Ángel Ciego 9.5 Venganza

 

 

 

Retomamos la actividad de los fanfics, Izbet https://www.wattpad.com/user/Izbet46 nos manda la décima parte de su nuevo fanfic en español de Bola de Dragón titulado "Ángel Ciego 9.5 Venganza"

Resumen:

Ahora que Izbet puede ver, Kaio Shin le lleva fotografías de su pasado que le manda Yun.

Una mujer quiere vengar a su hermano, a quien Izbet mató en su juventud.

 

 

 

— Esta foto la sacaron luego... — el namek se notaba angustiado.

— ¿De qué? — preguntó Izbet.

— Cuando te recuperaste del veneno.

 

RECUERDO

Hacía unos días atrás Jenny empezó a recibir llamadas a su celular, al principio nadie hablaba, luego sólo se escuchaba una risa de mujer, siempre eran números distintos, así que optó por mantenerlo apagado mientras hacían las averiguaciones, no quiso contarle a su amiga para no preocuparla.

 

— Te he preguntado tres veces a qué hora será la firma del Convenio de Cooperación con la Corporación Cápsula ¿Tienes problemas en tu casa? — le pareció extraño, porque su esposo era un amor.

— Estoy algo cansada nada más, he dormido poco.

— ¿Quieres unos días libres?

— ¿Cómo está Yun y el Sr. Piccolo? — trato de desviar la conversación para que no se diera cuenta que le mintió.

— Muy bien, el sábado iremos a la cascada, mañana viernes debo dejar todo el día para ver los últimos detalles de la alianza con Bulma.

— Me alegra verte tan feliz.

— ¿Y quieres el descanso o no?

— Déjame pensarlo, gracias, JEFA.

Al otro día mientras estaba con la científica, a Izbet la llamó su asistente y amiga.

— Dime Jenny.

— He pensado lo del permiso, estamos saliendo por un par de días con Marcos y los niños, iremos a las montañas.

— Qué bien, no te preocupes por la empresa, me haré cargo de todo, tómate los días que quieras.

— Tendré que cambiar mi ida con los niños a la playa Tranquila del Sr. Sam O'Connor Smith, a pesar del nombre igual me preocupaban mis hijos, recuerda que no saben nadar bien — Izbet se puso pálida, se despidió, colgó, se excusó con Bulma que se había olvidado de que debía encontrarse con Piccolo y se fue.

Rápidamente buscó el ki de su amiga, apenas lo logró sentir fue a su encuentro, el nombre que le dio es la señal que pactaron cuando una de las dos estuviera en peligro. Llegó a un acantilado a orillas del mar, había una entrada en un costado, sólo sintió la presencia de un humano, será fácil se dijo, fue a soltarle la mordaza a su amiga, cuando alguien apareció atrás de ella que le inyectó un líquido en el cuello, Izbet inmediatamente sintió un gran dolor y debilidad que se extendió por todo el cuerpo, su ki bajó hasta quedar casi inexistente. La energía del humano que había sentido era de una mujer estatura media, pelo ondulado negro melena y ojos oscuros, que se acercó de un galpón que había al fondo.

— Vaya, llegó la perra, sabía que, si le hacíamos creer que era un simple secuestro para obtener información de la empresa, ésta lograría que viniera.

— ¿Entonces qué quieres? — dijo desde el suelo la del mechón blanco.

— Venganza, soy Mitzi, hermana de Carlos Rapist.

 

— Pensé que no quedaba nadie de su malnacida familia.

— El veneno que tienes ahora en tu sangre te matará en dos horas, y los dolores que sentirás serán insoportables jajajaja.

Ella no quería darle la alegría de gritar, atrás de la mujer morena apareció el sujeto que la inyectó, había ocultado su ki por eso ella no lo sintió, era muy alto y grande, con orejas puntiagudas, piel rosada, pequeños cuernos, y ojos amarillos, se llamaba Braca, era el hijo de Dabura.

— ¿Y en qué nos entretenemos mientras esperamos? — sonrió lascivamente el hombre.

La organizadora de la trampa le soltó el pantalón al tipo, se arrodilló y comenzó a meter y sacar el miembro de él de su boca, mientras le acariciaba el trasero, ya cuando estaba por acabar lo ayudó metiendo un dedo en él, logrando que acabará inmediatamente.

— Vamos cariño, el saber que está muriendo me excita mucho — dijo la morena mientras se limpiaba la boca y se levantaba.

— Ojalá sea así, cariño.

Jenny sólo podía mover los ojos, le pusieron algo para tenerla quieta, por eso no pudo avisarle a su amiga de la trampa.

Casi a las 2 horas la pareja de malvados fue a revisarlas, el cuerpo de Izbet estaba luchando contra el tóxico.

— Todavía no está agonizando, tendremos que ponerle más, se supone que la cantidad que le dimos es mortal para los humanos ¿Segura que es terrestre? — Braca se asombró de su resistencia.

— Es una simple pordiosera, una rata callejera a la que mi hermano le dio trabajo, comida, un techo para cobijarse, y mira como le pagó.

— Trabajo le dices a obligarme a pelear... para luego encerrarme en una habitación inmunda... con otras 20 niñas... abusó de mí... agradece que no lo pude matar antes.

— Espera cariño, todavía no la mates, quiero escuchar que grite, tú sabes cómo lograrlo, amor.

Al rato.

— Es más fuerte de lo que creí, la he cortado, quemado con fierros, le quité uñas, le puse ácido en la mano, y nada — dijo el hombre.

— Y si lo hacemos al revés — medito en voz alta la mujer — dale un poco de "amor"... aunque lo hicimos varias veces recién, sé que nunca quedas satisfecho.

— Mmm... porque no — rió malicioso.

Izbet respiró lentamente y se mentalizó que no debía desesperarse.

"Quieren que grite y suplique, y no lo lograrán, lo que sea que me haga el maldito debo quedarme quieta, no podré usar la misma táctica que con Francois".

Él se colocó sobre ella y le dio un beso, al ver que no reaccionaba, molesto la mordió en el labio, a pesar del sangrado ella no se quejó, intentó varias cosas más, pero fueron en vano, al final se levantó molesto.

— Con esos ojos blancos es como estar con una muerta, no importa que intente no reacciona. Ven — Braca tomó a Mitzi de la cintura, le quitó la camiseta, paso su lengua lentamente por sus pezones haciendo que ésta gimiera muy fuerte, luego de chupárselos un rato — no me voy a quedar con las ganas, ven cariño — se fueron al fondo a hacer el amor nuevamente, cuando terminaron a la hermana de Carlos se le ocurrió una nueva idea, para que Izbet sufriera.

— Se me ocurrió como hacerla suplicar, sígueme Braca.

Fueron con Jenny.

— Veremos si tú eres tan fuerte como tu mal nacida amiguita, ya debe haber pasado el efecto de lo que te pusimos jajaja — rió la malvada.

 

Braca empezó a golpearla, la asistente de Izbet aguantó lo que más pudo, pero cuando le sacó una uña, no pudo evitar aullar del dolor.

— No sigas... no lo soportará... tu odio es hacia mí — pidió la medio demonio desde el suelo.

— Ella estaba cuando mataste a mi hermano, y no lo evitó, también debe morir, ya los guardaespaldas y sus familias pagaron por su ineficiencia. Creo que encontré la forma de que esta perra me ruegue. Vamos — dirigiéndose a Izbet — suplica por ella, y tal vez la deje tranquila.

— TE LO SUPLICO... POR FAVOR, NO LE HAGAS DAÑO — inclinó la cabeza, mientras trataba de arrodillarse.

— Por fin la orgullosa luchadora implora. Braca sigue.

— Prometiste que la dejarías en paz si te rogaba.

— Solo dije que tal vez... además, tu amante y su familia también deben sufrir.

— ¿Mi amante? — preguntó confusa la medio demonio.

— Todos saben que ustedes dos son pareja, aunque la hiciste casar y tener hijos para ocultar lo suyo.

— Tienes la mente podrida — la ciega estaba desesperada por no poder ayudar a Jenny — para mí es como una hermana.

— Investigue tu vida, sé que solo una vez se te vio con alguien, pero desapareció al año, no soportaste engañar a tu enamorada. Conmigo no tienes que fingir. Braca.

El aludido le desgarró la blusa a la rubia, la tomó del cabello para besarla, mientras le pellizcaba los pezones, luego bajo con su lengua por su cuello y jugó en los senos de la mujer con su boca, ella calculó y le pegó un cabezazo para defenderse, éste furioso la mordió en el hombro, y con un cuchillo empezó a hacerle heridas en los senos y la espalda.

— Maldito... ayyyy — gritó sin poder controlarse Jenny.

Como se desentendieron de Izbet, ella se arrastró hasta que quedó cerca de Braca, entonces junto todas las fuerzas que le quedaban, se levantó y lo empujó para que distrajera su atención de su amiga.

— Déjala en paz, cobarde — le dijo al golpearlo.

— Contigo me las veré más tarde — le dio una cachetada a la mujer ciega que la tiró al piso de nuevo, luego la pateó en las costillas — tú — le dijo a la otra — mira lo que les espera — tomó una lagartija que andaba por el suelo, la escupió y ésta se transformó en piedra, la llevó a un contenedor, al mirar lo que había adentro, y comprender lo que veía, los ojos de la mujer rubia se abrieron de horror, había partes de "estatuas" de hombres, mujeres, ancianos, manos, pies, caras con expresión de terror — sólo volverían a la normalidad si yo muriera, pero en este estado de que les sirve.

— ¿Quiénes son? — preguntó aterrada.

— Son los guardaespaldas y sus familias, te dije que ya habían pagado por la muerte de mi hermano, y ahora lo cuidarán para la eternidad ¿Verdad Carlitos? — se acercó a un lugar del conteiner, donde se veía parte de un ataúd.

— No veo niños...

— No hay, ellos pasaron a mis negocios jajajajaja, así como pronto irán los tuyos jajajajaja.

— Están locos... son unos enfermos.

— Lamentarás habernos insultado — dijo Braca acercándose a la asistente.

Al finalizar la tarde por fin las dejaron solas, con las ropas destrozadas, mordeduras, heridas sangrantes, costillas rotas y golpes.

 

Izbet ya no podía moverse, ni hablar.

"No debí venir sola... Jenny... Marcos... sus niños... ahora todos están en peligro... creí que podría sola... como sentí solo un ki humano me confié... ésta vez no podré salir con vida... Piccolo, mi amor... hasta mañana en la tarde recién te preocuparás al no verme llegar... sólo me queda el consuelo que no saben de ti ni de Yun... — cayó inconsciente".

 

En ese momento Piccolo estaba en el Templo Sagrado, su hijo llegó corriendo, le traía una pluma negra con manchas de sangre.

— Mira lo que me cayó encima, se parece a las de mamá — aunque quedaron de juntarse con ella al otro día, lo que pasó le da un mal presentimiento al namek, por lo que decidió ir a verla.

— Quédate con Dende, ya vuelvo.

Llegó lo antes posible a la Corporación Cápsula.

— Hola ¿Está Izbet? — le preguntó a la dueña de casa.

— Se fue en la mañana, dijo que iba a juntarse contigo — respondió extrañada.

— Quedamos de encontrarnos mañana.

— Que extraño, la llamaré a su celular — luego que escuchó un rato — está apagado.

— ¿Pasó algo extraño cuando estuvo contigo? — preguntó el guerrero.

— Justo ante de irse la llamó su asistente — contestó Bulma luego de pensar un poco.

— ¿No conversaron nada importante?

— Eso creo, estaba viendo algo y no le puse mucha atención, puso el altavoz en su celular — su rostro se iluminó — espera, veamos la cinta de seguridad.

Escucharon y vieron todo lo que sucedió.

— Son cosas sin importancia — insistió la científica — su asistente irá de vacaciones unos días, nada más.

— Se puso nerviosa antes de cortar... ¿Puedes llamar a Videl y pedirle que pregunte por Jenny en su casa? A esta hora debe haber alguien.

— Pero si en la grabación dice que salieron de viaje.

— Solo hazlo, por favor.

A la ahijada de Izbet le dijo el esposo de Jenny que ésta le avisó que había salido a un viaje urgente por la empresa, y que no volvería en un par de días.

— Sam O'Connor Smith — al namek le daba vueltas el nombre — ahora recuerdo, es la clave que usan si están en peligro (SOS), nombró playa Tranquila... entonces debe estar en la costa... pero no siento ninguno de los ki.

Decidió ir a pedirle ayuda a Goku, allá encontró también a Gohan y su familia, les contó lo que pasaba, decidieron que Videl iría a la casa de la asistente, le explicaría la situación a Marcos, y con ayuda de Goten y Trunks lo llevarían a él y los niños al Templo Sagrado para protegerlos, ya que ella puso hincapié en que le preocupaban sus hijos. Analizaron que si hubieran sido humanos normales Izbet hubiera podido rescatar a su amiga sin problemas, Dende iría a la Corporación Cápsula, ya que lo más seguro es que ellas estuvieran heridas, así él podría curarlas, y los pequeños no se darían cuenta de nada. Goku, Gohan y Piccolo fueron a la costa a tratar de encontrar el lugar donde estaban las mujeres, pero no encontraron ningún rastro ni pistas, se reunieron en casa de Bulma para ver si la científica tenía alguna idea. Ella rápidamente hizo una máquina para captar las ondas de sonido de los implementos para ver que usaba la mujer ciega. Inmediatamente apareció una señal, efectivamente estaban en la costa, por Google Map vieron que era un acantilado, llegaron casi a media noche, siguieron la señal del aparato manual que llevaban, descubrieron la entrada a las cuevas, Piccolo prefirió entrar a investigar solo, vio a Izbet en el suelo, y a Jenny atada a una silla, ambas semi desnudas, en el fondo una pareja terminaba de hacer el amor escandalosamente, ella se bajó de él, se vistieron y fueron donde las mujeres.

 

— Estas escorias todavía están vivas — dijo con sorpresa Mitzi.

— ¿Acabó con ellas? — preguntó Braca.

El namek se preparó para defenderlas si trataban de matarlas.

— No, mejor mañana, quiero que sufran al pensar que los hijos de ésta pronto formarán parte de mi negocio jajajajaja.

Piccolo volvió con Goku y Gohan, debían planear bien todo lo que harían si quería rescatarlas con vida, el sujeto que estaba con la mujer se parecía a Dabura, si tenía sus mismos poderes deberían tener mucho cuidado. Una vez decidido el plan de rescate esperaron el amanecer, Piccolo, sin turbante ni capa, volvió a entrar sigilosamente.

— Ya perras, despierten, este es su último amanecer en esta tierra — gritó Mitzi.

Sólo Jenny reaccionó, Izbet seguía inconsciente. La rubia ya recuperada, trataba de soltarse, el namek se movió con mucho cuidado, pero antes que pudiera hacer algo Braca lo sintió, se dio vuelta y le tiró un escupitajo que le dio en la parte superior de su Gi, por suerte alcanzó a sacarse el pedazo de tela antes que su piel se convirtiera en piedra.

— Buenos reflejos — dijo el ser de cuernos.

— Eres muy parecido a Dabura.

— Era mi padre ¿Qué quieres? — ambos se desafíaban con la mirada.

— Llevarme a estas mujeres — dijo con firmeza.

— Inténtalo.

Se acercó a Jenny sin quitarle la vista al otro, con sus uñas cortó las ligaduras, inmediatamente ésta se acercó a su amiga.

— Su pulso está muy débil — dijo la mujer muy asustada.

Piccolo las miró por un segundo, el que aprovechó Braca para lanzarle otro poco de saliva que logró esquivar, pero no pudo evitar que le llegará a Izbet en la pierna.

— Maldito desgraciado — le gritó Piccolo furioso mientras tenía en sus brazos la estatua que era ahora la mujer ciega.

El demonio lanzó un ataque cortante, el namek alcanzó a reaccionar para que no destruyera a su mujer, pero una de las manos del guerrero verde fue seccionada, la estatua se le soltó, por suerte antes que cayera al suelo Jenny se tiró y logró amortiguar el golpe con su cuerpo, afortunadamente la figura seguía intacta, Piccolo regeneró su mano, se puso frente a ellas, hizo que su ki se elevará y bajará por tres veces, entonces apareció Goku a su lado. Todo sobre las islas canarias

— Ésta convertida en piedra — dijo asombrado el sayayin.

— Sigue con el plan — puntualizó el guerrero namek.

El hombre de pelo como palmera tomó a las mujeres y se teletransportó a la Corporación Cápsula.

— QUE NO ESCAPEN... DEBEN MORIR... — Mitzi estaba histérica.

— No te preocupes, éste nos llevará donde están, te prometí que vengarías a tu hermano y así será.

— ¿Quién es tu hermano? — preguntó Piccolo alerta.

— ERA un empresario muy exitoso, les dio trabajo a esas malditas, y luego de ayudarlas la ciega lo mató, la otra estaba presente y no lo evitó. Cuando lo prepararon para el velatorio tuvieron que ponerle fierros en todo el cuerpo para que no se moviera como gelatina, jure que me vengaría de todos los culpables, me costó tiempo tomar el control de la organización, y luego averiguar quien fue su asesino. Todo fue más fácil luego de aliarme con Braca — la mujer se besó con él.

 

— Esa bestia a quien le dices hermano, obligaba a luchar a niños y niñas, o a prostituirse ¿Qué clase de empresa es esa?

— Mi querido hermano les enseñaba a ganarse la vida ¿Crees que cuando van a los orfanatos están mejor? Para los países son un gran problema, los tiran donde sea para que no se vean, en algunos lugares los matan en los centros donde los internan, y nadie se preocupa ni pregunta nada, mi solución es mejor ¿Por qué crees que nunca tengo problema dónde voy? Ellos me proveen de mano de obra, y por cada uno les pagó una buena suma... con mi negocio todos ganamos — Braca rió al escuchar la explicación de la morena, le encantaba la maldad de esa mujer.

— Ustedes son unos engendros escapados del infierno.

— Prefiero el nombre empresarios, tomamos lo que hay y les sacamos beneficio. La culpa la tiene ese tipo de gente que no debería tener hijos, no saben cuidarlos, apenas pueden los tiran a la calle a ganar dinero para ellos. Nosotros hacemos lo mismo, sólo que más organizado. Mi hermano era un genio.

— Fue un monstruo que violó a Izbet.

— Esa tipa debe habérsele ofrecido y al final se negó para hacerse la interesante.

— Era una niña, solo tenía 9 años.

— Hay más pequeñas que lo hacen por un pedazo de pan. Sé cómo era Carlos, un caballero en la intimidad, muy cariñoso y apasionado, sabía cómo conquistar a quien le interesaba, por eso siempre tuvo a las mujeres que quiso — sonrió — no se hubiera fijado en una mugrienta ciega.

— Como puedes saber tanto de la intimidad de tu hermano... a no ser que él y tú... — ella asintió suavemente dando a entender que Piccolo tenía razón en lo que suponía — incesto — susurro asqueado — eres una enferma.

— Me da lo mismo lo que pienses ¿Cuánto te pagan por rescatarlas? Te doy el triple, pero quiero de vuelta a esa ciega, la otra ya no importa... o dime que quieres y te lo daré — se soltó un botón de la blusa para que se le vieran mejor los senos, en un intento de seducirlo.

— No me interesa nada de ti. Esa ciega mugrosa como le dices, es mi mujer.

— Mmm... entiendo... qué lástima para ti que sea una mujerzuela que adora meterse con cualquiera, o no Braca — sonrió maliciosa.

— Es puro fuego — respondió al aludido relamiéndose los labios.

— ¿Fuego? — dijo Piccolo con ira contenida.

— Nos divertimos bastante — tenía una risa lasciva.

No alcanzó a decir nada más, el namek se abalanzó sobre él, lo golpeó varias veces, cuidándose de los escupitajos que le lanzaba, rápidamente lo tuvo en el suelo.

— ¿QUÉ LE HICISTE MALDITO? — exigió saber el guerrero de piel verde, mientras tenía el pie en el pecho del otro.

— Jajajaja sólo cosas que disfrutó, gemía como una perra en celo mientras teníamos sexo, incluso me dijo que nunca se la habían cogido tan bien como yo — quiso tirarle saliva, pero Piccolo adivinando, le lanzó un rayo de sus ojos a la boca — me quemaste desgraciado.

 

Como demoraba, Gohan no esperó la señal convenida y entró.

— Señor Piccolo — dijo aliviado su alumno al verlo bien.

— No te llame — le reclamó.

— Como se demoró preferí entra, déjeme ayudarle.

— NO.

Braca aprovechó la distracción, tomó la pierna del otro y lo botó, salió a terreno abierto.

— Vaya, dos contra uno, que valientes— reclamó el malvado.

— Él se quedará dónde está, yo seré el que tenga el placer de mandarte al otro mundo — dijo lento el guerrero de piel verde.

El namek lanzó varias esferas de ki, que Braca esquivó fácilmente, pero no se dio cuenta que lo rodearon, en un momento dado todas se dirigieron hacia él. Apenas se dispersó algo el humo, Piccolo volvió a golpearlo en la cara tirándolo contra el acantilado, pero antes de chocar el hijo de Dabura contraatacó con una onda de energía maligna, que tiró al otro al mar.

— SR. PICCOLO — Gohan lo vio hundirse cuando salió a la entrada de la cueva.

— Tu amigo tendrá una tumba líquida jajaja.

El demonio materializó una lanzó que arrojó hacia el lugar donde vio que iba a aparecer su contrincante, la que le atravesó el cuerpo, pero sólo era un clon, el verdadero salió cerca de él, había reunido mucha energía, y la disparó en la cara de Braca, éste cayó sobre el acantilado, se rehízo y contraatacó con una gran flama que salió de su boca y le dio a Piccolo en el hombro. El namek bajó a las rocas, en posición semi fetal, con la cabeza baja, su adversario pensó que su último ataque lo debilitó, así que nuevamente hizo aparecer una lanza y se la tiró, pero el guerrero verde estaba juntando energía, le dispara un Makankosappo, que desapareció la lanza, atravesó a Braca y a media montaña, matándolo inmediatamente.

Mientras ellos luchaban sobre el acantilado todo empezó a caer en la caverna, Mitzi vio a Gohan volando cerca de la entrada y le pidió ayuda, éste la llevó hasta el borde, llegaron cuando Braca moría, para desquitarse la mujer trató de inyectar al joven semi sayayin con el mismo tóxico que a Izbet, pero él se dio cuenta, y la soltó un poco antes que pusieran los pies en las rocas, lo que desestabiliza a la malvada, que cayó al suelo inyectándose accidentalmente el veneno, empezó a aullar de dolor, tomó una pistola que tenía escondida.

— HERMANO, NO PUDE VENGARTE, PERDÓNAME —  la morena se disparó en la cabeza, no estaba dispuesta a sufrir ese dolor por horas, si al final iba a morir igual.

Ya terminado todo, Piccolo hizo aumentar y disminuir tres veces su ki, Goku apareció y lo llevó con Gohan a la casa de Bulma, Jenny estaba bien, pero Izbet no.

— Pude sanar las heridas, pero con lo del veneno no puedo hacer nada — se excusó Dende.

— Hay que llevarla al hospital rápido — apremio el namek.

— Tranquilo, ya está conectada a oxígeno y suero, use la sala que tengo para cuando Vegeta necesita atención médica, la están examinando los especialistas, apenas me digan algo te avisaré — explico Bulma.

— Gracias — ya más relajado se acercó a la asistente de su pareja — ¿Estás bien Jenny?

— Sí — respondió la mujer, nerviosa por su amiga.

 

— Anda a una habitación, haré que te lleven ropa para que puedas reunirte con tu familia, ya deben ir camino a tu casa — le dijo la dueña de casa, la rescatada todavía estaba cubierta sólo con una sábana que le pasaron cuando llegó.

— Aunque quiero ir a verlos, prefiero quedarme hasta saber cómo está mi amiga ¿Puedo?

— Por supuesto — aceptó la científica que sabía lo que la rubia quería a la mujer ciega.

Más tarde se reunieron todos para que Bulma les diera el diagnóstico.

— Sus signos vitales están bajos — empezó a explicar la mujer del cabello azul — pero estables por ahora. Debemos tener esperanza, debería haber muerto a las 2 horas que le aplicaron el veneno, y ya lleva luchando más de un día. Solo nos queda esperar y tener fe.

— Me quedaré con ella hasta la noche, luego iré a hablar con Yun — dijo el namek.

— Iré con él ahora para explicarle... — empezó a decir Dende.

— Que su madre está enferma, es contagioso, por eso no puede venir a verla, no le digas nada más — pidió el hombre de piel verde.

— Si le parece, pueden llevarlo a mi casa, allá estará más cerca, y con mis hijos se distraerá — ofreció Jenny.

— Es buena idea, gracias.

Habían pasado tres días e Izbet seguía cada vez peor, la rubia luego de dejar todo arreglado en la oficina, iba y venía de su casa a la Corporación, era muy peligroso tratar de mover a la enferma. Había logrado que se mantuviera la noticia del estado de su jefa en reserva para que Yun no se enterará que tan grave estaba su madre.

— Quiero quedarme esta noche cuidandola — le explicó la asistente a su esposo por celular.

— No te preocupes, sé lo que sientes por ella. Quédate el tiempo que consideres necesario, los niños están bien, Bet está muy contenta de que Yun se quede estos días con nosotros — le dijo para darle ánimos a su esposa.

— Gracias por entenderme. Nos vemos.

— Quisiera hablar contigo ¿Viste todo lo que le pasó a Izbet cuando estuvieron en ese lugar? — le preguntó Piccolo cuando vio que terminó su llamada.

— Sí.

— Es que ese... dijo... que había... con Izbet... sé que ella no lo habría consentido jamás por su voluntad, pero estaba tan débil que él pudo... si es así cuando mejore tendrá que buscar ayuda, la primera vez que le pasó quedó muy mal.

— No lo consiguió, aunque lo intentó, ella se quedó quieta... la mordió, trato de excitarla de muchas formas, quiso penetrarla... — al ver la cara del guerrero verde, se dio cuenta que no debió entrar en detalles — como ella no reaccionó al final se aburrió y optó por irse con la maldita de Mitzi a quitarse las ganas.

— Entiendo, gracias.

— Lo importante es que ella sobrevivirá a esto, estoy segura — le tomó el hombro — incluso esa bestia intentó conmigo... — se le quebró un poco la voz pero siguió firme.

— Tranquila — le sonrió para que se calmara — ese animal ya está muerto, disculpa por haberte hecho recordar lo que vivieron. Tienes razón, ahora debemos esperar que se recupere pronto.

 

Al cuarto día y luego de la revisión diaria de los médicos, Bulma llamó a Piccolo, Videl y Jenny para darles la peor de las noticias.

— Lo siento mucho, me acaban de decir que no pasa de esta noche — dijo con tristeza la dueña de casa.

 

— ¿No hay nada más que podamos hacer? — el namek no podía creer lo que estaba pasando.

— Lamentablemente nada... debes mandar a buscar a Yun... para que pueda despedirse de su madre — sugirió la científica.

— Esta bien, Videl ¿Puedes ir a buscalo? — pidió el hombre verde.

— Por supuesto, ya vuelvo.

— ¿Podría estar con ella mientras lo traen? — solicitó Jenny.

— Bueno — aceptó Piccolo luego dijo en voz alta para sí — debo encontrar una forma de salvarla — cerró los ojos, cruzó los brazos y se quedó quieto pensando.

— Por favor, no te rindas — le suplicó a Izbet su amiga cuando estaban solas en el cuarto — ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? Evitaste que abusarán de mí, desde entonces me has estado cuidando, siempre, por mí le suplicaste a Mitzi... juntaste tus últimas fuerzas para tratar de protegerme de Braca... recuerdo que dijiste que soy como una hermana para ti, pero debo confesarte que yo no siento lo mismo... te quiero como si fueras mi verdadera madre... regresa, sigue luchando... eres más fuerte que esto... — terminó sollozando.

En ese momento el corazón de la enferma empezó a latir más fuerte por unos segundos, luego volvió a bajar, Bulma y Piccolo entraron al escuchar la señal de las máquinas.

— ¿Cómo lo hiciste? — preguntó la científica.

— ¿Le pasa algo malo? — miró asustada la asistente.

— No, al contrario, por un segundo estuvo mucho mejor...

— Mmm... déjenme solo con ella — pidió el guerrero.

— Pero... — la del pelo azul quería revisar si alguno de los medicamentos que le pusieron hicieron el pequeño milagro.

— AHORA... por favor — se fueron las mujeres, él le tomo la mano a Izbet y se sentó a su lado — Sé que los médicos están equivocados, sobrevivirás, y apenas estés mejor, nada te salvará de mi regaño ¿Por qué no me dijiste que estaba pasando? Da lo mismo si puedes o no sola, somos uno ahora y siempre... sigue luchando... Jenny te quiere como si fueras su madre... le dijiste a Bet que la acompañarías cuando se case, y nunca faltas a tus promesas... Yun te necesita... mucha gente está preocupada por ti... todos ellos te quieren mucho... piensa en mí... hemos pasado tanto juntos... no quiero perderte... no ahora... no así... te amo — acercó su cara a ella, cerró los ojos, quedaron frente con frente.

Por un momento todo siguió igual, luego su corazón casi se paralizó, para empezar a latir rápidamente, la enferma comenzó a moverse, trataba de quitarse el suero y el oxígeno.

— Jenny, Bulma, venga rápido, despertó — está última le puso un calmante.

— Amiga — dijo con un hilo de voz la mujer ciega.

— Todo está bien, tranquila, nos trajeron hace días a la Corporación Cápsula.

— Descansa — Piccolo estaba feliz de ver que por fin estaba consciente.

— Nos... salvaste.

— Las rescatamos con Gohan y Goku.

— Gracias... a todos, tengo sueño.

— Duerme, todo está bien ahora — él la besó en la frente y salieron todos para dejarla descansar.

Pasaron algunos días más, y por fin pudo irse totalmente repuesta.

— No es necesario que me lleves, ya puedo volar — se quejó la mujer ciega.

— Bulma dijo que no debes esforzarte por un tiempo, iremos al Templo Sagrado a que descanses por 15 días al menos.

— Quiero ir a la empresa, ha estado botada por mucho tiempo.

— Jenny se hará cargo, ya conversé con ella.

—Traidores, se aliaron a mis espaldas... jajaja... sé reconocer cuando perdí... aprovecharé de estar con Yun, se sentía muy afectado cuando pudo entrar a visitarme, quiero que vea que ya estoy bien — afirmó su cabeza en el pecho de él — gracias por ser mi faro.

—¿Faro? — que locura quiere decir pensó Piccolo.

— Mientras estuve inconsciente, sentía como si estaba en un bosque muy espeso, todo lo que tocaba me hacía doler el cuerpo... sentía murmullos pero no distinguía de dónde venían, ni quienes eran, hasta que sentí a Jenny, trate de seguir el sonido, pero duró muy poco, cuando todo quedó nuevamente en silencio, sentí a mi padre que me decía que volviera, que Yun no debía crecer como yo sin madre... que fuera fuerte como él me pidió antes de morir... sentí también la voz de una mujer... ella me recordó lo que he vivido contigo... que debía regresar con quienes me aman... que todavía no era mi momento... entonces empezaste a hablar, también era sólo un rumor apagado, no sabía de donde venía, pero está vez me moví para varias partes en esa especie de bosque... hasta que tu voz se sintió más fuerte... seguí abriéndome paso, aunque dolía, quería llegar a tu lado... luego desperté, por eso te digo que eres mi faro.

FIN DEL RECUERDO

Ngel ciego 9 5 venganza 1

— Nunca te pregunte por qué fuiste a buscarme un día antes donde Bulma.

— Yun me trajo una pluma negra con sangre que le había caído del cielo.

— Qué casualidad más extraña.

— Agradezcamos que por eso pudimos rescatarlas a tiempo.

En el paraíso, los padres de ella rememoraban cuando le dieron a Uranai Baba sus anillos de boda para que dejará caer una pluma que le entregaron en el Templo Sagrado, hace mucho tiempo atrás.

 

FIN

 

Ángel Ciego 9.5 Venganza

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2023-01-10

 

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