Espejismo by Ahriel

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 Espejismo by Ahriel
Summary:

¿Que pasaría si un día cambias totalmente de estilo de vida? Digamos que... te vas a un orfanato. Pero un orfanato especial.

¿Que pensarías si ahora te dijeran que tu vida no es verdadera?¿Que las personas que más querías te han engañado desde el momento 0 de tu vida? ¿Que hasta tus amigos te ocultan quien eres dia a dia?

¿Que pensarías si ahora te das cuenta de que no eres como tú creías que eres?



Categories: LITERATURA, ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 14 Completed: No Word count: 37388 Read: 771 Published: 09/01/2013 Updated: 04/03/2013
Summary:

¿Que pasaría si un día cambias totalmente de estilo de vida? Digamos que... te vas a un orfanato. Pero un orfanato especial.

¿Que pensarías si ahora te dijeran que tu vida no es verdadera?¿Que las personas que más querías te han engañado desde el momento 0 de tu vida? ¿Que hasta tus amigos te ocultan quien eres dia a dia?

¿Que pensarías si ahora te das cuenta de que no eres como tú creías que eres?



Categories: LITERATURA, ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 14 Completed: No Word count: 37388 Read: 771 Published: 09/01/2013 Updated: 04/03/2013 Un nuevo inicio by Ahriel

-¿Esto es el orfanato?-dijo con voz sorprendida Blanca.- ¿Seguro que no nos hemos equivocado?

-Pues claro que sí, mujer, ¿no has visto el cartel en la puerta? Aunque he de decir que yo tampoco me la esperaba así, lo esperaba menos…luminoso-dijo la asistente-.Aunque así mejor, ¿no?, se nota que tenía buen gusto tu padre para tu futuro.

Su padre. Aún tenía fresco el recuerdo del único pariente que había tenido, a excepción de su madre, que la había conocido por lo que le había contado su padre y por las fotos que conservaba. Con  su cabello castaño enmarcando su rostro en forma de corazón y sus ojos de un azul tan claro que parecían gotas de agua. Siempre abrazando a su padre con una sonrisa de felicidad. Su padre. Aún no podía recordarlo sin que se le encogiera el corazón.

-Pues esto tendrá pinta de que sea una pasada-dijo Blanca con voz impaciente,-pero aquí no viene nadie a conocernos y las maletas ya empiezan a pesar,-dijo y añadió segundos después-, aunque continúo dudando de si de verdad esto es el orfanato.

Y no le faltaba razón para dudar, el  orfanato no tenía mucho aspecto de los orfanatos que se veían por la televisión, más bien, tenía  la decoración de universidad. Mientras andaban ella y la asistente social, Lucía, por los jardines, podían  contemplar el estilo contemporáneo que tenía todo, como las cristaleras que adornaban los edificios de aulas de las clases, pasando por los portones de acero que tenía la mayoría de lugares que había por allí, un césped recién cortado y sus aspersores regando. El sol de mediados de marzo bañaba sus rostros e invitaba a permanecer ahí.

-Mira, parece  que por allí viene una estudiante a ayudarnos-dijo la asistente poniéndose la mano como visera-sí, definitivamente, viene hacia nosotras.

Ya de cerca, Blanca la contempló mejor. Se trataba de una joven de un pelo color caramelo y unos ojos vivaces verdes oscuro que no debía superar los veinticinco años.

-Usted debe de ser, hmmm….la asistente social-dijo con una voz cálida mirando una carpeta con varias hojas-y usted…la señorita Blanca Castillo. ¿Me equivoco?-aclaró guiñándole un ojo.

-En efecto, parece  que nos esperaban, y usted es…-dijo la asistente con una voz interrogativa.

-Linda Oliver, la directora del orfanato Imperial, y necesito que me firme aquí, aquí  y…

-Perdone, ha dicho usted que es….-repitió Lucía con una voz un tanto sorprendida.

-Linda Oliver, mujer de Andrés Oliver, el director del orfanato-dijo como si lo tuviera que repetir varias veces al día y con un suspiro, aclaró-.Mire, ya sé que no parezco una directora, y menos casada-dijo con una sonrisa irónica en la cara-pero yo cumplo las expectativas que todos depositan en mí y si es tan amable, me firma los papeles donde explica que su primo segundo, el  barón…..-miró la hoja concentrada en pronunciar el nombre y apellido-, Xavier Uriarte no quiere aceptar la tutoría de Blanca Castillo Montblanc, y su padre cede todo su dinero y el de su difunta esposa en ingresarla aquí-acabó diciendo Linda con un suspiro apenas perceptible, tendiéndole el bolígrafo que sostenía.

Lucía, con  cara visible de querer irse de allí, cogió firmemente el bolígrafo y escribió su nombre, el nombre de Blanca y los demás datos acabando con una intrincada firma.

-Pues ya está todo solucionado, Blanca Castillo Montblanc, bienvenida a tu nuevo hogar.

Regresar al índiceUna nueva familia. by Ahriel
Author's Notes:

Bueno, aquí va el segundo capítulo, como os dije, dadle un oportunidad porque soy una novata. Este segundo capítulo es mas largo de lo normal porque he añadido varios personajes y compenso por el corto capítulo de ayer. Aquí os dejo con él, espero que os guste.

Author's Notes:

Bueno, aquí va el segundo capítulo, como os dije, dadle un oportunidad porque soy una novata. Este segundo capítulo es mas largo de lo normal porque he añadido varios personajes y compenso por el corto capítulo de ayer. Aquí os dejo con él, espero que os guste.



-Bueno, si tienes algún percance grave, no olvides llamarme-gritó Lucía agitando su mano por fuera de la ventanilla del coche-¡Adiós!

-No te preocupes, ¡Adiós!

Y dicho esto, se fue hacia donde estaba Linda esperándola mientras oía al coche alejarse, y al llegar hasta donde estaba, notó que le sobrepasaba unos centímetros. Ella siempre pareciendo bajita entre un montón de pinos.

-No la echarás de menos, espero-dijo Linda-me daba la sensación de que quería marcharse pronto.

-Ah, no me preocupa, no me cayó bien desde un primer momento-le respondió alegremente Blanca.

-¿Vamos? Caminemos mientras te enseño tu nuevo hogar.

Blanca le asintió y se pusieron a caminar unos metros en silencio. Supuso que Linda tenía cosas más importantes en qué pensar antes que en ella y Blanca, a parte de no saber nunca qué decir, pensaba  en lo que le habría gustado que estuviera su padre con ella, animándola, ayudándola. Aún tenía nuevo el recuerdo de la última vez que lo vio vivo, postrado en la cama, con  la piel clara y unos ojos oscuros que en otro momento habían dicho muchas cosas, y ahora solo mostraban cansancio y sus palabras que le hizo prometer que recordaría :“No llores por mí, porque cada vez que llueva, el cielo llorará de felicidad al haberme llevado con tu madre” y murió con una sonrisa en un rostro aún joven y pareciendo haber vivido tanto con tan solo 34 años, ya que él y su madre, Elisa,la habían tenido demasiado jóvenes pero, según él, fue un regalo del cielo. Y es que no había pasado ni una semana desde que se había muerto y la habían mandado a un Orfanato apenas conocido en Barcelona. Ella quería haber seguido viviendo en Segovia en su pequeña casa, viendo los pinos en las montañas al madrugar y oír los grillos por la noche.

Tan hundida estaba en sus recuerdos que se sobresaltó mucho cuando Linda gritó.

-¡¡¡Elías!!!¡Ven aquí, deprisa, deprisa!!-gritó exasperada-.¡Tengo una oferta que hacerte!

Blanca observó a la cantidad de jóvenes de todas las edades preguntándose quién sería Elías. Estaba tan  concentrada en observar a la gente que había esparcida por el césped, que no se dio cuenta que Elías estaba detrás suya y casi se le salió el corazón del pecho cuando lo vio y él, agarrando la bolsa de su equipaje, no pudo más que sonreírle.

-¿Te ayudo?-se ofreció.

Elías podía ser perfectamente el chico más interesante y guapo que había visto jamás.

Era medianamente alto con los músculos definidos y tensos. Un pelo revuelto negro como el ala de un cuervo le caía en ondas y un flequillo travieso le tapaba la frente ,que enmarcaba unos pómulos resueltos y pronunciados. Sus labios eran carnosos y definidos, curvados en una sonrisa preciosa, mostrando unos dientes. Pero lo que más le gustaba a Blanca eran sus ojos, eran de un azul tan oscuro como el anochecer dejando ver levemente sus pupilas, ya que se aclaraba el azul un poco al llegar a ellas y aún así, unas espesas y largas pestañas oscuras le oscurecían la mirada jovial y orgullosa que tenía. Eran los ojos más bonitos y especialmente raros que había visto desde que tenía memoria.

-¿Estás bien, desconocida?-siguió él.

-Claro que está bien, desde luego no se puede haber quedado pasmada por tus encantos, Elías-le respondió Linda con ironía, sin saber que había acertado-.Bueno, te la presento, ella es Blanca Castillo Montblanc, es nueva como comprenderás y espero que la trates como se merece, si me entero que le haces algo, ya sabes, nunca va mal una ayuda en las cuadras-dejando a Elías algo más pálido, se giró hacia Blanca que aún estaba preguntándose si había oído bien la palabra “cuadras”-.Este chico es Elías de la Rosa, hijo de un marqués, un crío que a veces es algo molesto por no decir siempre.

-Oh vamos Linda, sabes que me adoras en todo momento y ya de paso, no me digas que quieres que juegue a las muñecas con la princesa,-respondió con un duro sarcasmo y suspiró-,pídeselo a Julián,sabes que en todo momento siempre quiere ayudar.

-A ver si tú te crees que nadie ha encontrado tu ciudad de Playmobil rondando por tu cuarto con 16 años que tienes-dijo con sorna la directora dejando a Blanca con un poco menos que con la boca abierta,¿Cómo se permitían decirse todo eso? Eran directora y alumno, y sin embargo, parecía que los unía una relación de tira y afloja. Notaba en sus ojos que se tenían aprecio, pero sus palabras eran las de dos adolescentes en vez de directora-alumno. Bueno, la verdad es que Linda hacía poco que había dejado de serlo.

-Pues estoy escuchando, aunque me queda menos de 3 minutos de descanso, pronto será la una del mediodía-miró el reloj-y ahora tengo clase con Maica, en el Edificio de Artes y Ciencias que está a la otra punta del campus-dijo suspicaz-.¿Qué quieres?

-Pues amigo mío, mi oferta es sencilla, te libro de la clase de Diseño y Dibujo Artístico-ya solo con eso le sacó una ancha sonrisa a Elías que asentía sin saber la segunda parte del pacto-a cambio de que le enseñes todo el campus y me refiero todo, a Blanca.

Esto último hizo cambiar la expresión de júbilo que tenía Elías a una cara más bien de escepticismo.

-¿Pero por qué a mí?¿No podías encontrar a otro verdad?-respondió con una voz angustiada y de pronto, recuperó la voz-.Está bien pero en vez de solo la clase de Dibujo y Diseño Artístico sino que también la de Literatura y Grandes Obras de tu, hm…, encantador marido, que te parece?

-Ni lo sueñes chaval, solo la clase de Diseño y Dibujo Artístico.

-Entonces te haré las clases imposibles de Bilogía y Herbología.

-Si haces eso, luego no preguntes porqué son tan difíciles los exámenes de la misma materia, y si tus compañeros lo hacen, no tengas dudas porque diré tu nombre-le respondió ella con una voz cantarina pero a la vez, a Blanca le entró un escalofrío-.¿Aceptas?

Blanca estaba a punto de responder que no hacía falta tanta discusión, que  ella misma con un plano podía desenvolverse muy bien, pero Elías la miró con una expresión no muy clara y con un sonoro suspiro sentenció:

-Está bien, líbrame de Dibujo y Diseño Artístico, ya me quejaré de ello cuando esté solo en mi habitación o con Julián, siempre tan paciente.

-Pues muchísimas gracias por esta ayuda “altruista”-le respondió Linda con una sonrisa sarcástica en la cara-,te veo en Biología y Herbología esta tarde.

Y diciendo esto, se marchó por donde había venido con Blanca, dejando a esta con un Elías sorprendentemente alegre.

-Hola, pues  bueno, ya  me he presentado antes, soy Elías de la Rosa y no te preocupes por lo que acabas de ver con Linda, es una buena amiga, no nos llevamos tan mal como parece-explicó él con una sonrisa enseñando sus blancos dientes-.Perdona, ya no me acuerdo de cómo te llamas,¿serías tan amable de repetírmelo?

Y Blanca involuntariamente, le sonrió con una sonrisa tan enérgica y amigable como la de él.

-Blanca Castillo, y no te preocupes, a todo el mundo se nos olvida lo más importante en el peor momento.

-Sabias palabras, Blanca-rió Elías-,lástima que a mi no me sucedan esas cosas habitualmente. Bueno, pues como no quiero limpiar las cuadras por no haber hecho caso a Linda, será mejor que nos pongamos en marcha, tenemos -miró el reloj-una hora justa para que te sepas orientar lo máximo posible, aunque-volvió a reír-,con un guía tan profesional como yo, dudo que no lo hagas.

-Eso habrá que verlo digo yo, porque ya he visto que en el tema de negociar no eres demasiado…-miró sus ojos azules-,experto en ello.

Elías, con cara de sorprendido, agarró bien la bolsa del equipaje de Blanca y ella cogió la otra y comenzaron a caminar.

-Conforme pase el tiempo, te darás cuenta, pequeña ingenua, que no tengo ningún problema, soy la pura perfección.

-¿Y quién te dice que vayamos a conocernos mejor?-le respondió ella sorprendida por la respuesta engreída de él,  mientras miraba a la poca gente había tendida en el césped.

-Exactamente yo y el futuro, grandes amigos, como no.

Y dicho esto, Blanca comenzó su viaje turístico con un guía particular, pero tenía razón, se le daba bien eso de mostrarlo todo. Le explicó como podía orientarse,-con las fuentes, o grandes y raros árboles que habían por allí-le explicó que la senda de piedras blancas que cruzaba las grandes extensiones de césped llevaba a los edificios mas importantes y la llevó por ella para mostrarle todos los edificios que eran.

 El  edificio ECA(edificio de las Ciencias y Artes)con unos portones de acero puro y los pisos con paredes de cristal y en la planta baja las paredes pintadas con temas de dibujo, experimentos químicos y sus respectivas asignaturas; el edificio ELEHI(edificio de las Letras Históricas)similar al ECA pero con un mapa del mundo, los símbolos de economía mundial, y un par de máscaras de teatro.

Los  edificios Alfa y Omega juntos los dos, donde estaban las habitaciones, el  edificio Alfa de un color azul celeste y ventanas con marco blanco pertenecía a los chicos y el Omega con un color anaranjado y las ventanas con marcos de madera de olivo era de las chicas.

El  edificio Gouge donde hacía tanto de cafetería con sus sillas azules y mesas de cristal como de comedor con sus mesas alargadas y bancos sin respaldo y a un extremo las grandes mesas donde, dentro de una hora, se pondrían las bandejas variadas con comida y jarras de agua y para terminar.

El Salerm, un edificio pintado verde manzana de varios pisos donde se podían practicar varias actividades como baile o teatro y además, una pequeña biblioteca con un par de ordenadores y una cocina por si quería hacerse su propia comida.

Todos los edificios estaban rodeando una amplia plaza de adoquines rojos con mesas de cristal y una fuente central de una sirena con un cocha de donde salía agua y varios terreros con diversas flores de muchos colores. También le explicó que habían otras zonas como las cuadras y las zonas de Equitación, o la sala de música perdida en medio de unos árboles dónde, cerca, había  un pequeño cenador de vallas blancas y el techo enredado en rosas buganvillas altas y florecidas.

Y allí, sentado en un banco tranquilamente, había un chico leyendo. Blanca lo miró atentamente por la visible relajación que tenía su cuerpo y él le devolvió una mirada clara hasta hacerle desviar la mirada a ella. Vio que, Elías, con la explicación, no se había percatado y le dejó continuar sin mencionarle al chico de la lectura.

-Esta sin duda alguna es mi zona favorita de todo el campus-hizo un gesto con los brazos abarcando toda la extensión-,aquí cerca tengo la sala de música donde nadie suele molestarme, y este cenador, bueno,-sonrió jovialmente y con una mirada profunda-,tienes que admitir que es impresionante, parece sacado de la nada y sin embargo, lleva aquí más tiempo que yo.

-¿Y cuanto llevas tú vivie……..?-se cortó al ver que Elías aceleraba el paso dejándola a ella detrás.-¡¡Ehh!!¡No me dejes atrás!- chilló, pero se calló al ver hacia donde iba.

Mierda. Iba hacia el cenador. Hacia el chico que parece ser que conocía. Mierda.

-¡Julián!¡Aquí! Mira quién se ha perdido la clase de Maica-canturreó con una sonrisa de satisfacción-.Ah, por  cierto, quiero que conozcas a alguien-dijo girándose hacia Blanca-esta es la nueva, aquella que vis….-se calló sobresaltado y la empujó con suavidad para ponerla delante-….tes esta mañana y no conocimos-dijo mirándole fijamente-.Blanca Castillo, éste es Julián Suárez, mi mejor amigo y compañero de habitación.

Blanca sabía que tramaban algo e iba a preguntar sobre ello cuando Julián se levantó, dejó suavemente el libro en el banco y la volvió a mirar con una sonrisa esta vez.

Blanca pensó, que como podían ser amigos, porque eran como las dos caras de una moneda.

Al contrario que Elías, Julián era todo luz.

Era alto también, pero con los músculos definidos y relajados. Tenía un pelo rubio tostado que hacía reflejos a la luz del sol, liso, también con un flequillo exactamente bien puesto sobre la frente. Su piel era morena y unos ojos verde mar -que no sabría determinar si serían verdes o azules,-la miraban con una expresión divertida y una sonrisa llena de blancos dientes hacía que los hoyuelos de sus mejillas se le notaran aún más. Nada más verla se adelantó y le dio un beso en la mejilla diciendo:

-¿Cómo estás?

Blanca estaba estupefacta,¿ de verdad serían mejores amigos?

-Bien, gracias -le respondió también con una sonrisa-,supongo que desorientada y con ganas ya de acomodar mis cosas, aunque gracias a Elías llevo menos peso.

Julián se giró hacia Elías con una expresión amistosa.

-Y tu ¿qué?,¿Cómo es que no estás en Dibujo cabreando a Maica?

-Es sencillo, tenía que hacerle una ruta turística a Blanca por el campus a cambio de perderme la clase. Ha  sido una especie de chanchullo con Linda.-Hizo una pausa y le señaló con la cabeza-¿Y tú?

-¿Yo qué?-le respondió Julián un tanto divertido.

-Como es que estás aquí fuera y no en una clase como alumno perfecto que eres.

-Ah, es sencillo. No me encontraba bien después de EVI-respondió y al ver la cara de confusión de Blanca le aclaró-Economía Vital e Importante, ya te aprenderás la jerga en cuanto lleves un tiempo aquí. Y Andrés me ha dado la tercera hora libre para leer su libro para LyGO, Literatura y Grandes Obras-agregó exclusivamente para que lo entendiera Blanca y señaló la cubierta azul del libro-.“Leyendas y Rimas”.

-Oh, me encanta ese libro-dijo Blanca sorprendiéndose hasta asimisma-,sobretodo el poema de “Volverán las oscuras golondrinas…”

-¡Ya sé quién me va a hacer los trabajos de Literatura! Mi querida y dulce amiga…..-respondió efusivamente Elías mirándola directamente.

Blanca arqueó una ceja.

-Espero que no te refieras a mí, porque sino ya puedes apañártelas tú solo, tan perfecto que dices que eres-le debatió Blanca, imitando sus gestos de grandeza.

Dicho esto, Julián empezó a reírse disimuladamente.

-Elías, veo que ya has intentado ligártela-siguió riéndose-pero parece que ella no se deja llevar por tus encantos y ve que mientes-y añadió con júbilo-¡Por fin una chica con los pies en el suelo!

Elías le miró con la cara enfurruñada y dijo:

-Quedan veinte minutos para ir a comer, Julián , ya que tan amigo quieres ser de ella, que tal si la compañas al Omega a conocer su cuarto y su compañera de habitación, es la 226, la de Rebecca,-comenzó a caminar hacia los árboles y en un último momento añadió:

-¡Ah!¡Y que no se te olvide!¡No intentes ligar con ella que te dará calabazas! A fin de cuentas, como tu has dicho, es una chica con los pies en el suelo.

Julián comenzó a reírse entre dientes y cargando con la bolsa, le dijo que le siguiera.

-Bueno,¿y de dónde eres?-preguntó él iniciando una conversación.

-De muchos sitios. Papá era de Salamanca y mi madre del extranjero, supongo que del norte, aunque no lo sé-explicó ella mientras se arreglaba el asa de la mochila cómodamente-,pero soy de Segovia,¿ y tú?

-Yo soy de Francia, de Lyon exactamente. Aunque apenas me acuerdo de la ciudad-miró hacia lo lejos, intentando recordar, pero lo único que veía eran llamas e imágenes borrosas de sitios que no quería recordar-,mis padres adoptivos murieron en un incendio, y los biológicos estaban desaparecidos, así que me mandaron aquí con 11 años, y el mismo día que llegué conocí a Elías-explicó abiertamente-.Y si no es mucho preguntar y meter el dedo en la llaga,¿por qué estás aquí?,he oído que tienes familia.

-Oh no te preocupes, ya casi lo tengo superado-mintió Blanca,-mi madre murió de un accidente de coche cuando tenía un año y pico y lo único que conservo de ella son unas fotos y este collar-,señaló la pequeña cadena de planta de donde pendía una lágrima de cristal y sonrió-,y bueno, mi padre aguantó hasta hace cuatro días, que murió de un cáncer. Era  joven y aun así aseguró ser feliz por volver al cielo con mi madre. Decía que yo estaría en buenas manos cuando él se fuera.

- Si que estaba enamorado el hombre que no le importaba morir, ¿Y la familia restante?-dijo mientras saludaba a tres chicas que lo llamaban muy entusiasmadas.

-Mi padre tenía un primo, Xavier, el barón de Rochester, y un hijo, Ismael, pero no quiso ser mi tutor, y en el testamento de mi padre escribió que si sucedía esto, tenía que venir a este orfanato aunque hiciera falta vender la casa, pero no hizo falta, me admitieron sin poner problemas. Incluso tengo bastante dinero que me dejó mi padre de herencia, era cirujano cardiólogo, y sin embargo no pudo salvarse asimismo-continuó diciendo mientras pateaba una pequeña piedra,-y Xavier no me dijo ni adiós.

-Que gente mas egoísta y engreída hay en este mundo-reflexionó Julián e hizo pensar a Blanca en Elías.

-¿Y Elías?-soltó ella de pronto y reponiéndose, miró la piedra, la dejó y siguió-¿Cómo llegó aquí?

-Elías es un caso algo especial-respondió Julián y ante la mirada interrogativa de Blanca aclaró,-su madre era pobre y se lió con un marqués y dio a luz en su piso de alquiler y luego fue a los pocos meses a ver al padre, sabiendo que era su fin, y murió en su casa cuidada por él-miró tristemente al frente y Blanca vio que se acercaban al Omega, su edificio-. Durante los ocho años que estuvo con su padre él le recordó que había matado a su madre y un día lo trajo aquí y solo le dijo que no le siguiera, que este era su lugar.

-Entonces….su padre vive y lo abandonó aquí-dijo Blanca con un suspiro-,que triste.

-No digas eso, 9 años después creo que es más feliz viviendo aquí que con su padre, aunque eso sí, nunca llora, ni en la peor situación, desde que su padre lo dejó-miró a Blanca-y ya hemos llegado.

-Ah, gracias por acompañarme, aún voy un poco desorientada-le respondió mirando al edificio-,es todo tan raro, no me puedo creer que este vaya a ser mi hogar…

-Este será tu nuevo hogar y de momento será todo muy raro, pero siempre puedes contar con tu nueva familia, que Elías y yo, por lo menos, esperamos serlo.

-No os preocupéis, lo sois -le respondió ella sonriendo mientras agarraba con la mano derecha la bolsa y con la izquierda se despedía-¡Hasta después!

-Hasta después entonces.

Blanca nada más entrar, encontró un cartel donde señalaba el piso donde estaba la 226,el segundo. Cogiendo un ascensor, pulsó el botón y subió sola y nerviosa. Frente a la 226, tocó con los nudillos y ante ella se abrió la puerta y apareció una chica.

-¡Hola! mm…tú eres Rebecca,¿no?-dijo Blanca-soy Blanca, tu nueva compañera de habitación.

La chica que tenía ante sí podría cualquier día verla en una pasarela de modelos. Era alta y esbelta, con  una melena pelirroja lisa completamente que le llegaba por la mitad de la espalda, todos los ángulos de sus facciones eran delicados y unos intensos ojos verdes manzana la miraban con detenimiento.

-Por fin, ya me moría de hambre-le respondió Rebecca. Deja tus maletas ahí dentro, al lado de la cama limpia y vámonos a comer-le sonrió-.Tenía tantas ganas de conocerte que no quise comer sin ti.

-Ah, gracias. La verdad es que necesitaré ayuda al principio, me han hecho una ruta pero no me he enterado muy bien-contestó ella sonriéndole también.

Entró en la habitación y dejó sus cosas encima de la cama con su colcha, ya colocada desde que había llegado el anterior viaje con la mayoría de las cosas. Lo de la maleta era básico. La ropa y el neceser.

-Depende de quién te la haya hecho estarás mejor o peor,¿quién ha sido?

-Elías la mayor parte del tiempo pero un tramo con Julián, que nos lo hemos encontrado por el camino.

-Ah, te referirás al atractivo Elías de la Rosa,¿verdad?-Blanca asintió y ella continuó-.Un buen comienzo desde luego, el chico se las trae con esas ironías y ese egocentrismo que tanto repite. Pero es una buena persona ya verás, he comido un par de veces con él,-sonrió mirándola-¿te vienes o qué?

-Sí, claro, también tengo algo de hambre.

Se pusieron las dos chicas a caminar hasta el ascensor, que Rebecca pulsó el botón y esperando, dijo:

-¿Y quién has dicho que había hecho el otro trozo?

-Julián, Elías lo ha dejado conmigo y no ha dicho dónde se iba.

En ese momento llegó el ascensor, entraron y apretaron el botón de la planta baja.

-Propio de él ,y el otro chico es Julián Suárez, su mejor amigo, es una grandísima persona. No sé como son mejores amigos. Fue de los pocos que me ayudaron cuando…-hizo una pausa y tomó una bocanada de aire-,cuando mi novio me dejó después de tanto tiempo juntos. De todas formas, has tenido suerte al conocerlos, ya verás y salgamos ya, que la comida no viene a nosotras.

Nada más dijo eso, Blanca alzó la cabeza y vio que las puertas del ascensor estaban abiertas desde hacía un tiempo. Salieron tranquilamente y se fueron a recoger la comida charlando. Prácticamente Blanca hacía la función de escuchar, pues Rebecca hablaba por las dos, sobre que le parecían las clases-odiaba EVI(Economía Vital e Importante) e Historia, también lo insoportables que eran algunos profesores y cuáles de caían bien, la comida que estaba deliciosa y cual no debía comer, y así una lista interminable de cosas hasta que de pronto, se paró y con ella Blanca, al llegar a las puertas y vio que había una chica enfrente del Gouge.

-Vaya, veo que en 9 años que llevas aquí ya has hecho una amiga a parte claro, de tu agradable novio.

A Blanca sin conocerla ya le cayó mal por las ganas de herir que transmitían sus palabras.

-Hola, como siempre, no mereces ni que te dirija la palabra pero bueno, hoy es diferente-miró a Blanca y luego a la desconocida-, ésta es mi nueva compañera de habitación, Blanca. Blanca, te presento a la bruja del orfanato, Zafrina.

Blanca en ese momento vio quién era su nueva enemiga.

Era bastante alta, aunque vio que llevaba unas botas de tacón, tenía una mirada frívola y orgullosa con unos iris grisáceos y un pelo, liso y negro como el carbón en una coleta alta. Su boca era provocativa y tenía un piercing en la nariz en forma de un diminuto cristal. Su mirada parecía decir que no tenía límites, que aquello que quería, lo conseguía.

-Hola Blanca-dijo Zafrina alegremente-,para ser nueva has empezado con mala compañía, esta gente-señaló a Rebecca-,que tan poco se preocupa por sí misma, que vive del cuento y no merece ni tener ni novio y ésta tuvo mucha suerte-miró al suelo y siguió, intentando hacer daño-.Marcos fue un buenazo que no debió ni mirarte.

Entonces a Rebecca le cambió la mirada asqueada y la sustituyó una mirada triste que pareció que la había enmudecido y Blanca se puso delante de ella.

-Desde luego si alguien tan horrible como tú tiene novio o ha tenido, será porque le has pagado porque no mereces ni mi pena-respondió Blanca por su amiga al verla enmudecer.

Dicho esto, Zafrina se calló, le lanzó una mirada con odio y se marchó llevando 2 amigas que ni habían salido en su defensa, una castaña y otra rubia bastante parecidas, por lo que Blanca supuso que eran hermanas. Se giró hacia Rebecca que le dio un fuerte abrazo.

-Muchísimas gracias por ayudarme, casi nadie lo hace y es que ese tema de mi novio aún no lo tengo muy superado-sonrió-,pero ahora vamos a comer y cuéntame sobre ti.

Blanca y ella entraron en el comedor y cogieron un par de bandejas verdes y eligieron cada una un sándwich de lechuga, pollo, tomate y mayonesa, un par de botellas pequeñas de agua, unos yogures de fresa y se dirigieron hacia unas mesas de teca en los jardines cerca del Gouge.

Charlaron mientras comían. Básicamente Rebecca le preguntaba sobre sus aficiones, sus mascotas, su familia que con el tema del barón y su hijo Ismael-que desagradó profundamente a Rebecca-,su cumpleaños y en general su vida anterior. Estaban hablando sobre del lugar que provenía cuando notaron que dos personas se sentaron a su derecha con bandejas, dispuestos a comer.

-¡Hola chicas!-saludó Elías-siempre es bueno estar acompañado de grandes amigos,¿eh? -abrazó fuertemente con el brazo izquierdo a Blanca, sentada  a su lado y la miró sonriendo-¿Cómo te fue la vuelta con el tranquilo Julián?

-Muy agradable, desde luego-miró a Julián, desembarazándose de su brazo y sonrió,-desde luego siempre es bueno hablar con alguien que no se cree superior a mí.

Entonces se giró hacia Elías que no le replicó y sostuvo su mirada mientras masticaba el último trozo de sándwich. Se fijó en que en sus ojos tenían una especie de reflejo plateado sobre el oscuro azul, daba la sensación de que estuvieran dentro de un cristal, como si estuvieran húmedos. Aunque eran egocéntricos en estado puro.

Y se dio cuenta que llevaba mucho tiempo mirándolo y volvió a hablar con Rebecca:

-Éstos han sido mis guías, Elías y Julián.

-En realidad nos conocemos-dijo Julián, desenvolviendo su bocadillo de tortilla-.Los tres llevamos mucho tiempo aquí, hemos comido a veces los tres y prácticamente, la mayoría de los recuerdos míos son del orfanato con ellos ya presentes.

-Sí, yo llevo aquí 9 años-respondió Elías-Julián,8, que fue mi gran amigo desde el primer momento y Rebecca, 6.

-En realidad, lleva 7 años-corrigió Julián sorprendiendo a Elías y a Rebecca, dejando a esta última con la boca abierta dispuesta a rectificar a Elías-,sino me equivoco, claro .

-No te equivocas, no-dijo Rebecca sonriendo mientras miraba el yoghurt a mitad-.Lo raro es que lo sepas tan bien.

-¡Eso, eso!-repitió Elías-¿Cómo es que lo sabes?

Julián enrojeció muy levemente mientras masticaba para tragar.

-No sé, me acuerdo que me cayó bien, porque aún me acordaba de mi llegada del año anterior, y al principio, durante varios meses fuimos amigos, hasta que conoció a Marcos y yo seguí contigo-señaló a Elías-pero parece que Blanca nos va a juntar a los cuatro, otra vez.

La aludida rió y dijo:

-Todo es cuestión de querer, yo, como mucho, he dado pie.

-Pues brindemos por-dijo Elías alzando la botella-el comienzo.

-Espero que sea verdad,-continuó Rebecca levantando también el botellín-por el futuro.

-Y por Blanca, por darnos pie a un intento de amistad-dijo Julián con la botella levantada, mirando fijamente a la misma.

Blanca rió, levantó la botella y sin saber que decir, finalizó:

-¡Por todos!

Y juntaron las cuatro botellas, bebieron un sorbo y acabaron de comer los chicos mientras ellas les esperaban. Una vez acabaron, Elías consultó su reloj, se desperezó como un gato y dijo:

-¡Eh, gente! Quedan solamente 25 minutos para empezar las clases.

Dicho esto, se separaron acordando de que cogidos los libros necesarios para la tarde. Los chicos se pasarían por la habitación de ellas a recogerlas y ayudarlas. Blanca y Rebecca, fueron rápidamente a su habitación y allí encontraron una caja de cartón que era para Blanca con todo lo necesario para las clases y un horario. Blanca pensó que debían habérsela dejado mientras comía y encontró una nota: Tipos de lenguaje Tipos de lenguaje

“Blanca, aquí está todo lo necesario para que te sientas cómoda dentro de lo posible en las clases del orfanato: libros, libretas, estuches con bolígrafos, lápices y demás. Espero que tu estancia en el orfanato sea agradable y hagas buenas amistades pronto, aunque parece que cuajas bien con Elías. Si tienes algún problema, cuenta conmigo, seré como tu segunda madre, así que puedes ir a molestarme a mí o a Enrique, mi marido, en nuestra habitación-despacho, en el piso más alto del ELE HI, también confía mucho en tus amigos y no tengas dudas sobre nada ni nadie. Tú puedes con todo.”

Muchos saludos y besos                                                                        Tu “madre”, Linda

PD: la llave de tu habitación la tiene Rebecca.                                            

Blanca leyó con atención la carta emocionada. Parecía notar la ternura y cariño de una madre impregnando cada letra. Cada acento y cada coma. Y después miró a su habitación con detenimiento. Era más bien un piso, con una cama ancha para cada una, con su mesita y una cómoda de madera clara, donde podían guardar junto con un armario su ropa y sus cosas personales. Se notaba cuál era el de Blanca pues el de Rebecca estaba lleno de dibujos y fotografías y una puerta de cristal daba a un gran balcón, que compartían todas las habitaciones de los dos edificios de ese piso, tanto el Alfa como el Omega. A parte, tenían un baño propio con lavabo, váter, un pequeño armario para productos y bañera y para su sorpresa, una pequeña nevera incrustada a la pared de azulejos azules con todo tipo de bebidas: bebidas con gas, isotónicas, zumos, batidos o la misma agua en botellitas.

A Blanca le gustó la independencia que les daban con el dormitorio y el baño propios pues nunca le había gustado las habitaciones y baños comunitarios, aunque creía que con Rebecca sería diferente y vio el horario.

Era diferente a cualquiera que hubier tenido en el Velázquez, su anterior colegio de Segovia. La mayoría de los nombres de las asignaturas eran raros como LyGO, EVI, Geografría dENA, Historia dEB...Pero había otras que habían sido las de toda su vida como Matemáticas o Filosofía. De lunes a viernes las clases empezaban a las 10:00am, excpeto los miércoles que entraba una hora tarde. De 10:00 hasta las 12:00 habían clases. Ahí había una hora libre para después tener otra clase y comida. A las 16:00 empezaba el horario de clase, acabando a las 18:00. Abajo de su horario, habían unas indicaciones.

· Cada clase durará el tiempo de una hora.

· Es su deber decidir la hora de madrugar y tomar la comida que usted crea conveniente.

· Los castigos(si tiene) se aplicaran en la segunda hora de comer o por la tarde, según crea mejor el profesor que le imponga la sanción.

· A partir de las 17:00 p.m tiene el tiempo libre para hacer las actividades que le ordenen u las actividades según sus preferencias que tenga.

· Si tiene algún problema solicite ayuda a los profesores o su compañero/a de habitación.

· No olvide que cada clase tiene aula diferente(no todas) en diferentes edificios(según la rama).

· Los miércoles a primera hora no habrá clases excepto si algún profesor tiene la necesidad de utilizarla. En ese caso tendrá que adaptar la hora como si fuera cualquier otro día.

Blanca agarró el mapa, le pidió la llave a Rebecca, metió  los libros necesarios para esa tarde y observó detenidamente el horario preguntándose que serían las letras que acompañaban a las asignaturas y se lo comentó a su compañera, quién contestó:

-Ah, no te preocupes, se tratan las siglas del resto del nombre de la asignatura, como “Historia de EB” que significa “Historia de las Épicas Batallas”, “Literatura y GO” es “Literatura y Grandes Obras”;”Diseño y DA” es “Diseño y Dibujo Artístico” ó “Geografía dENA” es “Geografía de Estructuras Naturales y Artificiales”.

-Pues son nombres rarísimos.

-Lo sé, podrían haber puesto cosas normales y no liarnos tanto, pero se ve que les parece divertido hacernos sufrir-le respondió Rebecca mientras consultaba el reloj y suspiró-.Mira, me alegro ahora ser amiga por así decirlo, de Elías y Julián, otra vez, pero a 5 minutos de empezar tu primera clase con el director, no me parece bien que llegues tarde por estar esperándolos, quiénes, por su parte quizá ya estén sentados en sus mesas y se hayan olvidado de nosotras-cogió su mochila cargada-yo me voy,¿te vienes tú?

Blanca asintió levemente y fueron yendo rápidamente hacia el ELEHI dónde tenían clase de Literatura y por el camino, Rebecca le pidió su horario y comprobó que compartían la mayoría de asignaturas en las mismas horas. La verdad es que a Blanca eso le daba igual, solo quería tumbarse en su nueva cama y dormir mucho tiempo. Estaba agotada incluso para escuchar. Al entrar al ELEHI vio que era grande y amplio, todo estaba pintado de una variedad de azules y en el segundo piso, que  era donde tenía lugar Literatura, le gustó la gran luminosidad que había despedida por los rayos del Sol que se colaban por las cristaleras. Rebecca le comentó un poco sobre lo que estaban dando-el Romanticismo Inglés-y cómo tenía que actuar ante el director, Andrés y cómo se comportaría él. Entraron al aula que estaban la mayoría de sitios ocupados excepto los suyos, separados por 3 columnas de asientos. Blanca, con espanto, comprobó que faltaban 2 sitios más. Los de Julián y Elías. Trató de que Rebecca le prestara atención y decírselo, pero ella se puso a ordenar la mochila y escribir en su agenda hasta que hizo aparición Andrés.

Era joven, tendría entre veinticinco y veintiocho, con un pelo cobrizo de adorables rizos y unos ojos de color almendra, puso su maletín encima de la mesa y se dispuso a explicar la clase, más que sabida para Blanca, porque le había gustado mucho la literatura y todos los años en el instituto Velázquez lo daba, así que sin saber qué hacer, empezó a ponerse nerviosa porque la puerta no se abría y no aparecían los chicos.

Finalmente, mientras Andrés explicaba la situación que había en Europa en aquella época, aparecieron Julián y Elías, visiblemente agitados y sudando, pero, se fijó Blanca, estaban sonriendo ampliamente pasando la mirada de ella al director y viceversa. Dieron unos pasos y entraron en el aula cerrando la puerta.

-Perdona la tardanza, Andrés, estábamos arreglando las cosas y nos fuimos a recoger a otras dos estudiantes-miró fijamente a Blanca, haciéndola enrojecer, y agrandó su sonrisa-.Pero parece que se olvidaron de nosotros.

Andrés sonrió amistosamente y les hizo un gesto con la mano diciendo que entraran y se sentaron, Elías cerca de Rebecca y Julián delante suya.

Pasó la hora de literatura prácticamente contemplando el tono dorado del pelo de Julián que era como el oro viejo o bien viendo a Elías hablar con la de atrás suyo, una morena de pelo rizado igual que el suyo pero con los ojos también negros, o también escuchando las dudas que preguntaba el chico de su lado, Mario, creía que se llamaba, que tenía el pelo castaño oscuro y unos ojos de un amarillo brillante. En una de esas situaciones en que le observaba, el chico se giró y la miró guiñándole un ojo, haciendo enrojecer levemente las mejillas de Blanca que no volvió a mirarlo.

Acabada la clase con un fuerte pitido, recogió sus cosas y se fue a la clase de Biología con el mapa , en el ECA, sola pues Rebecca tenía a esa hora Economía.

Nada más llegar vio que era muy semejante a la de Literatura, con esa luz de las ventanas y las paredes verdosas en vez de azuladas con las mesas de plástico azul. Se sentó en una de ellas y estuvo comprobando sobre la materia que estaban dando mientras la clase se iba llenando. Cuando acababa de girar la página estudiando las enfermedades genéticas, unas manos se pusieron encima de las hojas del libro y Blanca alzó la cabeza para ver a Elías apoyando sus largos brazos encima de la mesa, inclinado para hablar con ella, sentado con la silla al revés, con el respaldo tocando el pecho y riendo.

-Vaya, no sabía que fuera más interesante el libro que los demás compañeros de clase, incluido yo.

-Al menos, del libro tengo algo que aprender. Además,-añadió ella,-no sabía que tenías esta clase conmigo.

-Blanca, hay tantas cosas que aún no sabes de este orfanato-le respondió él enigmáticamente-. Y sí, me siento a tu derecha.

End Notes:

Comentad bitches *carita del gato de Shrek*. Volveré pronto con más. De momento, conformaos con esto. Gracias por leerme.

End Notes:

Comentad bitches *carita del gato de Shrek*. Volveré pronto con más. De momento, conformaos con esto. Gracias por leerme.

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Author's Notes:

El tercer trozo ya :D

Espero que disfruteis leyendolo tanto como yo escribiendolo y no os duerma.

Author's Notes:

El tercer trozo ya :D

Espero que disfruteis leyendolo tanto como yo escribiendolo y no os duerma.

Blanca sopló fuertemente pensando en lo que tendría que aguantar cada miércoles a última hora.

-¿Y por qué precisamente, estás hablando conmigo en vez de con cualquier otro si parece que tan bien se te da relacionarte?-le dijo ella señalando con la mirada-.Por ejemplo con aquella chica, era con la que has estado hablando en Literatura.

-Veo que me has estado observando-dijo él mientras ella se ponía nerviosa porque le había descubierto-,y sí, es Alicia, una chica entre tantas personas con las que hablo al día. Pero, entre tú y yo-dijo inclinándose sobre ella hasta casi rozarse-,casi todos con los que hablo, no me caen bien. Aunque he de decir que no está mal. Salí con ella un par de meses hace años.

Blanca alzó la vista para contemplar los ojos azules de Elías que los tenía a escasos centímetros. Inspiró profundamente para no perder la calma y notó como él respiraba sobre su cuello. Entonces, abrió los ojos de nuevo para enfrentarse a esa terrible mirada y no perder las maneras.

-¿Y por qué hablas con la gente que te cae mal? No me parece muy normal que se diga.

-Porque para empezar, no me caen bien, simplemente me dan igual y además, aunque viví poco con mi padre, me enseñó que cualquier persona merece tu respeto, da igual lo que haya hecho, tú por el simple motivo de hablar con ella eres mejor que ella, sino le caes bien-le respondió él.

-Pero estás perdiendo tus principios así, sino te cae bien, pues vale, no le insultes ni nada, pero-añadió ella-,no hagas como si te cayera bien porque así pensará que puede contar contigo y además, por ese hecho, tus amigos tampoco saben si les caes bien o les das simplemente igual.

Elías sonrió tranquilamente y sostuvo su bolígrafo horizontalmente separando su cara de la de ella.

-Tú no te preocupes por ello, sino me cayeras bien ni me habría acercado a verte y mucho menos haberte contado eso, así que-respondió haciendo malabares con el bolígrafo-,puedes considerarte algo más que Alicia.

Blanca le iba a responder cuando la puerta se abrió y apareció Linda sonriendo y saludando a todos mientras Elías se incorporaba separándose de ella y se sentaba en la mesa lateral y continuó haciendo círculos con el bolígrafo. Linda estaba comenzando la clase cuando Elías se levantó de su asiento interrumpiendo.

-Perdona Linda, pero me he equivocado cogiendo el libro de Biología por el de Economía, son exactamente iguales, solo cambia la palabra-sonrió perversamente-,¿puedo juntarme con Will?.

Y señaló al chico de su derecha mientras Linda negaba con la cabeza.

-Está bien, Elías pero la última vez que te juntas ,¿queda claro?-dijo seriamente-.Pero en vez de juntarte con Will, te juntas con Blanca, la nueva, que ya la conoces, y le vas explicando la materia que estamos dando para que se vaya acostumbrando.

Elías, no dijo nada ante el cambio, solo se limitó a mover la mesa hasta juntarla con la de ella. Blanca notó que su brazo derecho rozaba el izquierdo de él, cosa que le aumentó su ritmo cardíaco levemente.¿Por qué le latía el corazón más rápido? Simplemente era el engreído de Elías. Un total y absoluto desconocido. Así pasaron la hora, Elías haciendo que prestaba atención mientras sonreía genuinamente y Blanca mirando el libro mientras notaba las miradas de él. Cuando sonó el timbre, Blanca cerró rápidamente su bolsa  y salió de la clase dejando a Elías con la palabra en la boca.

Corrió más que andó hasta llegar a su habitación, donde, se encontró a Rebecca guardando sus libros en la estantería que tenían y se giró al verla.

-¡¡Hola chica!!, ni que te hubieran perseguido un pitbull por todo el campus-dijo sonrientemente ella mientras se recogía el pelo en un moño con un lápiz-.¿Qué te pasa?

Blanca pensó en contarle que le daba miedo quedarse sola con Elías por si se le ocurría enamorarse de él, pero pensó que sería una estupidez, de hecho no tenía ni porqué pensar eso, así que decidió mentir.

-Eh…no, es que venía a ver si te cogía a tiempo y luego no buscarte por todo el campus, que no me lo sé mucho,-sonrió-,así que me perdería.

-Ah, bueno, por eso no te preocupes, por aquí la mayoría son buena gente y te ayudarían-puso mala cara y añadió-,excepto algunas personas como Zafrina y sus amigas.

-Ya tendré cuidado de no acercarme a ellas, no son normales-abrió la mochila y comenzó a sacar libros-.Por cierto, no me han mandado deberes, ¿eso es normal?.

-Oh, no te preocupes, pocas veces harás deberes una vez acabadas las clases, ,si mandan deberes los haces en clase, tú solo tienes que limitarte a estar atenta en clase y si hace falta, coges apuntes y luego estudias para los exámenes que suelen ser fáciles y ya está.

-Ah, bueno,-respondió Blanca abriendo las maletas-,entonces dedicaré la tarde a deshacer las maletas y colocarlo todo.

Y dicho esto se puso a poner la ropa con la ayuda de Rebecca. Vestidos, pantalones, ropa interior, sudaderas y demás fueron colocándolo de manera ordenada en los muebles limpios. Después, mientras iba guardando los últimos detalles como unos pendientes o unas botas, Rebecca anunció que se iba a la ducha y minutos después, sonó un suave toque en la puerta y la puerta se abrió, apareciendo la rubia cabeza de Julián.

-¿Se puede pasar?-preguntó educadamente.

-Claro, pasa, ya estaba acabando-invitó Blanca y señalando la cama, dijo-siéntate.

Julián pasó y se sentó en el borde de la cama apartando unas cuantas fotos que, inmediatamente recogió ella y las guardó en una cajita en la mesita de noche.

-¿Cómo te ha ido la clase con Elías?-le preguntó Julián.

-Oh…bueno-respondió ella guardando el mapa en su bolsa de mano-bastante bien, creo, es muy…agotador el hecho de que sea un cretino, desde luego.

Julián, ante sus últimas palabras se rió, haciendo que sus hoyuelos se notaran más de lo normal.

-Desde luego, al principio lo es-dijo él alegremente y después puso el semblante serio y miró sus manos, finas y delicadas-aunque pasado el tiempo, te das cuenta de que es una persona real,¿sabes?,que puedes confiar en él porque nunca te mentirá-la miró-pase lo que pase.

Blanca acabó de guardar sus cosas en la cómoda y se sentó a su derecha en la cama, y sin querer, al apoyar mal la mano, se desequilibró y sin saber lo que hacía se agarró al brazo de él. Al tranquilizarse, vio que Julián tenía un tatuaje oscuro en el interior de la muñeca.

-¿Puedo?-le preguntó ella tímidamente mientras le señalaba la muñeca.

-Claro, toma-le dijo tendiéndole la mano.

Blanca cogió temblorosa la muñeca del rubio. Jamás había tocado la muñeca de un chico, exceptuando la de su padre, porque el Velázquez era un colegio femenino. Y la verdad es que había algo íntimo en el hecho de tocarle la muñeca. Era como si rozara algo íntimo, como un secreto susurrado a través de la piel. Notó la cantidad de venas que sobresalían de la muñeca del muchacho y casi parecía notar la velocidad de la sangre corriendo. El tatuaje ocupaba un pequeño trozo en referencia al brazo. Era en un tono negro, a Blanca le recordaba a una flor de lis porque era una base fina de donde salían tres hilos oscuros juntos, pero iban separándose, ramificándose para acabar juntándose unos con otros los centros de las ramas y los extremos que no se juntaban acababan en anzuelos. Todo ello con delicados ribetes que lo hicieran bello. Pero parecía que estaba imperfecto. pensó Blanca.

-¿Qué significa?-preguntó Blanca mirando al tatuaje.

-Ah, eso. Es una prueba de amistad. El año pasado, Elías y yo decidimos hacernos un tatuaje que simbolizara todo este tiempo juntos y nos hicimos esta pareja de “garfios”, por así decirlo. Yo la tengo en la muñeca derecha, él, en la izquierda. Linda lo aprobó, así que no te preocupes.

Blanca iba a añadir que era un motivo bonito por el cual hacerse un tatuaje pero entonces, Rebecca, ya vestida, salió y le indicó que le tocaba. Blanca cogió ropa limpia y entró al baño. Se fue quitando la ropa tranquilamente mientras oía reírse a Rebecca y Julián tras la puerta. Se desató la coleta que llevaba, y antes de meterse en la ducha, se contempló en el espejo y lo que vio la dejó asombrada.

Su pelo castaño oscuro rizado al que hace días que veía apagado ahora estaba lleno de rizos brillantes y bien formados, lo que le llevó a pensar que tenía una explicación clara, la nueva espuma que utilizaba era excepcional pero eso no podía explicar lo demás. Hacía días que sus ojos azules estaban turbios y tristes en una cara más que apagada. Ahora, sus ojos eran de un azul limpio, habría dicho su padre y en una cara blanca que hacía días no daba signos de apenas alegría y ahora tenía las mejillas con color y su piel no tan pálida, como debía ser.

Se metió en la ducha y se bañó relajadamente y enjuagándose el pelo, oyó como la puerta de afuera se abría y cerraba y ninguna despedida, lo cual debía significar que el dormitorio estaba vacío, o al menos, solo estaba Rebecca.

Salió de la ducha que parecía nueva, se enrolló una toalla de cuerpo entero y se arregló el pelo. Al ver que se había dejado el sujetador en el dormitorio, se puso las chanclas, se anudó mejor la toalla y salió a por él pensando que no habría nadie. Y al salir, vio que no habían salido, sino entrado.

Lo primero que vio fue que su sujetador estaba en su cama, ahora ocupada por Elías y Julián que la contemplaban atónitos y Rebecca, con la boca abierta, sentada en su cama parecía que estaba hablando y se había callado.

El primero en reaccionar fue Julián. Después de tragar varias veces, se levantó de la cama de un salto, dijo un y se dirigió hacia la puerta, pero se paró y volvió a la cama donde estaba Elías, inmóvil, que le recorrió el cuerpo con una mirada haciéndola enrojecer y lo agarró del brazo tirando de él pero el chico se zafó de su agarre y se dirigió hacia Blanca. Sorprendiéndola, le tocó suavemente el hombro desnudo y le apartó el pelo húmedo de su oreja.

-Que buen método para hacer amigos. Sin duda, es efectivo-le susurró al oído.

Y dejando a Blanca con una réplica, se marchó con un Julián un tanto atónito.

Rebecca nada más irse los chicos le dijo:

-¿Qué ha sido eso?.

-Ni idea, la verdad-le respondió Blanca-al oír cerrarse la puerta supuse que se había ido Julián.

-Pues te equivocaste, el abrir y cerrar de puertas fue la entrada de Elías que te buscaba.

-¿A mí?-le respondió Blanca sorprendida, anudándose mejor la toalla.

-Sí, a ti-cogió un bolígrafo y un libro de Biología que había sobre la cama-,con las prisas se te olvidó que el libro y bolígrafo eran tuyos y él ha venido a devolvértelo, y,-añadió-tampoco me habías contado que os habían juntado para esa clase.

Le tendió el material a Blanca que lo dejó en su montón de libros de la estantería.

-Pues que amable por su parte, y no te lo dije porque no hay nada que contar, Linda lo puso conmigo y compartimos libro.

-Ya-dijo Rebecca poco convencida-¿y esto de venir al dormitorio solo con una toalla teniendo la ropa allí a qué viene?

-Se me olvidó el sujetador-dijo Blanca agarrándolo y alzándolo como prueba-y salí así porque pensaba que estarías tú como mucho y si no te importa, me voy a cambiar.

-Está bien, ves, pero por favor-dijo mirando el reloj-no tardes otra hora y media como en la ducha.

Blanca hizo cara de verdadera sorpresa.

-¿Tanto he estado?

-Sí, cariño, y en media hora tenemos que ir a por la cena, te recuerdo.

-Pues se me ha pasado el tiempo muy rápido-y ante la mirada de Rebecca, se fue rápido hacia el baño.

End Notes:

Mañana o pasado traeré más. Por favor dejad comentarios, criticas o lo que querais porque lo escribo para que os guste y me gustaría mejorarlo.

End Notes:

Mañana o pasado traeré más. Por favor dejad comentarios, criticas o lo que querais porque lo escribo para que os guste y me gustaría mejorarlo.

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Author's Notes:

´Sé que no lo estabais deseando pero aquí está la cuarta parte de mi primer intento de novela. Como siempre, os dejo con la paciente Blanca y su nuevo hogar. No voy a ser innovadora y os voy a seguir pidiendo que me hagáis algun comentario.

Aquí os dejo con este nuevo capítulo. Besos y gracias por leerme :3 

Author's Notes:

´Sé que no lo estabais deseando pero aquí está la cuarta parte de mi primer intento de novela. Como siempre, os dejo con la paciente Blanca y su nuevo hogar. No voy a ser innovadora y os voy a seguir pidiendo que me hagáis algun comentario.

Aquí os dejo con este nuevo capítulo. Besos y gracias por leerme :3 

Se vistió con unos pitillo, una blusa blanca y sus converse azules, se puso su habitual cantidad de espuma y salió con Rebecca hacia el campus y allí, en la puerta principal del Omega, se encontraban Elías y Julián llevando el primero unos pantalones oscuros y una camiseta naranja y el segundo, unos vaqueros y una sencilla camiseta marrón claro que resaltaba el color de sus ojos.

-Hola chicas-dijo Julián-ya nos íbamos sin vosotras.

-Sí, bueno-respondió Rebecca-aquí la señora entre que la prisa no es su lema y que me tenía que aclarar un par de cosas, se nos ha ido la hora de las manos.

-¿Y qué te tenía que aclarar exactamente?-le preguntó Elías levantando una ceja-¿Qué si salir exclusivamente con una toalla lo había hecho otras veces?

-Oh, cállate-le respondió Blanca con los ojos mirando al cielo en un gesto de cansancio-.Como si a mi me hubiera apetecido que me hubieras visto tú precisamente.

-Es decir,-continuó Elías-que querías que Julián te viera y ahí sobraba yo.

-¡¿Qué?!¡No! Claro que no-saltó ella, sonrojándose y evitando mirar a Julián-.Yo solo quería decir que pensaba que estaba sola y…-se fijó en que los tres la miraban fijamente-y…¿No teníais hambre?.

Entonces comprobaron sus relojes y Julián, que había estado callado durante la discusión, observó a Rebecca que tampoco había dicho nada y ella le devolvió la mirada hasta ponerlo nervioso.

-Aún nos quedan 10 minutos antes de ir a cenar-dijo con las mejillas encendidas-y queríamos enseñaros una cosa antes de ir, no tardaremos mucho,¿Nos acompañáis?

Blanca y Rebecca se miraron y asintieron intrigadas sobre lo que querrían enseñarles los chicos. Elías fue en la cabeza junto con Blanca y detrás, a un par de metros les seguían Julián y Rebecca.

-¿Es malo lo que nos vais a enseñar?-le pregunto alzando la voz Blanca a Julián.

Julián rió y negó suavemente y Elías, con cara de sorpresa, se giró hacia ella.

-¿Has tenido que girar la cabeza y alzar la voz para preguntarle a Julián, que está a dos metros charlando tranquilamente con Rebecca, teniéndome al lado?-le preguntó.

-Exacto-le respondió ella.

-¿Y por qué si se puede saber?

Blanca, en un arranque de valentía le respondió honestamente.

-Porque me dan miedo tus respuestas.

Dicho esto Elías continuó andando a su lado callado sumido en los recuerdos de un hombre moreno y una casa y el niño que un día fue enfrente de un orfanato, sin saber qué hacer ni qué decir. Se sentía igual en esos momentos. Blanca por su parte, al ver que Elías no le respondía iba a pedirle disculpas si le había molestado y en el momento en que iba a decírselo, se tropezó tontamente con una piedra del camino pedregoso y estuvo a punto de caer sino fuera porque Elías le agarró fuertemente de la cintura. Luego la soltó y sonrió.

-Gracias-le respondió sonriendo ella también-,no suelo caerme, pero cuando lo hago, nunca reacciono. No tengo nada de reflejos.

-La verdad es que me habría reído mucho si te llegas a caer, pero supongo que mi caballerosidad habrá actuado para salvarte.

-Oh, pues, espero que te dure mucho-le dijo ella sonriendo ampliamente-,no vaya a ser que salga de la ducha y en el dormitorio me escurra y me abra la cabeza.

Él a su respuesta, disminuyó la amplitud de la sonrisa y miró al suelo.

-Espero que eso no suceda mientras yo viva-dijo de repente Julián alcanzándolos seguido de Rebecca.

Elías miró al frente y se metió en el Alfa con los tres, subieron al segundo piso y entraron en la habitación 202, que supuso Blanca que era su habitación.

Para ser la habitación de unos chicos adolescentes, estaba bastante ordenada. Los muebles estaban plagados de fotos y textos y las camas, hechas, tenían encima la ropa de antes y las toallas que habían utilizado en la ducha. Se esperaba más bien las ropas por los suelos, las sábanas desperdigadas y los libros perdidos.

Los chicos las dirigieron hacia el balcón, se encaminaron hacia la esquina mirando al oeste, y se colocaron los cuatro seguidos apoyados en la barandilla.

-No queda casi nada de tiempo-dijo Julián-apenas un minuto o dos.

Blanca contempló el panorama que ofrecía su balcón, que daba a un pequeño bosque de grandes árboles también dentro del campus y el Sol se iba a poner allá a lo lejos. A lo lejos se extendían montañas repletas de vegetación también.

-Queríamos que lo vierais porque es muy sobrecogedor-continuó Elías.

-Pero, una cosa-pensó Rebecca,-si vosotros estáis también en el segundo piso-explicó-¿significa que nosotras también podríamos haber venido desde nuestro balcón?

-Exacto-dijo Elías cerrando los ojos, pues el Sol no dejaba abrirlos mucho.

-¿Me habéis hecho venir aquí cuando vosotros perfectamente podríais haber ido a nuestra habitación?-se quejó Rebecca.

-La verdad es que nos apetecía mucho verlo con vosotras-dijo Julián ignorando la pregunta de Rebecca,-cada tarde a esta hora mas o menos nos colocamos los dos solos aquí a contemplar. No suele haber mucha gente viéndolo.

-Pues mañana venís a verlo a nuestra habitación-terció Blanca.

-Pues si mañana vamos a verlo a vuestra habitación, por favor, espero que Blanca lleve puesto el modelito que llevaba para recibirnos-soltó Elías.

Dicho esto, Blanca, situada a su lado, le propinó un suave puñetazo en el brazo e instantes después se arrepintió porque el brazo del joven parecía mármol.

-A la próxima vez puedes darme mas fuer….- se burló Elías pero se calló al darle otro puñetazo por el otro costado Rebecca.

-Shh…callad que ya empieza-les mandó Julián.

Y es que aunque hubieran querido, no hubieran podido decir nada.

Allá a lo lejos el Sol le estaba poniendo y al rozar con los árboles, éstos se tiñeron de oro destacando un contraste de luces y sombras en cada hoja, en cada nudo de las ramas, y el Sol se enrojeció más aún si se podía. Era como si quisiera contarles algo sumamente bello, algo que pudiera emocionarles hasta la médula. Como si les estuvieran susurrando al oído palabras que nadie podía oír. Era casi mágico. Los cuatro estaban embelesados ante tal paisaje. Aunque mientras el Sol bajaba y les hería los ojos, ellos no los cerraron en ningún momento, por miedo a que desapareciera esa imagen tan impactante. Finalmente, el Sol fue yéndose por detrás de los árboles devolviéndoles el color verdoso que tenían y al irse la luz, se encendieron las farolas del césped .

Ninguno quería hablar por no romper el momento pero finalmente fue Rebecca la que habló:

-No tengo palabras para explicarlo-dijo aún mirando a lo lejos-ha sido…..

-Mágico-continuó Blanca y se giró hacia Julián-muchísimas gracias por haberlo compartido con nosotras, no sé que daros por habernos enseñado esto.

-Nada-dijo Elías quitando la vista de la lejanía y clavándola en sus ojos claros.

-Oh, bueno, eso está muy bien-dijo Rebecca-además, a saber que misterios nos aguardáis.

-Si todos los misterios son así, espero pasar el máximo tiempo con vosotros-soltó Blanca de repente.

Julián y Elías, como si fueran uno solo, se rieron ante las respuestas de ellas.

-Pues lo dicho, vamos a cenar que ya tengo hambre-dijo Julián.

Y los cuatro salieron del Alfa conversando tranquilamente sobre como les habían ido las clases de por la mañana y tarde, pero Blanca soltaba algún comentario que otro pues ella solo había tenido clase con Linda y Enrique. Salieron al césped dónde había refrescado ligeramente y fueron al Gouge y allí se cogieron un par de bandejas para colocar sus cuatro platos de ensaladas, los cubiertos de plástico y el bol de macarrones que había para cenar, los botellines de agua, y Blanca y Julián se cogieron dos piezas de melocotón.

Blanca se dispuso a ir a las mesas de madera donde habían comido, pero Julián le cogió el brazo pidiendo llevar una de las bandejas y que le siguiera. Blanca, al cabo de unos momentos se dio cuenta de que iban al Omega, exactamente segundo piso habitación 226. La suya.

-¿Pero no íbamos a cenar?-preguntó Blanca confusa.

-Claro, pero nadie te dijo que ahí abajo, eso te lo imaginaste tú-le respondió Elías señalando con el índice el suelo-vamos a comer en tu habitación.

-¿Y por qué yo no me he enterado?-le preguntó Blanca molest

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