Koinairi by Kuno Yuki

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 Koinairi by Kuno Yuki
Summary:

Youko Kurama antes de ser herido gravemente y por ello, tener que ir al mundo de los humanos, conoció a una joven. Por mucho que luchasen por estar juntos, hay siempre cosas que lo separan.

 

Aquí sabremos el secreto de la rosa que siempre utiliza en los combantes.

 



Koinairi es la hermana de Koenma y la princesa del Mundo Espiritual. 

 

El amor entre una princesa y un monstruo... ¿Podrán estar juntos?

 

ATTENCION: Los capítulos pares de la historia contarán las nuevas aventuras de Yusuke Urameshi y sus amigos. Los capítulos impares son sucesos que pasaron quince años antes del nacimiento del detective privado.



Categories: ANIME/MANGA, YU YU HAKUSHO Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 4 Completed: No Word count: 5458 Read: 617 Published: 23/11/2012 Updated: 18/10/2013
Summary:

Youko Kurama antes de ser herido gravemente y por ello, tener que ir al mundo de los humanos, conoció a una joven. Por mucho que luchasen por estar juntos, hay siempre cosas que lo separan.

 

Aquí sabremos el secreto de la rosa que siempre utiliza en los combantes.

 



Koinairi es la hermana de Koenma y la princesa del Mundo Espiritual. 

 

El amor entre una princesa y un monstruo... ¿Podrán estar juntos?

 

ATTENCION: Los capítulos pares de la historia contarán las nuevas aventuras de Yusuke Urameshi y sus amigos. Los capítulos impares son sucesos que pasaron quince años antes del nacimiento del detective privado.



Categories: ANIME/MANGA, YU YU HAKUSHO Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 4 Completed: No Word count: 5458 Read: 617 Published: 23/11/2012 Updated: 18/10/2013 Capítulo 1 Primeras visitas by Kuno Yuki

Una joven con el pelo castaño, por la cintura y liso. Estaba sentada enfrente de su tocador de madera blanco y con un gran espejo. Se estaba mirando fijamente ya que por las mañanas le era imposible debido al velo blanco que le impedía que se le viese la cara. Tenía unos preciosos ojos de color azul cielo. Sus labios, mejillas y la punta de su nariz tenían un color rosáceo y su piel era albina como la luna. Llevaba un vestido blanco de manga larga pero fino. Ese vestido lo usaba para dormir. Cogió el cepillo y empezó a peinarse el cabello lentamente, como si no tuviese prisa. De repente, se escuchó un ruido proveniente de la ventana. Dejó el peine encima del tocador y asustada, se acercó. Se asomó un poco para ver que había sido ese ruido tan extraño. Antes de volver adentro, vio como una mano le tapaba la boca. Al ver de quién se trataba, empezó a tener miedo. Ella, miedosa, le mordió la mano.

-¡Auch! – Gritó el intruso.

-Eso os pasa por taparme la boca. Si no os marcháis, gritaré y os atraparán al fin – le dijo ella entrando en su habitación.

El intruso era el zorro cuya complexión era bastante delgado, su piel es blanca y suave, como si fuese pelaje de animal, tenía los cabellos largos y plateados. Sus ojos eran de profundo y ámbar, era poseedor de unas orejas grandes afelpadas y un gran cola. Vestía una túnica blanca y pantalón blanco con calzado del mismo color y de tela. Él estaba colgado en unas enredaderas que rodeaban la ventana de aquella joven.

-Intentarlo y os mato sin pensármelo – dijo él haciendo crujir sus dedos.

Aquella joven de cabello castaño tragó saliva. El zorro entró en la habitación sin pensar en las consecuencias y le miró fijamente a los ojos pero con frialdad. Era la segunda vez que iba al castillo del rey Enma para robar los tesoros que ahí se guardaban. Ella apartó la mirada y se volvió a sentar en el tocador pero antes, cogió su cepillo.

-Si os va a caer el pelo de tanto peinaros – se burló Youko.

-Y a vos os atraparan los soldados como nos os larguéis de mi cuarto inmediatamente – le dijo ella molesta.

-Primero me tendrían que atrapar – dijo burlescamente el zorro.

La joven castaña dejó el cepillo molesta y se levantó del tocador y se dirigió hacia su cama. Abrió la cama y volvió a mirar aquel monstruo que no sabía por qué, pero lo odiaba. Se cruzó de brazos por debajo del pecho. El zorro le miraba divertido.

-Marchaos de mi habitación – le ordenó la joven.

-No – le dijo con una sonrisa.

-¿Por qué no? Mi padre os está dando caza y como os descubra en mi habitación la sentencia será peor – vio que Youko se acercaba a ella.

-Porque en este castillo hay tesoros muy valiosos – le contestó enfrente de ella y le acarició el cabello de la joven. Ella le dio una palmada en la mano para que no le tocase. – Y también gente muy arisca. Y respecto a lo de vuestro padre, no me asusta para nada. Sé que su hija hablará bien de mí – sonrió de medio lado el zorro muy confiado en sus palabras.

-¿Y cuál es la razón por la cual tengo que hacer eso? Si no recuerdo mal, sois un ladrón y aparte de detestarlos, os merecéis que os juzguen por vuestros delitos. Además, mi padre me hace caso de lo que le pido. Así que, poco os serviría que hablase bien  de vos – la sonrisa que tenía Youko se le esfumó.

 

Al día siguiente, la joven castaña se encontraba en su jardín paseando junto a sus damas, Youko la estaba observando desde una rama de un árbol cercano a ella. Tan sumida estaba mirando las flores y hablando con sus acompañantes que no notó la presencia de él. Llevaba el un velo blanco para que le tapase la cara. Estaba sujetado a cada lado de la cabeza por dos círculos dorados.

-Princesa ¿habéis visto esta flor? Es hermosa – le dijo una de sus acompañantes señalando una flor blanca y azul que estaba situada al lado de ella.

-Sí, de verdad lo es – sonrió. – Seguro que hay más por algún lado.

Esa noche Youko volvió a la habitación de la joven. Quería saber el nombre de ella. La vio que estaba sentada en el filo de la cama mirando al suelo pero, al notar la presencia del monstruo, le miró.

-Pensé que esta noche no vendrías. ¿Qué es lo que quiere? – Le dijo ella.

-¿Y por qué no? ¿Acaso esta mañana me has echado de menos? – Respondió él.

Ella le miró con cara de pocos amigos. “Será tonto. Nunca echaría de menos a un zorro ladrón”  pensó ella. Aquel zorro sonrió de medio lado y comenzó acercarse a ella.

-No os acerquéis, porque si lo hacéis, gritaré – se levantó y se giró para mirarle.

Él le miró con la misma de antes. Sabía que si conseguía enamorarla, los agentes especiales del mundo espiritual no le harían nada, y que el rey Enma  no lo castigaría por los robos que había cometido y por los que quería cometer.

-¿Por qué sonreís tanto? Me sacáis de quicio – le preguntó la joven castaña.

-Estaba pensando la manera de saber vuestro nombre – contestó el joven plateado.

-Ni lo sabréis, nunca le digo mi nombre a un ladrón – se volvió a sentar en el filo de la cama.

-Tengo una idea. Podemos hacer un juego – ella le miró de golpe y sorprendida. - ¿Os he sorprendido? ¿Qué decís? ¿Aceptáis?

-¿Qué tipo de juego?

-Vendré cada noche con un nombre y os lo diré hasta descubrir el vuestro pero sólo tendré…

-Tres días. Tendréis tres días. Si no lo adivináis en ese tiempo, dejaréis de venir – le interrumpió ella.

-Pero si lo acierto, vendré todas las noches hasta que os enamoréis de mí – puso la otra condición.

-¡Ja! Yo nunca me enamoraría de alguien que como tú. Detesto a los ladrones y a los que no cumplen con las leyes del mundo espiritual.

-¿Y crees que vuestro padre las cumplen? – La joven le tiró un cojín que acabó en la cara de él.

Youko, muy molesto, se acercó a ella. La echó sobre la cama y acercó el rostro al de ella. La princesa del mundo espiritual respiraba lentamente asustada. ¿La mataría? Le miró a los ojos y se ambos se perdieron en los ojos del otro. El legendario ladrón se quedó mirando aquellos ojos azules como el Sol. Quería apartar la vista pero no podía. Ella, nerviosa por la proximidad del joven, le empujó fuerte. Todavía sentía su corazón latir rápido. Vio que él había caído al suelo de culo y que le miraba sorprendido.

-Marchaos – le ordenó ella.

 

A la noche siguiente aquel joven volvió a la habitación pero ella estaba durmiendo. Se acercó a la cama y se quedó embelesado mirando aquella cara. Sabía que su respiración era lenta y pausada. El ritmo lo marcaba el movimiento del pecho. Se acercó a su oído poniendo sus rodillas en el suelo.

-¿Vuestro nombre es…Kahio? – Le susurró.

-No, no es Kahio – le respondió ella abriendo lentamente los ojos.

-¿Estabais despierta? – Le preguntó Youko.

-No, pero cuando me habéis hecho esa pregunta, me he despertado – le contestó sonriendo un poco.

-Entonces volveré mañana con otro nombre – le dijo él antes de salir por la ventana.

Para ver como se marchaba, la princesa castaña se sentó en la cama. Negó con la cabeza. Nadie conocía su nombre y él no lo descubriría en dos días. Si quería que saber, lo primero tendría que escucharlo de alguien ya que, las personas que eran ajenas al palacio, no sabían el nombre de ella. Sonrió ladeando la cabeza y se acostó con una amplia sonrisa. Le iba a ser difícil encontrar su nombre.

 

Pasaron dos noches más y Youko seguía sin saber su nombre. De camino al palacio, fue atacado por un demonio de la categoría B pero sólo le hizo un arañazo en el hombro. Nada más llegar, la joven castaña, se levantó. Se acercó a él y se preocupó al ver la herida en el hombro.

-¿Estás bien? – Le preguntó ella.

-Sí, sólo es una pequeña herida – le contestó él.

-Déjame que te lo cure – le dijo ella girándose.

-No hace falta – le cogió de la muñeca. – Vamos a terminar con esto. Ya sé cual es tu nombre.

-¿A sí? ¿Cuál? – Le preguntó ella sonriendo.

-Koinairi – le dijo él.

End Notes:

Esta es mi primera historia que escribo de Yu Yu Hakusho. Espero que os haya gustado...  :3

End Notes:

Esta es mi primera historia que escribo de Yu Yu Hakusho. Espero que os haya gustado...  :3

Regresar al índiceCapítulo 2 Vidas unidas by Kuno Yuki

Había pasado dos meses desde que Yusuke Urameshi y sus compañeros habían vuelto del mundo mágico. Todavía le parecía extraño haber vuelto al mundo de los humanos pero estaba feliz ya que podía ver Keiko. Koenma había vuelto al mundo espiritual y mandaba casos al detective del mundo espiritual. Una mañana de mes de marzo, Koenma mandó a Botan en busca de Yusuke.

-Hola – dijo sonriente la peliazul.

-¡Ah! Me has asustado Botan – dijo rencoroso el joven moreno.

-Lo siento Yusuke – se disculpó sin perder su sonrisa. – El señor Koenma te necesita para una nueva misión. Necesitarás a Kurama y a Hiei.

-¿La misión es tan difícil?

-Sí, porque a dónde tenéis que ir, es un sitio donde los habitantes de ese lugar son demasiado fuertes – entrecerró los ojos seria.

Yusuke sonrió de medio lado. Con su nueva condición como monstruo de la clase S, las misiones las cumplía fácilmente. Tres años antes, había estado  en el mundo mágico para entrenar y así, conocer a su padre. Por la tarde, el pelinegro fue a buscar a Kurama a su instituto para contarle lo que Botan, la mensajera del mundo espiritual, le había contado sobre la nueva misión. El aspecto humano o cómo todos lo conocía, Shuichi Minamino era un chico que tenía el cabello rojo y los ojos verdes esmeralda, era educado y calmado y le gusta a la mayoría de las chicas de su clase, aunque él se mantenía distante y solitario. Era uno de los mejores alumnos de su escuela. Llevaba unos días bastante preocupado e inquieto y siempre, cuando no leía su libro, miraba a la ventana. Ese día no iba a ser menos. Una chica que iba a su clase que tenía el cabello largo, liso y castaño se acercó al pelirrojo.

-Minamino ¿me puedes prestar tus apuntes? Es que no he entendido mucho lo que ha puesto el profesor – le pidió la castaña.

-Claro que sí – le dio la libreta. – Espero que te sea de ayuda – le sonrió el ojiverde.

La joven castaña asintió algo cohibida. Se despidió de él y el joven de ojos verdes esmeralda miró de nuevo por la ventana. En la puerta del instituto encontró a Yusuke y sonrió. Una nueva misión. Recogió sus cosas y se reunió con el hijo de Raizen.

 

Una joven castaña se encontraba debajo de un árbol con la mirada fija en la flor de color rojo que había en el suelo. Se sentó de rodillas delante de la flor y estiró el brazo para tocarla. Llevaba dieciocho años yendo a ese lugar para ver si él volvía pero todos los días volvía al palacio sin haber aparecido. No entendía por qué cada mañana iba a ese lugar. Al darse la vuelta, se encontró a Koenma acompañado por otros monstruos. La mirada de la joven era tiste.

-¿Qué haces aquí hermano? – Preguntó la joven.

Todos se extrañaron. ¿Quién era el hermano de esa joven que no se le veía el rostro? Koenma sonrió de medio lado con sus manos dentro de los bolsillos del pantalón. Él estaba transformado en un adolescente con el pelo castaño y largo, con una raya en medio. Mantenía “Jr.” en su frente y con su chupete azul guardaba en su boca. Koenma y la joven misteriosa vestían igual pero en vez de tener un pantalón, la joven tenía una falda hasta los pies. Vestía un cinturón obi rojo atado a la cintura, de un vestido de color rosa con adornos de color de azul y en una falsa de color marrón hasta el suelo y unos zapatos negros.

-He venido a por ti. Si te quedas aquí estarás en peligro – le respondió Koenma.

-No puedo irme de aquí. Prometí que esperaría a alguien este lugar – dijo la joven.

-¡No seas tozuda! Yomi vendrá a por ti y entonces será peor – le dijo Koenma serio.

-Cuando eso suceda, estaré en el reino de Raizen – le dio la espalda.

-¿Conoces a Raizen? – Preguntó Urameshi sorprendido. La joven se dio la vuelta, se remangó la manga y enseñó, que en su brazo izquierdo, había un gran mechón de color blanco.

-Sí, lo conozco. También conozco al rey Yomi y al rey Mukuro. Digamos… que soy la que controla sus vidas – le respondió ella seria.

-¿Eso quiere decir que Raizen sigue vivo? – Le preguntó Kurama.

-Así es. Morirá cuando me quite su mechón de mi antebrazo – respondió.

-Chicos no tenemos tiempo para hablar. Los soldados vendrán pronto y no es conveniente luchar contra ellos – intervino Koenma. – Y tú, Koinairi, te vendrás con nosotros.

-He dicho que no me iré – dijo seria y un gran viento sopló haciendo que todos se tapasen los ojos para que el polvo no le entrasen.

 

Estaban todos en casa de Yusuke. Hiei, Kurama y el detective espiritual estaban heridos debido que los soldados que protegían ese palacio eran muy fuertes, pero menos habían conseguido lo que Koenma les pidió. La joven castaña les dada la espalda. El hijo del rey Enma estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados. Le miró sin cambiar su posición.

-Eh Koenma ¿por qué nos ha hecho traer a esta chica? – Preguntó Yusuke al ver que nadie hablaba.

-Quería ver a mi hermana – respondió Koenma con una mano en la nuca.

-Podrías haber ido a visitarme en lugar de obligarme del castillo – dijo la joven abriendo la ventana para salir al balcón.

-Eso digo yo – expresó Yusuke un poco molesto.

La joven salió al balcón para ver mejor los edificios que habían construido los humanos. Le parecía todo muy extraño pero a la vez algo fascinante. Koinairi miró hacia abajo y luego hacia el cielo. Botan se acercó a la hermana de Koenma y se puso a su lado con una amplia sonrisa.

-Te gustará mucho estar en este mundo – opinó Botan.

-No quiero estar aquí – dijo la joven castaña agachando la mirada.

Mientras que las dos chicas hablaban, Yusuke le gritaba a Koenma y lo perseguía por la habitación. Ellas le miraron unos segundos y volvieron la vista hacia la carretera. La mensajera de Koenma miró a la joven que tenía la cara tapaba por aquel velo blanco. Le puso una mano en su hombro haciendo que la joven castaña le mirase.

-¿Te encuentras bien? Si quieres puedes desahogarte – le dijo Botan.

-No es nada. Es sólo que no quería venir.

-El señor Koenma estaba preocupado por ti. ¿Has visto alguna vez el mundo de los humanos? ¡Ahora es tu oportunidad! – Expresó feliz. Koinairi agachó más la cabeza. Estaba triste. - ¿Te ocurre algo?

-No es nada Bota. Es…toy bien – las lágrimas ya no podían seguir cautivas de los parpados de la joven del velo. Recetas de comidas rapidas y fáciles de preparar, con ingredientes ecónomicos y baratos Comidas rápidas

-¿Qué te ocurre? – Le preguntó Kurama cuando se dieron cuenta que la hermana de Koenma estaba llorando.

-Hace dieciocho años prometí a alguien que le esperaría en el árbol dónde me habéis encontrado… ¡Ya no sabré si va! – Gritó con los ojos llenos de lágrimas y enfadada. Un aire espiritual se empezó a formar como un remolino alrededor de su cuerpo.

-Cálmate. Si este tiempo que llevas esperándolo no ha ido, no creo que vaya cuando no estés. Seguro que murió – le dijo Koenma soltándose del agarre de Yusuke.

-¡No! ¡Él no ha muerto! – Los rayos comenzaron a tronar en el cielo. – Si hubiera muerto, lo hubiese sabido. Mi sangre y la de él están conectadas.

El cielo se volvió aclarar pero el sol ya estaba atardeciendo. Desde que Yusuke le contó la misión a Kurama la sangre le comenzó a hervir. No entendía que era lo que le estaba pasando pero ahora su sangre estaba templada. “¿Qué es lo que me está pasando?” Pensó el controlador de plantas muy pensativo.

-¿Qué te pasa Kurama? – Le preguntó Hiei al ver a su amigo tan sumido en sus pensamientos.

End Notes:

Espero que os haya gustado :P

 

End Notes:

Espero que os haya gustado :P

 

Regresar al índiceCapítulo 3 ¿El lazo que nos une? by Kuno Yuki

-¿Cómo has sabido que era ese? – Preguntó la joven del pelo castaño intentando no parecer sorprendida. Se soltó del agarre.

-Ha sido gracias a los soldados. Ellos han nombrado a la princesa Koinairi y esa, sois vos – dijo una sonrisa burlesca. – Ahora debéis permitir que venga todas las noches a visitaros.

Ella se dio la vuelta molesta. No creer que ese zorro hubiese descubierto su nombre. Lo miró molesta y con los brazos cruzados. Youko seguía sonriéndole con la misma sonrisa burlesca con la que le había respondido.

-Eso no vale. Acordamos que lo descubríais vos solo, sin ayuda de nadie. Habéis hecho trampa – le dijo ella.

-No dijisteis cómo debía averiguarlo. En la vida todo vale, mi princesa – le dijo Youko.

-¡Marchaos antes de que llame a los guardias! No estoy de humor – le ordenó pero al ver la herida, acercó la mano verla mejor. – Espere a que os cure la herida.

-Ya os he dicho que no hace falta, que estoy bien.

-Tiene mala pinta. No seáis terco y dejadme que os cure, además, estáis sangrando mucho – le pidió.

Ambos se sentaron en el filo de la cama y la princesa empezó a curar la herida al ladrón. De vez en cuando, le soplaba para que el alcohol no le escuche mucho pero era imposible, el zorro ladrón no paraba de quejarse. Ella le miró duramente indicando que se estuviese quieto. Una vez que había terminado de curarle la herida, buscó una venda para ponérsela encima de la herida. Al no ver nada, sacó de su manga un pañuelo. Era pura seda de colora blanco, con dibujos bordados en color rosa y tenía inscripto su inicial. Le ató el pañuelo y luego le sonrió.

-Gracias – le dijo él.

-La verdad no tienes por qué darme las gracias. Ahora vete, mi hermano mayor siempre se pasa antes de acostarse y como te vea aquí, los guardias te atraparán – se levantó de la cama.

 

Todas las noches el ladrón del mundo espiritual visitaba a la princesa Koinairi para seguir con su plan. Ella lo recibía algunas veces, otras se hacía la dormida e incluso, había veces que no estaba en su habitación o si estaba, apagaba las luces para que no supiese que estaba ahí. Pero las veces en las que se veían, se lo pasaba genial. Él se metía con ella y ella siempre se molestaba fácilmente. Lo odia pero no entendía por qué su odio era tan fuerte. ¿Quizás porque era un ladrón? Tenía que reconocer que se lo pasaba bien cuando estaba a su lado pero a la vez, tenía miedo.

-Buenas noches  princesita – dijo él desde el marco de la ventana.

-Espero que esta noche te marches pronto. No quiero tener problemas con mi padre – le dijo ella sin mirarle.

-Sólo he venido para deciros algo – le dijo él.

 

Al día siguiente paseaba sola. Llevaba el velo puesto y nadie podía ver la tristeza que había en sus ojos. Se sentó en las raíces del árbol, en el cual, siempre se sentaba cuando estaba preocupada o triste. Puso sus manos delicadamente sobre sus piernas y cerró los ojos. Un niño con un cinturón obi rojo atado a la cintura, de un vestido de color rosa, con adornos de color azul en los pantalones marrones y zapatos negros se acercó a ella con las manos detrás de espalda.

-¿Te preocupa algo hermana? – Le preguntó el niño.

-No, claro que no. ¿Por qué lo preguntas? – Le respondió ella. – Sólo que detesto llevar el velo por las mañanas. Me encantaría poder quitármelo y poder enseñar mi rostro.

-Sabes que si enseñas tu rostro, podrías matarlos a todos – dijo el niño y se sentó en las piernas de su hermana.

-Lo sé y por eso mismo no me lo quito, sólo por las noches – rió un poco.

Un soldado de la brigada especial se acercó a ambos hermanos. Koinairi miró hacia otro lado e hizo que no escuchaba la conversación. “Estaré unos días fuera, así podrás descansar de mí” recordó lo que la noche anterior le había dicho aquel ladrón. No sabía por qué estaba preocupada por él pero tenía miedo de que algo le pasase. Sacudió la cabeza para quitarse esa idea de la cabeza y luego volvió a la conversación que tenía su hermano mayor con aquel soldado.

-¿Habéis encontrado a Kurama? – Preguntó el príncipe Koenma seriamente. Ella abrió los ojos sorprendida y preocupada.

-No pero hemos averiguado que todas las noches visita a alguien pero no sabemos quién – Koinairi empezó a ponerse nerviosa pero lo disimulo. – En cuanto lo sepamos, podremos utilizar a esa persona como anzuelo y atraparlo.

-Es un zorro bastante astuto – dijo Koenma con la vista en el suelo. – Debemos pensar una estrategia que sea buena.

Koinairi miró hacia otro lado. Pensaba que si intervenía quizás la descubrirían. Miró a su hermano y luego miró hacia otro lado. Se levantó lentamente para luego mirar hacia la misma dirección que estaba mirando.

-¿Os ocurre algo princesa? – Le preguntó el soldado asustándola.

-No, no es nada. Acabo de recordar que una noche, ese ladrón entró en mi habitación… - se había girado para mirar a aquellos hombres.

-¿Os hizo algo? Debió habérnoslo dicho, así le hubiésemos puesto protección – le dijo el hombre sorprendido.

-Koinairi ¿eso es cierto? – Le preguntó su hermano.

-Sí, lo es y no he dicho nada porque… porque no sabía si debía. Además, no me hizo nada.

-Eres la princesa del mundo espiritual, si alguien entra en tu cuarto debes llamar a los soldados. Podría haberte pasado algo – le regañó su hermano.

-Él no me haría nada – dijo muy segura en sus palabras, cosa que le extrañó a Koenma.

-¿Cómo estás tan segura de eso? Él es un ladrón muy peligroso – dijo el niño mirando fijamente a su hermana.

-Lo sé. Él no es tan malo como todos decís – se cogió el bajo de la falda y caminó de nuevo hacia el castillo.

 

Tres noches, mientras miraba por la ventana él apareció de nuevo. Ella, al verlo sano y salvo, sonrió. Su corazón se alegraba de que estuviera bien. Al entrar en la habitación de ella la princesa no pudo remediar abrazarlo. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se separó de él y se dio media vuelta. El zorro sonrió de medio lado y luego la abrazó por detrás. Ella abrió los ojos y el cuerpo empezó a temblarle. Había estado preocupada por él. Al notar que la había soltado, se tranquilizó. Se dio la vuelta despacio.

 

A la mañana siguiente, Koinairi paseaba cerca de un rosal de rosas blancas. En medio de todas ellas había una rosa roja. La tocó con las yemas de los dedos. Hacía días que no veía al zorro Kurama y no entendía por qué su corazón lo extrañaba. Sabía que no podía contar nada a su hermano porque sabía lo que pediría. Suspiró y siguió caminando por el jardín y por aquel rosal. A la princesa de pelo castaño le encantaban las rosas y ese jardín estaba repleto de ellas y de todos los colores posibles. Llegando a una fila de rosas azules, se encontró con un joven con el pelo azul y con un pendiente en la oreja. Vestía con el uniforme de la brigada especial del mundo espiritual. Princesa y soldado se quedaron mirándose mutuamente. Él se inclinó de forma respetuosa ante ella.

-Os estaba buscando, princesa – dijo él sin levantar la cabeza.

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento la tardanza :)

Un saludo.

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento la tardanza :)

Un saludo.

Regresar al índiceCapitulo 4. Nuevos enemigos. by Kuno Yuki
Author's Notes:

He estado muy ocupada con los estudios y los ratos que he tenido comence a escribir el capitulo.

Author's Notes:

He estado muy ocupada con los estudios y los ratos que he tenido comence a escribir el capitulo.

Llevaba dos días en el mundo de los humanos. Sabía que los humanos la mirarían mal si salía con el velo tapándole la cara. Quería salir y ver aquel sitio en el que se encontraba. Poder salir solamente de noche no le gustaba pero menos le gustaba estar encerrada en aquel piso que compartía con Koenma. Llevaba dos días pensando en la posibilidad de que él hubiera muerto dieciocho años atrás, cuando le dijo que iría a ese lugar. Si de verdad hubiera muerto… ¿por qué no lo sintió en ese momento? Negó la cabeza varias veces para no pensar en aquello y siguió contemplando la ciudad.

-¿Quieres que nos demos una vuelta por la ciudad? – Preguntó una voz femenina detrás de la princesa.

-Koenma me tiene prohibido salir de día – respondió sin muchos ánimos.

-No te preocupes por Koenma, de él ya me ocupo yo luego. Debes salir y conocer este maravilloso lugar – expresó feliz.

-Pero… ¿qué hago con el velo? No me lo puedo quitar.

-Es cierto…. Pero quizás podamos hacer algo para que no se note demasiado – se había cogido la barbilla con una mano.

 

Dos chicas paseaban por la calle. Gracias a un hechizo que Koenma había echado sobre su hermana, los humanos podían mirarla a la cara sin saber que el rosto de esa joven estaba tapado por un velo. La joven del pelo castaño miraba a las personas con algo de miedo, ya que era la primera vez que salía de aquel castillo e iba a un mundo donde no conocía a nadie. Botan la llevaba de un lado para otro sin dejar a penas mirar las cosas de cada lugar en donde se paraba. Se sentaron en un banco para descansar. Le dolía los pies y estaba cansada de caminar sin ningún rumbo fijo. Acabaron por ir a una cafetería donde se tomaron un refresco.

 

Kurama paseaba por el recinto sin poder de dejar de pensar el por qué la sangre le hervía de tal manera. Desde la noche anterior había sentido esa extraña sensación.  En la puerta del instituto se encontró con Yusuke Urameshi  que iba acompañado por Koenma. Los dos estaban apoyados en el muro. El joven del pelo rojo se sorprendió ya que no se esperaba verlos y acabó acercándose a ellos. Comenzaron a conversar sobre la nueva situación en el que se encontraban. Una columna de luz verde apareció no muy lejos de donde ellos estaban.

 

En el centro de la ciudad, Botan y Koinairi se encontraban rodeadas por un grupo de maleantes que las apuntaban con espadas de luz. Las dos jóvenes estaban asustadas. Sin previo aviso, el hechizo que había hecho Koenma esa mañana antes de salir del piso.

-¡Es ella! ¡Atrapadla! – Gritó uno de los que las rodeaban.

Botan sacó su escoba y ambas se subieron en ella para no la alcanzaran pero no contaron con que ellos pudiesen elevarse. Un rayo de color azul se dirigió hacia esos hombres hiriendo a algunos. Koinairi tenía la cara oculta en la espalda de la joven del pelo azul. Tenía miedo. Se cogió la muñeca, cerró los ojos y deseó que Raizen le ayudase. Siempre había tenido buena relación con los tres reyes del Makai pero se llevaba mejor con el antepasado de Yusuke Urameshi. “Ayúdame” pensó la princesa.

De repente, alguien apareció llevándose a Koinairi de la escoba. Cuando ese ser se quedó de pie teniendo en brazos a la princesa se pudo saber quién era. Ese ser tenía el cuerpo joven y fuerte, con una apariencia delgada pero musculosa. A medida de los siglos que se podía apreciar, el cuerpo mostraba más y más demacrado. Son ropas era una banda de color amarillo, un cinturón obi amarillo y pantalón blanco. Acompañado por el pelo largo, blanco, sus rasgos faciales consistían en una nariz larga y delgada, dientes caninos, un tatuaje debajo izquierdo y una dolorida por el deseo.

-Raizen – susurró Botan.

Vio que el más poderoso rey del Makai dejaba a la princesa del mundo espiritual en el suelo y se puso delante de ella. Yusuke, Kurama y Koenma llegaron en ese momento. Un ser con las orejas alargadas y puntiagudas, de color verde, con ropas sumamente extrañas y subido en una hoja enorme, apareció delante de la joven del pelo castaño. Los tres chicos se pusieron al lado de Raizen y se prepararon para luchar.

-¿Quién eres? – Preguntó Urameshi.

-Ella lo sabe. Aunque no sé si después de tanto tiempo sin vernos se acordará de mí – dijo aquel ser.

-No sé quién eres… - se ocultó detrás del ser del pelo blanco.

-Entonces me tendré que presentar nuevamente – se cruzó de brazos. – Me llamo Raskaty y soy subordinado de Marytaki. Vengo por la princesa del mundo espiritual.

-Ja ¿crees que te la daremos así por las buenas? – Expresó Yusuke muy seguro.

-Ahora que no está en el castillo nos será más fácil – sonrió de medio lado. – No tenéis más remedio que dárnosla si no los humanos acabaran heridos.

Koinairi miró a su hermano preocupada por aquellos humanos que andaban cerca y que estaban escondidos dentro de las tiendas. No podían dejar que los humanos fuesen heridos pero tampoco podían dar a esa joven del pelo castaño y de color de ojos desconocidos. Kurama la miró de reojo y luego miró de nuevo a los enemigos. Tenía la sangre que le ardía. ¿Era causa de aquella joven? ¿Algo había que hacía sentir inquieto a Youko?

-¡Ahora! – Gritó Raskaty señalando a sus enemigos.

Kurama miró a Koenma y ambos jóvenes asintieron con la cabeza. El pelirrojo cogió la muñeca de la princesa y se fueron de ese lugar. Aunque prefería pelear, sabía que era él quien debía protegerla. Mientras corrían a un lugar seguro, eran perseguidos por los hombres de Raskaty y por Raskaty. Ella intentaba no tropezar con los pies. Llegaron a una obra de un edificio y se ocultaron en el quinto piso. Koinairi cayó de rodillas cansada. Le miró recuperando el aire lentamente. Se puso una mano en el pecho cuando tragó saliva. Él estaba mirando hacia todos los lados pendiente por si le atacaban. Al no ver nada, se dejó caer al suelo.

-Lo siento. Todo esto está pasando por mi culpa – se disculpó ella bajando la cabeza.

-No digáis eso. Seguro que en el palacio estabais más segura – comentó Kurama.

-Es cierto. Vosotros pasasteis porque ibais con Koenma. Aunque escuché que en el Torneo de Makai superasteis el nivel S. si no me equivoco ahora tenéis que ser de nivel S+ ¿no es así? – Apoyó la espalda en una columna.

-Eso dicen – él también se apoyó y cerró los ojos. - ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Claro – le sonrió ampliamente.

-¿Por qué no te quitas ese velo? Quiero decir que… ¿por qué no dejas que se te vea el rostro? – Le preguntó.

Ella bajó la cabeza y la puso entre sus piernas. Ni si quiera ella lo sabía pero algo había escuchado sobre ese velo. Al notal la presencia de esos seres que querían atrapar la princesa del Mundo Espiritual, se marcharon de nuevo hacia el piso de Urameshi. Los dos chicos estaban heridos. Koinairi, al no ver a Raizen, se miró el antebrazo rápidamente. Se sintió aliviada de que estuviese bien, aunque no sabía si había sido herido. La joven del pelo castaño miró por la ventana. Ya era casi de noche y pronto, se quitaría el velo.

-Princesa ¿conocíais a esos seres? – Preguntó Botan mientras curaba las heridas de Urameshi.

Koinairi estuvo callada varios minutos. Debía contarle quienes eran esos pero no podía decirle qué era lo que querían. Al ver que el sol ya apenas daba luz, se comenzó a quitar el velo lentamente. Tras quitárselo, tocaron a la puerta. Eran Hiei y Kuwabara. Ella se dio la vuelta sin prisa y en dirección de los recién llegados. Los cuatros chicos que formaban el Equipo de Urameshi se quedaron embobados mirando a la hermana pequeña de Koenma.

-La razón por la cual… - comenzó a decir Koenma con los brazos y sentado sobre la cama - … es por su cara.

End Notes:

Espero que os haya gustado y espero no tardar tanto para el proximo capitulo.

Un Saludo

End Notes:

Espero que os haya gustado y espero no tardar tanto para el proximo capitulo.

Un Saludo

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