Oscuro...Luz. by Tefy

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 Oscuro...Luz. by Tefy
Summary:

Todos los humanos me persiguen. Todos los demonios me odian. Todos los vampiros me aborrecen...

¿Que soy? Algo que no encontrarás ni en tu peor pesadilla.

Piensa en ti miedo mas profundo, y no es nada en mi contra. Aun siendo lo que soy, encontré el amor...



Categories: ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Fantasía, Misterio, Romance, Universo Alternativo

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 12 Completed:Word count: 14456 Read: 480 Published: 07/09/2010 Updated: 22/09/2010
Summary:

Todos los humanos me persiguen. Todos los demonios me odian. Todos los vampiros me aborrecen...

¿Que soy? Algo que no encontrarás ni en tu peor pesadilla.

Piensa en ti miedo mas profundo, y no es nada en mi contra. Aun siendo lo que soy, encontré el amor...



Categories: ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Fantasía, Misterio, Romance, Universo Alternativo

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 12 Completed:Word count: 14456 Read: 480 Published: 07/09/2010 Updated: 22/09/2010 Capítulo 1 by Tefy

Este es un pequeño relato de mi vida, una que jamás debió ser contada. El desprecio, eso era lo único que conocía. Desde que tengo memoria eso había sido así; el rastreador, lo único que querían de mi era utilizarme. Era un experimento en progreso, única en el  mundo.

Siempre encerrada en esa habitan, era la misma desde que tenía cinco años. Lo único que hacía era ir del laboratorio al gimnasio y del gimnasio a mi cuarto. Por supuesto que todo estaba dentro de la base.

Todavía no he dicho por que estoy aquí, pero en realidad no es por algo hecho por mí. Las preguntas que se hacen la mayoría de las personas pueden llegar a tener respuesta en mi vida, lo único que llevo de ella. Preguntas como ¿existen los vampiros?, ¿y que tal los demonios?, ¿a parte de los humanos que otros seres existen en este mundo?

Pues solo diré que aunque no lo crean, yo soy un hibrido por llamarlo de algún modo. Mi padre era un vampiro y mi madre un demonio, según lo que me han contado. Yo jamás los conocí, y jamás podría creer esta historia si no tuviese bases y fundamento; pero es que los tiene.

Desde antes de tener memoria soy especial, puedo transformarme en un perro cuando se me antoje. Si por eso no fuese suficiente, vivo de sangre. Lo que mas extraño se me hace son el par de alas negras y huesudas con forma de las de un vampiro, que sobresalen de mi espalda.

Ya verán la razón por la que estoy atrapada en este mundo; pero aunque no lo crean me acostumbre hasta tal punto de no darle importancia. Pero si esto hubiese seguido así, no habría historia que contar. Todo se remonta hace un año, la base militar en la que me encontraba fue infiltrada.

Recuerdo cada detalle. Me acababan de llevar a mi habitación, cuando ciento un olor extraño, jamás lo había olido. No le preste atención alguna y me acosté a dormir, estaba exhausta. Empecé a soñar con una oscuridad infinita, todo se iba bañando con su manto. Ya no veía nada, pero a lo lejos se enciende una pequeña luz.

Cuando me acerco, lo único que vi fue a una persona totalmente desconocida para mi bañada en sangre. Tan pronto como se encendió ese as de luz, se extinguió la oscuridad. Voltié y por donde mirase, habían cuerpos tan desconocidos como el primero en igual condiciones.

Asustada empiezo a correr, alejándome cada vez mas de aquel lugar. Estaba espantada, corría como si no hubiese mañana. Lo único que importaban eran mis pies, me había olvidado totalmente de mis alas. Aunque todo estaba bañado de sangra, yo no sentía sed, sentía miedo y mucho.

A lo lejos escuche un grito desgarrador, este se apoderaba de mi hasta traerme a la realidad. Me desperté sentándome directamente. Respiraba con dificultad, no veía nada más allá de mi cama. Creí haber escuchado otro grito a lo lejos, algo debía estar pasando. Cuando logre respirar con naturalidad, capte el olor a sangre en el aire.

No sabía que sucedía y era un hecho que jamás lo sabría, mi puerta estaba serrada con un seguro, no podría abrirla ni que quisiera. Se escuchaban voces a lo lejos, aunque jamás llegue a distinguir lo que decían. Al poco tiempo me di cuenta de lo que sucedía, era casi obvio. Estaban saqueando la base, los estaban matando a todos. Afine mi oído y busque cualquier cosa que me hiciese distinguir que sucedía.

 Estaba recostada de la puerta, no podía distinguir ningún sonido.  Esta forzando mis sentidos, cuando de pronto escucho unos pocos pasos. Se acercaban sin preocuparse por nada, seguían con lo suyo sin pronunciar palabra alguna.

De la nada siento que están a pocos centímetros de la puerta. Retrocedo sin saber la razón, el miedo me invadía. Siento que forzaban la puerta, casi sin logro alguno. Oigo un grito desde el otro lado y más pasos. De la nada se vuelven a abrir las puertas.

No sabía que hacer, tenía a tres hombre delante mío y dirigiéndose a mi posición. No podía intentar huir, estaba paralizada. El único contacto humano que había tenido hasta ese momento era el del señor de la bata de blanco; aquel que en cualquier oportunidad me golpeaba.

Detrás de esos dos hombres se ve un tercero y desde afuera de la puerta el olor a sangre se hace mas intenso. No tenía el valor de pasar por detrás de ellos para buscar ese elixir de la vida, aquella sustancia que me saciaba.

Al distraerme con el olor, no me di cuanta de que uno de los dos se acerco lo suficiente a mi. Cuando por fin lo note, no pude reaccionar a tiempo, sentí un golpe seco en la nuca y luego, luego nada, puro negro. El vació infinito, me  habían dejado inconsciente.

Y aquí estoy, sin saber donde e intentando despertarme. No le presta atención a nada, concentraba todas mis fuerzas en volver a  mí, despertar de una vez. Poco a poco pude sentir voces a mi alrededor, no me habían dejado sola.  Sin despertar del todo, me senté manteniendo los ojos serrados.

Abro mis ojos y lo primero que distingo, son dos grandes orbes azules mirándome directamente. Volteo a ver donde estoy, esto no es mi habitación, yo no conozco a nadie. Al ver que tengo tres figuras adelante y todas vestidas de negro,  decidí  observarlas detalladamente.

La que primero había llamado mi atención, era la del dueño de esos ojos azules. Tenía la piel pálida, aunque no tanto como la mía. El pelo de matiz negro le crecía hasta un poco más debajo de las orejas.

Se veía mayor que yo, quizás unos veinticinco a lo mucho, pero ¿que yo sabia de aquello? Lo que mas me impacto de el era la seriedad con que me miraba, casi ¿repugnancia? Decidí pasar a ver al otro.

A su lado había un rubio de ojos verdes. Se notaba emocionada, al contrario del de pelo negro. El pelo lo tenía igual de largo y vestía de la misma forma. No sabía que tenía aquel sujeto, pero me agradaba. Parecía apenas y mayor que yo, si no es que de la misma edad. Le intente devolver la sonrisa, pero el miedo me lo impidió.

Decidí entonces pasar a la tercera persona que tenía en frente. Se veía que no llegaba a la edad del primero, pero que era mayor que el segundo. El pelo marrón lo tenía casi al ras, aunque a mi parecer se veía bien. La piel no era tan blanca como la del primer, quizás un toque moreno. No se veía tan emocionado como el segundo, pero menos molesto que el primero estaba.

De la nada recuerdo la matazón y el olor intenso a sangre. El susto volvió, ¿Quiénes eran ellos?

-¿Qué quieren?- dije a penas con un hilo de voz, tenía mucho miedo, estaba horrorizada.

-Nada- dijo fríamente el de ojos azules para voltear y sentarse un poco mas alejado de mí. Definitivamente sentía que el me odiaba, ¿Qué habría hecho yo esta vez?

-¿Dónde estoy?- Le dije al rubio, por lo menos el parecía alegre.

-En una camioneta, rumbo a nuestro hogar- dijo sonriendo aun mas

-Y ¿Qué hago aquí?- pregunte rápidamente

-Te rescatamos- Oí que decía una voz fría a mi espalda, volteo y de nuevo encuentro esos ojos azules.

-¿Cómo que me rescataron?- esta vez le pregunte al de pelo castaño, viéndolo directamente a sus ojos que me acababa de dar cuenta que eran grises.

-Simplemente te encontramos encerrada. Parecías aterrorizada y que no tenías nada que ver con ellos- dijo seriamente- Por eso en vez de matarte, te trajimos con nosotros.

Había dos cosas que no me quedaban claras, la primera era que no se habían dado cuenta del par de extremidades extra que tenía en la espalda. La segunda era lo que hacían ellos allí. Pero sin tiempo de preguntar, al verme totalmente alerta y callada, el rubio empezó a hablar.

-¿Cómo te llamas?- pregunto rápidamente

-Experimento 3573-E -respondí de memoria, así me llamaban siempre. Oí que el de pelo negro se reía atrás pero no le preste atención.

-No me gusta tu nombre- expuso rápidamente el menor de los tres.- Bueno yo soy Richard, aunque todos me llaman Ricky.

-Hola Ricky-dije lo mas amable que pude.

-Hola - dijo sonriendo- Bueno, el brabucón que vez allá atrás, de ojos azules es mi hermano mayor. Se llama Alexander, aunque todos le dicen  Alex.

-Hola Alex- dije al tiempo que volteaba hacía el, pero la única respuesta que recibí por su parte fue un pequeño bufido casi inaudible. Sin prestarle atención, Voltié al castaño- Y tu ¿Cómo te llamas?

-Soy Daniel, y ellos son mis hermanos- dijo seriamente.

-Mucho gusto- aunque había sido criada como un experimento, tenía buenos modales.

-Hey, sabes no me gusta ese nombre para ti, te puedo llamar de otra forma.- dijo el rubio volviendo a captar toda mi atención.

-Claro, a mi tampoco me gusta- Dije sonriéndole sinceramente.

-Ayúdenme- dijo refiriéndose a los otros.

-No se cual- dijeron ambos al unisonó.

-Bueno, entonces yo debo darte un nombre- puso una cara seria y parecía hacer in gran esfuerzo.- Que te parece Lucía. A mi me gusta.

-A mi también, bueno, ahora me llamo Lucía.- Le di una sonrisa enorme, seguramente el era mi primer amigo. . .

 

 

Regresar al índiceCapítulo 2 by Tefy

La camioneta en la que viajábamos quedó en silencio. Estaba preocupada, ya que mi único hogar siempre fue ese gigantesco laboratorio y me preguntaba: ¿Dónde viviría ahora? Lo que más me incomodaba en todo el viaje eran las miradas de los tres hermanos fijas en mí, no debía de incomodarme el hecho de que me miraran, eso era lo más normal en mis días en ese laboratorio, siempre siendo vigilada bajo todas esas miradas pendientes a cada movimiento que hacía. Pero lo más seguro es que los tres hermanos se hayan dado cuenta de que yo era un monstruo o, mejor dicho, una híbrida...

 

De la nada me di cuenta de la razón de su amistad, solamente con preguntar mi nombre, mi mente empezó a buscar respuestas. Me acorde de lo ocurrido, de cada cosa de lo que paso ese día. No podía creer que fui tan tonta, por fin creía poder confiar en alguien y resulta que no me conoce de verdad.

 

En ese momento me yo reflejada en sus enormes ojos verdes, y allí estaba yo, pero incompleta. Me faltaba una parte esencial de mí ser que se me olvido, había escondido. Mis dos grandes alas, imponentes y resaltantes estaban guardadas, fuera de la vista de todos.

 

En ese momento comprendí que ellos creían que yo era una humana más, que posiblemente estuviesen experimentando conmigo. Aunque todo no era mentira, había algo de lo que estaba segura. A ellos no les gustaría saber que yo era un demonio, mucho menos un vampiro.

 

Decidí no sacarlos del error por el momento, me sentía querida y eso era lo único que contaba. Quería ser feliz por primera vez y lo iba a lograr, aunque tuviese que negar lo que realmente soy. Si hasta a las personas que me criaron les daba repugnancia, ¿Cómo podría culpar a alguien desconocido?

Respire profundamente mientras el pelinegro se acercaba a mí. Sentí un escalofrío que me paralizó cuando paso a mi lado, pero el siguió de largo como si no estuviese allí. De la nada siento un frío nocturno a mi espalda, volteo y me doy cuenta de que se estaba bajando del camión.

 

La voz de Ricky me sacó de mis pensamientos.

 

-Llegamos -me dijo con una sonrisa. Alex y Ricky se bajaron mientras que Daniel me ayudaba.

 

Una vez fuera de la camioneta, miré al cielo y me encontré con millones de luces que lo alumbraban, también pude ver un gran círculo blanco, ¿Será esa la luna?, me pregunté. En mi anterior hogar, es decir, el laboratorio, sólo tenía una habitación sin ventanas, sólo una lámpara que colgaba del techo, una cama en una esquina y un baño, siempre escuchaba a los vigilantes hablar sobre la bella noche: la luna y las resplandecientes estrellas; me enfurece que llamaran a todo esto "bello", no era para nada bello, era hermoso. Sin darme cuenta sonreí.

 

Giré a ver el lugar a donde llegamos, era una casa o, mejor dicho, una mansión de dos pisos. Estaba impresionada, era muy grande.

 

-Por adentro es más grande -dijo Alex en tono frío. Era como si me hubiera leído la mente- entremos -ordenó.

 

Y tenía razón por dentro era inmenso. Frente a la entrada había una escalera con los escalones cubiertos por una alfombra color vino tinto que seguía incluso por los tres pasillos del segundo piso; uno a la izquierda, otro a la derecha y el último que seguía recto al final de la escalera; había un candelabro circular color dorado sobre nosotros y a los lados de la escalera había otros dos pasillos.

 

-Te mostraremos tu habitación -dijo Ricky comenzando a subir las escaleras. Había dicho ¿Habitación?, pretendían que yo ¿Viviera con ellos?

 

-No te asustes -dijo Daniel parándose a mi lado izquierdo.

 

-No te haremos daño -habló Alex a mi lado derecho, parecía molesto, su ceño fruncido lo delataba, ¿Estará molesto con migo?, eso me entristecía.

 

Comenzamos a subir las escaleras siguiendo a Ricky por el pasillo de la derecha. Había pequeños candelabros con dos velas encendidas a lo largo del pasillo y las paredes eran de un color beige. Cruzamos varias puertas y de repente Ricky se detuvo y señaló la entrada de mi nueva habitación, del lado derecho de la pared. Daniel me abrió la puerta para que entrara, entré dubitativa, di tres pasos dentro de la habitación.

 

Era amplia, con paredes blancas, una cama matrimonial con dos pequeñas mesas de madera oscuras a los lados, frente a la cama había una puerta que debía de ser la del baño y al lado un closet; pero, lo que más me agradó de mi nueva habitación era la gran ventana que había frente a la puerta.

 

Di media vuelta para poder ver a Ricky y a Daniel, quienes me sonreían, y a Alex que miraba indiferente.

 

 -Deberían de aprender a saludar a la gente -oí que decía una voz femenina parada en la puerta. Era una mujer hermosa, alta, de cabello largo y negro como la noche al igual que sus ojos. Esa mujer giró a verme, luego comenzó a fruncir el ceño. "¡Genial!, más gente que me odia", pensé.

 

-¿Es que acaso no saben cómo tratar a una invitada? - Me alivié un poco, no estaba molesta conmigo sino con los chicos, a quienes comenzó a reñir- yo me ocuparé de ella...pobrecita, es casi media noche y ni siquiera le han dado un cambio de ropa para que pueda descansar.

 

-Ésta cosa que ves aquí es Rossane -dijo Alex sin prestarle atención- Rossane ella es Lucía.

 

-¿Cómo que COSA?...Qué falta de respeto de tu parte Alexander -dijo molesta Rossane -Es tarde vayan a descansar -giró a verme y sonrió- ahora te traigo un cambio de ropa -dijo antes de salir de la habitación.

 

-Buenas noches -me desearon Ricky, Daniel y Alex.

 

-Buenas noches -les dije.

 

Rossane entró en la habitación momentos después de que los hermanos se habían ido. Dejó sobre la cama un camisón blanco.

 

-¿Tienes hambre? -No tenía hambre en ese momento, así que negué con la cabeza - disculpa, pero se me olvidó tu nombre

 

- Experi... -me detuve en seco, mi nombre ya no era experimento 3573, ahora era - Lucía -dije mientras sonreía.

 

-De acuerdo Lucy, si necesitas algo, o alguno de los chicos te molesta no dudes en decírmelo...Nos vemos mañana, buenas noches.

 

Miré la puerta por donde Rossane había salido, luego miré la amplia habitación. Comencé a sentir mucho sueño. Me cambié rápidamente y salté sobre la cama, era suave y cómoda, y poco a poco fui quedándome dormida.

 

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Me desperté temprano totalmente desubicada, no sabía en donde me encontraba. Me levante lentamente viendo la habitación, era grande y bella. Lo más importante es que sentía que allí era libre.

 

Me deslice rápidamente de la cama, mientras los recuerdos del día anterior llegaban a mi consiente. Le di gracias a todo lo existente solo por saber que ya no me encontraba en ese sitio. Me senté nuevamente en la cama, percatándome que había un espejo en el cuarto.

 

Aunque había visto mil veces mi reflejo en ojos de los demás, nunca lo había hecho en un espejo. Sentí curiosidad y me acerque. En el pude ver una imagen mucho mas clara de lo que era. Me sorprendí mirando cada detalle.

 

Mi pelo negro cual ébano llegaba hasta mi cintura, cayendo en forma de cascada tan liso. Mi piel era blanca, pero no sabía con que compararla. Eso si, era mucho mas blanca que la de mis salvadores. Pero eso no fue lo que me sorprendió.

 

Lo que resalto fue algo que no veía claramente nunca. Mis ojos eran de un tono verde claro cerca de la pupila y, a medida que se alejaba de esta, se iba oscureciendo hasta quedar de color negro. No sabía si ese tipo de ojos eran comunes, lo que si sabía es que era lo único que me gustaba de mi misma.

 

Distraída mire lo que traía  puesto. No era el uniforme que siempre me mandaban a usar. Era un camisón blanco que me llegaba un poco más arriba de la rodilla. Se notaba que era de alguien mucho más alto que yo, pero podría ser de cualquiera de los tres. Todos eran más altos que yo.

 

Como no estaba encerrada, decidí salir del sitio. El pasillo estaba mucho mas iluminado que la noche anterior. Me fije en cada detalle que pude; las paredes eran del mismo color que las de mi cuarto, quizás mas oscuras. Mientras que el piso era una gran alfombra roja.

 

Decidí explorar la casa, no sabia si les molestaría pero no me podían hacer nada peor que el tipo de la bata ¿o si? Pero me aventuré a averiguarlo, no parecían malas personas.

 

Bajé por lo menos un piso y gire hacia la izquierda, pero después de cinco minutos dando vueltas, me perdí. Intenté volver por donde había venido, pero no encontraba por cual pasillo era. Después de un buen rato una rara luz atrajo mi atención.

 

La seguí hasta llegar a un amplio ventanal panorámico, que mostraba un bellísimo jardín. Me sentí atraída por salir a aquel bello lugar, jamás había visto nada igual. Poco a poco fui descubriendo los rasgos del ventanal, hasta darme cuanta de que era una puerta de cristal.

 

Adelante hasta quedar justo en frente, y sin esfuerzo alguno la abrí. Allí se respiraba el aire fresco. Era hermoso, jamás había visto nada igual, el color verde inundaba todo a mi paso, siendo intervenido por pequeños caminos hechos de piedra blanca. A los lados había capullos de todos colores, jamás había visto nada igual.

 

Me aventure a seguir los pequeños caminos de piedra llegando justo a lo que parecía una plaza. Una majestuosa fuente adornaba el centro de esta, parecía un lugar mágico, inexistente. Me pareció que seguía soñando, nada de esto podía ser real, era simplemente hermoso.

 

Me senté en el suelo para ver mejor todo el panorama, me sentía totalmente libre. Me sentía yo misma. De la nada oigo pasos a mi alrededor y una respiración acompasada, tranquila. Volteo y esta justo detrás de mi posición un lobo, quizá un gran perro de color negro sin ninguna mancha. Me emocione, hace años que no veía nada igual.

 

-Hola pequeño como estas- dije dirigiendo mi mano hacia su cabeza- ¿Cómo te llamas?

 

-Soy Vlad, aunque dudo que entiendas lo que digo- respondió sacando la lengua y lamiendo mi mano.

 

-Hola Vlad, yo soy Lucy- dije, yo sabía que no era normal entender a los perros, pero era natural para mi.

 

-¡Santo Cielo!, ¡tu entiendes lo que yo digo!-Dijo retrocediendo y asustado.

 

-Si te entiendo, sabes,  no te tienes que asustar- dije riendo por lo bajo acariciándolo de nuevo- ¿Quieres jugar?

 

-Dale, tú me atrapas- dijo saliendo corriendo mientras yo me levantaba y lo perseguía.

 

Corría detrás de él feliz, jugaba como una niña de cinco años con su nuevo perrito. No me importaba nada, reía como si fuese lo mejor del mundo, y en mi opinión era una de las mejores cosas que me habían sucedido. Eso era maravilloso.

 

No me di cuenta del momento en que el perro saco un par de alas blancas y remonto el aire. A los pocos segundos le seguí sin importarme nada, volaba a la par. Remontaba las nubes siguiéndole de cerca, feliz como nadie.

 

Llegué a su lado y le pase el brazo para sujetarlo. Bajamos juntos riendo, era lo mejor que podía suceder, era feliz de verdad. Respiraba tratando de relajarme, estaba emocionada.

 

-Mira atrás- volví a oír la voz de Vlad mientras sacaba la lengua.

 

Voltie inmediatamente, encontrándome con la mirada azul de Alex, la cual no apartaba de mi. Baje la vista y encontré a Daniel y a  Ricky. Los tras estaban en balcones distintos; los de los menores en el segundo piso, mientras que el del mayor justo encima de ambos.

 

Los miraba directamente con mucho miedo, mientras ellos me miraban sorprendidos, habían descubierto mi secreto. . .

Regresar al índiceCapítulo 3 by Tefy

Los miraba directamente con mucho miedo, mientras ellos me miraban sorprendidos, habían descubierto mi secreto. . .







Lloraba, las lágrimas corrían por mis ojos. Los sentí húmedos, estaba desesperada. Me sentía horrible rechazada otra vez. El susto que note en sus miradas me hizo sentir desconsolada. Mis lágrimas corrían por mi rostro sin parar.



No podía creer que fui tan tonta, debí haber guardado mi secreto, no revelarlo por estar divertida. Pero todo eso era mi culpa, si no fuese una abominación nada de esto estuviese pasando. Justo cuando me sentí querida por primera vez, caía en cuenta que jamás sería feliz. Un ser como yo no lo merece.



Mi único consuelo era Sussane, me intentaba consolar. Me decía que no valía la pena llorar, que los tres eran unos estúpidos niños mimados, cualquier cosa intentando parar mis lágrimas. Pero es que sentía que no era su culpa sino la mía. Aunque tenía que admitir que sentía como si Sussane fuese como mi madre intentando consolarme.



La abrace fuertemente sin saber que hacer. Era la persona más cariñosa que había conocido, y la única que me comprendía. Ella no me juzgaba, simplemente me trataba como a otra persona. Aun cuando mis dos grandes alas salían a la vista, ella ni se inmutaba, no decía nada sobre ellas.



Ahora que lo pienso, jamás les di oportunidad de habla. Solo los recuerdo en sus balcones, mirándome sorprendidos. Yo me asusté y salí corriendo de allí, merecían una explicación.



-Gracias Sussane- dije en un susurro casi inaudible; aunque sabía que ella había escuchado- Tengo que buscarlos y explicarles todo, no importa que me echen de aquí o me maten, solo quiero que sepan la verdad.



-No te vamos a hacer nada de eso; de donde sacaste esa idea tan descabellada- me sorprendió la voz de Ricky a través de la puerta del cuarto. ¿Cuánto tiempo llevaría allí?



Salte de la cama y fui directo a la puerta mientras que Sussane se paraba y empezaba a ordenar la alcoba. Al abrir la puerta me sorprendí de sobremanera. No solo estaba el expresivo rubio, sin los tres hermanos sentados junto a la puerta de mi cuarto.



-¿Qué hacen ahí?- pregunte rápidamente, no sabía si creer totalmente en las palabras de Ricky.



-Solo quería. . . – no supe lo que quería por que Alex lo interrumpió antes de que terminase.



-Acompáñanos- dijo en un tono más frio que el propio polo norte. Es que ese sujeto jamás podría ser amable.



-No quiero- dije representando casi igual su frio tono.



-Tenemos que saber todo sobre ti- dijo el castaño con un tono mas dulce- solo vamos a hablar un rato en la cocina. Y quizás comamos algo, yo ya tengo hambre no he desayunado- concluyó regalándome una sonrisa tan sincera que me coto el aliento por varios segundos.



-Esta bien- dije dulcificando mi tono y siguiéndolos.



Los seguí por largos pasillos irreconocibles para mi, hasta que encontré, bueno llegamos a la cocina. No había nada preparado, pero ellos empezaron a sacar de los muebles comida como si no importase. En un vivido recuerdo enfoque los comedores en los que me obligaban a comer vigilada todo el tiempo y golpeada una que otra vez.



Una suave lágrima corrió por mi mejilla perdiéndose en mi cuello. No quería recordar eso, todas las experiencias que me hicieron pasar. Todo aquello debía quedar atrás. Todo debía borrarlo, volver a comenzar.



-Que quieres de comer- dijeron los tres hermanos al mismo tiempo, se notaban así cerca un perecido entre ellos, un poco lejano, pero parecidos.



-No tengo hambre- dije suavemente, con un tono en el que estaba cómoda.



-Que raro, anoche no cenaste- dijo Ricky al tiempo que se sentaba a mi lado y comenzaba a comer un cereal que no se me apetecía en nada.



-Ya había cenado- afirme, era cierto.



-Pero eso no quita que no hayas desayunado, ¿quieres un poco?- dijo Daniel acercándose con dos platos de una cosa blanca que parecía mucho a lo que comía en mi encierro. –Es avena.



-Esta bien- cedí ante las insistencias en que comiera y que había algo conocido por mi aquí. La probé y quede maravillada- Esta muy rica- dije mientras comía mas.



-Bueno, ahora que estas comiendo, ¿nos podrías contar quien eres? Y por sobre todo ¿Qué hacías en aquel lugar?-dijo con su típico tono el azabache de los hermanos



-Yo, como ya les dije soy el experimento 3573-E, pero ustedes ya me llaman Lucy- dije sonriendo.- Yo estoy allí porque me encerraron cuando era muy pequeña, solo recuerdo ese lugar, ha sido mi único hogar- dije con voz fría y sin sentimiento.



-¿Por qué te llaman experimento? ¿Tu no eres de esos demonios voladores? – dijo sin rodeos el rubio.



-Porque así es más fácil torturarme, pienso yo, sabiendo que no quiero ser otro mas de sus experimentos, ellos me llamaban así.- dije y me detuve para pronunciar lo último.- Y no, no soy ningún tipo de demonio.



-¿Entonces como puedes tener ese par de alas?- razono el castaño señalando mis prominentes extremidades.



-Por que mi mama era un demonio- dije sin rodeos decidí ser directa en todo lo que me preguntasen, totalmente sincera.



-Y tu padre era humano, es lógico- dijo Daniel volviendo a probar su avena.



-No, no es humano.- respire profundo, eso seria muy difícil de admitir- Mi papa es un vampiro- dije y cerré los ojos esperando cualquier tipo de golpes.



Me sorprendió que todo se haya quedado en un profundo silencio. La atmosfera se podía cortar con un cuchillo. Y sabía que estaba en problemas. Lo primero que me lo indico fue el hecho de que Alex se haya parado bruscamente de la mesa y se fuese corriendo del lugar sin ningún motivo. Lo segundo fueron los ojos asustados de Ricky.



-¿Qué edad tienes?- pregunto este muy asustado, podría decirse.



-Por lo que se, mas o menos en tres meses cumplo veinte- dije sin mas.



-¿Entonces tu no eres de esas inmortales alimañas?- pregunto directamente, mientras que Daniel volteaba su mirada hacia mi.



-Soy hija de uno, por eso soy una abominación. Pero si quieres saber, odio tomar sangre, solo lo hago cuando estoy muy herida, al borde de la muerte-asegure mirándolo a los ojos.



-Y ¿Qué hacías en ese lugar?- dijo mientras el castaño volvía a comer



-Ser golpeada hasta el cansancio y pasar los momentos mas traumantes de toda mi vida- dije en un ligero pero audible susurro; pero sin pensar en lo que hacía.



Oí como mis acompañantes se ahogaban con su comida y comenzaban a toser. Me asuste, jamás vi que alguien tosiese tanto.



-¿Están bien?- pregunté preocupada



-Si, solo nos ahogamos- respondió el simpático rubio mientras sonreía-¿Oímos bien?, ¿te maltrataban?



-Si, seré sincera. Yo quiero olvidar todo lo que paso allá. Pero necesito contarle esto a alguien. Allá me pegaban casi a diario y me herían casi siempre. Pero lo peor que me paso fue hace tres años y todavía tengo miedo de que vuelva a suceder.



-¿Qué te hicieron?- pregunto el castaño mas que por curiosidad, para ayudar a contárselos y liberar mi tristeza.



-El doctor me. . . me. . .- solloce pero debía decírselo, no podía empezar y dejarlo así- me tomo por la fuerza- dije dejando escapar las lagrimas que todavía luchaban por salir. . .

 

Regresar al índiceCapítulo 4 by Tefy

-¿Qué te que?- oí que gritaba una voz a mi espalda. Creía que se había ido, no sabía que había escuchado todo.







No voltié, me quede mirando mi plato casi vacío como si fuese lo más interesante del mundo. De tanto verlo, incluso me dio hambre. Comencé a comerme lo que me quedaba, lentamente y aguantando el duro silencio que reinaba.







Las lágrimas seguían su curso sin detenerse. Haberlo dicho hizo que se reviviera aquel momento de hace tres años. Todas las imágenes volvían a mi como cenizas que se desprendían del candente fuego de mi memoria.







Entraba como todas las mañanas al laboratorio con mi triste monotonía. Recuerdo que apenas se cerró la puerta me entró un miedo que me recorrí a. Apareció como siempre el doctor, con su pelo y ojos negros. Al verlo me aterre, sus ojos reflejaban algo mas que el odio de siempre.







El miedo me impulso a salir corriendo de aquel lugar, pero todo estaba cerrado. Como por arte de magia siento que su brezo me rodea y con brusquedad me tira contra el suelo frío. Comenzaron a emanar lágrimas de mis ojos, y cuando vi que se estaba quitando la camisa me di cuenta de lo que quería.







Intenté huir pero era mas fuerte que yo, cualquiera era mas fuerte que yo. El miedo me retenía y no sabía que hacer, estaba paralizada. No supe en que momento se deshizo del uniforme que usaba, pero estaba indefensa contra el, ya no había nada que lo detuviese.







Sin previo aviso ni nada, sentí que me penetraba causando un gran dolor. Las lagrimas corrían mientras el hacía lo que le viniese en gana. No supe cuando termino todo, el dolor que paralizaba. Tan rápido como empezó, terminó. Se levanto y vistió rápidamente dirigiéndose a la puerta.







-Ni para complacer a un hombre sirves abominación- dijo devolviéndose a mi lugar y dándome una fuerte bofetada.







Salió de aquel lugar, y desde ese momento lo odie más si se podía. Sucedió hace tres años y todos los días entraba al laboratorio con miedo a que lo volviese a intentar.







Volví a la realidad cuando sentí unas manos sobre mis hombros sacudiéndome. Cuando pude enfocar la vista volví a ver esos grandes ojos azules que me intrigaban. Me miraba desesperado, como si hubiese estado intentando preguntarme algo, mientras yo no paraba de llorar.







Las lágrimas caían cual lluvia tormentosa. Como ríos que siguen su caudal hasta el fin del camino. No podía parar de llorar, no sabía ni que hacer. Intente escuchar lo que decía casi sin resultado, de pronto oí su dulce voz como canto de ángeles.







-¿Qué edad tenías?- escuche que decía mientras sus ojos reflejaban una rabia que no podía ocultar.







-Yo. . . yo tenía. . . tenia quince, casi dieciséis- dice volviendo a caer en las lágrimas.







No pronunció nada, solo se aferro a mí en un fuerte y cálido abrazo. Era el primero que sentía de aquella forma, no sabía lo que era, solo no quería que me soltase, me consolaba. Las lágrimas pararon mientras el me sostenía, me sentía tan bien. Pero de la nada recordé como me rechazo al averiguar lo que era, el solo sentía pena, nada más.







Lo solté rápidamente, no quería que nadie sintiese pena por mí. Decidí que me iría de inmediato, no me importaba a donde, yo estaba en esa casa solo por pena de ellos. Yo no quería vivir de la pena ajena. Yo podía sobrevivir sola.







Vi a los otros dos, me decidí totalmente, allá solo me tenían pena y solo eso. Me levante de la silla y me aleje hacía la puerta. Cuando estuve en ella, voltié y me dirigí a los tres hermanos.







-Me voy a cambiar y me voy lo mas rápido posible, ya cause suficientes problemas aquí- dije tan frío como me salió. No quería volver a sufrir en la vida.







-Nadie dijo que te fueses- afirmo enérgicamente el rubio de los tres, centrando sus orbes verdes sobre las mías.







-No quiero vivir de la pena que me tengan los demás, gracias por ayudarme. Pero igual me voy.







-No queremos que te vayas, queremos ayudarte. No te puedes quedar sola en la calle sin compañía de nadie.- como respaldo de lo que dijo, entro Vlad, meneando su cola







-Hola Lucy, te fuiste corriendo, ¿no estábamos jugando?- me preguntó mirándome con unos ojitos de cachorrito que nadie resistía.







-No pequeño, me tengo que ir, me gusto jugar contigo Vlad- dije poniéndome a su altura y abrazándolo.







-¿Cómo sabes su nombre?- pregunto Daniel sacudiendo su castaño pelo.







-Él me lo dijo- afirme







-Es imposible, los perros no hablan. Ni que sean medio demonios, los perros no hablan.- se alarmo Ricky.







-Si habla. Si no como sabría su nombre y como sabría que tiene hambre porque hoy no le han dado de comer- contradije enfureciéndome.







-No hablan, es pura coincidencia y el nombre seguro te lo dijo Sussane y Charles – contrarrestó Alex mirándome fijamente.







-Primero, no se ni quien rayos es Charles. Segundo, Sussane no sabe que yo jugué con un perro, ni que lo conozco. Y tercero, si hablan solo que eres tan bruto que no les prestas atención. – Dije con toda la determinación que pude- Vlad acompáñame al cuarto, ¿sabes donde está?







-No, pero si puedo llegar, tu olor debe estar allí, vamos- dijo caminando hacia la puerta.







-Nos vamos- dije y me retire antes de que cualquiera pudiese hablar.







Llegue rápidamente al cuarto siguiendo al gran canino negro. Al entrar, encontré sobre la cama una falda negra y una camisa blanca, con un par de sandalias sin tacón. Supuse que Sussane lo había dejado allí. Me lo puse rápidamente agradeciendo no tener que volver a usar ese horroroso uniforme.







Me agache y volví a abrazar a Vlad. Sus suaves cabellos negros acariciaban mi piel mientras él lamia mi mano y sonreía. Amaba a ese perro, era el único verdadero amigo que seguro tenía. Lo abrace mas duro y me levanté.







Abrí la puerta y para mi sorpresa alguien me cayó encima haciéndome caer sobre la cama. Sentí su peso sobre el mío, mientras calidas corrientes recorrían mi cuerpo. Sentí su aliento sobre mi rostro.







-Primero, no te vas a ninguna parte, no insistas. Segundo, vuelves a la cocina y nos explicas todo.- dijo con una fría voz sin moverse de su posición.- Tercero, nadie me humilla ni me insulta. Y cuarto, los perros son animales, no hablan, y no creo que seas loca para creer escucharlos.







-Bájate de encima- dije cuando terminó de halar – dije que te bajaras- repetí con insistencia.







-Y si no quiero- dijo acercándose más.







-¡Vlad quítamelo de encima!- grite dirigiéndome al perro, el cual salto y tumbo al pelinegro sobre el suelo. Regreso a mi lado subiéndose a la cama y acostándose a mi lado. Lo abrace y le susurre- Gracias amigo.







En serio que ese era mi mejor amigo, quien no amaría a ese perro. Me obedecía aunque apenas me acababa de conocer. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por el de azul mirar molesto. No creía que su propio perro lo haya atacado. Me levante y me dirigí a la cocina. . . Recetas de comidas rapidas y fáciles de preparar, con ingredientes ecónomicos y baratos Comidas rápidas

 

Regresar al índiceCapítulo 5 by Tefy

Por mas que quise no me pude ir, ya llevaba dos semanas en esa casa y me estaba acostumbrando a ellos. Las bromas ocasionales de Ricky, la frialdad de Alex y la comprensión de Daniel.







Cada uno me estaba intentando enseñar algo, bien sea para defenderme o para simplemente divertirme. Me gustaba pasar tiempo con ellos, y amaba tener tan cerca a Vlad, el perro que de un momento a otro se convirtió en un hermano para mí.







Ricky me ayudaba con la puntería, me enseñaba a usar las pistolas y eso. A mi no me gustaba mucho, pero debía aprender eso según él. Pasábamos dos horas luego del desayuno en eso, apuntándole a distintos blancos y desafiándome a que podía ganarme en todo. Yo divertida jugaba y aprendía.







Daniel por su parte, me enseñaba a tocar la guitarra y a cantar. Siempre que terminaba una canción o hacia algo bien, en su rostro hacia presencia una gran sonrisa que me animaba a seguir. Tocaba después de entrenar con Ricky y antes del almuerzo, no mucho tiempo pero lo justo para divertirme.







Por la tarde, jugaba con Vlad hasta que Alex llegaba y me obligaba a entrenar artes marciales, como el las llamaba. Decía que yo era una debilucha, que todavía no creía que yo era la hija de dos seres tan fuertes. Siempre me derrotaba y yo llegaba molesta a mi cuarto, donde Vlad me hacia sonreír y jugar un poco antes de bañarme y bajar a cenar.







Todo cambió con la aparición de aquella rubia descerebrada, como yo la llamaba. Todo empezó la tercera semana de estar allí; era lunes y bajaba a desayunar. Estaba toda vestida de negro; falda, camisa converse, todo.







Cuando llegue, esperaba volver a comer la rica avena que cocinaba Daniel todas las mañanas. Pero lo que encontré me quito el hambre totalmente. Una rubia de cabello rizado sentada sobre las piernas de Alex y, a mi parecer, tragándoselo por la boca.







Voltie y sus hermanos se dieron cuenta de mi presencia. Los mire pidiendo explicaciones de quien era la desconocida. Pero ellos me hicieron señas de que esperara. Me acerque a ellos y retire la silla sentándome junto a Ricky y recibiendo el plato de comida que había preparado Daniel. Aunque me gustaba mucho, no se me apetecía en nada, así que ni lo probé, solo tome un poco de jugo.







Iba a salir un momento al patio a jugar con el perro, cuando escuche una voz detrás de mí.







-¿Quién rayos es ella?- se dejo escuchar una chillona voz, que me hizo voltearme y comprobar que se trataba de la rubia.







-Ella es Lucy, la nueva entrenadora de Vlad- dijo Alex burlándose de mi y retándome con la mirada.







-Mucho gusto- dije extendiendo mi mano intentando asesinar al azabache con la mirada.







-Mucho gusto. Yo soy Dafne, la novia de Alex- dijo sonriendo mientras mi estomago luchaba para no devolver lo poco ingerido por la falsa sonrisa de aquella rubia.- Espero que puedas con ese estúpido perro- dijo lo ultimo mas bajo para que no lo escucharan los hermanos.







-Tranquila, yo se lo que hago. Vlad, ven acá- dije mientras el perro venía y se sentaba a mi lado. Esta ya era una competencia, la odiaba y si no se iba ella, definitivamente me iré yo. Nadie se metía con Vlad y menos lo insultaba en mi presencia. . .

 

Regresar al índiceCapítulo 6 by Tefy

-Mucho gusto. Yo soy Dafne, la novia de Alex- dijo sonriendo mientras mi estomago luchaba para no devolver lo poco ingerido por la falsa sonrisa de aquella rubia.- Espero que puedas con ese estúpido perro- dijo lo ultimo mas bajo para que no lo escucharan los hermanos.







-Tranquila, yo se lo que hago. Vlad, van acá- dije mientras el perro venía y se sentaba a mi lado. Esta ya era una competencia, la odiaba y si no se iba ella, definitivamente me iré yo. Nadie se metía con Vlad y menos lo insultaba en mi presencia.







No se ni como sucedió, pero Vlad comenzó a rugir y me asustó un poco. Sentí que se iba de mi lado. De un segundo a otro estaba sobre la muchacha, la había tumbado al suelo. De la garganta del perro salía un profundo rugido.







Iba a reírme, jamás Vlad había hecho algo así, pero oí a los hermanos gritando.







-Lucy, quítale ese perro de encima a Dafne- Me ordeno Alex, a lo que yo simplemente silbe y el Vlad se volvió a sentar a mi lado.







-¿Qué sucedió?- oí la voz del rubio a mi lado.







-Esa tipa me tiro al perro encima- dijo ella corriendo hacía Alex y abrazándose a el. Me entristeció la escena sin saber la razón.







-No me llames así, yo no he hecho nada. Que le caigas mal a Vlad no es mi culpa.- dije y oí a mi amigo reírse.







-Tienes toda la razón Lucy- dijo acariciando su cabeza contra mis piernas.







-Ven, el perro la obedece. . .- no pude continuar escuchando nada. De su brazo izquierdo salía un pequeño hilo de un líquido rojo.







Se me secó la garganta en ese instante. Me ardía el esófago, solo estaba concentrada en el tono rojo de su sangre. Ese dulce mangar que emanaba de su brazo. Al volver a sentir la cabeza de Vlad en mi pierna, me di cuenta de que me debía ir de allí.







Sin prestarle atención a nadie salí corriendo en dirección de mi cuarto. Pase lo mas alejada que pude de la estúpida Rubia y entre a la casa. Nunca los pasillos me habían parecido tan largos. El olor me perseguía, debía huir, debía resistir.







A penas encontré la puerta, me lance al interior de la habitación. No sabía que hacer, no quería ser un monstruo, pero necesitaba beber. Respiraba agitadamente, cuando siento que se abre la puerta del cuarto y entran dos personas en ella.







-¿Qué te sucede, Lucy?- Oí la calmada voz de Daniel a mi lado.







-S. . . San. . . Sangre- fue lo único que pude articular antes de caer en un estado de inconsciencia, Me había desmayado.







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Caminaba por el pasillo. Acababa de despedir a Dafne, ella se iría a revisar el brazo; parecía que estaba sangrando. No la quería de verdad, era mas por pasar el tiempo con alguien. Llevaba aproximadamente cinco mese con ella y no me agradaba mucho que digamos.







Siempre cariñosa, nunca me niega nada, es una mujer que la puedes obtener fácil. Aun así seguía con ella, no había nadie mejor. De la nada me di cuenta del silencio que inundaba a casa, no se oía nada en absoluto.







Registre los cuartos de mis hermanos y ni me moleste en revisar los de Sussan y Charles; era su día libre. Busque en el patio y ni siquiera Vlad estaba en el. El único sitio que quedaba era el de Lucy. Me dirigí con paso rápido hacia allá y lo que vi me dejo sorprendido.







Lucy esta medio inconciente en el suelo con los ojos rojos como la sangre. A sus lados mis hermanos con cara de preocupación. Vlad estaba al otro lado del cuarto, parecía sentirse culpable. Me acerque a ellos respire profundo e intente buscar la mejor forma de preguntar.







-¿Pro que esta así?, ¿Qué sucede aquí?- dije lentamente intentando que me prestaran la mayor en aquel día fue cuando salió corriendo, en seguida nos dimos cuenta de que Dafne estaba sangrando.







-No sabemos, la encontramos así- dijo Ricky al borde de la histeria, el le agarro mucho cariño a la pequeña.







-Lo único que dijo cuando llegamos fue: Sangra. Después se le pusieron los ojos así y se quedo inmóvil- termino con calma Daniel.







Empecé a razonar lo que decían y de un momento a otro me vino la imagen del brazo de Dafne sangrando y Lucy saliendo a carrera. Até los cabos sueltos y en poco tiempo me di cuenta, lo que ella necesitaba era sangra.







No quería creer que ella fuese una asquerosa sanguijuela como su padre. No creía que necesitase la sangra para sobrevivir. Pensé en todo el tiempo que estuvo aquí jamás había pasado nada igual o semejante.







-Salgan del cuarto- dije refiriéndome a mis hermanos- Todos- reafirmando que ni el perro podía estar allí.







Todos se apresuraron a salir, hasta solo dejarnos a Lucy y a mí. Sabía lo que tenía que hacer, hace años que cazaba vampiros. Los mitad sanguijuela resistían más la tentación y el frenesí que creaba la sangre. Pero cuando la veían debían tomar algo de esta o si no entraban en un estado total de inconsciencia y posiblemente morían.







Estaba decidido en lo que haría, luego arreglaría cuentas con ella de alguna forma. Me acerque lentamente y sujete su cabeza haciendo que abriese la boca. En el interior de esta relucían dos afilados y grandes colmillos. Acerque su boca a mi cuellos y clave sus colmillos en el.







Sentí como era absorbida mi sangra, pero en vez de dolerme me gustaba. Podría sonar medio masoquista pero eso no me dolía, por el simple hecho de que fuese ella se iba todo el dolor. . .







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Me levante apenas el sol entró por mí ventana. No recordaba nada del día anterior luego de que Vlad se le tirara encima a esa estúpida rubia descerebrada. Luego pura oscuridad, puro vacio.







Me levante lentamente sintiendo un sabor metálico en la boca. No creía que fuese sangre, hace años que no la bebía y seguro que si lo hubiese hecho recordaría. Me dirigí al baño y tome una ducha de agua caliente.







Al terminar salí al cuarto y me coloque unos chores negros. Adorne con una franela tres cuartos de manda de color blanco. Me fui a ver al espejo y mi primera reacción fue pegar un grito que seguro despertaría a todos.







Mi negro cabello ahora estaba corto. Ya no llegaba liso hasta mi cintura, ahora estaba hasta mi cuello. No sabía quien lo había hecho, pero lo mataría. Odiaba como se veía así, parecía distinta, no era yo.







-¿Qué sucede?- entro corriendo Ricky a mi cuarto-¿Qué te paso en el pelo?







-No se, cuando me levante estaba así- dije asustada. Seguido de mi respuesta entro seriamente Daniel y detrás Alex burlándose a puro pulmón.







-¿Te gusto tu nuevo corte, Lucy?- dijo con una voz delatadora, lo quería matar.







-Eres un. . . – seguido pegue un grito que asustaba a cualquiera- Te voy a matar- Salí corriendo detrás de el.







Al ver que se adelantaba saque mis alas y lo atrape al poco tiempo. Del impulso comenzamos a dar vueltas y quedamos tirados en el suelo. Y para mi eterna sorpresa, el cayo sobre mí. Sentí nuevamente su respiración en mi oreja y se volvía a reír.







-Parece que siempre te gano- dijo y luego se levanto, yo quería matarlo.







Me levante luego de el y sin pensarlo dos veces, le pegue una bofetada que nunca olvidará. Luego de eso me dirigí a la cocina, donde esperaba que hubiese algo de comer. Luego de comer lo asesinaría, eso si Vlad no lo hacía antes, me reí por lea idea. . .

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Regresar al índiceCapítulo 7 by Tefy

Cuando volví no se había movido ni un centímetro de su lugar. La única diferencia que tenía era que se llevó la mano a la cara. Los dos menores ya se habían retirado del pasillo, y a Vlad no lo veía desde hace mucho rato.



No supe que impulso tuve, solo se que quise disculparme, fui muy agresiva y sobreactuada al pegarle. Me acerque lentamente, preparada para correr cualquier cosa. Después de todo aun estaba molesta por mi corte, pero la culpa superaba todo.



Fije mi vista en sus azules orbes e intente pronunciar las dos únicas palabras que jamás le había dicho.



-Lo. . . Yo lo. . . Discúlpame- tartamudeé mientras me acercaba un poco.



-No importa- contesto bajando el brazo. Quizás fue un error, pero le vi dos pequeñas marcas en el cuello. En seguida la culpa me invadió, al único vampiro que se había acercado en meses soy yo.



Pero yo no me acordaba de haber bebido sangre, todo era muy confuso. Sin darme aliento, me regreso a la memoria el sabor metálico que tuve en la boca al levantarme. Lo había mordido, no creía lo que acababa de hacer.



Ambos nos quedamos callados, el esperaba una respuesta de mi parte y yo sintiéndome culpable. A lo lejos se oyó el timbre de la puerta, ni le preste atención. En medio del silencio un escandaloso grito se oyó.



-¡Alex! ¡Mi amor!- la voz de la rubia llegó a mis oídos antes de poder verla, como anunciando su presencia- ¡Ya llegue!- dijo antes de guindársele encima y besarlo en los labios.



Aunque el corazón se me oprimía, vi en ese momento una oportunidad de huir. Sin hacer ruido alguno, me deslice hasta mi habitación cerrando con llave la puerta y comenzando a llorar amargamente. No sabía lo que me sucedía, solo sentía que me moriría si los volvía a ver juntos. A parte de todo, la culpa no me dejaba en paz ni un segundo.



Hice lo primero que se me ocurrió, agarre la guitarra y me puse a tocar cualquier cosa que se me viniese a la mente. Solo quería irme de este mundo, no ser un maldito demonio, una abominación.



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Estaba en un mundo de ensueño, podía verla totalmente. Podía detallar sus grandes ojos verdes, ver el brillo de su negro pelo, hasta el sonrojo que se asomaba en sus mejillas al disculparse.



-No importa- Le respondí bajando la mano de mi rostro, no creía que me hubiese cacheteado tan duro. Pero cometí el error de mostrarle las dos marcas que me había dejado el día anterior en el cuello.



Vi su cara de miedo, duda y culpabilidad; sin pensarlo quería protegerla de eso que carcomía su alma. Pero el problema era que no podía, no sabía n que podía decirle, parecía tan frágil.



Me quede observándola minutos, quizás hasta horas, pero ella no parecía saber que hacer. Yo iba a tomar la iniciativa, pero oí la voz de un tormento que actualmente me perseguía. Si, es la de Dafne.



-¡Alex! ¡Mi amor!, ¡Ya llegue!- esa voz, justo en ese momento la odiaba. En momentos como ese me pregunto la razón por la que soy su novio, y no encuentro ninguna valida.



Llegó a mi lado y comenzó otro de sus morbosos besos, pero no me agradaba, los labios que quería probar en ese momento no eran precisamente los de ella. De un segundo a otro me vino la imagen de Lucy que salió corriendo a punto de llorar. ¿Qué rayos estaba haciendo?



Quería ir con ella, decirle que haría lo que fuese para verla sonreír, pero sabia que no era posible. Teniendo a la rubia aquí era totalmente impensable. Solo me quedaba sonreír y esperar ser buen actor mientras ella se iba.



Es gracioso que antes de conocer a Lucy, hasta haya pensado en casarme con Dafne, realmente estaba loco. Sin querer hasta empecé a compararlas. Mi novia tiene el pelo rubio como el sol, pero era una sifrina materialista. En cambio Lucy tiene el pelo como la noche, le da un toque de misterio a su apariencia; y es dulce e introvertida, pocas veces da su opinión o se molesta por algo.



Eran tan contrarias como el día y la noche, como la luz y la oscuridad. Y aun así me estaba enamorando de la misteriosa vampiresa tímida que vivía en mi casa. Tenia en mis manos a lo que muchos llamarían la mujer perfecta y yo no la quería, prefería el toque acido de la vida, quería a Lucy. . .



Pase casi todo el día con Dafne, hasta que recibió una extraña llamada y se tuvo que ir. Yo quise saber como estaba Lucy y me dirigí a la puerta de su habitación. A penas llegue, una voz embriagadora me lleno, me hizo sentir vivo de nuevo.



Su voz es bella y dulce, pero lo que cantaba me llenaba de tristeza. Parecía que mientras cantaba la voz se le quebraba, como si estuviese llorando; y aun así no paraba. Decidí no interrumpirla y dedicarme a oírla cantar, la oiría por siempre.



hat dream I’m dreaming but



There’s a voice inside my head sayin,



You’ll never reach it,



Every step I’m taking,



Every move I make feels



Lost with no direction



My faith is shaking but I



Got to keep trying



Got to keep my head held high







Theres always gonna be another mountain



I’m always gonna wanna make it move



Always gonna be a up-hill battle



Sometimes were gonna have to lose



Ain’t about how fast I get there



Ain’t about whats waiting on the other side



Its the climb







The struggles I’m facing,



The chances I’m taking



Sometimes they knock me down but



No I’m not breaking



The pain I’m knowing



But these are the moments that



I’m going to remember most yeah



Just got to keep going



And I,



I got to be strong



Just keep pushing on,







Theres always gonna be another mountain



I’m always gonna wanna make it move



Always gonna be a up-hill battle



Sometimes were gonna have to lose



Ain’t about how fast I get there



Ain’t about whats waiting on the other side



Its the climb







Theres always gonna be another mountain



I’m always gonna wanna make it move



Always gonna be a up-hill battle



Sometimes were gonna have to lose



Ain’t about how fast I get there



Ain’t about whats waiting on the other side



Its the climb







Keep on moving



Keep climbing



Keep the faith baby



It’s all about



It’s all about



The climb



Keep the faith



Keep your faith



Intenté gravar cada frase en mi mente, es una de mis canciones favoritas, aunque no me agrade mucho quien la interpreta. Aun así es una muy linda canción y una hermosa letra. Y ahora estaba interpretada por alguien que poco se había hecho muy importante para mi. Aun cuando había terminado, no quería irrumpir en su cuarto, me daba dolor imaginarla llorando y todo por mi culpa.



Pase casi dos horas sentado en el suelo junto a su puerta, hasta que la oí respirar de forma lenta y acompasada. Se había quedado dormida. . .



Me desperté de forma rápida al oír a mis hermanos acercarse. Me había quedado dormido a penas la escuche dormir profundamente. De la nada oí mas pasos, eran demasiados para tratarse de máximo cuatro personas.



-Levanta a Lucy, tenemos que irnos-escuche que me decía Daniel, desde mi lado izquierdo corriendo a despertar a Ricky.



-¿Qué sucede?- pregunte casi a gritos.



- Están rodeando la casa, quieren llevársela y matarnos. Respondió yéndose.



Me levante rápidamente y forcé la puerta de su cuarto. Antes de despertarla, agarre un morral y empaque todo lo que encontré en el, ropa, ropa interior, paños; lo que sea que necesite.



Me acerque a su cama y acerque mi rostro al suyo, me entraron ganas de unir sus labios con los míos, pero no era el momento.



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Se oían miles de pasos, no podía despertarme del miedo que tenía pero tampoco podía quedarme dormida. Sentí que hablaban en las afueras de mi cuarto y que luego entraban en el. Oí como lo registraban y luego se acercaban lentamente a donde estaba.



Pude sentir su aliento sobre mi rostro y un ronroneo apaciguado que salía por su garganta. No se ni como supe que se trataba de el. Se acerco un poco mas, pero luego se alejo, como si desease irse.



-Lucy, levántate, tenemos que irnos- dijo empujándome y despertándome rápidamente.



-¿Qué sucede?- pregunte restregándome los ojos, mientras el me veía fijamente. De un segundo a otro me di cuenta que no me había puesto la pijama, que seguía con la misma ropa del día anterior.



-Están rodeando la casa, quieren llevarte.- Respondía seriamente mirándome fijamente a los ojos.



Me levante para agarrar todas mis cosas, pero el me tendió un vuelto con todo lo que necesitase. Me sorprendió su caballerosidad y aun mas cuando me agarro la mano y me guío a una parte de la casa que no conocía.



Abrió la puerta sin pedir si quiera permiso y comenzó a reunir las cosas en un bulto. Comprendí que se trataba de su cuarto.



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Entre como alma que lleva el diablo a mi habitación, la llevaba de la mano haciendo que me siguiese; no quería perderla. Comencé por recoger todo lo que necesitase al igual que había hecho con su bulto, me detuve para agarrar dinero y tres pistolas distintas. Después deje el bulto a su lado.



Me quite la camisa sin prestarle atención a nada, lo importante era salir de allí rápido. Lo propio hice con los pantalones y luego me puse una camisa negra, del mismo color de los bóxers que llevaba. Y antes de poder hablar si quiera ya tenia un jean puesto.



Voltié justo para poder ver su notorio sonrojo, se veía demasiado bien para ese momento. Tendría que reprimir todo hasta poder encontrar un sitio seguro. Me acerque mientras ella se sonrojaba mas. Agarre su bulto y el mío con una mano y con la otra me apodere de una de sus manos.



Baje tan rápido como las piernas me permitieron y llegue hasta el sótano, no la solté ni un segundo. No quería perderla, no en ese momento. Vi a mis hermanos despidiéndose de Sussane y de Charles, mientras se adentraban en el pasadizo.



Me despedí de igual forma y arrastre a Lucy hasta el hueco en el piso. Eso nos llevaría un poco lejos, donde esos hombres no estuviesen y así podríamos huir. Duramos aproximadamente dos horas caminando, tiempo en el que ni pensé soltarle la mano.



Por fin llegamos a la casita que teníamos a un pueblo de distancia. Allí no revisarían los guardias y podríamos dormir un par de horas a gusto. Por primera vez la solté y me deje caer en una silla. Pensé que se pondría feliz de poder huir a tiempo, pero no fue así. Sus ojos se aguaron y en ello se reflejaba culpa, una que no era suya.



-Disculpen, todo esto es mi culpa- dijo sollozando, justificándose, continuó hablando. – Si yo no fuese una abominación no estaríamos aquí, estarían cómodos en su casa. Desearía no existir.



Me dolieron sus palabras en el fondo de mi alma. Ella no quería estar allí, prefería estar muerta, jamás haber existido. Respire profundo para que mi tristeza no se reflejase en mi rostro y por fin pude responderle.



-En primer lugar no te llames a ti misma abominación, que no lo eres. En segundo lugar, estamos aquí por que te apoyamos y porque queremos.- a todo mis hermanos menores asentían- Y en tercer lugar, desear la muerte no es bueno, estas viva, disfrútalo. Solo te toco vivir esa vida, al igual que a nosotros esta.



Parecía asombrada por mis palabras de consuelo, pero no puedo estar seguro de nada. Al poco tiempo los tres estaban dormidos por cualquier sillón o en el suelo, mientras que a mi se me había esfumado todo el cansancio. . .

 

Regresar al índiceCapítulo 8 by Tefy

Mire al techo toda la noche, ella se había quedado dormida sentada en el sillón donde yo estaba. Poco a poco se fue recostando inconscientemente y termino recostada de mi hombro. Me pareció que estaría incomoda, así que decidí recostarla de mis piernas.



La acariciaba el pelo, que ahora estaba corto por mi culpa. En realidad le corte el pelo por que me gustaba demasiado cuando estaba largo, no podía creer que me gustase mas cundo se lo corte. Cada momento añoraba estar a su lado, cada segundo que estuviese junto a mí.



Vi que sonreía mientras suspiraba dormida. Se veía tierna, no sabía como se podía llamar a si misma abominación, si estaba rodeada de otras tres. Aunque me costase admitirlo, mis hermanos y yo somos demonios de alto rango.



No me gusta para nada esa posición, aunque a veces llego a agradecérsela a mis padres. Este era uno de esos momentos. No la habían ido a buscar a ella, ni sabían que estaba allí. Venían por nosotros, demonios de alta clase. Príncipes de la oscuridad.



Ella era todo lo contrario, hija de la oscuridad y dueña de la luz, hasta la envidiaba por eso. Aunque esa era una de las tantas razones por las que me atraía. Yo la había visto sincera, sin miedo, así se comportaba con uno de mis cuerpos, uno que ahora había fusionado con el actual.



Y aunque no lo crean ese cuerpo es nada mas y nada menos que su mejor amigo. El perro de la casa, Vlad. Esa era una de mis apariencias, uno de mis cuerpos y el mejor amigo que ella tenía. Volví a pasar mis manos por su rostro sintiendo su suave piel. Era vicioso tocarla de esa forma, no podía detenerme. Pase mi mano por su pelo nuevamente.



Recuerdo cuando clavo inconscientemente sus colmillos en mi cuello, no dolió. Sentí que ponía cuidado en que no me doliese, hasta me arriesgaría mil veces a ser mordido por ella. Y cuando voló a mi lado me sentí pleno, cuanto quería que ella supiese que era igual, que también era algo sobrenatural.



Saque inconscientemente mis blancas alas. Tan parecidas y tan contrarias a las de ella. Parecían las de un ángel, pero que ángel estaba destinado a ser el rey de los demonios. En cambio las de ella mostraban lo que era, parecían las

Oscuro...Luz. by Tefy

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