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El misterio de la AMK. La saga de Kyoto 1. por RoyIchihara

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Notas:

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Notas preliminares:

*Esta historia es un “remake” de una serie de fanfics que hice hace varios años. Dudo que aquí haya un lector que recuerde esta serie de historias, pero dejo la constancia para que no se me acuse de plagio o de robar el fanfic de otro autor.

*Se entiende que los personajes de esta historia hablan la mayor parte del tiempo en japonés. Si algún otro personaje habla en otro lenguaje, sus diálogos estarán escritos en cursiva. Del mismo modo, los pensamientos del protagonista estarán expresados igualmente en cursiva.

*Algunos puntos que no haya dejado claros se explican con mejor detalle en las notas posteriores del capítulo, con riesgo de spoilers.

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Desperté muy de madrugada para el viaje a Kyoto. Había sido una semana intensa, acompañando a las chicas a sus compras (forma elegante de decir que hice de mula de carga), así como conversar continuamente con Negi sobre su padre. Para rematar, la tarde anterior habíamos festejado el cumpleaños de Asuna, por lo que todos nos habíamos acostado temprano y cansados. Con todo, era evidente que no dormiría por un buen rato, por lo que comencé a revisar mis cosas para el viaje con una lata de cerveza en la mano.

Serían casi las cinco y veinte cuando quedé desocupado, así que me desplomé sobre el sofá a beber mi licor. De curioso quise ver cómo dormían mis compañeros de cuarto, así que me asomé por la litera para ver la serena expresión de Asuna y Konoka dormitando plácidamente. Sorpresa, en cambio, fue subir la escalerilla del armario y encontrarme a Negi con los ojos muy abiertos y enfocados en su reloj, que avanzaba lentamente hacia la alarma de las cinco y media.

-Debiste dormir más, Negi.-Le dije al muchacho ofreciéndole una lata de jugo.-El viaje a Kyoto no es largo, pero cuidar al 3-A todo el día por cuatro días será agotador.

-Es que no puedo dormir de pura emoción, Roy-san.-Replicó Negi incorporándose para beber.- Tengo muchas ganas de llegar y averiguar algo que nos lleve al Thousand master.

-¿Y qué esperas encontrar?-Pregunté con ligero escepticismo.- ¿Una nota que diga “querido hijo: estoy en tal parte…” o algo así? Si fuera así de fácil ni tú ni yo estaríamos acá.

-Puede que no sea tan evidente, pero  tengo la sensación de que algo habrá allá.-Dijo el muchacho.-Estuviste viviendo allá un tiempo ¿No recuerdas algo? ¿No estuviste allá últimamente?

-No, dejé esa casa mucho antes que tu padre. Tampoco es como si fuera una residencia fija.-Expliqué.-La última vez que estuve en Kyoto fue hace once años.

-Entonces aún puede que haya algo que nos dé una pista…

-Ja, ja, ja.-Acaricié el cabello rojizo del muchacho.-Creyendo en corazonadas fundadas en el aire, a veces eres igual que tu padre.

-Roy-san…- El rostro de Negi se contrajo en un gesto melancólico.- ¿Cómo recuerdas a mi padre?

La mirada del enano contenía algo de tristeza por no haber conocido al Thousand master, pero a la vez había un ligero brillo en sus ojos que delataban la ilusión por saber algo más acerca de esa figura que tanto admiraba a pesar de no haber estado junto a él. Suspiré  y bebí otro sorbo de cerveza antes de contestar.

-Ah, mi buen Negi. Tu padre fue muchas cosas… fue valiente, fue astuto, pero hay una sóla palabra que puede describirlo en su totalidad.

-¿Cuál es?

-Tu padre, Negi, era un idiota.

-¡¿WHAT?!- La cara de estupefacción del muchacho y su repentino cambio al inglés me sacaron una carcajada.

-Tranquilo, mocoso. No lo digo en el mal sentido. Tu padre hizo muchas locuras… hicimos muchas locuras, pero eran esas idioteces las que realmente ayudaron a las personas más que cualquier relato heroico que contaron después sobre él.

El hijo de Nagi miró el bastón, recuerdo del idiota del que estábamos hablando. Poco duró el instante de recordar al Thousand master, ya que el agudo campanilleo de la alarma hizo saltar a todos, siendo el más perjudicado yo que caí de la escalerilla al piso.

-¡Por fin!-Negi se levantó ya casi vestido.-¡Es el día de la excursión! ¡Arriba! ¡Arriba! ¡No hay que llegar tarde!

-Son las cinco de la mañana, Negi...-Dijo Asuna aún con los ojos cerrados.-Deja de hacer escándalo…

-Como soy el profesor, debo estar más temprano en la estación…-Repuso el aludido.

-Pero nosotras somos alumnas, mocoso.-Refunfuñó la chica de coletas.-Nosotras tenemos un tiempo más para dormir…

-Creo que haré bolas de arroz para desayunar.-Dijo Konoka, aún en pijama.

-Te ayudaré con eso.-Dije siguiéndola a la cocina. En unos minutos ambos estábamos friendo las bolas de arroz mientras oíamos a Asuna preguntando a Negi por los preparativos del viaje.

-¿Llevas el pasaje?

-Sí, Asuna-san.

-¿La guía de viaje?

-Sí…

-¿Cambio de ropa? ¿Cepillo de dientes?

-Sí, desde antes de ayer…

-¿Papel higiénico? El viaje no es tan largo, pero si te dan ganas en el tren…

-¡Asuna-san…!

-Ji, ji, ji.-Rió Konoka por lo bajo.-Y pensar que cuando Negi-kun llegó al dormitorio, no podían ni verse con Asuna.

-¿Bromeas?-Me sumé a la risa.- Ahora ella parece su madre, y Negi parece un muchacho de preescolar emocionado por un picinic al parque.

-Bueno, Negi-kun tiene diez años, después de todo…

Desayunamos animadamente hablando de nuestras expectativas para el viaje. En lo personal no me llamaba mucho la atención volver a Kyoto, pero supuse que sería relajante y, si Negi lograba encontrar una pista, sería hasta provechoso.

-Bueno.-Dijo el muchacho luego de terminar.-Tengo que llegar pronto a la estación, así que me voy ¡Nos vemos en el tren!

-Espera, Negi. Voy contigo.-Dije cargando mi bolso y despidiéndome de las chicas mientras emprendíamos camino a la estación.

-¡Al fin es el día del viaje escolar!-Canturreaba Negi feliz por el camino.- Esperé esto toda la semana.

-Bueno, enano. –Dije mientras nos acercábamos al lugar.-Hay que disfrutar de esto, un viaje escolar es cuando los espíritus jóvenes forjan hermosos recuerdos para el resto de sus vidas.

-¡Sip, las excursiones son maravillosas!

-¡Pero no bajes la guardia, aniki!-Se asomó en su hombro el armiño Kamo.- ¡La AMK (*1) acecha y hay que estar atentos a cualquier ataque!

-Ya relájate, rata.-Mascullé molesto.-Dudo mucho que la presencia de Negi sea realmente un problema para los magos de Kansai.

-¡Pero está la carta del director!-Replicó el armiño, resentido.-¡Seguramente eso nos ha pintado una diana en el pecho a los ojos de los espías de Kansai!

-Sí, pero el hecho de que nos confíe a unos estudiantes esta misión demuestra que no es de tan alto riesgo.

-¡Pero si Negi-aniki fue el alumno con mejores notas de su clase!

-Gran cosa, rata ¿Qué va a hacer si se nos lanzan asesinos de Kansai, tirarle libros? Ya déjale en paz. Las tensiones entre Kansai y Kanto existen, claro está, pero creo que el director se está preocupando demasiado. Sólo entreguemos esta carta cuanto antes y luego hagamos lo que debamos hacer.

Llegamos a la estación con hora y media de anticipación. Ya estaban otros profesores, así como estudiantes de otras clases que también estarían en el viaje, además del subdirector Niita, que estaría a cargo de todo. Saludé con cortesía a los profesores para luego ir al pequeño grupo de chicas del 3-A que ya estaban en la estación.

-¡Hola, Roy-san!-Saludó animada Haruna Saotome, que junto a sus amigas de la biblioteca revisaban por última vez su equipaje. Tambien estaban Yuna Akashi, Ako Izumi, Akira Odochi y Makie Sasaki.

-Que tal, chicas.-Correspondí al saludo. Noté que Yue Ayase y Nodoka Miyazaki cargaban con un par de bultos más grandes que sólo sus bolsos de viaje.-¿Qué llevan tan grande ahí?

Por toda respuesta, las chicas de la biblioteca dejaron al descubierto dos almohadas.

-¿Por qué demonios llevan sus almohadas si ya habrán para nosotras en el hotel?-Preguntó Yuna Akashi, extrañada.

-No me gusta cambiar de almohada.-Respondió Nodoka con su habitual voz tímida apenas audible.

-Yo no puedo dormir sin mi almohada.

-Ustedes son raras…-Dijo Makie sonriente.

Noté entonces a Negi haciéndome señas y me acerqué curioso.

-¿Qué pasa, sensei?

-Estuvimos hablando con los profesores, y llegamos a la conclusión de que, como no puedes dormir con tus compañeras en la misma habitación, te tocará compartir cuarto con tu profesor a cargo…

-O sea, tú.-Sonreí.-Vale, entiendo.

Las demás chicas de 3-A llegaron poco a poco, De vez en cuando Negi venía hacia el grupo y conversaba un poco para luego regresar con los profesores. A veces lo acompañaba porque dada mi situación de único alumno varón de todo el grupo, y con supuestos antecedentes de mal comportamiento, los profesores recelaban. Pero algunos, dado que no había dado verdaderas muestras de ser un alumno problemático, sí parecían tener algo de confianza en que el alumno masculino del 3-A se comportaría. Finalmente se acordó que tendría la misma libertad de acción que mis compañeras, pero que en instancias como el baño y otras donde hubiera demasiada privacidad e intimidad con las chicas estaban prohibidas y en su lugar debía realizarlas junto a los profesores o al menos con Negi, que por su estatus de niño-profesor estaba en una situación parecida a la mía.

-Bueno.-Dijo por fin la profesora Shizuna, una vez que se terminó de aclarar mi situación.-Ya es hora de que cada clase vaya a sus vagones. Caballeros, atentos a sus estudiantes y esperemos que todo salga bien.

Con Negi nos acercamos a nuestro vagón y con mis manos a modo de megáfono llamé al 3-A. Nos subimos al tren con Negi y lo ayudé a revisar los grupos a medida que entraban, el primero de los grupos eran las animadas gemelas Narutaki juntos las porristas Misa Kaizaki, Madoka Kugmiya y Shiina Sakurako.

-¡Negi-kuuuun!-Entro Sakurako ruidosa.-¡El cumpleaños de Asuna ayer estuvo genial!

-¡Si!-Dijo el aludido.- ¡Los karaokes japoneses son divertidos!

-No esperaba que Roy-san nos cantara canciones en español.-Rió Madoka Kugimya.

-Ni yo que un karaoke japonés tuviera un set de canciones de borrachera en español.-Repliqué.

-¡NO TENGO TRONO NI REINA!/ ¡NI NADIE QUE ME COMPRENDA!/¡PERO SIGO SIENDO EL REEEEEEEEY!-Coreaban revoltosas las gemelas, que seguramente ni sabían sobre qué estaban cantando.

-Bueno.-Dije revisando el siguiente grupo de la lista.-El segundo grupo son Ku-fei, Chao-Ling-Shen, Hakase Satomi, Kaede Nagase, Misora Kasuga y Satsuki Yotsuba.

-¡COME UN NIKUMAN, PROFE NEGI!-Entró la enérgica KuFei, estudiante rubia, de piel tostada y origen chino, que se lanzó sobre el mocoso y encajó en su boca un grueso bollo de carne.

-¡ASLKDJASKFLHJ!-La boca llena del mocoso le impidió articular palabra. Cuando KuFei le dejó sacarse el bollo de la cara, repitió.-Gracias, KuFei-san, pero ya desayuné onigiri en la mañana.

-Oigan, no veo a Yotsuba-san.-Dije preocupado.

-Oh, no te preocupes. Está vendiendo unos Nikuman en el vagón de al lado-degozaru.-Contestó Kaede Nagase, una alta y muy bien desarrollada chica con mirada de zorro.-Ahí debe venir.

-¿Vendiendo nikuman?-Preguntó Negi al reconocer la regordeta figura de Satsuki Yotsuba llegar por el vagón de al lado.

-Tranquilo, Satsuki le vende sus nikuman a todo el mundo.-Aclaró Misora Kasuga, una chica de cabello rojizo muy corto.-Los nikuman de Satsuki y Chao son muy solicitados y ganan bastante dinero con ellos.

-Prueba uno Roy-san.-Dijo Chao Lingshen extendiéndome un bollo de carne.

-Lo siento.-Me excusé.-No tengo con qué pagarlo.

-Tómalo, es de regalo-ne.-Sonrió la otra chica de origen Chino con una sonrisa cordial y una extraña expresión de familiaridad en el rostro.

-Bueno, gracias, supongo.-Dije llevándome el nikuman a la boca. El sabor era indescriptiblemente bueno.-¡Esta cosa es deliciosa, Chao-san!

-He, he, he. Me alegro que te guste.- Dijo antes de entrar con su amiga Hakase, de enormes lentes culo de botella y rígidas trenzas sobre sus hombros.-¡Pero los siguientes tendrás que pagarlos, he he, he!

El siguiente grupo estaba conformado por la presidenta de la clase, Ayaka Yukihiro, junto a Chizuru Naba, Natsumi Murakami, Chisame Hasegawa y Kazumi Asakura.

-¡Profe! ¡Roy-san! ¡Miren acá!-Vociferó Asakura sacando su cámara de fotos.

-Negi-sensei.-La presidenta Ayaka no perdió tiempo y tomó de la mano al niño profesor.-He reservado el vagón verde entero, podemos irnos a relajar en privado, si lo desea…

-¡Eh, presidenta! ¡No seduzcas a un menor!-Se oyó desde afuera a Asuna, que estaban llegando con Konoka a la estación. Ayaka puso un ligero rictus de contrariedad antes de volver a su servicial expresión para su querido profesor de diez años.

-A… Ayaka-san, aún tengo cosas que hacer aquí…-Contestó un nervioso Negi agitando los brazos.

-Ay… sólo podía ser Ayaka.-Murmuró riéndose con condescendencia la voluptuosa Chizuru Naba.

-Presidenta, puede hablar con el sensei cuando comience el viaje, ahora estamos ocupados.-Dije tomando al muchacho del hombro mientras las chicas pasaban entre risas al interior del vagón.-¡Cof, cof, pederasta, cof, cof!-Tosí divertido. Las risas cómplices de Asakura y Naba contrastaban con los nervios de Negi y de la tímida Natsumi Murakami.

-Argh, esto es tan estúpido.-Fue lo único que oí de la arisca Chisame Hasegawa antes de que el grupo entrase al vagón.

Negi aún no se recuperaba de los halagos de la presidenta, cuando ya estaba entrando el cuarto grupo: Makie Sasaki, Yuna Akashi, Ako Izumi, Mana Tatsumiya y Akira Odochi.

-Vaya, no se ven muy bien.-Comenté al ver a Ako y Yuna muy descompuestas.

-Mira que ponerse enfermas antes del viaje. Ustedes no tienen remedio.-Dijo en todo reprobatorio la esbelta Akira Odochi.

-Les dije que se reventaron mucho ayer en la fiesta.-Continuó Mana Tatsumiya, una alta, morena y muy bien proporcionada chica emparentada con el templo cercano a la escuela.

-Ay, no debí comer tanto nikuman…-Ako Izumi con suerte podía mantenerse erguida, y su amiga Yuna tampoco estaba mejor.

-Me arde la panza… demasiada fritura… y gaseosa…

-Dales esto más tarde.-Dije sacando un sobre de antiácido de la billetera y entregándoselo a Akira Odochi.-Un poco de esto con agua y podrán volver a comerse una vaca entera entre las dos.

Akira y Tatsumiya agradecieron con una sonrisa. Makie se acercó alegre a Negi y le preguntó si quería jugar con su grupo en el tiempo libre.

-¡Señorita Sasaki!-Apareció de la nada la presidenta Ayaka detrás del niño profesor.-¡El profesor Negi va irse conmi…! Digo ¡Tiene cosas que hacer!

Nuevamente Negi se volvía un manojo de nervios al verse preso entre el inocente coqueteo de Makie y el más asertivo de Ayaka, por lo que me tocó ayudarlo empujando delicadamente a las dos hacia el interior del vagón.

-Lo siento, señoritas, estamos revisando a las pasajeras aquí.-Sonreí divertido.

-Ejem… como presidenta del 3-A, es mi responsabilidad acompañar a Negi-sensei en sus tareas.

-Pues entonces calladita y tranquilita.-Dije mientras hacía que Makie entrase de una vez al vagón. Ayaka, algo contrariada, se quedó detrás de Negi mientras el quinto grupo hacía ingreso: Asuna, Konoka y las chicas de la biblioteca.

-¿Desayunaron bien ustedes dos?-Preguntó Asuna al acercarse junto a Konoka.

-Sí, los onigiri de Konoka-san estaban deliciosos.- Contestó Negi.

-Bueno, Roy-san me ayudó con eso esta mañana…-Dijo humildemente la aludida.

-Cierto.-Afirmó Asuna.-Nuestro muy problemático compañero de habitación, rechazado de tantas escuelas, ha resultado ser muy gentil con nosotras y lo agradezco.-La chica de coletas últimamente parecía tener cierta satsfacción en recordarme que mi fachada de alumno con malos antecedentes hace mucho había caído. Y como un trofeo exibhió el collar con la letra A que le regalé por su cumpleaños el día anterior.

 -Sí, sí.-Dije ligeramente molesto por sentirme derrotado por una colegiala, así que dirigí mi atención a las chicas de la biblioteca, a las que ayudé a subir con sus voluminosos bolsos.

-Vamos, Nodoka, es tu oportunidad.-Oí a Haruna Saotome murmurar a su tímida compañera.-No creo que te diga que no si lo invitas a salir en el tiempo libre.

-¿Qué le pasó a Nodoka-san?-Pregunté a la bajita Yue Ayase, que bebía tranquila un jugo de pimentón.

-Con Haruna intentamos que se arme de valor e invite al sensei a una cita.-Contestó en su típico tono pasota.

-¿Por qué tantas de ustedes se interesan en un niño de diez años?-Repliqué cruzándome de brazos.

-Oh ¿Tu orgullo de macho latino se siente desplazado por un niño de diez años?-Sonrió Yue.

-No tengo tal cosa como orgullo de macho latino.-Me reí.- Ya éntrenle al tren y planifiquen sus pederastas coqueteos mientras viajamos.

-Muy bien.-Dijo Negi una vez que entraron… ahora con respecto al grupo seis…

-Parece que tendremos un problema, Negi.-Le dije señalando a Setsuna Sakurazaki y Zazie Raynday, únicas miembros del grupo seis.

-Disculpe, Negi-sensei.-Dijo Sakurazaki, una delgada chica de mirada seria cuyo corto cabello negro azabache caía en unas largas chasquillas por un lado de su frente, mientras por el otro un moño sostenía un grueso mechón que caía hasta su hombro .-Se supone que soy la líder del sexto grupo, pero ni Evangeline-san ni Chachamaru-san se han presentado.

Lógico, pensé. Los sellos que atan a Eva le impiden abandonar la academia, por lo que ni ella ni su sirvienta van a salir de aquí. Y tampoco me imagino a esa vampiro en un viaje con un corrillo de colegialas bulliciosas.

-Vaya, eso puede ser un problema.-Reflexionó Negi por unos segundos.-¿Qué tal si se unen a otros grupos? Sakurazaki-san puede ir con el grupo de Asuna-san, y Zazie-san con el grupo de la presidenta ¿Les parece bien?

-¡No hay problema!-Aceptó la presidenta Ayaka.

-Bueno, con eso el 3-A está completo.-Dije al niño profesor. Negi asintió y entramos al Vagón. Negi se ubicó junto a la pechugona profesora Shizuna en la entrada del carro, mientras que yo, buscando un sitio tranquilo, me abrí paso por el barullo de chicas hacia los asientos cercanos al baño.

-Adivinen qué, chicas.-Dije al pasar junto a Asuna y su grupo.- Setsuna-san pasará a formar parte de su grupo ahora que Eva ni Chachamaru vinieron.

-¡Oh, parece que nos tocará en el mismo grupo, Sechan!-Oí a una Konoka ligeramente más cordial de lo habitual. Setsuna Sakurazaki había aparecido detrás de mí. Por toda respuesta, Sakurazaki hizo una reverencia y fue al fondo del vagón.

-¿Me perdí de algo…?- Dije al ver desganarse la sonrisa de Konoka. Mi pregunta quedó en el aire, con Konoka algo decaída y el resto confundidos.

Fui rápidamente al baño mientras Negi y la profesora Shizuna trataban de ordenar la clase. Cuando salí del cubículo, el muchacho estaba dando unas palabras iniciales de cara a la excursión.

-¡Muy bien, chicas! ¡La excursión anual número 15 está por empezar. Por favor, disfruten de estos cuatro días y tres noches en Kyoto y Nara. Tendrán mucho tiempo libre, así que espero que sea divertido para todos. Por favor, intenten no molestar o hacerse daño, porque ¡WAAAH!

Ironías de la vida. Negi estaba ya tomando vuelo en su discurso sobre seguridad, que no reparó en que el carrito de la comida del tren venía por el pasillo. Tampoco la azafata que llevaba el carrito parecía muy avispada, por lo que el choque de ambos fue ridículamente escandaloso. Entre risas de la clase, la profesora Shizuna le ayudó a ponerse de pie. Me dirigí entonces a mi asiento, al fondo del vagón, hallándome con la sorpresa de que Setsuna Sakurazaki ocupaba el asiento de la ventana y miraba con indiferencia hacia el exterior.

-Oh, hola, Sakurazaki-san.

Silencio.

Vaya, una chica callada. Por un momento pensé en respetar su silencio, ya que su expresión de pocos amigos no invitaba a tentar su paciencia, pero entonces reparé en un largo estuche que la chica llevaba consigo a todos lados.

-¿Eso es una katana?-Pregunté en un último intento.-¿Practicas kendo?

-No tienes que forzar una conversación vacía conmigo.-Fue la arisca respuesta de la chica.

-No quiero forzar una conversación vacía con nadie.-Dije en tono conciliador.-Sólo quería conocer mejor a una de mis compañeras.

-¿Y después hacerte el lindo conmigo y coquetearme?-El tono de voz de Setsuna se tornaba más agresivo a cada momento.

-¿Qué diablos te pasa?-Dije también en tono más firme. No iba a mostrar temor y dejar a la espadachina sentirse dominante sobre mí.-Simplemente quería saber que estilo practicabas, ya que también estudié kendo por un tiempo. No tienes porqué convertir eso en una excusa para desatar tu androfobia contra mí.

Nuestras miradas por un momento se cruzaron desafiantes. Los ojos de Setsuna Sakurazaki eran negros y aún con la situación evidentemente tensa, desprendían una calma a toda prueba. Pude ver entonces que el carácter marcial de la chica se debía más a su estricta disciplina que a una desconfianza real, por lo que suavicé mi propia expresión para que no dudase de mis intenciones. Pensé que a pesar de todo sólo me seguiría ignorando, pero finalmente soltó, casi como si esperara poner fin a mi interés.

-No creo que conozcas este estilo. Es muy poco conocido. Se llama Shinmei-ryu (*2).

-¡Shinmei-ryu! ¡¿Tu también…?!

Ahora era algo más evidente. Esa mirada serena e imperturbable, ese porte altivo y marcial… Setsuna tenía un aire familiar, y era porque había mucho de Motoko en ella, dado que ambas compartían la misma escuela de espadachines. Sakurazaki se sorprendió al ver mi reacción, y, aunque sin bajar del todo la guardia, preguntó con curiosidad.

-¿Conoces el Shinmei-ryu?

-Tuve una amiga muy importante para mí hace unos años.-Dije con cierta nostalgia, mostrando mi propia espada que llevaba entre mis cosas y que parecía de juguete al lado de la de Sakurazaki.-Ella me enseñó a usar este regalo suyo… aún recuerdo cuánto me costó aprender el Zan-gan-ken…

La alusión a una técnica secreta del Shinmei-ryu acabó por derribar su rechazo inicial. Conversamos animadamente sobre kendo por un rato y así ambos comenzamos a sentir simpatía mutua. Finalmente, Negi anunció que ya nos podíamos mover libremente por el vagón, por lo que me levanté a estirar las piernas y mirar al nutrido grupo que se había formado en torno a una mesa.

-¿Qué juegan, chicas?-Pregunté al ver cómo estaba un grueso montón de compañeras del 3-A en torno a una mesa donde seis de ellas jugaban a las cartas

-¡Estamos jugando cartas de rol!-Dijo una animada Yuna Akashi.-¡Utilizas magia y lanzas hechizos y esas cosas!

-Vaya, se ve interesante…

-¿Te nos unes en el siguiente match, Roy-san?-Invitó Haruna Saotome.

-¡Sí, que Roy-san juegue!-Comenzó a corear Fuumika Narutaki, distrayendo a su gemela, que jugaba concentradísima contra Makie Sasaki.-¿Me prestarás tu deck para jugar contra Roy-san, hermana?

-Gracias, pero paso.-Rechacé.-No estoy para aprender las reglas de un nuevo juego de cartas. Para estos viajes prefiero juegos de video.

-¿Juegas videojuegos, Roy-san?-Inquirió curiosa la alegre Ku Fei.

-Estoy algo oxidado, pero creo que me defiendo bien.-Contesté.

Me quedé mirando la partida del equipo de Yuna, Makie y Yue contra Fuuka Narutaki, la porrista Shiina Sakurako y Haruna. Con unos cuantos turnos comencé a entender los rudimentos del juego: Los guerreros, magos y monstruos servían para defender los mazos o decks de cada jugador, que además servían de puntos de vida. Como apoyo, había cartas de hechizo que se usaban para reforzar los ataques o resolver efectos rápidos. También había cartas de conjuro, que se mantenían en el campo más tiempo que los hechizos, y cartas de equipo, que daban fuerza o habilidades nuevas a los guerreros, magos o monstruos, que formaban un triángulo de fortalezas y debilidades. La mayoría de esto lo aprendí mirando las jugadas de Yue, que tras su aire tan indiferente escondía una jugadora eximia que de hecho levantaba al equipo, ya que Makie se defendía torpemente de Fuuka Narutaki y Haruna. Shiina Sakurako al parecer era novata en el juego, porque las demás la aconsejaban en cada turno sobre cómo jugar, mientras que Yuna hasta ahora seguía con una fortuna varia, pero al robar una carta sonrió con picardía.

-¡Hasta aquí llegaste, Haruna!-Clamó triunfante.-¡Te lanzo un hechizo de fuego por 5 puntos por cada mago en tu campo, como tienes 3, te toca botar 15 cartas!

-¡Ahhhh, mierda!-Chilló Saotome al quedarse sin cartas en su deck.-¡Me ganaste, no es justo! ¡Yo ya te tenía lista el próximo turno con mi “horrible perdición de ranas”!

-De nada sirve quejarte.-Sonreía la ganadora.-Ahora dame lo que es mío…

-Vale, vale. Te doy ya mismo tus cinco chocolatinas-Refunfuñó la chica de lentes escudriñando en su mochila para luego sacar una caja sellada de chocolates.-Ranas estúpidas…

Haruna abrió la caja y quedó estupefacta. Un segundo después una rana saltaba de la caja de chocolates al cabello de Yuna. Otro segundo más tarde, dos ranas saltaban desde la caja de almuerzo de las gemelas Narutaki. Al segundo siguiente, todo el vagón era un caos: Se abrían mochilas y salían ranas, la profesora shizuna abría un termo y de él salían ranas, Se abrían los maleteros del pasillo y todavía no paraban de aparecer ranas en un alud viscoso y saltarín. Entre tanto griterío, Kaede, KuFei y yo fuimos los únicos que, aunque tarde, atinamos a juntar ranas y encerrarlas en cualquier bolsa que tuviéramos a mano, mientras la confusión reinaba.

-¡AHHHHH! ¡RANAS!

-¡Quítenmelas del cabello!

-¡Te atrapé-aru!

-¡¿De donde salieron tantas ranas?

-¡De una caja de comida!

-¡Presidenta, llame al personal del tren!

-¡Como usted diga, Negi-sensei!

-¡Necesitamos otra bolsa-degozaru!

-¡¿Qué carajo estás agarrando?!

-¡¿Que acaso no son ranas?!

-¡SON MIS TETAS, DEGENERADO!

-¡Muere rana!

-¡La profesora Shizuna se ha desmayado!

-¡Que alguien llame a la delegada de salud!

-¡¿Quién es la delegada de salud?!

-¡Pues Ako!

-¡Ako se desmayó también!

PUTA MADRE, SIGUEN SALIENDO MÁS!

-¿Qué dijo Roy-san?

-Que siguen saliendo más ranas…

En medio del barullo, me encontré con el pequeño Negi. Nervioso pero ayudando como podía a calmar a sus alumnas

-¿Qué demonios está pasando aquí?-Le pregunté.-¿Tienes idea de que puede ser esto?

-¿Qué no es obvio?-Respondió el armiño Kamo asomándose por el hombro del muchaho.-¡Es un ataque de la AMK! Solo ellos podían hacer algo como esto.

-¿Pero porqué ranas?-Se preguntaba el niño profesor.- Es un ataque molesto, pero no es la clase de ofensiva seria que esperaba de un gremio de magos... 

-¡La carta del director, aniki!-Saltó el armiño.-¡Esto debe ser un distractor para robarte la carta!

-¡Mierda!-Mascullé rabioso.-¡¿La tienes, enano?!

Negi revisó su chaqueta antes de saltar nervioso

-¡La carta no está!

-¡¿QUÉ?!-Ahora yo y el armiño saltamos asustados.

-Ah, no. Aquí está.-Suspiró Negi aliviado tomando la carta desde el bolsillo interior de su chaqueta.

-No nos des esos sustos, aniki.-Suspiró también el armiño, pero antes de que yo pudiera decir algo, un pequeño pájaro tomó la nota y tan fugaz como sigiloso, salió volando por el pasillo al siguiente vagón.

-¡MIERDA!

-¡LA CARTA SE VA!-Negi corrió persiguiendo al ave, y yo quise seguirlo, pero tropecé con Yuna y caí sobre ella.

-Esto es incómodo…- Murmuré. La chica se sonrojó tanto como yo y nos incorporamos rápidamente. Pensé en seguir a Negi, pero me di cuenta que él podía con eso y continué con Ku Fei y Kaede Nagase atrapando ranas mientras la presidenta Ayaka conseguía con dificultad imponer el orden a medida que las ranas iban desapareciendo en nuestras bolsas.

-Ufff… al fin hemos terminado-degozaru.-Dijo Kaede cuando tras cinco minutos de ajetreo, las únicas ranas que había se agitaban en nuestras bolsas.

-Atrapamos 108 ranas-aru.-Sonreía Ku Fei con expresión victoriosa sosteniendo una bolsa llena de batracios.

-¿Qué haremos con todas estas cosas?-Pregunté a la presidenta, que ante la ausencia de profesores, podía considerarse la mayor autoridad en ese vagón.

-De momento supongo que dejar las bolsas encerradas en el baño, Roy-san.-Dijo Ayaka con un aire de mando admirable.- Por favor encárgate de eso mientras reviso a las demás.

Con ayuda de la entusiasta Ku Fei guardamos las 4 bolsas en la caseta del baño. Intrigado, tomé una de las ranas que había atrapado y discretamente la atravesé con una flecha mágica. Hubo una explosión diminuta y en mi mano había una figurita de papel con forma de rana. Shikigamis.

Era extraño. Sabía que los shikigamis, figuras de papel encantadas por magos japoneses, eran habituales en la región de Kansai, pero sentí que estas figuras no eran movidas por magia, energía externa controlada por un mago, sino por ki, la energía interna usada preferentemente por guerreros como los del Shinmei-ryu.

-Asuna-san, Konoka-san.-Oí detrás de mí a la presidenta.-Sakurazaki-san no está en el vagón…

Mierda. Me dije. No, no puedo creerlo.

Frente a mí regresó Negi, con la carta en la mano pero una expresión desolada.

-¿Qué pasó, enano?-Pregunté preocupado de que mi sospecha tuviera nuevas bases.

El niño y Kamo me contaron como Negi corrió varios vagones persiguiendo el pájaro, que no era otra cosa que una figurita de shikigami, hasta que finalmente ésta fue interceptada por Setsuna Sakurazaki, que se la entregó al muchacho no sin antes decirle unas inquietantes palabras…

-…Y entonces esa chica le dijo a aniki que tuviera cuidado, sobre todo al llegar al otro lado.-Terminó el armiño.

-No puede ser…- Musitó el mocoso.- ¿Tendré que luchar contra una de mis alumnas otra vez?

-¡Esa espadachina se ve muy sospechosa! ¡Debe ser la espía de Kansai! ¡Seguro estaba manejando la figurita del ave!

-No puede ser… hay algo que no encaja en todo esto.-Dije más que nada para mí mismo. Negi estaba muy temeroso y el armiño lanzaba conspiraciones hacia todos lados. Le dije al niño profesor que se calmase y luego me fui a mi asiento, donde Setsuna Sakurazaki ya estaba mirando por la ventana con aire preocupado.

-¿Sabes que es esto?-Le dije sujetando entre mis dedos la rana de papel.

-Vaya, Roy-san. No sabía que hacías origami.

-No es mío.-Dije serio.-Es una de las ranas. Las crearon usando shikigams como estos.

-¿Qué quieres decir?

-¿Por qué no estuviste en el vagón cuando estas cosas aparecieron?

-¿Me estás acusando de algo?

-La persona que me enseñó kendo me dijo que los guerreros del Shinmei-ryu de Kyoto aprenden shikigami durante su entrenamiento.

-¿Tienes pruebas de que eso sea mío?-Setsuna enfrió su mirada y tomó su espada, desenvainando unos centrímetros con gesto amenazador.-No tomo a la ligera que me acusen de ataques que no he hecho.

-No eres la única que sabe usar una espada, Setsuna-san.-Contesté desafiante empuñando mi propia katana.-Y créeme que lo que quiero es la prueba de que tú no fuiste. Quiero confiar en ti, por eso te pregunto ¿Por qué estabas ausente en el ataque de las ranas?

Nuestras miradas se cruzaron más tensas que nunca. Tal vez nuestras espadas no chocasen, pero nuestros ojos libraban una batalla dura por la verdad. La oscura mirada de Setsuna reflejaba una claridad inquebrantable y una convicción absoluta. Era la mirada de alguien que no había hecho nada malo, pero mis ojos mantuvieron su expresión inquisidora. Tal vez Sakurazaki no era la responsable de esto, pero sí ocultaba algo muy importante. No quería enfrentarme con ella, pero necesitaba al menos una muestra de que con el tiempo podríamos confiar en el otro. Creo que finalmente pudo ver eso en mi mirada, porque suspiró  y volvió a guardar su katana, para decirme derrotada aunque no sometida.

-Yo no fui, Roy-san.

-Eso ya lo sé.-Contesté inflexible.-Pero sabes o intuyes quién. Y necesito saber por qué lo estás ocultando.

-Yo… no puedo decírtelo… sé que tienes dudas, pero te pido que confíes en mí.

Cerré los ojos para reflexionar. Una prueba de confianza ¿Es eso lo que estaba pasando? Que la AMK está acechando esta excursión escolar es obvio, pero no encaja el que un poderoso gremio de magos japoneses quiera incordiar a un aprendiz de mago de apenas diez años que hace de niño de los recados. Setsuna sin dudarlo sabía al menos una parte de lo que estaba pasando, pero al parecer su labor  aún no está lo suficientemente comprometida como para hacerla cooperar. Sin embargo, su mirada y actitud indicaban que no estaba en contra de nosotros, por lo que llegado el momento, podría abordarla mejor y sacarle la información.

-Bien.-Respondí al final.-Voy a confiar en ti, Setsuna-san. Pero te daré hasta mañana para que me expliques lo que pasa. Puede que Negi sea capaz de malinterpretar esta situación como algo que gira en torno a él, pero sé que la Asociación de Magia de Kansai está detrás de otra cosa, y si ellos atacan, estoy dispuesto a responder, y si tú eres responsable en alguna forma de lo que llegue a pasar, no te lo perdonaré.-Nuevamente mostré mi espada.- Y te advierto que no soy tan malo con esta cosa como podrías imaginar.

Setsuna me miró con preocupación antes de perder su mirada en la ventana. Yo tampoco quedé con una sensación muy agradable. El viaje apenas estaba comenzando, y cuando creía haber ganado una aliada, las sombras de Setsuna Sakurazaki y la Asociación de Magia de Kansai empezaban apenas a moverse. Mientras el resto de la clase continuaba animada, tanto yo como la espadachina no volvimos a hablar por el resto del viaje.

==========C=O=N=T=I=N=U=A=R=Á=(*3)=======

Notas finales:

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Notas posteriores

1- AMK: Asocación de Magia de Kansai. La abreviatura no se existe en el manga original porque allí el nombre de la organización no está escrita con caracteres latinos (Nuestro alfabeto occidental, o romaji para los nipones) pero que en esta esta historia resulta útil para no repetir a cada rato Asociación de Magia de Kansai.

2- El shinmei-ryu es una escuela ficticia de kendo creada por Ken Akamatsu en el manga Love Hina. Esta disciplina tiene doble importancia en estos fanfics ya que no sólo define parte importante de la identidad del personaje de Setsuna, sino que también permite la conexión entre Negima y la obra anterior de Akamatsu como recurso para la trama del pasado de Roy.

3- Este capítulo transcurre paralelo al capítulo 28 del manga original. Y con eso comienza el nuevo arco de esta historia. Cuando comencé a rehacer este fanfic por mera diversión, fue llegar a este punto lo que me motivó a continuar y republicar lo que estoy escribiendo. Me ha gustado en particular escribir el último tercio del capítulo, comenzando la relación de Roy con Setsuna (una de mis personajes favoritos del manga original) con un incidente que no deja claro para quién trabaja la espadachina de Mahora. Espero que el comienzo de este viaje les haya gustado, porque en el próximo capítulo la clase 3-A llega a Kyoto y nuevos incidentes afectan a Negi y la clase. Sin mencionar que Setsuna Sakurazaki está evidentemente escondiendo algo ¿Será ella la responsable del ataque nocturno? ¡Pronto por fanfic.es!

 

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