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Los Peligros de Perseguir a un Duque. por Candy-Uchiha

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Notas: Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Julia London... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
CAPÍTULO 9

Dos días después de su asombrosa falta de sentido común, Sakura seguía esperando a que cayera el hacha. Se preguntó qué habría hecho su madre en su lugar; si habría cedido a la pasión y aprovechado lo que el destino le ponía al alcance de la mano.

Sakura hubiera dado cualquier cosa por poder hablar con su madre en aquellos momentos.


No le contó a Hinata lo que había sucedido, aunque ésta sospechaba que algo no iba bien. Sin embargo, estaba demasiado ocupada en su plan de vestir a toda la aristocracia, y trabajaba sin parar, adornando dos de los vestidos de su madre, previamente cortados y unidos para confeccionar uno nuevo.

Cada vez que alguien llamaba a la puerta, Hinata se sobresaltaba, daba un bote y escondía la tela y los hilos por todas partes, dando patadas a las cestas de costura para meterlas debajo de la cama o de la mesa, mientras Sakura iba a ver quién llamaba.


Todo eso contribuía a que la ansiedad de Sakura fuera en aumento. Al tercer día, el anterior a la subasta benéfica, se excusó para no asistir a una reunión del comité que la organizaba aduciendo una jaqueca.


”Pero la subasta es mañana ”le recordó Hinata mirándola con recelo.


Sakura no dijo nada. No se sentía capaz de enfrentarse a la expresión de las mujeres que podían haberse enterado de su escandaloso comportamiento. La tarde fue especialmente triste, tanto dentro como fuera.


El correo que Morris le entregó a Sakura consistía en un puñado de cartas y el Times. Revisó las cartas y se llenó de alegría al ver una letra familiar.


”¡Por fin! ”exclamó”. ¡Es de Ino!

”¡Ino! ”gritó Hinata, dejando a un lado la camisola de Sakura que estaba remendando”. ¿Qué dice?


Sakura le entregó las otras cartas a Lucy, rompió el sello y desdobló la misiva.


”Escribe desde Ledbury. ¿Dónde está Ledbury?


”No lo sé; ¡lee la carta! ”ordenó Hinata.


”«Queridas Sakura y Hinata ”empezó Sakura”, os escribo desde Ledbury. El tiempo ha sido bastante triste y húmedo, la diligencia se vio obligada a detenerse, ya que los caminos están infranqueables a causa de la lluvia. Sin embargo el señor Percy me ha asegurado que por lo general la lluvia no dura demasiado y en cualquier momento parará, entonces continuaremos el viaje.»


”¿Quién es el señor Percy? ”quiso saber Hinata.


”No tengo ni la menor idea ”contestó Sakura, y continuó leyendo”: «Tengo que contaros una cosa muy extraña. Cuando le conté al señor Percy la historia de mi familia, me enteré de que el bueno de mi tío Randolph falleció la primavera pasada. Un caballo al que estaba castrando le dio una coz; la herida fue grave y, aunque sobrevivió unos días, al final murió. Como es de esperar, tal noticia me entristeció, pero el señor Percy se tomó muchas molestias hasta poder asegurarme que todavía quedan muchos miembros de la familia Yamanaka por los alrededores».


”¿Cómo? ”exclamó Hinata corriendo al lado de Sakura para leer por encima de su hombro”. ¿Su tío ha muerto y aun así continúa el viaje? ¿Quién es ese tal señor Percy? ¿Y si no es de fiar?


”Escucha esto ”dijo Sakura, volviendo a leer”: «He disfrutado mucho del viaje, aunque la señora Smithington se marea en el carruaje y comentó que Gales está muy lejos de Londres. Sin embargo, el señor Percy la tranquilizó con amabilidad, asegurándole que, si mejora el tiempo, llegaremos a Bredwardine antes del lunes de la semana próxima. Volveré a escribiros entonces. Os pido perdón por no haber escrito antes, pero el viaje ha sido un tanto accidentado y era difícil hacerlo. Os quiero a las dos. Con cariño, Ino»


Sakura levantó los ojos de la carta y miró a Hinata, quien le devolvió la mirada con los ojos desorbitados de espanto.


”¿Quién demonios es ese señor Percy?


”No lo sé ”contestó Sakura doblando la misiva”. Lo único que podemos hacer es esperar a la próxima carta. Pero te aseguro que si alguna de nosotras tiene la cabeza sobre los hombros, ésa es Ino.


”Muy cierto ”intervino Lucy asintiendo enérgicamente”. Es muy inteligente.


Sakura le dirigió una tensa sonrisa.


”Lo es.


”Creo que esto os resultará interesante ”prosiguió Lucy sujetando otra de las cartas”. Es de Egbert. Dice que estará en casa dentro de un mes.


A Sakura se le hundió el corazón.


”¿No dice nada más?


”Sólo que está impaciente por poner orden aquí. ¿Quieres leerla?


”No, gracias ”contestó Sakura en voz baja.

No era capaz de mirar a Hinata, cuya inmovilidad era tal que casi podían oírse los latidos de su corazón.


Cogió el periódico e intentó leer las palabras impresas en él; como no encontró las noticias del parlamento que le interesaban, pasó la página.


”No deberías prestar atención a esas tonterías ”le espetó Lucy. Sakura levantó la vista por encima del periódico para mirarla”. Los rumores son siempre obra del diablo.


”Haré todo lo posible para mantener al demonio lejos de tus oídos ”respondió Sakura, levantando de nuevo el periódico, ya que ella no tenía nada en contra de los rumores.


La puerta se abrió de golpe y entró Sally, cargada con un cubo de carbón.


”El señor Morris me ha dicho que necesitan esto ”dijo, arrastrándolo con dificultad hasta la chimenea.


”Si Morris dice que lo necesitamos entonces, ¿por qué no lo trae él? ”quiso saber Lucy.


”No lo sé, milady ”contestó Sally jadeando y resoplando. Dejó el carbón, se apoyó contra la chimenea y se secó la frente con el delantal”. Ha venido alguien a verla, milady ”dijo, dirigiéndose a Sakura”, pero el señor Morris le echó.


”¿Quién era? ”preguntó Sakura con renovadas esperanzas.


”El señor no sé qué ”respondió Sally haciendo añicos las ilusiones de Sakura”. Venía a ver a su padrastro, pero el señor Morris le dijo que no estaba. Entonces preguntó por usted, y el señor Morris le dijo que no estaba permitido cambiar de persona a la que se quería visitar. El individuo contestó que ésa no era una norma, pero el señor Morris dijo que sí, y que además era demasiado temprano para visitar a una dama...


”¡Ese tarugo! ”exclamó Lucy, levantándose y saliendo de la habitación con tanta rapidez como le permitía su volumen.


”¡Maldita sea! ”refunfuñó Hinata”. Sakura...


”Lo sé ”susurró la aludida, volviendo al periódico. Sus ojos cayeron sobre una noticia al final de la página.


Pocos han tenido el privilegio de ver la belleza de St. James Park desde las terrajas privadas del palacio, bajo la luz de la luna, pero a un buen lord se le ocurrió acoger bajo su ala a una huérfana para que pudiera hacerlo. Sin embargo, a ciertas viudas que creen que el parque no es lugar apropiado para los pobres huérfanos, la demostración sólo les inspiró desdén.


Sintió que las mejillas le ardían de vergüenza y el pulso se le aceleró. Sólo era cuestión de tiempo que los nombres aparecieran publicados, y ella sería entonces el centro de los rumores. Suponiendo que no lo fuera ya. Sally puso los brazos en jarra y se echó ligeramente hacia atrás.


”¿Qué la ha puesto de tan mal humor, milady?


Sakura respondió.


”¿A mí? ”Forzó una sonrisa, dobló el periódico y lo escondió en el asiento que tenía al lado”. Nada en absoluto. Estaba pensando en una subasta de beneficencia a la que tengo que asistir mañana. ”Era cierto, tenía que ir; su ausencia levantaría más especulaciones.


”¡Ah! ¿Y a beneficio de quién es? ”preguntó Sally con inocencia.


Sakura miró hacia su regazo.


”De los pobres huérfanos.
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