Esposo de alquiler by cerezo de flor

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 Esposo de alquiler by cerezo de flor
Summary:

He publicado el prólogo, por favor leanlo... en este explico que pasó despues y hablo sobre el futuro del bebe

Con unos ojos negros como la noche y la habilidad de adivinar cualquier secreto, Sasuke Uchiha era el tipo de hombre del que cualquier mujer inteligente huiría. Pero las circunstancias hicieron que una chica sensata como Sakura Haruno acabara pidiéndole a aquel atractivo desconocido que se casara con ella.

La fortuna familiar estaba en las manos de Sasuke, pero Sakura no estaba preparada para resistir sus apasionados abrazos... y no sospechaba que un matrimonio de conveniencia como aquel pudiera dar lugar a algo tan peligroso.

 

-A el le gustan los retos, creéme Sakura, el señor Uchiha está interesado en ti y no parará

 

El necesitaba una esposa

Ella necesitaba un protector y ¿quien mejor que su compañero de trabajo?



Categories: NARUTO Characters: Sakura Haruno

Generos: Romance

Advertencias: Lemon

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 18 Completed:Word count: 53326 Read: 20243 Published: 12/04/2012 Updated: 29/05/2012
Summary:

He publicado el prólogo, por favor leanlo... en este explico que pasó despues y hablo sobre el futuro del bebe

Con unos ojos negros como la noche y la habilidad de adivinar cualquier secreto, Sasuke Uchiha era el tipo de hombre del que cualquier mujer inteligente huiría. Pero las circunstancias hicieron que una chica sensata como Sakura Haruno acabara pidiéndole a aquel atractivo desconocido que se casara con ella.

La fortuna familiar estaba en las manos de Sasuke, pero Sakura no estaba preparada para resistir sus apasionados abrazos... y no sospechaba que un matrimonio de conveniencia como aquel pudiera dar lugar a algo tan peligroso.

 

-A el le gustan los retos, creéme Sakura, el señor Uchiha está interesado en ti y no parará

 

El necesitaba una esposa

Ella necesitaba un protector y ¿quien mejor que su compañero de trabajo?



Categories: NARUTO Characters: Sakura Haruno

Generos: Romance

Advertencias: Lemon

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 18 Completed:Word count: 53326 Read: 20243 Published: 12/04/2012 Updated: 29/05/2012
Story Notes:

Basado en ESPOSO DE ALQUILER !libro!

Story Notes:

Basado en ESPOSO DE ALQUILER !libro!

Capítulo 1 Principio by cerezo de flor
Author's Notes:

Espero les agrade

Author's Notes:

Espero les agrade

Periódico Estrella de la república:

Lunes:

Tsunade Haruno, directora ejecutiva de Haruno Cosmetics, estaba a punto de dar lo que sus amigos más íntimos han definido como el mayor golpe maestro de su vida profesional cuando su avión sufrió un repentino accidente. La familia no ha hecho ninguna declaración al respecto, pero se rumorea que Tsunade ha desaparecido... y que incluso podría estar muerta.

 

Jueves:

 

La milionaria familia Haruno se ha visto sumida en una gran confusión durante estos días. Se ha llegado a insinuar que el accidente podría haber sido intencionado. La semana anterior, uno de los más importantes empleados de Haruno Cosmetics tuvo que enfrentarse a la amenaza de ser deportado. Poco después, un misterioso artefacto explotó en los laboratorios de la empresa.

 

Viernes:

 

¿Alguien puede estar intentando arruinar a la familia Haruno? Y si ese fuera el caso, ¿cómo podrá sobrevivir tan prestigiosa familia a los secretos y escándalos que amenazan su reputación? Además, tras el accidente de Tsunade, algunos miembros del clan Haruno comienzan a estar seriamente preocupados por sus vidas.

 

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PROLOGO

Washington, D.C.

 

—Sai...—Ronroneó una voz ronca al otro extremo del teléfono—, con todos los contactos que tienes, seguro que tienes algún amigo en el Departamento de Inmigración. Y lo único que te estoy pidiendo es un favor que no implica ningún riesgo ni para ti ni para ninguno de los agentes de ese departamento. Al fin y al cabo, ¿qué importancia puede tener que a un solo ruso le anulen el permiso de residencia? Puedes decir que has recibido un informe anónimo que te induce a pensar que el doctor Uchiha Sasuke es un antiguo agente del KGB, o que está relacionado con la mafia rusa asentada en los Estados Unidos. Cualquier cosa, siempre y cuando podamos presentarlo como un extranjero indeseable y eso nos permita deportarlo. El Departamento de Inmigración no cuestionará tu palabra, Sai, la palabra de uno de los senadores más importantes de Capitol Hill. Sé que puedes hacerlo, que podrás deshacerte de Uchiha por mí. Y, por supuesto, no hace falta que te diga que te estaré siempre agradecida. Tan agradecida, de hecho, que incluso sería capaz de hacer un viaje a Washington solo para verte, Sai. Lo celebraremos en privado, solo nosotros dos. Llevaré champán... y ese conjunto negro que tanto te gusta...

Mientras se recostaba contra el respaldo de su sillón de cuero, el senador Sai Valkov cerró los ojos, recreándose en las imágenes que evocaba la voz sensual del otro lado del teléfono. Respiraba precipitadamente y con cierta dificultad. El corazón le latía de excitación y sus genitales se tensaban insoportablemente al recordar su última «celebración» y el modelo negro del que hablaba su interlocutora. La palma de la mano le sudaba profusamente mientras intentaba aclararse la garganta, atragantado ya por las expectativas que estaba despertando aquella conversación. Cuando por fin fue capaz de hablar, contestó:

—Yo... ah, bueno, tengo un par de amigos en el Departamento de Inmigración. Así que no creo que tenga ningún problema para conseguirlo. Dejaré caer un comentario por aquí, otro por allá... No, no supondrá ningún problema en absoluto. A partir de este momento, puedes dar por seguro que Sasuke Uchiha terminará volando hacia Rusia.

—Oh, Sai, sabía que no me había equivocado al depositar mi fe en ti. Llámame en cuanto hayas arreglado lo del Departamento e inmediatamente volaré hasta Washington, te lo prometo. Hasta entonces, mantén mi lado de la cama caliente y sueña conmigo... Porque yo soñaré contigo. Te veré pronto, Sai —llego hasta él una risa sensual y seductora antes de que su interlocutora colgara el teléfono.

En cuanto tuvo la respiración y el corazón bajo control, Sai Valkov pulsó uno de los botones del intercomunicador, para pedirle a su secretaria que llamara al Departamento de Inmigración.

Algunos minutos después, el ordenador de Inmigración comenzó a funcionar para revocar el permiso de residencia del doctor Uchiha Sasuke, por entonces director del departamento de investigación y desarrollo de Haruno Cosmetics.

 

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Capítulo 1: Principios

Minneapolis, Minnesota.

 

Haruno Sakura aparcó su Volvo azul oscuro en el sótano del edifìcio de acero y cristal que albergaba las oficinas centrales de Haruno Cosmetics y miró con ansiedad su reloj de muñeca, un Piaget de oro. Un accidente a causa de la nieve había convertido el tráfico en una pesadilla aquella mañana. Como resultado, iba a llegar tarde a la reunión de las nueve, y si había algo que su abuela, Tsunade Haruno, no podía soportar era la falta de profesionalidad en el trabajo.

Sakura se estremeció al pensar en su abuela descargando su cólera sobre ella. Su reprimenda sería precisa, oportuna y severa. La miraría arqueando sus cejas con aquella expresión condenatoria y altiva con la que en el pasado había sido capaz de reducir a muchos ejecutivos de Haruno Cosmetics a las lágrimas.

Sakura había sido testigo de aquello en más de una ocasión, aunque, para su infinita gratitud y alivio, ella misma rara vez había sido objeto de la furia de su abuela.

Y tampoco lo sería aquella mañana si era capaz de evitarlo. Aquella sería una forma desastrosa de comenzar un nuevo año.

Agarró el bolso Louis Vuitton y el portafolios de cuero del asiento de pasajeros, bajó con un movimiento grácil del Volvo y cerró la puerta. El taconeo de los Maud Frizon repiqueteaba en el aparcamiento mientras corría hacia los ascensores que la llevarían al interior de aquel rascacielos, propiedad de su familia. Presionó el botón de subida, musitando para sí mientras esperaba a que el ascensor llegara. Por fin sonó un timbre y las puertas del ascensor se deslizaron para darle cobijo en su interior.

Minutos después, Sakura corría por los enmoquetados y largos pasillos de uno de los pisos más altos del rascacielos, dirigiéndose hacia la sala en la que se iba a celebrar la reunión.

Sin dejar de correr, abrió el portafolios y revisó las notas que había preparado para la presentación, de modo que no vio al doctor Sasuke Uchiha hasta que, literalmente, chocó contra él. Al igual que ella, Sasuke tenía la mirada fija en su propia carpeta, caminaba sin mirar hacia dónde iba, de manera que terminaron chocando y los portafolios y los papeles de ambos volando hasta el suelo.

Ante aquel inesperado impacto, Sakura perdió el equilibrio. Se tambaleó, y habría terminado también ella en el suelo si no hubiera sido porque Uchiha la sujetó con firmeza. Sakura jadeó sobresaltada y nerviosa y se incorporó lentamente, hasta que su rostro quedó a solo unos centímetros del de Sasuke, como si fueran dos amantes a punto de besarse.

Sakura jamás había estado tan cerca de Sasuke Uchiha y, en ese instante, fue plenamente consciente de él, no solo como empleado de Haruno Cosmetics, sino también como hombre. Reparó por vez primera en lo alto y atractivo que era. Se fijó en su atuendo: elegante traje de rayas, camisa blanca, corbata de seda y mocasines de marca. En lo oscuro medio azulado y brillante que era su pelo y en la profundidad de aquellos ojos enmarcados por unas cejas negras como el azabache. Y en la blancura de unos dientes perfectos, que contrastaba con su piel nivea y que su boca sensual se dejaba entrever en una sonrisa.

—La verdad es que llevaba toda la mañana esperando a disfrutar de un panecillo dulce, pero me atrevería a decir que usted sería mucho más dulce, señorita Haruno —comentó Sasuke impertinentemente. Su voz, grave y sedosa, tenía un ligero acento que delataba que el ruso, y no el inglés, era su lengua materna.

Al oírlo, Sakura se sonrojó intensamente de vergüenza y enfado. Si había alguien en Haruno Cosmetics al que siempre había intentado evitar, ese era Sasuke Uchiha.

Tras la desaparición de la Unión Soviética, Uchiha Sasuke había emigrado a los Estados Unidos, donde la abuela de Sakura lo había contratado para dirigir el departamento de investigación y desarrollo de la empresa. Desde entonces, había manifestado unas tendencias y tradiciones tan anticuadas que Sakura había llegado a pensar que Sasuke no solo cuestionaría la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, sino que estaría más que encantado si pudiera retrasar el tiempo unos siglos atrás, en lo que a las mujeres concernía. Pensó que aquel comentario era típico de su actitud hacia las mujeres: insolente, arrogante y avasallador. Era, sencillamente, insufrible.

Sakura no podía imaginar qué razones había tenido su abuela para contratarlo a cambio de un generoso salario, aparte del hecho de que Uchiha Sasuke era considerado uno de los mejores químicos del planeta.

Y en el fondo, la propia Sakura sabía que, dejando a un lado su comportamiento, Haruno Cosmetics tenía una suerte extraordinaria al poder contar con él. Aun así, eso no le daba derecho a ofenderla.

—Le aseguro que podría encontrarme mucho más amarga que dos tazas de café sin azúcar, señor Uchiha —replicó, intentando sin éxito apartar su tembloroso cuerpo.

Sasuke continuaba reteniéndola tan cerca de él que Sakura podía sentir los firmes latidos de su corazón.

Y sabía que él era igualmente capaz de percibir los erráticos latidos del suyo.

—Oh, apuesto a que hay mucha más azúcar y crema de la que pretende, señorita Haruno.

Para su más absoluta indignación, Sakura sintió la mano de Sasuke deslizándose insidiosamente por su espalda y su nuca hasta llegar a su hermosa y abundante mata de pelo rosa.

—Usted sabe mucho sobre moda —musitó Sasuke, mirándola atentamente e ignorando tanto la indignación de Sakura como los esfuerzos que hacía para escapar—, así que, ¿por qué siempre lleva el pelo así, con ese estilo tan severo? Esa melena está pidiendo a gritos que un hombre la libere de las horquillas que la retienen en ese rígido moño para ver lo larga que es ¿Le llega por debajo de los hombros? —arqueó una ceja inquisitivamente al tiempo que asomaba a sus labios una sonrisa burlona—. No va a decírmelo, ¿verdad? Es una pena. Porque me gustaría saber si tengo razón. Y esas gafas... —señaló las gafas de Sakura, unas gafas cuadradas, de carey—. Creo que más que por el sol, las utiliza para esconderse. Apuesto a que en realidad no las necesita en absoluto, y cabe recalcar que ya estamos dentro del edificio

Sakura sintió que sus mejillas se coloreaban traicioneramente. El calor fue extendiéndose poco a poco por todo su cuerpo. ¡Maldito fuera! ¿Por qué tenía que ser tan exasperantemente audaz y perceptivo? Porque lo que Sasuke sospechaba era cierto: el pelo le llegaba por debajo de los hombros y no tenía ningún defecto en la vista. Pero se había acostumbrado a llevar el moño y la gafas porque tenía la sensación de que le daban el aspecto de una mujer de negocios, fría y sensata, una imagen que estaba decidida a cultivar para ocultar su interior romántico y vulnerable al resto del mundo en general...y a los hombres en particular.

—Doctor Uchiha —le dijo con voz glacial, obligándose a armarse de valor y compostura—, no solo no estoy ni remotamente interesada en lo que piensa, sino que ninguno de nosotros tenemos tiempo para estar aquí hablando de tonterías a menos que pretenda convertirse en víctima de una de las notables reprimendas de mi abuela. Yo no tengo ningún interés, de modo que le agradecería que me soltara para así poder llegar a tiempo a la reunión de las nueve. Faltan menos de cinco minutos para que comience.

—La reunión —Sasuke se sobresaltó ligeramente al recordarlo—. ¿Me creería si le dijera que al chocarme con usted se me ha olvidado completamente, señora Haruno? —la soltó y se arrodilló para ayudarla a recoger los papeles.

En cuanto ambos terminaron de recogerlo todo, entraron en la sala de reuniones. Sakura se quedó desconcertada al observar que Uchiha y ella eran los últimos en llegar. Su abuela estaba sentada en la cabecera de una enorme mesa de caoba de Honduras. Estaba flanqueada por Kakashi Haruno, padre de Sakura, el mayor de los hijos de Tsunade y presidente de Haruno Cosmetics, y por Jiraya Foster, abogado y mejor amigo de Tsunade. Despatarrado en una silla y con aspecto de estar soportando una seria resaca, estaba Naruto, el primo de Sakura y un auténtico playboy. A pesar de lo temprano de la hora, se había quitado ya la chaqueta y llevaba deshecho el nudo de la corbata.

Aunque tenía ya setenta años, Tsunade Montalvert de Haruno era cualquier cosa, menos una mujer vieja y decrépita. Apenas tenía arrugas en el rostro, gracias a la combinación de su estructura ósea y de los mejores cosméticos que podían comprarse con dinero. Tal como era habitual, llevaba su hermoso pelo rubio salpicado de canas, cortado de forma que realzara sus cincelados pómulos y el impecable y cremoso cutis que Sakura había heredado.

A pesar de que Tsunade era pequeña y delgada, su férrea y dinámica personalidad le permitía dominar cuanto la rodeaba. Sus ojos, cafés y chispeantes, reflejaban una vivacidad y una energía propias de una mujer de mucha menos edad y su mente continuaba siendo tan lúcida como siempre. Nadie podía cuestionar a Tsunade Montalvert de Haruno.

Era la presidenta de todo el imperio Haruno, que incluía no solo Haruno Cosmetics, una empresa que ella misma había fundado años atrás, sino también una empresa constructora y diversas inversiones en el mundo del petróleo y de los ranchos. Sakura adoraba a Tsunade más que a ningún otro miembro de su extensa familia. Y quería llegar a ser como ella.

Pero, en el fondo de su corazón, Sakura sabía que, desgraciadamente, carecía del natural ingenio de su abuela, de su pasión por la vida y su constante búsqueda de la aventura. Si alguna vez Sakura había poseído esos atributos, los había asfixiado años atrás, con su desastroso compromiso.

Era muy joven cuando se había enamorado, apenas poseía 18 años, el que la destrozó fue Gaara no Sobaku, un colega de Haruno Cosmetics. Un hombre que había estado a punto de destrozarla cuando, por una cruel jugada del destino, Sakura había averiguado que Gaara en realidad no la amaba a ella, sino a la parte que a ella le correspondía de la riqueza de los Haruno.

A partir de aquel dolor, Sakura había tomado la resolución de apartarse para siempre de los hombres, concentrarse en su carrera y emular la sagacidad, la ambición y el olfato de su abuela para los negocios. Y con inteligencia, atención y mucho trabajo, había llegado a convertirse en la vicepresidenta de Haruno Cosmetics.

Y sabía que era buena en su trabajo, que se había ganado por méritos propios aquel puesto. Porque su abuela no creía en hacerle ese tipo de favores a nadie, ni siquiera a su propia familia.

—Buenos días a todos —Sakura se quitó rápidamente los guantes de cuero y el elegante abrigo de piel de camello, los dejó a un lado e intentó controlar el temblor de su cuerpo, mientras Sasuke la recorría con la mirada con evidente admiración—. Espero que no llevéis mucho tiempo esperándome. La nieve ha provocado un accidente esta mañana y había atascos por todas partes.

—Por no mencionar el hecho de que la señorita Haruno y yo hemos tenido nuestra propia colisión en el pasillo —Sasuke rio con ironía mirando a Sakura, y sacudió la cabeza imperceptiblemente, como si quisiera decirle que no solo desaprobaba las gafas y el moño, sino también su traje de corte clásico.

Sakura tenía la horrible y desagradable sensación de estar siendo desnudada y de que Sasuke sabía exactamente qué aspecto tenía desnuda. Para ocultar su rubor, inclinó la cabeza sobre el portafolios que había dejado ya encima de la mesa. Eran tan intensas las ganas que de pronto la habían asaltado de darle una bofetada a Sasuke Uchiha que apenas era capaz de contenerse.

¿Qué demonios le pasaba aquella mañana? Ella normalmente era una mujer fría y competente. No era propio de ella estar tan nerviosa e irritable, y menos por un hombre. Seguramente las dificultades del tráfico la habían afectado más de lo que sospechaba. Pero sería mejor que se tranquilizara rápidamente, se dijo a sí misma, si no quería que se resintiera la presentación comercial... particularmente porque Naruto ya estaba prácticamente dormido.

Al verlo, Sakura maldijo en silencio el bondadoso impulso que meses atrás la había llevado a nombrarlo asistente suyo. A pesar de que era uno de sus primos favoritos, era idéntico a todos los hombres que había conocido: de él no podía esperarse nada bueno, pensó con vehemencia.

—Bueno, a pesar de todos los contratiempos, todavía vamos ajustados al horario. Así que, puesto que ya estamos todos reunidos, ¿por qué no empezamos? —preguntó Tsunade—. Naruto. ¡Naruto! ¿Te importaría despertarte y reunirte con nosotros? —frunció el ceño y miró enfadada a su nieto—. La verdad, Naruto, es que no creo que estés hecho para trabajar en Haruno Cosmetics —observó secamente—. Me parece que necesitarías estar en un lugar en el que te obligaran a despertarte al amanecer, a respirar aire fresco y a trabajar duramente, durante todo el día. De esa forma, cuando llegara la noche, estarías demasiado cansado para hacer ningún tipo de vida nocturna.

—Dios mío vieja, no puedo imaginarme nada peor que las puestas de sol y el aire libre —bostezando, Naruto caminó hacia la máquina del café, se sirvió un café solo y se sentó al lado de una jarra de zumo de naranja—. Además, ayer estuve trabajando hasta tarde.

Tsunade bufó con incredulidad al oír a su nieto, pero decidió no insistir en el tema.

—Bueno, empezaremos por ti, Sasuke. ¿Está progresando esa fórmula secreta que nos permitirá encontrar el secreto de la juventud?

—Sí, está progresando.

Sasuke se levantó, rodeó la mesa y se acercó a un ordenador, en el que insertó un disquete. Unos segundos después, en el enorme monitor del estrado aparecieron un complejo diagrama y una serie de fórmulas químicas que Sakura no era capaz de comprender. Utilizando un puntero láser, Sasuke explicó:

—Durante las reuniones anteriores, todo el mundo ha sido consciente de los pasos que se han ido dando hasta ahora. Esta mañana, me alegro de poder comunicar que, después de años de investigación, estoy a punto de llegar a la fórmula final. Esta es la fórmula matriz. Cuando se combina con algunas propiedades presentes en la epidermis, esto es lo que sucede, atendiendo tanto a la teoría como a las pruebas que hasta ahora hemos realizado.

Con el ratón del ordenador puso la pantalla en movimiento. Lo que siguió fue un vídeo de treinta y un minutos, detallando en un lenguaje accesible los efectos de la fórmula sobre la piel. El vídeo terminaba con un diagrama de la matriz original.

—Aquí —continuó Sasuke—, se puede advertir que la matriz no está totalmente formada. El hueco que se ve en la cadena molecular es lo que yo he llamado «Ingrediente X», pretendiendo decir que estamos convencidos de que necesitamos un último elemento para terminar la cadena. Todavía no sabemos qué elemento es, aunque durante los últimos meses hemos conseguido limitar el espectro de posibilidades considerablemente. Imagino que no tardaremos mucho en identificar el Ingrediente X, y en ese momento la fórmula estará lista para salir al mercado. ¿Alguna pregunta?

—Entonces, lo que estás diciendo —preguntó Kakashi Haruno con seriedad—, es que la fórmula secreta posee propiedades similares a las del Retin-A y el ácido salicílico, pero que la nueva fórmula de Haruno Cosmetics irá mucho más allá que esos productos, de hecho, revolucionará el mercado de los cosméticos. El efecto que producirá será similar al de un estiramiento de piel, pero sin necesidad de visitar al cirujano plástico o al dermatólogo. La diferencia consistirá en que los clientes podrán seguir el tratamiento por sí solos, sin ningún riesgo y a un precio relativamente económico, en la privacidad de sus propias casas. Por lo que has planteado, deduzco además que los efectos de la fórmula de Haruno Cosmetics serán acumulativos, es decir, que cuanto más sea utilizada la fórmula, mayores serán los beneficios que se obtengan.

—Exactamente —Uchiha asintió, con los ojos resplandecientes de excitación—. Mediante un uso apropiado y regular, nuestra fórmula será capaz de restaurar incluso la piel más deteriorada, y proporcionarle la textura y la elasticidad que exhibía en la adolescencia, por supuesto, sin tener en cuenta el acné —aquella observación desencadenó una oleada de risas—. Además, una vez rejuvenecida la piel, podrá mantenerse en ese estado mediante el uso del producto durante varias veces a la semana, lo que significa, por supuesto, que la mayoría de los clientes continuarán siendo fieles consumidores.

»Para salir al mercado, la fórmula necesitará contar con la aprobación del Departamento de Salud y Alimentación. Sin embargo, todas las pruebas que hemos realizado hasta ahora nos inducen a pensar que no habrá ningún problema. Como ya sabéis, llevamos mucho tiempo trabajando codo a codo con ese departamento con el fin de asegurarnos tanto del cumplimiento de las normas como de que de que valoren debidamente los resultados de nuestras pruebas. Jiraya se ocupará de todos los asuntos legales. Además, tendremos algunas patentes garantizadas, lo que significará que podremos dejar atrás a nuestros competidores durante algún tiempo. Y, como resultado, espero que nuestra cuota de mercado se incremente sustancialmente —Sasuke esbozó una sonrisa traviesa, que hizo fruncir el ceño a Sakura.

No era justo que un hombre fuera tan condenadamente atractivo, pensó, especialmente cuando ese atractivo iba acompañado de una actitud altanera y una indudable inteligencia. Aquel hombre era brillante, al menos tenía que concederle ese mérito.

—Y tengo preparados por escrito los sumarios de mi presentación para ponerlos a vuestra disposición —añadió Sasuke mirándola fijamente mientras repetía- “a vuestra disposición”

—Excelente —aprobó Tsunade con una sonrisa radiante—. Has hecho un trabajo excelente, Sasuke. Confío plenamente en que pronto descubrirás cuál es el Ingrediente X. Además, y hablo por todos nosotros, aprecio tu dedicación al trabajo y todas las contribuciones que has hecho a la compañía. ¡Continúa así! Y mantenme informada de tus progresos, ¿quieres? Y ahora, hablando de cuotas de mercado, Sakura, ¿ya tienes preparada la campaña de publicidad para el lanzamiento de nuestra fórmula?

—Sí, abuela —Sakura se estiró la falda, se levantó y se encaminó hacia el equipo informatizado de vídeo mientras Sasuke presionaba un botón para sacar su disquete.

Cuando se cruzó con ella, exclamó, mirándola con desenfado:

—Ah, los panecillos dulces...

Para su más profunda irritación y azoro, Sakura sintió que volvía a sonrojarse, como le había ocurrido en el pasillo. Sus dedos se volvieron repentinamente torpes, el disquete que pretendía insertar en el ordenador terminó en el suelo y dejó caer bruscamente el portafolios sobre la mesa, de modo que todos los folios salieron volando una vez más.

Maldiciendo en silencio, le dirigió a Sasuke una mirada que podría haberlo matado, pero él contestó con una enorme sonrisa.

—Déjeme ayudarla, señorita Haruno —se arrodilló a su lado para ayudarla, llevando entre los dientes uno de los panecillos dulces que había tomado de la bandeja de plata del desayuno.

Sakura tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no meterle aquel panecillo dulce directamente en la garganta. Era embarazosamente consciente de que su abuela, su padre, su primo y Jiraya los estaban mirando con curiosidad, preguntándose qué podría haber entre ellos.

Aunque Haruno Cosmetics no tenía ninguna política en contra de las relaciones entre sus empleados, Sakura no podía evitar acordarse de lo que había pasado con Gaara no Sobaku y lo mucho que había decepcionado a su padre y a su abuela con su falta de criterio. El error que había cometido con Gaara había hecho que recelaran de las decisiones que durante algunos meses había tomado en el trabajo.

¿Sabrían ellos quizá, como lo habían sabido de Gaara aunque ella lo ignorara, que Sasuke Uchiha era un cazafortunas? Posiblemente, incluso estaban volviendo a cuestionar su criterio.

Aquella idea la indignó, y le recordó al mismo tiempo por qué siempre había intentado evitar a Sasuke, y a cualquier otro hombre de Haruno Cosmetics.

Por debajo de la mesa de conferencias, le dirigió a Sasuke una mirada sombría. En respuesta, él partió un trozo del panecillo y sé lo ofreció, mientras comía su propia porción con deliberado deleite. A pesar de sí misma, Sakura sintió que sus ojos vagaban hacia aquellos labios sensuales y se quedaban clavados en la lengua que saboreaba los restos de azúcar de unos dedos largos y elegantes. De pronto, su mente evocó la imagen de Sasuke practicando ese tipo de caricias con ella, con sus labios y su lengua. Bajó la mirada mortificada, mientras sentía el latido acelerado de su pulso.

Sacudió la cabeza para rechazar el dulce y se inclinó sobre sus folios sintiendo cómo se intensificaba su rubor, sobrecogida por la terrible sospecha de que Sasuke había conseguido ver la imagen que su cerebro había evocado.

Lo miró disimuladamente. Sasuke ya no sonreía, lo que debería haberle aliviado... si no fuera por la expresión especulativa de los ojos que tenía clavados en ella. La miraba como si hasta entonces nunca la hubiera visto en realidad.

—Sus papeles, señorita Haruno —dijo suavemente mientras se los tendía.

Con una mano fuerte y delgada, la agarró del brazo. Sakura estaba tan sorprendida y nerviosa por aquel contacto que estuvo a punto de apartarse bruscamente de él mientras la ayudaba a levantarse.

—Gracias, doctor Uchiha —respondió con toda la frialdad de la que fue capaz, y maldijo en silencio el temblor de su mano mientras introducía el disquete en el ordenador. Se aclaró nerviosa la garganta y, decidida a ignorar a Sasuke, continuó con la presentación

End Notes:

de su escritora

CEREZO

End Notes:

de su escritora

CEREZO

Regresar al índiceCapítulo 2 Pastelillos dulces by cerezo de flor

Capítulo 2: Pastelillos dulces…

 

Se aclaró nerviosa la garganta y, decidida a ignorar a Sasuke, continuó con la presentación—. Como ya sabéis, hemos considerado diferentes nombres para la fórmula. Pero después del estudio de mercado realizado por mi departamento, este es el nombre que sugerimos y que está pendiente para vuestra aprobación.

Presionó el ratón del ordenador y en la pantalla aparecieron, sobre la imagen del logotipo de Haruno Cosmetics, las palabras «Fabulous Face».

Al cabo de un momento, se inició el vídeo, que explicaba el concepto de la campaña de mercado. La propuesta del anuncio en televisión comenzaba con un primer plano de la hermana de Sakura, Ino, que era el principal rostro de Haruno Cosmetics, y una voz sensual que preguntaba «¿Cuál es su secreto?».

A continuación, se describía el nuevo producto mientras aparecían una serie de mujeres de diferentes nacionalidades y edades, todas ellas muy bellas y de aspecto juvenil y realizando todo tipo de actividades; más de una de ellas tenía un hombre atractivo a su lado. En cada escena aparecía discretamente una imagen del producto, presentado en un recipiente de cristal con el estilo inconfundible de Haruno Cosmetics.

Sesenta segundos después, el anuncio terminaba con la misma voz del principio declarando: «Y ahora que conoces el secreto, tú también puedes ser uno de los rostros de Fabulous Face».

Para alegría de Sakura, en cuanto el anuncio terminó, todos los reunidos comenzaron a aplaudir.

—¡Es fabuloso! —Tsunade reía como una niña—. Es precisamente lo que queremos transmitir al consumidor: que cualquier mujer que use nuestra fórmula secreta puede tener un rostro fabuloso. ¡Eso es! Jiraya, toma nota y registra inmediatamente ese nombre. Oh, es un anuncio muy inteligente, Sakura. Bello, sensual, con un toque de misterio y en absoluto científico, aunque hayas conseguido dar a conocer los principales aspectos del producto. Y los diseños para las revistas son, al mismo tiempo, sofisticados y realistas, de manera que ninguna mujer pueda sentir que es un producto que esté fuera de su alcance. Estoy absolutamente encantada, y muy orgullosa de ti, Sakura. ¡Excelente trabajo, sigue así! Tipos de lenguaje Tipos de lenguaje

Más que por las alabanzas de su abuela, Sakura se emocionó al oír los cumplidos de su padre. Kakashi era muy consciente de la posición que ocupaba, tanto en la familia como en la empresa. Sakura sabía que su padre había tenido que renunciar a sus propios sueños para hacerse cargo de una empresa a la que se había dedicado durante años para convertirla en un negocio de éxito. Como resultado, era un hombre muy exigente, con expectativas muchas veces de difícil cumplimiento. Sakura sabía que siempre había ocupado un segundo lugar en su corazón, y que era a su hermano mayor, Sasori, a quien habría preferido ver en Haruno Cosmetics como heredero.

Pero además nunca había querido tener nada que ver con los negocios de la familia. A los dieciocho años, su hermano se había rebelado y había emprendido su propio camino, alistándose al ejército. Aquello había supuesto una amarga desilusión para Kakashi. Y aunque desde entonces Sakura se había esforzado casi desesperadamente en compensar la deserción de Sasori y ganarse la aprobación de su padre, aquella era la primera vez que creía haberlo conseguido. Kakashi era consciente, más que ningún otro miembro de la compañía, de que la obtención de aquella fórmula sería la culminación de todo lo que Tsunade había esperado conseguir en la vida.

Después de unos minutos de discusión, todo el mundo se mostró de acuerdo en que el nuevo producto estaba extremadamente cerca de convertirse en realidad.

—Antes de que os vayáis, quiero recordaros que todo lo relacionado con esta fórmula es absolutamente confidencial —insistió Tsunade—.Todos conocemos el riesgo del espionaje industrial y no queremos que ninguno de nuestros competidores sepa nada del producto hasta que esté en el mercado. ¡Oh, qué ganas tengo de ver las caras de la competencia cuando se enteren de que tenemos Fabulous Face! —Tsunade volvió a soltar una carcajada traviesa.

En cuanto Tsunade abandonó la sala de reuniones, Jiraya salió tras ella y Kakashi lo siguió.

—Naruto, necesito verte en mi despacho dentro de unos minutos —anunció Sakura precipitadamente.

No quería quedarse a solas con Sasuke Uchiha. Aun así, le dolía pensar en lo que tenía que decirle a su primo. Durante aquellos años, había aprendido a leer entre líneas en las palabras de su abuela. Y así, había reconocido que las inocentes observaciones que le había hecho a Naruto, en realidad habían sido una sutil manera de pedirle que despidiera a su primo.

En el fondo, Sakura sabía que lo que Tsunade había dicho era cierto. Naruto no encajaba en Haruno Cosmetics. No solo recibía un sueldo mucho mayor de lo que le correspondía por su trabajo, sino que también había tenido aventuras con más de una de las supermodelos que firmaban contratos multimillonarios y en exclusiva con la compañía.

Últimamente, Tenten Ama, que rivalizaba incluso con Ino, había quedado tan destrozada tras su ruptura con Naruto que había estado a punto de sufrir una depresión. Sakura se había visto obligada a enviarla a las Bahamas para ayudarla a recuperarse.

Y el que Naruto se hubiera quedado dormido en la reunión de aquella mañana había sido la gota que había colmado el vaso.

De modo que, por insensible y cruel que le pareciera, Sakura era consciente de que tenía que despedir a su primo. En ese momento, mientras Naruto y ella entraban juntos en el despacho, se endureció mentalmente para llevar a cabo aquella desagradable tarea.

—Cierra la puerta y siéntate, Naruto —le ordenó, mientras colgaba su abrigo en el armario del elegante despacho con vistas a las Ciudades Gemelas y al Mississipi que separaba Minneapolis y St. Paul en su confluencia con el río Minnesota.

Mientras Naruto dejaba la chaqueta a un lado y ocupaba una de las sillas que había delante del escritorio de madera de cerezo, Sakura se sentó detrás y tomó aire antes de volver a hablar.

—Naruto, sabes que eres uno de mis primos favoritos —comenzó a decir.

Naruto la interrumpió inmediatamente con una sonrisa irónica.

—Pero no satisfago tus expectativas, ¿verdad? Te he decepcionado en más de una ocasión, especialmente quedándome dormido en la reunión, y ahora tienes que despedirme. Oh, no pongas esa cara de sorpresa, Saku. Tú no eres la única que ha entendido lo que pretendía decir la abuela esta mañana con esas observaciones sobre mi carácter. Y, si quieres que te diga la verdad, tenía la sensación de que este día iba a llegar. De alguna manera, incluso me alegra y me alivia que haya sido así. Eso me ha evitado tener que despedirme yo.

Naruto se interrumpió un momento, se pasó la mano por el pelo y sonrió con pesar.

—Sé que me has dado una oportunidad, Saku, y siento que no haya funcionado. Pero, desgraciadamente, la abuela tiene razón. Yo no estoy hecho para trabajar en Haruno Cosmetics. Diablos, estoy empezando a pensar que no estoy hecho para absolutamente nada. Sinceramente, mi fascinación por la vida nocturna hace tiempo que ha empezado a palidecer. Si quieres saber la verdad, estoy aburrido.

—¿Y por qué no la dejas? —preguntó Sakura, con cariño y preocupación—. Que tengas dinero no quiere decir que tengas que ser un playboy durante toda tu vida.

—Lo sé. Pero ya sabes cómo somos los Haruno, Saku. Mimados, cabezotas y decididos siempre a salirnos con la nuestra. Mira Sasori, escapándose para alistarse al ejército. O mírate a ti, escondida detrás de esas gafas que no necesitas y apartándote de cualquier hombre solo por culpa de Gaara no Sobaku. Oh, no me digas que no es cierto. No te estoy criticando, Saku. Simplemente te compadezco. El cielo sabe que yo no he hecho las cosas mucho mejor que tú en el capítulo amoroso. Mira, yo necesito salir menos y tú necesitas salir más... es un hecho. Y me he fijado en que Uchiha estaba muy pendiente de ti esta mañana.

Sakura volvió a sonrojarse al oírlo. Miró a su primo con el ceño fruncido.

—¡Eso es ridículo! Sasuke es tan canalla y mujeriego como tú, Naruto. Puede tener a cualquier mujer que le apetezca, ¿por qué iba a estar interesado en mí?

—Bueno, si te quitaras esas estúpidas gafas, te dejaras el pelo suelto y te miraras al espejo de vez en cuando, lo sabrías. Eres tan guapa como Ino, maldita sea. Tú misma podrías ser uno de los rostros de Fabulous Faces.

—Oh, Naruto, eres muy amable al decírmelo, pero sé que no es cierto.

—Y un infierno que no lo es. Vaya, si no fueras mi prima, incluso yo intentaría conquistarte —esbozó la devastadora sonrisa con la que había roto tantos corazones—. Siempre hay algo en una reina de hielo que invita a los hombres a intentar derretirla. Confía en mí. Sasuke Uchiha no es una excepción. Conozco las señales. Estoy seguro de que lo atrae el desafío.

End Notes:

Perdon por la tardanza

Cuidense;

CEREZO

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Perdon por la tardanza

Cuidense;

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Regresar al índiceCapítulo 3 ¿Casarme con su nieta? by cerezo de flor

Capítulo 3: ¿Casarme con Sakura Haruno?

 

Naruto se levantó, se echó la chaqueta al hombro y hundió la mano en el bolsillo del pantalón. Se inclinó sobre el escritorio y le dio a su prima un beso en la mejilla.

—¿Por qué no te liberas un poco, Sakura chan? Dale una oportunidad a ese hombre. Y no te sientas mal por tener que despedirme. En realidad me estás haciendo un favor. Cuídate —y silbando alegremente, se marchó del despacho, dejándola con la mirada fija tras él y pensando en sus palabras.

Al cabo de un largo momento, Sakura sacudió la cabeza, obligándose a sí misma a salir de su ensueño. Naruto estaba loco. Sasuke Uchiha había coqueteado con ella aquella mañana para reírse a sus expensas. En realidad no tenía ningún interés en ella.

Absolutamente ninguno.

 

 

Era de noche cuando Sasuke Uchiha entraba en el camino de su enorme y elegante casa, situada frente a uno de los hermosos lagos de las afueras de Minneapolis. Presionó el botón del control remoto para abrir la puerta del garaje y dejó el Mercedes-Benz en su interior. Entró en casa maletín en mano. En él llevaba los documentos de la oficina, además del correo que acababa de retirar del buzón.

En el salón, desde el que disfrutaba de una vista panorámica del lago, se quitó el abrigo, los guantes, la chaqueta y la corbata, y los dejó descuidadamente sobre una silla. Se desabrochó el cuello de la camisa y se sirvió un vodka. Mientras bebía, se instaló en una de las cómodas sillas del salón, abrió el maletín y comenzó a seleccionar el correo, dejando a un lado lo que era propaganda y colocando el resto en una pila.

Cuando llegó al sobre con el remite del Departamento de Inmigración, se detuvo, lo abrió y leyó la concisa carta que guardaba en su interior. Estaba tan estupefacto por su contenido que al principio no era capaz de creer lo que veían sus ojos. Maldijo suavemente.

—No, esto no puede ser cierto. Tiene que haber algún error —se dijo.

El enfado y el miedo crecían en su interior mientras veía cómo todas sus esperanzas, sueños y planes de futuro iban transformándose en humo y desvaneciéndose como si nunca hubieran existido.

¡Acababan de declararlo persona non grata e iban a deportarlo de los Estados Unidos! ¡Iban a enviarlo de vuelta a Rusia! Tenía que presentarse en la oficina de inmigración más cercana, llevando el pasaporte y el permiso de residencia. Aquellas instrucciones iban seguidas por serias advertencias sobre las medidas legales que tendrían que tomar contra él en el caso de que desobedeciera.

Sasuke estaba destrozado. Aunque la carta no lo decía explícitamente, insinuaba que había sido antiguo agente del KGB, lo que no era cierto en absoluto. El era químico, un químico condenadamente bueno, y no un espía. Aun así, si quería permanecer en los Estados Unidos, no tenía duda de que tendría que enfrentarse a una larga y prolongada batalla legal para demostrar su inocencia.

La idea de volver a su país no lo seducía en absoluto. Rusia era un estado con una política turbulenta. Sasuke añoraba su hogar, esa era la razón por la que se había trasladado a Minnesota, con sus lagos helados en invierno y su paisaje nevado, y había terminado viviendo en aquella zona de las Ciudades Gemelas. Pero jamás había echado de menos la constante agitación política de su país.

Se acercó inmediatamente al teléfono y marcó el número privado del despacho de Tsunade Haruno. Dejó que el teléfono sonara, pero no obtuvo respuesta, así que al final intentó localizarla en su casa. Cuando contestó, le dijo, aliviado al haberla encontrado.

—¿Tsunade? Soy Sasuke Uchiha. Siento llamarte a casa, pero acaba de ocurrirme algo importante y he pensado que te gustaría saberlo cuanto antes. ¿Este es un buen momento para hablar... o tienes planes para esta noche?

—En realidad, Jiraya y yo estábamos a punto de disfrutar de una cena tranquila en casa, pero si es necesario, puedo pedirle al ama de llaves que se quede un rato más. Espera un minuto, Sasuke —continuó enérgicamente—.Voy a explicarle a Jiraya las instrucciones que tiene que darle a la señora Chiyo —tapó el auricular para amortiguar su voz y, cuando terminó, volvió a hablar con Sasuke—.Ahora, ¿por qué no me explicas lo que ha pasado?

Sasuke le habló de la carta que acababa de recibir y terminó diciendo:

—No hace falta que te explique lo afectado que estoy por todo esto, Tsunade. No puedo imaginarme de dónde puede haber sacado el Departamento de Inmigración la idea de que soy un antiguo agente del KGB. Por supuesto, trabajé como químico para el gobierno de mi país, pero no en proyectos de esa naturaleza. Aun así, supongo que es posible que alguien se haya llevado una idea equivocada. En cualquier caso, debido a mi grado de participación en Fabulous Face, he pensado que era mejor que lo supieras inmediatamente, Tsunade —El azabache suspiró pesadamente mientras se acercaba a buscar una cajetilla de cigarrillos del bolsillo interior de su chaqueta. Sacó uno, lo encendió, inhaló profundamente y soltó una bocanada de humo.

—Creía que habías dejado de fumar —lo regañó Tsunade al oírlo exhalar el humo.

—Bueno, yo... sí, lo había dejado. ¡Pero maldita sea, Tsunade! Esta noticia me ha puesto de los nervios. No quiero volver a Rusia, y tampoco quiero perder mi trabajo en Haruno Cosmetics por culpa de una batalla legal.

—Por eso no tienes que preocuparte, Sasuke. Con lo cerca que estamos de completar la fórmula del secreto de la juventud, puedes estar seguro de que no voy a dejar que te escapes de Haruno Cosmetics. Lo único que tenemos que hacer es averiguar alguna forma de sortear los obstáculos que nos está poniendo Inmigración, eso es todo. ¡Jiraya! —gritó, tapando nuevamente el auricular—. Descuelga el otro teléfono para que puedas participar en esta conversación. El Departamento de Inmigración cree que Sasuke es un antiguo agente del KGB y pretenden deportarlo. Pero yo no estoy dispuesta a perder a mi mejor químico. No solo es demasiado valioso para la compañía, sino que no puedo permitir que se vaya de la empresa con todo lo que sabe sobre Fabulous Face —declaró riendo—.Algún gobierno extranjero podría quedarse con él, robarme la fórmula secreta y convertirla en una crema envejecedora. Entonces todas las mujeres del mundo verían cómo comienza a arrugarse su piel, ¡y ese sería el principio de la Tercera Guerra Mundial!

Uchiha no pudo evitar una carcajada.

—Tienes razón, Tsunade —se mostró de acuerdo—. En realidad todo esto forma parte de una estrategia diabólica. Esa es la razón por la que no me he casado. Pienso ser el único hombre que sobreviva, así que no voy a comprometerme de antemano con ninguna otra mujer.

—Pero si eso es precisamente lo que necesitas, Sasuke —intervino            Jiraya, uniéndose a la conversación—. Una esposa sería la solución a todos tus problemas.

—¿Una esposa? —exclamó el azabache, desconcertado—. ¿Por qué voy a necesitar ahora una esposa, Jiraya?

—Porque incluso aunque fueras un antiguo agente del KGB, si estuvieras casado con una ciudadana americana, el Departamento de Inmigración no podría hacerte nada. Estarías legalmente en este país, no necesitarías permiso de residencia, de modo que no podrían deportarte. Así es la ley.

— ¿Entonces qué? ¿Se supone que tengo que elegir a alguna de las mujeres con las que me cruzo por la calle y pedirle que se case conmigo? Jiraya, supongo que eres consciente de que el Departamento de Inmigración no me creerá si me caso justo después de recibir esta carta. Se darán cuenta de que ese matrimonio es un montaje.

—Estoy de acuerdo —intervino la rubia exuberante, sin dejar de pensar un solo momento—. Ese es el motivo por el que tendremos que tener mucho cuidado con todo este asunto y mantenerlo prácticamente en secreto. Esto no puede salir de la familia.

—Tsunade, ¿qué estás pensando? —preguntó Jiraya con recelo. La conocía desde hacía tantos años que sabía perfectamente cómo funcionaba su cerebro, de modo que ya tenía algún indicio de adonde pretendía llegar.

—Creo que tengo algunas nietas muy guapas, la mayor parte de ellas están solteras. Y, además, dos de ellas en concreto, Sakura e Ino, trabajan para Haruno Cosmetics. Ahora, Ino tiene un perfil demasiado relevante, de modo que no es una opción en absoluto. Pero Sakura... Sakura siempre ha sido muy reacia a todo tipo de publicidad. Como ya sabes, es uno de los motores de Haruno Cosmetics y está íntimamente involucrada en el desarrollo de Fabulous Face. No está casada. Y esta mañana no me ha parecido que te disgustara, Sasuke

Sasuke no sabía qué decir. Se sentía como si estuviera soñando. Pero sacudió la cabeza y no se despertó en su cama. La idea de que podría casarse con Sakura Haruno, contando con la bendición de Tsunade, le parecía tan fantástica como irreal.

Aquel día no había sido el primero en el que había reparado en la peli rosa. Pero al igual que había ocurrido aquella mañana, ella siempre había rechazado todas sus insinuaciones.

En los pasillos de Haruno Cosmetics, Sakura era conocida como la Reina del Hielo. Aquella mujer representaba un desafío para cualquier hombre de la empresa. Pero después de su desastrosa aventura con Gaara no Sobaku, no dejaba que ningún hombre se acercara a ella.

—Sasuke —la voz de Tsunade lo sacó de su ensimismamiento—. No dices nada. ¿Tan terrible te parece la idea de casarte con mi nieta Sakura que no dices nada por miedo a ofenderme?

Uchiha se aclaró la garganta y dio una larga calada a su cigarrillo.

—No, no es eso en absoluto, Tsunade. Entre otras muchas cosas, Sakura es adorable, creativa e inteligente y la mayoría de los hombres se considerarían afortunados de poder estar a su lado. Pero... bueno, su anterior relación con Gaara no Sobaku es muy conocida en Haruno Cosmetics, al igual que el hecho de que desde entonces ha mantenido las distancias con los hombres. Así que no creo que esté de acuerdo en casarse conmigo.

—Bueno, eso no lo sabremos hasta que no se lo preguntemos a ella. Lo más importante en este momento es saber si tú estás dispuesto a considerarlo, Sasuke. Parafraseando lo que tú mismo has dicho de Sakura, eres un hombre atractivo, creativo e inteligente, y la mayor parte de las mujeres se considerarían afortunadas pudiendo estar a tu lado. Pero por lo que he oído, no te gusta cerrarte ninguna puerta en ese terreno. Y, por supuesto, eso tendrá que acabar si te casas con mi nieta.

—Por supuesto. Si estuviera de acuerdo en casarme con Sakura, sentaría cabeza inmediatamente y haría las cosas como es debido, Tsunade —le indignaba que Tsunade hubiera podido pensar que no sería así—. Lo que ocurre es que no sé si será una buena idea, eso es todo. Sakura y yo apenas nos conocemos, por el amor de Dios.

—En cualquier caso, ¿por qué no piensas en ello, Sasuke? Duerme tranquilo esta noche y mañana comunícame tu decisión. Y, mientras tanto, haré que Jiraya investigue todas las posibles salidas legales a este asunto. No podemos arriesgarnos a que inmigración considere la boda como una farsa y decida deportarte de cualquier manera. También hablaré con Kakashi, para contarle lo que está ocurriendo. Y lo primero que quiero que hagas mañana en cuanto llegues a tu despacho es buscar un hueco en tu agenda para poder reunirte con Jiraya y conmigo, y posiblemente también con Kakashi y con Sakura.

—Muy bien, lo haré —contestó el azabache, gimiendo para sí.

¿Cómo iba a pedirle a Sakura Haruno que se casara con él para evitar que lo echaran de los Estados Unidos? Recordaba perfectamente la frialdad de las miradas que le había dirigido aquella mañana, la indiferencia con la que había intentado ponerlo en su lugar. Ella nunca diría que sí.

Ni en un millón de años.

End Notes:

Antes que nada quiero agradecerles por sus bonitos comentarios

Cuídense

su escritora

CEREZO

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Antes que nada quiero agradecerles por sus bonitos comentarios

Cuídense

su escritora

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Capítulo 4: No lo puedo creer

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Sakura no daba crédito a la conversación que estaba teniendo lugar en el lujoso ático en el que se encontraba el despacho de su abuela. Tenían que ser imaginaciones suyas. Era imposible que estuviera allí sentada, escuchando a Tsunade explicándole tranquilamente los problemas que Sasuke Uchiha se había encontrado con el Departamento de Inmigración y proponiendo lo que a todos les parecía la solución más práctica. A todos excepto a Sakura

Pensó que quizá aquellos fueran los primeros síntomas de senilidad de su abuela. La idea de que ella, Sakura Haruno, tuviera que casarse con cierto azabache era absolutamente ridícula. La asombraba y la mortificaba al mismo tiempo que su abuela hubiera sido capaz de sugerirla siquiera. Y el hecho de que la expresión y el tono de la rubia indicaran claramente que esperaba que asumiera su propuesta, sencillamente, la aterraba.

Por debajo de sus largas y espesas pestañas, la peli rosa miró disimuladamente a Sasuke. Para su sorpresa y alivio, vio que por lo menos no la estaba observando con una sonrisa burlona, como había hecho el día anterior. De hecho, en aquel momento parecía tan incómodo como ella.

La joven Haruno no sabía si identificarse con él o indignarse ante la evidencia de que no parecía demasiado entusiasmado ante la perspectiva de convertirse en su marido. Aunque ella tampoco quería convertirse en su esposa, la molestaba darse cuenta de que el azabache no quería casarse con ella a pesar de que, para incentivarlo, su padre le hubiera ofrecido un generoso aumento de salario, aparte de una espléndida suma que se le entregaría el día de la boda.

El día de la boda, pensó Sakura con cierta amargura. «El contrato de la boda», deberían llamarlo. Porque eso era exactamente lo que era: un contrato, puro y simple. Su abuela y su padre iban a pagar a Uchiha Sasuke para que se casara con ella y no tuviera que enfrentarse al Departamento de Inmigración en una batalla legal que podría terminar con su deportación, impidiéndole, por tanto, completar una fórmula de vital importancia para Haruno Cosmetics.

¡Aquello sería mucho peor que si se hubiera casado con Gaara no Sobaku!, se dijo Sakura. Por lo menos Gaara sentía algo por ella, se preocupaba por ella todo lo que podía, aunque en realidad quisiera más a su dinero que a ella.

—Saku, no has dicho prácticamente nada... —observó Tsunade, con un deje de cariño y compasión.

Sakura sabía que para su abuela debía ser duro poner a su nieta en una situación tan difícil y desagradable. Sin embargo, la rubia pretendía continuar presionándola para que aceptara aquella propuesta de matrimonio. A Tsunade no se le escapaba que su nieta había estado prácticamente retirada de la vida social desde que había roto con no Sobaku. Y sabía también que, con una fiera determinación de venganza, se había entregado completamente a su trabajo manteniéndose alejada de cualquier hombre.

Sakura tenía ya veinte y tres años y a Tsunade la exasperaba la idea de que su nieta estuviera perdiéndose todo lo que la vida podía ofrecerle. No era que quisiera entrometerse en la vida de Sakura, pero tenía la sensación de que podía encaminarla en la dirección acertada, y también a Sasuke Uchiha, por cierto. Ya no era ningún jovencito y debería empezar a pensar en casarse y tener hijos.

Tsunade quería que todos los que la rodeaban fueran tan felices como ella. Y para la presidenta de Haruno Cosmetic, la felicidad implicaba tener una pareja con la que compartir los buenos y los malos momentos.

—¿Sakura? —volvió a preguntar, expectante.

—Perdona, abuela —La peli rosa de ojos jade volvió bruscamente a la realidad. Le habría gustado poder hablar con su madre, pero Kurenai Haruno iba a estar fuera de la ciudad durante el resto de la semana—. Supongo que no he hablado mucho porque, francamente, no sé qué decir. Siento las dificultades que está teniendo Sasuke sama con el Departamento de Inmigración, pero la verdad es que me cuesta creer que no haya otra solución a este problema.

—El problema es que realmente no la hay, Sakura —intervino su padre muy serio—. De otro modo, no habríamos seguido adelante con la idea de la boda, que a todos nos parece tan disparatada como a ti. Pero supongo que eres consciente de cómo afectaría la deportación de Sasuke a Haruno Cosmetics en este momento, Saku. Llevamos invertido mucho tiempo y dinero en la investigación de esa fórmula que nos dará el secreto de la juventud. Perder al señor Uchiha en este momento, cuando estamos tan cerca de conseguirla, sería devastador. Y, por supuesto, estamos hablando de un matrimonio solamente formal. En cuanto pase el tiempo suficiente y el Departamento de Inmigración pierda el interés que actualmente tiene en Sasuke, podrás divorciarte y se acabará todo este asunto.

No por primera vez, la oji jade sintió un intenso calor en las mejillas y se maldijo a sí misma por la facilidad con la que se ruborizada. Las palabras de su padre sobre la formalidad de su matrimonio habían conjurado imágenes en su mente de signo contrario. Se había imaginado a Sasuke y a ella juntos, desnudos y haciendo el amor. Esperaba que el azabache no pudiera adivinarle los pensamientos. Pero, por el repentino y especulativo brillo de sus ojos, sospechaba que sabía lo que había pensado. Y, peor aún, sospechaba que él había pensado lo mismo.

Porque, como si realmente le hubiera leído los pensamientos, Sasuke preguntó en ese momento:

—Bueno, señorita Haruno, ¿qué tiene que decir? ¿Va a ser la responsable de que me envíen a Rusia de nuevo o no? Solo necesito una respuesta. ¿Se casará conmigo? ¿Sí o no? Y en cuanto me conteste podremos volver todos al trabajo, lo cual, puesto que parece que no voy a permanecer aquí tanto tiempo como pensaba, debería ser importante en estas circunstancias.

Sakura tragó saliva. El corazón le latía con fuerza y le sudaban las manos. Todo el mundo parecía esperar que se mostrara de acuerdo en casarse con Sasuke.

—Jiraya, ¿de verdad que no hay ninguna otra posibilidad? —preguntó tentativamente.

—No, al menos yo no la he encontrado —respondió el abogado, sacudiendo la cabeza compasivamente.

—Bueno, supongo que, teniendo en cuenta todo lo que está en juego, no tengo otra opción salvo decir que sí a este plan absurdo —dijo la peli rosa lentamente—. Sé lo mucho que esa fórmula significa para ti, para papá y para Haruno Cosmetics. Y, desde luego, no quiero que todo lo que hasta ahora se ha trabajado en ella se convierta en una pérdida de tiempo. Y, al fin y al cabo, esto no va a ser un verdadero matrimonio... Quiero decir... en el pleno sentido de la palabra —se le quebró la voz.

—Muchas gracias, querida. Sabía que podía contar contigo —Tsunade sonrió y abrazó con cariño a su nieta antes de volverse hacia los demás—. Jiraya, Kakashi, ¿por qué no nos vamos a cualquier otra parte a hablar de los preparativos de la boda? —sugirió con tacto—. De esa forma les daremos tiempo a mi nuevo nieto y a Sakura para estar a solas. Estoy segura de que ahora mismo tendrán muchas cosas de las que hablar —miró pensativamente a la pareja—. Os veré más tarde.

Segundos después, la pareja estaba sola en el despacho. Ella jugueteando nerviosa con su falda, incapaz de mirarlo a los ojos, incapaz siquiera de creer que aquello estuviera sucediendo, de que fuera verdaderamente real.

Aquel hombre iba a convertirse en su marido. Debía de estar loca para haber consentido algo así. De pronto, su mente se llenó de visiones de la noche de boda y la duda volvió a corroerla. Al fin y al cabo, ¿qué sabía ella sobre Sasuke Uchiha, aparte de que era un químico brillante?

Además, y aunque Haruno Cosmetics examinaba a fondo el pasado de todos sus empleados, ¿qué ocurriría si realmente hubiera sido un antiguo agente del KGB? ¿O si, una vez se casara con ella y tuviera el dinero en el banco, decidía no mantener su parte del compromiso y planteaba que quería ejercer los derechos contraídos en el matrimonio?

La imaginación de Haruno corría desbocada, haciendo estragos en sus sentimientos.

—Yo... eh... Bueno, sé que esto no puede ser fácil para usted, señorita Haruno —dijo Uchiha por fin, rompiendo el pesado silencio que se había instalado entre ellos—.Y quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerle que haya estado dispuesta a ayudarme a superar mis dificultades de este modo.

—Sakura, llámame Sakura —le pidió suavemente—. Si vamos a casarnos, no puedes seguir llamándome señorita Haruno. En caso contrario, el Departamento de Inmigración se dará cuenta de que nuestro matrimonio es una farsa y todo esto no servirá para nada.

—Sí, por supuesto, tienes razón. Entonces te llamaré Sakura. Tú llámame Sasuke —se interrumpió un momento, como si quisiera poner en orden sus pensamientos y continuò—: Mira, creo que debemos ser honestos el uno con el otro. Supongo que nada de esto es lo que ninguno de nosotros habría deseado, pero creo que podemos hacer algunas cosas para que todo sea más fácil.

—¿Qué tipo de cosas, Sasuke kun?

Ese Sasuke kun se oyó melodioso para los oídos del Uchiha, ignoró aquella extraña sensación y prosiguió—. Bueno, para empezar, podemos pasar algún tiempo juntos, para intentar conocernos mejor. Aunque no vayamos a ser amantes, vamos a ser marido y mujer. Y me gustaría que, al menos durante el tiempo que dure nuestro matrimonio, pudiéramos ser amigos. En segundo lugar, hay algunos asuntos que deberíamos tratar cuanto antes. Me gustaría que nos casáramos esta misma semana y por razones obvias. Tengo mucha prisa en resolver esto, de modo que no puedo permitirme el lujo de esperar a organizar una enorme boda que sería publicada en todos los periódicos y además llamaría la atención del Departamento de Inmigración. Estoy convencido de que una visita rápida a los juzgados no es precisamente lo que imaginabas para el día de tu boda, pero, en estas circunstancias, sé que estarás de acuerdo conmigo en que es lo mejor. También tenemos que decidir dónde vamos a vivir, si deberías mudarte a mi casa o debería yo mudarme a la tuya.

—Todo esto ha sido tan inesperado, tan repentino que... realmente no he tenido tiempo para pensarlo —confesó la peli rosa, levantándose bruscamente de la silla y acercándose a grandes zancadas hasta los ventanales del despacho. Miró hacia la ciudad sin verla, acosada todavía por una sensación de irrealidad—. Por supuesto, creo que por lo menos deberíamos intentar ser amigos, y sí, supongo que estoy de acuerdo en que la boda sea en el juzgado y esta misma semana. En realidad no sabía que nos casaríamos tan pronto, pero supongo que es lo mejor para asegurar tu situación. En cuanto a lo de vivir juntos... Yo tengo un piso en la ciudad que no está lejos de Haruno Cosmetics. No es muy grande, pero tiene un tamaño adecuado para dos personas.

—Sin embargo, y por tu propio bien, yo creo que deberíamos dar prioridad a la intimidad de cada uno de nosotros frente a la cercanía, así que sugiero que te vengas a vivir a mi casa —contestó Sasuke, levantándose y reuniéndose con ella frente a los ventanales—. Es muy grande, ni siquiera tendremos que vernos. Además, si el Departamento de Inmigración decide investigar nuestro matrimonio, probablemente sea más creíble decir que conservamos tu apartamento porque ambos trabajamos en Haruno Cosmetics hasta tarde y necesitamos algún lugar en la ciudad en el que pasar la noche de vez en cuando, que decir que hemos conservado mi casa para pasar en ella los fines de semana.

—De acuerdo —Sakura reunió por fin el valor que le faltaba para enfrentarse a él—. Doctor Uchiha, perdón, Sasuke kun, creo que te debo una disculpa. He estado tan ocupada pensando en mí misma que hasta ahora no me había dado cuenta de que esto tiene que ser tan difícil para ti como lo es para mí. Pero tú has intentado hacerme más fácil la situación y te lo agradezco. Quiero que sepas que intentaré no trastocar tu vida más de lo necesario y que espero que tú hagas lo mismo conmigo.

—Por supuesto —le sonrió. Pero la sonrisa no

Esposo de alquiler by cerezo de flor

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