Fanfic Es
Fanfics en español

Omega por Kala1411

[Comentarios - 22]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

Quizás contenga algunos comentarios poco apropiados para menores de 15 ó 16 años, pero es solo una apreciación personal.

Los cuatro candidatos se apresuraron al salón para comprobar lo que les habían proporcionado. Un mapa del campus, un reloj de pulsera, dos botellas de agua, cuerdas, linternas, walkie talkies… Y un sobre morado con la primera pista. Ashton miró a su compañero, quien había empezado a murmurar con nerviosismo algo ininteligible.

-Fudo, ¿qué te pasa?

El chico la miró con el pánico dibujado en su cara.

-T-Tengo que coger mi inhalador… Yo… Yo no soy muy bueno con el ejercicio físico –la vergüenza se hizo presente en su cara.

-No te preocupes por eso ahora –dijo Ashton con una sonrisa tranquilizadora, poniéndole las manos en los hombros. –Ve por lo que necesites, yo me encargaré de lo que te cueste más.

El chico le devolvió una tenue sonrisa y corrió hacia su maleta para buscar un pequeño botiquín.

-¿No deberías coger tus tampones? –Preguntó Gary riéndose.

Dennis se carcajeó mientras terminaba de revisar la mochila.

Ashton quiso contestarles en ese momento, empezaba a molestarle bastante la actitud de todos ellos, no había tenido esos problemas en el ejército. Pero se abstuvo, recordando un consejo de Paul: “Nunca le muestres a tu enemigo lo que sus palabras pueden provocar en ti, lo utilizará como tu punto débil. Guárdate esa rabia y utilízala como energía para vencerle”.

Fudo llegó en ese momento y metió todo lo que necesitaba en su mochila. Faltaban apenas unos segundos para que la prueba comenzase y salieron de la casa, alejándose todo lo posible para que nadie les escuchase.

Cuando el reloj marcó las cuatro en punto, Fudo abrió el sobre y leyó.

Un día estaba esperando al metro. Mientras comía una manzana, como de costumbre, me senté el lado de un mendigo. Mientras esperábamos, vimos a un hombre gordo pasar y el sin techo murmuró “cerdo”. No le di mucha importancia, aunque me pareció un maleducado. Antes de que llegase el vagón, otro hombre pasó. Era alto y llevaba traje. Cuando pasó, el mendigo murmuró “hombre”. No le di tampoco mucha importancia. Por fin, el tren pasó.

Al siguiente día, el mendigo estaba de nuevo en la estación de metro, y le observé desde la distancia. Mucha gente pasó por delante de él: una chica delgada, un hombre musculoso y una señora mayor. Él musitó “sopa”, “pollo” y “galletita”, respectivamente. No podía dejar de pensar en él.

Lo seguí observando durante varios días y me di cuenta de que llamaba a la gente “pan”, “zanahoria”, “conejo”, “leche” y otras cosas. Un día me puse delante de él y dijo “manzana”. En ese momento, me di cuenta de lo que ocurría. Entonces, el horror me embargó.

 

¿Cuál era la habilidad del mendigo y por qué me impactó tanto?”

 

Después de leer la pista una vez más, Ashton se apresuró a abrir el mapa para averiguar dónde se situaba el laboratorio de Biología.

-Vamos, sé dónde está la siguiente pista –le señaló a su compañero el lugar en el mapa.

-Pero… ¿estás segura?

-Sí, te lo explicaré por el camino.

El calor comenzaba a ser insoportable a esa hora de la tarde, pero Ashton estaba acostumbrada a aguantar las temperaturas extremas y aquellos grados de más no eran problema para ella. Sin embargo, cuando llegaron al edificio de Ciencias de la Salud, Fudo parecía a punto de morir de la extenuación.

-Deberías sentarte un rato y reponer fuerzas –le indicó.

-No… ha sido… muy inteligente… por tu parte… elegirme… como compañero –dijo apenado el joven.

-¿Por qué lo dices? –Sacó una botella de agua de su mochila y se la dio.

-¿Acaso… no… me ves? Soy… un debilucho… -le costaba hablar y respirar a la vez. –Apenas… puedo correr… tres kilómetros… sin asfixiarme… Soy patético… Deberías abandonarme…

Se sentó un momento a su lado, observando su rostro empapado en sudor. Abrió la mochila de su compañero y buscó el inhalador.

-Me enseñaron que ningún compañero se deja atrás –le dio el pequeño aparato y Fudo aspiró fuerte la medicina. –Si no puedes seguir mi ritmo corriendo, puedes centrarte en los acertijos. Tú serás el cerebro del equipo y yo el músculo –sacó sus walkies talkies y le entregó uno a él,- te leeré las pistas y tú me dirás dónde debo dirigirme para la siguiente. Si te ves con fuerzas para seguir, me mantendré a tu ritmo.

Fudo no estaba muy convencido de lo que ella decía, pero cogió el pequeño aparato. Ashton sonrió ampliamente.

-¿Confías en mí? –Él la miró y asintió. -¡Genial! Ese es el primer paso para ganar.

 

 

Ninguno de los candidatos lo sabía, pero desde la fraternidad podían ver gracias a las cámaras de seguridad y a la habilidad informática de Andrew, uno de sus miembros, cada uno de sus movimientos. En casi todos los edificios universitarios había cámaras, y aunque realmente no estaba permitido lo que estaban haciendo, no les importaba. Ninguno de ellos iba a delatar a la hermandad, y todos estaban interesados en ver cómo actuaban los candidatos ante las dificultades que se les planteaban, al fin y al cabo, iban a convivir con ellos durante mucho tiempo.

El grupo de la chica y del asiático iba en cabeza, ya estaban en el edificio correcto a solo 20 minutos de haber empezado la prueba, mientras que los otros dos aún estaban pensando la solución del enigma.

-La chica le está dando un walkie a Fudo –dijo Andrew. -¿Hackeo la frecuencia para escuchar qué dicen?

-Sí –respondió Mark sin quitar la vista de las pantallas.

 

 

Ashton había buscado en los tres primeros laboratorios sin encontrar la pista durante casi media hora. Cuando llegó al último se paró a leer un gran cartel que había pegado en la puerta: “Durante el primer semestre, este laboratorio será utilizado por los alumnos de Enfermería y Medicina para sus prácticas de Anatomía.”

Entró y encendió la luz del aula. Era muy parecida a las anteriores, muchas mesas de metal, vitrinas con diversos compuestos químicos, cuadros explicativos sobre partes del cuerpo humano… La gran diferencia yacía en el medio de la sala: sobre una mesa, había algo tapado con una sábana blanca. Ashton se acercó, percatándose de que era un cuerpo lo que había debajo.

-Ashton, ¿vas bien? Hace rato que hablas –dijo Fudo por el walkie.

-Sí, estoy en el laboratorio 4, a punto de destapar una sábana que me rebelará un supuesto cadáver –explicó a medida que se acercaba a la mesa.

-¡¿CÓMO!? –Fudo gritó. -¿Un cadáver?

-No, un supuesto cadáver. No huele mal y los de la fraternidad no serían capaces de utilizar un cuerpo humano real para algo así.

Ella destapó la sábana, y efectivamente, era una muñeca a escala real, seguramente el juguete sexual de alguno de los chicos de la fraternidad.

-Lo que yo decía, una muñeca –dijo al walkie suspirando.

Pudo oír perfectamente la exhalación de alivio de Fudo.

-Bueno, eso no es tan malo. ¿Cómo es la muñeca?

-Es una de silicona, de las que utilizaran cuando están muy desesperados y no hay ninguna chica que quiera acostarse con ellos.

-Ah... Y, ¿por qué crees que estará ahí la pista?

-Porque son una fraternidad llena de chicos bromistas que solo piensan en el sexo –miró detenidamente el cuerpo de plástico. – Ni siquiera voy a mirar en la cavidad de la boca, no creo que hayan metido ahí ninguna pista.

-¿Y dónde…? –Fudo no terminó la pregunta.- Creo que empiezo a entender la naturaleza que tendrán estas pruebas

-Voy a coger unos guantes de látex.

-¿Pregunto el motivo?

Ella no le contestó aún, solo se acercó a la estantería donde estaban la caja de los guantes y cogió un par. Con ellos puestos, metió dos de sus dedos por la vagina de la muñeca, notando el líquido viscoso y blanquecino que empezaba a resbalar fuera. No le costó encontrar las dos pequeñas cápsulas que contenían la siguiente pista, y sacó una de ellas.

-Sí, lo que yo pensaba –dijo al walkie sabiendo que su compañero la estaba escuchando, -habían llenado este agujero de la muñeca con semen.

 

 

-¡Mierda! Ya estaba fantaseando con ver a la chica con mi semen en su mano –dijo con sorna Jason.

-A veces llegas a comportarte como un cerdo –le dijo Matthew riéndose también.

-La chica está resultando ser más lista de lo que esperábamos –comentó Kyle.

-Sí, pero veremos qué hace durante la siguiente prueba –sentenció Mark.

Usted debe login (registrarse) para comentar.