Destino que nos une by Gabssy

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 Destino que nos une by Gabssy
Summary:

El mundial de Brasil pronto iniciara... Y la sub-23 de Japón empezara a entrenar meses antes y con ellos la nueva integración del presidente del club... quien con sus dos hijas harán interesantes sus entrenamientos... 

Incluso la llegada de unos jugadores extranjeros que vienen a verlas a ellas... 

¿Que tendrá que ver Roberto Hongo con una de ellas? TsubasaXSanae..



Categories: CAPTAIN TSUBASA Characters: Sanae, Tsubasa

Generos: Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 10 Completed: No Word count: 33895 Read: 2890 Published: 25/09/2012 Updated: 09/10/2013
Summary:

El mundial de Brasil pronto iniciara... Y la sub-23 de Japón empezara a entrenar meses antes y con ellos la nueva integración del presidente del club... quien con sus dos hijas harán interesantes sus entrenamientos... 

Incluso la llegada de unos jugadores extranjeros que vienen a verlas a ellas... 

¿Que tendrá que ver Roberto Hongo con una de ellas? TsubasaXSanae..



Categories: CAPTAIN TSUBASA Characters: Sanae, Tsubasa

Generos: Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 10 Completed: No Word count: 33895 Read: 2890 Published: 25/09/2012 Updated: 09/10/2013
Story Notes:

Primero que nada quiero decir que este Fics empezara con la sub-23 de Japón, pero habrá nuevos personajes y un cambio radical. jiji... no tanto. Solamente que los chicos del Nankatsu no conocerán a Sanae ni sabrán quien es hasta ahora, claro. Pero todo el trama de la manga de Capitan Tsubasa seguirá igual, claro con la diferencia que Tsubasa se enamorara después de Sanae, ningún chico sabrá de ella, ya lo deje claro cierto... que tonta. Bueno en fin, todo sigue igual, Kumi detrás del capitán y este ni en cuenta por ella, Genzo en Alemania, Kojiro en Italia, etc, etc.

Espero que les agrade mi historia, ya que sera la primera que escribo de esta manga y además porque la tenía rondando en mi cabeza y me dije; ¿porque no escribirla?...

Story Notes:

Primero que nada quiero decir que este Fics empezara con la sub-23 de Japón, pero habrá nuevos personajes y un cambio radical. jiji... no tanto. Solamente que los chicos del Nankatsu no conocerán a Sanae ni sabrán quien es hasta ahora, claro. Pero todo el trama de la manga de Capitan Tsubasa seguirá igual, claro con la diferencia que Tsubasa se enamorara después de Sanae, ningún chico sabrá de ella, ya lo deje claro cierto... que tonta. Bueno en fin, todo sigue igual, Kumi detrás del capitán y este ni en cuenta por ella, Genzo en Alemania, Kojiro en Italia, etc, etc.

Espero que les agrade mi historia, ya que sera la primera que escribo de esta manga y además porque la tenía rondando en mi cabeza y me dije; ¿porque no escribirla?...

La llegada by Gabssy
Author's Notes:

Primero que nada quiero decir que este Fics empezara con la sub-23 de Japón, pero habrá nuevos personajes y un cambio radical. jiji... no tanto. Solamente que los chicos del Nankatsu no conocerán a Sanae ni sabrán quien es hasta ahora, claro. Pero todo el trama de la manga de Capitan Tsubasa seguirá igual, claro con la diferencia que Tsubasa se enamorara después de Sanae, ningún chico sabrá de ella, ya lo deje claro cierto... que tonta. Bueno en fin, todo sigue igual, Kumi detrás del capitán y este ni en cuenta por ella, Genzo en Alemania, Kojiro en Italia, etc, etc.

Espero que les agrade mi historia, ya que sera la primera que escribo de esta manga y además porque la tenía rondando en mi cabeza y me dije; ¿porque no escribirla?...

Bueno espero sus comentarios, buenos, malos, soy pésima, me quieren linchar, matar... todo es recibido.

Queda decir que los personajes son de Yoichi Takahashi

 

 

Author's Notes:

Primero que nada quiero decir que este Fics empezara con la sub-23 de Japón, pero habrá nuevos personajes y un cambio radical. jiji... no tanto. Solamente que los chicos del Nankatsu no conocerán a Sanae ni sabrán quien es hasta ahora, claro. Pero todo el trama de la manga de Capitan Tsubasa seguirá igual, claro con la diferencia que Tsubasa se enamorara después de Sanae, ningún chico sabrá de ella, ya lo deje claro cierto... que tonta. Bueno en fin, todo sigue igual, Kumi detrás del capitán y este ni en cuenta por ella, Genzo en Alemania, Kojiro en Italia, etc, etc.

Espero que les agrade mi historia, ya que sera la primera que escribo de esta manga y además porque la tenía rondando en mi cabeza y me dije; ¿porque no escribirla?...

Bueno espero sus comentarios, buenos, malos, soy pésima, me quieren linchar, matar... todo es recibido.

Queda decir que los personajes son de Yoichi Takahashi

 

 

Julio de 2000... Shizuoka, Japón.

El balón no dejaba de rebotar en su pie, era una simple técnica pero le encantaba hacerla, era una distracción mientras esperaba y también una forma de entender ese ruido de chicos gritando del otro lado en el campo donde recordaba practicaban los del equipo de béisbol y sin duda alguna el de Fútbol. nunca los había escuchado tan animados, la curiosidad le carcomía quería ver lo que sucedía del otro lado, sin embargo eso no era de ella, debía esperar ahí como le ordenaron. Y la única compañía que le dejaron fue un balón, mas con eso bastaba.

.

Había sido su mejor día, para empezar en Shizuoka había conocido nuevos amigos y también, al parecer, contrincantes. Era feliz por todo y por jugar su mas grande pasión, el Fútbol.

-Adiós chicos, nos vemos mañana- se despidió de sus nuevos amigos. La sonrisa no se le borraría, su mejor amigo, el balón, lo giraba entre sus manos hasta llegarlo a poner en el suelo y correr junto a ella hacía su casa. Mas cerca del campo se topo con la escena de lo que era un niño con su balón haciendo técnicas y contándolas, feliz como se encontraba, se acerco aún con su sonrisa para observarlo y quizás hacer algo.

-..165 ... 166 ...167 ...168 ...169 ... 170 ... me estoy cansando- no era de las personas que practicaban mucho tiempo, además solo era para distraerse y quería saber cuanto aguantaba, doblar la rodilla a cada segundo no era tan lindo como pensó, pero no la llegaban a traer- me perdí.- dejo que el balón se quedara en el suelo.

-Fueron 179- la voz de un desconocido por detrás la sobresalto, haciéndola gritar y saltar y ver quien estaba ahí. La gorra blanca con lineas rosadas que llevaba puesta cayó con el salto brusco... asombrando al niño- Eres una niña...

Solo asintió, con un poco de rubor en sus mejillas, el chico la había visto con el balón y ella nunca se dejaba ver con él, pues no quería ser molestada. El problema era ¿quien era él? y ¿Porque la miraba con una sonrisa? se fijo en el balón que el también llevaba en sus brazos. Quizás era uno de los chicos que participo en el campo de al lado o no.

-¿Te gusta el fútbol?- la pregunta le pareció rara mas aun así contesto.

-Si- tímidamente, solo tenía 12 años pero el niño le parecía lindo. Y de nuevo sus mejillas se ruborizaron.

-¿Te pasa algo? Tienes el rostro algo rojo- negó rápido.

-¿Quieres hacer tiros?- cambio la conversación para desviarse del tema de su roja cara.

-Claro-

No había visto nunca a una niña jugar como la de ahora, dominaba bien el balón y tiraba fuerte, además de tomarlo como diversión y no un trabajo como la mayoría de personas lo hacían. Era pasión por el balón al igual que él. Fue diversión entre ellos, tirar, hacer pequeñas fintas para obtener el balón, ella le caía bien, y se avergonzaba por haber creído que ella era un "él", tal vez se confundió, porque la vio de espaldas, con unos jeans y blusa blanca y una gorra del mismo color, lo que no había visto bien eran los tenis rosas con negro, ese había sido el detalle que paso por alto. Además su cabello negro era corto y la gorra lo atrapaba todo.

Ella no le dijo nada simplemente sonrió ante la confusión, los dos podrían ser mejores amigos, pues tenía el amor por el deporte y por mas que hubiera querido no habría sido así. Dos bocinazos llamaron la atención de los dos. Un automóvil negro estaba esperando por uno de ellos. Un hombre, el chófer, le hizo señas, la hora había llegado.

-Me tengo que ir- anunció con un deje de tristeza, nunca se había divertido tanto con nadie.

-Nos veremos mañana- era una afirmación la cual él quería fuera realidad, para que conociera a sus nuevos amigos.

-No- negó triste

-¿Porque?-

-El auto ha venido para llevarme al aeropuerto, dentro de unas pocas horas me voy país y no creo volver por un largo tiempo.- y eso no evito darle una cálida sonrisa como despedida- tal vez algún día nos volvamos a ver, si no te olvidas de mi claro.

-No lo haré. Nos volveremos a ver, algún día- con su mano la despidió, viéndola subir al auto y perderse de su vista- ... eso espero.

Tomo su balón y corrió a casa, donde su madre lo esperaba para cenar. Algún día nos volveremos a ver fueron sus últimos pensamientos al llegar a su casa

En la Actualidad

El mundial sub-23 empezaría en 7 meses, el anfitrión sería Brasil (por el mundial de Brasil en 2014 jiji)... sin embargo la Federación de Fútbol de Japón ya había mandado a llamar a sus jugadores prodigio, aprovechando que el campeonato Europeo acababa de terminar, dejando como campeón al F.C. Barcelona de nuevo, gracias al japones Ozora Tsubasa, claro que para algunos equipos aún faltaban La Liga BBVA, La Copa del Rey, la Champion League( los incluiremos para dar mas emoción, además me encanta ver jugar al Barça 100% fan ya me salí del punto), mas la importante era la Liga Europea.

Y a pesar de ya haber recibido las respuesta de cada jugador había algo mas, mucho mas importante, La Federación de Fútbol Japonesa estaba en votación para elegir al nuevo presidente de la directiva de la sub-23. La votación y contratación fue fácil, la directiva ya tenía al candidato perfecto para ello, el hombre era muy conocedor del deporte y conocía a muchos jugadores de, no solo Europa sino, el mundo entero. Además no solo sería presidente, sino también ayudaría al Director Tenico de la Selección sub-23 de Japón.

El hombre era Yoshimoto Nakazawa, quien por el momento, junto su familia, estaban en Alemania y en un mes llegaría a japón, junto su esposa y sus dos hijas.

1 mes después...

El aeropuerto internacional estaba atestado de personas esperando a familiares y también reporteros, esperando la llegada de los jugadores que ese día arribaban a Japón... el bullicio era alto y difícilmente se podía escuchar en que momento arribaba el avión que con tanta ansias esperaban algunos.

De la puerta A-17 salieron las primeras personas, el avión venía de España, en el cual venía Ozora Tsubasa el primer jugador en pisar Japón... en el mismo avión un poco mas atrás venía una pequeña familia de 4 personas, un hombre de cabello castaño con traje del brazo traía a su esposa una mujer de cabello negro muy elegante, detrás de ellos dos venía sus dos hijas, una de ellas calculando y planeando bien su estrategia de... escape.

Tatsou Mikami y Munemasa Takagiri, los dos hombres eran quienes esperaban a algunos jugadores que llegarían ese día y también al nuevo presidente y ayudante del Director Técnico Mikami y Kozo Kira. No pasaron desapercibido que los camarografos fueran al encuentro de Ozora, pero cuando vieron al nuevo presidente lo fueron a saludar.

-Bienvenido a Japón, Nakazawa Yoshimoto- Mikami fue el primero en hablar.

-Muchas gracias, señor Mikami- Yoshimoto estaba feliz de volver a su país natal y hacer llevar a la selección Japonesa hasta la final del mundial. -Ella es mi esposa Nojiko- presento a su esposa.

-Mucho gusto señores-

-Es un gusto señora- contesto Takagiri, siempre con sus gafas oscuras.

-Un placer señora-

-Ellas son mis hijas...- las demás palabras se las había llevado el viento, sus dos hijas ya no estaban, a pesar de ver a todos lados no había presencia de ellas, se habían ido, suspiro con frustración..- ya no están- hablo mas para si mismo.

-Ya las conoces cariño, además saben la dirección de la casa.- trato de consolar su esposa Nojiko.

-¿Se han perdido?- pregunto Mikami, porque si era así, ahora mismo ordenaba que las buscaran por toda la terminal del aeropuerto, solamente debían darle las descripciones de ellas.

-No Mikami- Takagiri, hacía dos años había conocido a Yoshimoto y había tenido el placer de "no" conocer a sus hijas, solamente en una fotografía de pequeñas- es la costumbre de ellas desaparecer ¿cierto Nakazawa?-

-Si... en estos momentos estarán camino a nuestra casa. Son tan inquietas y rebeldes- no podía cambiarlas a pesar de castigarlas, así eran y para su pesar asi las quería.

-No se preocupen por ellas señores- Nojiko era una mujer amable pero con sus hijas la amabilidad a veces no servía de nada.

Tres vuelos mas arribaron.

Ozora sonreía a los periodistas, contestando a cada pregunta que le hacían pero quería salir de ahí. Quería ver a su familia, amigos, sus compañeros de equipo, recordar como fue su vida antes de irse a Brasil y España. Mirando a los lados buscando a alguien conocido y lo encontró.

Detrás de todos los reporteros estaban Ryu, Manabu, Kisugi, Isawa, Jun, Matsuyama, Wakashimazu y Sawada, claro que con ellos también estaban las chicas, Yayoi, Yoshiko, Yukari y Kumi quien felizmente y ansiosa esperaba al joven Ozora para abrazarlo, que a pesar de haber sido rechazada por este en la secundaria, aun en silencio lo ama.

Con algo de dificultad, logro escapar de los reporteros e ir con sus amigos quienes felices de verlo después de un año y medio le dan gratamente la bienvenida.

-TSUBASA- grito Ryu hiendo al encuentro de su gran e inolvidable amigo-cuanto tiempo que no nos vemos.

Tsubasa solo atino a reírse por el abrazo eufórico de Ryu. Podía ver los cambios en ellos, cuantas cosas habían pasado y cuanto se alegraba de verlos, los había extrañado mas sus vivencias en Europa habían sido las mejores, conocido a varios jugadores que eran sus amigos, tenía mucho que contarles.

-Parece que es al único que han extrañado- una voz detrás de ellos y conocida les habla.

-Wakabayashi- Tsubasa estaba feliz de verlo, Genzo era un poco mas alto que él pero siempre distinguiéndose por llevar una gorra, ahora color negra.

-Todos aman a Tsubasa, y a mi me dejan por un lado, lógico.- Ryu se lanzo a él también a abrazarlo, se podía decir que a pesar de su edad, parecía no haber madurado- Oye, suéltame... abraza a otro que venga pero no a mi- Genzo trataba de quitárselo.

-No sabía que habías cambiado tus preferencias Wakabayashi- dos golpes en el hombre de este fue el saludo del tigre.

-Kojiro- Tsubasa y Kojiro se saludaron de manos, y cada uno con sus típicas sonrisas. No habían cambiado casi totalmente.

-Hyuga- sus antiguos ex-compañeros del Toho estaban ahí para recibir a su antiguo capitán.

-Oigan no faltaba uno?- Yayoi pregunta, pues eran cuatro los que venían del extranjero.

-Te refieres Misaki que viene allá- señalo Jun al jugador de Francia.

Taro con una sonrisa cálida y enorme felicidad de ver de nuevo a sus amigos, llego a ellos. El grupo en especial, se había metido en su mundo, no habían salido del aeropuerto y ellos se habían enfrascado ya en temas del fútbol y de las personas que conocieron.

-Así que ellos son los integrantes del equipo Japones- hablo Yoshimoto, quien junto a los otros dos hombres y su esposa observaban al grupo de jóvenes.

-Así es señor Nakazawa- Mikami afirmo sus palabras.

-Solo Yoshimoto- era mejor tenerse confianza y que no le dijeran señor, quizás tenía sus añitos, pero esa palabra lo hacía sentirse mucho mas viejo de lo que era- espero conocerlos mañana en la noche, en la fiesta.

-Y ellos lo conocerán a usted Yoshimoto- dijo Takagiri - y también a sus hijas, quienes son en verdad unas experta en el escape-

Yoshimoto y Nojiko sonrieron, tal vez en esa ocasión si podrían sus hijas quedarse quieta y mostrarse ante el publico. Pero sabían como eran la dos, una era la que planeaba las escapadas y la otra la cubría. Eran un dúo fantástico.

-Pero una de ellas odia el Fútbol- añadió Nojiko al recordar a su hija... Mikami y Takagiri se sorprendieron, ya que Yoshimoto habías ido un buen o mas bien el mejor Director Tenico que haya existido, conociendo estrategias y a jugadores, creían que sus hija también le gustaba ese deporte.

-Creí que las dos eran fanáticas de ello- hablo Takagiri.

-Era así... hasta hace unos años atrás... de pronto lo empezó a detestar, pero no se puede hacer nada- Yoshimoto explico.

.

En otro lugar de Tokio.

Caminaban tranquilas de la mano, observando de nuevo la ciudad, hacía años que estuvieron ahí, siempre viajaban de un país a otro por el trabajo de su padre y también de su madre, mentirían si dijeran que no le gustaba, porque en verdad le gustaba. Conocían personas, lugares, ciudades y mas que nada jugadores.

Sonreían, había sido fácil escapar de sus padres, ellos le habían enseñado la libertad y cuando se sentían abrumada por cuatro paredes y llenas de personas se escabullían. Una planeaba mientras la otra hacía lo posible para que no las cacharan. No era rutina, porque cada vez era como la primera vez, interesante, lleno de adrenalina y risas, mucha risas.

Añoraban su país natal y ahora estaban ahí, lo que no sabían ea cuanto tiempo sería su estadía en ese lugar. A su padre le habían dado el cargo de presidente de la Federación de Fútbol Japones sub-23 y no sabían si sería solo para la temporada del mundial o para más años. Aún así no se confiarían, porque en cualquier momento sus padre dirían "nos Mudamos" palabras que a veces odiaban, pero así era la vida.

-Es muy vago lo que recuerdo de Tokio-

-Yo igual- observaban el lugar, el crepúsculo comenzaba en ese momento- ¿crees que papá se haya dado cuenta rápido de nuestra desaparición?

-Bromeas- sonrió mucho mas- estoy segura que se dio cuenta mucho después de nuestra huida. Además si tenemos a una planeadora como tu es imposible que no vean escapar.

-Soy la mejor- alzo la voz- ¿que vamos ha hacer?- pregunto

-Es hora de ir a casa, si ellos llegan y no estamos, estaremos castigadas por todo el tiempo que ellos quieran-

-Eso sería mucho mas emocionante Sanae- le encantaba planear escapes- soy muy buena en eso.

-Deja de presumir, Yami-

Yami era de estatura alta, cabello rojo y ojos café, muy hiperactiva y siempre feliz, le encanta ir de compras, pero mas que nada le encanta apoyar sus equipos favoritos, bien podría ser de Japón pero ella adoraba a Alemania y al Bayern Munich y mas que nada molestar a cierto alemán rubio para sacarlo de sus casillas.

Sanae es unos centímetros mas baja, cabello negro corto ojos avellanados, amable, dulce, pero a veces puede salirle su carácter mandon y griton. Por fuera da ha entender que odia el fútbol pero por dentro aun lo ama, desde pequeña fue lo primero que le enseñaron y daba entender que su balón era su único amigo, bueno ahora era su hermana Yami.

-Mira lo que hay allá- Yami con una gran emoción señala hacía la izquierda. Sanae voltea a ver encontrándose con un campo de fútbol donde pequeños niños están jugando- Vamos-

Niega con la cabeza- Otro día Yami, ahora debemos ir a casa, no quiero que nuestro padres nos castiguen-

-Pero Sanae- Yami le da una mirada de cachorrito que derretiría a cualquiera menos a u hermana.

-No- a pesar de tener la misma edad, 22 años, una es la madura y la otra no. Yami se quejo por una vez quería que su hermana dejara a un lado su responsabilidad y disfrutara- es mejor irnos ahora... así podremos salir en la noche sin que ellos se enteren y puedas planearlo desde ya.

Yami debía saber que su hermana tenía una idea y le gustaba. Eufórica tomo la mano de su hermana y corrieron a su hogar el cual estaba a unas cuadras...

.

Cada uno había llegado a una habitación de un edificio de apartamentos. Japón les brindaría el hospedaje hasta que terminara el mundial, solamente se debían encargar de su comida y otras cosas personales.

Tsubasa, estaba feliz de estar en Japón, esperaría el día de mañana, la fiesta que el señor Takagiri les dijo debían asistir y después iría a Shizuoka, a ver a sus padres y a su hermano quien sabía lo recibiría con gusto y esperando sus anécdotas futbolisticas. Estaba tan emocionado que no podía dormir. Y no solo era él, también Kojiro, Genzo, Taro y Ryu estaban igual, sin pensarlo ni ponerse de acuerdo los cinco salieron de sus apartamentos, encontrándose en la entrada del edificio.

-No podía dormir- Taro, Ryu y Tsubasa corearon. Kojiro y Genzo solo asintieron.

Salieron del edificio, siendo las 12 am, el clima estaba fresco, caminaban hablando sobre sus respectivos equipos. Riéndose de Ryu y sus supuestas conquistas que en realidad nadie creía, solo él. Pronto divisaron un pequeño campo, y como no Tsubasa llevaba con el su balón, sonriendo al tener una idea. Mas alguien se les había adelantado en ello.

-Goooooooooooooooooooooollll- el grito de una mujer, les sorprendió, mas que nada por la hora que era. ¿Quien podría estar ahí? ¿acaso una loca? se apresuraron para averiguar, escucharon risas, gritos.

Cerca del campo se quedaron, viendo a la mujer que grito "gol" corría hacía la portería para sacar un balón. Eran dos mujeres, ambas llevaban pants rosados, playera blanca y gorras blancas que cubrían sus cabellos. Una reía y la otra corría de regreso con el balón.

Ryu se adelanto a preguntar y por estar lejos dio un gran grito - HEY ¿QUE HACEN AQUÍ?

La chica del balón grito al ver a un grupo de hombres en el campo y que parecían querer acercarse, asustándose grito y junto con su balón salieron corriendo del lado contrarío por donde ellos llegaron...

-Bien hecho Ryu- Taro negó con la cabeza, no había sido la mejor forma de hablarle a ellos- las asustaste.

-Yami.. espérame- corrió detrás de su hermana. Olvidándose de esos hombres que estaban ahí, siguiéndola se topo con otro balón que llevaban. Claro.. solo se llevo su balón preferido olvidándose de este pensó y como no lo necesitaría, lo pateo con fuerzas haciendo que el balón entrara en la portería frente a ella y volvió a correr detrás de su hermana.

Los chicos estaban sorprendidos, pues el tiro había sido a casi medio campo y había entrado.

¿Quienes eran ellas? se preguntaron todos

End Notes:

Este fue el primer capitulo ¿que les pareció? ¿lo hice bien o mal?



Denme sus opiniones.



 



El fic es de mi amiga Islea y lo publico a petición de ella y con el permiso de ella

End Notes:

Este fue el primer capitulo ¿que les pareció? ¿lo hice bien o mal?



Denme sus opiniones.



 



El fic es de mi amiga Islea y lo publico a petición de ella y con el permiso de ella

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En el reloj era las nueve de la noche, ni un segundos mas ni un segundos menos.

Las dos estaban calladas, con la cabeza baja, avergonzadas, tal vez por tener ya 22 años. Mas eso no evitaba sentirse como niñas de 5 años, tan mal hacían, solo querían conocer y no les gustaba la en bullicio o las personas que tanto ocupaban para una sola cosa. Así eran ellas, ¿porque no las entendían? o acaso ellas no entendían. Difícil, complicado, las dos cosas.

-... quiero que sea la última vez- Yoshimoto se preguntaba ¿porque volvía a decir lo mismo? cada advertencia que daba siempre era ignorada y siempre hacían lo que ellas querían-... quiero que en la fiesta no se escabullan, las quiero ahí.

Sanae pudo evitar un gemido de aburrimiento, pero Yami no. Nojiko sonreía oculta detrás de su esposo, era imposible que trataran de exigirles algo como la fiesta. No eran felices así, les gustaba sus escapadas nocturnas, mas bien todas, porque las dos ponían empeño en ello.

-¿Algún problema con ello Yamileth?- Yami se encogió de cuerpo al escuchar su nombre completo. A veces no le gustaba acatar ordenes pero su padre se empeñaba en ello.

-No papá- Sanae volvió a reprimir, esta vez, una pequeña risa.

-Entonces mañana, estaremos los cuatro, como una familia feliz, lo cual somos, en esa fiesta que los miembros de la directiva de Japón han echo para darnos la bienvenida y también a los jugadores. He dicho.-

Sanae y Yami asintieron con fuerza.-Lo prometemos- juntas dijeron, sin imaginarse Yoshimoto y Nojiko que por atrás cruzaban sus dedos, trampa dirás, mas para ellas era su esperanza.

Regresaron a sus habitaciones, tranquilas, sonriendo y planeando, como escapar dentro de una hora de casa, para ir a recorrer algo o según Yami, forzar a su hermana a admitir su pasión por aquel deporte que tanto ha amado en su vida.

-Sanae- llamo a su hermana la cual estaba en el balcón de sus habitación, observando la cálida noche.

Sanae veía con admiración las estrellas, eran tan únicas, brillaban tanto y hermosas, tanto que las envidiaba queriendo ser como ellas. Con una pequeña sonrisa se despidió de ellas, como si la entendieran y supieran lo que pensaba y había en su corazón. Quería encontrar algo con lo cual se sintiera en paz, que le diera de nuevo o regresara su amor al deporte que tanto practico en su toda su vida. Que le regresaran a aquellos amigos que conoció en cada país y tenían la misma pasión por aquello. Suspiro con tranquilidad, sonriendo aún, regresando a su habitación donde sabía, su hermana estaba planeando su próximo escape y con gusto la ayudaría, le gustaba esa aventura.

-¿Que pasa Yami?- se recostó al lado de la pelirroja, ambas viendo el techo blanco, el cual llevaba de adorno por un afiche, o póster, de un jugador. Uno a quien la joven planeadora le admiraba y le encantaba molestar tanto que él siempre decía lo mismo "me vas a sacar canas verdes". No era posible aquello mas no impedía seguir molestándolo.

-Crees que papá se moleste si nos escapamos de la fiesta ¿lo crees?- La morena sonrió. Sus padres podrían regañarla e incluso castigarlas mas nunca se molestarían, se habían escapado de fiestas mucho mas importante, como la de conocer al Presidente de Argentina... o en la fiesta de España donde supuestamente conocerían a los Reyes de dicho país. Ambas sonrieron.

-Nooooo- rieron felices. Tenían la respuesta así que podrían planear que hacer cuando escaparan de la dichosa fiesta a la cual no querían asistir.

Dejaron que las horas pasaran, minutos, segundos. Cuando el reloj marco las once las dos listas. Cada una con unos pants, azul de Yami y rosado de Sanae, camisas blancas y gorras, estaban listas. Yami fue a su closet y saco dos balones, uno que le dio a su hermana y otro el cual tenía algo escrito y la morena sabía lo que era.

-Estas enamorada de ese balón- la pelirroja sonrió- ahora entiendo lo que tu "alemansito" quiere decir con "la pelota es mejor en la cama"

-Él nunca sabe lo que dice- se defendió Yami- quizás por eso lo fastidio tanto.

Pobrecito pensó Sanae mas le daba igual por el momento. Con sigilo salió de la habitación descalza, la casa estaba oscura, llego a la habitación de sus padres, giro la manecilla suave y entre abrió la puerta, necesitaba cerciorarse de que estuvieran dormidos. Lo que no llego a creer era lo que vería, sus ojos se abrieron de par en par. Volvió a cerrar la puerta y regreso a su habitación donde la esperaba su hermana.

-¿Están dormidos?- pregunto

-Mmmmm... creo que dormirán muy bien dentro de poco- Sanae no creía posible quitarse aquella imagen.

-¿ Están despiertos?- Yami no entendía de que hablaban tanto sus padres

-Si y no- no entendió- están despiertos y ocupados, creo que no se darán cuenta de nuestra desaparición

-Ok- no entendía a lo que su hermana hablaba mas debían aprovechar eso.

Sin discutir mas, ambas empezaron a salir. Bajaron por el balcón de sus alcoba, por medio de una cuerda. Hata tocar tierra. Sin más corrieron hasta salir a la calle, riendo divertidas.

Yami era quien dirigía, su camino era, aquel campo que vieron y que su hermana no quería ir en esos momentos.

-Llegamos- grito de felicidad. No tenían miedo de lo oscuro ni de la hora, confiaban tanto ya que nunca habían tenido visitas feas cuando estaban las dos solas a altas horas de la noche. Le tira su balón especial- Quiero que tires y metas un gol

Fue una exigencia mas no lo quiso hacer... cada vez que veía un balón, recuerdos la atormentaban y solo pensarlo se ponía triste.

-Vamos Sanae, solo hazlo, yo se que te gustara y no pensaras en nada- Yami podía ser terca e insistente.- Yo se que lo extrañas

Tenía razón, lo extrañaba, como un niño extraña su primer juguete. Corrió con el balón llegando a mitad del campo, parando, hacía tiempo no hacía un tiro especial, enseñado por alguien especial y a la vez no tan especial. Era complicado en su cabeza y ponerse a pensar su significancia la hacía enredarse mucho más.

-Tira Sanae ¿o acaso tienes miedo?- Yami provocaba a su hermana, vio en su mirada la determinación de patear el balón y ella estaba emocionada con solo verlo. Cada una tenía una cualidad, ella de planear estrategicamente sus huidas sin que nadie las viera y su hermana la de jugar excelente el deporte de fútbol. Sanae no se lo pensó más, pateo medio fuerte el balón y corriendo tras él lanzo su pierna hacía atrás, el balón estaba en la posición exacta. Toda la energía estaba en su patada. Golpeo el balón mandándolo con fuerza directa a la portería. Yami observaba, lista para saltar y gritar cuando este entrara a la red, amaba esos tiros largos que entraban, amaba la forma en que los jugadores ponían todo su esfuerzo en sus tiros.

Entro.

-Gooooooooooooooooooooooooooo ool- grito a todo pulmón. Brincando, gritando, riendo. Esa adrenalina que sentía era la misma que recorría sus venas cuando iba a ver un partido y mas cuando era su equipo favorito. Corrió para recoger el balón, pues ese era muy especial, la morena reía divertida, cuanto extrañaba eso, la emoción, la felicidad de golpear el balón y empotrarlo a la red, al menos había echo un buen esfuerzo al enseñarle aquel tiro. Yami sacaba el balón y camina lento hacía ella, aun riendo.

- HEY ¿QUE HACEN AQUÍ?- el grito las asusto. Mas que nada a la pelirroja quien al ver a un grupo de chicos en el campo se asusto, podrían ser unos violadores, unos matones, ladrones, cualquier cosa y ella no lo quería averiguar. Grito de espanto y corrió junto su balón favorito no recordando a su hermana.

Sanae al ver a ese pequeño grupo de hombres le dio miedo, podrían dañarlas debían irse rápido pero su hermana se había adelantado con un grito y pánico, olvidándose de ella- Yami- intento que la esperara mas no lo logro.

Su hermana podría participar en las olimpiadas, una atleta en las carreras, por Dios ya se había alejado del campo con rapidez. Corrió detrás de ella mas a medio camino vio el otro balón.. aquel balón que su hermana abrazaba era uno firmado por el mejor jugador brasileño "Pele" ellas lo habían conocido y Yami había pedido su autógrafo por eso lo cuidaba tanto. Pateo el balón al recordar que su hermana ya le llevaba ventaja, debía alcanzarla. Todas las noticias, análisis y comparativas de los mejores smartwatches del mercado. Todo Smartwatch, smartbands y pulseras de actividad

Corrió con rapidez, mas solo veía a su hermana a un kilómetro de ella o más, debía alcanzarla. El camino les llevaba a su hogar, se estaba cansando. Dos años de haber dejado el ejercicio de cada mañana estaba haciendo efecto, debía volver a los ejercicios, correr cada mañana y empezaría desde mañana.

-Yami- grito de nuevo, la pelirroja estaba ya en la puerta de su casa, respirando con calma parecía no haberle echo efecto tal carrera.

-Sanae, creí que te habían atrapado- suspiro de alivio al verla frente a ella y agitada.

-Por Dios- exclamo tomando aire- ganarías medallas de oro si participas en las carreras de las olimpiadas...

Yami sonrió nerviosa, si su hermana supiera quien le enseño a tener buena carrera seguro se enojaría mejor dejarlo así.

Sin hacer ruido entraron a sus alcoba, de la misma forma que salieron. Sanae tuvo dificultad de subirlas, aun le dolía el estomago por la carrera, le había entrado aire y era un pésimo dolor. Se tiro en su cama, la noche había sido extraña en todos sentidos...

-Es hora de dormir- hablo Yami ya acurrucada en su cama.- mañana sera un día nuevo

-Querrás decir dentro de unas horas, es las dos de la madrugada- le informo- además mañana debemos ir a recoger "ya sabes quien"...

-Claro- estaba mas adormitada- y debo planear como escapar de la fiesta.

La puerta estaba medio abierta y por esa apertura, dos pares de ojos las observaban, sonriendo con cariño y enfado fingido, debían admitir que eran muy buenas para no hacer ruido al escapar, además estaban ocupados con su actividad, por eso estaban despiertos aún. Sonreían a ver como su hija pelirroja dejaba el balón en el suelo, ellas nunca dejarían de amar ese deporte y para ellos no era ningún problema. Cerraron la puerta sin hacer ruido volviendo de nuevo a su alcoba. Acostándose juntos para volver a dormir, dentro de unas horas llegaría la mañana y ellos tenían una sorpresa, no solo para sus hijas, sino también para selección de Japón.

-¿A que hora llega su avión?- Nojiko pregunto abrazando a su esposo.

-Las nueve, los dos vuelos- Yoshimoto haría cualquier cosa por sus hijas y mas si una de ellas no quería saber de uno de sus invitados.

-¿Recogerlas a que hora?- pregunto Yami

-A las nueve aterriza su avión- contesto Sanae, sintiendo en su pecho algo raro, como presintiendo algo que sucedería y tal vez no le gustaría. O quizás era por el esfuerzo de correr tanto, no le pondría atención. Se levanto directo al baño, se ducharía y volvería a la cama fresca para dormir.

Sin saber lo que le esperaba en la mañana.

.

Correr cada mañana temprano era su rutina diaria. Y no la dejaría aunque tuviera 60 años, lo cual aun no tenía, todavía era joven y galante, sexy y hermosos, una combinación perfecta para él y conquistar chicas preciosas, porque a diferencia de todos él aun no conocía a la mujer que lo amarrara y sabía nunca conocería, por que si el día llegara a suceder sería el día en que Genzo Wakabayashi dejara de ser un mujeriego y se volvería en monje. Bostezo mientras seguía corriendo, junto con los chicos se habían ido tarde del campo, claro después de tratar de alcanzar a aquellas jóvenes que corrían como si el Diablo fuera detrás de ellas, no había sido intención de ellos asustarlas, mas bien de Ishizaki. Taro había tratado de buscarlas para que no les pasara algo malo pero se les fue de la vista y no volvió con nadie. Pero quien en su sano juicio se sentiría tranquilo en plena noche oscura con un grupo de jóvenes, guapos y famosos lo cual ellas no sabían, que les gritaban incluso si el fuera mujer se asustaría. Aunque si fuera mujer no cabía la mas remota idea que sería demasiado sexy y hermosa para los hombres.

Sacudió su cabeza, que tonterías pensaba, quizás usar mucho la gorra, incluso para ir al baño, le tenía las neuronas echa polvo.

Su camino de regreso, volvió a pasar por el campo, en su ida había escuchado a niños jugar y quizás aun estuviera y seguro se encontraría a Ozora, ese chico amaba mas el fútbol que a una mujer, nunca se le había visto una, incluso pensaba o era gay, lo cual no creía porque no se veía interesado en ningún hombre, o era asexual, ese quizás era mas lógico que la anterior. Y creyéndose un vidente, tal como había pensado, se encontró a Tsubasa, cerca del campo, quien de seguro estaba corriendo y paro al ver algo interesante. Se acerco a él y ser espectador de un partido de niños. Mas sus sorpresa fue ver el campo vació a excepción de dos personas con dos balones jugando pero mas que nada su asombro era que esas dos personas eran mujeres. Mujeres que pateaban con diversión el balón pero solo una de ellas lo hacía bien. A la par de Ozora, quien ni en cuenta de su presencia, observaba perplejo y embobado.

Genzo, las escuchaba reír, corrían juntas pero una de ellas era rápida la otra parecía fuera de forma, pero tenía un excelente cuerpo que se marcaba con ese pants deportivo y su blusa blanca de mangas, y su gorra que tapaba su rostro y evitaba ver sus hermosos rostros. Mas quien llamo su atención fue la mas alegre y que parecía presionar a la otra.

-Estoy fuera de forma- le informo.

-Hay hermanita, no hacer ejercicios por dos años te ha dejado débil. Pero tu metabolismo es raro.

-¿Porque?

-Te he visto comer, las tres porciones de cía, helado en la tarde, bizcochos en la noche y algún que otro chocolate y no has engordado. Quizás se deba a tu genealogía con..

-Ni lo digas...- le corto.

-De acuerdo, pero has tiros así volverás de nuevo a tener tu nivel de entrenamiento- le tiro un balón.

Suspirando por enésima vez, pateo el balón directo a la red. Era divertido lo sabía...

-Oye Yami ¿que hora es?- habían salido temprano de casa, 5 de la mañana para ser exactos. Y tenía algo de sueño.

-Las siete ¿porque?-

Sanae se afligió... si no llegaban a tiempo al desayuno y a tiempo al aeropuerto, empezarían el día con un mal pie.

-Si no estamos a tiempo para el desayuno y si no estamos a tiempo para recogerla, se molestaran.-

Yami gimió, ¿porque le pasaba eso a ellas? -Si no estamos a tiempo nos gritara o mas bien nos matara. Te voy a extrañar

-Deja el dramatismo y vamonos ahora.

No escuchaban de que hablaban pero parecían afligidas. Mas lo importante era que no los habían visto. Pero les llamaban la atención.

Tsubasa, sonreía, no había visto en mucho tiempo a una mujer que le gustara el fútbol como a ellos. Porque de todas las que llego a conocer, ninguna tocaba un balón, sabía lo que ellas hacían le coqueteaban, se vestían atrevidamente para llamar su atención. Podían ser de una belleza extravagante y aun así no llamaban su atención. Sin embargo esa chica que jugaba con el balón y sonreía, lo único que veía sus labios, le llamaba la atención, le hacía recordar 10 años atrás, con aquella niña misteriosa.

Ambas voltearon a su izquierda, de nuevo topándose con hombres que las miraban, uno que llevaba gorra verde y negro y el otro simplemente las veía. Mas Sanae creía reconocer a uno de ellos. Yami sin embargo de nuevo le entro el miedo, tomo su balón especial, tomo la mano de su hermana y salió corriendo, de nuevo, con la única diferencia de llevar arrastrando consigo a su hermana. Quien trataba de no tropezar y caerse.

-Se han asustado- Tsubasa reacciono ante la voz de su amigo. ¿En que momento llego Genzo? ¿cuanto había visto?

-No te escuche venir- estaba algo avergonzado por haber sido descubierto observando a dos mujeres. se puso algo rojo de las mejillas.

-Y yo que creí era asexual- le palmeo la espalda, pues había visto en su mirada que le llamaba mas una de las jóvenes que el balón. Entonces no era ni gay, ni asexual, entonces ¿bisexual?

-¿Que?- había escuchado bien ¿asexual? ¿así lo veían todos? era cierto que escuchaba rumores de personas que decían el podría ser gay, algo gracioso, pero que su propio amigo pensara eso de él era algo... ¿eso pensaban todos de él?

-Nada capitán, vamos- volvieron al edificio.

.

Aeropuerto Internacional de Tokio

Bien, estaban ahí esperando que apareciera y así marcharse de un lugar tan bullista y escapar de cualquier persona que las pudiera reconocer.

Yoshimoto, Nojiko y Mikami, los tres estaban en una parte del aeropuerto esperando que las personas, las cuales invitaron sin decirles a sus hijas, salieran de alguna puerta.

Estiraban el cuello para ver si los encontraban, tan fastidiosos era que no supiera donde están y mas cuando las personas se le quedaban viendo, ¿existiría algún lugar donde nadie lo conociera? Difícil pregunta, porque ambos eran conocidos y muy queridos por las personas. Incluso por algunas mujeres...

Su rostro estoico, una mirada que dejaría frío a cualquiera y desmayadas a algunas mujeres, por algo le decían solo "cyborg" ya no era tanto eso, gracias a su maestro le había quitado un poco lo amargado.

Su maestro sin embargo parecía ido, buscaba a todo su alrededor, ¿desesperado? quizás. Solamente quería saber si sería bien recibido. A lo lejos pudo ver a tres personas que conocía bien. Con media sonrisa y tratando de cubrirse el rostro, llego hasta ellos.

-Buenos días, Roberto- Nojiko fue la primera en hablar. Le agradaba el hombre pues lo conocía de hacía años. Y a pesar de todo no lo rechazaba.

-Hola Nojiko, Moto- le gustaba abreviar el nombre de uno de sus mejores amigos.

-Bienvenido Roberto y tu también Santana-

-Gracias señores Nakazawa-

-Que malos modales tenemos. Roberto, Santana, él es el señor Mikami, entrenador de la selección de Japón.-

-Mucho gusto- saludo Santana.

Mikami sonrió, pero sabía a lo que ellos venían a pasar unos meses y visitar a algunos amigos y personas importantes.

-Sanae, en que lugar debe estar- Yami no veía a nadie.

-Ya debería de estar aquí- fue la contestación que ella dio.

En la puerta B-68 dos personas salían, ambos molestos por cosas diferentes. Uno porque el avión se había retrasado y otro porque lo habían llevado a la fuerza. ¿Que poder tenían las mujeres para convencer tan fácil?

-Apúrate, ya han de estarnos esperando- refunfuño muchas cosas- el maldito avión tenía que retrasarse, detesto esa línea-

-Mira que emocionado estoy- dijo con sarcasmo. Solo de pensar con quien se encontraría, sabía sería su perdición.

-Ahí esta- señalo Sanae, pero asombrada de que esa persona viniera acompañada de nada menos que el juguete favorito de su hermana.

Se tapo la boca para no gritar, su juguete venía ahí. Quedaron frente a frente.

-Karl Heinz Schneider- murmuro Yami- cuanto te extrañe.

Eso era el Karma quien le devolvía toda las cosas malas que le hizo, y las cuales ahora quería remediar. Porque el mundo estaba en su contra, que tanto mal había echo. ¿merecía tener a una loca frente a él? La respuesta era afirmativa y el quería negarlo. Gimió en bajo al sentirla saltar en sus brazos, esa mujer era una hiperactiva, parecía no quedarse quieta nunca lo martirizaba como el Diablo martirizaría a los condenados. La persona que venía con él, era una joven de cabello castaño claro, ojos avellanados, de la estatura de Sanae.

-Hola Sanae- abrazo a su amiga.

-Hola Moka- abrazo mientras reía y compadecía a Karl.

-Ya bájate de una vez- era una garrapata de tamaño humano. Yami reía a todo pulmón haciendo llamar la atención de varios que al ver al alemán, el conocido jugador del Bayern Munich. el guapo y sexy jugador para algunas chicas que lo veían. Pronto supo que serían acorralados si no se movían.

-Es hora de correr- anunció Moka. Tomo la mano de Sanae y Yami, la pelirroja del rubio y sin siquiera saber como fueron jalados evitando a mas de una multitud. Incluso a periodistas que los siguieron al verlos. Era una persecución de vida o muerte para Karl, pero divertida para Moka y Yami, Sanae no decía nada solamente jadeo al ser jalada y correr.

Los camarografos los seguía, grabando su gran escape, el cual era televisado por todo el mundo.

Algunos también notaron la presencia del entrenador brasileño y el jugador del mismo origen. Yoshimoto sabía había visto una melena rubia y una castaña, juntos con otras dos muy conocidas. No sabían que venían, pero entonces ahí estaba la sazón de la aventura. Los dos brasileños y los dos alemanes serían el ingrediente especial para esos meses que estarían ahí.

En las instalaciones del estadio Ajinomoto, varios miembros de la selección, sentados en la habitación de entretenimiento, como le llamaban, observaban la TV plasma de 55 pulgadas. Ryu cambiaba al no encontrar nada bueno, hasta que llego al canal donde transmitían un reportaje especial. En el cual nadie pasaba desapercibido. Se veía a la cámara correr entre la multitud de varias mujeres, las cuales gritaban el nombre de Schneider...

Genzo presto atención. ¿Acaso hablaban de Karl Heinz Schneider que él conocía? Si era sí ¿que hacía en Japón? El cabello rubio del jugador apareció seguida de gritos de Schneider pidiendo que lo dejaran en paz, mas lo curioso era la persona que le tenía tomada la mano y lo jalaba y la que jalaba a esa persona y la que iba a la par. Cuatro tipos de cabello se veían. Lo graciosos era ver al alemán gritar, queriendo parar mas no podía. El rostro de la mujer quien lo tomaba de la mano fue enfocado por 5 segundos. Genzo admitía la hermosura de esa mujer, su cabello el cual parecía el fuego mismo, unos ojos grandes y expresivos, una sonrisa tierna y linda... sacudió su cabeza al instante ¿que le sucedía?

Los cuatro desaparecieron de las cámaras los habían perdido, pero eso no evito la enfocación a escondidas, según la reportera, de otras personas también importantes.

-Lo que estamos viendo, es real- Kojiro rodó los ojos, todos sabían que lo era, lo estaban viendo, ¿acaso le faltaban neuronas al cerebro de esa mujer?- estamos enfocando a dos personas muy famosas en el deporte del Fútbol, quienes están acompañados de tres personas mas. Son Roberto Hongo, el aún entrenador de la selección Brasileña junto con uno de sus jugadores, el llamado "cyborg del fútbol" Carlos Santana, junto a él, el entrador Tatsou Mikami.

Tsubasa fue el primero en sorprenderse de esa aparición, hacía 3 años que no veía a Roberto, y el que estuviera en Japón le alegraba mucho. Además le sorprendía a presencia de Santana, mas no le molestaba, ambos eran buenos amigos, a pesar de sus asperezas que tuvieron.

-Oye Tsubasa Roberto esta de regreso, eso debe ser maravilloso ¿no crees?- dijo Ryu estuvo a punto de agregar algo más y la televisión lo interrumpió.

-Según nos hemos enterado, las dos personas no identificada hace unos momentos. Son Yoshimoto y Nojiko Nakazawa, Yoshimoto es el nuevo presidente de la directiva de fútbol de Japón, ha venido para dar apoyo a la selección sub-23 y su próxima ida al mundial de Brasil. Él y su familia, su esposa e hijas, estarán viviendo aquí en Tokio...

-Esa mujer es exasperante- hablo Kojiro.

No todos estuvieron de acuerdo y dos estaban pensativos.

Genzo recordando el rostro de la mujer pelirroja e iba con Schneider. ¿Que hacía él aquí en Japón? ¿Vendría a visitarme? Pero que dices Genzo, ni que Schneider estuviera enamorado de ti... aunque no dudo que alguien se haya enamorado de mi... soy todo un galán de telenovelas. Y el mejor portero... pensaba.

Tsubasa por otro lado pensaba en la llegada de Robert. Lo iría a buscar, quería saber de él, como le iba en el equipo de Brasil, y ¿que hacía ahí? Quizás le pediría un entrenamiento privado, para mejorar sus tiros, solo esperaba que él aceptara. Presentía que serían unos emocionante meses.

 

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Author's Notes:

Siento mucho la tardanza, he aqui la actualización. 

Author's Notes:

Siento mucho la tardanza, he aqui la actualización. 

Se presentó el río acompañado de invitados inusuales 

conocidos que no venían en son de paz

Ese tipo de eventos no era lo suyo ¿que hacía ahí? Roberto no había pedido su compañía, pero el simplemente quería conocer mas de cerca a ella, esa joven de la cual tanto hablaba y le daba mas curiosidad, solo la había visto un par de veces y de lejos, no la trato y mucho menos sabía como se llamaba. Eso él sabía era mentira, porque si la conocía, si la había tratado pero eso Roberto no lo sabía. Y a pesar de mostrar un aspecto serio y sin demostrar que no le importaba nada, por dentro quería ver a su maestro hacer tonterías, se divertiría viendo todo.

Roberto se encontraba algo nervioso, no sabía cual sería su reacción o si sabía de su llegada, pero con los periodistas que estuvieron en el aeropuerto seguro ella ya estaría enterada.

La fiesta para presentar a Yoshimoto Nakazawa, había empezado, toda la selección de Japón se encontraba ahí. La directiva, las asistentes, el personal medico. Algunos periodistas. También se encontraban Roberto Hongo y Carlos Santana quienes llegaban en esos momentos, llamando la atención de los periodistas, haciendo que pasara desapercibido un rubio alemán junto con una joven de cabello castaño, ambos buscando a dos jóvenes que de seguro se estarían escondiendo.

Bueno casi era así, solo una de ellas se estaba escondiendo la otra hacía compañía y es que lo había visto entrar y no quería que la vieran.

-¿Cuanto tiempo vamos a escondernos Sanae?-

-Hasta que encuentre una solución.

Ambas estaban en el baño de mujeres, sentadas en el lavado. En el cual entraron Yayoi y Yoshiko, quienes al ver a las jóvenes se les hizo raro. Yayoi las miro tímidamente. Sanae les mostró una sonrisa acogedora para no hacer incomoda aquella situación. Yami quería ir a la fiesta y ver a su apreciado juguete tenía tantas ganas de divertirse pero su hermana podía ser a veces olvidadiza de las regañas de sus padres.

-Cuando te decidas hacer presencia, ahí estaré junto a ti. Por ahora iré a ver a mi juguete-

-Yami, deja en paz a Karl, pareces torturadora con todo lo que le haces.-

-Yo hago simplemente lo correcto para él...- se bajo del lavabo dejándola sola- algún día tendrás que darle la cara... Anego

-No me llames así- el reclamo no fue escuchado por la pelirroja, que salió con rapidez burlándose de su hermana.

Se había ido antes de que le gritara, hacía mucho tiempo atrás le llamaban así, pero ya no y no le gustaba que le recordaran aquel nombre. Todo había cambiado, ya no era la misma, aunque aun le gustaba vestir con comodidad y solo parra eventos como ese se vestía elegante y deslumbrante como su madre decía. Suspiro con desgano, no quería salir quería quedarse ahí para siempre, no, solamente hasta que la fiesta terminara.

Yayoi quien acompaño a Yoshiko a los sanitarios observaba a la joven mujer recargarse en el espejo, parecía angustiada y fastidiada. Quizás necesitaba ayuda, se podría sentir mal y podría pasar algo malo ¿ o no?

-¿Estas bien?- se atrevió al fin a preguntar.

Observo a la joven que preguntaba, su rostro se notaba preocupado a pesar de intentar esconder y que ella fuera una desconocida ¿podrían existir personas tan buenas?

-Si... Gracias- mostró una sonrisa amable y aun se le notaba que algo le molestaba.

-¿Segura?- admiraba la persistencia de la joven, le regalo una sonrisa de gratitud.

-Si, de verdad, gracias- se bajo del lavabo, sacudiendo un poco su vestido de cintura baja con detalles de macramé color crema, portando unas zapatillas de salón negras, él cual la hacía lucir un poco mas alta. Hizo una pequeña mueca de saberse sola, su hermana la había dejado a su suerte y lo que menos quería era mostrarse o al revés, no quería verlo- Ahora como saldré- se dijo en voz alta lo que creyó decir en su mente.

Yoshiko al verla no entendía nada. Yayoi parecía un poco angustiada. Pero ¿porque?

-¿alguien te acosa?- pregunto Yayoi.

Sanae sonrió nerviosa, nadie la acosaba, bueno de su punto de vista, pero quizás de otra persona fuera diferente. Si lo pensaba mejor, no sería digno decir algo así, tampoco era tan mala para acusar a una persona inocente. Bufo exasperada, como desearía poder mentir y no dejar mal a nadie.

-No- negó. Yoshiko no creía eso algo debía pasar para que ella se viera nerviosa. Así que pediría ayuda Matsuyama y ella iría en medio de las dos.

-Iras con nosotras, vamos- no pudo negarse, nunca había encontrado con chicas tan buenas decididas a ayudarla sin conocerla.

Salieron de los baños, directo buscando al grupo de sus amigos y sus novios. Matsuyama, Jun y Taro estaban juntos hablando, dirigiéndose a ellos.

En otro lado del salón, Roberto al ver a quien buscaba se dirigió a él. Con una sonrisa se acerco a saludarlos.

-Yoshimoto, Nojiko ¿como les va?- Santana no podía creer que tuviera otro saludo.

-Buenas noches Roberto, ¿estas disfrutando de la fiesta?

-Si Nojiko, aunque yo quisiera saber si...

-No se donde están Roberto, desaparecieron- fue rápido en su respuesta.

-Me detesta ¿cierto?- no podía quejarse por ello, ni siquiera podía enojarse.

-Solo dale tiempo Roberto, te aseguro que entenderá- Nojiko trataba de apoyarlo, no era bueno verlos desanimado.

Nojiko trato de ubicar a sus hijas mas a la única que encontró fue a Yami, quien parecía estar molestando al rubio alemán. Su hija parecía que le encantaba molestarlo, a veces creyó que ella estaba enamorada de Schneider pero estaba equivocada su hija solo le gustaba atormentarlo nada más pero a ella como le gustaba molestarlos. Con una sonrisa traviesa se dirigió a ellos. Yoshimoto podía jurar que sus esposa se comportaba como una adolescente.

.

Tsubasa junto a Genzo reían de la pelea entre Ryu y Yukari parecían una pareja rara pero se amaban tal y como era. En otro grupo Yayoi presentaba a Sanae a pesar de todas las presentaciones no quiso dar su nombre, conformándose con Anego.

-Y ¿con quien vienes?- pregunto Taro con amabilidad. Podía decir que no podía tratar de ignorar esa pregunta, el chico tenía un rostro tan inocente y era imposible ignorarlo.

-Con mi hermana.

-¿Trabajas aquí?- pregunto Yoshiko

Ahora si estaba empezando a ponerse nerviosa.

-¿Eres una asistente?

-Yo... eh... estaré en el área... de ... ayudante del doctor.-

A pesar de sus titubeos le creyeron. El nerviosismo empezaba a aumentar, no le gustaban tantas preguntas debían dejar de hacerlo.

Lo que le incomodo un poco mas fue que mas personas se agregaran al grupo, notando que dos de ellos eran las mismas personas de esa mañana en el campo. El chico de cabello negro y el de la gorra, preguntándose si alguna vez se la quitaba. Lo que le daba una idea de no hacerlo.

Pero incluso lo peor era que "él" estaba con sus padres, ahora si debía escapar y buscar a su hermana. Debía buscar una excusa.

-Oh Dios- exclamo asombrada, llamando la atención de sus compañeros- acaso ese no es Pierre LeBlanc-

Todos voltearon a ver donde su dedo señalaba, la puerta de entrada, incluso las demás personas a sus alrededores, también quienes se acercaban a ellos, quienes voltearon por seguirlos.

-¿donde?- pregunto Jun quien al voltearla a ver, noto que ya no estaba- ¿Anego?

.

Schneider se creía desmayar en cualquier instante. Esa pelirroja era insufrible, ¿acaso por eso lo llevo Moka a Japón?

Yami sin embargo disfrutaba de hostigar al rubio. Moka por otro lado solo reía de verlo hacer caras. Extrañaba todo esto desde que sus amigas se habían mudado, bueno aunque viajaban a cada instante. Pero en esos meses que estarían ahí los disfrutaría.

-Vamos Schniii- dijo haciendo mimos al rubio- solo un vaso de ponche, nada mas

-No- no alzaba la voz para no hacer un espectáculo ahí- ve tu por él.

-Oh vamos mi rubiecito hermosos o quieres que les de a todos los reporteros y revistas tus fotos de cuando eras bebe y no tenías pañal- Schneider palideció, solo eso le faltaba chantaje. Moka no paraba de reír, amaba a Yami por extorsionista con el rubio, y le gustaba verlo a él sufriendo.

-Demonios- farfullo Karl, esas dos mujeres lo tenían en sus manos. Nada de eso sucedería si su madre no le hubiera enseñado nada a la pelirroja.

-Tu madre viene ahí- musito Moka cerca de Yami.

Karl no sabía si temer o no, Nojiko llevaba un rostro serio y una sonrisa divertida, podría ir a salvarlo o a aumentar su locura. Ya había pensado que en la familia Nakazawa Nojiko y Yami eran las mas raras, Yoshimoto y Sanae los cuerdos, un escalofrío recorrió su columna. Pediría auxilio cuando ya llegara a su limite.

-Siempre supe que ustedes dos hacían una linda pareja- la cara de desconcierto de Karl era la mejor imagen para ella- Karl tan lindo y el mejor novio de mi hija-

Ahogándose con su propia saliva entendió que no tenía salvación. Dios... ¿porque me las enviaste? pensó.

-Señora no somos novios- trato de mantener calma. Había pensado que ir a Japón serían como vacaciones, porque las necesitaba pero Dios y el destino no pensaban de la misma manera.

-Eres un amor cariño, tan amble y caballeroso. Todo un ejemplar novio- Nojiko le guiño un ojo- es una lastima que este casada, porque tu eres mi tipo ideal- su rostro pasaba de blanco a rojo, esas mujeres lo matarían de tanto estrés y nerviosismo, sabía que estaba jugando pero si alguien lograba escucharla malinterpretaría todo y no quería conocer la furia de Yoshimoto.

-No diga esas cosas- murmuro bajito, no dudaba que la mujer era hermosa a pesar de ser mayor que él, pero eso no significaba que le seguiría la corriente que dirían de él en la prensa si se enteraran. "Karl Heinz Schneider anda de amante con Nojiko Nakazawa, una mujer que le dobla la edad" prefería que lo llamaran engreído y egocéntrico a eso.

Genzo observaba aquella escena, estaba orgulloso de Schneider por tener a tres mujeres junto a él, y cada uno parecía interesado en su persona. Él también quería tener un grupo de tres mujeres, también una mujer adulta que estuviera interesado en él y así echarle en cara a sus amigos que él era el mas sexy jugador y deseado de todo el mundo. Al ver a los pocos reporteros dirigirse hacía el alemán fue divertido. Parecía entrar en pánico, era una lastima, quería ver quien era una de las tantas chicas que no podía verle el rostro, solo algunos mechones de cabello rojo.

Nojiko sonrió nerviosa, la prensa estaba a su alrededor junto a su hija, la amiga de este y el pobrecito alemán que era utilizado como un títere para sus diversiones. Moka y Yami buscaban una forma de alejar a esas personas, eran tan entrometidas en asuntos que no eran de ellos y mas cuando se trataba de Schneider. Yami tuvo una idea.

-Oh Dios mio- exclamo fuerte con emoción y adrenalina llamando la atención, no solo de los reporteros si no también de las demás personas- no puede ser, es ... es... es...- todos esperaban a que dijera algo, terminara su oración- es... Pierre LeBlanc - chillo como cualquier fanatica de Pierre lo haría al verlo. Cámaras y entrevistadoras corrieron hacía la entrada, cada cabeza se giro para ver. Era emocionante saber que el jugador francés estaba ahí haciendo presencia.

Karl respiro aliviado, Nojiko felicito a su hija, Moka sonreía divertida. Yami tomo la mano de Karl y Moka sacándolos del salón, dejando solo a Nojiko quien fue hacía su esposo quien solo meneaba la cabeza a los lados solo imaginando el alboroto que causo su hija con tal mentira...

Francia...

Estornudo por segunda vez en menos de 15 minutos, rasco su nariz ¿quien estaba hablando de él? El chico rubio de ojos azules por el que las chicas mueren, el mediocampista ofensivo y capitán de la selección de Francia. Debajo de él se encontraba una mujer de cabellos negros acostada boca abajo desnuda de pies a cabeza, solamente cubriéndose con una toalla la parte de abajo. Volteo a ver al rubio francés.

-¿Que pasa?- le pregunto al verlo.

-Alguien parece hablar de mi- dijo con aires de importancia y con una elegancia fina, que conquistaría y dejaría fascinada a cualquier mujer, cualquiera menos quien la que estaba junto a él.

-Si si claro, deja de perder el tiempo y sigue- se acomodo esperando la continuación de su acto.

Paso sus manos por la espalda de la joven, acariciando con delicadeza y sexualidad. Acariciando cada parte sin dejar una olvidada, la quería complacer y dejar bien puesto su orgullo masculino. Sintió el estremecimiento de su compañera. Estaba haciéndolo bien para ser su primera vez, quizás lo hiciera mejor la segunda y la tercera, y las que seguían. Escucho su ronroneo haciéndolo temblar de la emoción, sin fijarse que una de sus manos tomo un movimiento equivocado haciendo un leve golpe que sintió ella.

-Pierre- lo llamo con voz sensual

-¿Dime?- su voz era igual.

-Hazlo bien, te metiste a una apuesta conmigo y las has perdido. Así que trata de darme bien el masaje. O te lo duplicare- amenazo con suave voz.

Pierre suspiro molesto. Ella se acomodo en la cama de masajes. Volvió a poner sus suaves manos en la espalda de ella haciendo un masaje suave, era la primera vez que lo hacía ya parecía tener un poco de problemas, pero una apuesta es una apuesta y se debe pagar, ahora sabía que no volvería hacerlo con ella.

De nuevo volvió a estornudar ¿quien estaba hablando de él?

Japón...

Yami reía divertida al haber escapado de tantas personas. Por el momento Schneider lo agradecía pues detestaba tener a tantos reporteros sobre él y mas cuando estaba la pelirroja con el.

Tsubasa reía divertido junto a sus amigos al ver a los reporteros como locos atosigando a uno de los invitados a esa fiesta, pensando que era el francés que tanto señalo una de las invitadas. Lo cual no entendía porque lo había echo. Aunque ahora que lo veía bien todo, Jun, Hikaru, Taro, Yoshiko y Yayoi dijeron lo mismo de otra joven, la cual de pronto había desaparecido. Si que era raro eso.

Sin embargo el estaba aburrido y sin decir nada desapareció de la vista de sus amigos, aunque sin darse cuenta minutos después fue seguido por Genzo, Jun, Hikaru y Taro.

Su camino era directo al campo, no podía vivir sin verlo, y jugar en el, estaba cumpliendo cada día su sueño, jugar y ser el mejor. Aunque claro sabía parecían otros rivales buenos pero era como un reto para él. Un reto divertido y enigmático. Y no importaba cuando pensara en el fútbol y el balón, ahora mismo sus pensamientos eran interrumpidos por otras imágenes, unas de esa mañana en aquel campo, le llamaba mucho la atención aquello. Recibir el aire con aroma de césped, su campo, su hogar, risas, ¿risas?

Cerca de donde estaba él, había un grupito pequeño, 3 mujeres y un hombre y reconocía al hombre, un rubio alemán. Parecían divertirse mas lo que llamo su atención, toda. Fue la joven de cabello negro corto, con un vestido color crema, quien se quitaba unas zapatillas negras dejándolas en el césped y jugando con el balón. A pesar de ser pequeños movimientos por el poco movimiento que le daba su vestido, la pudo reconocer. Era la misma joven de la mañana. Sin duda no se equivocaba, era ella. Ahora podía ver su rostro, era hermosa.

En un pequeño mal golpe en el balón por no poder estirar bien la pierna, este tomo un rum

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