Cede in by Tool Maca

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 Cede in by Tool Maca
Summary:

 

Cede in: cayendo en la tentación. (italiano)

 

Rose y Alan son de la misma familia, primos exactamente. Él vive en otra ciudad cuando desde pequeño se fue por trabajo de su padre. Ahora vuelve, pero nunca las cosas van a ser lo mismo.

Solo las mismas peleas.

Los mismos gritos.

Y una atracción inconfundible. ¿Sucumbirán ante el deseo y la pasión?.

O ¿se enterraran vivos?.

 

¿Pero cómo diferenciar el amor y el odio?...es casi como diferenciar el agua de la sal en el mar.

 

 

¿Qué es el amor?

Es la guerra perdida entre el sexo y la risa..Es un acto profundo de fe que huele a mentira.

Es el tiempo más lento del mundo cuando va deprisa.Es la arrogancia de aferrarse a lo impocible.

Es buscar en otra parte lo que no encuentras de ti.

 

 

"El amor es, es lo más intenso que existe aun más que el deseo, es como poner tus manos al fuego y gritarle al mundo tus sueños...

 

 

 

 

 

 



Categories: ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Romance

Advertencias: Incesto

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 11 Completed: No Word count: 19664 Read: 4085 Published: 04/10/2011 Updated: 08/12/2011
Summary:

 

Cede in: cayendo en la tentación. (italiano)

 

Rose y Alan son de la misma familia, primos exactamente. Él vive en otra ciudad cuando desde pequeño se fue por trabajo de su padre. Ahora vuelve, pero nunca las cosas van a ser lo mismo.

Solo las mismas peleas.

Los mismos gritos.

Y una atracción inconfundible. ¿Sucumbirán ante el deseo y la pasión?.

O ¿se enterraran vivos?.

 

¿Pero cómo diferenciar el amor y el odio?...es casi como diferenciar el agua de la sal en el mar.

 

 

¿Qué es el amor?

Es la guerra perdida entre el sexo y la risa..Es un acto profundo de fe que huele a mentira.

Es el tiempo más lento del mundo cuando va deprisa.Es la arrogancia de aferrarse a lo impocible.

Es buscar en otra parte lo que no encuentras de ti.

 

 

"El amor es, es lo más intenso que existe aun más que el deseo, es como poner tus manos al fuego y gritarle al mundo tus sueños...

 

 

 

 

 

 



Categories: ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Romance

Advertencias: Incesto

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 11 Completed: No Word count: 19664 Read: 4085 Published: 04/10/2011 Updated: 08/12/2011
Story Notes:

Denle oportunidad a esta historia(: 

Saludos lectores..

Si quieren seguirme en twitter:  laustorres

:DD

Gracias!

A leer..

Story Notes:

Denle oportunidad a esta historia(: 

Saludos lectores..

Si quieren seguirme en twitter:  laustorres

:DD

Gracias!

A leer..

Conocido. by Tool Maca
Author's Notes:

Esta historia yo la escribí (Blake), mi amiga (Alice) la dejó subir a esta cuenta, que es de mas dos..

Y Sin más preambulos...

A leer..

Author's Notes:

Esta historia yo la escribí (Blake), mi amiga (Alice) la dejó subir a esta cuenta, que es de mas dos..

Y Sin más preambulos...

A leer..

 

Antes de entrar a clases, en un día casi veraniego, el calor se colaba entre los ventanales de la Secundaria Astrom, era el primer día de clases.

 

Era (según los maestros) el peor día del año escolar,  un alboroto. Los chicos eran como hormigas , miles de ellas caminando por los pasillos, empujándose, aprisionándose, para llegar a la primera clase.

 

Por el pasillo principal, entraron las “populares” mas “populares” de toda la escuela, parecía que ni tocaban el suelo, y que también tenían un baile sincronizado al caminar.

 

La del centro era sin dudarlo la abeja reina, la zorra de las zorras: Claudia Guerra Su cabello rubio platino obviamente teñido le llegaba a media-espalda, su nariz había cambiado un poco este año, sus cejas pintadas resaltaban sus ojos azules.

Pero su arma mas letal era su cuerpo, nada natural por su puesto, y su atrevimiento, con su faldita por debajo de su retaguardia.

 

A su lado se encontraba Rebecca Pulido, más que hermosa era la más rica de la ciudad, su padre era dueño de varios hoteles. Era pelirroja, sus pecas eran su mayor defecto, trataba de maquillarlas, pero incluso tenía hasta en las orejas.

Su mayor arma era sus ojos remarcados con negro y su gran cadera , llevaba puesta una falda de rayas azules y unos tacones con los que era importable caminar.

 

Y por ultimo al otro lado de Claudia estaba Carolina Shabé, era bonita, pero más que bonita era la zorra de la esquina y sobre todo la más tonta. Ella no llevaba falta pero su pequeño camisón verde que decía “I LOVE NY” no daba gusto a la imaginación.

Su mejor arma era su cabello negro y largo, su piel nívea y su gran altura por arriba de las demás.

 

 

 

-¿Algún día se cansaran de hacer eso?- Leisha se apoyaba contra su casillero.

 

Ella sí que era guapa, era rubia de pelo corto. Pero a ella no la había tocado ningun articulo quirúrgico. Tenía sus imperfecciones, sus piernas no eran tan largas. Pero no le daba importancia.

 

 

-No creo Leish, pero la nariz de Claudia seguirá creciendo al igual que su trasero- dijo con voz cantarina Jou mientas que las otras se reían.

 

Ella era un morena muy hermosa, su voz extasiaba a miles de personas y su lago cabello lacio. Pero sobre todo su capacidad para hacer reír a los demás.

 

 

-Vámonos, es el primer día. No quiero llegar tarde- y ahí estaba Rose.

 

Que sin ninguna operación era la chica más guapa del colegio. Su cuerpo era de una diosa, claro, solo se observaba cuando nadaba y traía un traje puesto, ya que la mayoría del tiempo llegaba puesta ropa discreta.

 

Pero sin duda su cara era lo más hermoso, sus labios carnosos, sus mejillas llameantes, sus pestañas que parecían puntas estrelladas adornando esos impactantes ojos color mantequilla. A los lados de la cara le caían sus bonitos rizos color caramelo.

 

 

-Bla, bla bla- le repitió Jou, sacándoles una sonrisa.

 

 

 

 

Rose entró al salón, le tocaba química. Una mateía que le daba igual. Aún no había llegado el maestro, saludando a todos los de la clase se sentó en la parte trasera del salón.

 

 

-¿Cómo te fue en tu verano?- Era Mateo, se sentó en la silla de alado, para ella, él era el chico de sus sueños.  Su cabello era rubio y un poco rizado, tenía un cuerpo envidiable, sus ojazos azules le escapaban pequeños suspiros desde a hace unos años.

 

 

-Bien, viajé a España tres semanas-  le respondió tranquilamente.

 

 

-Eso es genial.-

 

 

-Y tú ¿Qué hiciste?-

 

 

-Nada, pasándomela bomba en mi casa- dijo con voz grave.

 

Rió ante su comentario. Le gustaba. Le gustaba mucho, sus ojos la poseían y le atraían demasiado.

 

 

Claudia entró riendo como estúpida. Al ver a Mateo casi se abalanzó sabre él. Para las dos era como su reto, haber quien se quedaba con él primero.

 

-Mateooo, te extrañé- decía mientras le abrazaba.

 

 

-Yo también Claus- le susurraba acariciándole la espalda.

 

 

-Ven- dijo la rubia y lo sentó a su lado en la primera fila, él volteó a ver a Rose pero ella solo le dijo “No importa” con la mano.

 

 

-Buenos días jóvenes, soy su maestro de Química, Eduardo. Espero dejar mucha tarea este año- él pensó que su último cometario era gracioso así que todo el salón lo coreo, solo por seguirle el juego.

 

 

Rose se estiró ligeramente aburrida y miró el marco de la puerta. Casi se queda sin respiración.

 

“Es un cuerazo”

 

 

Era un chico, de unos 17 años. Su cabello negro le llegaba por arriba de los ojos. Su ojos, no tenían un color definido. Eran del color del hielo derretido o el color de el mar Caribe antes de una tormenta. Sin duda, aquellos ojos te dejaban sin respiración.

 

 

Su nariz era recta, su boca era carnosa y tenía un ligero hoyuelo en forma de luna y le sonreía directamente. Y su cuerpo, era de un modelo, así de simple.

 

 

-Él es el alumno nuevo, pasa y preséntate a la clase- le ordenó el maestro.

 

Cuando la clase lo vio hubo una serie de cuchicheos en la clase, y sobre todo niñas que se reían, nerviosas.

 

 

-Me llamo Alan González, tengo 17 y vengo de Madrid- su voz era quizás demasiado sexy. ¿Qué no tenía algún defecto?.

 

 

Al ver que el chico no agregó más, el profesor habló:

 

 

-Pues, espero que le guste estudiar..ahora siéntese en el lugar vacío.-  ese lugar estaba alado de Rose, el lugar que Mateo había dejado.

 

 

Sin decir nada se sentó y la observó por unos largos instantes. Ella volteó también.

 

 

-Hola ..primita-

 

End Notes:

Espero que les haya gustado, pronto subiré el siguiente(:

Proximo capitulo: Dentro de la casa.

En este 1 capitulo no voy a poner adelantos jajajaja, para dejarlos con la duda..

BYE!

*Ya lo corregi(: 

End Notes:

Espero que les haya gustado, pronto subiré el siguiente(:

Proximo capitulo: Dentro de la casa.

En este 1 capitulo no voy a poner adelantos jajajaja, para dejarlos con la duda..

BYE!

*Ya lo corregi(: 

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Author's Notes:

:) Ya corregí el primer capi.

 

A leer..

Author's Notes:

:) Ya corregí el primer capi.

 

A leer..

 

-¿¡¡¿QUEEEEE?!!- casi gritó, el maestro la miró molesto.

 

 

-Señorita Acosta, si quiere seguir platicando mejor sálgase del salón- el profesor señaló la puerta, un poco ceñudo.

 

 

-No, perdón- contestó simplemente mientras oía la risita de Alan a su lado.

 

 

-¿No te acuerdas de mi…pelo de esponja?- preguntó por lo bajo. Ella se sonrojó violentamente.

 

 

Y lamentablemente sí, lo recordó tal cual, era el niño que le quitaba sus muñecas y la molestaba todo el día. Era su hobby favorito.

Cuando la miró supo que ella sabía quien era él.

 

 

-Eres tu!!!! MALDITO!- susurró apretando la manos en el pupitre, se le empezaron a marcar los nudillos.

 

 

-Valla, creo que me extrañabas..yo tampoco te habría reconocido- dijo mientas la barría descaradamente, ella se sonrojó mucho más.

 

 

-¡Qué te pasa!- le decía aun más sonrojada.

 

 

-Lástima sigues siendo la misma chillona de siempre- 

 

Rose puso los ojos en blanco.  Por más que él la sacara de sus casillas ella no iba a dejarle el gusto.

 

 

Y sí, desgraciadamente era SU primo, no compartían apellido, sus abuelas eran hermanas.

 

Él también había cambiado apenas y recordaba aquel niño que le hacia la vida de cuadritos.

 

 

No pudieron seguir hablando, el profesor les pidió que se juntaran en equipos para un trabajo.

 

 

 

 

 

 

Ese día Rose tenía entrenamiento, a ella le encantaban los deportes en especial el fut bol y la natación. En el equipo de fut bol era la capitana. Claudia siempre le peleaba su lugar capitana con falsedades y mentiras.

 

Rose deseaba regresar a su casa, quería ducharse, los cabellos se le pegaban a la frente, se hechó agua fría encima para calmar el calor asfixiante..

 

 

-Poncho nos explotó hoy..estoy que me muero- jadeaba Leisha estirando sus piernas dolidas y agarrotadas. (Poncho es el entrenador del equipo).

 

 

-Voy a llegar a mi casa y voy a dormir todo lo que pueda- señaló Jou guardando sus cosas. –Oye Rose, te llamo a las 8-

 

 

-OK. Nos vemos mañana chicas!- se despidió Rose agitando la mano.

 

 

Al llegar a su casa no supo ni que pensar, una camioneta se encontraba estacionado frente a la casa, osea que había visitas.

 

 

Su casa era grande, no era una mansión pero sobraban algunas habitaciones, a sus amigas les encantaba hacer pijamadas en su casa.

 

Abrió la puerta un poco dudosa.

 

 

-Roselyn, al fin llegas, mira quien está aquí- dijo con voz salpicada de felicidad su madre, Molly.

 

 

La condujo a la sala, ahí estaban 5 personas.

 

 

Rose sino mal recordaba, el más alto de todos era Joseph, el papá de Alan tenía el mismo pelo negro que su hijo, pero sus rasgos eran duros.

 

 

A su lado estaba Lulú, su esposa, un poco mas menuda que como ella la recordaba, poseía unos ojos azules pero no tan hermosos como los de su hijo.

 

 

Lulú traía cargada a una niña que no lograba reconocer, era muy linda, rubia y pequeña como su mamá.

 

 

También reconoció a Jack, el hermano de Alan, se parecía mucho a él pero tenía los rasgos duros de su padre y sus ojos eran color azabache al igual que su cabello.

 

 

Y por último, recargado sutilmente en la pared y con mirada un poco aburrida estaba Alan, que le brillaron un poco los ojos al verla. Pero no dijo nada.

 

 

-¿Si recuerdas quienes son?- preguntó su padre un poco ceñudo, se notaba que no le gustaban las visitas.

 

 

Si algo distinguía a Franco (el papá de Rose) era un papá cariñoso y educado, pero en el fondo un poco solitario y huraño.

 

Rose asintió con una pequeña sonrisa.

 

 

-Solo la pequeña, no la recuerdo- reconoció con voz queda. Molly iba a contestar pero una vocecilla la detuvo.

 

 

-Soy Zoey, tengo 8 años ¿¡y tu?!  - dijo emocionada, era encantadora.

 

 

-Me llamo Roselyn, pero dime Rose y tengo 16 años- Las dos se sonrieron cómplices.

 

-Alan asiste a la misma escuela que tu hija, ¿Les toca una clase juntos?-

 

Alan y ella se voltearon a ver sin saber que decir.

 

-No, ni siquiera la había visto- contestó él con sencillez. 

 

 

Molly le explicó a Rose que Joseph había conseguido un muy buen trabajo en esta ciudad así que mientras que compraban su casa se iban a quedar en la suya por el tiempo que fuera necesario, instalándose en las habitaciones vacías.

 

 

Joseph y Lulú dormirían naturalmente juntos en el piso de abajo. Jack le había tocado en el fondo del segundo piso.

 

 

 Y enfrente de la habitación de Rose, (gracias a su mala suerte) le había tocado Alan, ellos compartirían baño. La pequeña Zoey se instaló junto con Rose en la misma habitación ya que a esta le sobraba una cama, los dos estaban muy gustosas.

 

 

Roselyn ayudó a Zoey a subir sus cosas, se podría decir que ya eran amigas.

 

 

Ya habían arreglado la mayor parte, la tarde había pasado dando lugar a la noche.

 

 

-Con esto es suficiente por ahora, mañana seguimos- dijo Rose arreglando las colchas de la cama de su compañera.

 

 

-Claro- contestó Zoey.

 

Rose se había dado cuenta que a pesar  de su edad, Zoey era madura , y muy buena onda.

 

 

-Voy a cepillarme los dientes- le avisó la castaña. 

 

 

-Si, al ratito voy, ahora voy a acabar esto- contestó la pequeña señalando unas cosas revueltas, peluches, ropa, articulos.

 

Rose asintió.

 

 

Cuando abrió la puerta no espero ni en un millón de años encontrarse con lo que se topó.

 

Alan estaba cubierto solo con una toalla que le cubría del torso hacia abajo. Sus brazos musculosos quedaron al descubierto, y su torso duro como mármol.

 

Su piel irradiaba calor, un calor sofocante. Su cabello se le pegaba en la frente y le caían pequeñas gotitas de agua adornando su escultural cuerpo.

 

Muy lejos en su subconsciente, Rose deseó estirar la mano para tocarlo.

 

 

Ella no se movió, sintió que se le detenía el corazón. Un segundo después él sonrió descaradamente.

 

 

Y ella se sonrojó esta las orejas.

 

 

-Si hubieras querido que me quitara la ropa tan solo lo hubieras pedido- dijo riéndose.

 

 

Rose sintió que su mirada la congelaba, le congelaba la palma de los dedos, pero ala vez hacía que un calor abrumante le subiera por todo su cuerpo.

 

 

-¡QUE TE PASA! ¡MALDITO DEPRAVADO!- chilló. –Existe el seguro para la puerta-

 

 

Rose trataba de desviar la mirada, pero le era imposible. ¿Hacia donde voltear?, solo había paredes desnudas a su al rededor.

 

 

-Sigues mirándome- dijo él suspicaz

 

 

-Idiota- dicho esto no aguantó un segundo más, entró al baño y cerró la puerta tras ella.

 

 

Le tomaron unos segundos recuperar su ritmo de respiración, su corazón parecía salírsele del pecho. Pero al fin pudo cepillarse sus dientas mientas que en su mente se repetía una y otra vez lo mismo, Alan descubierto del torso.

 

¿Por qué se sentía así? Solo era su primo, ¿Había hecho algo malo?. Trató de convencerse a sí misma que ella no tenía ni una pizca de culpa, pero la imagen se repetía mil veces en su cabeza, grabándose en el interior de sus parpados.

 

“Maldito depravado”.

 

Cuando entró al cuarto encontró a Zoey muy animada recogiendo sus cosas.

 

 

-¡Qué rápido pasa el tiempo! Ya son las 8- dijo exasperada.

 

“DIOS, LAS 8!!!...” pensó Rose, le había dicho a Jou que le iba contestar su llamada.

 

A tropiezos, Rose corrió a donde se encontraba su mochila del entrenamiento. Sacó todas sus cosas intentado encontrar su celular.

 

 

Nada.

 

 

-No no nono n..- susurraba.

 

 

-¿Y ahora que mosca te picó?- le preguntó Zoey desde el sofá.

 

 

-Mi celular, no lo encuentro!-

 

 

-La verdad es que no lo he visto, pero piénsalo ¿Dónde lo viste por ultima vez?-

 

Solo se acordaba haberlo guardado en su mochila después de entrenar, después llegó a casa. Y después…

 

 

Flashback:

Después de saludar a sus familiares, Rose empezó a subir las escaleras con la gran mochila en su espalda.





-¿Te ayudo?- le preguntó una voz ronca muy cerca en su espalda, Alan.



Rose casi se paraliza del susto, dejó caer la mochila en el escalón.





-¡Me has asustado!-



Él solo se rió y recogió la mochila, subió las escaleras, y detrás Rose. Entró a su cuarto y dejó la dichosa mochila en una esquina.



Rose era muy orgullosa, y aún mas con Alan.





-No te hubieras molestado- le dijo ella, sarcásticamente.





-Un gracias hubiera bastado- y salió de la habitación.

 

Fin de Fashback.

 

-Maldito, Maldito..ese..MALDITO- dijo y salió arrastrando los pies.

 

 

-Creo que ya se volvió loca- susurró Zoey sentándose en la cama.

 

 

Rose no se esperó para tocar la puerta. Entró echando llamas por los ojos.

 

 

-Dame mi celular!- chilló. Molesta.

 

Por suerte Alan ya estaba vestido, la miró incrédulo y un poco divertido. Se acercó poco a poco hasta quedar de frente.

 

 

-Mmmmmm..no no lo he visto- dijo él riéndose.

 

Rose vio el bulto perfectamente cuadrado en su bolsillo de mezclilla del pantalón.

 

Estiró la mano, y sin duda era su celular.

 

 

-Oye, cálmate. No me toques ahí!- dijo él más que molesto, con voz picarona.

 

 

Rose se tiño de rojo en sus mejillas y quitó la mano inmediatamente.

 

 

-Por favor..por favor- susurró indignada.

 

Y puso cara de perrito.

 

 

-No me pongas esa cara- por un momento pareció molesto. –Esta bien, esta bien..- dijo sacando el celular del bolsillo.

 

 

-Mira, pasado mañana hacemos una competencia de natación, 50 metros de crol. Y si tu ganas te doy el celular..- propuso él, mostrando media sonrisa.

 

 

-¿Y si tu ganas?-

 

 

-Serás mi esclava por una semana-

 

Ella hizo un puchero.

 

 

-Lo tomas o lo dejas- dijo Alan sin inmutarse y un poco serio.

 

 

-De acuerdo- dijo ella sin mirarlo y salió de la habitación.

 

Alan se las iba a pagar, muy caro…

 

End Notes:

(: Mañana subo el siguiente :DD

 

Proximo: Malentendido..

 

Se acercó peligrosamente, Rose no podía articular nada..estaba sola, él iba a aprovecharse e ella.

Tenía unas granas inmensas de llorar, que las lagrimas desbrodaran sus ojos y empaparan su corazón.

Quería morir cuando él la tocó..se sintió SUCIA..

Él le dedicó una sonrisa, la sonrisa más horrible que ella había visto..

Y se acercó a sus labios..

 

End Notes:

(: Mañana subo el siguiente :DD

 

Proximo: Malentendido..

 

Se acercó peligrosamente, Rose no podía articular nada..estaba sola, él iba a aprovecharse e ella.

Tenía unas granas inmensas de llorar, que las lagrimas desbrodaran sus ojos y empaparan su corazón.

Quería morir cuando él la tocó..se sintió SUCIA..

Él le dedicó una sonrisa, la sonrisa más horrible que ella había visto..

Y se acercó a sus labios..

 

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Author's Notes:

Perdón por cambiar el nombre de este cpaitulo, pero al final resultó un poco distinto.

De todos modos MUCHISIMAS gracias por leer y comentar. (:

Un comentario no cuesta nada, mientras que la felicidad vale millones.

 

 

a leer..

Author's Notes:

Perdón por cambiar el nombre de este cpaitulo, pero al final resultó un poco distinto.

De todos modos MUCHISIMAS gracias por leer y comentar. (:

Un comentario no cuesta nada, mientras que la felicidad vale millones.

 

 

a leer..

 

Rose, Jou y Leish platicaban animadamente de las clases.

 

 

-Hay un chico en mi clase de Historia…está buenísimo- comentó Jou dando saltitos.

 

 

-¿Quién?- preguntó Leish sonriente.

 

 

-Creo que se llama Alan- contestó la morena.

 

 

Rose se quedó muda. Por alguna razón no quería que Jou se interesara en Alan pero, ¿Por qué?... tensó un poco su postura.

 

 

-Y tu Rose ¿Lo conoces, o sigues enamorada de Mateo?- preguntó Jou

 

Ella se quedó en silencio por unos momentos.

 

 

-Creo que está en mi clase de Quimica- dijo evadiendo la pregunta sobre Mateo.

 

 

-Yo jamás cambiaria a mi Bombón- dijo feliz Leish, ella tenía un novio llama Erick, era apuesto, tenía unos ojos verdes y su pelo era color caramelo.

 

 

-¿Cuánto llevan tu y Erick?- preguntó Jou entusiasmada.

 

 

-6 meces con 2 semanas- contestó su amiga alegremente.

 

 

De pronto alguien llegó por atrás, era Erick abrazando a su novia. Pero por alguna razón sus ojos de dirigieron a Rose, la miraba fijamente, pero nadie era consiente de ello mas que Rose.

 

 

-Mi amor te estaba buscando nena- le decía en el oído a Leisha.

 

Ella rió y se volteó plantándole un beso en los labios.

 

 

-Te extrañé, ¿Por qué no me has llamado?- Leish lo miraba con un puchero, entornando los ojos.

 

Por fin despegó los ojos de los de Roselyn.

 

 

-Perdón, es que no he tenido tiempo- dijo él acomodándole un mecho de pelo detrás de la oreja. -Pero te voy a pagar el tiempo perdido- le dijo suspicazmente.

 

Le tomó del rostro y se dieron un beso apasionado.

 

 

-Estos ya se pusieron intensos, vámonos linda- le dio Jou a Rose que se había quedado anonadada por la mirada de Erick, clavándosele en los ojos.

 

 

No olvidó nunca,  antes de desaparecer en el pasillo, Rose alcanzó a ver cómo él le guiñaba el ojo, todo su cuerpo se congeló, estremeciéndose.

 

 

 

 

 

-Vas a ignorarme- era la voz de Alan con una pizca de molestia.

 

 

Rose dibujaba en su cuaderno cosas sin sentido, escondiendo sucara en los cabellos. Estaba un poco aburrida, no tenía nada más que hacer.

 

 

-Rose..- volvió a decir Alan.

 

 

¿Por qué era tan molesto?, pobre Alan, lo culpaba pero lo que en realidad la traía en las nubes era el incidente de la mañana con Erick.

 

 

Por suerte no se lo había encontrado en el cambio de clases.

 

 

-¿Qué pasa?- respondió Rose con un dejo de angustia.

 

 

-Tu tienes algo- empezó él entornando los ojos color de la lluvia.

 

 

Ella se apresuró a contestar.

 

-Nada, nada- dijo agitando su lápiz.

 

 

Él no la volvió a molestar pero la miraba de vez en cuando, ajironándola con aquellos ojos con motas plateadas, al rededor de su pupila.

 

 

 

Algo había en el hedor del ambiente, algo que hizo que Rose se estremeciera, estaba en los pasillos vacíos se excusó con sus amigas de ir al baño.

 

 

Salió de este, por alguna razón tenía frío.

 

 

-Rose, te estaba esperando-

 

Ella sintió que sudaba grueso, volteó.

 

 

Era Mateo.

 

Sonrió inesperadamente.

 

 

-¿Qué pasa Mat?- preguntó.

 

Él se sonrojó de la nada y comenzó a jugar con las mangas de su suéter. Un suéter que por se le veía muy bien.

 

 

Ella sonrió. ¿Lo ponía nervioso?.

 

 

-Mat..-

 

 

-Mañana..mañana te digo-

 

 

Rose no trató de impedir que se fuera, solo lo vio alejarse. No había duda lo traía colgado de un ala.

 

Dio dos pasos hacia atrás cuando se topó con algo.

 

 

-Holaa..- le susurró una voz al oído.

 

 

Ella se volteó agitadamente. Era Erick. Se puso nerviosa.

 

 

-L-Leish está en la cafetería- dijo ella apenas en un susurro.

 

 

-Lo sé. Yo te estaba buscando a ti- dijo con voz muy gruesa. Ella bajó la cabeza.

 

 

-¿Por q-que?- tartamudeó. Estaba sudando frío.

 

 

Él se rió, y su sonrisa no era nada bonita.

 

 

-Desde hace unos meces me traes loquito..- Se le acercó peligrosamente, ella nos se movió estaba como una estatua clavada en el piso. –Toda tú me fascinas nena, y solo con pensarte me muero por tenerte-

 

 

Rose se empezó a agitar demasiado. Él vio sonriendo como subía y bajaba su pecho.

 

 

-Y-y Leisha?- preguntó ella para ganar tiempo. Quería gritar pero sabía que nadie la escucharía.

 

 

-No te equivoques, ella es MI chica, pero contigo es como un dulce que nunca he probado- se relamió los labios.

 

Ella no dijo nada al principio, estaba en shock.

 

Él le levantó la barbilla.

 

-Te encantará- le dijo con voz ronca y se fue acercando.

 

 

-No porfavor, no no, por favor- susurraba. Él aspiró su aroma, delicioso.

 

 

Sus labios estaban a punto de tocarse y sin proponérselo Rose se encontró golpeado a su atacante, le pisoteó el pie y salio corriendo. Más de lo que sus piernas podían.

 

 

Sentía que en algún momento Erick la iba a alcanzar, escuchaba sus pasos siguiéndole en el pasillo. Y después nada.

 

Sus amigas iban saliendo de la café.

 

 

-Rose!, tardaste mucho ¿Qué pasó?- preguntó Leisha preocupada.

 

 

-Leish..Leish, yo..- murmuraba.

 

 

Jou le tomó del brazo para controlarla, y la miró a los ojos.

 

-Contrólate amiga, dime ¿Qué te paso?-

 

 

Trató de controlar su respiración, la gente empezó a cubrir los  pasillos.

 

 

-Erick, él trató de besarme- sus palabras eran como un balde de agua fría.

 

 

Los siguientes segundos trascurrieron tan lento que nadie fue capaz de respirar.

 ;

Leisha puso su peor cara, estaba realmente enojada. Jou solo observaba sin decir nada.

 

 

-No, él jamás me haría eso- dijo Leish  más para si misma.

 

 

Rose la miró y deseó poder llorar, le estaba causando dolor a su amiga. Y ella también se sentía horrible.

 

-No será que tú lo trataste de besar- dijo Leish fríamente.

 

Sus ojos estaban rojos, trataba de no llorar.

 

 

 

-Como puedes decir eso- la contradijo Jou –Es tu amiga-

 

 

-Tu también la apoyas, besó a mi novio!- gritó histérica, las demás personas de les quedaron viendo expectantes.

 

 

-No..yo..solo- intentaba decir Rose.

 

 

Rose sintió el dolor de su amiga, pero ella se sentía peor que ella, como una basura.

 

 

Leisha corrió tapándose la cara con las manos, pero antes le dijo a su amiga.

 

Jou corrió tras de ella.

 

 

Rose intentó llorar ahí mismo, pero sus lagrimas no caían. El rostro le quemaba, era insoportable.

 

Entró a su siguiente clase. letras de cacniones famosos y recientes Letras de canciones

 

 

 

En la penúltima clase (Matemáticas), intentó visualizar a Jou. Pero esta solo se volteaba, evitándola.

 

¿Ellas eran sus amigas?¿Las que no confiaban en ella?.

 

 

Ahora si sentía una gran presión en el pecho.

 

 

En la salida no esperó encontrarse con nadie, salió disparada, iba cruzando un parque, no había nadie, siempre estaba solo pero para llegar a casa tenía que pasar por ahí, una voz la detuvo.

 

 

-Creías que te ibas a escapar-

 

Erick, salió entre los árboles, casi como una sombra.

 

 

Rose intentó huir pero él la detuvo del brazo y le cubrió la boca.

 

 

-Si te atreves a gritar, te mato- dijo él, medio- estrangulándola.

 

 

Ella se apartó jadeando, no podía hablar. Cayó en el piso tocando su cuello adolorido.

 

 

-Déjame ir..por favor- dijo ella volteándolo a ver a los ojos.

 

 

-Cada vez que haces eso me dan muchas más ganas de tenerte-

 

 

Por fin las lagrimas le cayeron por su bello rostro, silenciosas.

 

 

-No llores- dijo él hincándose. –Vas a ver que no la pasaremos genial-

 

 

Se acercó peligrosamente, Rose no podía articular nada, estaba sola.

 

 

Quería morir cuando él la tocó y le descubrió el hombro, donde traía el suéter, se sintió SUCIA.

 

 

Él le dedicó una sonrisa, la sonrisa más horrible que ella había visto.

 

Y se acercó a sus labios.

 

 

Pero el beso nunca llego. Rose abrió los ojos.

 

 

Alguien había jalado a Erick de la camisa.

 

Le tomó unos segundo procesar quién era su salvador.

 

 

Jamás pensó que Alan la estuviese salvando.

 

 

Alcazo a ver como su primo le partía la cara a Erick, le daba un puñetazo tras otro. Y de su boca salían palabras grotescas.

 

 

El rostro de Erick estaba descompuesto, la sangre le corría por la boca y sus ojos se apagaban poco a poco. Ella rápidamente se levantó.

 

 

-Alan..ya estoy bien- le decía pero él no paraba.

 

 

-Alan..por favor..Alan…basta!!- pero fue olímpicamente ignorada. –Alan, estoy bien. MIRAME- le gritó tomádole del hombro.

 

 

Él se volteó y la miró con ojos rojizos y dolidos, pero sobre todo asustados. Se levantó dejando a Erick en el piso.

 

 

-Rose…-

 

 

-Estoy bien-

 

Tuvo tantas ganas de abrazarlo y decirle que estaba bien, pero se resistió las ganas sin dudarlo. Y se abrazó a si misma.

 

 

Transcurrieron varios minutos sin que ninguno se quitara la mirada de encima. Rose no pudo descifrar su mirada.

 

Él se volteó, aun templando de las manos.

 

Y sin saber por qué, Rose se le acercó.

 

 

-Alan…vente, vámonos- le susurró en un tono tan relajado pero a la vez vacilante que le resultó desconocido.

 

 

Él no se movió ni un poquito. Entonces ella se le puso enfrente. El rostro de Alan era un vil mascara de…de ¿QUÉ?. Él la miró tan intensamente que ella pensó que se iba a derretir a pesar de sus ojos de hielo.

 

 

Y sin decir nada más él oscureció su mirada y se echó a andar, dejando a Erick, que no se encontraba tan mal como Rose había pensado, y a ella misma.

 

La castaña se echó a correr tras él.

 

 

Nadie rompió el silencio, el ambiente los abrumaba y apresaba. Se detuvieron frente a la casa cuando él volteó hacia ella con una mirada diferente.

 

 

-¿Estas bien?- le dijo, ella asintió.

 

 

-Si..Gracias- comenzó ella a decir. -¿Cómo sabías que estaba ahí?

 

 

Él rodó los ojos.

 

-Te seguí- confesó sin vergüenza.

 

 

Rose no se molestó, simplemente quería saber por qué.

 

 

-Si, pero ¿Por qué?-

 

 

-En clase de Química traías algo, pelos de esponja..ami no me engañabas- le dijo, ella se sonrojó levemente.

 

 

-No me digas así tarado- le recriminó, él no se rió..no dijo nada.

 

 

-¿El tipo no te tocó verdad?- le preguntó con voz dura y ¿dolida?.

 

 

-No..el no!- contestó rápidamente. –Gracias- volvió a decir.

 

 

-Ya me lo dijiste muchas veces- y se acomodó el cabello negro. A Rose se le subió el calor al rostro. –Si el te vuelve a…- comenzó él.

 

 

-No dudaré en decirte.- dijo ella con una sonrisa.

 

 

-Promételo pelos de esponja-

 

 

-Lo prometo acosador de la esquina-

 

 

Por primera vez él sonrió a medias.

 

 

-Me debes una apuesta-

 

 

-Claro!, me fascina saber que vas a perder..creído- rugió ella suspicaz.

 

 

Y se metieron en la casa, cada uno en caminos diferentes. Mientras veía alejarse uno de otro se sonrieron

 

End Notes:

(: Espero que les haya gustado (:  Espero mucho sus comentarios!! para saber como se ve la historia desde su punto de vista

 

Para mi es muy importante!

 

Proximo capitulo Ganar o ganar.

Esta vez no pongo adelantos, ya que no les quiero quitar ni un poco de ilusión :D  ..

Actualizo el Domingo 9 de Octubre :))

 

Los veo en el siguiente capituloi!..gracias!

End Notes:

(: Espero que les haya gustado (:  Espero mucho sus comentarios!! para saber como se ve la historia desde su punto de vista

 

Para mi es muy importante!

 

Proximo capitulo Ganar o ganar.

Esta vez no pongo adelantos, ya que no les quiero quitar ni un poco de ilusión :D  ..

Actualizo el Domingo 9 de Octubre :))

 

Los veo en el siguiente capituloi!..gracias!

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Author's Notes:

Primero, muchas gracias a los comentarios.

Prometí subirlo hoy, y aunque tuve exceso de tarea lo hice!.

por ustedes(:

 

Espero comentarios, dudas, sugerencias..criticas..

 

ahora,,a leer..

Author's Notes:

Primero, muchas gracias a los comentarios.

Prometí subirlo hoy, y aunque tuve exceso de tarea lo hice!.

por ustedes(:

 

Espero comentarios, dudas, sugerencias..criticas..

 

ahora,,a leer..

 

 

Los rayos del sol sin color alguno, se colaban en la ventana del cuarto de Rose..

 

 

Cuando bajó a desayunar sintió que alguien la miraba, era Alan. Recordó lo que había pasado el día anterior, se estremeció.

 

 

-¿Cómo estás cielo?- preguntó Lulú mientras le untaba mermelada a su pan tostado.

 

 

Molly estaba cocinando, los padres de la casa ya se habían ido a trabajar. Zoey jugaba con la comida, dándole vueltas por el plato.  Jack lavaba los platos y Alan desayunada cereal.

 

 

-Bien, gracias- le respondió Rose tratando de sonar convincente.

 

Cuando salió de su casa y sintió el frío de afuera casi se congela. Alan se había dado prisa y se había ido rápidamente. Mientras que ella era muy lenta para comer.

 

 

En cuanto entró al colegio alguien se le puso enfrente, impidiéndole el paso.

 

 

-Rose….- la aludida subió la cabeza, era Leisha.

 

 

Y sin esperar nada Rosely la abrazó, Leish le dio unas palmaditas en la espalda.

 

 

-Perdón- le murmuraba la rubia muchas veces en el oído.

 

-Esta bien, ya no importa- Y tal vez Rose había mentido, le seguía

importando pero era aún más la tristeza de perder a su amiga.

 

 

Se separaron del abrazo.

 

 

-Rose, de verdad lo sentimos, te dimos la espalda- le dijo Jou, triste.

 

 

-Todo por ese estúpido- dijo fríamente Leish.

 

 

-¿Entonces ya no están enojadas conmigo?- preguntó Rose con una mueca, todavía recordando lo del día anterior.

 

 

-Para nada!, estamos esperando a que nos perdones. Pero no importa si no quieres hacer ahora.- le dijo la rubia, muy decidida.

 

 

-Yo…no puedo, no ahora- dijo Rose enojada, las otras dos asintieron avergonzadas.

 

 

-Ahh, verdad torpes ¡Obvio que las perdono!- gritó y les dio otro abrazo.

 

 

-¿Erick no te hizo nada verdad?- Jou sacó a relucir el tema. El estómago de Rose se contrajo y le dio vueltas.

 

 

-No….nada mas lo que les dije..- mintió, no quería preocuparlas. A demás si les contaba tenía que nombrar a Alan, y lo que ocurrió era algo así como su secreto.

 

 

 

Ringggggggg…

 

 

Estaban en el recreo y Rose aún no había tenido Química, por alguna razón deseaba que llegara el momento.

 

 

-¿¿¡¡QUE HISISTE QUEEEEEE?!!!?- preguntaron sus dos amigas al unisolo.

 

 

Casi le rompen el tímpano.

 

 

-Están sordas o que?, ya me escucharon- dijo Rose un tanto incómoda.

 

 

-Wow, eso si que es una sorpresa. Apuesto a que tu ganas linda- dijo Jou contenta.

 

 

-¿A que hora va ser?- preguntó Leish.

 

 

-Después de la salida- respondió Rose, encogiéndose de hombros.

 

 

-Vamos a ir a apoyarte amiga!- dijo feliz Jou guiñándole un ojo.

 

 

-Hahaha, gracias..- contestó Rose, feliz de la vida.

 

 

Se dirigieron a sus respectivos salones..

 

 

 

 

 

Por una vez, Rose estaba prestando atención a la clase de Química, una voz la interrumpió.

 

 

-Tontis, no te vas a salir de la apuesta verdad?- preguntó Alan, con una sonrisa.

 

 

-Claro que no abusador, espero que si cumplas con tu trato- dijo ella con otra sonrisa.

 

 

-Tienes mi palabra- dijo serio, le brillaban los ojos, las luces hacía que se le vieran extremadamente claros.

 

 

-Qué gran ayuda- respondió sarcásticamente.

 

 

-Ya lo veremos..-

 

 

-Exacto..ya lo veremos..-

 

 

 

 

 

Rose se dio prisa y corrió al baño para cambiarse. Le dolían un poco los músculos y el cuello. En el espejo se miró. Veía a una completa desconocida, sus mejillas parecían dos manchas rojizas, sus ojos amatistas brillaban demasiado y sus labios tenían un bonito color rosa suave.

 

 

Se tocó el cuello, se le veían dos marcas rojas y delirantes donde Erick la había estrangulado. Hizo una mueca de dolor.

 

 

Ya estaba lista, salió a la alberca.

 

 

No había nada, el agua estaba incluso muy quieta, solo había pequeñas onditas por el aire. Rose se deslizó a la orilla de la alberca y se vio reflejada pero había alguien tras ella.

 

 

-Mira lo que tenemos aquí, una virgen en traje de baño-

 

 

Claudia caminaba hacia ella, y no iba sola tras de ella estaba Erick, la punta del labio lo traía partido, y un ojo muy morado por lo menos.

 

 

-¿Qué quieres?- se aventuró a decir Rose y dio un paso hacia delante.

 

 

-Quieres saber lo que quiero?!!...- casi gritó. –Quiero que dejes a Mateo y a Alan para mi-

 

 

Por alguna razón Rose sintió que le ardían las venas.

 

 

-¿Por qué tengo que hacerlo?- preguntó valiente, pobre chica.

 

 

Erick estaba silencioso pero sus ojos poseían un odio paranormal. Maldito loco.

 

 

-Porque yo lo digo- Claudia rechinó los dientes.

 

 

-No me importa lo que tu digas. La retó la castaña.

 

 

-¿Estás retándome?- dijo con una falsa sonrisa y chasqueó los dedos. –Lindo, encárgate, y tú- dijo señalándola –Si le dice a alguien algo de esto, va ser mucho peor-

 

 

Erick avanzó hacia Rose.

 

-Maldita perra, ahora me las vas a pagar-

 

 

La cacheteó. La castaña solo se tocó la mejilla. Él le agarró del cuello sin vacilar, estrangulándola y la levantó en el aire.

 

 

Rose sintió agujas clavándosele en el cuello. Recordó cuando de pequeña se rompió un brazo al caer de un árbol. Sin duda esto era algo mucho peor, era 10 veces el otro accidente. Sintió como cada célula del cuerpo se retorcía de dolor, se le escocían los ojos.

 

 

La tiró al suelo, pero como estaba tan cerca del agua cayó en la alberca. Ni siquiera sintió el agua fría, no sintió nada, tal vez eso era lo peor, no sentir.

 

 

La superficie se fue alejando, cada vez más, quiso estirar la mano, pero nada le respondía.

 

 

La obscuridad la consumió.

 

 

 

 

 

-Por favor..Dios mió..por favor..por favor- murmuraba Alan, tratando de dar vida al cuerpo de Rose.

 

Se veía hermosa, una lagrima de Alan le cayó en su bello rostro, parecía un ángel, tal cual. Le recorrió un dedo por su cuello, sintió que le acuchillaban por dentro. Su piel era tan suave, tan tersa.

 

 

 

Ella caminaba, hacia delante y entonces escuchó esa voz atrás de ella. Y sin ninguna razón corrió tratando de alcanzar la voz, no le importó el camino de regreso, solo la siguió.

 

 

Rose comenzó a toser agua, tenía algunos espasmos, estaba tratando de respirar.

 

 

Después se quedó quieta, aún así no podía respirar.

 

Alan sabía lo que tenía que hacer, y en ningún momento lo dudó.

 

 

Se le acercó a la boca y la miró. Puso dos manos alado de su cuerpo, las gotas que corrían en el cuerpo de él le caían a ella, él se encontraba sin camisa.

 

Ella ni siquiera parecía conciente. Ese fue un beso que solo Alan lo supo, nadie más, siquiera ella. Aspiró su aroma, a cloro y a su propia piel y un aroma un tanto extraño pero definitivamente delicioso.

 

 

Al principio fue solo un toque, como el de una pluma, sin intención probó sus labios, se obligó a no gruñir, era un sabor tan exótico, tan…excitante. Pero como un pinchazo recordó lo que tenía que hacer, y le dio aire.

 

 

Funcionó.

 

Los ojos rojizos y dolidos lo miraron y se levantó de torso, mirando con ojos expectantes a su primo, él ya se había apartado, fue como un suplicio, él tenía la mirada perdida.

 

 

Ella trató de hablarle pero no puedo decir nada, le dolía el cuello demasiado. Él se le acercó dudoso.

 

 

-Todo está bien Rose- dijo él sin ninguna sonrisa. –Ven- y la atrajo hacia sí. Sus cuerpos parecían fundirse. Ella se sintió mas viva que nunca. Los brazos de él eran fuertes, y el calor de sus cuerpos fluía entre ambos.

 

 

-¿Alan?..¿Rose?- Jou y Leisha entraron, Rose y Alan se separaron en menos de un parpadeo.

 

 

Jou le guiñó el ojo a Rose.

 

 

-Perdón, pero que los dejamos solos- dijeron y sin pensar, corrieron a la salida.

 

 

Rose enrojeció demasiado, le temblaban los brazos para sostenerse, Alan trataba de no mirarla.

 

 

De pronto ella se sintió realmente mal y se desmayó frente a los ojos de él.

 

 

 

 

 

-Dormilona, ya despierta…leona!-

 

 

Rose acomodó en las sabanas, no quería despertarse.

 

 

Alan la movió y le empezó a hacer poquitas cosquillas, para no lastimarla. Ella rió como una niña pequeña.

 

 

-Ya te sientes mejor leona?-le dijo él con media sonrisa.

 

 

Ella se sentó.

 

 

-Sip acosador. ¿Cuántas veces vas a tener que salvarme?..odio darte las gracias!- dijo ella cruzándose de brazos con un puchero.

 

 

Volteó a ver si por ahí estaba la pequeña Zoey. -¿Y tu hermanita?-  le preguntó.

 

 

-Se fue a clase de violín- dijo él sin darle importancia.

 

 

Y de pronto sintió un latigazo de dolor en el cuello.

 

 

-Auch- se quejó, y se acostó de nuevo.

 

 

Él la miró preocupado.

 

 

-¿Cómo ocurrió esto?- preguntó él, serio.

 

 

Ella dudó por un momento, pero estaba hasta. Harta de no poder contarle a sus amigas, y ahora a él.

 

 

-Fue Claudia, y…Erick- le dijo sin rodeos-

 

 

Él apretó los puños.

 

 

-Ese madito hijo de …-

 

 

-No vas a hacer nada- le cortó.

 

 

Él la miró desconcertado.

 

 

-¿QUÉ NO LO VOY A HACER NADA?!! ¡CASI TE MATA!- gritó.

 

 

Ella puso un dedo en la boca.

 

 

-Shhhh, no le contaste a nadie verdad?-

 

 

-NO!- dijo él aún enojado.

 

 

-Porque ella me amenazó, hagamos como si nada..pero después me las va pagar-

 

 

-¿Cómo?-

 

 

-Con Mateo- le dijo sin rodeos. Ni modo que con Alan, con solo pensarlo se sonrojó. Alan no lo tomó muy bien, hizo intentos de no parecer enojado.

 

 

Él recordó aquel beso, no se lo podía contar. Le dolió el corazón.

Ella se dio cuenta cuando los ojos de él se obscurecieron, parecía orbes negras.

 

 

-Bueno, pero yo no respondo después..primero hazlo a tu manera..y si no funciona se hará a la mía- dijo él molesto.

 

 

¿Solo estaba molesto porque ella no quería que él actuara? ¿O por lo de Mateo?.

 

 

-¿Y la apuesta?- preguntó ella de repente.

 

 

-Eso será después- le dijo cortante -Tengo que irme, descansa- y sin mirarla y salió de la habitación.

 

 

Rose se sintió de repente muy triste, era como sentirse mal consigo misma. ¿Algo le había hecho a Alan? ¿Por qué se había comportado así?

 

 

De tanto pensar se quedó dormida.

 

End Notes:

¿Les gustó? ¿No les gustó?

 

Comentarios, dudas, aclaraciones..criticas

 

(:

Gracias por leer !!..pero sobre todo por comentar ustedes enriquecen mis historias.

 

Proximo capítulo: Celos

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Proximo capítulo: Celos

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Author's Notes:

Perdón, perdón..perdón!!!

Es que tuve examenes y mis papás me van a matar porque me fue mal.. :S... nimodo jajaj

TARDÉ MUCHO EN SUBIR..LOSÉ PERDON(:

 

Ahora..

 

A leer..

Author's Notes:

Perdón, perdón..perdón!!!

Es que tuve examenes y mis papás me van a matar porque me fue mal.. :S... nimodo jajaj

TARDÉ MUCHO EN SUBIR..LOSÉ PERDON(:

 

Ahora..

 

A leer..

 

Ya habían pasado unos días y Alan no le había hablado ni en casa, ni en el colegio.  Ni siquiera le había mirado. Por alguna razón eso hacía que le doliera de una manera…extraña el corazón, como si le faltara aire para respirar.

 

 

-¿Qué tienes amiga?- le preguntó Leish, sacándola de sus pensamientos.

 

 

-Nada nada- dijo en tono poco convincente.

 

 

-¿Es por Alan verdad?- agregó Jou, mas que afirmando que diciendo.

 

 

Rose resopló diciendo un “si”.

 

-Los hombres son pendejos, linda. Nunca los tomes tan enserio- le dijo Leisha con voz fría cosa que a Rose le causó un escalofrío en la espalda.

 

 

-No todos..pero hay algunos tan extraños- complementó Joanna.

 

 

 

 

 

Estaba en Química, lo volteó a ver disimuladamente.

 

 

Parecía muy concentrado, su boca era una fina línea color rosa pálido.  Estaba recargado con los codos.

 

 

-Alan- le susurró.

 

Él pareció no escucharle.

 

 

-Alan!- le dijo más fuerte.

 

 

Ni siquiera volteó.

 

-Que quieres- le dijo sin mirarla.

 

 

-Se puede saber que rayos te pasa-

 

 

 

-Ami nada, solo que interrumpes la clase- dijo molesto.

 

 

-Alan, por favor. Dime que te pasa, has estado…extraño-

 

 

-¿Cómo quisieras que estuviera? ¿Cómo tu perro faldero?, siguiéndote a todos lados, salvándote cada que haces una estupidez- dijo duramente.

 

 

Sus palabras fueron como filos encajándosele en el corazón, muy al fondo.

 

 

Le picaron los ojos, el cuello le cosquilleaba.

 

 

-Eres un pesado- le dijo con voz quebrada. Y escondió su rostro entre sus rizos.

 

 

Él no le volvió a hablar, pero su actitud se sintió tensa.

 

 

 

 

 

 

Ya era la hora de la salida, Rose salió cruzando toda la escuela con paso rápido, mientras que los demás la miraba extrañados. Hacía días que no sonreía y ella era de esas chicas que viven para sonreír.

 

 

Sintió que alguien la jaló del brazo.  Se quejó. Todavía le dolí todo, y su cuello, seguía muy lastimado.

 

 

Ella volteó para ver quien era.

 

 

-Perdón, ¿te lastimé?- le preguntó Mat.

 

 

-No no te preocupes- trató de sonreír.

 

 

Mateo era un buen chico.

 

 

-Oye…- empezó un poco nervioso, mirando al suelo.

 

 

-Yo…te quiero invitar a salir- expulsó todo el aire.

 

Ella se sonrojó un poco.

 

 

-Claro- sonrió completamente.

 

Él se mostró completamente complacido.

 

 

-Genial. Paso por ti hoy a las 8-

 

 

-Ok, ahí te espero- le dijo feliz. Al fin Mat la había invitado a salir. Detuvo las ganas de dar saltitos de la emoción.

 

 

-Me tengo que ir- dijo él alejándose –BYE!-

 

 

Ella agitó la mano sin más.

 

 

 

 

 

Se miró en el espejo. Se veía muy bonita, más que sexy se veía linda. Llevaba puesto unos jeans con una blusa rosa. Se puso poco maquillaje solo un poco de rimel y gloss en los labios.

 

 

-Te ves bien- le animó Zoey, sentada desde el sofá.

 

 

-¿Con quién vas a salir?- le preguntó.

 

 

-Se llama Mat-

 

 

-¿Es tu novio?-

 

 

Se sonrojó violentamente.

 

 

-Yo…no..yo..solo..- murmuró.

 

 

-Ok, ok..ya entendí- le dijo Zoey suspicaz.

 

 

-Ese tal Mat es un afortunado- la alabó.

 

 

Rose rió suavemente, como el sonido de una campanilla.

 

 

-Y ¿Alan? ¿No te gusta?-

 

Rose casi de cae, su corazón le palpó muy fuerte. Dos placas de metal se le estamparon en la frente.

 

 

-Él es mi primo- le dijo voz distorsionada.

 

 

-¿Y eso que?-

 

 

-Eso no se puede-

 

 

-Los adultos y los adolescentes..todos se complican la vida- dijo la pequeña restándole importancia.  –Pero no me digas que no esta guapo- la presionó con una sonrisa angelical.

 

 

-Yo….-

 

 

Sonó el timbre, la salvó.

 

 

 

 

Cuando abrió la puerta ahí estaba Matt, vestido muy apuesto. Sus ojos parecían muy felices y un tanto emocionados.

 

 

-Hola..- comenzó él. –Lista?- le preguntó.

 

 

-Sip-

 

 

Y como todo un caballero le estiró el brazo, ella se lo tomó. Le abrió la puerta muy caballeroso. 

 

 

Lo pensó por un momento. Mat era como su príncipe azul, siempre lo había sido, el chico ideal.

 

 

-¿En qué piensas?- Mateo la sacó de sus alucinaciones.

 

Le sonrió.

 

 

-Nada..nada..- susurró un poco roja. -¿a dónde vamos a ir?- preguntó rápidamente.

 

 

-Mmm..es una sorpresa- le dijo un poco tímido.

 

 

Ella no supo que decir, puso los ojos en blanco.

 

 

Después Mat le platicó unas cuantas cosas superficiales, cómo le iba en la escuela, sus notas. Rose se sentía en las nubes, muy feliz.

 

 

-Llegamos- dijo él deteniendo el coche.

 

 

Rose no sabía si golpear a Mat, o agradecerle. Le había llevado a el restaurante más caro de toda la ciudad.

 

 

-No debiste- continuaba diciendo aún cuando ya estaba sentada en la mesa, tan elegante.

 

 

Roselyn no le tomó importancia a las señoras de las mesas vecinas, que en cuanto la vieron, empezaron a aconsejarse en bajito. No llevaba puesta ropa para la ocasión, eso le resultó muy incomodo. Sentía las miradas de todos posadas en ellos dos. Dos chicos fachosos que no iban a poder pagar la cuenta.

 

 

-Claro, para una cita es perfecto-

 

Mencionar la palabra “cita”, hizo que Rose sonrojara y bajara la cabeza.

 

 

-¿Qué desean ordenar?- era una chica morena joven, muy pitada, tal vez exageradamente. No dejaba de mirar a Mat, que a decir verdad se sentía cohibido.

 

 

-Yo….spaghetti a la boloñesa- comenzó –Y tu Rose?- le preguntó expectante.

 

 

La mesera me miró con el ceño fruncido, barriéndola con la mirada.

 

 

-Lo mismo- dijo casi para seguir la corriente.

 

 

La mesera se marchó a paso coqueto, y Rose se dio cuenta que miraba directamente a su compañero.

 

 

-Te ligaste a la mesera- dijo sin darle importancia.

 

 

Él la miro y río.

 

 

-Oh, claro que no, solo quería darnos un buen servicio-

 

 

-Ujummmm-

 

 

La cena trascurrió muy tranquila y perfecta a pesar de la mesera que no paraba de acosar a Mat, al principio Rose se molestó un poco, pero luego le causo una gran diversión.

 

Cuando acabaron de cenar y pidieron la cuenta la chica le guiño el ojo y le dejó en un papelito su número junto a la cuenta.

 

Rose se río de él.

 

-Llámala-

 

Mat no se molestó al contrario.

 

 

-Lo haré-

 

 

Rose le sonrió pesadamente.

 

 

-¿Quieres dar un paseo antes de regresar a casa?- preguntó él.

 

 

-Claro-

 

 

Al principio Mat iba pegado a la banqueta y Rose del otro lado, tímida.

 

 

Y cuando menos se lo esperaba ella sintió algo cálido en la mano. Él la había tomado de la mano. Rose sin saber por qué, sintió un bonito calor y confortancia.

 

 

-¿Eres la capitana del equipo verdad?- preguntó.

 

 

-Si, me encanta el fut bol- le contestó orgullosa.

 

 

-Hay pocas como tú- le halagó. Ella sonrió un poco.

 

 

Cruzaron la una calle, y dieron la vuelta.

 

 

Era Claudia vestida como siempre, una puta total. Su escote enseñaba de más, su falda parecía ropa interior.

 

 

Detuvo las ganas de lanzarse contra ella y arrancarle el pelo, maldita perra.

 

 

-Hola, ¿qué hacen por aquí?- preguntó Mat.

 

 

¿Hacen?.

 

 

Rose vio quién acompañaba a la puta, rechinó los dientes.

 

 

-Venimos a pasear..- dijo Alan quien le sonreía de manera retadora. Solo la miraba a ella, su mirada glacial parecía querer congelar a la suya.

 

 

Viendo a Alan y a Mat juntos sintió..frustración.

 

 

Mat sería el típico chico que va a tu casa, es buena persona y es educado con tus padres.

 

 

Alan parecía el chico mujeriego sexy, que quemaría la casa solo por diversión.

 

 

Rose no supo por qué pero sintió como si ese suceso no hubiera sido un “accidente”.

 

 

-Que bien. ¿Son novios?- preguntó Mat de nuevo.

 

 

-Sip, verdad que sin bombón- le decía Claudia, estampádole un beso apasionado al que Alan no tardó en responder.

 

 

-Y ustedes?-preguntó Claudia.

 

 

Alan se puso tenso.

 

 

-Una cita- dijo Rose con voz neutra.

 

 

Alan tomó de la cintura a Claudia sutilmente.

 

 

-Bueno..nos vemos- dijo Rose ¿molesta?. Alan sonrió. ¿Qué se traía el muy estúpido?.

 

 

Tomó a Mat de la mano.

 

 

-Adiós- se despidió Mat.

 

 

-Adiós- respondieron.

 

 

Se notaba a kilómetros que los dos querían darle celos a cada uno pero Mat lo tomó tranquilamente.

 

 

Rose apretó los puños, estaba enojada, podía sentirlo, la presión en el pecho, el dolor en su corazón, la noche tan fría. Pero ¿Por qué?.

 

 

-Es hora de que volvamos- dijo ella con tono suave.

 

 

-Claro-

 

 

El camino de regreso fue relativamente corto. Aunque a decir verdad ella se la había pasado genial hasta el suceso con Alan. ¿Por qué siempre él tenía que arruinarlo todo?.

 

 

-Me la pasé muy bien- confesó ella frente a la puerta de su casa.

 

 

-Yo también. Me gustaría que se repitiera- le dijo él con los ojos soñadores.

 

Ella sonrió.

 

 

Ella no vio el momento en el que él se acercó para darle un beso. Solo se lo robó, rápido y suave como el agitar de las alas de una mariposa.

 

 

Rose se puso roja como un tomate. Atrás, su puerta se abrió.

 

 

-Rose- le dijo la voz diminuta de Zoey.

 

 

-Adiós Mat, gracias- le dijo ella, penosa.

 

 

-Bye- le dijo él dándole un último beso en la mejilla.

Y se marchó.

 

 

 

-Rose…- le susurró la pequeña.

 

 

-¿Qué pasa?-

 

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