lanzo encima de su prima.

- es mi cumpleaños!- chillo.

- Feliz cumpleaños!- exclamo Marie, entregándole un paquete de envoltura rosa.

- yo elegí el color!- April parecía tan emocionada porque Holley abriera el regalo como la Holley misma.

Detrás de ellas, entro Chelsea y sus padres.

Katia los saludo y dejo que ellos pasaran primero por el pasillo hasta el living de la casa.

Las dos primas se dejaron caer en uno de los sillones mientras sus hermanas corrían hasta el cuarto de Holley.

- que tienes para contarme?- pregunto Chelsea con una nota de ansiedad contenida en la voz.

- Porque no empiezas tu?

- claro!- exclamo y se irguió bien en el sillón para contar mejor su chisme.- Con Ben fuimos al cine el otro día, y…no sabes junto a quien nos toco sentarnos!

- ni idea, Chels.

- con Marco!

Katia alzo una ceja.

- que Marco?

- el chico que es un año menor que nosotras, de mi colegio, que me agarre hace 3 años…

Katia la miro inexpresiva. Aun no sabía quien era.

- el que a principio del año pasado me dijo que lamentaba que siguiera de novia.

- ah!

Chelsea se cruzo de brazos.

- sabes o no quien es?

- si, si, ya me acorde. Un chico medio rubiecito…

- si! Ese!

- y bien?

- Ben se apresuro a sentarse entre el y yo, y estuvo de mal humor toda la película.

- como sabe tu novio que te agarraste a ese chico?

- ni idea.- admitió Chelsea.- pero te juro! Me quería morir! Me quede te tildada cuando vi los números de las butacas y los de las entradas.

Katia se relajo en el sillón.

- realmente mucha coincidencia…

- y…Ben me contó algo…

Katia levanto la cabeza.

Los ojos celestes de chelsea se ensombrecieron.

- quizás no te guste…-advirtió.

- no me asustes!- intento burlarse Katia. Pero su prima siguió seria. Se quito un mecho rubio de la cara y tomo aire.

- Allen Carter lleva desaparecido más de 5 meses.

Katia tardo en reaccionar.

Desa…parecido?

- que?- pregunto en un susurro ahogado.

Chelsea se mordió el labio.

- sabes que Allen y Ben llevan mas de un año peleados, y es por eso que él tardo tanto en enterarse.

A Katia le tembló el labio.

- pe-pero como?

- nadie sabe bien, Katie, su madre esta muy, muy deprimida. Al parecer Allen, simplemente desapareció. Pero como la policía nunca lo busco, algunos creen que Allen en realidad se fue. Ya sabes que…su madre siempre tuvo problemas depresivos y que su padrastro solamente se preocupaba por ella.

- Allen no tenia mucha atención por parte de su madre, lo se. Me lo contó Vanesa.

Chelsea hizo un gesto despectivo. Nunca le había caído muy bien la amiga del colegio de Katia, Vanesa.

La chica suspiro.

- espero que…este bien…

Su prima volvió a morderse el labio.

- me pregunto…cuando vas a olvidarlo.

- que te hace creer que no lo olvide?

- tu cara, tus ojos y tus suspiros lamentosos.

Katia esbozo una pequeña sonrisa.

- te salio una rima.

- por lo menos te hice reír…!

Guardaron silencio.

Katia dejo que sus ojos se quedaran fijos en un mismo punto un buen rato, mientras pensaba.

Allen.

Desapareció.

Aun le dolía.

 

 

No durmió bien esa noche. El recuerdo de aquel niño lindo, de cara angelical, la mantuvo en vela durante mucho tiempo. A veces se dormía, y a veces volvía a despertar.

Hacia tanto tiempo que no tenia noticias de él y ahora…tenia que enterarse de eso.

Allen carter era tan solo unos meses mayor que ella, aun así estaba en un curso superior al de ella. Pero Katia siempre había ido al colegio por la mañana y el por la tarde.

En la secundaria, cuando ambas divisiones iban por la mañana, lo conoció.

De cabello rubio, resaltaba entre los demás alumnos como si fuera el mismísimo sol brillando. Tenía una bonita sonrisa, y unos ojos celestes, tan profundos que parecían las dos fuentes de agua más puras y claras.

Katia solo comenzó a registrarlo meses después de empezado el colegio, cuando se tropezó con el accidentalmente un par de veces. Al principio le tomo ojeriza, por ser siempre el con el que chocaba. Pero luego, termino dedicándole demasiada atención.

Pero él, nunca se fijo en ella.

Pasaron 4 años y Katia llego a su anteúltimo año de colegio. Por supuesto, Allen y sus compañeros eran los graduados. Y este ya sabía desde hace meses que a Katia, él le gustaba.

Por estas misma razones, la chica intento desentenderse de sus sentimientos hacia el. Lo ignoro e hizo creer a todo el mundo –a todo el mundo menos a Chelsea, quien era la que mejor la conocían que ya no estaba interesada en el muchacho. Incluso él también llegó a creerlo.

Entonces, termino el año escolar, Allen egreso y nunca más volvió a verlo.

Se enteraba de cosas de él gracias  Ben, el novio de chelsea. Ambos habían sido amigos hasta ese verano, él último en el que Katia lo vio.

 

Cualquiera hubiera pensado, incluso ella, que después de un año entero ya ni se acordaría de él.

Pero no podía quitárselo de la cabeza. Mientras mas pensaba en el, más patética se sentía, porque se daba cuenta de que había estado enamorada guante 5 años y medio, y Allen…nunca se había fijado en ella.

Y mientras mas pensaba, mas ansiaba poder verlo, estar cerca de él.

Y aun más patética se sentía.

 

 

 

Salio de la casa cerca de las once la mañana. Tenia que hacer unas compras, así que camino en dirección a la calle Rivera, en donde había tiendas de ropa, zapaterías, peluquerías, restaurantes, supermercados, etc.

Estaba bastante cerca, a eso de unas 4 cuadras.

As que camino con tranquilidad. Total tenía tiempo, las tiendas cierran a la una del mediodía.

Se freno en una esquina. En un enorme camión con acoplado blanco iba a doblar. Espero.

Un hombre de unos 25 años se situó junto a ella para esperar a que el camión pasara.

En cuanto termino de doblar, ella avanzo y bajo el cordón de la vereda.

Otro hombre la imito desde el otro lado de la calle.

Entonces, todo pasó muy rápido.

El hombre que antes había estado junto a ella, la aferro del brazo.

Katia se sobresalto y asustada quiso safarse. Pero el otro hombre ya estaba sujetándola del otro. De pronto sintió un pinchazo agudo en uno de los brazos. Giro la cabeza al tiempo suficiente como para ver borrosamente, como le quitaban una jeringa del brazo izquierdo.

Quiso gritar, pero el rápido efecto de la sustancia no le permitió hacerlo.

Entonces, todo se oscureció.

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Author's Notes:
Wii! lo termine rapido! quizas es porqeu fue bastante corto XD

Ojala les guste este cap y gracias a Kda y a 00star00 por ssu reviews! me dan animo! b29;
Author's Notes:Wii! lo termine rapido! quizas es porqeu fue bastante corto XD

Ojala les guste este cap y gracias a Kda y a 00star00 por ssu reviews! me dan animo! b29;2

Los ojos de Allen Carter brillaron rojizos.

Katia no entendía.

No entendía que hacia el allí.

Que hacia ella allí?

No recordaba tampoco, como había llegado hasta allí.

Comenzó a temblar.

Ahora él, estaba a escasos dos metros de ella.

- tranquila.- susurro. Pero su voz no la tranquilizo para nada. No importa cuanto dijera, incluso si lo dijera amable y dulcemente, los ojos del muchacho la mantuvieron clavada contra la ventana, aterrada.

Desde cuando Allen le daba miedo?

- si te portas bien y haces lo que te digo, no te haré daño Katia.

Ella inspiro temblorosamente.

-quieres decir algo?- pregunto él con una sonrisa tétrica.

La muchacha no respondió al instante. No se atrevía a hablar.

Allen lo noto, así que retrocedió dos metros.

- di.- ordeno con suavidad.

Katia continúo temblando.

- que eres?- susurro.

Entonces, el prorrumpió a reír. Su risa, maravillosa, varonil, se le metió por los oídos y se le anudo al corazón.

- que soy…- rió dejándose caer en la cama.- que buena pregunta.

Se rió un poco más. Hasta que por fin, lentamente se paro para quedar de nuevo frente a Katia.

Dejo de sonreír y la miro con una ceja arqueada.

- que crees que soy?

Ella aferro tontamente la cortina.

-n-no lo se.

- Soy Allen Carter, un placer volver a verte, Katia Mason. Recuerdas quien soy no?

La joven asintió.

- que bien! Entonces porque preguntas?- su voz adquirió un tono sombrío. Y sus labios se curvaron en una sonrisa tétrica.- pórtate muy bien Katia. En realidad no me esperaba que fueras tu, ni me emociona, pero como ya te dije, tendré que aceptarlo. Ahora tu, vendrás conmigo.

Acorto la distancia entre ambos y bruscamente la tomo del brazo.

Katia gimió de dolor, pero no estaba en condiciones de quejarse.

Allen tenía demasiada fuerza.

La saco de la habitación y la llevo en voladas por unos pasillos de aspecto aun más tétrico y gótico que el de la habitación. …l caminaba muy rápido y le costaba mantener su paso. Pero debía hacerlo ya que se veía obligada por la presión que hacia en su brazo.

Bajaron por unas amplias escaleras, hasta un gran vestíbulo, cuyas ventanas, tan altas como las paredes, estaban tapadas por gruesas cortinas.

El lugar estaba iluminado por cientos de velas en la parte posterior.

Había una larga mesa de madera, color caoba, y un mantel color beige claro sobre ella. Lo único de color claro que había visto hasta el momento. Detrás de la mesa, había un hombre muy anciano. Una barba plateada le caía hasta el piso y sostenía abierto entre sus manos un libro casi tan viejo como el mismo, o incluso más.

Allen la soltó cuando estuvieron frente a la mesa.

- Comienza.- le ordeno al anciano.

Confundida, Katia observo como el hombre depositaba un hoja de pergamino y un recipiente de tinta y una pluma sobre la mesa.

Entonces, dejo dos anillos dorados sobre el pergamino.

Katia los observo brillar a la luz de las velas.

Retrocedió dos pasos, pero Allen la aferro del brazo y la jalo hacia delante.

- quieta.- le ordeno.

- que…?

- no hables, aun no llega tu turno.- Allen la interrumpió.

El anciano acomodo el libro sobre sus manos y chasqueo con la lengua.

- Allen Carter, contraerá matrimonio con esta jovencita, Katia Mason. Un matrimonio que durara por toda la eternidad, según los procedimientos jurados aquí, en el libro de Kiram.

Katia palideció.

- Matrimonio?- gimió.

Allen la ignoro y luego de haber mojado la pluma en la tinta, escribió su nombre en el papel.

Entonces se giro hacia ella.

- tómala.- ordeno dándole la pluma.

Katia negó con la cabeza y retrocedió.

-no…no voy a hacerlo.

Allen no se inmuto, continuo serio.

- tómala.- su voz se mantuvo firme.

- no.- en cambio, la de ella temblaba.

- tómala o sufrirás las consecuencias, Katia. Te advertí que tendrías que obedecerme.

- Pe-pero no quiero casarme…

Allen  se dio vuelva y dejo la pluma junto al pergamino. Volvió a mirar Katia y avanzo hacia ella, que por más que retrocedió no fue suficiente.

La arrojo al suelo y se puso sobre ella, aprisionándola.

La chica lo miro aterrada y grito cuando las manos de muchacho comenzaron a desabrocharle el pantalón.

Jalo y en dos segundos, Katia tenía el pantalón bajado hasta los muslos. Mas rápido aun, uno de los de dos de Allen se introdujo en ella, en donde antes nadie lo había echo. Fuerte, de manera brusca.

Katia grito aun más fuerte de dolor.

Y el volvió a entrar.

Los gritos hicieron eco en las paredes.

Con la mano libre, Allen le sujeto la cara, obligándola a verlo.

- Escúchame bien.- gruño.- Lo harás o voy a violarte, me entendiste? Voy a causarte tanto dolor, que nunca mas vas a poder quitártelo de la cabeza. Nunca más vas a volver a dormir en paz. No me molesta herirte Katia, ni mucho menos. No me importa. Solo firma ese maldito papel y te dejare en paz.

De otro jalón la puso de pie frente al pergamino. Le coloco la pluma en las manos.

A ella le temblaba el pulso. Aun le dolía, y Allen tenía que sostenerla para que no perdiera el equilibrio.

La pluma se balanceo sobre el papel.

Repentinamente, una mano del chico se metió por dentro de su ropa y apretó, mejo dicho, estrujo uno de sus senos.

Katia dejo salir otro alarido de dolor.

- Alzó!- le siseo al oído.

 

La chica bajo la pluma hasta el papel y escribió su nombre.

Soltó la pluma asqueada en cuanto lo hizo.

Pero allí no se acababa el asunto.

- Sangre, de los dos cónyuges, extenderá la unión hasta la fin de los fines.- dijo claro y alto el anciano.

Y Katia volvió a temblar cuando vio un cuchillo, cuya hoja plateada brillaba sobre la mesa.

Allen lo tomo rápidamente y se hizo un corte en la palma de su mano.

La sangre broto a chorros y la chica tuvo deseos de vomitar. El corte era limpio, pero profundo.

Entonces, Allen tomo la mano de ella y acerco la afilada hoja de cuchillo a su palma.

Cerró los ojos, temiendo el dolor.

Y lo sintió segundos después.

Gimió.

…l junto las dos palmas cortadas y apretó la mano de la chica, justo por encima del pergamino.

La sangre de ambos, mezclada, cayo sobre el papel, y al tocarlo, un humo rojo, del mismo color que la sangre salio de el. Los nombres de ambos brillaron rojizos.

Allen le soltó la mano y Katia se la aferro con dolor.

- Los anillos.- dijo el anciano.

Allen se puso a si mismo el suyo, y luego le puso el otro a Katia, en la mano sana, que justamente, resulto ser la izquierda.

Y la soltó.

Katia callo de rodillas al suelo.

La mano le sangraba mucho. Pero no era eso lo que más le dolía.

Le dolía también el corazón.

Allen se dio la media vuelta y desapareció escaleras arriba.

La dejo allí, en el suelo.

Las luces de las velas se apagaron por un momento, y cuando volvieron a brillar, el anciano ya no estaba.

Y ella, ahora, era la esposa, por siempre y para siempre, de Allen Carter.

 

 

El vestido le apretaba.

Sentía como si ella fuera un matambre y los sujetadores del corsete, el hilo que ataba la carne.

Miro su reflejo en el espejo y como la hermosa mujer de cabello negro y ondulado, de aspecto engañoso le terminaba de abrochar los botones.

 

Su rostro reflejaba dolor.

- Ya estas lista, preciosa.- le dijo la mujer con su voz de seda, seductora.

Salio del cuarto, dejándola completamente sola.

El vestido era de un rosa pálido, con un escote pronunciado.

Nunca había tenido mucho pecho, ya que era delgada, pero con el corsete, parecía que tenía los senos casi hasta el cuello.

Era un vestido de época, del año 1700, o 1600.

Le quedaba bien, ya que tenía una cintura estrecha y el corsete lo dejaba mas evidenciado.

Pero aun así se sentía molesta. No entendía como las mujeres de aquellas épocas podían soportar usar vestidos de esos durante todo el día.

La mujer le había peinado el cabello castaño oscuro en un semi recogido y le había echado el espeso flequillo hacia atrás.

 

Seguía sin tener muchas explicaciones.

No tenia ni idea de porque estaba allí, que es lo que Allen hacia allí y porque la había obligado a casarse con él.

Temía que reclamara su derecho a la noche de bodas. Pero eso no paso.

Allen no fue a verla durante el resto de ese día.

 

Eran como las 12 del mediodía cuando la mujer morena volvió a entrar.

- Es hora de almorzar, cariño.- le dio con voz melosa.- El amo te espera en el comedor.

Katia retrocedió y se piso con el taco la tela del vestido. Por suerte callo sentada en la enorme cama.

- No q-quiero ir…no tengo hambre.

La mujer hizo un gesto de incredulidad.

- El amo se enfadara mucho si no obedeces, querida.

Katia trago saliva.

- es que de verdad no tengo hambre.

La mujer entro al cuarto.

- Es porque no te gusta la comida de esta época, o porque no quieres ver al amo?

- e-época?-repitió la muchacha confundida.

- claro cariño, estamos en el año 1695.

- que?

- Le diré al amo que no tienes hambre. Pero atente a las consecuencias.

Salio cerrando la puerta detrás de si.

Katia permaneció sentada en la cama sin moverse.

1695

1695

1695.

 

A donde diablos la habían llevado?

 

 

 

La puerta se abrió y Allen la hizo estrella contra el marco en cuanto la cerró.

Ella levanto los ojos temerosa.

- no me hagas perder la paciencia, Katia. No estoy de humor. Si digo que bajes a almorzar lo harás.

- no tengo hambre…- susurro ella, encogida en la cama.

- no me interesa. O bajas, o volveré a cerrar esa puerta con llave y no veras comida ni agua hasta que se me de la gana.- gruño. Todo sobre Egipto y Tutankhamon exposicion, historia, turismo Tutankhamon exposicion

Katia se levanto y volvió a pisarse la tela del vestido con el zapato. Tropezó y se precipitó hacia delante.

Las manos de Allen la sujetaron y ella sintió un escalofrío ante el contacto.

- Torpe. Jamás usaste tacones?- le recrimino.

Ella se sintió repentinamente ofendida.

- solo para las fiesta, pero ese es mi problema. Lamento que te moleste que tu esposa sea tan poco femenina.- le contesto fulminándolo con la mirada.

Allen se mantuvo inexpresivo.

- no me molesta ni me importa que tan femenina seas.- murmuro.- ahora baja a almorzar.- ordeno subiendo de tono su voz.

La soltó repentinamente y Katia se derrumbo en el suelo.

Lo vio salir. Esta vez no golpeo tan fuertemente la puerta.

 

 

Salio del cuarto sujetándose el vestido. Si no pisaba la tela, menos probabilidades habría de que se tropezara.

Camino por el pasillo, despacio, observando con cuidado.

Llego a la intersección con otro pasillo y se dio cuenta de que no sabía a donde iba.

Como si la hubiera llamado con el pensamiento, la mujer morena apareció.

- Es por aquí.- le señalo sonriéndole.

Katia la siguió no muy de cerca.

Esa Mujer era muy amable, pero le daba mala espina. No parecía Humana.

 

Bajaron unas escaleras. Ella las bajo más despacio debido a los tacos.

Doblaron por otro pasillo, estaba vez mucho mas ancho y llegaron hasta dos enormes puertas de madera.

La mujer las abrió sin esfuerzo.

Allen estaba sentado en la punta de una mesa, también de madera, casi tan grande como el comedor  de la casa de la chica. Tenia la cabeza gacha y con las manos se acariciaba la cabeza, como si esta le doliera.

No levanto la vista ni pareció escucharlas entrar.

La mujer le corrió una silla a Katia, cerca de Allen, para que se sentara.

Temerosa, la niña lo hizo y evito mirar al muchacho.

El no se movió por unos cuantos minutos.

Katia suspiro, pero creyó que el no la había escuchado.

Dejo que sus ojos bajaran por el comedor, ya que había que esperar. La comida aun no estaba en la mesa.

La pared, de roca oscura y gris, estaba decorada con elementos de los castillos antiguos que uno ve en las películas. Había cortinas gruesas donde no había ventanas, armaduras de metal plateado, etc.

Bajo los ojos hacia la bajilla. La copa, los platos y los cubiertos eran de plata.

Perdiendo un poco el miedo, estiro la mano y tomo la copa.

La acerco a si para poder verla mejor. Estaba labrada.

De seguro era algo muy valioso. Todo debía ser muy valioso.

Dejo la copa en la mesa, en donde estaba, mientras ladeaba la cabeza.

Su vista periferia la hizo girar la cabeza hasta Allen.

Los ojos azules del muchacho estaban fijos en ella. Analizándola.

Ella desvió la mirada rápidamente, algo asustada y cohibida por la profundidad de la mirada.

Se pregunto cuanto tiempo había estado observándola.

Pero de seguro, esa pregunta, como tantas otras que tenia en el cabeza, y otras que le surgirían después, no tenían respuesta. O por lo menos, no para ella.

 

 

 

 

 

 

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Aww muchisimas gracias por todos sus reviews!!!!

espero que este cap. sea de su agrado!!
Author's Notes:Aww muchisimas gracias por todos sus reviews!!!!

espero que este cap. sea de su agrado!!3

Katia se desperezó en la cama.

Lo único agradable de estar en ese lugar era poder dormir hasta tarde que no debía ni hacer la cama, ni limpiar.

Pero era increíblemente aburrido.

Allí no había electricidad, y por lo tanto, la chica no tenia los medios de entretenimiento con los que contaba siempre. Se pregunto como es que Allen lo soportaba. Sabia por sus fuentes confiables que era adicto a la Play station.

Aparte de eso, no salía del cuarto de no ser para el almuerzo y la cena. No es que no pudiera salir, la puerta no estaba cerrada con llave, pero no se atrevía. El castillo la intimidaba, tan grande y monstruoso, temía perderse.

Observo aburrida el dosel de la cama. Suspiro y se destapo.

Camino, como hacia durante las mañanas, hasta la ventana, para mirar el tenebroso bosque de árboles muertos. Le recordaban al bosque de la película  Sleepy Hollow, la leyenda del jinete sin cabeza, de Tim Burton, en la que había trabajado Jonny Deep.

Entonces se acordó, que la película estaba ambientada en el siglo 18, para lo cual faltaban 5 años, y se le helo la sangre.

Negó con la cabeza con rapidez.

No, no, El jinete sin cabeza no existía!

 

- oh! Ya despertaste cielo!

Katia se volteo.

Roseanne, la mujer de cabello negro, asomaba la cabeza por la puerta.

- No tenía mas sueño.

La mujer la ayudo a ponerse otro bonito pero ajustado vestido. Había pasado allí 6 días y nunca había vuelto a usar el mismo vestido.

Hoy le tocaba uno azul claro. Ese le gustaba más que los otros. Tenia detalles en encaje negro y en beige. Además, el celeste siempre había sido su color favorito, y aunque ese azul no llegaba a serlo, era precioso.

Luego, Roseanne la peino. Le desenredo el cabello con cuidado y le hizo un rodete.

Por ultimo le abrocho al cuello una gargantilla de plata. De la cadena, colgaba un dije con forma de pluma.

Era un metal muy, muy fino, incluso mucho mas que el de la bajilla. Instintivamente se llevo una mano al dije.

Roseanne sonrió de forma maternal.

- Es muy hermoso.

Katia asintió y acaricio el preciado metal con los dedos. Era tan suave.

- de donde lo sacaste?

- el Amo dispone de las mejores alhajas y vestimentas para su esposa.

La muchacha arqueo una ceja.

- como si yo le importara.

Roseanne no respondió.

 

Pasaron así, más días.

Allen no era agresivo ni se enojaba con ella mientras se portara bien y lo obedecía.

Y eso era fácil hasta el momento. Solo tenia que verlo dos veces al día.

Pero una tarde, Allen la hizo salir del cuarto y volvió a llevarla al vestíbulo donde habían contraído matrimonio.

Había mucha gente en el cuarto esta vez.

Distinguió a Roseanne con facilidad. Esta le sonrió.

Allen se detuvo y Katia casi torpeza con el. El muchacho le envió una mirada molesta.

- Ella es Katia Mason, mi esposa. No se atrevan  hacerle daño. El único autorizado para eso soy yo. Entendido?

Katia no se sintió para nada protegida. Estaba salvada de que otros la lastimaran, pero no de que él la lastimara.

La gente asintió.

Allen se dio la media vuelta.

- encárgate de ella Roseanne.- y desapareció escaleras arriba.- tengo cosas que hacer.

La mujer se aproximo a la chica y le hizo un gesto con la mano.

Katia la siguió.

 

La llevo a recorrer el castillo. Le mostró los lugares a los que podía entrar y a los que no. El castillo era más grande de lo que Katia pensaba.

Volvieron al cuarto una vez finalizado el recorrido.

La muchacha se sentó en la silla, frente al tocador, para que Roseanne le desarmara la larga trenza.

- Esas personas que estaban abajo…- dijo. Roseanne ladeo la cabeza.- pueden hacerme daño?

El reflejo de la mujer en el espejo la miro a los ojos.

- esas no eran personas, cariño.

Katia se estremeció.

- como que no son personas?- La mujer tomo el peine y comenzó a desenredar el largo cabello de la chica. Katia la observo esperando una respuesta.

- La única humana aquí, eres tu chiquita.

Katia se paralizo.

La única?

Y allen…Allen que era?!

Pero no fue eso lo que pregunto.

- que eres tu…entonces?

Roseanne sonrió.

- Soy lo que los humanos llamarían una…come hombres.-Katia brinco en su asiento cuando la mano de la mujer rozo su cuello.-pero tranquila, cariño. Solo como Hombres. Si no, Allen no te hubiera dejado a mi cuidado. Sabe que yo nunca te haría daño. Las mujeres son como…mi debilidad. Las adoro.- su voz se endulzo.

Y Katia entendió lo que quería decir. Simple: se comía a los hombres y amaba a las mujeres.

Y se sintió, aun mas asustada.

Roseanne soltó una angelical risa.

- Tranquila cielo, eres muy pequeña para mí. Me gustan las mujeres mas maduras. Aunque eres muy bonita.

Katia, más relajada, frunció el ceño.

- No es cierto.

La mujer arqueo una ceja.

- que no es cierto?- ironizo. La muchacha se cruzo de brazos, mas ofendida debido a que la mujer insistía en que era bonita.

- Mírame.- exigió la chica.- Tengo el cabello castaño oscuro, lo mas coman del mundo. Los ojos, también oscuros. No tengo una linda boca, aunque pueda que tenga el labio inferior mas relleno. Detesto la forma de mis mejillas y mi cuerpo! Mira mi cuerpo! Tengo 18 años y hay chicas de 14 que me pasan en el tamaño de los pechos. No tengo demasiada cadera y mis piernas son muy delgadas.

- Para! Detente!

Katia guardo silencio.

- Deja de decir tonterías, niña! Tu cabello es precioso! Y tener ojos oscuro no tiene nada de malo. Parte la forma de tus ojos es preciosa, y tienes las pestañas bien negras y largas, le dan personalidad a tu mirada. Tienes una cara hermosa, si no te gusta es porque realmente no ves lo que yo y los demás vemos. Siempre cada uno tiende a criticarse, pero no sabe que verdadera tentación es para lo demás.

- Si fuera una tentación, Allen se habría fijado en mí antes.

Roseanne ladeo la cabeza confundida.

-hn?

- Allen iba a mi colegio. El me gustaba.- admitió la joven.

- oh…

Roseanne le hizo un recogido y la hizo pararse para quitarse el vestido.

- De todas formas, Si el Amo no te miro no tiene nada que ver contigo.- le dijo mientras sacaba otro vestido, de aspecto mas formal del armario.- no eres demasiado delgada, Katie. Eres flaca, si, pero tampoco a la exageración.

- No intentes animarme.

Katia bajo la cabeza y espero a que la mujer llegara hasta ella con el otro vestido.

- oh, corazón…- Roseanne le levanto la cabeza con la mano.- si el no puede ver lo hermosa que eres, es porque no te merece. Es mi Amo, si.- agrego al ver la mirada incrédula de la niña.- pero sigue siendo un hombre. Los hombres no valoran a las mujeres.

 

 

 

Katia se mantuvo sumergida en el agua del baño hasta que esta empezó a enfriarse.

Miraba el borde la bañadera sin motivo alguno.

En realidad, su mente estaba en otro sitio.

Estaba en su casa, con sus padres y sus hermanos. Ellos debían de estar muy preocupados por ella. Seguro pensaban que la había sido captada por una red de prostitucion, o que había sido violada y asesinada. Jamás podrían encontrarla. Quería en la historia como Madeline, la niñita desaparecida en Portugal, o Sofía, otra niña desaparecida en Argentina. Ambas no dejaron ni rastro. De ella  tampoco había quedado rastro alguno.

Roseanne abrió la puerta del baño.

- cielo, vas a arrugarte si sigues mas tiempo allí.

Katia no dijo nada.

Se irguió y se envolvió con una bata.

La mujer le seco el cabello con una toalla, y luego se lo dejo suelto para que se secara.

- mmm…- dijo.- Iré a buscar las nuevas cintas que compre para ti!

- que compraste?- repitió la niña.

- Si. Cintas para el cabello. Compre de todos los colores, con puntillas, con encaje.

Katia asintió.

Y salio para ir a buscarlas.

La chica se quedo sentada frente al tocador del baño.

Increíble, pensó sin ánimos, tengo dos tocadores, cuando antes, no tenia ninguno.

Se levanto de la silla después de unos segundos.

Durante esos últimos dos días se sentía muy desanimada.

Por fin había caído en la cuenta de que no iba a regresar. Estaba presa allí. Con un montón de criaturas que quien sabia que eran.

Camino hasta el cuarto, atravesando las puertas.

Estaba descalza, pero no le daba frió en los pies, debido a las gruesas alfombras. Se sentó en la cama, dándole la espalda a la puerta. Siempre mantenía las cortinas lo mas abiertas posible, ya que ese cuarto era demasiado sombrío como para aumentar la oscuridad. Por la noche, no sabia que hacer, le aterraba ver la oscuridad inminente del bosque, pero tampoco le gustaba quedarse completamente a oscuras.

El cielo estaba nublado. Como todos los otros días. Nunca había visto salir el sol en los 12 días que haba pasado allí.

Suspiro.

Alguien se aclaro la garganta. Una garganta demasiado masculina como para que fuera Roseanne.

Katia giro la cabeza.

Allen volvía a mirarla de aquella manera, como si buscara algo dentro de ella.

- no te preocupa resfriarte?- pregunto.

Ella negó con la cabeza y aparto la mirada de él. Escucho los pasos del muchacho avanzando lentamente.

- Donde fue Roseanne?

- A buscar cintas.- contesto automáticamente Katia, inexpresiva.

Allen se paro a un costado de ella, a dos metros de distancia, con los brazos cruzados.

- Te sucede algo?

Ella levanto los ojos arqueando las cejas.

- que si me sucede algo?

Allen estrecho los ojos ante la mirada acusatoria de la chica.

- Me secuestraste, no tengo idea de porque, me obligaste a casarme contigo, amenizándome con violarme, y por si fuera poco me entero de que soy la única humana aquí eh?!como es eso? Ah! Y me olvidaba que ya no estamos en el año 2010!

La voz de Allen se endureció, molesta.

- baja tu tono de voz querida, lastimas mis delicados oídos.

-NO!- Katia se paro de un salto. Respiro agitada, enfurecida. Ella no era un juguetito con el que se podía hacer lo que él deseaba. La repentina valentía no iba a durarle mucho, así que se apresuro a hablar.- Estoy cansada! Quiero irme a mi casa! Mis padres deben estar preocupados! Sabes lo que debe pensar mi hermanita de 5 años?! Y ni siquiera te dignas a explicarme algo! Eres un…!

-SILENCIO.

Katia callo al instante, como si hubiese recibido una descarga eléctrica. Los ojos de Allen volvían a adquirir ese brillo rojizo.

- Tu no tienes que decirme a mi que es lo que tengo que hacer!- le gruño.- No me importa una mierda lo que piensen tus padres! Tengo cosas mas importantes en las que pensar! Así que cierra tu maldita boca, niña estupida!

Los ojos de la muchacha se anegaron en lágrimas.

- No voy a perder el tiempo contigo!

Y de un empujón la tumbo en la cama.

Katia dio un respingo por el rápido movimiento, y con el la bata se le desacomodo un poco, dejando ver parte de su pecho, y la mayoría de sus piernas desnudas.

Allen estuvo en un segundo sobre ella.

Que gimió de terror.

- q-que vas a h-hacer?- tartamudeo.

- que crees que voy a hacer?- Allen le desato la bata de un movimiento rápido y se apretó contra ella. Llevo la boca al cuello de la chica, mordió, beso y succiono, mientras que sus manos se deslizaban por sus piernas.

Katia se agito asustada. El era como una mole de roca sobre ella, no podía quitárselo de encima, aunque lo empujara con todas sus fuerzas.

Aquello no le gustaba. Cada toque de sus manos, la volvía loca, la desquiciaba. La asustaba, pero también le provocaba un sentimiento muy distinto al del miedo. Era un golpe directo en su ya muy mal herido corazón.

No podía soportarlo.

Allen había sido algo muy presente en su vida durante 4 años, por lo menos. Y lo seguía siendo. Le había dolido saber que había desaparecido, y ahora le dolía que intentara violarla. Pero el roce de su piel, era algo más allá de lo inexplicable.

No le causaba placer, ni mucho menos. El no era amable con ella y cuando apretaba y mordía la lastimaba. Pero le recordaba lo que había sido para ella alguna vez. Ese amor imposible…

Repentinamente, Allen se alejo de ella.

Gruño y golpeo con los puños la puerta. Como había llegado allí tan rápido.

- Maldita sea Katia!- grito- Maldita sea!

Ella se tapo rápidamente con la bata.

- No me causas nada! Absolutamente nada!-La chica lo miro sin saber que decir. Allen apoyo la cabeza en la puerta.- No tienes sabor a nada! Eres completamente insulsa!- Entonces se volteo a verla, y sus ojos se clavaron en ella como dagas.- Ni un poco sensual! Es nunca en tu vida seduciste a un hombre?!

La muchacha se sintió ofendida. Sabía que no era perfecta, pero aquellas palabras herían su orgullo de mujer. Y era verdad, nunca había seducido a un hombre, porque no lo había necesitado.

Pero entendió lo que el quería decir. Ella tenía 18 años y seguía siendo inocente, como una niña, no sabía como atraer a los hombres. Su cuerpo no era perfecto, pero ese no era el problema. Ella era virgen, y nunca había tenido novio. Ni siquiera había dado su primer beso.

Y la chispa de la compresión brillo.

Siempre había guardado ese primer beso para alguien especial.

Para él.

Se sentía un estupida, una tarada que nunca había debutado de ninguna manera posible y que ni siquiera tenía idea de cómo hacerlo. Sentía vergüenza.

Se sentía una retrasada. Todas las chicas que conocía ya habían tenido novio y seguramente ya no eran vírgenes. Y ni hablar del primer beso! Incluso Chelsea lo había dado a los 14 años.

Y porque?!

Sabía que había gente que gustaba de ella. Chicos le había pedido salir.

Y porque…?

Por él, todo por él.

Porque aun lo seguía esperando.

 

 

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Author's Notes:
Aww, mas corto que los demas! sorry sorry XD!

espero que les gustee!!!

gracias a todos por sus reviews!!
Author's Notes:Aww, mas corto que los demas! sorry sorry XD!

espero que les gustee!!!

gracias a todos por sus reviews!!4

Lloró, no sabia si por la crueldad de sus palabras, las criticas, las criticas que ella misma se había echo, si por la vergüenza o por saber que aun lo quería.

Allen había salido hacia rato del cuarto. Y ella mojaba el acolchado con las lágrimas.

Quería irse, volver a casa y no volver a verlo nunca mas.

Era una tarada.

Una soñadora que había estado esperando en vano que él apareciera como su príncipe azul, montado en su caballo blanco.

No, esas cosas solo pasaban en los cuentos.

Edward Cullen solo podría haberse enamorado de Bella Swan en un libro. Y Allen solo podría quererla en uno. No era lo suficientemente bonita para él.

La puerta se volvió a abrir. Katia se enjugo las lágrimas con rapidez y se enderezo en la cama.

Roseanne estaba cruzada de brazos frente a la cama.

- estas bien, chiquita?

La niña asintió con la cabeza.

- Te hizo llorar?

Katia negó.

- Entonces porque lloras?

La joven tardo en responder. Volvió a pasarse las manos por los ojos.

- No lo se.- Le dijo.- Creo que por todo.

 

 

Roseanne termino de vestirla y le coloco una de las famosas cintas en el cabello suelto.

- no quiero bajar a almorzar.

La mujer se mordió el labio.

- tendrás que hacerlo, cariño. No lo hagas enfadar aun más.

Como todos los días, la mujer la acompaño al comedor, abriéndole las puertas por delante.

Pero Allen no estaba en el comedor y en la mesa solo había bajilla para una persona.

- Te salvaste.- murmuro Roseanne. La dejo sola.

Un hombre de unos 24 años, de rostro muy bonito y con una sonrisa cegadora se acerco con su comida.

- quiere algo mas, señorita?- le pregunto con demasiada amabilidad, aun vez que le sirvió el plato.

Katia balbuceo un poco deslumbrada por su belleza.

- No, no quiere nada más. Retírate.- Allen entro con paso brusco y casi escupid la frase con ira. Casi como si estuviera repentinamente celoso, pero Katia, que dio un brinco en su asiento, estaba demasiado asustada como para notarlo.

El muchacho borro la sonrisa de su cara y el pánico brillo en sus ojos. Se apresuro a salir del comedor.

Allen se sentó en su lugar en la cabecilla de la mesa y espero a que una muchacha, de hermoso cabello rojo le trajera los platos.

- porque no comes?- le increpo con dureza el chico al ver como Katia estaba congelada en su sitio.

Ella se apresuro a tomar los cubiertos y a tragarse todo lo que estuviera en el plato.

La muchacha pelirroja regreso minutos mas tarde con la comida de Allen.

- aquí tiene, Amo.- dijo melosamente, enviándole una mirada apasionada.

Allen la ignoro completamente y comenzó a comer.

Katia termino primero, pero no se atrevió a preguntar si podía irse. Espero, como siempre a que él terminara de comer, se levantara de la mesa y la dejara sola.

No le molestaba. Deseaba no verlo.

La chica pelirroja reapareció en el comedor con una bandeja para llevarse los platos. Katia la miro tan solo unos segundos, quizás admirando su hermoso cabello, pero basto para captar una mirada asesina por parte de ella.

Al principio no le causo ninguna molesta, mas bien, no lo entendía.

Entonces recordó que allí, la única humana era ella. Débil e indefensa.

Se levanto de un salto y salio casi a las corridas, ante la mirada burlona de la muchacha.

Camino sin ver por donde iba, y cuando se dio cuenta, estaba en un sitio del castillo que no recordaba haber visto.

Siguió caminando por el pasillo, mirando bien por donde iba. Entonces, vio un enorme cuadro en una pared al fondo del pasillo que le parecía conocido.

Llego hasta él y supo porque lo recordaba. Por los bonitos colores violetas que tenia el cielo en el paisaje pintado.

Dos escaleras se extendían a los costados. Ya sabia mas o menos donde estaba.

Más animada, bajo por las escaleras a la izquierda del cuadro y llego al recibidor. La escalera por donde había bajado, era una escalera secundaria.

El enorme recibidor, tan o mas grande que el patio de recreos de su colegio, tenia una majestuosa escalera, amplia, y al frente la imponente puerta principal.

De allí era más fácil llegar a su cuarto.

Caminaba hacia las escaleras principales cuando algo llamo su atención.

La puerta principal estaba entreabierta.

La luz de la esperanza brillo al igual que la luz que dejaba pasar la gran puerta de metal al gran recibidor.

Miro rápidamente a todos lados.

Estaba completamente sola.

Corrió lo más rápido que la dejaron los tacos y salio por la puerta. Afuera el cielo gris, la recibió con un destello amarillo del sol oculto.

Y se sintió libre.

Había unos 50 metros desde el castillo hasta el bosque, y sabia que rodeaba toda la edificación, así que si quería escapar, debía hacerlo por el bosque.

Volvió a correr y llego hasta la linde del bosque.

Se giro para ver si alguien la había visto.

Por la puerta del castillo se colaba el frió aire, en una muestra de soledad.

Y allí, cerca, vio la otra salvación.

Un caballo marrón caro, con la silla de montar puesta.

Camino con delicadeza hasta el. Se acerco por delante, y despacio estiro la mano, para ver si el animal permitía que lo tocara. Estiro y estiro y finalmente termino acariciándolo.

Apresurada, se deslizo hacia un costado y pensó como podía montarlo sin caer en el intento debido al vestido.

No tenia mucho tiempo, así que se arremango la falta hasta la cintura, dejando ver las medibachas blancas. Puso un pie sobre el pedal de la silla de montar y se impulso hacia arriba, antes de pasar la otra pierna hacia el otro lado.

Ahogo una exclamación en cuanto termino de subirse, debido a que el vestido no lo había impedido mucho y a que el caballo se había dejado.

Emocionada, lo golpeo con los pies en la parte en donde finalizan las costillas y el caballo se lanzo a la carrera.

 

 

 

Con la boca abierta se bajo del caballo, horas después, cuando se vio en medio de una pequeña ciudad, llena de aldeanos, que iba y venían, cargados de leña, alimentos e incluso telas.

La mejor vestida allí era ella, aunque había gente vestida mejor que los plebeyos, que estaban sucios y despeinados.

Camino por entre la gente, que guardaban sus cosas en carritos de madera, y  se llevaban las mulas. Tardo solo un poco mas en darse cuenta de que estaba en un mercado, y que al estar oscureciendo, ya se iban a sus casas.

Llego a otra parte del pueblo, que estaba aun más desierta, ya que parecía ser de clases más altas.

Allí pudo caminar mas tranquila, ya que en el mercado, apenas pasaban el caballo y ella. Pero la soledad la asusto un poco y opto por volver a subirse al caballo. De todas formas, cabalgo despacio, preguntándose por donde podría salir del pueblo.

Aun no había terminado de huir, seguía estando muy cerca de Allen y su castillo embrujado.

Sonrió ante su propio chiste.

Finalmente, encontró por donde salir.

Pero de todas formas cabalgo despacio, ya que ahora no veía casi nada.

Unas risas ahogadas la asustaron. El caballo se detuvo en cuando ella dejo de patearlo.

- mira lo que tenemos aquí!- exclamo una voz masculina, arrastrada.- una muchachita! Y sola!

Otros se rieron como si ese hubiese sido un gran chiste.

Katia entorno los ojos para ver mejor y distinguió a tres hombres y a tres caballos frente a ella.

- se ve adinerada.

- mira el vestido que tiene…

- y las joyas!

Ellas respiro con dificultad.

- que buen día nos ha tocado caballeros!

Y unos de ellos se acerco tan rápido a ella que casi no lo vio venir. La tomo por las axilas y la bajo del caballo como si fuera un conejillo de indias.

Otro, que ya se había bajado de su caballo, la recibió en el suelo y la jalo hasta un lado del camino, contra los árboles.

Katia grito, pero sabia que era en vano, nadie podría ayudarla.

Le arrancaron los collares y los aretes. Y luego comenzaron a desgarrar su ropa.

Olían mal. Estaban sucios y tenían un aliento horrible.

Se reían como tontos, mientras la acariciaban y le mordían el cuello.

Ella estaba asqueada. El tacto era algo tan asqueroso que creía que no iba a poder sopórtalo. No era como cuando Allen la tocaba, no sentía asco con él. Solo miedo.

Entonces, uno le aferro la cara y le beso los labios, para luego exhalarle el horrible aliento en la cara.

Gimió. Su primer beso, arrancado de esa manera tan asquerosa.

Las lágrimas le bañaron la cara en cuanto otro hombre le rompió las medias y restregó sus manos por las piernas de la chica.

Estaba sola y no importa cuanto gritara. De forma morbosa, eso parecía gustarle mas a aquellos delincuentes.

Un sonido sordo y fuerte sonó detrás del hombre que mantenía a Katia apretada contra un árbol.

Y en menos de un segundo, este cayó al suelo.

Katia lo observo asustada y confundida. Levanto la vista y vio las siluetas de los otros dos hombres a casi 5 metros de ella.

Pero la figura de otro hombre, mas menudo que los anteriores, acercándose a ella capto su antecion.

Las nubes grises del cielo, se corrieron para dejar por un mísero segundo que la luna haga su aparición.

Lo primero que distinguió fueron los ojos azules y el cabello rubio de Allen, que refulgía a la luz de la luna.

No parecía enojado, pero ella sabía que lo estaba.

…l aparto con el pie y sin mucho esfuerzo al hombre en el suelo y luego la apretó a ella contra el árbol.

No le dijo nada. Solo la miro.

La piel blanca manchada de suciedad, dejada por las manos de lo hombres. Los ojos vidriosos, y el rostro mojado por las lágrimas.

Respiraba agitada, asustada.

Allen le tomo la cara con una mano y la obligo a mirarlo.

- A donde pensabas ir, Katia? No puedes llegar a tu casa por aquí.- le dijo.

Ella le sostuvo la mirada sin problema alguno, no sentía la furia del muchacho.

Quizás, había decidido que ya era suficiente castigo haber pasado por las manos de aquellos hombres.

…l le paso un dedo por los labios, con una suave presión, limpiándole otra mancha de suciedad.

Entonces, la alzo.

Katia no se fijo bien como es que Allen se subió al caballo marrón con ella encima.

Pero cuando ya estuvieron cabalgando a gran velocidad, apoyo la cabeza en el pecho de él.

Estaba cansada, quería dormir, pero temía tener pesadillas si lo hacia. Aun sentía como si las manos de aquellos hombres se deslizaran por su cuerpo.

Allen no se quejo.

Y aunque temía, al fin y al cabo, termino quedándose dormida, al sentirse segura, en los brazos de su príncipe azul, montado en corcel.

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