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Los Peligros de Perseguir a un Duque. por Candy-Uchiha

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Notas: Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Julia London... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
Más tarde, en la parte de atrás del salón de baile y parcialmente ocultas tras una gran palmera, Sakura, Hinata y Ino miraban con el cejo fruncido el zapato que la primera de ellas sostenía en la mano.


”Está destrozado sin remedio ”confirmó Hinata, tocando el tacón con un dedo. La pieza desprendida pendía del zapato por una alarmantemente diminuta tira de seda dorada”. Y me costó mucho forrarlos ”añadió, haciendo un pequeño puchero.

Lo que a Hinata le faltaba de seguridad en sí misma, lo suplía con su creatividad. Era genial haciendo que los vestidos, zapatos y complementos mejoraran de aspecto con bordados y abalorios, convirtiéndolos en otros completamente nuevos.

Ese invierno se había pasado quince días decorando con lentejuelas los zapatos que Sakura llevaba esa noche, creando un minúsculo sol a juego con el bordado dorado que había realizado en el traje azul de seda que vestía su hermana. También era la responsable de los adornos de pequeñas y brillantes cuentas que las tres llevaban en el pelo.


”Sir Chõji es tan torpe... ”suspiró Sakura”. No tiene ni la más leve idea de cómo son los pasos. Ha avanzado en lugar de retroceder y me ha lanzado casi directamente fuera de la pista.


”Pobre hombre ”dijo Ino”. Está desesperadamente enamorado de una mujer que no le quiere.


”Por supuesto que no ”refunfuñó Sakura mirando el zapato”. Si pidiera mi mano, lo rechazaría cortésmente y le sugeriría que dirigiera su mirada hacia la señorita Holcomb, que estaría encantada de recibir una proposición de un caballero.


”La tía Tsunade dijo que deberías empezar a considerar todas las proposiciones formales ”le recordó Ino.


Hinata y Sakura dejaron de examinar la zapatilla y la miraron. Ino enarcó una ceja.


”¿Sí? ¿Y qué dijo de ti? ”preguntó Sakura”. Sólo eres un año menor que yo, ya has tenido una oferta seria a principios de esta Temporada y la has rechazado.


”Mi caso es muy diferente del tuyo ”contestó Ino tranquilamente”. Yo no puedo casarme con un hombre que ni siquiera va a leer el periódico, y a lord Winston, según él mismo admite, no le gusta nada leer. De hecho, dijo sin disimulo que cree que comprar libros es una frivolidad.


”¿Lo ves? ”replicó Sakura al tiempo que deslizaba el pie en el estropeado zapato”. Acabas de darme la razón. Nada nos obliga a aceptar a un hombre al que no podamos soportar durante el resto de nuestra vida. Por esa misma razón, no puedo aceptar a sir Chõji.


”Tú no... pero lord Downey podría hacerlo por ti ”sugirió Ino, refiriéndose al actual marido de su tía Tsunade y padrastro de Sakura y de Hinata.


Sakura miró a su prima con el cejo fruncido.


”Por suerte, mamá no tiene por qué estar de acuerdo con las preferencias de lord Downey. Si no se encontrara indispuesta y estuviera aquí esta noche, te diría que no iba a permitir que me casara con sir Ino, porque un matrimonio con él no sería «ni adecuado, ni inteligente» ”dijo, imitando a su madre.


Ino sonrió; lady Downey les decía a menudo que el matrimonio era simplemente un asunto de conveniencia y de fortuna; y rara vez estimulante.


Sakura, por su parte, opinaba que el segundo matrimonio de su madre con lord Downey no era ni adecuado ni inteligente, y la verdad era que no veía en absoluto el atractivo de tal arreglo. A sus veintidós años, Sakura era una de las solteras más mayores de la aristocracia, pero todavía se la consideraba en edad casadera, y no veía razón alguna para precipitarse a formalizar ningún compromiso; la fortuna de su madre era más que suficiente para mantenerlas a todas bastante bien.

¿Por qué no iba a conservar las esperanzas de encontrar la compatibilidad de caracteres y el afecto, antes que la riqueza? ¿Qué atractivo podía tener un matrimonio de conveniencia si la dama en cuestión ya poseía dinero suficiente para mantenerse?


Prefería esperar la proposición de un hombre al que pudiera amar.


”No creo que sir Chõji pida tu mano esta noche ”dijo Hinata”, y me parece que tampoco vas a poder bailar más, ya que tu zapato no tiene arreglo. Será mejor que te sientes junto a lady Anko hasta que ella pueda acompañarnos a casa.


Lady Anko era la mejor amiga de su madre, y al hallarse lady Tsunade indispuesta, se había ofrecido en seguida para acompañar a las tres jóvenes al baile. El ofrecimiento fue recibido con reservas por parte de Sakura, Hinata y Ino, pues lady Anko creía, en virtud de la amistad que la unía a su madre, que tenía derecho a meterse en sus vidas y a enseñarlas cómo comportarse adecuadamente en cualquier situación.

En ese aspecto, podía ser muy pesada, y la sugerencia de quedarse sentada a su lado era más de lo que Sakura podía soportar.


”¿Sentarme junto a lady Anko y escuchar durante toda la velada su parloteo, mientras aguanto la devoción de sir Chõji?
No, gracias, prefiero volver a casa andando.
”No seas tonta, Sakura, no puedes hacer eso; la lluvia se está convirtiendo en aguanieve y tienes el zapato roto ”le recordó Hinata.


”No se me ocurre nada peor que quedarme sentada en una fiesta mientras el resto de la gente está bailando ante mí ”replicó Sakura”. Le pediré a lady Fontaine que mande a un lacayo que me acompañe ”añadió sonriendo de pronto”. ¿Os fijasteis en el rubio de ojos negros?


Hinata resopló.


”¿Un lacayo? Ahora sí que estoy segura de que te has vuelto loca ”dijo, ofreciéndole el brazo”. Vayamos junto a Anko.


Con un gemido de rendición, Sakura se colgó del brazo de Hinata, y, cojeando levemente, permitió que ésta y Ino la acompañaran.


Lady Anko estaba sentada en una especie de trono, cerca de la pista de baile, mirando a las parejas con los impertinentes para no perderse detalle mientras éstas bailaban. Se mostró encantada de tener la compañía de Sakura y le hizo señas a un lacayo para que acercara una silla.


Sakura se sentó, un poco irritada, contemplando con el cejo fruncido cómo su hermana y su prima se marchaban para reunirse con la señorita Holcomb junto al ponche.


”Se te ha roto el zapato, ¿no? ”preguntó lady Anko, dirigiendo los impertinentes hacia los pies de Sakura”. En una ocasión me sucedió a mí, en Ascot. Se me rompió el tacón, y no pude acercarme a la valla para ver el final de las carreras.


”Qué mala suerte.


”Fue terrible. Lord Mitarashi estaba verdaderamente nervioso porque su caballo llevaba ventaja, hasta que chocó con el caballo del rey y empezó a cojear.
”Se volvió hacia Sakura y añadió con dramatismo”: Nunca se recuperó.


”¿El caballo o lord Mitarashi? ”inquirió Sakura inocentemente.


Lady Anko chasqueó la lengua.


”¡El caballo, por supuesto! ”Volvió a dirigir su atención al baile, abrió el abanico y empezó a darse aire con él”. Romperse el zapato en un baile es de lo más inoportuno, ¿verdad? Dejas de bailar, y cuando el caballero pregunta el motivo, no puedes decirlo. Los hombres no deben oír nada sobre vestidos, zapatos y demás artículos personales.


Sakura la miró con curiosidad.


”¿No puedo decir que se me ha roto el zapato?


”No ”contestó lady Anko moviendo la cabeza”, no es adecuado. Si el hombre es un caballero, querría arreglarlo, lo cual lo pondría en contacto directo con tu pie, el cual a su vez está unido a tu pierna, y eso haría que a él se le llenase la cabeza de ideas impropias.


Sakura era incapaz de ver cómo un zapato roto podía tener relación con algo que no fuera un zapato roto.


”Pero...


”Puedes declinar educadamente la invitación ”aclaró lady Anko muy seria, lanzándole una penetrante mirada”, pero nunca debes darle a un hombre una explicación sobre algo tan personal.


Santo Dios.

La idea del decoro que tenía lady Anko era decididamente medieval y en exceso pudorosa. Pero lady Tsunade había educado a Sakura para que fuera siempre cortés y, con un leve suspiro, se rindió y se recostó en la silla.


”Ponte recta, querida ”la regañó lady Anko, dándole un golpe en la rodilla con el abanico”. Recta, recta, recta. ”Cada palabra fue acompañada del correspondiente golpe.


Sakura obedeció, sentándose erguida, con los pies cuidadosamente tapados con el bajo del vestido y las manos en el regazo.
Sin embargo, al poco tiempo empezó a morirse de aburrimiento.


No podía permanecer toda la noche sentada como un pato flotando en una charca, de modo que, discretamente, empezó a persuadir a lady Anko para que hiciera traer su nueva calesa para que la llevara a casa.


Al otro lado del salón de baile, cerca de las puertas que daban a la terraza, se encontraban Uchiha y Uzumaki junto a un pequeño saloncito donde charlaban varias personas. Acababan de abandonar la sala de juego, donde la suerte había estado de su parte.

Uzumaki había ganado doscientas libras a costa de lord Haverty, un jugador empedernido, y Sasuke consiguió un paseo en carruaje por Hyde Park, a solas con lady Tremaine, quien llevaba meses persiguiéndolo, y él, después de beber un poco más de whisky de la cuenta, estaba encantado de complacerla.


Mientras le concedía la media hora que ella le había pedido para librarse de sus amigos, y, lo más importante, de su marido,
Sasuke se reunió con Uzumaki en el salón de baile para tomar una copa antes de que éste se volviera a las mesas de juego y Sasuke escapara con su cita. Estando allí, bebiendo whisky y contemplando distraídamente el baile, su mirada cayó por casualidad en la mujer que había visto bailando con sir Chõji.

Estaba sentada junto a lady Anko y parecía estar muy molesta por algo o por alguien.
Dándole un ligero codazo a Uzumaki, la señaló con la cabeza.


”¿Quién es la joven de azul que está sentada al lado de lady Anko? ”preguntó.


”Lady Sakura Haruno ”contestó Naruto al instante. A menudo sorprendía a Sasuke, pues parecía conocer prácticamente a todo el mundo”. Es una de las hijastras de lord Downey.


Eso sí que era interesante. Lord Downey no era el tipo de hombre al que Sasuke llamaría amigo.


”Debutó hace dos años, quizá tres. Se dice que es bastante coqueta. ”Miró de reojo a Sasuke”. ¿Por qué te interesa? Nunca te han llamado la atención las debutantes.


”No me interesan ni ella ni ninguna en especial. ”Dejó de mirar a lady Sakura para observar al resto de la gente. Por desgracia, sus ojos se toparon con lady Karin, quien le dedicó una deslumbrante sonrisa en medio del grupito de jovenzuelos que la rodeaban.


”¡Maldición! ”masculló.


Naruto siguió su mirada y se rió por lo bajo.


”Adelante, baila con alguien excepto con ella ”sugirió”. No hay nada que aleje tan rápidamente a una mujer como que se baile con otra. No pueden soportar que no se les haga caso, ya lo sabes.


A Sasuke le pareció un buen consejo y le entregó su copa a Naruto.


”Gracias. Es una idea excelente ”dijo, y sin pensarlo dos veces, echó a andar hacia lady Sakura Haruno.


Saludó primero a lady Anko, a quien conocía desde hacía años.


”Milady ”dijo tomando su mano e inclinándose sobre ella”, su belleza me sigue admirando.


”¡Uchiha, granuja! ”exclamó feliz lady Anko”. Hace años que no te veo. Empezaba a creer los rumores de que ya no te divertían las debutantes y las fiestas, sino solamente las pobres viudas.


”Es alentador comprobar que la opinión que la alta sociedad tiene de mí permanece invariable ”respondió él alegremente.


Lady Anko se rió con disimulo, mientras dirigía la mirada a otra parte.


Sasuke cruzó las manos tras la espalda y miró a la joven que estaba sentada al lado de lady Anko contemplando tranquilamente la pista de baile.


”¡Oh! ”exclamó la mujer mayor siguiendo su mirada”. Por favor, discúlpame Uchiha. ¿Puedo presentarte a lady Sakura Haruno?


”Desde luego ”contestó él, saludando a la joven con una cálida sonrisa.


Lady Sakura giró la cabeza hacia él y sonrió tímidamente mientras le ofrecía su mano.


”Es un placer, milord.


”El placer es mío, sin duda ”contestó Sasuke, tomando su mano e inclinándose sobre ella para rozarle los nudillos con los labios.


Sakura sonrió con cautela y apartó la vista.
Él también sonrió. Tenía mucha práctica con las jóvenes debutantes y sabía cómo eliminar sus reservas.


”Perdóneme, lady Sakura, pero ¿no la conocí en el baile de apertura de la Temporada? Seguro que sí, mis ojos nunca hubieran pasado por alto a una mujer tan hermosa.


La joven enarcó una de sus elegantes cejas. Sonrió, negó con la cabeza y dijo:


”Creo que debía de tratarse de otra, milord, porque no asistí.


”¿No?


”Puedo asegurarle que no.


”Claro que lo hiciste, Sakura ”intervino lady Anko intranquila.


”Seguro que no, lady Anko ”insistió Sakura, sonriéndole a Sasuke con una expresión tan serena que, por un instante, éste perdió un poco de su aplomo.


”Lo siento, tiene toda la razón ”dijo”, es imposible que me hubiera olvidado de usted.


La sonrisa de ella se ensanchó y se ruborizó ligeramente mientras soltaba su mano.


”¡Oh! Están tocando un vals. Lady Sakura, ¿me haría el honor de bailar conmigo?


La señora Anko prácticamente saltó del asiento mientras miraba a su joven pupila, pero Sakura levantó la vista y dijo suavemente:


”Gracias, milord... pero lamentablemente debo rechazar la invitación.


”¿Debe? Si no le gusta el vals...


”No es eso, señor, me encanta.


Lady Anko abría y cerraba la boca como si quisiera hablar y fuera incapaz de encontrar las palabras adecuadas, pareciéndose así a un enorme pez.


”¿Quieres decir que no te sientes bien, querida? ”preguntó por fin, lanzándole una mirada algo intimidatoria.


Lady Sakura le dedicó una dulce sonrisa.


”¡Oh, no! Me encuentro perfectamente.


Sasuke se quedó lisa y llanamente sin habla. Que él recordara, nunca antes una mujer le había negado un baile, y menos delante de otra persona. Comprendió que estaba recibiendo un franco rechazo. Era la primera vez desde que tenía memoria que algo así le pasaba, y delante de media aristocracia.


”Quizá en otra ocasión entonces ”dijo inclinándose de nuevo”. Ha sido un placer conocerla.


”Gracias.


”Lady Anko.


La aludida se removió en la silla con aspecto compungido.


”Milord, creo que ha habido un tremendo malentendido...


”Le aseguro que no, lady Anko ”respondió él educadamente, despidiéndose con una seca inclinación de cabeza y alejándose con una ligera sensación de fracaso.

Aunque, por extraño que pareciera, desde su mayoría de edad, aquello era lo más interesante que le había sucedido en un salón de baile atestado de gente.


Sin embargo, ya estaba harto del baile y decidió esperar a lady Tremayne en la comodidad de su carruaje. Al menos, había una mujer que apreciaría sus atenciones.


Lady Anko miró a Sakura enfadada.


”¿Qué te pasa? ”susurró cuando Uchiha desapareció entre los invitados.


”Que se me ha roto el zapato...


”¡Sí, sí, ya sé que se te ha roto el zapato, pequeña tonta, pero acabas de rechazar al marqués de Middleton!


”Pero ¡si no puedo bailar!


”¡No, pero podrías haberle dado alguna explicación!


Claro que podría, y la verdad era que no sabía por qué no lo había hecho, aparte de lo que Ino le había contado sobre Uchiha y de la orden de lady Anko.


”Lo lamento, lady Anko, pero usted me ha dicho...


”¡Santo Dios! ”exclamó ésta abanicándose con tanta fuerza que era milagroso que las plumas que llevaba en el pelo no salieran volando”Es exactamente lo que le dije a tu madre; a veces puedes llegar a ser verdaderamente obtusa, Sakura. ¡Es cierto que te he dicho que no debías contarle algo tan personal a un caballero, pero con eso no quería decir que tuvieras que insultar al marqués de Middleton!


”¡No le he insultado! ”protestó Sakura”. Al menos no quería hacerlo. La verdad es que hubiera preferido bailar con él; quitarme los zapatos y aceptar, pero usted me ha dicho muy claramente que no podía.


”¡Ah! ”exclamó lady Anko exasperada”. ¡Sabes muy bien lo que te he dicho! Tan cierto como que vivo y respiro ”suspiró irritada”, he sido testigo de cómo te has deshecho de un caballero que es sin duda el mejor partido de Londres. ¿Tienes idea de a cuánto asciende su fortuna?


No, pero seguro que lady Anko iba a decírselo. Sin embargo, antes de que lo hiciera, Sakura aprovechó la oportunidad que le proporcionaba la supuesta tragedia.


”¿Permite usted ahora que su carruaje me lleve a casa? No soportaría volver a verle después de mi metedura de pata ”explicó.


”¡Sí, querida, claro que te vas a ir a casa! Inmediatamente. Y le vas a decir a tu madre lo que has hecho. Y espero por tu bien que ella encuentre una manera de arreglarlo, porque yo desde luego no puedo ”contestó, llamando a un lacayo.


Por supuesto que regresaría a casa y se lo contaría a su madre. De hecho estaba impaciente por decirle que, por mucho que lady Anko fuera su mejor amiga, se ponía frenética por las cosas más tontas.

No había insultado a Uchiha. Sencillamente, se había negado a caer rendida a sus pies cuando él intentaba seducirla con una sonrisa. Cierto que era una sonrisa como para perder el aliento, pero no allí ni entonces.


De modo que quince minutos más tarde, después de decirles a Hinata y a Ino que lady Anko la enviaba a casa con su carruaje, Sakura se encontraba en el vestíbulo, con la capa puesta y esperando a que el lacayo la avisara de que la nueva calesa de lady Anko estaba allí.


Este entró poco después, junto con una ráfaga fría de viento que la golpeó directamente en la cara.


”El tiempo ha cambiado ”dijo el lacayo a modo de disculpa”. Es extraño en esta época del año.


”Así es ”afirmó Sakura, mirando hacia el exterior.

Había por lo menos tres carruajes con blasón delante de la casa; relucientes testigos todos ellos de la categoría de los invitados de lady Fontaine.


Desgraciadamente, la maravillosa calesa nueva de lady Anko era exactamente igual a las otras dos excepto por el blasón, y, en esos momentos, Sakura era incapaz de recordar cuál era el escudo de los Mitarashi aunque le hubiese ido en ello la vida.


”¿Cuál es la de lady Anko? ”preguntó.

”Una de éstas ”contestó el lacayo señalándolas a las tres”, la que tiene un pájaro en el escudo.


”Ah, sí, por supuesto ”masculló Sakura, dando un paso vacilante hacia afuera.

El aguanieve se había convertido en una nevada cuyos gruesos copos dificultaban la visión. Otro lacayo apareció sosteniendo una linterna en alto.


”Milady ”dijo, indicándole que lo siguiera.

Sakura se apresuró a hacerlo, andando como podía con el zapato roto. Cuando se acercaron a los carruajes, el cochero del primero de ellos se bajó para abrir la puerta.

A Sakura apenas le dio tiempo a ver el blasón, pero pudo distinguir una águila que llevaba una rama en las garras. El cochero extendió la mano y Sakura la aceptó, apresurándose a subir al interior y aterrizando sobre un acolchado asiento de terciopelo del mismo color rojo oscuro que la seda que tapizaba las paredes. Las cortinas, también de seda, estaban corridas.


”Debajo del asiento hay una manta, milady ”le indicó el hombre, cerrando la puerta ansioso, a todas luces, por volver a cobijarse bajo sus pieles, y dejándola a ella en la más absoluta oscuridad con su apresuramiento.


”¡Demonios! ”masculló Sakura.

Se estaba agachando para buscar la manta cuando oyó voces y el carruaje dio una repentina sacudida hacia adelante, haciéndole perder el equilibrio. Se sujetó al asiento de delante con una mano, pero en vez del suave terciopelo tocó algo vivo.

Se incorporó con un chillido, dejándose caer contra el asiento al mismo tiempo que la llama de un fósforo iluminaba el interior del coche y al marqués de Middleton.

Cogió aire; él estaba recostado en el asiento de enfrente, con uno de los hombros apoyado en la pared recubierta de seda, un pie plantado firmemente en el suelo y la otra pierna doblada a la altura de la rodilla con el pie pisando irreverentemente el terciopelo, mientras se estiraba para encender la lámpara del habitáculo.


A Sakura le costó unos segundos poder hablar.


”¿Qué... qué está haciendo usted en la calesa de lady Anko? ”preguntó, con una mano en el corazón para calmar sus rápidos latidos.


”No estoy en el carruaje de lady Anko. Estoy en el mío.


El significado de esas palabras fue penetrando lentamente en su cerebro. Después de lo que le parecieron minutos, Sakura entendió por fin que se había equivocado de coche.


”¡Oh, Dios! ”exclamó avergonzada, abalanzándose rápidamente hacia la puerta.

Uchiha la detuvo colocando la bota contra la manija.


”Si se ha colado en mi coche para pedirme disculpas por haberme rechazado delante de todo Londres, las acepto.


Ella parpadeó.


”No he venido a pedirle perdón. ”Uchiha enarcó una ceja”. ¡Cielos! ”musitó ella”. Milord, he cometido un terrible error.


El sonrió con aire de suficiencia.


”Tenía que estar en el carruaje de lady Anko ”prosiguió Sakura”. El lacayo me ha dicho que tenía un pájaro en el blasón, pero como yo no le había prestado atención al escudo de lady Anko, no sabía de qué pájaro se trataba hasta que he visto el águila... ”explicó, señalando vagamente hacia la puerta”; aunque ahora me parece recordar que se trata de un ruiseñor... ”Sacudió la cabeza confusa”. Se me ha roto el zapato ”añadió sin transición extendiendo el pie para que él lo viera.


Sasuke echó una ojeada al tacón.


”Entonces lady Anko ha dicho que haría que su carruaje me llevara a casa, de modo que ya ve, ha sido un desafortunado error.


”Cierto ”dijo él mientras su oscura mirada se deslizaba por el dobladillo del vestido.


Sakura tragó saliva. El coche dio otra sacudida, pero continuó moviéndose.


”¡Oh, no! ”exclamó ella clavando las uñas en el asiento”. Por favor, ¿quiere pedirle a su cochero que se detenga para que pueda salir?


Él no dijo nada, permaneció allí, recostado indolentemente en el asiento con el pie apalancado en el picaporte.


”Milord...


”Satisfaga mi curiosidad, ¿quiere? ¿Por qué me ha rechazado? ”preguntó él con aparente despreocupación”. ¿Le he hecho algo? ¿La he ofendido? ¿La he ignorado?


Sakura abrió la boca para asegurarle que no, pero de repente se le ocurrió que, aunque pareciera increíble, al rechazarlo lo había herido.

Lord Uchiha, que tenía montones de mujeres arrojándose a sus pies, se sentía herido porque ella se había negado a bailar con él.


Le hubiese gustado saborear la idea, pero el carruaje iba cada vez más de prisa y, de pronto, en lo único que fue capaz de pensar, fue en lo que Ino había contado de él. Se abalanzó de nuevo hacia la puerta, pero Uchiha se negó en redondo a mover la bota.


”¿Va a saltar de un coche en marcha?


”Sí, si tengo que hacerlo ”respondió ella con firmeza”. Tendría que estar en la calesa de lady Anko.


”Primero se niega a bailar conmigo delante de toda la aristocracia, y ahora está dispuesta a saltar de mi coche en marcha.


Lady Sakura, empiezo a creer que mi compañía no le resulta grata.


”No le conozco, milord, de modo que no tengo ninguna opinión de usted, ni buena ni mala. No debe pensar eso.


”¿No? Entonces ¿de qué se trata exactamente?


”Tengo el zapato destrozado, como ya le he enseñado. Era imposible que bailara.


”¿Y por qué no se limitó a decirlo?


La había atrapado. No podía confesar que lady Anko le había ordenado no hacerlo, ni que conocía su reputación... ni que algo la había impulsado a disgustarlo.


”Supongo que he pensado que bastaba con un cortés rechazo ”contestó con impertinencia”. Y ahora, ¿quiere por favor decirle al cochero que se detenga?


”No se lo aconsejo ”respondió él divertido”. Considerando la cantidad de invitados de lady Fontaine que la han visto rechazarme en el salón de baile y todos los que están ahora en la entrada contemplando cómo nieva y preguntándose si deben irse antes de que los caminos se vuelvan intransitables, imagínese las especulaciones si la ven saltar de mi carruaje, con su virtud a duras penas intacta, y correr hacia el carruaje de lady Anko.


¡Oh, Señor! Tenía razón. Sakura se mordió el labio y echó una ojeada a la puerta. Cuando volvió a mirarlo, Uchiha sonreía con una expresión demasiado satisfecha.
El muy libertino estaba disfrutando con la mentira que se estaba propagando en ese mismo instante.


”Por supuesto, la llevaré a su casa de inmediato ”dijo él amablemente inclinando la cabeza”; para así proteger su reputación.


La manera en que lo dijo le hizo pensar a Sakura que tenía en mente justo lo contrario. Se imaginaba lo que dirían lord Downey o su madre. Indudablemente, ellos esperarían que, a esas alturas, ella hubiera saltado del carruaje.


”O puede que después de que demos una vuelta por Hyde Park, la gente se haya ido ”sugirió él”. Y entonces será bastante seguro para usted cambiar de coche.


”¿Hyde Park? ”repitió ella débilmente.


El esbozó una sonrisa lobuna.


”Sinceramente le pido disculpas, lady Sakura, pero estaba esperando a otra persona. El cochero no estaba informado de que habría dos hermosas visitantes.


El rostro de ella se ruborizó pero, al mismo tiempo, sintió un estremecimiento de anticipación.


O puede que fuera de alarma.


La verdad, no estaba nada segura de qué era lo que sentía, aparte de una enorme curiosidad que estaba en franca contradicción con todas las cosas peligrosas y diabólicas que había oído sobre Uchiha y que ahora daban vueltas en su cerebro.


Entonces, él cogió el borde de su capa tan despreocupadamente como si se tratara de la suya propia y la frotó entre los dedos.


”¿Me va a dar su dirección o tiene intenciones de venirse a casa conmigo? ”preguntó mirándola.


El calor inundó su cara de nuevo.


”El catorce de Clifford Street. Gracias.


Él sonrió como si hubiera esperado que ella cediera y, extendiendo la mano, abrió la pequeña ventanilla que había debajo del asiento del conductor y que permitía comunicarse con él.


”Al catorce de Clifford Street ”ordenó.

Sakura sonrió y unió con fuerza las manos sobre su regazo.


El cerró la trampilla y luego, de repente, se sentó erguido, encajonando las piernas de ella entre las suyas. De hecho, sus piernas estaban tan cerca, que Sakura juntó las suyas y se recolocó la falda para que no hubiera peligro de que la tocara.


Mientras se inclinaba sobre ella para mirarla a los ojos, se le formaron pequeñas arrugas junto a los ojos al sonreír.


”¿Quiere saber por qué creo yo que se negó a bailar conmigo?


No. Sí. No, no...


”¿Por qué?


”Porque quería jugar conmigo. Le gusta flirtear, ¿verdad lady Sakura? Disfruta coqueteando, ¿no es así?


Sakura contuvo una carcajada de sorpresa. ¿Aquel hombre, que posiblemente era el más deseado de toda Inglaterra, creía que ella se había negado a bailar para poder flirtear con él? Evidentemente, su ego era tan grande como frágil, y saberlo la hizo sentirse más segura.


”Supongo que algunas veces coqueteo un poco... con algunas personas”contestó sonriendo.


”¿Con quiénes?


Ella se encogió de hombros.


”Con mis amigos.


”Pero no conmigo, ¿es eso lo que quiere decir?


”¡Oh, no, con usted no!


”¿Por qué no?


”Porque... si lo hiciera, milord, no me cabe ninguna duda de que usted supondría que teníamos que conocernos mejor.


El rió por lo bajo y se acercó aún más.


”¿En serio?


Sakura retrocedió, intentando alejarse de la atracción de su sonrisa.


”Por supuesto. Está usted demasiado acostumbrado a seducir a todas las mujeres del mundo... suponiendo que se pueda creer lo que dicen los periódicos y lo que se murmura en los salones. Seguro que mi negativa lo iba a decepcionar.


”Y usted ha llegado a esa conclusión después de hablar con todas las mujeres del mundo. ”Se rió”. Eso son muchas mujeres, ¿no cree?


”Es obvio que no he hablado con todas, yo misma no puedo contarme entre ellas.


Él sonrió como si estuvieran jugando a algo.

”¿Tan mala es mi reputación?


Sakura se dio cuenta de que los ojos de él tenían el mismo color avellana que las colinas de Bingley Hall en las que ella había pasado la infancia. Realmente seductores.


”Creo que está siendo modesto, señor. Sospecho que usted cree que su reputación es mucho mejor de lo que yo nunca llegaré a saber.


Su sonrisa se ensanchó e inclinó la cabeza.

”De acuerdo, le concedo el tanto. Pero me gustaría saber si es cierto que tengo ese efecto en todas las mujeres... y por qué usted no está incluida entre ellas.


”Supongo que prefiero que me admiren a mí... en vez de ser yo la admiradora.


Él se rió; el timbre rico y profundo de su risa le produjo a Sakura una pequeña sacudida de placer.


”Muy inteligente y honesto por su parte.


”Completamente honesto, milord.


”Entonces, si no quiero que me vuelva a rechazar tan descaradamente, debo expresar mi admiración por usted, lady Sakura. Pero antes, dígame ”dijo, volviendo a colocar el rostro a pocos centímetros de su cara”. ¿Cómo le gusta que la admiren?


”¿Perdón?


El se acercó tanto que Sakura podía ver cómo se curvaban sus oscuras pestañas.


”¿Prefiere que sea con palabras... o con hechos?


La pregunta fue planteada con una sonrisa tan pecaminosamente deliciosa, que hizo que a ella se le acelerara el pulso. Se recostó contra el asiento lamentando su temeraria actitud.


”No sé a qué se refiere.


Uchiha le tocó juguetonamente la rodilla con la suya.


”¿Quién es ahora el modesto?


Antes de que ella pudiera responder, o incluso pensar en una respuesta, Uchiha se acercó de repente lo bastante como para besarla.

Sakura abrió la boca sorprendida, a lo que él respondió con una sonrisa infantil, mientras dirigía la mirada hacia sus labios, haciendo que se le contrajera el estómago.


”No he oído su respuesta, milady. ¿Prefiere que la admiren con palabras... o con hechos?


El cuerpo se le estaba derritiendo, lo mismo que el cerebro. Desde luego, entendía por qué las mujeres caían bajo el hechizo de aquel hombre; aquellos ojos irresistibles y la sonrisa de sus labios la atraían de tal modo que temía estar expuesta a cualquier tipo de escándalo en potencia en ese mismo instante.


Sakura miró su boca, pero eso no le sirvió de ayuda. Se preguntó de manera insensata si realmente tendría intenciones de besarla. ¡Un beso de Uchiha! Sólo había una forma de saberlo, ¿no?


”Con hechos ”susurró, conteniendo el aliento.


”Buena chica ”murmuró él, moviéndose hasta que los labios de ambos quedaron a pocos milímetros.

Se cernió sobre ella y Sakura levantó ligeramente la barbilla, preparándose para que la besara.


Sin embargo, él la sorprendió lamiéndole los labios. No podía haber hecho nada más sensual. Recorrió despacio la comisura de su boca con la punta de la lengua, y Sakura se quedó petrificada. Era lo más excitante que le habían hecho nunca, y tan provocativo que, sin darse cuenta, exhaló un suspiro de placer.


Al oírlo, él levantó la mano hasta su mandíbula y le ladeó cuidadosamente la cabeza, recogiendo el aire de su suspiro. Luego, le mordisqueó el labio inferior y deslizó la mano hacia su pequeño trasero, haciéndola acercarse más mientras le introducía la lengua en la boca.


Notó como si se cayera hacia él. Permitió que la abrazara, ofreciéndole su boca y dejando que le rodease la cintura con la mano. La besó tan a conciencia, que a Sakura empezó a estorbarle la capa debido al calor. Entonces, con la mano que tenía libre, empezó a tantear el broche y se la quitó.

Sasuke movió una mano hasta su hombro, la deslizó por el brazo y luego por el escote hasta apoderarse de un pecho, oprimiéndolo y acariciándole el pezón con los dedos.


Sakura jadeó contra su boca y él la empujó para que apoyara la cabeza en el lateral del carruaje. Mientras sus manos vagaban por su cuerpo, su boca trazó un húmedo sendero hasta sus senos, golpeando con la lengua la separación entre ambos pechos y presionando los labios contra uno de ellos al tiempo que lo masajeaba con la mano.


Cuando se lo sacó fuera del vestido, Sakura se asustó e intentó sentarse; pero él tomó el pezón en su boca y ella volvió a desplomarse contra los cojines, cerrando los ojos ante la tormenta que se estaba cerniendo sobre ella y sintiendo el cuerpo en llamas.

De repente, el carruaje se detuvo.

Uchiha dejó de prestar atención a su pecho y lanzó una ojeada a la puerta. Suspiró y, con calma, le colocó el vestido lo mejor que pudo, besándola en el hueco de la garganta. Se incorporó, pellizcándole los labios por última vez mientras la ayudaba a ponerse derecha y le echaba la capa por encima de los hombros.


Luego volvió a sentarse relajado delante de ella.


Sakura seguía sentada tal como él la había dejado, sintiendo todavía sus labios sobre los de ella, cuando la puerta del carruaje se abrió de golpe. Miró hacia la noche nevada y luego hacia Uchiha.


El sonrió, tomó su mano, se la llevó a la boca y presionó los labios en el dorso, soltándosela después.


”Tenga cuidado cuando rechace el ofrecimiento de un hombre para bailar, lady Sakura ”dijo guiñándole un ojo.


Obviamente, su cerebro había desaparecido, porque lo único que pudo musitar como respuesta fue «Gracias».

Luego, se concentró en intentar mover las piernas, que se le habían vuelto de gelatina. Con la inestimable ayuda del cochero de Uchiha, que la sujetó cuando aterrizó torpemente sin acordarse del maldito zapato, consiguió salir del carruaje sin ponerse en ridículo. Una vez a salvo en el suelo, se tapó la cabeza con la capa y miró hacia atrás.


El marqués se inclinó hacia adelante y sonrió a través de la puerta.


”Buenas noches, lady Sakura. Realmente ha sido un placer. ”Se dirigió al cochero”. Asegúrate de que llega bien a la entrada, Phillip ”le ordenó. Luego se echó hacia atrás desapareciendo de la vista, excepto por sus largas piernas.


El cochero cerró la puerta y le ofreció el brazo.


”Con su permiso, milady.


Se lo concedió. Apoyó la mano en el brazo del hombre y echó a andar cojeando del pie derecho y con la mente a kilómetros de distancia del zapato.


Cuando estuvo segura en el interior de su casa y el carruaje ya se había perdido en la noche, se descalzó y sonrió dulcemente.


Estaba impaciente por contarle a su madre lo que había pasado. Bueno, casi todo; no era tan estúpida.


Pero esa sonrisa soñadora sería la última que esbozaría durante algún tiempo, ya que su padrastro entró entonces precipitadamente en el vestíbulo, con expresión inusitadamente seria, antes de que ella pudiera quitarse la capa. Por un instante, Sakura pensó que de alguna forma se había enterado de su paseo en el carruaje de Uchiha y que iba a reprenderla. Pero cosa extraña en él, le tendió la mano.


”Sakura ”dijo.


”¿Sí? ”preguntó ella, sorprendida y un poco asustada por ese gesto.


”Tu querida madre ha sufrido un ataque justo después de la cena. Lamento decirte que el médico no tiene esperanzas.
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