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Cuervo. por Candy-Uchiha

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Notas: Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación….Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
#Sasuke



La ciudad de Boston se desvanece, el cielo es un manto gris.


Un adiós irlandés para mi abuelo al cual yo nunca tuve la oportunidad de conocer verdaderamente.



Uno por uno, los chicos vienen hacia adelante para decir su último adiós.


Shisui y Naruto permanecen a mi lado, en silencio. Las condolencias son llevadas por la brisa del otoño, ligeramente hablada y rara vez oída.


Mis huesos están pesados, la ropa mojada y todo lo que queda es la claridad de un aire que viene solo después de una tormenta.


Finalmente ellos se fueron. Cuando llega mi turno y estoy de pie a un lado del ataúd, me fallan las palabras, como suele ocurrir.Nunca ninguno de nosotros había encontrado lo que debería de decir al otro cuando él estaba vivo.


¿Qué caso tendría ahora?


El lirio blanco se marchita en mi mano ante mis ojos. Además de mi, Madara era el último Uchiha.


Sus deseos finales pesan sobre mi alma.


La carga de hacerlo sentir orgulloso. Continuando con su legado y su linaje ¿cómo podría negarle a un moribundo su último deseo murmurado mientras agonizaba?


No era un falso consuelo. Cada palabra que dije en esos momentos finales fueron una promesa para él. Voy a hacer que este orgulloso.


Voy a seguir sus pasos a las puertas del infierno si es necesario para mantener mi palabra. El hombre que me crió. El hombre que me lo dio todo.


En el susurro de una plegaria católica, la flor cae sobre la brillante superficie de madera y él es bajado al suelo.


Shisui y yo repetimos la señal de la cruz, recitando el credo que Madara respeto durante los últimos treinta años. El mismo credo que todos respetamos.


-La familia, la lealtad, el honor y la sangre. La única cosa que es verdadera.-Shisui me concede un último momento y entonces inclina la cabeza.


-Ven y camina conmigo.


El cementerio es sombrío, lleno de muerte y de la pena que lo acompaña. El césped debajo de nuestros zapatos, plagado de las hojas moribundas del otoño.


Yo no tengo espacio en mi corazón para el dolor. Hice las paces con la muerte hace mucho tiempo atrás. Un hombre no entra en esta vida con expectativas de vivir para siempre.


Madara consideraría un honor dar su vida por el sindicato. Al Igual que yo.



No voy a pensar en eso ahora. Más tarde, habrá tiempo para esas cosas. Por ahora, yo diligentemente sigo a Shisui hasta los escalones de piedra de St. Marcellina. Las sólidas puertas de roble se abren sin problema.


Bancos de madera se alinean por el pasillo, el aire mezclado con el aroma del vino y el arrepentimiento. Al final del pasillo me arrodillo y digo una oración por los difuntos.


Yo no me veo como un buen hombre.


Como cualquier católico, la culpa de mis pecados, muchas veces pesa sobre mi conciencia. Poco hace para cambiar quien soy. Cuando tenía ocho años, mi mamá me dijo que yo no debía de ser como mi padre.


Es lógico que yo quiera esta vida desde entonces. Mi camino fue elegido, y lo haría de nuevo. Nuestra vida es gobernada por la lealtad y el honor. Familia. La cosa que yo más respeto.


Nosotros no tratamos con el esquema de negocios de la sociedad, pero todavía tenemos moral. Si un acto de maldad es lo que manchara mi alma, esto será por uno de los mios. Nosotros cuidamos el uno del otro.


Nos protegemos. Si el infierno es el precio a pagar por mis pecados en la tierra, que así sea. Esta es la única familia que me queda ahora.



Después de un tiempo Shisui se sienta a mi lado y recupera una botella de su chaqueta. No hay ninguna preocupación por las formalidades o la religión de su parte. El hombre renunció a Dios hace mucho tiempo.


Fue solo por respeto a Madara que el oró hoy. El extiende la botella hacia mi, y yo doy un trago de la cosa buena. Shisui siempre tiene de licor del bueno. El altar se convierte en nuestro punto visual cuando el silencio permanece.


Es una cualidad que aprecio en él. Como líder, la naturaleza estoica de Shisui infunde más miedo del que alguien jamás conseguirá. Mete la mano en el bolsillo, la medalla de San Antonio de mi abuelo oscila desde su guante de cuero.



-Él hubiera querido que te quedaras con ella, hijo.



Trazando el oro grabado bajo mis dedos, un dolor que nunca supe que existiera crece dentro de mi.


Podría haber elegido cualquier santo, pero ésta fue su elección. Madara nunca temió a la muerte, pero si a perder su alma.



-Yo sé que te sientes dolido Sasuke- dice Shisui. -No estuviste el tiempo suficiente a su lado



-No. Yo no lo tuve



Quince años no era tiempo suficiente para conocer a un hombre como mi abuelo. Yo no creo que pudiera conocerlo en cincuenta años, no como era nuestra relación.


Él era un hombre reservado. Fuerte y orgulloso, pero siempre tranquilo. Nunca supo ser una figura paterna. No fue feliz cuando llamé a su puerta, a los dieciséis años. Él me acogió de todas maneras.



No me molestó mucho la verdad. Mi abuelo era de una generación diferente. Aquel que cree en mantener el linaje fuerte y verdadero.


Yo estaba muy feliz de seguir sus pasos. A la edad de dieciséis años fui introducido al Sindicato Mackenna. El día más orgulloso de mi vida fue cuando hice el juramento de sangre.


Él nunca dijo nada, pero Madara también estaba orgulloso.



El comenzó a la antigua. Camiones blindados y asaltos a bancos. Las drogas y juegos de azar.



Esas cosas, él las conocía. Las únicas maneras que él conocía. Él me introdujo en el redil, pero fue el hombre que ahora está sentado a mi lado el que me hizo ser quien soy.


Él fue mi mentor durante la última década. Tomo el papel que Madara no quiso. Juntos llevamos los negocios a la modernidad. A cada paso del camino, Madara luchó contra nosotros.


El Sindicato, tal y como es hoy en día, no es como ni cerca como la mafia de mi abuelo.


Shisui creía que blanquear nuestros negocios era la única forma de prosperar. Finalmente, Madara aceptó.


No importa ahora. Él se fue. El medallón de San Antonio quema contra la palma de mi mano.


Mi línea de sangre está muerta. Estamos más cerca que nunca de una alianza con los rusos, pero uno de los nuestros se fue. No parece un sacrificio justo.


Las cosas van a cambiar ahora. Ya persiste entre Shisui y yo. El peso de la responsabilidad. La carga de probar mi lealtad al hombre a mi lado y afirmar mi dedicación al Sindicato.


Los zapatos de Madara no serán fáciles de llenar, pero no encontrarás a nadie más ansioso que yo para tomar su lugar.


Shisui no va a renunciar fácilmente. Sean me desafiara por la posición. Por nacimiento, él tiene más derecho de ser el sucesor de Shisui de lo que yo alguna vez podría tener.


Pero yo lo quiero. El sabor persiste en mis labios con lo mucho que yo lo quiero.



-¿Crees que estás listo para lo que viene después?-pregunta Shisui



-Aye1.


La sangre será derramada. Van a rodar cabezas. Habrá campanas de boda en el futuro.



Esa es la única parte por la cual yo lucho para no estar a bordo. Pero lo haré si Shisui me elige.



No hay una cosa que yo no haga por el Sindicato. Para sellar esta alianza y hacer lo correcto por Madara, voy a tomar a mi novia rusa, junto con mi derecho de ser el segundo al mando de Shisui.



Nada ni nadie se interpondrá en el camino.


-Me gustaría encargarme personalmente.- le digo a Shisui


Sus ojos oscuros se encuentran con los míos, brillando con respeto. Desde su pelo hasta su cara, todo en Shisui es oscuro.


Los hombres se acobardan en su presencia. Él es duro. Pero también es justo. Por eso yo sé que él va a estar de acuerdo con mi petición.


-Yo no esperaría menos.


El silencio cae entre nosotros, mientras piensa sobre el asunto.


-Sí, puedes ir mañana.


-Esta noche- insisto


Sus ojos me evalúan, pensando en mis motivos.


-El funeral es hoy- señalo, -No nos esperan. Ellos ya hicieron arreglos para cambiar la ubicación de una carga el sábado. Se están preparando para lo obvio.


Shisui tamborilea los dedos contra la botella, y a continuación, asiente con la cabeza en reconocimiento.


-Deja que los rusos se lo queden por los problemas que les han causado. Una muestra de nuestro agradecimiento.


Mi puño aprieta la medalla en mi mano con la fuerza de la adrenalina en mis venas.


Sed de sangre.

Venganza.


Yo los probaré esta noche.


Shisui mira el reloj y a continuación se levanta.


-Si vas a ir esta noche, entonces es mejor que comiences.


Juntos caminamos hacia la salida. Antes de separarnos me da una palmada en mi hombro y aprieta.



-Has perdido a tu abuelo- dice-pero siempre vas a ser considerado mi hijo.



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-Así que, este es el lugar ¿verdad?- Suigetzu mira hacia la casa desde nuestra posición en la calzada.-Supongo que los cabrones viven aquí.


Ninguno de nosotros siente remordimiento por lo que va a suceder. Esta banda Armenia sólo está creciendo en número cada día que pasa, con la intención de afincar su reclamo.


Ellos ya invadieron territorio. Nuestro territorio para ser más exactos, y los de los Rusos también. Pero no somos sólo nosotros. Escuché que los italianostambién están resolviendo unas cuestiones con ellos.



Entrometerse en nuestros negocios es una cosa. ¿Disparar en el deli en que mi abuelo se estaba reuniendo con los rusos?


Totalmente diferente. Solo hay un precio a pagar por semejante acto.


Naruto toma su lugar a mi lado, y el resto de los chicos sigue su ejemplo.



-Entonces, ¿Cómo quieres hacer esto?- pregunta Naruto.



-Si jefe- insiste Sean. -¿Cómo quieres hacer esto?



Caminanos hasta el balcón. Yo no tengo ninguna instrucción para ellos, excepto una:

-Mátenlos a todos.
Notas finales: (1:Significa si en irlandés.)
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