1001 Nights by kenshina

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 1001 Nights by kenshina
Summary:

[TRADUCCIÓN; AUTOR Runandra] Kurapika clama a Kuroro como su archienemigo, pero para su desdicha, aquí se encontraba viajando con aquel hombre por un estúpido error del momento. Seguido de angst, violencia y romance.



Categories: HUNTER X HUNTER Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 23 Completed: No Word count: 142861 Read: 4847 Published: 10/11/2011 Updated: 15/02/2012
Summary:

[TRADUCCIÓN; AUTOR Runandra] Kurapika clama a Kuroro como su archienemigo, pero para su desdicha, aquí se encontraba viajando con aquel hombre por un estúpido error del momento. Seguido de angst, violencia y romance.



Categories: HUNTER X HUNTER Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 23 Completed: No Word count: 142861 Read: 4847 Published: 10/11/2011 Updated: 15/02/2012 CAPITULO 1: EL GENIO by kenshina
Author's Notes:

TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

Bueno… espero que esto de alguna forma sea satisfactorio (?) los Review serán muy apreciados y aceptados. Creo que Kuroro está un poco fuera de carácter, ¿o no? Simplemente estaba deseando el poder hacer que Kuroro y Kurapika discutieran… (feh)

Próximamente: el hecho de que Kurapika deba viajar con Kuroro Lucifer era lo último que podía haber esperado en el universo en que vivía. Pero la realidad es la realidad, sin importar cuán dura sea. Al final, deben llegar a una especie de trato si desean llegar a la ciudad de las Estrellas Fugaces, de forma segura y rápida.

Author's Notes:

TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

Bueno… espero que esto de alguna forma sea satisfactorio (?) los Review serán muy apreciados y aceptados. Creo que Kuroro está un poco fuera de carácter, ¿o no? Simplemente estaba deseando el poder hacer que Kuroro y Kurapika discutieran… (feh)

Próximamente: el hecho de que Kurapika deba viajar con Kuroro Lucifer era lo último que podía haber esperado en el universo en que vivía. Pero la realidad es la realidad, sin importar cuán dura sea. Al final, deben llegar a una especie de trato si desean llegar a la ciudad de las Estrellas Fugaces, de forma segura y rápida.

Introducción: Kurapica tenía una duda. ¿Debería sentirse desafortunado por perder el único par de ojos rojos, que creía haber recuperado, cuando sabía que Kuroro Lucifer; su némesis, había logrado librarse de su cadena del juicio? O ¿Debía sentirse afortunado por coincidir con él durante su última misión, en la que debía recuperar una antigua reliquia? Una cosa era segura: la aparición de un genio definitivamente deletreaba la palabra i-n-f-i-e-r-n-o.

CAPITULO 1: EL GENIO

Su cabeza latía como si su cráneo se hubiese partido en dos. Una gruesa capa de polvo opacaba su visión a la vez que un poco de este había entrado a su boca, provocándole un ataque de tos. Movió su mano alrededor de la nube de polvo, intentando desvanecerla. No se suponía que debiera estar intentado desvanecer una nube de polvo. Se suponía que debía estar haciendo la tarea asignada por su estúpido jefe, quien había puesto sus ojos sobre una determinada reliquia. Se suponía que debía recuperar aquella reliquia de la ruina, y aún así, allí estaba, sentado sobre sepa dios que clase de piso subterráneo de la olvidada ruina.

Kurapica sacudió frenéticamente su cabeza, intentado quitarse un poco el polvo y los restos de su cabello rubio. Intento recordar la cadena de acontecimientos que habían sucedido. Está bien, su jefe estaba desesperado. Neon Nostrad, su tan afamada mina de oro, había perdido su habilidad y de esa misma forma sus ingresos habían caído. Necesitaba pagar la montaña de deudas; las que el mismo Kurapika no tenía ni la más remota idea de cómo lograba acumular tales cifras, pero Nostrad no tenía el dinero. Aparentemente, se había cruzado con un antiguo archivo que declaraba la existencia de una reliquia encantada que podía conceder deseos a su dueño. Pensando en que quizá podría limpiar sus deudas y escalar en la jerarquía social una vez más, cuando poseyera la reliquia mágica, Nostrad enfoco sus ojos en la lámpara y envió a sus mejores hombres; Kurapika entre ellos, a encontrar la reliquia.

Desafortunadamente, la suerte de Kurapika no lo acompañaba últimamente. No sólo los ojos escarlatas habían desaparecido de la posesión de Nostrad, recientemente había sentido que las restricciones que había puesto sobre Kuroro Lucifer, su mortal enemigo, se habían levantado. Así que, técnicamente, la cabeza de la araña andaba libre en algún lugar, caminando libremente con acceso a su nen. En vez de estarlo cazando, ahora llevaba a cabo la estúpida tarea de buscar una cierta reliquia. Y cuando se cruzo con el grupo más desagradable y menos probable; el mismísimo Genei Ryodan. En totalidad, con la cabeza incluida.

"Que mala suerte." Balbuceo con un resoplido.

Así que, para abreviar la historia, pelearon. Un duelo, uno a uno entre Kuroro Lucifer y él. En el proceso la misma ruina fue destruida mientras los dos se veían inmersos en el duelo, el suelo bajo ellos colapsó, y fueron tragados por la cueva subterránea de la ruina. Así que, aquí estaba, en la húmeda oscuridad. Kuroro debía estar cerca, por lo que no podía permitirse bajar la guardia.

Con seguridad sintió movimiento a su izquierda. Al siguiente segundo, Kuroro y Kurapika ya se encontraban en un furioso combate de miradas asesinas; Kuroro sostenía una daga dirigida a su rostro, mientras Kurapika sostenía una cadena alrededor de su muñeca, intentando sostener la daga lejos de su rostro.

"Bastardo…" logro decir con voz tensa, mientras le disparaba con la mirada al hombre que se cernía sobre él una mirada asesina, si las miradas pudiesen matar.

Sus ojos brillaron peligrosamente en la oscuridad del túnel, como una brasa encendida. Kuroro observo sus ojos, captando todas las emociones negativas; el odio, el resentimiento, todo, con un frío rostro. No pudo evitar sonreír cuando miro esos ojos escarlatas. Había supuesto que los ojos del chico Kuruta eran los más brillantes de todos los que había visto, y tenía razón. Enojado con su sonrisa; la que parecía torcida y errónea en su cabeza, los ojos de Kurapika brillaron incluso más rojo debido a la rabia. La energía comenzó a impulsarlo y él comenzó a empujar a Kuroro, hasta que quedaron al mismo nivel de miradas.

"¿Oh?" Kuroro levanto una ceja, claramente sorprendido por sus pequeño logro al empujarlo.

Luego de unos eternos segundos se separaron. Sin embargo, las extrañas cosas nunca dejaron de pasar. Cuando Kuroro salto lejos de él, Kurapika sintió un fuerte tirón en su muñeca izquierda. Repentinamente Kuroro se detuvo a medio camino, como si alguien hubiese jalado su muñeca derecha.

Kuroro parpadeo sorprendido, Kurapika frunció el ceño. Se miraron el uno al otro, ambos notaron el extraño fenómeno que acababa de ocurrir hacia solo una fracción de segundo atrás. Lentamente, ambos se enderezaron mientras mantenían un cauteloso ojo en el otro. Kurapica levanto su mano izquierda y lo jalo. Al mismo tiempo, la mano de Kuroro fue empujada hacia esa dirección.

Kurapika sintió mariposas en su estomago y trago saliva. Fuera lo que fuese aquello, no era nada agradable. El mismo Kuroro se veía aproblemado. Utilizo Gyo y miro su muñeca, y Kurapika observo que sus ojos ya grandes se enanchaban ligeramente. Imitando el gesto Kurapika uso Gyo eh inspecciono su muñeca.

"Por el amor de-" podía sentir, literalmente, como su sangre se congelaba en sus venas y como el color abandonaba su rostro. Una esposa rodeaba su muñeca izquierda, y para su desagrado, el otro extremo se conectaba con la muñeca derecha de Kuroro Lucifer.

"¿Qué ocurre aquí?" el hombre mayor dio voz a sus pensamientos.

Como para responder su pregunta una luz azulada brillo en la oscuridad y permaneció extrañamente a su alrededor. Kurapika tuvo que entrecerrar sus ojos para observar de mejor forma la bola de luz. Aparentemente, luego de una observación mas detallada, no era una bola de luz. Era un niño muy pequeño, del tamaño de la palma de un hombre adulto, rodeado por una luz azulada. El mismo niño tenía la piel azul y de ojos grandes, redondos y brillantes. Los miró con ojos curiosos a la vez que maldadosos.

Teehee… tengo mucha suerte. La primera cosa que encuentro cuando despierto de mi profundo sueño es una extraña pareja. Rió con su tenebrosa voz. Ahora veamos cómo van las cosas.

"Espera un minuto." Kurapika frunció el ceño. "Esto es…" alzo su mano esposada y la señalo. "…tu obra."

¿Quién más? ¿Quién más? Sólo yo, el Gran Genio Hassamunnin, puede hacer tal cosa. Hehehe… El genio continúo riendo. Floto alrededor de ellos, observándolos con ojos calculadores. "veo que lo odias con todo tu ser. Eso no servirá, eso no servirá."

El genio sacudió su cabeza con falsa lastima, y entonces, con un chasquido de sus pequeños dedos azules, algo muy desagradable sucedió. La cadena de las esposas repentinamente se encogió, arrastrando a Kurapika y Kuroro hacia el otro. La cadena se había acortado considerablemente, tanto que por poco casi chocan sus cabezas. Kurapika levanto la vista, y para su consternación, el rostro de Kuroro tan sólo estaba a un metro de él. Lo observo con odio, pero Kuroro tan sólo le lanzo una mirada de molestia. Se giro para enfrentar al genio que estaba flotando.

"¿Hassamunnin? ¿Serías tan amable de quitarme esta esposa?" pregunto educadamente. Kurapika resoplo con desdén por su uso de buenos modales. Kuroro lo ignoro.

No, no, no. No puedo hacer eso. No haré eso. No quiero hacer eso. Respondió el genio con una entretenida voz, la que resonó en la caverna subterránea.

"¿Nada hará cambiar tu mente?" pregunto nuevamente Kuroro, con un tono uniforme.

Nada, nada. El chico cantó su molesta canción mientras continuaba moviéndose sobre ellos.

"Entonces, ¿Cuáles son las condiciones para liberarse de las esposas?" pregunto de nuevo. Kurapika le dio una mirada de cuestionamiento. No tenía la mayor idea de lo que hablaba Kuroro.

Oooh, la tan esperada pregunta. Eso, te diré. Escuchen bien, humanos. El genio descendió para quedar al mismo nivel de sus ojos y aclaró su garganta. Primero, no pueden liberarse forzosamente del amarre. Nada puede romperla ni quitarla, a excepción de yo. Pero no voy a hacer eso, así que no cuenten con eso. Segundo, la cadena ata la vida de ambos. Si uno muere, también lo hace el otro.

Kurapika gruño fuertemente en exasperación, pero el genio lo ignoro. Kuroro se movió incómodamente en su posición. Entonces Hassumunnin continúo.

Tercero, no pueden liberarse de la atadura cortándose los brazos. El amarre protegerá sus brazos. Cuarto, la cadena representa cuan cercanos son el uno para el otro.

"¿QUÉ?" Kurapika no se molesto en refrenarse esta vez.

Mientras más cercanos sean, nuevamente el genio ignoro el grito de indignación de Kurapika. Más flexible será el amarré.

"Así que si ya no nos odiamos, ¿la atadura desaparecerá?" pregunto Kuroro, para clarificar con nula entretención.

No, no, no es tan fácil. No sería divertido de esa forma. El genio le sonrió maliciosamente. Se requiere más que eso para hacer que desaparezca la atadura. Mucho más. Mucho más. Con eso, Hassumannin se elevo, realizando un truco en el aire, y entonces ¡poof! Desapareció en una débil nube azul.

Repentinamente, un silencio envolvió la oscuridad. Kurapika se desplomo, derrotado, mientras Kuroro se sentó en posición rígida. Ambos permanecieron en ese estado por unos cuantos minutos, antes de que finalmente Kurapika hablara.

"¿Ahora qué?" le pregunto a nadie en particular.

"Que realmente."

"¡DANCHOU! ¡ME ESCUCHAS!" Nobunaga observo la oscuridad de la caverna con sus grandes ojos, aún así la oscuridad era tan impenetrable. Su voz retumbo en la oscuridad, sin embargo, ninguna respuesta se escucho.

"¡Demonios!" maldijo mientras se enderezaba. "¿Qué hacemos ahora?"

"Quizá, alguien podría bajar e investigar que ocurre." Hablo Shalnark.

"Ve tu." Machi empujo al muchacho hacia delante.

"¿EHH? No, sólo estaba dando sugerencias. Además, no soy el mejor hombre para esto." Protesto.

"¡Shh!" repentinamente Shizuku los acallo a la vez que ponía un dedo sobre sus labios. "Escuche algo."

Todos se reunieron alrededor del agujero y afilaron sus oídos. En efecto, escuchaban ruidos que provenían de la oscuridad. Phinx y Nobunaga se inclinaron hacia delante y miraron la oscuridad, esperando oír algo diferente o simplemente algo. Escucharon un zumbido, como un proyectil cortando el delgado aire. De pronto, algo paso rosando el rostro de Nobunaga, evitando la nariz solo por una pulgada. Sorprendido, grito y salto hacia tras, aterrizando sobre su trasero en sucio piso. Una cadena con una bola metálica se movió salvajemente, como una serpiente, y repentinamente paso cerca de la cabeza de Phinx, esta vez errando su oreja por meros centímetros, y se aferro alrededor de un pilar.

"Que demo-" Phinx se unió a Nobunaga en suelo mientras caía sobre sus traseros. "No es ese el sujeto de la cadena-"

Antes de que alguien pudiese hacer algo, otro ruido podía ser oído desde el agujero. La cadena se apretó y puso rígida, como si algo muy pesado estuviese aferrado en su otro extremo. Algo emergió desde el agujero como una bola de cañón. Elevándose alto en el cielo y, como en cámara lenta, cayó al suelo por la fuerza de gravedad, y aterrizo inceremoniosamente en el suelo, a unos cuantos metros del grupo, con un fuerte golpe. Delgadez nubes de polvo se elevaron desde el suelo cuando la cosa golpeo el suelo. Fue tan solo un segundo más tarde que todos se percataron de que la cosa eran humanos; dos humanos para ser exactos. Ambos tosiendo debido a un ataque de tos y enderezándose.

"¡Aléjate de mí!" dijo uno, mientras pateaba bruscamente al otro.

"Y tu bájate de mi." El otro lanzo lejos al más pequeño.

"¡Quita tus manos!" ladro el de voz más suave.

Los dos continuaron luchando para ponerse de pie por su cuenta, pero sus movimientos, claramente, estaban restringidos por sus muñecas. Los miembros del Genei Ryodan, quienes estaban presentes, esperaron atentamente. Reconocían las voces como las de su Danchou y la del bastardo de la cadena, pero no tenían ni la más remota de cómo las cosas habían terminado de esa forma. Pero lo más extraño era el hecho de que estuvieran discutiendo. Las arañas se miraron entre ellas. Algo debió haber ocurrido haya abajo.

"Ahora que nos eh sacado de ese lugar, ¿Qué sugieres que hagamos?" Kurapika le gruño mientras intentaba estar lo más alejado posible del hombre mayor, dentro del espacio permitido por las esposas malditas.

"Obviamente, debemos librarnos de esta… ridícula atadura." Kuroro sacudió la mano mágicamente esposada para enfatizar su punto.

"¿Cómo?" pregunto Kurapika.

"Porque, no me parecías alguien tan estúpido, Kuruta." Kuroro se giró para mirarlo y lanzarle una sardónica sonrisa.

"¿Disculpa?" Kurapika lo fulmino con la mirada.

"El genio es el de la reliquia que ambos buscábamos. Supongo que la reliquia se rompió cuando luchamos y él se libero."

"Y esto es lo que recibimos por liberarlo. Que agradecido." Dijo Kurapika, con claro sarcasmo a la vez que hacia rodar sus ojos. "Simplemente fantástico. Y no has respondido mi pregunta."

"Los genios son realmente serios con su poder. No hay forma de dar vuelta las reglas que declaran en sus maldiciones. Debe cumplirse hasta la última letra." Dijo Kuroro con monótona voz.

"Pero no voy a andar contigo de esta forma." Kurapika le sacudió enojadamente su mano esposada. "¡Prefiero morir que viajar contigo!"

"Estaría más que feliz de realizar la tarea del asesinato en condiciones normales. Pero siendo que las condiciones no lo permiten, desafortunadamente, tendrás que cargar con ello."

"¿Y qué te importa de todas formas? ¡Estoy más que dispuesto a cometer suicidio si al hacerlo te llevo conmigo al infierno!"

"Pero si mueres, los ojos de tus camaradas estarán eternamente extraviados."

Kurapika abrió su boca para responder, pero no encontró más argumentos sensatos. Kuroro tenía razón. Incluso si violaba su dignidad, debía cargar con la vergüenza, porque el recolectar los ojos de sus camaradas era una de sus metas. Si moría ahora, ya no lo podría hacer. Trago bilis y le lanzo dagas por los ojos a Kuroro.

"Vaya, no estamos siendo locuaces el día de hoy." Dijo con resentimiento.

"Eres molesto."

"Y tú eres despreciable."

Y de esa forma continuaron lanzándose insultos. Parecía que ambos habían olvidado la presencia de las otras diez personas presentes, quienes observaban su pelea, perplejos.

"¿Danchou?" lo llamó Machi, todavía sin tener claridad de la situación.

Escuchando su voz, ambos, Kuroro y Kurapika, detuvieron sus argumentos y se giraron hacia ella. Kuroro lucho contra la urgencia de suspirar frente a su súbdito. Explicar su-el de ambos-problema sería duro, especialmente con Nobunaga cerca, él debía proteger al chico de la venganza de este. Diablos, ellos, técnicamente tenían que protegerse entre sí, ya que sus vidas dependían del otro.

Sin embargo, debía contarles. Así que lo hizo. Kurapika no dijo nada mientras hablaba; todo lo que hizo fue competir con Nobunaga sobre quien tenía una mirada más fulminante. Cuando Kuroro termino, el silencio cayó sobre ellos. Los miembros se miraron entre ellos con la misma pregunta en mente: "¿ahora qué?" era la peor escenario; tener al kuruta atado a su líder, mientras el chico deseaba la cabeza de la araña muerta. Era como caminar con una bomba de tiempo.

"Por ahora, nos separaremos temporalmente. Hasta que termine este asunto, eso es." Declaro Kuroro. "¿Alguna objeción?"

"Danchou, ¿puedo viajar contigo?" pregunto Nobunaga mientras continuaba fulminando al rubio con la mirada.

"Tu, Nobunaga, tienes prohibido vernos hasta nuevo aviso." Le ordeno inexpresivamente. No quería desperdiciar su energía intentando prevenir el derramamiento de sangre, que no tardaría en llegar si viajaban juntos. Nobunaga gruño en protesta, sólo para tener a Franklin arrastrándolo lejos para que se calmara.

"Ahora…" Kuroro miro al kuruta junto a él, cuya cabeza pasaba ligeramente sus hombros.

"¿Qué?" le dijo bruscamente.

"Nostrad te envió, ¿cierto?"

"Sí." Le respondió cortantemente.

"Entonces te necesitaremos muerto para él." Kurapika giro su cabeza hacia Kuroro, con su boca abierta, como si estuviera a punto de protestar. Antes de que pudiese balbucear una sola silaba, su cabeza fue lanzada contra el duro suelo de concreto y Kuroro ya se encontraba apuntalándolo por el cuello.

"¿Qué. Demonios. Estas. HACIENDO?"Kurapika mastico cada palabra con esfuerzo, ya que su garganta era apretada por el fuerte brazo de Kuroro, pero no sin la ira subyacente en su tono. De ira, sus iris se volvieron carmesí, lo que tan solo provoco una sonrisa satisfactoria por parte del hombre que se encontraba sobre él. Kurapika se encogió cuando observo las oscuras orbes del hombre. Eran tan oscuras, profundas y atrayentes. Se sentía más atraído hacia sus profundidades mientras más tiempo las observaba.

"Bien. Coltopi, cópialo." Kuroro llamo a su camarada; el pequeño hombre que tenía una mata de pelo cubriendo su rostro, de tal forma que tan solo un ojo podía observarse. Cumplió con su orden sin protesta alguna e hizo como se le dijo. Tímidamente toco el brazo del enfadado kuruta; el que estaba de atrapado de forma segura contra el suelo por Kuroro.

En un minuto, una copia perfecta de Kurapika fue hecha y Kuroro libero al furioso muchacho de su agarre. Kurapika lo empujo bruscamente y se quito el polvo. No lo acuso de nada ni demando una explicación, ya que sabía perfectamente lo que Kuroro estaba intentando hacer. Necesitaba hacer una copia de él y fingir su muerte, de tal forma que Nostrad no lo buscará una vez que se percataran de su desaparición durante la misión. También entendía que Kuroro estaba intentando provocar sus ojos escarlatas, porque sería mucho más convincente de esa forma. Para su molestia, había sido bien pensado.

"Nobunaga." Kuroro llamo al enojado samurái, quien continuaba quejándose. "Puedes 'decorar' al falso kuruta como gustes."

"¿En serio?" inmediatamente el rostro del samurái se ilumino y dando brincos se dirigió hacia el cuerpo desparramado sobre el suelo. Mientras desenvainaba su espada le lanzo a Kurapika una malvada mirada. Kurapika lo agracio con su mirada más intimidante.

"¿Te molesta si me uno a la diversión?" preguntó Feitan, la malévola expectación era clara en su voz. Incluso cuando no lo veía, Kurapika, podía sentir su sádica sonrisa.

"Por favor." Nobunaga se burlo haciéndole una reverencia. En un segundo, se oyeron sonidos de piel siendo arrancada y destrozada, en conjunto con la voz de la espada mientras cortaba la piel y la ropa.

"Limítate al cuerpo. Deben ser capaces de identificarlo." Comento fríamente Machi mientras observaba de reojo. No había emoción alguna en su frio rostro mientras observaba a sus camaradas redecorar el falso kuruta. Mientras tanto, Kurapika observaba como su cuerpo era mutilado sin siquiera pestañar o moverse. Kuroro lo observo con una divertida expresión desde su lado.

"¿No te parece repulsivo?" le pregunto por curiosidad. El rubio se veía tan refinado, que pensaba que el muchacho no soportaría una escena tan sangrienta.

"Eh visto a mis camaradas en peores condiciones." Dijo silenciosamente, aunque sin debilidad en su voz. Se abrazo asimismo al ver su cuerpo falso siendo desmembrado, mientras mantenía en mente que quizá eso ocurriría una vez que el Genei Ryodan tuviera sus manos sobre él. Kuroro miro al chico de pies a cabeza, midiéndolo con ojos calculadores. Había visto la fuerza del chico, y estaba bastante entretenido con el hecho de que un cuerpo tan delgado pudiese tener tanta fuerza.

Cuando casi terminaban con el cuerpo falso, descuidadamente tiraron el cuerpo al suelo y como si fuera basura, lo dejaron allí. Kurapika miro su copia con indiferencia, como si no tuviera su rostro. Kuroro les ordeno que se dispersaran, lo que hicieron inmediatamente. Luego, los dos se encontraron solos en la ruina, con las esposas uniéndolos.

"Iremos a Ryuusei-gai." Declaro repentinamente, Kuroro. Rompiendo el incomodo silencio entre ellos.

"¿Qué? ¡De ninguna forma!" se rehusó vehementemente Kurapika. La mera idea de ir al hogar de su némesis era simplemente ridícula.

"Bueno, ¿Tú tienes alguna otra idea para comenzar?"

"…No en este momento."

"Entonces, estaremos mejor invirtiendo nuestro tiempo en Ryuusagi-gai, ya que conozco a alguien que puede ayudarnos con este problema." Dijo llanamente Kuroro.

"Está bien, está bien." Gruño Kurapika.

Continuara…

End Notes:

La tipeja que traduce… bueno es la nueva historia que estoy traduciendo, a decir verdad este capítulo no me gusta mucho, creo que eso se nota también en la forma en que traducía, pero vale definitivamente la pena continuar leyendo la historia… porque el resultado es realmente genial, ahora mismo la autora está haciendo una secuela… espero que sea de su gusto…

Nos leemos al rato…

PD: GRACIAS runandra por dejarme traducir tu fic… realmente aprecio que me lo hayas permitido

End Notes:

La tipeja que traduce… bueno es la nueva historia que estoy traduciendo, a decir verdad este capítulo no me gusta mucho, creo que eso se nota también en la forma en que traducía, pero vale definitivamente la pena continuar leyendo la historia… porque el resultado es realmente genial, ahora mismo la autora está haciendo una secuela… espero que sea de su gusto…

Nos leemos al rato…

PD: GRACIAS runandra por dejarme traducir tu fic… realmente aprecio que me lo hayas permitido

Regresar al índiceCapitulo 2: Tregua by kenshina
Author's Notes:

TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

Bueno, honestamente me llego a doler la guata de risa cuando escribía esta historia, especialmente la parte en que Kuroro se pone a crear dramáticas historias sobre Kurapika y como ella era su hermana perdida. Creo que este capítulo tiene muy poca conversación y mucha narración, pero no pude evitarlo. No pueden hablar mucho con el otro, considerando su posición, y tampoco quiero que Kuroro sea tan OCC. Así que, sip, a quienes les gustan las conversaciones, aguanten un tiempo. Esperemos a que Kurapika se suavice un poco, ¿sí? (sonrisa sonrisa) y lo siento si este capítulo fue demasiado largo…

Próximo capítulo: están cerca de Ryuusei-gai; el hogar de Kuroro. El camino era largo y tedioso; pero a medio camino, Kurapika nunca hubiese creído que el día en que tuviese que salvar a Kuroro Lucifer se encontrara cerca. Lo que más le molestaba era que debían enfrentar otra criatura mítica.

Author's Notes:

TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

Bueno, honestamente me llego a doler la guata de risa cuando escribía esta historia, especialmente la parte en que Kuroro se pone a crear dramáticas historias sobre Kurapika y como ella era su hermana perdida. Creo que este capítulo tiene muy poca conversación y mucha narración, pero no pude evitarlo. No pueden hablar mucho con el otro, considerando su posición, y tampoco quiero que Kuroro sea tan OCC. Así que, sip, a quienes les gustan las conversaciones, aguanten un tiempo. Esperemos a que Kurapika se suavice un poco, ¿sí? (sonrisa sonrisa) y lo siento si este capítulo fue demasiado largo…

Próximo capítulo: están cerca de Ryuusei-gai; el hogar de Kuroro. El camino era largo y tedioso; pero a medio camino, Kurapika nunca hubiese creído que el día en que tuviese que salvar a Kuroro Lucifer se encontrara cerca. Lo que más le molestaba era que debían enfrentar otra criatura mítica.

La historia hasta ahora: Gracias al genio, estaban pegados al otro y no podían matarse entre sí. Kuroro dijo que tenía un conocido en la Ciudad de las Estrellas Fugaces, quien supuestamente sabía cómo lidiar con las esposas mágicas, y por ende decidieron marchar hacia la ciudad dicha. En el camino, sin embargo, deberán hacer un trato.

Capitulo 2: Tregua

Ya se ponía el sol cuando llegaron a la ciudad más cercana, y la lluvia caía como si no existiera mañana. Lo primero que buscaron fue hospedaje y rápidamente encontraron uno. Era un hospedaje pequeño y discreto, con una atmosfera hogareña. El dueño del hospedaje era una cálida, y buena señora; quien fue mortificada el momento en que ellos entraron a la pequeña estancia. Estaban mojados hasta los huesos de pies a cabeza.

"¡Dios mío! ¡Mírelos! Oh queridos, queridos. Vengan y caliéntense junto a la chimenea. Les daré dos toallas limpias." Con eso, la señora de edad se atareo con toallas y tragos calientes para ambos.

Debido a las esposas mágicas aferradas a sus muñecas por el genio Hassamunnin, tuvieron que acurrucarse junto al fuego. El lazo tenía apenas 20 cm de largo. Kurapika se sentó y miro el fuego, evitando los ojos de Kuroro. Le agradeció sinceramente a la mujer mayor, cuando les entrego las toallas y las bebidas calientes, pero sus ojos nunca encontraron los de Kuroro. No era como si Kuroro se molestará por eso. Él quería evitar cualquier argumento o pelea innecesaria, cosa que no habían hecho desde que abandonaron la ruina. Si era algo, estaba agradecido por el auto aislamiento del kuruta.

"Prepararé dos cuartos consecutivos para los dos, si lo desean." Se dirigió hacia ellos la señora de edad.

"Gracias, ¿pero podemos tener un cuartos con dos camas?" le pregunto educadamente Kuroro.

"¿Oh?" la señora repentinamente se animo. "ustedes dos son-"

"Ella es mi pariente." Rápidamente Kuroro fabrico una historia, no queriendo decirle sobre el genio o el lazo, y por sobre todo el malentendido de que el kuruta era su amante. "A ella no le gusta dormir en una habitación sola."

"Oh, ya veo…" la expresión de la señora se suavizo y había cierta desilusión en sus jóvenes ojos. "Bueno, prepararé un cuarto que cumpla sus requisitos."

Con eso, la anciana se escabullo y subió las escaleras para preparar su cuarto. Mientras Kuroro se giraba, encontró a Kurapika lanzándole fieramente dagas mientras lo veía, con ausencia de sus ojos escarlatas. Algunos de los mechones húmedos estaban pegados a su rostro, y la calidez del fuego le había dado cierto color a sus mejillas. Kuroro lo miro y no pudo evitar la fuerte impresión de que el kuruta se veía demasiado afeminado. También se había referido a él, instintivamente, como 'ella', cuando hablaba con la señora. Blog sobre noticias, videos, trucos y mazos del hearthstone basado en la comunidad Hearthpwn Mazos del Hearthstone

"¡No soy 'ella'!" le gruño.

"Bueno, te ves como una." Kuroro se encogió de hombros y seco su pelo con su mano libre. "y claramente, la señora cree que eres una mujer ya que nos ofreció cuartos separados."

"Pudiste haberla corregido." Protesto Kurapika.

"Demasiado problemático."

Kurapika se encontraba al límite de ahorcar el hombre mayor hasta asesinarlo, cuando la mujer regreso y se les acerco. Ella alegremente les pidió que la siguieran ya que les iba a mostrar su cuarto. Un enojado Kurapika la siguió tras Kuroro, a poca distancia, ya que las esposas restringían su distancia. Sus manos se rosaban de tiempo en tiempo, y Kurapika saltaba cada vez que pasaba. Kuroro no mostraba reacción alguna, pero se estaba cansando de la nerviosa reacción del muchacho.

"Si necesitan algo, simplemente llámenme. El desayuno es a las siete de la mañana." Les informo la señora de buena forma. "disfruten su estadía. Buenas noches." Se inclino políticamente, lo que Kuroro respondió con un ligero asentimiento.

Kurapika observo el cuarto y por ultimo sus ojos aterrizaron en las camas. El pensamiento de dormir a pocos centímetros del líder del Genei Ryodan hacia que su estomago se retorciera. Cuando Kuroro se giro, noto la mirada de Kurapika sobre sus camas y sonrió arrogantemente. Iba a pasar un buen rato molestando hasta la coronilla al chico kuruta, y el muchacho no podría asesinarlo por hacerlo.

"Las camas no te comerán, Kuruta." Comenzó.

"Eso no es lo que estoy pensando." Kurapika le dijo de forma seca, mientras le lanzaba una afilada mirada.

"¿Un penique por lo que piensas?" continuo sonriendo, imperturbado por su mirada asesina.

"Como te dije." Kurapika aparto la vista y nuevamente su mirada cayó sobre cierto punto de la habitación. Kuroro siguió su mirada y esta vez sabía perfectamente lo que pasaba por la cabeza del chico. Esta vez, estaba igualmente desalentado por el problema.

"Bueno, necesitaremos lidiar con esto tarde o temprano." Suspiro Kuroro.

"…" Kurapika pareció congelarse en aquel lugar. Prefería MORIR que bañarse JUNTO a Kuroro Lucifer.

Fue desastroso. Había sido realmente, realmente, desastroso. La hora del baño sería la hora menos esperada durante su viaje, si es que no era evitada. Kurapika había tenido la esperanza de que la cadena al menos fuese un poco flexible y les entregara, al menos, un poco de privacidad, pero ¡NO! La cadena seguía midiendo 20 cm, y como resultado uno tenía que permanecer afuera con un brazo dentro de la ducha. Kurapika le había advertido varias veces a Kuroro que no mirara, de otra forma, no dudaría en arrancarle los ojos, o decapitarlo. Kuroro había respondido con exasperado "Sí, sí, sí." Y el chico sólo se detuvo cuando dijo, "no soy Hisoka."

Aún peor, el chico kuruta no tenía ninguna ropa limpia, ya que habían decidido no ir a buscar sus pertenencias a la mansión Nostrad. Sería demasiado sospechoso si sus pertenencias desaparecían repentinamente junto con su 'muerte'. Así que, Kuroro tuvo que prestarle sus ropas, las que transportaba en su paño Fun Fun. Las que resultaron demasiado grandes para el niño. Surgió del baño utilizando una polera gris y unos pantalones negros, demasiado grandes.

Cuando fue el turno de Kuroro, el había tomado, a propósito, su dulce tiempo bañándose, únicamente para irritar al chico. Kurapika le dijo en repetida ocaciones que se apresure, porque su brazo izquierdo se estaba cansando de estar suspendido por tanto tiempo. Cuando salió del baño, Kuroro era esperado con su glaciar mirada. Kurapika miro sus empapadas ropas y suspiro. Debían tenerlas secas para mañana, ya que no iba viajar con las ropas de Kuroro. Lo primero que haría mañana, cuando dejaran el hospedaje, sería comprar su propia ropa. Un suave golpe en la puerta rompió los pensamientos de Kurapika. Kuroro le dijo a la persona que entrar, y la señora ingreso, con un canasto de lavado en sus manos.

"Queridos, vine aquí a ayudarlos a lavar sus ropas mojadas. ¡Oh!" la amable señora se detuvo cuando sus ojos cayeron sobre Kurapika. Una cálida sonrisa floreció en su boca, provocando que sus arrugas en la esquina de sus ojos aparecieran. "¿Estas ocupando las ropas de tu hermano? Que tierna."

La primera reacción de Kurapika fue sonrojarse profundamente, mientras Kuroro tuvo que poner todo de su cuenta para no reírse en voz alta. Miro al kuruta de nuevo y se percato de que realmente se veía gracioso con sus ropas, ya que eran una talla más grande para el delgado niño.

"N-¡no! No es eso… no tengo más ropas...así que…" tartamudeo Kurapika avergonzado. Agito su brazo derecho con torpeza; su brazo izquierdo asegurado desde su lado, ya que Kuroro tuvo que detener su brazo derecho de salir volando.

"¿No tienes ni una sola prenda? Oh, querida, pobre cosita." La señora trago aire, mortificada, y sus ojos se ensancharon de horror. "¿Qué ocurrió?"

"De hecho, la encontré a ella sólo hoy día, durante mi viaje hasta acá." Avanzo Kuroro, repentinamente una maléfica idea surgió en su cabeza. "verá, ella es mi hermana perdida. Tenemos madres diferentes; es por eso que nos vemos diferentes. Ella fue tomada por su madre cuando tan solo era una niña. Ahora no posee ninguna pertenencia, ya que era mantenida como una sirvienta." Dijo dramáticamente. "esta traumatizada, así que no quiere abandonar mi lado."

"Oh… pobre niña mía." La señora sollozo con ojos trisados por lágrimas, profundamente tocada por la magnífica mentira de Kuroro. "eres tan afortunada por haber sido encontrada por tu hermano. Mírate, tan pálida y delgada. El dueño debió tratarte mal. ¿Has estado comiendo lo necesario?"

"Y-yo…" cierto, el rostro de Kurapika se había vuelto más pálido, pero por un motivo diferente al que la señora asumía. Se quedo boquiabierto de asombro, demasiado sorprendido y choqueado como para decir algo. Kuroro noto esto y tuvo que reprimir una carcajada.

La dueña de la hostería continúo balbuceando sobre comidas apropiadas y así continuo, a lo cual el kuruta tan sólo escuchaba a medias. Kuroro actuaba como si escuchara a la anciana seriamente, cuando por dentro estaba entreteniéndose a costa de Kurapika. Cuando ya había terminado con su lectura, recogió su ropa sucia y les prometió tenerlas limpias y secas para la mañana siguiente. Les dio las buenas noches, le dio a Kurapica una empática mirada y se excuso asimismo. Cuando la puerta se cerró con un suave clic, el silencio cayó sobre la habitación y Kuroro se preparo asimismo por la tormenta que se desataría.

"¿Hermana perdida? ¿Sirvienta? ¿Traumatizada? ¿NO QUIERO ALEJARME DE TU LADO?" rugió Kurapika. "¿QUE DIABLOS ESTAS DICIENDO? ESTÚPIDO."

"Creando historias para crear nuestra cubierta." Ofreció ligeramente Kuroro, como si la historia que había creado no hubiese violado la integridad de Kurapika, como hombre y como hunter.

"Oh, tu historia en parte es cierta. ESTOY traumatizado por tu habilidad para crear cuentos." Le lanzo dagas por los ojos, sus ojos volviéndose un sangriento carmesí. Brillando en la tenue luz del cuarto, como un par de brazas.

"¿Qué prefieres que le diga, entonces?" lo reto Kuroro, sus oscuros ojos desafiando los escarlatas de Kurapika.

"¡Le podrías haber dicho, sencillamente, que éramos compañeros de viaje, corregirla de que soy un hombre, y que perdimos nuestro equipaje camino hacia aquí! ¡Sin convertirme en una extraña chica!" le grito.

"¿Pero qué tiene de entretenido eso?" le sonrió. La visión del calmado y tranquilo kuruta perdiendo su compostura y vociferarle, era demasiado entretenido. Las bromas y entretenciones con el Genei Ryodan en su mayoría habían sido sangrientas y crueles, y el no tomaba parte activa en ellas. Este era un cambio refrescante y el iba a disfrutarlo.

"Estas entreteniéndote a mis expensas, ¡bastardo!" Kurapika juró que si su mano izquierda no estaba atada a la mano derecha de Kuroro, hubiese aplastado su tráquea hace eones. El hombre estaba alterando sus nervios y los estaba DISFRUTANDO.

"En realidad, lo estoy." Le sonrió de nuevo.

Eso era. Los ojos de Kurapika destellaron en la habitación pobremente iluminada. Sus ojos como ojos de gato, mirándolo con intensidad, que habría hecho atorarse a más de uno. Los oscuros ojos de Kuroro estaban fijos en ellos, el hermosos rojo, el color de la sangre y el fuego. Se inclino hacia delante, para tener una mejor vista de esas orbes, e inconscientemente estiro una mano para tocar el mentón del muchacho y levantar su rostro ligeramente hacia arriba. Sus rostros se acercaron y cuando Kurapika no pudo soportarlo más, su puño; el que había estado temblando de ira, actuó por sí solo.

¡SMACK!

Kuroro tambaleo hacia tras, su mejilla izquierda roja y morada por el abuso de Kurapika. Todavía tenía su puño derecho levantado, sus nudillos rojos por la fuerza del golpe que le había lanzado a Kuroro. No había sido capaz de golpear a Kuroro con toda su fuerza, dada la incómoda y desafortunada posición en la que se encontraban. Aún así, un golpe era un golpe y Kurapika de cierta forma estaba satisfecho de haber golpeado, al irritante hombre, directamente en su cara. Kuroro se estiró, pero ni siquiera se molesto en revisar su morada mejilla. No había sangre derramada y la curiosa mirada de sus ojos oscuros se había evaporado. Sólo había burla en esos opacos ojos.

"Como pensé, tus ojos siguen siendo los mejores de entre todos." Comentó, sonriéndole cruel y fríamente.

"Tú-"

Kurapika intento golpearlo nuevamente, pero esta vez estaba preparado. Atrapo la muñeca de Kurapika y la torció, de forma que el brazo de Kurapika igualmente fue torcido, haciéndolo abrir la boca de dolor y sorpresa. Levanto la vista para observar a Kuroro con su mirada carmesí, y encontró al hombre observándolo con ojos vacios. Estuvieron comprometidos en una lucha de miradas por un tiempo.

"Duerme un poco. Nos marchamos mañana por la mañana." Dijo finalmente de forma seca y libero su agarre sobre la muñeca de Kurapika. Kurapika quito rápidamente su brazo e inspecciono la marca del agarre sobre su delgada muñeca.

Sin esperar respuesta alguna, Kuroro camino hacia las camas, arrastrando consigo a Kurapika, ya que el link continuaba midiendo 20 cm. Junto las camas hasta que formaron una cama de dos plazas. Mudos, escalaron sus camas y reptaron hasta ponerse debajo de las frazadas, incómodamente. Sin decir nada, ni siquiera unas buenas noches, ambos se durmieron en un estado de vigía.

"Despierta." Lo llamo alguien con un tirón de su muñeca. Gruño molesto. Su cuerpo aún necesitaba descansar un poco y sus parpados se encontraban pesados. El tirón volvió a repetirse, esta vez, más fuerte. Kurapika rodo-bueno, lo intento-pero la atadura mágica lo detuvo en una incómoda posición.

"Despierta ya o te arrastrare fuera de la cama." Dijo nuevamente la voz. La voz era placenteramente baja, sin irritación alguna en ella, pero había un indicio de fría entretención. Incluso en su estado semi-dormido, la voz rápidamente fue registrada en el cerebro de Kurapika como molesta.

Cuando los ojos de Kurapika se abrieron, lo primero que vio fue el cielo de madera y el rostro de Kuroro inclinándose sobre él. Se encontraba sentado con las piernas cruzadas, justo a su lado con su mano demasiado cerca de la suya. Kuroro había estado observando al dormido kuruta. Secretamente entretenido por como el chico se había agarrotado el momento que lo vio, cuando abrió sus zafiros. Kurapika aparto la vista y respiro profundamente, antes de finalmente sentarse.

"Cámbiate. La dueña nos entrego temprano por la mañana nuestra ropa seca." Asintió Kuroro hacia la pila de ropa doblada. La tribal túnica azul de Kurapika se encontraba sobre las ropas negras de Kuroro.

Demasiado adormecido como para protestar o tomar represalias, Kurapika siguió ciegamente a Kuroro a través de la habitación. Tomaron turnos para cambiarse en el baño, por insistencia de Kurapika. Kuroro decidió no utilizar su traje de Danchou y opto por algo más normal y menos atractivo; pese a que continuaba siendo negro. Dejo que su cabello cayera libremente y se puso una bandana sobre su frente para cubrir la marca de la cruz. Kurapika lo observo; Kuroro se veía mucho más joven de esa forma. Silenciosamente le devolvió sus ropas a Kuroro, con un mudo y renuente "gracias." Kuroro le dio una divertida mirada, recibió sus ropas de buena forma y los guardo en su paño Fun Fun. Bajaron las escaleras hacia el comedor, caminando lado a lado, siendo saludados por un agradable olor a pan fresco y sopa matutina.

"Ah, ¡Buenos días! ¿Cómo estuvo su noche?" la señora se les acerco desde el mostrador, con una curiosa expresión en su rostro. Kurapika dejo que Kuroro hiciese toda la parte de conversar y bromear, pero le lanzaba ocasionales miradas cada vez que se dirigía a él como 'ella', enfatizando ese hecho. Mentalmente tomo apunte de que Kuroro era un actor realmente bueno, sin duda era capaz de hacer pensar a las personas que era un indefenso caballero. Sabía muy bien que Neon Nostrad había sido una de sus víctimas.

"Por cierto, niña. Espera aquí, tengo algo para ti." La dueña se dirigió a kurapika con su jovial mirada y le señalo que la siguiera. Kurapika miro a Kuroro, buscando una explicación, el cual solo se encogió de hombros. Unos minutos más tarde, la señora, surgió de uno de los cuartos con un bulto en sus brazos. Kurapika sintió una nauseabunda sensación en su estomago.

"Oh, ¡el tamaño es perfecto!" la señor chillo de alegría cuando revelo el bulto que acarreaba. Kurapika se sentía como si se fuera a desmayar en ese mismo instante. La señora sostenía un lindo vestido color crema, su falda pasaba ligeramente sus rodillas. Era un vestido normal, nada muy fastuoso o con volantes. El rostro de Kurapika estaba blanco, mientras Kuroro tuvo que cubrir con una mano su boca, para cubrir su enorme y burlona sonrisa, mientras pretendía observar el vestido con un rostro serio.

"Esto pertenece a mi hija, pera ya que ella está casada y nadie lo utiliza, estaba pensando en votarlo. Pero ya que tu lo necesitas, te lo regalo." La señora le sonrió y comento cuán bien se le vería el vestido, diciendo que el color de su pelo combinaba con el tono del vestido y cosas por el estilo.

"No, no, no me merezco tales cosas. Está bien, mi hermano," le disparo una mirada de odio a Kuroro, quien simplemente le sonrió arrogantemente. "me comprará ropas más tarde, las necesarias, ya que estaremos viajando."

"Oh…" la señora se veía tan abatida que Kurapika, instantáneamente, se sintió culpable por haber rechazado su regalo. Kuroro, nuevamente, tuvo una maliciosa idea. Se encontraba ligeramente tras Kurapika, tan lejos como la atadura les permitía estar sin verse extraños, y se inclino levemente hacia adelante, para susurrar suavemente en el oído del kuruta, de forma que la señora no pudiese oírlo.

"No es amable de tu parte rechazar sus buenas intenciones, kuruta."

Sus palabras hicieron maravillas. Mientras la señora le daba una suplicante mirada, Kurapika no pudo soportar la culpa. Finalmente cedió y acepto el vestido, lo que le dio una resplandeciente sonrisa por parte de la amable señora. Su elevado espíritu regreso y los llevo hacia la mesa mientras pedía su orden para desayunar. No presto atención cuando ambos ubicaron sus manos; la mano izquierda de Kurapika y la derecha de Kuroro, sobre la mesa en un ángulo y posición realmente extraños. Cuando ya habían pedido sus ordenes y la dueña se marcho para buscar sus desayunos, Kurapika se volteo a observar el todavía entretenido Kuroro.

"Acepta tu responsabilidad. Guárdalo tú." Le lanzo el vestido a Kuroro, aunque no de forma descortés por miedo a que la señora lo pudiese ver lanzándole el vestido a Kuroro, como si fuera algo terrible.

"Está bien." Se encogió de hombros Kuroro y guardo el vestido. Toco el vestido con su dedo gordo, sintiendo el material. "Esto está hecho de un buen material. Debería ser más agradecido con ella."

Los ojos de Kurapika se empequeñecieron ante aquel comentario. Kuroro lo había dicho como si realmente supiera de telas y ropas. Pero de nuevo, quizá el fuera del tipo fetichista hacia la ropa. Kuroro dejo a un lado la ropa, decidiendo no guardar el traje ahora, cuando había gente en el comedor. No quería atraer la atención. Cuando llego el desayuno comieron en silencio. Kurapika lo tuvo más fácil ya que podía usar libremente su mano derecha. Kuroro se debía acostumbrar a utilizar su mano izquierda, ya que la estaría utilizando frecuentemente por un tiempo. Mientras cuchareaba su sopa, lo hacía tan incómodamente, que Kurapika se tomo su tiempo para sonreírle burlonamente tan sólo para fastidiarlo.

Cuando se marcharon de la hostería (la duela deseaba que se hubiesen quedado por más tiempo), Kurapika anuncio que iba a comprar sus ropas. Kuroro sólo asintió y juntos buscaron una tienda de ropa. Encontraron una pequeña tienda con un agradable interior. Antes de que Kurapika pudiese ponerse a mirar, Kuroro lo jalo repentinamente de su codo; sintiendo la calidad del material de la ropa del chico.

"¿Qué haces?" le dijo Kurapika molesto.

"Necesitaras algo más grueso que tus ropas tribales. Cruzaremos un desierto camino a Ryuusei-gai." Dijo Kuroro inexpresivamente, liberando el codo de su agarre. No quería tener problemas, no quería cuidar a un chico que se congelara en el desierto por falta de ropa adecuada para el duro ambiente.

Mudamente arrastro al chico hacia la plataforma que albergaba las chaquetas y abrigos. A regañadientes, Kurapika, tuvo que dejar que el hombre mayor escogiera las ropas adecuadas para él, ya que el conocía mejor el medioambiente. Para su alivio, Kuroro escogió las menos llamativas y más practicas. También escogió aquellas de material más ligero para el día, ya que el desierto era abrasadoramente caliente en el día y congelantemente helado de noche. Cuando terminaron, Kuroro sencillamente dejo caer las ropas sobre el mostrador y, de hecho, las pago. Kurapika tuvo que restringir su urgencia de mirar con incrédulos ojos a la cabeza de la araña. Por una, lo observo haciendo algo legal. Kuroro sabía de su incredulidad, suspiro.

"No hare nada ilegal, contigo como carga, ya que tú te pondrías en el camino." Le explico.

"Es bueno oír eso." Pensó honestamente Kurapika. El no permanecería de pie observando a la cabeza de la araña mientras robaba frente a sus narices. Haría todo lo que pudiese para arruinar sus planes. Kuroro era lo suficiente agudo como para deducir eso.

Caminaron alrededor de la ciudad, comprando municiones y otras cosas necesarias para su viaje a Ryuusei-gai. Una vez que estuvieron fuera de la ciudad, Kuroro guardo todo en su paño Fun Fun. Sin decir nada, Kurapika dejo que Kuroro guiara el camino. Y de esa forma comenzaron su viaje hacia la ciudad de Kuroro.

Tan pronto como se ubicaron en los compartimientos del tren, sentados lado a lado, Kuroro sacó un libro y comenzó a leer silenciosamente. Kurapika simplemente miro el espacio, mientras pensaba en todas las posibilidades que lo podrían sacar de esta incomoda y molesta situación. La idea de contactar a Leorio, Killua y Gon para que lo ayudasen cruzo su cabeza varias veces, pero apartaba esa idea. No quería molestar a sus amigos con tales problemas que no tenían nada que ver con ellos. Además, meterse en este asunto significaba meterse con el Genei Ryodan. No quería que sus amigos se metiesen en problemas.

Una vez, Kurapika estuvo lo suficiente curioso como para lanzarle una rápida mirada al título del libro que Kuroro leía silenciosamente. Una pasada y reconoció inmediatamente el libro. Sus ojos se ensancharon ligeramente, pero mantuvo su fría mascara y continuo observando el espacio. Kuroro noto el leve cambio de actitud.

"¿Conoces este libro?" pregunto Kuroro, sin quitar la vista de las hojas del libro.

"Lo eh leído antes." Respondió secamente Kurapika. Sostenía cierto respeto por los libros; especialmente los buenos. Y aparentemente, el libro que Kuroro leía era uno de sus favoritos. Era un libro denso, pero entretenido de leer.

"¿Oh? ¿Y qué piensas del libro?" Kuroro lo miro de reojo.

"Creo…" y de esa forma comenzó a decirle a Kuroro lo que opinaba del libro. Al comienzo estaba reacio a hablar, pero a la vez que Kuroro le iba dando respuesta a sus opiniones y el a las suyas, comenzaron a hablar de otros libros y autores; pero todavía no como se hablarían amigos. Eran, después de todo, enemigos sólo de daba el caso que estaban juntos en este problema.

De su parte, Kuroro realmente creía que el chico kuruta era culto e inteligente; más inteligente que la mayoría de los miembros de la araña; si era posible, rivalizaba con el mismísimo Shalnark y el mismo. Debía admitir que discutir sobre libros con el muchacho era interesante. Shalnark quizá fuese inteligente y de ideas rápidas, pero no estaba interesado en libros. Prefería navegar en internet y hackear en su tiempo libre. Al menos, ahora veía una buena razón en tener como compañero de viaje al kuruta; dejando a un lado su constante repelencia hacia él y molesta tendencia a saltar cada vez que sus manos se rosaban por accidente. En variadas ocasiones había estado a punto de decirle al muchacho que dejara de saltar, pero entonces hacia a un lado esa idea. Si le decía, probablemente el chico comenzaría a rabiar sobre cómo era culpa de Kuroro, que no podía evitar despreciar cualquier contacto, por más leve que fuese, con el líder del Genei Ryodan. El chico tenía una lengua afilada y mordaz, Kuroro sabía mejor que nadie que una vez que comenzara a discutir con el chico, no habría final. Argumento con el chico una vez y al final termino con dolor de cabeza. No quería volver a tener problemas, así que simplemente vivía con eso.

Kurapika miro el escenario fuera del tren. El mundo parecía pasar junto a él, todo nublándose en espectros de colores y siluetas. Kuroro había dicho que el viaje tardaría su tanto, y el ya se encontraba aburrido. Kurapika era un chico paciente, pero la mera presencia de Kuroro Lucifer era suficiente para drenarle toda su paciencia. El hombre había estado leyendo otro libro desde que había terminado su conversación, dejando a Kurapika por su cuenta.

Repentinamente, sintió que un peso había caído sobre su regazo. Kurapika bajo la vista y observo un libro sobre su regazo. Tímidamente tomo el libro con su mano derecha y lo inspecciono. Se giro para observar a Kuroro, pero continuaba leyendo el mismo libro.

"Pareces aburrido. Todavía quedan unas cuantas horas, así que decidí prestarte eso." Dijo como un hecho, sin siquiera quitar su vista del libro.

Kurapika le lanzo una mirada extraña, y luego regreso su vista al libro. Era muy extraño. ¿Kuroro estaba actuando de forma agradable con él? Pensando eso, había estado aguantando su actitud hostil y agresiva. La mayoría del tiempo lo dejaría por su cuenta; el metiéndose en sus propios asuntos mientras Kurapika se preocupaba de los suyos. Abrió las páginas y les dio una curiosa mirada. Lógicamente, no tenía nada más que hacer y Kuroro Lucifer, de todas las personas, le ofrecía algo que hacer. El no quería nada que perteneciera al ladrón maestro, ya que la gran mayoría serían cosas robadas, de todas formas, pero se moría de aburrimiento, así que accedió. Se ajusto a una posición más cómoda y comenzó a leer mudamente.

Ya que Kurapika se encontraba absorto en su lectura, se perdió la ligera sonrisa que agracio los labios de Kuroro.

"¿Sí, Shalnark?"

[Ah, ¿Danchou? Le tengo unas interesantes noticias.]

Kurapika aparto la vista y pretendió no oír. Miro los alrededores de la estación de trenes, y se percato de que la noche estaba cayendo. Se detuvieron en la última estación y luego de eso debían llegar hasta el desierto a pie, para luego cruzarlo igualmente a pie. Kurapika suspiro. Sería un viaje muy largo y muy agotador, agitador de nervios; considerando que viajaría con el líder del Genei Ryodan. Kuroro hablaba silenciosamente y Kurapika no se molesto en oír su conversación. En cambio, pensó en que deberían hacer ahora. Lo primero sería encontrar una hostería.

"Encontremos una hostería primero." Kuroro le dio voz a sus pensamientos.

En silencio, caminaron lado a lado, revisando la ciudad en busca de un lugar decente donde pasar la noche. La ciudad era tranquila y con pocas personas, aunque atardecía temprano. Kurapika levanto la vista y noto como una mansión se mostraba al final de la ciudad, con un conjunto de fincas de altas gamas que la rodeaban. El vacio entre lo rico y lo pobre era visible. Kurapika encontraría uno o dos vagabundos en las esquinas de las calles; ya sea durmiendo sobre una pila de alfombras viejas o pidiendo dinero. Cuando pasaron junto a un niño vagabundo, Kurapika no pudo hacer caso omiso de su pedido por una moneda. Dejo caer una moneda en las manos del pequeño, el cual la recibió alegremente.

"No los ayudas dándole caridad." Remarco fríamente Kuroro.

"Este no es tu problema." Contraataco Kurapika, pese a ver sido molestado por su comentario.

"Sólo son un montón de niños flojos, quienes no se molestan en buscar un trabajo decente. Sólo los estas animando a que continúen siendo los vagos que son." Continuo, sus ojos oscuros observando a otro vago con cierto desprecio.

Kurapika no pudo evitar notar la ligera emoción en sus palabras. Algo pasaba entre el hombre mayor y los vagabundos. Era como si tuviese una mala experiencia con ellos. Kurapika sacudió esa idea, pensando que no tenía nada que ver con él. Era el problema de Kuroro, no era suyo. Era un mudo acuerdo entre ellos: metete en tus propios asuntos.

"¿Ves la mansión de allí?" repentinamente dijo Kuroro de nuevo.

"Sí." Se limitó a responder.

"Allí abra una subasta esta noche." Dijo Kuroro de nuevo, esta vez miro a Kurapika, esperando una respuesta.

"¿Y qué? ¿Tiene algo que ver conmigo?" dijo de forma desinteresada Kurapika, sus ojos continuaban escaneando la ciudad en busca de una hostería.

"Un cierto objeto será subastado." Dejo caer una clara señal. Sabía que el kuruta era lo suficiente listo como para comprender lo que les estaba intentando decirle. Y tenía razón. Kurapika se giro a mirarlo con ojos sospechosos. "Shalnark acaba de informarme."

"Los ojos escarlatas." Balbuceo, un destello de rabia brillo en sus ojos marinos. "¿Por qué me estás diciendo esto? ¿Qué quieres?"

Kuroro se detuvo y se giro para observar al joven kuruta. Observo a Kurapika con ojos calculadores, como si estuviera re-evaluando algo en su cabeza. Kurapika espero pacientemente. Fuese lo que fuese, el líder del Genei Ryodan tenía algo en mente, y lo involucraba a él y a los tesoros de su tribu.

"Te ofrezco un trato."

"Pudiste haber perdonado su vida, al menos." Kurapika frunció el ceño ante el cuerpo inerte desparramado sobre el suelo.

"Si lo dejo con vida, alertara a los guardias cuando despierte. Tú eras el que quería que esto fuese lo más discreto posible." Dijo despreocupadamente Kuroro mientras extraía un sobre blanco del bolsillodel hombre.

"Aún así…"

Kuroro suspiró. Le había ofrecido al kuruta su ayuda para recuperar los ojos escarlatas de la subasta a cambio de su completa cooperación, mientras intentaban romper la estúpida atadura. Un trato entre ellos. Kurapika finalmente había aceptado, pero no sin antes haberlo interrogado en busca de cualquier truco tras su oferta, aparentemente, bien intencionada. Cuando no encontró ninguna, y no habiendo ninguno ya que Kuroro había sido realmente honesto, acepto, aunque con pocas ganas. Kuroro realmente estaba cansado de su inestable situación. No era como si temiera su muerte a manos del kuruta o algo por el estilo. El abrazaba la muerte como parte de la vida. Era el kuruta quien lo cansaba. A Kuroro no le molestaba la presencia del chico. Tampoco lo odiaba, pero el chico sentía lo contrario. Continuaba emitiendo hostilidad y precaución hacia su presencia, lo que había intentado de mejor manera ignorar, pero lo seguía molestando.

Y así, Kuroro le dijo su plan. Era simple: iban a escabullirse, pretendiendo ser invitados (luego de robar la invitación de alguien), acudir a la subasta sólo como espectador, esperar hasta que alguien se hiciese con los ojos, seguir al nuevo dueño, interceptarlo camino a casa y robar los ojos. Kurapika había estado realmente triste con el hecho de que iba a robar, pero cedió cuando Kuroro le dijo que no había otra forma de hacerlo, así que debía soportarlo. Había estado en lo correcto, por supuesto. No era como si Kurapika tuviese el dinero como para comprarlos por sí mismo y de seguro, Kuroro no gastaría una gran suma de dinero en los ojos escarlatas, cuando podía simplemente robarlos, siendo el ladrón que era.

"Vamos."

Con un jalón de su muñeca izquierda, que hizo gruñir a Kurapika, siguió al hombre mayor. Cuando llegaron a las puertas de la mansión, pusieron sus mascaras de indiferencia, pretendiendo el haber sido invitados por el señor de la mansión. Kuroro entrego la invitación y cruzo el umbral con Kurapika siguiéndole. Estaba ligeramente impresionado con el hecho de que el chico pudiese poner una cara tan seria, el se esperaba que el chico, quien poseía un fuerte sentido de la moral y lo ético, se pusiera nervioso e inquieto.

Ocurrió de forma tranquila, como se había planeado. La seguridad era floja y no tuvieron problemas asaltando al tan renombrado nuevo dueño de los ojos escarlatas, emboscándolo camino a su auto. Kuroro asesino rápidamente a todas las personas del lugar, asegurándose de que no quedará ningún testigo. Con su mano libre, tomo los ojos escarlatas con cierta reverencia. A pesar de ser un ladrón, no era uno normal. Era Kuroro Lucifer, líder del Genei Ryodan, quien tenía un gusto por los artefactos invaluables y especiales. Sabía apreciar un trabajo artístico; y los ojos escarlatas eran uno de ellos. Admiro los ojos que flotaban en el contenedor por un tiempo, antes de darse vuelta hacia el Kurapika y entregárselos.

Kurapika tomo el contenedor de las manos de Kuroro con su mano derecha; sus dedos rosando los de Kuroro. Esta vez, Kurapika había estado tan preocupado de los ojos, que no salto cuando toco su piel. Su vista se suavizo y sus oceánicos ojos azules observaron los ojos, con una ola de eterna tristeza y pérdida. Podrían ser los ojos de su padre, los de su madre o los de sus amigos, los que sostenía entre sus manos, pero no había forma de saberlo. Quería llorar, quería abrazar el contenedor como si contuviese su vida, pero se retuvo de hacerlo. Kurapika continuaba estando alerta de la presencia de Kuroro y no mostraría debilidad alguna frente a su enemigo. Endureció su corazón y trago.

"Mantendré mi parte del trato."

"Y también lo haré yo." Balbuceo Kurapika, sus nunca abandonaron los ojos del contenedor, los que parecían observarlo inexpresivamente. Ambos permanecieron en silencio. Kurapika estaba contento de finalmente recuperar un par de ojos escarlatas, pero no sabía qué hacer con ellos. Lo primero era mantenerlos a salvo. Kuroro sintió su predicamento.

"Quieres que yo-"

"¡POR ALLÍ!" resonó un vozarrón en la oscura calle y ambos, Kuroro y Kurapika, movieron sus cabezas en dirección a los gritos.

Los hombres comenzaron a llegar a la calle, antiguamente abandonada, todos armados hasta los dientes. La primera reacción de Kurapika había sido cubrir el contenedor para protegerlo.

"Tsk. Nos encontraron." Con un movimiento de su muñeca, un libro rojo apareció en su mano derecha. Kuroro dejo que las hojas se moviesen hasta que se detuvieron en una determinada página, donde se encontraba guardada la habilidad de tele-transportación. Kurapika, quien estaba sorprendido, no le estaba prestan

1001 Nights by kenshina

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