La guerra del bosque by Yakrot

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 La guerra del bosque by Yakrot
Summary:

Cub, era un joven cuya vida normal toma un nuevo camino cuando una coneja rosada se hace presente en su casa. Peligro, acción y aventura es lo que espera a nuestro protagonista, enfrentando peligros que solo pueden ser descritos por lo imposible, lo inconcedible y lo irreal.



Categories: CARTOON Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 6 Completed: No Word count: 13182 Read: 685 Published: 02/08/2013 Updated: 04/07/2014
Summary:

Cub, era un joven cuya vida normal toma un nuevo camino cuando una coneja rosada se hace presente en su casa. Peligro, acción y aventura es lo que espera a nuestro protagonista, enfrentando peligros que solo pueden ser descritos por lo imposible, lo inconcedible y lo irreal.



Categories: CARTOON Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 6 Completed: No Word count: 13182 Read: 685 Published: 02/08/2013 Updated: 04/07/2014
Story Notes:

En esta historia salen muchos personajes de Happy Tree Friends, pero algunos son creación mía, tales como:

Jack, el hurón

Katy, la gata

Giggles jr. la coneja

Story Notes:

En esta historia salen muchos personajes de Happy Tree Friends, pero algunos son creación mía, tales como:

Jack, el hurón

Katy, la gata

Giggles jr. la coneja

La llegada de Giggles jr. by Yakrot
Author's Notes:

Mis otras obras las escribí hace mucho tiempo, pero esto es más reciente

Author's Notes:

Mis otras obras las escribí hace mucho tiempo, pero esto es más reciente

Narrador: City Hall, una ciudad pacífica que sirve como hogar para nuestro protagonista, Cub, un joven que siempre se dedicaba a su escuela y a sus amigos. Nunca se metía en problemas y jamás tuvo que lidiar con bravucones, se podría decir que su vida era todo un paraíso. Pero…

 

Cub: Papá ¿Sucede algo? Estás muy distraído el de hoy.

 

Pop: ¿Eh? Oh, no es nada, es solo que tengo un mal presentimiento.

 

Narrador: El joven oso lo mira extrañado, pero su preocupación se desvanece cuando su padre le muestra su sonrisa de siempre.

 

Pop: Olvídalo, deben ser alucinaciones mías.

 

Narrador: Luego de terminar su comida, Cub sube a su habitación para terminar sus deberes.

 

Pop: *Esto no me gusta, algo me dice, que el pasado está por azotar. No dejaré que Cub regrese a ese pueblo maldito*

 

Narrador: Al día siguiente, Cub estaba de camino a su casa en compañía de sus dos mejores amigos.

 

Cub: Les digo que algo le pasa.

 

Jack: ¿Cómo qué?

 

Cub: No sabría decirlo, pero creo que tiene que ver con algo del pasado.

 

Katy: Pero creí que se habían mudado cuando eras un bebé.

 

Cub: Sí, creo que eso es parte del problema.

 

Katy: Bueno ¿Por qué no te ayudamos a investigar un poco más?

 

Narrador: Cuando Cub y sus amigos llegan, el aliento del viento tenía un aura misteriosa. Para Cub le era muy familiar, un sentimiento de que la muerte estaba al acecho constantemente, le golpeó el alma. Una esencia que no había sentido hace muchos años. Mientras tanto, Jack, el hurón y Katy, la gata, solo sentían que el miedo yacía detrás de la puerta.

 

Pop: He dicho que no.

 

¿?: Pero, señor.

 

Pop: El día en que abandonamos Town Tree, me juré a mí y a mi hijo de que nunca volveríamos, aún que nos persiga el mismísimo infierno.

 

¿?: Le prometo que no les pasará nada, sino vienen, el mundo será destruido.

 

Narrador: Tras estas palabras, Pop voltea a la entrada…

 

Pop: Cub.

 

Cub: …   …papá ¿Quién es ella?

 

Narrador: La coneja rosada, vestida de civil, se da la vuelta y le contesta al muchacho que era mayor que ella.

 

¿?: Mi nombre es Giggles, es un gusto conocerlo, señor Cub.

 

Cub: *Giggles ¿Dónde había escuchado ese nombre?*

 

Pop: Por favor, será mejor que te vallas.

 

Giggles jr: Por favor, al menos déjenme llevarlos a un lugar seguro.

 

Narrador: Decía volviendo a la discusión que tenía con Pop.

 

Pop: ¡¡NO!! ¡Ahora vete de una buena vez!

 

Narrador: La coneja rosada se despide cortésmente y se retira de la escena.

 

Cub: Papá…

 

Pop: Suban a tu cuarto, les llevaré la cena en unos minutos.

 

Narrador: Pop simplemente se dirige a la cocina, sin decir nada, simulando que nunca sucedió lo ocurrido.

 

Jack: Ahora veo a lo que te refieres, amigo.

 

Cub: Se los dije, algo sucede aquí y no es nada bueno.

 

Narrador: Mientras tanto…

 

Giggles jr: Tenías razón, se negó por completo.

 

¿?: Entonces quédate ahí y cuando suceda, asegúrate de traerlo. Necesitamos que Cub venga sano y a salvo.

 

Giggles jr: ¿Qué hay de su padre?

 

¿?: Sálvalo del ataque, eso hará que Cub confíe en ti.

 

Narrador: Tras pasar la noche, los amigos de Cub se quedan a dormir en su casa. En el preciso instante en que Pop cree que ya estaban dormidos, los chicos sacan una caja muy interesante que habían encontrado en el sótano y la revisan con sumo cuidado.

 

Jack: Eh, Cub, creo haber encontrado algo.

 

Cub: ¿Qué es Jack?

 

Narrador: Preguntaba mientras veía unos papeles, con la esperanza de encontrar información relevante.

 

Jack: No sé si deberías saberlo, pero es tu acta de nacimiento.

 

Cub: ¿Acta de nacimiento? Jack, déjate de payasadas y ponte serio.

 

Narrador: El hurón le muestra el acta a Katy y esta pone cara de seriedad.

 

Katy: Creo que es necesario que lo veas.

 

Cub: Por favor ¿De qué nos sirve ese papel?

 

Katy: Aquí dice que naciste en 1987.

 

Cub: ¿Qué?

 

Narrador: Entonces, Cub toma su acta y observa que Katy no mentía sobre la fecha y más que eso, el propio papel tenía rasgos de ser muy viejo.

 

Cub: Esto no es posible, apenas si tengo 16 años ¿Se supone que nací hace 43 años?

 

Katy: No solo eso, mira. Aquí hay una foto tuya y de tu padre junto con varias personas. Está fechada en 1994.

 

Narrador: Cuando Cub mira la foto, empezó a dolerle la cabeza, pues su memoria estaba marchando y recordó a todos los que estaban en la foto. Cudles, Giggles, Thothy, todos, incluso al tonto de Lumpy y sobre todo al temible Flippy y su doble personalidad llamado Fliqpy. Cub lanzó un fuerte grito a causa del dolor que sentía en su cabeza, provocando que Pop corriera desenfrenado para ver si su preciado hijo único estaba bien. En ese entonces, el oso mira cómo Cub se agarraba la cabeza y también se da cuenta de la presencia de la caja.

 

Pop: Ustedes dos, salgan.

 

Narrador: Decía Pop con un tono de autoridad tan severo, que parecía que se trataba de un militar, haciendo que los dos jóvenes se fueran sin reclamos.

 

Cub: Papá…

 

Pop: Resiste hijo, aquí estoy.

 

Cub: ¿Por qué?

 

Narrador: Susurraba con esfuerzo, tratando de suprimir el dolor.

 

Cub: ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Quién soy?

 

Narrador: Pop simplemente sujetó la cabeza de Cub con fuerza. En cuestión de segundos, el dolor se había desvanecido y Cub queda inconsciente.

 

Pop: *Sucedió lo que más temía, ahora ¿Cómo se lo voy a explicar?*

 

Katy: Señor ¿Cub está bien?

 

Pop: Descuida, estará bien, solo necesita descansar.

 

Narrador: Decía mientras tenía la caja en sus brazos.

 

Jack: Lamentamos lo que sucedió.

 

Pop: Descuiden, no es su culpa, ya sabía que esto sucedería tarde o temprano. Vayan a dormir.

 

Narrador: En la mañana, luego de que Jack y Katy regresaron a sus casas, Cub estaba en la sala, mientras que su padre leía el periódico haciéndose el indiferente ante su hijo, igual como lo hacía cuando era un bebé. Sentado en su sillón, con la pipa encendida en su boca y los ojos atentos en los acontecimientos narrados por el periódico.

 

Cub: ¿Papá?

 

Pop:

 

Cub:*Debe estar molesto conmigo…        …no importa, tengo derecho a saberlo* Papá, necesito preguntarte algo.

 

Pop: …   …lo sé.

 

Cub: ¿Ah?

 

Narrador: Luego, Pop retira el periódico y apaga su pipa.

 

Pop: Ahora que viste el acta y la foto, tienes derecho a saberlo. Hace mucho tiempo, luego de la muerte de tu madre, nos mudamos a Town Tree. Un pequeño pueblo que existía alrededor de un enorme y antiguo árbol. Al principio pensé que era un buen lugar para vivir, pero tras algunas semanas, me equivoqué por completo. Resulta, que ese lugar estaba maldito, siempre ocurrían extraños accidentes y violentas muertes. Sin embargo, lo más extraño de la situación, era que quienes morían, al día siguiente resucitaban, como si no hubiera pasado nada. Y más extraño aún, es que no envejecíamos.

 

Narrador: A continuación, Pop se sienta junto a su hijo y le muestra la foto.

 

Pop: ¿Te acuerdas de él?

 

Cub: Si, se llamaba Russell, era muy amistoso para ser un pirata.

 

Pop: Él lleva viviendo ahí desde hace siglos. Nunca se ha ido de ese lugar, incluso, aprendió a evitar gran cantidad de accidentes, solo moría cuando había un accidente que nunca lidió o cuando él lo asesinaba.

 

Cub: ¿Él? ¿Te refieres a…?

 

Pop: No digas su nombre.

 

Cub: Lo siento.

 

Pop: En fín, un día decidí irnos de ahí. Yo deseaba verte crecer y no que fueras siempre un bebé, además, no soportaba el hecho de que era yo quien provocaba tus accidentes.

 

Cub:

 

Pop: Me dejé llevar por la situación y no te cuidaba bien, hacía mi mejor esfuerzo, pero siempre te descuidaba a propósito, hasta que nos fuimos de ahí y juré que nunca regresaríamos. Lo siento mucho hijo, no quería que recordarás ese lugar maldito.

 

Cub: Papá…      …descuida, te perdono. Sé que nunca harías algo para lastimarme, pero hay algo que no entiendo ¿Por qué esa coneja vino hasta acá?

 

Pop: Bueno…         …recordarás que su nombre es Giggles.

 

Cub: A estas alturas empiezo a sentir que mintió, recuerdo que Giggles era otra persona.

 

Pop: No, decía la verdad, ella era Giggles jr. La hija de Giggles y de Cudles. Vino hasta acá para llevarte de vuelta a Town Tree, supuestamente te necesitan allá para acabar con una supuesta guerra.

 

Cub: ¿Un guerra? ¿En Town Tree? *Esto es extraño, es verdad que ese pueblo era bastante problemático, sin embargo eso no justifica que existía si quiera la posibilidad de que se desatara una guerra*

 

Pop: Pero descuida, no dejaré que te lleven, Town Tree es peor que el infierno, sobre todo por él y sus ojos amarillos.

 

Cub: *Si, lo recuerdo muy bien*

 

Narrador: Después, Pop abraza a su hijo y este le responde el carillo paternal. Y a pesar de lo que le contó su padre y los pocos recuerdos que tenía, Cub seguía intrigado y sentía la necesidad de saber qué pasó en Town Tree. ¿Es verdad que hay una guerra en el pueblo maldito? Y cómo es posible que Giggles y Cudles llegaron a tener una hija, quizás hicieron lo mismo que Cub y su padre.

End Notes:

Espero que les haya gustado, déjenme sus comentarios, para saber si continuo con esta historia. Por ahora tengo otras cosas que acabar, libros, creepypastas para YouTube y la escuela.

End Notes:

Espero que les haya gustado, déjenme sus comentarios, para saber si continuo con esta historia. Por ahora tengo otras cosas que acabar, libros, creepypastas para YouTube y la escuela.

Regresar al índicePesadilla y realidad by Yakrot
Author's Notes:

Luego de una releida a la Divina Comedia, subo el segundo capítulo de este fanfic para todos los interesados que he visto que les interesa esta historia. Espero que lo disfruten y dejen sus comentarios, puede que yo ya tenga cierta experiencia de escritor, pero es como dicen; "El experto enseña, pero el sabio es maestro y dicípulo"

Author's Notes:

Luego de una releida a la Divina Comedia, subo el segundo capítulo de este fanfic para todos los interesados que he visto que les interesa esta historia. Espero que lo disfruten y dejen sus comentarios, puede que yo ya tenga cierta experiencia de escritor, pero es como dicen; "El experto enseña, pero el sabio es maestro y dicípulo"

Narrador: Aquella noche, cuando Cub se había desmallado y yacía inerte en su cama. Su mente comienza a ordenar sus memorias, cuando vio aquella vieja foto, su memoria había hecho su trabajo. Lamentablemente, su mente no soportó el retorno de esos rostros o al menos de la bruta manera en la que se presentaron, por lo que en el mundo onírico, su consiente intentaba recuperarse y su inconsciente ordenaba todo para que su memoria estuviera listo, como si se tratara de un mecanismo de defensa mental. Después de todo ¿Quién ha recuperado sus memorias cuando era bebé? Es algo que el sistema no consigue, ya que así se mantiene el equilibrio biológico o de lo contario, la locura se esparciría como la vil plaga que es.

En sus sueños, recorría el camino esmeralda donde terminan todo lo que escupe las nefastas fauces del olvido. Cudles era un conejo a quien admiraba, de hecho se podría decir que su vida se parece mucho a la de Cudles, tenía muchos amigos y la mayoría de las cosas que hacía le salía bien, excepto su relación con Giggles con la cual tenía sus propios problemas como cualquier pareja normal. Giggles, era una ardilla rosada cuya mayor característica era que siempre llevaba puesto un moño rojo, era muy risueña y su relación con el conejo amarillo era bastante extraña. Tuvieron sus episodios de separación, pero al final volvían a estar juntos, de hecho se podría decir que Cudles nunca estuvo con otra persona más que con Giggles.

 

Cud: Espero que con este recuerdo, nunca se te ocurra tener una novia así.

 

Narrador: Toothy, un castor lila cuya cola enorme generó tantos accidentes que incluso casi le hacía competencia a los asesinatos del psicópata. Era el mejor amigo de Cudles, casi parecían ser hermanos, junto con Flaky, creaban un trío de amigos bastante llamativo. La misma amistad que tenía Cub con Jack y Katy. Luego apareció la imagen de Lumpy, el ser más tonto del planeta, incluso Cub, desde pequeño, estaba consciente de la estupidez de aquel alce azul. Su peor experiencia con él la tuvo cuando fue poseído por un demonio tentaculado, con ello le llegó el recuerdo de que era un gran amigo del conejo amarillo, cuya novia tenía una amiga en particular. Petunia, una mofeta azulada que tenía fobia a la suciedad y la misma tenía como pretendiente a Handy, un castor naranja que le faltaba los brazos y que era algo sucio, no porque él quisiera, sino por no tener brazos a lo cual se le dificultaba tareas. Cub nunca supo si terminaron juntos o si simplemente tuvieron alguna clase de relación pasajera. Y hablando de extrañas amistades, de pronto empezó a recordar a todos los demás, pero luego de haber recordado a Flaky, una cuerpo espín que era muy miedosa. Le vino a la mente a alguien muy aterrador, alguien quien quisiera olvidar.

 

Cud: Lo siento, pero debes saber quién es.

 

Narrador: Era un oso verde vestido de militar y una boina verde con una insignia en ella. Al principio vio el rostro amable de Flippy, pero la pesadilla comenzó cuando presenció su otro rostro. Los ojos rodeados de un iris amarillento, combinado con un aura peligrosamente verdosa, dientes puntiagudos que se colgaban de una sonrisa psicópata, acompañado de una maléfica risa que causa terror en quienes tienen el infortunio de escuchar. Vio agonía, dolor y muerte, todos combinados en charcos de sangre y cadáveres. Cub despierta de manera repentina cuando escucha el nombre de Fliqpy, de un modo u otro no consigue despertar a sus amigos, quienes estaban profundamente dormidos.

Pasan tres días tras la plática que tuvo Cub con su padre, en el transcurso, le pide a Jack y a Katy que lo ayuden a encontrar a jr. pues todavía tiene muchas preguntas en su mente. Lamentablemente, no tienen éxito, Cub creía que nunca obtendría las respuestas que deseaba…          …o al menos eso pensaba, hasta que…

 

Cub: ¿Uh? ¿Qué es esto?

 

Narrador: El joven se da cuenta de que en su mochila aparece una nota, la cual tenía una letra muy perfeccionada y tras haberla leído, decide salirse del salón sin decir palabra alguna. Los presentes se habían impresionado, no solo los jóvenes que estaban en dicho salón, sino también aquellos que se toparon con Cub en el camino, algunos estuvieron a punto de chocar con él, otros solo atestiguaron el polvo que perseguía al oso. Incluso algunos intentaron detener al muchacho para saber qué le pasaba, para entender su inquietud, Katy y Jack le seguían el paso, no a la misma velocidad y mucho menos a la misma constancia de pasos, pero al final del asunto le seguían el paso. Solo consiguieron alcanzarlo cuando Cub subía las rejas de la escuela.

 

Katy: ¿Pero qué demonios te pasa?

 

Cub: Debo salir lo más pronto posible, sé dónde está Giggles.

 

Jack: Wow ¿En serio? ¿Pues qué estamos esperando?

 

Narrador: El hurón se balancea sobre la reja, tratando de pasarla al igual que Cub, mientras que Katy se acercaba molesta.

 

Katy: Vaya, ustedes dos pueden ser verdaderamente tontos cuando se lo proponen.

 

Cub: Cómo sea.

 

Katy: ¿Ah?

 

Cub: Debo salir de aquí.

 

Narrador: Katy se queda sorprendida al ver la extraña reacción de Cub, cuando lo regaña, normalmente se disculpaba con una simpática sonrisa. Pero esta vez dio una respuesta muy indiferente, con un tono de voz que daba a entender que el oso estaba en un estado emocional que jamás había expresado. Siempre era una persona alegre, siempre veía el lado positivo de las cosas, rara vez se dejaba llevar por emociones negativas, tales como la tristeza, la pereza, el llanto y mucho menos la ira o la indiferencia, puesto que, pasa y resulta que Cub es una persona muy atenta.

 

Jack: Listo…          …impresionante, hacía tiempo que no me iba de pinta.

 

Narrador: De pronto, Cub cae sobre el hurón, amortiguando su caída. Acto seguido, el oso se levanta y corre con el mismo entusiasmo de antes.

 

Jack: aaaouch.

 

Narrador: Katy también se balancea contra Jack, en el preciso instante en que se levanta adoloridamente.

 

Katy: Cub, espérame.

 

Jack: ¿Cuánto por la consulta, doc. ?

 

Narrador: Dijo el hurón levantando su brazo y con la voz forzada por tener la boca pegada al pavimento.

 

Jack: Ja, ja, que gracioso.

 

Narrador: A mí no me mires, yo solo estoy narrando la historia.

 

Katy: Cub…     …aligera…      …el paso.

 

Narrador: Decía Katy con la respiración pesada que le causaba el agotamiento al tratar de seguirle el paso a Cub. En ese entonces, Katy se detiene para recuperar fuerzas, mientras que Cub continuaba su camino hasta haber llegado a las ruinas de lo que alguna vez fue una mansión. Indagó un poco, y sin demora alguna, encontró a quien estaba buscando. Ahí estaba, sentada cerca de un cúmulo de madera quemada, cuyo humo se alzaba tranquilamente hacia el cielo matutino, señal de que el fuego ya tenía cierto tiempo de ser extinguido, ella estaba revisando sus armas, asegurándose de que no estuvieran dañadas y de tal modo estar preparada para cualquier improvisto.

 

Giggles jr.: Señor Cub, es un gusto volver a verlo. Por un momento pensé que no vendría.

 

Cub: Luego de recibir tu carta, sería imposible que no viniera...        …que curioso.

 

Giggles jr.: ¿Qué cosa?

 

Cub: A pesar de que eres una coneja como tu padre, te pareces más a tu madre.

 

Narrador: Tras estas palabras, jr. se queda impresionada, sus ojos la delataban por haberlos abierto de manera tan grande como si fueran un par de platos. Luego de haber recibido un haz de recuerdo sobre las palabras de su superior, palabras clave que le dijo antes de partir a su misión, su cara se relaja y encuentra un sentimiento de satisfacción única, incluso quizás de esperanza.

 

Cub: Recuerdo que Giggles era una persona muy alegre, a veces se ponía estricta. Una vez vi cómo se peleaba con tu padre por las tonterías que solía hacer, aún que, creo que le gustaba el tipo de ridiculeces que hacía. Incluso una vez, cuando estaba en la carriola, se les ocurrió saludarle, puesto que a veces Giggles y Cudles me cuidaban mientras que mi padre trabajaba horas extra…          …pero no vine a contar historias de mi extrema niñez, estoy aquí para obtener respuestas y no me iré hasta que me las des.

 

Narrador: El cambio de personalidad de Cub, era tan veloz, tan instantáneo y tanto así que Giggles jr. no esperaba atestiguar dicho cambio. Luego, cerró los ojos con un sentimiento de confianza.

 

Giggles jr.: De acuerdo ¿Qué quieres saber?

 

Cub: ¿Es verdad lo que decías? ¿Hay una guerra en Town Three?

 

Giggles jr.: …         …quisiera que fuera mentira, hay días en las que ciento que todo lo que ha sucedido en Town Three es solo una ilusión. Pero ese sueño es solo lo que es, un sueño. Town Three está hundido en una enorme guerra que ha durado mucho tiempo, tantos años de combate contra esos monstruos ha hecho que nuestra noción del tiempo se distorsionara.

Por mucho tiempo, los habitantes de Town Three eran inmunes a la muerte, nadie envejecía y quienes murieran, podían resucitar al día siguiente, como si se tratase de una pesadilla. Entonces, sin razón alguna, los accidentes comenzaron a ser menos frecuentes. Luego, la vejes se hiso presente, mis padres se habían casado y después, nacimos nosotros, la última generación del pueblo maldito. Cuando era pequeña, recuerdo que la tierra había comenzado a temblar, el epicentro se originaba desde el gran árbol. Todas las personas que estaban cerca del lugar, dijeron que el suelo se había abierto y el árbol fue tragado sin dificultad alguna. Y lo peor del asunto, es que en esas profundidades habían salido los monstruos. Eran tan temibles, que incluso Fliqpy no solo los combatió, sino que creó la organización a la que pertenezco.

 

Narrador: Esta última noticia fue un gran golpe en la memoria de Cub, puesto que sus recuerdos le decían lo terrible que era aquel ser, recuerda momentos traumáticos que, por fortuna de no ser descubierto, logró ser testigo de los actos malignos de dicho demonio, ya sea por suerte, por asares del destino, por el hecho de que simple se presentaron las coincidencias necesarias o por cualquier razón concedida por lo lógico o por aquello que actúa a niveles de predestinación de causas dividas o no divinas. Me atrevería a decir que pudo ser por la sencilla serie de eventos que se presentaron y se mesclaron para dar como resultado a que atestiguara las horribles escenas que Fliqpy cultivaba con gusto y sumo placer al satisfacer su interminable sed de sangre. El símbolo representante del miedo encarnado, de lo maligno de la naturaleza que es suprimido por el mundo onírico, de las líneas de la locura. Aquel monstruo no solo combatió a estas criaturas provenientes de algún desconocido submundo, sino que también formó una fuerza militar para repeler y contener a aquel extraño enemigo, cuyas intenciones no se conocen.

La imaginación no alcanza para describirlos, o al menos no en aquel ambiente que nos ofrece las ruinas de lo que alguna vez fue la mansión de algún millonario de City Hall. No te desesperes querido lector, puesto que pronto te revelaré a estas identidades, sin embargo, debo añadir que es muy posible que ya los hayas visto. Mientras tanto, deléitate con mis palabras para que el tiempo continúe en su marcha desde el presente hacia el futuro.

 

Giggles jr.: Si, sé que es difícil de creer. Quizás piensa que le estoy mintiendo, pero…

 

Narrador: Luego, la coneja rosada se levanta apretando el puño y con el arma en la otra mano, usó toda la seguridad de su ser, y declaró unas palabras muy intrínsecas para determinar la respuesta de Cub.

 

Giggles jr.: Puedo jurar sobre la tumba de mi padre y el destino de Town Three, que le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad.

 

Cub:

 

Narrador: Su juramento fue perseguido por un silencio total, solo se pudo sentir y escuchar cómo el viento soplaba. Cub se queda impresionado, de algún modo u otro sabía que Giggles no mentía.

 

Cub: Te creó.

 

Giggles jr.: ¿Eh? ¿De verdad?

 

Cub: Totalmente, nunca había visto a una persona tan segura de sus palabras como tú. Solo que, hay una cosa que no entiendo todavía ¿Por qué necesitan que mi padre y yo los ayudemos? No somos militares como ustedes, no sabemos cómo defendernos, solo somos unos simples civiles. Realmente no me explico ¿En qué les seríamos útiles? Hasta es más, podríamos ser un estorbo para sus misiones.

 

Giggles jr.: Bueno…       …en realidad no podría contestarte esa pregunta.

 

Cub: ¿Qué? ¿Por qué?

 

Giggles jr.: Para poder ocultar información importante, mi comandante no me dio ese tipo de detalles…

 

Narrador: En ese momento, los amigos de Cub, Katy y Jack, habían llegado.

 

Katy: ¡Cub!

 

Jack: ¡Ja! ¿Vez? Te dije que podía encontrarlo.

 

Giggles jr.: *Demonios, no se supone que pudieran seguirlo*

 

Narrador: Extrañamente, Cub ni se inmuta por la repentina aparición de sus amigos.

 

Cub: ¿Por qué tu comandante no te dio más información?

 

Giggles jr.:

 

Cub: El hecho de que mis amigos estén aquí, no significa que debas callarte así de la nada.

 

Narrador: Dijo molesto el oso mientras se levantaba bruscamente.

 

Cub: ¡Responde!

 

¿?: *Tranquilo Cub*

 

Cub: ¡No me digas que me tranquilice, Jack!

 

Jack: …    …yo no dije nada, Cub.

 

Cub: ¿Eh? ¿Katy?

 

Katy: Tampoco dije nada.

 

¿?: *Ellos no pueden escucharme, solo tú puedes hacerlo. No te espantes, no voy hacerte daño*

 

Narrador: De repente, se escucha una explosión en la lejanía.

 

Giggles jr.: *Oh no, están aquí*

 

Jack: ¿Qué fue eso?

 

Giggles jr.: Señor Cub, le ruego que me disculpe.

 

Cub: ¿Disculparte? ¿De qué?

 

Narrador: Y sin previo aviso, la coneja rosada, vestida con su ropa de militante, golpea a Cub y lo deja inconsciente. Sus amigos fueron los siguientes y Giggles los mete en su vehículo que estaba a espaldas de su asiento.

 

Giggles jr.: No quisiera hacerlo, pero no tengo otra opción más que llevarlos también.

Regresar al índiceHuida de City Hall by Yakrot
Author's Notes:

Hola a todos, he aquí el tercer capítulo de mi fanfic, comienzo a sentir que esto vale la pena.

Author's Notes:

Hola a todos, he aquí el tercer capítulo de mi fanfic, comienzo a sentir que esto vale la pena.

Giggles jr.: No quisiera hacerlo, pero no tengo otra opción más que llevarlos también.

 

Narrador: Mientras tanto…

 

Pop: ¡¿CÓMO QUE NO ESTÁ?! ¡NO PAGO MIS IMPUESTOS PARA QUE HAGAN ESTE TIPO DE COSAS ¿QUÉ CLASE DE ESCUELA DE CUARTA DESCUIDA A UN JOVEN COMO MI HIJO?! Noticias sobre la sierra de cadiz y sus pueblos, información local sobre covid19 coronavirus Noticias de la Sierra de Cadiz

 

Teléfono: Lo sentimos señor, pero simplemente desapareció, solo encontramos su mochila abandonada en su lugar.

 

Pop: ¿Por lo menos tienen alguna especie de testigo?

 

Teléfono: Los alumnos nos dicen que vieron a Cub huir repentinamente sin dar explicación alguna, incluso hay quienes dicen que intentaron detenerlo, pero de algún modo logró evadirlos.

 

Pop: ¿No le dijo a nadie hacia dónde se dirigía?

 

Teléfono: No señor, lo siento…

 

Narrador: Pop cuelga el teléfono mientras que continuaban las pocas explicaciones que tenía la escuela.

 

Pop: Cub, jamás te habías comportado de esta manera…      …oh, Miriam, lo siento mucho, soy un completo inútil ¿Cómo pude ser tan descuidado? No sabes cuánto te necesito…        …solo espero que esté a salvo.

 

(Sonido de una explosión)

 

Pop: ¿Pero qué demonios?

 

Narrador: Entonces, alguien toca la puerta desesperadamente.

 

Pop: ¿Qué haces aquí?

 

¿?: Debemos irnos, tengo malas noticias.

 

Pop: Antes iré a buscar a mi hijo.

 

¿?: Tu hijo está en buenas manos, confía en mí.

 

Pop: …

 

Narrador: En ese entonces, la ciudad comenzó a ser atacada por una serie de explosiones repentinas. Cada una con una magnitud lo suficientemente grande como para arrasar con media cuadra. Luego, entre el disturbio y la confusión, emergió el enemigo. Aquellos monstruos yacían ocultos entre las personas, que eran masacradas y descuartizadas por estas blasfemias andantes que desafiaban las leyes de la naturaleza.

 

Giggles jr.:

 

¿?: Aquí base a pichuelo, te copio, cambio.

 

Giggles jr.:

 

¿?: Enterado, cambio y fuera. Ya escucharon señoritas, quiero que ese vehículo esté en el radar. Si llegamos a perderlos, por lo menos sabremos a dónde fueron a parar.

 

Pop: Así que es verdad lo que dijo.

 

Lumpy: Si, al principio tampoco quería creerle, pero no tuve otra opción…      …cuando le exigí pruebas de ello, encendió un comunicador y escuché su voz.

 

Recuerdo:

 

¿?: Lumpy, maldito hijo de perra, no puedo creer que todavía sigas vivo. Dime ¿A cuántos has matado este año? ¿200, 300 personas?

 

Presente:

 

Lumpy: Era Fliqpy.

 

Pop: ¿Fliqpy?

 

Lumpy: Sí, cuando escuché su voz, no cabía duda que era él.

 

Pop: ¿Estás completamente seguro?

 

Lumpy: Muy seguro.

 

Narrador: En el camino, Lumpy se detiene en una luz roja, mientras el caos y el desorden los rodeaba.

 

Pop: ¿Qué demonios haces?

 

Narrador: De pronto, por la derecha aparece un tráiler carguero viajando a toda velocidad y al final es alcanzado por un misil.

 

Pop: ¿Desde cuándo tienes esos reflejos?

 

Lumpy: ¿Reflejos? La luz roja significa alto *Y yo que pensé que yo era el idiota del pueblo*

 

Narrador: Mientras que Pop sentía cómo la mala suerte se enganchaba sobre su espalda, Giggles es sorprendida por una oleada de estos monstruos, estos demonios que saltaban como canguros por las paredes y los ángulos inclinados de casas, edificios y de más. Portaban espadas por manos y cuchillas sobresalientes en sus nudillos y en los costados de sus pies, solo se le podían ver los ojos, mientras que el resto estaba vestido de ropajes arañados. Dichas aberturas se le podían ver facciones demacradas, sin piel, sin carne y los huesos desnudos chorreando sangre coagulada. Orejas mordidas y uno que otro le ausentaba dicho órgano y solo se veía unos huesos. Una oleada se había abalanzado sobre el vehículo militar, rasgaban una y otra vez el grosor de su capa que protegía a la coneja rosada y su carga. En el camino llegaba a arrollar a algunos de estos engendros, otros simplemente salían volando, pero poco a poco la capa empezaba a perder su grosor, tantos ataques ya estaban desmarañando la coraza del vehículo. Fue entonces en que Giggles decide dar vueltas de manera brusca, sin perder la ruta, sin perder el camino para poder salir de City Hall en un punto específico, pero no podía ser perseguida, por lo que toma varias rutas que se alejaban cada vez más a dicha salida. En el transcurso, después de haber perdido por completo al enemigo, se topa con Pop y Lumpy, quienes suben al auto sin dudarlo.

Giggles jr. no pierde el tiempo y retorna a su objetivo, esperando que no fueran sorprendidos por algún otro obstáculo. Mientras tanto, Pop atiende a los muchachos, sobre todo a su hijo, quien era el único que no despertaba, su respiración era normal, al igual que su pulso, cosa que Katy había verificado con sus conocimientos que había adquirido en un curso de enfermería. Simple y llanamente estaba inconsciente, sin saber que pasaba en el exterior. Pero dentro de su mente, el mundo onírico vuelve a hacer de las suyas. Cup se veía en medio de un extenso jardín y de pronto se topa con un grueso árbol que estaba incompleto, parecía que se trataba de un edificio hecho a medias. Y en la punta donde terminaba el árbol, tenía orillas espumosas del mismo color que el tronco, una espuma que se mantenía inerte en esa altura, suspendido, como si se encargara de que la estructura no fuera concluida.

Sin aviso previo, tras haber admirado la singularidad de ese árbol en medio de ese extenso, extenso paraje verdoso, vuelve a escuchar la misma voz de antes.

 

¿?: Es interesante ¿Verdad?

 

Narrador: Al voltear a su costado izquierdo, Cub conoce al dueño de esa voz. Era un oso totalmente idéntico a él, como si se tratase de un hermano gemelo, con la excepción de que en su frente tenía una cicatriz en forma de una hache mayúscula arriba de su ceja, y con los ojos de color púrpura claro.

 

Cud: Tu memoria sigue fragmentada, no importa cuánto me esfuerce, no consigo completarla.

 

Cub: ¿Quién eres?

 

Cud: ¿Quién crees tú? Soy Cud.

 

Cub: …    … ¿Cud? No, no puede ser, es imposible que tenga el mismo mal que Flippy.

 

Cud: Tienes razón.

 

Cub: ¿Eh?

 

Cud: Tu trauma es diferente a la de Flippy. Es más, podríamos decir que nací relativamente poco. Soy el resultado de aquella noche.

 

Narrador: Cub abre sus ojos, impresionado de lo que había escuchado.

 

Cud: El cerebro tiene muchas autodefensas, sin embargo ¿Qué clase de defensas tiene una memoria que lo almacena todo?

 

Cub: ¿Dijiste “todo”?

 

Cud: Sí, todo. Verás, naciste con una habilidad única, algo que muy pocas personas logran poseer. Tu memoria es tan grande, que incluso no has olvidado lo que viviste en tu edad precoz, es la razón por la que recuerdas a todos los habitantes de Town Tree, los accidentes, los homicidios, todo lo que alguna vez viste y oíste, están dentro de tu cabeza. Naturalmente, está fragmentada, pero con el debido tiempo, la memoria se completa lentamente.

 

Cub: ¿Eso qué tiene que ver con lo que está sucediendo?

 

Cud: Sinceramente no lo sé, no olvides que somos la misma persona.

 

¿?:

 

Cud: El tiempo se terminó, es hora de despertar.

 

Narrador: De repente, los ojos de Cud lanzan un potente destello que enceguece a Cub, dejándolo parcialmente ciego. Luego, mientras escuchaba la voz de su padre, el oso recuperaba poco a poco la vista.

 

Pop: Hijo ¿Me escuchas?

 

Cub: Como nunca antes.

 

Katy: Buenos días, dormilón.

 

Jack: Amigo, tremendo viaje el que te cargaste.

 

Narrador: Nuestro protagonista se levanta con la cabeza dándole vueltas, cuando su vista vuelve a la normalidad, se da cuenta de que está en el auto de Giggles jr. corriendo en medio de una carretera en medio de un desierto.

 

Cub: ¿Qué fue lo que pasó?

 

Katy: City Hall fue atacada, Giggles nos sacó antes de que fuera tomada por ese ejército.

 

Cub: ¿Ejército?

 

Giggles jr.: No solo un ejército, son los monstruos de los que te hablé.

 

Pop: Supongo que nos dirigimos a Town Tree.

 

Giggles jr.: No del todo, la base de la resistencia se encuentra en las cercanías del pueblo, o lo que queda de él.

 

Pop: Y dime ¿él sigue vivo?

 

Giggles jr.: No realmente, el general Flippy murió hace mucho tiempo bajo las manos de su archienemigo.

 

Lumpy: Que raro, no recuerdo haberle hecho algo.

 

Giggles jr.: No me refiero a usted, señor Lumpy. Hablo de alguien que conoció al general Flippy, tiempo antes de que llegara al pueblo. Alguien que regresó de la muerte para completar su temible plan, hablo del general Tiger.

 

Jack: No suena ser un tipo muy agradable.

 

Giggles jr.: Para nada. Normalmente no nos permiten contar historia, pero debido a las circunstancias, tienen derecho a saberlo. Tiempo atrás, cuando el general Flippy estaba en el ejército, su comando tenía la misión de acabar con el ser más peligroso de la historia. El general Tiger tenía la misión de conquistar al mundo, hundiéndolo en el caos y la guerra. Usaba la excusa de que quería salvar al mundo, deshaciéndose de todos los débiles que había en él.

El comando designado fue masacrado por el enemigo, el general Tiger contaba con una enorme variedad de soldados, cada uno especializado en áreas de combate distintas. Los últimos sobrevivientes, eran el general Flippy y sus dos mejores amigos, Sneaky y Mouse Ka-Boom. Desgraciadamente, el general Flippy vio morir a sus amigos y de ahí es que nació Fliqpy, quien acabó con la vida del general Tiger. En unos meses, destruyó al enemigo.

 

Cub: *Ahora lo entiendo*

 

Lumpy: Espera, espera, espera. Dices que esas cosas eran…

 

Giggles jr.: El ejército del general Tiger.

 

Lumpy: ¿Y la voz que escuché en tu transmisor?

 

Giggles jr.: Era la voz de mi general, el hijo del general Flippy, Flypit.

 

Narrador: En 3 días, Giggles jr. llega a la base de la resistencia, en medio de una tierra más baldía que los cementerios, con el cielo rojizo y una verdosa neblina tóxica. La coneja rosada usa su comunicador y del suelo se abre una compuerta secreta, la entrada a la base de la resistencia, bajo el mando del general Flypit. Al bajar del vehículo, Giggles jr. los guía hacia la oficina de su superior, mas en el camino se encuentran con un…      …un pequeño estorbo.

 

Hank: ¡Alto ahí! ¡Identifíquense!

 

Giggles jr.: Hank, soy yo, jr.

 

Hank: Si, claro. Seguramente eres un clon enviado por las fuerzas del general Tiger, para que de esa forma…

 

Giggles jr.: …decirle a todo el comendo que duermes con un oso de peluche.

 

Narrador: Los presentes que escucharon la conversación, comenzaron a echar carcajadas. Mientras que el zorrillo de color azul marino, se moría de vergüenza, por lo que no tiene otra opción más que dejarlos pasar.

 

Giggles jr.: Tú y tus delirios de paradoja.

 

Narrador: En pocos minutos, la coneja se detiene ante una puerta con una placa colgada. Sus nervios se habían disparado, tragó un poco de saliva y tocó la puerta. En ese entonces, una voz ronca responde al llamado, una voz muy familiar.

 

¿?: Adelante.

 

Narrador: Giggles jr. abre la puerta disimulando tranquilidad.

 

Giggles jr.: Señor, he cumplido con mi misión.

 

¿?: Excelente, déjalo pasar…          …trajiste más personas de lo indicado.

 

Giggles jr.: Mil disculpas, señor. No tenía otra opción, señor. El enemigo atacó antes de lo planeado, señor.

 

¿?: Ya veo, en ese caso, llévate a los demás y déjame solo con el muchacho.

 

Giggles jr.: Sí, señor.

 

Narrador: Cuando Giggles saca a todos de la sala, dejando a Cub con aquel militante de rango superior. Era un oso de color rojo oscuro, parecido al carmesí, el color de la sangre, vestía con sus atributos militares, tributos del rango de general, listo para lanzarse al combate, el general Flypit. El mismo estaba sentado en un escritorio con una pantalla en su base que muestra un mapa digital y en el costado tenía un transmisor que siempre estaba encendido.

 

Flypit: Siéntate, muchacho.

 

Narrador: Cub aceptó la invitación silenciosamente, sin musitar letra alguna, tratando de no perder los estribos y ocultando el hecho de que se le erizaba la espina dorsal, no solo porque estaba ante el hijo de Flippy, sino por esos ojos amarillos que conjuraban un peligro proveniente de una fuerza más arcaica que nuestro provenir. Aquellos ojos, sus ojos, brillosos, penetrantes y perturbadores como la muerte misma. No existe mente humana alguna por encima del tiempo que pueda entender cómo es posible que aquellos ojos que servían como ventana al estado primordial de la psique, le pertenecían a un ser lo suficientemente cuerdo como para poseer por lo menos un especie de autocontrol espeluznante. Dicho autocontrol se notaba en su gruesa voz gutural, pues lo dicho parecía esforzarse por no lanzar las frases más frías que puedas imaginar, lector. Frases llenas de un humor tan negro como el oscuro vacío del eterno cielo de Kadath. Emocionante ¿Verdad?

 

Cub: ¿Por qué?

 

Flypit: ¿Por qué tú? Bueno, la verdad es que no lo sé y me importa una mierda saberlo. Solo sé que necesitamos algo de tu memoria, algo que solo tú y nadie más que tú vio.

 

Cub: ¿Qué cosa?

 

Flypit: He escuchado que, cuando eras un bebé, solías ver cosas que no debías. Es posible que hayas visto algo en la casa de mi padre, algo que pueda ayudarnos a terminar esta guerra.

 

Narrador: Cub estaba confundido, puesto que no sabía si estar alegre de que Flypit quería acabar con la guerra contra los muertos, o temblar porque era muy posible que sus motivos solo era para ser el único asesino capaz de hacer temblar al pueblo con sus sangrientos actos. Aún que esa teoría comenzó a ser refutada cuando Flypit le dio la espalda.

 

Flypit: Yo admiraba a mi padre, era toda una máquina de matar, recuerdo las veces que me enseñó a matar gente, era todo un honor ser su discípulo. Pero luego llegaron esos bastardos que lo arruinaron todo, mi padre no podía acabar con ellos, apenas logró retenerlos para que los demás se salvaran.

 

Cub: …   …apenas si logro recordar algo…

 

Narrador: Flypit interrumpe a Cub alzando su mano.

 

Flypit: Conozco a alguien que puede ayudarte, acelerará el proceso de tu memoria y obtendremos lo que queremos.

 

Narrador: Entonces, el general saca a Cub de su oficina, donde los demás estaban esperando.

 

Flypit: Giggles, lleva a todos a su habitación.

 

Giggles jr.: Sí señor.

 

Narrador: En el camino, Cub y los demás observan a la gran cantidad de soldados que había en las instalaciones subterráneas.

 

Pop: No recuerdo que Town Three tuviera tantos habitantes.

 

Giggles jr.: No los tenía, son sobrevivientes de otros lugares. Las bestias encontraron la manera de interferir las comunicaciones de la milicia y atacar las ciudades aisladamente.

 

Katy: ¿Hicieron lo mismo en City Hall?

 

Giggles jr.: Esperemos que no.

 

Narrador: Luego, la coneja rosada llega a una extraña estructura que se fusionaba con el entorno, con la tierra misma, un edificio donde alojaban a los sobrevivientes de los ataques cuyos autores eran el ejército que blasfemaba contra las leyes de la vida. Dicho edificio estaba acompañado de dos estructuras más, pero estas últimas tenían un limitado acceso.

Giggles jr. les muestra su habitación, ubicada cerca de una salida que daba acceso a cualquier zona del refugio, mientras que todos se acomodaban, la mente de Cub se sumerge en un mar de dudas, mas la que predominaba era acerca de su futuro ¿A caso era inevitable que esto sucediera? ¿Es verdad que en el preciso instante en que Flippy llegó Town Three, no había fuerza divina alguna que lograra prevenir esta catástrofe? O solo era una cruel jugarreta que el dios del destino nos lanza por lo menos una vez a causa de su retorcida imaginación como creador.

 

¿?: ¿Cómo estás, viejo amigo?

 

Flypit: Emocionado, finalmente lo encontramos.

 

¿?: Eso significa que…

 

Flypit: Así es, Buddhist, el memorista está en nuestra base. Necesito de tu entrenamiento para acelerar el proceso, entre más pronto recupere su memoria, aumentaremos nuestras posibilidades de ganar la guerra.

 

Buddhist: …

 

Flypit: ¿Pasa algo?

 

Buddhist: Comienzo a preguntarme, si es correcto lo que estoy haciendo.

 

Flypit: El trato era simple, cuando la guerra llegue a su fin, no tendrás otra opción más que darme la revancha. Solo acepté este puesto para apresurar el paso…               …no me digas que me has tomado afecto.

 

Narrador: El mono se da la vuelta en dirección a la puerta y, antes de salir, pronuncia unas últimas palabras, palabras que, en vano, intentaban apelar a la bondad del general.

 

Buddhist: Cuando te digo “amigo”, dejó de ser una broma hace mucho tiempo.

 

Flypit: …

 

Narrador: ¿Funcionará? ¿A caso solo las palabras de aquel sabio mono, bastaría para tranquilizar la salvaje naturaleza de Flypit? Ni yo mismo podría decir a ciencia cierta si bastó, pues Flippy nunca logró deshacerse de su tormentoso alter-ego, y mucho menos podría decirte cómo logró el corazón de Flaky soportar tan injusto calvario. Pero si puedo decirte, que las fuerzas del cosmos proclaman sangrientamente el choque entre los titanes, un combate sin cuartel sobre el desolado campo de batalla, tan desolado como los páramos helados del noveno círculo. El silencio romperá sus barreras ante el retumbar de tambores y flautas llenas de esperanza, contra el profano cántico que borbotará de sus enfermizas bocas. Solo las estrellas de nuestro colisionante cosmos, conocen los designios que están por venir, los designios acompañados por la valentía, el honor y el terror encerrado en su alma, el terror que espera devorar con una ansiedad tan rabiosa que asquearía al más enfermo demonio del averno, del abismo negro.

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Author's Notes:

Eh aquí una malgama de nuevos personajes, unos más icónicos que otros, pero creanme, cada uno es tan importante como el otro, que disfruten la historia.

Author's Notes:

Eh aquí una malgama de nuevos personajes, unos más icónicos que otros, pero creanme, cada uno es tan importante como el otro, que disfruten la historia.

Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal.

 

Narrador: Incluso la naturaleza oculta misterios que ninguna mente consciente o inconsciente, tiene lo necesario para soportar los horrores que le espera a quienes yacen en el mundo de la materia, y aquella psique primordial es el vivo recuerdo de nuestra antigua supervivencia contra la otra raza que conspira a favor de los sombríos astros que danzan con impía impunidad.

El pueblo, desde su fundación, rodeaba a un enorme árbol, tan enorme que incluso el sentido común predicaba su muy alta edad. Pero lo dicho apenas contaba una mínima parte de su historia, ya que solo la moneda de plata que baila junto con sus aliados celestes, pudo atestiguar lo que ocurrió cuando echó sus primeras raíces. Su propósito era tan importante, que incluso se hizo un pacto con las arenas del tiempo, para que las fauces del olvido engulleran los artefactos. Por desgracia, la otra raza tiene aliados entre nosotros, espías que han invocado masacres, genocidios y magnicidios.

Sí, esos agentes del caos conocían el significado de repulsión, por ello es que su guerra fue terrible, y dejaron tantas cicatrices, que un soldado no tuvo otra opción más que dejarse llevar por su locura, un alter ego que dormía en eones ajenos a nuestra percepción del tiempo. Afortunadamente, su retorcido placer envió a esos agentes del caos a los abismos a donde pertenecen.

 

Flippy: Finalmente, todo acabó.

 

Narrador: Ojalá fuera así. Es menester que prestes atención, lector, porque desde este punto, los vientos ya no serán tan cálidos. Cuando el general Tiger hizo acto de presencia ante las fuerzas armadas del Norte, su hijo mayor, cuyo nombre no me está permitido revelar, sentía mucho odio hacia su padre, puesto que el mismo usó al hijo menor, su hermano, para un experimento muy terrible. En ese entonces, quizás por pura casualidad o por condena del destino, conoció a un señor bastante curioso. Su identidad se desconocía, nunca le vio la cara y sus ropajes eran tan simples como la vestimenta de la pelona, solo logró calcular su avanzada edad por su voz. El anciano le había llamado la atención, ya que conocía el odio del muchacho, al igual que la causa de la misma. Al final, el chico terminó conociendo artes oscuras, ciencias cuya prohibición está bien justificada por el instinto animal. Sin embargo, al aprender ciertas costumbres de su padre, el general Tiger, siguió hasta el punto en que encontró lo que buscaba. Una maldición terrible, terriblemente mala. Consiste en condenar el alma de la víctima a una eternidad entre los vivos y los muertos, soportando tormentos inenarrables…   …tras haber realizado lo necesario, su plan marchaba a la perfección, de no ser que apareció un oso de pelo verde. Cuando Flippy jugó su papel en la guerra, el hechizo obtuvo otro resultado, por lo que la maldición fue absorbida por el ancestral árbol.

 

Town Three/presente

 

Narrador: A estas alturas, no te deben sorprender los resultados que contrajeron estos hechos. Sí, hay misterios entre líneas, por lo que solo puedo decirte que al día siguiente de la huida de City Hall, Cub sentía que quizás, solo quizás, hoy descansaría de todo el enrollo en el que se metió…       …mentira, tengo ganas de verlo sufrir.

 

Cub: *Giggles dijo que hoy era mi día de suerte, aunque la verdad no sé qué tiene de especial un monje*

 

Narrador: Mientras Cub caminaba distraído en sus pensamientos, de pronto, se tropieza con alguien más.

 

¿?: Lo siento mucho, yo…

 

Cub: Descuida, fue mi culpa.

 

Narrador: Ambos se disculpaban mutuamente, mientras que recogían los papales que se habían esparcido por el choque. Y en un momento dado, las manos de estos personajes se habían juntado, y se miraron a los ojos.

 

Cub: *Esos ojos*

 

Zofia: *Esos ojos*

 

Narrador: Pensaban al unísono. Luego, la eriza de color verde limón con puntas y palmas rojas, y vestimenta militar, reacciona velozmente al recordar lo que debía hacer.

 

Zofia: Lo siento, pero debo irme.

 

Narrador: Entonces, toma todos los papeles y sale corriendo para no tardarse, tratando de borrar la timidez de su rostro. Cub solo veía cómo la hermosa doncella se alejaba rápidamente, si sus pensamientos no estuvieran ocupados en sellar su memoria con esos ojos, con ese rostro, con esa voz, quizás se hubiera percatado de la dirección a la que se dirigía.

Cuando el joven oso llega al lugar a donde le habían indicado, es decir, a la habitación de Buddhist, Cub observa lo peculiar que era el ambiente. Proyectaba tranquilidad y serenidad, un ambiente digno de un monje cuyas artes podían ayudar a Cub con su situación.

 

Cub: Disculpe ¿Usted es Buddhist?

 

Narrador: Decía mientras se dirigía a un mono que meditaba en el centro de la habitación, rodeado de cuatro objetos con adornos orientales, una esfera blanca, un cofre amarillo, un jarrón rojo y una caja negra.

 

Buddhist: Maestro Buddhist, para ti, joven mío. Por favor, siéntate…          …noto una pequeña alteración en tu energía…          …pequeña, pero poderosa…        …una alteración positiva…       …conociste a alguien…       …una joven de tu edad o por lo menos de tu aparente edad.

 

Cub: ¿Cómo lo supo?

 

Buddhist: Tu propia energía me lo dice…          …me da más razones para decir, que a pesar de que cargas al mundo en tus hombros, existe la esperanza de que encuentres la felicidad.

 

Narrador: Estas últimas palabras le hizo recordar a la eriza con la que tropezó.

 

Cub: Era una eriza de color verde limón, las puntas de sus púas eran rojas al igual que sus palmas.

 

Narrador: Esto provoca que Buddhist abriera sus ojos de impresión, claro, lo hizo lentamente, puesto que siendo un budista no podía permitirse que esa información lo alterara. Conocía muy bien esa descripción y peor aún, sabía quiénes eran sus parientes, lo cual era muy crucial que Cub supiera.

 

Buddhist: Tenía ojos cafés claro.

 

Cub: Sí ¿La conoce? Por favor, dígame quién es.

 

Buddhist: ...     …déjame pensarlo.

 

Cub: ¿Pensarlo? ¿Por qué?

 

Buddhist: …

 

Cub: *Que raro, nunca oí de un budista que fuera inseguro ¿Por qué se puso así cuando le hablé sobre ella?*

 

Cud: *Hay algo malo en ella*

 

Cub: *¿Qué?*

 

Cud: *Digo, es linda y todo eso, pero hay algo en ella que no me agrada*

 

Buddhist: Que curioso, nunca vi que alguien tuviera una buena relación con su alter ego.

 

Cud: *¿Pudo escuchar nuestra conversación? ¿Quién es este tipo? No está en el banco de recuerdos de Cub. Puede que lo que dijo Giggles sea cierto, este tipo es capaz de hacer milagros. Después de todo, si pudo enseñarle a Flypit como controlar su mente sanguinaria, es posible que nos puede enseñar a reconstruir el árbol*

 

Narrador: Mientras tanto…

 

Comandante Jick: Nuestras fuerzas están repelando al enemigo en el punto P, pero no sabemos cuánto tiempo durarán.

 

General Flypit: ¿Los bastardos tienen artillería pesada?

 

Comandante Jick: Aún no lo sabemos

 

Zofia: …

 

General Flypit: Quiero que se retiren si es el caso, no dejaré que haya tantas bajas por el punto P.

 

Comandante Jick: Sí señor.

 

General Flypit: ¿Hay algún otro ataque?

 

Comandante Kart: No señor.

 

Comandante Vescor: El punto H logró eliminar a los intrusos.

 

Comandante Hank: No hay problemas en el punto L.

 

Comandante Aragón: No señor.

 

Comandante Imelda: El punto J está tranquilo, señor.

 

Comandante Eva: No señor.

 

General Flypit: ¿Qué tal nuestras comunicaciones?

 

Zofia: …

 

General Flypit: Zofia.

 

Zofia: ¡Ah! Sí, lo siento. Continúan estando en pie, general.

 

General Flypit: ¿Qué me dicen del proyecto S.B.C.?

 

Profesor Falco: Todavía no conseguimos replicar el mismo sistema de bloqueo.

 

Narrador: Tras un largo informe sobre la situación, todos los presentes se retiran.

 

Flypit: Excepto tú, Zofia.

 

Zofia: *Demonios*

 

Narrador: Cuando la puerta se cierra, el alma de Zofia se congela y no importaba cuánto intentaba ocultar ese hecho. De todos modos, Flypit podía oler los nervios que corría por el cuerpo de Zofia. Sobraría mencionar que el desquiciado controlado, sentía un placer muy humorístico al darse cuenta, o quizás era mucho más humorístico, sino que incluso fríamente trolesco, ocultar este placer para engañar a la muchacha de tal forma que pensara que estaba haciendo un buen trabajo en ocultar su miedo.

 

Flypit: He notado que estás muy distraída ¿Pasa algo?

 

Zofia: ¿Yo? C-claro que no, n-no seas r-ridículo.

 

Flypit: Zofia.

 

Zofia: E-en serio, estoy bien.

 

Narrador: En ese entonces, Zofia se retira nerviosa y de la forma más veloz posible.

 

Flypit: *Ay Zofia, todavía no aprendes a ocultarme secretos. Eres igual de terca que ella o quizás más*

 

Narrador: En ese entonces, Zofia deja que los escalofríos corrieran por todo su cuerpo como si estuvieran en un maratón ¿Cuánto tiempo habrá pasado desde el día en que logró controlar su tartamudez? Ni ella misma podría decirlo, después de todo, tras haber vivido bajo tierra para escapar de esa neblina de aspecto venenoso, el tiempo se vuelve imperceptible.

Mientras tanto, en las afueras de aquel desierto infernal, el punto P es invadido por una oleada de disparos y explosiones. Los soldados se atrincheraban contra los demonios, desde lo alto se podía ver líneas cruzando el campo de batalla, unas balas chocaban contra otras, algunas conseguían llegar hasta el enemigo y el resto simplemente no daban en el blanco. Quizás lo peor del asunto, no era el hecho de que aquello era una encrucijada, sino que los soldados solo podían repeler a los no muertos.

 

Cabo O´Neal: *Carajo, estamos perdiendo terreno. Esos desgraciados terminarán en vencernos*

 

Soldado: Señor, perdemos hombres en el eje Sur.

 

Cabo O´Neal: Mande los refuerzos y prepare las compuertas de escape. No perderemos tantos hombres por una distracción como esta.

 

Narrador: El olor de la muerte podía olerse a pesar de portar mascaras en los rostros para estar a salvo del venenoso aire. Muy pocas balas conseguían hacerle un hoyo al mecanismo de respiración de los trajes usados por los soldados, el gas verdoso hacía que el cuerpo sufriera efectos tenebrosos a la vista. Podía hacer que a la piel se saliera bultos como si esta fuera hervida en agua, los órganos se comprimen lentamente, los pulmones se endurecen y el ritmo cardiaco se acelera. El paro cardiaco tarda en llegar, ya que la aceleración va a la misma velocidad que los efectos que sufre la piel. Los demonios eran inmunes a este gas, sin embargo, provocaba una ceguera temporal a causa de su grosor, además de que sus ojos ya no funcionan como antes. Mientras que los soldados tenían a su disposición armas con una lente similar a la de los francotiradores, solo que estos les permitían ver un espectro que los demonios expulsan, una gran invento del profesor Falco. Lamentablemente, los demonios continuaban teniendo una ventaja considerable, ya que al no ser derribados, pueden orientar la trayectoria de las balas enemigas, y no importaba si los soldados cambiaban de lugar luego de 3 disparos, los demonios alcanzaban a darle a sus oponentes.

Así de potente es la situación del ambiente, los soldados de cada punto mencionado, defendían sus zonas para que los demonios no los usaran como lugar para asaltar a sus compañeros. Mientras tanto, el proyecto S. B. C. aún seguía sin ser completado, puesto que la tecnología a usarse es muy avanzada para crear una réplica que se asemeje al aparato original. Al mismo tiempo, Cub apenas comenzaba su entrenamiento con el monje Buddhist, proceso que por cierto es bastante complicado, la mente es tan compleja, que incluso hay una brecha enorme entre los componentes químicos del cerebro y la dimensión donde se encuentra la conciencia y la inconciencia, lo lógico y lo ilógico, la razón y los instintos. Ese lugar dond

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