El Cuaderno by Zamiel

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  El Cuaderno by Zamiel
Summary:

México 2007



El país entra en un periodo de violencia y corrupción. Sigue  la historia de Adrián, un joven de 18 años residente de una pequeña ciudad en la provincia del país, quién se hace de una Death Note y su tarea de ser el mensajero de la justicia verdadera y descubre el secreto que hay detrás de la libreta asesina.

 

¿Que pasaría si la Death Note no fuera solo una fantasía?

 

Readaptación de mi obra original ya en nuevo formato, así como una crítica de la realidad en el país.

 

 



Categories: ANIME/MANGA, ORIGINALES, DEATH NOTE Characters: Ninguno

Generos: Ciencia Ficción, Drama, Fantasía, Horror, Misterio, Universo Alternativo

Advertencias: Incesto, Lemon, Muerte de un personaje, Tortura

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 3 Completed: No Word count: 25787 Read: 472 Published: 23/06/2013 Updated: 20/08/2013
Summary:

México 2007



El país entra en un periodo de violencia y corrupción. Sigue  la historia de Adrián, un joven de 18 años residente de una pequeña ciudad en la provincia del país, quién se hace de una Death Note y su tarea de ser el mensajero de la justicia verdadera y descubre el secreto que hay detrás de la libreta asesina.

 

¿Que pasaría si la Death Note no fuera solo una fantasía?

 

Readaptación de mi obra original ya en nuevo formato, así como una crítica de la realidad en el país.

 

 



Categories: ANIME/MANGA, ORIGINALES, DEATH NOTE Characters: Ninguno

Generos: Ciencia Ficción, Drama, Fantasía, Horror, Misterio, Universo Alternativo

Advertencias: Incesto, Lemon, Muerte de un personaje, Tortura

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 3 Completed: No Word count: 25787 Read: 472 Published: 23/06/2013 Updated: 20/08/2013 I.- Más que una Fantasía by Zamiel
Author's Notes:

Adrián encuentra una verdadera Death Note pero necesita hacer algunas pruebas para poder creer su poder.

 

-Letras normales-  --> Diálogo

 

-Letras Cursivas- --> Pensamientos

 

DISCLAMER: DEATH NOTE y todo el universo descrito en el manga pertenece a Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. Yo solo tomé algunas referencias y plasmarlas en mi universo. (aunque posiblmente solo sea temporal y en un futuro deje de utilizar la libreta)  Algunos nombres pueden coincidir con personas reales, pero su contexto es ficiticio.

 

Author's Notes:

Adrián encuentra una verdadera Death Note pero necesita hacer algunas pruebas para poder creer su poder.

 

-Letras normales-  --> Diálogo

 

-Letras Cursivas- --> Pensamientos

 

DISCLAMER: DEATH NOTE y todo el universo descrito en el manga pertenece a Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. Yo solo tomé algunas referencias y plasmarlas en mi universo. (aunque posiblmente solo sea temporal y en un futuro deje de utilizar la libreta)  Algunos nombres pueden coincidir con personas reales, pero su contexto es ficiticio.

 

El Cuaderno

Por  Zamiel  (previamente Ferdinand)

 

I.-  Más que una fantasía

 

-Justicia.-    Xalapa, inicios  de febrero del  2007. Una  pequeña  ciudad alejada de la capital de la República Mexicana; una ciudad de apenas  45 mil habitantes y la principal actividad económica es la educación ya que en la ciudad existen varios colegios y 2 universidades importantes a nivel estatal.  No es una ciudad tan insegura a como lo es la capital del país, pero las fuerzas de las mafias y el crimen organizado comenzaban a tener cierta influencia en el tráfico de drogas y delitos de alta intensidad  mientras que la corrupción comenzaba ya a hacerse presente entre el gobierno local y estatal.

 

-La virtud más importante para muchos pensadores.-   Aunque era un fenómeno nuevo para la sociedad, ya no era tan raro ver en los periódicos locales artículos sobre robo, extorsión, asesinatos, etc. Todas esas notas que antes pertenecían a la Sección Roja ahora solían cubrir las primeras planas.   –La justicia, la última frontera  de la sociedad humana.-  En una escuela  en el centro histórico de la ciudad, en  los salones de bachillerato específicamente, un joven de cabello corto, tez entre morena y clara, se encontraba  rodeado de algunos periódicos de la ciudad; él y todos los compañeros de la clase estaban en plena clase de filosofía. Aunque a muchos parecía no importarles la clase y la mayoría se distraían con cualquier cosa, a él le tenía fascinado el tema. –Las leyes son sólo un instrumento, el verdadero peso de la ley se encuentra en la virtud de cada individuo.- escribía en su libreta.

 

Una goma lo golpea en la cara, seguido de una lluvia del mismo material. Desde la esquina posterior a su lugar, el grupo de todos los varones estaban riendo tras la burla que habían efectuado  pero a éste no les da importancia y sigue con su actividad.- El problema de la sociedad es la decadencia del hombre.-

 

Sin que él se diera cuenta  alguien toma su mochila, era  otro joven perteneciente al grupo que había atacado al primero.  –Pero miren que es lo que tenemos aquí.-  Con mucha fuerza el chico sujeta a su víctima con su brazo mientras que con el otro saca un DVD de la mochila de su víctima – Dime Adrián, ¿qué diablos traes aquí?-  preguntaba el agresor mientras que Adrián intentaba  soltarse de su agresor pero no lo podía lograr, este lo había agarrado en un ángulo fuera del alcance de Adrián. –De seguro una de esas películas pornográficas. Conociéndote serías capaz.-

 

-Suéltame Rafael…maldito desgraciado.-

 

-No hasta que aceptes que traes pornografía.-

 

-Cómo…si fuera… a aceptarlo.-

 

El profesor se da cuenta del incidente e interrumpe su clase. Rafael suelta a Adrián ante la mirada del profesor. Este pide una explicación de lo que estaba ocurriendo, Adrián decide no contestar por lo que Rafael toma la palabra. –Aquí el compañero no respeta las reglas y trae material indebido al instituto.-  Al escuchar esto el profesor no le pide una respuesta a Adrián, en vez de eso decide reportar el caso a la dirección escolar. Adrián no se muestra enfadado por eso, bien sabía que reclamar no serviría de nada.  Rafael era hijo de uno de los miembros de la  Mesa Directiva como muchos otros miembros del salón de clase y, por ende,  podrían librar los castigos y adjudicárselos a otra persona, en este caso a Adrián quién no tenía ese tipo de contactos. En ese momento suena la campana que marcaba el fin de la clase, todos se levantan de su lugar y salen al área verde por unos segundos en lo que se daba el cambio de clase.

 

-Me alegro que aceptes tu posición.- Decía Rafael mientras azotaba a Adrián con la pared mientras los demás compañeros lo veían con gracia.  Adrián nuevamente no reacciona ante la violencia.- Tu lugar como la mierda que nosotros cagamos.-

 

-¿Aceptar?- Adrián toma los brazos de su agresor y los aprieta con todas su fuerzas. –Yo nunca aceptaré ese lugar.- Este levanta su mirada hacia su agresor.  Pero Rafael no parece molestarle y lo golpea en la cara. –Bah, no vale la pena seguir con esto.- Y dicho esto lo lanza hacia el piso. Adrián se levanta tras unos segundos mientras ve como todos se iban al área verde más grande al final del pasillo.  –Claro, hacen todo lo que desean porque sus mamis y papis son parte de la Mesa Directiva o apoyan a la escuela con recursos. Sin ellos serían unos malditos vagabundos.-

 

Rafael y los demás se voltean y vuelven a acercarse a Adrián mientras este se acomodaba su saco escolar tras la agresión. – No me defiendo porque sé que si lo hago todo el maldito sistema se pondría a su favor y no podría graduarme con el puntaje que necesito para largarme de esta maldita ciudad.- Rafael lo vuelve a tomar de su ropa para volver a golpearlo, esta vez con más fuerza, aun así él sigue sin responder.-  Pero…cuando me largue de aquí podré vengarme de todos ustedes.-

 

-¿Planeas ya tu venganza?- Rafael se ríe del comentario de Adrián. ¿Acaso ya tienes una lista?-  Adrián no contesta y se limita a dar una sonrisa sarcástica. Este vuelve a recibir un último golpe que lo deja sin aire por unos segundos, mientras se recargaba en la pared miraba hacia sus agresores quienes iban de nuevo hacia el jardín principal.

 

-La justicia no se logrará mientras existan individuos tan corruptos como ellos.-

 

 Adrián  Fernando Salazar Velasco, o sólo Adrián ya que odiaba su segundo nombre,  un alumno promedio que no parecía destacar en nada en el instituto. A pesar de que tenía ciertos conocimientos en materias de humanidades y entendía fácilmente el comportamiento humano, no lo destacaba entre los compañeros de la generación que estaba a meses de graduarse.  Aunque no era muy conocido para muchos, el joven había logrado sacar el 1° lugar en el concurso estatal de filosofía e historia; un partidario a la idea de que la justicia era la última frontera que la humanidad necesitaba cruzar.  Por otro lado, el joven no tenía una muy buena reputación en el instituto ya que cuando era estudiante de primaria intentó salvar a un compañero que sufría de constantes abusos y burlas por parte de la comunidad estudiantil, Rafael. Por intentar eso, los estudiantes que tenían fuertes contactos en la ciudad comenzaron a humillarlo a diario y obligaron a todo aquél que asistiera al colegio a lastimarlo y golpearlo hasta que él decidiera  por voluntad propia aceptar ese lugar de inferioridad, cosa que Adrián jamás hizo. Con el paso del tiempo los constantes actos de humillación se volvieron una ley no escrita entre los estudiantes obligándolos a hacerlo o ser bajados al nivel de Adrián, muchos por miedo aceptaron y , hasta el mismo Rafael, se volvieron parte del sistema; la directora y Madre Superior del instituto (era un colegio religioso), con el fin de defender a los hijos de la Mesa Directiva, decidió no atender el caso y, incluso, ser partícipe de las humillaciones castigando a Adrián cada vez que se defendiera .  Su familia nunca reaccionó a las agresiones ya que la Dirección Escolar mintió diciendo que Adrián inventaba todo y él, para evitarle que su hermana recibiera el mismo trato en un futuro cercano, decidió guardar silencio tras el paso de los años.  Ahora, a tan solo 6 meses de graduarse, Adrián tiene en mente irse a estudiar fuera de la ciudad, por lo que, desde ya un semestre atrás, decidió no defenderse ni opinar de las agresiones hasta después de graduarse.

 

-¿Entonces eso fue lo que  escucharon?-  Adrián se encontraba  sentado sobre el escritorio  del profesor en el salón de los de segundo semestre; el salón se encontraba casi vacío a no ser por él y dos personas que lo acompañaban, ambos estaban sentados en dos pupitres al frente  escritorio.  –No me sorprende, que mejor manera de hacerme caer en su trampa que inventando rumores.-

 

-Se rumora que estas planeando la muerte de todos con una lista.-  De tez casi idéntica a la de Adrián; de cabello largo, negro y ondulado; una estatura menor a la de Adrián; y con una mirada inocente; Alejandra opinaba sobre la acusación que recibía  Adrián.  Alejandra, de 16 años era la prima de Adrián, pero no su prima sanguínea ya que ella había sido adoptada por un familiar de Adrián cuando era menor de edad. Ella y Adrián tenían una relación muy cercana por lo que no lo traicionó cuando entro al mismo instituto que él.

 

-¿Volverás a guardar silencio, Adrián?-  El segundo presenta era  Iván, un compañero de Alejandra que no llevaba mucho de haber ingresado al instituto.  El primer día de clase le habían comentado sobre el asunto de Adrián con la amenaza de que si no cooperaba con la humillación, este sería rebajado  al mismo nivel. Iván se negó y estableció una amistad con él y su prima Alejandra.  Era más alto que Adrián, de tez blanca, cabello corto y lacio y con anteojos en su rostro.  Siempre tenía una expresión de que ocultaba algo ya que muy pocas veces mencionaba su pasado. –Bien sabes que ese tipo de rumores pueden afectar tus planes.

 

-No les daré la razón alguna que impida mis planes. – decía Adrián mientras sacaba un cigarro de su ropa y lo enciende con mucha tranquilidad. –Además, de haber reaccionado y regresado el golpe a ese tipo habría violado el Código de Conducta lo que me habría llevado a la injusticia y convertirme en uno de ellos.-  Respondía mientras sacaba de su saco su encendedor y prendía el cigarro. –Es preferible soportar la injusticia que cometerla.-

 

-¡Llevas ya casi un año con esa ideología de “No hacer a otros lo que no quieres que te hagan”!- Iván decía mientras daba un ligero golpe en su pupitre. –Y hasta hoy no has recibido justicia alguna.

 

-Tiene razón.-  Alejandra apoya lo mencionado por Iván.  –Cuando te empujaron por las escaleras te hicieron una cicatriz en  la frente.- Decía mientras le señalaba una pequeña cicatriz a Adrián arriba de su ojo derecho. –Y la directora te castigó a ti por “manchar el piso de sangre”. – Adrián se toca la cicatriz en señal de recordarlo. –Y todo porque estabas hablando con esa estudiante de intercambio hace un año.-

 

-O la vez que un baboso te aventó su carro.- le recuerda Iván a Adrián. –Te salvaste solo gracias a tu nivel alto de desconfianza y verlo con tiempo.

 

- Como voy a olvidarlas.- Responde Adrián a los recuerdos que le decían sus dos únicos amigos. -Pero eso ya no me importa puesto que…- Este saca de su maleta una hoja totalmente doblada. -… me acaban de informar que si quede en la universidad que quería.- Decía mientras les abría el papel, era una copia de la carta de aceptación a una universidad en la capital del país. – Mientras ellos aspiren a entrar a las universidades locales sólo porque sus parejas y prostitutas están aquí, yo me lanzaré a la capital para no volver nunca más a este jodido pueblo.-

 

-¡Increíble por haber quedado!- decía Iván mientras tomaba la copia.

 

-Tenías todas las de perder.-  Alejandra no se mostraba muy feliz del todo, bien sabía que con ello la partida de su primo era ya algo inevitable. Adrián sería el primero en irse y lo mas seguro era que Iván siguiera su ejemplo e igual irse a otra ciudad a estudiar.

 

-La justicia siempre recompensará a aquellos que la busquen.- decía Adrián mientras volvía a guardar la copia. –Les pido de favor no decir nada hasta el último momento.-  Bien sabía que si esto salía a la luz hasta la misma Dirección Escolar buscaría evitar que Adrián se graduara con los puntos necesarios para el ingreso a la universidad. –Faltan casi 5 meses para irme de aquí. No le demos razones a estas personas de quedarme.-    Sus amigos asienten sin pensarlo más.

 

-Ante todo esto.- pregunta Alejandra.-  ¿De qué era el disco que Rafael te había arrebatado?-

 

-Ahh cierto.- De su saco saca un disco roto y se lo da a su prima.- Lo lamento, era el disco de Death Note que me habías prestado.-  Era un disco sin caratula ni caja, en su frente venía la palabra “Death Note” escrita pero como el disco estaba partido en dos era obvio que este ya era basura. –Me dio tiempo de quemarlo, mañana te traeré una copia nueva.-   Alejandra toma el disco y sin pensarlo más lo tira a la basura.  –Debo decir que es una excelente serie. Jamás había visto algo parecido.-  Y dicho esto los tres comenzaron a hablar de varios temas, la serie de Death Note, algunas noticias del periódico, la escuela, etcétera.

 

-Sabes, si tan solo existiera alguien como Kira.- Iván da un ligero suspiro mientras ve el techo del salón. –Si Kira existiera yo creo que toda la violencia y corrupción de esta ciudad se resolvería.-  Sus compañeros lo miran y dan una ligera risa por el comentario.  –Si tan solo existiera la Death Note en primer lugar.-

 

-Ese es el gran problema Iván, sólo es una fantasía.-   decía Adrián.

 

-No solo eso.- responde Alejandra mientras mira a su primo. –Sería increíble que tú  fueses Kira, primo.-

 

-¿Yo, Kira?- Adrián se ríe de ese comentario. – Primero, sólo es un personaje ficticio, no confundan la realidad con la fantasía.  Segundo, aún si la Death Note existiera, sólo soy un estudiante, ¿no podría cubrir esa tarea? -  

 

 -Eres el único en esta escuela que hablas de justicia no como algo retórico.- decía Alejandra tras el comentario de Adrián. –Y enfrentas la inmoralidad e ilegalidad con lo que está a tú alcance sacrificando incluso tu propia reputación.-  Alejandra le recordaba su propia lucha personal de cada día.- Tú deberías ser Kira, Adrián.-

 

-Por favor.- interrumpe Adrián. –Puede que la serie esté muy interesante y tenga algunos rasgos parecidos con el protagonista. Pero solamente es una fantasía, nada más.- En eso suena la campana de la escuela anunciando el fin del receso.- No mencionemos nada de esto por el momento. -  Sus dos amigos asienten sin problema alguno. Adrián se retira de su salón antes de que la gente entrara.

 

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En las afueras del Instituto. 15:00 horas.

 

Era la hora de salida, toda la parte exterior del instituto se llenaba de color azul marino por la cantidad de alumnos que se reunían.  Adrián iba acompañado por Alejandra desde los salones hasta la puerta como de costumbre.  -¿Estás seguro que no quieres que te acompañe, primo?-   Decía Alejandra al escuchar la decisión de Adrián de ir a su casa caminando en vez de usar su carro. –Sí, procura solo regresármelo completo.- Adrián le avienta las llaves de su carro a Alejandra.  –Entendido.-  Sonreía ella. Ambos cruzan la puerta principal y salen a la calle, pero antes de separarse un grupo de jóvenes los intercepta.

 

-Escuche por ahí que tienes planeado matarnos.- Decía un individuo rubio de gran estatura. Era el capitán del equipo de baloncesto del instituto quien estaba rodeado de sus amigos  igual pertenecientes al club deportivo.  Adrián los ignora e intenta rodearlos pero el capitán extiende su mano y lo detiene en seco.  – ¿Será el lunes, la semana que viene o antes de la graduación?- Alejandra intenta tomar la palabra para defender a su primo pero él hace una señal de que no interfiriera. - ¿Qué acaso no escuchas, animal?-

 

-Claro que te escuché, Abelardo.-  responde Adrián mientras empujaba el brazo del individuo.

 

-Entonces responde.- el chico lo vuelve a detener en seco. Adrián da un ligero suspiro y cierra los ojos mientras que Abelardo esperaba que este reaccionara.

 

-¿Qué respuesta le puedo dar a  los borregos?- menciona Adrián mientras vuelve a quitar el brazo del chico. –O más bien, ¿Qué tipo de respuesta sería más entendible para un borrego enajenado que no usa ni una de sus neuronas para pensar?-  Y dicho esto cruza a Abelardo y a su grupo quienes se reían del comentario de Adrián.

 

Abelardo se irrita e intenta tomar a Adrián  pero este ya se había perdido entre la gente.   A unos metros de ahí Adrián se despedía de Alejandra y tomaba camino hacia el Centro Histórico. Este bajaba rápido por unas escaleras que conectaba hacia un callejón, todo cubierto de grafiti, en eso ve un periódico tirado. Al ver que era de fecha reciente Adrián lo recoge y comienza a hojearlo mientras caminaba.

 

-El presidente Felipe Calderón defiende que la Operación Michoacán será la prueba de fuego   en su Guerra contra el Crimen Organizado.-  Adrián leía el encabezado en el periódico, la nota describía el desplegado policiaco y militar que se lanzaba hacia el Estado de Michoacán para derrotar a La Familia, un peligroso cártel en la región del Pacífico. –Al fin un presidente dispuesto.-  Adrián seguía su camino a un paso tranquilo cruzando el callejón pero por ir distraído con el periódico no se percata que delante de él una joven de su mismo instituto estaba al final del callejón, este choca con ella lo que rompe la concentración de Adrián.

 

-Perdón, no lo…-  Al ver a la chica Adrián traga su saliva y se queda algo callado.  Una larga cabellera de color negro como la noche se deja ver junto con el reflejo de los ojos, del mismo color negro,  que rompen con la concentración del joven. –Ma...Magaly.-   Magaly  Rello Harker, hija de los empresarios Harker Co., una de las empresas más importantes de la ciudad; además de ser hija de una de las 4 familias más influyentes y adineradas de esa región del país. Pero también existían los rumores de que los Rello Harker eran una mafia muy influyente en el bajo mundo, aunque no era un cártel o un derivado como Los Zetas o La Familia, se creía que ellos manejaban todo el tráfico de forma más sutil y menos violenta que sus homónimos. Esa posición económica convertía a la chica en una persona muy popular entre la comunidad estudiantil, pero ella al parecer no usaba o mencionaba su posición económica para obtener algo.

 

-¿Adrián?-  la chica le llama la atención que Adrián pasara por esos rumbos a estas horas. -¿Qué haces aquí?-

 

-Me dirijo hacía el Centro.- contesta Adrián mientras intenta no perder la cordura.  Adrián desde hace años tenía una atracción muy fuerte a pesar de saber de los rumores sobre la familia Harker.  Magaly era parte de la misma generación de Adrián pero, a diferencia de todos los demás, ella mantenía una actitud más neutral con Adrián,  cosa que él agradecía mucho. Al mismo tiempo ella tenía, en cierto sentido, una creencia muy cercana a la de Adrián con respecto a la justica a pesar de los rumores sobre las actividades de los Rello-Harker.

 

-Escuché lo de la agresión de Rafael.-  Magaly le comenta mientras que Adrián se coloca a su lado. A un lado de la pareja estaba el semáforo peatonal para poder cruzar la calle, Adrián aprieta el botón para cruzar mientras hablaba con la Harker. – También escuche sobre las amenazas.-

 

-Sólo son intentos de hacerme reaccionar.-  Responde Adrián  sin mostrarse impactado de que Magaly haya escuchado ese rumor; total, con su status social era obvio que iba a escuchar todo el incidente. Pero al parecer ella no le importaba mucho la situación.

 

-¿Por qué no te defiendes?-

 

-¿Tiene algún sentido defenderme cuando hay todo un sistema que te perjudica cada vez que quieras proteger tu integridad?- contesta Adrián.

 

-¿Pero guardar silencio es la solución a todos tus conflictos?-

 

Adrián tenía toda la intención de contestar esa pregunta pero, aún si Magaly tuviese una posición neutral con respecto a él, no se arriesgaría a darle esa información y que se filtrara a todos los demás estudiantes de la generación.  Magaly se da cuenta de que Adrián no tenía intenciones de seguir contestando ese tipo de preguntas. En eso alguien le llega por la espalda y le da un fuerte abrazo e incluso la alza unos cuantos metros; un joven de quizá 19 o 20 años, de una estatura superior a la de Adrián y Magaly, de tez blanca y muy desarreglado, abraza a Magaly y sin perder tiempo le da un beso muy profundo a la chica. Adrián intenta no verse afectado por la escena y sigue viendo a la calle.

 

-Perdón  Adrián.-  Magaly se despega de su novio por unos minutos. –Había quedado de verme con mi novio Víctor. ¿Te parece si hablamos en otro momento?-  Adrián voltea a verla por última vez y asiente. En ese momento el semáforo cambia de rojo a verde y Adrián hace un gesto de despedida mientras cruza la calle.

 

-Harker es quizá una de las mujeres más inteligentes que conozco.- Pensaba Adrián mientras llegaba al otro extremo de la calle y continúa su camino hacia el Centro. –Critica las actitudes incorrectas de la sociedad. Pero por otro lado prefiere muchas veces callar; es más,  parece aceptarlas cuando sale con tipos como Víctor. No entiendo esa hipocresía.- Pero tras unos segundos de meditar deja de darle importancia a la chica y vuelve a enfocar su atención al periódico. Al paso de varios minutos, este llega al centro de la ciudad; para llegar a su casa Adrián tenía que llegar a una parada específica del transporte urbano que estaba por la zona, para ello tenía que cruzar por el Mercado de San José, uno de los mercados más importantes de la ciudad ya que era donde la mayor parte de la población alrededor del Centro Histórico compraba.

 

-Siguen los rumores de la muerte de la esposa del Gobernador del Estado de México.- Adrián leía la sección sobre los Estados.  Días atrás la esposa del gobernador Peña Nieto había muerto a causa de un tumor cerebral, pero que las versiones dadas por el gobernador y los médicos no coincidían. Adrián no era muy dado a opinar en la política nacional e internacional, pero le gustaba estar muy informado de lo que sucedía en el país desde muy temprana edad. Incluso el año anterior el joven había acudido a arios mítines de los candidatos presidenciales cuando habían venido a Xalapa, por lo que tenía claramente un pequeño panorama de la situación política del país, la corrupción se había asentado en las cúpulas más altas de poder dentro de la política mexicana. –No me sorprendería que este hombre la hubiese matado.-  Pensaba mientras terminaba de leer la nota, este hace bola el periódico y lo tira en el primer basurero antes de entrar al mercado.

 

Adrián entra al mercado esquivando a todas las personas que transitaban por el lugar; todos los pasillos estaban llenos de locales muy típicos de las ciudades medianas como Xalapa, había puestos que vendían semillas por mayoreo para las granjas, había pequeñas fondas donde la gente comía los clásicos tacos de carnitas o antojitos regionales.  También existían locales que vendían cosas naturistas como hierbas medicinales y para adornos.  –Ya que estoy aquí debería pasar a comprar el disco que me falta de la serie.- pensaba mientras giraba su vista a un pasillo lleno de varios artilugios esotéricos. –Si mal no recuerdo la tienda de anime está pasando este pasillo.-  Y sin pensarlo más decide cruzar el pasillo lleno de artilugios esotéricos.  Todos los locales tenían estatuas pequeñas de la Santa Muerte y de la Virgen de Guadalupe; había quienes ofrecían limpias y lectura de cartas de Tarot; así como  embrujos y pócimas para magia negra.  

 

Adrián era muy escéptico a estas cosas pero no podía evitar darle una mirada a las cosas que vendían. Los vendedores salían a encarar al joven mientras que caminaba por sus locales ofreciéndoles sus mercancías pero Adrián los negaba sin mucho problema. –Dudo que vendan algo que en realidad me ayude, la verdad.- Pensaba mientras cruzaba todas las tiendas. Entre los olores a incienso y velas el joven  intentaba no quedar  atrapado en uno de los locales, pero justo cuando faltaba cruzar la última tienda algo le llama la atención. En una vitrina había varias estatuillas muy extrañas de demonios que no pertenecían a las creencias bíblicas, así como figuras de lo que parecían ser ángeles pero tampoco pertenecientes al cristianismo; pero lo que más destacaba era algo que no pertenecía a todo lo esotérico, una libreta con portada negra de tamaño profesional con la palabra “Death Note” bordeada en su portada de cuero.

 

-¿Una Death Note?- Adrián se acerca al local para ver de cerca esa libreta. Lo extraño era que no había un vendedor que lo hubiese encarado de esa tienda, el local tenía una pequeña entrada cubierta con un telón totalmente rojo. -¿Por qué venderán una réplica de la libreta en un local como éste?- Se preguntaba mientras veía con más detalle la Death Note, era una libreta totalmente cuidada y limpia, como si esta nunca hubiese sido tocada por nadie más; para Adrián era ilógico que hubiese una réplica tan exacta en un local que no tenía nada que ver con vender animes o mangas.

 

-Veo que te interesa la libreta.-  Adrián da un salto hacia adelante algo asustado, un señor de muy avanzada edad había aparecido de la nada detrás de Adrián, cosa que lo tomó por sorpresa ya que normalmente él detecta cuando alguien intenta acercársele por las espaldas-  -Es una de mis mercancías más raras y extrañas que he tenido en todos estos años.-  El anciano tenía varias arrugas y cicatrices por toda la cara, además de las marcas de que la barba le estaba naciendo. El señor hace a un lado al joven con su bastón y se acerca a la vitrina para sacar la libreta y mostrársela a Adrián.  –La he tenido aquí por casi 5 años pero a nadie le ha parecido interesarle hasta hoy.-

 

-¿5 años?-  Adrián se muestra algo desconfiado del señor por ese comentario. –El anime no lleva ni medio año que salió y el manga es de finales del 2003 a más tardar. Es imposible que este señor la tenga desde hace 5  años.-

 

-Sé lo que está pensando, caballero.-   Esta frase le sorprende un poco más a Adrián. –Sé que no me está creyendo eso de tenerlo aquí 5 años.-  El anciano le ofrece a Adrián tomar la libreta; Adrián, con mucha desconfianza, la toma y comienza a hojearla con mucho cuidado. –Es muy raro que no se venda un producto  por mucho tiempo y aún lo tenga en el mostrador.-  Al escuchar esto Adrián se tranquiliza un poco, por un segundo creyó que el señor había leído su mente.

 

-¿Dónde la consiguió?- Adrián tenía mucha curiosidad por lo bien cuidado de la libreta. –Si no es mucha indiscreción, claro está.-  Mientras la hojeaba, el joven se da cuenta que la libreta era 100% exacta al de la serie, con las mismas reglas y el mismo tipo de hoja.

 

-Uno simplemente la desea.- Contesta el anciano mientras le pide la libreta.  Adrián no entendía muy bien lo que este hombre hablaba, pero la verdad volvería a encontrar una libreta en ese estado y decide comprarla sin importar si el anciano lo quería engañar o no.

 

-¿Cuánto quiere por la réplica?- Adrián coloca su mochila en el mostrador para poder sacar su billetera con más facilidad.

 

-Nada.-  Responde el anciano.

 

-¿Nada?-

 

-Nadie se ha interesado por esa libreta.- El anciano se la entrega de nuevo la libreta al joven. –Aunque si hay un precio por dártela.-

 

-¿Cuál?-

 

-El poder puede ser usado para el bien de todos.- Adrián toma la libreta mientras veía los ojos negros del señor, se podían sentir una presencia un poco incómoda pero al mismo tiempo había algo que no le permitía quitarle la atención. –Pero con el poder también viene una gran maldición.- Bioparc Valencia entrada gratis compra minima de 30 euros.

 

-¿Maldición?-

 

-Ese es el precio de obtener la libreta.-  El señor le da la espalda y se dirige a su local para sacar otra cosa de su vitrina. Esta vez era la imagen de una especie de ángel con las oscuras. –Cuando recibí esa libreta  venía con varias advertencias  que explicaban la gran maldición de usarla.-  El señor le entrega el ángel a Adrián. –La maldición de caer en una terrible desgracia e infortunio ante ella.-

 

-Señor, con todo respeto.- Adrián le devuelve la estatuilla al anciano.- Yo no creo en todo esto de brujería, magia negra o maldiciones.- Adrián vuelve a sacar su billetera y de ésta saca un billete de $100 y se lo entrega al vendedor. –Pienso comprarlo como un artículo de colección, no se lo puedo aceptar gratis porque sería muy injusto de mi parte hacerle perder quizá la única venta en el día.-

 

-Al parecer la decisión de los dioses no fue errónea.- decía el anciano mientras tomaba el billete y lo guardaba en su ropa. –Nadie se detuvo para ver la libreta en todos estos años hasta que usted  apareció.- Adrián guardaba la libreta en su mochila mientras escuchaba, aunque no con toda la atención, las palabras del vendedor. – Pronto se dará cuenta de que los deseos más profundos pueden cumplirse, pero también pueden abrir las puertas de la maldad, ese es el precio por cumplir el deseo, domar al demonio; pero no olvide que al final  será  el demonio quien lo dominará a usted.-

 

-¿Dominarme?, por favor.-   pensaba el joven mientras daba una pequeña reverencia de gratitud por la venta y se despedía del anciano.  -¡Él demonio puede ser domado, pero nunca dominado!- gritaba el señor mientras veía al joven retirarse del mercado por la primera salida que encontró. -¡Y LO PUEDE DOMINAR A USTED!- era lo último que Adrián escuchó de ese vendedor.

 

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Casa de la familia de Adrián.  16:45 horas.

 

-Ya llegué.-  Adrián entra a su casa con un paso lento, este cruza la sala y llega hasta el comedor en donde ve a su madre, Iliana, sentada en la cabecera viendo el televisor que se encontraba en un mueble al lado del comedor. La mujer le regresa el saludo y le pregunta si ya había comido, el chico asiente y decide subir a su cuarto.  Al parecer su hermana, María, de 12 años de edad, aún no había regresado de sus actividades extra curriculares.  Adrián sube las escaleras y camina por un pequeño pasillo, la tercera puerta era la de su cuarto. Este entra a la habitación y la cierra tras cruzar la puerta.  El cuarto no era muy grande, pero tenía bastante espacio ya que solo había un escritorio que cubría todo un lado de la habitación y del otro lado estaba su cama; detrás del escritorio había una ventana que daba hacia la calle, esto le permitía tener un excelente mirador para saber quién salía o entraba a la casa.  En el escritorio había una televisión y algunos libros del colegio, así como algunos DVD y figuras de acción que cuidaba desde niño.  Justo enfrente del escritorio había una silla tipo oficina de color negro y justo en la mesa estaba la laptop del estudiante.  Adrián coloca su mochila a un lado de la silla y saca la libreta que había comprado unos minutos y comienza a revisarla con más detalle.

 

-¿Habré caído en la trampa de ese anciano?- Se preguntaba mientras veía las primeras hojas de la libreta. Estas tenían el color negro total junto con las reglas originales de cómo utilizar la libreta.  –Por más antiguo que fuese esta libreta, no puede  haber estado 5 años en ese local.-  En eso se da cuenta que el silencio de su habitación era algo molesto y decide prender el televisor y sintonizar las noticias.

 

-[¿Entonces es probable que la guerra contra el crimen organizado de Felipe Calderón tenga éxito para el 2012?]-  En el canal que Adrián había sintonizado estaban transmitiendo una mesa de debate sobre la nueva guerra que el presidente había declarado unos meses después de tomar posición. – [Existe una gran posibilidad que  con esta guerra  el PAN vaya a tener una mayor popularidad para las siguientes elecciones presidenciales que la que tuvo en las elecciones pasadas, pero todo dependerá si la nueva administración logra una victoria corta y sin tantos daños colaterales]-   decía uno de los analistas mientras los otros parecían mostrar reacciones diferentes.  – [Pero también hay que verlo  de forma realista, esta nueva guerra sólo es una estrategia política para legitimarse en el poder, no olvidemos que aún existe mucho descontento por parte de los seguidores de López Obrador]-   un segundo analista comentaba sobre la postura de la oposición al gobierno de  Calderón.  – [Habrá que ver si por querer legitimarse afecta el modo de vida de los mexicanos]-

 

Adrián seguía viendo las reglas de la libreta para ver si encontraba un error, pero todo parecía en orden.  - [¿Y cómo afectaría la respuesta del crimen organizado, en especial, a la capital del país?]- preguntaba la moderadora del debate. Los demás analistas contestaban uno por uno sobre la respuesta del gobierno de la Ciudad de México, un tema que le hubiese interesado a Adrián, pero él seguía hojeando la libreta.

 

-Un momento.- Adrián se detiene al ver las últimas hojas de la libreta en donde había una página pintada totalmente de negro.  En ella había una regla muy diferente a las que debería ver en una réplica de la Death Note común y corriente. – [Perdón, pero debemos interrumpir el debate sobre seguridad.]- la moderadora interrumpe el debate. – [Nos informan de un robo a un banco muy cerca del estudio; nos enlazamos en este mismo momento]- Y dicho eso la imagen del estudio cambia por la imagen del reportero en la alturas quién sobrevolaba el lugar de los hechos. – [Así es televidentes, hace no más de 15 minutos esta sucursal de Banamex  fue cede de un intento de asalto que termino en una verdadera tragedia]- la cámara mostraba la imagen del banco que había sido intentado robar, un humo negro se alzaba por la ventana negra mientras se veía a algunos paramédicos entrar al edificio.   Pero Adrián aún no prestaba atención a la televisión.

 

-The name and the life time can be known only if you focus your thoughts in someone’s face - leía en su mente esta regla que no le parecía tener mucho sentido. -¿Con tan solo ver su rostro  y enfocar mi atención en él podre saber el nombre de la persona? ¿Algo cómo obtener los ojos de Shinigami sin algún precio?- Eso era lo que más le llamaba la atención a Adrián. ¿Si no era necesario un intercambio voluntario qué sentido tendría establecer los límites de un poder tan grande como matar?, se preguntaba Adrián. Pero al final de todo no tenía importancia ya que solo era una réplica. –Bah, me estafaron con la exactitud de la libreta con esa regla.-  Adrián ahora sí le pone atención al noticiero que seguía explicando el robo en el banco en la Ciudad de México.  – [Por lo que sabemos por parte de los testigos es que logramos saber el rostro de uno de los asaltantes gracias a una fotografía tomada por celular]- Y dicho eso la imagen cambia y ponen la fotografía de uno de los asaltantes, a pesar de estar algo pixeleada las caras podían verse con claridad.  Tenía cabello largo amarrado con una cola de caballo, de tez morena y con un bigote muy desliñado; Adrián, quizá por curiosidad, mira nuevamente la regla que estaba escrita y luego vuelve a mirar la televisión.

 

-¿Qué probabilidad habrá de que eso pasará?-  Pensaba en la pequeña probabilidad de que en realidad esa libreta fuera algo más una réplica.  Era quizá un pensamiento tonto viniendo de la idea de tener una auténtica Death Note sería una fantasía. –Meh, no pierdo nada si lo intento. Total, solo es una baratija que me costó $100.- pensaba algo furioso por haber gastado tanto dinero en la libreta.  Adrián vuelve a dirigir su atención a la televisión para ver si volvían a poner la fotografía.  – [Nos informan que  las autoridades han descubierto el paradero de estos delincuentes. Nos enlazaremos con nuestro segundo reportero en el aire]-   Y dicho el reportero eso, la imagen cambia y deja ver ahora a un Ford Taurus versión sedán de la segunda generación, quizá un modelo 1995, manejando a altas velocidades por el Periférico. – [Gracias por el enlace, para quienes apenas nos sintonizan les informamos sobre un intento de robo en el banco, pues resulta que hace menos de 5 minutos la policía detectó este automóvil Taurus con la placa 456-YJK con 2 individuos con aires de sospechas.  Al momento que la policía detectó a este carro los asaltantes escaparon y se inició la persecución que están viendo en este momento]-  El carro de color azul claro se movía entre los carros a gran velocidad mientras que algunas patrullas se quedaban rezagadas al borde de la pantalla. – [Les pedimos a los televidentes si conocen algún paradero sobre este asaltante o alguna persona cercana  por favor avisen a las autoridades para su captura en caso de que escapen]- Y dicho eso vuelven a poner la fotografía del asaltante.

 

-Estoy demasiado paranoico como para hacer esto.-  Adrián pone su mente en total atención en la cara de los asaltantes, tras unos segundos de ver la fotografía al parecer nada ocurría. –Lo sabía, estaba siendo…- En eso se aterra al ver que su visión se torna completamente azul y veía como arriba de la cabeza del fotografiado se podía apreciar su  nombre flotando. -¡Mierda!- grita el joven tras lo que veía.  En eso su madre le llama con un grito para preguntar qué había ocurrido, el movimiento brusco de Adrián había hecho que el ruido rebotara y se escuchara en la planta baja.   Adrián contesta que se había tropezado nada más, pero este no le quitaba los ojos a la pantalla.  -¿Estaré alucinando?- pensaba mientras sacaba de uno de los cajones del escritorio algo con que poder verse el rostro, en eso encuentra un pequeño espejo que le pertenecía a Alejandra y se mira detalladamente.  Las escleróticas (lo blanco) de los ojos estaban totalmente pintados de azul tan fuerte que se otra persona lo notaría a simple vista, era como si de sus ojos una luz azul fosforescente saliera como rayo.  -¿Qué demonios es esto?-

 

Adrián vuelve a ver la pantalla del televisor, los reporteros habían puesto en un recuadro inferior de la transmisión la fotografía de los criminales mientras seguían transmitiendo la persecución. Adrián aún no podía creer lo que le había pasado a sus ojos, pero aún así decide probar la libreta para ver si lo que tenía era paranoia o real.  El nombre  que Adrián veía encima de la fotografía era Mario Gamboa Martínez;  Adrián anota el nombre del primer  en su libreta para ver que sucedía y decide volver a ver la persecución para saber si pasaba algo.   Tras casi 40 segundos después, Adrián ve que la persecución seguía por lo que la libreta no había nada referente a la muerte de alguno de los asaltantes a los  40 segundos como estaba descrito en la reglas.

 

-Sólo era mi paranoia.-  Este vuelve a ver su rostro en el espejo de su prima y ve que sus ojos tenían en color original. Adrián da un suspiro y toma el control del televisor para apagarlo cuando de repente…

 

-[Esperen un minuto, el carro se está moviendo de una forma muy extraña]- El reportero mencionaba mientras en la trasmisión se veía como el carro no parecía llevar un rumbo fijo. Este choca con otros carros mientras el freno se podía escuchar muy claro en la televisión de Adrián,  tras 2 segundos de estar zigzagueando el carro choca con la pared de contención del Periférico con mucha fuerza y luego gira sobre su eje quedando en sentido contrario, las patrullas llegan y se detienen a un lado del vehículo que estaba parcialmente destruido de la parte delantera.   – [José, José, ¿puedes decirnos que acaba de pasar?]-  Los locutores, desde el estudio de televisión, querían saber qué fue lo que pasó, en la imagen se podía ver que un policía se acercaba  con cuidado al Taurus para arrestar a los individuos. Tras unos minutos de seguir viendo esa imagen el reportero al fin da la noticia oficial de los hechos.  – [Señores televidentes, no van a  creer esto pero al parecer que el conductor sufrió de un paro cardiaco mientras manejaba. Esto generó que el auto se manejara erráticamente hasta chocar.]-  Adrián se sorprende de la noticia y mira la libreta con mucho horror.  – [En el choque el acompañante perdió la vida de forma instantánea, es algo tremendamente terrible lo que estamos viendo…]-  Adrián apaga el televisor con sus manos temblando, no podía creer lo que acababa de pasar.

 

-No.-  este toma la libreta y la guarda de nuevo en su mochila. –No hay certeza total de que el conductor haya muerto por la libreta.- Se decía a si mismo mientras se sentaba en su cama para calmarse un poco. –Además, no había certeza que el tal  Mario fuera el que estaba conduciendo.- Adrián vuelve a levantarse y sale de la habitación junto con su mochila y se dirige al baño para lavarse la cara; se veía demasiado alterado por lo que acababa de ocurrir y tenía que recuperar la templanza.  –No.-  el joven vuelve a recuperar el carácter y da un fuerte respiro. –Debe ser una coincidencia, a esa velocidad cualquiera puede perder el control y chocar.-   Quería creer eso, pero aún dentro de él había un deseo de volver a poner a prueba la libreta.  –Necesito un escenario en donde no puedan ocurrir accidentes.-   Y dicho eso vuelve a entrar a su cuarto para cambiarse de ropa para salir a los pocos minutos. Este toma las llaves de su carro, un Jetta color blanco, que estaban en el escritorio y sale de la habitación para ir hacia el piso inferior. Este baja las escaleras rápidamente y ve a su madre que estaba viendo las noticias sobre el accidente.

 

-Ya viste hijo.-  Iliana le mostraba las imágenes del accidente.  –Acaban de interrumpir mi programa favorito para transmitir lo que acaba de ocurrir en el DF.-  la mujer se mostraba algo preocupada. – ¿Y allá quieres ir a estudiar la universidad?-  Adrián intenta ignorarla y se dirige hacia la puerta del garaje.  –Voy a salir un rato madre.- decía mientras intentaba abrir la puerta, sus manos aún temblaban por lo que había ocurrido.

 

-¿A dónde vas?-  decía Iliana mientras veía a Adrián.  -¿Por qué te ves tan nervioso?-

 

-No lo estoy.- contesta a la defensiva. –Quedé de verme con Iván y Alejandra en el centro comercial a las 5:30.-  La madre asiente a pesar del extraño comportamiento de Adrián, este sale al garaje y se sube a su carro (más bien el carro que su padre le dejaba utilizar). ¿Coincidencia? ¿Realidad?, Adrián estaba demasiado presionado por esas preguntas mientras arrancaba el auto y salía de su casa.  –No, solo es mi imaginación.-

 

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Centro Comercial Las Américas-  17:35.

 

El Jetta blanco se estaciona en un espacio muy cerca de la entrada del Centro Comercial,  Adrián se queda unos segundos dentro del vehículo meditando sobre la libreta antes de bajarse.  –Por favor, ¿me estoy preocupando por una simple libreta?-  Adrián mira su mochila que estaba en el sillón del copiloto, esta estaba medio abierta  y se podía ver una de las esquinas de la libreta.  –Alejandra tiene razón, a veces mi  desconfianza  me lleva a pensar más cosas de las que debo.-   Adrián cierra la mochila y la toma para salir del carro y se dirige a la puerta principal del centro comercial.  Tras unos segundos este entra y se acerca a un café que se encontraba a unos cuantos locales de la entrada, era un Starbucks que no llevaba muchos días de haberse inaugurado.  Normalmente en fin de semana el lugar estaba atascado de personas, pero por ser un día entre semana el lugar tenía algunos asientos disponibles a pesar de que el centro comercial si tenía movimiento ya que se acercaban las fechas del 14 de febrero.   Adrián deja su mochila en una de las mesas libres y luego se dirige hacia el mostrador para pedir algo de tomar.

 

-[Seguimos transmitiendo en vivo desde el lugar de los hechos, si nos sintonizan apenas les informamos que hace no más de hora y medio hubo un intento de asalto que terminó con una persecución por Periférico]-  Al lado del mostrador había una televisión que estaba transmitiendo las noticias sobre el intento de asalto y el accidente que había pasado en la capital.  Adrián toma el café que había comprado y regresa a la mesa sin darle ya mucho importancia a la noticia a pesar de que los demás clientes estaban atentos a ella. –Si deseo volver a probar la libreta necesito un conejillo de indias.-  Pensaba mientras veía a su alrededor, todos los presentes en el café no parecían peligrosos por lo que el joven sabía que no podía utilizar la libreta con ellos. -¿En verdad estoy dispuesto a usar de nuevo la libreta sólo para comprobar si es auténtica?-

 

En eso entran dos personas muy extrañas al café, eran dos jóvenes que iban vestidos con pantalones algo caídos de la cadera y una camisa que dejaba ver los brazos delgados de estas personas.  Uno traía una gorra mientras los otros iban descubiertos de la cabeza; un estilo muy reggaetonero raro de ver en esta zona de la ciudad ya que el centro comercial estaba cerca de los fraccionamientos más exclusivos de la zona.   –En que puedo servirles-  sonríe la cajera en el mostrador, uno de los tipos pone una mochila sobre el mostrador mientras saca de su pantalón una pistola Colt SSP.- ¡Quiero que pongas todo el dinero en la maldito mochila, perra!- La cajera no puede evitar dar un grito de miedo que hace voltear a todos los presentes. -¡CIERRA LA MALDITA BOCA!- le dice el individuo mientras seguía amenazándola con la pistola.

 

-¡MUY BIEN, BOLA DE PENDEJOS!- el acompañante se sube a una de las mesas y sacaba de su ropa una Uzi israelí modelo mini y amenaza a todos los presentes de disparar. -¡QUIERO PONGAN EN ESTA MOCHILA TODAS SUS PUTAS BILLETERAS!- gritaba mientras todos, menos Adrián, gemían de pánico.

 

-CIERRA LA JODIDA PUERTA PARA QUE NINGUNO ESCAPE.-  le grita el compañero que estaba en el mostrador a su compañero, el segundo obedece y corre hacia la puerta para trabarla.  Adrián ve la cara del individuo y piensa si era posible en serio ver los nombres y tiempo de vida de los dos como lo establecía esa regla extra en la Death Note.  –Es una excelente oportunidad para definir si la libreta es falsa o no.-   Y dicho esto los ojos de Adrián se tornan azules para ver los nombres, de su mochila saca discretamente la Death Note y un lapicero; éste la abre en una página al azar y comienza a escribir rápidamente los nombres.  –Escribiré una descripción que parezca improbable que suceda de sus muertes.- Adrián termina de escribir y se queda viendo cómo uno de los secuestradores caminaba entre los presentes para reclamar las billeteras.

 

-¡QUIERO QUE CUANDO VAYAN A SUS JODIDAS CASAS AVISEN…! –el que estaba en el mostrador se sube a una de las mesas y le apunta a uno de los presentes para intimidar más a los demás. ¡… QUE ESTA CIUDAD ESTARÁ AHORA BAJO EL CONTROL DE LOS ZETAS Y NO DE LOS RELLO!- Desde hace pocas semanas había habido rumores de que algunos cárteles de la droga ya estaban luchando por el control de las plazas que los Rello mantenía.  El crimen organizado era algo imperdonable, pero al menos los Rello no utilizaban a la sociedad civil como rehén ni asesinaban como las mafias acostumbraban, al contrario eran de ese tipo de mafias que resolvían todo con civilidad; pero los que buscaban el nuevo control eran una gran amenaza a la tranquilidad, y uno de esos cárteles eran Los Zetas.

 

-¡TÚ DINERO!- uno de los sicarios se coloca frente a Adrián este sin mostrarse asustado saca su billetera y lo lanza a la mesa.  –Tómala y lárgate de mí vista.-

 

-Vaya.- el sicario le coloca la Uzi en su frente. –Aquí tenemos un pendejo que juega a ser valiente.- Este ve en la mesa la libreta negra y algunos útiles escolares. – ¿Qué tenemos aquí?- El sicario  toma todo y lo tira al suelo junto con la mesa con el fin de intimidar al joven, pero Adrián no se veía muy asustado a como los demás amenazados. - ¡RECOGE LAS COSAS, IMBÉCIL!- el tipo pone el cañón del arma en la cara de Adrián para que este asintiera, pero Adrián no respondía como esperaba.  -¡RECÓGELAS O TE VUELO LOS SESOS EN ESTE MISMO MOMENTO!-

 

-¡FIDEL, DEJA DE ESTAR PERDIENDO EL TIEMPO Y TERMINEMOS CON ESTO!- decía el compañero del sicario.

 

-¡CÁLLATE!- este quita la Uzi de la cara de Adrián y se voltea a ver a su compañero. -¡QUIERO QUE ESTE IMBÉCIL SEPA QUIÉN ES EL PUTO AMO!- Mientras este se expresaba levanta su brazo armado y en un movimiento brusco, sin querer, la Uzi se dispara por accidente dándole la ráfaga al sicario en el mostrador. Por la inercia del golpe el segundo dispara su arma y le da un tiro justo en el ojo derecho al sicario que había amenazado a Adrián. Toda la sangre y  sesos cae sobre Adrián  mientras veía caer el cadáver de quién lo había amenazado. Una de las mujeres dentro del lugar grita y se levanta de su lugar para salir corriendo; acto seguido todos los presentes, menos Adrián, salen corriendo. Adrián estaba estupefacto por lo que había ocurrido. En eso escucha la tos del sicario que había recibido los disparos de la Uzi, aún estaba vivo pero muy herido; por ese tipo de heridas era claro que moriría dentro de poco tiempo ya que la hemorragia era indetenible, todo el piso se llenaba de sangre.

 

Sin dudarlo un segundo más este recoge sus cosas y sale del lugar corriendo hasta llegar a su carro, tras unos segundos de intentar abrir la puerta por lo nervios, este entra y se mira en el espejo. La sangre del sicario cubría toda su cara, de la gaveta Adrián saca unos pañuelos y comienza a limpiarse hasta tener la cara totalmente limpia.  –No puede ser.-  Adrián saca la libreta de la mochil ay la abre en la página donde había anotado  el nombre del sicario y su descripción de muerte. –Fidel Suarez, muerte por una bala perdida. Su víctima se le enfrentará verbalmente al grado de desesperarlo. Dado que este no reaccionará se volteará ver a su cómplice y en un rango de 3 segundos le disparará por accidente todo el cartucho de su arma. A los 2 segundos recibirá una bala perdida de su compañero en el ojo derecho y morirá en el instante. –

 

Una persona normal se sentiría aterrada ante lo que había ocurrido y dejaría la libreta en ese mismo momento, pero Adrián recupera su calma y comienza a soltar una ligera risa hasta pronto convertirse en una risa que expresaba la satisfacción del joven por el poder. –¡La diosa de la justicia al fin me dio su aprobación!-  Mas nombre comenzaban a aparecer en la libreta, Adrián ya estaba en su habitación escribiendo uno mientras mostraba una sonrisa muy perturbadora pero que expresaba un sueño realizado para él. -¡¿Quién más podría cargar esta gran tarea más que yo?!- Cambiaba rápidamente de hoja y seguía escribiendo nombres y descripciones de muertes con tanta alegría que parecía no importarle los resultados de sus actos. Muy dentro de él, en el subconsciente parecía nacer una pequeña semilla roja que se extendería por toda la conciencia del joven, era la semilla del deseo de la justicia y del poder. – ¡Sólo yo puedo traer la justicia!-  La Death Note ha dejado de ser una fantasía y había aparecido en esta pequeña ciudad, ahora un joven estudiante se ha proclamado el único juez de la diosa de la justicia.  ¿Cuál será el destino que le espera a Adrián y compañía?

 

Continuara…

 

 

End Notes:

El Cuaderno

Por  Zamiel  (previamente Ferdinand)

 

I.-  Más que una fantasía

 

-Justicia.-    Xalapa, inicios  de febrero del  2007. Una  pequeña  ciudad alejada de la capital de la República Mexicana; una ciudad de apenas  45 mil habitantes y la principal actividad económica es la educación ya que en la ciudad existen varios colegios y 2 universidades importantes a nivel estatal.  No es una ciudad tan insegura a como lo es la capital del país, pero las fuerzas de las mafias y el crimen organizado comenzaban a tener cierta influencia en el tráfico de drogas y delitos de alta intensidad  mientras que la corrupción comenzaba ya a hacerse presente entre el gobierno local y estatal.

 

-La virtud más importante para muchos pensadores.-   Aunque era un fenómeno nuevo para la sociedad, ya no era tan raro ver en los periódicos locales artículos sobre robo, extorsión, asesinatos, etc. Todas esas notas que antes pertenecían a la Sección Roja ahora solían cubrir las primeras planas.   –La justicia, la última frontera  de la sociedad humana.-  En una escuela  en el centro histórico de la ciudad, en  los salones de bachillerato específicamente, un joven de cabello corto, tez entre morena y clara, se encontraba  rodeado de algunos periódicos de la ciudad; él y todos los compañeros de la clase estaban en plena clase de filosofía. Aunque a muchos parecía no importarles la clase y la mayoría se distraían con cualquier cosa, a él le tenía fascinado el tema. –Las leyes son sólo un instrumento, el verdadero peso de la ley se encuentra en la virtud de cada individuo.- escribía en su libreta.

 

Una goma lo golpea en la cara, seguido de una lluvia del mismo material. Desde la esquina posterior a su lugar, el grupo de todos los varones estaban riendo tras la burla que habían efectuado  pero a éste no les da importancia y sigue con su actividad.- El problema de la sociedad es la decadencia del hombre.-

 

Sin que él se diera cuenta  alguien toma su mochila, era  otro joven perteneciente al grupo que había atacado al primero.  –Pero miren que es lo que tenemos aquí.-  Con mucha fuerza el chico sujeta a su víctima con su brazo mientras que con el otro saca un DVD de la mochila de su víctima – Dime Adrián, ¿qué diablos traes aquí?-  preguntaba el agresor mientras que Adrián intentaba  soltarse de su agresor pero no lo podía lograr, este lo había agarrado en un ángulo fuera del alcance de Adrián. –De seguro una de esas películas pornográficas. Conociéndote serías capaz.-

 

-Suéltame Rafael…maldito desgraciado.-

 

-No hasta que aceptes que traes pornografía.-

 

-Cómo…si fuera… a aceptarlo.-

 

El profesor se da cuenta del incidente e interrumpe su clase. Rafael suelta a Adrián ante la mirada del profesor. Este pide una explicación de lo que estaba ocurriendo, Adrián decide no contestar por lo que Rafael toma la palabra. –Aquí el compañero no respeta las reglas y trae material indebido al instituto.-  Al escuchar esto el profesor no le pide una respuesta a Adrián, en vez de eso decide reportar el caso a la dirección escolar. Adrián no se muestra enfadado por eso, bien sabía que reclamar no serviría de nada.  Rafael era hijo de uno de los miembros de la  Mesa Directiva como muchos otros miembros del salón de clase y, por ende,  podrían librar los castigos y adjudicárselos a otra persona, en este caso a Adrián quién no tenía ese tipo de contactos. En ese momento suena la campana que marcaba el fin de la clase, todos se levantan de su lugar y salen al área verde por unos segundos en lo que se daba el cambio de clase.

 

-Me alegro que aceptes tu posición.- Decía Rafael mientras azotaba a Adrián con la pared mientras los demás compañeros lo veían con gracia.  Adrián nuevamente no reacciona ante la violencia.- Tu lugar como la mierda que nosotros cagamos.-

 

-¿Aceptar?- Adrián toma los brazos de su agresor y los aprieta con todas su fuerzas. –Yo nunca aceptaré ese lugar.- Este levanta su mirada hacia su agresor.  Pero Rafael no parece molestarle y lo golpea en la cara. –Bah, no vale la pena seguir con esto.- Y dicho esto lo lanza hacia el piso. Adrián se levanta tras unos segundos mientras ve como todos se iban al área verde más grande al final del pasillo.  –Claro, hacen todo lo que desean porque sus mamis y papis son parte de la Mesa Directiva o apoyan a la escuela con recursos. Sin ellos serían unos malditos vagabundos.-

 

Rafael y los demás se voltean y vuelven a acercarse a Adrián mientras este se acomodaba su saco escolar tras la agresión. – No me defiendo porque sé que si lo hago todo el maldito sistema se pondría a su favor y no podría graduarme con el puntaje que necesito para largarme de esta maldita ciudad.- Rafael lo vuelve a tomar de su ropa para volver a golpearlo, esta vez con más fuerza, aun así él sigue sin responder.-  Pero…cuando me largue de aquí podré vengarme de todos ustedes.-

 

-¿Planeas ya tu venganza?- Rafael se ríe del comentario de Adrián. ¿Acaso ya tienes una lista?-  Adrián no contesta y se limita a dar una sonrisa sarcástica. Este vuelve a recibir un último golpe que lo deja sin aire por unos segundos, mientras se recargaba en la pared miraba hacia sus agresores quienes iban de nuevo hacia el jardín principal.

 

-La justicia no se logrará mientras existan individuos tan corruptos como ellos.-

 

 Adrián  Fernando Salazar Velasco, o sólo Adrián ya que odiaba su segundo nombre,  un alumno promedio que no parecía destacar en nada en el instituto. A pesar de que tenía ciertos conocimientos en materias de humanidades y entendía fácilmente el comportamiento humano, no lo destacaba entre los compañeros de la generación que estaba a meses de graduarse.  Aunque no era muy conocido para muchos, el joven había logrado sacar el 1° lugar en el concurso estatal de filosofía e historia; un partidario a la idea de que la justicia era la última frontera que la humanidad necesitaba cruzar.  Por otro lado, el joven no tenía una muy buena reputación en el instituto ya que cuando era estudiante de primaria intentó salvar a un compañero que sufría de constantes abusos y burlas por parte de la comunidad estudiantil, Rafael. Por intentar eso, los estudiantes que tenían fuertes contactos en la ciudad comenzaron a humillarlo a diario y obligaron a todo aquél que asistiera al colegio a lastimarlo y golpearlo hasta que él decidiera  por voluntad propia aceptar ese lugar de inferioridad, cosa que Adrián jamás hizo. Con el paso del tiempo los constantes actos de humillación se volvieron una ley no escrita entre los estudiantes obligándolos a hacerlo o ser bajados al nivel de Adrián, muchos por miedo aceptaron y , hasta el mismo Rafael, se volvieron parte del sistema; la directora y Madre Superior del instituto (era un colegio religioso), con el fin de defender a los hijos de la Mesa Directiva, decidió no atender el caso y, incluso, ser partícipe de las humillaciones castigando a Adrián cada vez que se defendiera .  Su familia nunca reaccionó a las agresiones ya que la Dirección Escolar mintió diciendo que Adrián inventaba todo y él, para evitarle que su hermana recibiera el mismo trato en un futuro cercano, decidió guardar silencio tras el paso de los años.  Ahora, a tan solo 6 meses de graduarse, Adrián tiene en mente irse a estudiar fuera de la ciudad, por lo que, desde ya un semestre atrás, decidió no defenderse ni opinar de las agresiones hasta después de graduarse.

 

-¿Entonces eso fue lo q

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