Almas Cruzadas by Janna

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 Almas Cruzadas by Janna
Summary:

 

Después de ocho años, Ephraín se encuentra con los vestigios de lo que fue de su prometida, a pesar de que los padres de ésta hayan muerto, internamente ambos deseaban que todo fuese como se había planeado, cuando eran niños... 

Pero.... a que no contaban con los obstáculos que amenazaban con sus tronos, sus vidas y la de sus seres queridos,  ¿Quién era capas de hacer semejantes atrocidades por más de medio siglo?

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espero y le den oportunidad a este fic. 

está diferentemente contado y la época es como de la edad media, o moderna, pero en un mundo paralelo.

la historia tiene amor, romance, traición, aventuras, muerte, amistad, y misterio. no se la pierdan

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Próximo capi; 

un Verano INtranquilo



Categories: LITERATURA, ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Universo Alternativo

Advertencias: Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 12 Completed: No Word count: 9171 Read: 468 Published: 11/05/2010 Updated: 17/06/2010
Summary:

 

Después de ocho años, Ephraín se encuentra con los vestigios de lo que fue de su prometida, a pesar de que los padres de ésta hayan muerto, internamente ambos deseaban que todo fuese como se había planeado, cuando eran niños... 

Pero.... a que no contaban con los obstáculos que amenazaban con sus tronos, sus vidas y la de sus seres queridos,  ¿Quién era capas de hacer semejantes atrocidades por más de medio siglo?

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espero y le den oportunidad a este fic. 

está diferentemente contado y la época es como de la edad media, o moderna, pero en un mundo paralelo.

la historia tiene amor, romance, traición, aventuras, muerte, amistad, y misterio. no se la pierdan

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Próximo capi; 

un Verano INtranquilo



Categories: LITERATURA, ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Universo Alternativo

Advertencias: Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 12 Completed: No Word count: 9171 Read: 468 Published: 11/05/2010 Updated: 17/06/2010
Story Notes:

Es la otra historia, la de "Almas Unidas Por El Destino" 

pero está mejor echa   :D

espero y le den oportunidad a este fic. 

está diferentemente contado y la época es como de la edad media, o moderna, pero en un mundo paralelo.

la historia tiene amor, romance, traición, aventuras, muerte, amistad, y misterio. 

 

Story Notes:

Es la otra historia, la de "Almas Unidas Por El Destino" 

pero está mejor echa   :D

espero y le den oportunidad a este fic. 

está diferentemente contado y la época es como de la edad media, o moderna, pero en un mundo paralelo.

la historia tiene amor, romance, traición, aventuras, muerte, amistad, y misterio. 

 

Capítulo 1 Infancia by Janna

INFANCIA

*Desde la infancia, uno de los príncipes herederos de la corona de Grem, era un chico diferente a cómo eran sus hermanos, porque cumplía con muchos de los requisitos para hacerse rey, y tan sólo siendo un niño de ocho años.

Ephraín Iliódor Vonrâu, era un chico tranquilo, que le gustaba doblar el tiempo de sus lecciones de historia, literatura e idiomas, también era un buen espadachín, a pesar de que no le dedicase tanto tiempo como sus hermanos mayores, los gemelos  archiduques,   Phelipe y Phranchesco Vonrâu, y el príncipe Charles, quienes eran más juguetones y despreocupados que Ephraín, quien no compartía su carácter con sus hermanos y hermanas. También siempre fue muy inteligente, y por lo tanto un buen estratega.

Desde pequeño, Ephraín y su padre acostumbraban una partida de ajedrez, todos los sábados a la hora del té.  Hablaban mientras jugaban, pero la mayoría de las veces Ephraín vencía a su padre, quien no era vencido aparte de su hijo.

A los diez años, cuando los archiduques de quince años emprendieron su primera campaña militar, Ephraín fue enviado a la escuela militar a la que eran enviados todos los príncipes cuando cumplían los trece años, rompiendo con la tradición de esperar. Su padre lo había decidido así,  porque era un chico muy capaz, con aura de líder, buen estratega y magnífico espadachín. 

No tuvo problemas para adaptarse, sabiendo que por ser el príncipe favorito no llegaría a ser tratado como un rey sin antes demostrar su valía. Se hizo su espacio, y se hizo el mejor de su generación, por lo que pudo participar en campaña militar a la escasa edad de los trece años.

 

** Desde la infancia, la pequeña princesa de Frenz, Euphemia du’Capet Von’Aus se enfrentaba a terribles problemas que podrían acabar con su linaje. Durante algunas décadas en otros países habían pasado cosas que tenían como objetivo destruir los linajes reales, que en las historias antiguas de todos los países, coincidían en que la sangre de los monarcas y sus familiares cercanos tenían un poder sanguíneo para poder mandar sobre los demás y ser buenos líderes.

A los seis años, la catorceava y última hija de los reyes Joseph I y Marie Von’Aus se enfrentaba a la muerte de algunos de sus hermanos, y la amenaza de asesinato de toda la familia. Dos de sus hermanas mayores, siendo religiosas habían sido encontradas apuñaladas y violadas, sin una gota de sangre.  Con una nota grabada en la pared diciendo que los próximos serían los reyes.

Cuando la pequeña Euphie cumplió ocho años, sus padres fueron brutalmente asesinados frente a ella, y fue sometida a tortura. Gracias al hijo de un ama de llaves, Derek, quien liberó a la princesa y se escapó con ella a Grem, en un pequeño poblado, junto con su abuela y su hermana mayor, para cuidar de la hija más chica de los reyes de Frenz.

La chica no recordaba ya nada de su pasado, la tortura había sido tan terrible que había olvidado de un día a otro quién era, y vivía como una nieta más de la anciana, con quienes le había salvado la vida.  En un pequeño pueblo cerca de la capital de Grem, estuvo todavía, creciendo y aprendiendo, como una campesina. 

Regresar al índiceCapítulo 2 Primera campaña militar by Janna

Primera campaña militar

A los trece años, el príncipe Ephraín se había adelantado una vez más para formar parte de las filas de guerreros que habrían de ayudar a defender a los restantes miembros de la familia real de Frenz, el país que llevaba tres años de anarquía y sólo quedaban tres hijos del rey y una pequeña desaparecida de la que se sospechaba, había sido asesinada junto a los reyes, pero se desconocía el paradero de sus restos.

Al llegar al frente en combate contra los campesinos mal armados, el príncipe quien era subestimado, acabó con todo un batallón durante la lucha, socorriendo a sus compañeros un poco mayores que él, y siguiendo las órdenes de uno de sus hermanos mayores, el príncipe Charlie,  quien no se molestaba en ver por su pequeño hermano.

Después de un mes de luchas, los campesinos armados habían sido sometidos, y hechos presos, los dos príncipes habían sido solicitados por los hijos del rey de Frenz, con motivo de una entrevista para agradecer a sus vecinos.

El mayor de los sobrevivientes era Joseph II de aproximadamente 25 años,  seguido por edad de Carlos, quien rondaba los veinte, y María, quien tenía dieciséis años y había venido del extranjero junto con su marido para socorrer a sus hermanos,  y participaba poco en la conversación. Después de ver los puntos más intrascendentes del problema anárquico en el país, María se atrevió a pedirle al príncipe Charles para que sus regimientos buscasen a su hermana menor,  Euphemia, quien ella aún creía viva, pues nunca se habían encontrado sus restos.

“por favor, os los ruego, ella debe seguir con vida, recibí información de que había sido salvada, pero no sé a dónde se la han llevado, pues puede estar dentro de Frenz, o en algún país vecino que se encuentre en paz, también me llegaron informes de que había sido brutalmente torturada… temo por mi pequeña hermana, aún la recuerdo como si tuviera tres años, pero no, ella debe tener ahora, once años” sacando de un relicario un pequeño retrato de la princesa perdida, se lo entregó al chico de trece años, quien se percató de que la niña era pelirroja, y de facciones suaves y bellas.

El príncipe le pasó el  pequeño retrato (del tamaño de una hoja), a su hermano mayor, quien a su vez se lo entregó a uno de sus criados, diciéndole que hicieran copias en papel para repartirlas e iniciar la búsqueda en Frenz, y posiblemente en Grem.

 En ése momento, el príncipe de trece años, sintió un frío en el corazón, una melancolía de muerte por esa niña tan dulce y bella que posiblemente no estaba entre los vivos. Una niña menor que él por dos años, la misma edad de de sus hermanas, Sophie y Milly.

Durante el resto de la campaña, aproximadamente seis meses, el regimiento B, en el que se encontraba Ephraín, se encargaba de la búsqueda en Frenz de la pequeña princesa perdida y torturada, por lo que Ephraín pensaba para sus adentros, que si no estaba muerta, estaría loca. 

Regresar al índiceCapítulo 3, Reencuentro by Janna

Reencuentro

 La intensidad de la búsqueda disminuyó al pasar del tiempo, pues Ephraín llegó a pensar que  la chica ya estaría cumpliendo los doce años, y el retrato había sido hecho cuando tenía siete, por lo que sería más difícil la búsqueda de una loca, se decía a si mismo Ephraín, buscando una princesa extranjera que no tenía nada que ver con su persona, porque no quería involucrarse demasiado respecto al tema.

María había sido trasladada a la corte de Grem, junto con su marido, para ofrecerles seguridad y recompensarles por no poder haber descubierto el paradero de la princesa Euphemia. Participaban poco en los asuntos de estado, limitándose a hacer actos de caridad para el populacho, quien sufría más por las guerras.

Regresando de la campaña para calmar al pueblo de Frenz, en el camino a Veil, la capital de Grem, en un pequeño poblado cercano, había sido arrasado recientemente, toda la comunidad estaba quemada, y sólo quedaban unos pocos huérfanos, algunos de la edad de Ephraín o un poco menores.  Conmovido, el príncipe hizo que subieran a los niños y heridos sobrevivientes del poblado para ser acogidos temporalmente por el palacio real, para darles el primer paso de poder seguir con sus vidas.

Mientras se buscaban más posibles sobrevivientes, y se hacía el conteo de víctimas, el príncipe ayudaba con la tarea, y en una choza de madera a medio destrozar, encontró a tres niños; un joven de su misma edad, una muchacha que rondaba los veinte, y una chica que no se parecía en nada a los dos hermanos, pero que sin duda pertenecía en algo a ellos. Por alguna razón, Ephraín se molestó en llevarles personalmente a los carros de guerra para que fueran atendidos, pues la chica que parecía poco menor que él, estaba herida de una flecha  en el hombro derecho, le preguntó sus nombres a los tres huérfanos, el chico era Derek, su hermana era Erika, y su prima, decían se llamaba Elena.

A Ephraín le llamaba la atención Elena, por alguna razón, como si la hubiera visto anteriormente en sueños, pero era extraño, porque a pesar de ser una simple campesina, su aspecto no lo era, a pesar de lo modesto que estaba vestida, su caminar y sus ademanes no lo eran, pero contradecían su manera de hablar, que si no era vulgar, era carente en la variedad de expresiones y palabras.

Al llegar a la capital, se preparó un refugio para casi ochenta refugiados, entre los cuales había cincuenta y nueve niños y jóvenes menores a los veinte años. El príncipe y Milly, se encargaron de organizar lo necesario para atender a los heridos, y dar refugio a los huérfanos, ofreciéndoles a algunos, enlistarse en la escuelas palatinas, donde aprendían los mejores guerreros, o en escuelas militares, a las niñas se les ofrecía lugar en algunos conventos, y así el refugio no tuvo tanto peso, pues los adultos heridos fueron trasladados a hospitales, por lo que al mes de estar ahí solo quedaban treinta refugiados, algunos ya se pensaban irse, pues sus vidas tenían que seguir. El príncipe visitaba el refugio cada tres días, esperando ser necesitado para ayudar a que otro refugiado saliera en pos de su futuro.

Los dos hermanos se acercaron a él, y en una breve charla, se dio cuenta de que no eran pueblerinos, sino extranjeros, y por lo que había entendido llevaban al menos cuatro años viviendo allí, con su abuela y su prima, quien ciertamente no parecía una más de ellos. Y le pidieron que permitiese que su prima, Elena, sea trasladada de nuevo al refugio en lo que encontraban trabajo. El accedió y dijo que se encargaría personalmente de escoltarla. Pensando para sus adentros que tendría oportunidad de hablar con esa chica, que le despertaba cierto interés.

En el hospital de Saint Louis, estaba una chica pelirroja sentada en su cama, con ropa nueva pero modesta, el día en que había sido dada de alta, para poder buscar a sus primos, a  quienes no se les había permitido dejar el refugio para ingresar al hospital, y había perdido toda pista de ellos.

El príncipe, sin dar a conocer su posición, le dijo a la jovencita, que había sido enviado para escoltarla al refugio en el que habría de ingresar para reencontrarse con sus parientes. Elena, confió plenamente en aquél chico, porque no parecía malo, y le recordaba como el que le había salvado la vida. El camino era largo, pues, normalmente los hospitales se encontraban en las afueras de la ciudad, encontrando sólo cuatro en el centro de ésta, que en realidad eran pequeñas y privadas, para sólo los nobles o burgueses, quienes podían pagarlas.

“No son tus primos” afirmó el joven, vestido de militar.

“No lo sé con seguridad,” dijo ella con un leve acento extranjero “pero son lo único que tengo”

Tuvieron una charla más animada, que había empezado cuando él le ofreció encontrar algo para ella y sus “primos”  pero ella no sabía qué responderle, al fin de una pausa prolongada le respondió con franqueza que no sabía lo que podía hacer, argumentando “ni si quiera sé quién soy” dijo bajando la cabeza, tratando de ocultar la humedad que se arremolinaba en sus verdes ojos.

“¿pero cómo puedes no saber quién eres? ¿acaso no tienes ningún recuerdo de tu infancia?” dijo un poco sorprendido y alarmado, pues por algo le importaba mucho de repente esta extraña que decía no conocer nada de sí misma.

De pronto, le vino como un rayo interior la idea de que podía guardar relación con la princesa perdida de Frenz, Euphemia Du’Capet. Las pruebas de que posiblemente era ella, eran que la chica no conocía nada de sí misma, salvo de aproximadamente tres años atrás, no guardaba relación alguna con sus “parientes” pues no tenía nada que ver con ellos, era extranjera, y era un par de años menor que él.

Se calló para sí la idea, y ofreció que podrían quedarse en palacio como invitados suyos, y que intentaría ayudarle a recordar. Elena y sus primos fueron llevados a unos aposentos no muy lujosos en palacio, dos estaban conectados entre sí, y el tercero estaba en frente de ellos. 

 

End Notes:

DEJEN REVIEWS!

End Notes:

DEJEN REVIEWS!

Regresar al índiceCapítulo 4 Recordando en Sueños by Janna

Recordando en sueños

Esa noche, Ephraín tuvo un sueño diferente al de todas las noches, pues era uno de esos sueños en que uno recordaba algo de cuando era muy pequeño. Y  en él soñó con su primer viaje, a la embajada de Frenz, junto con su hermana y su madre, para hacer negociaciones sobre el futuro de las familias reales, pues llevaba tiempo ya desde que no se relacionaban las coronas de ambos países.

Ephraín habría tenido unos seis años, y a Sophie le faltaban tres meses para cumplir los cuatro, y era la primera vez en cuarenta años que los Du’Capet y los Vonrâu se encontraban para hablar de asuntos políticos.

En la fiesta de bienvenida, se encontraba la Reina Marie, con su hija más chica, ambas preparadas para recibir a algunos miembros de la familia real de Grem.

La Reina y su hija, cuyo parecido era notable, estaban vestidas formalmente y bien arregladas para el primer encuentro después de cuarenta años de sólo contacto por frías cartas acerca de política, pues ambas familias albergaban la esperanza de emparentar nuevamente y la reunión era para hacer preparativos de compromiso.

La Fiesta fue bien, y el baile fue espectacular, los convidados bailaban alegremente celebrando por el futuro de su país, pues Grem, desde hacía quince años se había convertido en una potencia en el continente, por lo que no querían que Frenz se quedara atrás, y celebraban que se congraciasen ambos países para ser aliados, pues Frenz, siempre había sido un país fuerte, pero cada vez se veía opacado, por las guerras el pueblo sufría hambre, y era casi inevitable estar al borde de la infamia, cosa que evitarían haciendo lazos con cortes extranjeras.

Euphemia y Ephraín no se vieron esa noche, pues después de dar la bienvenida, los niños fueron llevados a sus respectivos aposentos.

Al día siguiente, a la hora del té, estaba programada una entrevista, en la que miembros de ambas familias se relacionaban para establecer lazos de amistad. Ephraín y Sophie fueron invitados a jugar por Euphemia, y jugaron tranquilamente, luego uno de los hermanos mayores de Euphie, Carlos, de entonces doce años, se ofreció a llevar a los niños a los jardines para que jugasen al aire libre en lo que las reinas hablaban seriamente.

Después de hacer muchos juegos, los niños se pusieron a hablar en lo que recuperaban el aliento y las fuerzas, Carlos se ponía a tocar música con su chelo, y el príncipe Extranjero intentaba hablar en Frencieuz, torpemente, pues no había aprendido mucho, debido a su escasa edad. La princesa de cuatro años apenas entendía lo que el chiquillo intentaba decirle.  Se reían mucho y la breve conversación se volvió un juego de señas para comunicarse.

La pequeña y última princesa de Frenz había quedado impresionada de aquél chico rubio de ojos con el color del cielo, que agradaba a la vista de todos, por ser poseedor de un buen carácter y carisma. A su vez, el príncipito de Grem, había quedado impresionado de esa princesa pelirroja con ojos del color  jade oscuro, a pesar de las diferencias se habían hecho muy amigos.

Con dolor en su corazón, a pesar de estar dormido, recordaba con pesar el día de la despedida de la embajada de Grem en Frenz. Recuerda cómo la esperanza regocijaba su corazón cuando su madre le había dicho, que la reina de Frenz y dos de sus hijos harían una embajada al cabo de diez años, para confirmar el pacto hecho, pero ese día nunca llegó. Cuatro años después de ese primer encuentro la mayor parte de la familia Du’Capet había sido brutalmente asesinada. De los nueve hijos que para ése entonces vivían solo se conocía el paradero de tres, y una estaba cautiva, pero nunca se supo qué fue de ella, los otros cinco habían muerto asesinados, y eso sin contar a dos o tres que habían perecido aún en la cuna o durante la infancia, pues la mortalidad infantil era elevada. 

 

Regresar al índiceCapítulo 5 Un día ocupado by Janna

Un día ocupado

Ephraín tan pronto se levantó acudió a desayunar en las habitaciones de su madre, pues era raro que no desayunaran casi todos juntos.

Antes de empezar el plato fuerte, le comentó al mayor de sus hermanos. “sabes, Charles,  tengo sospechas del paradero de esa princesa perdida de Frenz”

“¿a si? Yo ya pensaba que la darías por muerta…  después de tantos años, es casi imposible que siga viva…”

“Pero lo sigue, es muy parecida a cómo la recuerdo” dijo ensimismándose.

“¿hijo, acaso recuerdas a la pequeña Euphie?” terció su madre.

“lo más que puedo… era una chiquilla pelirroja, blanca como la nieve y con ojos jade oscuro” murmuraba el chico, pues esas descripciones encajaban perfectamente con esa refugiada, que  se parecía a esa muchacha de casi diecisiete años, llamada María, quien era castaña, con ojos verdes claros, pero sus facciones eran muy parecidas a las de la Reina Marie Von’Aus.

“entonces, hijo, quiero que me la presentes, quiero sopesar si es una de los hijos de Joseph y Marie, o una simple campesina”

“muy bien, madre, haré lo que pueda. Tiene unos parientes ficticios que se encargan de ella, y casi no la dejan sola”

“No importa si ellos están presentes, el caso es que quiero ver de cerca a esa chiquilla”

“si madre” dijo levantándose de la mesa, pues se le hacía tarde al chico, porque tenía que pasar revista a un regimiento, hacer preparativos para atender a los heridos que volvían del frente, y lograr una entrevista con la Condesa Du’Valois, la chica de apenas dieciséis años, quien había sido casada dos años atrás por uno de sus hermanos, para poder sacarla de Frenz, hermana mayor de Euphie.

Al final del día no logró encontrar ni a la Condesa Du’Valois ni a Elena y sus primos, pues ellos habían ido con un doctor en el centro de la capital para confirmar su estado de salud, y dejaron marcado que era posible que no regresaran hasta el anochecer. Y la Condesa estaba ocupada y no tenía tiempo de una entrevista sino hasta el martes de la siguiente semana. Por lo que Ephraín solicitó una entrevista para ése día.

En la noche, Ephraín fue a buscar noticias con los criados sobre la invitada y sus primos, y respondieron que habían llegado ya, pero que  habían dado instrucciones de que no intentaran entrar a la habitación de la señorita Elena, porque le habían hecho una intervención para que su herida sanase correctamente y debía descansar.

Ephraín se dirigió a la habitación de Derek, quien se sorprendió de ver al príncipe favorito en la puerta de sus aposentos, lo saludó invitándole a pasar. “he venido, porque quiero saber quiénes son”

“sí, señor. Somos unos jóvenes procedentes de Frenz,  nos vinimos a Grem durante la sublevación y el asesinato de nuestros reyes…” el chico calló, mordiéndose los labios, pues no sabía si contar el secreto que hasta la señorita Euphie, quien creía llamarse Elena, desconocía.

“Guardas algún secreto” afirmó el príncipe “Si no me equivoco, no será que ustedes no son primos de Elena, y que ésta no se llama así verdaderamente, pues me ha confesado que no recuerda nada de su infancia, y sospecho es un miembro de la casa reinante de los Du’Capet. ¿Es eso cierto?” cuestionó.

Sorprendido, el campesino no supo si encubrir la mentira o no, pero al final se decidió por decir la verdad. Asintiendo a lo que había dicho el príncipe.  “sí. Es verdad.  Mi hermana y yo éramos los hijos de un ama de llaves, y fue asesinada por tratar de defender a la pequeña Euphie, y la sacamos de su tortura y nos la llevamos del país junto con nuestra abuela. La llevamos a un poblado, dónde pudiésemos cuidarla. Y nos dimos cuenta de que ya no recordaba nada de sí misma, fue por eso que le dimos otro nombre, para no ser reconocida”

“ Y ¿puedes asegurarme que de verdad es la Princesa Euphemia, que a mis seis años conocí?”

“Sí, estoy seguro de que es ella. A pesar de que yo era de la servidumbre, ella solía jugar con los niños y niñas de la servidumbre. Solíamos hablar de cosas sin importancia, y más que nada le encantaba escuchar chistes”

Al escuchar lo de los chistes, Ephraín recordó que él le había pedido al hermano mayor de Euphie, Carlos, que le tradujera algunos chistes, para hacerla reír un rato. Al principio ella no entendió pero al captar la idea no dejó de reír durante un largo rato, y esperaba impaciente a que se le tradujera el próximo chiste.

Regresar al índiceCapítulo 6 Pesadilla by Janna

Pesadilla

Al día siguiente, por la mañana después de desayunar,  intentó hacerle una visita a Elena, pero no se le concedió por parte de sus parientes, quienes decían que no estaba en condiciones de recibir visitas. Aún en el pasillo, se escuchaban unos gritos ahogados por una almohada. Ephraín se preocupó, pues nunca había escuchado un grito tan desgarrado y doloroso como ése.

Sin poder evitarlo, se dejó llevar por sus impulsos y entró por la fuerza a los aposentos de Elena. Quien en cama gritaba ahogando el grito en la almohada. Entendió algo así como un “Nohhh! Ya basta, para! Por favor! Detente! Ya basta!” era como si en sueños alguien la torturase. Ephraín en esos momentos pensó .

Después de unos segundos quedándose sólo mirando, Ephraín intentó calmarla, ya después de repetir varias veces la frase “estás a salvo porque yo estoy aquí” y ella se fue calmando poco a poco, derramando lágrimas susurró “Ephraín, ¿cuánto tiempo?” y  se echó a llorar en el hombro de éste.

Él había quedado sorprendido de que ella lo reconociera, pues en los días anteriores nunca le había dicho su nombre, y se había limitado a tratarla fríamente, lo mínimo indispensable como cualquier desconocido militar puede permitirse tratar a una refugiada.  Él le contestó dándole un abrazo, diciendo. “¡Oh, Euphie… es verdad, cuánto tiempo!” Exclamó con una nota de sentimiento en la voz.

Erika y Derek miraban la escena, Derek se hacía el que no sabía nada, pues no lo había mencionado, de que la noche anterior le había confirmado al príncipe que Elena era en verdad Euphie Du’Capet.

La tarde había llegado, y era viernes. Era una tarde fresca y Ephraín llevaba del brazo a Euphie, quien le contaba lo que había sido de ella y su familia.

“sabes –dijo Ephraín –aún faltarían un par de años para esa reunion de embajada que había quedado planeada aquí en Grem, lo recuerdas?” preguntó.

“Si. –contestó la chica – sólo lo olvidé junto con todo esto que recordé. Perdí mucho tiempo de mi vida, y he perdido todo…” dijo con dolor en el corazón.

“No deberías decir eso. Aún nos tienes a nosotros. Y te tengo una sorpresa, pero no te la puedo revelar hasta el martes” dijo seriamente, pensando que tal vez hacia bien en llevarla con su hermana.

“Bien. Pero qué haré ahora?, no puedo revelarme como sobreviviente princesa de Frenz, si no me creen loca, me matarán de una u otra forma”

“No te preocupes, no lo harán si no es  sobre mi cadáver” Ésa frase cálida hizo que el corazón de Euphie se regocijara, pues esa muestra de amistad, le recordaba esos bellos días de su infancia en que había encontrado a un amigo, en un posible prometido, lo que era seguro, pues era el único príncipe cercano a su edad, y era el favorito a elegir por la Reina Marie Von’Aus .

Al final del día, Ephraín le comunicó a Euphie que posiblemente al día siguiente a la hora del té, tendría una entrevista con la Reina.  La chica respondió francamente que no la recordaba, pero que haría lo posible por comportarse, pues se había acostumbrado a actuar como una campesina. 

Regresar al índiceCapítulo 7 Entrevista by Janna

Entrevista

A la mañana siguiente, Euphie quiso entrevistarse con Ephraín, pero al no conseguirlo, pidió ver a Sophie, a quien también recordaba de la infancia. Necesitaba a alguien con quien hablar de todo, porque Erika y Derek le habían revelado que ellos eran sus siervos solamente, y que si ella se los permitía serían sus ama de llaves y su criado, encargándose de lo que ella necesitase. Euphie un poco triste aceptó el trato, y les dijo que pasase lo que pasase, no serían solamente unos simples criados, sino también amigos de infancia.

Mantuvo una animada charla con Sophie, quien reconoció en aquella chica a la posible prometida de su hermano. Algo cambiada, quizás, pero al fin y al cabo era Euphie, la chica de su misma edad a la que de chicas no se podían entender más que por interpretación de su hermano Carlos.

“por cierto Euphie, ¿no sabes nada de tus hermanos?”

“No… no supe nada desde la prisión residencial, pues no dejaban que nos llegaran noticias, lo último que supe es que mi hermana María se iba al extranjero.”

“Qué terrible, no te preocupes, investigaremos al respecto, quizá tarde un poco, porque es invierno, pero de todos modos llegarás a saber algo”

“Si, gracias” Dijo Euphie.

Al medio día, Euphie intentó tener noticias de Ephraín, pero no supo nada.  Algunas personas la seguían llamando Elena, y no le molestaba, porque eso ayudaba a que no se descubriera abiertamente quién era. Elena era el nombre de la nana que había dado la vida para salvar la de Euphie, por eso la abuela de Erika y Derek, le dio ese nombre, para recordar a su fiel servidora. Gestion de Procesos o BPM: tutoriales, noticias, trucos, consejos y todo sobre Gestion de Procesos en español Tutoriales sobre Gestion de Procesos BPM

Euphie, no era recordada por muchos, y menos en un país extranjero, por lo que sólo Ephraín, la Reina, y Sophie la recordaban como Euphie, pero procuraban guardar el secreto de su verdadera identidad, llamándola en público como Elena, la desconocida extranjera.

En la tarde, a la hora del té, la reina mandó buscar a Elena. Unas criadas servían el té y disponían la mesa y las galletas, en lo que llegaba la entrevistada.  Al llegar, Euphie dio una ligera reverencia, porque aunque ella también era parte de la familia principal de su país, y algún día sería reina, era aún una princesa, y debía respeto de rango.

La reina la invitó a sentarse, y charlaron un rato animadamente. A la media hora llegó Sophie, quien se les unió a la conversación y todo fue bien.

Al final del día la reina se vio con el menor de sus hijos varones, y le comunicó. “hijo, tienes razón, es ella. Su porte y su carisma son los mismos, pero  ha cambiado, y aunque en el fondo es la misma, no puede dejar ir el pasado, y una oleada de tristeza embarga su corazón, a pesar de que sepa fingir, es imposible que yo no me dé cuenta”

“Si, madre” asintió, recordando esos momentos en que Euphie gritaba como una loca.

“Te has entrevistado con la Condesa du’Valois? Me han dicho que el martes irás a verla. ¿Acaso piensas llevarle a…?” dijo sin completar, pues el nombre de Euphie estaba prohibido de revelar.

“sí, madre, he de llevarla donde la Condesa du’Valois. Deben verse, pero primero intentaré en el día de mañana lograr que me cuente más”

“muy bien, estoy de acuerdo, hace días que te busca, pero no te encuentra, es como sólo en ti y en Sophie, reconociera amigos, porque siendo honestos sería difícil que confiase en mí, porque ha cambiado y nunca hablamos sin pausas como hoy. Por cierto, ¿quién ganó la partida de ajedrez?”

“Estuvo a punto de ganarme, pero al final gané, y lo hize con sólo una reina y dos peones” dijo orgullosamente.

“me alegro por ti, siempre has sido el mejor estratega, ahora, buenas noches, se hace tarde”

“buenas noches madre” contestó automáticamente, aún con el pensamiento de qué haría mañana para saber lo que pasó durante la tortura de la princesa.

 

Regresar al índiceCapítulo 8 Verdades by Janna

Verdades

Sin decirle nada a Euphie, Ephraín ya tenía preparado pasar el día con ella en la ciudad. Comenzando por desayunar en el comedor real, y allí ofreciéndole salir en carruaje, porque era domingo, y se podía permitir salir a la ciudad, argumentando que le gustaría pasar el día con ella.

Euphie aceptó la invitación y ambos se fueron en un carruaje blanco ornamentado con grabados de plata, y caballos blancos y bonitos.  Euphie ya no estaba acostumbrada a tanto esplendor, porque de pequeña adoraba viajar en carruajes así, y este hecho era conocido por todo el mundo, siendo acusada por los radicales de una pequeña derrochadora de dinero, fue condenada a muerte seguida de sus padres, pero nadie le dio a muerte, porque era inocente y fue salvada por sus fieles servidores, con quienes tenía una empatía singular.

En el carruaje, Ephraín intentó alegrar a Euphie con un par de chistes, que le hicieron recobrar su antigua carcajada, en el ademan de su risa, discreta y linda, con un eco apagado, pues no era posible que fuese la misma chiquilla que se reía sin cesar de chistes bobos.

“Grem es un bonito país” Aventuró Euphie. Cambió el tema de conversación después de una pausa, pues nunca se había prestado la oportunidad de hablar sobre los países, siempre habían sido unos chiquillos, y ahora eran ya casi todos unos jóvenes de sociedad.

“Casi no tengo recuerdos de Frenz fuera del palacio. Nunca tuvimos la oportunidad de asistir a algún desfile, o visitar la plaza principal. Pero tengo buenos recuerdos de palacio, bonitos y lindos, como si fuera un bonito sueño” dijo Ephraín.

“Es verdad. Me parece también un sueño, aquellos días de despreocupada infancia. Pero me han tocado tiempos turbios, y terribles. Dime, no me dirás la sorpresa, o ¿acaso es esto?” preguntó Euphie.

“Bueno, ésta es una sorpresa, pero francamente no es de la que te había hablado. Es algo aparte, pues hace tantos años que no nos vemos, y encima debo ignorarte por atender mis deberes, por un lado me encantaría ser egoísta e ignorarlo y pasear contigo, pero no es correcto darle la espalda a lo que debo hacer, debo ser un ejemplo a seguir, pues los ojos de muchos están puestos en mí.

“Es un buen pensamiento. Sé que serás una gran persona, y que llegarás lejos hagas lo que hagas” dijo deferentemente la extranjera.

“sabes… Mi madre me contó que la Reina Marie de Frenz, un día al vernos jugar juntos y llevarnos tan bien, le confesó a mi madre que albergaba la esperanza de que siendo tan amigos, nos comprometieran, pues mis hermanos mayores ya habían sido comprometidos, y el menor de sus varones era muy grande para comprometerlo con una de mis hermanas, por lo que ambas contaban ya con ese acuerdo inicial”

“Oh, ciertamente nunca me interesó el tema, pensé que las ofertas de matrimonio serían para mis hermanas mayores…” dijo Euphie, sonrojándose.

“Te confieso que aún me gustaría que fuese así.” Dijo Ephraín mirándola a los ojos. “aún somos jóvenes, lo sé, pero aún está nuestra amistad, no puedo esperar que tendré el amor de una desconocida, pero puedo esperar tener confianza y amistad tuya por sobre todas las cosas, nunca antes había pensado en casarme, más que cuando éramos pequeños… era lindo soñar con que tendría un consorte especial, parecido al de mi madre y mi padre”

Euphie se quedó pasmada, pues ella creía sentir lo mismo. Muy dentro de su corazón tenía la esperanza de un verdadero amor, uno que lo aguantara todo, pero se había enterrado cuando vio lo cruel que era la vida, y al escuchar esto, pensó que no podía tener mejor opción, pues Ephraín era su viejo amigo de la infancia, y sabía que podía confiar plenamente en él. “Creo que lo que has dicho es muy hermoso, y sí, me gustaría cumplir ése futuro que mi madre soñaba para mí”

“Entonces queda claro, tu y  yo, somos prometidos  desde ahora. ¿cuándo daremos a conocer la noticia?”

Euphie se ruborizó y mirando al suelo dijo “Ephraín, sabes perfectamente que mi situación es delicada, los asesinos de mi familia andan sueltos, y van a escoger un próximo objetivo, lo harán al cabo de diez años de su último atentad, sería mejor esperar para decirles a tus padres…”

“No. Te lo estoy confesando ahora, que otro monarca, al saber que el menor de los Vonrâu sigue sin compromisos, ha insinuado a mis padres que tome la mano de su hija, para ser un buen prospecto al trono, al estar ya comprometido me da una ventaja legal, y yo de verdad no quiero a esa extranjera de la que no conozco ni la letra” dijo apresuradamente el chico.

“Ephraín… no sé, siento que nuestra decisión pesa más ante todo, pero sé que son falsas esperanzas las mías, puesto que la decisión no es solamente tuya, sino de tus padres, los reyes, y aunque aceptasen públicamente deberían dar una explicación para la negativa con esa princesa extranjera. Dime, ¿cuál es su país de procedencia?”

“No lo creerás. Es la hija del usurpador de Frenz. Es preciso que tome tu mano y no la de esa usurpadora, yo no podría vivir así”

Euphie se puso muy nerviosa. El usurpador del trono de su padre, era el mismo que deseaba desposar a su hija con el favorito de una de las casas reales más antiguas del continente, sólo para ganarse el visto bueno de las demás potencias. Ellos podían presionar militarmente a Grem para que diera el sí, y podría desencadenar una guerra, al desconocer el verdadero paradero de los hijos del rey Joseph, podían poner argumentos políticos argumentando que era preciso que un miembro de la casa Vonrâu se casara con uno de la casa reinante de Frenz. A Euphie esto le provocó naúseas,  y un malestar.

“pe… pe….Pero… ¿qué es lo que haremos?” preguntó la chica, a pesar de estar abrigada, sentía unos escalofríos terribles, que no pueden ser descritos.

“Es por eso que es preciso comunicárselo a mis padres, pidiendo discreción, realmente no me importaría ocultar tu procedencia, simplemente haré válido mi deseo de poder elegir esposa” dijo Ephraín, calmando a su amiga. “pero hemos de estar conscientes de que esto podría desencadenar una guerra”

Así es cómo los dos jóvenes nobles que paseaban en la plaza principal, un chico de trece años le hace una promesa amorosa a una chiquilla de once años.

 

Regresar al índiceCapítulo 9 El Gran día by Janna

Ephraín, en secreto, le había pedido a sus padres que aguardasen a responder a las insistentes insinuaciones de ése usurpador, el mismo que desgració el futuro de su amiga de infancia, el mismo que podría hacer un golpe de estado en contra de su propia familia, el mismo que podría ser capaz de asesinarle. 

Le parecía preciso asegurar la seguridad de Euphie, pues no podía pasar el día sin preocuparse por ella, si estaba sola, si se aburriría, si sufría algún accidente...

Se acercaba el día acordado, en que él tenía planeado en secreto, hacer el reencuentro de los Du'Capet. Se ponía feliz el sólo pensar que vería a Euphie Feliz, a sus hermanos, y la poca familia que ahora les quedaba.

El príncipe, rubio, alto, bien parecido, creía que nunca antes había experimentado ese tipo de felicidad especial, del que sólo unos pocos afortunados gozaban. El sentimiento que le inspiraba era parecido a ese que tenía antaño, cuando era un chiquillo que jugaba a comunicarse a señas, con la que habría de ser posiblemente su esposa. Le recordaba, lo dulce que sentía el momento, y lo terrible que sentía al haber recibido la devastadora noticia, cuatro años después de las pocas veces que en su vida se habían visto. 

Es como si de alguna forma, aunque nada de lo malo que pasó haya podido ser posiblemente su culpa, pudiera remediar algo que estaba casi dado por vencido. él sabía dentro de sí que ésa chica pelirroja, era la misma con la que solía jugar, o a veces, incluso espiar. 

Al acercarse la hora de la entrevista, por la tarde, Ephraín intentaba buscar a Sophie, quien se iba a encargar de ayudarle e Euphie a arreglarse para ésa entrevista tan especial que no debía sospechar, Euhie, sólo creía ingenuamente que sería algo así como una cita con el noble más coidiciado de ése país, pero no podía evitar pensar con brío que habría quizás una razón oculta...

Por un mensaje que llegó a través de un criado, le comunicaron a Ephraín que, su carruaje estaba listo, que su acompañante ya dispuesta a salir, y que saldría a su encuentro en breve pasa salir juntos. Epgraín recordó la otra tarde, en la que paseó con Euphie, en la que veía a una bella mujer que había sufrido, una pequeña y menuda que necesitaba ser protegida por esos fuertes y hábiles brazos que poseía. Presumiblemente le vino el pensamiento que todo lo debía a su coeficiente intelectual, pues era extremandamente  buen estratega, y muchas cosas. 

Estaban ya de camino hacia la Mansión Valois, cuando a la intuitiva de Euphie, encubierta con la identidad de "Elena" se le ocurrió preguntar hacia dónde iban...

"Este... vamos a casa de unas amistades de mi familia" trató de encubrir la situación con algo de verdad"

"bueno" se limitó a responder airadamente Euphie

"Y cómo se llaman nuestros anfitriones?" 

"emm... em...." no sabía qué responder, pues, era muy probable que la chica se acordara de todos los nombres de sus hermanos y hermanas.

"No lo sabes?" dijo levantando una ceja "o es que no me lo quieres decir?"

"yo.... creo que.... lo segundo, te dije que era una sorpresa, y que no te la puedo revelar antes de tiempo"

"hummm.... está bien, pero no me imagino qué puede ser"

Después de al menos un cuarto de hora de recorrido por las fincas nobles de las afueras, es decir, ya llevaban como hacía casi una hora desde que habían salido de palacio, que la situación era extraña entre ellos, pues Euphie intentaba averiguar qué se traía el chico entre manos, y él intentaba con toda su fuerza de voluntad ocultarlo, haciendo que sudase más de lo que la temperatura debía de hacerle.

Cuando la hora del té se acercaba, estaban ya en la entrada de una simple pero bonita mansión, de la que sus jardines emanaban aromas frescos y dulces, todos los mas bellos aromas combinados en uno solo...

El aroma le recordó a Euphie, ligeramente, tan rápido como pasa un rayo, una faceta de la infancia que tuvo en palcio en frenz.

Continuará...

End Notes:

emmm 

ya es tarde para seguir escribiendo, y mañana tengo exámenes. 

:b

pero hacía mucho ya que no actualizaba!

D:!!

saludos!

End Notes:

emmm 

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pero hacía mucho ya que no actualizaba!

D:!!

saludos!

Regresar al índiceCapítulo 10 Reunión by Janna

Es verdad que aunque haya sido tan fugaz el sentimiento que causaba el recuerdo, pero le dejaba uno doloroso y a la vez feliz y distante recuerdo. 

Ephraín, quien también percibió el aroma, le pareció como si, fuera un aroma nuevo, diferente, fresco y exquisito. Uno que describiera a alguien...

Probablemente, al principio, ni aún con ése recuerdo, Euphie se dio cuenta de a dónde iban, pero algo en su interior se lo gritaba, y ella lo ignoraba, de forma subconsciente lo sabía, y la animaba sin saber porqué exactamente. 

La carroza, tirada por, dos bellos caballos blancos, se detuvo. El primero en bajar fue el alto y fornido rubio, quien extendió su mano para ayudar a bajar a la bella dama que se encontraba en el interior del vehículo.

Una criada abrió la puerta, y en voz baja le pidió a los visitantes que aguardasen un momento. Al echar una mirada por la ventana, Euphie se dio cuenta de que el carruaje en el que venían no era el único, pues había dos o tres que se notaban en las caballerizas, y, obviamente, la mansión era modesta, como para no poseer tantos carruajes de tan buena pinta. supuso que habrían más visitas. La criada fue a avisar a su señora, cuya voz no sonaba como la de un adulto, sino más como una joven, que le daba instrucciones al ama de llaves respecto a algunos asuntos. Y en seguida, los visitantes vieron los vestidos de una bella joven, quien parecía no poder contener una jovial sonrisa, como si algo la alegrase sobremanera. 

 

Al quedar a unos tres metros de distancia, hizo una reverencia, sin dejar de mirar ansiosamente a Euhpie, quien no se sentía incómoda, sino le sostenía la mirada, como si no pudiese reconocerla. Después de un momento de silencio, Ephraín carraspeó y dijo

"No recuerdas a...?"

"MARÍA" exclamó Euphie, sin poder evitarlo, como antaño, se dejó de formalidades y abrazó a su hermana mayor, quien ya parecía toda una señorita, realizada, con un no se qué que la hacía parecer más mujer, una madurez extraña, que Euphie no sabía identificar...

Ambas jovencitas, derramaron lágrimas de felicidad, pues ninguna había tenido de la otra hacía años, y Euphie había tenido miedo en los últimos días de preguntar si alguien conocía el paradero de al menos uno de sus hermanos. 

La puerta del estudio, en el pasillo que llevaba a la sala de estar, se abrió y dos hombres, un adulto joven, de alrededor de 26 años, y un muchacho de apenas casi veinte años, salieron al encuentro . Euphie estaba que no podía más con su felicidad... 

 

La reunión se aplazo, pues Euphie contaba lo que había estado haciendo los ultimos cuatro años antes de la destrucción del pequeño pueblo en las afueras de Viel, cómo había sobrevivido gracias a esos parientes ficticios, a quienes recordaba de niños, y a su vez, sus tres hermanos y hermana le contaron lo que pasó en esos años que ella no  aparecía, sobre los inmensos esfuerzos que hacían para encontrarla, y lo peligroso que ésto les resultaba. 

Al haber anochecido, Ephraín fue al jardín a tomarse un momento. Había sido interesante escuchar todas esas historias, pero ahora se debatía entre decirles a los hermano mayores de Euphie, que pensaba hacerla su esposa, y que ocultarían su proceder, para no arriesgarla.

Sin saber que hacer, se pasó la mano izquierda por los cabellos que siempre traía revueltos, a pesar de que los desenredase, quedaban revueltos por ser medio rizados, y seguía sin decidirse, cuando se dio cuenta de que uno de los hermanos de Euphie, (el mismo que antaño tradujo los chistes que le deseaba comunicar a su amiga) salió, y por su actitud y ademanes, era para hablar de lo mismo por lo que él se debatía.

Es verdad, Ephraín sólo tenía apenas casi dieciséis años, y Euphie aún tenía trece, eran aún muy jóvenes para pensarlo, pero ésa no era una promesa tonta, pues las madres de ambos habían deseado que eso sucediera, aunque no estuviesen para verlo, de alguna manera, el príncipe rubio sentía como si la madre de Euphie hubiese sabido que ambos tendrían sentimientos similares hacia el otro, que se apreciarían enormemente, y que se llevarían extremadamente bien. 

Richard, el segundo hijo varón que sobrevivió, de los Du'Capet, era en esos entonces un muchacho alto, fuerte, de presencia, con cabellos castaño oscuros y unos ojos similares a los de sus hermanas, con ese tono de piedra preciosa, verde jade. El muchacho tenía una actitud seria, pues aún recordaba a ése chiquillo rubio que no dejaba de tener la mínima atención hacia su hermana, y  uno de los primeros amigos fuera de sus círculo familiar. 

"Hey, muchacho... este día me recuerda a lo de hace nueve años"

"sí, a mi también, y el lugar no importa, pero me alegro de que se hayan reencontrado..." dijo el rubio.

"Yo también. Sabes, por lo que entendí de lo que dijo mi pequeña hermana, fue que al menos estuvo un par de años cautiva..., pues dice que hace como tres o cuatro años que había comenzado su nueva vida con esos parientes fictisios, No le has preguntado a Derek y a Erika al respecto?"

"em... Sólo pude preguntarle a Derek una sola vez, seguro no se dejará pillar de nuevo para sonsacarle más información, además tened en cuenta que ellos corren también peligro"

"Si. Mañana, si me das permiso de llevármelos, han sido fieles a nuestra causa, y no creo que fuera justo desecharlos como si fuesen flores de decoración"

"Está bien, pero debo advertirte que tengas cuidado de ser discreto, y no llamarlos por su nombre en el palacio, desde hace unos días sospecho que alguien me espía, incluso aunque no guardemos relación alguna..."

El chico de cabellos castaños interrumpió con "Relación alguna... -repitió - pues deberíais saber que, para los ojos de todos nosotros, si la tenemos"

"Lo sabías?" 

"Sí. siempre lo supe, desde que éramos unos críos, cómo si siempre lo hubiera sabido, y mi madre también lo sabía"

Ephraín al no encontrar nada qué decir... se quedó pensativo... meditaba, sobre cuándo se habría enamorado de Euphie, ¿acaso nunca se dio cuenta? o, simplemente era una coincidencia que pasara lo que algunos deseaban, y creían ver?

"Volvamos, está empezando a hacer fresco, y se irán pronto" dijo de nuevo el muchacho más grande, quien le tendió la mano para darle un apretón muy bien dado.

Continuará

End Notes:

^^

waaa... 

aún no salgo de vacasiones... probablemente dure unas tres semanas más, pero ya sólo me quedan exámenes finales y las recuperaciones... D:!!

pero ahí va! :)

End Notes:

^^

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aún no salgo de vacasiones... probablemente dure unas tres semanas más, pero ya sólo me quedan exámenes finales y las recuperaciones... D:!!

pero ahí va! :)

Regresar al índiceCapítulo 11 partida de los archiduques by Janna

 

Ricardo cumplió su promesa, y Derek y Erika fueron recogidos por él. Pues no podían seguir en calidad de guardaespaldas de Euphie, quien aún se rehusaba a irse del palacio de Kesse, porque no quería por nada perder el contacto con Ephraín.

Se veían cada que podían, al menos charlaban una vez al día, en la cena o un rato en las tardes, pero no había día, en que no hicieran el intento de verse. En sociedad eran discretos, y sólo hablaban y hablaban, quizás de cosas tontas algunas veces, pero así empezaban a conocerse a fondo, pues los recuerdos de infancia solamente eran las bases de la amistad que poco a poco construían.

Los hermanos mayores de Euphie, iban seguido a verla o la invitaban a pasar veladas, reuniones y días de campo. No despegaban un ojo de lo que le sucedía a su hermana menor, y ya sospechaban de los efectos secundarios que ésta sufría debido a la  tortura que recibió.

Algunas veces, la pequeña pelirroja despertaba entre gritos, y no descansaba bien, pues muchas veces tenía marcas ojerosas en el cutis, y antes de que se aseverara, la madre de Ephraín, mandó que diario tomase diario ciertos tés e infusiones, para que surtieran su efecto, pero no podía abusarse de ellos.

Los problemas mentales de Euphie no eran visibles para nadie que no la conociera bien, o que la haya conocido antes. Derek y Erika, habían hablado con Ricardo y José seriamente sobre cómo había cambiado la personalidad de la chica, pues prácticamente su forma de ser ya no tenía nada que ver, su carácter era ya tan distinto que el que solía tener en la infancia.

Una prueba de ello, era que ya no gustaba de los chistes. Milly, la hermana más pequeña de Ephraín, en una velada mencionó un chiste, la mayoría de los comensales rieron, pero Euphie, (bajo la identidad de Elena) no se inmutó en cambiar su expresión. Ephraín al notarlo, su cara se puso colérica sin él mismo notarlo.

Cuando encontró oportunidad, Elena(Euphie) le pregunto a solas qué era lo que le había sucedido, le mencionó que súbitamente lo notó colérico, y entonces el rubio dijo.

“Creo que no podrás entenderlo. ¿Recuerdas cómo nos hicimos amigos? Y me refiero a, la primera vez que nos presentaron…”

“La verdad… -dijo ella bajando los ojos – es que no estoy segura… sólo recuerdo tu nombre, y que estuviste en mi infancia, pero, fuera de eso, creo que ignoro el día en que te conocí” admitió.

Lo que en esos instantes Ephraín acababa de escuchar, fue como si el mundo entero le cayese encima. No tenía idea de si debía decirle, o si debía esperar a que ella lo recordara, como aquella vez que viéndolo por segunda o tercera vez lo llamó por su nombre. Es como si la esencia de ella se hubiese ido, casi como si hubiera sido robada.

Sin mediar más palabra, se alejó. Euphie ya no entendía porqué de repente su amigo se comportaba de ésa forma tan extraña, como si algo le hubiese molestado, pero no entendía el qué.

Pasaron más días, y las cosas se pusieron agitadas. Los hermanos gemelos, príncipes de Grem, Felipe y Francisco, se preparaban para irse al extranjero.  Se iban a estudiar a Aizt, un país de burgueses, y sus reyes eran parte de una de las casas reales más antiguas, reconocidas mundialmente.  La agitación venía de todos los preparativos que se hacían, mensajeros, heraldos, caballeros, y algunos compañeros de los archiduques, quienes les acompañarían por un tiempo, embajadores, etc.

Incluso la Condesa Du’Capet-Valois, más conocida como Condesa Du’Valois, quien estaba encinta, se molestó en hacer llegar un regalo en muestra de felicitación hacia los archiduques, que partirían en menos de dos días.

Para el rey de Grem, le había resultado inconcebible el concepto de que sus hijos se educasen en una corte extranjera, pero le resultaba ventajoso, debido a que en la corte de Aizt era posible encontrar mejores maestros, allí toda la clase dirigente eran personas notables, con cultura y educación superior.

Finalmente partieron, rumbo a el país de Aizt. .

En esos momentos, sólo quedaba el primogénito, Charles, y el más chico de los varones, Ephraín, junto con las princesas, Sophie y Milly.  La Reina, se encontraba en un estado de preocupación constante, pues era la primera vez que veía partir a un hijo(s) y le resultaba sumamente difícil no preocuparse, porque, siendo cómo era; una madre entregada a su familia y a sus deberes, ponía el corazón en todo lo que emprendía, teniendo como resultado, un alma sumamente sensible. 

 

Regresar al índiceCapítulo 12 Pesadillas by Janna

Pesadillas

Habían pasado apenas siete años desde la última vez que se habían visto, pues Euphie apenas había estado a punto de cumplir los siete años, cuando toda la tragedia del golpe de estado en Frenz sucedió. Dos años y medio los pasó entre cautiva, y bajo tortura, viendo cómo de poco en poco mataban a sus padres y sufriendo ella misma una tortura que quizá ningún otro niño podría soportar.

 

Era otro día en el palacio de Grem, y por milésima vez Euphie se despertaba gritando en sueños, bueno, más bien pesadillas. Cómo era su costumbre, Ephraín pasaba temprano cerca de las habitaciones de la chica para ver si no había nada que hacer, y también se había hecho costumbre que al escuchar que algo iba mal, entraba irrumpiendo en la habitación, y se apresuraba a calmarla y despertarla suavemente.

“sh… sh… qué ha sido está vez?” preguntó suavemente

Euphie sentía que si abría la boca, sería para lanzar otro grito, y optó por quedarse callada, y sacudió la cabeza en señal de su negativa, con una expresión asustada. Su amigo, se quedó abrazándola, y meciéndola para calmarla. Ella sentía de repente una calidez en el corazón tan cándida que no tardó en calmarse, y al fin entre susurros contestó:

“Esta vez no ha sido como las otras. Sabes, mi madre creía en que los sueños te revelaban el futuro de una manera incierta, y que si uno sabía interpretarlo a nivel subconsciente, estaría preparado para cuando pasara. Pero… ha habido veces en que sueño algo, y al despertar, me deja cierto sentimiento, y esta vez ha sido igual…”

“entonces, cuál fue el primer sueño que se cumplió?” preguntó dubitativo y con tono suave.

“Ésa vez no fue más que pura pesadilla, todo iba de mal en peor. Soñé que… soñé que… SOÑÉ CON QUE INTENTABAN MATARME!” exclamó la chica, subiendo cada vez más a un tono alterado. 

“Pero, sin embargo – comenzó a decir el rubio – aún estás aquí…”

“No comprendes, después de que tuve ése sueño hace siete años… mataron a mis padres y a mis hermanos” dijo con un dolor perceptible en la voz.

Pálido, y asustado, preguntó con una ansiedad terrible en el corazón “Y esta vez qué has soñado?”

“Soñé que lloraba por la muerte de muchas personas, qué estaba sola, y… y… miraba cómo descuartizaban tu cuerpo” dijo susurrando, con los ojos muy abiertos, y temblando y sudando aún.

Ephraín no cabía en sí. Estaba muy preocupado ahora, pues él confiaba en todo lo que ella le contaba, podría o no cumplirse otra desgracia. ¿Qué será esta vez?

Él logró calmarla, pero  no sin darle vueltas al asunto todo el día. No tenía ni la más mínima idea de lo que podría pasar, sin embargo, no tenía mucha información al respecto. Sólo sabía que Euphie tenía premoniciones en los sueños,  pero estaba el problema de que no sabía cómo interpretarlos, pues el cerebro no te va a dar todo tan claro como el agua potable. Si tan sólo tuviese una pista, tal vez podría prepararse, como decía su amiga.

Euphie al anochecer, sabía ya de antemano que no podría conciliar el sueño, pues no era tan fácil para ella olvidar que ya había tenido ese presentimiento  a partir de un sueño (pesadilla) y sabía que algo muy malo se avecinaba, y quizá para ella y a quienes le rodeaban. Algo parecido respecto a Ephraín, durante días ninguno de los dos podía dormir, y estaban en una vigilia constante.

Un buen día, llegó la primera carta del extranjero, una carta proveniente de Aizt, donde residían los gemelos. Era de los archiduques dirigida a su madre, y a toda la familia. Según la carta, en la que uno podía darse cuenta que la rapidez o ansiedad que embargaba al autor, decía que todo estaba bien, que estaban estudiando lo que su padre les había indicado a cada uno, y que les era difícil adaptarse a la corte, por el idioma.

Pasó quizá alrededor de un mes, en el que Ephraín y Euphie, se calmaron lentamente, y cuando por fin la paranoia los había dejado, el destino les asestó un golpe, que era probable que no resistiesen. 

End Notes:

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;)

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