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Omega por Kala1411

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Notas:

Por los mismos motivos que el otro día, subiré en un mismo post los capítulos 11 y 12. 

Espero disculpéis las molestias. 

Capítulo 11

 

 

El sábado por la mañana, Ashton salió a correr temprano. Estuvo una hora recorriendo la parte de la ciudad más cercana al campus y descubrió algunas tiendas muy interesantes. Se sintió feliz solo de poder hacer eso, correr hasta la extenuación y volver al campus dando un tranquilo paseo, mirando todo lo que la ciudad podía ofrecerle mientras escuchaba música por sus cascos.

Entró en la casa silbando y se dirigió hacia su habitación en el pasillo izquierdo de la segunda planta. El baño que le correspondía estaba cerca de su cuarto, y la puerta se abrió en ese momento, saliendo Kyle con solo una toalla a la cintura y algunas gotitas resbalando por sus pectorales.

-Buenos días –saludó ella.

-Buenos días –dijo sonriendo.

Ashton entró en su habitación para coger su neceser y lo que iba a necesitar para darse una ducha rápida.

-¿Así que iba en serio eso de no importarte si nos ves desnudos? –Preguntó Kyle desde la puerta.

-Sí –respondió ella riéndose. -¿Por qué os resulta tan extraño?

-Supongo que porque estamos acostumbrados a que se nos echen encima cuando nos ven con tan poca ropa.

Ella se acercó a la puerta para dirigirse al baño, quedando muy cerca de él.

-¿Eso no se consideraría acoso? –Inquirió ella con el ceño fruncido.

Él cruzó los brazos y se quedó pensativo durante unos segundos.

-Supongo que sí, pero le hace mucho bien a nuestro ego masculino… Sin embargo, tu indiferencia hacia mi musculado torso hace que mi ego se desinfle como un globo –bromeó.

Ella se rio y cerró la puerta de la ducha. Kyle se dirigió a su respectivo cuarto, pensando en lo bien que olía el sudor de su nueva compañera.

 

 

Ashton tardó alrededor de 10 minutos en el baño, no se demoraba mucho tiempo porque no sabía maquillarse ni tenía ningún tipo de ceremonia que implicase productos como cremas. Abrió la puerta llevando sus pertenencias y se encontró de frente con Jason completamente desnudo y bostezando cual león en la sabana africana.

-Buenos días, Jason –saludó ella alegremente.

-Bu-Buenos… -él rápidamente se tapó la entrepierna con ambas manos –…días… Ashton…

El chico se apresuró a entrar en el baño y cerró la puerta.

 

 

Ashton ordenó un poco su cuarto antes de bajar a desayunar. La cocina de aquella mansión le había impresionado cuando llegó, pues no esperaba que fuese tan grande. Los tonos beige y verdes alegraban la estancia y parecían guardar los rayos de sol que entraban por las ventanas durante más tiempo. Todo era tamaño industrial dada la cantidad de personas que vivían allí, incluso la mesa que ocupaba la parte central de la cocina medía alrededor de 10 metros según sus cálculos.

Algunos de los miembros estaban despiertos y se preparaban sus respectivos desayunos. A Ashton no le sorprendió contar hasta 4 cafeteras de las mejores marcas. Saludó, con un derroche de vitalidad, a sus compañeros y empezó a preparar sus tostadas, un plato de beicon y huevos revueltos, todo ello acompañado de un zumo de naranja y un café.

No fue hasta que se sentó en la mesa, con su desayuno al completo, que se percató de las miradas de los demás.

-Lo siento –dijo  Bob, el miembro Lambda, -creo que nos costará acostumbrarnos a ver todo lo que comes.

Ella rio mientras empezaba a devorar, literalmente, el beicon. Poco a poco, los demás miembros empezaron a entrar en la cocina, algunos con más sueño que otros. Hablaban animadamente de cosas banales: clases, comida, deportes… Y por supuesto sexo, ese siempre era el tema central en aquella casa.

Ashton ya había terminado con sus platos y el zumo, así que se echó para atrás para disfrutar de su café mientras observaba la atmósfera animada que había en la cocina. Eso le recordó que debía preguntarle a alguien, seguramente a Matthew, Adam o Jason, acerca de lo que pasó el día anterior durante el almuerzo, cuando llegó aquella chica rubia. No se había olvidado de la mala sensación que la embargó.

-Está bien, señorita –Jason se sentó frente a ella con un enorme bol de cereales. –Llevas ventaja y eso no es justo.

-¿De qué hablas?

-Me has visto como mi santa madre me trajo a este mundo, y seguramente veas a muchos más de nosotros de la misma forma en los próximos días –el chico se cruzó de brazos para dar más énfasis a sus palabras, -por lo que creo que lo justo sería que nosotros te viésemos a ti igual.

-¿Te refieres a… verme desnuda?

-¡Exacto! –Exclamó él señalándola con su cuchara.

-Ya… Tienes razón en lo que dices… Pero no pasará –respondió ella con una sonrisa dulce.

Se levantó con su taza de café y la metió en el lavavajillas.

-¿Por qué no? –Preguntó el chico indignado.

Ashton se cruzó de brazos y le miró.

-Jason, ¿has visto las películas del Señor de los Anillos? –El chico asintió mientras se llevaba una cucharada de cereales a la boca. – ¿Recuerdas la Batalla del Abismo de Helm? –Él volvió a asentir. –Pues yo tendría que actuar como Aragorn si empiezo a pasearme por aquí desnuda.

Las carcajadas resonaron por toda la casa.

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 12

 

 

Los preparativos para la fiesta abrumaron a Ashton, pues nunca había asistido a una fiesta temática. El gran patio trasero la impresionó sobremanera, pues era así como imaginaba que sería el lugar de sus vacaciones soñadas. La piscina era grande y tenía forma de riñón, además de un jacuzzi que descubrió escondido entre unos grandes setos. Podía imaginar para que lo utilizaban los chicos, pero prefería no llevar a su cerebro en aquella dirección.

Faltaban 4 horas para que se iniciase el ritual, y aunque ella había pasado por cosas peores, estaba un poco nerviosa. Se acercó a Matthew, que estaba sentado en la terraza con Frank y Adam.

-Chicos, ¿puedo haceros unas preguntas?

-¡Claro! Lo que sea por la pequeña de la casa –dijo Adam alegre.

-Cuando pase el ritual, ¿podré saber quién me ha besado?

-Si quieres saberlo, te lo diremos –respondió Matthew. –Normalmente, no hace falta que revelemos la identidad de la chica en cuestión, pues son ellas las que nos vienen a buscar tras el ritual. Pero seguramente, en tu caso sea distinto.

-¿Buscaros después? ¿Para qué? –Preguntó ella de forma inocente.

El joven la miró por unos segundos sorprendido por la pregunta, giró la cabeza buscando ayuda de sus amigos, pues se había quedado sin habla por unos segundos.

-Para follar –dijo Adam como si fuera algo obvio.

Ella formó una “O” con la boca, comprendiendo por fin.

-Vale, bien… Y, mm… Otra cosa más… -se acercó más a ellos, como si fuese confidencial lo que iba a  preguntarles. -¿Podéis contarme lo que ocurrió con la chica rubia? No recuerdo su nombre pero me di cuenta de cómo todos cambiasteis cuando ayer llegó a la mesa del comedor… ¿Tiene algún problema con alguno de vosotros?

Los tres chicos intercambiaron miradas nerviosas y preocupadas.

-Es algo complejo –empezó a decir Frank. –Todo empezó el año pasado. La mitad de nosotros somos de segundo año ahora, pero el año pasado empezamos como tú, con las pruebas y el ritual. Había muy buena relación entre todos desde el primer día, éramos un grupo muy dispar pero unido. Incluso Mark, un alumno de primer año, demostró tener la capacidad necesaria para ser Alpha, algo que ha pasado solo una vez más en toda la historia de la fraternidad.

Frank suspiró y se quedó ensimismado mirando un punto en la lejanía.

-A los pocos meses de comenzar el curso –siguió contando Matthew,- Mark anunció que tenía novia: Daisy, la chica rubia de ayer. Pero al parecer no era el único. La chica estaba jugando a dos bandas con él y con Kyle, los tenía completamente manipulados. Cuando Kyle dijo que Daisy también estaba con él, se desató la guerra.

-¿Pelearon? –Preguntó Ashton cada vez más preocupada.

-Sí, la mano de Daisy casi destruye la fraternidad –continuó Adam. –Durante unos meses, todo fue un completo caos de mierda. Parecía que, o estabas de parte de uno, o estabas con el otro. No fue hasta después de las vacaciones de primavera que Mark y Kyle se dieron cuenta de lo que estaban provocando y decidieron dejar a un lado sus pollas. Kyle se alejó por completo de Daisy, pero Mark aún sigue cayendo en sus redes de vez en cuando, al fin y al cabo, ella es la presidenta de la Hermandad Delta.

-¡¿Qué ella qué?! –Gritó Ashton sin poder evitarlo.

Se tapó la boca con las manos, mirando a su alrededor para comprobar que nadie la había escuchado.

-Entonces… hoy tendremos una fiesta divertida, ¿no? –Inquirió de forma sarcástica.

-Sí… -se lamentaron los tres a la vez.

 

 

 

Mark llegó con un humor de perros al gran salón y tiró su chaqueta de mala manera sobre un sillón.

-¿Qué pasa? –Preguntó  Jason sin despegar los ojos del videojuego.

-Estoy hasta los cojones de Daisy y su jodida hermandad… -dijo él entre dientes.

Jason pausó el juego y, tanto él como los otros miembros de la estancia se acercaron para saber qué exigencia tenía ahora Daisy. Mark se pellizcó el puente de la nariz, sabiendo en el fondo que todo aquello era culpa suya, pero que nadie le diría nada.

-Daisy dice que no elegirá a ninguna de sus chicas para completar el ritual de Fudo y Ashton. Dice que el chico no es lo suficientemente guapo y no quiere hacerle pasar por ese trago a una de sus compañeras.

-¿Y qué dice de Ashton? –Fue Kyle quien hizo la pregunta.

-Que ninguna de ellas es lesbiana –Mark se sentó en el sillón donde estaba su chaqueta, pareciendo cansado. –Dice que simplemente subamos a los nuevos miembros a la plataforma, con los ojos vendados, y que quien quiera, selle el ritual.

Todos se quedaron callados, pensativos. Sentían impotencia por la actitud de Daisy, pero no podían hacer nada al respecto, no podían obligar a ninguna chica a besar a ningún miembro de su fraternidad. Y sin esa parte, tanto las pruebas como el ritual de iniciación se considerarían nulos.

 

 

 

A las 10 de la noche, los dos grupos se reunieron en el patio. Las chicas de la Hermandad Delta vestían ropas muy provocativas y sugerentes, tal como habían hecho los años anteriores. Todas miraban con petulancia y altivez a Ashton, pero ella las ignoraba, pues solo le preocupaba Daisy.

Varias antorchas iluminaban todo el patio, pero sin llegar a crear un ambiente sofocante en aquel septiembre inusualmente caluroso. Los miembros de la fraternidad solo llevaban la parte de debajo del disfraz de griego, dejando su torso descubierto. Ashton, por su parte, sí se había agenciado una prenda negra que no desentonase mucho con el disfraz que llevaban los demás. Jason, Adam, Victor y Frank le insistieron para que les imitara y no llevara nada en la parte de arriba, pero ella solo se rio, sin llegar a tomárselo en serio. No obstante, la prenda que había elegido le dejaba todo el vientre al aire libre, realzando el tamaño de sus pechos.

Kyle se quedó impresionado con la apariencia tan inocente y exótica que tenía sin siquiera pretenderlo. Se había dejado el pelo suelto, y sus ojos tenían un extraño color por la luz que emitía el fuego de las antorchas. Se acercó a ella, intentando disimular su preocupación por lo que Daisy pretendía hacer esa noche, y le preguntó:

-¿Estás nerviosa?

-La verdad es que sí, nunca había llevado un disfraz –dijo mirando su extraño atuendo.

Kyle no pudo evitar sonreír, aunque con cierto pesar. Mark, por su parte, no había cambiado el semblante desde la tarde a pesar de quedarse embobado viendo a su nueva compañera. Se notaba la tensión de sus músculos cuando anduvo hacia la plataforma para encontrarse con Daisy allí. La rubia, muy sonriente al saberse tan poderosa, carraspeó para acallar las conversaciones y llamar la atención de los presentes.

-Buenas noches a todos. Esta noche tendrá lugar el ritual de iniciación, pero será diferente al de los años anteriores. Esta vez, ningún miembro ha sido elegido de la fraternidad ni de la hermandad para sellar el ritual, sino que dejaremos esa parte a la libre elección de las chicas y chicos que ya son miembros oficiales –Daisy miró, sin disimulo a Ashton, con una satisfactoria maldad brillando en sus azules ojos. –Es decir, los nuevos miembros se subirán a la plataforma y esperarán con los ojos vendados a que otra persona le bese. Si pasado un minuto, nadie sella el ritual, esa persona no podrá pertenecer a la Fraternidad Alpha Omega o a la Hermandad Delta.

Los murmullos de nerviosismo procedentes de las chicas de la hermandad pusieron a Fudo más nervioso de lo que estaba.

-No me gusta esto… -le susurró a Ashton. –Ninguna chica querrá besarme…

-No te preocupes, eso aún no lo sabes –le dijo ella en el mismo tono.

Los chicos a su alrededor escuchaban sus palabras a pesar de la baja intensidad de su volumen. No se atrevían a contarles nada, pues aun mantenían una mínima esperanza, pero la situación no era la mejor.

-Bien –dijo Daisy alzando la voz de nuevo, –que este año empiecen los miembros de la Fraternidad Alpha Omega. Por favor, que se adelante el candidato más mayor.

Fudo tragó duro y empezó a andar con paso inestable hasta la plataforma, parándose antes de subirla.

-S-Soy Fudo Hayashi, y quiero ser el miembro Kappa.

Mark se puso detrás de él y le vendó los ojos. El joven subió a la plataforma, respiró hondo para intentar tranquilizarse y se mantuvo recto, esperando.

Pero los segundos pasaban y ninguna de las otras chicas hacía el amago por acercarse a la plataforma. Ashton miró de reojo a Daisy y a Mark, ella tenía una cara de absoluta satisfacción, mientras que su compañero mantenía mirada en el suelo, con las facciones deformadas por el enfado y los puños apretados.

-Ninguna chica va a sellar el ritual, ¿verdad? –Preguntó en un susurro a quienes estaban a su alrededor.

Nadie contestó, pero ella sintió la misma atmósfera extraña y apesadumbrada que el día anterior, cuando Daisy se acercó a su mesa en el comedor. Empezaba a darse cuenta de lo que pretendía, pero Ashton no estaba dispuesta a permitirlo.

Comenzó a andar a la plataforma sin mirar a nadie, la rodeó y se subió. Sabía que todos estarían observándola, pero le daba igual. Puso sus manos de forma delicada en la cara de Fudo, quien se asustó un poco al sentir su tacto, pero se mantuvo firme. Cerró los ojos, acercó sus labios a los del chico y le besó.

No fue un beso apasionado, ni siquiera pretendía ser excitante. Fue dulce, inocente y honesto. Apenas duró unos segundos, pero fueron suficientes. Ashton se separó del chico poco a poco, se bajó de la plataforma y fue directa para Daisy y Mark.

-Dijiste que los nuevos miembros debían esperar a que otra persona los besase para sellar el ritual –le susurró directamente a la chica rubia, -pero no especificaste que esa persona fuese de tu hermandad o que tuviese que ser un miembro más antiguo.

Ni siquiera esperó a que Daisy le contestase, solo se giró y se fue para reunirse con sus compañeros, quienes la esperaban con expresiones que iban desde la incredulidad hasta la fascinación.

-Eres la puta ama –le murmuró Jason.

Daisy se giró a Mark, con las facciones deformadas por la ira.

-Eso no ha valido, Mark, y lo sabes –dijo ella.

-Ashton tiene razón, así que deja de comportarte como una hija de puta –dijo sonriendo con cierta fascinación. -Fudo, ya puedes quitarte la venda –anunció en voz alta, viendo el perfil sonriente del chico. –Bienvenido a la Fraternidad Alpha Omega, miembro Kappa.

El chico se bajó de la plataforma con la sonrisa más grande y boba que jamás había visto Ashton, y supo que nunca se arrepentiría de lo que había hecho por su compañero. Fue recibido con aplausos y vítores por los demás, pero él parecía estar en una nube.

-El siguiente candidato –dijo con voz gélida Daisy.

Con actitud tranquila, Ashton imitó a su compañero y se acercó a la plataforma.

-Soy Ashton Jones, y quiero ser el miembro Omega.

Mark se acercó a ella y le vendó los ojos. Ella subió a la plataforma, respiró hondo y esperó. Sabía que Daisy no dejaría pasar lo que ella había hecho por Fudo, pero le daba igual, no temía enfrentarse a la rubia. Habían pasado alrededor de 10 segundos desde que estaba allí subida, creyendo saber que su ritual no sería completado a modo de venganza por parte de Daisy, cuando unas manos firmes sujetaron su rostro con suavidad y unos labios tersos se pegaron a los suyos.

Quien quiera que fuese, besaba increíblemente bien. Al contrario del que ella le había dado momentos antes a Fudo, aquel beso era fuerte, como si esa persona estuviera reprimiendo su pasión con dificultad.

Unos segundos después, el beso terminó. Ella aspiró profundamente, intentando calmar las sensaciones que se arremolinaban en su estómago.

-Ashton, ya puedes quitarte la venda –anunció Mark. –Bienvenida a nuestra Fraternidad, miembro Omega.

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