Black Paper Moon by BrokenPrincess

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  Black Paper Moon by BrokenPrincess
Summary:

Una joven estudiante adolescente sufre un cambio no para mal en su vida, al verse mezclada con algún que otro personaje curioso que no pertenece a esta realidad. Su deseo por un amor imposible y sus verdaderos sentimientos hacia un amor puro le haran dudar sobre que opción elejir.



Categories: ANIME/MANGA, LITERATURA, PELICULAS, ORIGINALES, HELLSING Characters: Ninguno

Generos: Drama, Fantasía, Romance

Advertencias: Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 14 Completed: No Word count: 14334 Read: 1622 Published: 18/02/2012 Updated: 25/05/2012
Summary:

Una joven estudiante adolescente sufre un cambio no para mal en su vida, al verse mezclada con algún que otro personaje curioso que no pertenece a esta realidad. Su deseo por un amor imposible y sus verdaderos sentimientos hacia un amor puro le haran dudar sobre que opción elejir.



Categories: ANIME/MANGA, LITERATURA, PELICULAS, ORIGINALES, HELLSING Characters: Ninguno

Generos: Drama, Fantasía, Romance

Advertencias: Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 14 Completed: No Word count: 14334 Read: 1622 Published: 18/02/2012 Updated: 25/05/2012
Story Notes:

Despues de un tiempo sin ideas, he decidio continuarla. Iré colgando los capitulos cuando pueda ;)

Story Notes:

Despues de un tiempo sin ideas, he decidio continuarla. Iré colgando los capitulos cuando pueda ;)

Capítulo 1 by BrokenPrincess
Author's Notes:

Seguidme en twitter (si teneis) @conXdeMixtaa

Y podeis visitar mi canal en youtube (suscribiros si quereis xD) lis966

Avisar solo de qué no tardaré en cambiar algún que otro capítulo y alargarlos todos porque no me convence del todo los giros de la historia. Nada va a cambiar y seguiré colgando algún capítulo de vez en cuando, recomendad mi historia, que es 100% sentimental ;)

 

Author's Notes:

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Avisar solo de qué no tardaré en cambiar algún que otro capítulo y alargarlos todos porque no me convence del todo los giros de la historia. Nada va a cambiar y seguiré colgando algún capítulo de vez en cuando, recomendad mi historia, que es 100% sentimental ;)

 

 

Cuando me levanté, el reflejo de la luna entraba por mi ventana. Un murciélago volaba cerca de esta. Pensé que se alojaba en el árbol de la calle, era un viejo árbol que había sido destruido por un rayo el año pasado.

La luna era preciosa y pensé que me daría suerte para aquél día. El murciélago se acercó más a mi ventana, sin miedo alguno corrí las cortinas y volví a la cama.

Hacía algunas noches que no dormía del todo bien. Tenía pesadillas, pero al levantarme no las conseguía recordar. Eran maravillosas y teñían mis noches de una locura carmesí. No me levantaba a gusto y tenía malestar, pero al intentar recordar que había soñado, una ligero placer empezaba a correr por mis venas. El veneno de la locura conseguía hacer desvanecer mi mente por unos segundos escasos. Por eso odiaba y adoraba mis pesadillas.

 

Las ultimas horas de clase de la mañana eran insufribles. La profe de mates seguía escribiendo gilipolleces en la pizarra, y viendo el panorama, cada uno estaba en su mundo. Enma y Shami estaban medio dormidas, y como ellas la mitad de la clase. Consulté de nuevo el reloj, aún faltaban cerca de 45 minutos. En mi cabeza todo iba muy deprisa. Me acordé de un pasado melancólico donde tenía sentimientos reales y mi corazón bombeaba sangre caliente. Las chicas dicen que soy fría. Habían pasado 3 minutos exactamente desde que consulté el reloj.

El olor que noté hizo vibrar todos mis sentidos, no podía ser, era mi imaginación, pues no lo era...

De la pared apareció un hombre vestido con ropas victorianas en rojo y negro, un sombrero y unas gafas. Sonreía afiladamente, y esa sonrisa me provocó placer. De la chaqueta sacó un arma brutal y majestuosa. Sin quitar esa sonrisa disparó a mi profe, quien cayo al suelo echa ceniza. Todos los chicos salieron asustados, me levanté con parsimonia y me dirigí a él. Era Alucard el protagonista de Hellsing un anime.

-Llévame contigo.- Dije sin vacilar.

-¿Porque me quieres seguir a la oscuridad, mujer estudiante?.- Se quitó las gafas y me miró firmemente con sus ojos negros sin quitar la sonrisa.

-Deseo ir contigo al infierno.- Mi tono le sorprendió y su mirada centelleo de emoción.

-Que divertido.- Una carcajada salió de su garganta.- Te llevaré conmigo si es tu decisión, pero todavía no ha llegado tu hora.

Y desapareció a través de la pared. La gente empezó a entrar en clase, y sin que nadie se percatara me metí el casquillo y la bala de plata en el bolsillo de la chaqueta. Suspendieron las clases toda la semana, cosa que me alegró mucho.

 

 

Habían pasado dos semanas des de nuestro encuentro. Me parecía muy reciente y para olvidarme de todo salí de casa a media tarde. Con la excusa de ir a comprar. Me llevé la música y me compré una tableta de chocolate con almendras, me senté en un banco de un parque desierto y me alejé del mundo intentado tragarme mis sentimientos ahogados en la tableta de chocolate.

-Hola!.- Un joven me sonreía animadamente. Era muy alto y delgado, su pelo negro casi liso ondeaba ligeramente al viento. Sus penetrantes ojazos negros noche me observaban firmemente. Vestía de negro y su delgada figura se movía con gracia hasta sentarse a mi lado.

-¿Que tal?.- No se cortó un pelo.

-¿Nos conocemos?.- Pregunté extrañada.

-Lo dudo mucho.-Se rió.- Soy Jack, y tu?

-.....- No respondí

-Supongo que no importa.- Seguía riendo.- Me gustaría invitarte a algo si me concedes el honor.

.- A un café gracias.- Mi semblante era frío pero no pareció importarle. Estuvimos hablando hasta la noche. Era un chico muy agradable y divertido ese Jack. Me reí mucho y su compañía era agradable. Pero la noche caía y se me hacía tarde.

-Lo siento, pero tengo que irme.- Me excusé.

-Está bien, no te preocupes.- Dijo amablemente.

Me acompañó a casa y se despidió de mi. La luna brillaba en la noche oscura, y su grácil figura parecía una sombra, he de admitir que ese ser me cayo bastante bien.

 

La noche apareció deprisa pero pasó lenta. No podía dormir y solo daba vueltas en la cama con los ojos abiertos. Durante un rato, una locura terrible se apoderó de mi mente y mi alma, de un salto salí de la cama y me asomé a la ventana. Ante mi se celebraba un carnaval de sombras burlonas que danzaban al son de una canción rota. Me volví al advertir movimiento detrás mio. Efectivamente, Alucard estaba sentado encima de mi cama. Al ver que me había dado cuenta de su presencia , se levantó. Hoy no llevaba ni las gafas ni el sombrero.

-Bonita noche, ¿Verdad mujer estudiante?.- Su rostro estaba calmado.-¿Porque conservas mi bala de plata?

-No estoy segura.-Por primera vez mi voz temblaba ante su presencia y no sé porque.

Regresar al índiceCapítulo 2 by BrokenPrincess

 

-Eres inteligente, no dejes que el miedo te consuma.- En un principio no entendí sus palabras, pero de pronto la locura que hasta ahora nublaba mi mente se disipo y pude entender a que se refería.

-¿No comprendo del todo tus palabras?.- Le solté

-Dices que tu deseo es venir conmigo al infierno, pero no eres de roca y el miedo a veces consume la débil mente de los humanos.- Las palabras se clavaban en mi corazón como estacas.-Soy un monstruo sanguinario sin humanidad y tu la quieres abandonar para convertirte en lo que soy ahora, no hay vida en mi cuerpo y tu deseas quitársela al tuyo.

Su rostro pareció triste por un segundo escaso, y al notar que me había dado cuenta de su momento de debilidad se rehízo:

-Soy un ser inhumano que mata a los de tu especie sin remordimiento ni culpa.- La sonrisa que se dibujó en su cara me provocó una sensación que no sabría describir bien, entre horror y gracia.

-¿Cual es el motivo de tu visita?.- Mis palabras parecieron algo duras.- No creo que hayas venido solo para decirme esto, cosas que ya conozco y comprendo.

-Cierto es, mujer estudiante. Que este no es el motivo de mi visita. Debes tener cuidado con ese chico, Jack. Pero es tu decisión hacerme caso o no. Es tu vida la que decides quemar en el infierno y no me concierne del todo ese deseo.- Y dicho esto se marchó por donde había venido.

Dejé caer mi cuerpo algo exhausto sobre la cama y empecé a pensar en que tenía que ver Jack con todo esto. Era solo un chico que había conocido en el parque aquella tarde y ¿Porque Alucard se molestaba en advertirme?...Como no entendí nada me dormí sin saberlo porque me levantó el despertador. Tenía suerte porque ya había llegado el viernes y podría descansar todo el fin de semana.

 

El día pasó como todos, excepto porque Enma y Shami estaban algo asustadas porque habían visto un murciélago en un video en clase de biología.

-¡Son seres repugnantes, no los soporto!.- Enma no paraba de sacudirme el brazo mientras se escondía detrás mio

-Tampoco es para tanto, ¿No crees?.- Mis palabras parecieron alterarla algo más y lamente al instante lo que acababa de decir porque sabía que desencadenaría una conversación poco agradable sobre el tema.

-¡Que chica más rara estas echa tu!.- Es lo que normalmente me decía Shami en estas ocasiones, cuando sin querer provocaba los temores de Enma.

 

 

Antes de que me diera cuenta la mañana había terminado y me podía ir a casa. Las chicas me ofrecieron un plan para hacer el sábado por la tarde pero lo dejé en duda ya que no sabía si tenía que hacer algo importante. Me despedí de ellas en el cruce como siempre y me encaminé hacia mi casa.

Por el camino reconocí a una figura inconfundible. Jack me esperaba en la esquina, apoyado en una farola.

-¡Hola, chica desconocida!.- Me saludó con el entusiasmo con el que siempre dice las cosas.

-Hola.- Se devolví el saludo.- ¿Que haces aquí?

-He venido a darte una invitación a una pequeña fiesta que doy esta noche

-¿Y estoy invitada?.- Me extrañaba un poco ya que nos habíamos conocido hace poco.

-¡Pues claro que si!.- Y me tendió un sobre muy bonito.- No lo leas hasta que no llegues a casa. Te vendré a recoger sobre las once en punto de esta noche.

-¿Estas seguro, Jack?

-Deja de hacerme preguntas inútiles y limitate a hacerme caso.- Y mientas decía esto empezó a andar.- ¡Hasta esta noche!

 

Me quedé en medio de la calle, parada y con el sobre que Jack me había dado en la mano. Mire el sobre, era de papel duro y amarillento, se cerraba con el típico sello que sale en las películas con un pegote de cera roja con un estampado que parecía de la casa real o algo así. Lo mire por los dos lados y detrás ponía “Para la chica desconocida”. Supuse que se refería a mi ya que todavía no le había dicho mi nombre.

Eché a andar hacía mi casa, con ganas de saber el contenido de ese sobre misterioso.

Al llegar me encerré en mi cuarto y le dije a mi madre que estaría haciendo deberes (que no tenía) y que me avisara para cenar. Me senté en la cama y abrí el sobre con emoción. Dentro una carta cuidadosamente doblada, era la invitación a una fiesta en casa de Jack, me pedía que asistiera por encima de todo y que deseaba que me lo pasara bien.

Algo extrañada volví a guardar la carta dentro del sobre, que guardé en un cajón. No quería que mi madre la encontrara y luego hiciera las típicas preguntas.

 

Después de cenar me fui a la cama con la excusa de estar cansada. Esperé pacientemente que en mi reloj tocaran las once campanadas como me había prometido Jack que me vendría a buscar.

Regresar al índiceCapítulo 3 by BrokenPrincess

 

Y así fue, recién tocadas las campanadas una piedra golpeó mi ventana. Me asomé y comprobé que era Jack, le hice una seña diciendo que bajaba. Me sentí como una autentica ninja al pasar por el pasillo y bajar las escaleras sin ser detectada. Al llegar al comedor mi hermano se había quedado dormido viendo una película, pero pasé con éxito hasta la puerta. La prueba de hierro era salir sin despertarlo, y así lo conseguí.

 

Fuera a penas hacía viento o frío. La noche era oscura, hoy la luna no se había dignado a aparecer entre las nubes. Jack me esperaba en la hacer con una sonrisa.

-¿Estas lista?.- Me preguntó

-Supongo que si.

Echamos a andar por unas calles que no conocía o no me sonaban, deduje que era porque era de noche y estaba convencida de que aquellas calles a plena luz del sol seguramente conocería.

Mientras andábamos íbamos hablando animadamente, y a mi alrededor notaba un aura distinta a la de siempre. Tenía la mente y el alma ligeramente aturdida pero no era una sensación desagradable así que aproveché la situación para relajarme al máximo. Sin a penas darme cuenta llegamos a una gran mansión imponente de arquitectura algo gótica, que se alzaba delante nuestro como un coloso en la noche. Las luces y el bullicio de dentro rompían el silencio que nos rodeaba.

-Vamos la fiesta acaba de empezar.- Me animó Jack

-¿Esta es tu casa, es impresionante?.- Mi tono no le sorprendió en absoluto, pero yo en cambio estaba que no me lo creía.

-Claro que no la he heredado de mis padres.- Habiendo dicho esto me arrastro hasta el interior

Dentro una multitud importante de gente danzaba con una melodía incompleta, se movían con ligereza por un gran salón iluminado con lámparas de araña brillantes. Las máscaras de la gente se miraban con misterio y todos ellos parecían hechizados por la melodía. Los vestidos de las jóvenes ondeaban al son de las piernas y los tacones de aguja apenas hacían ruido en el suelo de losa. No encontré a la banda de música por ningún lado, pero pensé que era a causa de ser un salón tan grande.

-Debes vestirte para la ocasión.- Jack me guiaba hasta una puerta.- aquí te ayudaran a vestirte para el baile

-Pero....-No me dio tiempo de terminar que Jack ya se había escabullido por el hueco de la puerta.

 

 

Me giré y contemplé la sala donde me encontraba. Era una habitación no muy grande iluminada por una pequeña lampara colgada de la pared. Dos doncellas preparaban un vestido y una tercera utensilios para el pelo.

-Por favor quitate esa ropa y ponte este corset.- Me pidió amablemente la primera doncella.

Así lo hice y entre dos doncellas me apretaron y prepararon el vestido que se suponía que debía llevar para la fiesta. Era rojo carmesí y la falda era ancha y con algunas capas de más, claro que tampoco estaba acostumbrada a ese tipo de vestimenta. Los detalles de la parte de arriba eran preciosos, el escote era palabra de honor y tenía bordados negros por todas partes y con lazos donde empezaba la falda, esta era de un carmesí más oscuro y tenía bordadas flores de Lis negras, en el borde de abajo una cinta negra de terciopelo se extendía hasta mi cintura y le daba un toque bastante distinguido.

Me hicieron ponerme unos zapatos de tacón negros con los que creía que me iba a matar pero no fue así. La tercera doncella me hizo un recogido en el pelo con una flor negra pequeña que quedaba preciosa.

 

Al salir de la habitación todos los asistentes a la fiesta estaban parados, habían dejado de bailar por un instante para observarme y eso me inquieto un poco.

-Antes de salir, debes ponerte esta máscara.- La tercera doncella me tendió una máscara blanca con una lágrima roja dibujada justo debajo del ojo derecho.

 

Delante mio un joven alto y delgado con una máscara me tendía la mano ofreciéndome un baile, que acepté gratamente.

Aquel joven era Jack, no lo dude en ningún instante. Nos movíamos con agilidad por el centro de la pista y la música parecía tranquila hasta que el ritmo empezó a cambiar y se volvió más rápido. Mi corazón se aceleró notablemente con su sonrisa pícara y una sensación cálida me invadió. Mi mente estaba aturdida pero mis sentidos estaban más vivos que nunca. Jack me sostenía con firmeza cogiéndome por la cintura y su mano enguantada de blanco sostenía la mía guiándome en ese baile que me pareció hasta algo demente. Pero la canción terminó y comenzó la siguiente, la gente se puso a bailar con la nueva canción y Jack, sin soltarme, me hizo una señal para que le siguiera por las enormes escaleras que se encontraban al final del salón.

Regresar al índiceCapítulo 4 by BrokenPrincess

 

Al subir las escaleras me pareció que la gente de allí abajo no eran más que sombras y la panorámica des de arriba era espectacular. Al llegar al final de las escaleras me encontré con una pasillo interminable con mil-y-una puertas de madrea caoba.

Jack me llevó hasta el interior de una habitación vagamente iluminada por la luz del fuego en una chimenea. No había más mobiliario que un sofá enorme, un armario con bebidas, y una mesa con dos sillas. No me sorprendió que todo fuera de madera caoba.

 

Jack me hizo sentarme en el sofá, cosa que agradecí porque estaba cansada de bailar y los tacones me estaban matando. Jack se acercó al armario que contenía las bebidas y sacó dos copas preciosas que brillaban a la luz tenue de la chimenea. Echó un las dos la misma cantidad de una botella que no supe identificar bien. Me tendió la copa y se sentó a mi lado.

-¿Te está gustando la fiesta?.- Se quitó la máscara y me pidió que bebiera sin vergüenza.

-Si me encanta.-Me quité también la máscara y la dejé encima de la mesa.- Tu casa me ha sorprendido bastante.- Mi sonrisa hizo temblar ligeramente su semblante, se levantó sin prisas y se acercó a mi por detrás.

-Espero que la estancia sea de tu gusto...

Dicho esto se quitó los guantes y la chaqueta. Me acarició los hombros con delicadeza y empezó a bajarme la cremallera del vestido. Pero se lo impedí con la mano. Su siguiente sonrisa me hipnotizó y creí perder la cabeza.

 

Me acercó suavemente al sofá y me sentó a su lado cogiéndome la mano. Aparto mi pelo del escote y con un movimiento rápido me tumbo completamente en el sofá y , con él encima bloqueandome los movimientos me besó. En mis venas noté como la sangre caliente me quemaba y mi corazón acelerado parecía que iba a estallar. El veneno de sus labios despertó en mi el deseo de más. Mis sentidos me avisaban de que no era bueno para mi, pero el olor del pecado me llamaba y era dulce al oído, como la música que seguía sonando en el salón de abajo. Sus labios buscaban esta vez mi cuello, y con suavidad besaba las venas ardientes de mi cuello. Su mano acariciaba mi cintura y su cuerpo empezó a hacerse familiar. Mis ojos se encontraron con su penetrante mirada negra, buscaba las respuestas a mis preguntas pero sus ojos estaban vacíos de significado. La sonrisa pícara que cruzó su rostro me hizo perder la cabeza. ¿Que clase de locura es esta que invade mi mente? Esa pregunta resonaba en mi cabeza.

 

 

 

El olor de la muerte me sacó de mi trance. En apenas unos segundos Alucard Disparó desde detrás mio a Jack que desapareció en el instante en que la bala de plata le tocó. Me giré agitada para intentar comprender que ocurría. Mi mirada topo con la del vampiro, que sonreía como siempre. Una sonrisa demente y enferma que hacía que me volviera loca por él.

-¿Que tal la noche, mujer estudiante?.- Ya sabía que no obtendría respuesta para esa pregunta.

-¿Porque has echo eso?.- Mi tono de voz no le hizo vacilar, pero yo no comprendía el motivo de su intrusión, ni porque tenía que dispararle a Jack. Y eso me generó otras preguntas. ¿Donde había ido el cuerpo de Jack?¿Es que no era humano tampoco?¿Soy la única normal en este lugar enfermo al que muchos llaman mundo? No, ni mucho menos, yo nunca fui lo que se podía decir normal y el destino estaba jugando con esa carta ahora.

-Cuando llegue el momento lo sabrás.- Acto seguido me cogió en volandas y me sacó de allí por la puerta principal.

 

Me extrañó mucho que los asistentes a la fiesta no se percataran de que un hombre de esa altura pasaba a través del salón con una joven en brazos. Pero a esas alturas poco me importaba ese detalle.

Andaba con grandes zancadas y de vez en cuando mi mirada se cruzaba con la suya, sus ojos rojos me inspiraron confianza que no sé de dónde saqué.

-No quiero ir a casa...-Mi tono sonó triste aunque esa no era mi intención.

-Entonces te llevaré al lugar donde descansan los monstruos.- Pareció que ya sabía que quería que me llevara a donde quiera que viva ese vampiro y allí me llevó.

 

La noche se había vuelto fría como la sangre de mis venas y me sentía algo decaída. Así que me dormí en el trayecto, cosa que más tarde lamenté porque quería aprenderme el camino de memoria por si algún día lo necesitaba.

Me desperté en una especie de sótano donde había una extraña neblina ondeando a ras de suelo. Solo había un ataúd negro y una silla con una mesa, dos copas y una botella de vino empezada. Supuse que la segunda copa era porque Alucard había previsto que yo querría que me llevara a su casa. Me dejó en el suelo con delicadeza y mi vestido pareció brillar en la oscuridad. Se sentó en la gran silla y me miró interrogante.

Despacio me acerque a su ataúd y me arrodille lentamente con cuidado, lo miré tristemente al pensar en el pobre monstruo que durante el día soñaba ahí dentro.

Regresar al índiceCapítulo 5 by BrokenPrincess

 

-Normalmente no dejo a los humanos acercarse a mi ataúd, mas es la única posesión que me queda.- Su voz no afectó a lo que estaba haciendo.

Pasé la yema de los dedos por el borde del ataúd y mire al vampiro sentado que me seguía observando interrogante.

-¿Todavía no comprendo porque quieres dejar atrás a la luz que te sostiene como humano, mujer estudiante?¿Acaso solo deseas la eternidad?.- Su mirada ocultaba dolor del que me percaté al instante, en realidad aquel monstruo sanguinario que podía matar sin remordimiento era, si más no, débil en el fondo.-Deberías saber que la eternidad es agotadora y dolorosa.

-No deseo la eternidad, y si la deseo me gustaría que fuera contigo.-Esas palabras le sorprendieron notablemente, incluso a mi me sorprendió lo que acabada de decir.

-No creo que sepas el significado de tus palabras, al fin y al cabo eres demasiado joven.- Su semblante había cambiado y ahora intentaba ocultar su curiosidad sobre mis pensamientos.

-¿Porque crees que no tengo consciencia?

-Porque deseas pasar la eternidad en el infierno.- Sus palabras cortantes me dejaron aturdida y con esfuerzo me levanté despacio y me acerqué a Alucard que seguía mirándome con sus ojos rojos que penetraban en mi alma.-Los humanos escapáis a mi comprensión, tal vez porque hace mucho que no lo soy.

Me senté encima suyo mirándole firmemente y me quedé dormida al calor ficticio de su cuerpo. En mi sueño una mano blanca me aguardaba, pero cuando la conseguía coger sentía un dolor en el pecho y notaba la sangre brotar de mis entrañas, y sin poder reaccionar todo se teñía de mi sangre, un grito salía de lo más profundo de mi alma y me desvanecía en la nada. Me levanté como si nada, salvo porque me encontraba en mi cama y con mi pijama. Me incorporé confundida. Alucard estaba sentado al pie de la cama y me observaba. Me percaté de que el vestido que estuve usando ayer noche estaba en mi silla, y me avergonzó porque sabía que él me lo había quitado para que durmiera mejor.

-Buenos días, mujer estudiante. Creo que es hora de que te explique lo que sicedió anoche en casa de ese espécimen.

-¿En casa de Jack?

-Si

-No entiendo nada...

-Ese Jack no está muerto, no lo maté solo fue una ilusión. Estaba al corriente de que te quieres convertir en mi Draculina y le pareció bien seducirte y despojarte de tu pureza para que no pudieras hacerlo, pero no comprendo el motivo de sus acciones.

-Pero no le había visto en mi vida...

-No tiene nada que ver, mujer estudiante.-Su sonrisa seguía haciéndome perder la cabeza.

-¡Entonces convierteme ahora en tu Draculina!

-Aún no ha llegado tu hora.- Y al acabar la frase desapareció por la pared

 

Me quedé sentada un rato hasta que decidí salir a la calle a despejarme. Me encontré a Jack en la misma esquina que la ultima vez, con la misma sonrisa. Un escalofrió me recorrió el cuerpo. La noche había vuelto a caer y no sabía como reaccionar ante él.

-¡Hola, bella desconocida!.- Sus saludos no cambiaban

-Hola, Jack.- Dije fingiendo sorpresa

-¿Te gustó la fiesta de anoche?

-Si estuvo bien.

Charlamos de camino al parque donde no habíamos encontrado por primera vez. Me hizo notar lo brillante que estaba la luna y alcé la vista, desde luego era una noche preciosa. Pero un dolor punzante en mi corazón me obligó a bajar la vista a mi pecho del cual salía una daga sostenida por la mano de Jack. Su sonrisa pícara me recordó sus propositos y no pude ahogar el grito que me salió disparado como la bala de Alucard que se estampó en el corazón de Jack, quien cayo al suelo.

Alucard quitó la daga de mi pecho y se quitó las gafas.

-Creo que ha llegado tu hora Draculina.-Su voz sonaba tranquila.-No te dejaré morir si así lo deseas.

-......-En mis ojos aparecieron las lágrimas, que Alucard secó con cuidado.

-Esa es tu decisión.- Y suavemente posó sus labios envenenados en mi cuello y sus colmillos se clavaron en mi garganta. Me desvanecí con el tiempo y mi consciencia desapareció con mi humanidad para siempre. Alucard me sostenía en la oscuridad, con las pocas fuerzas que conservaba me agarré a su chaqueta.

-Bonita noche.-La luna iluminaba su sonrisa.- ¿No crees, mujer estudiante?

Regresar al índiceCapítulo 6 by BrokenPrincess

 

La televisión sonaba a mis espaldas, sin prestar mucha atención a ella. Me giré y la miré con la mirada perdida, ella seguía hablando sin darse cuenta de que en realidad no la estaba escuchando del todo. La presentadora del tele noticias hablaba con cara de preocupación: “En lo que llevamos de semana, ya son dos las víctimas de este asesino en serie que asesina prostitutas. La policía afirma que podría ser otro caso parecido al de Jack el Destripador. A pesar de la cantidad de años que han pasado, se hace difícil imaginar, que en los tiempos que corren se vuelve a repetir un incidente parecido. La policía afirma que esta vez encontrarán al culpable. Y ahora los deportes...”

Pensé en Alucard y en que se le podía haber ido la mano, al fin y al cabo, él no entendía mucho en el tema de mujeres. Sin mucha sorpresa apareció por la pared, con su peculiar sonrisa en la que cada vez me perdía más y más cuando la veía.

-Me sorprende que pienses que he podido ser yo.-Su leve mirada a través de las gafas buscaba en mi una respuesta.- Más bien me decepciona.

-Solo pensé que te habías pegado una noche de juerga y se te había ido la mano.- Mi tono sonaba calmado y sereno, a diferencia de mis ojos que mostraban un claro nerviosismo. El vampiro de dio por aludido y se sentó en su habitual trono.

-Que tal llevas la vida de Draculina, mujer estudiante?.- Se divertía más y más cada vez que me hacía esa pregunta.- Sabes que dentro de poco hará dos años de tu entrada a nuestro selecto club?

-Mi vida es muy feliz y no, no recordaba eso.- Tal vez mi tono era demasiado duro y me disculpé por ello.- Enma y Shami siguen viniendo a casa y de vez en cuando yo a la suya, mis amigas son mis amigas esté muerta o viva.

-Entonces te va bien la casa que hice construir arriba de la nuestra?.- Sus ojos buscaban aprobación en mi, se había tomado demasiadas molestias conmigo y todavía no podía responder a tanta amabilidad.

-Por supuesto.- Su mirada fantasmal me arranco una sonrisa del semblante.

 

Había pasado ya una año desde que Jack me apuñalo y me convertí en la Draculina de Alucard. Me prometió que al cumplir mi mayoría de edad me transformaría en una verdadera Nosferatu como él. Pero en menos de un mes cumpliría mi diecisiete cumpleaños y todavía me quedaba un poco.

Desde mi transformación vivía en el sótano donde estaba Alucard también, había mandado hacer un ataúd para mi de madera caoba precioso. La habitación solo constaba de nuestros ataúdes, el trono de Alucard, una televisión y un sofá preciosos de rojo sangre.

Mi vida transcurría normalmente, iba a la escuela y quedaba con mis amigas. Pero mis necesidades habían cambiado ahora y cada noche Alucard traía unas bolsas de sangre de hospital para que me pudiera alimentar.

Enma y Shami no notaron cambio alguno en mi y lo agradecí bastante. Ellas seguían con sus pájaros en la cabeza sin prestar mucha atención al mundo real.

-Siempre tan como tu, siempre haciendo las cosas a tu manera!.- A veces Enma me soltaba cosas sin mucho sentido.

-No has cambiado desde que nos conocemos.- La sonrisa pícara de Shami tenía intenciones ocultas que sabía perfectamente, pero ella nunca las decía, su mirada canela bastaba para indicarme a lo que se refería.

-Tampoco tengo motivo alguno para cambiar.

Durante la noche Alucard me llevaba a pasear por los bosques y me contaba cosas del mundo antiguo, yo por mi parte le explicaba aún las cosas que sabía de los humanos, su comportamiento, sus pensamientos, sus sentimientos...

En aquellos momentos jamás llegó a mostrarme sus sentimientos, cosa que en alguna ocasión llegué a dudar sobre la existencia de estos. Me bastaba una mirada de sus penetrantes ojos rojos para darme cuenta de que me equivocaba y que aquel monstruo sanguinario había sufrido durante años el tormento de la soledad y la eternidad.

 

Los días pasaban con tranquilidad y se empezaba a notar la llegada del verano. Las clases terminaron y las vacaciones no habían hecho más que empezar, cuando un encuentro dio un vuelco a mi corazón una tarde de camino a casa.

-Hola!.- Una esbelta figura conocida, un joven alto y delgado, de pelo y ojos negros me saludaba con entusiasmo y una sonrisa que no era la primera vez que veía.- ¿Que tal te va la vida, desconocida?

-¿Que coño...?.- Ante mi creciente perplejidad Jack me cogió de los hombros y me apartó del medio de la calle. Apoyo mi cuerpo en la pared y me observó escasos segundos. I map

-Todavía no es hora de que lo entiendas todo, a tu ritmo.- Me guiñó un ojo.- Pero cuando lo entiendas todo y comprendas que debes hacer una elección no muy fácil, nos volveremos a ver.- Su pícara sonrisa me hizo perder la cabeza y sentía que me fallaban las fuerzas, sus brillantes ojos negros estaban casi vacíos y me perdí en ellos lo que me pareció una eternidad. Me soltó y hizo ademán de irse pero se volvió un instante para mirarme y añadir:

- Mañana te espero en el parque no faltes, eh!.- Y dicho esto desapareció con el atardecer.

Regresar al índiceCapítulo 7 by BrokenPrincess

 

Llegué a casa un poco aturdida por los sucesos que acababa de presenciar. Me dejé caer en el sofá color sangre y me puse a pensar. No habían pasado ni cinco segundos cuando me percaté de la presencia de Alucard sentado en su habitual trono. Su presencia hasta ahora para mi ignorada se me antojaba un tanto irreal, hasta que se levantó y se sentó a mi lado con sus brillantes colmillos reluciendo a la luz de la tenue lámpara que colgaba del techo.

-¿Que tal tu encuentro de esta tarde, sorprendida?.- Su tono era calmado.- Ese chico me sorprende cada día más, y sé que piensas igual que yo, lo has puesto en tu diario.- Una sonrisa maléfica surcó su rostro y sus ojos burlones no vacilaron, él tenía presente que si me ponía agresiva podría conmigo a la mínima.

-¡¿Has leído mi diario?!

-Por supuesto, sé que crees que no son más que páginas que con el tiempo se volverán amarillentas y desgastadas y que nunca nadie comprenderá lo que sientes. Nada mas lejos de la realidad, mi aburrimiento esta mañana era extremo y lo encontré de casualidad.

 

Dicho esto me recosté en su pecho dispuesta a cerrar los ojos y simplemente olvidar. Pero la mano de Alucard me rozaba la espalda, para acariciar luego mi cintura. La suavidad de sus gestos desprendía cariño. Mi cabeza no reacciono demasiado y me quede quieta. Alucard se quitó los guantes (gesto que me sorprendió ya que nunca le había visto hacerlo) y apenas había rozado mi pelo que ya acariciaba mis mejillas. No noté sus manos frías sobre mi piel como cuando rozó sus labios por primera vez por mi cuello la noche que transformó en Draculina. Con suma rapidez me recostó en el sofá y sus labios buscaban los míos, subían con suavidad por mi cuello hasta mi rostro y finalmente se encontraban, ardientes. El veneno latía con fuerza en mi corazón y las venas me ardían también bajo la piel. Su pelo negro como la noche caía en ondulaciones sobre su cara, sus brillantes ojos rojos ardían en deseo y leía en su mirada sus intenciones, aunque sabía que no llegaría muy lejos, no aquella noche. Mi mano acarició su semblante y palpó su mejilla. Su mano me acariciaba el cuerpo, bajando los tirantes de mi camiseta y besándome los hombros. Su dulce tacto me hacía perder la razón y no faltaba mucho para que la locura se apoderara de mi ser. Nos besamos bajo la tenue luz de la lámpara, una de sus manos me cogía de la cintura y la otra me acariciaba los muslos. Pero algo le detuvo antes se llegar a más, tal y como había pensado, aquella no era la noche. Me despedí con un beso en la mejilla y me fui a mi ataúd, antes de cerrarlo miré sus ojos llenos de lo que en aquel momento me pareció decepción. Pero le sonreí y me acosté.

 

La mañana llegó deprisa y me acordé de que había quedado con Jack. En la mesa había una nota de Alucard disculpándose porque no estaría en todo el día, en compensación me había comprado un conjunto de ropa de verano muy bonita. Para hacer tiempo hasta la hora de salir puse la televisión, la misma presentadora del otro día: “ Han aparecido 5 víctimas más de Jack el Destripador, todas ellas reúnen unos requisitos. Todas las prostitutas son morenas de pelo largo y liso, ojos verdes y recuentan solas por la calle de noche. Pedimos a la gente que no se alarme, la policía piensa que ya tienen al culpable. Son ya un total de 8 las víctimas de este asesino en serie. Y en Italia...” El caso de Jack el Destripador estaba levantando miedo, pensé. Curiosamente todas las prostitutas se parecían el algo a mi, ojos y pelo. Coincidencias, pensé.

 

Me quedé dormida y por poco llego tarde a mi cita con Jack. Me vestí deprisa y salí corriendo de casa. Las calles desiertas se me antojaron más muertas que vivas. En el parque tampoco encontré ni un alma. La delgada figura de Jack se recortaba vagamente a través de los rayos de sol, le veía a contraluz y me parecía incluso más delgado y esbelto. Su gran sonrisa me saludó con picardía.

-Qué tal?

-Bien, gracias.-Bajo mi sorpresa le devolví la sonrisa.

-Hace buena tarde, no crees?.- Busque en sus palabras una pista por la cual me había citado allí esa tarde, pero hallé sus brillantes ojos negros vacíos de todo sentimiento y expresión.

-Si, supongo, el verano no está mal...

-Incluso para ti, una Draculina.- Dejó caer esas palabras con toda la naturalidad del mundo, pero a mi me helaron mi joven corazón muerto sin vida.

Regresar al índiceCapítulo 8 by BrokenPrincess

 

Jack y yo estuvimos hablando de nada en concreto durante un rato.

-Me gustaría enseñarte un lugar especial para mi.-Su tono de voz era calmado y sereno casi esperaba que se durmiera, pero su sonrisa cobró vida en aquel instante.

-No creo que sea una buena idea.-Entonces recordé lo que sucedió la ultima vez que Jack me invito.

-Tranquila esta vez es un sitio normal y si quieres podemos ir ahora antes de que anochezca, te parece?

-De acuerdo....-Sus ojos negros me hechizaban y no era dueña de mi misma.

Dicho esto nos levantamos y nos pusimos en marcha. Por el camino reconocía las calles por donde pasábamos. La noche iba cayendo lentamente y notaba en mi una sensación embriagadora a causa de la presencia de Jack a mi lado.

 

Llegamos al cementerio justo cuando el sol se ponía. Me sentía más a gusto que nunca y las vibraciones del lugar hacían que me sintiera como en un sueño. Las tumbas medio rotas y el mausoleo de marfil blanco relucían bajo la luz de una luna que parecía de papel, de un papel negro. Observé aquel lugar y su fragancia mortal durante un rato embriagada por las sombras que danzaban a mi alrededor, jugando con mis cabellos, con los de Jack...

Estaba parado a mi lado, quieto y observando la luna, sonreía y su mirada se perdía en el horizonte. De repente se giró y me miró, con un gesto rápido me cogió de la mano y tiró de mi hacia el mausoleo.

 

El interior era frío y la vaga luz de la luna se filtraba a través de las pequeñas ventanas. En el interior solo había un altar de piedra y varios huecos en la pared con flores marchitas, cuyo olor me transmitía paz y tranquilidad. Jack se acercó al altar de piedra sin soltarme. Me hizo sentar y se acomodó a mi lado.

-Que te parece este lugar?.- Sus ojos negros brillaban como nunca en la penumbra de aquel lugar fantasmal, olvidado y que ahora era nuestro.

-Me encanta el olor a muerte que se respira aquí.

Su sonrisa pícara me hizo entrar en trance, una dulce fragancia invadió la sala y me sentí en como si estuviera dentro de un sueño. Su mano pasó de la piedra a mi pierna y su negra y delgada figura brillo bajo la tenue luz, sus ojos buscaban mis labios y notaba como poco a poco me sumía en una intensa locura. ¿Deseaba yo eso?

 

 

La mano de Jack bajó los tirantes de mi vestido, y la otra subía por mi muslo arremangando todo el vestido por abajo. Notaba el frío de la piedra en mi piel blanca. Todavía me cuestionaba porque le dejaba hacer eso, en cualquier momento podía hacerle parar, pero algo me detenía, tal vez la fragancia de la muerte, el olor dulce de su piel, sus brillantes ojos negros o su sonrisa pícara.

 

Sus labios besaban mi cuello, notaba su aliento frío en la piel y su pelo rozando vagamente mi cara, seguía esperando algo. Con las manos busque su rostro, le observé un momento, su semblante era tranquilo y encendido a la vez, en sus ojos se dibujaba el deseo y cada vez que miraba en ellos buscaba alguna respuesta, pero estaban vacíos. Le besé y acaricié su cara con la yema de mis dedos, me sentía en paz, siempre me sentía así en su compañía.

 

Pero un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando me di cuenta de que dejarle hacer eso era traicionar al ser que me había devuelto la vida y a quién juré que pasaría la eternidad con él. Alucard mi eterno monstruo seguro que me estaba observando. Recordé en unos segundos la trágica historia de Drácula, quién su amada se suicidó y él renunció a la salvación de su alma por ella. Me aparté rápidamente de Jack y me levanté del altar, mientras me colocaba bien el vestido.

-¿Ocurre algo?.- La mirada de Jack se notaba inquieta, leí en su rostro el miedo a equivocarse.

-No nada se me hace algo tarde y le prometí a Alucard que no haría de las mías en su ausencia.-Me temblaba la voz y de repente tuve ganas de llorar.

-Lo entiendo.¿Quieres que nos volvamos a ver?- Su tierna voz sonava sincera y se me encogió lo poco que me quedaba de corazón ante aquellas palabras.

-No lo sé, Jack, no lo sé...

Regresar al índiceCapítulo 9 by BrokenPrincess

 

De vuelta a casa me sentí la peor persona del mundo por hacerle eso a la persona que tal vez más me apreciaba en el mundo. Pero el recuerdo de aquel contacto con la piel de Jack no se iba de mi cabeza. Todavía notaba el cálido roce de sus labios en mi cuello, su pelo en mis mejillas, sus brillantes ojos negros mirándome. Las sombras que antes danzaban a mi alrededor se habían ido para no volver. Acababa de cometer el pecado más dulce que conoce cualquier forma de vida.

Al llegar a casa encendí la televisión, con la que esperaba despejarme un poco, aunque sabía que sería imposible. Puse el telenoticias, las desgracias ajenas siempre me sacaban de mis penas. La misma presentadora daba la misma noticia de siempre, pero esta vez si atrajo mi atención....”El caso de Jack el Destripador se les escapa de las manos a la policía, lleva asesinadas un total de 30 mujeres. Ya no solo asesina a prostitutas, ahora son mujeres corrientes de aspecto similar al que describimos la ultima vez. Recomendamos mucha precaución a las mujeres no salgan solas. Oh, me informan de una noticia de ultima hora. Acaban de encontrar el cadáver de otra víctima. Las paredes de la calle están salpicadas de sangre y en la pared hay una cruz invertida pintada con sangre, no se nos permite enseñar fotografías de la escena. Seguiremos informando según lleguen noticias. Buenas noches”

 

Un pensamiento surcó mi mente y me heló el corazón muerto. ¿Y sí ese Jack el Destripador era realmente mi Jack?. Aparté rápidamente ese pensamiento que creí estúpido. Tocaban ya las doce en punto cuando me tumbé en el sofá dispuesta a tragarme todo lo que dieran en la tele y esperar a Alucard. Apunté los acontecimientos de la noche en mi diario, y al escribir me sentía acorralada en aquel cuerpo pecador y podrido, mi alma jamás sería libre y lo que en realidad quería era que el alma de Jack fuera mía.

 

La noche pasó lenta y agónica, hasta que me dí cuenta poco antes del alba que no sería nunca capaz de amar a Jack o Alucard. Mi corazón roto jamás tendría la capacidad de amar a aquellos que más me quieren. Sin darme apenas cuenta de eso, las lágrimas ya manchaban mi rostro y me temblaban las manos. Mi cuerpo muerto sobre el trono de Alucard ardía en ira solo de pensar que nunca volvería a sentir nada. Tampoco notaba el dolor que me provocaban esos sentimientos que tampoco comprendo. No entendía porque lloraba, porque quería gritar o correr lejos. Un grito desesperado salió de mi garganta y en ese momento la gran figura de Alucard apareció delante mio.

 

Mis manos me cubrían el rostro y no puede verle hasta que se me acabaron las lágrimas, ni siquiera entonces levanté la mirada para encontrarme con sus ojos, imaginaba que ya sabría lo que pasó y me avergonzaba que me mirara. Temblaba aún de rabia cuando se tumbó y me abrazó. Su ropa me acariciaba la piel desnuda de mis hombros. No dijo nada.

-No espero que me perdones, pero no tengo la capacidad de amar que te mereces.- Las palabras salían cortadas de mis labios. Me apretó más y las lágrimas volvieron a salir. Grité y lloré durante un buen rato en el hombro mojado por mis lágrimas de Alucard, a quien parecían no molestarle mis gritos desesperados.

Cuando me calmé, Alucard me tendió una carta. Iba sellada y el sobre estaba en blanco. La abrí con miedo y temblando. La carta decía así:

 

Siento que no puedo seguir aquí, no te culpo de nada. Tampoco te pido que me esperes, ni que me prometas que cuando regrese(si es que así lo hago) te quedes a mi lado. No tengo derecho a que me prometas nada. Y sí, yo soy Jack el Destripador. Aunque ya lo sabías y no tiene misterio. Solo las mataba porque me hacían estar más cerca de ti. Las maté a todas porque así el fantasma de tu recuerdo desaparecería, pero no fue así. Aun así, comprendo que no puedo quererte como es debido, tu condición de Draculina me lo impide. Eres de Alucard y no voy a ser quien para quitarle los últimos resquicios de vida que le quedan. Mi amor sincero por ti me lo impide. Siento lo de apuñalarte y eso...

 

Jack

 

 

Regresar al índiceCapítulo 10 by BrokenPrincess

Leí y volví a leer aquella nota tan corta de Jack. No podía creer que estaba pasando, no podía reaccionar. ¿Porque Jack me abandonaba?¿Acaso yo nunca le importé?

-Solo eras su juguete.- Alucard me miraba con dureza y reproche.-Solo se entretenía contigo, todo era una gran mentira y lo sabías desde el principio...

-Noo!!.- Mi voz se alzó ante la suya.- MIENTES!

-Sabes que es cierto.

-Mientes...



Me desplomé de rodillas en el suelo, incapaz de seguir mirándole. No sabía quien mentía, pero quería creer a Alucard porque no era él quien me había abandonado. Mis venas ardieron entonces de ira contra Jack, me quemaba el corazón roto y me retorcía de rabia.

-MIENTES!!.-Sin apenas pensarlo me levanté y descargué mi rabia contra el pecho de Alucard, quien solo me miraba, sonriendo de aquella manera tan sádica. Le golpeé hasta que me dolieron considerablemente las manos, entonces y solo entonces volví a desplomarme en el suelo para romper a llorar de nuevo. Alucard me levantó y se sentó conmigo en el sofá, abrazándome y susurrándome al oído.

-No volverá...Se ha ido...No volverá...Se ha ido para siempre

-Lo sé.-Me dí cuenta de que mi reacción hacia aquella insignificante nota había sido bastante exagerada. ¿O tal vez estuviera enamorada de Jack?



Cuando aún me cuestionaba a mi misma, Alucard desapareció con el silencio de la noche. Decidí que lo mejor sería acostarme un rato y descansar. Así que me metí dentro de mi ataúd y me dormí. Las pesadillas no me abandonaron en ningún momento de aquella noche envenenada. Levanté la tapa de mi ataúd justo cuando la mañana comenzaba a aparecer por mi ventana, tan fría como siempre. La habitación hedía a soledad, muerte, lágrimas y dolor. Sin quererlo mi corazón se había ido con ese extraño de figura alta y esbelta envuelto en un manto de sombras negras, él se había llevado consigo la ultima humanidad que en mi quedaba. Alucard había dejado una nota, no volvería en una semana. Pensé que tenía alguna misión, pero algo dentro de mi cabeza decía que no era eso, que había algo más. Encendí la televisión mientras me vestía con la tranquilidad de siempre. Siempre la misma presentadora: “Las muertes de Jack el Destripador han cesado completamente, sin dejar ninguna víctima más. Este suceso tiene a la policía confusa y desorientada. No han habido muertes desde hace un par de días. La brigada criminal que llevaba el caso no quiere adelantar acontecimientos, pero creen que el supuesto asesino ha dejado de matar definitivamente. Y eso es todo. Gracias por...”

Estaba claro que con la marcha de Jack ya no habría ninguna muerte más. Pero eso se clavó en mi alma como puñales envenenados. La marcha de Jack no tenía ni pies ni cabeza. Su simple existencia no tenía sentido.



Pasé la semana recluida en aquella habitación, sin nada más que mis pensamientos. Me dí cuenta de que una parte de mi corazón había quedado petrificado ante la marcha de aquel extraño que sin saber yo porque, se había llevado mi alma y mi corazón.

La noche que Alucard volvió sentí el olor a colonia de mujer, muy dulce. Creí que se había comido a alguna. Se metió en el ataúd sin decir nada. Ante aquella falta de atención me puse a gritarle hasta que cerro la tapa, entonces golpeé el ataúd un rato hasta que me cansé. Me acosté sin más, a esperar otro amanecer. Pero por la mañana encontré una nota entre los papeles y los diarios de la mesa:



No quiero ir deprisa, pero me encantaría que me llevaras a tu casa alguna vez para estar solos. También quiero pedirte que no le digas a nadie de nuestros encuentros, porque nadie sabe que me fui de viaje acompañada por alguien como tu. Te quiero.



Marileyn



El sobre iba dirigido a Alucard, entonces todo cobró un sentido distinto. Él se había ido al viaje con ella y tal vez hasta se hubiera enamorado. O quizás solo fuera otro de sus juguetes, y entonces el peor pensamiento cobró más fuerza que los demás. Alucard me quería substituir por ella.

Como una posesa me puse a buscar, no sabía que buscaba pero tenía que encontrarlo. Y así lo hice. Entre los libros de la estantería había una foto de una muchacha de pelo ondulado y rubio, de ojos azules y de sonrisa agonizante. Sus ojos eran capaces de ver a través de ti. En mi opinión era la chica más guapa que había visto jamás. Detrás de la foto se leía



Para Alucard, con amor Marileyn



Algo dentro de mi despertó en aquel instante y me dí cuenta de que tenía que hacer.

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Author's Notes:

Este capítulo es un poco raro, pero he creido que así le daba más vueltas a la historia xD

Author's Notes:

Este capítulo es un poco raro, pero he creido que así le daba más vueltas a la historia xD

 

Estaba decidida a hacerlo, así que salí de casa con mi ropa negra y roja. Y puse rumbo a la oficina de correos. Cuando llegué no había nadie debido a la temprana hora. Un adormilado funcionario estaba en la ventanilla medio dormido leyendo el periódico.

-Hola, busco la dirección de Marylein, que vive cerca de aquí.- Mi sonrisa pareció mostrarle algo de confianza.

-Eres familiar o algo así?

-Oh, claro que si. Soy su prima extranjera, pero me dijo que viniera a la oficina a preguntar por su dirección, es una chica peculiar.- Mi mentira era como poco, penosa. Pero aquel hombre joven y dormido se la creyó y fue a buscar algo dentro de la oficina. Volvió con un papel que tenía una dirección apuntada.-Se lo agradezco mucho, gracias!

-De nada mujer...-Y volvió a su periódico

 

Salí de allí con paso firme hacia la dirección que me habían dado. Por el camino y sin saber muy bien como me paré en seco delante de una tienda de ropa interior femenina con un conjunto de lencería pícara en el escaparate. Entonces recordé la ultima novela que había leído. Así que entré y compré ese conjunto con un propósito bien definido. Llegué a casa de Marileyn al empezar a caer la noche. Entonces entré por la pared (como me había enseñado mi maestro) a la que creía que sería su habitación, solo fue un presentimiento bien acertado. Ella estaba ya dormida cuando me acerque al lecho. Era más guapa incluso en persona, en ese momento se destruyo mi pensamiento de la foto retocada. No sentí deseo de matar a aquella muchacha si mi plan tenía efecto. Primero debía agotar todas las posibilidades. Me quedé observando aquella chica por espacio de escasos minutos. Luego salí de allí disparada hacia casa.

 

La noche caía sobre mi cabeza cuando crucé el umbral de casa. La tenue luz de la noche recién empezada se filtraba por la ventana, y me puse manos a la obra. Preparé velas, me puse la lencería provocativa y busque de nuevo la foto de Marileyn. También quise encender el tocadiscos viejo de Alucard y poner su disco favorito, pero algo parecía atrancarlo y aunque me estuve un buen rato buscando no encontré la dichosa falla. Cuando me cansé de buscar me puse en medio de la sala sosteniendo la foto de la chica, en ese instante apareció Alucard, mirándome. Se me dibujó en el rostro una sonrisa lobuna mientras rompía la foto muy lentamente. Alucard se quitó las gafas y el sombrero, no me sorprendió que él también me sonriera con locura. Tiré los restos de la foto y avancé sin vacilar ni dejando de mirarle a los ojos, inyectados de pecado.

Con un movimiento rápido me abalancé sobre él y con una dulce mirada empece a arrancarla la ropa con uñas y dientes. Cuando se quitó las botas y los pantalones me miró un instante con los ojos llenos de lujuria y veneno, me gustaba esa mirada. Me tiró con bastante fuerza en la mesa, pero al ser una Draculina apenas noté el impacto. Pero bajo el peso de nuestros cuerpos la mesa cedió justo cuando Alucard me arrancaba la ropa con la mano mientras sonreía. Al quedar tirados en el suelo con los restos de la mesa debajo, nos desplazamos ligeramente hasta quedar encima de la moqueta roja. Nos miramos mientras nos relamíamos los labios con deseo, en ese instante empezó a sonar el tocadiscos como por arte de magia. Empezamos nuestro baile con la canción Nostredamus de fondo.

La primera embestida llegó con el retumbar de los tambores. Mi cuerpo sufría con gusto las sacudidas que me propinaba Alucard con fuerza, mientras pasaba su mano por mi muslo ya ligeramente humedecido de sudor cuando le notaba ya muy dentro de mi hizo que soltara un gemido y que los ojos se me abrieran. Entonces vi su mirada, llena de veneno y de satisfacción, su sonrisa afilada me hacía perder la cabeza. Con la siguiente sacudida hice sangre con las uñas en su espalda, los ojos se desorbitaron y mi cuerpo se vio envuelto en una fuerte dosis de adrenalina que quemaba mis venas con la ira del fuego. Me contorsionaba al son de la melodía, hechizada de veneno y buscando más placer. Mantenía la cabeza de Alucard presa entre mis pechos, que lamía y besaba con delicadeza mientras acariciaba mis muslos y reía satisfecho. Cada vez notaba como Alucard se adentraba más y más en mis entrañas.

 

Mi gemido se alzó por encima de la música y Alucard empezó a reír satisfecho. Las embestidas que me propinaba Alucard con la fuerza de mil hombres me llevaban a lo más cerca que estaré del cielo. Con él se teñía todo de locura y me hacía sentir bien. Sus labios besaban mis pechos y su pelo acariciaba mi cara, mientras mis manos seguían arañando con fuerza su hombro, su sangre no tardó en manchar la moqueta y mi cuerpo desnudo encima de ella. Sus sacudidas cada vez más dentro de mis entrañas me hacían dejar de pensar, solo sentía que le necesitaba más que nunca. Su torso brillaba de sudor y no podía dejar de mirar su cuerpo perfecto bajo la luz lunar, nuestras miradas se encontraban entre sudor y sangre, sus ojos brillaban a la tenue luz de la luna, una mirada de fuego. Y así nos dio el alba, nuestro baile terminó cuando la luz del día apareció por nuestra ventana.

Entonces creí que tal vez mi plan podría haber funcionado.

End Notes:
Se agradece un comentario con vuestra opinión o lo que quereis que pase a ver si acertais ;)
End Notes:Se agradece un comentario con vuestra opinión o lo que quereis que pase a ver si acertais ;)Regresar al índiceCapítulo 12 by BrokenPrincess

Después de esa primera noche de posesión, Alucard y yo repetíamos casi cada noche. Siempre con violencia y descaro. Sudor y sangre teñían mi mente de locura en noches de placer, en que creía que por fin Alucard era mio de verdad y no me haría falta ejecutar mi plan original.

 

Pero una mañana dos semanas más tarde encontré una otra carta de Marileyn. Sin pensarlo dos veces la arroje al fuego encendido en la chimenea. Mi dura expresión de asco se reflejaba en las llamas que devoraban la carta de esa extraña mujer. Mi decisión fue volver a visitarla y llevar a cabo mi misión inicial, esta vez no tenía dudas. Al salir de mis pensamientos, cogí la navaja suiza que mi padre me había regalado hacía ya unos cinco años y me encaminé de nuevo con paso firme y de nuevo la ira fluyendo por lo que antes eran venas llenas de sangre caliente, mi corazón helado estaba roto y no sentía nada más que el odio y la sed de venganza hacia Alucard, pero mi decisión recaía sobre la otra, Marileyn era la que, a mis ojos, debía soportar el castigo. Media hora más tarde llegué a su casa.

 

 

 

Me adentré silenciosamente en su habitación y esperé, no me importaba esperar a que llegara y tampoco tenía nada más importante que hacer. Alucard no me detendría y aunque lo hiciera yo no atendería a razones. Pasaron varias horas hasta que la puerta de la habitación se abrió por fin y vi la perfecta figura de Marileyn asomarse:

 

-¿Quién eres?¿Cómo has entrado?.- Pareció asustada y confusa, eso me gustó bastante.

 

-Lo siento, pero creo que tu vida ya ha durado mucho. Te has metido donde no te llamaban y no creo que sea tu culpa, pero a ti te puedo eliminar.

 

-No entiendo nada...

 

-Yo soy la Draculina de Alucard y nadie va a quitármelo, y menos una insignificante humana como tu. ¡Nadie toca las cosas que me importan!.- Me alcé deprisa y me acerqué mucho a ella.

 

-¿Alucard...?.- Por su expresión pareció entender de que iba todo.- Así que eres tu...Me ha hablado de ti, pero dijo que tu no le querías y por eso vino a mi...

 

-¡Nadie toca las cosas que me importan...!.- Me sorprendió oírme decir eso por segunda vez.

 

 

 

Así que si me importaba Alucard, por ese motivo mi odio hacia ella creció. Tenía intención de sacar mi navaja, pero algo en mi cabeza me dijo que lo hiciera manualmente. Sonreí y caminé hasta quedar frente a ella. La observé y analicé un poco.

 

-Tengo una pregunta para ti y espero que respondas sinceramente. ¿Os habéis acostado?.- Mi mirada era imperturbable

 

-Durante toda al semana.- Su sonrisa me confirmó que no mentía.

 

 

 

Esas palabras me hicieron enloquecer. La cogí del cuello y la levanté del suelo, lloraba mientras me acercaba su cuello a mis labios. Posé mis labios en su fino cuello, su sangre salió disparada hacia mi boca cuando mis colmillos penetraron la fina capa de su blanca piel. La vida se le escapaba mientras bebía su dulce sangre, el olor de la muerte impregno toda la habitación, sus ojos se cerraron entre lágrimas y observando a aquel ser que le había robado la juventud y la belleza.

 

Al terminar dejé su cuerpo acostado en la cama, y salí de aquella casa antes de que nadie se percatara de que descubrieran el cuerpo de la joven.

 

 

 

La calle estaba desierta a pesar de la hora, era una tarde soleada y tranquila dónde nadie se atrevía a andar por calles desiertas y calurosas. Mis pasos resonaban con el eco de voces muertas en las calles fantasmas. Los pensamientos se peleaban por entrar en mi cabeza y no era capaz de reaccionar ante mis sentimientos. Oh, claro mis sentimientos. ¿Qué es lo que siento? Al hacerme esa pregunta me paré en seco. ¿Qué es lo que siento? Resonaba con fuerza. Empecé a correr como una desesperada por la calle, no tenía rumbo pero mis piernas sabrían a donde llevarme. No paré hasta pasar por un buen trozo la ciudad. A mis espaldas la ciudad fantasma relucía en la tarde. El bosque de delante mio me llamaba entre susurros desesperados, y el camino de tierra me empujaba hacia la maleza.

 

 

 

Me adentré cada vez más dejando un pequeño rastro para poder volver luego. Llegué a un claro muy bonito, rodeado de arboles y me percaté de la presencia de mi árbol favorito, el sauce llorón. Me acerqué a el y toque su corteza, la leve brisa movía sus lágrimas y la sensación de paz me invadió en un momento. Noté que no veía bien y me llevé las manos a la cara. Lágrimas corrían mejillas abajo, empapando la hierba, y dejando salir el torrente de sentimientos que se habían apoderado de mi en cuanto había bajado la guardia al relajarme. No quería correr, y simplemente grité. Doblada sobre mi misma grité, me dolía, no sé que me dolía, pero se retorcía dentro de mi arrancándome las entrañas y partiendo lo poco que quedaba de mi después de saber que Alucard me había engañado, de que Jack se había ido. Jack. Volvió el dolor en el pecho y más lágrimas salieron disparadas al recordar la cara de Jack, sus ojos negros, su figura brillando en una noche de luna llena, su sonrisa llenando mi mente de locura. No me quedaba nada. No sabía porque Jack se había marchado, no quería saber porque Alucard me había engañado después de nuestra primera noche.

 

 

 

Grité y lloré hasta que me di cuenta de que tenía la necesidad de salir de aquella condenada ciudad y sus agrios recuerdos. De que no pasaría una noche más en aquel sitio. Me di cuenta de que tal vez no volvería a ver a mis amigas y quise desaparecer un instante. Pero el miedo nunca me ha dominado y esta situación no era distinta. Me puse manos a la obra. Me encaminé hacia mi casa pensando en una excusa para Enma y Shami, pero pensar no es mi fuerte y decidí improvisar en el momento oportuno, también creí conveniente hacerlo por teléfono evitando problemas.

 

-¿Hola?¿Enma?.- Su móvil como siempre, disponible.

 

-¡Oh, Dios eres tu! Nos tenias preocupadas, nunca nos llamas en vacaciones y no sabíamos nada de ti.

 

-Escuchame Enma. Me voy de viaje porque lo necesito y no sé cuando volveré.- No me pareció correcto mentirles a ellas así que simplemente no les dije toda la verdad.

 

-¿Cómo? ¿A dónde vas?

 

-Seguramente a París o a Italia. Lejos, muy lejos. ¿Podrías decírselo también a Shami

 

-Está bien, es tu vida y quiero meterme en ella así que cuando vengas tendremos una charla las tres, a ver que te pasa a ti. Y claro que se lo diré, pero piensa como es Shami y creo que podría matarte a tu vuelta por no llevarnos contigo.

 

-Lo sé

 

-De acuerdo. Traenos un recuerdo

 

-Lo compraré con mucho amor

 

-¡Gracias, eres la mejor!

 

Me sentí un poco mal por ellas cuando colgué el teléfono. Pero salir de allí es lo único que quería y no las podía llevar conmigo. No sabía que llevar así que hice una pequeña maleta con ropa y demás cosas básicas. Buscando mi peine por los cajones encontré uno cerrado con llave y me extraño porque quien más frecuentaba ese escritorio era Alucard. Pensé en más cartas de Marileyn y quise leerlas. Así que con mi fuerza sobrehumana force la cerradura hasta que cedió con un chasquido. En el interior habían un puñado de cartas atadas con una cuerda. Las saque todas y deslié el nudo, no eran cartas de Marileyn, eran cartas para mi y eran de Jack. Eran de hacía poco tiemp

Black Paper Moon by BrokenPrincess

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