Enamorado de mi profesora by Maeko Sendoh

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 Enamorado de mi profesora by Maeko Sendoh
Summary:

Sendoh comienza una nueva etapa de su vida: la Universidad. Allí conocerá a muchas chicas pero ningnua le llenará tanto como... ¡Su profesora de Fonología y Fonética Inglesa!

Ella es una joven que siempre quiso vivir como cualquiera de su edad... pero por circunstancias nunca pudo. En la universidad conocerá al único chico que le hará vivir en un completo sueño.... pero no es la típica profesora de universidad que todos creen... Ella guarda un gran secreto.



Categories: ANIME/MANGA, SLAM DUNK Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 16 Completed:Word count: 35686 Read: 3488 Published: 07/04/2012 Updated: 01/07/2013
Summary:

Sendoh comienza una nueva etapa de su vida: la Universidad. Allí conocerá a muchas chicas pero ningnua le llenará tanto como... ¡Su profesora de Fonología y Fonética Inglesa!

Ella es una joven que siempre quiso vivir como cualquiera de su edad... pero por circunstancias nunca pudo. En la universidad conocerá al único chico que le hará vivir en un completo sueño.... pero no es la típica profesora de universidad que todos creen... Ella guarda un gran secreto.



Categories: ANIME/MANGA, SLAM DUNK Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 16 Completed:Word count: 35686 Read: 3488 Published: 07/04/2012 Updated: 01/07/2013 Capítulo 1 capitulo 1 by Maeko Sendoh

Una chica entraba sigilosamente a un  apartamento a través de la ventana. Llevaba días indagando por esa casa. Debía entrar y salir rápidamente para no ser descubierta. No se le permitía ningún fallo si lo tenía… Se escondió cuando escuchó un ruido. Era la mejor de su profesión de su generación. Su carácter era frío y sereno y no se dejaba intimidar por nadie. No le temía a nada. A su joven edad había conseguido ser la mejor ya que sus misiones siempre lo cumplía y siempre en poco tiempo. Ella engañaba con su cara dulce pero en verdad, era una de las mejores espías que tenía el FBI.

Llegó hasta la habitación en donde él se encontraba durmiendo con una de sus amantes. No iba sola, esperaba que sus compañeros entrases y conforme entraban, la iban siguiendo. Cuando todos estaban enfrente de la habitación, ella golpeó la puerta asustando a los dos ocupantes del cuarto.

-No se mueva. Es mejor que se rinda… Scaloppe – le dijo ella apuntándolo con un rifle.

Pero él se esperaba que el FBI fuera a su casa, así que, preparó una trampa a esos agentes del Estado que tanto odiaban. La chica, al ver que salían hombres por las puertas secretas de la casa, desplegó a sus compañeros mientras que ella se ocupa del Scaloppe. El hombre y la chica comenzaron a luchar con artes marciales pero la joven agente pudo con él haciendo que la rodilla izquierda  de la joven estuviese en el suelo bajo la exila derecha de su adversario, y su rodilla derecha la tenía levantada, con el pie derecho debajo de la axila izquierda del Scaloppe y luego le hizo un blocaje del brazo en cruz por arriba, consistía en que su mano derecha agarraba la manga del hombre por el antebrazo, y tiraba hacia arriba y hacia su hombro  derecha, es decir, hacia la izquierda del hombre semi desnudo. Con la mano izquierda, el dedo pulgar hacia arriba, apretaba su solapa derecha contra la cara interior derecha de su cuello, y así, para hacerle girar la cabeza hacia su izquierda. Provocando así, un doble movimiento contrario de tracción de la mano derecha y de la presión de la mano izquierda. Y para rematar, le golpeó la cara dejándolo inconsciente cuando notó que cierta parte del hombre que tenía debajo se estaba empinando.

-Lleváoslos – le dijo a sus compañeros y miró a la mujer que había encima de la cama tapándose con las mantas. - ¿Se encuentra bien señora?

-S…Sí. Gracias – le agradeció la mujer castaña.

 

Un nuevo día de curso comenzaba en la universidad de Tokio. Los chicos nuevos iban hablando tranquilamente mientras caminaban hacia sus respectivos salones. Esperaban vivir nueva aventuras y nuevos amores durante su etapa universitaria. Los chicos procedentes del instituto del Ryonan miraban con asombro a cada chica que pasaban por delante de ellos o por los lados. Solo quedaban cinco minutos para que el timbre sonara cuando una joven entraba lentamente por el patio a la vez que bosteza. No había podido dormir mucho.

-Detesto el primer día de clases – se dijo a sí misma. Miró su reloj. -¡Oh, no! ¡Llegaré tarde en mi primer día! – Comenzó a correr hasta la sala de profesores.

Todos los alumnos de ese salón esperaban ansiosos su primera clase y al profesor que llegaba tarde. Los chicos conversaban animadamente entre ellos y ya más de uno comenzó a ligar con las chicas. De repente, la puerta del salón se abrió dando paso a una joven de pelo castaño, por la mitad de la espalda y rizado. Sus ojos tenían un hermoso color verde aceituna y llevaba unos pendientes a juego con sus ojos. Entonces la joven profesora les dijo:

-Por favor chicos sentaos en vuestros sitios, la clase va a comenzar.

-Profesora llega tarde – le dijo uno de los chicos a modo de burla.

-Lo sé y lo siento. Es mi primer día clases así que… y como soy nueva en la cuidad no encontraba la universidad… – sonrió la joven.  – Me llamo Courtney Smith y seré quién os enseñaré Fonética y Fonología inglesa… - se quedó mirando a sus alumnos. – Comencemos la clase – dijo sin más tardar.

Pasó lista mientras intentaba no caerse hacia atrás por los tacones. Aunque estaba acostumbrada a llevarlos, no le hacía gracia tener que ponérselos. La primera clase no se tan mala como esperaba. Los alumnos que le había tocado se portaron bien. A la hora de comer, se fue al gimnasio para estar sola y poder descalzarse.  Nada más descalzarse, se dispuso a comer. Se quitó los pendientes y los dejó en el parqué.

-Este trabajo es estresante. No se como pueden aguantar los profesores – se dijo a sí misma.

- Lo has hecho muy bien – dijo una voz que salía desde el pendiente.

- Gracias Harry pero esto es solamente el comienzo – dijo ella echándose hacia atrás.

-Procura que no te descubran. Sino todo se habrá ido por la borda – le dijo el hombre llamado Harry.

-Lo sé – se puso los pendientes de nuevo y se fue del gimnasio.

Por el pasillo se encontró con un chico que tenía los ojos de color azul y los pelos hacia arriba. Se quedó mirando unos momentos para luego continuar con su camino hacia la sala de profesores. Cuando llegó no había nadie, cosa que le extrañó. Al darse la vuelta, se encontró con la mirada de un anciano que tenía los ojos entrecerrados, un lunar en la barbilla y dos pelos que salían de ahí. La joven miró con una cara de asco pero luego dijo:

-Me habéis asustado, vice - director.

-¿Por qué razón debería haberla asustado señorita Smith? – Le preguntó con una voz que daba tiria nada más oírla.

-Porque ha aparecido de la nada detrás de mí - contestó la ojiverde sentándose en su mesa.

-Me  pregunto por qué me da la sensación de que pareces más joven de lo que ponía en su currículum – dijo el vice – director.

-Desde siempre he parecido más joven de lo que soy – dijo esquiva. El hombre se acercó a la profesora de fonética inglesa.

-Descubriré la verdad. Estoy seguro que no tienes la edad que dices tener – le dijo con malicia. Courtney se levantó de su sitio.

-Haga lo que quiera. No me da miedo – dijo cogiendo sus cosas para su clase y se fue de la sala de profesores.

-Esta noche hay que hacer una visita al señor Picceo. ¿Me oíste? – Le dijo una voz en el oído de Courtney.

-Sí – respondió ella bajito y volviendo la cara hacia la ventana.

Sendoh iba con su familia a cenar a uno de los restaurantes más lujosos de la cuidad cuando, al entrar, vio a una persona conocida por él sentada con dos hombreas extranjeros más mayores que ella. Se percató que esa noche estaba bastante arreglada y que sonreía mucho a unos de los hombres. Su padre se acercó aquellos dos hombres y que los saludaba. Quería acercarse pero su hermano de siete años, le cogió de la chaqueta para que no le dejara solo. “Esa chica de allí… ¡es mi profesora!” Pensó cuando vio que hacia una leve reverencia a modo de saludo.

-Su hija es bastante hermosa – la alagó el señor Sendoh.

-Muchísimas gracias señor Sendoh – inclinó la cabeza a modo de agradecimiento.

-Sí, mi hija ha salido a mi difunta esposa – habló el hombre orgulloso por su hija.

-Oí que te casaste de nuevo, ¿es cierto? – Le preguntó el hombre japonés.

-¡Claro! Mi hija necesitaba una madre jajajajaja – contestó el hombre extranjero.

-Papá ¿cuándo vamos a cenar? Shinji y yo tenemos hambre – dijo Sendoh acercándose al grupo. La joven abrió los ojos cuando lo veo.

-Él es mi hijo mayor Akira y el pequeño, Shinji – presentó Koujiru Sendoh. – Akira, Shinji ella es la chica de la que os hablé. Ella se llama….

End Notes:

Espero que os haya gustado :) nos vemos en el proximo capitulo

End Notes:

Espero que os haya gustado :) nos vemos en el proximo capitulo

Regresar al índiceCapítulo 2 capitulo 2 by Maeko Sendoh

-Papá – dijo la chica interrumpiéndolo. – Creo que el hijo mayor del señor Sendoh y yo ya nos conocemos de la universidad.

-Sí…es cierto. Nos vemos todos los días por el campus – corroboró el joven jugador de baloncesto.

-¿Entonces ya os conocéis? – Ambos jóvenes asintieron con la cabeza. – Entonces, las presentaciones  no hace falta.

Al cabo de un rato, todos se sentaron en la mesa para cenar. Los dos jóvenes se sentaron juntos por petición de ambos padres. No hablaron nada en toda la noche. La joven miraba hacia otro lado algo tímida pero era para que Sendoh no la reconociera.  Vio que su profesora escuchaba atentamente la conversación mientras comía educadamente.

A la semana, las cosas en la universidad comenzaron a cambiar. Últimamente, faltaban cosas en el campus y algunas veces las ventanas aparecían rotas. Nadie entendía que era lo que pasaba. Los policías vigilaban el recinto por la noche pero no podían atrapar a la persona que entraba para registrar la sala de profesores. ¿Que era lo que buscaba esa persona? ¿Por qué registraba un campus universitario? Una mañana, los profesores se reunieron. El profesor de Química dijo:

-¿Por qué no hacemos guardia para que no entre?

-Eso es una buena idea pero nosotros no podemos quedarnos por las noches – habló el de Biología.

-Podemos hacer que los profesores jóvenes, como la profesora de Fonología y Fonética inglesa y como el profesor de Física, se queden alguna noche – opinó el jefe de estudios.

-La señorita Smith no se quedará ¿cierto? – El hombre miró a la joven que estaba un poco aburrida. - ¿Se aburre señorita Smith? – Le preguntó el vice-director.

-No es eso, pero pienso que si ese “ladrón”  viene a esta universidad será por algo – le contestó la joven sin mirarle directamente. – Además, tengo cosas mejor que hacer que pasar la noche aquí.

-¿Tu papaíto no te deja trasnochar? – Dijo con burla el vice-director.

-Yo no tengo padres. Mis padres murieron cuando tenía cinco años – miró al profesor de Física. -¿Usted que opina, señor Shirayama? ¿Se quedará?  – Le preguntó.

-Yo estoy con la señorita Smith. Yo me quedaría encantado pero es que pasar la noche aquí…. Da un poco de miedo – contestó el señor Shirayama.

“¿Se creen que quedándose ellos podrán cogerme? Están muy equivocados” pensaba una joven saltando la vaya de la puerta del campus. Entró sigilosamente por patio hasta que llegó a la puerta principal. Cuando puso una mano en el mango de la puerta, una luz de una linterna apuntó hacia ella. Se escondió detrás de una columna y esperó que los dos hombres que se paseaban por ahí, se fueran para poder pasar ella.

Cuando llegó a su destino, rebuscó en los cajones del director pero no encontró nada. Luego, hizo lo mismo en los cajones de vice-director. Ahí encontró algo que le sería de utilidad. De repente, la puerta de la sala de profesores se abrió haciendo que aquella joven se escondiera debajo de la mesa.

-No debemos preocuparnos. Nadie podrá entrar esta noche - Era el vice-director con otro hombre.

-¿Cómo estás seguro? – Preguntó el otro hombre.

-Estamos todos los profesores haciendo guardia nocturna. “ESO” está bien guardado – le contestó el anciano.

-Más nos vale que nadie lo encuentre, porque si no estamos perdidos – le dijo el hombre serio. “Ya sabía yo que este hombre no era fiar” pensaba la joven intentando que las manos se le resbalasen.

-Lo sé y ahora dame la parte del dinero – le dijo el vice-director.

El hombre que estaba de pie, puso un maletín encima de la mesa y lo abrió para que el anciano viera que estaba su parte. El aquel hombre del  lunar con los dos pelos sobresaliendo miró el dinero con una sonrisa maliciosa, luego lo cerró y le dijo al hombre:

-No se preocupe señor Sendoh. Su hijo aprobará todas las asignaturas.

-Eso espero – ambos se pusieron a reír.

Cuando Courtney llegó, se encontró a sus compañeros con la cabeza encima de las mesas.  Ella se había negado a esa tonta idea de trasnochar por culpa de un ladrón que ni siquiera sabía lo que buscaba. Miró a su compañero de la mesa de al lado y sonrió. Se había quedado dormido y tenía clase a primera hora. Lo despertó lentamente pero se quedó mirando una pulsera que tenía en la muñeca derecha. Negó con la cabeza y terminó por despertarlo.

-¿No tenías clase ahora? – Le preguntó amablemente Courtney.

-¿Eh? – Miró la hora. - ¡Mierda, llego tarde! – Cogió sus libros y salió corriendo de la sala de profesores.

A los pocos minutos, todos los profesores se fueron a sus respectivas aulas medio dormidos. La joven extranjera iba bostezando pero no era porque tuviese sueño, sino porque detestaba madrugar. Antes de llegar a su clase, alguien le cogió de la muñeca y como si hubiera sido acto reflejo, Courtney le cogió de la muñeca y le puso el brazo es la espalda haciéndole daño a la persona que le había cogido.

-Me haces daño – se quejó Sendoh intentando soltarse.

-Perdona – le soltó. – No sabía que eras tú – le dijo mirando hacia otro lado.

-Sólo quería hablar contigo. Oye, tienes mucha fuerza – le dijo el jugador de baloncesto tocándose el brazo.

-Lo sé, en eso he salido a mi padre – le dijo ella caminando hacia su clase. Sendoh la siguió.

-¿El señor Smith es tan fuerte como tú? – Le preguntó el joven de ojos azules.

-Es mucho más fuerte. Yo heredé la mitad de su fuerza – le respondió sin mirarle.

-Procuraré no hacerle enfadar – sonrió. – Yo quería hablar sobre…

-Si son cosas que no tiene nada que ver con la clase, es mejor que se lo deje para usted. Cosas de fuera de la universidad, se quedan fuera – le dijo seria y entró en clase.

-Bien echo… Sloane. No podemos dejar que ese joven te preguntes cosas y descubra la verdad sobre ti – dijo una voz en el oído de la joven profesora.

Sendoh seguía quieto en medio del pasillo. Ver la forma en la que caminaba su profesora había echo que se quedase embobado mirándola. No podía negar que era hermosa. La forma seria y fría en la que le había hablado, le había echo que la comparase con Kaede Rukawa. Vio que se paraba y luego le miraba.

-¿Piensas entrar en clase o prefieres quedarte en el pasillo? – Le preguntó su joven profesora con una sonrisa dulce.

-V-voy – dijo saliendo de su embobamiento.

Courtney negó con la cabeza mientras sonreía un poco.  Desde la muerte de sus padres, ella no volvió a sonreír y si lo hacía era por…. Espero a que Sendoh entrase en clase para pasar ella y así comenzar la clase. Ese día, la joven promesa del baloncesto japonés no podía quitar su vista en su profesora. En su mente estaba aquella joven bien vestida que se había sentado aquella noche para cenar.

Al finalizar el día, Courtney regresaba a su casa. Se quitó los zapatos y caminó por el frío parqué hasta que llegó al salón. Encima de la mesita que había al lado del sofá, hay una fotografía de sus padres. La cogió y se quedó mirándola por unos minutos. “Papá… mamá…os echo de menos.” Pensó Courtney quedándose dormida encima del sofá abrazando la foto.

Los ex miembros del Shohoku y los del Ryonan habían quedado para tomarse algo y así, contar sus nuevas aventuras. Sakuragi alborotaba el lugar con sus gritos y sus “Teme Rukawa.” Akagi le golpeaba la cabeza para callarlo pero lo único que conseguía era que los chicos del Ryonan se rieran de él. Una joven castaña entraba en la cafetería con unas gafas de sol y con algo en la mano. Llevaba una chupa de cuero negra y los pantalones también negros y ajustados. Los chicos se quedaron mirando aquella joven que miraba por el local en busca de alguien. Se acercó a una mesa que estaba bastante alejada y dejó caer los papeles que llevaba en la mano encima de la mesa mientras se sentaba.

-Esto es lo que encontré la otra noche. Espero que te sirva – se quitó las gafas y luego se quitó el pendiente de la oreja derecha. – Y aquí hay una conversación interesante.

-Sin duda eres la mejor Sloane – le dijo el hombre cogiendo el pendiente y empezó a escuchar la conversación.

-¿Quieres algo de tomar señorita? – Le preguntó el camarero a la joven.

-Una coca cola – respondió sin mirarle y fríamente.

-Ahora mismo – se retiró haciendo una pequeña reverencia.

-Sabía que si entrabas a esa universidad sería más fácil para nosotros descubrir a ese estafador. Debes buscar la cosa que nombran – le dijo el hombre y cogió los documentos.

-Sabes que accedí por lo que accedí ¿cierto? Ya que tus otros hombres hagan el resto – hizo el gesto de levantarse pero el hombre le cogió del brazo. Ella se volvió a sentar.

-Todo el mundo sabe tu motivo, por eso mismo… - se acercó a sus labios sin soltarle del brazo -…. Por eso mismo te adiestramos para que fueras…. – se estaba acercando mucho.

-Béseme y le juro que, aparte que no me vuelve a ver, le corto cierta parte con la que satisface a todas las mujeres con las que se acuesta – le dijo fríamente.

-¿Te olvidas quién te acogió cuando te quedaste huérfana? Además, no pensaba besarte, si no hacemos que somos pareja la gente sospecharán – le dijo el hombre sin moverse.

-Me da exactamente igual. No pienso dejar que me bese – dijo ella rotunda. – Además, usted es mucho mayor que yo. Si se enteran de que has besado a una chica de dieciocho años podría caerse el pelo – sonrió un poco de medio lado.

El hombre se apartó de ella molesto. Después de darle dos sorbos a su refresco, la joven cogió sus cosas y se fue del restaurante. Sendoh, que no había quitado el ojo a la joven durante su tiempo de charla con aquel hombre, salió detrás de ella. Cuando estuvo detrás de ella le dijo asustándola:

-¿Profesora?

-¿Tú eras Sendoh no? – Se quitó las gafas. - ¿Qué haces por aquí? – Le sonrió.

-Estaba  con unos amigos en la cafetería y le he visto que entraba de esa… - se quedó mirando sus curvas. Se sonrojó. - ¿Qué hacia hablando con aquel hombre? – Le preguntó bastante rojo.

-Era un cliente de mi padre – mintió. - ¿Se encuentra bien?

-S…sí. Le sienta bien esa ropa – dijo mirando para otro lado. Su profesora se rió.

-¿Te gustaría que te invitase a un helado Sendoh? – Le preguntó con una sonrisa. El chico de los pelos hacia arriba asintió con la cabeza.

La chica le tiró un casco de moto al jugador de baloncesto que lo cogió al vuelo. Se subieron en una YAMAHA negra y se fueron a la playa. Sendoh estaba agarrado a la cintura de la joven que conducía la moto a una velocidad que hacía que el chico estuviera sin soltarse. Cuando llegaron a la playa, el primero en bajarse fue Sendoh que no sentía las piernas. Courtney le miró divertida mientras se quitaba el casco.

-¿Se encuentra bien? – Le preguntó echándole la mano para ayudarlo a levantarse.

-He estado mejor – le cogió la mano y se levantó. – Que manos más suaves tiene, profesora.

-Gracias. Según me dijeron, son las mismas que las de mi madre – le dijo ella con una sonrisa dulce.

Después de comprarse el helado, Courtney y Sendoh se sentaron en la arena mirando el mar. A la joven extranjera le encantaba el mar. Él le miraba de vez en cuando y ella tenía la vista fija en el horizonte. Volvieron cuando la profesora se hartó de estar en ese lugar y dejó a Sendoh en la cafetería en donde estaba sus compañeros.

-Muchas gracias por traerme – le agradeció Sendoh tras bajarse de la moto y quitarse el casco.

-A ti por haber aceptado el helado – le dijo ella. Se quedó mirando a la persona que le estaba diciendo algo desde la puerta con señales. – Nos vemos, Sendoh – arrancó y se fue de allí a toda velocidad.

Los amigos de Sendoh se sorprendieron al ver entrar a su amigo y porque le habían visto bajarse de una moto. Él iba con la cabeza  un poco baja ya que le hubiera gustado haber hablado un poco más con ella. Koshino le preguntó:

-¿Dónde has estado? ¿Quién era aquella chica?

-¿Sendoh? Tierra llamando a Sendoh… - dijo Uekusa pasando la mano por delante de los ojos de la ex estrella del Ryonan. - ¡Sendoh!

-¿Qué? ¿Qué pasa? – Preguntó el chico de ojos azules.

-¿Quién era aquella chica de la moto? – Le preguntó Koshino de nuevo.

-Era…la hija de un amigo de mi padre – contestó.

-¿Y de quién es ese casco que llevas en la mano? ¿Es de la chica? – Dijo Hikkohichi.

Unos días después, Sendoh esperaba ansioso la clase de Fonética inglesa para verla de nuevo. Pero ella no fue a clase ese día. No podía quitarse de la cabeza esa sonrisa dulce que le había regalado cuando Courtney habló de su madre. “Le echará de menos….” Pensó el joven yéndose al gimnasio para comenzar el entrenamiento. Había oído que el profesor de Física también había faltado y los rumores sobre los dos profesores jóvenes empezaron a circular por el campus.

Pasaron varios días cuando la chica extranjera volvió a la universidad. Sus alumnos la notaron más cambiada. Se sentó en su mesa después de su primera clase para tomar algún café tranquilamente pero con el vice-director rondando siempre cerca, se ponía de los nervios y acabó por irse a la cafetería. Allí, abrió su ordenador portátil y mientras se tomaba su café tranquilamente, reordenaba sus archivos poniéndole contraseñas a todas las carpetas.

-Señorita Smith ¿podemos hablar un momento? – Preguntó una voz detrás de ella.

-Claro señor Shirayama. ¿Qué ocurre? – Le sonrió amablemente.

-Hace tiempo que… - respiró hondo. - ¿Usted no siente cómo si nos conociésemos de antes? – Le preguntó sorprendiendo. – Esta pulsera me la regaló una gran amiga que me eché hace trece años, era más pequeña que yo… lo único que recuerdo, es que ella me dijo que había perdido a sus padres – le dijo él.

-Ahora que lo dice… no, no me pasa lo mismo que tú – mintió.

-Entonces me habré equivocado de persona – dijo un poco desanimado. “Ahora que lo pienso mejor, ella tiene mi edad y la niña que me lo regaló, era seis años menor que yo” pensó el profesor.

-Si no tiene nada más que decirme, me retiro, tengo clase – dijo la extranjera.

-¡Tenga que una cita conmigo! – Le pidió Tetsu Shirayama cuando la profesora se había alegado un poco de él.

End Notes:

Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente capitulo!!

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Espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente capitulo!!

Regresar al índiceCapítulo 3 capitulo 3 by Maeko Sendoh

Iba en un avión de vuelta a casa. Sabía que cuando volviese tendría que darle una respuesta y tenía que ser convincente. Estaba cansada de esa última misión. Quería dejarlo pero no podía. Comenzó a cerrar los ojos lentamente venciéndole el sueño. Un chico, seis años mayor que ella, se acercó a su compañera y le miró el rostro embelesado. Solamente había pasado cinco meses desde que la había conocido pero se había enamorado de ella. Aquel hombre fue acercando el rostro lentamente al de ella. Tenía su rostro tan cerca, que podía sentir la respiración de su compañera.  Cuando estuvo a punto de besarla, ella se despertó. Se sorprendió al verlo. ¿Qué hacía él en ese lugar?

-¿Tú eres….? – Comenzó a decir ella.

Tres miembros de la familia Sendoh se encontraban en la cocina de su casa cuando el señor Sendoh llegó de trabajar. El hombre se acercó a su esposa y le dio un pequeño beso delante de sus dos hijos. Luego, se sentó al lado de su hijo mayor y esperó a que la señora Sendoh terminase de hacer la cena. Akira miró a su padre de reojo y le preguntó:

-¿Sabe si el señor Smith está en el país o está fuera?

-¿Por qué lo preguntas? – Preguntó sorprendido.

-Por nada del otro mundo, papá. Es que su hija es mi profesora y ha estado faltando varios días – respondió su hijo mayor algo nervioso.

-Ahora que recuerdo creo que el señor Smith iría a ver a sus padres a los Estados Unidos. Creo que me dijo que  vendría en unos días – respondió algo dudoso.

-Hermano ¿te gusta la hija del señor Smith verdad? – Le dijo el pequeño. Sendoh se puso rojo como un tomate.

-N-No me gusta enano. Es mi profesora y cuando no viene…. – comenzó a decir el jugador de baloncesto.

-Por lo que me dijo una noche, está buscando un marido para su hija – le interrumpió el señor Sendoh mirando a su hijo pícaramente.

-¿M-Marido? – Dijo más nervioso  todavía.

Al día siguiente, Sendoh llegaba a la universidad junto con Koshino, Uekusa y Fukuda. Los cuatro iban hablando animadamente cuando vieron a la profesa de Fonética y Fonología inglesa que salía de los aparcamientos haciéndose una coleta. Detrás de ella salía el profesor de Física cogiendo algunas carpetas que le pertenecían a la joven extranjera.

-¿Podrás entretenerlo mientras yo busco en sus cajones? – Le preguntó el profesor.

-¿Y por qué yo? – Le dijo ella cogiendo sus carpetas.

-Porque eres una mujer y no creas que no me he dado cuenta de como te mira – ella le miró con una mirada de puro hielo. “Su mirada… ¡es hielo!” pensó el joven.

-No pienses que por ser mujer voy a dejar que ese viejo…. – se quedó  mirando a Sendoh y luego miró para otro lado. – No pienso hacerlo – le dijo a Shirayama y entró en el edificio.

-¡Espera! – Dijo el profesor pero Courtney pasó de él. – La he cagado hasta el fondo… Se me ha olvidado de que a Courtney no se le debe hacer enojar – dijo frotándose la nuca y entró al edificio.

A la hora del almuerzo, mientras los chicos que estudiaban informática estaban comiendo tranquilamente, unos gamberros liderados por un chico, que tenía los ojos entrecerrados y el pelo corto y moreno, llegaron a la Universidad para cobrar su venganza. Se acercaron a uno de los chicos informáticos y le cogieron de la camisa. Entonces el chico le preguntó:

-¿Dónde podemos encontrar al club de baloncesto?

-E-En el gim…nasio. Ahora mismo están entrenando – contestó el informático asustado.

-Gracias cuatro ojos – dijo el macarra cogiéndole las gafas y tirándoselas al suelo.

Luego los siete macarras fueron hacia el gimnasio donde estaba el equipo de baloncesto entrenando arduamente para el campeonato. Courtney había ido a verlos entrenar. Era la primera vez en cinco meses que se había decidido ir a verlos. Le gustaba el baloncesto pero no tenía tiempo ni ganas de verlos. Eso le hacía recordar… cuando su vista volvió a sus alumnos vio a otros chicos que no eran de esa universidad. Se apoyó en la pared con los brazos cruzados mirándoles muy atenta.

-¿Quién de vosotros es…? – Se quedó mirando a Courtney. - ¿Quién de vosotros es Miyagi? – Preguntó el chico.

-Si no eres alumno de esta universidad, es mejor que te marches antes de que haya algún accidente – dijo Courtney acercándose lentamente.

-Profesora es mejor que se mantenga alejada. Estos tipos son muy peligrosos – le dijo Miyagi.

-Para ser profesora estás demasiado buena – dijo el macarra. Courtney le miró enfadada.

-Aptal – dijo la profesora mirándole muy enfadada.

-¿¡Qué me has dicho!? – Gritó el chico también enfadado.

-¿Acaso no sabes turco? Te dije idiota – dijo ella sin cambiar su expresión.

-¿Sabe turco? – Preguntó Koshino asombrado.

-Cuando hice la carrera, te exigían el B1 de cualquier idioma… yo me saqué el B1 de turco – dijo la profesora.

-¡A mí nadie me dice idiota! – dijo el macarra molesto enfrente de la joven.

-Entonces no vengas a molestar. Ya te he dicho que te vayas – dijo ella mirando hacia otro lado.

El chico, molesto por la actitud de Courtney, levantó la mano para golpearle pero antes de que le tocase la cara, la joven extranjera le cogió el brazo. Le miró duramente mientras le apretaba la muñeca. El chico le miró sorprendido por la fuerza que tenía aquella mujer. Courtney, harta, le soltó. Ella se dio la vuelta para irse pero los otros seis macarras la rodearon. Lo único que hizo la profesora fue quitarse la chaqueta y tirarla al suelo. La pelea entre los seis macarras y la estadounidense fue un visto y no visto. Después de unos cuantos golpes, todos los chicos que habían ido a molestar a uno de los jugadores de baloncesto estaban todos en el suelo con varios golpes. Courtney, que peleaba en desventaja por llevar tacones, los había derrotado. Recogió su chaqueta y fue entonces, cuando el profesor de Física entró para buscar a su compañera.

-Te estaba buscando – le dijo él. - ¿Los has golpeado tú sola? – Ella asintió con la cabeza.

-¿Para qué? Todavía no te he perdonado lo de esta mañana – le dijo ella moviendo la cabeza a los lados.

-Porque ya lo tengo. Ahora debemos llevárselo y todo acabará – le dijo en el oído bajito.

Sendoh les miraba algo molesto. Vio que la joven le miraba al profesor de Física seria y que luego comenzaba a caminar hacia afuera del gimnasio seguida del profesor Shirayama. El vice director llegaba al gimnasio después de enterarse de que había habido una pelea. Por suerte, no castigaron al equipo sin jugar ya que ellos no se habían peleado.

Una semana después, Sendoh estaba en su casa cuando tocaron a la puerta. Su padre estaba en el salón ayudando a su hijo pequeño hacer los deberes. Akira abrió la puerta sorprendido ya que no era hora de visitas. Dos hombres de negro estaban esperando a que el basquetbolista abriera la puerta. Uno de los hombres dijo: Bass Fishing Vids – Top Videos for bass fishing, lures and gear from YouTube today. Tiny boat nation

-¿Se encuentra Koujiru Sendoh en casa?

-¿Quiénes sois vosotros? – Preguntó Sendoh antes de contestarles a ellos.

-Solamente hemos preguntado si se encuentra Koujiru Sendoh en casa. No tenemos por qué decirte quiénes somos – dijo el otro hombre de negro.

-Yo soy Koujiru Sendoh. ¿Qué queréis de mí? –Dijo el padre de Sendoh acercándose.

-Queda detenido por falsear documentos, por extorsión y por estafa y por muchas cosas más que se le atribuyen pero que se le hará saber en el juicio – dijo el primer hombre.

-¿Quiénes sois ustedes? – Preguntó Sendoh.

-Somos el FBI. Gracias a una persona le hemos descubierto pero no se preocupe, su cómplice también ha sido detenido – dijo el hombre. El señor Koujiru se metió corriendo para su habitación para esconderse.

Los dos hombres de negro entraron y capturaron al padre de Sendoh. La señora Sendoh apartó a su hijo pequeño y le tapó los ojos para que no viese como detenían a su padre. Por otra parte, Sendoh estaba viendo la escena sin poder creérselo.  ¿Quién había sido capaz de conseguir meter a su padre en la cárcel?

-¿Se sabe sus derechos verdad? Tiene derecho permanecer en silencio, todo lo que diga puede ser utilizado en su contra, tiene derecho a un abogado sino se le asignará uno – le dijo el hombre de negro mientras le ponía las esposas.

-¿Puedo decirle algo a mi familia? – Los dos hombres asintieron. – Akira cuida de Shinji y de tu madre. Cariño no quiero que llores, ya verás como pronto estaré de nuevo con vosotros. Shinji espero que te portes bien porque me enteraré y me enfadaré – les dijo a su familia antes de irse detenido por el FBI.

 

Había cuatro años desde la detención de su padre. Al día siguiente de la detención, su profesora de Fonética y Fonología dejó de ir a la universidad y supo que el profesor de Física también dejó de trabajar. Había decidido buscar al responsable que había echo que su padre estuviera en la cárcel. Sendoh se tuvo que encargar de la empresa de su padre a los diecinueve años de edad pero no dejó sus estudios.

Una noche, tuvo que ir a una fiesta donde se reuniría con otros directores de otras empresas. No tenía ganas pero debía ir para hacer negocios. Mientras se estaba poniendo el traje, se quedó mirando una foto en donde salía una chica castaña y con los ojos verdes aceituna. Él se la había echo a escondidas cuando la vio mirando hacia el club de futbol. Recordó, entonces, aquel día en la playa.

-----FLASH BACK-----

Sendoh estaba sentado en la orilla de la playa al lado de su profesora. Ambos estaban en silencio. Solamente se oía las olas del mar. Vio que la chica miraba el agua con una sonrisa y los ojos entrecerrados. Una fina lágrima le recorría por la mejilla a la profesora pero se limpio la lágrima rápidamente.

-¿No echas de menos a tu madre? – Le preguntó Sendoh para romper el silencio.

-Cada vez que vengo a la playa, me pongo pocha y siempre lloro. La verdad es que sí pero no puedo hacer nada – dijo ella voz melancólica.

-Pero ahora tu padre se casó de nuevo y se puede decir que tienes otra madre ¿no? –Le dijo Sendoh.

-Claro pero no es tu madre y eso se nota – suspiró. - ¿Quieres dar una vuelta por la orilla? – Le preguntó ella.

-----FIN DEL FLASH BACK----

Bajó la foto para no verla y se terminó de poner el traje y la corbata. Cuando llegó, un empleado del hotel en donde era la fiesta – reunión se acercó a él para coger las llaves y para luego aparcarle el coche. En la puerta se encontró con su amigo Koshino que lo saludó con la mano y ambos entraron en el lujoso hotel. Casi todos los invitados ya habían llegado pero todavía faltaba los anfitriones de la fiesta.

Una mujer de unos veintidós años se estaba terminando de arreglar. Después de darse los últimos retoques, se asomó al balcón de su habitación. Odiaba las fiestas y más si tenía que fingir algo que no era. Suspiró. Vio que un coche llegaba al hotel y de ese coche se bajaba un chico con los pelos hacia arriba y saludaba a otro chico que estaba en la puerta. “Ese chico es…” pensó ella sorprendida.

-¿Estás lista? – Le preguntó una voz detrás de ella.

-Sí… estoy lista. Kichi recuérdame para qué hemos hecho esta fiesta – le respondió ella mirando hacia la puerta del hotel.

-¿Para qué crees que la hemos hecho? – Se acercó a ella lentamente.

-Para lo de siempre. Estoy cansada de este trabajo. Necesito un tiempo de vacaciones – entró de nuevo en la habitación para ponerse los pendientes y los tacones.

-Pídele a tu tío que te deje un tiempo de vacaciones. Llevas trabajando desde los doce años ¿no? – le aconsejó Kichi con los brazos cruzados.

-Si todo sale bien esta noche, se lo diré – dijo la chica. - ¿Bajamos ya? – Le preguntó al chico. Él asintió.

Mientras que los invitados disfrutaban de sus charlas con los demás, los anfitriones llegaban a la sala. La mujer llevaba un hermoso vestido de un solo hombro corto de color de blanco y los zapatos a juego. El hombre llevaba un traje negro de Roberto Verino. Ambos se fueron al centro de la sala y llamaron la atención de los presentes. El chico dijo:

-Gracias por venir esta noche a esta fiesta a pesar de sus apretadas agendas. En nombre de Courtney y mío os damos las gracias por asistir. Ahora, disfruten de la fiesta.

La chica caminó hacia la puerta pasando por detrás de Sendoh y haciendo que Koshino se quedara mirándola. Vio que la chica salía de la sala pero no le dijo nada a su amigo. Sabía que, desde que la profesora de Fonética y Fonología desapareció, ya no era el mismo Akira Sendoh que había conocido en la preparatoria.

-¿A dónde vas? – Le preguntó Koshino cuando se dio cuenta de que su amigo se había dado la vuelta para salir de la sala.

-Aquí hace mucho calor. Voy a salir a la calle a tomar un poco el aire – le contestó él.

Salió a la puerta del hotel. Hacía un poco de rasca y se frotó los brazos para entrar en calor. Luego, se encendió un cigarro. Poco rato después, una chica salió también a la puerta. Estaba bastante lejos del chico que se estaba fumando el cigarro tranquilamente. Se miraron. Sendoh no se podía creer que se encontrase en ese lugar a la chica que había sido su profesora. Se acercó a ella mientras que la joven seguía quieta abrazándose así misma por el frío que tenía. ¿Qué hacía ella en ese lugar? cuando estuvo muy cerca de ella varios hombres de negro entraron armados con una Battlefield-2 cada hombre. Sendoh cogió del brazo a Sloane y tiró de ella para que aquellos intrusos no chocaran con ella.

-Gracias – dijo ella separándose de él.

-Profesora… ¿por qué dejó de asistir a la universidad? – Le preguntó Sendoh con una mirada triste.

-Problemas familiares. No lo entenderías… - dijo ella mirando al otro lado.

-A mi padre le arrestaron a la semana de que usted se peleó con aquellos macarras en el gimnasio – le cogió las manos. – Os extrañé mucho.

-Puedes dejar de tratarme de usted. Puedes tutearme, ya no soy tu profesora… además, tenemos la misma edad – le dijo ella.

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento la tardanza D:

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Espero que os haya gustado y siento la tardanza D:

Regresar al índiceCapítulo 4 capitulo 4 by Maeko Sendoh

-¿Cómo que somos de la misma edad? Eso es imposible… – dijo Sendoh sorprendido y atónito.

-Claro. Yo tengo veintidós años, no soy mayor que tú – le dijo ella con una sonrisa en la cara.

 -Pero es imposible. Si hubiera sido así, tú no podrías haber sido mi profesora -  Sendoh no podía salir de su asombro.

-¿Qué tengo que hacer para que te creas que somos de la misma edad? – Le preguntó cruzándose de brazos y mirándole a los ojos.

Sendoh se quedó mirando con los ojos abiertos. “¡Está hermosa...!”  Pensó Sendoh mirándola. Sin darse cuenta, se fue acercando a ella lentamente. Estaba como en un trance y no se daba cuenta de lo que hacía. Courtney no se movía. Tenía curiosidad de saber que iba a hacer el chico de ojos azules. El joven empresario le acarició la mejilla e hizo que le mirase. La joven estaba confundida. Era la primera vez que se sentía así. Notaba como su corazón comenzaba a latirle a mil por hora. ¿Qué era esa extraña sensación? Se apartó de él y entró nerviosa al hotel.

 

 

Una mañana de mes de mayo, Sendoh se encontraba en su despacho. Estaba mirando unos informes muy importantes para una reunión con un empresario extranjero. No tenía ganas de asistir a esa reunión pero era su obligación. Tocaron a la puerta.

-¡Adelante! – Dio permiso sin levantar la vista de los papeles.

Una hermosa mujer con un traje negro de cuero pegado al cuerpo, entró en el despachó. Sendoh se quedó mirándola sorprendido. ¿Cómo sabía dónde trabaja? Notaba que su entrepierna empezaba a poner dura. Ella era Courtney.

-¿Cómo sabes que trabajo aquí? – Le preguntó Sendoh intentando tranquilizarse.

-Te he visto esta mañana y te he estado siguiendo hasta aquí. Por eso mismo sé dónde trabajas –le respondió ella con una sonrisa y se sentó en una de las sillas enfrente de él.

-Pensaba que no te interesaba la vida de tus alumnos…

-Ya te lo dije, yo tengo veintidós años. Solamente que fui a la universidad demasiado pronto. En Estados Unidos si tienes un gran CI te suelen adelantar unos cursos, dependiendo de cuanto tengas.

-Pero es que se me hace extraño… - vio que ella se había levantado y se acercaba a él lentamente. Él tragó saliva nervioso. – E-Es imposible que seas de mi edad… - ella se había sentado en el lado derecho de la mesa.

-¿Por qué? Y no me vale eso que era tu profesora. Tú eras el único que me vio con mi padre y su hija no pasaba de los dieciocho años. Piénsalo un poco. Además, tú eras el mejor estudiante que tenia.

Pero cuando el joven empresario iba contestar, Courtney se había sentado en las piernas del chico de ojos azules. Él se estaba poniendo nervioso y era culpa de aquella chica. Se estuvieron mirando durante unos minutos hasta que Sendoh sintió unos labios besándole. Abrió los ojos y vio que ella los tenía cerrados. Con algo de miedo, levantó los brazos y rodeó el cuerpo de su ex profesora. Se separaron un poco y luego se miraron. Ella le sonrió y le dijo:

-Si fuera tu profesora no hubiera podido hacer esto.

-Claro que si podías haberlo hecho….

-No, porque si lo hubiera hecho, y si el vice director se hubiera enterado, me hubiera despedido. ¿De verdad hubieras querido que me echaran y no me verme más? – Acarició el rostro con el dedo índice.

-C-Claro que no. Al contrario… no dejaría de verte – ella lo volvió a besar.

Cogió un bolígrafo. Luego, cogió la mano de Sendoh y le escribió una dirección en ella. Se levantó dejando el bolígrafo de nuevo encima de la mesa. Se acercó al oído de Sendoh y susurrándole le dijo:

-Te estaré esperando…

Se levantó con una cautivadora sonrisa y salió del despacho, no si antes, volverle a mirar. Cerró la puerta tras de sí. Por otro lado, Sendoh seguía sin poder moverse. Todavía no podía aceptar que ella le hubiese besado.

 

En la puerta de un bloque de diez pisos super lujosos se encontraba él. Miró de nuevo su mano. Tragó saliva y entró dentro. Subió hasta el décimo piso y paró ante la única puerta que había. Estaba nervioso. “¿Por qué he venido?” Pensó mientras tocaba al timbre. Al cabo de unos minutos, alguien abrió la puerta del piso. Era Courtney pero solamente llevaba la toalla liada por su cuerpo.

-¡Ya has venido! ¡Ven, pasa! – Le cogió de la muñeca y tiró de él para dentro de la casa.

-Me has dicho que me estarías esperando… ¿L-Le importaría ponerse…? –Courtney puso la espalda de Sendoh contra la pared. Notó el cuerpo de la joven contra el  suyo.

-¿Por qué? ¿Te pongo nervioso? – Dijo susurrándole muy cerca de su boca.

-U-Un poco sí. Prefiero poder hablar contigo…

-Pero así es más fácil ¿no? – Le quitó la chaqueta lentamente.

Se acercó más al cuerpo del joven de ojos azules que tenía enfrente. Él pudo notar como los pechos de Courtney contra el pecho de él. Sin previo aviso, la joven extranjera besó al que fue su alumno de una manera diferente a como lo había hecho en el despacho esa misma tarde. Courtney lo fue llevando hacia su cuarto pero sin dejarle de besar. Por el camino, ella le iba quitando la ropa y tirándola por todas partes del piso.

Tumbado en la cama sin poder levantarse, Sendoh miraba con extrañeza a la extranjera. La joven de ojos verdes se acercó a su oído y se lo besó lentamente…

Miró a la joven que dormía tranquilamente a su lado. Todavía no se creía que se había acostado con la que fue su profesora. “¡Espera un momento! Ahora podréis estar juntos sin estar escondidos” pensó Sendoh poniéndole el pelo detrás de oreja. Se sentó en la cama y miró hacia un lado. En la mesita de noche había una foto de una niña de unos cinco años y un hombre de unos treinta y pocos. La niña estaba sonriendo feliz en los brazos del hombre. Luego miró a la mujer que estaba tumbada a su lado durmiendo. Algunos mechones le tapaban la cara. Las sábanas la llevaban por las caderas. Sendoh le tapó no si antes ver los magníficos pechos que tenía Courtney.

 

 

Llevaban ya casi cinco años saliendo desde aquella noche en el apartamento de ella. Les iba bien y era muy extraño que discutieran y si lo hacían, acababan de perdonándose con sexo. Cuando Courtney tenía que irse de viaje, intentaba no estar mucho tiempo fuera para que Sendoh no sospechase nada.

Una noche, Courtney se estaba preparando para una fiesta, sentada en frente de su maquillador cuando Sendoh llegó y la abrazó por detrás.

-Esta noche estás preciosa, Courtney – le dijo Sendoh en el oído.

-Mira que te gusta ser pelota algunas noches – le besó en los labios.

-No soy pelota. Es sólo que mi novia va a ser la más guapa de la fiesta – le alagó.

-Tu novia va a ser una mujer más de la fiesta. Además, si voy es porque te quiero acompañar, nada más.

-Claro que lo serás. Nadie puede ser más guapa y más cuando por las noches… cuando estamos solos… y desnudos… -le dijo pícaramente.  Ella negó con la cabeza. – Tú siempre serás la más guapa de todas las mujeres que he conocido.

-Y tú el hombre más pesado con el que he estado – se levantó para ponerse el vestido.

-¿Con cuántos has estado antes que yo? -  Preguntó curioso.

-Mmh… Déjame pensar… Estuve con un chico cuando tenía catorce años y a los tres meses rompimos; a los quince salí con otro pero duramos tres meses; a los dos mes, salió con un chico que era librero… bueno, ayudaba a su padre de vez en cuando pero duró veinte días. Con dieciséis, estuve con dos y ambos duraron cinco semanas cada uno; con diecisiete, me acuerdo que salí con un chico que me llevaba doce años de edad pero solo fue una aventura de tres meses. Con dieciocho, medio estuve con el señor Shirayama… el profesor de Física… Con diecinueve estuve con un macarra que siempre robaba en la misma tienda; con veinte, con un soldado de la marina francesa pero solo duramos seis meses; con veintiuno, empecé un noviazgo con un suizo y duramos un año. Y unos meses antes de empezar contigo, volví con el profesor Shirayama pero solo duramos tres días.

-Mejor te hubieras ahorrado todo eso. ¿Cuántos, Courtney? – Preguntó molesto.

-Con diez hombres sin contarte a ti y sin contar dos veces a Tetsu – le besó – pero al único que amo es a ti, Akira – le dijo con una sonrisa y abrazada a él. - ¿Y tú? ¿Cuántas chicas han besado esos labios?

-Tuve novia durante los tres años de preparatoria pero rompimos porque ella se fue a otra prefectura.  En la universidad estuve con unas siete… en total… con unas ocho. Pero cuando te encontré en aquella fiesta, decidí parar de hacer el loco.

-Algunas veces hacer el loco es lo mejor que podemos hacer – le dijo Courtney.

 

 

Al llegar al sitio de la fiesta, la pareja entraron en la sala. La joven extrajera iba cogida del brazo de su novio. Llevaba un vestido negro corto. Era pegado del pecho y suelto por el cuerpo. Sus tacones hacían que fuese de la misma estatura que su acompañante. Ella miró a los invitados y se dio cuenta de que estaba Kichi entre ellos. Él le hizo una señal con la cabeza para saliera al balón.

-Ahora vuelvo – le dijo a Sendoh.

-¿A dónde vas? – Preguntó Sendoh.

-Al balcón. Hace mucho calor aquí dentro – mintió ella sonriéndole.

Courtney le dio un beso en la mejilla y salió al balcón para saber lo que quería Kichi. Sendoh se puso hablar con unos  hombres mayores sobre negocios. De repente, sonó el móvil. Le acababa de llegar un mensaje. Sendoh abrió el mensaje.

“Próximo objetivo: Mujer

Nombre: Sloane Franklin.

Ocupación: Espía.

Edad: 27 años.

Compañero de ocupación: Kichi Yamada.

Ocupación falsa: Directora de una empresa llamada Griftoy.

Nombre del compañero de ocupación falso: Tetsu Shirayama.

Nombre falso: Courtney Smith…..”

 

-No deberías dejarle solo – le dijo una voz masculina detrás de ella.

-Me has dicho que querías decirme algo ¿o no? – Contestó la extranjera sin mirarle.

-Debes vigilarlo. No podemos dejar que tenga relación con los que trabajaron con su padre – le dijo Kichi.

-Él no es como su padre. Además, esos hombres están en la cárcel – dijo ella mirándole de reojo – junto al vice director.

El sonido del móvil de Courtney avisó que le había llegado un mensaje. La ojiverde abrió el bolso de mano y abrió el mensaje.

“Próximo objetivo: Hombre.

Nombre falso: John Brennan.

Ocupación: Asesino.

Edad: 27 años.

Compañero de ocupación: Nadie.

Ocupación falsa: Director de una empresa familiar.

Nombre: Akira Sendoh...”

Ella levantó la mirada y miró sorprendida a su compañero. No podía creérselo. A él no…

End Notes:

Holaaaaaaa :) 

muchas gracias por leer y siento mucho estar tanto tiempo sin actualizar :D

Espero que os guste.

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Holaaaaaaa :) 

muchas gracias por leer y siento mucho estar tanto tiempo sin actualizar :D

Espero que os guste.

Regresar al índiceCapítulo 5 capitulo 5 by Maeko Sendoh

Courtney volvió con su novio tras varios minutos pensando y aceptando que tenía que matar a su pareja. Su corazón le decía que no lo hiciera pero su deber se lo ordenaba. ¿Qué era lo que tenía que hacer? ¿Debía matarlo o no? Al llegar a su lado, le sonrió y le cogió del brazo y se dispuso a escuchar la conversación.

Por otra parte, Sendoh todavía no podía creerse que su novia fuese una espía. Ahora entendía por qué se iba y tardaba varios días, incluso semanas, en regresar pero no podía negar que cada día que pasaba, la amaba más. La cogió por la cintura y luego le dio un beso en la mejilla.

-Tengo que felicitarle por su esposa. Es realmente hermosa – dijo el hombre que tenia una copa en la mano y una corbata granate.

-Muchas gracias pero todavía no es mi esposa sino mi novia – dijo Sendoh.

-De igual manera sigue siendo hermosa. Ya me gustaría tener una hija igual de hermosa como su novia – dijo el mismo hombre.

-Vuestros hijos seguro que saldrán a sus padres – comentó la mujer que estaba al lado del hombre de la corbata granate. - ¿Habéis pensado en tener hijos ya? – Les preguntó.

-Oh, n-no. Todavía no hemos pensado en eso – respondió la extranjera.

-Todavía queremos aprovechar todo lo que podamos antes de tener niños – añadió Sendoh.

 

La pareja llegaban a casa tras varias horas de fiesta. La joven tenía los pies que no podía andar e iba en la espalda de su novio con los tacones en la mano. Tenía la cabeza apoyada en el hombro del joven. Acarició su cuello con la nariz dejándose envolver por la colonia que él utilizaba. “No puedo matarlo… a él no. Me he enamorado de él durante este tiempo” pensó Courtney sin dejar de abrazarle por el cuello.

-Akira ¿por qué no hacemos un viaje? Los dos solos. Así podremos aprovechar para estar los dos solos – le propuso Courtney.

-¿Y a dónde te gustaría ir? – Le dijo Sendoh dejando su novia en el sofá.

-En la isla de Bora Bora hay pequeñas cabañas de madera… siempre deseé ir al lugar donde se conocieron mis padres. Desde que era una niña, mi padre siempre me hablaba de Bora Bora donde él pasó las mejores vacaciones de su vida… y yo quiero que las mías también lo sean… aunque teniéndote a mi lado, cada día es especial para mí.

Sendoh, tras oírla y verle sonreír, le besó tiernamente. “Que me maten si quieren pero no pienso matarla. No puedo hacerlo” pensó el empresario mientras que entre sus brazos llevaba a la mujer que amaba hasta la habitación. La tumbó en la cama y le besó con pasión…

 

Llevaban dos días en Bora Bora y solamente salían de la cabaña para darse un baño en el mar. Después de cada baño, se ponían a correr el uno tras el otro y siempre terminan llenos de arena. Por las noches, se sentaban para tomar el aire y mirar las estrellas y luego hacían el amor hasta que, cansados, se quedaban dormidos abrazándose mutuamente.

Una noche, Sendoh se encontraba sentado en la tumbona y Courtney estaba sentada entre sus piernas con los ojos cerrados y con la cabeza apoyada en el pecho de su novio. El joven comenzó a tocarle el pelo mirando hacia las estrellas. Luego le miró a ella. Sonrió. El sonido del móvil hizo que el empresario se levantase con cuidado de no despertarla. Lo cogió.

-¿Quién es? – Dijo bajito y vigilando de que ella no se despertara.

-¿Todavía no has matado a esa espía? ¿A qué esperas Sendoh? – Le dijo la voz en inglés.

-No pienso matarla  -le contestó Akira en inglés.

-¡No me importa si quieres o no matarla! ¡Quiero a esa mujer muerta! – El hombre parecía enfadado. - ¡Cómo no la mates dentro de dos meses, la mataremos nosotros! – Y colgó.

Sendoh se quedó mirando el teléfono. Luego miró a Courtney que seguía durmiendo tranquilamente. Debía tomar una decisión. Ya sabía que matarla no podría hacerlo. La amaba y no quería que nada malo le pasara. Se acercó de nuevo a ella y le empezó a besar por toda la cara. La extranjera se despertó.

-Vamos a bañarnos – le dijo Sendoh.

-¿A estas horas? – Todavía seguía medio dormida.

-Sí, a estas horas o si lo prefieres podemos… - se fue acercando a ella seductoramente - … ¿me sigues?

-Me gusta más segunda opción que me has dado – le besó.

-Entonces, no esperemos más – le cogió entre sus brazos y se llevó a la cama.

Courtney no paraba de besarlo y abrazarlo por el cuello. Una vez que el japonés la tumbó en la cama y se puso encima de ella mirándola a los ojos, sonrió.

-¿Ocurre algo? – Le preguntó ella al ver que él no le quitaba la vista de encima.

-¿No puedo mirarte? – Contestó él.

-Claro que puedes pero… dese el día de la fiesta estás algo extraño.

“¿Incluso ella se dio cuenta?” pensó él. Se sentó en la cama. La chica americana le miraba sin entender lo que le pasaba a su novio. La chica de ojos verdes se sentó al lado del ex basquetbolista e hizo que le mirase.

-Quiero que sepas que, haga lo que haga cuando volvamos a casa, que te amo. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Promete que si algún día no estamos juntos, serás feliz – le dijo Sendoh sorprendido a la espía.

-¿Qué estas diciendo? Nunca nos vamos a separar, siempre estaremos juntos. Sé que no eres capaz de dejarme sola… ¿o s-sí?

-Por supuesto que no – le puso una mano en la mejilla. – Courtney ¿te gustaría… que tuviésemos un hijo?

-¿Un hijo? – Se quedó un rato callada mirando hacia otra dirección. – Por supuesto que quiero.

 

La chica espía caminaba por el centro de la cuidad mirando unos papeles. Detrás de esos papeles había un sobre abierto. Sólo había pasado tres días desde que llegaron de Bora Bora. Entró en la cafetería dónde Sendoh le esperaba tomándose una cerveza. Guardó los papeles en el sobre y se acercó a su novio. Comieron tranquilamente y hablando sobre cómo habían echado la mañana. Cuando trajeron el postre, Courtney volvió a sacar el sobre.

-Lee esto Akira – le dio el sobre.

-¿Qué es? – Le preguntó curioso.

El empresario miró el sobre por delante y por detrás pero no vio nada extraño. Sacó los papales que había dentro bajo la atenta mirada de la ojiverde. Estaba nerviosa de ver la reacción de su novio así que,  se comenzó a comer el postre.

-¿Es cierto? ¿Es cierto que estás embarazada? – Le preguntó Sendoh tras leer las pruebas de Courtney.

-Sí, tenía dos retrasos… así que… pensé que era mejor hacerme las pruebas para ver si estaba o no embarazada – respondió ella.

Sendoh se levantó, se sentó a su lado y le besó. Estaba feliz. “Ahora no estará sola cuando me vaya” pensó el joven empresario abrazándola. “Espero que algún día puedas perdonarme”  Los futuros padres salieron del restaurante contentos. Ella iba cogida de su brazo y tenia los ojos cerrados pero algo le incomodaba. Esa sensación de intranquilidad la llevaba sintiendo desde hace unos días. Algo iba a pasar.

-Voy a por el coche – le dio un beso en la mejilla. – Te amo.

-Yo también te amo – le dijo ella con una sonrisa.

El joven de ojos azules se alejó de la americana con paso lento. Courtney se puso a ver el escaparate de una tienda mientras esperaba. Kichi llegó corriendo a donde se encontraba su compañera, le cogió de la mano y tiró de ella.

-Suéltame. Akira no puede vernos juntos – le dijo ella seria.

-Pero si no nos damos prisa… - comenzó a decir el compañero de la espía.

Una gran explosión se oyó cerca de ellos. Kichi protegió a la futura madre con sus brazos. Todas las personas se acercaron al lugar de la explosión, incluidas Courtney y Kichi. El espía no quería que ella viera lo que él había causado. La ojiverde se quedó helada al ver que el coche que había explotado era el de Akira. Cayó de rodillas con la mirada perdida. El coche estaba ardiendo  por todas partes. Los bomberos ni la ambulancia no llegaban. ¿Iba a perder así al padre de su bebé? No quería perderlo. Se volvió a levantar e intentó acercarse pero Kichi se lo impidió. No quería que nada malo le pasara a la  mujer que había amado desde un principio.

-Déjame Kichi. Si no le sacó de ahí… Akira…Akira va… - le dijo llorando.

-Él ha muerto Sloane. Es inútil, ya no se puede hacer nada por él – le dijo sereno pero por dentro estaba destrozado al ver a su compañera de esa manera. – Además, tarde o temprano tendrías que haberlo matado.

-¡No! No lo hubiera matado nunca. Puede que al principio no lo quisiese pero ahora lo amo… ¡Lo amo! ¡Por eso mismo no lo haría nunca! – Volvió a caer de rodillas al suelo.

-Ya no puedes hacer nada. Él está muerto – le dijo fríamente Kichi.

La gente los miraba sin entender nada de lo que habían hablado. El espía ayudó a levantar a Sloane y ambos se fueron de ese lugar para nunca regresar. Muy lejos de ellos, un chico les miraba mientras que intentaba que no saliera más sangre por una de las heridas que le había causado aquella explosión. “Espero que me perdones… Courtney…” pensó el joven mirando aquella mujer de cabello castaño.

End Notes:

Espero que os haya gustado ^^ nos vemos en el proximo capitulo :D

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Espero que os haya gustado ^^ nos vemos en el proximo capitulo :D

Regresar al índiceCapítulo 6 capitulo 6 by Maeko Sendoh

El sonido de una pelota de goma sonaba en aquel amplio piso. Una niña de tres años jugaba mientras que era vigilada por la ama de llaves. Cuando oyó el sonido de la puerta abrirse, dejó la pelota y corrió en busca de su madre.

-¡Mamá! – Dijo la niña agarrando las piernas de su madre.

-Joane me voy a caer – dijo su madre sacando las llaves de la cerradura.

Joane Smith era la hija de Courtney y del ex basquetbolista Akira Sendoh. Era una niña muy divertida, jovial, lista, traviesa, tenía un buen comportamiento y siempre estaba sonriendo. Solamente tenía tres años pero cuando se enfadaba sacaba el carácter de su madre. Tenía el pelo negro con tonos castaños por las puntas, sus ojos eran rasgados y verdes, tenía la sonrisa de su padre y era bastante persistente cuando quería algo. Se llamaba así por la madre de la espía.

-Mami ¿podemos darnos una vuelta por la cuidad? – Le preguntó la niña.

-Estoy cansada Joane pero podemos ir mañana – le dijo la espía.

-Es que sino vamos hoy, se van agotar – se cruzó los brazos e hinchó los mofletes. Su madre se rió.

-Te prometo que no gastarán. Mañana vamos temprano – le prometió Courtney.

Se escuchó el sonido del timbre. Eso hizo que la ama de llaves se acerca para abrir la puerta. Detrás de la puerta, un hombre con una barba de varios días castaña y con un mono y una gorra azul, estaba esperando. Se cogió la visera agachando un poco más la gorra.

-Soy el fontanero. Habéis llamado esta mañana por una avería en el cuarto de baño y en la cocina – dijo el hombre.

-Ah, sí pase  - le dijo la ama de llaves.

La ama de llaves llevó al fontanero a la cocina mientras que madre e hija estaban sentadas en la silla del escritorio viendo unos libros sobre fauna marina. El hombre les miró y sonrió de medio lado. Madre e hija se divertían ya que la pequeña no paraba de preguntar cosas que a la más mayor hacía gracia. El hombre de la gorra, al irse la mujer que ayudaba a Courtney, aprovechó para mirar a la extranjera. Park Sun Hee, que así se llamaba aquella mujer, se acercó a su señora. Sun Hee no pasaría de los cuarenta años.

-Señorita Joane es hora de bañarse – le dijo a la niña.

-Pero yo quiero que bañe mi mama. Quiero bañarme con ella – replicó la niña.

-Joane ve con Sun Hee y báñate – le dijo su madre.

-Pero yo quiero bañarme contigo – volvió a replicar con los brazos cruzados.

-Si te vas a bañar ahora, mañana haremos lo que quieras – le dijo la espía con una sonrisa.

-¿Entonces iremos a ver la tumba de papá? – Courtney miró hacia otro lado. El fontanero se puso a escuchar la conversación. Ahora sonría completamente.

-Eso no lo podemos hacer cariño. Para eso, tenemos que ir a Japón – le dijo.

-Iremos a Japón. Mamá… por favor. Me has dicho lo que sea – le pidió la niña con las manos juntas. Courtney miró hacia un lado con la mirada triste.

 

Un hombre alto, moreno, con el pelo corto, trajeado de gris, serio y con los ojos rasgados esperaba en la puerta con un deportivo negro a que saliera su acompañante. Aquel hombre el máximo benefactor de una nueva empresa que se había creado junto a un político y otro presidente de otra compañía muy importante de Corea.

-Siento el retraso – dijo Courtney a aquel hombre.

-No te preocupes. Llevo aquí poco tiempo – le dijo el hombre.

S

Enamorado de mi profesora by Maeko Sendoh

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