Alice by yuukychan

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 Alice by yuukychan
Summary:

Quien de todas las muñecas sera Alice que tiene Suigintou que no tenga otra muñeca entren y lean



Categories: ANIME/MANGA, ROZEN MAIDEN Characters: Suigintou

Generos: Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 11 Completed:Word count: 12977 Read: 4972 Published: 13/07/2011 Updated: 28/07/2011
Summary:

Quien de todas las muñecas sera Alice que tiene Suigintou que no tenga otra muñeca entren y lean



Categories: ANIME/MANGA, ROZEN MAIDEN Characters: Suigintou

Generos: Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 11 Completed:Word count: 12977 Read: 4972 Published: 13/07/2011 Updated: 28/07/2011
Story Notes:

Soy incapaz de quitar lo que sobra de la entrada de la historia >Sorry

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Soy incapaz de quitar lo que sobra de la entrada de la historia >Sorry

01 Si es por ti lo haré by yuukychan
Author's Notes:

Espero que os guste auque el capi es bastante corto

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Espero que os guste auque el capi es bastante corto

 

01.- Si es por ti lo haré

Era invierno y hacia un frío tan helado que obligaba a la gente a resguardarse en sus casas o ir a las cafeterías cercanas, que en esta época del año era cuando hacían más negocio, a pasar el rato. Había nevado la noche anterior, pero el sol de aquella mañana no había sido lo suficientemente fuerte como para derretir la gruesa capa de nieve que se había formado encima de los coches, de las aceras y todos aquellos lugares que estaban al descubierto.

Era medianoche y hacia horas que el sol ya se había ocultado tras el horizonte, dejando salir tras de si una hermosa luna llena que iluminaba la pequeña habitación de hospital. Dentro de la habitación, se encontraba una joven morena de ojos tristes recostada sobre la cama despidiéndose de sus padres. La madre, como siempre, le había dicho adiós desde la distancia y había desaparecido por la puerta de la habitación, cerrándola tras ella, con lágrimas en los ojos. El padre se acerco hasta la cama de su hija y le dio un suave beso en la frente y antes de marcharse le pregunto si le hacia falta algo o si quería que se quedase.

-          No hace falta padre – contesto la chica sonriéndole, mientras dejaba que el la arropara.

-          Estas segura, cielo. Sabes que a mi no me importa quedarme aquí en el hospital contigo.

-          Lo se, padre y te lo agradezco, pero ahora mismo quien mas te necesita es mama – dijo la joven mirando hacia la puerta y viendo como la sombra de su madre estaba quieta esperando a su padre.

-          Esta bien, cariño – dijo mientras se dirigía hacia la puerta y antes de abrirla se volvió hacia su hija – Perdónala. Te quiere demasiado y…

-          Lo se, padre – dijo la joven acabando así el intento de disculpa de su padre.

 

Cuando los padres de la joven se marcharon, una enfermera entro en la habitación para cerciorarse que todo marchase bien. Una vez que comprobó con todo detalle que no ocurría nada se marcho deseándole buenas noches a Megu. La chica, que por toda respuesta solo sonrió, se puso cómoda en la cama y se quedo esperando el suave crepitar de unas alas que estaban por llegar.

Al otro lado del hospital, encima del tejado de la iglesia abandonada, se encontraba una figura de alas negras, vestida también con un hermoso traje negro de la época victoriana, pero lo que más resaltaba en ella era su hermoso cabello de color blanco que hacia juego con sus bellos ojos rojos, estaba sentada esperando tranquilamente mientras observaba una de las habitaciones del hospital. Al ver como la habitación se iba oscureciendo, supuso que los padres de la chica hacia rato que se habían ido y la enfermera de noche ya habría hecho su ronda o estaba a punto de hacerla, así que espero un poco mas para asegurarse de que nadie la pillara entrando en la habitación de Megu. Al poco rato extendió sus alas negras y se dirigió hacia el alféizar de la ventana, se acomodo sobre él y fue a abrir la ventana de la habitación que como siempre estaba abierta, para que ella entrara sin ningún esfuerzo. Una vez dentro se encontró con el rostro de Megu que se había sentado en la cama, al parecer esperándola, y la miraba sonriente como siempre.

-          Hola pequeño ángel. Hoy llegas mas tarde que de costumbre.

-          Estaba haciendo cosas – dijo la muñeca mientras se sentaba en la silla al lado de la joven – y deja de llamarme ángel. Mi nombre es Suigintou.

-          Ya lo se, pero me recuerdas a los ángeles por tus alas y porque eres muy bella – dijo Megu sin dejar de sonreír.

-          No soy un ángel y jamás llegaría a serlo – dijo Suigintou mirándola desde la silla con unos ojos fríos y tristes – Mi alma es tan negra como mis alas y nadie será capaz de quererme tal y como soy. Mis hermanas Rozen Maiden me odiaban por se incompleta, por ser basura y ahora que estoy completa, me odian porque dos de ellas han muerto y yo sigo viva. Jamás nadie me querrá, por eso he decidido destruirlas y continuar con el juego de Alice. Lo siento Megu, pero hoy es el último día que vendré a verte.

-          No, no lo harás – dijo la chica levantándose de la cama y cogiendo a la muñeca entre sus brazos – Yo te quiero. Eres mi mejor amiga. Quedémonos juntas, por favor – dijo Megu llorando. 

-          Megu… yo – dijo Suigintou sorprendida ante la reacción de la chica, nunca antes nadie la había tratado con tanto cariño y no pudo evitar echarse a llorar-. Gracias.

-          Por favor, prométeme que aquí se acaba el juego.

-          Si es por ti lo haré, lo prometo – dijo Suigintou con una sonrisa.

 

Regresar al índice02 Ella jamás será Alice by yuukychan

 

02.- Ella jamás será Alice

La habitación se encontraba a oscuras, pero se podía distinguir el contorno de los objetos que había en ella. Enfrente de la puerta se encontraba la ventana, la cual tenía debajo de si un escritorio desordenado lleno de papeles, cuadernos, bolígrafos y apuntes atrasados, en una esquina se encontraba el ordenador antiguo pero que aun funcionaba. Al lado del escritorio había una estantería llena de libros, muñecos, series manga, DVD´s anime, etc. Al otro lado había una cama deshecha sobre la que dormía un joven de cabello negro con gafas, aunque estas últimas se encontraban tiradas en el suelo encima de un montón de ropa. En el suelo a pocos metros de él se encontraban unos maletines de madera, donde también estaba durmiendo una muñeca viviente llamada Shinku. La muñeca era rubia, de ojos azules y llevaba puesto un vestido rojo de estilo victoriano, parecía el vivo retrato de una dama londinense del siglo XIX. El otro maletín se encontraba vacío en esos momentos.

Sonó el despertador de una de las habitaciones contiguas y apareció por la puerta otra muñeca. Al contrario que Shinku esta era morena, un poco más alta y tenía un ojo verde y otro rojo, vestía un hermoso vestido verde y portaba consigo una regadera. Su nombre era Suiseiki.

Se acerco a la cama de Jum, el muchacho, y le llamo suavemente para que se despertara para bajar a desayunar. Al ver que este seguía roncando se enfado y subiéndose encima de él, le mojo con su regadera, este de inmediato se levanto sobresaltado.

-          Pero, que ha pasado… - dijo Jum confuso.

-          Nada – contesto Suiseiki haciéndose la inocente mientras escondía detrás de ella la regadera y la hacia desaparecer – a lo mejor has tenido sueños raros.

-          ¿Sueños raros? – pregunto Jum confuso mirando su cama y al verla mojada se sintió azorado, pero al ver que era agua regaño a Suiseiki por su broma. Debido al ruido que estaban haciendo despertaron a Shinku.

-          ¿Qué os pasa? ¿Por qué discutís a  estas horas?

-          Por nada – dijo Jum ya mas calmado y recordando que hacia poco Suiseiki había perdido a su gemela y se sintió culpable al ver la cara de dolor de esta – Vamos a desayunar.

 

Los tres bajaron al comedor donde ya estaban puestos los desayunos y Nori, la hermana de Jum, les estaba esperando. Desayunaron en un incomodo silencio, debido al mal humor que se respiraba en el ambiente y se hizo mas notorio cuando Suiseiki se levanto de la mesa sin apenas a ver desayunado y se marcho disculpándose ante Nori, pero sin dirigir a nadie mas la palabra. Al poco rato Shinku la siguió hacia el jardín.

-          ¿Qué ha pasado? – pregunto Nori confundida ante el modo de comportase de Suiseiki.

-          Nada – dijo simplemente Jum levantándose también de la mesa, sin terminarse tampoco el desayuno. – Me voy a mi cuarto.

 

En el jardín se encontraban las muñecas sentadas una al lado de la otra contemplando el paisaje invernal que había frente a ellas. La nieve se iba derritiendo poco a poco, pero todavía los rosales que planto Suiseiki el año pasado seguían congelados y el cerezo que se planto en memoria de su hermana gemela Souseiki y de Hinaichigo, se estaba muriendo. Esto entristeció mucho más a Suiseiki.

-          ¿Te encuentras mejor? – pregunto Shinku a su hermana.

-          Si.

-          Entonces… en que piensas – siguió preguntando Shinku al ver a su hermana distraída mirando el cerezo.

-          En Alice – contesto simplemente esta.

Shinku se sobresalto, no creía posible que su hermana Suiseiki quisiese comenzar de nuevo el juego. Siempre había sido la que más lo había odiado por obligarlas a enfrentarse.

-          No estarás pensando en volver a luchar ¿o no?

-          No. – dijo Suiseiki.

-          Me tranquiliza saberlo – dijo Shinku soltando un leve suspiro.

-          De todas formas ya sabemos quien ganaría.

-          Lo se, pero yo no seria capaz de haceros nada – dijo Shinku sintiéndose eludida.

-          No me refería a ti – dijo Suiseiki levantándose y entrando al salón seguida de Shinku que estaba sorprendida por la respuesta que le había dado.

-          Entonces ¿Quién? – pregunto Shinku con un tono de reproche por sentirse ofendida.

-          Suigintou – dijo simplemente Suiseiki, mientras se sentaba en el sofá y encendía la tele.

-          ¡Imposible! ¡Es basura! Padre la desecho – dijo Shinku gritando delante de su hermana. – Ni siquiera la ama. ¡JAMÁS será Alice!

-          De verdad crees eso – dijo Suiseiki mirándola fijamente a los ojos-. De verdad crees eso.

-          Si – contesto secamente Shinku volviendo a recuperar la posición de elegante dama.

-          Esta bien – contesto simplemente Suiseiki y se puso a ver la tele.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Regresar al índice03 Puede ser verdad by yuukychan

03.- Puede ser verdad

Shinku se sentía nerviosa por lo que le había dicho su hermana. Se fue hacía el desván donde se encontraba el espejo que siempre usaba para ir a su N-field personal, no el de batalla. Lo cruzo con decisión y al otro lado se encontró con su hermosa habitación para tomar el té decorada con mucha elegancia. Todo el inmobiliario era típico del siglo XIX. La alacena ricamente decorada se encontraba entre la puerta y una de las esquinas de la habitación, tenía en su interior unos cuantos juegos de té muy sofisticados y todos ellos a juego con una cubertería de plata. En el suelo había una gran alfombra roja con detalles de rosas azules, que ocupaba toda la habitación. La mesa se encontraba junto a la ventana, que tenia unas vistas asombrosas hacía un pequeño lago rodeado de campos verdes recubiertos de flores blancas, rojas, amarillas y azules. En las orillas del agua se encontraban nadando cisnes y patos. Encima de la mesa había una taza y una tetera de porcelana con motivos decorativos de una rosas rojas. Shinku se sentó en la silla y empezó por servirse una taza de té para intentar tranquilizarse.

 

Pasado un buen rato Shinku seguía pensando en lo que le había dicho su hermana sobre el juego de Alice y quien seria de todas ellas la elegida para ser Alice. Podría ser verdad que fuera Suigintou la predestinada para ello. – Si ni siquiera padre la acabo, jamás la abrazo ni la dio afecto, hasta este año tan solo era basura – se seguía repitiendo a si misma, pero aunque conscientemente nunca lo aceptaría, en su inconsciente sabia que padre si quería a Suigintou e incluso seguramente mucho mas que a todas ellas. Era verdad que jamás la acabo, que jamás la había cogido en sus brazos o la había dado un beso en la mejilla, pero aun así le había concedido una rosa mística aunque físicamente fuera imperfecta, cuando ella la mato la primera vez conservo su rosa y revivió, y encima la segunda vez no solo regreso, sino que encima volvió completa, como una verdadera Rozen Maiden, como la primera Rozen Maiden. ¿Y que pasaba con las demás? Souseiki y Hinaichigo también murieron en la misma lucha y ellas no habían regresado, ahora dormían un sueño eterno.

 

Shinku se sentía muy triste y enfadada con su padre, pero jamás podría culparle a él sino que dirigió toda su rabia y furia contra Suigintou. Se prometió a si misma que le robaría su rosa como venganza por el amor que su padre sentía por ella.

 

Al otro lado de la ciudad, en el hospital se encontraban Megu, sus padres, el doctor y escondida tras las sombras Suigintou. El ambiente pronosticaba una larga temporada de felicidad. La operación de implante de corazón que se le había practicado a Megu, sustituyéndole el suyo que solo tenia medio corazón, había sido un éxito, aunque todavía se encontraba débil pronto recuperaría todas sus fuerzas. Los padres de Megu y sobretodo su madre lloraban de felicidad. Pronto todos dejaron la habitación por orden del doctor para que dejaran a la pobre paciente descansar después de una larga intervención. Suigintou iba a hacer lo mismo para dejar que Megu durmiera tranquila, ya estaba abriendo la ventana cuando oyó tras de si la voz de Megu que se había recostado en la cama: Por favor, quédate. Suigintou no dijo nada, cerró la ventana y se acerco a la cama de Megu, la obligo a tumbarse y se acomodo a su lado abrazada a ella. Por primera vez en su vida era feliz, ya no la importaba ni las Rozen Maiden, ni su venganza contra Shinku, ni el juego de Alice. Por fin había encontrado un hogar.

 

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Regresar al índice04 Jamás te perdonare I by yuukychan

04.- Jamás te perdonare I



A la mañana siguiente aparecieron los padres de Megu para llevarla a casa. En el camino a casa le preguntaron quien le había dado aquella magnifica muñeca y aquel maletín de coleccionista. Megu, que se encontraba en la parte de atrás del coche con la muñeca en sus brazos no sabia como explicar quien era Suigintou y tampoco quería mentir a sus padres, al final decidió contarles parte de la historia. Les dijo que la noche que salio del hospital fue hasta la iglesia abandonada que se encontraba en frente, allí se encontró con el maletín y la muñeca y decidió quedársela. Los padres ya sabían lo de su escapada, pero no lo de la muñeca y aunque encontraban extraño que una muñeca tan perfecta y cara como aquella la hubiesen abandonado decidieron dejar el tema a un lado y comenzaron a hablar del colegio, de la casa a la que iban ya que se habían mudado mientras ella estaba hospitalizada y el nuevo barrio donde vivirían. A Megu lo de cambiar de barrio no la importaba, no había tenido la oportunidad de hacer muchos amigos debido a sus problemas de corazón, y los pocos que tenía hacia tiempo que se habían aburrido de ella y la habían dejado sola.



El coche entro en el gran barrio donde vivirían ahora, pero ya hacia más de una hora y su padre no encontraba la dirección de su nueva casa. Desesperada, Megu bajo del coche con Suigintou todavía en sus brazos y se dirigió a un joven de pelo oscuro y con gafas que esperaba delante de una tienda de muñecas de colección.

- Perdona – dijo Megu dándole un pequeño toque en el hombro – mi nombre es Megu Kakizaki y acabo de mudarme a esta zona. ¿Podrías ayudarme?

- Claro… – dijo Jum con una sonrisa que rápidamente se desvaneció al mirar a la muñeca – Tu. ¿Qué haces aquí? – dijo mirando a la muñeca con curiosidad.

- Como sabes que esta muñeca puede hablar – dijo Megu dando un paso atrás a tiempo que salía de la tienda otra joven con una muñeca rubia.

- Jum, ya esta. Podemos irnos – dijo una voz fuerte, pero agradable que salía de los brazos de la chica.

- De acuerdo – dijo el chico cogiendo a Shinku rápidamente e intentando en vano que ninguna de las dos muñecas se viera.

Jum estaba empezando a caminar hacia su casa acompañado de su hermana y olvidándose de la pregunta de la chica. Había dado unos cuantos pasos cuando una voz diferente a la de Megu le volvió a preguntar la dirección.

- Nos puedes decir donde esta la calle – dijo Suigintou bastante irritada por haber sido ignorada la pregunta de Megu.

- Esto… - estaba a punto de contestar Jum cuando fue acallado por Shinku – Tú. – dijo la muñeca sin quitar los ojos de encima a Suigintou, pero tuvo que callarse ya que había salido del coche la madre de Megu y se estaba acercando a ellos.

- Ohhh – dijo mirando a Jum – si tú eres nuestro vecino Jum Sakurada ¿no?

- Si – contesto Jum algo cortado.

- Podrías acompañarnos, por favor – dijo la madre de Megu – mi marido y yo no hemos perdido y bueno…

- No hay problema – dijo Jum dando la muñeca a su hermana y diciéndole con la mirada que se fueran a casa y la controlase.



En el coche se volvieron a subir Megu y su madre seguidas de Jum que les acompaño todo el camino hablando animadamente con el padre de Megu y con la propia Megu e incluso se dio cuenta del cambio que se había producido en Suigintou, reconoció que ahora la muñeca estaba más bella debido a la felicidad que resplandia en su cara.

Al llegar a la puerta de la casa de sus nuevos vecinos, Jum se bajo del coche y se despidió educadamente de la familia. Antes de llegar a su propia casa, que se encontraba justamente al lado de la suya pero cuya puerta daba a la otra calle, fue alcanzado por Suigintou.

- Jum – dijo esta con un tono altanero como el de Shinku, pero que luego se suavizo en un leve murmullo. – Podrías llegar a ser amigo de Megu – dijo la muñequita algo azorada pero sonriéndole.

- Claro que si – dijo Jum devolviéndole la sonrisa y sorprendiéndose de lo hermosa que era aquella muñeca cada vez que sonreía. Incluso le parecía un ángel. – Y si puede ser, también tuyo.

La muñeca se sonrojo ante la muestra de sincera amistad de Jum. Aquel chico siempre la había gustado, aunque la costaba reconocerlo porque era el médium de Shinku y por esta no sentía nada mas que odio, un odio que se había ido convirtiendo en un simple desprecio.



Desde una de las ventanas de la casa de Jum alguien les estaba observando. Shinku había presenciado toda la escena y estaba muy enfadada con Jum por mostrarse tan amistoso con aquella muñeca. No le importaba si lo era con Kanaria o Suiseiki, pero con aquella muñeca le dolía.

Regresar al índice05 Jamas te perdonare II by yuukychan

 

05.- Jamás te perdonare II

Shinku se encontraba sentada en la mesa tomando un té con Kanaria, la muñeca había pasado a visitarlas al enterarse de que su nueva vecina era Suigintou. Suiseiki estaba hablando animadamente con Kanaria, pero Shinku se encontraba pensado en su venganza personal. Había decidido vengarse de Suigintou esa misma noche. Todavía era temprano, pero en pocas horas acorralaría a Megu, la médium de Suigintou, en el jardín. Obligaría a salir a la muñeca y a enfrentarse a ella en un combate por la rosa mística.

Suiseiki se despidió de Kanaria arriba en el desván ya que esta se marcharía a través del espejo, tal y como había llegado. Mientras bajaba las escaleras vio como Shinku le pedía a Jum que la acompañara a casa de Megu, con la excusa de poder presentarse. Jum acepto y subió a su cuarto a cambiarse. Shinku se dirigió hacia la puerta a esperar a que Jum bajara. Suiseiki se acerco a Shinku para intentar convencerla de dejar las cosas así.

-          No deberías ir – dijo Suiseiki apoyada en la pared.

-          Solo voy a presentarme – dijo Shinku con fingida sonrisa. – Regresaremos en seguida.

-          No soy tonta Shinku – dijo Suiseiki clavándole una mirada glacial a su hermana – Deja ya el juego.

-          Lo dejare cuando ella muera – le contesto Shinku borrando toda expresión de su rostro. – No es justo que Souseiki y Hinaichigo estén dormidas y ella no – dijo con un tono de voz áspero.

-          Si yo la he perdonado ¿Por qué tu no? – dijo Suiseiki. – Al fin y al cabo es nuestra hermana.

-          No, no lo es y jamás, óyeme bien, jamás la perdonare.

 

Shinku salio junto con Jum hacia la casa de Megu, esta les invito a pasar a tomar un café. Se encontraba sola en casa ya que sus padres habían salido hacia poco a dar un paseo y seguramente a tomarse un café en la cafetería de la amiga de su madre. Suigintou estaba sentada en la ventana de la habitación de Megu cuando oyó un fuerte ruido que provenía del salón, pronto sintió el poder caliente que manaba de su cuerpo y comprendió que alguien estaba obligando a Megu a que luchara como su médium. Bajo corriendo la escaleras asustada y preocupada por su amiga. Entro en el salón y se encontró de frente con Shinku, la cual estaba obligando a Megu a usar el poder del anillo mientras unos pasos mas atrás se encontraba Jum pidiéndole que parase, que podía hacerle daño a la muchacha. Suigintou al ver la escena se lanzo contra Shinku derribándola hacia atrás, esta estuvo a punto de caerse pero en el ultimo momento mantuvo el equilibrio.

-          ¿Qué crees que estas haciendo? – dijo Suigintou echando fuego por los ojos.

-          No esta claro – dijo Shinku de modo desdeñoso – Estoy obligándote a luchar para ver quien de las dos es Alice.

-          ¿Qué? – exclamo sorprendida – Pero estas loca, el juego termino.

-          ¡Jamás! – exclamo Shinku desafiándola con la mirada – Jamás hasta que tu mueras.

Shinku tele transporto a todos a su N-field para obligar a Suigintou a luchar, pero esta se negaba, sabía que si usaba sus poderes Megu moriría, todavía seguía débil tras la operación. La pelea comenzó aunque Jum intento pararla. Shinku comenzó la pelea con su ataque torbellino de pétalos de rosas pensando que Suigintou atacaría a su vez o se defendería, pero ante su sorpresa esta se quedo quieta esperando el ataque y aguantándolo como pudo. Shinku atacaba una y otra vez, y Megu le decía a su amiga que se defendiera, pero Suigintou se negaba a luchar para no poner en peligro a su médium. Shinku se enfureció más por la reacción de su contrincante y lanzo su ataque final para acabar con todo y llevarse así su rosa mística. Lanzo el ataque sintiéndose ya vencedora, pero no contó con que Megu se atravesaría en el camino de su ataque y protegiera a su muñeca. La joven cayo como muerta al suelo ante la mirada de sorpresa y terror que tenían Jum y Shinku, ya que nunca fue su intención matarla y los ojos desorbitados por el miedo y la angustia que tenia Suigintou. Pasaron unos segundos en blanco, apenas eran capaces de reaccionar ante lo sucedido hasta que el grito de Suigintou rompió el silencio. Se tiro al suelo intentando encontrar el pulso de Megu. Jum también se acerco con la esperanza de que solo fuera un shock, pero tampoco le encontraba el pulso. Shinku asustada deshizo en N-field por orden de Jum que quería llamar a un médico y todos regresaron al salón. Nada mas llegar sonó el timbre de la puerta.

-          Debes irte Jum – dijo Suigintou con lágrimas en los ojos.

-          Pero no puedo dejarte…

-          Debes marcharte, si te ven aquí te preguntaran y que les vas a decir ¿eh? Que una muñeca le ha hecho esto. Vete, deprisa.

-          Esta bien tienes razón, pero por lo que sea si necesitas ayuda…ya sabes donde estoy – dijo dándose la vuelta y cogiendo a Shinku, la cual estaba en estado de shock por lo que había hecho. Salió del trance nada mas cogerla Jum. Este empezó a desaparecer otra vez por N-field ya que no había otra forma de salir sin ser visto.

-          Espera – dijo Suigintou mirando directamente a Shinku – te juro que si algo la pasa a ella, tú serás la siguiente.

Shinku trago saliva y desapareció junto con Jum. Al volver a casa estaba realmente asustada, nunca había visto una mirada tan aterradora y llena de ira como aquella y sabía que Suigintou se cobraría venganza si algo le llegase a pasar a Megu.

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06.- Jamás te olvidare

 

La ambulancia no tardo en llegar, de ella se bajaron dos hombres de uniforme blanco con una camilla y un maletín de primeros auxilios. El padre de Megu les abrió la puerta y les llevo hasta su hija que se encontraba en el mismo lugar del salón donde la habían encontrado inconsciente. No la habían movido tal y como les había dicho el doctor cuando le llamaron y estaban esperando a la ambulancia. El padre se retiro hasta donde se encontraba su esposa llorando, la mujer estaba sentada en el sillón en un estado de nervios, se echaba la culpa de lo sucedido por haberla dejado sola, tenia en sus brazos a Suigintou que se había colocado a propósito en el sofá para poder estar de alguna forma cerca de Megu.

Los dos hombres le inyectaron adrenalina para intentar reanimar el corazón lo suficiente como para llegar al hospital, pero camino a él Megu cayó en coma. En el hospital intentaron despertarla con todos los métodos posibles, pero ninguno funcionaba. Lo mas extraño de todo y que ninguno de los médicos se podía explicar es que el coma parecía inducido porque el cuerpo no tenia energía, era como una pila descargada del todo, pero eso era clínicamente imposible, si el cuerpo humano llegaba a ese punto simplemente moría no se quedaba en estado de coma.

 

Pasaban los días y Megu seguía sin dar respuesta a los estímulos externos, no necesitaba ningún aparato para vivir pero seguía sin responder de ninguna forma a la medicación que le ponían por vía intravenosa. Los padres no se separaban de ella en ningún momento y esto le dificultaba a Suigintou estar cerca de su médium, pero se mantenía lo bastante cerca, sentada en una silla al otro lado de la habitación viendo y escuchando todo lo que decían los médicos. Estos siempre daban la misma respuesta a los padres de Megu: que no sabían como es que seguía viva, ni porque había entrado en ese estado de coma, el corazón funcionaba bien, lo que fallaba, digamos era la batería de la persona, su energía vital. Suigintou no sabia como explicarlo pero sabia que la culpa era suya, ella era la responsable de que la energía de Megu se evaporara al estar tomándola ella. Cuando llego a esa terrible conclusión tuvo claro lo que iba a hacer, renunciaría a Megu y caería durante una temporada en un profundo sueño hasta que encontrara otro médium, si es que lo encontraba.

 

Jum estaba sentado junto a Suiseiki contemplando el jardín de esta, llevaba unos días intranquilos, desde que se llevaron a Megu al hospital no era capaz de comer, ni de dormir y sobretodo no era capaz de mirar a Shinku a la cara, no entendía a que venia ese terrible odio por Suigintou. Suiseiki también estaba enojada con Shinku, más que enojada se sentía triste, desde la última pelea en la que su gemela y Hinaichigo quedaron dormidas eternamente no quería volver a pelear y se había dedicado en cuerpo y alma a cuidar el jardín que tenia Nori, pero Shinku todavía quería pelear y eso tenia preocupada a Suiseiki, sabia que Suigintou podía ser un verdadero ángel o un despiadado demonio y si Megu moría la Suigintou que todos conocían podía cambiar y volver a comenzar el juego de Alice y esta vez terminarlo.

Shinku se encontraba arriba en la habitación de Jum, llevaba días sin bajar por miedo a las miradas frías que le había demostrado Jum. Había estado hablando con Suiseiki aparentando no sentir remordimientos por lo que había hecho, pero en el fondo se encontraba muy mal, estaba arrepentida y sentía cierto temor hacia las represalias de Suigintou. Estaba sentada en la cama de Jum concentrada en sus pensamientos cuando una pluma negra atravesó la ventana rompiendo el cristal, rozo su mejilla haciéndola un corte y se quedo clavada en la cama. Rápidamente Shinku se puso en pie e intento atacar a la figura negra que había pasado por la ventana, pero se vio atrapada por un ala de su contrincante.

-          ¡Suigintou! – exclamo Shinku.

-          Donde esta Jum – dijo Suigintou en un murmullo casi inaudible intentando mantener bajo control su ira.

-          Acaso Megu ha… - intento decir Shinku pero fue acallada por la feroz mirada de su rival –…se encuentra abajo…pero si intentas lastimarle, yo te juro que…

Pero shinku no pudo acabar la frase Suigintou la soltó tirándola contra la cama y salio de la habitación, se dirigió hacia el salón donde se encontraban ahora Jum y Suiseiki tomando un te. Al entrar en la habitación Suiseiki se sorprendió de verla, tenía mala cara pero su rostro reflejaba una gran determinación. Jum se la quedo mirando preocupado por las noticias que pudiera traer, temía que le dijera que Megu había muerto, no deseaba oír tal noticia y se levanto con la excusa de ir a por una taza de te para ella, pero antes de que pudiera dar un solo paso Suigintou se arrodillo ante él. Jum no sabia que hacer era la primera vez que veía tan hundida a esa muñeca, así que simplemente la cogió y la sentó en su regazo, ante la sorpresa de este y de Suiseiki Suigintou se abrazo a él y comenzó a llorar. Recopilatorio de partituras para aprender a tocar la flauta dulce de forma progresiva Partyflauta: Partituras para flauta dulce

-          Suigintou – murmuro Suiseiki de manera casi inaudible y mirando tiernamente a su hermana mayor.

-          Ya esta, tranquila – dijo Jum abrazando a Suigintou para que se calmara - ¿Qué ha pasado? – dijo con un nudo en el estomago ante la temerosa noticia, pero Suigintou no podía parar de llorar, era la primera vez en mucho tiempo que dejaba libre sus sentimientos y emociones y ahora era incapaz de controlarlos. Después de unos momentos pudo por fin hablar con Jum y pedirle un gran favor.

-          Jum, necesito pedirte un favor – dijo adsorbiéndose las lágrimas, retornando aquella mirada fría y mirándole directamente a los ojos – necesito que vengas conmigo al hospital y sin hacer preguntas, ¿lo harás?

Jum se quedo mirando a la muñeca por unos instantes y no dudo en responder – Si.

 

Llegaron al hospital, a la habitación de Megu a través del espejo de ático. Fueron todos, incluida Shinku la cual se sentía muy incomoda al estar cerca de Suigintou. En la habitación estaba el padre de Megu, esa noche era su turno para cuidar de ella, la madre se había marchado a casa a descansar después de haber estado todo el día. Entraron con cuidado y sin hacer ruido, rápidamente Suigintou creo un N-Field, pero solo para parar el tiempo y que nadie notara su presencia. Se acerco a la cama de Megu seguida de Jum y el resto. Se quedo contemplando el rostro de su mejor amiga en silencio, la única que la había querido tal y como era y sintió una punzada de dolor en el corazón, en lo que era su rosa mística. Sin dejar de mirar a su amiga pidió a Suiseiki que la llevase hasta sus sueños.

En apenas unos segundos ella y Suiseiki se encontraban en una verde pradera rodeada de animales pastando, durmiendo y jugando. Había un pequeño estanque donde nadaban los patos y sobre sus cabezas se encontraba un cielo tan azul y tan hermoso que solo podía ser irreal. En lo alto de aquella pradera se encontraba una casa de estilo infantil, como las que salen en los cuentos de hadas. Al lado, se encontraba un magnifico mirador tallado en madera de sauce y decorado con un jardín de rosas, violetas y azucenas, allí estaba Megu sentada en un balancín color verde con dibujos de hadas y duendes. Se levanto un poco para mirar quienes eran las personas que habían llegado a su pequeño paraíso. En cuanto reconoció a Suigintou salto del balancín y corrió a abrazar a su amiga.

-          Suigintou – dijo corriendo hacia donde se encontraba su amiga y levantándola en el aire para abrazarla – ¿Dónde has estado? ¿porque has tardado tanto?

-          Megu, yo… no me puedo quedar – dijo la muñeca con la voz quebrada – y tú tampoco. Esto es un sueño, en el mundo real estas en coma y es por mi culpa, las heridas que me produjo Shinku en la pelea se curan despacio y eso te esta matando ya que mi energía la saco de ti por ser mi médium.

-          Pero…solo tengo que despertarme y ponerme mas fuerte no – dijo Megu todavía confundida por la situación – no es necesario separarnos, verdad que no – dijo abrazando mas fuerte a la muñeca pensando que así no se podían separar.

-          Megu – dijo Suigintou saltando al suelo y dirigiéndose a su amiga con la voz mas dura que pudo poner – este es el final, si sigues siendo mi médium tarde o temprano morirás y eso no lo permitiré – dijo con lágrimas en los ojos – Cuando despiertes no me recordaras, es lo mejor.

-          No, espera Suigintou – dijo Megu intentando cogerla.

Pero Suigintou no la dejo y tras estas duras palabras Suiseiki las saco del sueño y regresaron junto a Jum y Shinku que les esperaban fuera, en la habitación. En cuanto regresaron Suigintou se acerco a la cama de su amiga y beso el anillo de la rosa que llevaba en su dedo, liberándola así del contrato de ser su médium.

-          Nunca te olvidare amiga – dijo  Suigintou despidiéndose de Megu con un dulce beso en la mejilla.

-          Estas segura de haber hecho lo correcto – dijo Suiseiki preocupada por su hermana.

-          Si lo estoy – dijo simplemente esta dirigiéndose hacia el espejo.

-          ¿Por qué se lo preguntas Suiseiki? – dijo Jum.

Pero no recibió respuesta alguna, en su lugar oyó un tremendo ruido que provenía del otro lado de la habitación. Suigintou se había caído semiinconsciente al suelo, Jum se acerco corriendo a ella, preocupado por la muñeca la cogió en brazos e intento reanimarla.

-          Suigintou que te pasa, responde. ¿Que ocurre? – dijo mirando a Suiseiki y a Shinku.

-          Sin médium se ha quedado sin energía y esta cayendo en un profundo sueño poco a poco, como le paso a Hinaichigo – dijo Shinku.

-          Es por eso que te trajo hasta aquí, para que a la vuelta la regresaras a su maleta y poder así descansar – dijo Suiseiki mirando con tristeza a su hermana – sin médium solo puede dormir.

-          Pero… - dijo Jum mirando a la hermosa muñeca que descansaba entre sus brazos – no puedo hacer nada por ella…

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07.- Decisiones

Jum y el resto de muñecas regresaron a casa, este tenia entre sus brazos a Suigintou dormida. Shinku no podía evitar sentirse tranquila al saber que su enemiga no podría hacerle nada.

-          Bueno, es mejor así – dijo mientras se iba hacia el salón a ver su programa de televisión favorito, el detective Kun-Kun.

-          Como puedes decir eso de tu hermana – le reprocho Jum con Suigintou todavía en brazos.

-          Ella – dijo Shinku señalando a la muñeca – no es mi…

Shinku no pudo acabar la frase, Suiseiki la había golpeado con toda su fuerza y la había lanzado contra la pared de enfrente. Shinku no era capaz de reaccionar, su hermana mas tímida, la que no había querido luchar contra ninguna de sus hermanas nunca, la acababa de golpear con tanta fuerza que era incapaz de ponerse de pie, se sorprendió ante la fuerza que Suiseiki nunca mostraba pues incluso era mucho mayor que la suya y no pudo evitar enfadarse.

-          Pero por que me has golpeado – chillo Shinku desde el otro lado del pasillo donde la había empujado, perdiendo así todos sus modales aristocráticos de los que siempre hacia gala. – Estas loca ¿o que? Contesta.

Tan fuerte es Suiseiki pensó Jum sorprendido ante la fuerza de la muñeca, pero el si entendía la rabia que se había apoderado de ella y no podía reprocharle que hubiese golpeado a Shinku aunque no lo aprobaba. Se marcho hacia su cuarto para tumbar a Suigintou en su cama y dejar que aquellas dos arreglaran sus diferencias.

-          Contesta – repitió Shinku ahora poniéndose de pie – que rayos te ha pasado – dijo acercándose poco a poco a ella, cuando consiguió agarrarla la zarandeo de los hombros para hacerla hablar ya que su silencio la comenzaba a irritar – Contéstame.

-          Suéltame. ¡¡¡BASURA!!! – le grito Suiseiki mientras se quitaba a Shinku de un empujón.

-          Como te atreves – le reprocho Shinku.

-          Me atrevo porque eso es lo que eres. Solo eres una basura que no se merece su rosa mística. Padre desperdicio su don contigo, porque tú no tienes corazón.

Shinku no podía salir del trance, jamás había visto que su hermana se comportara o hablara así con ninguna persona.

-          ¿Por qué me dices eso? – pregunto Shinku mirando con tristeza a su hermana.

-          ¿Por qué? – dijo Suiseiki mirándola con reproche – Y todavía lo preguntas. Porque por tu culpa una de tus hermanas acaba de renunciar a su mejor amiga y ahora sin médium tendrá que dormir dios sabe hasta cuando, porque su médium, esa chica que no ha hecho nada a nadie ha estado al borde de la muerte y porque fue tu culpa que Suigintou nos empezara a odiar a todas. Si la hubieras tratado como a una hermana mas y no con lastima por ser una muñeca incompleta y después con desprecio ella jamás no habría perseguido.

-          Pero ella no era una Rozen Maiden cuando yo la conocí, ella era solo una muñeca fallida – intento defenderse Shinku.

-          Pues a esa muñeca fallida, como tu la llamas, padre la otorgo el mayor de todos nuestros corazones. Ha sido capaz de sacrificarse por su médium. – Dijo Suiseiki dándose la vuelta para ir a la habitación de Jum. – Y yo por eso y porque es mi hermana la intentare ayudar.

-          Espera, ¿Qué vas hacer? – dijo Shinku con un hilo de voz.

-          Ya lo sabes – dijo mirándola por un ínstate y luego siguiendo su camino.

-          No puedes – dijo Shinku con un leve murmullo.

 

En la habitación se encontraba Jum sentado al lado de la muñeca esperando que se despertara, no podía quitar la vista de su rostro, de sus ojos cerrados, de su boca cuyos labios eran perfectos o de su cabello blanco casi plateado. Siempre había pensado que el pelo blanco era feo, nadie se teñiría de blanco pues parecería un viejo, pero en ella ese tono de color la hacia resaltar mas sus facciones perfectas. Rozen era un genio con las muñecas, todas ellas eran muy hermosas pero cada una tenia un rasgo que las identificaba y las hacía especiales a su manera: Shinku era especial por su carácter fuerte y a la vez dulce, Hinaichigo lo fue por su dulzura infantil al igual que Kanaria aunque además de dulce era muy cabezota, Souseiki por su valentía y Suiseiki por su alegría y a la vez por su instinto fraternal, pero la que mas trabajo le costo y a la que mas puso a prueba fue a Suigintou no solo la había hecho especial por fuera eligiendo un color de pelo o unos ojos diferentes sino porque no la acabo a propósito para probar su fuerza y valentía hacia las adversidades, o todo el amor que podía entregar o lo fuerte que podía llegar a ser. Jum estaba seguro, no sabia como, que Rozen estaba muy orgulloso y feliz de su primera muñeca y que algún día aparecería para decírselo.

El sonido de la puerta saco a Jum de sus pensamientos volviéndolo a la realidad. Suiseiki cruzo el umbral de la puerta y se fue directamente hacia donde estaba Jum y Suigintou descansando. Se acerco a su hermana y le rozo la mejilla con un suave beso. Jum todavía se sorprendía de lo dulce y cariñosa que era Suiseiki con todas sus hermanas.

-          ¿Todo bien? – pregunto Jum a la muñeca.

-          Si, todo esta dicho – dijo Suiseiki sentándose al lado de Jum.

-          ¿Y? – dijo este pues sabia que quería pedirle algo, hacia ya mucho que también era su médium y la podía leer como a un libro abierto.

-          Hay una cosa que quiero pedirte y Shinku no esta de acuerdo – dijo Suiseiki temblando ante la negativa que pudiera darle Jum.

-          Continua – le apremio este pues sabía que si Suiseiki se ponía nerviosa al final se lo callaría.

-          Bueno…tú sabes que una muñeca sin médium puede estar despierta una temporada como lo estuve yo ¿no? – dijo sin apartar la vista del suelo.

-          Si, lo se. Pero que me quieres decir Suiseiki.

-          Pues bien, si yo ahora te perdiera también me quedaría dormida porque me habría acostumbrado a tu fuerza vital.

-          Si, pero yo sigo aquí, si es por eso tranquila – dijo Jum abrazándola – yo no me voy a ningún lado.

-          Jum… - dijo Suiseiki desde los brazos de este – podrías compartir tu energía con Suigintou también.

Jum se quedo callado ante la petición de Suiseiki, era verdad que había pensado en esa opción, pero ser el médium de tres muñecas era mucha energía vital y no sabia si era posible. Su silencio incomodo a Suiseiki la cual se despego de él y salto al suelo sin mirarle, no estaba enojada con él, pero la había defraudado.

-          No hace falta que digas nada, ya veo tu respuesta – dijo Suiseiki dirigiéndose lentamente hacia la puerta.

-          No, espera – dijo Jum agarrándola. – ¿Es posible ser también su médium?

-          Si, tu energía vital es muy grande y fuerte, eres un creador de muñecas en potencia.

-          ¿Un creador de muñecas en potencia? – pregunto Jum confuso - ¿Qué significa eso?

-          Eso significa que no solo puedes dar vida, si no también crearla, aunque deberás aprender ha hacerlo.

-          ¿Aprender a crear vida? – dijo Jum que todavía no era capaz de entender nada.

-          Si, crearla – dijo Suiseiki mirándole fijamente a los ojos intentando que comprendiera – eres capaz de crear rosas místicas.

-          ¡Rosas místicas! – dijo Jum atónito – eso es imposible yo no puedo.

-          Si no lo crees aun de acuerdo, pero ¿serás el médium de Suigintou? Decide.

La puerta se abrió de golpe y apareció Shinku que había estado escuchando todo. Estaba furiosa, no quería compartir a Jum con nadie más y mucho menos con Suigintou.

-          Jum, por favor no – dijo Shinku rogándole, cosa que nunca había hecho.

-          Yo…ya he elegido – dijo Jum mirando a ambas muñecas. – Lo siento...

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08.- Gracias

 

-          Yo…ya he elegido – dijo Jum mirando a ambas muñecas. – Lo siento, Shinku. Pero no solo porque me lo ha dicho Suiseiki, también se lo debo a Megu y sobre todo a ella.

 

Jum se dirigió despacio hacia donde yacía la muñeca de cabello plateado inmóvil, bajo la atenta mirada de otras dos muñecas que le miraban desde la puerta, una con esperanza y la otra con impotencia.

-          Jum te dejo a solas – dijo Suiseiki dándose la vuelta para salir al pasillo y dirigirse hacia el salón, pero se paro en seco al oír el ruego tan desesperado de su hermana Shinku.

-          Jum… por… favor…todavía estas a tiempo de cambiar de opinión – rogó Shinku avanzando unos cortos pasos hacia él.

-          Suiseiki – llamo Jum a la muñeca.- Llévate a Shinku contigo y di a mi hermana que ponga un plato mas en la mesa. Enseguida bajaremos a cenar.

-          Si – respondió la muñeca contenta al ver que Jum había tomado una decisión y no iba a cambiarla ni siquiera por su rubia preferida. – Vamos Shinku.

-          Pero… - dijo la muñeca tristemente pero sin acabar la frase y se dejo arrastrar por su hermana.

 

Una a vez a solas en la habitación Jum se sentía nervioso, el corazón le latía deprisa y un sudor frío le bajaba por la frente aunque no sabía la razón. Se acerco lentamente a la cama y se arrodillo al lado de la muñeca. La miro una última vez y se inclino levemente para besarle el anillo. Rápidamente sintió una quemazón en su mano, se estaba creando otro anillo igual al que tenía la muñeca como símbolo del contrato que había aceptado como su médium, no obstante la muñeca no se movió, seguía profundamente dormida.

 

En el salón Shinku no se había movido del sillón, sentía que había perdido toda su fuerza y no tenia ganas de levantarse. Oyó como Jum bajaba pesadamente las escaleras y abría despacio la puerta del salón. Bajaba solo, pero llevaba en la mano otro anillo además del de Suiseiki y el suyo. Nori estaba en la cocina cuando vio a su hermano entrar y sentarse en la mesa al lado de Suiseiki que estaba tomando un te, también vio el nuevo anillo y le pregunto por la muñeca que todavía no conocía.

-          Jum donde esta nuestra nueva amiga, Suiginta.

-          Suigintou – le corrigió Jum y Suiseiki a la vez.

-          Eso, Suigintou, quería decir – dijo Nori sonriendo ante su pequeño error de pronunciación. – ¿Y bien donde esta?

-          Pues esta… - dijo Jum mirando distraído su nuevo anillo – esta dormi…

-          Estoy aquí – dijo de repente Suigintou saliendo desde el marco de la puerta.

Todos se sorprendieron al ver a la muñeca, pero la que más fue Nori. Se quedo observando a la nueva muñeca, era tan alta como Suiseiki, pero tenía un porte regio como el de Shinku y era tan bella como todas ellas. No pudo evitar sonreír y correr hacia la muñeca para intentar cogerla, Suigintou recién despertada se dejo coger sin oponer ninguna resistencia, todavía estaba algo adormilada y eso se reflejaba en su cara.

-          Ohhhh pero que mona eres – dijo Nori mientras restregaba su mejilla con la de la muñeca.

-          ¿Tu quien eres? – pregunto la muñeca a la chica que la había cogido mientras se restregaba los ojos por el sueño.

-          Oh perdón. – dijo Nori recordando sus buenos modales. Dejo a la muñeca en el suelo a petición de esta y se inclino levemente para presentarse – Mi nombre es Sakurada Nori. Soy la hermana mayor de Jum – dijo sonriendo.

-          Encantada Nori – dijo Suigintou con una leve reverencia – Mi nombre es Suigintou, la primera de las Rozen Maiden.

Shinku bufo al oír la presentación que había hecho de si misma Suigintou. Seguía sin ser capaz de aceptarla como una muñeca Rozen y eso su hermana Suiseiki lo sabía y lo desaprobaba, después de todo si fue la primera aunque estuviera incompleta. Suigintou voló hasta la mesa con sus alas negras, las cuales sacaron de Nori una exclamación de asombro, y saludo a Suiseiki y a Jum, pero no les hizo mucho caso y se volvió a hablar con Nori que seguía quieta en el mismo lugar. Pensaba que ella era su nuevo médium ya que era prácticamente imposible que Jum lo fuese, ya tenia dos contratos y uno mas podría matarle, al no ser que fuese un creador de muñecas, cosa que dudaba.

-          Entonces, eres tú mi médium – le pregunto Suigintou a Nori ante la sorpresa de todos.

-          ¿Yo? – dijo esta sorprendida – Yo no. Tu médium es Jum. Es que acaso no se lo has dicho arriba. – le pregunto su hermana a Jum.

-          No he podido, estaba durmiendo y no quería despertarla – dijo Jum sin darle mucha importancia al asunto.

-          Pero…no puede ser – dijo Suigintou mirando a Jum preocupadamente – Esto te podría matar, al no ser que fueras…pero es prácticamente imposible.

-          No, no lo es – dijo de repente Suiseiki mirando a su hermana tan fijamente que parecía que le había leído la mente – Es un creador de muñecas.

-          Me parece imposible –repetía Suigintou mirando con admiración a Jum fijamente tanto que este se ruborizo y eso hizo enfadar todavía mas a Shinku.

 

Shinku estaba que trinaba y estaba dispuesta a empezar a discutir con Suigintou cuando de improvisto se abrió la puerta. Una muñeca vestida con un traje de marinera acababa de entrar, era Kanaria que había sido invitada a cenar.

Esta no se sorprendió mucho de ver a Suigintou ya que Suiseiki la había llamado antes para contarle todo lo ocurrido y estaba de acuerdo con ella, era hora de vivir todas como hermanas, sin tener que pelearse.

-          Hola chicos – dijo saludando alegremente a todos.

-          Hola Kanaria – dijo Nori abrazando a la muñeca – Has llegado justo a tiempo, íbamos a poner la mesa.

-          Ok, os ayudo.

-          No hace falta – dijo Nori volviendo hacia la cocina – Haber si te vas a manchar el traje nuevo.

-          No pasa nada – dijo Kanaria mirándose el traje, Mitsu no se enfadara.

-          ¿Quien es Mitsu? – pregunto Suigintou que se encontraba perdida con tantas personas a su alrededor. Estaba acostumbrada a estar sola y ahora se sentía extraña.

-          Mitsu es mi médium – dijo Kanaria acercándose a Suigintou y agarrándola las manos. – Además hermanita – dijo esta haciéndose la mimosa y mirándola con ojos de cachorrillo – puedes venir mañana a conocerla, ella tiene muchas ganas de conocerte.

-          ¿De conocerme? – se sorprendió Suigintou a si misma sonriendo ante la perspectiva de que alguien más, además de Megu o Jum quisiera conocerla. – Claro que me encantaría. – dijo tímidamente la muñeca.

-          De verdad. Gracias – dijo Kanaria abrazando a su hermana y siendo correspondida por esta. – Por cierto siento mucho lo de Megu.

-          Megu… - dijo Suigintou separándose de su hermana y dirigiéndose a la ventana con la mirada fija de Kanaria en ella. – No pasa nada, seguro que ya esta bien. Eso espero – dijo susurrando esto ultimo.

 

Nori llamo a todos a cenar y pasaron una velada muy agradable ya que ni Shinku ni Suigintou se hablaban, pero tampoco se incordiaban. Acabada la cena Suiseiki y Shinku acompañaron a Kanaria hasta el espejo del ático y quedaron con ella para ir mañana todas a su casa. La sonrisa malévola de Kanaria las hizo comprender que mañana tendrían que volver a probarse mil y un vestidos para que Metsu las sacara fotos, ya que ese era su hobby preferido.

Abajo en el salón se encontraba Jum viendo la televisión y  Suigintou leyendo un libro. Esta apenas se podía concentrar en leer el manga de amor que le había prestado Suiseiki, no paraba de pensar en Megu y su salud. No pudo soportar más la intriga y le pidió a Jum que la acompañase al hospital. Este se iba a negar por lo tarde que era, pero vio lo preocupada que estaba la muñeca y acepto ir para tranquilizarla.

 

El hospital quedaba algo lejos de su casa por lo que decidió ir en autobús. En menos de 30 minutos llegaron al lugar, el hospital era un edificio inmenso de 13 plantas aunque algo antiguo ya que el nuevo se construyo en el otro lado de la ciudad. La hora de visita ya hacia un buen rato que se había acabado y Jum no fue capaz de convencer a la enfermera de guardia de dejarle pasar ni siquiera un momento. Ya se habían dado por vencidos cuando vieron que Megu y su familia caminaban por el pasillo hacia la salida. Megu reconoció a Jum, pero no a Suigintou y aunque esto la dolió sabia que era lo mejor y que su hechizo había funcionado.

-          Hola Jum – dijo Megu cuando estuvieron mas cerca y los padres se alejaron un poco para darles algo de privacidad – y esa muñeca tan linda – dijo señalando a Suigintou.

-          De mi hermana… – dijo este rápidamente para que Megu no hiciera mas peguntas – se la llevo ahora. Había pasado por aquí para verte, pero ya es muy tarde y no me dejaban. ¿Qué tal estas?

-          Muy bien, el medico me ha dicho que estoy muy sana y que mi corazón se ha recuperado bien – dijo Megu con una media sonrisa que pronto se borro de su rostro – sabes, me alegro de haberte visto hoy ya que mañana me voy.

-          ¿Te vas? ¿A dónde? ¿Por qué? – pregunto Jum apenado no solo por él sino también por la muñeca que estaba derramando una lagrima silenciosa.

-          A mi padre le han ascendido y nos tenemos que mudar al extranjero – dijo  Megu con una sonrisa muy triste. – Lo siento Jum, me hubiese gustado conocerte mas.

-          Lo mismo digo, Megu. Espero que todo te vaya muy bien, pero te pasa algo – dijo ya que la chica comenzó a llorar en silencio.

-          No, no es nada. Solo que…siento como si hubiese olvidado algo importante, muy importante para mí.

-          Algún día lo recordaras –dijo Jum mientras sentía como los brazos de la muñeca le abrazaban más fuerte.

-          Eso espero Jum. Cuídate mucho. – Dijo despidiéndose con una leve inclinación de cabeza y andando hacia donde estaban sus padres.

 

Jum y Suigintou se marcharon del hospital en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos hasta que Suigintou le pidió ir a la iglesia abandonada donde conoció a Megu. En aquella vieja iglesia nada había cambiado y eso hizo que la muñeca se sintiera mejor. Jum pensaba en algo, cualquier cosa para hacerla sonreír, odiaba que aquella muñeca se pusiera triste, lo odiaba en todas, pero no sabia porque en ella más, a lo mejor se debía porque siempre había tenido una vida muy dura. Pensaba y pensaba pero no se le ocurría nada hasta que oyó una pequeña risa a su lado.

-          ¿De que te ríes? – pregunto Jum entre extrañado y divertido

-          Si sigues arrugando así la frente se te quedara cara de abuelo – contesto Suigintou sin parar de reírse.

Al comprender que es lo que le había hecho tanta gracia, Jum estuvo un rato haciendo caras para verla sonreír. Pasado un rato y al ver que ya no estaba tan triste se sentó a su lado y se quedaron en silencio uno al lado del otro.

-          Mejor – pregunto Jum al cabo de un rato.

-          Si. Estoy feliz por Megu – dijo Suigintou.

-          Me alegro – dijo Jum inclinándose un poco hacia delante hasta la altura de la muñeca.

-          Y por mi – dijo de repente Suigintou apoyándose amorosamente en Jum – Gracias, Jum. Gracias… por todo. – Dijo la muñeca sonrojándose un poco.

-          No…no…no hay de que – tartamudeo Jum sonrojado por estar tan cerca de Suigintou.

 

 

 

 

 

 

 

 

End Notes:

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End Notes:

ya saben comenten

Regresar al índice09 Vestidos, fotos, diversión y sueños by yuukychan

 

09.- Vestidos, fotos, diversión y sueños

A la mañana siguiente Jum se despertó sobresaltado con los gritos de Shinku, abrió lentamente los ojos sin comprender nada de lo que sucedía a su alrededor. En su habitación se encontraban Shinku y Suigintou discutiendo a voz en grito, realmente la que discutía era Shinku, Suigintou se dedicó a ignorarla y a seguir leyendo el manga que le había prestado Suiseiki, esta se encontraba encima de la cama sentada al lado de Jum, el cual seguía sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo tan temprano en su habitación.

-          ¿Qué es lo que pasa? – le preguntó a Suiseiki la cual miraba divertida la escena - ¿Por qué discuten ahora?

-          Porque Suigintou dejó el manga que le preste en “su lado de la estantería” y cuando Shinku lo encontró esta mañana se ha puesto histérica, últimamente esta perdiendo sus modales aristocráticos muy a menudo – dijo riéndose del comportamiento de su hermana mientras se acercaba más a Jum hasta llegar a mirarse a pocos centímetros uno del otro.

-          Tienes razón – dijo Jum dando un fuerte bostezo para disimular su sonrojo cuando una almohada le golpeo en la cabeza – Pero ¿Quién?

-          Es de mala educación bostezar sin taparse la boca – dijo Suigintou sentada encima del escritorio leyendo su manga intentando que no se notara que por un instante había sentido celos.

-          Es verdad – dijo Jum mirándola divertido – pero también lo es despertar a las personas a estas horas – Este comentario hizo que Suigintou se azorase.

-          Ja – dijo Shinku con aire de superioridad pensando que Jum la había regañado-. Pero al ver la sonrisa maliciosa de Jum sabía que se había equivocado.

-          Bueno me bajo a desayunar – dijo Suiseiki.

-          Espera que bajo contigo – dijo Jum cerrando la puerta tras de si.

 

En la habitación se quedaron Suigintou y Shinku a solas. Ninguna de ellas se hablaron, Suigintou estaba a punto de marcharse cuando otra vez Shinku se puso a discutir. Esta vez Suigintou no estaba dispuesta a aguantar más groserías y tras una dura mirada de desprecio extendió sus alas y se marcho por la ventana, entró al salón por la puerta del jardín después de admirar lo cuidado que lo tenia Suiseiki.

-          Hola Suigintou – le saludo Nori - ¿Qué te apetece desayunar?

-          Café - dijo esta sentándose en la mesa al lado de Jum.

-          ¿Café? Estas segura es muy fuerte – dijo Nori extrañándose de que la muñeca no pidiese té como sus otras hermanas.

-          De verdad, lo puedo probar Jum.

-          Claro, toma – dijo Jum entregándole su taza de café.

-          Mmmmm….esta bueno – dijo al final tras dar un sorbo.

-          Quédate con el mío y yo me preparo otro – dijo Jum levantándose y cogiendo otra taza añadiéndole 6 terrones de azucar.

-          Gracias, Jum eres muy bueno conmigo – y diciendo esto le dio un tierno beso en la mejilla que hizo sonrojarse al muchacho.

 

Escondida tras la puerta estaba Shinku mirando aquella escena que la había llenado de celos. Suiseiki ajena a toda aquella escena estaba sentada en el salón viendo en la televisión la serie del detective Kun-Kun. Miro el reloj de la pared que daban las once  y se sobresalto, hacia más de media hora que habían quedado con Kanaria y su médium. Le dijo a Suigintou que se diera prisa en desayunar, salió del salón para buscar a Shinku aunque esta ya estaba sentada en la escalera fingiendo que acababa de bajar. Tras ella salió Suigintou y la tres se dirigieron a la buhardilla, minutos mas tarde llegaron a casa de Kanaria, está ya estaba esperándolas impaciente por jugar con ellas o más bien para ver como su médium jugaba con ellas y así fue. Nada más llegar y tras un breve saludo Mitsu comenzó a ponerles ropa y a sacar muchísimas fotos vestidas con disfraces de brujas, de hadas, de sirenas, otras eran de profesiones e iban vestidas de policías, de camareras, de marineras, etc… Aquello le divirtió mucho a Suigintou pues nunca nadie la había tratado de aquella forma ni se había reído tanto con sus hermanas, incluso con Shinku que no quería vestirse con un traje de bombero que parecía o para ser más exacto era de chico. Después de toda una tarde de comer chucherías, cambiarse de ropa y reírse Suigintou, Shinku y Suiseiki se marcharon a su casa con un traje especial para cada una.

 

Al llegar Jum y Nori ya habían cenado y ahora sentados en el sofá veían una película de policías y ladrones en la televisión. Cuando llegaron Shinku y Suiseiki fueron directamente al salón a enseñarle sus nuevos vestidos a Jum, Suigintou por el contrario se fue directamente al cuarto de Jum a dormir o eso es lo que le había dicho a su hermana Suiseiki, la verdad era que le daba vergüenza que Jum le viera con ese traje. En el salón Shinku con su traje rosa de princesa y Suiseiki con su traje de aviadora a juego con las gafas competían por ver quien seria la primera en enseñárselo a Jum, este cansado de la película y de la tonta discusión que habían formado las muñecas se fue directamente hacia su cuarto, llamo sin entrar pensando que Suigintou estaría abajo o ya metida en su cama, al abrir la puerta encontró a la muñeca mirándose en el espejo con su traje de colegiala, este consistía en una falda a cuadros roja muy corta con unas largas medias y botas negras con un pequeño tacón, la parte de arriba era en una blusa blanca entallada con una corbata de color rojo y un chaleco negro a juego con l

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