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Cada vez que alguien viene por Shiraishi

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Notas del fanfic:

One shot

Lo escribí para un concurso y quise compartirlo con ustedes 💜

Notas:

Espero que les guste y visiten mis otras historias 💜

Su aliento se desvanece como el humo de un cigarro. La fría noche lo abraza y las estrellas lo miran con discreción.
Naruto se acomoda la daga que guarda en el costado derecho, y suspira. Camina con lentitud sobre el jardín de aquella casa que nadie se atreve a pisar desde hace ya muchos años. Las hojas secas crujen con su peso y parecen tocar una sintonía especialmente para él.

Parece música. Casi magia. Como si algo sobrenatural le susurrara al oído que debe irse. Y si, justamente es eso.
Sin embargo, él no puede dar marcha atrás...

Pisa el primer escalón de la entrada, y la vieja madera cruje. Bajo su peso, están cargadas décadas de recuerdos que se cuelan en el aire como humo espeso.

Cuando abre la puerta por fin, esta rechina con un sonido agudo que le hace estremecer. Entra a la propiedad con pasos lentos mientras el corazón le late de prisa, podrá haber hecho este tipo de cosas un millón de veces, pero nunca estará listo para el primer susto que recibe de las criaturas que se propone cazar.

Esta vez, la impresión le golpea mucho más fuerte que cualquier susto que alguna vez le hayan dado...

En la escalera, recargada sobre el barandal, aguarda ella. Comúnmente los entes se esconden y esperan para atacar, pero ella está tranquila, mirándolo como si aún tuviera vida y acabase de entrar un visitante cualquiera a su casa.

Lo primero que llama su atención, es el vestido largo y blanco, que arrastra en el suelo como una cascada. Su cabello es oscuro, oscuro como la noche vieja de sus días de infancia solitaria, largo y muy oscuro.

Cuando la mira, hay dos cosas de las que Naruto está realmente seguro, la primera, es que jamás tendrá suficiente memoria como para recordar la belleza que sus ojos perciben...

Las facciones de su rostro son suaves, con una sutileza casi mágica.
En el momento en que sus ojos chocan, todo dentro de él parece estallar en pequeños átomos. Es como si millones de luces de colores subieran por sus pies, enredándose en su cuerpo y anudandose alrededor de sus ojos.

Ya no hay escapatoria...

Él sonríe, de repente abatido por la constante pregunta, "¿Cómo se habrá visto cuando aún tenía vida?". No dice nada, solo la mira...

-¿Vas a utilizar la daga o el arma de balas?

Su voz es suave y hermosa. Naruto cierra los ojos. ¿Puede una mujer ser tan perfecta?

Él la mira y da un paso al frente. -¿De qué habla, señorita?

-Sé ha que se debe tu llegada. Hace siglos que nadie se acerca por aquí. - Ella suspira - Sé quien eres, Uzumaki Naruto

-¿Puedo saber su nombre? - Por primera vez, la intriga se apodera de él

-Hinata - dice de manera simple

Naruto traga con nervios, intentado controlar el golpeteo de su corazón. Sabe que no debe preguntar, pero igual lo hace. -¿Qué le paso?

-¿Te refieres a la razón de mi muerte? - pregunta, arqueando una ceja. Para él, ese gesto es hermoso, y asiente con la cabeza - No sabía que el famoso cazafantasmas Uzumaki, se entretuviera escuchando las historias de sus presas

Él se sonroja -En primer punto, no me llame "cazafantasmas" suena ridículo. En segundo, yo definitivamente no me entretengo escuchando eso, sólo... No sé... Tuve curiosidad

-La curiosidad es peligrosa, Naruto

-Vivo en el peligro - responde, mientras se encoge de hombros.

-Vale, hagamos algo - Hinata sonríe mientras entorna los ojos, como si estuviera analizandolo. - Yo te cuento lo que quieras saber, si tú me hablas sobre ti

"¿Qué demonios?" - piensa Naruto. Casi quiere reír de lo estúpido que suena eso. ¿Acaso va a tener una conversación con el fantasma que venía a matar?

Sin embargo, Hinata tiene razón, la curiosidad es peligrosa...

-Trato hecho, señorita. - ella le extiende la mano, para estrecharla. Naruto titubea, pero acepta. Al instante, siente un escalofrío recorrerlo por completo, la piel de Hinata es fría y blanca, como la personificación de la nieve. - Ya sabe mi nombre, así que me lo ahorro. No vivo en ningún lugar, soy de aquí y allá, hago esto y aquello, nada que sea la gran cosa.

-Creo que ser un cazafantasmas si es la gran cosa - le dice, con los ojos llenos de sarcasmo

-Señorita, le ruego que no me llame así - Naruto sonríe, mientras siente que sus músculos se relajan. - Continuo. No puedo decir mucho, no tengo algo que sea realmente interesante, ni siquera sé porque está interesada en mi

-Nadie viene aquí - ella se encoge de hombros - Obviamente me siento intrigada por cualquier persona que cruza esa puerta

-La curiosidad es peligrosa - le dice él, con una mirada juquetona

-Naruto, ya no existe el peligro para mi

-Supongo que tiene razón, señorita - dice, y se encoge de hombros

-No me llames así, hablas demasiado formal, no eres un anciano - comienza a bajar los escalones, la madera no cruje, no hace ningún ruido, no es como cuando Naruto pisa, allí pareciera que la casa va a derrumbarse - Llevo años aquí, creo que la anciana soy yo

Tras eso, comienza a reír con fuerza, y mientras Naruto la mira, simplemente no puede dejar de pensar cuan viva se ve.

-¿Ahora puede contarme usted? - pregunta, y ella se detiene. Su risa de apaga y lo mira sería

-No has dicho prácticamente nada, pero esta bien, te contaré - suspira, como si estuviese preparándose para algo realmente triste - Bueno, estaba justo allí - señala con la mano, hacia el ventanal de la sala - Miraba la noche. Le dije a él que quería terminar nuestra relación, me dijo que estaba bien, lo aceptó, pero me pidió una cena, por los buenos tiempos. - ella comienza a reír, pero no se escucha como antes, esta vez es más amargo. - Que patética. Baje la guardia, me quedé allí parada como una tonta mientras... Mientras miraba la noche - Si aún pudiera sentir, sentiría el nudo en su garganta.

Naruto cierra los ojos, sabiendo que no debía preguntar. Nunca hace nada de eso, siempre va a lo que va, pero extrañamente la chica que está frente a él, le llena de curiosidad.

-No tardó mucho, fue rápido. Utilizo un cuchillo de cocina y de pronto... Sólo había sangre por todos lados. - sin más, se suelta a llorar mientras su pecho sube y baja - Yo no quería esto...

"Parece tan... Humana"
No es necesario que Naruto piense otra cosa, con eso le basta para avanzar hacia ella y abrazarla. No piensa, ya no hay coherencia. Solo su corazón y una extraña voz susurrándole que ella es hermosa.

-Usted no lo merecía...

Por primera vez, desea que la historia sea diferente. Odia la idea de imaginar que ella murió justo allí, junto a ese ventanal, a manos de un idiota.

Hinata se separa lentamente de él y le sonríe levemente. -Lo siento - susurra

-No pasa nada, señorita - él le seca las lágrimas con lentitud. Por un instante, ambos se miran fijamente - Es realmente bonita...

-Era - le corrige

-Es. Aún no lo es. - reitera

Hinata se sonroja. Su mano sube a su cabello y se coloca un mechón de cabello oscuro, tras la oreja. Ese gesto parece tan humano, que da por finalizada la coherencia de Naruto.

-Tú veniste por algo. - le recuerda

-Ya no importa. - dice y le sonríe. Mientras mira sus ojos, siente que la atracción es tan fuerte, como la de un par de imanes.

Cuando llegó al pueblo, la gente le miro como si fuera un Dios salvador, le hablaron poco de Hinata, pues según dicen, aquel que ve a la fantasma de la casa vieja, muere. Pero ahora, Naruto está convencido de que esas solo son habladurías, es imposible que aquella chica frágil en sus brazos, sea el mounstro del que la gente habla. Sonríe, mientras la aprieta más contra él.

Cuando Naruto la vió, se convenció de dos cosas. La primera, es que ella era realmente hermosa. La segunda, es que definitivamente no podría matarla.

Nunca se había sentido así, con el corazón latiendo de prisa contra su pecho. Es casi magia, como un hechizo hipnotizador.

-Esta muy fría, señorita... - le susurra

Naruto siente como los delgados brazos de ella lo rodean bajo la chaqueta de cuero, como si quisiera llenarse del calor corporal que solo él le podía dar.

Sin embargo, no era para eso.

Siente que la funda de cuero que resguarda su daga es removida, y ahí es cuando la realidad le cae como un balde de agua fría, pero ya es demasiado tarde.

La sangre cae en gotas pequeñas, que chocan con la vieja madera del suelo. Su camisa blanca tiene la mancha de la muerte que se extiende como una tormentosa nube color carmín.

Él abre la boca, tratando de tomar aire mientras siente que sus piernas se debilitan. El dolor punzante en su espalda hace que caiga de rodillas y bajo su peso, la casa cruje.

-Hinata... - susurra

-Estoy muerta, no deberías haberte olvidado de eso... -dice antes de inclinarse hacia él, y sin titubear, vuelve a enterrarle su propia daga
Notas finales:

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