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Los Peligros de Perseguir a un Duque. por Candy-Uchiha

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Notas: Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Julia London... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
CAPÍTULO 10


El día de su subasta amaneció frío y lluvioso, acorde con el humor de Sasuke.

La verdad era que no le sorprendía que el tiempo estuviera así; últimamente parecía como si el universo entero conspirara contra él.

Se asomó a la ventana de su casa que daba a Grosvenor Square, y contempló los riachuelos de agua que la lluvia dejaba en los cristales, con la carta que acababa de recibir de su guardabosques de Broderick Abbey, arrugada en la mano.


No sabía qué hacer con la información de la misiva. No sabía cómo actuar. Durante toda su vida se había creído distinto, por encima de las obligaciones que los demás tenían. Ahora, experimentaba la sensación de estar en el mar: a la deriva en dirección desconocida, incapaz de divisar un solo puerto en el horizonte.


Se metió la carta en el bolsillo de la bata y con un suspiro de cansancio volvió a su escritorio, donde había otra esperando una respuesta que no se veía capaz de dar.


La había empezado a leer la noche anterior, al llegar a casa. Pero se había pasado un poco con las copas y la había dejado de lado. Sin embargo, por la mañana, le costó encontrar valor para leerla entera.

Querido,


¡Por favor, perdóname! No puedo vivir sin ti; no consigo dormir soñando contigo, y cada día se hace eterno sin tu presencia. Me comporté mal; sé que tienes que hacer lo mejor para tu familia, pero por favor, te suplico que no me abandones por eso. Te esperaré, querido, con cada aliento te seguiré esperando.


Tuya para siempre, M.

Arrugó la carta y la lanzó al fuego, luego se dejó caer en la silla tapándose la cara con la mano.

Lo sentía por ella, pero no iba a cambiar de opinión; entre ellos nunca había existido ningún compromiso, en especial desde que Miranda le había dejado claro que valoraba más su título que a él.


Y ahora tenía que enfrentarse a su destino, aunque se sintiera como un ciego dando tumbos en la oscuridad. No estaba preparado para casarse, pero al parecer el bendito estado marital sí estaba listo para él.


¡Maldita fuera, qué mundo tan confuso le había tocado vivir!


Echó un vistazo al reloj de oro que había sobre la chimenea. Al cabo de unas pocas horas lo esperaban en el Pabellón del Príncipe, en los Jardines de Vauxhall, para subastar accesorios de la nobleza cuyos beneficios irían a parar al hospital. Se levantó y con movimientos torpes, se dirigió a sus habitaciones para vestirse, ya que la subasta era, como todo lo demás en su vida, una obligación.


La lluvia no disuadió a la alta sociedad, porque si alguno de ellos no estaba presente cuando todos los demás habían desafiado al mal tiempo para donar algo para una buena causa, todo el mundo lo comentaría.

Sasuke gimió al ver la gente que atestaba el Pabellón del Príncipe a causa de la lluvia. La intención de los organizadores había sido celebrar la subasta en el paseo principal, alrededor del templete de la orquesta. Estaba tan lleno que apenas se podía respirar.


Se detuvo en la entrada escrutando la elegante muchedumbre. A pesar del tiempo, la asistencia era numerosa y todos estaban bastante alegres, sin duda con la ayuda de la cerveza que Sasuke sugirió que se sirviera. En el transcurso de los años, había observado que, por lo general, los hombres tendían a ser más generosos con su dinero cuando estaban un poco bebidos.


Entró con una sonrisa en la cara, la que había perfeccionado después de innumerables reuniones similares a lo largo de su vida. Saludó y dio las gracias a los mecenas que se habían enfrentado a las inclemencias del tiempo para ayudar al hospital, y aceptó sus felicitaciones por el éxito de la subasta.


Mientras sonreía, reía y hablaba con sólo Dios sabía quién, se preguntó si Sakura habría asistido, o si habría leído el Times de la mañana y habría decidido no acudir a un acontecimiento con tanta gente que seguro murmuraría sobre el nuevo escándalo.


Estaba hablando con lord Valmont cuando la vio; se encontraba en el estrado donde él iba a subastar los artículos; llevaba un vestido de muselina verde claro de un tono igual al de sus ojos, bordado con diminutas cerezas y sujeto con una faja justo por debajo de los pechos.

Se había recogido el pelo con una cinta del mismo tejido verde, pero algunos mechones habían escapado y le caían sobre los hombros.


Vio que estaba poniendo precios a los artículos; sola. En tanto las demás mujeres implicadas en la subasta trabajaban en parejas o en grupos de tres o cuatro, lady Sakura Haruno lo hacía sin nadie, bien por elección propia o bien a consecuencia del escándalo que estaba empezando a rodearla.


Mientras Sasuke estaba con lord Valmont, ella levantó de pronto la vista y lo vio. La sonrisa de él se hizo un poco más amplia, y levantó levemente la barbilla, de modo casi imperceptible, para saludarla.

Pero lady Sakura miró rápidamente alrededor, primero a un lado y luego al otro y, sin volver a dirigirle la vista, se alejó de la tribuna en dirección a una puerta que Sasuke sabía, por anteriores eventos celebrados en aquel pabellón, que daba a una salita privada.

En cuanto pudo, se despidió de lord Valmont y fue hacia allí. A su izquierda divisó a lady Karin, recatadamente vestida, encima del estrado y rodeada por varias jóvenes. Entre los asistentes también se encontraba su padre, charlando con el duque de York, y, por supuesto, Uzumaki y Hozuki, quienes habían donado más de lo esperado, y que estaban compartiendo un poco de cerveza, y, ¡cómo no!, a dos debutantes.


Una vez junto al estrado, les preguntó a lady Bellingham y al señor Bean cuánto tardaría en empezar la subasta.


”Ah, milord, las donaciones han sido muy generosas ”le informó lady Bellingham con una risita.


”Todavía estamos catalogando algunas cosas que han llegado a última hora ”añadió Bean, tan apurado como siempre”. En mi opinión, vamos a necesitar una hora más.


”Gracias. Por favor, ocúpese de que haya cerveza y comida para los invitados.


”Desde luego ”contestó Bean con un breve asentimiento con la cabeza.


Sasuke continuó abriéndose paso entre la gente, sonriendo, saludando y hablando de negocios, hasta que llegó a la puerta por la que había desaparecido Sakura Haruno.

Lanzando una ojeada para asegurarse de que nadie lo veía, la cruzó.


Recorrió el estrecho pasillo que conducía a la salita privada, abrió la puerta y entró. El lugar estaba a oscuras, salvo por la poca luz que penetraba a través de las cortinas.


Se oyó una estruendosa risa, procedente de uno de los grupos del pabellón que hizo que ella se moviera. Entonces la vio; estaba de pie, con la espalda apoyada en la pared, el pecho elevándose al ritmo de su agitada respiración y el pelo rosado perfectamente visible a la débil claridad del brumoso día.


”Lady Sakura, ¿se encuentra usted bien?


Desde donde estaba vio que tragaba saliva.

”Perfectamente ”respondió ella en voz baja.


El se le acercó despacio, fijándose en su preciosa cara y en su cuello. Sakura apretó los labios y apartó la mirada. Le dio la impresión de que se sentía acorralada.

Acortó la distancia entre ellos y le acarició la sien, colocándole un sedoso mechón de pelo detrás de la oreja. Su mano se deslizó hasta el hombro.


”¿Dónde está tu brillante sonrisa, Sakura? La he echado de menos estos dos días.


Ella giró la cabeza para mirarlo con los claros ojos verdes embargados por una emoción que él no pudo descifrar.


”No puedo sonreír cuando se escriben cosas tan desagradables. ”Contuvo el aliento cuando los dedos de él acariciaron la suave curva de su clavícula, y continuó con un jadeo”: Es muy posible que mi reputación esté completamente arruinada.


”No ”la contradijo él, mientras sus ojos se deslizaban hacia la curva de sus pechos. Siempre había pensado que era una mujer escultural y atractiva, pero nunca la había deseado tanto”. No está arruinada.


Sonrió al ver su mirada de escepticismo; ella se estremeció. Al parecer, él no era el único al que le afectaba la cercanía de sus cuerpos en una habitación en penumbra.


Contempló sus labios mientras le acariciaba el cuello con el dorso de la mano, disfrutando de la calidez de su aterciopelada y suave piel, percibiendo su olor a rosas. Lo hizo como si la estuviera poseyendo, cosa que, a todos los efectos, estaba haciendo.


”Eso no puede ser así, si yo me comporto como un caballero. Y, milady, si de algo puedo presumir, es de serlo.


A ella se le aceleró el pulso, levantó la cara y lo escrutó con atención; los ojos brillantes a la tenue luz.


”¿A qué te refieres?


El tono bajo de su voz y el débil brillo de sus ojos despertaron su hombría. Se inclinó hasta que sus labios quedaron a escasos centímetros de su sien.


”Calla... Este momento es especial y no quiero estropearlo con palabras.


Entonces la besó con tanta suavidad que ella volvió a estremecerse, pero con mayor violencia en esta ocasión. Sasuke llevó una de las manos hasta su hombro para sujetarla, y con la otra le rodeó la cintura, acercándola a su cuerpo mientras deslizaba los labios desde su mejilla hasta su boca. Sakura se movió un poco, ladeando la cabeza, y Sasuke le mordisqueó los carnosos labios.


Pero cuando le introdujo la lengua, un irresistible deseo comenzó a apoderarse de él. La necesitaba. Jamás hasta entonces una mujer le había provocado una sensación como la que le hacía sentir la que ahora tenía entre los brazos. Quería tocarla entera, aspirar su aroma, saborearla y sentirla.

El cuerpo de ella estaba volviendo a la vida, respondiendo a su contacto. Sasuke trazó un sendero con los labios, desde su barbilla, pasando por su garganta y llegando hasta su pecho; apoyó una mano en su cadera, amasando la suave carne, mientras la otra iba al encuentro de su seno.


Cuando se lo oprimió, ella jadeó de placer, alimentando así el fuego que lo consumía.

Volvió a enderezarse, cubriéndole la boca con la suya, y manteniéndose aferrado a su pecho. Hundió los dedos de la otra mano en su pelo, echándole la cabeza hacia atrás y obligándola a levantar el rostro.


La mantenía abrazada con tal fuerza que notaba los latidos de su corazón contra su torso y contra la palma de la mano. Era una sensación deliciosa, que originó en él una fiebre, que fue extendiéndose como fuego líquido por sus venas.

Gimió de deseo, presionando su musculoso cuerpo contra el de ella, y Sakura se arqueó contra él. Introdujo la mano bajo el corpiño de su vestido y tocó el pecho desnudo. Ella jadeó una vez más, y dejó caer la cabeza contra la pared que tenía a la espalda, pero él apenas se dio cuenta, porque había sacado el pecho de la prisión del vestido e inclinándose, se lo llevó con impaciencia a la boca.


Sakura le agarró la cabeza, hundiendo los dedos entre su pelo, mientras él devoraba su seno. Las manos de ella revolotearon hasta sus hombros y luego por sus brazos, sujetándolo mientras arqueaba el cuerpo para salir al encuentro de sus labios, presionándose contra él, pidiendo más.

El liberó el pecho y elevó su boca hacia la suya en tanto su mano acariciaba su costado hasta llegar a la curva de la cadera, y justo estaba descendiendo en dirección a la unión de sus muslos, cuando el rugido de unas risas, seguido de un grito colectivo, les llegó desde el exterior.


El sonido pareció despertarla. Sakura separó la boca de la de él, jadeando y apartándolo.


”Esto es una locura ”susurró”. Estoy al borde del precipicio y voy a lanzarme al abismo por el mero hecho de estar aquí contigo en este momento.


”No, no lo entiendes...


”Lo entiendo perfectamente y...


”Quiero casarme contigo ”soltó él de un tirón.


Esas palabras tardaron unos segundos en penetrar en su mente, y, cuando lo hicieron, fue evidente que le causaron asombro.


Soltó un pequeño grito como si se hubiera quemado y, por su expresión herida, le pareció que creía ser víctima de una broma.

”T... Tú...


”Sólo he dicho que quiero casarme contigo.


Ella seguía sin estar convencida, lo miraba con desconfianza, y Sasuke comprendió de repente que no lo había hecho correctamente. ¡Estúpido! Apoyó una rodilla en el suelo y cogió una de las manos de Sakura.


”Lady Sakura...


Ella contuvo el aliento y se tapó la boca con la mano libre.

La miró directamente a los ojos, muy serio, mientras cubría su mano con las suyas. Por extraño que pareciera, se dio cuenta de repente de que necesitaba saber la respuesta.


”Lady Sakura, ¿me concede el honor de ser mi esposa?


Ella volvió a jadear, mirando hacia el techo, luego se deslizó por la pared hasta ponerse de rodillas para que los ojos de ambos quedaran al mismo nivel.


”¿Lo deseas de verdad? ”preguntó ella muy seria.


”¿Te haría una pregunta como ésta, cuya respuesta va a afectar al resto de mi vida, si no lo quisiera de verdad?


”Pero ¡si apenas nos conocemos!


”Sabemos que sería una buena unión por fortuna, nivel social y compatibilidad, ¿no?


”Sí... A excepción, posiblemente, de lo relativo a la fortuna, porque yo carezco de ella.


”No me importa.


Ella respiró varias veces mientras observaba su expresión, con los ojos llenos de confusión y desconfianza, pero también con un leve brillo de esperanza.


”Lady Sakura, acabe con mi agonía ”murmuró él”. ¿Acepta mi proposición de matrimonio?


Por un instante tuvo miedo de que lo fuera a rechazar, y una amarga decepción empezó a atenazarle la garganta, sorprendiéndolo. Pero entonces ella exhibió una deslumbrante sonrisa que iluminó la habitación en penumbra.


”¡Sí! ”contestó”. ¡Sí!


Se lanzó hacia adelante, besándole el rostro y casi haciéndole perder el equilibrio en el proceso. Sólo la firmeza de Sasuke impidió que ambos cayeran.


El la besó, consciente de que se sentía muy aliviado e incluso bastante contento de que hubiera aceptado. Levantó la cabeza y sonrió.


”Me gustaría alargar este feliz momento, pero debo ir a cumplir con mi deber.


Ella asintió con los ojos todavía llenos de asombro. Él se levantó, extendió la mano y la puso a ella en pie, ayudándola luego a arreglarse el vestido. Cuando estuvo satisfecho de su aspecto, le sonrió.


”Quieres hacerlo ¿verdad?


Ella soltó una risita.


”Más de lo que puedas llegar a imaginar, milord.


Sasuke depositó un beso en su mejilla y luego abrió la puerta para que saliera.


Cuando el marqués de Middleton y lady Sakura Haruno salieron del saloncito privado, la gente se volvió loca de excitación.

Sin embargo, su alegría por haber presenciado ese principio de escándalo no fue nada comparada con el rumor que se fue extendiendo con rapidez.


Se decía que el marqués había pedido la mano de lady Sakura en matrimonio y que ella había aceptado.


Los hombres se preguntaron si él sabría que ella carecía de dinero. Las mujeres, heridas ante esta repentina unión, se preguntaron si ella sabría que él tenía una aventura amorosa con lady Waterstone.


Y cuando dio comienzo la subasta, en la cual lady Sakura le entregaba los objetos que habían de subastarse a lord Uchiha (el cual consiguió una cantidad récord para el hospital), sólo tres personas no participaban de los excitados murmullos que suscitaba tan extraordinaria noticia: lady Karin Robertson, a quien le costó digerirla, sir Chõji, a quien le costó todavía más, y el duque de Uchiha.


Varias personas que estaban cerca del duque dijeron que, de hecho, éste parecía furioso.
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