Los dos secretos de Eiko by Maeko Sendoh

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  Los dos secretos de Eiko by Maeko Sendoh
Summary:

Como cualquier adolescente, Eiko tiene sus secretos. Uno de esos secretos no lo puede contar.... el otro... si lo cuenta puede perder a la persona que más quiere... ¿Llegerá a contarlos algún día?



Categories: SLAM DUNK, ANIME/MANGA Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 8 Completed: No Word count: 11144 Read: 2118 Published: 20/07/2011 Updated: 04/02/2013
Summary:

Como cualquier adolescente, Eiko tiene sus secretos. Uno de esos secretos no lo puede contar.... el otro... si lo cuenta puede perder a la persona que más quiere... ¿Llegerá a contarlos algún día?



Categories: SLAM DUNK, ANIME/MANGA Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 8 Completed: No Word count: 11144 Read: 2118 Published: 20/07/2011 Updated: 04/02/2013
Story Notes:

Esta es mi primera historia :D asi que por favor, no seas malos comentando D:

Story Notes:

Esta es mi primera historia :D asi que por favor, no seas malos comentando D:

Capítulo 1 capitulo 1 by Maeko Sendoh

Eiko Ashiya era la novia del jugador estrella del Shohoku Kaede Rukawa. Llevaban  casi un año saliendo juntos. Ambos iban a primero de preparatoria. Ella era una chica amable y nunca la habían visto ni llorar ni triste excepto, su mejor amigo de la infancia. Ella tenía el cabello liso, largo y rubio. Sus ojos eran de color verde hierba, pero en realidad, ese no era su verdadero físico. Eiko se alojaba en el hotel más lujoso de Kanagawa que le pertenecía a su  madre.

Ese día ella estaba en la azotea tranquilamente cuando sintió unos brazos rodeándole por detrás. La persona que la estaba abrazando le dijo:

-¿Qué estás haciendo aquí? Está a punto de comenzar la clase.

-Estoy esperando a que me llamen. Así que, mejor adelántate – contestó sin mirarle.

-Pero no quiero dejarte sola. ¿Y si te pasa algo? – Se acercó más a ella.

-Kaede por favor, déjame sola – dijo ella aún sin mirarle.

Él se separó de su novia. Se volvió a acercar y le dio un beso en la mejilla. Ella lo miró y sonrió un poco. Después de que él se fuese, recordó cuando su mejor amigo con el cual se había criado, le dijo que tenía  novia.

-----FLASH BACK-----

Una tarde de otoño, dos jóvenes estaban sentados en un banco de un hermoso parque en Tokio. Eran una chica castaña con reflejos dorados y los ojos azul hielo y un chico un año mayor que ella alto, moreno y con los ojos azules. Parecían una pareja pero, en realidad, solamente eran amigos.

-Eiko tengo que decirte algo – le dijo de repente el chico.

-¿Qué es Akira? – Preguntó curiosa ella.

-Tengo novia. Se llama Etsuko – le respondió sonriendo.

Ella se quedó congelada y a su vez, sentía como su corazón se desquebrajaba poco a poco. Ella estaba secretamente enamorada de él y  no se atrevía a decírselo. Habían sido amigos desde que ella tenía un año.

-Felicidades – dijo ella sin ánimo alguno. - ¿Cuánto tiempo lleváis?

-Un mes. Quería decírtelo a ti primero antes de contárselo a mis padres – contestó feliz pero no vio que le estaba causando mucho daño a Eiko.

-¿Es de Kanagawa? ¿Va a tu instituto? – Agachó la mirada para que no le viera que estaba derramando lágrimas.

-Sí, va a primero como yo – respondió.

-----FIN DEL FLASH BACK-----

De eso había pasado un año. Cuando ocurrió ella estaba en el último año de secundaria en Tokio y él estaba en primer año de preparatoria en Ryonan. Ella había cambiado pero seguía enamorada de él aunque tuviese novio. Llevaba cinco años enamorada y no le importaba esperar, porque tenía la corazonada de que algún día iba a estar a su lado. No se atrevía contarle la verdad por miedo a perder la amistad que tenían. La llamada que estaba esperando, la recibió haciendo que saliera de sus pensamientos.

Después de clase recogió sus cosas y se fue del instituto. Caminó lentamente hacia la estación. Al llegar a Ryonan su corazón comenzó a latir. Ella había ido a Kanagawa a estudiar para estar con Rukawa y con su mejor amigo de la infancia, Akira Sendoh.

De camino al instituto Ryonan donde estudiaba Sendoh para reunirse con él lo vio que se acercaba corriendo. Ella sonrió y se paró. Pero no vio que un coche pasaba por esa calle e iba directo hacia ella. Menos mal que Sendoh si lo vio. Corrió hacia ella y la apartó y la puso contra la pared. Sus rostros quedaron tan juntos que podían sentir la respiración del otro. Eiko se sonrojó al verlo tan cerca. Apartó la mirada ruborizada.

-¿Estás bien? – Preguntó Sendoh.

Sendoh y su hermana mayor cuidaban de Eiko por petición del señor Ashiya. Además de eso, se habían comprometido a cuidarla a pesar de que ella estuviese alojada en uno de los hoteles que  le pertenecía a la señora Ashiya.

-Sí, gracias Akira – respondió ella.

-Menos mal que no te ha pasado nada. Si no ese hombre hubiera pagado las consecuencias – dijo Sendoh mientras se separaba de ella.

-Sí – miró triste hacia otro lado cosa que vio Sendoh.

-¿Qué te pasa Eiko? – Le preguntó a su amiga.

-Es solo que estoy cansada. Anoche estuve estudiando y… me acosté tarde – mintió ella.

Caminaron tranquilamente mientras charlaban. Unos días después, el equipo del Shohoku jugó un partido amistoso contra el Ryonan. Eiko acompañó a su novio pero sin muchas ganas. Si iba a Ryonan tendría que ver a Etsuko y a Sendoh juntos y eso le dolía.

Rukawa empezó a cambiar desde que días previos al partido, se peleó con un grupo de chicos de primer año. Menos mal que ese día Eiko no estaba. Ella no solía presenciar peleas y aparte de eso, le daban miedo. No las soportaba. Ella comenzó a notarlo raro desde ese entonces. Era un poco más distante, frío y menos cariñoso, aunque  él estuviese perdidamente enamorado de ella. Lástima que ella no sintiera lo mismo. Había comenzado a salir con él para olvidar a Sendoh pero no podía.

Al llegar al gimnasio, el equipo del Ryonan aún estaba practicando pero Sendoh aún no había llegado y ella quería verlo. Pensó que tal vez estaría con Etsuko pero deshizo la idea cuando la vio entrar al gimnasio sola. Se puso seria nada más verla.  Siempre que la veía sentía muchos celos y no podía verla. Koshino se acercó a Eiko y le dijo:

-¿Has visto a Sendoh por algún lado cuando has venido?

-No, lo siento – contestó ella.

-¿Sabes que ya no está con Etsuko? Rompieron hace unos días – le comunicó Koshino.

-¿Por qué me dices esto? – Preguntó. Por dentro estaba feliz.

-No sé. Será porque me caes muy bien – rió él.

En ese momento Sendoh llegó. Vio que Eiko y Koshino estaban hablando y se acercó a ellos. Saludó a su amiga  removiéndole el pelo y haciendo que ella se molestase pero acabó sonriéndole.  Rukawa veía la escena serio y preguntándose de que se conocían. Durante el partido Eiko recibió una llamada. Se levantó y se alejó para coger el móvil. Estuvo bastante rato hablando. Su tono de vos era tan bajo, que nadie podía oírla. Sendoh la miró. Cuando acabó estaba completamente enfadada. El partido acabó y el Shohoku perdió el partido por un solo punto. Sendoh se acercó a Eiko y le dijo:

-¿Ya te ha llamado tu padre?

-¿Cómo lo sabes? – Preguntó sorprendida.

-Porqué cada vez que te llama siempre acabas enfadada – le respondió él.

En ese momento el Shohoku se fue. Ella se despidió de su amigo  y corrió hasta ponerse al lado de Rukawa. Sendoh la notó que algo le pasaba y no se lo había dicho porque había mucha gente delante y no querría que lo supiesen.

Los días pasaban y ella notaba cada vez más y más distante a Rukawa. Él se estaba distanciando de ella y no sabía que con eso, le estaba haciendo daño.

Un día iba caminando hacia el gimnasio cuando vio a Rukawa besándose con otra. Miró a la chica y vio que era Haruko Akagi, la hermana pequeña del capitán del equipo. Ambas se conocían porque iban a la misma clase. Eiko se fue de allí llorando. Decidió ir con Sendoh. Él era la única persona que necesitaba a su lado en esos momentos.

Al llegar al instituto Ryonan el entrenamiento de los chicos del equipo de basketball había finalizado y ya salían para irse a sus casas. Sendoh al ver a Eiko en Ryonan se extrañó. Se preocupó cuando comenzó a llorar. Corrió hacia Sendoh y empezó a llorar apoyada en su pecho. Todos la miraban con mucha pena. Ellos sabían que Sendoh y ella se conocían y que Sendoh era el responsable de Eiko. Él la abrazó sin entender que era lo que le pasaba.

¿Qué te ha pasado? ¿Por qué estás así? – Preguntó él preocupado.

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-¿Qué te ha pasado? ¿Por qué estás así? – Preguntó Sendoh abrazándola más fuerte.

Ella no paraba de llorar. Algo le había pasado para que estuviera así. Los demás miembros la miraban igual que su compañero, preocupados.

-Ven. Vámonos a casa – le dijo Sendoh.

Ella asintió. Se secó las lágrimas y empezó a caminar al lado de su amigo. Por el camino no hablaron nada. Él no podía verla llorar ni tampoco verla triste.

Cuando entraron en el piso que Sendoh compartía con su hermana, se sentaron en el sofá a hablar. Él vivía con su hermana mayor Yuko pero esta nunca estaba por su trabajo. Eiko le contó todo. Sendoh no se lo podía creer. ¿Cómo había podido soporta todo aquello?

-¿Me puedo quedar a dormir? – Preguntó ella más tranquila.

-Claro. Sabes que puedes quedarte todo el tiempo que quieras y cuando quieras – le sonrió él.

-Gracias - dijo ella devolviéndole la sonrisa.

En ese momento llegó Yuko. Se sorprendió al ver a Eiko allí pero se alegro de que estuviese bien y con su hermano pequeño. Eiko le dijo a Sendoh:

-¿Te gustaría ir conmigo a Tokio?

-¿A qué? – Preguntó sorprendido y curioso.

-Mi padre me llamó y me dijo que fuera unos días – suspiró, - aunque no me hace ninguna ilusión.

-De acuerdo, iré contigo – dijo con su típica sonrisa.

Ella lo abrazó contenta. Él estaba contento de que sonriera. Lo que ella no sabía era que Sendoh estaba enamorado de ella desde haces unos años. Por eso, la cuidaba tanto y ayudaba en los veranos en el hotel de la madre ella. Se pusieron a jugar a las cartas bajo la divertida mirada de Yuko. Eiko le ganaba fácilmente cuando se trataba de las cartas.

-Chicos, la cena – anunció Yuko.

-¡Sí! –Contestaron los dos a la vez.

Ella estaba feliz de poder estar con él de aquella manera, con solo poder estar a su lado, era feliz. Ella lo amaba más que su propia vida, nunca pensó que le podía querer de aquella manera. Quería confesárselo pero si lo hacía podía perder la amistad que tenían. Pensaba que Sendoh no la veía como algo más que una amiga pero lo que no sabía era que se moría de celos cuando la veía con Rukawa. No entendía como podía gustarle alguien como él. “No sé cuánto tiempo podré aguantar sin decírselo. Ya no está con Etsuko y como se eche otra novia yo…” pensaba Eiko cenando.

Esa noche como cuando se quedaba en casa de Sendoh y Yuko Eiko durmió en la cama de Sendoh mientras que él dormía en el sofá. Como no podía dormir bien, se levantó. Se acercó al sofá donde estaba Sendoh para despertarlo.

-Akira, despierta – le dijo ella moviéndolo.

-¿Qué pasa? – Dijo medio dormido. – Eiko ¿qué pasa? ¿Qué haces despierta a estar horas?

-No pasa nada. Solo que no puedo dormir – dijo ella. – Duerme conmigo, por favor – le pidió.

-Pero Eiko ya no somos unos niños como para dormir juntos – dijo nervioso y un poco rojo.

-¡Por favor! – Le suplicó ella.

Al final acabó accediendo. Al principio ninguno de los dos podía dormir debido a que estaban muy cerco el uno del otro. Al día siguiente ella se despertó casi a la hora de comer. Sentado en el sofá, estaba Sendoh viendo la televisión. Se acercó y se sentó al lado de él. Por la tarde ella fue al hotel para hacer la maleta y coger sus cosas. Regresó con Sendoh y con Yuko. Con ellos se sentían como en familia. La querían mucho. La familia Sendoh la trataba muy bien, no solo porque fuese la princesa sino como un miembro más de la familia. Desde que ella era muy pequeña la familia Sendoh la había cuidado. La madre de Eiko y la madre de Sendoh eran muy buenas amigas y por eso, Sendoh y Eiko se habían criado juntos.

Salieron muy temprano en la mañana. Yuko se encargaría de avisar a ambos instituto diciendo que iban a faltar unos días. Estuvieron en Tokio durante dos semanas. Rukawa no paraba de llamar a Eiko pero ella no le contestaba.

Tres noches antes de regresar a Kanagawa Eiko decidió declararse a Sendoh aunque se imaginaba la respuesta. Sendoh se había quedado en el palacio real por petición de Eiko y sus padres habían accedido encantados. Tocó a la puerta y pidió permiso para entrar. Ella dijo al entrar:

-Akira ¿puedo dormir contigo? Es que no me gusta dormir sola cuando estoy en el palacio.

-Si no te conoceré ya. Anda, ven – dijo sonriendo. – Pareces una niña pequeña siempre durmiendo con alguien.

-Las habitaciones del palacio son demasiada grandes y estoy acostumbrado a que sean más pequeñas – dijo ella cerca de la cama.

Eiko se metió en la cama y se acercó a Sendoh. Ambos se pusieron nerviosos pero supieron disimularlo. Ella se dio cuenta de que Sendoh estaba haciendo los deberes a esas horas. Miró al cuaderno para saber que era exactamente y vio que era inglés.

-¿Te puedo ayudar Akira? – Preguntó ella mirándolo.

-¿Entiendes esto? – Ella asintió. – Entonces me gustaría mucho tu ayuda.

Ella le sonrió y le ayudó con inglés. Al finalizar, Sendoh tiró el cuaderno de inglés al suelo. Luego, miró a su amiga y a la chica de la cual estaba enamorado como un completo idiota. Se había dado cuenta demasiado tarde y ahora ella tenía a otro. Pero algo le decía que tenía la oportunidad de que estuviese con él. ¿Cómo pudo enamorarse de aquella manera? Ni él mismo lo sabía.

-Estoy feliz de que te vinieras conmigo a Tokio – dijo ella apoyando se cabeza en la almohada.

-¿Por qué? – Preguntó curioso.

No supo que contestar. “¿Qué hago? ¿Se lo digo? ¿Y si me rechaza y dejamos de ser amigos?” pensaba una y otra vez Eiko.

-Akira tengo que decirte algo – dijo seria y mirándolo a los ojos.

-¿Qué es? – Preguntó él preocupado. Ella nunca se ponía seria, normalmente era alegre y siempre sonreía. Eiko hizo una pausa.

-…te quiero, Akira – dijo ella con los ojos cerrados.

Él abrió los ojos de la sorpresa. Se alegró tanto que le dijese esas palabras pero había un inconveniente: Rukawa. Ella estaba saliendo con él y no quería ser el otro. Así que dijo:

-Eiko tú estás con Rukawa. ¿Por qué me dices que me quieres?

-Porqué es verdad. Empecé a salir con Kaede para darte celos pero veo que no ha servido da nada – dijo triste y decepcionada.

Sendoh estaba contento. Ahora sabía que ella ya estaba de antes enamorada de él. Se acercó a ella y la besó tiernamente. Ella abrió los ojos como platos ya que siempre había soñado con ese beso. Le correspondió al beso poco a poco. “Besa tan bien…” pensaba cerrando los ojos.

-Eiko no quiero que lo nuestro sea a escondidas. Quiero decir que… - comenzó a decir Sendoh.

-Yo no amo a Kaede sino a ti. Además, él quiere a Haruko. Desde que la vio en la azotea, no es el mismo – le interrumpió ella. – Lo mío con Kaede nunca existió.

-Te quiero, mi pequeña princesita – y la besó.

A los poco días volvieron a Kanagawa. El entrenador Taoka le echo una regañina por haber faltado sin avisar. Por otra parte, Rukawa aún seguía buscando a Eiko en su clase pero no estaba. A la hora de comer la vio que iba con dos amigas suya. Le preguntó él:

-¿Dónde has estado durante este tiempo? He estado preocupado. ¿Y por qué no me cogías el móvil?

-He estado con mi familia y no te contestado porque no tenía tiempo – dijo esquiva.

Los días pasaron y el campeonato regional de basketball, llegó. En los partidos que jugaba el Ryonan, primero contra el Kainan y luego contra el Shohoku, Eiko sofría al ver a Sendoh tan agotado y al límite de sus fuerzas. Por desgracia, el Ryonan no consiguió pasar a los nacionales. Sendoh le había prometido a Eiko que el Ryonan iría pero no fue. Que Sendoh no pudiese cumplir con su promesa, no le importaba a Eiko. Lo importante era que él estuviese bien.

A las dos semanas de acabar el regional, un profesor entró en la clase de Eiko diciéndole que tenía una llamada de su madre, cosa que extrañó a Eiko. Su madre nunca había llamado a su instituto. Tenía que ser algo muy importante para que la llamase.

-Mamá ¿qué ocurre? – Preguntó Eiko al coger el teléfono.

-Cariño, debes venirte a Hiroshima a ayudarme con los preparativos del nacional – contestó una voz femenina al otro lado de la línea.

-¿Para eso me llamas? Sé que tengo que irme la semana que viene... – comenzó a contestar.

-No es sólo por eso. Tu padre está muy enfermo y te necesito. He llamado al instituto de Akira para que te recoja en tu instituto y os vengáis para acá – le interrumpió su madre.

-Claro, mamá. Enseguida recojo mis cosas – y colgó.

Entró en la clase y recogió lo que tenía encima de la mesa. Cogió un folio que antes de recibir la llamada estaba escribiendo en él y lo dobló. Lo metió en la taquilla de Rukawa cuando se puso sus zapatos al salir del instituto. En la puerta del recinto, se encontró con Sendoh que estaba esperando apoyado en la pared y que al verla, le dedicó una hermosa sonrisa. Ayako que estaba en clase de E.F., vio como ambos chicos se iban juntos.

 

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El Shohoku llegó a Hiroshima y lo primero que hicieron fue ir al hotel donde recogían a todos los participantes del nacional. En el hall se encontraron con el Kainan que miraban a la recepción con cara de sorprendidos, concretamente al recepcionista que estaba de espaldas a ellos pero pudieron reconocerlo por la altura. El Shohoku se acercó a ellos y Sakuragi les preguntó:

-¿Qué es lo que estáis mirando?

-A él – Nobunaga señaló al chico que había detrás de la recepción.

El chico se dio la vuelta y ambos equipos lo miraron impresionados y atónitos. ¿Qué hacía él en Hiroshima? ¿Y que hacía trabajando en ese hotel?

-Sendoh ¿qué haces aquí? – Le preguntó Shinichi Maki.

-Trabajo en este hotel todos los veranos, cuando es el campeonato nacional y cuando necesitan mi ayuda – respondió él sonriéndoles.

En ese justo momento, una chica entró en el hotel seguida de un hombre de negro. Todos se le quedaron mirándola y ella a ellos. La chica tenía el pelo rizado, castaño y largo. Sus ojos eran de color gris claro. Su tez era blanca como la propia nieve. Tanto sus mejillas como sus labios tenían un color rosado que la hacían parecer a una muñeca de porcelana viviente. Sakuragi, Mitsui y Miyagi se acercaron a la chica.

-Te pareces a… ¡es imposible! Ella es rubia y no castaña – dijo Sakuragi.

-Tú eres mucho más guapa. Ella tampoco tiene los ojos grises – opinó Mitsui.

-Ni esas mejillas. ¿Quién eres tú? – dijo Miyagi.

Se acercaron más a ella para verla de más cerca y el hombre de negro que la seguía era alto, delgado, cuerpo musculoso y unas gafas negras impidiendo ver sus ojos, los separó impidiendo que se acercaran más a ella.

-No os acerquéis más, por favor – dijo el hombre.

-No pasa nada Kazama – dijo la chica.

Ella se acercó al mostrador y Sendoh le dio una de las llaves de alguna habitación. Ella las cogió y se fue para el ascensor. El hombre de negro llamado Kazama la seguía muy de cerca. Todos los chicos les habían gustado aquella chica.

-Sendoh ¿sabes quién era ella? Es realmente hermosa – dijo un miembro del Shohoku.

-Sí. Menos mal que ha parado a Kazama que si no, vuestras cabezas estarían rodando por el suelo – contestó divertido.

Todos tragaron saliva. Sendoh sacó una libreta y empezó a buscar algo en ella. Kogure le preguntó algo nervioso:

-¿Por qué dices eso?

-Porqué ella es la hija pequeña de la dueña del hotel, que resulta ser la esposa del emperador – dijo. Nadie le entendió. – En definitiva, es la princesa.

La chica volvió aparecer y entró en la recepción. Empezó a buscar algo mientras que Sendoh pasaba las hojas de la libreta. Sendoh le preguntó a la chica:

-¿Cuáles son las habitaciones del Shohoku y del Kainan? Es que no las encuentro.

-¿No las encuentras? ¡Ah, es verdad! Se me olvidó apuntarlas en la libreta – se puso una mano en la cabeza.

-¿Eso quiere decir que no tenemos habitación? – Preguntó Yasuda.

-Claro que sí. Son las de la segunda planta, Shohoku a la izquierda y Kainan a la derecha, también en la segunda planta – dijo la chica.

Sendoh se giró y les dio las llaves correspondientes. Luego, la chica y él le desearon una feliz y cómoda estancia. Al irse ellos, la chica besó a Sendoh. Luego ella se empezó a reír de él y este le empezó a hacer cosquillas.

-La próxima vez que reserves algo, apuntalo en la libreta – le dijo él mientras que paraba de hacerle cosquillas.

-Está bien, lo siento. Fue un despiste. Ya sabes que yo no estoy tan acostumbrada a esto o al menos, no tanto como tú – dijo ella disculpándose.

-No tienes que pedir disculpas – la abrazó. – Sé que te cuesta y que siempre te esfuerzas intentando hacerlo bien.

-Ya pero mi madre no me dice lo mismo que tú. Ella siempre me está regañando – se quejó ella.

-Creo que yo tendía que regañarte también en lugar de ser tan blando – bromeó él riéndose.

-¿Qué? ¿Tú también? No, no quiero – se aferró más a él.

-Es broma – dijo para tranquilizarla.

-Idiota – sonrió.

Estuvieron juntos hasta la hora de comer. Primero Sendoh iba a dejar a la princesa comer sola pero ella insistió tanto en que comiera con ella que no tuvo elección de aceptar. Cuando llegaron los dos equipos de Kanagawa ya estaban sentados en una mesa comiendo. Los chicos del Shohoku le sonaban esa chica pero no caían de qué. Sendoh y la chica se sentaron justo enfrente de los dos equipos. El cocinero salió trayendo la comida de Sendoh y de la chica que estaba recién hecha y caliente. Ellos no entendían como es que Sendoh conocía a la princesa pero una cosa tenía claro, hacían una bonita pareja.

-Eiko ¿qué haces esta tarde? - Le preguntó el joven recepcionista.

-Tengo una reunión con el jefe del personal. ¿Por qué Akira? - Contestó la princesa.

-Era para darnos un paseo por la cuidad pero si tienes compromisos... mejor otro día - le sonrió el joven basketbolista.

-jo, yo quiero hoy. Necesito despejarme un poco. Estoy harta de estar de aquí - replicó ella como una niña pequeña.

-Tú tienes la reunión con el señor Anzaki y luego termirás que no querrás ver a nadie - le dijo Sendoh.

-Odio que me conozcas tanto - le miró con los ojos entecerrados. - También sabes que a pesar de eso, a quien quiero ver siempre es a ti - le sonrió. - Tú me quitas toda la mala leche que me entra cuando tengo que ir a reuniones.

-Está bien – rio y le devolvió la sonrisa Sendoh.

Por la calle principal de Hiroshima Sendoh y la chica estaban dando una vuelta cuando se encontraron con los dos equipos de Kanagawa que estaban viendo las tiendas de la cuidad. Sendoh se acercó a ellos mientras que ella se quedaba atrás. Sendoh les dijo:

-¿Qué? ¿Viendo la cuidad?

-Sí. ¿Y vosotros parejita? – Contestó Mitsui.

Sendoh y la chica se miraron a los ojos. La chica se empezó a reír para sorpresa de todos. Él les contestó:

-Claro. A la princesa le gusta Hiroshima en verano y siempre me pide que nos demos una vuelta.

-Debe ser duro para usted, majestad. Estar siempre con compromisos y asistir eventos todos los días - opinó Kogure.

-La verdad no lo es tanto. Akira siempre me acompaña cuando puede - contestó ella.

-Esa voz... - comenzó a decir Rukawa. - ¿Tú eres Eiko Ashiya? - Le preguntó Rukawa.

La princesa miró al super Rookie del Campeonato Regional de Kanagawa pero no le contestó. ¿Se había dado cuenta que era ella? No quería que supieran la verdad. Se acercó a Sendoh y le cogió del brazo. Todos estaban esperando a que la princesa contestase.

End Notes:

Espero que os guste :DD

End Notes:

Espero que os guste :DD

Regresar al índiceCapítulo 4 capitulo 4 by Maeko Sendoh

-No, no soy quién usted dice – contestó ella. – Es la primera vez que escucho que otra chica se llama igual que mi sirvienta.



-¿Quién es esa Eiko Ashiya? – Preguntó Nobunaga al Shohoku.



-Es la novia de Rukawa – le contestaron Yasuda y Kakuta al unísono.



Al decir eso, la princesa miró a Sendoh. Sendoh se había molestado con aquel comentario y todo porque no le había dado tiempo a romper con Rukawa. Lo cogió del brazo y se acercó más a él. Sendoh le propuso al Shohoku y al Kainan:



-¿Queréis tomaros algo en una cafetería que hay cerca?



La princesa estaba con la mirada un poco triste. Sabía que no le había gustado ese comentario pero no tenía la culpa, la culpa era suya. Mitsui se acercó a la princesa y le dijo haciendo que se sorprendiera:



-¿Te han dicho alguna vez que eres hermosa?



-Sí. Akira me lo dice siempre y mis hermanos mayores también me lo dicen - contestó ella.



Todos miraron a Sendoh no paraba de mirar hacia otro lado sonrojado. No comprendía que tipo de relación podían tener, pero se lo imaginaban. Rukawa seguía mirando a la chica que se parecía mucho a su novia.



-Parece buena idea – respondieron el Kainan a la propuesta de Sendoh.



-Claro, vamos – dijo el Shohoku.



Cerca del centro había una linda cafetería decorada con un estilo europeo. Esa cafetería era a la que siempre iban desde que Sendoh y la princesa eran muy pequeños con sus padres. Les gustaba mucho ese lugar. La joven princesa se sentía un poco incómoda debido a que Rukawa estaba ahí, cosa que no pasó por desapercibido por Sendoh. Al entrar las camareras los recibieron pero al ver a su majestad fueron a llamar al dueño.



-Princesa Chieko, señor Sendoh nos alegramos mucho de volver a veros – dijo una empleada.



-Por favor princesa seguidme – dijo el dueño del lugar.



Todos siguieron al hombre. Llegaron a su mesa se sentaron y esperaron a que les trajeran sus pedidos.



-¿Vosotros conocéis este lugar? – Preguntó curioso Kogure.



-Sí. Cuando éramos pequeños, veníamos con nuestros padres – contestó Sendoh.



La princesa se había sentado entre Sendoh y Rukawa y estaba demasiado tensa. Apenas hablaba para no ser descubierta por el Shohoku. Entre sus manos, tenía la mano izquierda de Sendoh¡p. Él miró a la princesa cuando ella le había cogido de la mano. "Debe sentirse incómoda. ¿Por qué no rompe con Rukawa de una vez?" Pensó el jugador estrella del Ryonan. Ayako le preguntó a la princesa nipona:



-¿Cómo se llama usted princesa?



-¿Eh? Me llamo Chieko... Chieko Shiraoka - contestó ella. Miró a Sendoh. - ¿Por qué me pregunta eso?



-Era porque usted se parece mucho a nuestra amiga... aunque usted no se comporta como ella - le dijo Ayako.



-Quizás os referéis a la servienta de la princesa. Ella se lama Eiko - contestó Sendoh al ver que su novia no lo iba a hacer.



-Voy a ir a ver a mi padre... para ver cómo sige... si te quieres estar con ellos... - Chieko le dijo a Sendoh.



-¿Y dejarte sola? Tu madre me mataría si te dejase sola. Cheiko estás a mi cargo... ya has oido a tu hermano esta mañana - le contestó Sendoh.



-Lo sé, pero quiero que estés con tus amigos. No siempre puedes estar las 24 horas cuidándome. Ya te lo dijo mi padre. Además, puedo llamar a Kazama para que me acompañe - le sonrió Chieko.



Rukawa la miraba con mucho detenimiento. "Es ella. Estoy seguro" pensó Rukawa decidido y mirándola de reojo. Chieko consiguió convencer a Sendoh y llamó a su guardaespaldas. Lo estuvo esperando sentada con el Shohoku, con el kainan y con Sendoh. Cuando lo vio, se despidió de ellos y se acercó a Kazama. En el coche, Chieko recordó una cosa que le había dicho su padre.



-----FLASH BACK-----



-Cariño puede ser peligroso. Tú nuncas has salido del palacio y de aquí, de Tokio - le dijo el emperador a su hija pequeña.



-Pero papá, Akira estará conmigo, no debes preocuparte - le dijo su hija acercándose a él. - Además, yo me quedaré en el hotel que mamá dirije para no causarle molestia a Akira.



-Chieko escucha. Sé que ahora quieres irte con Akira porque es un buen muchacho pero piensa una cosa: ¿qué pasaría si supiesen quién eres? Podrías estar en peligro - le dijo el señor Shiraoka.



-Puedo inscribirme con un nombre falso, no tengo necesidad de decir quién soy - aseguró Cheiko.



-Pero sabrán que eres la princesa Chieko. Mejor no te vayas de Tokio - dijo Shichiro Shiraoka.



-¡Papá! Por favor, déjame ir con Akira - le puso mirada de cordero degollado. - Te prometo que nadie sabrá quién soy... venga papá - le pidió ella.



-Está bien, puedes ir pero con una condición: nadie, excepto Akira puede saber quién eres realmente - le dijo su padre.



-----FIN DEL FLASH BACK-----



-¡Kazama! - Llamó a su guardaespaldas.



-¿Qué ocurre señorita? - Le preguntó él.



-¿Cree que debo volver a Tokio para tomar mis clases allá o debo seguir en la misma prefectura en la cual está Akira? - Le preguntó ella bajando la ventanilla del coche.



-Usted si quieres estar al lado del joven Akira puedes estarlo, su padre le dejerá pero si es para estar con otro chico debería volver a Tokio con sus majestades - le aconsejó Kazama.



-Gracias Kamaza - sonrió la joven princesa. - Kazama - san, ¿podrías llevarme al hospital? - Le pidió ella.



-Por supuesto princisa - le contestó el guardaespaldas.



Por el camino hacia el hospital, Chieko no paraba de pensar en todos los momentos que había pasado con Rukawa: cuando conoció a su hermana, cuando lo conoció, el primer beso que él le dio... Ella había dicho a su padre que quería estudiar en Kanagawa para poder estar con Sendoh. Pero al principio, el padre de Chieko se negó pero acabó aceptando poniendole una condición. También recordó como conoció a Sendoh cuando ella solamente tenía un año y medio de edad. Se empezó a reir ella sola y en silencio para que Kazama no le preguntase por qué se estaba riendo. Siempre que ambos lo recordaban, se echaban a reir.



Al llegar al hospital entró y fue directa a una habitación donde había dos guardaespaldas en la puerta. Tocó a la puerta y esperó que le dieran permiso para entrar. Se acercó a la cama y le preguntó a la persona que estaba tumbada en la cama:



-¿Cómo te encuentras papá?



-Esperando a que me den unas pruebas que me hice esta mañana. Estoy bien Chieko - le contestó el señor Shiraoka. - ¿Por qué has venido sola?



-Iba a venir con Akira pero se ha quedado con unos amigos - le dijo a la vez que se sentaba en la silla que había al lado de la cama.



-¿Con qué amigos? - Preguntó curioso el emperador.



-Los dos equipos que representa a Kanagawa en el Nacional - dijo con una sonrisa.



Estuvieron habñando durante mucho tiempo. El señor Shiraoka estaba en el hospital por una enfermedad y por precuación estaba ingresado en el hospital, pero pronto, le darían el alta. Cuando estaba a punto de anochecer, Chieko regresó al hotel. Lo que no sabía ella era que ese día era un día especial para ella. Porque ese día...

End Notes:

Espero que os guste :DD

End Notes:

Espero que os guste :DD

Regresar al índiceCapítulo 5 capitulo 5 by Maeko Sendoh
Author's Notes:

Espero que os haya gustado el capitulo y siento mucho el retraso :(

nos vemos pronto!

Author's Notes:

Espero que os haya gustado el capitulo y siento mucho el retraso :(

nos vemos pronto!

 

-Sendoh ¿vienes o te quedas? - Le preguntó Maki cuando vio que la joven estrella del Ryonan se había parado enfrente de un escaparate.

-¿Podéis esperaros cinco minutos? Es que tengo que comprar una cosa - le contestó.

-Claro, pero no tardes. Queremos regresar ya al hotel – le dijo el Shohoku. La joven estrella del Ryonan asintió con la cabeza antes de entrar a la joyería.

A la mañana siguiente Chieko se despertó casi a la hora de comer. Era la primera vez que dormía tanto y se levantaba a esa hora. Se duchó lentamente y sin prisa. Mientras se vestía, vio que en la mesita de noche había una cajita envuelta en papel de regalo. Lo cogió y leyó la nota que había con el regalo y que ponía: “Feliz cumpleaños. Espero que te guste. Sendoh” Se alegró de que Sendoh no se hubiese olvidado. Abrió el regalo lo más rápido que pudo pero con mucho cuidado de no romper el papel. El papel que envolviendo el regalo, era de osos con un lazo azul. Abrió la cajita y vio que había en su interior eran unos preciosos pendientes de color esmeraldas y largos. Se lo puso aún sin vestir. Terminó de vestirse con una hermosa sonrisa y bajó en busca de su novio por todo el hotel pero no lo encontró por ninguna parte. Preguntó a un empleado si lo había visto pero no lo vio. Cuando entró al comedor resignada de no encontrarlo, lo encontró. Estaba comiendo solo y la cabeza se le caía del sueño que tenía. Se rió para sí misma y se acercó a él con las manos en la espalda. Le dijo asustándolo y la vez despertándole:

-Gracias por los pendientes. Son preciosos.

-Me alegro de que gusten. Me costó mucho decidirme – le sonrió. – ¿Te acabas de levantar?

-Sí. Ayer terminamos tarde de la fiesta que me hicieron mis hermanos… - le respondió ella con una mano en la nuca.

Se sentó con él y luego le dio un pequeño beso. En ese instante, los chicos del Shohoku llegaron para comer y los vieron cuando se habían dado aquel pequeño beso. Ahora sabían por qué se llevaban tan bien. Pensaron “que suerte tiene Sendoh. Él está con la princesa y además, ella es muy guapa” pero ninguno se lo dijo a Sendoh en persona. Se sentaron y se pusieron a comer ellos también.

A la mañana siguiente el Shohoku jugó su primer partido del Nacional. La princesa fue a ver el partido pero no como  la princesa sino como Eiko Ashiya. Fue con dos chicas que trabajaban en el hotel. Se sentaron en primera fila y los chicos del Shohoku, en especial Rukawa, se sorprendieron a ver a Eiko. No entendían que hacía allí. Dos semanas antes había desaparecido y no había dicho a donde iba. Rukawa se alegró de verla y de que estuviese bien. Cuando acabó el partido, Rukawa fue corriendo en busca de Eiko para poder hablar con ella. La vio cuando estaba a punto de salir del pabellón.

-¡Eiko! – La llamó el super Rookie.

-Rukawa… - susurró sorprendida.

-Eiko ¿dónde te has metido? Te he estado buscando… - le dijo él recuperando el aire.

-Me tuve que ir porque mi padre se puso enfermo – le interrumpió ella.

-Pero eso no es motivo para desaparecer sin decir nada – dijo un poco de malhumor.

-No haces que te pongas de malhumor – dijo ella calmada.

-¿¡Cómo que hace nada falta!? ¡Te estuve llamando muchas veces y no me cogías el teléfono! – Gritó asustando a la princesa.

-¿Cómo puedes reprocharme nada después de engañarme? Además, te dejé una carta en tu taquilla diciéndote que no volvería si mi padre empeoraba – le dijo ella seria. – Sólo te pido una cosa, olvídate de mí.

Y se fue de allí. Sus amigas la siguieron. No lloró delante de ellas sino cuando llegó a su cuarto. Las compañeras de trabajo de Sendoh le dijeron lo que había pasado después del primer partido. Cuando Sendoh acabó su turno, fue a verla. Tocó a la puerta pero no obtuvo respuesta por parte de la princesa.

-Chieko ¿puedo pasar? – Dijo el chico de ojos azules. Como anteriormente, no obtuvo respuesta.

Entró y se acercó a la cama. Pudo ver que ella estaba completamente dormida y que había estado llorando por culpa de Rukawa. No le iba a perdonar nunca. Si hubiera sido por él ya le había dado su merecido hace tiempo pero no lo hizo porque se lo prometió. Le acarició el rostro. No quería verla sufrir, quería que estuviese feliz y él era el único que podía hacerlo. Le besó en la cabeza y ella se despertó. Se sorprendió al ver a Sendoh allí pero también se alegró. Se sentó en la cama mientras se quitaba las lentillas con cuidado.

-Hazuki y Sayuri me han contado lo que ha pasado – le dijo Sendoh cuando se rascaba los ojos. – Es mejor que no te preocupes. Si se le ocurre hacerte daño, se la verá conmigo. Yo siempre estaré contigo – le dijo felizmente.

-Te quiero mucho Akira – le dijo ella.

-Y yo a ti, mi amor – y la besó dulcemente.

A las dos horas bajaron al hall del hotel. Allí se encontraron con  la madre, el padre y los hermanos de Chieko. Se sorprendió al ver a su padre porque todavía no se esperaba que a él le hubieran dado de alta tan pronto y que él no se lo hubiera dicho cuando había ido a verle. Se acercó a su padre y le abrazó feliz. Estaba contenta de que estuviese con ellos y no en el hospital.

-¿Qué haces aquí papá? ¿No deberías estar en el hospital? – Le preguntó su hija pequeña.

-Hoy me han dado el alta, pero todavía debo guardar reposo – le contestó el emperador.

-Lo importante es que papá está de nuevo con nosotros – dijo el hijo mayor del emperador.

-Eso es cierto… ¡Ah!, se me olvidaba darte una cosa Chieko – sacó una cajita del bolsillo de su chaqueta. - ¡Feliz cumpleaños pequeña! – Le dijo su padre.

-¡Es precioso papá! – Exclamó la princesa cuando vio que el collar hacía juego con una pulsera que le había regalado su hermano.

En ese instante los chicos del Shohoku y los del Kainan llegaban al hotel. Ellos, al ver a la familia imperial al completo, se inclinaron todos menos Sakuragi que no lo hizo porque no los reconoció. Akagi le dio en la cabeza e hizo que se inclinara. Chieko se contuvo la risa pero notaba que no podía. Intentó calmarse pero tampoco pudo. Esa siempre le había hecho  gracia y nunca podía controlarse. Se fue porque se sentí incómoda ver a Rukawa y que él le estuviese mirando. Entró en una sala donde había muchos libros y era muy grande. Cogió uno de ellos, se tumbó en el suelo bocabajo y empezó a leerlo. Era la biblioteca del hotel había una gran chimenea que se encargaba de mantenerla caliente para cuando Chieko quisiera leer. Desde muy chica siempre le había gustado leer e intentaba escaparse para estar en ese lugar. Podía estar en ese lugar durante horas y no darse cuenta.

Le gustaba todo tipo de libros: desde los de terror hasta lo más románticos. Su segundo hobbie era jugar al basketball. Sendoh le había enseñado  a jugar desde hace unos años. Era buena pero no tanto como lo era él. Le gustaba jugar con él y estar los dos solos y así, no tener que estar vigilada por todas partes. Eso es lo más odiaba. Estar siempre vigilada. El único momento que no lo estaba, era cuando Sendoh estaba con ella o cuando estaba en el palacio. “Ojalá no hubiera nacido como la princesa” pensó Chieko. Las horas pasaban y ella seguía sumergida en la lectura. En ese momento, estaba leyendo un libro titulado “Eldest” que contenía 864 páginas e iba por la mitad.

Pensó que ya era de volver con los demás porque si no se preocuparían. Salió tranquilamente y vio que era de noche. Fue directa al comedor mientras canturreaba una canción. Estaba feliz de que su padre estuviese en el hotel, del regalo de Sendoh y por poder estar con ese chico que tanto amaba. Al llegar a la puerta, vio que los chicos del Shohoku estaban hablando con los chicos del Sannou. Más bien, Sakuragi la estaba armando como todos los días pero esta vez, era provocado por Kishimoto del Toyotama.

-Chieko tenemos que salir – le dijo una voz al lado de la princesa.

-¿Qué es lo que pasa hermano? – Le preguntó ella a su hermano mayor.

-El abuelo Kazuo acaba de llegar y quiere verte – Chieko le miró abriendo los ojos asustada.

 

End Notes:

Kazuo = hombre de paz

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Kazuo = hombre de paz

Regresar al índiceCapítulo 6 capitulo 6 by Maeko Sendoh

A la mañana siguiente, Sendoh y Chieko estaban durmiendo en la cama de la princesa. La joven princesa fue la primera en levantarse pero no se levantó ni se movió. Contempló cómo dormía el joven que amaba. Acabó por levantarse con cuidado para no desperterlo.se fue al baño y se duchó tranquilamente. Mientras tanto, pensaba en todo lo que había pasado en esos últimos meses: la enfermedad repentina de su padre, su relación con Sendoh y el amor que tenía hacia él, el engaño de Rukawa… muchas había pensado en perdonarlo pero no podía, ya que para eso, debía ser Eiko Ashiya. No quería esconderse más pero no podría decir quién era sino, su vida estaría en peligro y su padre haría que volviese a Tokio con ellos.

Al salir del baño, salió solamente con una toalla. Ella pensaba que su novio todavía seguía durmiendo pero no era así. Él estaba sentado en el filo de la cama tapado con las sábanas y sin camiseta. Chieko se empezó a poner nerviosa. Sentía unas terribles de volver a hacerlo. “Eres la princesa, contrólate Chieko” se regañó mentalmente. Se acercó al armario y sacó un conjunto de pantalones cortos y camiseta de tirantes de color rosa palo. Miró de nuevo a su nuevo de reojo pero él ya se había puesto los pantalones.

-Voy a cambiarme de ropa. Como tus hermanos se enteren de que estado aquí, mi cabeza rodará por el suelo – le dio un beso en el pelo mojado. – Te espero en la puerta. No tardes preciosa.

Una vez que había salido de la habitación, comenzó a vestirse a los quince minutos salió y vio que él estaba esperando medio dormido. Bajaron al comedor pero el jugador del Ryonan tuvo que ir a la sala de actos para preparar la entrega de unos premios muy importantes que se celebraba esa noche. Chieko entró en el comedor donde se encontró con sus hermanos mayores. Se sentó con ellos y le quitó un trozo de la tostada de uno de sus hermanos. Luego se volvió a levantar para coger su desayuno y se sentó de nuevo con ellos.

-Recuerda que si sales  hoy con Akira debéis venir pronto – le advirtió Kaoru, el hermano mayor.

-Lo sé. Sé que tengo que entregar esos premios – le dio un mordisco a la tostada. - ¿Y si por alguna casualidad… no llego a tiempo? ¿Quién lo entregaría?

-Se encargaría Gensuke – respondió Kaoru – pero más vale llegar a tiempo jovencita.

La princesa nipona vio llegar a su novio. Se levantó de su asiento, le cogió de la muñeca y tiró de él. Ambos se fueron del hotel no si antes, ponerse la peluca y las lentillas. Los chicos del Shohoku, al a su compañera de instituto, los siguieron. No se dieron cuenta de que el Shohoku los estaba siguiendo para hablar con ella. Entraron en una cafetería para que Sendoh pudiese comer algo. Los chicos de Kanagawa los observaban a través de la cristalera de la cafetería.

-¿Te encuentras bien? – Le preguntó a una distraída Chieko.

-¿Eh? Sí, estoy bien. Si lo dices por lo de anoche… estoy genial – contestó ella.

-No me refiero eso. Desde que Rukawa te gritó estas algo extraña.

-Quizás lo esté porque nadie antes lo había hecho…. Ni siquiera mi padre – agachó la cabeza.

-Parece que te afectó el echo de que Rukawa, que fue tu novio, te gritase – bebió un poco de su zumo. – Dime una cosa Chieko. ¿Él te sigue gustando verdad?

La princesa miró a su novio sorprendida. ¿Cómo era capaz de decir eso? Los chicos del club de baloncesto del Shohoku estaban pegado al cristal intentando escuchar la conversación pero los cristales eran demasiado gruesos.

-Mierda, no escucho nada – dijo Sakuragi.

-Quizás lo hayan para que nadie pueda escuchar lo que pase. Pero parece que la conversación no está yendo bien – opinó Kogure. 

Vieron como Sendoh salía del establecimiento molesto con aquella chica que seguía sentada en su sitio. Chieko respiró hondo y también se fue pero no si antes, pagar lo que ex novio se había tomado. No paraba de llorar. Pasó por un parque y se quedó plantada en la puerta mirando hacia los columpios. Un montón de recuerdos de ella y de Sendoh jugando en ese parque le golpeaban le vinieron a la mente.

Un coche iba muy rápido por el asfalto de Hiroshima. “Creo que tomaré un atajo. Sí. Iré por el parque…” Cuando quiso girar para entrar en el parque infantil, chocó con algo. El conductor salió del auto. Se asustó cuando vio que había atropellado a una chica y que estaba en el suelo inconsciente. Se mentó en el coche, echó marcha atrás y se fue de ese lugar antes de que alguien le viese. Rukawa, como quería hablar con Eiko, le había seguido y había visto lo que había hecho ese conductor.

-¡Eiko! – Gritó mientras corría hacia ella.

La cogió con cuidado y la llevó al hospital. Mientras que los médicos intervenían a la princesa Rukawa llamó a la manager del Shohoku porque no sabía quienes eran los padres de ella y Sendoh no le había dejado sola. Los médicos la reconocieron en seguida, ya que cuando el emperador estaba hospitalizado, ella había ido más de una vez así. Prohibió la entrada a la habitación de Chieko. Sólo podía entrar dos enfermeras y el doctor Nagasaki.

Sendoh bajaba con cajas llenas de botellas de agua. Llevaba todo el día acondicionado ese lugar. Estaba molesto consigo mismo. No debió haberse puesto así con ella. Miró el reloj y se extrañó que no hubiese llegado todavía. Kaoru, entró en el salón en busca en su hermana pero ella no estaba.

-Akira ¿sabes dónde está mi hermana? – Le preguntó Kaoru.

-Quizás esté en su habitación – dijo Sendoh.

-Está cerrada. A lo mejor se ha encerrado. Akira ve arriba y mira si está en su cuarto. Yo miraré en la biblioteca – le dijo el hermano mayor de la princesa.

Sendoh asintió con la cabeza. Fue a la recepción para coger la copia de la llave de la habitación de su ex. Luego subió en el ascensor. Cuando estuvo enfrente de la puerta, respiró hondo. Metió la llave y luego entró pero todo estaba como lo habían dejado esa mañana.

Mientras tanto, una chica castaña miraba la lista de invitados del acto en la recepción cuando llamaron por el teléfono.

-¿Dígame? – Dijo la mujer sonriendo.

-Hola, llamo desde el hospital. Soy el doctor Nagasaki – dijo la voz.

-¡Ah, Doctor! ¿Ocurre algo para que llaméis a estas horas? – Preguntó la mujer.

-Necesito hablar con alguien de la familia imperial. ¿Sería alguna molestia? – Contestó el doctor.

-Claro que no… - le dijo la mujer. - ¡Príncipe Kaoru! El doctor Nagasaki quiere hablar con usted – le dijo al hermano mayor de Chieko.

-¿Doctor Nagasaki? – Dijo el príncipe tras coger el teléfono.  - ¿Qué ocurre?

-¿Es el príncipe Kaoru no? Mire, esta mañana su hermana, la princesa Chieko ha sido ingresada debido a un accidente de trafico…

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Espero que os haya gustado y siento mucho el retraso :S

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Espero que os haya gustado y siento mucho el retraso :S

Regresar al índiceCapítulo 7 capitulo 7 by Maeko Sendoh
Author's Notes:

 

Espero que os haya gustado y siento mucho la tardanza :) 
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Espero que os haya gustado y siento mucho la tardanza :) 

 

Los compañeros que del chico de mirada zorruna estaban sentados en el hall del hotel esperando a que empezase los premios. Tenían ganas de ver a todas aquellas personas importantes y a esos famosos que serían premiados. De repente, el móvil de Ayako sonó. En la pantalla ponía el nombre de Rukawa.

-¿Dónde estás Rukawa? Te estamos esperando – le dijo la manager.

-Estoy en el hospital. Han atropellado a Eiko – le contestó el chico de hielo nervioso.

-¿Qué? ¿Cómo está? ¿Has llamado a sus padres? – Le preguntó ella levantándose del sillón.

-No, no porque no sé su número ni quienes son – respondió.

-Tranquilo, en seguida vamos – le dijo la joven del pelo rizado.

Ayako le contó al Shohoku lo que le había dicho la estrella del equipo. Sendoh salía del ascensor cuando el Shohoku salía a toda prisa del hotel. Se extrañó un poco pero no le dio importancia ya que por culpa de un de los integrantes del rival del Ryonan, había roto con la chica que amaba. Cogió el teléfono del hotel. Era el abuelo de la princesa que quería reservar una habitación para pasar unos días.

Los médicos del hospital estaban pendientes a ver si despertaba. Con la joven princesa estaba su hermano mayor, el príncipe Kaoru. Había avisado a sus padres antes de irse pero les pidió que se quedasen en el hotel. Le cogió la mano y se la acarició. Comenzó a despertar sobre las dos de la mañana. Kaoru estaba en la silla de al lado de la cama abrazado a sí mismo. Le miró con las pocas fuerzas y volvió a dormirse.

A hora de comer, después de dos días despierta, escuchó unos gritos detrás de su puerta. Reconoció la voz como la de Rukawa. No sabía que hacer. Ni siquiera sabía si tenía que verlo pero no lo  hizo.

-¡Kazama! – Gritó ella dejando el libro en la mesa.

La puerta se abrió dejando paso a un hombre corpulento y con un traje negro. Tenía el pelo corto y castaño y sus ojos estaban tapados por unas gafas negras.

-¿Quería algo señorita? – Le preguntó el guardaespaldas.

-¿Qué es lo que está pasando afuera?

-No es nada señorita. Un chico que dice que os conoce y que quiere pasar a veros – le contestó. - ¿Quiere que pase? – Le preguntó.

-No, que no pase – respondió y miró hacia la ventana.

-Como usted ordene – dijo el hombre inclinándose un poco y salió de la habitación.

A los cinco minutos se volvió abrir la puerta. Era Sendoh. Chieko sonrió un poco al verlo pero luego volvió a tener su mirada triste. Él se acercó y se sentó en el filo de la cama.

-Tu abuelo llamó hace dos días diciendo que va a venir a verte – le comentó Sendoh.

-Ah… - dijo desilusionada porque pensaba que le iba a decir otra cosa.

-No pareces muy contenta – le dijo Sendoh.

-Sí, lo estoy – dijo con una sonrisa forzosa y falsamente. Sendoh se dio cuenta de ello y se levantó. Chieko lo agarró del brazo para que no se fuera.

-¿Sabes dónde estaba cuando me atropellaron?

-¿Dónde? – Le preguntó el jugador. – Antes de que digas nada, te quiero decir que me perdones. No quería decirte lo que te dije – se disculpó.

-Te entiendo. Sé que te molestó pero sólo quiero que sepas que te quiero y que tú eres y serás el único… - le cogió la mano. – Me alegra de que estés aquí.

-Chieko ¿me esperarías si te pidiese que me dieras un tiempo? – Le preguntó Sendoh poniendo la mano encima de la de ella.

-He esperado durante cinco años… puedo esperar un poco más – le contestó.

Sendoh la abrazó. Estuvieron abrazados durante mucho tiempo. Una enfermera entró en la habitación con la comida de la joven. En la puerta de la habitación de Chieko había dos guardaespaldas. Uno de ellos era Jin Kazama. Él tenía veintisiete años y siempre había estado escoltando a la princesa menos cuando ella cambiaba su apariencia pero la seguía desde lejos para que no sospechasen de Chieko. Sendoh la princesa estuvieron juntos todo el día. Chieko no le dijo nada sobre su pierna. Empezaron a jugar a las cartas mientras conversaban.

-Pero… ¿podemos ser amigos… al menos? Me refiero, que mientras te espero – preguntó ella.

-Claro. Siempre seremos amigos. Pase lo que pase entre nosotros siempre seré tu amigo – le contestó con sinceridad.

-Eso me tranqui… ¡Te gané de nuevo! – Gritó ella con alegría.

-¿Qué? ¡No es justo! – Se quejó el jugador del Ryonan.

Tres días después le dieron el alta a la princesa. Desde que Sendoh había ido a verla al hospital, había estado mejor. Chieko se encontraba en su habitación leyendo cuando tocaron a la puerta.

-¡Adelante! – Gritó desde la cama y puso el marcapáguinas en el libro.

 La puerta se abrió y la princesa miró hacia la puerta. Se puso muy contenta de ver a esa persona. Era Naomi Noda, una de las mejores amigas que ella tenía. Se conocían desde muy pequeñas y siempre estuvieron juntas hasta que Naomi se fue a vivir a otra prefectura. La amiga de la princesa era delgada, guapa, simpática, amable, tenía el pelo castaño y los ojos de color negros. También era la hija del Primer Ministro.

-¡Naomi! – Gritó contenta.

-¡Chieko! – Gritó también acercándose corriendo para abrazar a su amiga.

-¿Qué haces aquí? – Preguntó la princesa.

-Mi padre me contó que tuviste un accidente y le pedí que me dejase venir a verte. ¿Cómo estuviste?

-Digamos que no miraba por dónde caminaba. Aunque si yo no recuerdo mal, yo estaba en la acera y fue el coche que se chocó conmigo. Es decir, que fue él quién se metió por dónde no debía – respondió la princesa dudosa. – Eso es lo que contó un chico que vio todo.

-Seguro que tu padre ha mandado a buscar a ese hombre. Se merece lo peor – opinó su amiga.

Ambas chicas se empezaron a reír y luego le contó todo lo que había pasado durante esos últimos meses. Su amiga la escuchaba muy atentamente. Después, Naomi le contó lo que se había pasado en Akita durante en esos cuatro años. A la hora de comer, las dos amigas bajaron al comedor. De camino desde el ascensor hasta el comedor, se encontraron con los dos hermanos de Chieko. A ella le costaba andar con las muletas pero su hermano mediano le tomó en coscoletas. Gensuke dejó a su hermana en la silla y esperó a que le trajesen la comida. Hacía tres días que no había visto ni a Sendoh ni a Rukawa. Sus hermanos se sentaron y unos de ellos llevaban dos platos.

-Gensuke ¿dónde está Akira? – Le preguntó a su hermano mediano.

-Ha tenido que volver a Kanagawa. Hoy se ha ido después de desayunar – contestó su hermano.

Gensuke era el mediano de los tres hermanos. Era alto, tenía el pelo rubio oscuro y los ojos verdes. Tenía diecinueve años y era bastante amable con las personas.

-¿Para qué? – Preguntó Chieko intrigada.

-No lo sé pero creo que tiene que ver con su instituto – respondió Gensuke.

Naomi la miró con pena. Sabía que cuando Sendoh no estaba lejos de su amiga siempre estaba triste y desanimada. Terminaron de comer y se fueron al centro comercial junto a Kazama para que las cuidasen a las dos amigas. Estuvieron toda la tarde. Antes de la hora de cenar llegaron al hotel. El guardaespaldas de la princesa llevaba las bolsas. Dejaron las bolsas en la habitación de Chieko. La princesa se sentó en su cama.

Desde ese día, la princesa no bajó más durante esa semana. Hasta que un día decidió bajar para que le diese un poco el aire. En la recepción se encontró con un hombre de unos setenta y cinco años, alto y que iba con una mujer de unos setenta y cuatro años con el pelo rizado y castaña. Se empezó acercar arrastrando la pierna y con ayuda de una muleta. En ese momento, Sendoh con tres maletas. Se acercó a él.

-¿Cómo estás? – Le preguntó el jugador de baloncesto.

-La verdad es que ya puedo andar… pero tengo que arrastrar la pierna – respondió ella. - ¿A qué volviste a Kanagawa? – Le preguntó curiosa.

-Mi madre me llamó diciendo que el entrenador Taoka llamó a mi casa enfadado. Le advirtió a mi madre que si no volvía que me enteraría de quien era él – le respondió el ojiazul.

-Le hubieras dicho que se viniesen de vacaciones. Así se relaja – le dijo ella como si nada.

-Disculpad, ¿trabajáis aquí? – Preguntó la mujer mayor acercándose a ellos.

-Claro señora – dijo Sendoh con una sonrisa y entró en la recepción. - ¿Qué desean?

-Teníamos una habitación reservada a nombre de Hakijito Minakawa – dijo el hombre serio.

Chieko entró y cogió el teléfono. Marcó un número y espero a que lo cogiera. Mientras que ella llamaba a alguien, Sendoh miraba la libreta de reservas y observaba a su amiga de reojo. Cuando el jugador del Ryonan escuchó el nombre de su entrenador se puso nervioso.

-¿Por qué le has llamado? –Le preguntó Sendoh.

-¿Y por qué no? Tiene que saber dónde trabaja su jugador estrella ¿no crees? – Le dijo sonriendo como una niña pequeña.

-No hay habitaciones libres – replicó él.

-Pero las suits si lo están – le sacó la lengua. – Déjale que disfrute de unas vacaciones.

Estuvieron varios segundos mirándose sin decirse nada. Después de cinco minutos, Naomi salió del ascensor y se acercó a sus amigos.

-Akira, te están buscando – le anunció la chica.

-¿Quién? – Preguntó él.

-No sé… una chica llamada…. ¿Etsuko? ¿Puede ser? – Se puso el dedo en la barbilla y les miró. Chieko se entristeció y miró para el suelo.

 
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 Regresar al índiceCapítulo 8 capitulo 8 by Maeko Sendoh

Chieko bajó la mirada y entrecerró los ojos molesta. Tenía miedo de que Sendoh hubiese empezado a salir de nuevo con ella. Se apoyó en el mostrador para no caerse y apartó la mirada.

-¿Dónde está? – Preguntó Sendoh acercándose a Naomi.

-Cerca del comedor. Dice que hasta que no hable contigo no se irá – contestó la ojinegra.

-Entonces tendré que ir. Naomi ¿te puedes hacer cargo de la recepción mientras que hablo con ella y dejo mi maleta? – Le preguntó el ojiazul.

-Claro, no te preocupes por eso – sonrió la hija del ministro.

Sendoh se marchó con su maleta hacia el comedor. Chieko respiraba lentamente aguantándose la rabia que sentía al ver que el jugador del Ryonan había ido a ver su ex novia. En ese momento, entraron al hotel el equipo del Shohoku. Rukawa y Chieko se miraron mutuamente y él pudo comprobar que era la mirada de la princesa y de la chica que fue su novia eran las mismas pero el color de sus ojos era totalmente diferentes. Ella apartó la mirada. Naomi miró a su amiga e hizo que la mirase.

-Anímate mujer. Si estás así te saldrán arrugas – dijo Naomi riéndose.

-No estoy de humor Naomi y me da igual de que me salgan arrugas – dijo la princesa.

-Debes estar tranquila. No creo que Akira esté con ella – Naomi le sonrió de medio lado.

-Entonces ¿por qué ha ido a verla? ¿Y si me dejó porque quería volver con ella? – Chieko se tuvo que sentar en el taburete que había detrás de la recepción.

Mientras tanto, el jugador de Ryonan caminaba lento  hacia el comedor. Sólo se reunía con ella para saber por qué había ido hasta ahí y pedirle que se fuera. La encontró hablando con el hermano mayor de Chieko. Él, al ver al amigo de su hermana, se despidió de la chica y se marchó. Etsuko se dio la vuelta y luego le abrazó feliz.

-¿Qué es lo que quieres Etsuko? – Preguntó fríamente y se parándose de ella.

-Quiero que vuelvas conmigo. Todavía no entiendo qué es lo que te hice para que rompieras conmigo de esa forma.

-Ya te lo expliqué. Me gusta otra persona y quería estar con ella – le dijo Sendoh.

-¿Quién es ella? ¿Es esa rata asquerosa de alcantarilla de tu amiga Eiko? – Preguntó molesta.

-No hables así de ella, te lo advierto –respondió Sendoh molesto por el comentario de su ex novia. – Ella no es ninguna rata asquerosa de alcantarilla.

-¡Claro que es! ¿Crees que no sabía cómo te miraba? – Gritó. – No me puedo creer que me dejases por ella… de verdad.

-Ella y yo somos amigos. Yo soy el único con el que puede contar en Kanagawa – dijo sereno. – Y te lo vuelvo a repetir, no te metas con ella cuando estés delante de mí.

Etsuko estaba alucinando. ¿Por qué la defendía tanto? Lo que no sabía esa chica era que Sendoh le había dejado para poder estar con Chieko/Eiko. La princesa seguía en la recepción junto a su amiga Naomi. Los chicos del Kainan estaban sentados en los sillones del hall mirando hacia las dos chicas de la recepción. La ojigris movía las piernas ansiosa. Akira estaba tardando y eso le preocupaba pero si él quería volver con Etsuko era libre para hacerlo. Vieron que la ex de Sendoh salía del hotel malhumorada. Lanzó una mirada asesina a ambas chicas, cosa que les extrañó. Chieko comenzó a maldecirla por lo bajini. Al cabo de diez minutos, llegó Sendoh con el uniforme que tenía los empleados del hotel.

-¿Vosotros sabéis quienes son esas dos chicas? – Preguntó Nobunaga al resto del equipo.

-Una de ellas es la princesa Chieko y la otra… es la hija del Primer Ministro – respondió Jin.

-¿Sendoh sólo conoce a gente de alto rango o qué? – Comentó Nobunaga cruzándose de brazos.

Sonó el teléfono de la recepción. Chieko se bajó del taburete y cogió el teléfono. Era el entrenador Taoka con la respuesta. Naomi y Sendoh se pusieron hablar mientras que la princesa estaba hablando. Después de unos minutos, colgó y miró a sus amigos.

-Naomi ¿puedes mandar que preparen las habitaciones? – Le preguntó Chieko.

-¿Cuántas? – Sonrió su amiga.

-Siete – le devolvió la sonrisa.

-Ahora mismo princesa – ambas chicas se rieron. Sendoh y Chieko se miraron para acabar sonriéndose.

-Te queda muy bien. Parece que lo han hecho para ti – dijo ella ruborizada.

-Gracias princesa – le dijo él con una sonrisa.

Los dos secretos de Eiko by Maeko Sendoh

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