Pokemon Realms by Tales

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 Pokemon Realms by Tales
Summary:

Kei, influenciado por el videojuego, empezará una aventura para convertirse en un maestro Pokemon. Sin embargo, descubrirá que el mundo no es tan feliz e ideal como lo narran. 



Categories: POKEMON Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura

Advertencias: Tortura

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 6 Completed: No Word count: 18894 Read: 1305 Published: 19/12/2013 Updated: 25/06/2014
Summary:

Kei, influenciado por el videojuego, empezará una aventura para convertirse en un maestro Pokemon. Sin embargo, descubrirá que el mundo no es tan feliz e ideal como lo narran. 



Categories: POKEMON Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura

Advertencias: Tortura

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 6 Completed: No Word count: 18894 Read: 1305 Published: 19/12/2013 Updated: 25/06/2014
Story Notes:

Una historia ambientada en la región de kanto que todo fanático de Pokemon conoce junto a nuevos y viejos personajes. Si los Pokemon existieran, ¿los tratariamos igual que en el videojuego?, lee Pokemon Realms y averígualo por ti mismo. 

Story Notes:

Una historia ambientada en la región de kanto que todo fanático de Pokemon conoce junto a nuevos y viejos personajes. Si los Pokemon existieran, ¿los tratariamos igual que en el videojuego?, lee Pokemon Realms y averígualo por ti mismo. 

La ilusión de una realidad ideal by Tales

Nueve años atrás salió al mercado un videojuego que cambiaría la forma de pensar de muchos jóvenes. En él encarnabas a un héroe con grandes cualidades, donde la amistad y la perseverancia le permitirían lograr sus más grandes anhelos. Un mundo oculto atentaba contra la utopía que describía la historia, y era tu trabajo impedirlo. Claro, tan gran misión no la podrías hacer en soledad, por eso serías apoyado por singulares criaturas que a medida que combatían se hacían más fuertes, incluso, algunas cambiaban totalmente su morfología. Al final de tan apasionante aventura, el héroe y sus seres libraban de la oscuridad a la población, y el protagonista pasaría a ser reconocido como un verdadero maestro. Un “boom” total fue lo que ocasionó el videojuego. Muchos adolescentes comenzaron sus propias aventuras queriendo imitar al proclamado maestro. Los medios de comunicación denominaron este movimiento como “Era del entrenador”. Sin embargo, una vez afrontaron la realidad, se dieron cuenta que aquel mundo perfecto e idóneo que planteaba el videojuego no era más que un sueño, una imposibilidad. A pesar de que toda la historia fue basada en hechos que ocurrieron, muchos detalles fueron dejados atrás, maquillando la desastrosa actualidad. El maltrato, las muertes, las degeneraciones, las injusticias, y un sin fin de problemas aquejaban a la civilización. Aquella conspiración malvada que atentaba contra la humanidad no era más que un juego de niños ante las verdades de nuestro mundo. Al ser reveladas todas las graves enfermedades que padecíamos, la llamada “Era del entrenador” llegó a su conclusión.

 

En la actualidad, después de nuevo años transcurridos desde el fin de la “Era del entrenador”, las falencias de los humanos han empeorado. El llamado a la aventura y al bien que narraba el videojuego quedaron totalmente olvidados, pero ya no más. Yo, Kei Castel, jamás dejaría que los valores aprendidos se ignoraran. Desde que lo jugué a mi corta edad supe que también debía crear mis propias vivencias. Estudié arduamente y observé tantas batallas como se me fue permitido para familiarizarme. No dejaré que la turbidez de la sociedad opaque mi sueño. Un verdadero maestro no se acobardaría por su alrededor, sino todo lo contrario, se adaptaría y lucharía por sus convicciones sin titubear. Sé que hay personas que piensan igual que yo ahí afuera. Las encontraré, tenlo por seguro, y tendremos duelos que emocionarán a niños tanto como lo hizo aquel videojuego hace nueve años. Prepárense, acabo de cumplir dieciséis años y se me es permitido sacar la licencia de entrenador. Sin duda alguna me convertiré en un “Maestro Pokemon”.

 

Capítulo 1: La ilusión de una realidad ideal

 

En la región de Kanto, en una pequeña vivienda de ciudad Fucsia, un hombre de aproximadamente cincuenta años se colocaba un uniforme blanco de una pieza con un estampado en su espalda que decía “Zona safari”. Al terminar, dio un grito desde las escaleras al segundo piso.

 

“¡¿Estás listo, Kei?!”

 

“¡Casi, papá, deja buscar mi gorra!”

 

“¡¿Gorra? ¿No es esta roja?!”

 

Al escuchar esas palabras de su padre, un joven bajó rápidamente las escaleras, agarró el gorro y se lo puso.

 

“Sí que lo era. Ahora estoy listo”

 

Kei era un chico de tez blanca con cabello marrón. Sus ojos verdes irradiaban un espíritu de aventura increíble, las que junto con su gran mochila y ropa liviana, daban la sensación de que estaba preparado para lo que le ocurriese. Kei había recién cumplido sus dieciséis años, y según las leyes actuales se le es permitido sacar una licencia de entrenador. Este permiso especial lo registrará en la base de datos mundial y lo autorizará a capturar Pokemon con fines de batallar con ellos para hacerse un cupo en la liga Kanto. Si el desafiante logra hacerse con ocho medallas de líderes de gimnasio de la región, tendrá el derecho a participar en dicha liga. Muchos entrenadores se preparan exclusivamente para ese evento, debido a que si quedas entre los cuatro mejores, se te concederá la oportunidad de desafiar al “Alto mando”, un grupo constituido por los cuatro entrenadores más fuertes. Si les ganas, serás nombrado campeón y se te ofrecerá un puesto en el grupo, el sueño de todo entrenador.

 

“Y dime, hijo, ¿has pensado en cuál será tu primer Pokemon?”

 

“Me desvelé pensándolo, pero no llegué a una respuesta. ¿Supongo que cuándo vea al correcto tendré un presentimiento?”

 

La risa de despreocupado de Kei provocaba un poco de satisfacción en el padre. El nerviosismo es lo primero que te hace dudar ante una decisión elegida, y al ver que su progenitor carecía de ello, le decía que en verdad había tomado el camino que deseaba.

 

“Pues hemos llegado, la gran “Zona safari”. Sígueme para que te pase las pokebolas y todo lo necesario”

 

El padre de Kei era un trabajador desde hace años de la “Zona safari”, un ambiente especialmente cuidado para que los Pokemon habiten sin problema alguno. Es posible encontrar a todo los Pokemon de la región, pero algunos se mantienen bien ocultos al ser un inmenso territorio. A los entrenadores se les permite ingresar y atrapar a cualquier criatura que hallen, pero el usar a otro Pokemon para debilitar a su objetivo no es tolerable, por lo que la única manera de hacerse con ellos es con amabilidad, estrategia y paciencia. Otra de las reglas es que solamente se pueden utilizar pokebolas especialmente diseñadas en la zona, debido a que tienen elementos que mantendrán al Pokemon obtenido cómodamente.

 

“Toma, hijo, las pokebolas y el alimento Pokemon. Ya te sabes bien las reglas de la zona, por lo que espero que no cometas nada inapropiado”

 

“Confía en mí. Todos estos años ayudándote no han sido en vano”

 

“Lo sé, lo sé, pero la emoción puede cegarte. Casi se me olvida, coge este cronómetro. Sabes muy bien que una vez comience a sonar significa que tu tiempo a terminado. Las multas son costosas, no ignores la alarma”

 

“¿Puedo irme ya?”

 

“…Sí, vete ya. Este es tu primer paso en el camino de ser un entrenador Pokemon, no lo arruines”

 

“¡Yuuuuuuuuju!”

 

Sin detenerse, Kei sale corriendo hacia la “Zona safari”. El chico ya conocía mucho de los lugares por incursiones realizadas con su padre en ocasiones anteriores por lo que no se perdería.

 

“Si no me equivoco, el lago de Dratini estaba por acá…exacto, ahí está. Le dije a papá que no sabía que Pokemon quería, pero era una mentira. Claramente Dratini debía ser mi elección, ya que es el Pokemon más fuerte”

 

Al acercarse al lago, el muchacho intentó divisar a algún Pokemon, pero parecía desierto. Sin embargo, el convivir con un arduo trabajador de la zona le había permitido aprender un par de técnicas. Kei agarró una gran piedra y la lanzó contra las serenas aguas, pero no acabó ahí, sino que siguió lanzando guijarros sin detenerse.

 

“Muchos dicen que son calmados, pero la verdad es que si su hábitat es perturbado, la agresividad no se demora en aparecer”

 

Al cabo de unos pocos segundos una tropa de Dratini se asomó para visualizar lo acontecido. El plan había dado resultado y Kei no desperdiciaría esa oportunidad. Agarrando una de las pokebolas, el joven la lanzó hacia uno de los Dratini, siendo introducido en el complejo dispositivo.

 

“Te tengo”

 

Las pokebolas son un instrumento creado por los seres humanos que sirven para capturar a los Pokemon. La tecnología detrás de las pokebolas es tan difícil que se requiere a expertos especializados para entenderla. Es uno de los grandes triunfos de la civilización, dándole al hombre un tipo de control sobre estas peligrosas criaturas. Cuando uno de los Pokemon ingresa a la pokebola, recibe un sin fin de estímulos que lo vuelven más amigable y comprensible. El proceso tiene un pequeño periodo donde el Pokemon es capaz de escapar y esquivar el estímulo pacificador, por eso el dormirlos o debilitarlos ocasiona una lenta respuesta de los seres, la suficiente para ser afectados por los efectos. Aquella pokebola de la cual el Pokemon escapa se hace inservible.

 

“Vamos, falta poco”

 

Lamentablemente para Kei, el Dratini se liberó justo antes de capturarlo, pero esto no lo detendría. Rápidamente preparó otra pokebola y la lanzó. La herramienta voló en dirección del Pokemon, siendo destruida justo antes de impactarlo.

 

“¿Eh?”

 

Un poderoso viento lo impulsaba hacia atrás, siendo complicado el mantenerse de pie. Al frente de Kei, un gran Dragonite movía sus alas y miraba detenidamente al furtivo cazador. El olor a peligro era inminente, encendiendo el instinto de supervivencia en Kei, haciéndolo correr entre los árboles. El Pokemon, al ver este acto, abrió su boca y disparó un hiperrayo, destruyendo todo lo que este alcanzara. El joven, para eludirlo, se tiró por una pequeña cuesta, cayendo en un charco de lodo.

 

“…No me esperaba eso”

 

Manteniendo la positividad, Kei se levantó y emprendió nuevamente su rumbo al lago de los Dratini. Hasta aquel momento nada lo haría retroceder, sin embargo, los actos que presenció en el camino destruirían todo lo construido en años. Su mente haría cortocircuito por lo abominable de la escena.

 

“Esto es muy empinado ¿habrá otra camino para subir?...claro que lo hay”

 

Al cambiar de rumbo, llegó a una pequeña bodega donde se guardaban utensilios para trabajar la tierra y la vegetación. Muchas veces había acompañado a su padre a guardar herramientas al lugar, por lo que no se le hacía extraño, pero un raro ruido le llamó la atención. Al acercarse y mirar por un puerta ligeramente abierta, presenció el traumático suceso. Un empleador de la “Zona safari” había amarrado las cuatro patas de un Nidorina, inmovilizándola para poder violarla sin escrúpulos. Un Nidoran macho intentaba ayudarla, pero cada vez que se acercaba recibía un fuerte golpe del hombre. La violación a los Pokemon o “Pokefilia” como es apodada, es uno de los problemas gravísimos de la sociedad que en el videojuego obviaron por su insanidad. A pesar de que nunca se mostraron a los Pokemon orinar o defecar, efectivamente sí que tienen órgano reproductor y excretor muy parecido al humano, aunque no todos. Debido a esto, personas enfermas abusan de los Pokemon buscando aquel placer que no logran conseguir. Ciertamente se pensaría que si intentas violar a un Pokemon saldrás lastimado con uno de sus ataques, pero hoy en día existen miles de forma de evitar el daño.

 

“¿Qué sucede, Nidorina? ¡Muévete!”

 

El violador sostenía una especie de látigo con el que azotaba al pequeño nidoran macho y a la abusada. Kei se encontraba totalmente paralizado. Había escuchado de muchos casos por televisión y otros medios, pero presenciarlo en persona era totalmente distinto. Un terror que nunca había sentido lo invadió. El pensar que el hombre llegaría a tales extremos para satisfacerse era repugnante, provocando en el adolescente la liberación de vómito.

 

“¿Quién está ahí?....¿Hola?”

 

Deteniendo su momento de placer, el hombre se acercó a la puerta y la abrió, encontrándose con un atemorizado Kei empapado en su regurgitación. En ocasiones anteriores, el psicópata había visto al chico con su padre circulando por la zona, por lo que reconoció de quién se trataba.

 

“Pero si es el pequeño Kei. Ven, ven, únete a la fiesta”

 

Agarrándolo firmemente de uno de sus brazos, el trabajador del lugar lo jaló dentro de la bodega. Mientras esto sucedía, el Nidoran macho intentaba liberar al Nidorina mordiendo las cuerdas que la ataban.

 

“Es una pena, Kei, que me hayas visto en tan vergonzosa situación. Mira, aún estoy sin pantalones”

 

“Q-q-q-que…”

 

“No quería que me descubrieran tan pronto. Esta zona es el paraíso, incontables Pokemon están a tu merced”

 

El sujeto caminó lentamente hacia donde estaba el Nidoran macho y lo golpeó fuertemente con el látigo, alejándolo del Nidorina.

 

“Imagina las posibilidades en un espacio tan amplio. Muchos Pokemon distintos, distintas sensaciones al penetrarlos”

 

El empleado se agachó y observó de cerca la cuerda que el Nidoran macho había alcanzado a cortar.

 

“Te dejo de mirar un rato y haces estos estragos, pequeño. Lamentablemente para ti, no evitarás que siga violando a tu madre”

 

Lo crudo del momento conmocionaba a Kei. El lastimado Nidoran macho presenciaba el abuso de su progenitora ante sus ojos, y a pesar de que su rival era más grande y fuerte, este no se rendía y embestía al trabajador incontables veces.

 

“Ya me hartaste, deberías quedarte inmóvil como el cobarde de esa esquina”

 

Levantado su pierna derecha, le dio una gran sacudida al Pokemon, haciéndolo chocar contra una de las paredes de madera de la bodega. El ruido seco que dio la criatura al golpear el muro provocó que Kei despertara de su trance. Aquel diminuto y dañado Pokemon sentía un miedo enorme, y aún así batallaba sin importarle su vida. Este profundo sentimiento fue percibido por el joven, quien no dejaría que el degenerado se saliera con la suya.

 

“Ahora continuemos con lo nues-ugh”

 

Con su corazón latiendo excesivamente por la adrenalina, Kei lanzó un puñetazo al rostro del violador por la espalda, derribándolo. Con el tiempo ganado logró liberar al Nidorina de sus ataduras, pero antes de poder cargarla y correr de la bodega, fue alcanzado por el látigo del perpetrador.

 

“De todos modos te iba a matar una vez terminara”

 

“¡Inténtalo si puedes!”

 

Kei se abalanzó violentamente contra el trabajador sin ser espantado por los consecutivos golpes recibidos del látigo. Al impedir que este se levantara, le gritó al Nidoran macho que forzadamente se mantenía de pie.

 

“¡Nidoran, toma a tu madre y escapa, ganaré tiempo, corre!”

 

En este punto del juego el abusador perdió los estribos completamente. Dio un fuerte empujón al muchacho lanzándolo por los aires, luego se paró fugazmente y se acercó a sus ropajes tirados en el suelo.

 

“¡Me cansaron, déjenme disfrutar!”

 

La situación se agravó notablemente cuando el degenerado sacó un afilado cuchillo de sus pantalones. Su primera víctima sería el Nidoran macho, el que no alcanzaría a reaccionar a tiempo. Kei, para evitar ver morir al Pokemon intentó detener al sujeto forcejeando con él. Tal vez si el muchacho no hubiera sido lastimado con anterioridad podría haber tenido mayor suerte; sin embargo, el trabajador le dio un empujón desestabilizándolo, para acto seguido dar un rápido cuchillazo ascendente. La hoja del arma le hizo un profundo corte en el rostro desde la mejilla derecha hacia el centro de su frente pasando por su ojo derecho. Por reflejo, Kei se llevó las manos a la cara mientras expulsó el gemido de su vida.

 

“Ahora es tu turno ¡Nidoran de mierda!”

 

Recibir la herida mortal era inevitable, o así era hasta que la madre, Nidorina, usó sus últimas energías para ponerse por delante del Nidoran macho, intercambiando lugares. Antes de derrumbarse, el Pokemon le dijo unas últimas palabras a su hijo en el idioma de estas criaturas, las cuales al ser traducidas significaban “Vive, te amo”.

 

“No, no, no. No te puedes morir aún. Rayos, debo violarla antes de que se enfríe”

 

Dando un manotazo al Nidoran macho para que se alejara, el trabajador de la “Zona safari” se puso a violar el cuerpo sin vida del Nidorina. El pobre Pokemon perdió toda la fuerza de lucha al ver morir a su madre, y Kei, quien presenció todo con su ojo izquierdo sintió todo su pesar. El Nidoran bañado en lagrimas y Kei, en sangre, perdieron la conciencia poco después.

 

Un día entero pasó antes de que el muchacho volviera en sí. El despertar de Kei fue en el hospital de la ciudad con sus padres mirándolo fijamente desde los asientos de la habitación. La mamá no tardó en abrazar al joven con lágrimas en los ojos.

 

“¡Hijo, hijo!”

 

Al calmarse un poco el ambiente, Kei le preguntó a su padre sobre que había sucedido. Este le contó que cuando arreglaba una de las cercas de la zona escuchó un fuerte gemido. Al ir al lugar de donde provenía se encontró con la horrible escena.

 

“¡¿Entonces atraparon al degenerado?!”

 

“Lo siento, hijo, pero cuando llegué sólo estabas tú, el Nidoran y el cadáver”

 

“¿No…no la pudieron salvar?”

 

“Nada se pudo hacer. Por suerte aquel Nidoran macho tenía signos vitales y se está recuperando en el centro Pokemon”

 

“…Pa-papá, el c-culpable era…”

 

“Lo sé, fue el trabajador nuevo, Valk Raitman”

 

El padre de Kei comentó que desde ese momento no se supo más de Valk, adjudicándolo como el perpetrador del pokecidio.

 

“En-entonces es cuestión de tiempo, seguro que si todos conocen su rostro alguien dará aviso de su paradero”

 

“…Hijo…este incidente no se ha hecho público ni se hará”

 

“…¿Q-qué?...”

 

“La empresa no encontró pertinente que se supiera, ya que afectaría considerablemente su nombre. El escándalo arruinaría su reputación”

 

“¿Reputación? Un Pokemon acaba de ser violado y asesinado y dicen ¿qué esto afectará su reputación?...”

 

“Lo siento mucho, pero así funciona el mundo. Debes olvidar todo lo sucedido”

 

Kei, desde aquel momento se enteró de que el mundo de su videojuego si que era una mera fantasía. Más que una sociedad utópica, parecía que la actualidad era una sociedad egoísta. La justicia en la que siempre había creído era un absurdo en esta época, incluso la mayoría de los valores con los que fue creciendo se hicieron añicos.

 

“Debo salir de acá”

 

Entrada la tarde, mientras sus padres no se encontraban, Kei huyó del hospital. El caminar no se le hacía muy fácil, ya que como tenía vendado la mitad de su rostro sólo podía guiarse por su ojo izquierdo. Aún con todas las dificultades el joven logró llegar al centro Pokemon de la ciudad, el que no se hallaba muy lejos del hospital. Al ingresar le preguntó a una de las enfermeras sobre el Nidoran macho de la “Zona safari”.

 

“Esto, disculpe ¿usted sabe si trajeron un Nidoran macho de emergencia ayer?”

 

“¿Un Nidoran macho? ¿Te refieres al que trajeron los trabajadores de la “Zona safari”?”

 

“Exacto, ese mismo”

 

“Ya está despierto, pero es bastante hostil con nosotros, no deja que nadie se le acerque”

 

“¿En que habitación lo tienen?”

 

“Perdone, pero ¿me puede decir quién es usted?”

 

“…Yo…yo también fui victima del accidente donde estuvo ese Nidoran. Mire este vendaje”

 

A pesar de la mirada de sospecha que tuvo la enfermera, finalmente lo dejó pasar. Kei fue llevado a un jardín especial detrás del centro Pokemon, el que es usado para la rehabilitación de las criaturas lastimadas. En un rincón podía ser observado el Nidoran macho con unos pocos parches curativos. Lentamente y con un poco de nerviosismo el chico se acercó al Pokemon. Una vez estuvo al frente de él, se arrodilló y apoyó su cabeza contra el suelo.

 

“¡Lo siento, lo siento mucho, lamento no poder haber salvado a tu madre!”

 

Todos los Pokemon y rehabilitadores presentes en el jardín se impresionaron de tan insólita acción. El Nidoran, al ver a Kei, se aproximó a su cabeza y le dio un fuerte abrazo. Las lágrimas de ambos no tardaron en aparecer, la desolación era total.

 

Una semana completa pasó. Kei iba todos los días al centro Pokemon para juntarse con el Nidoran macho. Los dos construyeron un apoyo emocional digno de admiración.

 

“Blare, hoy nos dan de alta. Seremos nuevamente libres”

 

“Nido nido nidoran (Sí, ya me estaba aburriendo)”

 

Las heridas del Pokemon se curaron completamente, por otro lado, Kei se había salvado de que el cuchillo no tocara su ojo derecho, pero le quedaría una cicatriz en el rostro por toda su vida.

 

“Sabes, en esta semana he pensado mucho sobre lo sucedido. El mundo está corrompido, está sucio, está enfermo. El mundo tal cual está no puede albergar una sana relación entre los humanos y los Pokemon. El mundo debe cambiar, nosotros debemos cambiar, los Pokemon deben cambiar, así podremos llegar a la famosa utopia del videojuego”

 

“¿Nidoran nido? (¿No es eso imposible?)”

 

“¿Imposible? Para nosotros claro que lo es, pero para el campeón no. Blare, quiero que colabores conmigo. Ambos lucharemos, ambos nos haremos más fuerte. Ganaremos todas las medallas y ganaremos el título de campeón, y una vez el mundo note nuestra presencia, cambiaremos sus ideales. Nunca antes había estado tan decidido en convertirme en un maestro Pokemon, por eso, Blare, ¿Quieres ser mi primer Pokemon, y juntos, curar las enfermedades de la humanidad?”

 

“…¿Nido nido? (¿Hasta la Pokefilia?)”

 

“Todas las enfermedades, Blare, no dejaremos que nadie más sufra lo que tú”

 

“Nidoran nidoran (Acepto con gusto, amigo)”

 

Con una sonrisa de oreja a oreja, Kei sacó una pokebola de su mochila y capturó a Blare. Ya con su primer compañero el muchacho había comenzado su senda para convertirse en el campeón de la región de Kanto.

 

“Hijo ¿vas a sacar tu licencia de entrenador?”

 

“Sí, padre, no puedo esperar por ir al centro Pokemon por mi pokedex”

 

“No olvides tu gorra”

 

“No te preocupes, no la pienso usar”

 

“¿No? Pero si siempre decías que era tu símbolo de entrenador”

 

“Cierto, pero el mundo no la merece. Mientras la sociedad no cambie a la utopia del videojuego esa gorra no volverá a ver la luz. Papá, cuando sea el nuevo campeón, el símbolo retornará a mi cráneo”

 

Dejando atrás su gorra favorita, y junto con ella, sus sueños y esperanzas ilusorias, Kei y Blare partieron al centro Pokemon para la licencia. Los dos sufrieron el infierno mismo, pero al mismo tiempo, maduraron lo suficiente para plantarse una meta y misión en la vida, crear un mundo ideal y digno que todo ser vivo necesita.

Regresar al índiceBatalla por la medalla alma [Parte 1] by Tales

Los Pokemon, creaturas de variadas formas y tipos que poblan el mundo junto a los seres humanos, pero ¿qué son exactamente?. Científicos y filósofos han intentado definirlos incontables veces llegando a la conclusión de que son seres similares a los humanos. Razonan, se comunican entre ellos, se reproducen y cuidan de sus descendientes, pueden amar a sus semejantes u odiarlos, y la lista sigue y sigue. La gente tiende a colocar a los humanos sobre los Pokemon, y el asunto de capturarlos y entrenarlos sólo ha contribuido a un mal entendido tan contagioso como la gripe en invierno. Llegado a ese punto, ¿Cuál es la verdadera diferencia entre ambas criaturas?. La naturaleza puede ser sabia y cruel al mismo tiempo, mientras a unos les da, a otros les quita. Este dilema no es muy diferente de eso. El Pokemon nace fuerte y el ser humano débil. El poder, ese es el eje del enigma que aqueja a la humanidad. La raza humana nació sin la fuerza necesaria, teniéndose que valer del ambiente y su ingenio para sobrevivir; por otro lado, los Pokemon llegan al mundo con habilidades suficientes para superar todo momento adverso. Puede sonar como una diferencia mínima, pero al analizar el transcurso de la historia se evidencia el grado de magnitud que esta sutil característica ha provocado. El hombre, buscando una solución a sus infinitos problemas fue creando lo que hoy se conoce como tecnología, una cualidad que los Pokemon no han desarrollado, y no lo harán por el simple hecho de que no la requieren, son fuertes de naturaleza, soportan las peores ventiscas y tornados, y aún así siguen erguidos sin rasguños. Los expertos recalcan que no por excursionar en el camino de la tecnología nos hace seres superiores a los Pokemon. Entonces ¿Cuál fue el punto de inflexión en el cambio de la relación de Humanos y Pokemon? ¿Por qué se dejan controlar y batallan contra otras especies siguiendo órdenes de nosotros?. Aún queda mucho que aprender sobre la sociedad, pero sin duda las respuestas llegarán conforme se comparta una estrecha comunicación con los Pokemon.

 

Capítulo 2: Batalla por la medalla alma [Parte 1]

 

“¿Estás listo, Blare?”

 

“¡Nidoran! (¡Claro!)”

 

“Vamos por la victoria”

 

Kei sacó su licencia de entrenador en el centro Pokemon donde le pasaron una pokedex y un pequeño set para guardar las medallas de gimnasio. Terminado el proceso, sin perder tiempo, se dirigió al gimnasio de la ciudad que quedaba en medio de esta.

 

“Será nuestra primera batalla, pero seguro que triunfamos”

 

“¿Triunfar? No me hagas reír”

 

Al darse vuelta, Kei se encontró con una muchacha vestida de ninja y una capa. Su larga cabellera fucsia con pequeños mechones púrpura resaltaba con los rayos solares al igual que su cintillo con un shuriken incrustado.

 

“¡Kajika!”

 

“Vete de acá, Kei, no quiero verte llorar como aquella vez en la clase de batalla”

 

“¡Ja! ¿Te refieres a esa clase de captura donde los Pokemon huían de ti?”

 

“¡Esa vez fue tu culpa, humedeciste mi ropa con repelente!”

 

“No sé de que hablas”

 

En la escuela Pokemon de ciudad Fucsia había dos grandes talentos que sacaban las mayores calificaciones en casi todas las clases. Uno de ellos era Kei, quien su amor por los Pokemon y devoción al videojuego le hacían dar el todo por el todo; y en el rincón contrario estaba Kajika, la hija de la líder de gimnasio y futura heredera del puesto. La muchacha tenía capacidades innatas con respecto a los Pokemon, ganándose el primer lugar entre los estudiantes. Como era de esperar la rivalidad no tardo en aparecer, desencadenando a lo largo de la vida escolar una serie de duelos. La balanza parecía no inclinarse por ninguno de los dos, ya que intentaban sabotearse siempre el uno al otro manteniendo el equilibrio. Al finalizar la escuela el marcador quedó “234” a “233” favoreciendo a Kajika. Sí, Kei claramente no permitiría ser el vencido, por lo que convocó a la joven a un último duelo. Nadie fue testigo de lo que sucedió en esa batalla de desenlace, pero de lo que se supo fue que se restableció el orden y quedaron “234” a “234”.

 

“Dejando la discusión de lado, mira a mi primer Pokemon, ¡Blare!”

 

“Tienes uno bien lindo, lo admito, pero no lo es más que mi preciosa Ika”

 

“Ya lo veremos”

 

“…Kei…te iba a ver todos los días al hospital, pero nunca estabas”

 

“Sí, me escapaba al centro Pokemon para jugar con Blare…gracias por las flores que me llevabas, siempre me preocupé de que no le faltaran agua”

 

“Me di cuenta…pobrecito, te quedará una fea cicatriz”

 

Estando a pocos centímetros de Kei, Kajika acariciaba amable y lentamente el lugar donde el cuchillo había impactado.

 

“Si tan solo yo……mamá, sé que estás ahí”

 

“Tan hábil como de costumbre, hija. No quería arruinar el momento”

 

La madre de Kajika se llamaba “Sachiko” y era la actual líder de gimnasio de la ciudad. Al igual que su hija usaba un traje ninja con una capa. Su cabello era purpura y estaba atado con una cinta formándole un moño.

 

“Buenos días líder Sachiko, vengo a retarla a un duelo por la medalla”

 

“…Kei, ¿Por qué me hablas tan formal? Te conozco desde pequeño”

 

“Lo sé, pero ahora vengo como un entrenador y debo tener una cuota de respeto”

 

La líder se quedó un rato observando al decidido muchacho, para acto seguido, abrazarlo  fuertemente.

 

“Eres tan tierno ¿Qué esperas para casarte con mi hija?”

 

“¡Ma-mamá!”

 

Kei y compañía ingresaron al gimnasio, el cual era bien espacioso para tener batallas Pokemon sin problemas. A un costado del campo de lucha yacía un hombre sentado en una especie de silla de paja.

 

“Mamá, parece que el abuelo se volvió a quedar dormido”

 

“Santo Pokemon, este hombre no entiende”

 

“Hace tiempo que no veía al abuelo Koga, ¿su condición ha empeorado?”

 

“Kajika, anda a despertarlo. En cuanto a su condición, se ha mantenido, pero los doctores dicen que en cualquier momento le viene una fuerte recaída”

 

En la región de Kanto hay una pequeña lista de entrenadores que han hecho historia por su fuerza e influencia a lo largo de sus vidas, uno de ellos es Koga. Hace dieciocho años era uno de los líderes de gimnasio más fuertes, por lo que aspiró a llegar más alto. Dedicando valioso tiempo en entrenar a su hija, Sachiko, para que fuera la nueva representante de la ciudad, se alistó y partió a la región vecina, Johto. Sus poderosos Pokemon de tipo veneno lo hicieron ganar la liga y enfrentarse al “Alto mando”, consagrándose como un nuevo campeón y maestro. Cuando le ofrecieron un puesto no dudó en aceptarlo, transformándose en leyenda. Lamentablemente para él, el destino no le aguardaba buena dicha. Koga, como amante de los Pokemon veneno, también se dedicaba a investigar todo tipo de sustancias tóxicas. Con una base sólida armada a lo largo de los años, el campeón podía crear medicamentos y potenciadores que fortalecían a los Pokemon. Sin embargo, nunca se dio cuenta de que los venenos con que trabajaba lo dañaban paulatinamente. Cierto día hace cinco años fue encontrado inconsciente en su vivienda, siendo derivado al hospital para que se le diagnosticara un tipo de intoxicación neuronal. Los venenos habían dañado irreversiblemente sus neuronas, perdiendo algunas. Esto se traducía directamente en respuestas lentas, senilidad, y una serie de problemas que empeorarían con el tiempo. Kei, a pesar de todos los malos pronósticos, además de ser influenciado fuertemente por el videojuego de Pokemon, iba todos los días a ver y hablar con Koga, formándose un hábito. De aquella manera Sachiko era un tipo de segunda madre para Kei, y Kajika, una hermana o amiga de la infancia.   Gestion de Procesos o BPM: tutoriales, noticias, trucos, consejos y todo sobre Gestion de Procesos en español Tutoriales sobre Gestion de Procesos BPM

 

“Kei, tu padre me contó todo lo que te sucedió en la “Zona safari”. Me alegra verte animado y motivado”

 

“Sí, no dejaré que aquel suceso me amargue la vida. Además de que gracias a eso conocí a Blare”

 

“¿Blare? ¿Te refieres al Nidoran macho de ahí? Un buen representante de los tipo veneno”

 

“Es mi fiel compañero y quien me ayudará a obtener mi primera medalla”

 

“¿Estás consciente de que este gimnasio es el séptimo?”

 

“Claro que sí, y espero que no me lo deje fácil por nuestra relación”

 

Sachiko le indicó a Kajika que hiciera de réferi y a Kei que entrara al campo de batalla. Koga observaba atentamente desde el asiento de paja.

 

“Escucha, Kei, estas serán las reglas. Como líderes que somos nos adecuamos a todo requerimiento. Por lo general son batallas de tres contra tres, pero en este caso, al tú solamente tener un Pokemon, será un uno contra uno. El primer Pokemon que no pueda continuar será el vencido, y te puedes rendir cuando lo desees con solo decirlo. También hay una serie de Pokemon que no se aceptan en el gimnasio debido a que el campo de batalla no es apto para ellos o por su enorme tamaño, aunque claramente este no será tú problema. ¿Has entendido todo?”

 

“Por supuesto. He estado presente en muchos combates de gimnasio, me sé las reglas de memoria”

 

“Excelente. ¡Vé, Arbok!”

 

Un gran Pokemon cobra con extrañas marcas salió de la pokebola que lanzó la líder. Kei lo analizó con su pokedex para registrarla.

 

“Arbok, Pokemon cobra, intimida a sus presas con el dibujo de su panza y luego las asfixia con su cuerpo”

 

“Muy bien, era de esperarse. Vamos por la victoria, ¡Vé, Blare!”

 

Señalando con su mano el campo de batalla, el Nidoran macho entró con todo su alto espíritu. Kajika, al ver a ambos Pokemon en el lugar, dio la señal de que comenzaran.

 

“¡Blare, corre hacia Arbok y has “Picotazo”!”

 

El Nidoran macho siguió las órdenes de Kei y corrió en dirección a la cobra. Sachiko observaba la situación con toda calma.

 

“Arbok, míralo detenidamente”

 

La instrucción de Sachiko podría ser de lo más extraña, pero pronto tendría sentido. Blare ya se encontraba cerca de su presa por lo que levantó la mirada para ver bien donde debía atacar. Sin embargo, algo lo detuvo tajantemente. Los dibujos de la panza de Arbok se asemejaban a un rostro enojado y esto intimidó al pequeño Nidoran, pero no terminaba ahí, aquella cara atemorizante le hacía recordar la degenerada mirada del asesino de su madre, paralizándolo totalmente.

 

“¡Blare, ¿qué sucede?!”

 

“…Arbok, agárralo y lánzalo por los aires”

 

El Pokemon cobra enrolló su cuerpo alrededor del inmóvil Nidoran y lo arrojó fuertemente.

 

“Arbok, usa “Lanza mugre” en Nidoran antes que caiga”

 

“¡Blare!”

 

Arbok abrió su boca y expulsó una esfera negra de la cual irradiaba un aura purpura. El Nidoran no pudo esquivarla de ninguna manera siendo impactado de lleno y cayendo al campo para no volver a levantarse.

 

“El Nidoran macho no puede continuar. Arbok y la líder Sachiko son las ganadoras”

 

Ya con un veredicto inamovible, Kei entró en el campo de batalla para ver como se encontraba su Pokemon.

 

“Lo hiciste bien, Blare, vuelve a tu pokebola”

 

“Kei, no sé si lo has notado, pero tu Nidoran tiene un trauma bastante profundo”

 

La líder miraba al chico seriamente al pronunciar estas palabras.

 

“Es normal que los Pokemon se intimiden por los dibujos de Arbok, pero su instinto los hace reaccionar a tiempo. En el caso de tu Nidoran, ni sus más bajos impulsos se encendieron. Algo le debió haber pasado, y algo un tanto horrible”

 

“…ciertamente algo suce-“

 

“¡Te lo dije, estúpido, deberías haberte ido a entrenar! Una medalla querías, ¡ja!”

 

“¿Tan segura que hablas, hija mía? ¿Por qué no lo hacemos un poco más interesante?. Kei, ven en una semana. Usa ese tiempo para entrenar y encontrar la causa del trauma de tu Nidoran.”

 

“No vengas, Kei, serás derrotado aplastantemente de nuevo. Los perdedores deberían rendirse de una vez”

 

“No tan rápido, Kajika. Cuando Kei venga la próxima semana no se enfrentará a mí”

 

“¿No? ¿Lo hará contra el abuelo?”

 

“Claro que no, tonta, tendrá un duelo por la medalla de gimnasio contigo. Será la batalla final para decidir quién de los dos es mejor y además ganarás experiencia como líder, matamos dos pájaros de un tiro”

 

“…Buena broma…¡No puedes estar hablando en serio!”

 

“¡Genial, me encantó la idea! Eres lo máximo madre Sachiko”

 

“Entrena duro, mi hija no te lo dejará fácil”

 

“No tiene que decírmelo”

 

Kei estaba muy emocionado. Quería partir a entrenar desde ese mismísimo momento, ya que una derrota contra su rival directa era de las mayores ofensa. Kajika aún seguía reclamando por la decisión tomada por su madre.

 

“Deja de ser tan ruidosa, “Zorra gritona””

 

Levantando su brazo derecho, Kei le dio una fuerte y rápida nalgada a Kajika, quien dejó escapar un adorable gemido.

 

“Nos vemos en una semana”

 

Saliendo del lugar a toda prisa, el muchacho desapareció de la vista de las ninjas mientras la recién agredida no detenía sus gritos.

 

“¡Te destrozaré!”

 

Este definitivamente sería su duelo final, por lo que ambos darían lo mejor de sí para terminar de una vez por todas el constante cuestionamiento de quién era mejor.

 

Kei había ido al centro Pokemon de la ciudad para que curaran a Blare. Pagando la cuota correspondiente al tratamiento, la enfermera le devolvió el Nidoran en perfecto estado.

 

“Blare, déjame decirte que lo vivido fue humillante”

 

“Ni-nidoran (L-lo siento)”

 

“¿Por qué te disculpas? Ambos fallamos, por lo que necesitamos más entrenamiento. Vamos a la “ruta 15””

 

Ciudad Fucsia tiene tres principales vías de salida. La primera corresponde a la “ruta 19” a través del expreso Fucsia, un barco con pueblo paleta de destino final. La segunda es la “ruta 18” que se conecta con ciudad azulona. Y, por último, la “ruta 15”, que pertenece a una serie de caminos bordeando la costa.

 

“Blare, la pokedex menciona que aprenderás “Foco energía” a cierto nivel. De seguro nos será útil”

 

“¡Nidoran! (¡Entrenemos!)”

 

La “ruta 15” tenía varios pastizales y áreas verdes donde abundaban Pokemon salvajes, por lo que era ideal entrenar en esos lados. Kei no se demoró mucho en encontrar su primer contrincante, un Pidgey.

 

“¡Blare, usa “Picotazo”!”

 

El Nidoran comenzó a correr en la dirección del Pokemon ave que se encontraba parado en medio del suelo, pero este al percatarse del inminente ataque empezó a volar anulando a Blare.

 

“¡Blare, usa “Malicioso”!”

 

Seguido de la orden de Kei, un resplandor amarillo surgió del cuerpo del Nidoran, el que no tardaría en afectarle al Pidgey contagiándose del aura reluciente. Esto irritó al ave intentando contraatacar usando “Placaje”.

 

“Espéralo…espéralo…¡Ahora, esquívalo y has “Picotazo” cuando pase a tu lado!”

 

Manteniendo plena confianza en su entrenador, Blare hizo exactamente lo que se le ordenó impactando su técnica en el Pidgey, haciéndose con la victoria.

 

“Ese “Malicioso” y “Picotazo” fueron perfectos, pero el rival no era lo suficientemente fuerte para usarlo de manera de vencer tu trauma”

 

“Nidoran… (Ciertamente…)”

 

“Muchacho, yo te puedo dar una mano”

 

“¡Abuelo Koga!”

 

El legendario entrenador había presenciado todo el combate logrando captar la poderosa debilidad que aquejaba al joven dúo.

 

“Pero, abuelo Koga, ¿Qué haces acá si no te dejan salir del gimnasio?”

 

“Estaré viejo y un poco senil, pero….¿dónde estoy?”

 

“¡Abuelo! Llamaré a Kajika y a mamá Sachiko, deben estar preocupadas”

 

“No las llames…más importante, vengo a entrenarte”

 

“…Sin duda las llamaré”

 

“¡No! Sé que estoy enfermo, pero mis cualidades de entrenador aún se mantienen. Haré que tu Nidoran pierda el trauma y te enseñaré una nueva técnica”

 

“Vale, vale, pero primero la llamaré”

 

“¡Te dije que no!”

 

Koga le contó sus planes al ingenuo Kei de cómo procederían con el supuesto entrenamiento. En un principio dudó de lo mencionado, pero al rato se decidió a realizarlo. El desafío de vencer a Kajika había iniciado

Regresar al índiceBatalla por la medalla alma [Parte 2] by Tales

Hace bastantes años, un grupo de fuertes y sabios entrenadores decidieron crear un sistema para evaluar a todo hombre que combatía con sus Pokemon. Después de muchos intentos fallidos y problemas internos, llegaron a la conclusión de que sólo existía un mecanismo efectivo. Cada uno de estos jueces se dirigió a ciudades distintas dentro de las regiones y comenzaron a retar a las personas. Con el tiempo, estos entrenadores se fueron haciendo más y más conocidos como los mejores rivales a vencer para demostrar sus fuerzas y lazos con los Pokemon. Estos sabios, debido al gran público que recibían, crearon símbolos que demostraran la valía de los retadores victoriosos. Posteriormente los símbolos pasarían a ser llamados medallas, y el lugar donde se libraban las batallas, gimnasios. Con todo esto sucediendo, y el gran incremento del nacimiento de entrenadores, estos evaluadores crearon un grupo llamado “Sociedad de los entrenadores Pokemon” o “SEP”. El afamado equipo tendría la misión de regular todo lo que al sistema de combates se refería para equilibrar y hacer manejable el explosivo crecimiento de su método. Para el cometido al cual apuntaban, comenzaron creando más gimnasio Pokemon, y con ello, más medallas. Luego, fundaron una competencia para los entrenadores que reunían más símbolos otorgados en gimnasios, llamándolo “Encuentro mundial Pokemon”, para finalmente cambiar de nombre a “Liga Pokemon”. Sin embargo, aún con todas estas nuevas entidades los sabios no quedaron satisfechos. El gestionar los procesos no los llenaba, necesitaban volver a sus orígenes, a los combates que tanto añoraban. La solución a su problema fue el crear el “Alto mando”, donde sólo el ganador de la “Liga Pokemon” podría retarlos y hacerse con el símbolo máximo, la medalla maestra. Todo el sistema fue un éxito sin precedentes, tanto que cada región individualizó todo este mecanismo.

 

Capítulo 3: Batalla por la medalla alma [Parte 2]

 

Una larga semana después de lo acordado Kei se presentó en el gimnasio de ciudad Fucsia. Sachiko lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

 

“¿Estás preparado? Le enseñé todo lo que pude a Kajika”

 

“Saldré victorioso de este lugar”

 

“Me gusta tu ánimo. Espero que mi padre no te haya provocado muchos problemas”

 

“No, es más, creo que no deberías menospreciarlo tanto”

 

“No tienes que decírmelo, si a fin de cuentas él fue quien me entrenó….te contó lo del acuerdo”

 

“Sí, me parece un castigo apropiado”

 

“¿Castigo? Yo creo que se desmayará de la emoción. Ya, mi hija te espera”

 

Una vez Kei y Sachiko llegaron al campo de batalla se encontraron con una Kajika más que preparada y un Koga sentado en su característica silla de paja. Estaba todo listo para comenzar la pelea por el símbolo del gimnasio, la medalla alma.

 

“Al final viniste, Kei, pensé que te acobardarías”

 

“Me conoces muy bien, Kajika, no soy de los que se acobardan”

 

“Cierto. Mira lo que tengo en mi pecho, si ganas esto será tuyo”

 

“…Se ven bien grandes y suaves ¿me dejarás tocarte los pechos?”

 

“¡Me refería a la medalla alma!”

 

“Kajajaja, hija, debes admitir que esa fue buena”

 

“¡Cállate, mamá! Ya me hicieron enojar. ¡Vé Ika!”

 

Kajika tiró una pokebola de donde salió un Ekans, un Pokemon serpiente. Kei sacó su pokedex y la analizó.

 

“Ekans, Pokemon serpiente, se mueve por la hierba en silencio y sorprende a sus presas atacando por detrás”

 

“Muy bien, era la elección obvia ¡Vé Blare!”

 

El Nidoran de Kei salió de su pokebola. Sachiko vio la situación y dio la señal de que había comenzado el combate.

 

“¡Blare, corre hacia Ika!”

 

“¡Ika, intimídalo!”

 

Dichas ambas órdenes, los Pokemon se dispusieron a realizar las peticiones de sus dueños. Ekans poseía la habilidad innata “Intimidación”, la que baja el ataque del enemigo a través del miedo que genera. Kajika, al ver lo sucedido en el combate de su madre con Kei, pensó que tal vez podría emular lo acontecido en aquella ocasión. Por otro lado, el temerario chico iba de frente como siempre lo había hecho.

 

“El miedo no nos ganará esta vez. ¡Blare, usa “Picotazo”!”

 

Al ya estar suficientemente cerca de su rival, el Nidoran macho procedió a usar su ataque. El peligro palpitaba por toda la arena, pero aún así, Kajika, no decía ninguna palabra.

 

“…Acércate…acércate…”

 

Blare se hallaba a pocos centímetros del Pokemon serpiente llegando a sentir su calor. Sin duda impactaría en su objetivo pensaba Kei. Sin embargo, la intrépida ninja le tenía una sorpresa esperando.

 

“¡Ika, usa la contra como en la práctica!”

 

"¿Contra? No, no puede ser”

 

El Ekans esquivó el “Picotazo” hábilmente y enrolló su cuerpo alrededor de Blare. Acto seguido, usando todo el impulso ganado en la carrera, cambió el rumbo del Nidoran lanzándolo varios metros impactando en el suelo.

 

“¡¿Desde cuándo puedes usar el estilo de mamá Sachiko?!”

 

“En la semana que pasó tuve un arduo entrenamiento. Ya no puedes vencerme”

 

Todo entrenador Pokemon desarrolla a lo largo de la vida un estilo particular de batalla. Prácticas y ensayos son la luz que te llevará a la senda de la victoria. Los líderes de gimnasio no son la excepción, por lo que tienen sus propias formas de combatir. En el caso de la actual líder del gimnasio Fucsia, Sachiko, desarrollo el “Estilo de la contra”. Usando el poder e impulso generado por sus rivales en los ataques físicos es capaz de producir el mismo daño o aumentarlo sin salir lastimada. Es una técnica que requiere de alta sincronización y confianza entre entrenador y Pokemon. El anterior líder del gimnasio, Koga, también tenía un estilo apodado “El camino del ninja” por su silenciosa letalidad. 

 

“Te venceré. Las imitaciones siempre son peores que las originales”

 

“¡¿Qué?!”

 

“¡Blare, usa “Malicioso”!”

 

Manteniendo una postura bien firme, un aura brillante comenzó a emitirse del Nidoran.

 

“No tan rápido ¡Ika, acércate por la espalda y usa “Mordisco”!”

 

Una de las características más impresionantes del Ekans de Kajika era su velocidad. Incluso Sachiko y Koga alababan esta cualidad, por lo que posicionarse detrás de Blare no le tomó nada de tiempo.

 

“¡Es-esquívalo!”

 

“¡Imposible!”

 

Ika realizó un fuerte mordisco en el Nidoran macho deteniendo su ataque “Malicioso”. Seguido de esto, procedió a lanzarlo a una distancia prudente.

 

“¡Blare, dirígete a Ika y usa “Doble patada””

 

Apenas el Pokemon de Kei tocó el suelo, embistió a toda prisa contra la serpiente para realizar la orden.

 

“Estúpido ¡Ika, usa la contra!”

 

Esquivando nuevamente el ataque de Blare, Ekans ejecutó los mismos pasos de la contra anterior, finalizando con el Nidoran macho saliendo despedido y golpeándose con el suelo.

 

“…Son mejores que nosotros tanto en velocidad como en técnica…supongo que es ahora o nunca”

 

“¿Qué tanto balbuceas? Ríndete de una vez, no quiero lastimar más a tu Pokemon”

 

“Pues yo quiero hacer añicos al tuyo ¡Blare, usa “Malicioso”!”

 

“¿Otra vez?...no hay caso ¡Ika, usa “Constricción” rápidamente!”

 

Antes de que Blare pudiera realizar su ataque ya se encontraba bajo los efectos de la “Constricción” de Ekans. Con cada segundo que pasaba la fuerza del agarre de la serpiente aumentaba, dañando más y más al Pokemon de Kei.

 

“Ya no puedes hacer nada, ríndete”

 

“Te tengo ¡Blare, usa “Lanza mugre”!”

 

“¿”Lanza mugre”? no puede ser. ¡Ika, suéltalo rápidamente!”

 

“Lanza mugre” es de los ataques tipo veneno más letales, por lo que un golpe directo de este significaría dar por perdido el combate. Dado la peligrosidad, Ekans soltó al Nidoran y retrocedió fugazmente para esquivarlo si era necesario.

 

“¡Idiota, no hay forma de que en una semana y con el nivel que tenemos lo hayamos aprendido!”

 

“¡¿Q-qué?!”

 

“Es nuestra oportunidad ¡Blare, usa “malicioso”!”

 

Debido al engaño, la mente de Ekans y Kajika perdieron su sincronización, siendo la primera de estas alcanzada por el ataque de Blare bajando su defensa.

 

“¡Bien hecho, Blare! ¡Ahora vé y has “Picotazo”!”

 

“¡No te pases de listo! ¡Ika, usa “Constricción”!”

 

Como se había venido llevando el combate, Ekans cumplió su ataque eficazmente anulando a Blare. De nuevo se encontraban en una situación sin escape.

 

“Ahora sí que no te dejaremos escapar”

 

“¿Segura? ¡Blare, usa “Onda tóxica”!”

 

“¡No lo sueltes, debe ser una men-menti-!”

 

Kajika miró detenidamente a Kei para ver su reacción, pero lo único que encontró fue una seguridad sin límite. No había manera de que esta vez fuera mentira.

 

“¡Su-suéltalo y escapa!”

 

La acción que se observaba en el campo de batalla era una copia de lo ocurrido anteriormente. Ekans se alejó liberando al Nidoran de su “Constricción”.

 

“¡Caíste de nuevo, estú~pida!”

 

“¡Me hartaste! ¡Ika, usa “Constricción” y no lo sueltes!”

 

“Padre ¿tú le enseñaste esa táctica a Kei?”

 

“No sé de que hablas, Sachiko, simplemente le mostré como vencer su trauma…o eso me acuerdo”

 

El constante daño que Blare recibió provocó que fuera fácil de atrapar por la serpiente, hallándose en la misma situación a manos de la “Constricción”.

 

“Blare no aguantará mucho más, tiene que ser ahora. ¡Blare, usa “Bomba lodo”!”

 

“No me engañarás esta vez. ¡Ika, aumenta la presión!...¡¿Qué?!”

 

El asombro de Kajika tenía una razón de peso. Blare había abierto su boca y de ella salió disparado una esfera purpura impactando en el rostro de Ika. Esta vez no fue una mentira.

 

“¡Blare, ahora usa “Doble patada”!”

 

“N-n-no ¡Ika, la contra!”

 

La distancia entre los dos Pokemon era mínima, por lo que el Nidoran no tuvo que avanzar mucho para realizar su ataque. Ekans intentó hacer la contra, pero el daño recibido del poderoso ataque había comprometido su equilibrio, recibiendo directamente la técnica.

 

“¡Ika!”

 

“Kajika, caíste completamente en mi trampa. Soy muy consciente de la velocidad y técnica de tu Pokemon, pero también sé que gracias a eso tiene unas defensas bajísimas.

¡Blare, “Bomba lodo” otra vez!”

 

“¡Ika, esquívalo!”

 

A pesar de la orden de Kajika, el Pokemon serpiente no la pudo cumplir debido a que el daño sufrido aumentó considerablemente por la baja de defensa del ataque “Malicioso”. La batalla concluyó cuando Ika recibió la “Bomba lodo” quedando fuera de combate.

 

“¡Ekans no puede continuar, el ganador es el retador, Kei, y su Pokemon, Blare!”

 

“P-perdí”

 

“¡Blare, ganamos! ¡Nuestro “Camino del terror” fue efectivo!”

 

“¡Nidoran! (¡Ganamos!)”

 

Al concluir el duelo, ambos combatientes se dieron la mano por obligación de Sachiko. Kei recibió su primera medalla, la “Medalla alma”, el primer símbolo que representaba haber subido un escalón en su objetivo de convertirse en un campeón Pokemon.

 

“Abuelo Koga, muchas gracias por enseñarme el “Bomba lodo” y la meditación para vencer el trauma. Fue un excelente maestro”

 

“¿Yo te lo enseñé?...claro, claro…estoy orgulloso de ti, Kei, eres un digno nieto”

 

“¿El abuelo te entrenó? Por razón desapareció toda la semana. Kei, fue pura suerte que me derrotaras”

 

“Hija, hija, debes aprender a perder. Además la idea de Kei fue muy astuta, eso del “Camino del terror””

 

“Se me ocurrió en la práctica por error. Eso de meter miedo por ataques inexistentes resultó mejor de lo que esperaba”

 

“¡Eres un mentiroso! Vete de acá y empieza tu aventura”

 

“No te apresures, hija. Diste una gran batalla, de eso no hay duda, pero tu desempeño sigue siendo horrible. Necesitas mejorar”

 

“Lo sé, aunque estoy segura que con tus enseñanzas diarias llegaré a los cielos”

 

“Nada de eso. Hija, mañana te irás con Kei y lo acompañaras en su aventura. Vivirás tantas experiencias que te ayudarán a encontrar un estilo propio”

 

“¿Ma-mamá?”

 

“Ya está decidido, incluso ya lo hablé con Kei. Si perdías, tu castigo es el acompañarlo”

 

“Cuando entrenaba con el abuelo Koga me lo mencionaron. No parece una mala idea”

 

“¡No, definitivamente no!”

 

“No te quejes tanto, hija, si sé que estás feliz. Cualquier mujer estaría encantada de irse de viaje a solas con su novio”

 

“¿No-novio…de qué ha-hablas mamá?”

 

“Tú me contaste ¿no te acuerdas? El último día de escuela, cuando llegaste a casa y tu sonrisa brillaba más que de costumbre”

 

El amor y el odio son sentimientos bastante curiosos, ya que de uno se puede pasar a otro en cuestión de segundos. Kei y Kajika habían sido rivales desde que se conocieron, por lo que las constantes peleas eran habituales. Debido a esto, fueron creciendo juntos y conociendo las debilidades y fuerzas del otro llegando a un punto en donde esa emoción conocida como odio se transformó en amor. Aquel último día de escuela, Kei confesó su apreció por la Ninja antes que esta tuviera tiempo de hacerlo, por lo que fue catalogado por ellos dos como una victoria de Kei.

 

“…Estaba tan feliz que lo olvidé…pero mamá, papá nunca lo aceptará”

 

“Todo padre evitaría que su hija fuera de viaje sola con un hombre, pero no te preocupes, nunca se enterará. Mi esposo es bastante fácil de engañar”

 

Kajika terminó por aceptar la propuesta de Sachiko mostrándose un poco disgustada, pero tenían razón cuando mencionaban que en el fondo estaba saltando de alegría.

 

El sol se asomaba por las holgadas montañas, siendo los Pidgey los principales observadores encargados de darle la bienvenida a los rayos resplandecientes en un nuevo día. El puerto de ciudad Fucsia era muy concurrido a esas tempranas horas, sobretodo porque el expreso Fucsia partía su travesía en esos momentos. Kei, Kajika y sus familias esperaban pacientemente en los banquillos cercanos.

 

“Dime, Hijo, ¿Cuál recorrido planeas hacer?”

 

“Papá, quiero ir a pueblo Paleta y conocer al profesor Oak, ese es mi objetivo principal. Lo demás no lo tengo pensado”

 

“Entonces, ciertamente es adecuado el tomar este barco”

 

El expreso Fucsia tenía un interesante recorrido por mar abierto. Su primera parada era el famoso “Balneario espuma” o como era conocido con anterioridad, la isla Espuma. Seguido de ello, cruzaría medio mar para llegar a la isla Canela y terminar en pueblo Paleta.

 

“Kei, cuida muy bien a mi hija”

 

“No se preocupe, mamá Sachiko, no dejaré que le toquen un pelo”

 

“Así se dice. Por cierto, toma esta bolsa, hija, de seguro les será útil”

 

“¿Qué es?”

 

La bolsa de plástico estaba llena con algún tipo de producto. Kajika metió la mano y saco una de las cajas.

 

“¿Pastillas anticonceptivas? ¡Mamá!”

 

“Los jóvenes de hoy en día son muy energéticos, por eso hay que estar siempre preparados. El embarazo a estas alturas puede frustrar sus sueños”

 

Kei, al observar como toda la bolsa estaba llena de este fármaco de “100%” de efectividad en evitar el embarazo, miró detenidamente a Sachiko y levantó su pulgar simbolizando lo agradecido que estaba.

 

“Muchas gracias por su regalo, mamá Sachiko, lo usaremos todos los días sin falta”

 

“¡No digas estupideces!”

 

“Pero si es normal, Kajika, somos pareja ¿No?”

 

“¡Cada palabra que dices es peor!”

 

Sachiko y los padres de Kei no paraban de reír por la discusión de sus hijos. Por otro lado, Koga parecía no saber el motivo de su reunión en el puerto de la ciudad.

 

“Creo que ya es hora de partir. Padres, mamá Sachiko, abuelo Koga, nos vemos…casi lo olvido. Esta medalla aún no tiene valor. Cuando vuelva a esta ciudad te volveré a retar, mamá Sachiko, y sin duda me haré con la victoria”

 

“Te estaré esperando, Kei”

 

Despidiéndose para un futuro encuentro, ambos muchachos iniciaron su nueva aventura. Sabían que habría dificultades, barreras, y dilemas esperándolos, pero con sus frentes en alto afrontarían todo lo que se presentara con sus enormes determinaciones.

 

Una oscuridad total y un sentimiento de desolación inundaban un campo de batalla Pokemon. Siete jóvenes muchachos con particulares características observan un balcón en donde un extraño hombre se posicionaba. Aquel individuo tenía todo su brazo derecho vendado al igual que la mitad derecha de su rostro.

 

“Me da gusto verlos reunidos”

 

“Habla rápido, no tenemos todo el día”

 

“Calmado, calmado, iré directamente al grano. Líder, encienda la luz”

 

El misterioso ser comenzó a sacarse las vendas lentamente mientras las luces se encendían.

 

“Les dije anteriormente que el mundo estaba podrido, ¿cierto?. Que había que cambiar la mentalidad de las personas...”

 

A medida que el balcón se alumbraba y el hombre mostraba lo que había debajo de sus curaciones, los rostros de los muchachos se desfiguraban.

 

“He vivido lo peor de las bestialidades, la peor de las humillaciones. Mi amigo está luchando por sobrevivir…muchachos…compañeros…necesito su fuerza. Necesito que la “Nueva generación” me preste su ayuda. Sólo hay una manera de cambiar al mundo, y es a través de la fuerza”

 

El brazo derecho horriblemente quemado al igual que la mitad derecha del rostro era el panorama que los presentes visualizaban. Un nuevo tipo de mal comenzaba a originarse en algún punto del mundo.

Regresar al índiceEn busca de Articuno [Parte 1] by Tales

Hace seis año, un miembro del “Alto mando” decidió iniciar un negocio en la isla espuma al ver el increíble potencial que poseía. “La era del entrenador” había provocado que un sinfín de nuevos guerreros se acercara al lugar en búsqueda de un legendario Pokemon. En el videojuego, el protagonista ingresaba a la cueva de la isla para atrapar a Pokemon únicos en su tipo, pero por cosas del destino se encontraba con uno de los mitos de la región, una de las tres aves elementales llamada Articuno. Este hecho que generó esperanza en los entrenadores fue aprovechado para generar dinero, por lo que la isla espuma pasó a ser conocida como el “Balneario espuma”. Lo curioso de todo lo acontecido es que la cueva de la isla es de hielo, entonces ¿Cómo se logró crear el “Balneario espuma”?. La respuesta se encuentra en cualidades sumamente sorprendentes de la naturaleza. En la región de Kanto existen una serie de cuevas con ambientes únicos. Los minerales esparcidos tanto en suelo, paredes y techos modifican la temperatura, humedad y luminosidad, engendrando pequeños ecosistemas propicios a la vida Pokemon. Si aplicamos estos conceptos a la isla espuma, obtenemos un clima cálido en el exterior todo el año por la ubicación tropical de esta, y una caverna totalmente congelada por las características de los minerales presentes. A ojos de expertos, esta sustancial paradoja creó un espacio perfecto para unir tanto el turismo como la aventura. Gente que prefiere ir de visita para pasarla bien y conocer una hermosa isla, sumado a otro tipo de personas que vienen en búsqueda de nuevos Pokemon y hallar al legendario Articuno, suscita el negocio ideal para inversionistas y grandes cerebros empresariales.

 

Capítulo 4: En busca de Articuno [Parte 1]

 

Un día soleado bañaba las tranquilas aguas de la “ruta 19” por donde cruzaba sin temor el expreso Fucsia. Esperando llegar a su primer destin

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