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Reminiscencia | SasuHina por Litha-

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Notas del fanfic:

Disclaimer: 
Los personajes de Naruto son obra de Masashi Kishimoto 

Notas:

¡Hola de nuevo! 
Desde hace tiempo tenía ganas de escribir algo de ésta pareja, es algo así como mi OTP y no podía dejarla pasar. Originalmente resultaría ser un one-shot pero comenzaron a llegar más ideas que no podía dejar pasar.

Aún así el fanfic no tendrá muchos capítulos y los capitulos no serán tan largos. Será una lectura aún más liviana de lo que es mi otro fanfic Lascivia

En fin, disfruten éste pequeño capítulo introductorio. Si hay buena respuesta, lo continuaré :D

El intermitente sonido del electrocardiógrafo y el olor ácido de lejía hicieron que reconociera el lugar incluso antes de abrir los ojos. Las sábanas que envolvían su grácil cuerpo eran rígidas y la cama no era nada cómoda comparada con el lecho donde solía dormir.

Hinata Hyuga abrió sus ojos lentamente, encandilada por las luces que se colaban a través de la persiana. Su cabeza estaba llena de dudas y pensamientos confusos del porqué estaba ahí, en una cama de hospital. ¿En qué hospital estaba? ¿Cuánto tiempo había permanecido inconsciente? ¿Sabría su familia que estaba ahí?

 

—Oh, no. —susurró.

 

Había estado demasiado desorientada y aturdida para recordarlo: su familia, su padre y su única hermana, estuvieron en el mismo accidente que ella. Quiso levantarse energéticamente y buscar a alguien que le diera respuestas de dónde se encontraba pero un fuerte dolor abdominal se lo impidió, tumbándola nuevamente. La intravenosa del dorso de su mano salió disparada por su brusco movimiento, manchando rápidamente su piel con aquel liquido rojo. Intentó frenar el sangrado, cubriendo con la otra mano la herida.

 

Se sentía impotente. Quería ir a busca a su familia pero el dolor se lo impedía. La desesperación y la incertidumbre la llevaron al borde de las lágrimas. Las puertas de la habitación se abrieron, dejando ver a un hombre joven de cabellos azabache con una bata blanca y ropa quirúrgica, Hinata supuso que se trataba del doctor.

 

—Hyuga. —la llamó, aproximándose—. ¿Acabas de despertar? 

—¿Dónde está mi padre y mi hermana? ¿Dónde estoy yo? —preguntó apresuradamente, sin responder al recién llegado.

—Tu padre se encuentra bastante bien, al igual que tu hermana. Ambos estarán felices de saber que has despertado. —respondió él. Se aproximó a la chica, tomó su mano y colocó sin ninguna dificultad la intravenosa. Ella se quejó levemente.

 

Hinata inmediatamente sintió un gran alivio, pero aún estaba impaciente por ver a su familia y comprobar ella misma que se encontraban bien.

 

—Estás en el hospital general Gamabunta, Hyuga. ¿Recuerdas por qué está aquí? —La joven asintió.

 

—Tuvimos un accidente de tráfico, un camión impacto al auto de mi padre. —respondió ella con la voz apagada, aún conmocionada por el incidente—. ¿Qué pasó después, doctor? ¿Qué sucedió con mi familia?

 

—Tu padre está ileso, salvo por algunas contusiones, al igual que tu hermana. Tuviste un par de lesiones en las costillas, nada de qué preocuparse, los medicamentos te hicieron dormir por un par de horas. —respondió él, Hinata sintió un poco más de alivio—. Dime, ¿qué más recuerdas? —pregunto él con interés.

 

—Yo…

 

Hinata hizo un gran esfuerzo por evocar cualquier recuerdo, pero por alguna razón no podía, se sentía confundida y desorganizada.

 

—¿Qué tanto recuerdas? —insistió el doctor, su semblante se volvió más preocupado. Se posó a un lado de la camilla dónde la Hyuga reposaba.

 

La mujer sólo negó con su cabeza mientras se cubría el rostro con sus manos, ocultando las lágrimas que se avecinaban.

 

—Sólo recuerdo algunas cosas del accidente y a mi familia… Pero… —la voz de la chica de ojos opalinos se volvió frágil y temblorosa—. Pe-pero no puedo recordar nada más. No sé a dónde viajábamos cuando el camión se impactó, no sé qué hacíamos, no recuerdo siquiera qué hice hace unos días… Ni los últimos años.

 

El médico palideció. Lo peor que temía se había vuelto realidad. Hinata, su Hinata tenía amnesia y ahora ni siquiera lo recordaba a él. Sintió un duro golpe en la boca del estómago. ¿Qué podría hacer? No podía simplemente decirle “Soy Sasuke Uchiha, tú prometido” y que ella mágicamente creyera en sus palabras. La mayor duda de Sasuke era ¿podría recordar sus sentimientos hacia él?

 

—Calma. —dijo el médico Uchiha con serenidad, ocultado su angustia bajo una apariencia inmutable. Apoyó suavemente su mano en el hombro de ella—. Tranquila, es posible que eso no sea permanente.

 

La chica lo miró con desconsuelo, dudando de las palabras de Sasuke. Sus ojos opalinos inundados chocaron con la abismal mirada del médico.

 

—¿Pue-puedo yo recobrar mis recuerdos? —sollozó.

 

Sasuke guardó silencio un momento. Ni él estaba seguro.

 

—Tenemos que determinar que provoca tu amnesia, Hyuga. —dijo él con seriedad, ella se afligió—. Si no hay daño neurológico, podría ser reversible, aun es necesario hacer distintas pruebas.

 

 Un brillo de esperanza se avistó en la mirada de Hinata.

 

—¡Tenemos que… tenemos que hacer todo lo posible, doctor! —dijo enérgica y con impaciencia. Los recuerdos de su vida entera estaban en juego, no quería darse por vencida.

 

“Doctor”. Aquella palabra caló hondo en Sasuke. Nunca le gustaron los prefijos en su nombre ya que le recordaba a todas aquellas chicas del colegio que se tomaban demasiada confianza, sólo toleraba ser llamado “Sasuke-kun” por una chica, y jamás creyó que extrañaría tanto oírlo de sus labios.

 

—Sí, lo haremos. —dijo él, forzando una semi sonrisa. Hinata correspondió a su sonrisa con una más bien triste, pero esperanzadora.

 

La sonrisa condescendiente estrujó el pecho del moreno. Sasuke se giró, dándole la espalda a Hinata, ocultando su semblante. Se sentía profundamente herido por dentro, impotente y frustrado. Aunque fuese uno de los mejores doctores de la ciudad, ni todos sus títulos y conocimientos podrían devolverle lo más valioso que él tenía: el amor incondicional de la única mujer que amaba.

—Llamaré al neurólogo y al psicólogo para realizar tus estudios lo más pronto posible. Tu familia vendrá en un momento. —dijo con disimulada amargura en su voz.

Se aproximó a la puerta de la habitación, y antes de que pudiera irse, Hinata lo llamó.

—¿Doctor?

—¿Hmp? —“dijo” él, sin atreverse a mirarla.

—Esto… Quisiera saber quién fue el médico que me atendió. —dijo con su habitual amabilidad—. Me gustaría agradecerle personalmente.

—Fui yo, Hinata. —Y sin más, dejó a la chica sola en aquella habitación de hospital antes de que pudiera darle las gracias.

Notas finales:

¡Comenten! Si les gusta, lo continuaré. <3

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