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La Locura de Lord Sasuke Uchiha por Candy-Uchiha

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Notas del fanfic:

Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Jennifer Ashley... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
Notas: Este es el primer libro de la serie Highlands Pleasures de Jennifer Ashley...
Espero la disfruten no olviden dejar su comentario asiendome saber si les gusto para continuar adaptandola....
Capitulo 1




Londres, 1881




”Encuentro un enorme parecido entre las tazas de la dinastía Ming y los pechos femeninos”dijo sir Lyndon Mather a Sasuke Uchiha, que sostenía la taza en cuestión entre los dedos”. Estas curvas generosas, la cremosa palidez. . . ¿No está de acuerdo conmigo?


Sasuke no creía que ninguna mujer se sintiera halagada al ser comparada con una taza, así que ni siquiera se molestó en asentir con la cabeza.


La delicada porcelana pertenecía al primer período de la dinastía Ming y era tan fina que casi se percibía la luz a través de ella. En el exterior de la taza se perseguían tres dragones de color verde grisáceo y cuatro crisantemos parecían flotar en el fondo.


El pequeño recipiente sólo podría albergar un pecho minúsculo, pero eso era todo lo lejos que Sasuke estaba dispuesto a llegar,


”Mil guineas ”ofreció.


La sonrisa de Mather palideció.


”Por favor, milord, pensaba que éramos amigos.


Sasuke se preguntó de dónde habría sacado Mather esa idea.


”La taza vale mil guineas.


Pasó el dedo por el borde algo mellado, desgastado por siglos de uso. Mather parecía desconcertado, los ojos azules brillaron con intensidad intensidad en aquel rostro bien parecido.


”Pagué mil quinientas por ella. Explíqueme qué pretende.


No había nada que explicar. Sasuke había percibido cada arañazo y desperfecto en menos de diez segundos y su calculadora mente había echado cuentas en consonancia. Si Mather no conocía el valor de lo que adquiría, que no se dedicara a coleccionar porcelana.

En la vitrina de cristal de Mather había al menos cinco tazas falsas e Sasuke estaba seguro de que el hombre no tenía ni idea de ello.

Sasuke introdujo la nariz en el interior de la taza y aspiró el limpio aroma que había sobrevivido al pesado humo de los cigarros en casa de Mather. La taza era auténtica, hermosa y él quería poseerla.


”Ofrézcame al menos lo que pagué por ella ”suplicó Mather con una nota de pánico en la voz”. El vendedor me dijo que la adquiría por un buen precio.


”Mil guineas ”repitió Ian.


”¡Maldita sea, hombre! Estoy a punto de casarme.


Sasuke recordó el anuncio en el Times. Lo recordaba literalmente, porque todo lo recordaba literalmente: «Sir Lyndon Mather de St. Aubrey, Suffolk, anuncia su compromiso matrimonial con la viuda del señor Thomas Haruno. La boda se celebrará el día veintisiete de junio del presente año en St. Aubrey, a las diez de la mañana.»


”Felicidades ”dijo Sasuke,


”Con lo que obtenga por la venta de la taza me gustaría comprarle un regalo a mi novia.


Sasuke no apartó la vista de la porcelana.


”¿Por qué no le regala la taza?


La vigorosa carcajada de Mather resonó en la estancia.


”Mi querido amigo, las mujeres no entienden de porcelana. Ella preferirá un carruaje y unos hermosos caballos, junto con una recua de lacayos que transporten todas las fruslerías que compre. Así que, eso le regalaré. Es una mujer hermosa, hija de un franchute de la aristocracia. Ya no es joven, ¿sabe? Se trata de una viuda.


Sasuke no respondió. Pasó la lengua por el fondo de la taza, pensando para sus adentros que aquel objeto era mucho mejor que diez carruajes con caballos. Cualquier mujer que no se diera cuenta era tonta.


Notó que Mather fruncía la nariz al verle probar la taza, pero él había aprendido a reconocer la autenticidad de la porcelana de esa manera. Y ese hombre no sería capaz de decir si era auténtica o no aunque la pintaran delante de sus narices.


”Mi prometida posee una gran fortuna ”continuó Mather”, la heredó de la señora Barrington, una anciana dama dispuesta a ofrecer su opinión a cualquiera que se la pidiera. La señora Haruno era su acompañante y no se puede negar que pescó una buena dote.


«Entonces, ¿por qué se casaba con él?».

Sasuke giró la taza entre sus manos mientras meditaba sobre la cuestión. Si lo que quería la señora Haruno era compartir la cama con Lyndon Mather, no era necesario que se casara con él. Por supuesto, se arriesgaba a que la cama estuviera demasiado llena.

Mather mantenía una casa donde albergaba a varias mujeres a las que proporcionaba sustento a cambio de sus favores; se jactaba de ello a menudo con sus hermanos. Parecía como si quisiera que pensaran que era un promiscuo; sin embargo, en su opinión, Mather comprendía los placeres de la carne casi tan mal como la porcelana de la dinastía Ming.


”Supongo que le sorprende que un solterón convencido como yo haya decidido pasar por la vicaría ¿verdad? ”siguió hablando Mather”. Si se pregunta si voy a renunciar a mis otros placeres, la respuesta es no. Es bienvenido a unirse a mí en el momento que quiera. He ofrecido lo mismo a sus hermanos.


Sasuke ya conocía a las mujeres de Mather, féminas de mirada vacía dispuestas a complacer las necesidades de su amo a cambio de dinero.


Su compañero cogió un cigarro.


”Iremos a la ópera del Covent Carden esta noche. Acerqúese y le presentaré a mi prometida, me gustaría conocer su opinión. Todo el mundo sabe que su gusto es tan exquisito en mujeres como en porcelana. ”Se rió entre dientes.


Sasuke no respondió. Tenía que rescatar la taza de las garras de aquel ignorante.


”Mil guineas.


”Es un duro negociador, Uchiha.


”Mil guineas y nos vemos en la ópera.


”Oh, de acuerdo. Aunque me está llevando a la ruina.


Ya estaba arruinado.


”Su viuda es rica. Se recuperará.


Mather se rió. La sonrisa iluminó su hermoso rostro. Sasuke había visto sonrojarse y pestañear a mujeres de todas las edades cuando Lyndon sonreía. Aquel hombre era un maestro de la doble vida.


”Cierto, y además es una mujer preciosa. Soy un hombre afortunado.


Mather llamó a su mayordomo y al ayuda de cámara de Sasuke, Lee, agitando la campanilla. Lee acudió con una caja de madera llena de paja en la que Ian acomodó cuidadosamente la taza de los dragones.


Odiaba ocultar tal belleza a la vista. La tocó una última vez y la miró fijamente antes de que Lee colocara la tapa rompiendo su concentración.

Su anfitrión había ordenado al mayordomo que sirviera unos vasos de brandy. Aceptó el licor y se sentó ante el libro de cheques que Lee había dispuesto sobre el escritorio.

Dejó el brandy a un lado y mojó la pluma en el tintero. Se inclinó para escribir y observó la gota de tinta negra que colgaba en la punta de la plumilla; era una esfera perfecta.


Clavó los ojos en la gotita. Algo en su interior cantó una loa a la perfección de la bola de tinta, la deslumbrante viscosidad que seguía suspendida de la punta de la pluma. La esfera era perfecta, brillante, admirable.


Deseó poder disfrutar eternamente de esa perfección, pero sabía que en menos de un segundo caería y el hechizo se rompería. Si su hermano Sai fuera capaz de pintar algo tan exquisito y hermoso, Sasuke lo consideraría un genio.


No supo cuánto tiempo estuvo allí sentado, estudiando la gota de tinta, hasta que escuchó que Mather carraspeaba.


”Maldita sea, está realmente loco, ¿verdad?


La gota cayó lentamente hasta alcanzar la página, muriendo en una salpicadura de tinta negra.


”¿Quiere que escriba por usted, milord?


Sasuke levantó la mirada hacia el rostro de su sirviente, un joven cockney que se había pasado la infancia aligerando la bolsa a los transeúntes de Londres. Sasuke asintió con la cabeza y le cedió la pluma. Lee giró la libreta de cheques hacia él y escribió cuidadosamente la cantidad acordada.

Sumergió de nuevo la pluma en el tintero y se la devolvió a Sasuke, sujetándola de tal manera que su amo no viese la tinta.


Él firmó despacio con su nombre, sintiendo el peso de la mirada de Mather.


”¿Hace eso a menudo?”preguntó éste mientras Sasuke se levantaba para permitir que Lee secara la tinta.


Al criado se le enrojecieron las mejillas.


”No importa, sir.


Sasuke llevó el vaso a los labios y apuró el brandy de un trago, luego cogió la caja.


”Nos veremos en la ópera.


No le ofreció la mano antes de salir. Mather frunció el ceño, pero Sasuke se despidió con un gesto de cabeza. Era Lord Sasuke Uchiha, hermano del duque de Kilmorgan, poseía un rango social superior al de Lyndon Mather y éste era bien consciente de ello. Una vez en el carruaje, Sasuke colocó la caja a su lado. Podía sentir la taza en el interior, redonda y perfecta, auténtica por completo.


”Sé que no es asunto mío ”dijo Lee, tras ocupar el asiento de enfrente justo
cuando el carruaje comenzaba a moverse por las calles lluviosas”, pero ese hombre es un bastardo; ni siquiera es digno de limpiarle las botas. ¿Cómo es que tiene negocios con él?


Sasuke acarició la caja.


”Quería esa taza.


”Sin duda la ha obtenido, milord. ¿Realmente va a encontrarse con él en la ópera?


”La veré desde el palco de Itachi. ”Sasuke clavó la vista en la juvenil cara de Lee y luego se concentró en la tapicería de terciopelo del carruaje”. Averigua todo lo que puedas sobre la señora Haruno. Es la viuda que se ha comprometido con sir Lyndon Mather. Infórmame antes de esta noche.


”Oh, ¿de veras? ¿Por qué está tan interesado en la prometida de ese bastardo?


Sasuke pasó la yerna de los dedos por la caja una vez más.


”Quiero saber si es una exquisita porcelana o una pieza falsa.


Lee parpadeó.


”Bien, jefe. Veré de qué consigo enterarme.


Lyndon Mather era un hombre guapo y encantador, y todas las cabezas se giraron cuando Sakura Haruno atravesó de su brazo el vestíbulo de la ópera del Covent Garden.


Mather poseía un perfil perfecto, un cuerpo delgado y atlético y una cabellera dorada que todas las mujeres querían acariciar. Sus modales eran impecables y hechizaba a los que le conocían. Disponía de buenos ingresos, una hermosa mansión en ParkÍane y era recibido en todos los lugares adecuados.

Un excelente partido para una dama como ella que acababa de recibir una fortuna inesperada y quería contraer nuevas nupcias. «Incluso una dama con fortuna se cansa de estar sola», pensó Sakura, entrando en el lujoso palco de Mather detrás de la tía solterona de su prometido y de su acompañante.

Le conocía desde hacía muchos años. La señora Barrington, su empleadora, y la tía de Lyndon eran amigas desde la infancia. No es que él fuera el más excitante de los caballeros, pero Sa8 no quería excitación. «¡Se han acabado los dramatismos!», se prometió a sí misma.


Había tenido suficientes para toda una vida.

Ahora quería tranquilidad; había aprendido a encargarse de una casa llena de sirvientes y quizá surgiera la posibilidad de tener los niños que siempre había anhelado. De su primer matrimonio no le habían quedado hijos; el pobre Thomas falleció de fiebres apenas un año después de haber pronunciado los votos matrimoniales.

Había enfermado tan de repente, que ni siquiera había podido despedirse de él. La ópera ya había comenzado cuando se acomodaron en el palco de sir Lyndon. La joven cantante que había salido al escenario tenía una hermosa voz de soprano y el cuerpo adecuado para proyectarla.

Sakura se dejó envolver por el placer de la música. Mather abandonó el palco apenas diez minutos después del comienzo de la función, como solía hacer siempre.

Aprovechaba las veladas en el teatro para relacionarse con toda la gente importante. A ella le daba igual. Se había acostumbrado a sentarse con las matronas y lo prefería a intercambiar banalidades con jóvenes damiselas.


«¡Oh, querida! ¿No se ha enterado? Lady Marmaduke lleva tres cenefas en el vestido en vez de dos. ¿Puede imaginar algo más vulgar? Sus frunces estaban flácidos, querida, absolutamente fláciclos.»


Menudas cuestiones más importantes.

Sakura comenzó a abanicarse al compás de la música mientras la tía de sir Lyndon y su acompañante cotorreaban sin parar. Se concentró en la trama de La Traviata. Sabía que aquella salida al teatro era insignificante para esas damas, pero para una chica como ella, que se había criado en el East End, era absolutamente extraordinaria.

Le encantaba la música y la disfrutaba cada vez que podía, aunque había aceptado hacía tiempo que no era una interprete demasiado buena. No le importaba, le bastaba con escuchar lo que tocaban los demás; eso era suficiente. A Mather le gustaba ir al teatro, a la ópera, a todos esos sitios donde se interpretaba música, así que en su nueva vida dispondría de muchas oportunidades para disfrutarla.


El placer que estaba sintiendo se vio interrumpido por el ruidoso regreso de Mather al palco.


”Querida ”dijo él en voz alta”, me gustaría presentarte a mi estimado amigo: lord Sasuke Uchiha. Salúdale apropiadamente, cariño. Su hermano es el duque de Kilmorgan, ¿sabes?


Sakura miró detrás de Mather al hombre alto que había entrado en el palco tras él. El mundo se detuvo en cuanto posó los ojos en el recien llegado.


Lord Sasuke era hombre muy grande, sólidamente musculoso, y la mano que le tendía parecía enorme en aquel inocente guante de piel. Poseía pecho y hombros anchos y la luz arrancaba destellos rojizos a su pelo negro. Tenía un rostro tan duro como su cuerpo, pero fueron los ojos los que le indicaron que Sasuke Uchiha era diferente a cualquier otra persona que ella hubiera conocido antes.

”Esta es mi querida señora Haruno”informó Mather”. Que opina, Uchiha? ¿No le dije que era la mujer más hermosa de Londres?


Notó que Lord Sasuke Ianzaba una mirada rápida a su rostro y que luego fijaba la vista en un punto alejado del palco. Todavía sostenía su mano con tanta fuerza que la presión de los dedos resultaba casi dolorosa.


«Que no se muestre de acuerdo ni en desacuerdo con Mather resulta un poco
grosero», pensó Sakura. Incluso aunque no llegara al extremo de llevarse la mano al pecho y declarar que era la mujer mas hermosa desde Elaine de Camelot, al menos debía dar una respues a educada.


Pero él permanecía sentado en tenso silencio, con su mano entre los dedos mientras le pasaba el pulgar por la costura del dorso del guante, deslizando el dedo una y otra vez para trazar rápidos y cálidos patrones que la hicieron estremecer de pies a cabeza.


”Sí le dijo que soy la mujer más hermosa de Londres”intervino Sakura con rapidez”, mintió. Perdone que le haya llevado a sacar unas conclusiones equivocadas.


Lord Sasuke la miró brevemente, con el ceño fruncido, como si no supiera sobre qué estaba hablando.

”Uchiha, no aplaste la mano de esta pobre mujer”aconsejó Mather con aire
despreocupado”. Es tan frágil como una de sus tazas de porcelana de la dinastía Ming.


”Oh, ¿le interesan las piezas de porcelana, milord? ”intervino Sakura con entusiasmo, en un intento desesperado de hablarle algún terna”. Sír Lyndon me ha enseñado su colección.


”Uchiha es toda una autoridad en el tema”aseguró Mather con un poco de
envidia.


”¿De veras?”preguntó Sakura.


Lord Sasuke volvió a mirarla.


”Sí.


No estaba sentado más cerca de ella que Mather, pero era tan consciente de él como si estuviera gritándole al oído. Notaba la dura rodilla masculina contra las faldas, la firme presión del pulgar en la mano, el peso de sus ojos a pesar de que no la estaba mirando directamente.


«Una mujer no debería encontrarse a gusto con este hombre”pensó con un
estremecimiento”. Parece como si tuviera cierta tendencia al dramatismo».


Lo notaba en la inquietud de su cuerpo, en la mano grande y cálida que sostenía la suya, en aquellas pupilas que no la miraban. ¿Debería compadecer a la mujer en la que se clavaran aquellos ojos? ¿O debería envidiarla?


”Sir Lyndon posee piezas bellísimas”tartamudeó Sakura”. Cuando toco una de ellas sabiendo que estuvo en manos de un emperador chino hace cientos de años siento que... no estoy segura. Creo que me siento cerca de él. Me siento privilegiada.


Percibió unas brillantes chispas doradas cuando lord Sasuke la miró fijamente.


”Me gustaría que viera mi colección.”Tenia un leve acento escocés y su voz era ronca y grave.


”Nos encantará, viejo amigo”aseguró Mather”. Iremos en cuanto tengamos un rato libre.


Mather levantó sus prismáticos de ópera para observar a la soprano de grandes atributos y lord Sasuke le miró de reojo. La repugnancia y la antipatía que asomaron a su expresión la sorprendieron. Antes de que pudiera abrir la boca, lord Sasuke se inclinó sobre ella.


La calidez de su cuerpo la atrapó como una intensa ola. Venía acompañada de olor a jabón de afeitar y esencia masculina. Se había olvidado de lo atrayente que resultaba el aroma a hombre. Mather siempre olía a colonia.


”Léalo cuando él no esté cerca.


Notó el aliento de lord Sasuke en la oreja, calentando una parte de alla que no había despertado de su letargo desde hacía nueve largos años. Él deslizó los dedos por el borde del guante, por encima del codo, y ella notó la rigidez de un papel contra la piel desnuda.


Clavó los ojos en las oscuras pupilas de lord Sasuke, muy cerca de las suyas, y observó que se dilataban durante un momento antes de que él apartara otra vez la mirada.


El hombre se incorporó de nuevo con un gesto inexpresivo en la cara. Mather le miró para hacer un comentario sobre la cantante; no se había dado cuenta de nada.

Lord Sasuke se levantó bruscamente. Sakura dejó de percibir la suave presión en su mano y se percató de que él la había retenido todo el tiempo entre las suyas.


”¿Se va ya, viejo amigo?”preguntó Mather con sorpresa.

”Me espera mi hermano.


”¿El duque?”inquirió con ojos brillantes.


”Mi hermano Naruto y su hijo.


”Oh.”Mather parecía decepcionado, pero se puso en pie y repitió la intención de llevar a Sakura a admirar la colección de Sasuke.


Sin siquiera despedirse, Sasuke anduvo entre las sillas vacías y salió del palco. Sakura no pudo apartar la mirada de su espalda hasta que la cortina se cerró tras él. Era demasiado consciente del papel doblado que le presionaba el interior del brazo y de la condensación que se estaba formando debajo.


Mather se sentó más cerca de ella y comenzó a hablarle al oído.


”Querida Uchiha es un auténtico excéntrico.


Sakura cerró los dedos sobre el tafetán de su falda gris; notaba frio en la mano desde que lord Sasuke la habia soltado.


”¿Un excéntrico?


”Está como una cabra. El pobre tipo se ha pasado la mayor parte de su vida internado en un sanatorio mental, y ahora anda suelto sólo porque su hermano, el duque de Kilmorgan, se niega a encerrarlo de nuevo. Pero no te preocupes”Mather le tomó la mano”, no tendrás que verle a solas. Es una familia escandalosa. No debes hablar con ninguno de ellos si no estoy contigo, ¿entendido?


Sakura murmuró una evasiva. Sabía muchas cosas sobre la familia Uchiha y, en especial, sobre el duque de Kilmorgan, porque la vieja señora Barrington adoraba enterarse de todos los chismorreos posibles sobre la aristocracia. Los Uchiha habían aparecido muchas veces en las gacetas sensacionalistas que Sakura leía en voz alta a la anciana durante las tardes lluviosas.


Lord Sasuke no le había parecido un loco aunque, desde luego, tampoco se parecía a ningún otro hombre que ella hubiera conocido antes. La mano de Mather estaba fría sobre la suya, mientras que la firme presión de lord Sasuke la había calentado de una manera que no sentía desde hacía mucho tiempo.

Echaba de menos la intimidad que había alcanzado en la cama con Thomas y las largas y ardientes noches que había compartido con él. Sabía que dormiría en la misma cama que Mather, pero ese pensamiento no le hacía hervir la sangre.

Se decía a sí misma que lo que tuvo con Thomas fue especial y mágico y que era inútil esperar sentirlo con otro hombre.

Pero, ¿por qué se le aceleró la respiración cuando notó el rítmico susurro del aliento de lord Sasuke en la oreja? ¿Por qué palpitó más rápido su corazón cuando él le pasó el pulgar por el dorso de la mano?

No.

Lord Sasuke suponía peligro y Mather, seguridad. Y ella quería seguridad.
Mather permaneció en el palco todavía cinco minutos más, luego volvió a levantarse.


”Debo presentar mis respetos a lord y lady Beresford. No te importa que me ausente, ¿verdad, querida?


”Claro que no”dijo Sakura de manera automática.


”Eres un tesoro, cariño. Siempre le dije a nuestra querida señora Barrington lo dulce y educada que eres.


Mather le besó la mano y abandonó el palco.


La soprano inició un ária. Las notas llenarón cada rincón del teatro. Detrás de ella, la tía de sir Lyndon y su acompañante cuchicheaban sin cesar tras los abanicos.

Sakura introdujo los dedos en el largo guante y sacó el papel. Enderezó la espalda de manera que las ancianas no vieran lo que hacía y lo desdobló lentamente.


«Señora Haruno», comenzaba con una escritura firme y limpia
«Perdone mi atrevimiento, pero me gustaría ponerla sobre aviso con respecto al verdadero carácter de sir Lyndon Mather, algo sobre lo que mi hermano, el duque de Kilmorgan, está bien enterado. Me veo en la obligación de decirle que Mather financia una casa en el Strand, cerca de Temple Bar, donde mantiene no a una, sino a varias amantes. Las llama sus «pichoncitos» y quiere que le traten como a un esclavo. No son prostitutas profesionales, sino mujeres que necesitan tanto el dinero que no les queda más remedio que aguantarle. He contado hasta cinco mujeres y las visita regularmente. Le diré los nombres si desea interrogarlas, o puedo arreglar un encuentro para que hable con el duque. Mi intención es simplemente ayudarla.


Suyo siempre, Sasuke Uchiha»


La soprano abrió entonces los brazos y lanzó la última nota del ária en un crescendo salvaje, que se perdió en una salva de aplauos.


Sakura clavó los ojos en la carta, envuelta en el sofocante ruido del teatro. Las palabras allí escritas no cambiaron, permanecieron dolorosamenté negras contra el papel blanco.


Notó que se quedaba sin aire, que le ardían los pulmones. lanzó una rápida mirada de soslayo a la tía de Mather, pero las dos ancianas estaban aplaudiendo y gritando.


”¡Bravo! ¡Bravo!

Sa6 se levantó al tiempo que volvía a introducir el papel en el guante. El pequeño palco con las sillas acolchadas y la mesita de té pareció balancearse bajo sus pies mientras buscaba la puerta, a tientas. La tía de Mather la miró con sorpresa.


”¿Se encuentra bien, querida?


”Sólo necesito tomar el aire. Me he mareado un poco aquí dentro.


La anciana comenzó a revolver en su bolso.

”¿Necesita las sales? Alice, ven, ayúdame.


”No, no”Sakura abrió la puerta y salió corriendo mientras la tía de Mather comenzaba a sacudir a su acompañante”. No se preocupe, enseguida estaré bien.


El largo pasillo exterior estaba desierto, gracias a Dios. La soprano era muy popular y la mayoría de los asistentes parecían haberse quedado pegados a las sillas, observándola con avidez.

Sakura se apresuró por el largo corredor mientras escuchaba de nuevo la voz de la cantante. Se le comenzaba a nublar la vista y el papel le quemaba el brazo en el interior del guante.


¿Qué había pretendido lord Sasuke al escribirle esa carta? Según había dicho Mather, era un excéntrico. ¿Sería ésa la explicación? Pero, si las acusaciones escritas en la nota fueran divagaciones de un loco, ¿por qué el hombre se ofrecería a arreglar un encuentro entre ella y su hermano? El duque de Kilmorgan era uno de los hombres más ricos y poderosos de Gran Bretaña.

El poseedor del título era par de Escocia desde el siglo XIV, pero fue el anterior duque el que consiguió que la propia reina Victoria lo nombrara también miembro del Parlamento de Inglaterra.


¿Qué interés tendría un hombre de tan alta cuna en unos don nadie como Sakura Haruno y Lyndon Mather? Ambos se encontraban en un escalafón muy inferior al suyo. No, la carta era demasiado impactante. Tenía que ser mentira, una invención.


Y aún así... Sakura recordó alguna mirada que había percibido en Mather, como si hubiera hecho algo y se creyera muy listo. Al haber crecido en el East End con el padre que le tocó en suerte, Sakura había adquirido la habilidad de saber en quién no debía confiar. ¿Habrían estado presentes las señales en Lyndon Mather y habría elegido simplemente ignorarlas?


Pero no, no podía ser cierto. Había llegado a conocer muy bien a Mather mientras era la acompañante de la anciana señora Barrington. Ambas habían paseado con él y su tía en su carruaje, visitado su casa de Park Lañe, acudido con ellos a distintas funciones. Él siempre había hecho gala de la exquisita cortesía que mostraría cualquier caballero hacia la acompañante de una anciana. Tras la muerte de la señora Barrington, él se había declarado.

«Después de que recibieras la herencia», le recordó una cínica vocecita en su interior.

¿A qué se referiría lord Sasuke con «pichoncitos» y al decirle que «Mather quería que lo trataran como a un esclavo»?


Las ballenas del corsé parecieron apretarse contra sus costillas, privándola totalmente de aire cuando más necesitaba respirar. Unos puntos negros comenzaron a flotar ante sus ojos y alargó la mano para apoyarse en la pared. Entonces notó una fuerte presión en el codo.

”Cuidado”le murmuró una voz con acento escocés al oido”. Ven conmigo.
Notas finales:

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