I like the music by Kuno Yuki

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 I like the music by Kuno Yuki
Summary:

Por su culpa dejé de ser la misma chica. Sus continuas burlas y su manera de jugar conmigo hizo que mi corazón se convirtiera en puro hielo. Ahora, después de dos añoss, tengo que compartir mi habitación con él y estar en el mismo instituto. ¡Con lo a gusto que estaba yo lejos de él! ¿Podré aguantar o tendré que decirle todo lo que pienso de él? Ahora seré yo quién juege con él.. a ver si le gusta sufrir todo lo que yo sufrí.



Categories: ANIME/MANGA, SLAM DUNK Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 3 Completed: No Word count: 6699 Read: 358 Published: 23/04/2013 Updated: 20/08/2013
Summary:

Por su culpa dejé de ser la misma chica. Sus continuas burlas y su manera de jugar conmigo hizo que mi corazón se convirtiera en puro hielo. Ahora, después de dos añoss, tengo que compartir mi habitación con él y estar en el mismo instituto. ¡Con lo a gusto que estaba yo lejos de él! ¿Podré aguantar o tendré que decirle todo lo que pienso de él? Ahora seré yo quién juege con él.. a ver si le gusta sufrir todo lo que yo sufrí.



Categories: ANIME/MANGA, SLAM DUNK Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 3 Completed: No Word count: 6699 Read: 358 Published: 23/04/2013 Updated: 20/08/2013 Capítulo 1. by Kuno Yuki

Aquella mañana comenzaba el Campeonato Regional. Al ser día lectivo, había pocas personas. Algunos equipos, como el Ryonan, habían asistido a ver el encuentro. Los asistentes, al verlos, miraron a Sendoh y Uozumi con asombro. Una vez que estaban sentados, Hikkohichi exclamó:

-¡Hay que observar! ¡Hay que observar!

-Cállate Hikkohichi – le regañó Koshino con los brazos cruzados.

-Lo siento Koshino – dijo el asistente frotándose la nuca.

Esperaron a que empezasen el partido mirando cómo los dos equipos calentaban en sus respectivos campos. Mientras tanto, Rukawa su miraba recorrían las gradas de un lado hacia otro. Parecía estar buscando a alguien. Suspiró. Siguió tirando tiros mientras esperaba. El día anterior le habían llamado diciendo que iban a ir a verle al partido. Volvió a mirar por las gradas pero no encontró a nadie. El partido dio comienzo dejando a Hanamichi, Miyagi, Mitsui y a Rukawa sentados en el banquillo. El encuentro dio comienzo con la posesión del Shohoku.

-¡Ya ha empezado! – Exclamó una voz cerca de los chicos del Ryonan. - ¡Nos hemos perdido el comienzo! – La chica que había dicho eso, se apoyó en la barandilla y miró al campo.

-No grites – dijo una de las cuatro chicas que se acercaban a ellos.

Dos de esas chicas eran morenas y las otras dos castañas. Había una que tenía el pelo castaño con las puntas morenas. Parecían todas tener la misma estatura, lo único que las diferenciaban era el color de ojos.  La que tenía el pelo de dos colores se puso a la chica castaña que estaba en la barandilla. Ambas se miraron y la chica castaña sonrió.

-Creo que acaba de empezar el partido – le dijo la chica castaña.

-Sí – se quedó mirando al banquillo. – Creo que por ahora Kaede no saldrá a jugar.

-Jo, ¿por qué no? – Hizo un puchero con los labios.

-Por lo que nos contó. Estoy segura de que jugará no muy tarde – habló la chica morena – castaño.

-No debió hacerlo. ¿Y si el entrenador no lo deja jugar? – Preguntó la otra chica castaña.

-La verdad es que no creo que le haga eso. Si lo hace, el Shohoku perderá – comentó una de las chicas morenas.

Las dos chicas que estaban de pie se sentaron junto a sus compañeras. Apoyaron la espalda en el respaldo de las sillas y miraron muy atentamente el partido y en silencio. Habían ido porque tenían un compromiso en la ciudad de al lado y se iban a quedar en casa de unas de aquellas chicas. Al salir los cuatro jugadores que estaban en el banquillo del Shohoku, las mismas chicas que habían estado en la barandilla, se levantaron.

-¡Ánimo Kaede! – Gritó la castaña.

-Taka no grites – dijo la morena riéndose.

-Déjala. Hace tiempo que no lo ve – comentó la otra morena riéndose.

-Lo sé pero es que KuRu tampoco lo ha visto en tiempo y no se pone a gritar – comentó la chica castaña.

-Ya pero es que ella no se pone así ni aunque juegue Sawakita se pone como Taka – dijo la que se llamaba Taka.

-Ni lo haré. Ya no soy la misma de hace dos años y respecto a Sawakita yo no tengo nada que ver con él. Sólo somos amigos que nos acostamos cada vez que nos vemos – habló KuRu.

Los chicos del Ryonan miraron cuando empezaron a hablar. Se habían sorprendidos al verlas y ahora al escucharlas hablar, se sorprendieron. Habían escuchado que Rukawa era popular entre las chicas pero nunca habían oído el nombre de KuRu. ¿De qué nombre procedía? La chica que respondía al nombre de KuRu miró hacia el equipo rival del Shohoku. Los miró fríamente y luego volvió a mirar hacia delante.

-¡Más te vale no perder porque si no duermes en el sofá! – Le gritó KuRu a Rukawa en otro idioma. - ¡Y no te pienso en dar de comer en todo el mes!

-Mira que eres mala. ¿Cómo le puedes decir eso? – Preguntó Taka.

-No soy mala, sólo se lo digo para que sepa que tiene que esforzarse y que conmigo debe ser así si quiere comer – dijo KuRu fríamente.

-Pero si no le das de comer no podrá jugar bien. Piensa que necesita energía ¿y si en un partido se marea por falta de nutrientes? – Le dijo Taka poniendo morros.

-¿Tú crees que yo dejaría que le pase eso? Con él no soy tan fría como con los demás chicos. Yo a él le quiero mucho…. – KuRu apartó la mirada hacia los chicos que tenían al lado. - ¿Qué miráis? – Les preguntó a ellos.

-Nada ¿no podemos mirar hacia vosotras? – Preguntó Koshino.

-Es de mala educación mirar a la gente que no se conoce. Además, ¿os interesa nuestra conversación? – Dijo la morena.

-Habéis nombrado a Sawakita del Sannou es normal que miremos ¿no? – Intervino Sendoh. KuRu lo miró con desdén.

-Para empezar, mirar a la gente que no conoces es de mala educación y segundo, no os importa si hablamos o no de Eiji Sawakita del Sannou – dijo fríamente KuRu.

-No hace falta que nos hables de esa manera – dijo molesto Koshino.

-Nadie me dice cómo he de hablar – la vista de la chica se endureció más.

 

Era una mañana soleada del mes de septiembre. Cuatro equipos masculinos de baloncesto y dos femeninos viajaban en el Shinkansen en dirección a la provincia de Yamaguchi, concretamente, a la capital. Iban a asistir a la preparatoria más famosa de todo Japón y en la cual, solamente asistían los jóvenes famosos que estaban arrasando en ese momento. A parte, todos los alumnos eran gemelos o mellizos. Era muy difícil pasar el examen de admisión y muy pocos lo pasaban. También era un instituto donde los hijos de las familias ricas asistían.

Los chicos de Kanagawa estaban ansiosos por asistir. Habían escuchado que antes, ese instituto había sido solamente de chicas pero que desde hacía dos décadas, lo habían puesto mixto. Los chicos del Shohoku estaban preocupados porque su estrella había desaparecido sin decir nada y nadie sabía dónde se había metido.

-No me puedo creer que Rukawa haya dejado Shohoku. ¿Ahora que haréis? – Le preguntó Hikkohichi.

-Hasta que no sepamos dónde está, no podemos saber por qué se ha ido. El entrenador Anzai está preocupado por él – contestó Akagi.

-Pero si no aparece es mucho mejor. A nadie le importa lo que le pase a ese zorro – intervino Sakuragi. Acto seguido, recibió un puñetazo en la cabeza por parte de su capitán. - ¿Por qué me pegas gorila? – Preguntó el pelirrojo con las manos en el golpe.

-Siempre estás diciendo estupideces. Seguro que Rukawa tendrá una razón por cual, se ha marchado. Tengo la sensación de que lo encontraremos pronto – dijo Akagi.

 

Nada más llegar, cogieron el metro para dirigirse al tan deseado instituto. Uno de los chicos del Ryonan había intentado entrar, pero le rechazaron, ya que no cumplía con los requisitos que requería para entrar. En una de las paradas, dos chicas altas y encapuchadas, entraron en el mismo vagón. Eran altas pero no se les veía la cara. Traían puestos unos pantalones de chándal y una chaqueta de color negro. Llevaban unas gafas de sol negras. Era la primera vez que veían a unas chicas tan altas.

-Deberíamos avisar de que íbamos a llegar tarde – dijo una de las chicas.

-¿Para qué? Si no hace falta que estemos allí, sino ya nos habrían llamado o nos hubieran buscado  – dijo la otra chica fríamente.

-Siempre tan fría – rió la chica.

-¿Para qué voy a cambiar? Si no eres fría te usan y te hacen daño. Es una tontería mostrar lo que una siente.

-¿No piensas cambiar? – Le preguntó la otra chica con los brazos cruzados. - ¿Aunque encuentres a esa persona que hará que ese dolor que te causó se vaya?

-Sabes cómo soy. Sólo cambio con las personas que yo quiero – dijo la chica que estaba de espaldas a los chicos de Kanagawa. – Detesto a las personas que van de falsas. Por mucho que aparezca esa persona, no podemos estar con ellos.

-Sabes que esa regla nos la pasamos por el forro y todas, menos tú, tenemos pareja. Primero fue Sakura con Eiji Matsura, luego, Kohana con el chico éste de tercero…

-Naito Irie – interrumpió la chica fría.

-Ése. Después se echó novio Hotaru que está saliendo con Natsure y luego yo, que empecé de nuevo con tu hermano. Todas pensamos que esa norma es una idiotez porque, aunque nos lo prohíban, nosotros haremos los que nos salga.

-Lo sé y eso es lo que hago pero no quiero saber nada de los chicos. Prefiero usarlos y luego pasar de ellos. Usar y tirar – dijo la chica fría apoyando la espalda en una de las barras.

-¿Las cosas con Sawakita van mal verdad? – Le preguntó la otra chica con una mano en el hombro.

-Desde que decidió irse. Él sabía lo que pasaba si se marchaba pero no le importó, aunque si te digo la verdad, si él estuviese en Japón seguiría acostarme con quién yo quiera y sin dar explicaciones a nadie – suspiró. – Me da igual lo que hagan, sólo los utilizaré para lo que yo quiera – se  metió un chicle en la boca y empezó a mascarlo.

En la parada que anunció la parada del Instituto Shoshokary, todos los chicos de la prefectura de Kanagawa se bajaron pero ya no sabían qué dirección tomar. Se pusieron a discutir para decidir por dónde ir pero acabaron sentados en las escaleras de la estación. Ese día hacía calor y el sudor comenzaba a caer por la frente de los chicos. Las dos chicas del vagón pasaron por el lado y se montaron en un coche alargado y de color negro. Tras estar varias horas en busca del famoso instituto, lo encontraron. Se quedaron embobados mirando la fachada y cuando bajaron la mirada, vieron a las dos chicas del tren. Iban acompañadas por otras tres chicas.

Las cinco chicas se quedaron mirando a los chicos que estaban en la puerta parados. La primera chica tenía el pelo largo, rizado y azul, los ojos eran azules claros y tenían forma zorruna, su piel era blanca como la propia nieve, tenía el semblante serio; la segunda chica tenía el pelo liso, cortado en una melena y pelirrojo, sus ojos eran almendrados y de color miel, su piel tenía un tono rosado y tenía un piercing de aro en la nariz y detrás de la oreja, se le veía que tenía un tatuaje; la tercera chica tenía su pelo cortado en una melena, ondulado y castaño, sus ojos eran verdes y grandes, sus rasgos estaban mezclados y en su oreja izquierda tenía un piercing; la cuarta chica tenía el pelo rizado ondulado y moreno, sus ojos eran marrones y parecía algo tímida y la quinta chica tenía el pelo corto y rubio, sus ojos negros como la noche y tenía dos piercing: uno en el cartílago y otro en la nariz. Dos de ellas, la reconocieron como las del tren. La chica de mirada zorruna los miraba fríamente.

-¿Quiénes sois? – Preguntó la chica del pelo azul.

-Somos… - comenzó a decir uno de ellos.

-Los intrusos – interrumpió la chica pelirroja riéndose.

Las demás chicas les miraron con los ojos entrecerrados y con cara de pocos amigos. Sin duda alguna, no les hacía gracia que ellos estuvieran en ese lugar.

-¿Por qué nos miráis así? – Preguntó Nobunaga.

-Porque no nos hace gracia que unos ineptos como vosotros estén en un instituto tan prestigioso como es éste – contestó la chica castaña.

-¿A quién le llamas inepto? – Dijo Sakuragi molesto.

-Yo de vosotros mantendría a ese pelirrojo calmado. Si os molestáis por un simple comentario, cuando queráis entrar en el club de baloncesto, os va a ser imposible – habló la misma chica.

-¡Ja! Tenemos los mismos derechos de estar en ese club como cualquier otro alumno – dijo Mitsui con tono airoso.

-Eso es lo que vosotros creéis pero no es así. La persona que decide si estáis o no en el equipo, es el presidente del club pero difícil lo veo  - dijo la chica rubia burlonamente.

-Esa persona debe darnos una oportunidad para demostrar lo que valemos – intervino Koshino.

-Pero eso ya lo hizo, durante el Campeonato Regional y… les parecéis unos auténticos ineptos, por decir lo mínimo de las muchas cosas que piensa – dijo la pelirroja.

-¡Nosotros no somos unos ineptos! ¡Quizás sea él el inepto! – Gritó molesto Miyagi. - ¡No tiene derecho a meterse con nosotros sin conoceros!

-Ya os ha visto jugar y la verdad… no estáis en el nivel de este instituto – comentó la morena.

-Si no sois ineptos... ¿por qué Kaede Rukawa se ha marchado… - se quedó pensando - … del Shohoku? – Preguntó la chica del pelo azul.

-¿Cómo has sabido eso? – Preguntó el subcapitán del equipo rojo de Kanagawa.

-Conozco… bueno, conocemos a Kaede y sabemos que no quería estar con una panda de ineptos. Vosotros tres – miró a Miyagi, Mitsui y a Sakuragi – siempre estáis armando broncas y creo, que ocurrió algo en el gimnasio ¿verdad? – Los miró con superioridad pero sin mostrarlo. – Vuestro equipo rival, ha conseguido ser de nuevo el tercer mejor equipo de la prefectura de nuevo…sin duda vergonzoso. A su capitán la pitaron una técnica por insultar y replicar al árbitro… ¿Eso no es de ser inepto? ¡Por favor! Todo el mundo sabe que no se le puede replicar – miró hacia el Kainan. – Número uno de Kanagawa y segundo mejor equipo del país. Había escuchado que eráis invencibles y que no os costaba ganar pero después de ver que un equipo como el Ryonan casi os gana… mi opinión hacia vosotros ha cambiado. Por muy buenos que seáis en Kanagawa, sois unos ineptos y no tenéis el nivel suficiente nivel como poder entrar en el equipo de este instituto – habló fríamente la chica del pelo azul.

-¿Has parado de insultarnos? – Interpeló Koshino bastante molesto.

-No pero prefiero callarme antes de seguir hablando porque no vale la pena seguir con esta conversación – respondió ella y les dio la espalda.

-Ahora déjame que yo diga algo – Koshino estaba muy molesto con aquella chica. – Para empezar, no nos conoces para hablarnos de esa manera y no te creas mejor que todos nosotros por el simple hecho de asistir a este instituto. Segundo, nosotros somos buenos y lo podemos demostrar cuando quieras. Puede que hayamos perdido pero no tiene que ver con nuestro nivel. Tercero, no vamos a permitir que una chica con el pelo azul nos digan ineptos y se quede tan pancha. Tampoco te permito que te rías de nuestro capitán y para terminar, desde que Rukawa se marchó del Shohoku, están preocupados por él ya que era el único que puede hacer frente a Sendoh – le chica giró la cabeza y le miró duramente.

-Rukawa nunca perteneció al Shohoku y nunca será del Shohoku – dijo la peliazul con desdén.

-¿Cómo que nunca perteneció al Shohoku? – Preguntó sorprendido Yasuda.

-No oficialmente. Así que dejad de buscarlo. Le haréis un gran favor – respondió la pelirroja.

-Y una cosa más. El presidente del club de baloncesto, soy yo y no creo que entréis, no por vuestro nivel si no porque en vuestra actitud no es la correcta y no sé qué narices hacéis aquí – miró a Sendoh. – Hay gente que no es bienvenida. ¡Ah, por cierto! Vuestras inscripciones las tengo yo y no creo que las acepte… así que… ya podréis dándoos la vuelta de nuevo – y se marchó de ahí pero cuando dio dos pasos se paró. –Si queréis saber dónde está Rukawa… yo pensaría desde cuándo, él estaba extraño – se marchó junto a las demás chicas.

End Notes:

Espero que os guste 

Kuno*

End Notes:

Espero que os guste 

Kuno*

Regresar al índiceCapítulo 2. by Kuno Yuki

-¿Pero esta chica quién se cree para hablarnos así? – Comentó Mitsui molesto.

-No lo sé pero como me la vuelva a encontrar, juro que le diré cuatro cosas bien dichas – dijo molesto Miyagi.

-Pero si lo que ha dicho esa chica es cierto, Rukawa ya debía de saber que no pertenecía al Shohoku – dedujo Kogure con un dedo en la barbilla. – Pero ¿por qué no nos lo dijo?

-Nunca ha sido muy comunicativo – dijo Akagi.

-Aun así, – todos miraron a Ayako - esa chica me suena de haberla visto antes. No recuerdo dónde la he visto antes pero sé que la vi.

-¿Estás segura Ayako? – Preguntó Miyagi.

-Claro que sí pero cuando la vi tenía otro aspecto. ¡Ah, ya me acuerdo! – Se dio un golpe en la palma de la mano. – Fue hace dos años, cuando todavía estaba en la secundaria Tomigaoka. La verdad es que no asistía, creo que fue a ver a alguien.

-¿Por qué no dejamos de hablar y llevamos las maletas a las habitaciones? – Propuso Jin.

-Sí, será mejor – opinaron todos y caminaron hacia los dormitorios.

Tras dejar las maletas en el hall del edificio, dijeron darse una vuelta por el recinto estudiantil. Se dieron cuenta que el Shoshokary contaba con cuatro edificios, los cuales pertenecían a Universidad, Preparatoria, Secundaria y Primaria. Vieron que cada rango estudiantil tenía un uniforme de diferente color pero era el mismo. Los que asistían a la Universidad sólo tenían la chaqueta de color verde, los de Preparatoria tenían el uniforme de color azul, los de secundaria amarillo y los de primaria de color rojo. Cuando les dieron el  uniforme nuevo a los chicos de Kanagawa se quedaron sorprendidos ya que cada uno tenía una corbata diferente.  Vieron que encima del escudo estaba inscrito en letra blanca su apellido. Prefirieron no preguntar ya que se imaginaron la respuesta. Intentaron buscar el comedor pero lo único que vieron fue dos gimnasios con pistas de baloncesto, otro gimnasio para el equipo de voleibol, y muchas pistas más de todo tipo de deportes. Nunca pensaron que el Shoshokary fuese el tipo de instituto que lo único que se concentraba en los deportes. Después de varios minutos estaban en medio del patio cuando cansados, se sentaron en el suelo.

-¿Dónde narices está el comedor? – Dijo molesto Sakuragi.

-No lo sé pero me está sonando el estómago – respondió Miyagi con una mano en su barriga.

-Si nos respondieran cuando le hablamos, le habríamos preguntado a alguien y seguro lo hubiéramos encontrado rápido – comentó Koshino.

-Tenemos que saber por qué no nos responden – dijo Uekusa.

Pasaban los minutos y nadie aparecía por aquel lugar. Los chicos de los cuatro equipos de Kanagawa ya no sabían que hacer. Tenían sed y hambre y si no se movían no encontrarían el comedor. Cuando decidieron seguir buscando el comedor, vieron a un chico acercándose a ellos. Iba corriendo. Por la corbata y por el color del uniforme, supieron que iba a segundo de preparatoria. Ese chico era alto, delgado, tenía el pelo corto, revuelto y castaño, sus ojos tenían un color verde esmeralda. Cuando llegó donde ellos estaban, apoyó las manos sobre sus rodillas para recuperar el aire y descansar. En su chaqueta ponía Iijima. Una vez recuperado el aire totalmente, se puso recto y con una mano en la cadera, le sonrió. Horoscopos y tarot para el amor y para los signos del zodiaco Horoscopos y tarot de amor

-Me llamo Kaito Iijima y soy uno de los prefectos de la escuela. Os estaba buscando – se presentó.

-¿Nos estabas buscando? ¿Por qué? – Preguntó Nobunaga.

-¿Cómo que por qué? Yo soy el encargado de enseñar las instalaciones del centro…

-Llegaste tarde. Ya nos hemos recorrido todo. ¡Esto es más grande que un estadio de futbol! – Dijo Mitsui serio.

El chico les miró sorprendido. Suspiró con los ojos cerrados. Miró hacia atrás y vio que una chica alta, piel blanca y el pelo azul se acercaba con una carpeta en la mano. Iba con los ojos cerrados. Cuando estuvo enfrente del chico castaño se paró. Estiró el brazo hacia el chico del uniforme y abrió los ojos.

-Te la has dejado – dijo ella.

-Lo siento mucho presidenta – dijo Iijima haciendo una leve reverencia. – No volverá a pasar.

-No te preocupes Iijima – se quedó a los chicos de Kanagawa. – Encárgate de ellos.

Después de que Iijima hablase con ellos, se dirigieron hacía el comedor. Al darse la vuelta, vieron un amplio edificio. Sintieron rabia por no darse cuenta de que estaban delante del comedor. Entraron y se quedaron mirando la disposición del recinto. Había varias mesas redondas y en el centro, había una mesa rectangular con diez sillas. Para poder coger la comida, debían bajar diez escaleras y luego ponerse en una larga cola. Empezaron a bajar pero en la quinta, alguien le dijo:

-¿Podéis apartaros?

Los chicos de los cuatro equipos de Kanagawa se dieron la vuelta y vieron a cuatro chicos y a las cinco chicas que habían visto en la entrada del instituto. El primer chico tenía el pelo liso, corto y pelirrojo, sus ojos eran almendrados y de color miel, su piel tenía un tono rosado y tenía un piercing de aro en la nariz y detrás de la oreja, se le veía que tenía un tatuaje en el lado derecho del cuello; el segundo chico tenía su pelo cortado en una melena, ondulado y castaño, sus ojos eran verdes y grandes, sus rasgos estaban mezclados y en su ceja izquierda tenía un piercing; el tercer chico tenía el pelo moreno, sus ojos eran marrones y parecía algo tímida y el cuarto tenía el pelo corto y rubio, sus ojos negros como la noche y tenía un piercing en el cartílago.

-¿Y por qué deberíamos apartarnos? – Preguntó molesto Sakuragi.

-Porque molestáis nuestro paso – respondió el chico pelirrojo.

-No nos apartaremos. ¿Has visto lo largo que es la cola? – Dijo Mitsui.

-¿Y eso que tiene que ver la cola con que os apartáis? Sólo tenéis que echaros a un lado y dejarnos pasar – dijo el chico moreno.

-¿Pero es que estás sordo? Que no nos vamos apartar de aquí, así que, pasáis por otro lado – dijo molesto Miyagi.

La peliazul los miraba en silencio y seriamente. Se tocaba la nariz con los dedos intentando no decir la barbaridad que le estaba pasando por la cabeza. Se puso la mano en el cuello y lo acarició. Luego, se cruzó de brazos y siguió mirando aquellos chicos que desde un principio le había caído como una patada en el estómago.

-Yo de vosotros los dejaría pasar, dos de ellos se encargan del club de baloncesto – dijo Iijima.

-¿Quiénes? – Preguntó con desdén el pelirrojo del Shohoku.

-De verdad, sois idiotas – dijo harta la peliazul y pasó por medio de ellos apartándolos a su paso.

Sakuragi se quedó delante de ella con los brazos cruzados. No iba dejar a la chica del pelo azul pasase. Lo miró fríamente y dándole un golpe en el estómago, continuó bajando las escaleras. Odiaba que la gente le tocase las narices y esos chicos era la segunda vez que lo hacían. Los demás que la acompañaban, pasaron por el lado del pelirrojo del Shohoku y el pelirrojo que iba con la peliazul se detuvo al lado de ellos y les miró.

-Si estáis buscando a Rukawa estáis perdiendo el tiempo. Él pasa de vosotros. Si no fuese así ¿por qué se fue sin despedirse? – Levantó la ceja y luego se marchó.

Los nueves estudiantes de Shoshokary se pusieron en medio de la cola para coger su almuerzo y se sentaron en la mesa rectangular. Iijima se disculpó por el comportamiento de sus compañeros de clase y de grado. El joven castaño sabía cómo era el carácter de esos nueve chicos y sobretodo el de la joven que tenía el pelo azul.

-Tengo que hacerte una pregunta Iijima – le dijo Fujima. - ¿Esos chicos son siempre así?

-Normalmente no. Ellos, cuando se trata del orgullo y la seguridad de los alumnos, su personalidad es distinta y en los conciertos también cambian – respondió.

-¿En los concierto? – Preguntaron extrañados. Iijima asintió con la cabeza.

-Ellas cinco son las Blue Eyes y ellos cinco son los Red Moon.

-¿Qué? ¿Ellas son Blue Eyes? – Gritó una voz detrás de los cuatro equipos. Era una chica que pertenecía al equipo femenino del Ryonan.

-Sí, son ellas – dijo Iijima con una sonrisa.

-¡Aaah! ¡No me lo puedo creer! ¡Voy a estar en el mismo instituto que ellas! – Gritó la chica emocionada.

-Taka, calla – le dijo Koshino con los ojos cerrados y los brazos cruzados.

-¿Ellos cinco? Pero si van cuatro – dijo Sendoh.

-Falta uno que ahora mismo está… recuperándose de una paliza que le dieron hace dos semanas. Creo que pronto volverá. El que falta es Kaede Rukawa de primer grado.

-¿Has dicho Kaede Rukawa? – Preguntó sorprendido Ishii. – Nosotros le estamos buscando.

-¿Sí? Pues llegó hace un mes más o menos. Aunque lleva dos semanas en el hospital – dijo algo dudoso. – Si queréis saber algo más, se lo tenéis que preguntar a la presidenta pero tened cuidado, no le gusta que hablen de él si no es por algún motivo que le convenza.

-Pero no tengo por qué contaros nada de él. Si queréis saber algo y el motivo por el cual se marchó sin deciros nada, se lo preguntáis vosotros mismos. Si no os lo dice él no esperéis que yo lo haga.

-Presidenta, creo que ellos que están preocupados por Rukawa. Yo creo que  deberían sabérselo – opinó Iijima.

-Yo no soy quién para meterme en sus asuntos y ni él en los míos. Aunque dije que me haría cargo de él no soy su niñera y menos tengo que darles explicaciones a una panda de ineptos que detesto. Es como si le pidiera que él se hiciera pasar por mí y se pusiera hacer un examen de segundo. Es totalmente imposible.

-Pero lo más lógico que si lo conoces y sabes el motivo, se lo dijeras al Shohoku. No es imposible – intervino Sendoh.

-Voy a ser franca con todos vosotros. No me da la gana decíroslo, así que, apartaros de mi vista – les dijo mirándoles fríamente y luego volvió a su mesa.

-Qué mala leche tiene – opinó Sakuragi refunfuñando.

-Es cierto pero siempre ha sido así desde que llegó hace dos años pero aun así, es una de las mejores estudiantes del instituto – dijo Iijima.

Cuando pudieron sentarse en una mesa, comieron. El grupo de los cuatro chicos y de las cinco chicas no paraban de hablar sobre los últimos acontecimientos en el instituto. Pronto los dos grupos se irían de gira por unas semanas. Se levantaron despacio dejando las sillas bien.

-¿Y cuándo le dan el alta a Rukawa? – Preguntó el chico pelirrojo a la chica del pelo azul.

-Mañana pero todavía no vendrá hasta dentro de una o dos semanas. En cuanto vuelvan, se van a enterar por meterse con él – respondió la chica.

-¿Piensas pelearte otra vez? Recuerda que te avisaron antes de la llegada de Kaede – le dijo el chico rubio.

-¿Y qué hago? Si me peleo con esos idiotas, la gente de este instituto estarían asustados. Además, soy la única que puede hacerles frente – giró el cuello en círculos.

 

Dos noches más tarde, las chicas de las Blue Eyes estaban tumbadas en los sillones del salón de su habitación cuando vieron a los chicos del Ryonan entrar por la puerta. Aunque era la segunda noche que pasaban en la misma habitación que ellas parecían que no se acostumbraban a tener que cambiarse delante de ellas. Una de ellas se levantó para ir a la cocina y coger algo de comer. Al pasar por su lado, les miró duramente.

-¿Puedes dejar de mirarnos así? – Le preguntó Koshino.

-¿Y por qué debería hacerlo? – Dijo la pelirroja.

-Porque no hemos hecho nada para que todas nos odiéis, por eso mismo – dijo el shooting guard.

-Sí que lo habéis hecho. Estáis en nuestra habitación y por vuestra culpa hemos dejado de tener nuestra intimidad…

-Déjalos Taka. No comprenderán lo que nos referimos con “nuestra intimidad” – dijo una voz desde el sofá.

-¡Pero Kuro! ¡Ahora no me puedo traer a tu hermano! – Dijo Taka.

Varias cabezas asomaron por los respaldos de los sofás y miraron a la chica con cara de asco. Kuro tenía que concentrarse para no imaginarse esa escena que le daba asco con sólo imaginárselo. Le entró un repelús con solamente pensarlo.

-Podrías habértelo ahorrado. Ahora no podré quitármelo de la cabeza – dijo la chica de los ojos azules.

-Como si tú no lo hicieras – se cruzó de brazos.

-Claro que lo hago pero no me acuesto con tu hermano y luego  te lo digo.

-Cierto… - se cruzó de brazos y cerró los ojos. – Lo siento pero es la verdad y con ellos aquí, él no va a querer venir aquí y en su habitación está mi hermano.

-¿Por qué no buscáis algún lugar? – Le preguntó Kuro levantándose. – Yo tengo el mismo lugar para todos y no tengo problemas.

-¿Dónde dices  que vas? – Preguntó curiosa Taka.

Pero no contestó, sólo se cruzó de brazos y arqueó una ceja. Taka iba a preguntarle de nuevo pero sonó un teléfono haciendo que la joven del pelo y ojos azules se acercase a la mesa para cogerlo. Al ver quién era la persona que llamaba, bufó molesta. Lo cogió con muy pocas ganas de hablar con esa persona.

-¿Qué quieres Toya a estas horas? – Preguntó ella nada más cogerlo.

-Tienes que venir al hospital ya – respondió la voz.

-¿Qué ocurre?

-Kaede – dijo secamente.

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento el retraso :(

Kuno^

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento el retraso :(

Kuno^

Regresar al índiceCapítulo 3. by Kuno Yuki

-¿Cuál de ellos? Te recuerdo que está el pequeño y el grande – se sentó de nuevo en el sofá tranquilamente. – Si es el pequeño es que le ha dado fiebre ¿verdad? Y si me has dicho que estás en el hospital con él es que la temperatura debe ser por lo más de 39 ¿a qué si?

-Sí, tienes razón. Te he llamado a ti porque tú eres su tutora legal. Te prometiste a cuidarlo – le reprochó.

-Se me está prohibido salir a estas horas. Mañana, cuando me levante, iré a verle. Te lo prometo – colgó y se tumbó en el sofá con las manos detrás de la cabeza.

 

Durante dos semanas completas, los chicos de Kanagawa estuvieron visitando el gimnasio que utilizaba el equipo masculino de ese instituto. A decir verdad, ellos tampoco sabían por qué estaban en ese lugar y las compañeras de habitación no hacían mucho por decírselo. Los chicos del Shohoku habían caído en una de las habitaciones donde las chicas que los acompañaban, eran amables que pertenecían al club de tenis, los del Kainan les tocaron unas con las que se llevaron bien desde el principio ya que eran divertidas y club de esas chicas era de kendo y los chicos del Shoyo compartían cuarto con las chicas del club de voleibol y sin duda el carácter de esas chicas le asombraban con cada día que pasaba. Sin duda, los que habían tenido más mala suerte habían sido los chicos del instituto Ryonan. Les había tocado a las chicas del club de baloncesto, más conocidas como “the Samurai” ya que se comportaban como aquellos guerreros cuando tenían una batalla o simplemente estaban en guardia para atacar. Como era de imaginar, cada una tenía un nombre de algún general que lucharon en la era Sengoku.

Una mañana, apenas un día para el regreso de las aquellas chicas, el cuarto del Ryonan estaba patas arriba. Ninguno parecía querer levantarse para limpiar aquella pocilga que habían creado. Lo único que podías ver por los sofás y en el cuarto, era la ropa y los calzoncillos de los jugadores de baloncesto. Alguien opinó:

-Deberíamos limpiar. No quiero tener más problemas con la chica que es la presidente del club.

-Ni tú ni nadie pero no vamos a limpiar para que vean que compartir habitación con nosotros es así – comentó otro.

-Debería darnos igual tener o no problemas, ella dijo que no nos resultará fácil entrar en el equipo – habló otro.

Un fuerte golpe hizo que toda la plantilla mirase hacia atrás. Cuatro de las cinco chicas estaban detrás de la mesa con los brazos cruzados.  En ese momento llegaron Koshino, Taka, Sendoh y Minori y detrás de ellos, como si la cosa no fuese con ella, Kuro. Iba con un niño de dos años tomado en brazos.

-¡Esto parece una pocilga! – Gritó malhumorada Hotaru que antes había sido la chica morena.

Vieron que todas las chicas habían cambiado de color de pelo. La chica llamada Sakura, en vez de ser castaña, ahora tenía el pelo negro, Hotaru tenía un color entre castaño claro y rubio, Kohana pasa de rubia a tener el pelo morado, Taka le habían puesto el pelo de color rosa con mechas azules y Kuro le habían puesto rubia con mechas verdes en el flequillo y por algunas partes del pelo. La ahora chica rubia miró el salón de la habitación callada moviendo la cabeza positivamente y se llevó al pequeño a su cama para que descansara.

-¿No podéis limpiar o qué? –Preguntó también molesta Sakura.

-¿Se os cae las manos? – Dijo con ironía Hotaru.

-No, no se nos caen las manos pero ¿por qué tenemos que limpiar nosotros si la habitación es todos? – Contestó alguien.

-¿Y? ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué nosotras también tenemos que limpiar esta pocilga? No me hagas reír – dijo pelirosa.

-Deberíais. Si nosotros limpiamos, vosotras también – intervino Koshino.

-Podéis esperar sentados a que Oda Nobunaga se levante de la tumba, porque será entonces cuando nosotras limpiaremos todo esto – habló Kohana.

-¡Compartimos habitación! ¡Todos debemos colaborar! – Rugió Uozumi.

En ese momento, salió Kuro con una enorme bosa de basura recogiendo toda la ropa que había por medio. Una vez recogida, salió fuera del dormitorio donde estaba la entrada. Dejó la bolsa en el suelo y le prendió fuego. Se limpió las manos y volvió tranquilamente.

-Los restos de comida y demás, ya os encargáis vosotros – dijo ella con una mirada fría.

-¿Qué has hecho animal? ¡Esa era nuestra ropa! – Gritó enfurecido el capitán del Ryonan.

-¿Y? Eso a mí me da igual, estaba en medio, molestaba y estaba tirada por el suelo. Era basura – dijo ella con una mirada de indiferencia. – Si queréis recuperarla, estáis tardando en apagar el fuego.

-¿Tú tienes problemas para socializarte? – Le preguntó Koshino malhumorado. La chica del pelo rubio con mechas verdes le miró. – Si tienes problemas, no lo pagues con nosotros. Intentamos llevarnos bien con vosotras pero no hacéis nada para llevaros bien con nosotros. Desde el mismo minuto en que nos conocimos siempre has sido fría, maleducada y no piensas que con tus comentarios dañas a los demás. ¿No tienes sentimientos acaso?

-¡Hiroaki! Pídele perdón ahora mismo – le dijo Taka y después le dio un pellizco. – Sabes que yo soy fan de ellas. ¿Por qué le dices esas cosas? Además, a ti te gusta una de sus canciones.

-Eso no tiene nada que ver – se estaba frotando el lugar donde le había pellizcado. – Y deja de pellizcarme.

Taka era la hermana pequeña del shooting guard del Ryonan. Era de la misma estatura que su hermano, castaña y siempre sonreía. Lo que único que los diferenciaban era en el carácter. Ella era más animada y muy rara vez se enfadaba.

-Piensa lo que quieras de mí. Yo no os tengo que gustar ni vosotros a mí, así que estamos bien así. Si le molesta o no a las personas mis comentarios, que se tapen los odios o simplemente que no escuchen – suspiró y se marchó para la habitación.

-No entraréis a la habitación hasta que no limpiéis esto – dijo la joven del pelo rosa y luego las cuatro se marcharon a la habitación con sus maletas.

 

A los pocos días, los chicos del equipo de baloncesto de Kanagawa estaban en el gimnasio esperando a que el capitán del Shoshokary llegase para hacer la prueba de acceso al equipo. Sabían que las personas que no estuviesen dentro, se tendrían que volver a Kanagawa. Un chico que tenía el pelo liso, corto y pelirrojo, sus ojos eran almendrados y de color miel, su piel tenía un tono rosado y tenía un piercing de aro en la nariz y detrás de la oreja, se le veía que tenía un tatuaje en el lado derecho del cuello entró en el gimnasio. No se lo podían creer. ¿Uno de los amigos de la chica que tenía esa mala leche inyectada en el cuerpo era el capitán del equipo? Un niño de unos dos años entró después que el pelirrojo con una pelota de baloncesto en las manos. El pequeño era castaño, tenía los ojos también con forma zorruna y verdes y era alto para esa edad.

-Hola, me llamo Tetsu Hishida y soy el capitán del equipo de baloncesto del Shoshokary – se preguntó. – No hace falta que os presentéis vosotros, ya que sé muy bien quiénes sois.

-¿Eso quiere decir que podemos empezar con las pruebas? – Preguntó malhumorado Sakuragi.

-Sí y no. Mientras que empezamos o no, calentad – les contestó y luego se agachó a la altura del niño.

La puerta se abrió nuevamente dando paso a una chica con el pelo rubio con mechas verdes y en las manos tenía una carpeta marrón con unos folios y un bolígrafo. El niño se acercó a ella pero se tropezó y cayó al suelo soltando la pelota pero se levantó sonriendo. Kuro cogió la pelota, tomó al niño y se puso al lado del chico pelirrojo. Le dio la carpeta.

-Aquí están sus nombres y quienes harán la prueba – le dijo al chico dejando al niño en el suelo nuevamente.

-A decir verdad prefería estar leyendo un buen libro que tener que hacerles la prueba de ingreso – se quejó Tetsu.

-¿Crees que no tengo cosas mejor qué hacer? Este niño no sólo come – dijo Kuro.

-¡A ver chicos! ¡Comenzamos! – Les dijo a los cuatro equipos de Kanagawa. – No sé si os dijeron quiénes sois lo que tenéis las pruebas.

-Claro, lo sabemos. ¿Estaríamos aquí los que no tengamos que hacerla? – Habló despectivamente Mitsui.

-Entonces será más rápido – le dio la carpeta a la presidenta. – Comenzamos con las pruebas – sonrió de medio lado.

Mientras que los chicos de Kanagawa, la chica de mirada fría jugaba con el pequeño. De vez en cuando, echaba un vistazo aquellos chicos que detestaba. Rukawa entró en el gimnasio con un brazo escayolado, con una venda en la cabeza y la muñeca vendada. El niño corrió hasta él feliz. Taka entró apurada con un sobre blanco en las manos. Le dio el sobre a su amiga intentando recuperar el aire.

-¿Qué es esto? – Preguntó Kuro.

-Léelo – le aconsejó su amiga. – ¿Estás bien Kaede?

-Sí, volveré a clase en unos días – le sonrió a su novia.

-¡Tetsu! – Kuro llamó a su amigo. – Dentro de unos días tendremos pelea. ¿Te apuntas?

-¿Acaban de mandar la carta? ¿Por quienes vienen esta vez? – Preguntó con una sonrisa y con los brazos cruzados.

-A por ellos pero si me peleo va a ser cobrarme por lo que le hicieron a Kaede – se había acercado a su amigo. – No les pienso a ayudar.

-Quién diría que los odias – dijo con ironía.

-Es que los odio. Son estúpidos.

-¿¡A quien llamas estúpido!? – Gritó histérico Sakuragi. – Seguramente te ganaría en un partido, un uno contra uno. ¿Qué dices? ¿Aceptas? – La joven de ojos azules levantó la cabeza con superioridad sin dejar de mirarle.

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento el retraso :(

Kuno^

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Espero que os haya gustado y siento el retraso :(

Kuno^

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