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Negi, Roy y el 3-A contra la AMK. La saga de Kyoto 2 por RoyIchihara

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Notas:

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Notas preliminares:

*Esta historia es parte de un “remake” de una serie de fanfics que hice hace varios años. Dudo que aquí haya un lector que recuerde esta serie de historias, pero dejo la constancia para que no se me acuse de plagio o de robar el fanfic de otro autor.

*Se entiende que los personajes de esta historia hablan la mayor parte del tiempo en japonés. Si algún otro personaje habla en otro lenguaje, sus diálogos estarán escritos en cursiva. Del mismo modo, los pensamientos del protagonista estarán expresados igualmente en cursiva.

*Algunos puntos que no haya dejado claros se explican con mejor detalle en las notas posteriores del capítulo.

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Lo primero que noté al despertar fue un dolor de rodillas. Reparé entonces que no estaba acostado. Fue ahí cuando recordé cómo había acabado el juego de Asakura en la noche: el subdirector Niita finalmente nos había pillado a todos los involucrados (Asakura y Negi incluidos) fuera de la cama, y como castigo, nos había hecho pasar la noche de rodillas en el pasillo. Al parecer no sólo las chicas del 3-A habían hecho travesuras nocturnas. Chicas de otras clases también estaban en el pasillo, de rodillas y durmiendo con expresión de dolor. Frente a nosotros, Niita roncaba sobre un sofá con un estruendo que me hacía preguntar cómo podían todas estar durmiendo.

Tenía una sed atroz. Miré a todos lados para comprobar que nadie estaba despierto. Entonces mediante magia invoqué una botella de refresco que abrí silenciosamente.

-Podrías darme un poco de eso, Roy-san.-Oi una voz a mis espaldas.

-Como si te la merecieras.- A regañadientes cedí la botella a Kazumi Asakura.

-¡Oh, vamos!-Replicó la reportera con gesto lastimero.-No me negarás que fue divertido.

-Quitando el hecho de que me hiciste temer un peligro mayor, que pusiste en peligro el secreto de la magia y que gracias a ti media clase acabó de rodillas… sí, fue divertido, supongo.-Dije con sarcasmo.

-Vaya… así que este es el sabor de la magia.-Dijo Asakura después del primer sorbo, luego examinó lo que no era más que una ordinaria botella de refresco.-¿Cómo le hacen tú y Negi-sensei para esto?

Al terminar la última gota, la botella desapareció.

-Aunque no lo creas,  yo no soy mago. Negi-kun sí lo es. Yo soy más bien… otra cosa. Pero ni sueñes con que te dejaré saber más.

-¡Oh, vamos, dímelo!

-¡Olvídalo!

Con un gruñido ronco, el profesor Niita despertó. Poco a poco otros pares de ojos se fueron abriendo con bostezos quejumbrosos. Con todo, el subdirector no nos permitió levantarnos hasta la hora del desayuno. Lo que no evitó que, una vez despertas, las muchachas comenzaran a cuchichear entre todas. Aproveché el barullo para hablar discretamente con Negi, que estaba recibiendo los matutinos halagos de la presidenta de la clase.

-¡Hey, Ayaka! ¿Me prestas a Negi un minuto? Gracias…-Dije tomando al mocoso de un brazo y apartándolo de la rubia.

-Ay, gracias, Roy-san. La presidenta a veces me acosa demasiado.

-¿Tienes la carta de Miyazaki-san? Con ese beso (*1) tuvo que haberse formado una.

-Estoy seguro que sí.-Dijo en chico poniéndose colorado.-Pero supongo que debe tenerla Kamo-kun.

-Buen punto ¿Y dónde está?

-No… no lo sé. Debió de irse cuando nos quedamos dormidos.

-Traitor rat.-Mascullé resentido.

Finalmente nos dejaron ponernos de pie para asearnos e ir al comedor. Comenzaba el tercer día del paseo y era jornada de actividades libres. Cada grupo tenía su propio panorama mientras yo no estaba seguro de qué haría en el día. Asakura me ofreció a modo de disculpas unirme al paseo de su grupo, adelantándose al intento de Yuna Akashi por lo mismo. Compensé a esta última uniéndome al desayuno de su grupo.

-Ay… recuérdame comprar rodilleras para la próxima vez que Niita esté a cargo de nosotros.-Dije quejumbroso a la chica basquetbolista.

-Te entiendo… apenas puedo caminar…-Sonrió Yuna con gesto similar al mío.

-Auuu… me duele todo el culito.-Se quejaba también Makie cuando llegamos a la mesa del grupo.

-Oigan fue culpa de ustedes.-Dijo en tono reprobatorio Akira Odochi.-No debieron meterse en líos ¿Saben que pudieron devolverlos a la escuela?

-Vale, pero no lo hicieron.-Repuse incómodo al ser reprendido por una colegiala.-Además ¿No fue divertido para ustedes ver cómo nos atraparon?

-La verdad sí.-Rió la morena Mana Tatsumiya.-Son pésimos para ocultarse.

-Claro, es fácil reírse cuando sólo nos vieron por una pantalla mientras comían palomitas

-Técnicamente eran papitas.-Ahora se rió Ako Izumi, la delegada de salud de la clase.

Todos nos reímos y continuamos el desayuno conversando animadamente. Yuna y Akira me invitaron a pasar el día libre con su grupo, pero me disculpé diciendo que ya había acordado salir con el grupo de Asakura. Sin desanimarse, Yuna Akashi me hizo prometer que al menos acompañaría a su grupo a ver un festival de una escuela cercana.

-¡Vamos, Roy-san!-Argumentó.- Has pasado tiempo con el grupo de KuFei, el de Asuna y hoy el de Asakura ¿Cuándo le dedcarás tiempo a tus queridas compañeras?

Ante la insistencia de la basquetbolista, me comprometí a salir con ellas al atardecer. Fui a buscar algo a mi habitación antes de reunirme con el grupo de Asakura y la presidenta cuando sentí la mano de alguien en mi hombro.

-Tenemos que hablar, Roy-san.-Dijo Asuna Kagurazaka con una seriedad impropia de ella.

-Claro, Asuna.-Dije tranquilo.-Sólo dímelo.

-No aquí. Nos vemos en el vemos en el vestíbulo en diez minutos.

-Asuna. Estamos en vestíbulo ahora.

-Lo sé, pero mola decirlo ¿No crees? Ya en serio. Esperemos a que salgan las demás.

Mientras esperábamos que el hotel comenzara a desocuparse, se nos unieron Negi, Setsuna y Asakura.

-¿Qué sucede?-Preguntamos al fin cuando estuvimos solos.

-Mocoso Negi ¿Puedes explicar esto?-Asuna mostró seis cartas como resultado del juego de anoche (*2). De ellas, cinco eran auténticas chorradas, pero la sexta era una excelente carta con la ilustración de Nodoka Miyazaki en ella.-¡Tienes que hacerte responsable de esto, enano!

-¡Oh, vamos, Asuna!-Asakura y yo salimos en defensa del chico.-¿Qué hay de malo en ello? Todos salimos ganando.

-Honya-chan es una chica normal y corriente. No podemos meterla en este rollo tan peligroso de la magia. No podemos hacer nada con las cartas defectuosas, pero con esta simplemente no creo que debas usarla.

-Asuna-san… también eres una chica normal…- Se nos escapó a mí y Negi.

-¿Cómo pueden decir eso con todo lo que hemos pasado?-Reaccionó la pelirroja con despecho.

-Debo hablar a favor de Asuna-san.-Intervino Setsuna.-No sólo se trata de proteger a Miyazaki-san, usar la carta también aumenta el riesgo de exponer a Negi-sensei como un mago, y eso no es algo que nos ayude en nada ¿Verdad?

-Tienen razón, Roy-san.-Afirmó finalmente Negi.-No podemos dejar que Nodoka-san descubra esto.

-Es una lástima, parecía una carta útil.-Dijo el armiño Kamo algo decepcionado, aunque luego sacó la carta con el dibujo de Asuna.-En fin, hay que conformarse con lo que tenemos, y hablando de, ten tu carta, Asuna.

-¿Eh? ¿Y para qué quiero eso?-La chica de las campanillas se mostró reacia a quedarse con la dichosa carta.-De todos modos, sólo sirve para comunicarse ¿No?

-Error.-Corrigió la rata.-También puedes invocar tu arma cuando aniki no esté cerca. Sólo debes coger la carta y decir ¡Adeat!

-A ver… ¡Adeat!

Un brillo y una ligera corriente de aire rodearon a la chica y la carta se transformó en un abanico gigante de papel.

-¡Whoa!-Exclamó Asuna, cogiendo asombrada su artefacto.-¡Increíble! ¡Esto es genial! ¡Es como si yo hiciera magia!

-Si quieres que desaparezca, sólo dí abeat.

-Wow… esto es asombroso…

-Vale, vale.-Dije mirando la hora.-Tenemos que salir a nuestras actividades ¿Verdad, Asakura?

-Oh, claro que sí, Roy-san.-Sonrió la reportera incorporándose a mi lado.

-¡Un momento! ¿Qué pasa con ustedes?-Asuna me miró con cara de sospecha.

-¡Oh, diablos! ¡No es lo que piensan!-Repliqué a sus miradas acusadoras.- ¡Solo quedé de salir hoy con el grupo de Asakura, eso es todo!

-Claro que sí.-La aludida me tomó del brazo y sonrió coqueta.-Así que si me disculpan, me llevo a su galán, señoritas.

-Muchas gracias, Asakura Como siempre favoreciendo los malententidos.-Refunfuñé mientras me arrastraba.

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Más tarde, de paseo con las chicas…

-A todo esto… ¿Dónde vamos a ir?-Pregunté una vez estuvimos fuera del hotel.

-Nos dijeron que en Kyoto hay un cinematown.-Contestó la presidenta Ayaka.-Natsumi-san sugirió la idea de ir allá.

-¿Un qué?

-Es un parque temático.-Aclaró la pecosa Natsumi Murakami.-Al parecer era un antiguo estudio de cine que ahora deja a los turistas disfrazarse y actuar en algunos escenarios o en actuaciones interactivas.

-Vaya, suena interesante. Estás bien informada, Natsumi-san.

-Bueno, en mi club de teatro me pasaron unos folletos y me entró la curiosidad, je, je.

Pude notar en nuestra caminata varias cosas. La primera era que, pese a la alta alcurnia de la presidenta Ayaka, ésta no parecía haber visitado Kyoto en el pasado, a juzgar por cómo se deslumbraba por el aire clásico de la urbe. La segunda, que Chisame Hasegawa continuaba como siempre apartada y apestada, aunque cada tanto sacaba de su manga un teléfono y tomaba una autofoto fugaz cuando creía que nadie la estaba mirando. Pero lo que de verdad me tenía incómodo era la mirada de Kazumi Asakura. Desde que llegué a Mahora la reportera había sido de las que más había insistido en averiguar sobre mí y mi pasado, pero desde esta mañana notaba en su mirada algo más asertiva que curiosa, lo cual hacía que mi cabeza fraguase mil y una ideas sobre qué de pronto había cambiado la habitual mirada inquisidora de la chica por su actual expresión de satisfacción por saber algo que yo no sabía ¿Sería quizás porque había descubierto acerca de la magia? Lo dudo. Con Negi no había miradas similares.

Llegamos a una plaza donde la pechugona y maternal Chizuru Naba sugirió sacarnos fotos como recuerdo. Pasamos un rato tomando bonitas postales. Incluso la discreta Zazie Raynday o la siempre enojona Chisame se atrevió a suavizar su expresión rígida y posar con nosotros. Después de media hora de fotos, la presidenta Ayaka se quejó de tener algo de sed. Asakura se ofreció a ir por jugo a un salón de recreativas frente a la plazoleta, siempre y cuando el dinero saliera del holgado bolsillo de la presidenta.

-¿No me acompañas, Roy-san?-Dijo la reportera.

-¿Tengo qué?-Repuse cansado.

-¿Vas a dejar a una chica delicada como yo hacer de mula de carga?-Asakura me tomó de la chaqueta y tiró de mí hacia el local de maquinitas. Pasamos de largo la expendedoras de Jugo y de improviso la paparazzi de Mahora me puso contra la pared en un rincón apartado del lugar.

-¿Me puedes explicar esto, Asakura?-Pregunté nervioso por encontrarme en una situación así frente a la sonrisa pícara de la chica.

-Ahora lo sé todo, Roy-san. Vienes de otro universo ¿Verdad?

Quedé helado ¡La paparazzi de Mahora sabía mi mayor secreto! No había cumplido ni un mes en la escuela y ya había una chica normal que acababa de descubrir la verdad más importante sobre mí. Mierda, pensé. Estaba preparado para todo menos para esto. Sobre todo siendo Asakura.

­-¿De… de qué coño hablas?-Repliqué nervioso. La chica de mirada ámbar sonrió astuta al ver lo imposible que era creer esa mentira.

-Hablo de que Roy Ichihara no es tu verdadero nombre. Que naciste el 20 de enero de 1992 en el universo STP-002. A pesar de eso tienes casi cinco mil años porque pertenecer a una orden de agentes que se encarga de vigilar y poner en orden los universos. En esa misma orden eres el agente 000, triple cero, el mejor en activo. Has pasado tus últimos 20 años en esta realidad, hasta hace unos años viviste en una residencia femenina cercana a Tokyo donde te enamoraste de tu maestra de kendo, a la cual tuviste que dejar de golpe y sin avisar. Se además tu país de origen y cómo te sientes poco vinculado al mundo del que provienes ¿Me equivoco?

Quedé en shock. No tenía idea de cómo, pero ella lo sabía todo. El único error era que mi edad rondaba los mil quinientos años en lugar de los cinco mil que había descrito la reportera, pero todo lo demás era sorprendentemente exacto. Mi cara no podía siquiera intentar encubrir eso.

-¿Cómo tú…?

-Hey, tranquilo.-Dijo la chica poniendo su dedo en mis labios.-No pretendo chantajearte con eso. Quiero que sepas que cuentas conmigo.

-Pero…

-Mira, sé que me crees chismosa porque soy la reportera de la escuela, pero no soy estúpida. Si publicara sin pruebas tácitas una historia como esta, no pasaría de ser otra friki de las teorías conspirativas. Perdería mi reputación ¿Entiendes?

Parpadeé perplejo.

-Je, je, je.-La satisfacción en el rostro de Asakura era total.-Si pudieras ver tu cara en este momento. Sólo quería comprobar si era cierto y lo has confirmado ¡Esto es genial! Pero no te preocupes, no contare nada, lo juro.

Seguí inmóvil.

-Bueno, espero que confíes en mí más adelante y me cuentes cosas de otros mundos. Por ahora, la presidenta tiene sed ¡Nos vemos en el cinematown!

No pude articular palabra. La paparazzi de Mahora me dejó solo en el rincón como un niño castigado.

ESTOY FRITO.

Sí, había pasado antes. Gente como Evangeline o los amigos de Nagi habían logrado inferir por su cuenta la verdad sobre mi origen de otro universo, pero había zafado apenas de las sanciones de la orden por revelar el máximo secreto ¿Cómo había logrado Asakura adivinarlo? ¿Cuánto tiempo podría tener antes de que mis jefes adivinasen la situación? ¿Qué castigo podía caerme como el 000 de la orden? Podían sacarme del caso y así nunca podría hallar al Thousand Master. La situación se había vuelto hielo delgadísimo y de pronto mis movimientos por integrarme al 3-A para no estorbar ni interferir en la búsqueda de Negi se me hicieron una estúpida pérdida de tiempo.

A ver, relájate, me dije intentando ordenar mis ideas. Mi jefa directa es Yuko, y me ha cubierto en el pasado. Además, si Asakura cumple y no divulga el secreto, puedo zafar lo suficiente para presionar a Negi y acelerar la búsqueda de su padre. Pero precisamente si debía acelerar ese proceso, tenía que hacer que Negi apurase sus trámites ¿Estaría ya dejando la carta para el jefe de la Asociación de Magia de Kansai? Mis pensamientos no me dejaban percibir lo que pasaba a mi alrededor…

-Roy-san…

OHDIOSMIOJEFAPORFAVORYONOHICENADALOJURONOMEECHEDELAORDEN!

-¡Kyaaaah!

-¡Oh, Miyazaki-san!-Exclamé perplejo ante la mirada asustadiza de una más que sorprendida Nodoka.-¡Discúlpame!

-¡Perdóname a mí, Roy-san!-Se disculpó la bibliotecaria.-¿Te pasa algo? Te vi preocupado…

Vaya, no pensaba que Honya-chan me pudiera leer así de fácil. Me di cuenta entonces que, a menos que quisiera agravar mi situación, debía mantener un aspecto más relajado. Dí un suspiro y puse mi mejor cara.

-No, que va. Alucinas, Honya-chan. A todo esto… ¿Qué hace una señorita tímida como tú en un lugar como este? Una chica introvertida, delicada y amante de los libros no es precisamente compatible con un salón de videojuegos llenos de gente agresivamente competitiva.

-Bueno… vinimos con las chicas y Negi-sensei…

-Oh… ¿Negi sensei está aquí?-Pregunté más ansioso de lo que debía.

-¡Awawawa! ¡No es lo que piensas!

Maldito seas, enano. Eso era lo que estaba pensando. Si tienes tiempo para jugar a las citas con tus alumnas, bien podrías buscar a tu padre y ayudarme a avanzar con mi trabajo.

-¿Te molesta si las acompaño?-Fue la única forma no agresiva de intentar llegar al mocoso y regañarle por perder su tiempo y el mío.

La chica asintió con timidez y me guió entre las máquinas y jugadores. Noté entonces que cargaba con un extraño libro en su regazo. Extrañado, le pregunté por él.

-¡Awawawa!-Era el gesto típico de la chica cuando era presa de los nervios, lo que sucedía muy a menudo.-¡No es nada! ¡Solo es un diario!

¿Sacó su diario de paseo? De no tener mi cabeza llena de tribulaciones respecto a Asakura, hubiera intentado indagar en el asunto. Pero ya habíamos llegado con las demás chicas del grupo 5, que miraban a Negi jugar en una máquina contra un chico de aspecto gamberro. Genial. Sentí hervirme la sangre bajo mi animada expresión. Yo revolcándome en mis problemas de tiempo y este pendejo jugando a las cartas. Saludé con cordialidad pero con firmeza a las chicas mientras tomaba a Asuna de un hombro y la apartaba para encararla.

-¿Se puede saber que carajo están haciendo acá?-Pregunté irritado.-¡Deberían haber entregado la carta de Negi!

-¡No pudimos evitarlo!-Contestó la pelirroja con vergüenza.-¡Haruna nos vió salir juntos y metió a todo el grupo en esto!

-¡Por la mierda!-Maldije en castellano.-Necesito más que nunca hallar una pista sobre el padre de ese mocoso. Puede que no me quede mucho tiempo en la academia para ayudarles.

-¿Y eso porqué?-Sólo 3 personas en toda Mahora sabían sobre mi verdadera naturaleza. Ni Asuna ni Negi eran parte de esas personas y por eso, aunque sabían que usaba magia, no sabían nada de mi origen en otro universo ni mi rol como OGD.

-Mira, no hay tiempo para explicaciones.-Dije tajante.-Necesito que cuanto antes saques a Negi de aquí y dejen esa carta. Si conseguimos que la AMK deje de atacarnos, podríamos buscar pistas sobre el Thousand Master y avanzar con todo esto.

Fue en ese momento cuando Negi perdió rotundamente ante el chico gamberro. El cual, tras despedirse de Negi por su nombre (el cual había usado en la maquinita), se marchó rápido.

-¡Es una pena, Negi-kun, pero has jugado bien después de todo!-Le dijo Haruna preparándose a tomar su lugar.-¡En fin! ¡Es hora de que la gran Paru-sama gane esas cartas de edición limitada de Kansai! ¡Juega conmigo, Roy-san!

Mientras Negi se salía de su posición, lo tomé bruscamente del brazo y le ordené ir a dejar su carta.

-Pero Roy-san… Konoka-san puede…

-Sakurazaki y yo cuidaremos a Konoka  ¡Ahora vete y haz lo que tengas que hacer!

Negi y Asuna se marcharon mirándome con preocupación. Para distraer me senté en la maquinita con un deck que me facilitó la bajita Yue Ayase y me preparé para jugar. Como estaba preocupado por el peligro de mi secreto, distraído por la carta de Negi y además no sabía muy bien de qué iba el juego, Haruna me venció en la cifra récord de tres minutos y veintidós segundos (Cronometrado por la máquina)

-¡Sí!-Proclamó victoriosa Haruna.-¡Otro triunfo para la genial Paru-sama! Pensé que serías un rival digno, Roy-san.

-Ya bájale, Miyamoto Musashi.-Se rió Yue divertida.-Ahora yo seré tu oponente.

Entregué mi puesto a Yue para luego apoyarme junto a Setsuna en una pared, mirando a Haruna, Yue y Konoka sonreír y divertirse. Ver a mis compañeras tan animadas me hizo pensar en algo que no había reparado aún. Puede que no sean lazos tan fuertes como los que forjé en hinatasou, medité contemplando la alegría en los rostros de las chicas de la bilioteca. Pero ya he creado vínculos con algunas de mis compañeras en Mahora. También voy a perderlas ahora que mi secreto se ha revelado.

Maldición… ya he pasado demasiado tiempo siendo feliz en este universo, y eso quizás estaba interfiriendo con mis capacidades como agente de OGD. No se supone que esta clase de vínculos deban calar hondo en mí. Después de todo, mi condición de viajero entre realidades me obliga a tarde o temprano abandonar o ver partir a quienes llegan a ocupar espacio en mi corazón ¿Qué tenía esta realidad de especial para mí? Había hecho amistades en el pasado, había amado también en otras realidades, pero por alguna razón mis últimos veinte años en este universo habían echado raíces en mí. Había tenido una fuerte amistad con el grupo de Nagi, luego creé hermosos recuerdos en hinatasou, y ahora estaba pensando en cómo extrañaría a estas colegialas y su profesor de diez años ¿Me había ablandado demasiado? ¿Valía la pena los vínculos que estaba formando y que me permitían ver la sonrisa de las chicas si eventualmente debería abandonarlas sin siquiera despedirme?

-Algo te pasa.-Observó Setsuna. La chica había contemplado con ternura a su Ojou-sama sonreír, sin duda también meditaba sobre cómo este viaje había cambiado su relación con Konoka. Pero al virar hacia mí, debió ver mi semblante preocupado.

-Claro que no, Sakurazaki. Sólo me preocupan Negi y Asuna. Espero que encuentren alguna pista sobre el padre de ese mocoso.

-Si te deja tranquilo, envié un shikigami para ver qué están haciendo.-Repuso la espadachina.

-Eso es bueno, supongo.

-¿Paso algo con el grupo de Asakura-san? Creí que saldrías con ella hoy.

-Así es, pero pasaron cosas.

-¿Qué cosas?

-Nada relevante.

-Está bien.-La espadachina volvió a mirar a Konoka y las demás jugando.-No voy a indagar más en el asunto si te incomoda, pero creo que deberías contárselo a alguien.

-Habló la más sociable de la clase.-Resoplé.

-Tu sarcasmo me resbala pasados dos días de conocerte.

-¿Quieres dejarme en paz un rato?-Dije molesto.-La que te importa es Konoka, mírala a ella.

La mirada de indignación de la espacachina me hizo aterrizar. Quizás por primera vez desde que llegué a Mahora estaba siendo el sujeto repelente y desagradable que se suponía que debía ser. Meneé la cabeza para ordenarme y pensar en frío. Relajé mi mirada y arrepentido, dije a Setsuna:

-Mira, es algo complicado, pero estaré bien. Discúlpame.

-¿Eh? ¿Pasa algo, Sechan?-Konoka se había acercado juguetona a su guardiana y quedó extrañada al notar la tensión en el aire.

-Descuide, Ojou-sama.-Respondió la interpelada.-Roy-san preguntaba sobre mi niñez en Kyoto.

-Ohhh… parecía que estabas molesto, Roy-san.

-Sólo acalorado.-Dije con la mejor sonrisa que pude componer.-Creo que iré a mojarme la cara al baño un rato.

-¡Vamos a jugar por mientras, Sechan!

Me despedí de las chicas con una sonrisa cordial y corrí al baño, donde me mojé varias veces para tan sólo desbloquear mi mente. Miré mi rostro juvenil, juvenil porque al viajar entre universos la edad no significa nada. Por eso los agentes de OGD podemos cambiar nuestro reloj biológico a voluntad y asumir la edad que quisiéramos… pero sí había algo que podía delatar los años que cargábamos a nuestras espaldas.

La mirada que me devolvía mi reflejo podía engañar a mis compañeras quinceañeras, o al menos eso pensaba. Un quinceañero, incluso el más deprimido, llevaría un destello de ingenuidad en sus pupilas. Una chispa de energía. Aunque fuesen brasas, pero algo del calor de la juventud estaría en su mirada. Eso no era lo que veía en el espejo. Eran ojos opacos, aunque no apagados. Cansados, aunque no derrotados. Melancólicos, aunque no deprimidos. La gente suele creer que la longevidad te vuelve insensible, que lo experimentas todo y eso vuelve aburrido el existir. Pero yo había vivido mil quinientos años y sabía que la vida no deja de sorprenderte jamás. Puedes conocer mil y un trucos, pero habrá un millón y medio más por cada uno que creas dominar. Quizás por eso se me escapaba una sonrisa siempre que escuchaba un mocoso arrogante o un anciano jactancioso vanagloriándose de despreciar un mundo que según ellos ya no les guardaba secretos cuando nada aún había realmente pasado por sus existencias. Quizás por eso mi mirada, pese a cargar con mil quinientos años de buenos y malos momentos, no era de hastío, sino solamente de experiencia. En reposo, pero sabiendo que siempre existiría algo inesperado hasta para alguien que ya había visto y vivido de todo.

Era extraño tener esta clase de reflexiones en este momento. Supongo que era el mecanismo con el que mi cerebro intentaba calmarme y decirme que, a pesar del peligro de perderlo todo si la paparazzi de Mahora sabía mi secreto, las cosas estarían bien. Sí, probablemente sería expulsado de la orden y con ello jamás volvería a viajar por otros mundos, estando relegado a mi propia aunque ya lejana vida de estudiante de secundaria en un pueblo aburrido lleno de gente normal sin más aspiraciones que fornicar y comprarse chucherías que mostrar al resto como si fueran un gran logro. Pero mil quinientos años de recuerdos podían hacer más confortable ese aburrido destino.

De golpe percibí una leve presencia de magia cercana. Era difícil percibir esencias mágicas individuales en un lugar como Kyoto, repleto de santuarios y lugares cargados de magia, así como la fuerte aura de Konoka que opacaba incluso el aura mágica de Negi. Eso sólo podía significar una cosa. Salí corriendo del baño y me dirigí a Setsuna, que nuevamente estaba apartada mirando jugar a Konoka con sus amigas.

-¿Sientes la presencia de alguien más?

-Pensaba que era la tuya.-Respondió la espadachina.-¿Estamos bajo ataque?

-Llévate a Konoka a un lugar seguro. Yo intentaré darles tiempo.

La espadachina asintió y me deseó suerte mientras sacaba a Konoka. Yue y Haruna, extrañadas, las siguieron. Pude notar como repentinamente el salón de recreativas parecía estar vacío. A medida que Konoka se alejaba, podía sentir con más claridad la presencia mágica en el salón. Finalmente, salté sobre el mueble de un videojuego de disparos desde el que contemplé a la mujer mono que había intentado raptar a Konoka. Aunque esta vez estaba ataviada con una Yukata holgada para su delgada figura.

-Vaya.-Sonrió la mujer mientras avanzaba por los muebles.-Creí que alcanzaría a caer por sorpresa y llevarme a Konoka-ojousama, pero sólo me he quedado con el chico endemoniado.

-¿Endemoniado?-Pregunté poniéndome en guardia.-Te recuerdo que tú eres la que invoca demonios para defenderse.

-No creas que no me he di cuenta en el enfrentamiento de hace dos noches.-Dijo la mujer, moviéndose con soltura entre las máquinas de video.-He visto sujetos como tú, cuya piel se ennegrece y aparecen marcas de luz. Eso ocurre cuando un sujeto encierra un espíritu y éste empieza a controlar a su carcelero.

Esta mujer mono no sabe nada, dije para mis adentros. Mi Berserker era ciertamente, oscuridad encerrada dentro de mí, pero no tenía nada que ver con demonios ni sellos, sino con un defecto común a todos los agentes de OGD: El Berserker concentraba la oscuridad de todos los “otros-yo” de un agente en las diferentes realidades paralelas. El Berserker podía brindar fuerza al agente, pero al hacerlo, se le daba una oportunidad de manifestarse y con ello desatar su naturaleza destructiva. Pero no había forma de que la mujer mono lo supiera, así que seguramente por eso lo relacionó con el sellado de demonios que conocía mejor.

-Tú no sabes nada de nosotros.-Dije a a la mujer.-Ni siquiera sabes qué tenemos planeado.

-Sé que ese mocoso debe llevar una carta para el jefe de la AMK. Sé que Ojou-sama está siendo escoltada por esa chica del Shimeiryu, y sé que estás intentado ganar tiempo para que Ojou-sama pueda escapar.

-Y está resultando de putísima madre.-Repliqué

-¿Lo dices porque estoy aquí? Jo, jo, jo. Eres un ingenuo.-Sonrió burlona la mujer.-Ay, querido ¿De verdad te crees tan importante? Solo estoy aquí para quitarte de en medio. Ojou-sama y el mocoso son vulnerables ahora que sólo tienen una colegiala y una aprendiz de espadachina como escolta, mientras yo, sin que te hayas dado cuenta, he estado colocando amuletos y sellos alrededor tuyo para encerrarte.-Sacó entonces un último talismán de su escote y lo arrojó hacia mí.- ¡Así no podrás estorbarnos mientras luchas por tu vida con este demonio que he invocado para matarte! ¡Amuleto, amuleto, facilita mi huida!

La mujer mono saltó y corrió fuera del salón. Quise perseguirla pero del último talismán  emergió una enorme criatura humanoide de aspecto fornido, con la corpulencia de un buey, la cabeza de un equino con cuernos de toro. Lo que más me sorpendió, sin embargo, no fue la criatura en sí, sino el tipo de energía mágica que desprendía. No era la clase de energía propia de las criaturas que había enfrentado nunca en esta realidad. Entonces abrí los ojos como platos ¡El talismán había invocado un demonio de otro universo!

-No puede ser…-Dije sobrecogido.-¿Cómo puedes estar en esta realidad?

-Un humano ¿Eh?-Bramó el demonio con voz ronca.-No te pareces a los brujos ni guerreros con los que me he alimentado.

-Es por que no perteneces a esta realidad.-Repuse en guardia pero intentado razonar con la criatura.-No entiendo cómo has llegado aquí. Si te entregas, me encargaré de devolverte a tu mundo y volverás a comer tus brujos y guerreros sin problemas.

-¡Ja!-El bóvido miró alrededor extrañado aunque fanfarrón.-Ciertamente este mundo no es el mío, pero un insignificante humano como tú no impedirá que domine esta nueva realidad.

-Veo que no entiendes.-Dije invocando mi espada en el aire.-Mi trabajo implica que cosas como tú ni siquiera salgan de su propia realidad aunque se la devoren entera. Así que te entregas por las buenas, o me encargaré de que no atormentes nada nunca más.

-Valientes palabras, humano.-El demonio inhaló aire como si eso le hiciera juntar energía.-¡Pero vas a morir calcinado como todos los que han dicho sandeces como esas!

De la boca del monstruo salió una gran bola de fuego. Formé la barrera más rápida que pude para resistir el impacto. Apenas logré no quemarme, pero la fuerza del ataque rompió la barrera en pedazos y me arrojó contra una máquina de pinball. Nuevamente el demonio inhaló para esta vez descargar un chorro de energía. Concentré magia en mi brazo y con eso contuve el poderoso ataque hasta que cesó después de unos momentos. Cometí entonces el error de bajar la guardia para ver al engendro descargar un potente puñetazo en mi vientre. Escupí sangre y salí volando contra una pared. No obstante, al acercarme a esta de pronto me desvanecí y aparecí por el otro extremo de la habitación. El demonio reparó en esto e interceptó mi caída agarrándome de la cabeza y estampándome contra el piso.

Me incorporé con pesadez justo para contemplar al robusto engendro escupirme un chorro de ácido. Salté justo a tiempo para esquivar el torrente verdoso antes de que corroyese mi cara. Mi enemigo entonces comenzó a arrojarme las máquinas que tenía a mano, las cuales, o lograba evadir con reflejos asombrosos para alguien que no había combatido así en años, o se desvanecían en un punto para aparecer en otro dentro de la gran sala. Así que esta es la prisión de la mujer mono, me ha encerrado en un tiempo espacio infinito. Nada puede salir de esta cosa porque entrará por otro lado. (*3)

Intenté ocultarme bajo los restos de una mesa de Hockey, pero el demonio logró encontrarme y partir en dos mi escondite de un golpe que también me hubiera partido la espalda de no haberlo esquivado. Cargué lo más rápido que pude energía para lanzar una docena de flechas de luz, que no hicieron mella en mi enemigo, el cual las desvió con una mano. Fue mi oportunidad para atacar su expuesto torso con un codazo con toda la fuerza y velocidad que pude directo a sus costillas. La expresión de sorpresa en su cara no tuvo precio. Pudo notar entonces que no se enfrentaba a un guerrero ni a un aprendiz de mago, sino a un sujeto con suficiente poder para hacerle frente. Pero a su expresión de sorpresa le siguió una de furia, arqueando su espalda para luego con su propio abdomen arrojarme contra una pared. Pero nuevamente los bordes del tiempo-espacio infinito me hicieron aparecer detrás de él. Aproveché eso para recuperar mi espada y atacarlo por la espalda. Error, pues mi enemigo rápidamente volteó y con su cola me derribó contra una máquina expendedora.

-Ya basta de juegos.-Repliqué aferrando mi espada con más fuerza e imbuyéndola de energía mágica.

-Estoy de acuerdo.-El demonio se arqueó mientras aumentaba su masa muscular. Dos cuernos rectos emergieron de su frente mientras los que ya había a sus costados crecían y se enroscaban como los de un carnero. De su espalda surgieron dos alas como de murciélago mientras su cola se engrosó y le salieron feroces púas. Recordé entonces esta clase de demonios. Había luchado contra uno de ellos en una misión hace seiscientos años y con dificultad lo derrotamos con un equipo de varios agentes, incluido el triple cero de esa época(*4). Sabía por experiencia, entonces, el peligro que representaba no sólo para mí, sino para toda esta realidad si era invadida por una criatura como esta. Mucho peor si descubría cómo viajar entre realidades. Había enfrentado más criaturas como esa después y me hice más fuerte, pero estaba en mejor forma y con ayuda competente. Ahora estaba solo, en baja forma y encerrado.

El demonio cargó nuevamente una bola de energía. Tuve tiempo esta vez para formar tres barreras y rogar que resistiesen. Cayó la primera barrera y comencé a sentir el ardor en mi mano. Cayó la segunda barrera, podía sentir como las cosas al mi alrededor comenzaban a destruirse tan sólo por la enorme cantidad de energía fluyendo en todas direcciones.

-¡Drenaxus mágicum!

La tercera barrera colapsó y la bola de energía me dió de lleno. Si no morí por el enorme impacto fue porque logré absorber algo de esa poderosa cantidad de Magia, pero ahora precisamente se había vuelto un problema. Era demasiada magia para que mi cuerpo humano pudiera resistirla. Debía liberarla pronto o mi cuerpo estallaría.

-¡SÁGITA MÁGICA X 200, PHYRIOS!

La desarga avasalladora de flechas de fuego se dirigieron todas al fornido cuerpo del demonio. Éste retrocedió ante la ráfaga de ataques, pero no hicieron mella alguna en él. Por el contrario, de entre la humareda provocada emergió y me tomó de la garganta, sonriendo de mórbido placer.

-Ya es hora de acabar con esto, humano.-Se relamió aprentando mi tráquea con sus robustas manos.-No pienso negar que has sido la batalla más emocionante que he tenido. Pero no dejas de ser un humano como cualquier otro.-Apretó con aún más fuerza.-Patético, débil, con una vida tan insignificante que carece de todo sentido pero que se engaña a sí mismo con que su existencia tiene algún significado, cuando son todas igualmente banales.

El aire se iba de mis pulmones. Podía sentir la vida siendo arrebatada de mi ser. Las palabras del demonio resonaban en mi cabeza. No. Mi vida no es igual  ¡NO OSES COMPARARME CON ELLOS!No sabía si me estaba cegando la furia o mi vista se fue a negro debido a mi cerebro cada vez con menos oxígeno ¡YO NO SOY IGUAL! ¡YO NO LO SOY, MALDITO SEAS! Sentí el ardor en mis venas. La energía de pronto se desbordó como un alud. Entonces grité con todas las fuerzas que habían en mi ser.

El Berserker se había desatado por completo.

Tan sólo el grito lanzó al demonio volando lejos. Un aura oscura como el vacío me rodeaba por completo. Mi piel también era negra como la noche, contrastando con el fulgor de mis venas brillando, así como las llamas al blanco vivo en que se habían convertido mis ojos. Los restos de máquinas y el suelo mismo se deshacían a cada paso que lento daba hacia mi enemigo. Este nuevamente lanzó su gigantesca bola de energía, pero el Berserker ni siquiera se molestó en esquivarla. Pude sentir mi piel arder sin desintegrarse, y aunque el impacto emujó un poco hacia atrás mi cuerpo, seguí avanzando. En ese momento, yo no era Roy. Era la suma de la oscuridad de todos mis otros yo en diferentes universos. Era la destrucción, el odio, el mal en estado puro de todas mis realidades condensado en un solo ser. Una criatuva voraz y casi imposible de detener.

 

Mi enemigo arrojó máquinas y ataques contra mí, pero el Berserker ni siquiera se molestó en esquivarlos. Como mucho solamente apartaba aquellos que se interponían en su cara. Yo luchaba por recobrar el control. Un Berserker desatado me convertía al instante de guardían de universos a potencial destructor de los mismos. Dí un salto concentrando energía en mis brazos y mirando con furor al demonio.

 

-Nunca.-Incluso mi voz sonaba como algo fuera de toda realidad.-NUNCA. Me compares con nada. Ni siquiera tú eres digno de compararte conmigo. Mucho menos me compares con escoria como cualquier otro humano ¡AETHER OSCURAS PHYLUM!

Una poderosa lanza de éter sombrío se lanzó contra el demonio, que contrarrestó con un chorro de energía que nada pudo hacer más que retardar el inevitable impacto en su fornida anatomía. Dió un paso hacia atrás. Bufó furibundo. Otro paso más. Gritó de rabia. Finalmente se detuvo. Luego se irguió y me miró con desafío.

-Tú…. Tú….-Gruñía.-¿Crees que eso basta? Eres más fuerte ¿Y qué? Mira cómo resistí tu mejor ataque.

-Oh ¿En serio?-Rió el Berserker.-¿En serio crees que ese ataque era toda mi energía?

En ese momento otra lanza apareció detrás del engendro. Había lanzado dos lanzas de éter sombrío, una directamente a mi enemigo, mientras que la otra la lancé exactamente al lado opuesto, a la pared. La propia jaula de tiempo-espacio infinito había sido la perdición de mi enemigo, pues ahora era atravesado por la segunda lanza. Y esta vez atravesó su carne, le hizo escupir sangre y, aunque demonios de su naturaleza tendían a regenerarse, éste no pudo hacerlo. Finalmente se tumbó en el suelo.

-Este poder…-Murmuró con sus últimas fuerzas.-No sé cómo sentirme ante él. No sé si es terror  al ver lo que es el auténtico poder en estado puro… o si sentirme halagado de experimentar algo que fijo no cualquiera va a sentir nunca en su vida. Sólo sé que nada pudo haberme dado una muerte como esta. Y que caer ante este poder justifica todo lo que he hecho en la vida.

Ver al demonio exhalar su último aliento fue lo último que pude recordar antes de sentir una extraña sensación en el cuello, que me hizo recobrar el control y reprimir al Berserker mientras caía inconsciente al suelo.

=======C=O=N=T=I=N=U=A=R=Á=(*5)====

Notas finales:

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Notas posteriores:

*1-Este es el beso que Negi y Nodoka se dieron en el capítulo 37 del manga original y en “Falsa alarma nocturna”  del fanfic “El misterio de la AMK. La saga de Kyoto 1.”

*2- Las cartas surgieron de los besos de las participantes del juego de Asakura a los clones fallidos de Negi en “Falsa alarma nocturna”  del fanfic “El misterio de la AMK. La saga de Kyoto 1.” Es por eso también que la mayoría son cartas fallidas.

*3-Básicamente que Roy está encerrado en un lugar separado del tiempo y del espacio, como una burbuja, de la que además si intenta salir, aparecerá por el otro lado. Una mejor explicación se da en el capítulo 39 del manga original, donde Negi y Asuna también son encerrado de una forma similar.

*4-La estructura de la orden se divide en agentes activos y administrativos. Dentro de los activos, estos se designan con un número de acuerdo a sus capacidades. El grúpo de elite son los monoceros (Agentes cuyo código comienza con un cero), dentro de estos, destacan los doble ceros (cuyo código comienza con dos ceros) y por sobre ellos está el triple cero, el mejor agente activo.

*5- Este capítulo transcurre paralelo a los capítulos 38 a 41 del manga original. Sin embargo, la historia de esos capítulos tiene muy poco que ver con lo que se cuenta aquí. Vaya. Creo que este es de esos capítulos que me dejan una extraña pero agradable sensación al reescribir una historia completa y darle más peso a Roy como personaje y no como un “yo” de quince años insertándose en un manga. Sobre todo me ha hecho darme cuenta de cierta falta de coherencia en la primera versión que hice de este capítulo, donde Roy parecía olvidar el problema de su secreto revelado para juguetear con las chicas. Pero creo que será un reto interesante llevar mejor ese aspecto de la historia de Roy ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! Donde el ataque de la AMK parece dar un golpe osado para secuestrar a Konoka ¿Pero qué ha pasado con Roy? ¿Podrá auxiliar a sus amigas en el inusual duelo del cinematown? ¡Próximamente en esta misma página!

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