Fanfic Es
Fanfics en español

Omega por Kala1411

[Comentarios - 60]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

Gen. 3”, era la única indicación que aparecía en el pequeño fragmento de papel. Fudo había propuesto salir del edificio por la puerta trasera, pues creía que la otra pareja de candidatos no tardaría mucho en llegar al edificio de Ciencias de la Salud y pensaba que era conveniente que creyeran que ellos no habían pasado aún por allí.

Sentado bajo la sombra de un árbol, el joven revisó de nuevo la pista.

-¿Crees que tendrá que ver con el genoma humano? –Preguntó Ashton.

-No, no creo que hayan puesto las dos primeras pistas en el mismo lugar –dijo él.- Espera, ¿puede tratarse de algún versículo de la Biblia?

Ashton lo pensó por un momento, acariciándose la barbilla.

-El Génesis… Sí, podría ser.

-Génesis, versículo 3, ¿sabes lo que dice en esa parte?

-Creo que es cuando habla sobre la tentación de la serpiente a Eva, con la manzana.

Fudo sacó su mapa.

-¿Hay algún lugar en el campus que se parezca a una serpiente?

Ashton chasqueó los dedos, recordando algo.

-No, pero sí que hay una zona con animales –se sentó a su lado y miró el mapa. –Cuando estuve mirando las carreras que aquí ofrecen, leí que los estudiantes de Veterinaria se encargan de cuidar a los animales de algunas protectoras y zoológicos de la zona cuando están heridos o enfermos. Al parecer, hay un pequeño centro veterinario dentro del campus llamado “El conejito de Lara”… Un nombre bastante raro para ponerle a un lugar así…

-E-Está a 10 kilómetros –dijo Fudo con temor.

-Llevamos ventaja –dijo levantándose y ofreciéndole la mano. –Si tardan lo mismo para averiguar lo que significa esta segunda pista, tendremos suficiente tiempo para llegar hasta allí.

 

 

Tardaron casi 20 minutos en llegar al centro veterinario a un ritmo ligero, pero sin llegar a correr como en la primera etapa. Aun así, Fudo tuvo que sentarse en la sala de espera cuando entraron, pues parecía que sus pulmones iban a explotar.

-Descansa aquí –le indicó Ashton. –Yo voy a la parte de los reptiles a ver si encuentro la pista -el joven asintió con la cabeza mientras jadeaba. -Si te encuentras peor o sientes que vas a desmayarte, avísame por el walkie y vendré de inmediato.

-Gra-Gracias… -susurró.

Ella se apresuró a buscar la sala de reptiles. Aquel edificio resultó ser más grande de lo que creyó en un principio, pero rápidamente comprobó que la mayor parte de él estaba ocupado con jaulas y zonas preparadas para la recepción y el cuidado de los animales. Vio a algunos estudiantes preparando a un mastín para una operación, y a otros tomando notas sobre la evolución de algunos de sus pacientes, pero ninguno pareció percatarse de su presencia.

La  gran sala de los reptiles estaba casi desierta, a excepción de un chico moreno, con gafas y bata blanca. Él le sonrió cuando la vio entrar y ella se paró un momento en seco.

-Eres miembro de la fraternidad, ¿no? Me pareció verte esta mañana entre la multitud.

-Así es, mi nombre es Timothy, soy el miembro Nu –miró el reloj de la pared. –Veo que tú y tu pareja vais muy adelantados y…

Ashton pegó un pequeño grito de entusiasmo, acercándose rápidamente a una de las jaulas de cristal.

-¡Una serpiente de coral casi adulta! –Miró hacia el cubículo de al lado y volvió a emitir un sonido de alegría.- Una víbora de foseta… Una vez se coló una de 75 centímetros en mi habitación… -dijo ensimismada.

-¿Q-Qué? –Preguntó Timothy incrédulo.

Estaba asombrado, normalmente las chicas evitaban aquella zona porque les daban asco los reptiles, pero a Ashton parecían encantarles. Estuvo mirando, con una sonrisa enorme, casi cada cubículo de la sala, hasta que pasados 10 minutos dijo en voz alta:

-Creo que veo la siguiente pista –señaló las cápsulas en una de las jaulas de cristal. –Y la ganadora es: Crotalus ruber –leyó en el cartel explicativo.

-Fue un paciente que vinieron a recoger esta mañana del zoológico –Timothy habló con alegría, no todos los días se encontraba con una chica que se emocionara por los reptiles como él. -Era bastante agresivo y cabrón, nos ha costado un par de meses curarle la herida que se había hecho porque siempre estaba escondido en su cueva y solo se dejaba ver cuando encontraba la oportunidad de atacar.

-Entonces, ¿la jaula está vacía ahora? –Preguntó ella.

-Sí, puedes entrar sin problemas.

Timothy abrió la puerta de cristal y Ashton entró agachándose un poco, con la mirada fija en la cápsula. De repente, con una velocidad y una agresividad envidiadas por cualquier depredador, la serpiente se abalanzó desde su escondite hacia ella con la boca abierta y los colmillos completamente afilados. Fue tan solo un segundo lo que duró el ataque, porque la chica la cogió por el cuello y la puso con fuerza contra la pared de la jaula.

-¡JODER! –Gritó Timothy.

-Siento haber entrado sin invitación –dijo ella acercando su cara a su belicoso contrincante. –Tienes unas escamas muy bonitas –dijo dulcemente mientras  le sonreía y acariciaba la cabeza del animal como si de una mascota se tratase.

-¡¿Qué estás haciendo?! –Chilló Timothy. -¡Sal de ahí!

-Shh… -le chistó ella sin siquiera mirarle. – A las serpientes no les gustan los sonidos estridentes, ¿a qué no, precioso? –El tono de su voz se volvió empalagosamente cursi, como estuviese hablándole a un bebé.

Con actitud calmada, recogió las cápsulas de la pistas, sin soltar al cada vez más enfadado reptil. Cuando estaba casi fuera de la jaula, soltó al animal y Timothy se apresuró a cerrar la puerta, justo a tiempo para ver como la cabeza de la serpiente chocaba contra ella en un intento infructuoso de volver a atacar a la chica.

Timothy jadeaba y estaba tan pálido como un cadáver. Apenas daba crédito a lo que había presenciado.

-¿Te encuentras bien? –Preguntó Ashton.

Él solo la miró, abrumado.

-Yo… lo siento, creí que… Creí que se la habían llevado esta mañana…

Ashton le indicó que se sentara en una silla, parecía que el chico iba a entrar en shock.

-Tranquilízate, no ha pasado nada.

-¡¿Qué no ha pasado nada?! ¡Una serpiente venenosa casi te muerde! ¡Podrías haber muerto por su veneno!

Ella se encogió de hombros. Abrió su mochila y sacó su otra botella de agua para entregársela a Timothy.

-Pero no me ha mordido –dijo calmada. –He cogido la otra cápsula también, por si quieres esconderla en otra jaula –expuso poniéndola encima de una mesa cercana.

El chico asintió, bebiendo agua hasta que templó sus nervios. Cuando el ritmo de su respiración se reguló, Ashton se preparó para ir en busca de Fudo.

-Espera –llamó él, -¿cómo… cómo has podido reaccionar tan rápido? La velocidad de tus reflejos ha sido increíble, si hubieses tardado solo una milésima de segundo más, ahora mismo estarías muerta…

Ella sonrió, se acercó a él y susurró en su oído, como si fuera un secreto que nadie más podía escuchar:

-Sé que ninguno me creísteis antes, pero me he entrenado con los SEALS desde que tenía 14 años.

Usted debe login (registrarse) para comentar.