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Siempre fuiste tú por Shiraishi

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Notas del fanfic:

Especial del día del amor. 

Notas:

One-shot NaruHina 

Espero que les guste :D 

La vieja decoración de las cortinas parecía hacer un raro contraste con la muy moderna sala que ocupaba espacio en el apartamento.

Hinata se sentó en el sofá, mientras miraba esas cortinas que quería arrancar con rabia, ¿había algo más horrible?. Sin embargo, esa eran las cortinas que Naruto había elegido, o bueno, las que su mamá le había regalado, y es de saber que es más fácil decirle que no a un niño que a Kushina.

Por esa razón, Hinata debía aceptar las horrendas cortinas café oscuro que su compañero de piso había elegido.

-¿Qué harás en la noche? - Naruto se sentó a su lado, con un vaso de agua en las manos. - Es San Valentín, ¿saldrás con tu novio imaginario?

-Que divertido chiste - le respondió con sarcasmo

-Oh, vamos, Hinata. - Naruto rió - Todo el mundo sale en el día de los enamorados. Hasta yo saldré.

-Si, aja. ¿Quién es la valiente que aceptó salir contigo? Porque cuando íbamos en secundaria ninguna chica en su sano juicio saldría contigo y tu acné.

-¡Era un adolescente! - le replicó, con molestia - Además, yo nunca sacó el tema de cuando tu pareja del baile de preparatoria, te dejó porque usabas frenos.

-Ay, que idiota eres. - Hinata se levantó del sofá y Naruto comenzó a reír. Su pasatiempo favorito era hacer enojar a la que había sigo por años, su mejor amiga. - Y que te sepas, tonto, que yo también tengo una cita hoy

Naruto la miró fijamente durante unos segundos antes de estallar en una fuerte risa que se escuchó por todo el lugar, como si le hubieran contado el chiste más gracioso del mundo. Y así era. Hinata lo miró desde su lugar, mientras arqueaba una ceja. Cuando la risa del rubio se calmó y notó que su amiga no se reía, sólo se quedó callado.

-Bromeas - le dijo, con la voz titubeando

-No es una broma

-Hinata Hyuga, he sido tu amigo desde que estabas en pañales. - Naruto se levantó del sofá y caminó hacia ella, para tomarla por los hombros. - ¿Por qué carajo no me habías dicho nada?

Ella comenzó a reír mientras lo miraba y negaba con la cabeza. -Tú tampoco me dijiste que ibas a salir con alguien

Tras eso, se dió media vuelta caminando a su habitación. Pero Naruto la siguió.

-Eso es distinto, tonta. - él le detuvo agarrándola del brazo. - ¿Quién es? ¿Lo conozco? Dios, seguro es un imbécil, Hina, exijo conocerlo.

-Oye, cálmate. - lo miró con el ceño fruncido. - ¿Por qué actúas tan celoso?

El rubio notó su mano deteniendo a Hinata y la retiró con velocidad. -Supongo que tienes razón, lo siento. Suerte en tu cita.

Tras eso, caminó hacia la puerta principal y salió sin decir nada más.

-Este idiota... - susurró Hinata para sí misma y procedió a cambiarse para su cita


Las luces neon podían deslumbrar a cualquiera, mientras la música sonaba alto y el ambiente se tornaba calmado. Naruto se sentó en la barra y pidió un simple vaso de agua, no quería oler a alcohol cuando su cita llegará. Sacó su celular y notó que había llegado 20 minutos antes de la hora planeada, todo por culpa de Hinata.

Se pasó la mano por el cuello mientras suspiraba. Esa mocosa... Cuando volviera a verla le daría una severa plática sobre confianza. Él siempre le había contado cuando una chica le gustaba, por ejemplo en primaria, cuando se enamoró de una chica que le regaló un sandwich y en secundaria cuando se enamoró de una chica con coletas lindas, y como olvidar cuando en la universidad conoció a la mujer con la que creyó que se casaría.

Hinata siempre había estado allí...

Y bueno, si, admitía que esta vez había guardado el secreto de que tendría una cita, pero es que él conocía a Hinata y sabía que ella se iba a reír si Naruto se atrevía a contarle. Y es que la situación podía sonar bastante estúpida.

Se quedó allí sentado mientras miraba su celular, esperando a aquella chica linda con quién se vería. Mientras esperaba, un familiar perfume llegó a sus fosas nasales. Cuando giró para buscar a la causante de ese aroma, casi se cae de la silla donde estaba.

A su lado, Hinata tuvo la misma reacción.

-¡¿Qué diablos haces aquí?! - gritaron al mismo tiempo

-No puedo creer que me siguieras... - murmuró Naruto, sorprendido

-No te creas tan importante, yo no te seguí, tonto. - Hinata suspiró - Estoy esperando a mi cita

-No. YO sí estoy esperando a mi cita, pero apenas llegué me voy de aquí.

Hinata se echó a reír. -Has lo que quieras.

-Bien

-Bien

Ambos amigos se quedaron un rato callados, antes de empezar a reír con fuerza.

-Ya te perdone por tu ataque de celos así que relájate. - Hinata le pidió al chico que atendía que les trajera una cerveza - Vaya coincidencia...

-Exacto. De todos los lugares del mundo teníamos que elegir el mismo.

-Bueno, sólo queda esperar. - Naruto asintió y agradeció por las cervezas que les dieron. -¿Cómo es ella?

-¿Quién?

-Tu cita - Hinata le dió un trago a su cerveza. -He conocido a todas las chicas que te han gustado, supongo que me puedo hacer una idea de como es.

-Oh, no, Hina, no. -Naruto suspiró. -Ella es... Diferente

-Vaya, ¿quién lo diría? - ella tomó un trago de su cerveza - Parece que apenas ayer lloriqueabas porque no querías entrar a la primaria.

-No empieces

-Es que en serio, hiciste una rabieta digna de recordar. Recuerdo que te abrazaste a la pierna de Minato y llorabas porque decías que no querías ir a la escuela - dijo, y comenzó a reír

-Yo también tengo armas, Hinata. No me provoques.

Ambos rieron y mientras pasaba el tiempo, hablaron sobre los lindos días que habían tenido cuando eran unos críos. Bebieron y hablaron como ya hace un tiempo no hacían, porque desde que la universidad terminó, ambos se habían concentrado en sus empleos y el único momento en que se veían era en la noche, cuando ambos llegaban de trabajar, y se sentaban a compartir un café en aquel departamento que compartían desde que tuvieron la mayoría de edad. Ninguno de los dos lo admitía, pero entre más tiempo pasaban separados, más se sentía la ausencia, y más querían estar juntos, por muy raro que fuese.

-Ya ha pasado una hora - Hinata miró su reloj de mano - Supongo que ellos no llegarán.

-Vámonos, ¿si? - Naruto pagó las bebidas que habían consumido y se levantó de la silla, tomando la mano de Hinata para salir.

Afuera el aire era muy frío, Naruto se quitó el abrigo y lo puso sobre los hombros de su amiga, que sonrió en agradecimiento.

-Quiero caminar - le dijo, mientras se abrigaba con la prenda - El departamento está cerca

-Pésima idea, cuando bebés alcohol y sales a el aire frío te vuelves el doble de ebria de lo que ya estabas - Naruto negó con la cabeza - Y sabes que a mi me pasa lo mismo.

-¿Y? - Hinata arqueó una ceja. -Naru, ya estamos ebrios, que más da si nos podemos más

-Tú definitivamente estás ebria, me llamabas "Naru" cuando teníamos cuatro años - Naruto rió - Siempre me convences para hacer lo que tú quieres.

Y esa no fue la única cosa de la que Hinata lo convenció, pues cuando encontraron una tienda, ella rogó porque Naruto comprara un par de latas de cerveza y al final, no se pudo negar.

-¿Sabes? Siempre me han preguntado si me gustas, siempre, siempre, siempre. - Hinata le dió un trago a su lata de cerveza -Y admito que cuando íbamos en preparatoria, toda esa gente que preguntaba lo mismo, comenzó a confundirme

-Bromeas - Naruto le quitó la lata para darle un trago

-Es en serio - ella rió - Que tontería, ¿no?

-No mucho - Naruto suspiró. - ¿Recuerdas cuando íbamos en secundaria y te dije que mis amigos se rieron porque nunca había besado a una chica?

-¿Cómo podría olvidarlo? -ella arqueó una ceja - Lo que siguió a eso fuimos tú y yo besándonos como tontos porque ninguno sabía hacerlo

-Bueno, cuando eso pasó, no sé, por un segundo, pensé que tú y yo hacíamos una linda pareja y que si me enamoraba de ti, eso estaría bien

-Vaya tonterías pensamos...

Él asintió. Ambos caminaron en silencio, mientras se pasaban la lata de cerveza, compartiéndola. Así estuvieron hasta que llegaron a el ascensor de el edificio y el líquido se acabó cuando Hinata dió el último trago y por un minuto, Naruto no pudo despegar la mirada de su mejor amiga inclinándose ligeramente hacia atrás, empinando la lata y bebiendo, mientras por las comisuras de su boca se escapaban dos gotas de cerveza que resbalaron con lentitud por su cuello. ¿Era su imaginación o hacia mucho calor en el elevador?
¿Hinata siempre había sido así de caliente?

-Él se lo pierde - agregó Naruto - Mira que dejarte plantada, con lo hermosa que te ves hoy

-¿Solo hoy?

-Tú siempre te ves hermosa, Hinata, creí que ya te lo había dicho

-La última vez que me lo dijiste fue cuando me dejaron plantada en el baile y estaba llorando como loca. Tal vez deberían dejarme plantada más seguido.

Él sonrió mientras le pasaba el brazo por los hombros y la atraía a su cuerpo, mientras ambos caminaban un poco tambaleantes. Naruto sacó con agilidad las llaves y abrió la puerta. Ambos caminaron de inmediato a sus respectivas habitaciones. Que quedaban una frente a la otra.

-Oye, Hinata. - ella lo miró, mientras sostenía el pomo de la puerta, él tenía la misma posición. -El chico de tu cita es un imbécil

Ella rió. -Ya basta, celoso

-Si, estoy celoso. Porque eres una persona genial, y bueno, él es afortunado. - Naruto sonrió.

Había admitido eso, pero no iba a admitir que iba por la vida buscando a alguien tan increíble como ella.

-Y ese chico debería de saber que la suerte está de su lado porque te tiene a ti. Aquel que te tenga y no se enamore de ti, debe ser un ciego, o un sordo, o un tonto. - Naruto suspiró, listo para decir algo que por mucho tiempo cruzó sus pensamientos pero siempre hizo a un lado. -Hay ratos en los que siento que hasta yo podría enamorarme de ti

Hinata le sonrió. Se acercó a él y se puso de puntitas, mientras se estiraba para darle un beso en la mejilla que a causa del alcohol, cayó ligeramente en sus labios.

-Buenas noches.

Se metió a su habitación y Naruto hizo lo mismo. En cuanto su puerta se cerró, él se recargó en la pared. Suspiró, mientras se llevaba una mano a sus labios, justo donde su mejor amiga lo había besado, y sintió como toda la piel se le erizaba.

Era una idea loca, pero... Dios, no podía resistirlo.

-Ella no quiere dormir. - se dijo

Abrió la puerta con velocidad, dispuesto a buscarla para besarla con todas las ganas que estaba reprimiendo, pero no hizo falta, porque apenas abrió la puerta, ella estaba frente a él.

No hubo palabras. Habían sido amigos por años y se conocían tanto como para saber lo que querían.

Hinata se lanzó sobre él y apenas Naruto la tuvo en sus brazos, atacó su boca en un lento besó que le supo a millones de experiencias que habían vivido juntos.

Pudo ver frente a él, las tantas veces que había deseado besarla y las muchas veces que ambos habían compartido un secreto, un abrazo, una lágrima, un montón de cosas, y de pronto, fue como si un puñado de estrellas flotaran a su alrededor e hicieran que millones de colores flotaran en el aire y se volvieran corrientes eléctricas en su cuerpo, mientras que en su estómago volaba la mariposa más hermosa del mundo.

Se separó, sólo para mirarla a los ojos antes de que ambos entraran a la habitación del chico, donde la arrinconó contra la puerta y recibió aquel beso que había soñado cuando tenía quince años y había despertado con su primera erección.

Mientras sus lenguas se aventuraban en una danza erotica, Naruto escabulló su mano bajo la blusa de aquella chica que por años llamó amiga. Sintió como ella se estremecía con el toque de sus dedos sobre su piel, y aquello le pareció algo hermoso a Naruto.

Siguieron con el arte de besarse y tocarse, mientras se encerraban en una burbuja mágica de gemidos y sábanas blancas. Y cuando la burbuja estalló, Naruto no dejó de moverse y Hinata no dejó de recibirlo.

-Siempre has sido tú... - le había susurrado, mientras le acariciaba el largo cabello, justo antes de que ambos se quedaran dormidos


El olor a comida recién hecha, fue lo primero que percibió en cuanto abrió los ojos. Miró hacia la puerta de la habitación, por donde Naruto entró con una bandeja en las manos.

-Hola - le dijo sonriendo - Prepare el desayuno para sobornarte en caso de que te arrepientas de lo que pasó y culpes al alcohol

-Tu comida es perfecta, así que definitivamente me sobornarias - le dijo riendo, mientras se cubría con la sábana.

Naruto dejó a un lado la bandeja con comida y se acercó hasta ella, tomó sus mejillas entre sus manos y la besó.

-¿Estamos bien, cierto? - Hinata asintió. - Por cierto, ¿qué hay con el idiota de ayer?

-¿Mi cita? - él asintió. Hinata rió. - Si supuse que no llegaría. Lo conocí por internet.

Naruto frunció el ceño. -¿Cómo se llama?

-Yo tenía un tonto sobrenombre así que él también tiene uno. - Hinata sacó su celular, buscando el perfil del chico. - ¿Y tú cita?

-También la conocí por internet, te mostraré su perfil- sacó su celular y buscó algo

Ambos enseñaron sus celulares la mismo tiempo, Hinata le enseñó el perfil de Toru y Naruto le enseñó el perfil de Tana, sus respectivos sobrenombres.

-¡¿ERAS TÚ?! - gritaron al mismo tiempo

Ambos rieron, así como cuando eran niños y hacían travesuras.

-Esa cita tuya si que es un imbécil - le dijo, mientras se acostaba a un lado de ella

-Tu cita también es una tonta

Volvieron a reír mientras se besaban y en ese momento, lo único que pudieron sentir fue que así era como tenían que ser las cosas. Y probablemente así debieron ser desde el principio, con ellos dos juntos, y queriendose como algo más que amigos.

-Yo te he amado toda mi vida y soy tan tonto que deje que pasaran veintidós años para darme cuenta.

Hinata le acarició su mejilla. -Así es perfecto. Todo este tiempo te conocí como mi amigo, y te ame como mi amigo, y yo realmente no me arrepiento de eso.

-Siempre fuiste tú y siempre vas a ser tú, y soy tan jodidamente feliz de darme cuenta.

Ella le sonrió, con todo el cariño que se había acumulado por veintidós años.

Él se levantó un instante para buscar algo, después regresó a su cómodo lugar, a un lado de su mejor amiga y el amor de su vida. Le extendió una rosa roja y se acercó a besarla, disfrutando de la mágica sensación que eso le provocaba.

-Feliz día del amor... Y la amistad - le dijo, justo antes de abrazarla y atacarla con una guerra de cosquillas, como cuando eran niños.

Porque Naruto era consciente de que en Hinata no solo tenía amor infinito de pareja, él tenía a una amiga incondicional que se quedaría siempre que él la necesitará.

Y esperaba que Hinata también fuese consiente de eso...
Notas finales:

Me encantó escribir esto :D

Gracias por leer 

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