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Una Dama Inocente. por Candy-Uchiha

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Notas del fanfic:

Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Johanna Lindsey.... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.

El palacio de Buckingham. Sakura Haruno seguía sin poderse creer que fuera a vivir allí.

Hacía apenas una semana que lo sabía y aún no había logrado asimilarlo. Pero ahí estaba.


La sorpresa más grande en sus dieciocho años de vida había sido convertirse en dama de honor de la corte de la reina Victoria. Su madre, Lilly, había esperado que otorgaran a su hija esa privilegiada posición, aunque Lilly no le había contado a Sakura que había tenido que pedir unos cuantos favores para que la aceptaran.

No había querido que su hija se llevara una decepción si al final no lo conseguía. Pero sin duda Sakura no se habría llevado ninguna decepción. Ser dama de honor en la corte no había sido algo a lo que ella aspirase, sino su madre.

Lilly le había hablado muy a menudo de cómo había perdido la oportunidad de ser dama de honor o incluso dama de cámara de la reina al convertirse en una mujer casada. Su familia siempre había sido simpatizante de los Tories, igual que su marido. Y con los Whigs en el gobierno y campando a sus anchas en la corte, Lilly había sido incapaz de lograr su más preciado deseo hasta que, finalmente, había renunciado a él.

Después de todo, el partido político Whig llevaba demasiado tiempo al frente del Parlamento.


Pero los Tories, que ahora eran conocidos con el nombre de conservadores, habían recuperado por fin el poder, y sir Robert Peel era el nuevo primer ministro. Adiós a lo viejo, bienvenido lo nuevo, por así decirlo. Cuando se comenzaron a hacer los nuevos nombramientos, Lilly se apresuró a solicitar uno para Sakura.

No había garantía alguna de que su hija lo consiguiera, ya que había habido muchas peticiones. Pero la semana anterior habían recibido la carta de confirmación y, como una jovencita excitable y emocionada, la madre de Sakura había comenzado a dar gritos de alegría después de leerla. Una alegría que había resultado muy contagiosa.


La última semana había sido un torbellino. Madre e hija apenas habían comenzado a organizarse para la temporada que pasarían en Londres durante el próximo invierno, para lo cual faltaban todavía algunos meses y ahora se encontraban con que tenían que elaborar un nuevo guardarropa para Sakura, ¡a marchas forzadas! Tuvieron que contratar a más modistas y tomar infinidad de decisiones.

Hicieron multitud de viajes al cercano pueblo de Norford, a veces incluso un par de veces al día. Todo ello envuelto por la excitación y la interminable cháchara de Lilly sobre la oportunidad de oro que se le había presentado a su hija.


Sería el mayor cambio en la vida de Sakura desde la muerte de su padre. El conde de Haruno había muerto cuando ella sólo tenía ocho años. Lilly jamás había considerado la idea de volver a casarse. El título había ido a parar a un primo lejano del conde, pero la mansión en que residían cerca de Norford, donde Sakura había crecido, no formaba parte del legado.

La joven había pasado allí toda su vida, donde vivían sus amigos más íntimos. Lilly no había estado dispuesta a separarse de ella, así que había hecho los arreglos necesarios para que Sakura dispusiera de los mejores tutores allí mismo, en casa.


Sakura se había mostrado encantada con aquella disposición, pues de esa manera su madre y ella pudieron pasar más tiempo juntas. Las dos eran expertas amazonas y montaban cada vez que el clima se lo permitía.

Sería una de las cosas que Sakura echaría de menos, igual que echaría de menos a las amistades que tenían en Norford; siempre había habido alguien que iba a visitarlas o alguna reunión a la que asistir.

Aunque Norford estaba sólo a unas horas a caballo de Londres, Lilly estaba resuelta a darle algún tiempo a Sakura para que se acostumbrara a su nueva posición antes de ir a visitarla. No quería dar la impresión de ser una madre excesivamente protectora, ¡aunque eso es lo que era!


En realidad, ser dama de honor de la reina era la segunda oportunidad de oro que se le presentaba a Sakura y sobre la que madre e hija habían discutido extensamente. La primera había surgido hacía cinco años, cuando las dos habían estado totalmente de acuerdo con la elección del futuro marido de Sakura.

Ni siquiera habría tenido que presentarse en sociedad si hubiera podido captar la atención del hombre en cuestión, Naruto Namikaze, el heredero del duque de Norford, su vecino. ¡Habría sido tan conveniente! Pero tan preciado ejemplar masculino había sido cazado por otra mujer antes de que Sakura tuviera edad para casarse y ahí habían acabado sus sueños.


Una pena.

Había esperado formar parte de tan interesante familia. Minato Namikaze, el duque, tenía cinco hermanas, todas ellas estaban casadas y ahora residían en otros lugares, pero volvían a menudo a Norford de visita.

Lilly le había contado historias de aquellos días en que las hermanas del duque vivían todavía en la mansión y cómo los Namikaze habían presidido la sociedad local. De hecho, alguna de las fiestas más fastuosas a las que Sakura había asistido había sido organizada en Norford Hall cuando ella era niña.

Se había relacionado mucho con la familia al hacerse amiga de la hermana menor, Ino Namikaze. Fue una lástima perder el contacto con ella cuando enviaron a Ino a un colegio privado.


Después de aquello, el duque no había organizado grandes eventos ya que él y su anciana madre se habían quedado solos en aquella enorme casa. Su esposa había muerto hacía años y, aunque todas las damas casaderas de los alrededores habían intentado pescarle, él permanecía viudo.

Y ahora era Hinata Hyuga, la mujer que había conquistado el corazón de Naruto antes de que Sakura tuviera la oportunidad de intentarlo, el alma de la sociedad local.

Dos oportunidades perdidas con tan ilustre familia: una buena amiga y un marido. Pero ahora tenía una nueva oportunidad.

¡Sería dama de honor en la corte de la reina Victoria! Sakura conocía los beneficios que aquello le reportaría. La posición que desempeñaría era comparable a asistir a la academia para señoritas más prestigiosa del mundo.

Conocería a las personas más importantes de Inglaterra y a la realeza del continente. No tenía que esperar a que la presentaran en sociedad cuando formaba parte de la corte de una reina a la que le encantaban las fiestas. Si tenía suerte, incluso la propia reina escogería al futuro marido de Sakura.

Todo era posible.


Milagrosamente, el guardarropa de Sakura estuvo terminado a tiempo para su partida para Londres, aunque era mucho más ostentoso de lo que habría sido para una temporada normal. Lilly no había escatimado en gastos y había decidido acompañar a Sakura y a su doncella, Flora, a Londres.


No era la primera vez que Sakura estaba en Londres. Había ido de compras en algunas ocasiones y por supuesto, cuando Lilly había tenido que asistir a una carrera de caballos en la que corría una de sus yeguas y a la boda de una antigua amiga, Sakura la había acompañado. Pero era la primera vez que veía el palacio de Buckingham.

No había habido ninguna razón para visitarlo antes, ya que ningún monarca había morado allí hasta entonces. Tras bajarse del carruaje con su madre y Flora, Sakura observó con temor la formidable edificación en la que viviría durante meses, posiblemente años. ¡Era más grande de lo que había imaginado! Incluso el arco de mármol de la entrada era de ¡doble altura!

Los guardias del palacio marchaban ante la puerta con sus uniformes brillantes y llenos de colorido. Otras personas traspasaron aquel enorme arco que Sakura atravesaría de un momento a otro.


No obstante, los pies de la joven se quedaron inmóviles. El nerviosismo amenazaba con abrumarla. Ya sabía que Lilly no la acompañaría al interior, pero ¡no estaba preparada para despedirse! Jamás había tenido que decirle adiós a su madre antes, no de esa manera.


Lilly le cogió la mano y se la apretó. Sakura entendió perfectamente aquel sencillo gesto. Su madre la estaba animando a seguir adelante.


”Tu padre habría estado orgulloso de ti si hubiera vivido para ver esto.


Sakura miró a su madre. Era un momento muy emotivo. Lilly se sentía muy feliz por su hija y, sin duda, recordaba todas sus oportunidades perdidas. Se veía en su expresión, estaba al borde de las lágrimas pero aun así sonreía.


”No irán a ponerse a llorar ahora, ¿verdad? ”preguntó Flora en tono quejumbroso.


Lilly se rio. Sakura esbozó una amplia sonrisa. A Flora se le daba bien aliviar la tensión con su franqueza. Por desgracia, Flora no viviría en el palacio con Sakura. Sólo permanecería allí el tiempo justo para dejar a la joven instalada.

Sabían que Sakura no tendría una habitación individual. Sencillamente no había suficientes estancias para todos los miembros de la corte, y mucho menos para sus sirvientes. Así que Lilly había alquilado un apartamento cercano para que Flora pudiera acudir al palacio todos los días y encargarse del guardarropa de Sakura además de realizar sus tareas habituales.


Lilly había considerado la idea de comprar una casa en Londres para la primera temporada de Sakura. Pero ahora que la «temporada» de Sakura había comenzado bajo unas circunstancias totalmente diferentes a las previstas, Lilly ya no estaba tan segura de llevar a cabo esa idea.

A pesar de que algunas damas de la corte poseían casa en Londres y preferían pasar las noches en ella en vez de compartir habitación en palacio, Lilly quería que su hija experimentara todo lo que la corte podía ofrecer y para eso era necesario que viviera allí. Si tenían una casa en la ciudad, Sakura podría sentirse tentada a dormir en ella cada noche.


Lilly rodeó a Sakura con los brazos y la estrechó contra sí durante un buen rato.


”Te veré dentro de unas semanas, cariño. Al menos intentaré mantenerme alejada durante todo ese tiempo.


”No tienes por qué...


”Por supuesto que sí ”la interrumpió Lilly”. Este es tu momento, no el mío. Intenta disfrutar de cada minuto. Pero quiero que me escribas todos los días, quiero saberlo todo.


”Lo haré.


”Y sobre todo, Saku, disfrútalo. Te van a ocurrir cosas maravillosas. Lo sé.


Sakura deseó tener el mismo entusiasmo y seguridad que su madre, pero su excitación había decrecido ahora que la separación era inminente. Ese era el sueño de su madre. Deseó que Lilly pudiera estar allí en su lugar.


Pero por el bien de su madre, esbozó una radiante sonrisa, le dio un último abrazo y se apresuró a entrar en palacio.
Notas finales: Esta historia ni sus personajes no me pertenecen, es una adaptación de la autora Johanna Lindsey.... Los personajes le pertenecen a M. Kishimoto. Yo solo la adaptó para compartirla con todos ustedes.
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