La doble vida del rey by MuFaSaVIVE

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 La doble vida del rey by MuFaSaVIVE
Summary:

Basado en la película de Disney "El Rey León", este fan-fic cuenta la historia de momentos que las películas no nos muestran, al parecer había más secretos de los que se sabían, Mufasa escondía una verdad incierta que de prontó recordó, y desapareció de su reinado. ¿Dónde está el rey? ¿Qué comienza a cambiar en su vida?



Categories: PELICULAS Characters: Ninguno

Generos: General

Advertencias: Lemon, Lenguaje Obsceno, Muerte de un personaje, Spoilers

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 35 Completed: No Word count: 46219 Read: 4773 Published: 13/02/2012 Updated: 17/06/2012
Summary:

Basado en la película de Disney "El Rey León", este fan-fic cuenta la historia de momentos que las películas no nos muestran, al parecer había más secretos de los que se sabían, Mufasa escondía una verdad incierta que de prontó recordó, y desapareció de su reinado. ¿Dónde está el rey? ¿Qué comienza a cambiar en su vida?



Categories: PELICULAS Characters: Ninguno

Generos: General

Advertencias: Lemon, Lenguaje Obsceno, Muerte de un personaje, Spoilers

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 35 Completed: No Word count: 46219 Read: 4773 Published: 13/02/2012 Updated: 17/06/2012
Story Notes:

Basada en la película de Disney "El Rey León", una historia que nos acerca a los pensamientos de ciertos personajes y nos relata partes perdidas en los intermedios de las escenas que ya nos brindaron las películas originales.



Hay capítulos que presentan lemon entre los animales de la película, son leones, así que son animales, advierto, si crees que es mucho para vos, dejá de leer. Todos los personajes originales de "El Rey León" pertenecen a Disney, no soy dueña de ninguno de los derechos sobre esos personajes o sobre la marca registrada de Disney.

Story Notes:

Basada en la película de Disney "El Rey León", una historia que nos acerca a los pensamientos de ciertos personajes y nos relata partes perdidas en los intermedios de las escenas que ya nos brindaron las películas originales.



Hay capítulos que presentan lemon entre los animales de la película, son leones, así que son animales, advierto, si crees que es mucho para vos, dejá de leer. Todos los personajes originales de "El Rey León" pertenecen a Disney, no soy dueña de ninguno de los derechos sobre esos personajes o sobre la marca registrada de Disney.

Introducción by MuFaSaVIVE
Author's Notes:
Espero que les guste y por favor comenten, de ahí sale la fuerza de un escritor para seguir su historia. Muchas gracias.
Author's Notes:Espero que les guste y por favor comenten, de ahí sale la fuerza de un escritor para seguir su historia. Muchas gracias.Simba observaba un insecto caminarle por su pata delantera, pero no lo atacaba, prefería observarlo por un tiempo y dejarlo creer que era seguro merodear por el cuerpo de un león, para luego sorprenderlo y matarlo, así es como tenía planeado aprender a cazar, "desde lo pequeño, a lo más grande" era la frase que solía repetir a su padre. Mufasa lo observaba de lejos, tendido, y pensaba para sus adentros, si este cachorro comprendía la vida como él mismo lo hacía, y lograba compenetrarse con cada alma en el reino, se extenderían los límites de la prosperidad que él mismo ya había alcanzado.



Un lamido húmedo en su mejilla lo sacó de su ensimismamiento.



-"Mufasa, eres extremadamente lindo cuando piensas con la vista perdida..."- Dijo Sarabi observando a su magnífico león pensar.



Mufasa la miró por un minuto... Sarabi era hermosa, aún recordaba cuando ella lo había lamido por primera vez y él muy tímidamente corrió a esconderse entre las patas de su madre, las hembras eran un misterio y lo seguían siendo a sus ojos. Era raro para Mufasa, que era un león conocedor de las leyes de la naturaleza, y nombrado sabio por muchos por su capacidad de analizarlo todo y tener control de las situaciones, sentirse débil en algo. Pero esto es lo que sucedía con su pareja, Sarabi sabía como hacerlo sentir en desequilibrio, quizá porque habían llegado a un nivel de cercanía donde ella conocía ya todos los recovecos que él tenía.



-¿Lo soy?- Preguntó Mufasa esbozando una pequeña sonrisa de costado.



Sarabi parecía aturdida con lo hermosa que podía resultar la cara de mufasa con esas muecas burlonas que solo el rey podía efectuar.



-Ay Mufasa... Años y aún sabes exactamente que decir... Solo unas palabras y el reino es tuyo, y yo también...



Mufasa agachó su cabeza y la apoyó suavemente en una de las patas de Sarabi, que comprendió al instante que el rey quería algunos mimos.



A unos pasos de allí, Simba se levantaba y atacaba por fin a su insecto, que voló instantáneamente, dejando una vez más a Simba creyendo ser un mal cazador.



Frustrado, el leoncito se acercó a sus padres.



-Papá...



Mufasa estaba tendido con sus ojos cerrados, disfrutando de los mimos de Sarabi. La voz de su hijo lo hizo abrir sus ojos.



-Dime.- Contestó con su natural grandeza.



-Ya no sé si soy yo el único que lo nota, o este lugar está empezando a volverse aburrido...



Mufasa lo observó, ese pequeño siempre ansioso de aventura, era difícil mantenerlo complacido, y él como padre debía encargarse del bienestar de su hijo... Si hay algo que Mufasa tenía, era la obligación de hacer que todos en el reino se sintieran a gusto, no pensaba quebrar su propia ley... Y menos con su propio hijo.



Simba volvió a hablar, ante la falta de respuesta de su padre...



-¡Papá! ¿Vamos a visitar algunos sectores que yo no conozca en el reino? ¡Por favor!



-¿Recuerdas aquello que sucedió cuando decidiste ir a hacer eso con Nala?- Preguntó Mufasa con un gesto severo.



Simba parecía recordar perfectamente lo que había pasado en aquel cementerio de elefantes en las afueras del reino, pues su cara denotó cierta tristeza al recordar.



-¡Por eso tú vendrás conmigo!- Dijo de repente levantando la cabeza y mostrando una gran sonrisa.



-Mufasa, me encantaría que te quedes conmigo y poder seguir mimándote como te mereces, pero creo que tu hijo te necesita.



Mufasa no tenía ganas de levantarse, y la verdad los mimos le gustaban demasiado, pero había tres motivos por los cuáles hacerlo... Su hijo lo quería, Sarabi lo quería, y su propia regla de ayudar a los otros lo impulsaba también...



-De acuerdo Simba... Vamos.- Dijo el rey, levantando lentamente su majestuoso cuerpo de león macho del piso de la cueva. Tanto Sarabi como Simba lo observaron moverse por unos momentos, lógicamente Mufasa marcaba soberanía y majestuosidad con cada paso.



El león rey y su hijo salieron de la cueva y el sol les pegó de lleno en sus caras, Simba entrecerró los ojos. Mufasa siguió caminando, guiando a su hijo.



-He observado como tratabas de cazar...- Comenzó Mufasa.- ... Así que he pensado, que te enseñaré como realmente un león debe hacerlo.



Simba lo observaba como si le acabaran de regalar diez mil gacelas frescas de postre, estaba feliz, aprendería a cazar, y de la mano de su padre, el mismísimo rey.



-La realidad Simba...- Dijo Mufasa- Es que este es trabajo de las leonas, por lo general los reyes se dedican a la organización del reino, y la toma de decisiones, pero lo cierto es que aún recuerdo mis escapadas a cazar con mi padre, cuando tenía tu edad.



Simba no dejaba de observarlo alucinado, sin perder ni una sola palabra.



Continuará...
End Notes:
Espero sus comentarios. por favor si lees, dejame un comentario, no solo un "me gusta" o "no me gusta", cada palabra será tomada en cuenta. Muchas gracias.
End Notes:Espero sus comentarios. por favor si lees, dejame un comentario, no solo un "me gusta" o "no me gusta", cada palabra será tomada en cuenta. Muchas gracias.Regresar al índiceLección de caza by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

Gracias por el comentario que me dejaron, vamos necesito un poco de incentivo, anímense a escribirme, yo les escribo la historia, ustedes denme algunos reviews así me da fuerzas para seguir!!



Muchas gracias!!!

Author's Notes:

Gracias por el comentario que me dejaron, vamos necesito un poco de incentivo, anímense a escribirme, yo les escribo la historia, ustedes denme algunos reviews así me da fuerzas para seguir!!



Muchas gracias!!!

Mufasa comenzó a caminar por la extensa sabana, seguido por su único hijo, hasta un territorio de árboles y unos cuantos lagos.



-Aquí.- Dijo el majestuoso león, agachándose y ocultando su imponente cuerpo entre los yuyos y hierbas.



Simba lo imitó sin decir ni una sola palabra, esperando obtener la mayor información de la lección que su padre le daba...



De pronto se pudieron divisar dos parejas de gacelas y un númeroso grupo de cebras que venían caminando hacia ellos para tomar un poco de agua de los lagos. Simba estaba maravillado, Mufasa lo notaba en la cara del pequeño, ya en anteriores ocasiones su hijo le había dicho que no sabía como hacer para ver a los animales del reino de cerca, ya que siempre que lo veían huían, pensando que él quería cazarlos. Mufasa dejó de observar a Simba y centró su vista en la cebra más grande del grupo, un macho alfa, el líder del grupo de cebras. Sin pensarlo dos veces empezó a caminar agazapado al piso, evitando hacer cualquier pequeño sonido; su cuerpo se movía majestuoso y coordinado entre los pastos, como una coreografía bien producida. Cuando estaba lo suficientemente cerca, aceleró el paso, sus musculos respondían a la perfección, su cuerpo hacía todo lo que él le pedía, y cuando lo necesitó pegó un salto de un metro y medio que lo ubicó justo sobre la gran cebra, que comenzó instantaneamente a sacudirse para quitarse al gran león de encima. Mufasa apretaba la mandíbula contra la parte superior del cuello de la cebra, hundiendo sus dientes en el espeso pelaje y penetrando la carne del animal, haciéndolo sangrar y producir desesperados sonidos. El rey empezó a sentir como la cebra se cansaba y perdía fuerzas, dándose por vencida. Las garras de Mufasa se aferraban a los lados del animal, hiriéndolo. Una vez que la cebra cayó tendida, Simba corrió al encuentro de su padre, que estaba aún sobre el animal, imponiendo su peso para evitar que tratara de escapar.



-¡Oh wow! ¡Papá, eres increíble!- Gritó el pequeño Simba aún conmocionado por lo visto.



Mufasa dejó de morder a la cebra, que ya estaba muerta.



-No... no... no... no lo es tanto, no lo es tanto, es solo... solo... saber calcular...- Dijo Mufasa, cansado y recuperando el aliento.



-¡Papá, eres único! ¡Quiero ser como tú! ¡Mira lo que has hecho, mirá las dimensiones de esta cosa! ¡Es enorme!- Dijo Simba mirando a lo que para él, era una bestia.



Mufasa se sintió orgulloso de haber satisfecho a su hijo con su actuación, y de paso, de haber conseguido la cena de esa noche y abundante comida para varios cachorros de la manada. Las leonas no estarían tan apresuradas por cazar y podrían descansar al menos un día. De esa manera el rey logró ayudar a varios con una sola acción, y eso le sentaba bien. Pero sus pensamientos se vieron de pronto interrumpidos cuando, al girar la cabeza para ver a Simba, vio muy a lo lejos, un árbol con una rama en forma de flecha. Era casi imposible de ver, pero Mufasa recordaría ese árbol por siempre, pues ya lo había visto antes...



Sin pensarlo siquiera, y sin poder evitarlo, los pensamientos de Mufasa lo llevaron al pasado... Muy al pasado, antes incluso de Simba, antes incluso de Sarabi... A su infancia, cuando él era tan solo un cachorrito.



Continuará...
End Notes:

Espero que les haya gustado...



Por FAVOR, anímense a comentar, eso es lo que mantiene vivo a un escritor!!



MIL GRACIAS incluso a los que solo leen!



Saludos!

End Notes:

Espero que les haya gustado...



Por FAVOR, anímense a comentar, eso es lo que mantiene vivo a un escritor!!



MIL GRACIAS incluso a los que solo leen!



Saludos!

Regresar al índiceEl flashback by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

Por favorrr!!! Necesito comentarios T.T



Hoy ya subí tres capítulos! A ver si se enganchan...

Author's Notes:

Por favorrr!!! Necesito comentarios T.T



Hoy ya subí tres capítulos! A ver si se enganchan...

Mufasa caminaba detrás de su padre, el rey Ahadi. Podía ver en el piso las grandes huellas, que no coincidían con sus pequeñas "garritas". A diferencia de Simba, Mufasa cuando era chico era educado, obediente, y respetuoso, y esto su padre lo sabía y le gustaba, porque así debía ser el comportamiento de un futuro rey.



-Padre...- Comenzó Mufasa, con una voz dudosa.- Estamos alejándonos de las tierras del reino...



-Lo sé.- Dijo Ahadi cortante.



Mufasa no comprendía lo que sucedía, pero caminaba obediente, detrás de su padre, como éste se lo ordenó. Ahadi era serio, muy serio, y sus ragos denotaban madurez.



-Estoy asustado.- Dijo Mufasa, honestamente, al ver que no reconocía el suelo, ni el lugar, ni los alrededores, pero algo le decía que su padre nunca lo llevaría a nada peligroso.



-Lo sé hijo, lo sé.- Es todo lo que Ahadi dijo, y calló.



Caminaron por un buen tiempo y era ya la noche, cuando Mufasa se dio cuenta, llevaban horas caminando.



-Padre, estoy temblando de frío.- Dijo Mufasa aterrorizado y preguntándose de qué se trataba todo eso.



-Ya casi hijo.- Dijo el rey, sin voltear a ver al mayor de sus hijos a la cara.



Mufasa iba mirando el piso y las pequeñas rocas bajo sus patas, cuando en su distracción se golpeó con el cuerpo de su padre, que había frenado delante de él. Enseguida Mufasa alzó la vista y vio un enorme manantial, agua que corría por todos lados, leones jovenes correteando, cachorros de león jugando con insectos y a pelearse entre ellos. Mufasa se quedó por un momento con la boca abierta...

Duro como una estatua, y no supo que pensar. JAMAS había visto a ninguno de esos leones, ni siquiera sabía de la existencia de otros leones aparte de los de su propio reino.



Ahadi caminó lentamente hasta donde un león macho joven se encontraba. Este león le hizo una reverencia y el rey caminó entre todos aquellos leones que vivían a muchísimas millas de el reino de Ahadi y que Mufasa jamás había visto ni siquiera una vez. Los únicos leones machos que él conocía eran Ahadi y su propio hermano Taka, el resto eran leonas. Pero en este lugar, había hembras, machos, insectos, cebras, elefantes, gacelas, todos juntos y en total armonía.



-Papá... ¿Qué es esto?- Preguntó Mufasa, confuso, aún shockeado.



-Tu reino hijo.- Contestó seriamente Ahadi.



Mufasa meditó la situación por un momento, y cuando creia estar seguro de lo que escuchó, observó a su padre de costado, tan solo siendo capaz de mirar la espesa melena oscura.



-¿No es acaso nuestro reino el que hemos dejado atrás, donde viven nuestras leonas?



-Ese, es el reino de tu hermano.



Mufasa sintió algo extraño en su corazón, no comprendía, pero de verdad no lo hacía.



-Observa ese árbol con una rama en forma de flecha hijo, ese árbol es el comienzo de tus tierras y de tu soberanía, nunca lo olvides. De aquí en más hijo tu vivirás aquí, con tus súbditos y tu manada, y tu hermano tendrá la otra pequeña manada, nunca he sido un mal padre, y siempre me he preguntado como haría para repartir el reino en dos pedazos... tener dos hijos no es fácil. Así que te he heredado la mayor parte de la manada. NADIE sabe de la existencia de este reino, yo le llamo "El reino de al lado". Es TUYO hijo, eres el rey Mufasa ahora.



Mufasa levantó la cabeza y caminó rodeando a su padre, para enfrentarlo por primera vez en su vida.



-¿Cómo pudiste?- Dijo firmemente, perdiendo todo miedo y mirando a los ojos a su padre.



Ahadi no le corrió la mirada, pero no contestó.



-¿Ya no volveré a ver a mamá? ¿Y a las leonas con las que me he criado?- Preguntó desolado, tenía ganas de llorar, pero era demasiado orgulloso para hacerlo, así que se mantuvo firme.



-No. De ahora en adelante tu hermano reinará en el otro reino, él no lo sabe aún, pero al ver que tú no vuelves, y que él es el único macho, deberá tomar el lugar.



-¿Qué pasará contigo?- Preguntó Mufasa.



-Me iré lejos, estoy débil y sufro de una enfermedad que me matará pronto, así que decidí que este sería el momento indicado para decirte esto. No traiciones a tu padre, sé que esto es difícil, pero como rey, he tenido que tomar esta difícil desición. Lo siento hijo.- Dijo el rey, y sus ojos se nublaron y debió bajar la vista.



Sin más, Ahadi comenzó a correr como un rayo. Espantado y sin idea de qué hacer, Mufasa solo lo siguió, corriendo a toda velocidad. Ahadi era grande y era veloz, sus patas lo llevaban lejos, pero Mufasa siendo solo un cachorro no podía alcanzarlo, su pecho latía desesperado y su mente le rogaba a sus patas que aguanten un poco más, y pensaba para sus adentros: "¡No dejes que lo pierda!"



Corrieron por un tiempo más, Mufasa veía a su padre cada vez más lejos, probablemente Ahadi ni siquiera sabía que su hijo lo estaba siguiendo. Mufasa jamás pensó en detenerse, inclusive cuando sus patas empezaban a sangrar por las rocas debajo de ellas. Corrió y corrió hasta que a lo lejos su padre era solo una sombra, y no se detuvo. Horas después, cuando ya no podía ver nada de su padre, Mufasa aún seguía corriendo, pero tropezó con una rama y voló por el aire y comenzó a rodar por un acantilado, a mitad del recorrido se golpeó con una gran roca y perdió el conocimiento.



Al otro día Mufasa se levantó, estaba tendido en medio del desierto, pero vio elefantes a lo lejos y corrió hacia ellos, cuando se dio cuenta estaba en su reino. Su madre se acercaba a él junto con su hermano Taka, Mufasa les sonrió y dejó que su madre lo lamiera, no recordaba absolutamente nada de lo que había sucedido.



Continuará...
End Notes:

Los espero, si estuviste leyendo y querés decirme algo, por favor no te lo guardes, lo apreciaría mucho!

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Los espero, si estuviste leyendo y querés decirme algo, por favor no te lo guardes, lo apreciaría mucho!

Regresar al índiceConfusión by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

POR FAVORRRR COMENTEN!

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POR FAVORRRR COMENTEN!

Mufasa pestañeó y con los ojos nublados vio como una garra de leoncito se agitaba frente a sus ojos.



-¡Papá! ¿Estas ahí?- Decía Simba viendo la mirada ida de su padre.



Mufasa lo miró, pestañeó de nuevo, y una tercera vez, para comprobar que estaba vivo, que estaba en la realidad, y que acababa de recordar algo que no había recordado en todos estos años.



"El reino de al lado" se repitió en su cabeza.



-¡PAPA!- Insistió Simba, esta vez apretando levemente las mejillas de la cara de su padre con sus dos patitas.



-Sí, estoy bien.- Respondió Mufasa, aún aturdido. Lentamente se levantó, y junto con la ayuda de su hijo empezaron a arrastrar a la cebra que cazaron hacia donde se encontraba la manada de leonas y cachorros. En el camino, la figura de su hermano "Scar" apareció ante ellos.



-Vaya, vaya... ¿Pero qué tenemos aquí?- Preguntó el oscuro león, olfateando la presa que Mufasa y Simba habían cazado. Mufasa puso cara de disgusto.



-Apártate Scar, estamos llevando algo pesado.- Dijo el rey con autoridad. Pero Mufasa sabía bien qué tan impertinente su hermano podía ser.



-Oh Mufasa, por favor, ya sabes como son las cosas, el rey león, o sea tú mi querido hermano, es quien debe encargarse de su manada, y por si no lo notaste...- Dijo Scar, acercándose al oído de su hermano.- ... Soy parte de la manada... Así que, es tú responsabilidad mantenerme.- Terminó de decirlo y tomó la cebra de una de las patas para llevársela. Simba reía.



-Tío, estás un poco loco.



Mufasa observó a Scar, no lo enfrentaría, no delante de Simba, y probablemente ese es el motivo por el cual Scar había hecho eso frente a Simba, porque sabía muy bien que se saldría con la suya y que Mufasa jamás mostraría una señal de agresión al tío de Simba delante del cachorro.



Mufasa y Simba siguieron caminando hasta la gran roca y Simba corrió a contarle a Nala lo sucedido aquella tarde con su padre, el rey león. Mientras, Mufasa entró en la cueva donde Sarabi dormía y se tendió junto a ella, pegando su gran cuerpo al de su compañera. Instantaneamente Sarabi lamió su oreja.



-¿Cómo les ha ido?- preguntó ella, sonriendo, pues su Mufasa había vuelto.



-De maravilla.- Mintió Mufasa.



Sarabi lo miró, él yacía con los ojos cerrados a su lado.



-¿Está acaso el rey ocultando algo?



-Sarabi...- Dijo Mufasa levantando la cabeza y mirándola fijo.- ... ¿Me concederías la oportunidad de dejar la manada por dos noches y volver al amanecer del tercer día sin hacerme ningún tipo de pregunta si te lo pidiera?



Mufasa analizó los gestos de Sarabi, ella estaba confusa y eso era de esperarse. Mufasa no era de ocultar cosas, mucho menos a ella, y las dudas que se veían en su mirada no eran propias del rey.



-¿Qué te altera amor?- Preguntó ella dulcemente, peinando con sus uñas la melena del rey.



Mufasa no contestó, apoyó la cabeza en el suelo, pensativo.



-Necesito, debo, sacarme una duda, algo que vino a mí, y no sé si lo pensé, si lo soñé o si lo recordé y es real. Parece tan real, pero tan ficticio al mismo tiempo. Creo que si no lo veo por mí mismo no lo creeré, o enloqueceré.



Mufasa esperó alguna respuesta, y ésta no tardó en llegar.



-Te lo confío todo Mufasa, eres un león digno de confianza y respeto, lo que tengas que hacer, hazlo, yo siempre te acompañaré en tus decisiones.

Mufasa cerró sus ojos y rápidamente se durmió, había sido un día extenuante.



Continuará...
End Notes:

Un comentarito de guía?

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Un comentarito de guía?

Regresar al índiceLa travesía by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

Recién me levanto... Me bañé y acá les subo el 5to capítulo...



Ahora en un ratito me tengo que ir a la oficina... Qué triste...



Bueno no importa porque los tengo uds por suerte que aunque el numerito de leídas crezca despacio, tengo fé de que van a ser muchitos más con el tiempo!!

Author's Notes:

Recién me levanto... Me bañé y acá les subo el 5to capítulo...



Ahora en un ratito me tengo que ir a la oficina... Qué triste...



Bueno no importa porque los tengo uds por suerte que aunque el numerito de leídas crezca despacio, tengo fé de que van a ser muchitos más con el tiempo!!

Mufasa se había levantado muy temprano aquella mañana, apenas el sol mostraba sus primeros rayos. Sus patas temblaban por algún extraño motivo; quizá por la sensación de saber que estaba por encontrar algo raro, algo de su pasado, algo de su padre... Algo de su... REINO. Escuchar esta palabra en su propia mente lo hizo sentirse extraño y sacudir la cabeza. Lo repitió para sí mismo una vez más: "Reino"... "El reino de Mufasa", y una vez más se corrigió... "El VERDADERO reino de Mufasa"... Lo cual lo hizo meditar un momento... ¿Estaría entonces fundamentada la ira de Scar? ¿Pertenecía ESTE reino en realidad al malvado de su hermano? O lo que era peor... ¿Era él mismo, Mufasa, un intruso en un reinado que no le pertenecía? ¿Estaba robándole el reino heredado por Ahadi a su propio hermano? ¿Estaba DESHONRANDO a la familia? La palabra deshonra lo hizo pegar otro sacudón. Mufasa era un león de palabra y de ley, jamás se atrevería a robar el reino de otro, o de tomar un lugar que no era suyo. La sola idea de haber estado todos estos años gobernando en el lugar equivocado y manteniendo al verdadero rey Scar a un lado, lo hacía sentirse radicalmente culpable, sucio, mentiroso. Es por eso que quería, que NECESITABA comprobar, saber, conocer la VERDAD. Lo necesitaba desesperadamente, y eso le dio las últimas fuerzas determinantes para encarar el viaje a la verdad... Y... Para qué negarlo, Mufasa tenía miedo.



Su primer paso fue lento, observando el piso, sintiendo su pata firme en el suelo, el segundo fue mirar atrás... Su manada, sus leonas... ¿Sus? Pensar lo estaba desquiciando, ya no se sentía dueño de sus cosas, o de las de alguien más. Se sentía miserable y solo, un bandido. Cansado de pensar se echó a correr, lo más rápido que pudo, el viento en su melena lo hacía sentirse mejor, y el movimiento de sus patas fuertes lo hacía sentir joven y vital.



El rey corrió, corrió y llegó hasta donde el día anterior había cazado aquella gran cebra con su hijo. Desde ahí miró a su alrededor hasta que vio aquel árbol, aquél árbol que había cambiado su vida. Una gran rama se elevaba extrañamente hacia el cielo, con una forma de flecha muy reconocible, incluso a la distancia. El león caminó unos pasos en dirección al árbol, que se encontraba demasiado lejos, muchos kilómetros lo separaban del extraño árbol, él estaba dudoso, pero debía, debía seguir, así que sin dudarlo más comenzó un lento trote que se convirtió rápidamente en una ráfaga de velocidad.



El árbol se acercaba y con él las dudas en la mente del león rey, con cada paso Mufasa sentía más presión en el pecho y tan lleno de sensaciones estaba que no se dio cuenta que tan cerca estaba hasta que se encontraba al lado del árbol, un árbol enorme, muy parecido a aquel en el que Rafiki solía columpiarse en su reino... O lo que él creía que era su reino.



Mufasa analizó el árbol detenidamente, cada detalle, sin dudas lo había visto antes. El olor de las hojas al moverse con el viento le dio una sensación de infancia, y tuvo que cerrar los ojos por un minuto para recuperarse de una conmoción que empezaba a afectarlo.



En cuanto abrió los ojos se quedó sin aire, a unos pasos de él, una cachorra de león lo miraba intrigada.



-¿Mufasa, señor?- Dijo con una voz infantil.



Mufasa la miró atontado, como si una decena de mandriles lo hubieran apedreado.



-¿Ehh?- Dijo, sin tener idea de lo que pasaba.



-¡Rey Mufasa! ¡Rey Mufasa! Oh, ¡Tiene que venir, tiene que ver a mi padre!



Mufasa sentía una campanita en el cerebro que lo volvía loco, junto con unos ruidos extraños que se juntaban con la voz de la pequeña, el rey se empezó a sentir mareado, demasiada información junta.



-¡Mufasa!- Exclamó un enorme león de melena oscura, Mufasa se lo quedó mirando atónito, él ya lo había visto antes.- Oh Dios mío, Mufasa, te conocí cuando eras solo un pequeño, tu padre te trajo hasta nuestro reino, mi nombre es Renu.



Mufasa lo miraba fijo, Renu parecía alguna clase de león de circo, ya la primera vez que lo había visto cuando era pequeño y Renu era un adolescente lo había pensado, pero ahora estaba confirmado. El pelaje oscuro caía desordenado sobre sus hombros y un mechón de flequillo le cubría el ojo izquierdo, apenas sería unos años más adulto que él mismo, llevaba un arito en una oreja, con un extraño símbolo.



Renu invitó a Mufasa a conocer el lugar, era enorme. A un costado, un grupo de leonas adolescentes lo miraban y susurraban:



-¿Es el rey Mufasa?



-Oh, es muy bonito, diría que está soltero...- Contestó una segunda, sonriente y sin sacarle los ojos de encima al imponente león.



-Tú siempre tan loca... Ese león es inalcanzable para cualquiera de nosotras, los reyes no hablan con súbditas cazadoras, él ocupa un lugar, y nosotras otro.- Corrigió una tercera leona, de pelaje oscuro.



-Eso lo veremos.- Agregó de nuevo la interesada.



Continuará...
End Notes:

Lo leíste y te gustó? No te gustó? Contame qué pensás de esta historia, dejá tu comentario.

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Lo leíste y te gustó? No te gustó? Contame qué pensás de esta historia, dejá tu comentario.

Regresar al índiceMaldita conciencia by MuFaSaVIVE
Author's Notes:
Buenaaas! Bueno hoy ya les dejo el sexto capítulo antesde encarar mi vuelta a casa :)



En este capi Mufasa conoce a una leona, veremos que pasa...



Espero que les guste!



A leer!
Author's Notes:Buenaaas! Bueno hoy ya les dejo el sexto capítulo antesde encarar mi vuelta a casa :)



En este capi Mufasa conoce a una leona, veremos que pasa...



Espero que les guste!



A leer!Llevaba en el lugar al menos una hora y aún así, Mufasa seguía creyendo que era irreal e imposible. Todos los leones e incluso otros animales se acercaban a darle regalos en forma de comida o alabanzas, los cachorritos lo miraban encantados y susurraban entre ellos, Mufasa escuchaba que tanto chicos, adolescentes y adultos hablaban en secreto y se escuchaba la palabra "rey" entre sus murmullos. El rey león observó a Renu, que lo miraba sonriente.



-¿Se quedará, su majestad?- Preguntó Renu sacudiendo su cabeza, haciendo que el mechón que cubría su ojo izquierdo se moviera.



Mufasa lo miró, la verdad es que no podía quedarse, fuera o no ese su reino, había gente que lo necesitaba, su Sarabi, su Simba, sus leonas, sus animales, su reino. Pero, ¿Acaso no era este su reino? ¿Acaso no eran estas sus leonas? Y ahora también había machos, por lo cual esos serían también sus leones. ¿No eran entonces las otras leonas, las leonas de su hermano? Mufasa meditaba qué debía hacer. ¿Debía renunciar a su trono en este lugar y volver al lugar que ya ocupaba? ¿O debía acaso renunciar al trono que ya tenía y quedarse aquí? ¿Debía traer a su familiar con él? ¿Debía preguntarles a Zazú y Rafiki qué querían hacer, si quedarse o venir? ¿Debía acaso, decirle a alguien acerca de esto? NO. Esa fue la respuesta clave, no tenía por qué decirle a nadie. La realidad es que este nuevo lugar necesitaba un rey, y por herencia Mufasa ERA ese rey. Mufasa era incapaz de huír de sus responsabilidades, ¿Pero podría él manejar DOS reinos? ¿Podría él mantener el secreto para sí mismo y venir de vez en cuando a este lugar? Claro que podía, podía porque era un buen león, y no sería capaz de herir a su familia haciéndola venir a un nuevo lugar que no conocen, alejarlos de las leonas con las que se criaron, separar a Simba de Nala, a Sarabi de Sarafina, NO, no podía hacer eso. Así que Mufasa decidió no decir nada, y el único perjudicado sería quizá Scar, quien fue apartado de su lugar como rey durante años, pero era víctima de algo que no conocía, pues Scar no sabía que el reino era en verdad SUYO. Y Mufasa se consideraba a él mismo una víctima también, él no era culpable de que su padre huyera, no era culpable de ser un niño asustado que decidió perseguirlo en un acto de desesperación y caer y golpearse, y olvidar... Olvidar por siempre que alguna vez había sido nombrado rey por su propio padre, frente a su verdadero propio reino, y que su padre le había dado la responsabilidad de quedarse ahí y por ende Scar se habría quedado en el otro reino, al no haber machos sucesores habría tomado el trono, y las cosas habrían sido como en verdad tenían que ser. Mufasa jamás habría sido padre de Simba y probablemente no habría elegido a Sarabi como pareja, pues ella no habría estado en este reino.



Mufasa pensaba la infinidad de posibilidades que se abrían en su mente.



-No permanentemente.- Contestó finalmente.



-¿Puedo preguntar por qué señor?- Dijo Renu.



Mufasa no podía decirles que tenía otro reino, no quería ni imaginar que pasaría si los reinos se juntaran, la verdad es que fue un misterio para ambos reinos la existencia del otro, Mufasa y su padre eran los únicos que lo sabían, y al morir Ahadi solo Mufasa debía cargar con ese secreto, un secreto que había olvidado por años, y que ahora vino a él, trayendo demasiados problemas.



-No puedo contestar eso ahora.- Mufasa no era capaz de mentir, así que solo decidió no contestar.



Renu se retiró satisfecho sabiendo al menos que su rey estaba allí y que volvería eventualmente. Mufasa caminó observando a su "nueva" manada. Por allí correteaba la leoncita que lo había encontrado aquella tarde. Una leona joven, esbelta y muy hermosa se cruzó en su camino e hizo una reverencia.



-Su... su... su... ma... majes... majestad.- Dijo con la voz temblorosa la leona.



Mufasa la miró, ella lo miraba cautivante, como si tratara de seducirlo.



-Dime.- Dijo él cortante.



-Es un... Es un... Ay disculpe, es que estoy tan nerviosa. Usted es un león imponente, estoy... encantada de conocerlo su majestad.- Pudo decir al fin la hermosa joven.



Mufasa la miró de soslayo.



-El placer es mío.- Respondió firme.



La leona no podía quitarle los ojos de encima, el rey era demasiado perfecto, imponente, cautivante. Mufasa lo notó y habló.



-¿Hay algo más que necesites?



La leona negó con la cabeza y salió corriendo ante los nervios que la dominaban.



Continuará...

End Notes:
Déjenme unos comentaritos! Sí?



Dale dale!



Nos vemos!
End Notes:Déjenme unos comentaritos! Sí?



Dale dale!



Nos vemos!Regresar al índice¿Y ella quién es? by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

¡Mil gracias por todos sus comentarios! La verdad me hicieron sentir muy bien y estoy muy contenta de que les haya gustado la historia, bueno ahora se empieza a armar un poco todo...



Espero que les guste este capítulo, vienen momentos de confusiones para el rey león. :)



Saludines, a leer! Korean Beauty - 👸 💋 Descubre todo sobre el ritual de belleza coreana y los mejores productos de cosmetica coreana del mercado Korean Beauty

Author's Notes:

¡Mil gracias por todos sus comentarios! La verdad me hicieron sentir muy bien y estoy muy contenta de que les haya gustado la historia, bueno ahora se empieza a armar un poco todo...



Espero que les guste este capítulo, vienen momentos de confusiones para el rey león. :)



Saludines, a leer!

Mufasa se la pasó el día hablando con los distintos miembros de la manada que encontraba, la mayoría solo lo miraba sin expresar nada, muchos tartamudeaban y otros huían despavoridos al ver al rey cara a cara. Mufasa era imponente y era importante, las reacciones de admiración ya las había percibido con su vieja manada pero esta nueva manada triplicaba o quizá cuadriplicaba en número a la otra. Había todo tipo de leones, cachorritos, jovenes, adultos, ancianos, hembras y machos y de todos los colores, mientras que en su otra manada predominaban las hembras de pelaje claro, solo había tres machos, el propio mufasa, Simba y Scar, y éste último era el único león de pelaje oscuro. Aquí había aproximadamente igual cantidad de hembras y machos, y eran decenas, quizá cientos de leones; a donde sea que Mufasa miraba, los veía, lejos, cerca, sobre árboles, en cuevas, durmiendo, corriendo, cazando, era un asunto multitudinario. Al haber muchos más machos, había también mucha más reproducción y muchos más nacimientos de cachorros, y al haber más leonas y más cacería, sobraba la comida y nadie debía quedarse sin comer por escasez de alimento, como algunas veces había sucedido en su otra manada. La verdad es que daba gusto la armonía, obediencia y respeto con la que se manejaban allí, Mufasa se sentía admirado y no podía negarlo, le gustaba demasiado todo aquello.



Estaba anocheciendo y Mufasa se tiró sobre una hoja de palmera dentro de la cueva real a la que Renu lo guió. La cachorrita de Renu, que era la primera leona que había visto de esta manada, corría alegre alrededor de su padre mientras éste arrastraba una gacela muerta hacia Mufasa.



-La cazaron las leonas especialmente para su rey.- Dijo Renu sonriendo, orgulloso de ser nombrado vocero real por parte de Mufasa, ya que era el único león al que reconocía de entre todos, bueno, a él y a su hijita.



-Gracias Renu, no debieron molestarse.- Contestó Mufasa muy cortés.- La verdad es que el comportamiento de tu manada es increíble Renu.- Agregó.



Renu lo miró boquiabierto.



-¿Mi... Manada? Jajaja, señor, esta es SU manada... ¿Tengo cara de rey? Jajaja.- Reía Renu sin entender nada.



Mufasa lo miró y se corrigió.



-Sí, lo siento, mi manada, aún no me acostumbro, ha pasado mucho tiempo.- Dijo.



Renu hizo una reverencia y su hija lo imitó, ambos se retiraron y Mufasa se quedó mirando las estrellas mientras mordía con fuerza un trozo del costado de la gacela. Podía sentir el sabor de la carne fresca en su paladar, la gacela había sido recién cazada. Iba por el tercer bocado cuando la bella leona con la que se había cruzado anteriormente apareció en escena e hizo una reverencia.



-Su... Majestad.- Dijo.



Mufasa la miró.



-¿En qué puedo ayudarte?



La leona dio un par de pasos y se quedó parada frente al rey, que estaba recostado cómodamente con el cuerpo de la gacela frente a él.



-¿Usted... Se quedará?



Mufasa negó levemente con la cabeza.



-Mira... En este momento tengo unos asuntos de importancia, supongo que mañana emprenderé mi viaje de regreso a donde debo ir y luego veré cuando puedo volver. Pero lo cierto es que no deberías estar aquí, cualquier cosa que necesite comunicar, lo haré por medio de mi vocero, Renu.



La leona lo miró, no parecía conforme.



-¿Tiene pareja?



Mufasa arqueó una ceja, pero no contestó. La leona aguardó unos minutos y volvió a hablar.



-No creí que sería tan... tan...- Tartamudeó.



-¿Tan qué?- Preguntó Mufasa, perdiendo un poco la paciencia que lo caracterizaba y elevando la voz, realmente no estaba acostumbrado a leonas adolescentes irrumpiendo en su cueva en la hora de la comida. Nunca nadie habría entrado en su cueva en su otro reino, a excepción de Simba, Sarabi, Zazú o Rafiki, gente de absoluta confianza por supuesto.



-Nada.- Dijo la leona asustada, y echó a correr.



Mufasa la miró irse y continuó comiendo, no quería ni saber de qué se trataba.



A unos cuantos metros de allí, en otra cueva, la leona que había irrumpido en la cueva del rey, apareció frente a otras dos leonas, que habían estado conversando con ella el día que Mufasa había llegado al reino.



-¿Y Triki? ¿Qué pasó?- Preguntó una leona color oscuro, que estaba lamiendo a una cachorrita recién nacida.



-Sí sí, eso, ¿Qué pasó?- Preguntó una segunda, más clara, con un mechón de flequillo cayendo subre su frente, algo un tanto raro en las hembras, que no solían tener muchos mechones largos.

Triki caminaba nerviosa en círculos y las leonas la miraban expectantes.



-Es hermoso, es hermoso, no puedo dejar de pensarlo.- Dijo, sin dejar de mirar el piso.



-Entonces, ¿Has hablado con él?- Preguntó la madre de la pequeñita que ahora jugaba con una pequeña ramita.



-Sí, hablé con él, en realidad tenía ganas de sentarme junto a él y mimarlo un poco, pero cómo reaccionaría, es un macho adulto, y no solo eso, es mi rey, es nuestro rey, y es tan serio y formal, y no tengo la menor idea de si ya escogió a una hembra para él, no lo veo acompañado de nadie, pero no quiso decirme nada.



Las leonas la miraron. Esta vez fue la más clara la que habló, agitando su flequillo.



-Mira, no te ilusiones mucho, ese león es inalcanzable, tienes muchos a tu alrededor y más de uno te quiere, pero JUSTO ESE que tú quieres, no creo que puedas tenerlo, como tú dijiste bien, tu eres una hembra joven, él es un macho adulto y es tu rey, buscará una leona con experiencia y una leona que sea buena cazadora.



Triki la miró enojada.



-Ustedes hablan porque se conforman con sus parejas, tú -Dijo, señalando a la madre de la bebita.- Tienes a Tore, que ya te ha dado una cachorra, y tú -Dijo, señalando a la otra leona, de flequillo.- Estás empezando a conocer a Dalfo. Pero esos dos son solo dos jovenes con poca melena y con poca experiencia y con poco recorrido; yo muchachas, aspiro a mucho más, muchísimo más, a lo más alto de todo. Yo QUIERO a Mufasa.



Continuará...

End Notes:

Dejen todo lo que se les ocurra, comentarios, saludos, lo que quieran, contesto todos los mensajitos!

 

Hasta mañana!

End Notes:

Dejen todo lo que se les ocurra, comentarios, saludos, lo que quieran, contesto todos los mensajitos!

 

Hasta mañana!

Regresar al índice¡Descaro! by MuFaSaVIVE
Author's Notes:
Hola amigos! He vuelto y con un nuevo capítulo en manos!



Algo comienza a pasar con alguien en este capítulo, nada muy loco pero son los comienzos de algunas cosas que pasarán luego... :D



Ojalá les guste, quizá hoy esté subiendo otro más en un rato :)



Todo depende de las lecturas y los comentarios de ustedes!



A leer!
Author's Notes:Hola amigos! He vuelto y con un nuevo capítulo en manos!



Algo comienza a pasar con alguien en este capítulo, nada muy loco pero son los comienzos de algunas cosas que pasarán luego... :D



Ojalá les guste, quizá hoy esté subiendo otro más en un rato :)



Todo depende de las lecturas y los comentarios de ustedes!



A leer!Amanecía en la sabana y Triki se metía a hurtadillas en la cueva del rey, la leona prácticamente no había dormido y lo único en lo que podía pensar es en el león que le gustaba, nada más y nada menos que su rey, Mufasa. Caminó muy lentamente hacia donde el rey se hallaba, completamente dormido, con una pata sobre su propia cara, cubriendo parte del hocico y de la mejilla. Triki solo lo observó de cerca, era perfecto, la forma de su cara era perfecta, imponía respeto y lo hacía verse como un real soberano, su melena, que caía muy prolija sobre su frente y cuello, se veía siempre resplandeciente y de ese color rojizo que tanto le gustaba a la leona. Muy lentamente, Triki movió con su pata la pata de Mufasa que cubría parte de su rostro, así pudo ver perfectamente la cara del rey.



Mufasa emitió un bufido y se movió, pero no se despertó. Triki, temblando, acercó su cara aún más a la del rey y lo miró intensamente, los deseos de besar su mejilla eran terribles, pero eso de seguro lo despertaría, y Triki tenía terror de como podría reaccionar el rey de verla ahí cuando él mismo le había dicho que ella no debería estar allí, y mucho más cómo reaccionaría de ver que lo estaba besando. la realidad es que Triki estaba desesperada por ser la hembra que Mufasa escogiera entre todas para ser su pareja, y ella se sentía lo suficientemente bonita y atrayente como para conseguirlo, más allá de que sus amigas le tiraran el ánimo y las esperanzas abajo.



Cuando dejó de pensar un poco, Triki se dio cuenta no solo de que estaba demasiado cerca de Mufasa, tanto que podía oler el dulce aroma de las hojas de los árboles que el rey había rozado con su melena al caminar y recorrer el reino, pues ella se había acercado mucho a él mientras pensaba sin darse cuenta, sino que también pudo ver con terror los ojos rojos del rey abiertos, clavados en los ojos miel de ella. Un terrible temblor frío le recorrió la espina, y sin poder contener el impulso que la invadió, cerró lo ojos y se acercó para lamer lentamente la mejilla del rey repetidas veces.



Mufasa tenía la vista perdida, no se movía ni un centímetro del lugar en el que estaba, y su cerebro se había desactivado momentáneamente. Todo lo que podía sentir eran los besos de aquella leona de la cuál no conocía ni siquiera el nombre, que recorrían su mejilla y parte de su melena. En medio del aturdimiento, todo lo que el rey pudo hacer es un pequeño sonido que le

dio a entender a Triki que le gustaban sus besos.



Pasaron unos minutos y Triki abrió los ojos y se dio cuenta de lo que había hecho. Con una verguenza repentina que la invadió y tiñó sus mejillas de rosa, huyó de la cueva lo más rápido que pudo, como una lanza que atraviesa el bosque. Mufasa se quedó allí, inmóvil, envuelto en una maraña de sensaciones, sin saber si correr, gritar, pedir ayuda, o enterrar la cabeza bajo la tierra como un ñandú. Todo lo que sentía era su pelaje húmedo en su mejilla derecha y parte de su melena, la piel bajo el pelaje de su cara latía ante la inesperada sensación, y su corazón se agitaba en su pecho. Estaba simplemente anulado. No había lugar para ideas, solo para sensaciones, estaba experimentando una sensación que lo alucinaba y aterraba al mismo tiempo, y cuando por fin empezó a hilar algunos finos pensamientos, solo dos palabras lo asaltaron, dos palabras que por una fracción de tiempo olvidó completamente, pero que eran la parte más fundamental de su vida: "Simba" y "Sarabi".



Algo de media hora después del episodio, Mufasa se preparaba para dejar el reino, se movía agresivamente por la cueva, estaba furioso, no solo con aquella leona, sino también consigo mismo. No podía comprender como él había podido verse comprometido en una cosa así, él, el rey Mufasa, el león más equilibrado y maduro de todos, el soberano, el ejemplo, pareja y padre.



¿Qué dirían en su manada si lo supieran? El rey se fue, dejó sus responsabilidades, su pareja y su hijo, para cambiar de reino y verse afectado por una joven leona inmadura. Le molestaba, le molestaba a rabiar, no lo toleraba, no se toleraba a sí mismo, ni lo que había hecho, "¡Esa leona es una tonta!" Pensaba para sus adentros, "Y yo lo soy aún más que ella", se dijo a sí mismo, pues ella era tonta, joven, inmadura e inexperta, pero él no tenía excusas, él era el REY LEON, el era el soberano de la sabana, de este reino y del otro, él impartía justicia entre todos, él NO PODIA, y se lo volvió a repetir NO PODIA hacer lo que hizo.



Mufasa apoyó la frente contra la pared de la cueva, por ahora no diría nada de esto, de TODO esto que venía ocurriendo, estos últimos dos días habían sido una locura. Sería mejor que esta manada no supiera de la otra y viceversa. El sería el único que sabría, las consecuencias eran demoledoras y Mufasa, a pesar de ser centrado como él solo era capaz de ser, no se sentía capaz mentalmente de enfrentar una situación así, hacía mucho no sentía tanto miedo, dudas y vergüenza como desde el día en que, temblando, dejó su antiguo reino. El rey tomó aire una vez más y abandonó la cueva; Triki lo miró de lejos, pero Mufasa no volteó a ver a nadie, se fue sin más, sin decir ni una sola palabra, con la frente en alto y el corazón acelerado, pero por suerte para él, lo único que todos podían ver era la frente en alto, nadie sabía ni JAMAS sabría, lo vulnerable que se sentía el rey en ese momento.



Continuará...
End Notes:
Me voy yendo!



Espero les haya gustado, voy a seguir escribiendo, que tengo dos historias que actualizar hoy =)



Saludines!
End Notes:Me voy yendo!



Espero les haya gustado, voy a seguir escribiendo, que tengo dos historias que actualizar hoy =)



Saludines!Regresar al índiceEsa batalla interna by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

Ay sí sí terminé otro ^^



Bueno mil gracias a los valientes que se animaron a escribir, algunos amigos me dicen que lo de los animales es medio tabu y que es posible que por eso nadie quiera comentar... Yo no sé si es eso o no pero pueden comentar tranquilos que acepto sugerencias y comentarios.



Muchas gracias por leer!

 

Ahi va!

Author's Notes:

Ay sí sí terminé otro ^^



Bueno mil gracias a los valientes que se animaron a escribir, algunos amigos me dicen que lo de los animales es medio tabu y que es posible que por eso nadie quiera comentar... Yo no sé si es eso o no pero pueden comentar tranquilos que acepto sugerencias y comentarios.



Muchas gracias por leer!

 

Ahi va!

El rey había emprendido el regreso a "casa", corriendo lo más veloz que podía, se dejó llevar por la angustia que lo llenaba. Simba... Cómo había podido abandonarlo por tanto tiempo sin decirle nada y pidiéndole incluso a Sarabi que no diga nada a nadie, para irse a hacerse el rey a un lugar que ni conocía... Mufasa sacudió la cabeza, se sentía estúpido y engreído por las cosas que había hecho, pero era hora de arreglar el error, de volver a su hogar, de reunirse con su familia. Echaba demasiado de menos a su hijo, su voz, sus tonterías, su risita tonta, en fin, todas esas cosas que hacían a Simba un cachorrito tan simpático y querible. Habían sido casi tres días en aquel desconocido sitio, quizá Sarabi estuviera preocupada, eso el rey no lo sabía, pero sabía con certeza que ella le confiaría la vida.



Minutos pasaron, horas, más de lo imaginado, ¿Por qué era el viaje tan largo, si cuando estaba yendo no le pareció ni la mitad de largo de lo que le parecía ahora? "Quizá... -Pensó.- ... Es porque estaba ansioso por llegar allá y saber si todo lo que recordé era cierto, yo quería saber la verdad, lo necesitaba, y eso sumado al temblor en mis patas y el dolor en mi cabeza, me hizo perder el control del tiempo." Era una posible teoría, había varias otras, quizá había tomado un camino diferente, o quizá estaba perdido. Esa última fue descartada cuando vio aquel árbol, el árbol que varios días atrás había vuelto a un rey maduro y seguro, en un león asustado y dudoso. Era difícil discernir entre lo que era CORRECTO y lo que él en verdad QUERIA. "Un momento..." -Se dijo a sí mismo. El rey no dejaba de correr pero sus pensamientos iban más rápido que sus patas. ¿Quería él algo? ¿Por qué había venido esa frase a su cabeza? ¿Qué es lo que quería? Y si quería algo, ¿Cómo sabía que ese algo era lo incorrecto? Y esa leona... Mufasa se enojó consigo mismo y corrió más rápido. Estaba pensando en ella... ¿¡Por qué!? Se gritó en sus pensamientos. ¿Por qué tenía que ser tan tonto? "Vamos Mufasa, ¿¡Un par de besos y ya te tiene acorralado!?" Se preguntó a sí mismo, a los gritos, y en su cabeza veía los ojos color miel de aquella joven leona que unas horas atrás se llevaba con ella la seguridad propia del rey. Mufasa se sentía un cachorro dando sus primeros pasos, se sentía débil, afectado, casi inválido. Su cabeza formulaba preguntas, teorías, ideas, pero en medio de todas ellas aparecía la cara de ella... "Ella". Mufasa gruñó en voz alta, frenó en seco y gritó en medio de la nada.



-¡LA UNICA "ELLA" ES SARABI! ¿¡Me has oído!?- Miró al suelo, y un par de segundos después volvió a sentirse tonto. Estaba gritándole al cielo, a la tierra, a la naturaleza, a su padre, a la leona, a sí mismo y a todos al mismo tiempo. Necesitaba reafirmarse, pero con dolor y sintiendo como una puñalada, el rey se dio cuenta de que no podía, esta vez NO PODIA, su seguridad lo había abandonado, ya no podía afirmar que sabía lo que hacía, porque no tenía la menor idea. Se tendió en el piso, dejándose caer con brutalidad, sus fuerzas lo dejaron y sus patas ya no respondieron. El rey estaba llorando.



Pasó casi un cuarto día completo hasta que Sarabi, demasiado asustada, pudo divisar la silueta de su Mufasa a lo lejos, y alocada corrió a su encuentro. Se sorprendió al verlo llegar, parecía transtornado, estaba despeinado, cosa muy rara en él, sus patas estaban sucias, cubiertas de una fina capa de tierra, se veia cansado, pero además, había un extraño fuego en su mirada, algo que Sarabi nunca había visto.



El rey se acercó y se paró frente a ella. Sarabi notó las ojeras y la cara de Mufasa estaba en general cambiada, se veía más joven pero como si no hubiera dormido en mucho tiempo. No sabía muy bien qué era lo que había en sus ojos... ¿Enojo? ¿Ira? ¿Duda? No era algo bueno.



Mufasa se veía destruído y Sarabi sentía que necesitaba ayudarlo, y Mufasa no tuvo que decir una palabra, porque una mirada lo fue todo, el rey se dejó caer en el piso, en los límites de la sabana que pertenecía a un reino que ahora él sabía muy bien que no era suyo. Sarabi se acostó a su lado y apoyó su cabeza sobre el cuello del rey.



-Todo está bien.- Dijo ella, sin siquiera preguntar a dónde había ido o qué había hecho. Sea lo que fuere, Mufasa había pasado por mucho, ella sentía el cuerpo del rey temblar levemente, estaba exhausto.



Mufasa no habló, se quedó allí tendido, ya ni pensar podía, le había costado casi la mitad de la noche levantarse del medio de la nada cuando había caído, una brutal caída que lo había dejado desolado, en cuerpo y alma, pues el rey sabía ahora, y era consciente, de que las cosas no estaban bien, nada bien.



Había tratado de convencerse a sí mismo de que no estaba afectado, de que aquel encuentro con la leona no había significado absolutamente nada para él, pero era una mentira. Y él no sabía mentir, nunca lo había hecho, no estaba acostumbrado a mentir, y mucho menos, a mentirse a sí mismo. Su mente trató pero su corazón venció y Mufasa se dio cuenta de que aquello que sucedió lo había marcado, lo había marcado de una forma terrible, y cuando se dio cuenta de todo eso es cuando repentinamente había caído al piso. Cuando su mente se abrió a entender lo que su corazón le decía pero él se negaba rotundamente a escuchar. Había sido necio, y ahora lo pagaba con creces. ¿Qué iba a hacer? No podía ni imaginarlo, no había pensado nada. Ni siquiera se atrevía a mencionar lo que creía que pasaba con aquella leona, no podía decir la palabra, no podía siquiera pensarla, NO QUERIA pensarla, pero esta vez sabía que estaba ahí, merodeando, esta vez no podía negarlo ni ocultarlo, le había pegado fuerte en el pecho, como diciendo: "ACA ESTOY, MIRAME, NO HUYAS DE MI" ese maldito sentimiento.



Sarabi lo miró y notó que su cara expresaba enojo. Trató de calmarlo mordiéndole levemente la oreja, para sacarlo del ensimismamiento en el que estaba metido, pero la reacción de Mufasa no fue ni parecida a lo que ella esperaba. El rey se levantó de un brusco movimiento, alejándose de ella.



-No puedo.- Dijo, y echó a correr.



Continuará...

End Notes:

Les gustó??

 

Ay bueno espero que sí, así me dejan uno comentarios

y yo les dedico otro capitulito. :D

 

Saludines!

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Les gustó??

 

Ay bueno espero que sí, así me dejan uno comentarios

y yo les dedico otro capitulito. :D

 

Saludines!

Regresar al índiceHe vuelto, pero no soy el mismo by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

Hola!



Capítulo 10 ya, wow, pasa rápido.

 

Espero que les guste ^^

Author's Notes:

Hola!



Capítulo 10 ya, wow, pasa rápido.

 

Espero que les guste ^^

El rey había corrido demasiado esa última semana, sus patas le suplicaban descanso y su garganta, un poco de agua. Mufasa se detuvo cerca de un pequeño estanque rodeado de árboles, el lugar era parte de su reino, allí se solían juntar elefantes y cebras a tomar un poco de la fresca agua que ahora Mufasa tragaba con desesperación. Estaba extenuado, sentía el agua helada bajar por su garganta, y tuvo que dejar de tomar un segundo para respirar. Su hijo se acercó corriendo a toda velocidad y se arrojó con fuerza contra el pecho de Mufasa, el rey tuvo que plantar sus patas fuertemente al piso para no resbalar con el fango que rodeaba el estanque. Simba lloraba desconsoladamente apretado a Mufasa, el rey sentía que accidentalmente Simba lastimaba su pecho con sus garras, pero no dijo nada.



-¡Papá! ¿¡Dónde estabas papá!? ¡Creí que me habías abandonado!



Mufasa lo miró desde arriba, Simba permanecía aún pegado a él, y las lágrimas del cachorrito humedecían el pelaje de su padre. El pequeño se veía frágil e inocente, y de pronto Mufasa recobró momentáneamente su seguridad y su posición como león dominante; rodeó a Simba con su pata y lo apretó.



-Jamás te abandonaría.- Dijo, y su frase resonó en la despoblada porción del reino en la que se encontraban. A decir verdad, para Mufasa todo se veía bastante vacío, pues se había acostumbrado a la multitud que vivía en su reino, SU reino.



Mientras Simba empezaba a tranquilizarse, pero seguía sin hablar, Mufasa vio como como su hermano Scar se acercaba, y de pronto se le hizo un nudo en el pecho, al recordar que él era en verdad el rey en ese lugar.



-Vaya, he aquí un padre responsable.- Dijo sarcástico Scar, caminando burlón alrededor de Mufasa y su hijo.



-¿Qué necesitas?- Preguntó Mufasa, con una voz un tanto débil.



-¿Qué acaso no puedo preocuparme por mi pequeño sobrino?.- Dijo Scar, agarrando con su pata la cola de Simba y arrastrándolo hasta su propio pecho, donde el pequeño se hizo una bolita y se acurrucó. Mufasa observó la escena un tanto molesto.



-¿A qué se debe tu irrupción?- Preguntó Mufasa.



-Oh, tú siempre tan formal.- Respondió Scar.- Mi irrupción, querido hermanito mío, se debe a que al no estar tú aquí, me obligaste a tomar posesión del trono por unos días, debiste avisarme por lo menos... Hasta tuve que hacerle de padre a tu hijo, ¿Qué te parece?



Ahora Mufasa estaba molesto definitivamente, Scar tenía facilidad para provocar esa reacción en él.



-Lárgate de mi vista.- Dijo Mufasa, serio.



Scar lo miró desafiante.



-¿Qué pasa si no lo hago? ¿Qué harás al respecto, jefecito?



Mufasa apenas se movió rápidamente, solo un pequeño paso con su pata delantera, para asustar a Scar. Obviamente dio resultado, pues el león oscuro retrocedió rápido como la luz, casi haciéndole daño a Simba, que estaba entre sus patas.



-Oh Mufasa, qué descortés eres con tu hermano.- Dijo Scar, riendo.- Casi creí que ibas a atacarme.



Mufasa revoleó los ojos. Scar rió maliciosamente.



-Vamos pequeño Simba, tu padre tiene mejores cosas que hacer, que pasar su tiempo contigo. Tu tío te enseñará algunas lecciones.- Dijo Scar mirando al pequeño Simba, que apenas rotó la cabeza para mirar a su padre, que a su vez miraba su propia cara en el agua del estanque.



Ambos se retiraron y Mufasa permaneció inmóvil. La idea de Scar haciéndole de padre a Simba no le gustaba, pero honestamente no tenía la mente clara como para dedicar su tiempo a su hijo en ese momento, y en eso Scar había tenido razón. El rey meditaba constantemente acerca del siguiente paso que debía dar. Había un reino a lo lejos esperando un rey, leones y otros animales que necesitaban alguien ocupando un trono, y ese trono estaba vacío ahora, así como lo estuvo por muchos años. Pero, ¿Qué había de este lugar? ¿No necesitaban también un rey? La respuesta era obvia, pero también era obvio que tenían un rey, y ese rey no era Mufasa. El león se dio cuenta que su pequeña parte egoísta, porque todos tienen una, no lo dejaba simplemente decirle a Scar que tome el reino que es suyo, para él marchar al que le pertenecía. El había sido siempre el rey, y la idea de no serlo no le gustaba. Por un momento entendió a su hermano, Mufasa nunca había sido como Scar, pero la verdad es que tampoco había sido "el hijo menor" que no recibiría el reino, él había sido mayor, heredero, soberano, y por último REY, y mucho más, era ahora rey de dos manadas. ¿Cómo se supone que pudiera con aquello? Y además... Aquella leona...



"Demonios..." Pensó para sí mismo. La estaba pensando de nuevo... Sí, a ella. Ella... Porque ni su nombre sabía. Cómo lo había mirado, con esos ojos que eran... Eran... Eran, Mufasa sabía perfectamente la palabra que buscaba, pero tenía miedo de pronunciarla. Se dio cuenta que era estúpido negarlo y que pronunciarla en su mente no haría que nadie se entere. Los ojos de ella eran "hermosos"... No había sonado tan mal, hasta se sentía bien admitirlo...



Por fin el rey dejaba a su mente seguir el mismo camino que su corazón.



Continuará...

End Notes:

Bueno, ojalá comenten, les dejo un saludo grande.

 

Hoy no comento mucho porque las 6:38 am, me acabo de levantar para ir a trabajar, me duele todo, jeje.

End Notes:

Bueno, ojalá comenten, les dejo un saludo grande.

 

Hoy no comento mucho porque las 6:38 am, me acabo de levantar para ir a trabajar, me duele todo, jeje.

Regresar al índiceLos hijos de Scar by MuFaSaVIVE
Author's Notes:

Bueno, aquí estoy... :)

 

Volví.

 

A los que leen esta historia necesitaba pedirles un favor enormee!!

 

Tengo otra historia más publicada, se llama "Una adolescencia perdida", está siempre por las primeras 3 o 4 páginas de la lista.

La empecé cuando solo tenía 12 años y la encontré mucho tiempo después y la continué, si pueden acercarse a leerla les agradecería mucho!! No tiene ningún comentario todavía ='(

 

Gracias mis fieles lectores...

 

Los dejo con otro capítulo!! ^^

Author's Notes:

Bueno, aquí estoy... :)

 

Volví.

 

A los que leen esta historia necesitaba pedirles un favor enormee!!

 

Tengo otra historia más publicada, se llama "Una a

La doble vida del rey by MuFaSaVIVE

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