Pay de manzana by carlac94

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 Pay de manzana by carlac94
Summary:

Cuatro meses han pasado, cuatro meses de desesperación, tristeza, dolor... miedo.

Winry Rockbell desapareció sin dejar rastro y Edward Elric aún no quiere creer el hecho de que posiblemente esté muerta.

Pero cierta información llegó a sus oídos, poniéndolo en una misión peligrosa, sabiendo de ante mano que Winry es más importante que su propia vida.

Una vez que logré dar con ella, ¿Qué hará cuando la vea o será demasiado tarde para eso?



Full Metal Alchemist Brotherhood

Pareja principal: Winry y Edward

Parejas secundarias: Roy y Riza / Ling y Ran Fan / Alphonse y May

 

 



Categories: FULL METAL ALCHEMIST Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura, Drama, Romance

Advertencias: Lemon, Spoilers

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 9 Completed:Word count: 16984 Read: 4695 Published: 21/04/2012 Updated: 19/08/2013
Summary:

Cuatro meses han pasado, cuatro meses de desesperación, tristeza, dolor... miedo.

Winry Rockbell desapareció sin dejar rastro y Edward Elric aún no quiere creer el hecho de que posiblemente esté muerta.

Pero cierta información llegó a sus oídos, poniéndolo en una misión peligrosa, sabiendo de ante mano que Winry es más importante que su propia vida.

Una vez que logré dar con ella, ¿Qué hará cuando la vea o será demasiado tarde para eso?



Full Metal Alchemist Brotherhood

Pareja principal: Winry y Edward

Parejas secundarias: Roy y Riza / Ling y Ran Fan / Alphonse y May

 

 



Categories: FULL METAL ALCHEMIST Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura, Drama, Romance

Advertencias: Lemon, Spoilers

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 9 Completed:Word count: 16984 Read: 4695 Published: 21/04/2012 Updated: 19/08/2013
Story Notes:

Después de la batalla con Father, final de la serie, Alphonse tiene su cuerpo de vuelta.

Story Notes:

Después de la batalla con Father, final de la serie, Alphonse tiene su cuerpo de vuelta.

Molde by carlac94
Author's Notes:

Una nueva historia llena de romance, acción y drama.

 

Espero sea de su agrado.

Author's Notes:

Una nueva historia llena de romance, acción y drama.

 

Espero sea de su agrado.

Miró la hora que marcaba su reloj de mesa. Las 11 en punto de la mañana.



La luz del sol se fue colando poco a poco en su ventana logrando que terminara rindiéndose por completo a la circunstancia. Se levantó con todo el esfuerzo del mundo y se puso de pie con el fin de dirigirse al baño, pero un bostezo lo hizo frenar.



Talló con cuidado sus ojos liberándolos de esa posición cerrada y de rastros de lagañas y arrastrando los pies se encaminó al fin de la recámara.



Miró de reojo como su hermano Alphonse descansaba pacíficamente, no pudo evitar sonreír y permanecer bastante tiempo admirando el tranquilo rostro que reflejaba el menor. Hacía tanto tiempo que no lo veía así. Tampoco recordaba del todo el color de piel que rodeaba su pequeño cuerpo y mucho menos los destellos dorados y cafés que coloreaban su cabellera.



Afortunadamente la guerra había finalizado. El dolor, las lágrimas, el sudor y la sangre; todo había quedado atrás en el momento en que vencieron al Padre… casi todo estaba en perfecto estado… casi.



Ahora Roy Mustang era el reconocido y admirado Fuhrer y su dictadura estaba surtiendo aspectos positivos para el país y los estados vecinos. Ya no había guerras.



Se terminó de lavar la cara y se encaminó a la cocina de su pequeño departamento; el cuál había sido alquilado con tal de recuperar fuerzas, sobre todo para Al quien regresó de la puerta con un cuerpo demasiado delgado y enfermo. Edward se había encargado de engordarlo. Ya no lucía para nada flaco pero aún le faltaba rellenar algunos rincones de su cuerpo. También su maestra Izumi lo había apoyado y Gracia quién preparó todo un banquete de exquisitos platillos. Alphonse lloró de alegría al degustar el maravilloso sabor que desprendían tales alimentos.



Tomó la libreta de su pariente y leyó todos los platillos que quería probar. La mayoría ya habían sido tachados de la lista, solo faltaba una cosa… el pay de manzanas de Winry.



-Winry… ¿dónde estarás? –murmuró el mayor de los Elric al leer tan bello nombre que lo hacía enrojecer, pero en esta ocasión solo atinó a bajar la mirada y reflejar un rostro decaído.



Agarró un sartén y lo puso a calentar. El desayuno sería sencillo pero era uno de los favoritos de Alphonse, los dichosos Hot Cakes. Preparó con rapidez la mezcla y en menos de un minuto inició el proceso de elaboración. No era muy bueno en la cocina pero se esforzaba bastante, todo por su hermano; los panqueques eran su especialidad, incluso al ex coronel Mustang le habían encantado en una ocasión que los fue a visitar temprano. Sirvió en un vaso leche mientras realizaba muecas de asco, y en otro preparó una taza de café. Sabía que a Al le fascinaba la leche, por eso no había dejado de comprar el producto.



Preparó y preparó más panqueques hasta que quedó una pila enorme. El apetito de Al había incrementado a diferencia del suyo que había disminuido. Todo por la teoría que había formulado sobre que compartieron algunas cosas cuando realizaron la transmutación.



Llegó el momento de hacer lo que más odiaba en el mundo: ir a despertarlo.



Odiaba ver como lanzaba quejidos y realizaba volteretas en la cama con tal de alejarlo, pero debía desayunar. Se encaminó a la cama de Alphonse y lo movió suavemente al tiempo que lo nombraba con dulzura. Al cabo de unos segundos el menor despertó.



-Ven a desayunar, se está haciendo tarde y tenemos que ir con el coronel –exclamó el rubio con paternidad.



-Ya no es coronel, hermano –respondió Alphonse aún con los ojos cerrados. Edward sonrió con gracia y se alejó del cuarto.



Tiempo después el menor de los Elric se sentó en la mesa con un destello de felicidad en su rostro. El desayuno que le preparó su hermano tenía un buen aspecto pero… ¿el sabor? Tomó un pedazo con el tenedor y lo dirigió a su boca.



-Vaya hermano, está delicioso –exclamó el pequeño con la boca llena del platillo. Después de tragarla sonrió con burla al saber lo que estaba a punto de decir –creo que ya te puedes casar.



Inevitablemente Edward se atragantó con el café y cuando pudo hablar exclamó con cierto enfado y tristeza.



-Jamás podré casarme, Al… y tú lo sabes.



Viendo que había creado cierta tensión en el lugar, Al decidió cambiar la broma.



-Es la primera vez que no se te queman –y rió a carcajadas. El rubio se ruborizó pero al final se unió a las risas.



-Eres un mal agradecido Al… además los panqueques son mi especialidad, ya vez que hasta al coronel le encantaron.



-Ya no es coronel hermano, es Fuhrer.



-¡Entonces merezco más crédito ya que al mismo Fuhrer le fascinaron!



Y con esto las burlas continuaron desapareciendo por el final de la calle.





Llegaron al cuartel media hora después, y, a pesar del retraso, todos en la milicia los recibieron con mucha alegría en especial los subordinados del alquimista de fuego.



-Vaya Ed, has crecido mucho –comentó Havoc sorprendido.



El recién nombrado se alegró y miró incrédulo hacia el rubio con un cigarro.



-¿De verdad?



-Si, tan solo mírate, ya rebasaste a Fuery.



Este último se ruborizó y bajó la mirada con derrota.



-Y yo que me sentía bien al saber que no era el más bajito del grupo.



Carcajadas resonaron por la oficina hasta que fueron interrumpidas por cierta agresión al ser abierta la puerta. Riza Hawkeye, con un elegante conjunto de falda y saco gris que resaltaban su atractiva figura, entró al lugar con su misma expresión de seriedad pero al visualizar a ambos hermanos dibujó una tierna sonrisa.



-Cuanto tiempo sin verlos, ¿cómo han estado?



-Bien señorita Riza –respondió Alphonse con alegría.



-¿Y tú Ed?



El rubio alzó la mirada y le mostró media sonrisa.



-Bien –susurró.



Algo en la ex teniente Hawkeye le recordaba a cierta rubia de Rizenbull… quizá su cabello.



La actitud del rubio no pasó desapercibida por los presentes y, en un intento de animarlo, empezaron a burlarse más sobre la estatura de Fuery… al menos lograron que se olvidara de aquella chica.



-Roy los está esperando.



-Gracias Riza.



La rubia los guió hasta la oficina del Fuhrer. Tocó la puerta y entró inmediatamente.



-Aunque seas mi esposa no significa que debes entrar sin mi permiso, amor.



-No me vengas con eso, sin mi aún no serías Fuhrer, así que hago lo que quiero –amenazó Riza cuando sacó su pistola. Roy rió con nerviosismo.



-Era broma –y vio a los Elric. Riza salió inmediatamente cuando comprendió el rostro de seriedad de su marido -¿Cómo han estado, Ed, Al?



-Muy bien señor Mustang –respondió Alphonse con su clásica reverencia de respeto. Roy rió un poco.



-No es necesario eso Al, sabes que somos como familia.



-Lo sé… supongo que es la costumbre… o tal vez el puesto que ahora tiene.



-Fuhrer o no te pido que dejemos las formalidades -Al asintió -¿Qué ocurre Acero?



-No ocurre nada –respondió el susodicho con aire deprimido –además ya no soy Acero.



-Lo eres para mí.



-Bien, coronel de pacotilla, ¿qué nos cuentas? –manifestó al tiempo que se sentaba en un asiento en frente del pelinegro. Cruzó sus piernas y subió sus brazos al respaldo. Al se sentó en otra silla.



-De acuerdo, te dejaré de llamar Acero si dejas de decirme coronel.



-Lo eres para mí –respondió con seriedad y burla.



Y con eso sacó una pequeña venita en la frente de Roy. Al solo pudo disculparse en nombre de su hermano.



Pero a pesar de la clásica actitud de Edward en su presencia, sabía que el rubio estaba completamente deprimido… la desaparición de su amiga de la infancia lo había dejado en ese estado o en uno peor, y se le notaba aunque tratara de disimularlo. Roy comprendía más que nadie, incluso más que Alphonse, como era Edward realmente.



Miró a Alphonse y le hizo algunas señales. El menor entendió el mensaje y Mustang le agradeció con un movimiento de cabeza. La ex armadura salió de la oficina y, a pesar de que se fue, Ed nunca se dio cuenta de su desaparición hasta después.



-Bien Ed, ahora podremos hablar cómodamente.



-¿Eh? ¿De qué habla?... ¿Y Al?



-Le pedí que se marchara.



-¿Por qué hizo eso? –cuestionó con furia al saber la falta de respeto que se aplicó en su pariente.



-Porque necesito hablar contigo.



-Puede hacerlo en presencia de Al.



-En realidad… fue Alphonse quien me pidió que hablara contigo.



-¿Qué? ¿Cuándo?



-Hace unos días. Me llamó y me lo pidió.



-Oh –soltó en un suspiro molesto -¿Y de qué quiere hablar?



-Sobre Winry.



El cuerpo del rubio se tensó inmediatamente, frunció el ceño y abrió sus ojos permitiendo que se le viera un extraño brillo en ellos. Muy aparte de escuchar la razón del Fuhrer, intentó con todo el esfuerzo del mundo de no sonar melancólico.



-¿Qué de ella? –giró su cabeza y se cruzó de brazos al sentir la penetrante mirada del pelinegro.



-Entiendo que estés en este estado… pero no debes permitir…



-No estoy en ningún estado –lo interrumpió –no intentes ser un psicólogo porque solamente eres el Fuhrer, ¿qué sabes tú sobre lo que siento? –casi gritó. Una pequeña lágrima recorrió su mejilla derecha; afortunadamente Roy no la notó -Perdóneme… es sólo que…



-Ed… solo trato de ayudarte.



-Lo sé pero… no creo que haya alguien que me pueda ayudar.



-¿Qué piensas hacer Edward? Debes vivir tu vida.



Ed silenció, sabía de más que Roy tenía razón.



-Han pasado… han pasado 4 meses, Ed… y no has sabido nada de ella.



-Pero no me rendiré hasta encontrarla.



-Odio ser tan negativo pero… ¿y si ya está muerta?



Ed abrió aún más sus ojos dilatados y observó a Mustang con terror.



-Eso… eso nunca… yo… yo… -no pudo aguantarse más, el dolor era mucho. Dejó, sin importarle para nada que Roy estuviera observándolo, que las lágrimas contenidas por esas largas semanas salieran silenciosamente como si se tratasen de una cascada; parecían no tener fin. Cubrió sus órganos con sus manos y apretó con furia su rostro –yo le dije que regresaría… que cuando termináramos de vencer al Padre, iría con ella. 



-No es tu culpa –exclamó Roy con la voz quebradiza sabiendo a donde iba a parar las confesiones del rubio; le dolía ver a su subordinado de esa manera, tal decaído, frágil y sin esperanzas. Sabía que ese dolor que sentía… jamás podría imaginarlo aunque pusiera a Riza como ejemplo –desapareció de repente, tú no tuviste nada ver.



-¡Claro que tuve que ver! –Estalló permitiendo que más lágrimas recorrieran su fino rostro hasta chocar con sus muslos -¡nunca la llamé y por eso quiso venir hasta aquí!



-¡Pero tú no se lo pediste…!



-¡La dejé esperando por una semana sin darle noticias sobre mí y mi hermano! ¡Es mi culpa el haberla afligido! ¡Yo soy quien la trajo hasta aquí! ¡YO SOY EL CULPABLE DE QUE WINRY HAYA DESAPARECIDO! ¡SOY YO!



Roy silenció. También Ed.



La maldita oficina se llenó de un ambiente pesado, doloroso y sobre todo silencioso. Edward bajó su mirada, mal hecho el haberle gritado, él solo quería ayudarlo, pero no podía darse el lujo de decir que no fue su culpa cuando si lo fue.



Días y días de búsqueda sin obtener nada, ninguna pista que pudiera ayudarlo a hallarla, ningún testigo que pudiese decirle dónde estaba, la abuela tampoco sabía nada, la milicia igual, su maestra peor aún… dios que mira todo… no podía hablar con él. Todo era un esfuerzo perdido. Estaba perdiendo sus esperanzas y sus fuerzas para seguir buscando. Ya estaba a punto de creerse que… que Winry, realmente había muerto.

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Deseó salir de ahí, y lo consiguió cuando dejó más tranquilo a Roy. Odiaba que la gente se preocupara por él y en esta ocasión Roy estaría más al pendiente de él. Claro… se le ocurrió llorar y gritar en frente de su cara.



Odiaba sentirse así de inseguro.



Se alejó del cuartel sin siquiera avisarle a Alphonse o algún subordinado del ex coronel. Simplemente recorrió las calles de Amestris hasta llegar a una banca en un precioso parque. Sus ojos ya hinchados no producían lágrimas ya que las estaba conteniendo.



Observó a una feliz pareja que demostraba su amor por medio de una serie de besos. Como deseaba que Winry y él fueran esa feliz pareja. Deseaba besarla con dulzura, hacerle simples y agonizantes roses con sus labios con tal de sentir la calidez de los suyos; rogaba por poder tocar su piel tersa y blanca y también recorrer sus dedos por sus hermosas hebras doradas; suplicaba por volver a ver aquellos destellos azules que le prometían que las cosas irían bien, que le daban esperanzas y le confesaban lo ingenua y femenina que era su persona y gritaba por escuchar nuevamente su fina voz.



-Ed.



Escuchó aquella voz e inmediatamente levantó la cabeza para ver… nada. Ella no estaba. Volteó y se puso de pie con tal de encontrarla pero no había nadie… era solo un producto de su desesperación.



Dios como odiaba que su mente le jugara esas bromas tan crueles. Cerró sus puños con fuerza y apretó sus dientes para contener la melancolía. Sentía como su pecho se contraía con fuerza, un nudo en su garganta era lo que se estaba formando. Se volvió a sentar y cerró sus ojos.



Debes vivir tu vida, Edward… han pasado 4 meses, ¿y si ya está muerta?... Ed…



Aquellas palabras resonaban en su mente causándole un poco de dolor. No podía tomar los consejos de Mustang, no… ella… ella debía seguir viva.



Sí.



Seguramente estaba en otro estado fabricando automails, como le encantan esas piezas de metal. Miró el suyo, el de su pierna. Pasó su mano por encima de la ropa sintiendo inmediatamente la dureza del miembro metálico. En esos momentos Edward deseaba más que nada que Winry estuviera ahí regañándolo porque otra vez rompió su automail… pero no… no estaba…



Roy tenía razón, quizá ya estaba muerta porque, desapareció sin dejar rastro. Como si la tierra se la hubiese tragado. ¿Pero qué tal si aún estaba viva pero en peligro? Eso era lo que más le dolía y preocupaba. ¿Qué tal si había sido secuestrada? Sentía su pecho arder del coraje con solo pensarlo. Si alguien llegase a tocarle un solo cabello entonces no dudaría en asesinar a ese alguien.



Pero nuevamente, no había pistas.



Estaba perdiendo la fe.



¿Por qué seguía sufriendo? ¿Por qué no lo escogieron a él en vez de llevarse a Winry? ¿Por qué cuando iba a decirle cuanto la amaba desapareció de repente?



¿Por qué no podía quitársela de la cabeza?



Observó nuevamente a la pareja tras escuchar unas cuantas risas. Lucían tan felices. Estaban a punto de irse. La chica, para acabarla de amolar, era rubia. Se colgaba del brazo del muchacho y le sonreía con amor. El chico rompió el contacto y la abrazo por la cintura para depositarle un beso la cual correspondió con rapidez.



Edward se moría de celos tan solo verlos. Odiaba que todos a su alrededor, o más bien en el parque, estuvieran felices o con la persona que más amaban. Era demasiado. Se puso de pie y salió de ese romántico lugar para dirigirse a su departamento.



Cuando llegó notó que Alphonse aún no estaba y cuando iba a preguntárselo al aire, el teléfono sonó.



-¿Hola? –respondió con fastidio.



-Hermano, soy yo, Al.



-¿Qué pasó? ¿Dónde estás?



-Perdón hermano pero es que en el cuartel me encontré con May. Ahorita mismo estoy con ella.



-Ya veo –no podía negar que se alegraba al escuchar que la chica de Xing estaba presente, eso animaría a su pequeño hermano, quien estaba muy triste por la desaparición de Winry. Pero tampoco podía negar que se sentía algo celoso. Estaría solo en casa y eso le aumentaba aún más su depresión –No te preocupes Al, estaré aquí por si necesitan algo.



-Si bueno… ¿no quieres venir? May preparó galletas.



-Discúlpame también con May, Al, pero no… no quiero… no me siento bien como para ir.



-Hermano está bien si no quieres, pero ya debes comenzar a salir. Esa depresión no se quitará sola, déjanos ayudarte.



Sí. Al era bastante obstinado. Se sentía mal por preocuparlo y más cuando sabía que tenía razón. Tuvo que mentir.



-No es por eso Al… -fue más realista –en parte no. Me siento algo cansado, no sé si me va a dar fiebre. Mejor para después ¿sí? Discúlpame por favor con May y pásensela bien.



-Está bien hermano –otra vez esa voz lastimosa –tómate una pastilla. Trataré de llegar antes.



-Gracias Al.



Sin dar tiempo a contestar, colgó el teléfono y se dirigió al baño. Se lavó los dientes. Ni siquiera era muy tarde, tal vez como las 3 en punto. Pero no tenía hambre. Simplemente se fue a acostar quedando, en cuanto su cabeza tocó la almohada, profundamente dormido.



Pero otra vez estaba teniendo esas alucinaciones.



Desde que desapareció, Winry aparecía más en sus sueños. Pero cada día era diferente, parecía una continuación, como una película. A veces se repetían las escenas y un par de veces eran bastante incoherentes. Pero en esta ocasión en particular tuvo una pesadilla.



La Rockbell caminaba con una gran sonrisa. Detrás de ella estaba Ed.



El movimiento de su cuerpo al caminar era hermoso, su cabello se movía en dirección contraria al viento, su falda formaba pequeños holanes, sus caderas cambiaban de derecha a izquierda y viceversa y sus brazos sostenían una pequeña maleta.



Guiado por sus sentimientos, el rubio apresuró su caminata. Pero mientras más avanzaba más se alejaba Winry. De repente escuchó un grito que ocasionó que todo se introdujera en una eterna oscuridad. Buscó con desesperación con la mirada pero no la encontró.



Comenzó a correr.



No sabía hacia dónde pero parecía que no recorría nada. Vio una luz y visualizó a su rubia agachada, dándole la espalda.



-Winry… -la llamó más tranquilo –Winry, ven, vámonos.



Se acercó y la tomó de los hombros, pero la chica no reaccionaba.



-¿Winry?



La giró con delicadeza para soltarla inmediatamente al ver su rostro cubierto con sangre y algo desfigurado.



-Ed… -Winry comenzó a acercarse. La imagen era terrible -¿Sabes lo que me ocurrió?



-Win… Winry –el rubio estaba al borde de las lágrimas y del temor.



-Aún estoy aquí Ed… aún estoy viva Ed… estoy más cerca de lo que crees Ed –empezó a cantar al tiempo que trataba de tocar al rubio con sus manos heridas y con dedos rotos.



-No Winry… no…



Lo tomó de los hombros y le encajó sus uñas.



-¿Sabes lo que me ocurrió Ed? ¿Sabes en dónde estoy Ed?



-¿Do-Dónde?



-Estoy en…



-¡HERMANO!



El grito de Alphonse fue lo que lo despertó. Se sentó en su cama con un rostro pálido y cubierto de sudor. Sus ojos desorbitados miraban a la pared de en frente como si fuese un fantasma y su cuerpo temblaba bastante. Después notó que no era solo sudor. Estaba llorando.



-Hermano ¿qué pasa? –cuestionó Alphonse con muchísima preocupación. Edward no contestó. El menor de los Elric colocó su mano en la frente de Ed realizando una mueca de disgusto inmediatamente –tienes fiebre –anunció.



-¿Qué? –Musitó con voz ronca -¿Cuándo fue que…?



-… ¿Cuándo fue que qué?



-¿Qué llegaste?



-Hace como media hora –Alphonse lo miró con duda.



Ed dirigió su vista a la ventana notando que ya era de noche. Luego observó a Alphonse.



-¿Qué pasa?



-Nada –fue la respuesta del castaño.



Ed incrédulo volvió a preguntar.



-¿Cómo te fue?



-Bien.



Silencio.



¿Por qué Al estaba tan distante? ¿Estaría enojado?



-¿Qué te dijo May?



-Nada interesante… te traeré medicina.



-No es necesario, prefiero que platiquemos.



-… Mejor te traigo la medicina y nos dormimos ¿sí?



Edward accedió con lentitud. Odiaba cuando controlaban su vida y decisiones, pero con Al no podía quejarse. Lo amaba. Si él quería dormir entonces así sería.



Tiempo después ambos hermanos estaban en sus respectivas camas, ambos despiertos. Ed intentando recuperar la pesadilla perdida con tal de saber en dónde se encontraba su amada y Alphonse pensando si sería lo mejor contarle o no a su hermano sobre su descubrimiento.



Ambos en medio de la desesperación.



Ambos pensando en Winry.

End Notes:

¿Reviews? :3

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Regresar al índiceHuevos by carlac94
Author's Notes:

Sí.. después de mil años :P

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Sí.. después de mil años :P

Alphonse Elric se levantó inmediatamente cuando escuchó el teléfono. Yacía despierto desde hace bastante tiempo, analizando la situación y la apatía de su hermano.



Cuando descolgó el aparato respondió de la forma más silenciosa que pudo.



-¿Al?... No me digas que… ¿aún no le has dicho?



-Exacto May.



-Te oyes más sospechoso así… no es justo, ¿lo sabes?



-¿Qué tal si lo que me dijiste resulta ser falso? Solo lograríamos que mi hermano se emocione para después perderse aún más en su depresión.



-Quizá tengas razón… -May silenció por bastante tiempo –pero aun así debe saberlo.



-Prefiero ir a buscarla yo.



-¿Qué escusa le darás para irte?



-Eso es lo de menos.



-Al, yo me voy en la noche, vas a venir conmigo ¿no?



-Sí.



-Entonces ¿qué estás esperando? Ya hubieras resuelto eso.



-Tienes razón… le avisaré al coronel para que vigile a mi hermano… no vaya a hacer algo estúpido.



-Lo dudo cuando sabe que sería lo peor que te podría hacer.



Pero antes de que Al pudiera platicar más, una mano se posó en su hombro sacándole un leve grito.



-Al ¿qué haces despierto? ¿Con quién hablas?



-Con… con May.



La chica solo se golpeó la frente con su palma.



-¿En serio? –Cuestionó el rubio incrédulo –está bien. Iré a preparar el desayuno.



Alphonse lanzó un suspiro antes de reiniciar la conversación pero antes miró de reojo si su hermano yacía en la cocina, y al escuchar sartenes chocando susurró:



-Nos vemos en la estación de trenes a las 9 en punto.



-Mejor una hora antes, aún no compro los boletos.



-De acuerdo… adiós May… y gracias.



-No te preocupes Al… solo espero que logremos encontrarla.



Colgaron con rapidez y el menor de los Elric se dirigió a la cocina. Encontró a su hermano leyendo el periódico y dando pequeños sorbos a su café. Lo que más le preocupó fue que su plato estaba vacío.



-¿Ya desayunaste hermano? –inquirió la ex armadura al tiempo que tomaba asiento y agarraba su tenedor.



-No tengo hambre –fue la simple respuesta del oji dorado.



-Necesitas comer hermano.



-Es muy temprano, mi cuerpo no está acostumbrado. Después me dará hambre, no te preocupes.



El castaño encontró lógica en su confesión, por eso ya no discutió tanto. Ed seguía leyendo el periódico. Cuando terminó lo dobló y lo lanzó lejos de su vista con cierto enfado y decepción.



-¿Nada bueno hermano?



-Nada sobre Winry, si a eso te refieres.



Alphonse tragó con dificultad su bocado, sentía remordimiento. ¿Debía decirle? La conciencia lo estaba matando poco a poco.



-Hermano… hay algo que…



Pero fue interrumpido por el teléfono. Ed lo miró por sobre su hombro y seguido caminó hacia el ruidoso aparato. Contestó con fastidio.



Odiaba mentirle a su hermano. Odiaba estar en esa situación.



Edward estaba volviéndose loco con la situación y él, su única familia, la persona en que más confiaba, guardaba un secreto que podría ayudarlo a salir de ese estado. Alphonse estaba en un dilema. Las circunstancias le decían que se guardara aquel dato, pero su conciencia le prohibía que le ocultara cosas a su pariente.



-¿Qué debo hacer? –murmuró.



Terminó su desayuno y se puso de pie para lavar los trastes. Su hermano regresó al poco tiempo.



-¿Quién era?



-Era el coronel. Quería saber cómo estábamos.



-Oh –y bajó la mirada. Vio su reflejo en el plato y dio un gran suspiro antes de gritar con cierto temor -¡Hermano hay algo que quiero decirte!



Ed lo miró desde atrás del refrigerador. Buena señal. Al menos ya iba a ingerir algo.



-¿Qué pasa? –cuestionó alarmado después de quitarse un trozo de queso de la boca.



-Yo… yo… yo voy a viajar en la noche.



-¿Eh? ¿A dónde?



-Qui-Quiero ir con la maestra.



-¿Con la maestra? –Ed se incorporó y se acercó -¿Con ella?



-Quiero preguntarle algo… sobre… sobre la transmutación.



-… ¿No crees que podrías hablarle? O yo podría responderte.



-No... es que…



Ed se acercó aún más.



-Necesito preguntarle cosas sobre chicas.



-… Podrías hablarle.



-No, bueno… en realidad… hermano lo siento pero… quería pasar un tiempo con May. Fuera de Central… ¿Puedo?



El mayor de los Elric se sorprendió por la respuesta. ¿Acaso era el único que aún recordaba a Winry? Le dolió el corazón pero mostró media sonrisa.



-Claro que puedes Al, es tu novia. Hagan lo que quieran.



-Gracias hermano –bajó la mirada con aire melancólico. ¿Cómo fue capaz de mentirle? -¿Qué harás tú?



El oji dorado tardó en responder. Ni siquiera él sabía que iba a hacer.



Y otra vez las palabras de Mustang resonaron en su cabeza.



Debes vivir tu vida, Edward… han pasado 4 meses, ¿y si ya está muerta?... Ed…



Ya era momento de reconocerlo… Winry estaba muerta. No había duda. Debía seguir con su vida. Se dirigió a la ventana cerca del comedor y se asomó en esta, sintiendo una deliciosa brisa que lo liberó momentáneamente de su pesadilla. Alphonse lo miró preocupado. Solo atinó a bajar la mirada.



Recorrió el paisaje con sus bellos ojos, gozando del clima que se presentaba, disfrutando ver pasar a las personas. Se sintió libre y… feliz. Los días de otoño eran sus favoritos, el viento que chocaba con su rostro lo dejaba realmente satisfecho mientras tomaba una caminata y las hojas anaranjadas y rojas que caían lo hacían imaginar que estaba en un sueño… lleno de amor, de alegría, de paz… de Winry.



Esa maldita palabra aún estaba en su boca, colgaba de esta. Sentía la necesidad de pronunciarla pero no podía…



Y, a pesar del amor que le tenía, la imagen de una bella joven rubia admirando un atardecer en Rizenbull, estaba desapareciendo fragmento por fragmento, como si quitara piezas de un rompecabezas. Su rostro fue el primero, y con eso se olvidó de su voz, olor y belleza. Ya todo estaba perdido. No podía imaginar una vida sin ella… pero debía continuar, demonios, debía hacerlo. Ella estaba muerta…



-Me quedaré aquí –respondió minutos después –después de todo… este es nuestro hogar.



-¿No quieres ir con la abuela? –mala sugerencia. Ed volteó a verlo con cansancio.



-No podría. Ese lugar me mata.



Nuevamente bajó la cabeza. Era lo mejor que se le ocurría hacer. No sabía que responder. Ed tenía razón.



Era un esfuerzo perdido.





Pronto se hizo de noche. Edward acompañó a su hermano hasta la estación mientras era rodeado por muchos recuerdos. Se veía más decaído que nunca.



Antes de partir, la ex armadura le había pedido al Fuhrer que cuidara de Ed. Le tuvo que confesar todo y Roy comprendió. Ambos sabían que era la mejor solución. Ed ya no podía aferrarse más a esa persona desaparecida… no era sano. Free Games for Mac, Free Games for ipad and Free Games for Iphone, without in app purchases or something like that Free Browser Games



May ya había comprado los boletos. Los ocultó en su gabardina. Saludó a los Elric con alegría y pena. Ed solo la miró y le mostró una débil sonrisa. Estas ya no aparecían como antes. Alphonse extrañaba verlas.



Alphonse se despidió de su hermano con ímpetu, este solo se dejó abrazar. Pronto se subieron al medio de transporte que, en cuestión de un segundo, ya había lanzado un molesto ruido que anunciaba su marcha.



Y de repente todo quedó en silencio.



Después de minutos de ver el tren partir, Edward dirigió su mano hacia sus ojos, los talló con fuerza pero no logró que una pequeña lágrima se mantuviera dentro de su órgano. Este líquido recorrió su rostro y cayó al final en el suelo, dando una sensación de vacío.



Mamá ya no existía, Winry ya no estaba y Alphonse se había ido. Todos huían de su presencia. Más lágrimas cayeron y resbalaron por su fino rostro. Ya no le importaba llorar en frente de tantas personas, ¿de qué servía? Eso no ayudaba a que Winry regresara pero al menos podía sentir que un peso de encima se le quitaba.



Con pasos lentos se dirigió a su departamento. Cuando finalmente llegó y cuando estaba dispuesto a irse a acostar, un llamado en su puerta lo hizo detenerse. Gruñó por debajo y fue a abrirle a aquel incógnito mal educado que tocaba a tal hora del día. Cuando giró la perilla y movió la madera de su vista, se sorprendió al ver que era Roy junto con Riza. Les dedicó una sonrisa fantasmal mientras en su mente lanzaba todo tipo de groserías.



-¿Qué los trae por aquí? –preguntó sin ánimos. Roy se tensó.



-Queríamos ver como estaban –fingió la mujer.



-Bueno. Alphonse salió de viaje, hoy salió su tren… y yo… estoy bien –mencionó el rubio con lentitud.



-¿Podemos pasar? –Roy habló.



Ed maldijo más alto y gruñó en silencio, pero no demostró ninguna señal de incomodidad. Los dejó entrar. Los adentró a la sala y les pidió que se sentaran.



-¿Quieren algo de tomar? –casi olvidó ser educado.



-No, gracias –respondió Riza por los dos.



-Como quieran –musitó el rubio y se dirigió a la cocina después de decir: –pues a mí me apetece un café.



-Te esperaremos aquí –comentó Mustang.



Edward los miró con cansancio desde el marco de la puerta de la cocina y seguido se acercó a la estufa; afortunadamente no podían verlo. Aprovechando el ruido del agua llenando un recipiente, comenzó a golpear con fuerza la pared hasta sentir como sus dedos punzaban. Preparó el café con rapidez y, después de lanzar un gran suspiro, se acercó a la feliz pareja que los esperaba en su sala. ¿Por qué no podía correrlos? Era su casa. Deseaba decirles que se largaran. Lo que menos quería ahora era ver y sentir melcocha en esa pareja.



Se sentó y cruzó su pierna.



-¿Qué quieren? –no pudo evitar ser algo frío. Silencio. Riza empezó a hablar.



-¿A dónde dijiste que fue Alphonse?



-Nunca lo dije –tomó un sorbo –se fue con May.



-¿En serio? –Roy fingía interés. Claro que ya sabía a donde había ido el castaño. Lo único que le preocupaba era el estado de Edward.



-No me contó bien… al principio dijo que iría con la maestra. Pero luego me enteré que quería viajar con May. Supongo que está bien.



-¿Bien para quién? –Mustang siendo directo. Recibió un discreto codazo.



-… Para él… no… para ambos.



Edward lucía cansado. Parecía que el café no surtía efecto.



-¿Vinieron a buscarlo? –cuestionó el rubio.



-No. Sólo queríamos verlos a ambos.



-Ya veo –otro sorbo. El tiempo se estaba pasando demasiado lento. Silencio.



-¿Comiste algo? –inquirió Mustang. Ed asintió con cansancio.



-Comimos fuera. En un restaurante –otro sorbo. Su voz sonaba cada vez más lenta.



-¿Cenaste? –curioseó la mujer. Ed dudó al principio, luego negó con la cabeza. Después de analizar, se arrepintió de su respuesta –Ya es tarde para que comas algo, pero debes saber que es importante que cenes.



Edward se estaba hartando. Obviamente ya lo sabía.



-Lo sé –trató de sonar agradecido. Sonrió y parpadeó un par de veces. Sus ojos le rogaban que los cerrara –no tenía hambre. Estuvimos todo el día fuera. Sólo regresamos por su maleta. El tren partió algo tarde, por eso no me dio tiempo de cenar. Mañana desayunaré bien.



Silencio. Riza frunció el ceño. Roy tensó su rostro. Ya era hora de preguntar.



-¿Cómo te sientes por… por… tú sabes qué?



-¿Cómo quieres que me sienta, Roy? –fue su respuesta. Lanzó un suspiro y continúo –Igual que ayer, igual que hace una semana, igual que hace 4 meses.



-Ed, sé que ya te lo han dicho bastante pero, puedes contar con nosotros.



-Lo sé, lo sé –lo interrumpió sin querer… o tal vez, sí lo hizo apropósito. El hombre lo estaba agotando –sé que puedo contar con todos ustedes. Sé que si necesito terapias podré ir con el Fuhrer –su maldito sarcasmo de nuevo. ¿Por qué era tan grosero con la gente que sólo se preocupaba por él? –Y sé que ya debo comenzar a vivir mi vida.



Edward murmuró la última oración.



Después de varios segundos de un deprimente silencio, el rubio comenzó a cabecear y a bostezar. Riza no dudo. Se puso de pie junto con Roy y se acercaron al rubio.



-Ya es bastante tarde. Vete a dormir. Nosotros cerraremos con llave y apagaremos las luces –se ofreció Riza. Edward sonrió, una verdadera sonrisa.



Se puso de pie con lentitud y se despidió rápidamente.



-Gracias –les susurró antes de dejarlos.



Pronto, en ese apartamento, no existía rastro de luz. Y en él habitaba un rubio solitario, deprimido y desesperado. También fue testigo de un comportamiento extraño en su huésped.



En esa noche, Edward tuvo más pesadillas sobre esa rubia que le era imposible quitar de su cabeza.

End Notes:

El fic se llama huevos en sí porque hubo una separación entre los hermanos Elric. Simplemente esa es mi razón.

Nos leemos en el siguiente. Besos!

End Notes:

El fic se llama huevos en sí porque hubo una separación entre los hermanos Elric. Simplemente esa es mi razón.

Nos leemos en el siguiente. Besos!

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El supuesto lugar llamado hogar era testigo de un silencio fúnebre. Alphonse ya no estaba y Edward permanecía en su cama. Le dolía en el alma saber que Winry, su Winry, había muerto. Ya casi se cumplía el quinto mes y aún no sabía nada de ella. Lo mínimo que quería era encontrar su cuerpo o conocer al supuesto sujeto que la asesinó. Pero no. No sabía nada.



Eran como las nueve de la mañana. El rubio se había despertado desde una hora antes, pero simplemente deseaba quedarse todo el día postrado en esa cama. Sus mejillas mostraban marcas de lágrimas, sus ojos tenían bolsas por debajo y su boca lucía reseca. Su mente le enseñó una serie de alucinaciones que acabaron por volverlo loco.



Los recuerdos de su amada parecían no desaparecer, y, a pesar de que ya no recordaba del todo su rostro, aún lloraba por ella y le dolía el saber que ya nunca la volvería a ver. Todo lo que lo familiarizara con ese nombre, era como un ácido o un cuchillo que se dedicaba a abrir nuevamente esa herida. Esa herida en el alma, en su corazón. No podía encontrar la cura para cerrarla. Se sentía como si le echaran limón a una cortada.



Aún recordaba con dolor cuando se había enterado de la ida de Winry hacia Central:



                       



ED POV



La guerra había acabado, por fin era un mundo lleno de paz y de alegría. Por fin dejaríamos de sufrir.



Después de haber vencido al Padre, mi hermano y yo estuvimos un tiempo en el hospital. Yo unos tres días y Al una semana para que recobrara fuerzas. Nunca llamé a Winry, jamás le avisé de nuestra situación y obviamente estaba preocupada, pero en ese momento solo me importaba ver a mi hermano caminar solo, verlo reír, sentir su piel, mirar su rostro, acariciar su cabello. Lo extrañaba.



Después de la semana nos dirigimos a Rizenbull con tal de avisarles tanto a Winry como a la abuela de el regreso de Al a su cuerpo de antes. Ambos estábamos muy emocionados, sobre todo yo ya que… la vería de nuevo.



Pero cuando llegamos nos enteramos de que no estaba. Se nos hizo raro. La abuela nos informó que había ido a Central, hace como unos 5 días.



-¿5 días? –había repetido.



-¿No los contactó? –inquirió la abuela con extrañeza.



Ambos nos miramos y negamos con la cabeza. La abuela frunció el ceño y torció la boca.



-De seguro está en Central.



-Es lo más probable –le comenté a mi hermano –le hablaré a Mustang.



Fue mi única idea. Creí que tal vez Winry había ido al cuartel para buscarnos, ya que, siempre estábamos ahí. Pero cuando le pregunté al coronel y a sus subordinados ellos me negaron. “Que extraño” pensé en ese momento. No estaba preocupado solo deseaba verla. Podía esperar.



Nos quedamos esa noche y a la mañana siguiente regresamos a Central. Nos dirigimos al cuartel y preguntamos nuevamente, pero nada. Y eso que Roy había dejado instrucciones de que si alguien la veía debía informarle inmediatamente.



Comencé a ponerme nervioso.



Después de eso emprendimos una búsqueda.



Les pregunté a todos mis conocidos… nada.



Le pregunté a los de la estación de trenes… nada.



Le pregunté a gente que me topaba en el camino… nada.



Inclusive Mustang me dio una lista de hoteles, fondas, posadas de toda la ciudad. Hablé a cada uno de ellos preguntando por el nombre de Winry Rockbell pero… nada. No aparecía en ninguna lista.



Me estaba volviendo loco.



Estuvimos así 3 meses. Preguntando, viajando, investigando… nada.



No sé qué hacer.



Fin ED POV



 



Se asomó a la ventana, admirando el bonito cielo que se presentaba. Bajó la mirada y la vio… era Winry… ¡era Winry!



-¡Winry! –gritó con emoción. Por poco se aventaba con tal de alcanzarla, pero cuando iba a saltar, desapareció. Otra vez su mente le jugaba bromas. Se sentía aún más deprimido. Cerró la ventana con mala gana y apretó sus puños con fuerza. Que impotencia sentía en ese momento.



Por alguna razón decidió que lo mejor sería ir al ver al coronel. Rápidamente desayunó algo, obviamente no se dejaría morir por hambre, no estaba tan loco. Recorrió las calles de Central, las mismas malditas calles en donde estuvo preguntando por Winry, hasta llegar al cuartel general.



Evitó toparse con los subordinados con Mustang y se escabulló sin llamar mucho la atención, hasta la oficina del último. Estaba a punto de entrar cuando escuchó que Riza y Roy platicaban. Realmente no le hubiera importado pero detuvo sus acciones tras haber escuchado que nombraban a su hermano. Pegó su oído a la puerta y afinó el sentido.



-Pienso que deberíamos decirle –opinaba Riza.



-Alphonse me lo prohibió.



-Pero él merece saberlo. La ama. ¿Qué harías tú si yo fuera la desaparecida?



Edward abrió los ojos de la sorpresa. Se juntó más hacia la puerta. Roy parecía no responder.



-Haría cualquier cosa.



-¿Lo vez?



-Pero ¿qué tal si sólo es un rumor?



-Al menos no se sentirá culpable de saber que sabía de un posible lugar y de que no hizo nada al respecto.



-Si se entera ahora se va a enojar.



-Que se enoje ahora, en vez de que lo haga tiempo después.



Otra vez Roy permaneció callado.



-Yo no quiero decirle –confesó. Riza rió.



-Yo lo haré si eso te preocupa.



-¿Cuándo?



-Lo más pronto posible para que alcance a Alphonse. Deben comenzar la búsqueda de Winry en Xing.



“Esperen un segundo. ¿Winry? ¿Xing? ¿Qué relación tienen esas dos palabras?” pensó el rubio. Ya estaba atando cabos.



Le valió si aún estaban hablando o si estaban de calenturientos. Abrió la puerta con rapidez y con algo de fuerza. Les mostró una mirada fulminante y, tanto Riza como Roy, se tornaron pálidos.



-Exijo que me digan todo lo que saben –fue lo único que dijo.



Conforme pasaron los segundos, la tensión que se formó se fue disipando. Roy le pidió que tomara asiento y Riza se acercó al rubio para comenzar la explicación pero para sorpresa de ella Roy inició la plática.



-Antes de que se fuera, tu hermano me habló para pedirme un favor. Uno era que te cuidara durante su ausencia y el otro era que… que no te contara sobre su descubrimiento.



-¿Qué descubrimiento? –Ed no entendía nada.



-May le dijo que vio a Winry en Xing.



-¿Qué demonios? –fue un murmullo. ¡No entendía nada! Luego sus neuronas comenzaron a trabajar -¡¿Qué dijiste?!



Se había puesto de pie. Edward estaba impresionado.



-La vio como hace una semana.



-¡¿Y por qué no nos dijo nada?!



-Quería decírselos en frente pero Alphonse se lo prohibió.



-¡Si la vio entonces la hubiera detenido, le hubiera hablado! ¡¿Por qué demonios Winry aún no está aquí si ya sabía su ubicación?!



-¡Edward tranquilízate! –estalló Riza. Edward la miró con cierta furia. ¿Tranquilizarse? ¿Cómo querían que se tranquilizara?



-¡¿Cómo quieren que me tranquilice?! –no pudo aguantarse.



-¡No conseguirás nada si gritas, déjanos explicarte para que puedas tomar la mejor decisión!



La mujer tenía razón. Volvió a sentarse. Colocó sus manos en su rostro y lanzó un suspiro. Quería arrancarse los cabellos por el estrés. Después de unos segundos exclamó sin romper su agarre:



-Continúen por favor.



-May la siguió pero no lo logró. Xing es muy grande, la perdió de vista.



-Que estupidez… ¿qué más?



-… Aparentemente Alphonse está preocupado por tu salud. No quería que te ilusionaras porque, quizá… el rumor sea falso.



-¿Entonces por eso se fue? ¿No me dijo nada por esa escusa?



Ahora si sintió como el limón irritaba aún más su herida. ¡Su propio hermano le había mentido!



-Compréndelo Ed.



-Claro –susurró con dolor –seguro…



-… ¿Qué harás? –quiso saber Riza pero no recibió respuesta.



Edward se puso de pie con lentitud. Recorrió la oficina con la mirada baja, permitiendo que sus flequillos tapasen sus ojos. Una lágrima resbaló por su mejilla, Riza lo notó. Salió de la oficina sin decir nada más.



Después de aquello fue al baño de la milicia. Mojó su rostro con cierta desesperación y después comenzó a gritar hasta convertir su voz en débiles susurros. Estaba llorando. Dios, nunca se había sentido tan miserable.



Después de despertarse un poco, corrió a una gran velocidad hacia su departamento. Tomó una maleta y colocó lo necesario; estaba seguro que algunas cosas se le olvidarían, pero no le importaba.



Se dirigió a la estación de trenes y se subió a uno con la esperanza de llegar a Xing al día siguiente.



Él buscaría a Winry.



Sólo él.

End Notes:

Siiii! Ya se sabe algo de Winry Siiiiii!



Solo esperemos que la encuentren, ¿Qué estará haciendo en Xing? O ¿La información de May será falsa? ¿Qué hará el rubio cuando llegue? O.o



Bueno se llama Limón el capítulo porque, como debieron haber leído, es un ácido, en este caso, para las heridas del pobre de Ed ;.;



Nos vemos en el siguiente!

End Notes:

Siiii! Ya se sabe algo de Winry Siiiiii!



Solo esperemos que la encuentren, ¿Qué estará haciendo en Xing? O ¿La información de May será falsa? ¿Qué hará el rubio cuando llegue? O.o



Bueno se llama Limón el capítulo porque, como debieron haber leído, es un ácido, en este caso, para las heridas del pobre de Ed ;.;



Nos vemos en el siguiente!

Regresar al índiceSAL by carlac94

Dos días.



Dos días tardó el medio de transporte en llegar a su maldito destino. En el camino Edward casi se arrancó sus cabellos. Cuando finalmente llegó, se bajó del tren a una velocidad impresionante. Sabía exactamente a donde dirigirse, aunque sabía que ahí se encontraría con May y su hermano. Pero no le importó. Le pediría ayuda al emperador de Xing… a Ling.



Las calles del horrible país estaban repletas de gente. ¿Cómo iba a hallar a Winry en ese lugar? no sabía, pero no se rendiría. Se sentía como un pequeño grano de sal dentro de un gran costal…



-Demonios ¡no soy pequeño! –gritó asustando un poco a unos cuantos ciudadanos que pasaron a su lado. No le importó, los miró con odio y continúo su camino.



Cuando llegó al imperio de Ling, unos guardias lo detuvieron. Tenía ganas de golpearlos, pero se contuvo. Ling pasaba por ahí y. cuando lo vio, le pidió amablemente a los guardias que lo dejaran pasar. Comenzaron a caminar por los jardines para adentrarse a la mansión.



-¿Cómo has estado Ed? –cuestionó el pelinegro con una pequeña sonrisa. Ed se limitó a mirarlo.



-Más o menos.



-… Me enteré de lo de Winry, lo lamento… supongo que por eso estás aquí. Sabes que, por cualquier cosa, puedes contar conmigo ¿verdad?



-Exactamente. Por eso vine… gracias Ling.



-… No hay problema… escucha, tu hermano también está aquí.



-Lo sé –bajó la mirada.



-Puede que si te apuras logres alcanzarlo.



-No me interesa hacerlo, realizaré mi propia búsqueda.



Ling lo miró incrédulo.



-¿Se pelearon o algo?



-No… bueno… así cubriremos más terreno.



-Como quieras.



Llegaron a la mansión y se dirigieron a las habitaciones de huéspedes. Ling le mostró el cuarto. Era un lugar realmente hermoso. Tenía una cama de gran tamaño, columnas en cada esquina de esta que le daban un toque muy elegante y costoso, había un sillón de un color dorado con el cojín rojizo, había un clóset, un baño precioso y un balcón generoso que le daba una vista hermosa de la ciudad. Pero a Edward no le importó el lujoso lugar. Dejó su maleta en la cama y se dirigió a la puerta de salida pero el emperador lo detuvo.



-¿Por qué no descansas un poco? El viaje debió agotarte.



-Prefiero empezar a buscar… gracias de todas formas.



-Está bien, ya no te preocupes. May ya me contó. Como emperador mande a las autoridades a buscarla, estoy seguro de que la encontraremos.



-Eso espero, Ling… eso espero… Por cierto, quiero pedirte un favor.



-Dime.



-No le digas a Al que estoy aquí.



-… Pero Ed…



-Por favor.



Dicho eso salió de la alcoba y se dirigió a la salida de la mansión dejando al emperador metido en sus pensamientos.



Empezó su búsqueda.



Primero les cuestionó a las personas que se topaba en el camino si habían visto a la rubia, pero parecía que nadie la había visualizado. Ni la fotografía de Winry ayudaba para que la reconocieran. Edward comenzó a impacientarse. Se acercó a una señora y le preguntó lo mismo mientras enseñaba la misma fotografía, pero algo diferente pasó.



-La vi –respondió ella. El rubio abrió sus ojos de la sorpresa y con desesperación le preguntó sobre el lugar –la vi hace como dos días. Era de noche, en la avenida Hikawua, estaba con un señor. La vi cerca del restaurante Moshin.



-¿Qué era lo que estaba haciendo? –casi derramaba lágrimas de felicidad. Por fin sabía algo de ella.



-Realmente no lo sé. Me llamó la atención puesto que la vi subirse a un vehículo bastante costoso.



-Gracias por el dato –y dicho eso corrió hacia esa avenida.



Nunca imaginó que estuviera tan lejos y nunca se le pasó por la cabeza pedir un taxi. Al final logró llegar al dichoso lugar pero para su suerte ya era de noche. Estaba cansado, agitado y adolorido por tanto correr, pero no iba a dejar pasar esa oportunidad. Le valía si se moría de sueño. Iría a buscarla ene se momento.



Las calles estaban solitarias dejándole una sensación de cierto temor. Se preparó en caso de que necesitara de sus técnicas de defensa, ya no podía, para su suerte, usar la alquimia.



Ingresó al restaurante y le cuestionó a un mesero. Este de mala gana le dijo que no sabía nada pero en su rostro se notaba lo contrario. Ed lo tomó con fuerza del cuello de su camisa y lo acercó a su rostro furioso.



-¡Escúchame maldito!, ¡será mejor que me digas en dónde está esta chica o juro que te golpearé hasta que lo recuerdes!



El joven no lo dudo. Sacó una pistola y la apuntó al pecho de Ed, siendo aún sostenido con fuerza por el rubio. Edward entrecerró los ojos y debilitó su agarre.



-No me importa las técnicas que uses, no te diré nada.



-Entonces lo sabes –dijo con un rastro de odio.



-Se me prohibió decir algo.



-Llévame con tu jefe.



-¿Y qué si no lo hago?



De acuerdo, ahora sí estaba molesto. Con rapidez se agachó y esquivó la bala. Golpeó con fuerza al sujetó y después le quitó el arma para tomarlo y apuntar con esta al sujeto que yacía en el suelo conteniendo una hemorragia de su nariz.



-Te lo pediré una vez más… llévame con tu jefe o confiesa. Tú decides.



El mesero lo miró fulminantemente. Se puso de pie y lo llevó hasta la oficina de su jefe.



Este último estaba detrás de un escritorio contando una gran cantidad de dinero. El gordo frunció el ceño al ver a su empleado sangrando y trayendo a un rubio a su oficina que interrumpía su tiempo.



-¿Qué significa esto? –cuestionó el obeso sin realizar esfuerzo por moverse de su sitio.



-Quiere hablar con usted, señor.



Aquel hombre dudó un momento. Dio un suspiro y dejó su manojo de billetes encima de la mesa. Le pidió a su empleado que se retirara y le ordenó a Edward que se sentara.



-Prefiero estar de pie, no tardaré mucho a menos que me respondan lo que quiero saber.



-¿Qué es lo que quieres?



Edward se acercó y golpeó la mesa con ambas manos.



-Quiero que me digan si vieron a una persona hace 2 días en este lugar.



-Así no podré ayudarte. Mucha gente viene a mi restaurante.



-La busco a ella –exclamó y sacó la fotografía. El hombre la observó pero no dijo nada –y no finjas. Tu empleado me confesó que se le prohibió decir algo sobre ella. Así que ya sé que estuvo aquí.



-Lo lamento, pero no la he visto.



Y de nuevo lo tomó del cuello de su ropa.



-¡Maldito obeso dime en dónde está o ahora mismo hago que exploten tus sesos!



-… Vino como hace dos días –y silenció.



-¡Eso ya lo sé, dime más!



-Es que no puedo decirte.



El rubio colocó la pistola en su frente sin intención de disparar, solo quería obtener la información. El obeso soltó una gota de sudor pero no pretendía hablar. Edward comenzó a contar lentamente.



-¡Está bien, detente! ¡Te diré todo pero no me mates!



-¡Eso depende de lo que digas!



-… Estaba con Clark Merrick. Vinieron a cenar aquí.



-¿Quién es ese hombre? ¡¿Qué hacía junto a ese hombre?!



-No lo sé, parecía drogada yo…



-¡Dime todo lo que sabes! –Explotó el rubio al notar que el gordo comenzaba a callarse -¡¿Quién es Clark?!



-Sólo sé que se dedica a secuestrar mujeres.



-¡¿Qué hace con ellas?!



-Gana dinero… ya sea vendiéndolas o cobrando por su virginidad.



Eso no podía ser… Edward sudó una gota al tiempo que sentía como su mundo se moría… trata de mujeres… Winry estaba involucrada en esa clase de cosas… ¡¿Y quién sabe qué cochinadas habrán hecho con ella?!



Aventó al gordo a su silla y le hizo una última pregunta.



-¿En dónde puedo encontrar a ese tal Clark?

End Notes:

Bueno quise hablar sobre esta problemática social para hacer algo de consciencia. La trata de mujeres es un tema muy serio y en ocasiones ni siquiera sabemos de lo que estamos leyendo.



El capítulo se titula sal porque, como ya dijo Ed, el país es muy grande así como un costal de sal y él y Winry eran solo unos granos. La receta de pay de manzana de mi mamá ^^ lleva una pizca de sal para resaltar los sabores dulces.

End Notes:

Bueno quise hablar sobre esta problemática social para hacer algo de consciencia. La trata de mujeres es un tema muy serio y en ocasiones ni siquiera sabemos de lo que estamos leyendo.



El capítulo se titula sal porque, como ya dijo Ed, el país es muy grande así como un costal de sal y él y Winry eran solo unos granos. La receta de pay de manzana de mi mamá ^^ lleva una pizca de sal para resaltar los sabores dulces.

Regresar al índiceHARINA by carlac94
Author's Notes:

Muchas gracias por leer y por dejar review.

Disculpen la tardanza, aquí está el nuevo capítulo que espero sea de su agrado.

 

Author's Notes:

Muchas gracias por leer y por dejar review.

Disculpen la tardanza, aquí está el nuevo capítulo que espero sea de su agrado.

 

Encontró el lugar fácilmente. Aún cargaba consigo la pistola en caso de que llegase a ocuparla. En esa ocasión no tenía miedo de matar personas… no cuando la vida de Winry corría riesgo. Recordó las palabras de aquel gordo. ¿Sería cierto? ¿La habrán vendido? ¿La habrán violado? Cerró sus puños con fuerza y miró el edificio con odio.



-Pronto iré por ti Winry… espérame… todo esto acabará.



Entró al lugar. Se encontró con un hombre en las escaleras, este lo miró de arriba hacia abajo y luego lo detuvo.



-¿Quién eres y qué haces aquí?



-Soy un cliente –exclamó el rubio doliéndole sus propias palabras.



-¿Tú un cliente? Eres sólo un niño.



-No soy un niño, idiota. Pagué mucho por venir.



-¿A quién le pagaste?



-A Clark Merrick.



-Clark ya no negocia con nosotros.



-¿Hace cuánto se fue?



-Un día exacto.



-Él me dijo que viniera a este lugar, ¿no esperaras que me largue sin siquiera ir por lo que pague?



-Por favor, se nota que ni tienes experiencia.



-No es necesario si vienes con una dosis específica de droga. Con eso me basta para entregarme a los brazos de Morfeo –el rubio actuaba bien, pero sus comentarios le dolían el alma. ¿Cuántos depravados habrán dicho lo mismo? Él contribuía a que ese negocio ilegal y oscuro continuara -¿puedo saber a dónde fue Clark?



-Dejó el lugar por una mejor oferta –mencionó el hombre mientras se encogía en hombros. Al parecer le cayó bien el enano.



-Quiero preguntarte algo. Pienso divertirme esta noche pero con una chica en específico. Clark me prometió a ella –comentó al tiempo que le enseñaba la fotografía de Winry. El hombre rió un poco.



-Entonces debiste pagar millones porque esa chica vale mucho.



-Lo sé… la quiero.



-Clark se la llevó consigo. Alguien le ofreció una mejor oferta. La mujer era virgen, yo también daría billones por penetrarla –Ed sintió irá en su pecho. Cerró los puños con fuerza pero mantuvo su rostro intacto.



-¿Puedes decirme a dónde fue Clark?



-Eso es imposible. Tenemos ciertas reglas.



-Oye, vamos… pagué mucho para follarme a esa chica, merezco saber al menos en donde está el bastardo que me engaño.



-… Te lo diré solo porque me caíste bien y también porque ese idiota merece un buen golpe.



-Se lo daré con gusto.



El hombre sonrió.



-Te escribiré la dirección, dudo que logres recordarla ya que parece que no eres de aquí; además si estás drogado… no quiero ni saber en dónde acabarás.



-Sé soportar grandes dosis –recibió el papel con gusto –por cierto… no soy un cliente.



El hombre lo miró con seriedad.



-Vine por ella porque es mi amiga… y no dejaré que nadie hable de ella de esa manera –y con eso golpeó con fuerza al hombre dejándolo inconsciente –gracias por el dato, estúpido depravado.



Rápidamente se dirigió a aquella dirección. Entró al lugar con el arma cargada y apuntando a dirección donde estuvieran sus ojos. Recorrió el lugar por completo, abriendo puertas y puertas, pero sin hallar a Winry o a ese tal Clark. De repente sus ojos se enfocaron en un rincón de una habitación. Ahí descansaba un cuerpo. Se acercó con cierto temor, no podía evitarlo y, al estar lo suficientemente cerca, pudo notar que aquella persona ya estaba muerta.



Se agachó a su lado sin bajar la guardia. Fue asesinado, tenía un agujero en la frente. Tomó su billetera y leyó su credencial.



-Clark Merrick –lo nombró con un hilo de voz. Cerró sus puños y comenzó a temblar. Su única pista estaba muerta. Dios, ¿por qué era tan difícil? Miró al hombre nuevamente y lo golpeó en el rostro. Al menos que en el infierno sintiera un puñetazo por haberle hecho eso a Winry.



Escuchó algunas voces. Se puso de pie y se escondió detrás de la puerta junto con su arma, lista para usarse. Escuchó la conversación.



-¿Ya lo mataron? –cuestionó un hombre, al parecer el jefe.



-Si, señor.



-Bien… ¿y la chica?



Ed apretó sus dientes. De seguro hablaban de Winry.



-Ya está con nosotros, desde hace un día.



El hombre rió un poco.



-Estúpido Merrick, cayó en la trampa. Miren cómo hasta con dinero baila el perro –nuevamente rió –Me muero por hacer mía a esa rubiecita.



Dicho eso se alejaron. Ed lo siguió de cerca y con sigilo. Los vio subirse a una camioneta y con rapidez se aprendió la placa. Pronto los encontraría.



Pasando los minutos y conforme la luna mostraba mayor brillo, logró llegar a una casa enorme.



Ahí, al menos esperaba que así fuera, estaba Winry.





-¡¿Qué? ¿Cómo que no está Havoc? ¿Buscaste bien?



-Lo siento jefe. Fui a su departamento y no estaba. Él dejó la puerta abierta, suerte que nadie había entrado a robar.



-¿Qué descubriste?



-Encontré algo desordenado el lugar.



-¿Una pelea?



-No… más bien parecía que, con desesperación, lanzó y lanzó objetos al aire. Me dirigí a su cuarto y no encontré su maleta.



-Rayos –musitó Roy, ahora entendía todo. ¿Por qué fue tan idiota como para no prever eso? ¡El niño había ido a Xing! -¡Teniente Havoc busque el teléfono que nos proporcionó el emperador de Xing! ¡Ahora!



-¡Si señor!



-¡R

Pay de manzana by carlac94

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