Asesino a sueldo by Adara

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 Asesino a sueldo by Adara
Summary:

va d un asesino  y mafioso que tiene que hacerse cargo de la hija de un hombre que le debia dinero... Espero que les guste, yambien la tengo puesta en tora pagina, por si la ven...



Categories: ORIGINALES Characters: No

Generos: General

Advertencias: Lenguaje Obsceno, Muerte de un personaje, Sexo Gráfico (Lemon), Tortura

Challenges: No

Series: No

Chapters: 5 Completed: No Word count: 8215 Read: 586 Published: 25/05/2007 Updated: 16/07/2007
Summary:

va d un asesino  y mafioso que tiene que hacerse cargo de la hija de un hombre que le debia dinero... Espero que les guste, yambien la tengo puesta en tora pagina, por si la ven...



Categories: ORIGINALES Characters: No

Generos: General

Advertencias: Lenguaje Obsceno, Muerte de un personaje, Sexo Gráfico (Lemon), Tortura

Challenges: No

Series: No

Chapters: 5 Completed: No Word count: 8215 Read: 586 Published: 25/05/2007 Updated: 16/07/2007 Capitulo 1 by AdaraLa noche cayó sobre él antes de que pudiera darse cuenta, tenia que esconderse si no quería que lo vieran. Se estaba jugando mucho, no solo su trabajo, también su vida y la de sus hijos. No cometería el error que le izo perder a Helen. Dobló una esquina y se sintió una presencia delante de él. Antes de mirar bien sabía q quien iba a encontrar. Gracias a dios, había recibido su carta y había ido a su encuentro… Cuando hablará con él hombre que tenía delante, estaría tranquilo por la seguridad de sus hijos… McKenna era el hombre perfecto para protegerlos, despiadado, seguro de si mismo, y sin corazón… -         McKenna…-         Dulaine… ¿Qué quieres? Espero que sea para pagarnos… ya te as retrasado bastante…-         No, no tengo el dinero… pero necesito que me ayudéis… Mis hijos… Los Conrado, ellos quieren…-         Me da igual los tratos que tengas con ellos, solo quiero que nos devuelvas el dinero...Un ruido izo que John Dulaine se volviera nervioso, buscando a sus perseguidores, tenia que irse, sería peor si lo encontraban hablando con KcKenna...-         Ya sabes mi dirección, por favor mis hijos… si me pasará algo, ella sabe donde esta vuestro dinero, ella os lo dará en el caso que yo muriera… Por favor… Rodeo al alto hombre que tenia delante y salió corriendo de nuevo hacia su coche, tenía que llegar a casa lo antes posible, tenia que cuidar con su familia, se lo debía a Helen, tenía que decirle a Alexandra donde estaba el dinero, tenía que… McKenna se quedo un momento en el sitio, pensando si ese hombre se estaba burlando de él, pero descarto esa idea pronto, si había tenido trato con los Conrado y les había fallado, no viviría más de una semana, ni él ni su familia… pero necesitaban el dinero, no tendrían más remedio que vigilarle.. A él y a sus hijos, por no hablar de averiguar de quien se trataba “ella”  quien tenía su dinero, dio media vuelta y salió del callejón, mañana ya pensaría algo… Llegó hasta su Mustang del 65 negro y se marchó tan rápido como había llegado…
End Notes:
Espero que les guste... dejen comentarios... Bss
End Notes:Espero que les guste... dejen comentarios... BssVolver al indexCapítulo 2 by Adara-         Cariño, levántate ya, tienes que llevar a tus hermanos al colegio, tengo que abrir el taller pronto, Alexandra ¡YA! Alexandra se removió entre las sabanas de franela, escuchó como su padre llamaba a sus hermanos pequeños. Sin ganas se levantó, estaba buscando la ropa para ducharse cuando la puerta se abrió de golpe y entraron dos niños de no más de cinco años y se tiraron a su cama, tapándose rápidamente con las mantas. -         Andrew, Peter, ¿qué hacéis?-         Escondernos de papa… no se acuerda de que hoy es sábado y no hay cole…-         Jaja… yo también lo había olvidado… Bueno pues, en ese caso, hacedme un hueco que me acuesto con vosotros… Los dos niños le hicieron hueco a su adorada hermana entre ellos, y ella los abrazó. Su madre había muerto al nacer ella, su padre se caso con Helen cuando ella solo tenía siete años, Helen se convirtió en su madre, se alegró mucho cuando se entero de que estaba embarazada, después de todo lo que lo habían estado buscando. Cuando Helen murió hacía un par de años en condiciones extrañas, los niños tenían sólo tres añitos, y ella se había convertido como una madre para ellos. Su padre entró en la habitación y los miro entre enfadado y divertido. -         ¿Se puede saber que hacéis acostados?-         Papa es sábado… Tienes que darme dinero tengo que ir a comprar…-         Oh vaya que despiste el mío, claro te dejaré algo de dinero yo estaré en el garaje arreglándole al estantería a la señora Shayne… Ee campeones… ¿Os venís conmigo mientras vuestra hermana va a comprar la comida?-         ¡¡SIII!! Alexandra vio como sus hermanos saltaban de la cama para correr detrás de su padre. Sonrió y se levantó para ducharse. Después de vestirse con unos vaqueros y una camiseta blanca algo corta que le dejaba ver parte de su barriga. Se peinó su largo pelo rojo, vistió a sus hermano y bajó a la cocina a preparara el desayuno.  -         Alex, cariño, vamos a ir nosotros a comprar… ¿Necesitas algo?-         No, toma aquí esta todo lo que tenéis que comprar… ah y papa… no les compres golosinas…-         Descuida… Después de que su padre y los niños se fueran, se fue a la cocina a terminar el desayuno para cuando volvieran, sabia que no tardarían más de 10 minutos, la tienda estaba cerca. No pasaron dos minutos cuando el timbre de la casa sonó. Qué se te ha olvidado ahora papá, pensó.Cuando abrió la puerta se sorprendió al no ver a su padre, sino a u hombre alto, enchaquetado y con gafas de sol, le llamo mucho la atención la pequeña argolla de plata que tenia en su oreja izquierda. -         ¿Puedo ayudarle en algo, señor?-         ¿Vive aquí el señor Dulaine? – Seth McKenna miró a la muchacha que tenía delante, debía de ser la hija de Dulaine. -         Mi padre no esta en casa, acaba de salir.-         Tengo que hablar con él.-         Pase, no creo que tarde… siento el desorden, mis hermanos lo dejan todo tirado por ahí… Venga a la cocina, no es lo más cómodo, pero es lo que esta más ordenado… Seth miró como se agachaba e iba recogiendo juguetes a su paso, cuando entró en la cocina, ella le dijo que se sentará en una de las sillas que había alrededor de la mesa blanca. Se quitó las gafas de sol, y miró a su alrededor, la cocina no estaba menos desordenada que el resto de la casa que él había visto, había juguetes, galletas, comida, y en un rincón una bolsa de deporte con unas zapatillas de ballet encima. -         ¿Le apetece un café?-         Si no es molestia… - Ella no le contestó, solo sonrió y comenzó a preparar el café. Cuando le dio la taza, Alexandra miro su mano, morena y grande, y sus ojos, negros. Alexandra siguió preparando el desayuno y la comida mientras hablaba con el hombre, era callado y no muy simpático. A los diez minutos Andrew y Peter entraron corriendo en la cocina. -         Alex, mira lo que nos ha comprado papá, son conejitos de chocolate… - Dijo Peter enseñándole la bolsita que llevaba en su regordeta manita.-         Oh… Mira que le dije que no os comprara nada…-         No te enfades a ti te hemos traído esto… es chocolate de leche…- Dijo Andrew.-         No es chocolate de leche, tonto, es chocolate de nieve…-         No… es…-         Ya, callaos los dos y… ¿qué te ha pasado en la mano Peter?-         Me he caído…-         Ven que te cure… Andrew ve a decirle a papá que el señor…- Ella miró al Seth que enseguida le contesto.-         McKenna.-         Ve a decirle que el señor McKenna lo esta esperando. Seth vio que el niño salía corriendo de la cocina, luego volvió a mirar a Alexandra que cogía en brazos al otro niño, lo sentaba en la mesa y lo empezaba a curar, no sabía por que pero no podía quitarle los ojos de encima. Alexandra sentía como Seth la miraba, esos ojos negros la ponían nerviosa. Su padre entró en la cocina casi corriendo. -         Alex, llévate a los niños al porche, hace un día muy bonito.-         Pero, papá…-         Alexandra, ¡ya! Alex cogió a su hermano y salió de la cocina. John Dulaine se volvió hacía Seth. -         ¿Me vais a ayudar?-         Solo vengo a por nuestro dinero, Dulaine, no vamos a esperar más…-         Solo Alexandra puede dártelo, el dinero esta en su cuenta, y hasta que no cumpla los dieciocho no podrá sacarlo…-         ¿Qué? ¿Por qué?-         Por que así si a mi me pasa algo tendréis que protegerlos hasta que Alexandra los cumpla… No queda mucho, seis meses, ella será mayor de edad, podrá pagaros, y podrá salir del país con sus hermanos, fuera de peligro… -         Eres muy listo Dulaine…  Alex estaba sentada jugando con los niños cuando Seth salió de la casa acompañado por su padre. -         ¿Qué pasa papá? ¿Quien era?-         Nadie, solo hemos trabajado juntos, Alex tu sabes que tu tienes una cuenta tuya, ¿Verdad?-         Si.-         Bien, no lo olvides…  * * * -         ¡Seth! – Amanda se quitó de la puerta para dejarle paso a su hermano mayor.-         Hola… ¿Dónde esta Connor?.. Eee Devon… - Seth cogió en brazos a su sobrino de dos años.-         Esta dentro… ee… no te lleves allí al niño, que seguro esta todo lleno de humo… Seth entró en la pequeña habitación donde Connor tenía todos los ordenadores. Todas las pantallas mostraban a las personas que ellos vigilaban, Seth sacó un cigarro y se quitó la chaqueta. Deshaciendo el nudo de la corbata se acerco al marido de su hermana. -         Seth… ¿Qué haces aquí? Creía que no vendrías hasta la noche…-         Ya, vengo de casa de Dulaine, y no nos va a dar el dinero por lo que te conté… dice que si le pasa algo tendría que hacernos cargo de sus hijos, ha pasado el dinero a la cuenta de la hija… y no podrá sacarlo hasta que tenga los dieciocho…-         Vaya… Tampoco queda tanto, esta a punto de cumplirlos… y… te deja a los crios a TU cargo no al nuestro… -         ¿Sigues vigilando su casa?-         No, pero las cámaras todavía están puestas… ¿Quieres que vuelva a vigilarle?-         ¿Dónde hay cámaras?-          Espera que lo mire… En la cocina, el salón, en el cuarto de los niños, en el Dulaine, en los cuartos de baño, el garaje, el desván, el jardín y en la habitación de la hija.- Seth disimulo una sonrisa.-         ¿a qué ordenador están conectadas las cámaras? -         Al portátil… ¿Por qué?-         Me lo llevo… Así te ahorro la tarea de vigilarlo… Adiós… nos vemos esta noche. Connor miró como Seth cerraba el ordenador, arrancaba cables y salía de la habitación con el aparato en una mano y la chaqueta y el cigarro en la otra. Amanda estaba en la cocina con el niño correteando a su alrededor, cuando vio a Seth, fue hasta él, que se agacho y lo besó en el pelo, luego se volvió a levantar y fue hasta la cocina con el pequeño Devon agarrado a su pierna.  -         Me voy, vengo para cenar como quedamos, coge al niño o me lo llevo…-         Seth… ¿Dónde vas con el ordenador?-         Para que tu marido no tenga más trabajo, el pobre se cansa mucho… - La última frase la dijo gritando para que Connor la escuchara.-         ¡Que te den Seth! – grito Connor- Me voy, adiós Devon.-         Hasta esta noche.  Cuando Seth llego a su ático, lo primero que izo fue conectar el ordenador y abrir la primera carpeta, “habitación A. Dulaine”. Pinchó y aparecieron cuatro ventanitas. La nº 1 le daba la vista desde la lámpara, la 2 desde la ventana hacia el interior, la 3 desde la lámpara de la mesita junto a la cama, para vigilarla mientras dormía, desde esta se veía la puerta y el pasillo y la 4, desde el espejo de cuerpo entero. Todas las cámaras tenían micrófonos que grababan todo, desde alguien hablando hasta el sonido de las alas de una mosca, eran de muy buena calidad, lo mismo que la imagen, aquellas cámaras lo grababan todo como si estuvieras allí, los colores, las formas… Hasta el más mínimo detalle, Seth sonrió, sin sentirse nada culpable por tener que espiar a la hija del hombre que les debía tanto dinero…  A ver que en la habitación no había nadie miró en el resto de la casa, estaba vacía. Solo le quedaba por mirar un sitio. Minimizó todas las pantallas y abrió la del cuarto de baño, ahí solo había dos cámaras, una en una esquina desde donde podías ver toda la pequeña habitación y la otra en el interior de la ducha, Seth se rió por lo bajo, esa si que era una buena cámara, pero esa cámara no debería estar ahí. Ese maldito James, no debería haberla puesto. Pero bueno lo hecho, hecho esta, ahora solo la vería él, aunque no sabía por que, pero le molestaba que otro pudiera haberla visto en la ducha… Encendió un cigarro y empezó a quitarse la ropa para ducharse, había quedado con Amanda y Connor en dos horas. Luego ya podría seguir vigilando.   Seth salió de su casa a las nueve y media. En media hora habría cruzado toda la ciudad hasta la casa de Connor y su hermana, aún no comprendía como su hermana se había casado con él, estaba claro que había sido por Devon.

En su coche no hacía ni frío ni calor, allí se sentía completamente libre, sin preocupaciones que ataran su mente y entonces ella. ¿Cómo podía seguir pensando en ella?, sólo tenía diecisiete años y él… mejor no pensar en la edad que tenía, le hacía sentir un pervertido. Sin darse cuenta había llegado a la casa de Connor.

Llamó al portero y la voz de Amanda le contestó.

- ¿Sí?

- Soy yo, abre.

Y el gran portón se abrió. Subió las escaleras, no le gustaban los ascensores.

Cuando llegó la puerta estaba encajada, y la voz de su hermana se oía por encima del volumen del televisor.

- Estoy harta, no puedo seguir. – parecía que iba a llorar en cualquier momento.

- Ya está bien, lo siento si paso poco tiempo con Devon pero…

- Pero ¿qué? No puedo más, no quiero seguir….

Pero en ese momento la vocecita de Devon se oyó.

- oa io Se.

- Devon. – Dijo mientras lo cogía en brazos.  – He llegado – gritó.

Amanda salió de la cocina, secándose las lágrimas que le empañaba el rostro. Seth estaba harto de ver como sufría su hermana, pero nunca había adivinado el porque, Connor era el mejor de los hombres, podía confiarle la felicidad de su hermana lo sabía.

- Siéntate en el salón – dijo Amanda – la comida está  punto.

- De acuerdo – dijo mientras se llevaba a Devon en brazos y lo sentaba en la sillita de bebé.

Connor entró con un cigarro en la mano.

- Tu hermana se a pasado toda la tarde en la cocina

- ¿Amanda? ¿Estamos hablando de la misma Amanda?

- Si, claro. Amanda es una gran cocinera.

Tras un largo silencio Seth se atrevió a hablar.

- Connor ¿Qué pasa entre mi hermana y tu?

- ¿Qué? – parecía que la pregunta le había cogido por sorpresa.

- ¿Qué pasa?

- Sabes que ella estuvo saliendo con Edward, creo que nunca lo supero, y…

Pero antes de que pudiera terminar de hablar , Amanda los interrumpió.

- La comida esta lista.



La cena pasó lentamente mientras veía como Amanda y Connor hacían su papel de la pareja perfecta, pero en los ojos de su hermana se veía la gran tristeza que la embargaba.

Justo cuando se iba a ir, en la puerta Amanda le dijo a su hermano :

- Se lo que estas pensando, ni lo hagas, esto es entre Connor y yo ¿de acuerdo?

- De acuerdo, sólo quiero que seas feliz.

- Y yo, tontorrón – dijo dándole en el terso abdomen como cuando eran pequeños. – y tu ¿Cuándo te vas a casar?

Al ver la expresión funesta de su hermano y su contestación:

- La cena estuvo exquisita, te has superado.

Dijo:

- Sólo quiero que superes lo de Bella.

Y con un beso en la mejilla se fue. Bella, la extrañaba tanto, pero esos recuerdos estaban muertos y enterrados como ella misma, ahora cuando pensaba en ella un nuevo pensamiento le venia a la cabeza. Seth llegó a su casa media hora más después, se había pasado por el parque. Entró en su casa y volvió a activar la alarma, había aprendido que no podía estar tranquilo ni en su propia casa, por eso vivía en un ático, en un edificio de sesenta plantas, aunque no le gustaran los ascensores, ahí se sentía seguro, si querían matarlo primero tenían que llegar hasta la última planta y para entonces, él ya estaría preparado. Se quitó la chaqueta negra de cuero, la camisa y se desabrocho el pantalón. Instalo el ordenador y lo encendió. Abrió la carpeta de la habitación de Alexandra, como ella no estaba allí miró las demás habitaciones de la casa, finalmente la encontró en la ducha. Sonrió pensando la suerte que había tenido. Aún tenia que revisar muchas horas de video, pero eso tendría que esperar hasta que ella terminara.

La miró detenidamente, no parecía tener diecisiete años, tenía un cuerpo algo delgado, pero esbelto y bonito. Cuando estuvo en su casa pudo comprobar que no era muy alta, más bien pequeña, tenía unas piernas bien formadas y musculosas, “piernas de bailarina” pensó. Recordó las zapatillas de ballet que había visto en su casa.

 Ella salió de la ducha, se envolvió en la toalla y desapareció de la pantalla, Seth cambió rápidamente la cámara, vio como ella se vestía, se peinaba y como destapaba la cama. Antes de acostarse fue a ver a sus hermanos, y después ala cocina a tomarse un batido de chocolate. Él la vio acostarse y tardo por lo menos media hora en dejar de mirar la pantalla.¿Qué le pasaba? Era una más, estaba bien y su inocencia le resultaba muy atractiva, pero no… no podía ser. Se levantó y fue hasta la habitación, se volvió a vestir y salió de la casa. A lo mejor si pasaba la noche en brazos de una mujer olvidaría…  Volver al indexCapítulo 3 by AdaraAlexandra estaba terminando de empaquetar sus cosas, si iban a mudar de casa, esta vez en la ciudad, mientras encontraban una casa vivirían de alquiler. La única excusa que le había dado su padre por tan repentina decisión fue que como ya había acabado el curso y él tenia que ir al la ciudad por trabajo aprovecharían para mudarse definitivamente.  Suspiró guardando sus últimas pertenecías enana caja, estaba empezando a hacer calor, era junio y al día siguiente hacía su último examen de danza., más tarde ensayaría un rato., ahora hacía demasiado calor y antes de prepararle la merienda a lo niños se bañaría con ellos en el jardín con la manguera.          Seth se montó en  el coche, había ido al pueblo de Dulaine a comprar unas cosas que le había encargado Amanda, de camino se pasaría a ver a Dulaine, había pasado casi un mes y no les habían intentado matar, como él le había asegurado, le exigiría que les pagara, o él mismo le mataría. Aparcó  cerca de la casa y cuando miró hacía ella vio a la muchacha hay a los dos niños en el jardín jugando con agua. Se acercó  a ellos con un cigarro en la mano. Alexandra cuando lo vio se quedó quieta, no llevaba el traje de chaqueta de la otra vez, iba en vaqueros y con una camiseta negra de mangas cortas. Era más atractivo de lo que le pareció la primera vez que lo vio. Cuando el se paró cerca de ella le sonrió y le dijo. -        Buenas tardes señor McKenna, eh a dentro a merendar.-        ¿Esta tu padre en casa?-        - Si, ha llegado justo a tiempo, mi padre se iba ya  al taller.-        ¿Puedes avisarle de que estoy aquí?-        Claro, ¿quiere tomar algo?-        Agua, por favor…-        ¿Quiere entrar?-        No. Le espero aquí. Alexandra fue a la cocina, había algo raro en su casa. No sabía lo que era, quizás el silencio. Se puso unos pantalones y volvió al jardín a llevarle el vaso de agua a su inesperada visita, pasó la vista por la calle, sus hermano no estaban allí, y la casa estaba demasiado callada, señal de que no estaban dentro, pero ella los había visto entrar. Seth la miró. -        ¿Pasa algo?-        ¿No han salido mis hermanos?-        Yo no los he visto. Alexandra tuvo un mal presentimiento y entró corriendo en su casa, Seth tuvo un mal presentimiento, se puso alerta, esperado, ¿esperando qué? Solo se escuchaba la suave brisa, el ladrido de un perro a lo lejos… Se le erizó el vello de la nuca, instintivamente se agachó para tocar la pistola que llevaba en la pierna izquierda. Nunca salía sin ella y siempre la llevaba cargada.          Alexandra entró en su casa, todo estaba en silencio, llamo a sus hermanos y a su padre, nadie le contesto. Después de recorrer la planta baja subió las escaleras con la angustiosa sensación de que algo iba terriblemente mal. Cuando llegó al rellano le llamó la atención un bulto al final del pasillo. Se le llenaron los ojos de lágrimas, Peter o Andrew, no estaba segura, estaba tirado en el suelo, con una herida en la cabeza y los ojos abiertos, dirigiéndole una mirada vacía. Un hombre alto apareció frente a ella, Alexandra dio un paso atrás y gritó, después todo fue muy rápido, el hombre tiró el cuerpo inerte de su hermano y lo tiró junto al otro, los dos pequeños cuerpos se quedaron juntos, sin moverse. Cuando el hombre levantó la pistola para dispararle, un hombre alto y moreno se puso entre ella y el asesino. Tardo en darse cuenta que aquel hombre el aquel señor McKenna. Seth apuntó con su arma al su ya viejo amigo.-        McKenna, tienes la mala costumbre de estar metido en todos mis asuntos…-        Me encanta joderte… -        Quítate, es mía…-        ¿A si? No veo un papel que ponga “Pertenezco a Smith” así que… El tal Smith volvió a levantar la pistola al tiempo de Seth y ambos dispararon.  Cuando otro hombre apareció junto a Smith Seth soltó una maldición, agarró a Alexandra fuertemente del brazo y tiró de ella hasta sacarla de la casa. Ella tiró de él, no podía irse así y dejar…  -        ¡PARA! Mis hermanos… mi padre… no… Él la ignoró, llevo hasta su coche y la empujó dentro, cuando él se montó desaparecieron tan rápidamente que ella ni se dio cuenta…Seth conducía rápidamente por la cuidad,  esquivando coches y saltándose semáforos, miró de reojo por enésimas vez a Alexandra, estaba acurrucada en un rincón no había parado de llorar desde que salieron del pueblo, aunque hacía mucho calor, ella seguía temblando, bajó la velocidad y tanteó con una mano el asiento de atrás buscando su chaqueta. Cuando la encontró de la dio a ella, Alexandra no le miró ni cogió la chaqueta, suspirando Seth paró el coche en el primer semáforo en rojo. Agarró a Alexandra con suavidad por el brazo y la acercó a él. -        Estas temblando ponte la chaqueta…-  Le susurró así mismo tiempo que se juraba sí mismo que era dulce con ella porque ella lo acababa de perder todo, en menos de cinco minutos se había quedado sola. Como no se movía la agarró para ayudarla. Alexandra tiró para que la soltara mientras lloraba más fuerte.  -        Suéltame, no me toques… quiero irme a mi casa ¿Dónde vamos?-        Ponte la chaqueta.-        ¿Donde me llevas?-        A mi casa. ¡Póntela! Durante todo el trayecto hacía su casa Alexandra no emitió ningún sonido más que  un leve gemido de dolor  y sollozos de vez en cuando.Cuando llegaron a la ostentosa calle, estaba claro que él tenía dinero, Seth se bajó y el chasquido del cierre del coche sonó tan fuerte que ella se asustó. Seth dio la vuelta al coche pasa abrir la del copiloto. Alexandra vio su cara tras el cristal, parecía un monstruo, aunque ese mismo miedo mismo miedo que le inspiraba, a la vez la atraía, pero ahora no tenía cabeza para pensar en eso.Seth le abrió la puerta pero ella no se movió, parecía que estaba en un estado de shock,  así que Seth la cogió le echó la chaqueta por encima y fue hasta el ascensor. Cuando llegó a su casa, llevo a Alexandra a una de las habitaciones de invitados y la sentó en la cama. . Fue a su cuarto, abrió su armario y buscó la bata de Bella. Sería difícil verla en otra mujer que no fuera ella, pero no quedaba otra, saco la bata y la blusa de su propio pijama, que nunca utilizaba, solo tenía ese pijama negro por que se lo había regalado Amanda. Volvió con Alexandra, ella no se había movido, soltó la ropa en la cama y fue al cuarto de baño. Después de abrir el agua caliente de la bañera, volvió a por ella. Alexandra no se resistió, fue donde Seth la llevó, sin preguntar. No le importaba lo que le pasará, total, estaba sola. Sabía que ahora mismo debería estar llorando la muerte de su familia, pero no podía llorar, las lágrimas ya no querían salir. Solo podía pensar en la venganza. Era perfectamente consciente de que sería difícil vengara su padre ya sus hermanos cuando ni siquiera sabía por que había ocurrido todo. Lo único que tenía era que se había quedado sola. No habían pasado de 4 horas y los echaba de menos, parecía que había estado años sin verlos, y ni siquiera tenía un sitio donde llorarles. No sabía que era lo que había pasado con sus cuerpos, pero estaba segura que quien los había matado, los había quitado de en medio. “Él debe saberlo” pensó, miró a Seth, la había llevado a un  gran baño, el vapor se acumulaba en el techo. Miró al hombre que la había salvado. Él se agacho y comprobó la  temperatura del agua, después  se volvió y fue hasta ella. Cuando le desabrochó los vaqueros y comenzó a bajárselos, reaccionó y le agarró las muñecas, él la miró. -        Solo quiero que te des un baño caliente, estas helada, solo te quitare los pantalones.-        ¿Por qué?-        Ya te lo he dicho, pequeña, estas temblando.-        ¿Por qué los han matado?- Alexandra no le soltó, le apretó más.-        Mañana, cuando entres en calor y descanses algo.-        Pero yo quiero…”necesito” saberlo…-        Y yo te lo diré, cuando descanses. Alexandra no tenía fuerzas para pelearse con él, así que le soltó y dejó que él le quitara los pantalones, luego Seth la agarró de la cintura y la ayudo a salir de la prenda.  Después sacó del armario una toalla negra y se la dio. -        Toma, báñate tranquila, te avisaré cuando te haya  preparado algo ara cenar, quítate también el bikini…-        Pero…-        Sshhh… no te preocupes, iremos a comprarte algo de ropa, por ahora tendrás que aviarte con la mía. Toma ponte esto…  Seth le entregó la blusa del pijama y la bata, ella lo miró y cogió la ropa. Él fue hasta la puerta dispuesto a irse cuando ella izo que se detuviera.        -        ¿Qué dices?-        ¿Dónde están sus cuerpos?-        Supongo que se los habrán llevado, son muy discretos… -        ¿Por qué…?-        Mañana. Seth se permitió una pequeña sonrisa y triste sonrisa antes de salir y cerrar la puerta.  Fue a la cocina, perdido en sus pensamientos, no debía involucrarse mucho, si lo hacía acabaría encariñándose con Alexandra y eso más lo que la deseaba... acabaría haciendo una locura… Pensó en Bella, su dulce y bonita Bella, si él ni hubiese… No pondría a Alexandra en peligro como puso a Bella.Cuando Alexandra se quedó sola en aquel cuartote baño se sintió la persona más desgraciada del mundo. Estaba acostumbrada  a un estilo de vida, con sus hermanos, su padre, sus estudios, el baile… ahora que ya no tenía nada, no sabía que sería de ella. No podía esperar a mañana para que él le explicara lo que había pasado, necesitaba saberlo ya. Se sentía débil y sola. Era raro, debería sentirse insegura, desde que él la sacó de su casa, dejó de tener miedo. Se quitó el bikini y se metió en el agua, la temperatura era perfecta para que ella se relajara. Dejó que el calor la aflojara hasta que las lágrimas intentaron salir, pero ella no las dejó, no quería llorar, silo hacía se hundiría.          No supo cuanto tiempo paso hasta que la puerta del baño de abrió. McKenna  dijo algo pero ella no lo entendió. Alexandra no se movió, el baño la había dejado muy relajada, “Demasiado” pensó Seth. Por eso, cuando él la sacó del agua, la secó y la vistió, no protestó.  -        Te he preparado algo para cenar…-        Señor McKenna…-        Seth, no me gusta que me digan señor.-        Yo quiero saber que…-        Mañana, tienes que descansar-        ¿Cree que voy a poder? Seth ni se molestó en contestarle. Él habló con toda la tranquilidad del mundo, como si estuviera hablando de la compra o de cualquier cosa sin importancia. Y eso la fastidiaba mucho. A ella le dolía su indiferencia, sin saber por que, esta era la segunda vez que le veía ¿Dónde la llevaría? ¿O la dejaría a su suerte? No expresó sus pensamientos en alto. Apenas probó bocado y no habló más hasta que él la llevó a una habitación y le dijo que ella dormiría allí, después la dejó sola.  Seth nunca había perdido el control en ninguna situación, pero parecía que todo se le escapaba de las manos. Aunque no lo demostrara se sentía tan afín con Alexandra que casi podía compartir su dolor.  Retiró las sabanas de la amplia cama y se desvistió hasta quedarse en bóxer. Cuando estaba a punto de acostarse llamaron a la puerta y antes de que pudiera decir nada, Alexandra irrumpió en la habitación. -        ¿Puedo dormir aquí contigo? Es que cada vez que cierro los ojos los veo… y… estoy sola… y hay disparos y sangre…- no dejaba de llorar. Seth iba a echarla sin más, pero se sorprendió cuando la abrazó y la llevó hasta la cama. Ella se acostó sin rechistar, pero no podía parar de temblar. -        ¿Puedes parar? Por favor…-        Lo siento.- no podía parar, fue a levantarse, pero Seth la agarró del brazo con fuerza.-        ¿Dónde vas?- Ella no quería mirarlo, le daba miedo.-        Iba a prepararme algo, no puedo dormir.- él se levantó bruscamente.-        ¿Qué quieres? – intentó inútilmente sonar agradable.-        No se moleste… puedo hacerlo yo-        No me obligues a atarte a la cama.-        Un vaso de leche caliente.-        No era tan difícil ¿verdad? A los cinco minutos cuando volvió a la habitación, ella estaba dormida y casi destapada, con un gemido fue y la tapo.         Estaba algo mareada, le dolía la cabeza y al abrir los ojos todo estaba oscuro;  no recordó donde estaba y pensó que estaba en su casa, pero entonces unas imágenes horribles asaltaron su mente, iba a gritar, pero una sombra se movió en la butaca de al lado y setazo la boca para ahogar el grito. De pronto se dio cuenta quien era el hombre que descansaba cerca de ella. ¡Seth! Se fijó mejor y se dio cuenta que dormido no parecía tan fiero  como cuando estaba despierto. Quizás fueras sus ojos, pensó. Recordó que le iba a traer un vaso de leche antes de que se quedara dormida, y por lo visto al final se lo había tomado él. A lo mejor tampoco podía dormir. El vaso estaba tirado en el suelo, Alexandra  se levantó muy despacio para no despertarlo, estaba tan mono, parecía un niño pequeño, dormido, su rostro estaba relajado y sus rasgos se habían suavizado, quitándole todo aspecto amenazador. Sonrió para sí misma. Al mirarle desde la puerta, se sintió reconfortada, no estaba sola sabía que él la cuidaría…
End Notes:
Gracias a los k an leido esta cosa a la k yo le llamo " mi novela" ank no lo sea
End Notes:Gracias a los k an leido esta cosa a la k yo le llamo " mi novela" ank no lo seaVolver al indexCapítulo 4 by Adara-         ¿Lo has encontrado?-  la voz del hombre sonó fría.-         Si, ha venido, mate a Dulaine y a los dos crios, pero McKenna se llevo a  la muchacha antes de que nos diéramos cuenta.-         Te recuerdo que teníais que matar a McKenna, ella me da igual cuanto tiempo tardéis en matarla, pero a él, lo quiero muerto ya… -         Si señor. Con un gesto del a mano, le indicó a Smith que saliera de la habitación. Ahora tenía que estar solo y calmarse,  McKenna se le había vuelto a escapar,  no veía el día en que por fin acabase con él. Pero ya encontraría la manera… la paciencia era una virtud, y afortunadamente, tenía mucha paciencia. Sonrió y cogió el teléfono móvil, espero pacientemente hasta que contestaron…  *** Seth se despertó del calor que tenía, era agosto y hacía ya dos meses que Alexandra estaba viviendo con él.  Se fue a levantar cuando vio a alguien sentado al lado de su cama. -         ¡Creía que no te ibas a despertar nunca¡-         Connor ¿Qué coño haces aquí?- dijo soltando la pistola- ¿Cómo as entrado?-         La chica me ha abierto.-         Nada que le abre a cualquiera… -         ¡Alexandra! Alex apareció en la puerta, con el pelo recogido en una larga trenza y la fregona en una mano. Seth ya se había acostumbrado a ella y a sus cosas el tiempo que había estado escondida en su casa. No la dejaba salir para nada y ella parecía que no tenía muchas ganas de salir.   -         ¿Qué quieres Seth?-         Dale a Connor lo que ha venido a buscar- Seth vio como Alex salía de la habitación-  y Connor …-         Amanda esta preocupada por ti y por la niña,  han pasado dos meses desde que la llamases de aquella manera pidiéndole que viniera a tu casa… Connor se calló cuando Alexandra volvió a entrar en la habitación con un paquete en la mano, se lo dio a Connor. Antes de que volviera a hablar, Seth le interrumpió. -         Adiós Connor, dile a Amy que ya la llamaré luego…-         Adiós… y... ah... cuídate Seth…  Seth miró el reloj, eran casi las tres de la tarde, había dormido mucho… Sería mejor ducharse y acercarse a casa de su hermana para verla a ella y a Devon, podría llevarse a Alexandra, no mejor no, no estaba seguro de que fuera bueno que saliera tan pronto… Se levanto de la cama y se paso las manos por el pelo… Fue a la cocina donde estaba Alexandra jugando con su trenza sentada en un taburete de la larga barra que separaba la cocina del salón, fue hasta el frigorífico, saco una botellita de agua y se sentó al lado de ella. -         ¿Has comido?-         No-         ¿Por qué no me has despertado?-         Por que ayer llegaste muy tarde, y me daba pena despertarte… Seth el teléfono… Me voy a duchar.- Alex se levantó y  entró en el baño.-         ¿Sí?-         Soy yo, Amanda.-         ¿Qué quieres hermanita?-         Creo que la chica no debería estar todo el día metida en casa, y menos contigo.-         ¿Y se puede saber por qué no debe estar conmigo?- le molestaba que su hermana creyera que Alexandra esta mal con él.-         Eres muy gruñón, además, pasas poco tiempo en casa, debe sentirse sola… Lleva dos meses ahí encerrada ¿No puede salir todavía? Sería bueno que le diera el aire, puede…-         El aire le da en la terraza y no esta sola, esta conmigo, además…-         ¿Además qué, Seth?- dijo Amanda con suavidad- No puedes tenerla encerrada toda la vida… ¿Te sientes responsables de ella, o es qué le has cogido cariño? “Las dos cosas” pensó Seth. -         No, es solo que me he acostumbrado a tenerla por aquí…-         ¿Por qué no la dejas que se venga un tiempo a casa? Connor y James pueden cuidarla, y a mi me hará compañía, podría cuidar a Devon…-         ¿James? ¿No estaba en Londres?-         No, vino el sábado, esta noche llegará a casa... James se llevara bien con ella… Veniros a cenar hoy…-         No puedo llevarla, sabes que...-         No Seth, no se nada, no quiero saberlo, me conoce, conoce a Connor y a Devon… Seth dejó de escuchar a su hermana, Alex había salido del baño y estaba doblando ropa. Pensó que su hermana tenía razón, ella ya podía salir. Las cosas ya se habían calmado, y Alexandra también, demasiado, según él, la primera semana se la pasó llorando, sin querer comer ni salir de l habitación, después sin saber por que, se le pasó todo, no volvió a llorar ni a estar triste, por lo menos delante de él. La vida de Seth había mejorado bastante desde que ella llegó, Alex le hacía compañía y le hacía las cosas de la casa, despidió a la chica que le venía a limpiar y con eso se ahorro dinero. Alexandra podía hacer cualquier tarea de la casa sin quejarse, pero el la cocine era un desastre, solo sabía hacer el desayuno, y siempre se le quemaba. Seth sonrió. -         … ¿Seth? ¿Me estas escuchando?-         ¿Qué? … Sí...-         Bien, veniros a las diez…-         ¿Para qué?-         Seth, acabas de decirme que vas a venir a cenar… -         ¿Ah, si? Bueno, pero…-         Devon tiene muchas ganas de verte… -Amanda sabía que nombrándole a Devon, Seth iría a cenar- … pregunta mucho por ti… ¿Vais a venir verdad?-         Si… ¿A las diez?...-         Si, no lleguéis tarde… y Seth… ten cuidado-         Si, adiós… dale un beso a Devon de mi parte… Seth soltó el teléfono y fue a buscar a Alexandra, la encontró en su habitación guardando la ropa en el armario. Tenía que llevarla a comprarle algo de ropa, solo tenía la que Amanda le había traído y su pijama, que desde que se lo puso aquel día lo usaba siempre, a Seth le dio igual, total no lo usaba. Se quedó en la puerta de la habitación, se apoyo en la pared y se cruzó de brazos, la miró, ella llevaba los pantalones de su pijama, aunque los había arreglado para que no se le cayeran, le seguían quedando muy anchos y muy largos, se había soltado el pelo que ahora le caía por la espalda en un montón de rizos rojos, frunció el ceño al darse cuenta deque estaba mucho más delgada que cuando la trajo a su casa. Alex no se había dado cuenta de que él estaba allí y siguió guardando cosas en el armario hasta que Seth habló. -         Alex… - Sonrió al ver el salto que dio ella.-         Me has asustado Seth… -         Siempre te asusto… - “siempre estas asustada” pensó.- Ha llamado Amanda, quiere que vayamos a cenar a su casa, después de comer iremos a comprarte algo de…-         ¿Qué?-         ¿No quieres ir?-         Si, es que… como me dijiste que no podía salir…-         Han pasado dos meses, ya puedes salir, después de comer iremos a comprarte algo de ropa. – Seth estaba a punto de salir de la habitación cuando ella le detuvo.-         No tienes por que comprarme ropa, tengo la mía, si me llevaras a mi casa a por ella… la deje preparada para la mudanza, solo sería entrar y coger unas cajas…-         No, ya hemos hablado de eso y no…-         ¿Por qué? Quiero coger algunas cosas para…-         Tu vida ya no va a ser la misma aunque recuperes tus cosas…-         Ya lo se, pero haría que mi “nueva vida” fuera más fácil… Alexandra tiró la ropa que tenía en las mano y se dirigió hacía la puerta, Seth siempre hacía que ella se sintiera mal, pero al pasar por su lado él la agarró del brazo, “suéltame”, Seth la ignoró y cuando Alex intentó soltarse la pegó a  la pared, le agarró las manos encima de la cabeza y se acercó mucho a ella, no le gustaba tener que intimidarla con su tamaño, pero era la única manera de que le escuchará, era muy cabezota. Ella volvió la cara para no mirarle, pero Seth le agarró la barbilla y la obligo a que le mirara. -         Ya hemos hablado de todo eso, de volver a tu casa, de buscar los cuerpos de tu padre y de tus hermanos, y no nos serviría de nada, solo para que los mataron te encuentren y te maten,  dijiste que lo ibas a hacer todo a mi manera,  demuéstrame que cumples tu palabra…  -         Suéltame me estas lastimando… - Seth aflojó un poco, pero no la soltó.-         ¿Me estás escuchando?-         Si.  Alex cerró los ojos con fuerza, no quería llorar delante de él,  llevaba dos meses escondiéndose, esperando que él se fuera para llorar sin que la viera, pero esta vez una lágrima solitaria decidió por su cuenta salir, agachó la cabeza para ocultarla, pero era tarde, Seth ya la había visto, para su tortura, había visto como la pequeña gota nacía en su ojo, y como avanzaba por su mejilla hasta perderse por su cuello. Su vista bajo un poco más, hasta los pechos de Alex, en ese momento fue consciente de que estaba pegado a ella de una forma que acabaría volviéndolo loco si no se quitaba, pero no quería hacerlo… con cada respiración sus cuerpos se rozaban un poco más, si por él fuera, ahora mismo la llevaba a su cama, pero nada le hacía pensar que ella quisiera eso, inspiró profundamente varias veces tratando de calmarse, cuando estuvo algo más tranquilo, bajó la cabeza y le dio un beso en la frente, después en la punta de la nariz y apoyo su frente en la de ella, y eso sería lo único que haría. Alex notaba a Seth muy cerca de ella, siempre se había preguntado como sería el Seth como amante, no es que ella tuviera mucha experiencia, pero quería conocerlo más de cerca, saber si de verdad era tan frío como parecía, Seth la estaba aplastando un poco con su peso, pero si él no se daba cuenta, ella no se lo iba a decir, estaba muy bien así. Notó que él la besaba en la frente y en la nariz, “¿Y si…?” pensó, ¿Qué pasaría si levantaba la cabeza? Él tenía la frente apoyada en la suya, sería tan fácil que… Alex levantó la cabeza con rapidez, sus narices se tocaron y sus labios se rozaron, ninguno se movió, ambos tenían los labios entreabiertos, sus alientos se mezclaban, sus labios apenas se tocaban, ninguno se movió esperando a ver que hacía el otro, Alex cerró la boca para tragar saliva y aprovecho para tocar más los labios de Seth con los suyos. Eso era lo que Seth había estado esperando, un gesto, quizás ella no se había dado cuenta, pero ya era demasiado tarde, bajó su cabeza un poco más dispuesto a matar esa curiosidad que lo estaba matando, dispuesto a descubrir a que sabia ella, estaba seguro que a fresas… Justo en el momento en que cerró su boca sobre la de ella, sonó el timbre de la puerta, haciendo que se separara de Alex como si su contacto le quemara, dio un paso más hacía atrás, poniendo distancia entre ellos. Alexandra se quedo apoyada en la pared, respirando lo más tranquilamente que podía, no se atrevía a mirarle. El timbre volvió a sonar con más insistencia, Alex miró a Seth de reojo, igual que él a ella. -         Debe de ser la comida, como no sabía a que hora te ibas a levantar pedí algo para comer, también encargue algo para cuando te levantaras…-         Ve a abrir, antes de que se vaya…  Alexandra salió deprisa de la habitación, Seth se sentó en la cama y se paso las manos por el pelo, por un momento había perdido la cabeza, a lo mejor sería bueno separarse un tiempo de ella… claro que solo si Alex quería irse, y estaba casi seguro de que ella no querría, escuchó como la puerta se cerraba, se levantó y fue hasta el salón, allí Alex ya estaba preparando la mesa para comer, se sentó y esperó a que ella le trajera la comida, y espero pacientemente a que ella se sentara. -         Deja de darle vueltas a la comida y come de una vez, después iremos a comprarte la ropa.-         Como tú digas Seth… “Ya arreglaremos cuentas tú y yo.” pensó Alex, no sabía como iba a hacerlo, pero iba a seducir a Seth McKenna, le gustara a él o no, que la hubiera besado le había dado un poco de esperanza de lograrlo, no sabía por que quería hacerlo, solo sabía que quería hacerlo, que sería complicado, pero le daba igual, la recompensa era muy tentadora.Seth la miró justo a tiempo de ver la sonrisa de ella, “¿Qué estará pasando por esa cabecita?” pensó.Volver al indexCapítulo 5 by Adara
Author's Notes:
garcias a las personas que leen la historia y a las que me dejan rr, gracias¡¡¡
Author's Notes:garcias a las personas que leen la historia y a las que me dejan rr, gracias¡¡¡

Comieron en silencio, después de recoger todo lo que habían usado, se vistieron y salieron del ático. En el ascensor Alexandra estaba muy nerviosa, era la primera vez en dos meses que salía a la calle, le daba miedo salir, Seth podía comprarle la ropa y ella se quedaría en casa, se lo fue a decir, pero el ascensor se paró y Seth le puso una mano en la espalda y la empujó con suavidad fuera. Salieron a un garaje a oscuras, ella nunca había estado allí, Seth la llevo hasta su coche.   Tipos de lenguaje Tipos de lenguaje

-         Tienes un Mustang, ¿tiene el asiento entero o en dos?

-         Entero, lo puse el año pasado…

-         Lo tienes muy bien cuidado… - Alexandra le dio la vuelta al coche y fue hasta la puerta del copiloto.

-         Me gusta este coche, me llevo mucho tiempo poder comprarlo, cuando lo hice, estaba prácticamente destrozado, cuando lo vi, lo tenían aparcado en la calle, con una ruda pinchada, lleno de golpes por todas partes y una luna rota… Me costó muy caro para el estado en el que estaba… pero no me importo gastármelo… - Alex sonrió al ver la cara de Seth, miraba el coche como si fuera un niño al que le habían dado el mejor regalo del mundo mientras le pasaba una mano suavemente sobre el capo.

-         Te gusta mucho este coche ¿No?

-         Sí.

-         Yo más bien diría que estas enamorado de tu coche… A mi padre le encantaba este coche, siempre quiso comprarse uno…

-         Entra. Tiene la tapicería de cuero fino… 

 Alexandra entro en el coche y volvió a poner la cara de niña ilusionada, la tristeza casi había desaparecido de sus ojos. Salieron a la calle, cuando Alex notó el sol en la piel, cerró los ojos y suspiró. Seth la miró sonrió, había sido buena idea sacarla, condujo mucho más despacio de lo que él normalmente lo hacía, por si a ella  no le gustaba. Llegaron al centro, aparcaron y fueron a la primera tienda.  Seth nunca hubiera pensado que ella fuera tan indecisa, para elegir una blusa o un pantalón se llevaba un buen rato. Lo mismo cada vez que se probaba algo. A él le daba igual que ella tardara en elegir la ropa, lo que ya le ponía de los nervios era cuando se la probaba, Alexandra salía y le pedía su opinión. Pasaron toda la tarde de tienda en tienda, Alexandra al principio no quería comprarse muchas cosas, siempre le miraba el precio, no quería abusar de la generosidad de Seth, él le decía una y mil veces que no se preocupara por eso, que se comprara lo que le gustara  sin pensar en el dinero.  Y eso había hecho.  Cuando por fin llegaron a casa, Seth ayudo a Alex a llevar todas las bolsas y paquetes a la habitación de ella. 

-         Guárdalo todo, después ya te duchas...

-         Seth… ¿Me puedo bañar mejor?

-         Como quieras… Pero tienes que estar lista a las nueve y media como muy tarde, la casa de Amanda esta algo lejos… - Se volvió dispuesto a irse a darse esa ducha de agua fría que tanto necesitaba

.-         De acuerdo, ah... y… Seth... – él se paró y la miró de nuevo.

-         ¿Si?

-         Gracias… Por todo lo que me has comprado, hay cosas que de verdad no tenía por que haber dejado que me las compraras… - Dijo Alexandra mirando los dos peluches, la colcha para la cama y el estuche de maquillaje.

-         ¿Quieres de devuelva los peluches?

-         ¡NO! Pero yo no me maquillo… casi nunca, y cuando lo hago no con tantas cosas, con un lápiz negro hubiera bastado… Pero gracias por comprármelo… Seth le sonrió y aparecieron esos hoyuelitos tan graciosos que le salían cada vez que sonreía  de aquella manera. Alex soltó el gatito de peluche en la cama y fue hasta Seth. Antes de que él pudiera quitarse le dio un beso en la mejilla.  “De verdad, gracias” le susurró. Después volvió a la cama y empezó a sacar la ropa, Seth se metió en el baño.  Alexandra terminó de guardar la ropa, en total, siete pantalones, tres largos, dos piratas y uno corto, dos chándal de verano, unas diez camisetas, dos pares de zapatos, unas chanclas, cosas para el pelo, el champú y el acondicionador que ella usaba, algunos libros, entre otra cosas… Después cambio la triste colcha  blanca y puso la que había comprado, una bonita colcha negra con caracteres chinos en rosa fucsia en un lateral y también en el almohadón. Iban bien con la habitación, las paredes estaban pintadas de blanco, pero las cortinas eran negras, sacó los cojines que también había comprado y los puso en la cama, dos rosas y uno negro.  Miró la habitación, ahora ya parecía otra cosa, sonrió satisfecha consigo misma,  por fin había hecho algo derecho en su vida. Solo quedaba esperar a que Seth terminara su ducha para bañarse ella, se tumbó en la cama y esperó. Seth entró en la habitación, Alexandra estaba tendida con los ojos cerrados, se acercó a ella y la llamo con suavidad.  La mandó a  la ducha corriendo, mientras el se vestía, tuvo que esperarla un buen rato.

 -         Alexandra, ¡Rápido!

-         Ya voy…  ea vámonos…

-         ¿Has tardado tanto para ponerte unos vaqueros y una blusa?-         ¿Algún problema?...

-         No… Alex ten cuidado el escalón…

-         ¡¡¡AYY!!! - Alexandra se agarró el pie dolorido y miró al odiado escalón que desde el día que había llegado atentaba deliberadamente contra su vida, había llegado a odiar ese escalón…- Seth no te rías…

-         ¿Te has lastimado?

-         Sabes que si… ¿No tenías tanta prisa?...    

Volver al indexDisclaimer: All publicly recognizable characters and settings are the property of their respective owners. The original characters and plot are the property of the author. No money is being made from this work. No copyright infringement is intended.Fanfic archivado en https://www.fanfic.es/viewstory.php?sid=405Asesino a sueldo by Adara

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