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Eres mia por fabitta

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Notas:

Las cosas cambiarán para el frio youkai

Ya pasaron varios años que Rin se encontraba viviendo en la aldea donde también  vivían  Inuyasha, Kagome  y sus amigos.  Seshomaru  la había dejado  al cuidado  de la anciana Kaede , a pedido  de la misma  anciana  quien  le dijo que  el lugar de Rin  no era con demonios,  ella debía pasar más tiempo  con su propia especie   y tratar de  tener una  vida mas  normal que la que había llevado hasta entonces. A Seshomaru  no le  hizo mucha  gracia esa propuesta pero tenía que reconocer que  sus propósitos de poder y  retomar el manejo de los territorios del Oeste  no eran precisamente  condiciones  seguras  para una  niña y él no tenía  ninguna intención de  poner en riesgo la integridad de su pequeña protegida. La anciana Kaede le aseguró que Rin  estaría  bien cuidada, tanto por ella como  por Kagome, Sango  y el mismo  Inuyasha, Seshomaru respingó ante la idea que Rin dependiera de su medio hermano pero aceptó.  Había dejado  a la pequeña Rin al  cuidado de los humanos de esa aldea,  cuando  se lo comunicó Rin  no paró de llorar en silencio, consolándose únicamente al tener la promesa de su  Amo que la visitaría seguido, entonces le brindó una sonrisa cálida asegurando que estaría bien en ese lugar.

Seshomaru cumplió su promesa y cada vez que tenía tiempo  visitaba a su protegida, casi  todas las veces le llevaba algún  regalo, por eso Rin  era una de las niñas mejor  vestidas de la aldea, tenía  hermosos kimonos que no tardaba en destrozar, no porque no los cuidara, sino que al ser una niña tan traviesa no paraba de meterse en líos.

Durante esos años la anciana Kaede le había considerado como su discípula y ella había demostrado tener  habilidades asombrosas en cuanto el manejo de su podres espirituales, habilidades que la anciana Kaede sospecho incluso mayores a las de Kagome o su hermana Kikio, al principio a Rin no le hizo mucha gracia  los entrenamientos con Kaede, ya que esto  suponía mantenerse en silencio y quieta por algún  tiempo,  concentrándose, pero el entrenamiento  dió frutos cuando ella empezó a manifestar esas habilidades, por lo que poco a poco  puso mayor  voluntad y empeño en  mejorar sus habilidades. Al mismo tiempo  empezó sus entrenamientos con Kagome y también  con Sango, ellas tuvieron muy bien ánimo de entrenarla, les parecía muy buena idea que ella supiera defenderse. Con el tiempo Rin tuvo muy buen manejo del arco y mejoro  su resistencia y destreza  física, solo  faltaba que alguien la entrenara  en el manejo de la espada.

Cuando le pidió a Inuyasha que la entrenara, él se negó rotundamente.

-          Por favor Inuyasha- le rogó en su cabaña mientras Kagome al  otro extremo  miraba en silencio. Cuando ella le consultó por el pedido  Kagome le dijo que le ayudaría, esperaba el momento adecuado para intervenir

-          Ni pensarlo- repitió Inuyasha,  - sabes lo que  diría Seshomaru si se entera que  puse una espada en tus manos? – además aun eres muy joven y muy  torpe.

En ese momento  Kagome intervino

-          Ya no es tan pequeña Inuyasha, Rin  ya tiene 14 años y es muy hábil con  el arco, su cuerpo ya se ha  fortalecido y sus poderes espirituales  siguen creciendo, pienso que es un buen  momento  de  que amplié  su entrenamiento.

-          Tú la apoyas?? Le gritó a su esposa – no deberías alentarla Kagome

-          Por favor Inuyasha- suplicó  Rin una vez más – prometo ser muy cuidadosa y mantenerlo en secreto si es necesario, le aseguro que el Amo Seshomaru no  se molestará, no se lo diré hasta que  ya pueda manejar  bien la espada,  hice lo mismo  con mis otros entrenamientos y no  dijo nada, por favor entréneme.

-          Vamos Inuyasha, quien mejor que tú para ser  su maestro – apunto sabiendo que apelando a su orgullo podrían  tener mejores resultados

-          Bueno – respondió vacilante- está bien, esperemos que seas una buena discípula y no abras la  boca con Seshomaru, entendiste Rin???

-          Siiii!! – grito Rin abrazando a Inuyasha – gracias prometo esforzarme mucho, estará orgulloso de mi, - gracias Kagome- e igualmente se abalanzo  sobre ella en un abrazo – iré a contarle a la anciana Kaede y salió de la cabaña como un relámpago.

La pareja quedo  sola en la cabaña sintiendo  como si acabara de pasar un tornado

-          Gracias – dijo  finalmente Kagome – Rin está muy emocionada con sus entrenamientos.

-          Cuál es  su afán con entrenar tanto??

-          Si ya sabes para que preguntas

-          Sesshomaru??

-          Claro. Rin piensa que cuando él por  fin venga por ella tiene que ser lo suficientemente fuerte para poder  acompañarlo sin ser una carga

-          Sigue con la idea de irse con Seshomaru??

-          Es en lo único que piensa, a veces la pillamos en el bosque  con la mirada perdida en la nada, Sango y yo sabemos que solo piensa en el día que el venga  y la lleve nuevamente con él.

-          Y tú crees que Sesshomaru  lo hará?? Para él los humanos son seres repugnantes …

-          Se lo que piensa, pero con Rin es distinto, acaso no ves los regalos que le trae, hermosos kimonos,  y pergaminos y tinta para que aprenda a escribir y pintar, si no le importara Rin no haría nada de eso.

-          No  lo sé, solo espero que Seshomaru no la lastime, hasta yo que soy un torpe sé que Rin siente algo por él y temo que solo se desilusione con la actitud de su “amo  bonito”…

-          Y tú  como sabes que ella siente algo por Sesshomaru??  - preguntó curiosa Kagome

-          Porque la mirada que tiene, es la misma que yo tenía cuando iba al pozo  cada tres días a esperar por si  tu volvías- y miró a su esposa con mucha ternura

Kagome se acercó a Inuyasha y lo abrazó, él no era muy cariñoso y escuchar esas palabras le gustaron, Inuyasha respondió a su abrazo  y bajo suavemente la mano hacía el vientre de Kagome, aunque aún invisible ahí crecía el fruto de su amor.

 

Los entrenamientos con Inuyasha empezaron muy mal, aunque Rin  era muy hábil con el arco y muy ágil para defenderse, sus brazos eran muy débiles para sostener una espada y atacar con ella. Inuyasha le había proporcionado una espada ligera para el entrenamiento, y aunque Rin  ponía  empeño no lograba estar ni remotamente a la altura de su maestro.

Inuyasha no perdía la paciencia y seguía  con los entrenamientos sin desanimar a  su  discípula, pero veía la cara con la ella terminaba cada entrenamiento  y le era difícil animarla.

-          No estuvo tan mal Rin – la animó – mejoras un poco  cada vez

-          Yo no veo que mejore – respondió con tristeza – creo que la espada no es lo mío – reconoció – tal vez deba dejarlo y enfocarme a lo que soy buena.

-          Tan fácilmente te rendirás??

-          No me estoy rindiendo, es  solo que….

-          Ummmh…me  imagino que diría Seshomaru si se enterara que su protegida se rindió cuando las cosas se pusieron difíciles…

Rin se imaginó por un momento la mirada fría de su Amo…

-          Está bien, no me dejare vencer por una espada

-          Esa es la actitud pequeña – la animo Inuyasha pasando una mano por su cabello  acariciándolo  con cariño.

Inuyasha  apreciaba mucho  a Rin, era una niña muy  dulce y atenta, siempre preocupada por la gente, siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesitara, aunque la gente de la aldea no terminaba de aceptar a Rin por su cercanía con los demonios, para nadie era un secreto que Rin recibía las visitas de Sesshomaru  y Jaken, y eso atemorizaba a la gente del lugar.

-          Vamos rápido, Kagome nos espera con la cena, Kaede ya estará ahí – agrego Inuyasha.

-          Vamos – replicó  Rin  un poco más animada

En la cabaña de la pareja se encontraban Kagome y Kaede con la cena lista, fue una cena sencilla pero  muy alegre, todos la animaban a continuar sus entrenamientos.

-          No te debes desanimar Rin, - la animo Kagome – imagínate si te hubieras rendido cuando empezaste a aprender a leer?? Ahora lees muy bien y tienes una caligrafía preciosa, ninguna de las chicas de la aldea te iguala hasta te piden favor de ayudar a hacer cartitas  a los enamorados, las cosas difíciles tienen su mérito con el tiempo.

-          Además tus poderes espirituales han crecido mucho y no dudo que seguirán  aumentando, es solo que no interrumpas tu entrenamiento- agrego Kaede.

-          Lo sé amigos – respondió  Rin – no se preocupen,  no me dejare vencer, seguiré  hasta dominar la espada- lo  dijo  con mucha seguridad.

Inuyasha  se quedó en silencio  y miró por la puerta de la cabaña.

-          Rin – le dijo- alguien vino de visita…

-          Siiii?????. Mi amo Seshomaru???

Inuyasha simplemente asintió con la cabeza. Rin se paró como un resorte y se dirigió  hacia la puerta.

-          Rin – la llamó Inuyasha,  la niña se volteo – ya sabes ni  una palabra.

Rin le brindo una amplia sonrisa y un guiño por toda respuesta.

En la cabaña todos se quedaron en silencio preocupados.

La primera en romper el silencio fue Kagome

-          Ella se da cuenta de lo que siente????

-          Rin es una niña muy inocente y despistada, no creo que se dé cuenta de sus sentimientos  por el demonio- recordaba cómo casi cada noche Rin llamaba en sueños a su Amo Sesshomaru  y como cuando las visitas se espaciaban mucho Rin lloraba en silencio por las noches llamando al demonio. Siempre pensó que se acostumbraría a vivir en la aldea, pero a pesar que estaba cómoda y tenía amistades que la querían mucho Rin nunca sintió la aldea como su hogar, prueba de ello era que después de la visita de Sesshomaru  la sonrisa le duraba semanas hasta que sentía nuevamente la ausencia de su protector, la anciana Kaede  no dudaba que llegado el momento Rin se marcharía  con él, aunque le intrigaba mucho la actitud del demonio por que se ocupaba de Rin si  sólo era una humana como cualquiera.

Rin corría  por la aldea en dirección al bosque , a su amo Sesshomaru no le gustaba acercarse  a la aldea, siempre la esperaba en un claro del bosque.  Rin se acercaba, pero no lo veía, llegando al claro iluminado por la luna  lo vio, una imponente  figura se encontraba ahí, era su amo, como siempre  con su misma  ropa blanca, su mokomoko y su armadura, se encontraba de espaldas a ella, Rin corrió al encuentro de su Amo, apenas habían pasado unos meses, pero para ella era mucho tiempo, al llegara su lado no pudo evitar abrazarlo por la espalda.

-          Amo Sesshomaru – grito emocionada – sabía que no le gustaba que la gente se le acercara, pero no le importó, lo extrañaba mucho.

Después de un momento lo soltó y se alejó un poco,  Sesshomaru se volteo, Rin lo admiró, estaba como siempre con los ojos semicerrados sin ningún  tipo de expresión en el rostro.

-          Como estas Rin? – preguntó a la niña que tenía  en frente

-          Estoy muy feliz de verlo Amo…y el señor Jaken? Vino  con usted? Lo interrogó

-          Esta por allá – le indicó- con Ah y Un

-          Ah y Un….- exclamo la niña – voy a saludarlos – y se alejó en la dirección que le dijo

Sesshomaru  la siguió con la mirada, “Rin ha crecido mucho” pensó, “el tiempo pasa muy rápido para los humanos …” pensaba. Rin había dejado de ser una niña, aunque todos sus amigos la trataban como a una, era por la ternura que los invadía  con su trato, siempre tan dulce e inocente, pero físicamente ya se estaba desarrollando era una linda adolescente  de talla mediana con el cuerpo delgado y facciones  dulces que ya denotaban su paso a ser mujer.

Rin se acercó a Jaken y lo abrazó.

-          Señor Jaken – lo extrañé mucho – le decía mientras lo abrazaba

-          Oh niña ya déjame en paz, has crecido pero  no se te quitó lo fastidiosa con el tiempo

-          Señor Jaken, usted no ha crecido con el tiempo – le decía y se reía

Lo soltó y se acercó al dragón de dos cabezas, le paso las manos por cada cabeza y estas le saludaban con lametones en las manos, mientras ella reía divertida.

Sesshomaru  la contemplaba, y pensaba en lo que habían vivido años antes, extrañaba la risa de esa niña, y las canciones que inventaba, hacia sus viajes más amenos, pero ahora él se encontraba muy ocupado con levantar el imperio de su padre, imperio que quedó abandonado hace muchos años y le estaba costando asumirlo pero ya lo hizo, pronto su vida sería menos complicada y entonces quizás se llevaría a Rin con él. “llevarse a Rin? Pero que estaba pensando, él era un daiyoukai, como podría llevar a una humana a su palacio, qué pensarían los lords de las otras tierras de ver que una humana estaría cerca  suyo, desechó  este pensamiento, pero la inquietud se mantuvo, realmente extrañaba la risa de esa niña.

Sesshomaru camino hacía un árbol y se sentó al pie del árbol apoyándose en el tronco con una pierna extendida y la otra rodilla levantada apoyando un brazo en esa rodilla.

-          Rin – llamó a su protegida- siéntate

-          Sí amo-  respondió  Rin

-          Cuéntame – pidió con un tono neutro, pero en el  fondo se interesaba en saber cómo estaba

Rin empezó a contarle las cosas que pasaban en la aldea, las veces que acompañó  a la anciana Kaede a atender partos, al principio no le gustaba, le daba miedo los gritos de las mujeres, pero era gratificante  ver a los pequeños bebés  sonreír  y la gratitud en las mujeres así que le halló gusto a ayudar como partera de la aldea, además de esa manera la anciana Kaede recibía en pago alimentos o telas o cosas que les eran de mucha utilidad.

También le comentó sus avances con su entrenamiento sin  comentar que había empezado entrenamiento con Inuyasha, se enfocó a hablar de sus  poderes espirituales que era lo que más le llenaban de orgullo.

Jaken se aburría de oír a Rin así que se alejó a descansar un poco más lejos de ellos, Rin seguía hablando y al levantar la vista vio a su amo con los  ojos cerrados, “realmente hablo mucho? Pensó, será que mi amo se aburre como el señor Jaken?”

-          Ya te acostumbraste a la aldea, como te tratan? preguntó

-          Este …bueno….

-          No balbucees….

-          Sí … hay personas que me tratan muy bien…la anciana Kaede, Kagome, Sango, el monje Miroku, también Shipo y Kohaku  son muy buenos, soy feliz  con ellos…

-          Y….?

-          Y???  y el resto de la gente, es rara, a veces me tratan  bien, principalmente las mujeres que ayudamos, pero no tengo amigos, parece que no les agrado mucho, a veces me hablan  bien, y a veces no me toleran… a mí me gusta más estar sola pasear por el bosque, ir al rio, subir a los árboles, entrenar con Sango, Kagome o Inuyasha, y eso parece que les molesta.

-          Inuyasha???? Pregunto  con un tono de voz  que Rin reconoció que era de molestia

A Rin se le fue la lengua….

-          Sí estee….

-          No balbucees….

-          Sí.  No se enoje  Amo Sesshomaru…. - Se había puesto de rodillas enfrente de su amo  en actitud  suplicante- yo se lo pedí, he mejorado mucho  con el arco y con mi entrenamiento como exterminadora, mis poderes espirituales han crecido mucho, y pensé que solo faltaba entrenar con espada y por eso le pedí a Inuyasha que me entrene…él no quería,  al final accedió…no se enoje Amo Sesshomaru…por favor – y le dirigió una mirada suplicante con sus ojos cafés.

-          Porque quieres entrenar tanto??? Preguntó

-          Porque quiero ser  fuerte, no quiero ser una carga para cuando usted me lleve…

-          Quieres venir conmigo Rin?

-          Es lo que más quiero mi Señor…usted  dijo que cuando sea más grande yo podría  tomar mi decisión, yo ya tomé una decisión Amo, cuando me llevará con usted???

-          Es hora que regreses a la aldea Rin – replicó por toda respuesta y se levantó

Rin siguió su ejemplo y se levantó, sabía que su amo cambiaba el tema cuando no quería dar una respuesta, de nada servía insistir.

Sesshomaru y Rin caminaban en silencio  hacia la aldea.

-          Volverá pronto Amo Seshomaru? Preguntó  Rin

El demonio únicamente  asintió  con la cabeza, para Rin eso era más que suficiente, sin pensarlo abrazo una vez más a su Amo Sesshomaru, solo fueron unos instantes pero para ella eso era más que suficiente, mientras lo abrazaba  sintió que el demonio posaba una mano en su cabeza, eso la inundó de felicidad, se separó de su amo y camino en dirección de la aldea, ya era muy tarde, llego a la cabaña de la anciana Kaede, ella ya estaba dormida, acomodo  su  futón y se hecho con una sonrisa en sus labios, durmió muy tranquila esa noche.

Afuera, en el bosque un demonio albino caminaba lentamente y pensaba. Sería posible que esa niña realmente quisiera irse con él. Por alguna razón  sentía un inmenso deseo de proteger a Rin de cualquier cosa mala que le pudiera pasar esa era la única razón por la que la dejó  en la aldea, porque allí estaría lejos  delos peligros que eran parte de sus planes de conquista que le tuvo  ocupado los últimos años. Sera posible que Rin  no quisiera tener una  vida en la aldea? Rin no pensaría en eso? Tendría que pensar seriamente las cosas más adelante.

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