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Amor Y Guerra por SessxRin

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Notas del fanfic:

Hola! Por aviso de una amiga supe que esta página había dado de baja amor y guerra así que ya esta de vuelta, subiré un capítulo día a día y muy pronto seguiré con la historia! 

Notas:

Bueno como ya lo había dicho subiré un capítulo día a día, lamento no poder contestar por FB porque perdí la contraseña y ya no pude entrar ahí, también el año pasado fue muy duro y pasé por muchas cosas, pero espero que esten contentos de que la historia vuelve a esta página. 

Gracias a mi amiga María por hacer de mi conocimiento esto y por ayudarme a recuperar los capítulos que había perdido n_ñ Te Amo, María 

En un mundo donde existen los demonios y los humanos se había iniciado una terrible guerra, algunos de los primeros pensaban que la existencia de seres tan débiles y llenos de sentimientos inservibles era por demás inútil así que comenzaron a armar ejércitos para erradicarlos por completo. Los Youkai son seres demoniacos de gran poder, cada uno tiene habilidades especiales y los alcances de éstas pueden llegar a ser catastróficos haciéndolos capaces de matar a cientos de humanos en muy poco tiempo.

Obviamente la raza humana no era capaz de protegerse a sí misma de aquellas criaturas, pero para su suerte había demonios que habían caído ante la tentación de su pureza dando así vida a los “Hanyou”, híbridos, seres que eran mitad demonio y mitad humanos, ellos se encargaban junto a personas que tenían alguna habilidad o poder espiritual de proteger a los más débiles y enfrentar a los demonios hasta las más terribles consecuencias.

Los Youkais habían construido a lo largo del mundo algunos campos de concentración para los humanos, en ellos se dedicaban a torturarlos para sacarles información sobre la ubicación de los rebeldes o simplemente para guardarlos como alimento pues una de sus fuentes de energía era la sangre humana, también aquellos lugares se convertían en una buena carnada para los enemigos quienes siempre intentarían salvar a los suyos, en especial cuando sabían que entre las victimas había mujeres y niños.

En una de las bases al norte de Europa tres Youkais esperaban en una oficina la llegada de un superior, el primero se encontraba sentado en el escritorio de aquel que seguía ausente, su nombre es Hakudoshi, un demonio con la apariencia de un joven de 23 años cuando en realidad ya tenía más de 250, de cabello plateado con un ligero tono morado, corto y algo alborotado dándole la apariencia de un chico rebelde, sus ojos son violetas, con una mirada seductora, sonrisa burlona, piel clara, alto pues mide 1.85, cuerpo atlético, viste un traje militar muy parecido al de un nazi color azul marino al igual que sus compañeros.

El segundo es Naraku, un youkai de más de 300 años con la apariencia de uno de 27, de ojos color carmín, cabello largo color castaño oscuro y ondulado, piel clara, cuerpo atlético, mide 1.90, con una actitud prepotente.

El otro es Bankotsu, un youkai moreno de 200 años, de ojos color azul, cabello largo y negro atado con una larga trenza que le llega hasta por debajo de la cintura, cuerpo bien marcado, mide 1.80, de actitud rebelde y problemática al igual que Hakudoshi.

Estos dos últimos se encontraban sentados en un amplio sillón de piel justo enfrente de donde se encontraba el peli-plata, todos comenzaron una plática sobre los planes que tenían para festejar a su superior pues próximamente sería su cumpleaños.

Bankotsu: La verdad yo no creo que esto vaya a funcionar, ya saben cómo es él.

Hakudoshi: Un amargado de lo peor? Lo sé, pero es su cumpleaños, a quién mierda no le gusta festejarse aunque sea para perder la cabeza durante una noche?

Naraku: Su forma de festejar consta de quitarle la vida a cuantos humanos le sea posible… *Dijo con desinterés*

Bankotsu: Y de cogerse a tu hermana. *Se burló de éste último haciéndolo fruncir el ceño*

Hakudoshi: No te enojes, Naraku. *Bromeó* De cualquier manera ya les dije cual será mi regalo.

Naraku: Yo creo que te va a matar en cuanto vea que tipo de cosas se te ocurre obsequiarle.

Bankotsu: Va a pensar que es una broma de muy mal gusto.

Hakudoshi: Eso lo dicen porque no han visto la calidad del regalo que tengo para él, si la vieran les aseguro que perderían la cabeza.

Bankotsu: Admito que las mujeres que nos conseguiste en el pasado han sido todas unas presas deliciosas, pero tienes que recordar que estamos hablando de Sesshoumaru…

Naraku: Él siempre ha pensado que es una estupidez que nos guste follar con humanas o hanyou, así que dudo que lo vayas a hacer cambiar de opinión.

Bankotsu: Pero no puedes juzgar lo que no conoces, yo ayer me eche a una humana que me hizo perder los estribos, la viole hasta dejarla sin ganas de vivir. *Sonrió*

Hakudoshi: La verdad me quede con ganas de darle una probada a la chica que les digo… Si Sesshoumaru no la quiere yo la convertiré en mi mascota personal.

Naraku: Mascota? Piensas tenerla viva por mucho tiempo?

Hakudoshi: Créeme, lo vale.

Bankotsu: Y por qué no mejor nos enseñas a esa preciosura? *Dijo ya con mucho interés*

Hakudoshi: Porque no quiero que le metan mano, los conozco bien y sé que la violarían en cuanto la tengan enfrente, pero no, la quiero especialmente para él.

Bankotsu: Muy bien, hagamos una apuesta.

Naraku: Muy bien… Apostemos… Si Sesshoumaru se atreve a fornicar con la humana yo te daré 20 hectáreas de mis tierras, en donde tú quieras.

Bankotsu: Igual yo.

Hakudoshi: Muy bien, si no cede entonces yo les daré 20 hectáreas a cada uno y les conseguiré 4 bellas e irresistibles mujeres.

Bankotsu: Me parece perfecto.

Naraku: Igual a mí. *Sonrió*

En ese momento el youkai al que tanto esperaban entró en la habitación, su nombre es Sesshoumaru Taisho, un demonio de 500 años, con la apariencia de un hombre de 27, cabello plateado y largo que le llegaba hasta debajo de la cintura, ojos color dorado que intimidaban y no expresaban emoción alguna, un cuerpo atlético y bien marcado, mide 1.90, su piel clara como la nieve y sus rasgos finos. Ni se inmutó por la presencia de aquellos en su oficina, simplemente se pasó de largo, su ropa estaba completamente cubierta de sangre lo que los hizo suponer que regresaba de torturar a algunas víctimas, lo vieron quitarse los guantes y dejarlos en un pequeño mueble a un lado de donde se encontraban unas botellas con algunas bebidas alcohólicas, se sirvió un pequeño vaso y lo tomó de un solo trago.

Sesshoumaru: Qué hacen aquí?

Hakudoshi: Te estábamos esperando.

Sesshoumaru: Para qué?

Hakudoshi: Para saber que haremos por tu cumpleaños…

Sesshoumaru: Saben que esas idioteces no me importan.

Bankotsu: Vamos, Sesshoumaru, deberíamos embriagarnos y joder con algunas hembras hasta el cansancio, no te vendría nada mal.

Hakudoshi: Si, siempre te coges a Yura, deberías de cambiar un poco el panorama.

Sesshoumaru: Y coger con alguna humana como a ustedes tanto les gusta? No me hagas reír… *Dijo con un tono de voz monótono*

Hakudoshi: Si lo intentaras sabrías bien porque es tan adictivo, escucharlas gritar por piedad y sentir sus frágiles cuerpos rompiéndose cuando las sometes es el éxtasis puro, eso sin mencionar el sentir su miedo

Sesshoumaru: Ya te dije que no me interesa, así que vayan olvidando todos los malditos planes que tengan, porque no me van a arrastrar en sus estúpidos juegos.

El otro peli-plata bufó mientras sus otros dos compañeros salían de ahí burlándose de él, sin embargo Hakudoshi no se movió de su lugar, “Sigues aquí…” dijo Sesshoumaru algo desesperado, estaba fastidiado por haber escuchado las insistentes suplicas de aquellos patéticos humanos que rogaban clemencia como si él tuviera algún sentimiento tan banal como para escucharlos, aquellas escorias no merecían ni lastima, era por eso que los castigaba de maneras brutales y los asesinaba sin dudar ni un segundo.

Hakudoshi: Mañana voy a darte un regalo. *Sonrió*

Sesshoumaru: Un regalo… *Repitió sin ganas*

Hakudoshi: Te prometo que será algo que ni tú te esperas.

Sesshoumaru: Es una mujer… Y supongo que no es de nuestra especie…

Hakudoshi: Mmm…

Sesshoumaru: Se nota que eres muy original. *Comentó sarcástico*

Hakudoshi: Muy bien, eso sí lo esperabas… Pero te aseguro que esa hembra te volverá loco.

Sesshoumaru: Ya te dije que no tengo interés en ninguna hembra mortal.

Hakudoshi: Si, si, ya te escuche, solo dame la oportunidad y si esa mujer no te gusta yo con mucho placer me la quedaré.

El otro ni le contestó, solo se acostó en el sillón donde antes estaban los otros dos, no le agradaba para nada la idea de Hakudoshi, sobre todo porque le parecía estúpido el hecho de fornicar con humanas, para él eran meramente ganado, alimento o víctimas que podía asesinar a su gusto, su odio hacia ellas era aún peor pues su padre había tenido un hijo hibrido con una humana y murió tratando de protegerla, ahora aquel bastardo se había convertido en uno de los rebeldes más poderosos y difíciles de controlar. Si al día siguiente no mataba a la mujer que le pusiera enfrente sería porque ese peli-plata era su mano derecha, lo más parecido a un amigo que tenía, le había ayudado en innumerables ocasiones así que no deseaba faltarle al respeto.

En ese momento alguien tocó la puerta, Sesshoumaru no tuvo ni que voltear a ver para saber que se trataba de su amante, Yura, una mujer de cabello corto de color negro, ojos color carmín, rasgos finos pero mirada maliciosa, cuerpo muy bien formado, de pechos grandes, cintura delgada y caderas anchas, piel clara y mide 1.73, vestía un traje militar muy parecido al de ellos excepto por que en vez de pantalones usaba una falda corta que se le pegaba al cuerpo.

En cuanto la mujer entró a la oficina Hakudoshi se fue sin decir ni una sola palabra, más que nada porque Yura simplemente no le agradaba, a su parecer era una mujer pedante que mantenía a su amigo como si estuviera hechizado o dormido, se creía la dueña del lugar cuando a ojos del chico no era más que la puta de Sesshoumaru, la mujer sonrió al encontrarse sola con su pareja, cerró bien la puerta y se acercó al sillón sentándose sobre la entrepierna de él.

Yura: Hola, guapo…

Sesshoumaru: Qué quieres?

Yura: Uy, no estás de humor?

Sesshoumaru: No, la verdad no…

Yura: Quieres que te quite el mal genio? *Dijo comenzando a meter su mano en el pantalón del peli-plata*

Sesshoumaru: Si vas a hacer algo chúpamelo y lárgate, no estoy para jueguitos ahora.

La mujer se molestó por aquel tono pero igual no quería quedar mal con él pues era uno de los demonios más poderosos y ser la hembra de ese desalmado era lo que todas las youkais deseaban, ella sabía que en muy poco tiempo terminaría por entender que no podría conseguir mejor mujer que ella.

Le desabrochó el pantalón y acarició su enorme miembro hasta ponerlo duro cuando ya lo tuvo completamente excitado empezó a lamerlo haciendo que el youkai tensara la mandíbula, su lengua se paseaba a lo largo de aquel falo llegando desde la empuñadura hasta la punta para después llevárselo a la boca y comenzar a succionarlo con deseo, el peli-plata sujeto con firmeza la cabeza de la mujer para embestir en su boca, ella le seguía el ritmo lo mejor que podía, movía los labios haciendo un poco de presión sobre su pene para estimularlo aún más.

Después de un largo rato Sesshoumaru llegó al orgasmo y eyaculó en la boca de la mujer quien se encargó de tragar todo el semen, limpió aquel miembro que unos momentos después volvió a estar flácido.

Yura: Qué harás más noche?

Sesshoumaru: Seguir interrogando a algunos prisioneros.

Yura: Sesshoumaru, deberíamos salir a divertirnos… Mañana es tu cumpleaños…

Sesshoumaru: Me vale un carajo, para mi es otro día más y tengo que encontrar a esas escorias de una vez por todas.

Yura: Eres un adicto al trabajo.

Sesshoumaru: Ustedes son unos holgazanes de mierda, ahora lárgate, quiero estar solo.

A ella no le agradaba nada cuando ese peli-plata se ponía de ese humor, pero entendía que su principal urgencia era encontrar a Inuyasha y asesinarlo pues deseaba erradicar la existencia de un bastardo que le costó la dignidad a toda su familia, salió de la oficina y dejó a Sesshoumaru ahí hundido en sus pensamientos.

Pasaron unas cuantas horas, el teniente Taisho se levantó y se dio un baño, se vistió con ropas limpias mandando a quemar aquellos ropajes llenos de sangre humana, se deshizo de más de 10 personas, tomándose el tiempo de torturar a cada una a su antojo y aún así no consiguió nada, no sabía ni cuantas horas habían pasado, supuso que más de 13, de nuevo su ropa estaba cubierta con aquel liquido vital, salió de aquel cuarto creado específicamente para castigar a sus presas.

Se dirigió a su oficina para darse otro baño, pero en ese momento un subordinado se acercó a él, con un tono de voz neutral le dijo que Hakudoshi lo buscaba urgentemente, él peli-plata asintió y se dirigió entonces a la oficina de su amigo, abrió la puerta, entró sin darse cuenta que el otro peli-plata se encontraba ahí con una hembra, una humana para ser más específicos, entonces recordó la absurda idea de aquel chico sobre su regalo de cumpleaños.

Puso mucha atención en aquel joven youkai, lo miró a los ojos y se dio cuenta que el iris estaba al rojo vivo, eso solo podía significar que los instintos estaban dominándole, el menor le dedicó una sonrisa pero Sesshoumaru aún no entendía el por qué de su excitación.

Vio entonces a la humana quien parecía un manojo de nervios a su lado, era una chiquilla, no tendría más de 16 años, sus pechos no eran grandes, mucho menos sus caderas pero su piel era blanca, parecía no tener ni un rastro de imperfección, sus ojos color chocolate, labios carnosos color rosa, facciones finas y suaves, su cabello lacio color castaño oscuro caía como una hermosa cascada hasta la mitad de su espalda y algunos mechones resbalaban por sus pechos,  debía medir 1.65 máximo, sus piernas eran largas y atractivas, llevaba un simple vestido blanco que se le pegaba a la altura de los pechos mientras que el resto caía libremente hasta poco más arriba de sus rodillas.

Hakudoshi: Te gusta tu regalo?

Sesshoumaru: Parece que a ti te gusta más que a mí. *Su amigo soltó una carcajada*

Hakudoshi: Pues la verdad te juro que me estoy muriendo de ganas por hacerla mía.

Sesshoumaru: No entiendo cómo es que una mocosa humana puede ponerte más caliente que una mujer de tu especie.

Hakudoshi: Ah… Ya entenderás…

El menor movió con sutileza el cabello de la chica quien se mantenía cabizbaja, el aire ayudo un poco a que el aroma de la chiquilla le llegara de golpe, abrió los ojos con sorpresa y tuvo que cubrirse la nariz para no perder la cabeza, la fragancia tan deliciosa que emanó de ella le aturdió los sentidos a un nivel que nunca imaginó, le hizo sentir como si hubiera recibido un golpe en el estomago, ni siquiera una youkai en pleno celo podía oler emitir un olor tan exquisito como ese.

Hakudoshi sonrió al ver que el iris de sus ojos también había cambiado, sabía que Sesshoumaru había captado a la perfección aquella esencia, se colocó detrás de ella y la abrazó a la altura de la cintura, la acariciaba por encima del vestido haciendo que la chica temblara aún más nerviosa.

Hakudoshi: Entonces?... Te gusta tu regalo? *Sonrió*

Sesshoumaru: Llévatela, inmediatamente! *Sonaba furioso*

Hakudoshi: De verdad no la quieres? Puedes educarla rápido.

Sesshoumaru: Sácala de aquí… *Dijo casi gruñendo*

Hakudoshi: Muy bien, entonces la domesticare para mí. *Volvió a sonreír*

El teniente Taisho salió de ahí y se fue a su oficina lo más rápido que podía, se tomó un trago tratando de olvidar aquel suculento aroma que casi le hizo perder la razón, respiró agitado, “¿Qué demonios tenía esa niña? ¿Cómo es que poseía ese aroma tan seductor y provocativo?” se preguntaba completamente atónito, cayó de rodillas en el suelo mientras peleaba contra sus instintos que al recordar esa esencia le gritaban agonizantes que necesitaban a esa humana, que debían de hacerla suya una y otra vez, y que debían tomar hasta la última gota de su sangre.

Notas finales:

Yey! Capítulo 1 listo! Mañana nos vemos con el capítulo 2! 

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