Cazador by ali284

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 Cazador by ali284
Summary:

¿Qué se siente ser completamente invisible?



Fernanda cree saberlo, aunque lejos está de importarle el hecho de pasar desapercibida en un instituto de locos en donde los profesores parecen creer que hacer la vida miserable a sus alumnos es todo un arte.  

Sin  más tropezones aparte del primer semestre ella está completamente segura que la preparatoria es un simple juego de niños.



Pero todo cambia cuando él regresa. Entrando alto e imponente por la puerta de su salón. ¿Porqué a vuelto? Todo el mundo se pregunta. ¿Porqué es que luce tan endemoniadamente diferente?, les emociona conocer a todas sus compañeras y lo más importante...



¿Porque está tan interesado en Fer?



Si ella le teme, si siente que le falta el aire estando en su presencia, si considera la idea de arrojarse por las ventanas todo con tal de no verlo nunca más?...



Muchas preguntas con una única respuesta: el destino es mucho más caprichoso de lo que imaginamos.

 





Permiteme contarte un dulce cuento sombrio, en donde nada es lo que parece...



Categories: LITERATURA, ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Ninguno

Advertencias: Lemon, Lenguaje Obsceno, Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 30 Completed: No Word count: 93468 Read: 9549 Published: 21/01/2011 Updated: 10/12/2011
Summary:

¿Qué se siente ser completamente invisible?



Fernanda cree saberlo, aunque lejos está de importarle el hecho de pasar desapercibida en un instituto de locos en donde los profesores parecen creer que hacer la vida miserable a sus alumnos es todo un arte.  

Sin  más tropezones aparte del primer semestre ella está completamente segura que la preparatoria es un simple juego de niños.



Pero todo cambia cuando él regresa. Entrando alto e imponente por la puerta de su salón. ¿Porqué a vuelto? Todo el mundo se pregunta. ¿Porqué es que luce tan endemoniadamente diferente?, les emociona conocer a todas sus compañeras y lo más importante...



¿Porque está tan interesado en Fer?



Si ella le teme, si siente que le falta el aire estando en su presencia, si considera la idea de arrojarse por las ventanas todo con tal de no verlo nunca más?...



Muchas preguntas con una única respuesta: el destino es mucho más caprichoso de lo que imaginamos.

 





Permiteme contarte un dulce cuento sombrio, en donde nada es lo que parece...



Categories: LITERATURA, ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Ninguno

Advertencias: Lemon, Lenguaje Obsceno, Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 30 Completed: No Word count: 93468 Read: 9549 Published: 21/01/2011 Updated: 10/12/2011 Capítulo 1 El "chico nuevo" by ali284
Author's Notes:

gracias por leer

Author's Notes:

gracias por leer

-          Hola- como siempre Manuel me llamo haciendo que dejará inconclusa la tarea que no había terminado un día antes y que, por lo visto tampoco terminaría esa mañana.



Tomo asiento delante de mí.



Como siempre sus ojos obscuros brillaban llenos de energía bajo la tenue luz de los  focos.



¿Cómo podía hacerlo?



Era lunes, 6:50 de la mañana, el sereno aun caía suave sobre la ciudad invitando a todas las personas a refugiar sus sueños e inquietudes en el firme terreno de la inconsciencia, y, sin embargo, ahí estábamos nosotros, yo con ese uniforme que me picaba en el cuello y que dejaba al descubierto mis rodillas partidas por el frio intenso de enero , con un montón de tarea inconclusa y el desvelo del fin de semana, y a lo visto a mi alrededor mis otros compañeros no se hallaban en un mejor estado, todos gritándose unos a otros, borrando desesperados, bajo el estrés familiar de la cárcel, como solíamos llamarla.



Con sus muros construidos con ladrillo blanco y cemento negro, las bardas a la altura de el primer piso completada con reja y alambre de púas en la cima, los uniformes completamente negros  y los salones abarrotados de mesa bancos, aquel lugar era una autentica pesadilla, un reformatorio en el que sus padres inscribían a sus hijos debido al prestigió que la mano dura de la directora había labrado.



Y aún así, a pesar de todo, allí estaba mi amigo, sonriendo triunfal con el mejor humor del mundo.



-          Dalia está loca- soltó de repente, haciendo que dejará el hilo de mis cavilaciones y le pusiera más atención a él.



-          Y ahora que te hizo- quise saber cerrando la libreta.



-          Pues ayer vinieron a decirme que fuera a entrenar con el equipo de futbol, y justo cuando me iba, se paro en la puerta  y me dijo, no, no te vallas, mejor quédate conmigo, te necesito.



Aguardo solo unos segundos antes de llevarse las manos a la cabeza con cara de “mátame por favor”



-          ¡No, ya no la soporto!- grito alto atrayendo las miradas curiosas de algunos de mis compañeros- es un autentico martirio, ya ni siquiera me deja salir a receso.



Rodé los ojos, Manuel, el chico que en la cima de propósitos de año nuevo había puesto como primer punto tener novia, no era capaz de decidirse, cinco estaban ya en su lista de confesadas y mal correspondidas y por lo visto Dalia sería la sexta.



Pobre mujer, la compadecía… una más que caía bajo el embrujo de aquellos ojos marrones. No por nada Manuel era el chico más popular de la escuela.



Me preguntaba como es que alguien como yo podía ser su amiga…



-          De verdad Fer- volvió a hablar ignorando completamente el hilo de mis pensamientos- no sé como es que dices que es una buena persona



-          Por que lo es- reclame cruzándome de brazos- no por el hecho de que te acosé quieres decir que es mala, lo que pasa es que primero te dedicas a jugar con los sentimientos de las chicas y luego las desechas sin haber llegado si quiera a la primera base.



El chic me miro con ojos sorprendidos por unos segundos antes de que una linda sonrisa se pintara en su rostro.



-          ¿Celosa?- me pregunto mirándome fijamente haciendo que inevitablemente un fino sonrojo se pintará en mi rostro



-          No, ni un poco- conteste segura agachando la mirada



-          Odio a Dalia porque es una empalagosa- trato de convencerme- no tiene nada que ver con el echo de que te caiga o no bien… y en cuanto a lo que dices, creo que aún no he encontrado a la persona indicada, y… creo que terminamos por hoy, aquí viene Angela.- susurro sonriendo, levantándose del asiento para dejarlo libre a mi mejor amiga quien con paso lento y seguro caminaba la distancia que la separaba de nosotros.



……………………………………………………………



Esa mañana estuvo por demás aburrida, la maestra de cálculo reviso las derivadas y como nadie las había hecho nos puso a hacer 100 del manual extra que teníamos. Como cada inicio de semana Ángela permaneció callada ensimismada para con sus propias reflexiones, Julia, mi otra amiga ni siquiera se nos acerco al ver nuestras caras y Manuel se desapareció todo el receso.



Ya para media mañana estaba con los ojos rojos y mis bostezos eran incontenibles, mientras revisábamos la las partes de un dinoflagelado.



Fue entonces cuando decidí llevar a cabo el plan DNAD3, dibujar, no poner atención si no te duermes en tercera fase, abrí la libreta en las últimas hojas y empecé a rallarlas desinteresada.



En eso estaba, cuando llego hasta mis oídos una voz bien conocida y odiada por mi.



Dirigí un poco la mirada solo para corroborar que la menuda subdirectora, con mal encarada se hallaba en la puerta antes de volver a concentrarla en mi paisaje dominado por vegetación mientras escuchaba a mi profesor hablar temeroso con ella.



-          Señorita Suarez, que se le ofrece?- pregunto levantándose de su asiento



-          No, no se preocupe- lo atajó de inmediato la momia- así está bien, no he venido a charlar, solo vine a notificarle que Leonardo  Zuleima, se ha reintegrado al sistema.



 Un fuerte murmullo se arranco de la garganta de mis compañeros tan alto que ni siquiera la figura intimidante de la subdirectora pudo acallar.



-          Leo- exclamo tras de mi Tania interesada- lo recuerdas Rubí- pregunto a su mejor amiga



-          Como no



-          Oí que se desapareció un rato sus padres se cambiaron de estado o algo así, me pregunto por que habrá regresado



-          Y yo que sé- susurro la otra chica- lo que importa es que ya tenemos diversión para rato.



Me resbale en el mesa banco manteniendo la vista el la hoja.



Me molestaba demasiado el ruido y más si no entendía nada de lo que decían.



Trate de recapitular un poco buscando en mi memoria a aquel muchacho, claro que lo recordaba, Leo, el nerd de matemáticas camuflajeado por esa fachada de roquero de drogas, sexo y alcohol, el terror de los maestros.



Se había ausentado desde el tercer semestre con muchos rumores a su alrededor, recordaba que incluso el maestro de Trigonometría había llorado en su ausencia.



¿Por qué había vuelto?



No lo sabía y en ese momento no me interesaba.



Seguí pintando mi libreta un tanto contenta, Tania, la chica que siempre me molestaba, iba a tener una distracción que la alejaría un rato de mi por lo visto.



-          No puede ser- exclamo Rubí con voz chillona detrás de mi en ese momento- ¿es Leo?



-          Oh por Dios



-          ¿Qué se hizo?



-          ¿Leo?



Los murmullos incoherentes de todos me pusieron a tope, cerré los ojos enojada mientras dejaba a un lado mi lápiz levantando la vista, y fue entonces cuando lo vi…



 



 



 



 



 



 



 



Nunca me había puesto a pensar como cambiaba la gente en unos meses.



Recordaba a Leo por ser el chico malo del salón, con el rostro duro y el cabello delineado en un estilo punk, la piel morena que acentuaba varios barritos y la postura suelta, desparpajada… en las muñecas siempre tenia pulseras con calaveras o leyendas de viva el rock…



Mmm, todo un desastre, que se eclipsaba un poco solo por los hermosos ojos verdes que poseían.



Ese para mi era Leo.



Un chico normal con demasiada actitud.



Y sin embargo, la persona que en ese momento se descubrió ante mi, era sencillamente perfecta.



La piel se había aclarado, los tonos suficiente como para ser tan pálida como la de Manuel, increíblemente tersa y limpia. Las facciones se había amoldado perfectamente y su postura había pasado a ser bien formada y elegante.



Sus ojos, hechizantes, hipnóticos, se veían mucho más obscuros tal vez por el tono de la piel, y el cabello ya no era desgreñado,  sino suaves con un tono caoba radiante.



Él era un ángel, en toda la extensión de la palabra…



Entonces



¿Por qué me parecía tan abominable?



Mis músculos se tensaron al instante y de pronto sentí unas ganas locas de correr. De pararme y gritarle que se alejará de mi, el aire quemaba antes de llenar a mis pulmones y la adrenalina corría libre por mis venas.



Era como si de pronto alguien hubiera puesto ante mi a mi peor pesadilla, en una habitación cerrada donde no había salida…



No, pero si la había.



Podía arrojarme por la ventana, intentar correr hasta la puerta, gritar por auxilio, algo…



“Estoy perdida, estoy perdida”, pensé mirándolo fijamente a los ojos.

End Notes:

Pues, este es el primer fic que subi aqui y que se perdio con la caida de Fanfic, no tenía respaldos así es que se fue, se perdio

lo he vuelto a iniciar, y aunque intento recordar logicó que no es lo mismo, aún así no me dasanimo

espero les guste

End Notes:

Pues, este es el primer fic que subi aqui y que se perdio con la caida de Fanfic, no tenía respaldos así es que se fue, se perdio

lo he vuelto a iniciar, y aunque intento recordar logicó que no es lo mismo, aún así no me dasanimo

espero les guste

Regresar al índiceCapítulo 2 Día de feria by ali284
Author's Notes:

espero les guste

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espero les guste

Nunca antes me había dado la oportunidad de perderme en una mirada. De sostenerla el tiempo suficiente para sentir un ardor en las retinas, pero ese día estaba segura que si huía de su mirada algo malo pasaría.

 

Seguía analizando una a una las probabilidades que tenía de escapar de aquel lugar procurando que él no me atrapará mientras un silencio abrazador acompañaba el momento.

 

-          Leo- la voz de mi joven maestro me desconcertó, Leo  se giro un poco hacia él y esbozo una media sonrisa mientras tomaba el lapicero que el profesor le ofrecía y se agachaba para anotarse en la lista.

 

Cerré los ojos un poco atolondrada mientras me resbalaba en el banco, escuchando murmullos tras de mi tan bajos que no pude captar ni una sola de las ideas.

 

Mi mente se sumió en un aletargamiento inquietante, sentía como todo me daba vueltas mientras escuchaba la voz distorsionada del profesor iniciar la clase.

 

¿Qué era lo que me estaba pasando?

 

No lo sabía, pero quería que parara de una vez. Me lleve una mano a la frente buscando confort intentando controlar mis latidos que yacían desbocados inquietando todo mi cuerpo.

 

-          Fer- escuche la vocecilla de Ángela, mientras sentía a su mano hacerse de uno de mis hombros- ¿Fer estas bien?- me pregunto inquieta, pero yo no pude responderle ya que estaba segura que si lo hacía terminaría por volver el estomago.

 

-          Fer- insistió mientras yo movía la cabeza en forma negativa suavemente.

 

-          ¿Esta bien?- se acerco a nosotras el profesor hablando bajo, como tratando de que los demás no se dieran cuenta de lo que estaba pasando- se ve muy pálida

 

-          Fer- una segunda voz llego hasta mis oídos y no tuve que mirar para saber quien era, a él lo reconocería en cualquier lugar. - ¿Qué le pasó?- interrogó a Ángela deslizando su mano por mi cabello.

 

-          No lo sé- se explicó mi amiga- ya no la oí hacer ruido escribiendo y cuando voltee la encontré así, parece…

 

-          Que va a desmayarse- completo Manuel deslizando su mano por mi mejilla- Fer

 

-          Creo que será mejor llevarla a la enfermería- exclamo el maestro y antes de que pudiera mover un solo dedo mi amigo me saco de la banca y me acuno en sus brazos de una forma tan limpia que el profesor dejó sacar un sonidito de sorpresa.

 

-          Vas a estar bien- me consoló Manuel mientras avanzaba conmigo hasta la salida.

 

Pero yo no pude contestarle ya que de un momento a otro la obscuridad me alcanzo sumiéndome en la inconsciencia.

 

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

 

Cuando abrí los ojos lo primero que vi fue la carilla curiosa de Socorro, la trabajadora social, mirándome fijamente.

 

-          Despertó- soltó entusiasmada, mientras se apartaba un poco de mí feliz de la vida.

 

-          Fer- me llamó Julia que estaba hincada al otro lado de mí sosteniendo mi mano suavemente- Fer, estás bien

 

-          Eso creo- murmure levantando un poco la cabeza encontrándome de paso a Ángela quien sostenía mis pies firmemente.- que paso- quise saber de inmediato apoyándome de Julia para poder sentarme.

 

-          Se desmayo- soltó Socorro enojada mientras se ponía de pie- cuantas veces les he dicho que no vengan al colegio sin desayunar, tratamos de evitar esto- exclamo enojada mirándome con reproche- Iré por un poco de alcohol, si me permiten,- menciono todavía molesta más de lo que a mi parecer debía estar de saber que uno de los alumnos había azotado por no comer sus carbohidratos.

 

-          Fer- de nuevo la voz de Manuel me tranquilizo, con todo ni siquiera lo había visto, estaba parado un poco más allá mirándome pensativo antes de tomar el lugar que Socorro había dejado.- ¿Cómo te sientes?

 

-          Regular- conteste sonriendo- todavía me siento algo mareada y desubicada, ¿en donde estamos?

 

-          En el descanso de las escaleras- explicó Julia- Manuel te sacó del salón y te trajo aquí, Ángela se encargó.

 

-          Le dije a Socorro que no necesitábamos darte el alcoholaso, pero es muy terca- exclamo la susodicha sentándose enfrente- la gente no le tiene mucha confianza a una estudiante por lo visto

 

-          Eres mejor que muchos para médicos- susurre extendiendo una mano mientras mi amiga empezaba a tomar un tono carmesí intenso.- pero aún no entiendo- exclamé enojada- ¿Qué fue lo que paso?

 

-          Tu dinos- menciono Julia sonriendo mientras Ángela le daba un golpe en el brazo tratando acallarla.

 

-          Que

 

-          Pues- siguió hablando como sí nada- primero entro Leo, hecho un súper cuero, levantando suspiros a diestra y siniestra, camino hasta llegar al escritorio del maestro y entonces deslizo la mirada hasta toparla con la tuya y luego… se quedaron mirando como dos enamorados como por cinco minutos sin parpadear hasta que el maestro tuvo que interrumpirlos y luego, azotaste.

 

-          Y?- pregunte inocente mientras veía a Julia y a Ángela empezar a reír.

 

-          Está bien que esta bueno Fer pero no es para desmayarse- soltó Julia sonriendo abiertamente mientras Ángela y Manuel lanzaban risitas por lo bajo.

 

-          Fue una exageración- aporto Ángela- si te gusto le hubieras pasado tu cel

 

-          Estabas casi hiperventilando- se unió Manuel, aunque su tono era áspero como si no estuviera muy de acuerdo con lo que estaba diciendo- supongo que es el efecto Leo, aunque no es para tanto…

 

Las tres soltamos una carcajada al mismo tiempo.

 

Era obvio que Manuel estuviera celoso, al parecer alguien estaba amenazando su sobrenombre de rompe corazones.

 

-          Que- pregunto furioso levantando los hombros- no es tan magnifico

 

-          Si, tanto como que para Fernanda, la soy una despistada total que no me interesa la vida de nadie, le gustará.

 

-          No me ha gustado- exclame molesta cruzando los brazos

 

-          Entonces?- interrogo Ángela levantando una ceja

 

-          Me impresiono verlo, esta cambiado es cierto pero no me desmaye por él, es verdad lo que dice Socorro no desayune.

 

Los tres me miraron detenidamente mientras sonreían un poco antes de que la trabajadora social volviera a subir las escaleras.

 

-          Fernanda- menciono arrastrando un poco las letras- ya está la orden, puedes irte a tu casa

 

-          ¿irme?- profundice elevando la voz a más de una octava- pero por que

 

-          Por que no queremos más accidentes- atajó la mujer de inmediato- además de que tus padres ya han sido avisados y no quieres que pierdan su tiempo viniendo hasta acá ¿no?

 

Asentí ligeramente mientras agachaba un poco la mirada.

 

Por un lado me ponía muy mal el hecho de que me creyeran tan débil como para no poder aguantar el día, perdería clases, apuntes, una salida divertida con mis amigos, pero por el otro…

 

Me tense al instante al recordar a Leo, mi corazón dio un brinco y me puse pálida, no estaba segura de querer volver a verlo.

 

-          Vamos por ti en la noche- exclamó Manuel sonriendo abiertamente- es día de feria y no te lo vas a perder por nada

 

-          Esta bien- exclame levantándome mientras Socorro carraspeaba molesta- los espero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

 

El resto del día se torno un tanto extraño, permanecí en mi cama durante las siguientes horas, aunque al filo de las 7 de la noche empecé a arreglarme para salir.

 

Mi madre quiso oponerse pero como siempre una vez que vio que Manuel me acompañaría su resistencia cayó mientras mis amigas aguardaban en su auto.

 

Lo bueno de vivir en un estado pequeño era que la gente hacia de las pocas celebraciones que habían un carnaval.

 

La feria se ponía 15 días y era una gran fiesta en la que nadie podía faltar.

 

Aun me sentía débil y cansada pero trate de dejar eso a un lado cuando traspasamos el gran portón que nos separaba de la diversión.

 

Habíamos estado planeando la salida durante meses, ahorrando para subirnos a los juegos y comprar algodones de azúcar…. Bueno tal vez  algo más fuerte, Ángela se formo en la fila para ver el espectáculo sobre hielo mientras Julia, Manuel y yo íbamos a comprar algo de comer.

 

En el transcurso Manuel probó fuerza y ganó un peluche enorme que le obsequio a Julia, compramos hot dogs y chucherías antes de regresar con nuestra amiga.

 

Era el primer año que se montaba algo como eso… se iba a estrenar y la fila daba la vuelta a las instalaciones de la feria… no sabía muy bien de que iba a tratarse pero me mantenía gustosa con mi gorra con dos orejitas de vaca y mi playera que decía made in Mejico.

 

Cuando al fin pasamos al interior del estadio estaba más que hiperactiva, chiflando y aplaudiendo para que se dieran prisa.

 

Y así empezó el show: varios patinadores estrenaron la pista de hielo con garbo haciendo que la gente aplaudiera en más de una ocasión.

 

 Aguarde ansiosa en mi lugar mientras sonreía como una niña pequeña, de hecho todos los presentes lo hacíamos nadie nunca había visto algo así en vivo y a todo color.

 

El último acto, él más esperado era un homenaje a  Michael Jackson fue vitoreado por todos antes de que varios chicos patinaran en la pista cubiertos por una capa negra.

 

Las luces cambiaron de color tornándose rojas mientras música de órgano resonaba en el sonido del estadio.

 

Y entonces los muchachos se decidieron de el velo que nos impedía verlos.

 

-          Uh vampiritos sexis- grito Julia riendo a carcajadas mientras la gente en un radio de 5 metros a la redonda se unía a ella, chiflándoles y gritándoles.

 

Mientras yo enfocaba la vista al más cercano a mí quien daba vueltas elegante, me parecía familiar, tal vez demasiado, pero cuando se detuvo frente a la fila pidiendo aplausos me quede paralizada.

 

La imagen de Leo se descubrió ante mí totalmente, con los ojos verdes y las facciones duras distorsionadas por una mandíbula tensa que dejaba al descubierto un par de colmillos.

 

Me paré de inmediato asustada y está vez a diferencia de la escuela me eche a correr hasta una de las puertas de emergencia tanto como mis pies me lo permitían, no supe como había bajado tan rápido las gradas, ni tampoco como había eludido a la seguridad; no me detuve hasta topar con la reja blanca, señal de que estaba hasta las afueras de las instalaciones.

 

Me puse las manos en las rodillas y aspire sonoramente mientras mis ojos lloraban como fuentes.

 

-          ¿Fernanda?

 

Esa voz…

 

Voltee asustada hacia atrás al reconocerla.

 

-          Pero mira nada más que tenemos aquí- exclamo Tania sonriendo triunfal acompañada de Rubí e Ícela.

 

Trague grueso mientras daba unos pasos hacía atrás.

 

Tania siempre me había molestado hasta un límite casi increíble.

 

Una semana antes de salir de secundaría me había golpeado junto con su pandilla.

 

Jamás había entendido que era lo que le pasaba conmigo y no me importaba ya que al entrar al bachillerato Julia, Manuel y Ángela literalmente me habían salvado de ella.

 

-          Tenemos cuentas pendientes- exclamo la rubia dando unos pasos al frente- no te parece, ya me debes muchas.

 

¿Dónde me había metido?

 

A las afueras de la feria no pasaba nadie, no sabía que estaban haciendo ellas allí, pero no importaba, no podía ser nada bueno.

 

-          ¿Te gusta?- volvió a hablar Tania sonriendo con malicia

 

-          Mucho- contesto una voz masculina y fue en ese momento que pude verlo. Un chico de algunos veintitantos años de edad saliendo de la obscuridad, con sus pantalones a media nalga y sus cadenas y tatuajes- es muy bonita

 

-          Y si te digo- volvió a hablar Tania- que puede ser tuya esta noche

 

-          Eso esta bien, pero…

 

-          No dirá nada- exclamo Tania- el ratón de biblioteca es confiable.

 

Me pegue totalmente contra la reja mientras seguía llorando frenéticamente pidiendo al cielo que ocurriera un milagro.

End Notes:

muchas gracias por leer

nos vemos

bye

End Notes:

muchas gracias por leer

nos vemos

bye

Regresar al índiceCapítulo 3 Salvada por la campana by ali284
Author's Notes:

hola!!!

despues de algunas semanas aqui les traigo la conti!!!

disculpen pero es que tenia otro fic que ya necesitaba ser terminado, jajaja, pero ya lo termine y ahora aqui estoy dedicandome al fic

espero que les guste

gracias por leer!!!!

bye

Author's Notes:

hola!!!

despues de algunas semanas aqui les traigo la conti!!!

disculpen pero es que tenia otro fic que ya necesitaba ser terminado, jajaja, pero ya lo termine y ahora aqui estoy dedicandome al fic

espero que les guste

gracias por leer!!!!

bye

Podía sentir la fresca brisa soplando contra mi cara removiendo mi cabello.



Tenía miedo, más que eso, estaba aterrada, mas sin embargo Tania tenia razón yo nunca me quejaría, lloraría o gritaría, era tal vez demasiado cobarde para eso.



Había aguantado tres años sin decir una sola palabra, viviendo mi propio infierno, teniendo que cargar día a día ese peso sobre mis hombros sin derramar lágrimas tontas, afrontando el destino de ser asediada por la voluptuosa rubia.



Me pegue más al barandal mientras veía al chico empezar a avanzar hacia mí con una sonrisa en el rostro.



A leguas se veía que estaba intoxicado, tenía los ojos rojos y la mirada perdida, su andar era un tanto tambaleante y su postura un poco encorvada, como si tuviera miedo de caerse.



Podía intentar correr aunque sabía que no valía la pena, Tania era mucho más rápida y seguramente entre ella y sus amigas se encargarían de someterme, aunque aún así no me iba a dar por vencida, esperaría valiente al muchacho y le daría una patada en las partes blandas para después empezar a correr con todas mis fuerzas hasta donde alguien pudiera escucharme.



 



Con gran horror observe como se detenía tan solo a unos escasos centímetros mirándome burlón, esperando que mis músculos respondieran y que la suerte estuviera de mi lado…



 



 



 



 



 



 



-          Tania



Aquella voz llego hasta mis tímpanos haciendo que los bellos de mi piel se erizaran al instante. Era maravillosa, cálida, masculina, embriagadora totalmente seductora.



Separe la vista de mi atacante y la dirigí asía un lado donde Leo con cara de pocos amigos se hallaba unos metros más atrás con su celular en las manos.



¡salidas, rápido salidas!



Mi pensamiento reclamo de inmediato haciendo que mi pecho subiera y bajara rápidamente.



¡Él estaba allí!, junto a mí parado bajo los tenues rayos de la luna llena, vistiendo unos jeans y una playera negra con calaveras estampadas.



En ese momento ser observada lujuriosamente por el amigo de Tania no se veía tan aterrador, nada podía compararse con el miedo que él me provocaba, con la sensación de tumbarme de rodillas y hacerme bolita para llorar desesperadamente, de querer correr para ya no contemplarlo, de gritarle que se alejara aunque tenía la quijada trabada... una necia lágrima se arranco de uno de mis ojos mientras me agarraba fuertemente del alambrado haciendo que el metal se clavara en mi carne provocándome dolor…



Aunque no, él no me veía, sus ojos estaban alojados en mi brabucona personal quien tenía la boca abierta y parecía no poder dejar de verlo.



 



-          Leo- contesto Tania, una vez que volvió a tener conciencia sonrojándose un poco mientras Rubí e Ícela  se echaban miraditas entre ellas más que sorprendidas-pero tu…



-          Cambie de opinión- exclamo el chico un poco fastidiado arrastrando las palabras- te llame pero no me contestabas, Marcos me dijo que podía encontrarte aquí



-          A si… lo que pasa es que teníamos unas cosas que hacer y…



-          Y entonces no quieres que esté aquí, puedo irme si te incomodo



-          No, no- exclamo Tania casi asustada gesticulando con las manos- la noche es joven vamos a divertirnos.



Tania avanzó la distancia que la separaba del muchacho para tomarlo del brazo mientras él mantenía la vista clavada en un punto lejano más allá de la cerca dándome la impresión de que su pensamiento estaba en todos lados menos en el lugar donde se encontraba.



 Levanto la mirada al cielo una vez que la rubia lo había alcanzado y suspiro fuertemente cuando ella se recargo delicadamente en su hombro antes de que ambos empezaran a caminar hacia la feria nuevamente.



Solté el aire que inesperadamente había estado reteniendo al ver que se alejaban. Todas las noticias, análisis y comparativas de los mejores smartwatches del mercado. Todo Smartwatch, smartbands y pulseras de actividad



No me importo quedarme varada junto a Rubí, ícela y su amiguito, yo solo… me sentí aliviada mientras los veía alejarse caminando lentamente.



Estaba a punto de empezar a reír como tonta llena de felicidad antes de que él se girara para mirarnos por última vez fijando sus hermosos ojos verdes en mí.



-          Fernanda- habló casi en un susurro, como si no hubiera querido decirlo, aunque la sola mención de mi nombre puesto en sus labios hizo que mi corazón diera un salto alterado-que bueno que te veo, Manuel y Julia están como locos buscándote por toda la feria, creo que deberías ir con ellos.



Los cuatro abrimos los ojos desmesuradamente.



Manuel y Julia buscándome?



Era lógico, me había ido sin decir nada a nadie pero ¿Cómo era que Leo lo sabía?, es decir estaba segura de no tener más de un minuto alejada de ellos, ¿Cómo habían conseguido hablarle y contarle lo ocurrido tan rápido, tanto como para que él llegara hasta donde estaba por casualidad y me lo contará?



Miles de escalofríos recorrieron toda mi columna, tirando de mis músculos haciendo que mis  manos sacudieran el alambrado.



¿Por qué pensaba esas cosas?, ¿Por qué no solo aceptaba la ayuda que consiente e inconscientemente él me ofrecía?



Porque aunque no quisiera aceptarlo también había cabida a otra posibilidad, la más obvia, que él simplemente hubiera quedado de verse con Tania en el lugar y que al llegar hubiera escuchado de que iba todo, que se hubiera inventado el pretexto para que ninguno de los dos nos metiéramos en problemas, que no hubiera dobles intenciones en su apoyo.



Que no hubiera dobles intensiones…



-          Están por allá- exclamo Leo señalando a los juegos luminosos mientras me miraba de reojo- deberías de ir antes de que se preocupen más, ¿no lo crees Tania?



-          Si- respondió la rubia no muy convencida- ve de una vez anda, ya hablaremos luego.



No supe en realidad como me moví.



Tal vez me ayudo el hecho de que Leo agachara la cabeza mirando sus pies como si eso fuera en ese momento un tema muy interesante.



No lo sé, lo único de lo que fui consiente es que después corría, como jamás lo había hecho, hasta llegar a donde él me había indicado donde para mi sorpresa me estaban Manuel y Julia, esperándome asustados.



-          Adonde fuiste- exclamo Manuel antes de que los alcanzara, aunque yo no lo deje terminar pues un segundo después yo lo abrazaba dejándolo helado, haciendo que sus manos cayeran como plomo a sus lados- Fernanda…- susurro bajito debatiéndose entre darme palmaditas en la espalda o quedarse en su posición de estatua- que te pasa.



-          Tania, ella



-          Que hay con ella?- pregunto Julia empezando a ponerse histérica-  la viste?



-          Esta aquí, ella intento hacerme daño, si no hubiera sido por Leo.



-          Leo- exclamo Manuel separándome un poco de él para poder mirar mis ojos aunque su tacto fu fuerte, nada dócil, clavándome los dedos en los brazos dejándome cardenales tiempo después.- que hay con él, lo has visto?



-          Estaba aquí



-          Estaba aquí?- la voz de Manuel se alzo a más de una octava, me miro fijamente enfadado como si yo hubiera tenido la culpa de que él se hubiera aparecido- donde?, te hizo daño



-          Hacerme daño?- exclame arrugando el ceño- no, no me ha hecho daño, él me ha ayudado, Tania quería hacerme daño si no hubiera sido porque él llegó no sé que hubiera pasado.



Sin poder evitarlo un sollozo se arranco de mis labio haciendo que Julia se inquietara y me quitara los brazos de Manuel se encima para poder consolarme abrazándome fuertemente, mientras Manuel agachaba la cabeza pensativo.



::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



Otra vez en mi cama con el celular bajo las cobijas seguí escribiendo conversando con Manuel por  medio de face.



-          Deberías de reportarla



-          Reportarla con quien?- pregunte molesta mientras pegaba mis talones a mis muslos.



-          Yo que sé, con la policía



-          Tiene 17 y no me hizo nada, que piensas que pueden hacerle?



-          Aunque sea meterle un susto para que ya no vuelva a meterse contigo.



-          Ya no se meterá conmigo, dentro de unos meses nuestros destinos se separaran y nunca más volverán a cruzarse, solo tengo que aguantar más



-          Y tener a Leo cerca.



-          Celoso?- escribí tragando grueso tratando de olvidar el recuerdo del chico, tal vez todo era en realidad una pesadilla, una que olvidaría cuando despertará, cosa que de verdad anhelaba.



-          No- respondía Manuel  y juraría que estaba arrugando el ceño- como podría estar celoso de alguien como él?



-          De alguien como él?- remarque la frase.



-          No me da buena espina



-          Y porque no?



-          No lo sé, no me gusta, nunca me ha gustado, desde que hacía su cirquito ese de el payasito del salón?



-          Pensé que te agradaba



-          Se echó a perder, la vida siempre los echa a perder.



Rodé en la cama aún con el celular en las manos mientras me destapaba la cara un poco aturdida.



-          Que profundo- respondí sonriendo como idiota tratando de imaginar a un Manuel no tan crudo.



-          Yo siempre, oye creo que ya es tarde que tal si seguimos hablando mañana, nos vemos en la prepa, va?



-          Está bien- conteste antes de que la comunicación se cortara.



No me moleste en pensar porque Manuel ni siquiera se había despedido, ya estaba acostumbrada, así era él y así sería siempre, la verdad me sorprendía que aunque fuera hubiera dicho nos vemos mañana, al principio siempre se comportaba tan frio…



Deje el móvil en el buró de al lado de la cama y me puse a ver al techo mientras el rostro de Leo se dibujaba en mi cabeza.



Esos pómulos bien alzados, los labios rellenos, los ojos verdes enmarcados por largas pestañas, se veían distantes, demasiado.



Cerré los ojos con fuerza mientras  me obligaba a mi misma a no pensar más, a enterrar su recuerdo, como si pudiera hacerlo, como si lo que estaba a punto de ocurrir estuviera en mis manos, como si aun pudiera evitar nuestro destino.

Regresar al índiceCapítulo 4 Escrito by ali284
Author's Notes:

ps antes que nada muchas gracias por leer y por el apoyo que le estan dando al fic, les confesare algo, creo que algunos de ustedes ya han leido mi otro fic, el de this is our destiny y sabran que hace poco que terminó, pues bien ese fic me absorvio demasiado, agoto mucho mi imaginacion, me hizo pensar tanto que acabe hecha un lío, cuando quise volver a concentrarme en mis otros fics simplemtente ya no pude, no sé como que tenia un problema de inspiracion, no sabia lo que significaba eso cuando lo decian, ahora ya lo sé, jajajaja...

me estoy esforzando a que vengan las ideas y que se me pase pronto ese momento, y espero que así sea, por lo pronto aqui les dejo el capi.... que me costo algo de trabajo terminar, jajaja

espero que les guste

bye, besos!!!!

Author's Notes:

ps antes que nada muchas gracias por leer y por el apoyo que le estan dando al fic, les confesare algo, creo que algunos de ustedes ya han leido mi otro fic, el de this is our destiny y sabran que hace poco que terminó, pues bien ese fic me absorvio demasiado, agoto mucho mi imaginacion, me hizo pensar tanto que acabe hecha un lío, cuando quise volver a concentrarme en mis otros fics simplemtente ya no pude, no sé como que tenia un problema de inspiracion, no sabia lo que significaba eso cuando lo decian, ahora ya lo sé, jajajaja...

me estoy esforzando a que vengan las ideas y que se me pase pronto ese momento, y espero que así sea, por lo pronto aqui les dejo el capi.... que me costo algo de trabajo terminar, jajaja

espero que les guste

bye, besos!!!!

Cuando me levante sabía perfectamente que aquel no sería un buen día.



¿Qué como estaba tan segura?



Tal vez porque la alarma del móvil no sonó como se suponía debía hacerlo, me golpee el pie mientras me vestía apresuradamente y tire un poco de pasta dental sobre mi saco.



Aunque la verdad ninguna de esas cosas eran el verdadero motivo por el que mi ser se oponía rotundamente a comenzar el día como normalmente lo hacía, sentía que un escalofrió sacudía mi cuerpo cada que pensaba en que pronto iba a entrar a la escuela, al salón, allí a donde un día antes él había regresado.



¿Y qué tal si él simplemente había decidido que el instituto no era suficiente para su educación?, ¿y si decidía irse?, ¿y si todo había sido solo un mal sueño?



La realidad me golpeo secamente cuando al atravesar el instituto observe a Manuel sentado en uno de los maceteros con el saco recorrido hasta los codos.



Por lo regular Manuel era seco, demasiado, no se preocupaba mucho por las personas, si te caías tropezabas o simplemente tenias algún accidente solo se te quedaba viendo fríamente sin dignarse a reírse o a mover un solo musculo para ayudarte, como si tu salud le tuviera sin cuidado, aunque una vez que nos habíamos hecho amigos empecé a darme cuenta delo que en realidad pasaba.



Manuel no era el tipo de chicos que te consolaban y te daban palmaditas en las espalda jurando que todo iba a salir bien, en lugar de eso  se reiría de tu problema reduciéndolo hasta la milésima parte haciéndote ver que no era nada, que la vida seguía y que no había ningún motivo que justificara que tu mundo se detuviera a causa de él.



Por eso me agradaba tanto.



Bueno pero volviendo al tema, Manuel no ayudaba a nadie solo si estaba enteramente seguro de que no podía reponerse el mismo, como cuando me dio varicela  y tuvo que esperarme en el comienzo de la escuela para entrar conmigo y que no me dieran pena las marcas, o al menos eso fue lo que yo interprete.



-          Fer- me saludo agitando una mano sonriendo amable mientras se acercaba y me quitaba la mochila de los hombros para cargarla él.



-          No estoy enferma- reclame frunciendo el ceño aunque no hice nada para que me devolviera el bolso.



-          Te desmayaste ayer



-          Todo el mundo se desmaya todo el tiempo, no es nada.



Manuel me miró unos segundos dejándome ver su piel albina bajo los rayos tenues de la luna. Me preguntaba cómo era posible que alguien fuera tan blanco…



Comencé a avanzar una vez que él lo hizo, atravesando con grandes zancadas la escuela, haciendo que yo tuviera que apretar el paso para poder alcanzarlo.



-          Comenzaste a hacer tu escrito- exclame tratando de que se diera cuenta que me estaba cansando.



-          Si- expreso aminorando el paso, bajando la mirada para mirarme de nuevo.



-          Y como te quedo?



-          Raro- admitió encogiéndose de hombros mientras fruncía un poco el ceño- no me gusta leer , eso solo lo hacen los intelectuales



-          Y tú eres?



-          Un soldado, que lucha a favor de los derechos humanos, no puedo permitirme perder mi tiempo con la nariz metida entre las hojas amarillentas de la biblioteca y mucho menos en tratar de acomodar frases y palabras buscando que se escuchen bonito.



-          Y como se supone que luchas  a favor de los derechos humanos- pregunte interesada mientras él sonreía de oreja a oreja.



-          No quieres saberlo- exclamo riendo pícaramente.



Resbale los pies por los vitro pisos mientras atravesábamos los pasillos hasta llegar al último edificio, donde subiendo las escaleras a mano derecha se hallaba nuestro salón. En el transcurso observe a varios de mis compañeros mirándome curiosos y hasta compadecidos sin atreverse a acercarse a preguntarme sobre mi estado de salud.



En realidad no era mi intención pero no hablaba, prácticamente con nadie además de mis amigos.



Cuando alguien se acercaba a darme la charla del día mis labios se sellaban, los miraba fijamente como queriendo comérmelos vivos y solo me dedicaba a asentir o negar con la cabeza; lo cual me había creado la fama de ser estirada, a quien no le preocupaba para nada la vida de los demás.



Si supieran la realidad…



-          Le tengo miedo a Juanita- volvió a hablar Manuel mientras subíamos las escaleras- solo por eso eh estado leyendo algunos escritos.



-          Como?!- exclame furiosa- vas a hacer trampa?



-          Necesito una nota alta- susurro el chico encogiéndose de hombros- algún día te enseñare mi escrito… te vas a traumar.



-          Sobre qué es?- pregunte sencillamente mientras pasábamos el umbral de la puerta.



-          Una guerra- hablo cerca de mi oído- estilo anime



-          Oh



En cuanto puse un pie dentro del salón Julia vino para conmigo y me abrazo fuertemente casi llorando de felicidad argumentando que estaba preocupada, que me había metido en más  problemas en un solo día que en toda mi vida…



Solo conseguí sonrojarme un poco y agachar la mirada un poco avergonzada antes de que entre ella y Manuel me arrastraran hasta mi mesabanco, desparramándome enseguida en la ya conocida madera desgastada  con astillas que se me clavaban en el cuenco de mis rodillas y que varias veces me habían quitado un trozo de piel, (de acuerdo exagero un poco).



-          Tu escrito- exclamo Julia poniendo las manos al frente como pidiéndome dinero- quiero verlo, ¿Dónde está?



-          Aun no es el día- mencione arrugando el ceño- faltan 3 Días



-          Siente horas, catorce minutos, trece segundos y contando- se mofó Manuel sentándose en el asiento de enfrente- nos lo encargaron desde hace un mes, ¿Cómo es posible que no lo hayas hecho?, hasta yo que no sé nada de eso he comenzado.



-          Y yo también



-          No es cierto- me acuso



-          Teníamos que hacer las derivadas – me excuse- y la maqueta de la replicación de ADN, y la expo de sociales…



-          Pero tenias los minutos de baño para inspirarte



-          Manuel- lo llamo Julia dándole un golpe en el brazo mientras yo giraba la cabeza hacia la puerta justo en el momento en el que él entraba al aula.



Ojos verdes como hermosa hiedra venenosa mirándome desde el otro extremo del cuarto.



Contuve la respiración y me clave las uñas en la palma mientras inconscientemente Manuel y Julia y al parecer todos mis demás compañeros seguían la dirección de mi mirada, como si él fuera un imán muy poderoso que atraía la atención de todos.



Leo no sonreía, no caminaba, no hacía nada más que mirar, mirar… mirarme a mí.



Ojos verdes como la hiedra.



Yo, juraría que había visto antes esos ojos, en otro lado además de la escuela, en otro lado además de mi compañero, en otro universo.



-          Fer- me llamo Manuel poniendo su mano sobre mi hombro mientras obligaba a mi mente a centrarse de nuevo, a mis ojos a alejarse de él- ¿estás bien?



-          Si- inquirí no muy convencida mientras agachaba la cabeza confundida.



::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



-          No olviden sus escritos- volvió a hablar Juanita mientras volvía a recorrer el auditorio con sus fríos ojos marrones- de ellos dependen sus calificaciones finales del corte, recuerden que él escrito vale el noventa por ciento y que no me tocaré el corazón para calificar, recuerden también que si tienen menos de cuarenta puntos irán directo a oportunidades y eso no es bueno, porque sencillamente



“Nadie pasa literatura en oportunidades” completamos nosotros con voz apagada



-          Así es- remarco la pelirroja con voz imperiosa- mortales, no están en cualquier lugar, las cosas aquí no son nada fáciles, ni siquiera literatura, mucho menos conmigo, así es que o me entregan un  trabajo decente o nos vemos el próximo año  futuros  recursadores.



Sin poder evitarlo se me seco la garganta y me dieron nauseas, Manuel tenía razón yo no tenía ni j de mi escrito y aun así me había ido a la feria feliz de la vida, jugado en las maquinas de baile y leído un libro completo en solo una noche.



Trabajos bajo presión, wow, mi especialidad, (nótese el sarcasmo).



Aunque a pesar de todo no me quejaba así era mi vida, hasta cierto punto monótona y aburrida, llena de tareas, charlas sin mucho sentido, discusiones de los grupos unos con otros, algo común.



¿Por qué era tan importante el escrito?



El instituto tenía fama de ser el mejor de la zona y esa cotización se la ganaba por siempre ganar los concursos estatales y nacionales y el que mejor le daba fama era el de creación literaria, según decían varios autores famosos se habían graduado de esa preparatoria por lo que era un drama llegar al quinto semestre teniendo que enfrentarse con los locos y exigentes maestros que impartían literatura.



Y a pesar de todo yo no tenía mi escrito!!!!!!!



Habrán de imaginarse como fue aquella semana entre mi miedo para con Leo que me hacía temblar cada que lo veía y ponerme blanca como el papel, la actitud extraña de Manuel y los cuidados obsesivos de Julia aquello se convirtió en un autentico martirio que me impidió inspirarme hasta pasadas horas de media noche del jueves.



Al fin el día del concurso estaba demasiado mal, con grandes ojeras bajo los ojos y la cara encajada mientras me acomodaba en la fila de chicas para ingresar al instituto.



Me molestaba que tuviéramos que pasar por ese tipo de control de calidad, como si estuvieran checando que de verdad éramos material del instituto, lo cual me parecía  un enorme ejemplo de discriminación.



-          Hola- me saludo Ángela de inmediato quien estaba alistándose el moño de el listón que rodeaba el cuello de su camisa- ya lista para el concurso



-          No- me apresure a contestar



-          Que hiciste



-          Un poema



-          De que



-          Del azul del cielo



Mi amiga alzo una ceja y me miro enfado.



-          Enserio



-          Enserio



La chica lanzo una carcajada mientras se llevaba una mano a la boca intentando silenciarse.



-          Quien hace un poema sobre el azul del cielo?- me interrogo sonriendo con ganas mientras yo desviaba la mirada apenada hacia el frente en donde él se hallaba recargado en la barda de nuevo mirando en mi dirección.



Como siempre que lo veía se me seco la boca, se me hizo un nudo en la garganta y sentí ganas de volver el estomago mientras sus ojos volvían a atraparme.



-          Fernanda- volvió a llamarme la voz de Ángela por enésima vez-me estás haciendo caso



-           Si- conteste por inercia aun con los ojos clavados en él



-          Fernanda!!!!- grito desesperada atrayendo mi atención



-          Qué?



-          No estás escuchando



-          Lo hago



-          No, no lo haces, de nuevo estas colgada mirando a Leo.



Se me subió la sangre a la cara en cuanto ella dijo eso.



Me fastidiaba que nadie se diera cuenta de mi real situación, ¡yo le temía!, ¡no me gustaba!, no realmente, si querer huir y sentir ganas de vomitar era signo de que estabas enamorada de alguien no entendía porque la gente se emocionaba tanto por eso.



-          Déjame en paz – masculle bajando la cara.



:::::::::::::::::::::::::::::::



-          Realmente no calificare mucho la gramática, no interesa mucho en realidad, yo puedo ayudarles con eso si su escrito gana, lo que importa es la intensidad, la idea, el cómo va a expresarse- exclamo la profesora arriba de el escalón que le propinaba superioridad con los ojos clavados en nosotros- asi es que les recuerdo que tienen que esforzarse y mucho, más en leer y dar explicaciones generales, en que se inspiraron, porque… en fin, comencemos.



Subí los pies al mesabanco mientras sentía que el estomago de me revolvía, tenía miedo, más que eso, iba a enfrentarme a mi loca profesora y a un público aparentemente exigente.



Recé mentalmente por no ser la número uno cuando Juanita tomo su lista y deslizo su dedo por el papel antes de llamar a su primera víctima, Tania Velarc.



La rubia se puso de pie en un salto y con todo un engargolado de 40 páginas camino grácil y hermosa hasta en frente del salón, desee que tropezara, cayera y se descalabrara, pero nada de eso pasó, en su lugar ella apareció segura y comenzó a leer con voz potente atrayendo la atención de todos.



Lo que Tania tenia de linda, con su cuerpo desarrollado, su cabello despampanante y su perfecta sonrisa lo tenía de tonta.



Yo no era nadie para criticarla, ni siquiera por lo que me había hecho pasar en los últimos días, pero la verdad su escrito fue una sarta de estupideces…



Bueno al menos eso me pareció a mí, tal vez influyo un poco que el personaje principal de su historia se llamara Alejandra, una chica fea, demasiado enana y flacucha que no lograba encajar en su círculo de amistades y que había intentado quitarse la vida antes de conocer a Rosalinda una rubia despampanante que la había ayudado enviándola a áfrica.



¿A quién se le  ocurría semejante disparate?



Y lo peor de todo fue la mirada que lanzo en mi dirección una vez que terminó el relato.



-          Bien, eso fue, raro- exclamo Juanita mirándola fijamente- 6, siéntate, Tania, eso es todo.



La respuesta de la profesora causo una rabieta a mi brabucona y una sonrisa disimulada de parte mía….



 Y así cayó la noche, con relatos locos de parte de algunos, cursi por parte de otros y algo traumáticos como la guerra de Manuel; solo faltábamos unos cuantos, cinco exactamente, aunque me mantenía más relajada al darme cuenta que mi poema del azul del cielo comparado con el de algunos otros no estaba tan mal.



-          Bien- exclamo la pelirroja tomando un poco de agua de su botella mientras iba por su lista al escritorio y la analizaba detenidamente pensando a quien pasar- ya casi acabamos, y esta vez es el turno de alguien a quien ya habíamos extrañado, antes quiero recordarte que nada de violaciones, drogadicción ni cosas ilegales, ¿está bien Leo?



Un sentimiento sepulcral se apodero del momento, mi corazón se inquieto y de nuevo tuve ganas de huir, a mi lado Manuel apretó los puños mientras Leo recorría su fila e iba a pararse junto  a la profesora con una libreta manchada de aceite de las pastas y la vista perdida en el suelo.



Juanita lo miro con reproche, pero no dijo nada, después de todo él había tenido menos tiempo que nosotros para ponerse al día, así es que sin más se sentó en su silla y se dedico a mirarlo fijamente.



-          Que nos vas a leer?- le interrogo después de unos segundos tomando de nuevo su agua embotellada.



-          Es una narración



-          Hecha por ti?



-          Totalmente



La profesora jugueteo con el agua antes de volver a verlo con viveza.



-          Adelante- lo invito otorgándole la palabra.



Leo trago grueso haciendo que su manzana de Adán subiera y bajara rápidamente, levanto la mirada y fijo sus ojos al frente sin ver a nadie realmente antes de agachar la cabeza y concentrar sus ojos en el escrito.



-          La noche era fría- comenzó con voz suave y serena- como todas las que había presenciado desde hacía meses, solo el sonido de las ventiscas y el canto nostálgico de los grillos me acompañaban junto a esa cama que se había convertido en mi propia prisión personal, yo simplemente… no podía dormir, lo había intentado tantas veces, rodando sobre el colchón  en busca de mi sueño perdido, ese que se negaba a  acudir aunque yo se lo demandará; muy a mi pesar ya me había hecho a la idea de que nunca lo conseguiría, tal vez algo tan sublime y tan especial como lo era el sueño no podía pertenecerme, tal vez el descanso ya no era una posibilidad para mi alma, tal vez la única obscuridad que me acompañaría de ahora en adelante sería la noche infinita que se había convertido en mi única compañera…



Al igual que mis compañeros, yo tenía la boca abierta, es decir, Leo no hacia eso, el chico rebelde que le hacía bromas pesadas a los profesores, no hacía eso, aquella era una excelente oportunidad para que él se luciera, para que se explayara y nos pidiera que nos manifestáramos contra el gobierno o algo así, aunque a pesar de todo me deje llevar por su relato, por su voz cálida y el calor abrazador del salón.



Cerré los ojos, por alguna extraña razón lo escuche atentamente, sin oponer resistencia,  sin miedo.



-          Pero aun así como cada día volví a cerrar los ojos, esperanzado de que todo fuera una pesadilla, de que en cuanto los volviera a abrir todo fuera como antes, que mi vida, mi humanidad, mi persona hubieran regresado, de que todo fuera un horrible sueño, Dios que quería que todo fuera un sueño, por el cielo que quería volver a el pasado, pensar más las cosas, ser un poco más responsable, decirle a mi madre y a mi hermana que las amaba, exponer mi gusto abiertamente por las matemáticas, expresar a mis amigos que los adoraba, hubiera dado cualquier cosa por regresar… hubiera dado todo cuanto poseía por una segunda oportunidad, por volver a ser ese chiquillo que veía el mundo como un camino lleno de posibilidades, lleno de colores y de luz… ahora ya no me quedaba nada, nada… solo yo mismo, solo el monstruo que había despertado, solo la seguridad de que nunca volvería a ser digno de ser amado, de tener la posibilidad de querer a nadie…



Y entonces la vi… mis parpados habían cedido pero al contrario de lo que se esperaba las sombras y la obscuridad esta  vez no me acompañaron, sino ella, ella…ella se apareció ante mí, tan bella, con su hermoso cabello batiéndose contra el viento, y sus ojos marrones mirándome fijamente, con sus labios curveados en una gran sonrisa.. hecha un sueño, la chica más hermosa que nunca antes había presenciado, tendiéndome una mano invitándome a avanzar la distancia que la separaba de ella… sin ningún tipo de miedo, sin duda, solo con esperanza, compasión y candidez.



Yo ya no estaba en el salón, en su lugar mi mente vagaba en el relato de Leo, aquello me parecía un tanto familiar, como un libro o una película que ya había visto.



-          El sueño duró poco pero fue suficiente para que mi mundo cayera por completo, para que mi mente se quedara varada en ese pensamiento, para que el día siguiente volviera a dormir de forma desesperada , para que al volver a verla mi corazón diera un brinco exaltado, lleno de felicidad y fue entonces cuando me di cuenta que estaba enamorado, por vez primera, de un sueño, de un fantasma, que me visitaba por la noches, que me sonreía y me contaba cómo iba su día, que escuchaba atentamente como iba el mío. Y en cada segundo yo la iba queriendo un poco más y me iba dando cuenta que la amaba, y que no podía vivir sin ella.



La última noche en la que la vi, ella estaba sentada en el jardín de siempre, en el escenario que había elegido para aparecérseme y enamorarme con su hermosa personalidad, ¿Quién eres?, me atreví a preguntarle acercándome un poco a ella, tu ya lo sabes, me contesto de inmediato, no, no lo sé; me enfurruñe cruzándome de brazos, de haberla visto antes estaba seguro que nunca la hubiera dejado ir de mi lado, me viste antes, insistió, pero con tus otros ojos con los de un humano normal… y entonces, antes de que mi mente siguiera pensando ella me beso.



No puedo describir lo que sentí cuando sus finos labios se pusieron en contacto con los míos, un gran agujero de apodero de mi estomago y se me hicieron nudo las tripas mientras una calor envolvente se apoderaba de todo mi cuerpo y entonces lo recordé, claro que la había visto antes, claro que sabía en donde estaba y comprendí entonces cual era mi destino, estar a su lado, buscarla por cielo, mar y tierra, amarla con todo mi ser, solo faltaba una cosa tenía que hallarla.



 



En cuanto termino de hablar, Tania empezó a aplaudir con fuerza mientras mis otros compañeros se le unían, si por echar desmadre o reconocerlo lo hacían, en realidad yo no lo sabía, mi mente aun flotaba en las palabras de Leo, en sus frases, en lo que había dicho y no me percate de nada más hasta que Ángela me tomo de el brazo y me hablo bajito.



-          Te pasa algo Fer- interrogo con voz inquieta- estas… estas llorando?



Me lleve una mano a la mejilla y toque la humedad que había en ella. Si era cierto, yo estaba llorando, con un sentimiento que me fue imposible descifrar, pero que inquieto a mi amiga.



-          Que es lo que tienes Fernanda, que te pasa?- insistió



-          Soy yo- exclame con un nudo en la garganta



-          Que?



-          De la que habla Leo, la persona de sus sueños, soy yo



Ángela elevo una ceja  y sonrió un tanto sorprendida pensando que me había vuelto loca



-          Eso, es algo rápido- menciono en tono serio- no lo crees?



-          No Ángela- insistí- tu no entiendes, lo sé, soy yo, porque en realidad lo que ha dicho si ha pasado, yo también lo he visto, en mis sueños, solo que yo no podía recordarlo cuando abría los parpados, pero estoy segura



Leo me visitaba en sueños.

Regresar al índiceCapítulo 5 Accidente by ali284
Author's Notes:

hola!!!

de nuevo aqui dejandoles el capi, quiero decir que estaba toda echa bolas... o sea ayer me quede dormida en la compu!!!! jajaja, estoy muerta de cansancio entre la escuela, mis familia, mi amigos ufff quieren acabar conmigo, pero no me quejo, mi mamá estuvo muy enferma en los ultimos días  y hasta se la llevaron a internar, por eso andaba medio perdida, pero creo que ya volvi a mi cuerpo, ella se recupera y ya no tengo que pelearme con los policias de la entrada que no creen que tengo 18 y me piden mi tergeta de la uni y de camion para comprobar que sea yo la de la foto, jajajaja asi es que ahora t

Cazador by ali284

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