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Unchained ~~Adaptación SxS~~ por chloe_moony

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Notas:

Hola!


¿Qué tal están? Espero que muy bien y aquí les traigo el capítulo de hoy!! Gracias por el primer comentario de esta historia!! Estrenamos el marcador de los comentarios y  más de 100 visitas... Muchas Gracias a tod@s!!


Disfruten de la lectura!!


 


Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

Capítulo 2

 

—Todas las unidades disponibles, tenemos un 10-103, posible 10-103M en “Licores Ritchie” en el Séptimo Distrito.

Suspirando con cansancio, el oficial Naruto Uzumaki se comunicó por radio.

—Aquí la unidad siete-cincuenta. Informo que estoy cerca de esa ubicación.

Esperó a que el interminable crepitar se despejara.

—10-4, unidad 7-50 —dijo la voz apagada—. El hombre que llamó afirma que escuchó a alguien detrás de su negocio, gritando plegarias. Salió, pero no encontró nada. Le gustaría que un oficial le eche un vistazo a la  zona.

Las cejas de Naruto se alzaron. Genial, simplemente perfecto. Esa noche no podía ser mejor.

—10-4.

Tan pronto como puso en su lugar el micrófono, su celular sonó. Lo sacó de su funda, sin siquiera comprobar quién llamaba.

—¿Qué?

—Suena como si hubieras conseguido un loco o un borracho, novato.

Encendió las luces y dio vuelta con la patrulla. —Mi tipo de suerte, Cole. Ya he tenido tres llamadas de borrachos y desordenados, dos domésticas, y una de una mujer asegurando que su gato había utilizado su teléfono.

Sonaron carcajadas.

—¿Qué?

—No te estoy jodiendo.

—Le echó un vistazo a las señales de tránsito—. La señora quería a la policía del Pentágono, ya que era un asunto de seguridad nacional.

—Hombre, qué noche difícil.

—Sí, ha sido una de esas.

Naruto no bromeaba, tampoco. Su compañero, Rodríguez, había llamado para faltar a su turno, alegando gripe porcina o la enfermedad de las vacas locas, o lo que sea. Los malditos llamados habían estado llegando sin parar, y los lunáticos estaban fuera de servicio. Era una de esas noches en las que hubiera deseado seriamente quedarse en su trabajo de escritorio, muy lejos del público loco.

Miró hacia las brillantes luces de neón de “Licores Ritchie” mientras estacionaba la patrulla.

—Tengo que ir a comprobar esta mierda.

—Claro, hombre —respondió Cole—. Diviértete con tu borracho.

—Jódete. —Naruto metió el celular de vuelta a la funda y desenganchó la linterna de servicio mientras comunicaba por la radio—: 10-975.

Naruto no se molestó en entrar en la tienda de licores. Rodeó todo el destrozado edificio, entrando en la boca del callejón estrecho. Inmediatamente, el olor a comida podrida y orina llenó sus fosas nasales. Ahí se fue su apetito. Movió la luz de la linterna hacia las numerosas bolsas negras de basura.

—¿Hola? Soy el oficial Uzumaki. ¿Hay alguien aquí?

Sólo podía oír a los rufianes del otro lado de la calle y a los coches que pasaban detrás de él. Deseando que de alguna manera no pudiera respirar el mal olor, se aventuró más en la oscuridad y se asomó a uno de los contenedores de basura. Su mano cayó a su arma mientras sus sensibles oídos captaban un ruido a su izquierda.

 —Policía. ¡Muéstrese ahora!

Bajo el resplandor amarillo de la linterna, las cajas se  tambalearon antes de dispersarse por la sucia calle empedrada. Algunas ratas salieron apresuradamente del desastre. Hizo una mueca. Demonios, odiaba a las ratas. Lentamente, apareció una brillante camisa de color naranja, luego unos sucios pantalones de mezclilla. Naruto dio un paso atrás mientras la forma se tropezaba sobre sus pies. Los rizos teñidos de gris y la cara floja y arrugada de un anciano se mostraron. Sus ojos tenían ese aspecto de mirada vidriosa que los borrachos solían tener.

Naruto se relajó.

—Señor, es la policía. ¿Está bien?

El anciano bajó la vista hacia su camisa y dejó escapar una risa ahogada. Pasó sus manos por el emblema de Washington Nats6. Una parte de Naruto se compadeció del viejo por varias razones.

—Señor —intentó de nuevo—, ¿cuánto ha bebido esta noche?

Después de examinar su propia ropa, el viejo finalmente alzó la vista hacia él.

—¿Bebido? —preguntó, su voz ronca por la edad.

Naruto asintió mientras ponía la linterna bajo su brazo y daba  un paso hacia adelante.

—Señor, ¿tiene algún familiar al que pueda llamar? ¿Alguien que pueda venir a buscarlo?

El anciano lo miró curiosamente, y luego sonrió. Enseñando una hilera de dientes amarillentos, se lanzó hacia él. Desprevenido ante el ataque repentino, Naruto se tambaleó hacia atrás. Antes de que pudiera recuperarse, el viejo estaba sobre él. Usando una sorprendente fuerza, el hombre de edad avanzada envolvió una huesuda mano alrededor de su garganta y lo lanzó a varios metros. Naruto se estrelló contra la pared de ladrillo, deslizándose hacia el suelo. Una breve oleada de pánico se disparó a través de su cuerpo mientras recordaba las horas de entrenamiento destinadas a prepararlo para toda la mierda al azar con la que pudiera entrar en contacto en la calle, pero esto... esto era diferente. Se puso de pie justo cuando el viejo lo abofeteó contra la pared, golpeándose la cabeza en el proceso. Aturdido, saboreó la sangre en su labio.

El hombre se agachó, un grasoso mechón de cabello gris cayendo sobre su rostro. Tomó a Naruto por la garganta, alzándolo varios metros sobre el suelo.

—Los oficiales de paz son siempre mis favoritos para matar o convertir.

Jadeando por aire, Naruto trató de deshacerse de los dedos huesudos del anciano. El diminuto abuelo lo sostuvo, dos metros y luego más, suspendiéndolo en el aire. Ninguna cantidad de entrenamiento en la academia lo podría haber preparado para esto.  Para ser honesto, nunca antes había estado tan cagado de miedo. Ni siquiera cuando, a los seis años, encontró a su madre muerta  por  cortes que se había provocado ella misma en sus muñecas.

El hombre atrajo la cabeza de Naruto a la suya y se echó a reír. Su corazón golpeaba dolorosamente contra sus costillas mientras el hombre acercaba la cabeza a la suya y reía, el hedor a aguas negras y azufre de su aliento lo envolvieron. Vómito de una semana, o carne podrida olían mejor que esto. Entonces, él vio sus ojos. Un liquito negro y espumoso se filtraba desde las esquinas y se extendía sobre la parte blanca de sus ojos, cubriendo los apagados iris azules. El terror volvió fría la piel de Naruto. Sabía que iba a morir. Allí, en un callejón infestado de ratas en Anacostia, asesinado por un desquiciado paciente de enfermera a domicilio. Buscó su arma, pero ya era demasiado tarde. Justo cuando tomó lo que sabía que sería su último respiro, escuchó algo aterrizar suavemente detrás del viejo. Sin previo aviso, el agarre en su cuello fue liberado.

Naruto se desplomó en el callejón sucio, agarrando su garganta magullada. Incluso en su estado de shock, registró la daga plateada que atravesó el pecho del hombre, directa al corazón. Una herida así debería haber sido un caos sangriento, pero no hubo sangre. Ni siquiera una gota. La daga se retiró rápidamente, y el hombre cayó al suelo hecho  un ovillo sin vida. Sólo un susurro de aire le recordó que no estaba solo. Poniéndose de pie, apuntó con el arma a su posible salvador.

Una mujer joven se paró frente a él. Era una cosa pequeñita, con fríos y enojados ojos verdes, y una cabeza llena de ondas rosadas que caían más allá de sus pechos.

—¿Acabo de salvarte el trasero y me vas a disparar?

Por un momento, él no hizo nada, y luego balbuceó—: ¿Qué demonios acaba de pasar?

La mujer le echó un vistazo al cuerpo, y luego lentamente volvió hacia él.

—¿Qué te parece?

Naruto sacudió la cabeza mientras alcanzaba sus esposas.

—De acuerdo, está usted bajo arresto. ¡Suelte el arma ahora, y ponga las manos arriba!

La pequeña luchadora pelirroja soltó una risita, levantando sus manos.

—¿Qué arma?

Su mirada se precipitó hacia sus manos. Estaban vacías.  La única cosa que notó fueron dos anchas pulseras de plata que adornaban ambas muñecas.

—¿Dónde está el cuchillo? —preguntó entre dientes—. ¡El cuchillo que usó para matar al hombre!

Ella dejó caer las manos a sus caderas.

—¿Te refieres al hombre que estaba estrangulándote hasta casi dejarte sin vida?

—Muéstreme el arma ahora. —Dirigió la mano hacia el radio de  su hombro, necesitando pedir ayuda. Un posible asesino y una asesina. Habría toneladas de papeleo de mierda esa noche.

Ella simplemente le frunció el ceño.

—Sabes, realmente no tengo tiempo para esto.

Su arma descendió una fracción de centímetro.

 —¿Qué?

Eso fue todo lo que ella necesitó. Se movió rápido como un rayo. Antes de que él pudiera ganar el round, le sacó la pistola de la mano  con un golpe del antebrazo y le dio un puñetazo justo en la mandíbula.

Su cabeza cayó hacia atrás, pero no antes de captar la mirada de asombro en el rostro de la chica, y mientras se desmayaba, la escuchó gritar—: ¡Mierda!

 

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Sakura se quedó mirando al joven oficial, asombrada y más que un poco perturbada. Limpiándose nerviosamente la mano en el frente de su camiseta blanca, dio un paso atrás. En el momento en que su mano había hecho contacto con su piel, lo había sabido. Mandó todo al demonio. Y apostaría su sonrosada nalga  izquierda, por la manera en que él se congeló en frente del Poseído, que no tenía ni idea de lo que era. Maldiciendo de nuevo, sacó su destartalado celular de su bolsillo y llamó a Sai.

Él contestó al segundo timbrazo.

 —¿Qué pasa?

—Tenemos un problema épico en Anacostia. Te necesito a ti y a Azuma ahora. Será mejor que también llames a Kakashi. Esto va a involucrar a la policía.

—Oh, vamos, Sakura. ¿Qué demonios hiciste ahora?

Sakura rodó los ojos, terminando la llamada sin contestar. Le dio un empujón al policía con la punta de su bota. Sip, se encontraba inconsciente y no entraría en razón pronto. Poniéndose en cuclillas, estudió su laxo rostro.

—Mierda. Mierda. Mierda —siseó.

No era como si lo hubiera sabido cuando le pegó. No lo habría hecho si lo hubiera sabido. Pensándolo bien, aún así probablemente lo habría golpeado. Pero podría haber suavizado el golpe un poco si se hubiera dado cuenta que él era uno de los de su especie.

Un Nephilim.

 

Notas finales:

Y les tengo un regalito.... Denle a Siguiente!!

 

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