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Nuestra luz en la oscuridad [Fanfic relacionado a Loki] por Caelwin

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Notas del fanfic:

Bienvenidos! Ojalá disfruten lo que lean así como yo lo hice escribiendo. Si gustan, dejen sus comentarios, Buena lectura! ¡Skål & Sláinte!

P.D.: Todos los personajes que ya conozcan son pertenecientes a Marvel Comics; El resto es de mi autoría.

                                      Prologo

El sueño comienza como siempre, una dulce niña de cabellos negros revueltos y ojos pardos jugaba en la nieve, cerca de un lago congelado. Ella estaba muy alegre, y jugaba efusiva y distraidamente como todos los niños. Y así, ella se acerca cada vez más al lago sin notarlo. En determinado momento, ella resvala, y siente bajo sus piecesitos la dura superficie del lago. Sin darle demasiada importancia, mueve sus pies para volver a la nieve y continuar jugando, pero el sonido del hielo rompiéndose debajo de ella la alerta de que va a caer al agua helada, sin poder hacer absoltamente nada. La luz del sol se aleja cada vez más, y la pared de hielo formada en la superficie cada vez se ve más borrosa; por alguna razón, la niña no siente frío, probablemente porque éste sea demasiado; todo oscurece. Lo siguiente en el sueño, es la cara de una mujer, mirando con pavor, horror, desagrado; gritando de una manera desgarradora; y podía distinguir los gritos de otra persona cerca.

                                  Capítulo 1

Alanna se sentó bruscamente en su cama respirando de manera agitada, llevando sus manos instintivamente a su pecho; al mirar hacia todos lados y comprobar que estaba sana y salva en su habitación se permitió relajarse. Ese sueño se volvía cada vez más frecuente... y cada vez más doloroso, como si de alguna manera eso fuera posible para ella. Salió de la cama y fue directamente a la ducha. Desde que ese sueño horrendo la acosaba, lo primero que hacía al levantarse era bañarse con agua a punto de hervir; para de esa manera quitarse la sensación horrible que éste le dejaba... Esa sensación de estar helada hasta los huesos.
10:30 a.m. ; Alanna salía de su departamento como todos los días, en dirección a su trabajo. Muchos la juzgaban por dejar sus estudios y comenzar a trabajar a una edad tan temprana, pero como a Alanna le gustaba decir : "No todos tenemos la vida servida en bandeja de plata". Ella se vió forzada a tomar estas decisiones, ya que la dejaron sola en el mundo desde pequeña y tuvo que acostumbrarse a una vida solitaria e independiente; desde hace años ya se había acostumbrado a ello, aunque de tanto en tanto la única persona que se preocupaba por ella le hacía una llamada, pero ya hacía algún tiempo que no la llamaba; y podía decir que le iba bien en su soledad a pesar de eso. Últimamente, ese sueño.. bueno, pesadilla, era lo único que perturbaba su vida; no soñaba eso desde hace muchos años, y que empezara a molestarla de nuevo la preocupaba,y mucho. -¿Qué querra decir esto? ¿Por qué vuelve esto a mi mente? - Por estar sumida en sus pensamientos, no se percató del momento en el que una compañera de trabajo la saludaba desde la otra acera, y no lo notó hasta que la tuvo frente a ella.
- Hola, ¿Alanna? ¿Qué pasa? ¿Llegando tarde también?
Cuanta efusividad tiene estar mujer por favor...
- Hola, mh.. - Un gesto de concentración se hizo presente en su cara
- Lucía, mi nombre es Lucía - decía sonriente - ¿Hace dos semanas que estamos en el mismo trabajo y aún no lo recuerdas? ¡Vaya! Debes ser muy distraída
Alanna solo asentía mientras caminaban a paso rápido. Ella se había cambiado de su trabajo en una casa de comidas rápidas a una tienda de ropa hacía poco y aún no se habituaba; y menos a alguien como Lucía, hablaba demasiado.. para su gusto.
- Y.. ¿Cuántos años tienes? Pareces bastante pequeña. No es que tenga nada malo pero me parece extraño. ¿No estudias, Alanna? ¿Te molesta si te digo Ali?
Alanna suspiró con pesadez - Si, puedes decirme así. Tengo 18. Dejé los estudios hace mucho, ya que tengo que manterme sola y necesitaba trabajar. - Antes que Lucía largara otra pregunta, se apresuró a ver la hora en su celular - Estamos llegando 20 minutos tarde, deberíamos apresurarnos más, ¿No crees?
Lucía abrió los ojos como platos - ¡Vamos! - Y comenzó a caminar a velocidad rayo con Alanna tomada del brazo.

Ya había pasado la mitad de la jornada de trabajo, había que decir que trabajar en una tienda de ropa podía llegar a ser bastante estresante. Alanna miraba con cansancio como Lucía trataba de calmar a una clienta que el día anterior se había llevado un vestido y digamos que no resultó ser de su talla.. y se le había roto en media fiesta; y la señora se quejaba de que las empleadas les habían vendido un talle incorrecto. Alanna, agotada de la situación, se levantó y con su cara más gélida se dirigió a la señora.
- Mire, usted misma pidió la talla señora. Y usted se probó el vestido. Le recomendaría que si quiere usar vestidos más pequeños haga una dieta, y si le agrada comer y no quiere dejar sus postres, entonces compre ropa de su talla real. Que tenga buenos días.
La señora aún en shock por lo que le acababan de decir, se fue rápidamente del lugar. Lucía aún estaba en su lugar mirando soprendida a Alanna quién volvía a su lugar detrás del mostrador
- ¿Has escuchado lo que dijiste? Fuiste algo grosera...- Lucía hablaba en tono de reprimenda.
- Ella estaba siendo grosera contigo, y vino a quejarse sin fundamentos.
De pronto el celular de Alanna comenzó a sonar. Ella pensó que sería la llamada que estuvo ausente todos estos meses, asi que fue corriendo hacia afuera de la tienda. Pero al ver quien la llamaba, se dio cuenta que decía "Número privado". No supo que pensar, así que, extrañada, atendió la llamada.
- ...¿Hola?
Hubo un incómodo silencio en la línea, pero Alanna sabía que había alguien del otro lado porque escuchaba una respiración.
- ¿Quién es? - Alanna ya sabía que no era la persona que esperaba y su tono de voz paso de confundida a fría.
- ...Soy Teresa. - La voz sonó igual o más fría. Alanna se quedó en blanco; De todas las personas en el vasto planeta Tierra, ella era la que menos esperaba,y la que menos deseaba oír.
- ¿Teresa? Ah.. que, ¿Acaso has llamado para ver lo mal que me va en la vida para así poder regocijarte de ello? ¿O, acaso llamas para decirme que le has prohibido a mi padre hablar conmigo? Por que si es así, espero que-
- Mira - Dijo la señora con tono tajante - No te llamaría, si no fuera por una urgencia o algo de suma gravedad, y me temo que eso ha pasado.
Alanna volvió a quedarse en blanco de nuevo y un miedo en conjunto con angustia empezó a crecer en su interior. se quedó en silencio esperando a que Teresa continuara hablando.
- Hace tiempo que Harold venía luchando contra el cáncer. Sé que nunca te lo dijo porque escuchaba en secreto todas sus conversaciones, él nunca fue un buen mentiroso... Como sea, el ha perdido su lucha hoy por la mañana. Creeme que realmente me plantee en llamarte o no; pero Harold, a pesar de su poco buen juicio, era mi marido y le quería, así que he decidido que puedes venir a su funeral, es en cuatro horas. Además, tienes que llevarte toda la basura que él aún conservaba a escondidas relacionada a ti en mi casa. Sólo eso tenía que decir, buenas tardes.
Teresa colgó la llamada. Alanna entonces cayó de rodillas, su mirada fija al piso; dejó caer su celular al suelo. No podía procesar lo que acababa de escuchar, no; Sólo era una de sus pesadillas, no era real, no podía serlo.

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