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Los Peligros de Perseguir a un Duque. por Candy-Uchiha

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Notas: Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Julia London... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
CAPÍTULO 7


Esa misma tarde, Sakura y Hinata tuvieron que soportar otra de las visitas de lady Anko, quien había convertido en obligación propia velar por ellas al menos una vez a la semana, cuando no más a menudo.


Estaba sentada en una silla acolchada, bebiéndose el té que Lucy había preparado.
”Os queda una semana de luto ”observó cuando Sakura comentó que se alegraría de guardar los vestidos negros”. Sé que deseáis volver a la sociedad cuanto antes, pero debo informaros de que debéis guardar un período de semiluto, de al menos unos tres meses. ”Dejó a un lado la taza de té, unió las manos en el regazo y les dirigió una mirada significativa.


”¿Medio luto? ”preguntó Hinata intercambiando una mirada de inquietud con Sakura”. ¿Es necesario? Llevamos todo un año de luto riguroso.


”Lo sé ”contestó lady Anko removiéndose en el asiento”, pero honraríais la memoria de vuestra madre si siguierais con un medio luto durante algún tiempo. Es lo más apropiado.


”Pero... ¿es obligatorio? ”quiso saber Sakura con precaución.


”No del todo ”respondió lady Anko arrugando la nariz”, aunque seguro que todos tendrían mejor opinión de vosotras si lo hicierais. Mi consejo es que lo llevéis durante tres meses. Y no pongáis esa cara de mal humor, con el medio luto podéis salir de casa.


”Pero no podemos ir a fiestas ”indicó Sakura.


”¡Claro que no! ¿Quién es capaz de bailar cuando su querida madre ha fallecido?


”Le ruego que me disculpe, milady ”intervino Lucy”. No soy quién para discrepar de lo que es o no apropiado, pero creo que debería permitírseles relacionarse con la sociedad.


Sakura y Hinata intercambiaron una cautelosa mirada. Si había alguien en el mundo más rígido aún con las normas de sociedad que lady Anko, ésa era Lucille Pennebacker.


Incluso lady Anko pareció sorprendida.


”En el lugar donde usted vive, tal vez sea costumbre volver a entrar en sociedad tras un año de luto, señorita Pennebacker ”respondió con autoridad, moviéndose otra vez en el asiento”, pero me atrevería a decir que estoy mejor preparada que usted para saber lo que se considera apropiado aquí, en Londres.


”Quizá ”replicó Lucy arrugando también la nariz”, pero el padrastro de las chicas regresará en abril y me parece que no va a consentir que el luto se alargue. Estas muchachas deberían estar casadas hace mucho tiempo, a pesar del fallecimiento de su querida madre.


”Oh, Lucy, por favor... ”empezó a decir Sakura.


”Señorita Pennebacker ”interrumpió lady Anko”, le aseguro que en cuanto yo tenga la oportunidad de hablar con lord Downey, no se le ocurrirá forzarlas a casarse antes de que termine el período de duelo.


”Hable con él si quiere ”advirtió Lucy, recogiendo el servicio de té”, pero creo que conozco muy bien a mi hermano. ¿Me disculpa?


”Por supuesto ”contestó lady Anko con una sonrisa que más bien parecía una mueca.


Cuando Lucy hubo salido de la estancia, lady Anko meneó la cabeza.


”Es la mujer más desagradable que he tenido la desgracia de conocer. Supongo que es la responsable de haber contratado a ese estúpido de Morris. ¿Sabéis que me ha tenido esperando en la entrada mientras anunciaba mi visita?


”Hablaré con él de inmediato ”la tranquilizó Sakura.


Lady Anko suspiró mientras se levantaba.


”Podríais sugerirle a lord Downey que se ocupe de tapizar los muebles de Tsunade cuando regrese. Necesitan un arreglo. Bueno, queridas, tengo que irme. ¿Os mando una modista para que os tome medida para los vestidos de medio luto?


”No hace falta ”dijo Hinata rápidamente”, me encargaré yo misma.


”Vamos, Hinata ”la reconvino lady Anko mientras se dirigía hacia la puerta tan despacio como una barcaza”, no deberías coser tanto o de lo contrario te quedarán marcas en los dedos. A los caballeros no les gusta que las manos de las damas muestren señales de trabajo.


”Sí, milady ”asintió Hinata muy educada.

Sakura y ella se inclinaron en idénticas reverencias mientras lady Anko les deseaba que tuvieran buen día y prometía volver a visitarlas a la semana siguiente.


”Esperaremos su visita con impaciencia ”mintió descaradamente Sakura.


Cuando la puerta se cerró tras ella, Sakura gimió exasperada mientras Hinata se precipitaba hacia la silla en la cual había estado sentada lady Anko y levantaba el cojín.


”¡Dios mío! ”suspiró, sacando un arrugado vestido de lino de debajo.


”¿Qué es eso? ”preguntó Sakura.


”Una especie de prueba ”contestó su hermana con desaliento.

Dejó caer el vestido y se dirigió a las ventanas que daban al patio, metió una mano por detrás de las pesadas cortinas y sacó una cesta rebosante de telas.


Cercano ya el final del luto, Hinata había estado arreglando los vestidos de su difunta madre para que les vinieran bien a Sakura y a ella. En algunos casos, incluso había combinado dos para convertirlos en uno.


”¿Son vestidos? ”preguntó Sakura mientras Hinata cogía uno de seda verde que había combinado con otro de brocado dorado. Sakura se lo arrebató de las manos y lo sujetó contra su cuerpo”. ¿Qué demonios vas a hacer con tantos? Hay más de los que podríamos ponernos en una sola Temporada.


Hinata se encogió de hombros.


”Coser me consuela ”musitó alejándose.


Sakura la creyó, pero al mismo tiempo tenía sus dudas, porque cuando Lucy o Sally entraban en sus habitaciones, Hinata escondía rápidamente el vestido en el que estuviera trabajando, debajo de la cama, tras un cojín, o, como en esa ocasión, en una cesta detrás de las cortinas.


”De acuerdo, ¿me lo vas a contar? ”pidió Sakura mirando a su hermana”. ¿Qué haces escondiendo vestidos?


”No estoy haciendo nada, sólo coser ”insistió Hinata.


”Sí, querida, eso ya lo veo, pero ¿por qué los escondes?


Hinata la miró, se mordisqueó el labio inferior un instante y luego echó una ojeada a la puerta del salón. Fue hacia allá a toda prisa, la cerró, colocó una pesada otomana contra la misma y se desplomó en ella como si estuviera agotada.


”¿En qué andas metida? ”quiso saber Sakura.


”De acuerdo, te lo diré. ”Levantó la barbilla”. Creo que soy una buena modista.


”¡Hinata, eres un genio! No hay más que ver esto ”exclamó Sakura volviendo a sujetar el vestido verde y dorado contra su cuerpo”, siempre he acudido a ti para que mejoraras los vestidos de la modista y los hicieras más favorecedores.


”Exactamente, Sakura. Puedo hacerlo. Puedo hacer mis propias creaciones. Por lo tanto he decidido venderlas.


Sakura palideció.


”¿Venderlas? ¡Oh, cariño, no puedes hacer eso! ¿Dónde te los iban a comprar?


”En Bond Street.


”¿En Bond Street? ”casi gritó Sakura”. ¿Te has vuelto loca? ¿En una tienda? ¿Una tienda, Hinata? ¡No es posible que estés pensando en abrir un negocio después de todo lo que hemos hecho para mantener las apariencias! ¡Si abres una tienda seremos relegadas a lo más bajo de la sociedad, nadie va a tolerar a alguien que ha perdido su fortuna y abre un negocio! No ”dijo con firmeza, moviendo la cabeza de un lado a otro y levantando una mano al tiempo que Hinata abría la boca para argumentar”. Tu idea es elogiable, pero inadmisible. ”Y diciendo esto, soltó el vestido y se cruzó de brazos.


”Si has terminado ya ”dijo Hinata con un bufido”, te diré que no has escuchado todo mi plan. Nadie excepto tú, y Ino, claro, sabrá que he estado haciendo vestidos para venderlos.


”¿De verdad? ¿Y cómo te propones realizar esa proeza?


”¡Búrlate si quieres ”soltó Hinata indignada”, pero conozco algunas tiendas de Bond Street que estarían encantadas de vender vestidos tan elegantes! ”Se levantó de repente”. Imagínatelo, Sakura: supón que te pones ese vestido y entras en una tienda ”dijo levantando el vestido verde y dorado que Sakura había dejado caer y acercándolo a su hermana”.Después de recibir muchos elogios, que no dejarán de producirse porque es precioso y no porque yo lo diga, puedes mencionar de pasada que conoces a la muy poco sociable y muy exclusiva modista francesa que lo ha confeccionado.


Hinata empujó el vestido hacia Sakura, obligándola a cogerlo para luego empezar a pasear con las manos cogidas a la espalda y el cejo fruncido.


”Seguro que empieza a correr el rumor de que en Londres hay una nueva modista, muy excéntrica, que se niega a dejarse ver. Que sólo crea vestidos para algunas personas. ”Dejó de pasear un instante y miró a Sakura” Afirmarás que tú eres una de ellas. Dirás que si no llega a ser porque una buena amiga de nuestra querida y fallecida madre logró convencerla, ella no se habría apiadado de ti y por tanto no tendrías un vestido tan hermoso.


Sakura parpadeó y bajó la mirada hacia el vestido.


”¿No te das cuenta, Sakura? ”prosiguió Hinata entusiasmada”. ¡Fingirás ser la única intermediaria con esa modista! Sabes tan bien como yo que no existe ni una sola mujer en la alta sociedad que pueda resistirse a la última moda. ¡Caerán en masa sobre la tienda para que les tomen medidas!


”¿Cómo vas a conseguir las medidas para confeccionar todos esos vestidos sin que te descubran?


”La vendedora será quien tome las medidas. Tiene que ser nuestra cómplice involuntaria. Debes convencerla.


”No sé ”dudó Sakura, pero Hinata la agarró con fuerza de los hombros y la sacudió ligeramente.


”¡Piénsalo, Sakura! ¡Con el dinero que saquemos podremos seguir comprando nuestros vestidos en las mejores tiendas de Bond Street y nadie que nos vea sospechará que somos quienes estamos detrás de la confección de los otros. ”Y sonrió feliz, convencida de lo maravilloso de su plan.


Ava estuvo largo rato reflexionando sin decir nada, mientras Hinata la miraba con inquietud. Tenía que reconocer que la idea de Hinata le gustaba, sobre todo la parte de comprar sus vestidos en Bond Street. Por fin, movió la cabeza y dijo con incredulidad:


”Maldita sea, no encuentro ningún fallo, Hinata.


Su hermana gritó de placer.


”Espera a ver el vestido que estoy haciendo. Es exquisito...


”Pero ¿cómo voy a sacarlo de casa? ”preguntó Sakura”. ¿No crees que levantaría unos cuantos comentarios cuando me vieran entrar en una tienda de Bond Street con un vestido de fiesta?


”Seremos creativas. Cogerás el vestido, entrarás en la tienda discretamente y te limitarás a explicar que quieres encargar vestidos como ése para cuando termine tu período de luto.


”No sé...


”¡Tienes que hacerlo! La Temporada acaba de comenzar, y las tiendas empezarán a recibir encargos para las fiestas en cuanto se vaya acercando el buen tiempo. ¡Si no lo haces en los próximos quince días, perderemos la oportunidad!


Sakura no tuvo posibilidad de responder porque se oyeron unos sonoros y un tanto vacilantes golpes en la puerta. Hinata y ella escondieron a toda prisa los vestidos en un remolino de seda y satén. Sakura movió la otomana con Hinata sentada en ella, y abrió con toda tranquilidad la puerta, para encontrarse con un enorme ramo de rosas tras el cual estaba Morris.


”Disculpe, milady ”dijo éste casi oculto por el ramo”. Han llegado estas flores.


”¡Morris! ¡Entra, entra! ”exclamó Sakura ayudándole a llegar a una mesa.

Las flores eran preciosas; había por lo menos tres docenas metidas en un enorme florero de cristal que desprendían un delicioso aroma, y su color era como el de los rubíes.


El hombre depositó el florero sobre la mesa y luego se secó la frente con la manga antes de entregarle a Sakura un mensaje.


”Si me lo permite, milady... ¿Cuando un lacayo llama a la puerta, tiene que quedarse en el vestíbulo o fuera?


”Si espera respuesta, debería estar dentro ”contestó Sakura”. ¿Hay un lacayo esperando contestación?


”¡Oh, no! ”respondió Morris moviendo la cabeza de un lado a otro”. Le dije que se fuera.


Sakura contuvo un gemido.


”De acuerdo. Y la próxima vez no dejes a una dama esperando en la entrada. Tienes que hacerla pasar.


Él asintió muy despacio, como si estuviera memorizando sus instrucciones.


”Gracias, Morris.


Éste hizo una reverencia, giró bruscamente sobre sus talones como le había enseñado a hacer el señor Pell, y salió.


Hinata se levantó de un salto.


”¿Quién las manda? ”preguntó encantada”. ¡Ino! Claro, tienen que ser de Ino.


Sakura abrió la nota, vio una elaborada U y sintió que se le alegraba el corazón. Le volvió la espalda a Hinata y leyó rápidamente la nota. Soltó una carcajada y una enorme y brillante sonrisa iluminó su cara. Su presentimiento era cierto: ¡la pretendía!


”¿De quién son? ”quiso saber Hinata.


Sakura echó un vistazo a su hermana, sostuvo la nota con timidez contra su pecho y se inclinó para aspirar el olor de las rosas.


”Creo que son las rosas más hermosas que he visto nunca.


”¿De quién son? ”volvió a preguntar Hinata poniendo los brazos en jarras.


”Tenemos que decidir qué vestidos puedes hacerme para cuando deje el luto la semana que viene.


Phoebe se quedó boquiabierta.


”¡Lady Anko va a salirse de sus casillas!


”No me importa ”replicó Sakura volviendo a oler las rosas”. Ya has oído a Lucy. No nos queda demasiado tiempo, Hinata. Hemos llorado a nuestra madre durante un año entero y ya ha empezado la Temporada. Tenemos que volver a entrar en la sociedad antes de que lord Downey regrese.


”No antes de que me entere de quién... ”Hinata le arrebató la nota de la mano.


Sakura sonrió de oreja a oreja mientras su hermana la leía abriendo cada vez más los ojos. Cuando terminó, se volvió de golpe y la miró consternada.


”¡Santo Dios!... Sakura, ¿qué has hecho?


Esta se rió, recuperando el mensaje.


”Nada... todavía ”contestó. Agarró a Hinata de la mano y la obligó a sentarse para contárselo todo.


A la mañana siguiente, ya habían decidido lo que iban a hacer. En primer lugar, y ya que Sakura no tenía intenciones de salir del luto sin ir a la última moda, consintió en que Hinata la enviara a Bond Street con un vestido azul de satén con bordados en oro y lavanda.


Hinata tenía razón; la dueña de la tienda se quedó admirada ante el vestido, además de por cómo le sentaba a Sakura. Fue exactamente como Hinata había predicho; lo elogió tanto que le dio a Sakura la excusa para mencionar a la exclusiva modista que, por desgracia, de resultas de un accidente se había quedado desfigurada y sin una pierna.

A Hinata no le iba a gustar esa descripción, pero fue la única razón verosímil que se le ocurrió para explicar la renuencia de la modista a dejarse ver.


Cuando terminó de contar la ridícula historia, tenía un pedido de tres vestidos. Y ella poseía un precioso vestido para llevar al primer baile al que la invitaran.
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