Fanfic Es
Fanfics en español

.:Karoshi:. por princesadehielo

[Comentarios - 1]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

Notas del fanfic:

Intente publicarla el dia diez de octubre pero ya no pude hacerlo.

_______________♦N♦______________
Karoshi: Muerte por exceso de trabajo
______________♦N♦_______________

El tecleó constante resonaba como eco en la habitación. El pasar de las hojas, abrir y cerrar cajones, checar distintas carpetas, el sonido del bolígrafo al escribir, era algo tan habitual en esa oficina.
Aquella oficina que absorbió la vida de los grandes líderes de la aldea y que ahora pertenece al séptimo Hokage.

Las reuniones familiares, citas con amigos, jugar con sus hijos, el cumpleaños de su hija, ¿Cuánto se había perdido por estar en esa oficina? Todo por el cumplimiento de su deber.

— Algún día seré Hokage — muy dentro de sí, deseaba regresar el tiempo y darse un buen golpe, decirle a su versión pequeña que ser Hokage no era tan emocionante como parecía.

Día y noche encerrado en aquella habitación, rodeado de pilares papeles que tocaban el techo, personas entraban y salían, solo para dejar más trabajo a su paso.

— Te vez terrible — Le dijo alguna vez su mejor amigo, en una madrugada donde al parecer había detenido a su primogénito de ir a buscarlo.

Tenía razón. Pero con tanto trabajo no tenía tiempo ni de comer bien.

Alguna vez se dijo que el ramen era el mejor alimento, pero ahora se arrepiente de esa frase, a estado más de seis años comiendo ramen instantáneo a diario, llegando al punto en que aquella sopa empaquetada le hartaba.

Cómo deseaba dejar esos papeles a medio llenar, salí por esa puerta, llegar a casa, comer algo preparado por su esposa, tomar una ducha y descansar en su cama, pero no podía, simplemente no podía.

— ¡Esos papeles no se llenan solos, Naruto! — Le gritaba Sakura cada que lo encontraba recostado en el escritorio, pero tenía razón.

— ¡Nunca tienes tiempo! ¡¿Acaso no te importan tus hijos?! —le reclamaba con constancia su hijo mayor, agrietando su pobre corazón. Le importan sus hijos más de lo que cualquier ser pudiera imaginar, por eso debía permanecer sentado en esa silla, para asegurar que sus hijos tendrían un futuro lleno de paz, de tranquilidad.

Suspiro con pesadez, dejando caer el bolígrafo a un lado, llevo su vista al reloj que estaba colgado en una pared cercana.

3:12 AM.

Aquello explicaba el cansancio que tenía. Shikamaru se había ido hacia bastantes horas, pero él no podía irse hasta terminar, tal y como le ordenó el líder del clan Nara.

Tomo nuevamente el bolígrafo y empezó a escribir.

El sonido de la puerta abriéndose lo hizo dar un pequeño respingo, no había sentido ningún chacra cerca.

— Aún estás aquí — la voz del azabache le hizo despegar la vista de las hojas que tenía en sus manos.

— Sasuke ¿Qué haces aquí? — preguntó, la hora no ameritaba visitas y menos del Uchiha que llevaba algunos días en su casa.

— Me tope a Boruto hace unos momentos, venía a verte, al parecer Hinata está preocupada por qué no has ido a dormir a tu casa desde hace varios días — explicó cortante.

Se permitió detallarlo, como a todos los que llegaban a su oficina, una costumbre que tomo para distraerse un segundo de sus obligaciones.

Llevaba la misma ropa de siempre, la camisa y el pantalón de siempre, pero no llevaba ni su capa, menos la espada, tenía su semblante serio pero con rastros de preocupación, su mirada era menos intimidante de lo normal, pero seguía teniendo esa aura engreída, tan Uchiha.

— No deberías estar aquí a estas horas — regaño — Es tarde, te puedes enfermar.

Lo vio y río ligeramente.

— ¿Que?

— Kurama me dijo lo mismo hace un rato — explicó — Estoy bien, pero no puedo irme, debo terminar esto, es importante.

Sasuke vio con el ceño fruncido aquel pilar de papeles, era demaciado para una sola persona.

— Últimamente tienen muchos papeles — reprochó viéndolo ahora a él, como si aquello fuera su culpa, aún que el Uzumaki lo supo interpretar, no le reclamaba por los papeles, estaba preocupado.

— Ahí varias empresas que se quieren establecer en Konoha, además las misiones van en aumento y los negocios ya establecidos necesitan atención, además de las nuevas obras que se han llevado a cabo en la aldea — explicó, si bien al decirlo parecía poco, la verdad es que no lo era debía leer cada cláusula de cada contrato, capturar datos de cada Shinobi para asignar las misiones, entre varias cosas que de solo pensarlo le daban dolor de cabeza.

— Debes descansar, hasta tú tienes un límite — le recordó.

— Los papeles no se llenarán solos — cito a Sakura.

El Uchiha volvió a fruncir el ceño, cerró la puerta por donde había entrado y se acercó a la silla frente a su escritorio, tomo las primeras hojas del gran montón que había en su escritorio y le extendió la mano.

— No es necesario — le dijo Naruto, sonriendo con cariño por el apoyo de su amigo — Además Sakura se preocupara si no regresas.

— Ya hablaré con Sakura después — le dijo el azabache, sin desistir.

— Gracias — le dijo mientras tomaba un bolígrafo del escritorio y se lo entregaba, conocía el carácter del azabache y sabía que era más testarudo que una cabra.

Su amigo no contesto, solo se dedicó a leer los documentos en sus manos.

Así los dos se la pasaron leyendo, llenando y firmando, ya que el Uchiha era el único capaz de poder falsificar su firma.

:::::::::::::::::::::::::∞♥∞::::::::::::::::::::::

— Naruto — sintió como alguien le llamaba y lo movía ligeramente, pero estaba tan cómodo, que sus párpados se negaron a abrirse.

— Dobe — le volvieron a llamar pero solo se volteó, buscando comodidad.

— ¡Uzuratonkachi! — ahora sí se levantó.

Vio al azabache parado frente a él, pero, al contrario de lo que pensaba, estaba relajado y tranquilo, no enojado como él creía que estaría.

— Sasuke ¿Qué pasó? — preguntó bostezando y tratando de desaparecer el sueño que aún tenía.

— Deberías ir a tu casa a descansar — le sugirió el azabache, sentándose a su lado en el sillón de su oficina.

— ¿Que hora es? — preguntó, considerando seriamente la sugerencia, sonaba tan tentadora.

— Van a dar las siete — le contesto, tomando un sorbo de café caliente.

El rubio frunció los labios y negó con la cabeza, resignandose a su realidad.

— No puedo, Shikamaru no tarda en llegar — le informo, lamentándose por dentro.

Sasuke no dijo nada, no reprochó o regaño, lo vio con tristeza y asistió comprendiendo.

— ¿Café? — ofreció levantándose de su lugar.

— Por favor— aceptó.

No hacía falta preguntar cómo había terminado acostado en el sillón, era obvio que se había dormido a la mitad y que su amigo lo había acostado ahí para darle un poco de comodidad. Pero si había algo que le agradecía era el que él hubiera terminado todo el trabajo que aún tenía.

Tomo la tasa que su amigo le dió y tomo un poco de aquel líquido caliente, estaba un poco cargado pero era lo mejor para despejar el sueño.

— Gracias por todo Sasuke — le sonrió agradecido y, como pocas veces, el otro le devolvió la sonrisa.

Tomo otro trago y se levantó del sillón, camino a si escritorio y tomo un frasco pequeño de uno de los cajones, tomando dos pastillas de las muchas que tenía el botecito.

— ¿Pastillas? — era lógico que el pelinegro desconociera el hecho de que tomara pastillas, pocos lo sabian.

— Para la migraña — le explicó, tomando café para quitar el sabor amargo que dejaban las pastillas a su paso — Ahí cosas que ni Kurama puede curar.

Sasuke rodó los ojos y tomo más café.

— Y pensar que Sarada quiere seguir tus pasos — dijo inconforme, sacando una risa de su amigo rubio.

— Sarada es una buena chica y seguro será una excelente Hokage, solo espero que para cuando ella sea Hokage las computadoras hagan todo el papeleo.

— Eso espero.

— Tranquilo, aún falta mucho para que Sarada sea Hokage, ella aún es joven y tiene muchas cosas por vivir antes de terminar encerrada en una oficina — le sonrió, recordando a la pequeña de cabello negro y ojos carbón.

Su amigo no contesto, pero pudo ver las tranquilidad que le daba esas palabras, después de todo, estaban hablando de su querida hija.

La habitación se sumió en un cómodo silencio. Ambos se dedicaron a tomar su café caliente en total parsimonia.

Hasta que la puerta se abrió, dejando ver al genio de su generación, Shikamaru.

— Parece que han terminado todo — dijo en cuanto cruzó el umbral de la puerta, sabiendo muy buen que el Uchiha había ayudado el rubio Hokage.

— Me dijiste que eran importantes — le contesto el Uzumaki.

— Y lo son — aseguró — ahora mismo tengo que seleccionar y enviar cada archivo al lugar correspondiente — le informo, mientras colocaba la mitad de la pila en una caja que había en una esquina y tomaba la otra mitad para despejar el escritorio.

El de ojos azules asintió, sabiendo muy bien que esa era la responsabilidad de su amigo y compañero.

— Bien, mejor empiezo de una vez — se dijo para si mismo mientras daba media vuelta con los papeles en mano.

Naruto lo observó y pensó por un momento lo que quería decir. Su cuerpo le exigía un descanso, sus párpados se cerraban por momentos y se sentía tan pesado.

— Shika... — intentó decir el Hokage.

— En un momento llega tu secretaria para traerte los datos de hoy, ahí varias misiones para hoy — le informo, interrumpiendo la petición.

— Claro — respondió con resignación, ese era su destino, su sueño.

Shikamaru salió y entonces fue conciente del par de ojos que lo veían fijamente, dirigió su mirada a su amigo, que lo veía serio pero aún preocupado.

— Debes descansar — le volvió a decir.

— Estoy bien — reitero como siempre — Además este es mi deber, este era mi sueño ¿No?.

Sasuke negó con la cabeza.

— Deberías ir a tu casa, no quiero que Sakura destroce media aldea por buscarte — le sugirió burlón, recordando el carácter explosivo y sus celos constantes de su amiga.

Sasuke asintió, se levantó de la silla en la que estaba y se dirigió a la puerta.

— Y nuevamente, gracias Sasuke — le dijo cuando el azabache abrió la puerta.

Su amigo levantó la mano y salió.

Una vez solo, recargo su rostro en el escritorio y suspiro con cansancio. Saco fuerza de donde no había, se levantó, creo cincuenta clones, como hacía a diario, y los mando a las distintas áreas de la aldea a ayudar.

El desprendimiento de chacra lo hizo caer sentado a su silla, tomo con su mano su frente, sintiendo el dolor como algo familiar.

— Bien, otro día más — se dijo a si mismo.

Al poco tiempo entraron dos mujeres con las manos atiborradas de hojas, dejaron todo en el escritorio y salieron a hacer su trabajo.

Nuevamente su escritorio estaba lleno.

::::::::::::::::::::::::∞♥∞:::::::::::::::::::::::

Podía percibir el chacra de su hijo muy cerca, pudo sentirlo cuando llego a la puerta y por eso no se asustó cuando la puerta se abrió con un sonido estridente al ser azotada contra la pared.

— ¡Terminamos la misión, viejo! — grito el rubio menor.

— Que bien, Boruto — le dijo con tranquilidad y soportando el dolor de cabeza que se producía por el escándalo.

— ¿Que más nos vas a dar hoy? Que sea algo peligroso y emocionante — le pidió lleno de energía.

— Cállate Boruto, el Hokage nos dará misiones según nuestro rango y capacidades — lo regaño Sarada, acomodando sus lentes color sangre en el proceso.

— ¡Y tu que te metes, Sarada-teme! ¡No te metas en lo que no te importa!

— ¡Me meto porque quiero y un Baka como tú no va a venir a decirme lo que tengo o que hacer! ¡Además si me importa por que somos equipo! — ambos se veian fieramente, sin dar oportunidad al otro de ganar.

Una guerra se desató en la oficina, gritos y gruñidos, atacando se uno al otro, mientras su compañero y su maestro se mantenían al margen de la situación.

El Hokage cerró los ojos mientras masajeaba su sien con la mano, en un intento de aminorar el dolor, pero los gritos no ayudaban. El dolor crecía a cada segundo, llegando a ser insoportable, su cabeza retumbaba con cada sonido como una campana, haciendo eco y taladrando lentamente en su cerebro.

Con dolor recargo la frente en su escritorio, atrayendo la atención de su único alumno.

— Hokage-sama, ¿Se encuentra bien? — preguntó alarmado, deteniéndo la pelea.

— Hokage-sama.

— ¡Papá! — Boruto intentó acercarse, más un movimiento de la mano de su padre lo detuvo.

Naruto estiró su mano y con lentitud se volvió a levantar, sonriendo, intentando trasmitir tranquilidad.

— Estoy bien, solo es un dolor de cabeza — aseguró el rubio mayor, calmando a todos.

Exepto a su hijo.

Boruto lo veía con tristeza, mientras sus puños se cerraban con impotencia. El veía más que mucho, o talvez veía lo que los demás se negaban a ver, veía su cansancio, como su vida se consumía poco a poco, lo veía a diario en esa oficina, sentado frente a un escritorio lleno de papeles, sin dormir, veía como las sonrisas que siempre le regaló cuando era un niño perdían su brillo, su padre se estaba consumiendo con el paso de los días y el lo veía.

— Bien, Konohamaru, está es su próxima misión — le dijo al de la bufanda, entregando un pergamino.

Konohamaru lo abrió y asintió. —Vamos — ordenó.

Konohamaru fue el primero en salir, seguido de Mitsuki y finalmente Sarada, Boruto se quedó parado en su lugar, viendo al hombre detrás de ese escritorio. Sarada lo vió una última vez antes de salir.

— Boruto ¿Está todo bien? — le pregunto el mayor una vez solos, pero no como el líder de la aldea que era, sino como padre.

Él no contesto, rodeo el escritorio y abrazo a su padre como no hacía desde hace tiempo, estaba preocupado y sentía esa necesidad de abrazar a su padre.

Naruto sonrió y correspondió el abrazo de su amado hijo.

— ¿Tú estás bien? — le pregunto el menor sin soltar a su padre.

—... Si — contesto en un intento de calmar esa preocupación.

— No haz ido a la casa a dormir — le recordó, pero no con reproché, sabía que su padre era una persona fuerte, pero hasta él necesita un descanso.

— Estoy bien, hijo — el cariño estaba impregnado en su voz — Te prometo que hoy llegaré temprano para cenar con ustedes.

Boruto se separó del abrazo y lo vio a los ojos, intentando contener la ilusión que le hacía esa simple promesa — ¿Enserio?

— Claro que sí, es una promesa y yo, Naruto Uzumaki, jamás rompo mis promesas — le dijo con energía y sonriendo de esa forma que recordaba.

Boruto sonrió y asintió.

— ¡Nos vemos en la noche, Papá! — grito mientras corría a la salida, si quería llegar temprano debía apurarse con su misión.

Naruto sonrió, hacía tanto que su hijo no le decía papá.

— Sí, hijo.

:::::::::::::::::::::::::∞♥∞::::::::::::::::::::::

Se sentía tan cansado, su cuerpo cedía poco a poco, sus párpados se cerraban constantemente.

Con el sueño de por medio, se levantó de su silla y camino al sillón donde horas atrás había dormido.

— Naruto — le llamo su amigo y consejero.

— Estoy bien, solo dormiré un poco — aseguró mientras se recostaba en el sillón — En un rato terminaré lo que falta.

Shikamaru asintió, se acercó y coloco una manta sobre de él, mientras el rubio se rendía al cansancio.

:::::::::::::::::::::::::∞♥∞::::::::::::::::::::::

Boruto caminaba a través de la oscuridad de la noche, con las farolas alumbrando su pasó. Su ceño fruncido y sus puños cerrados demostraban su enojo y decepción.

No había llegado.

Su padre había roto su promesa, ni un clon se digno a mandar.

Estaba molesto, él lo había prometido y falló.

— Boruto — aquella voz, tan conocida para él, su tío y maestro, parado junto a un poste, en medio de las sombras.
—¿Qué haces tan tarde? Deberías estar en tu casa a estas horas.

Bajo la mirada, recordando el motivo de su enfado.
— Iba... a ver a mi papá, no llego a cenar.

Sintió la mirada de su tío sobre él, se sentía avergonzado, parecía más el berrinche de un niño.

— Vamos — ordenó, desconcertando al rubio.

Él esperaba un regaño o esas frases comunes que justificaban a su padre, pero no, al parecer su tío era el único que lo entendía

— Ese idiota, no puede quedarse ahí para siempre — murmuraba el mayor mientras caminaba con el rubio a su lado.

El llegar no fue tardado, pasar la seguridad tampoco, ahora estaban frente a esa gran puerta de madera, la única que lo separaba de su padre.

Sasuke fue el que abrió la puerta y paso primero, encontrando a su antiguo amigo y rival acostado en el sillón de esa oficina.

El rubio menor, entro después y al ver a su padre descansando y no lleno de trabajo sintió cierta tranquilidad, tranquilidad que se esfumó en un segundo.

El Uchiha se acercó a él, moviendolo lijeramente para que despertara, pero el Uzumaki no despertó, lo novio con más fuerza pero el seguía sin mostrar signos de molestia o de despertar pronto.

— Naruto — le llamo, moviendolo del hombro fuertemente pero este seguía sin reaccionar.

Con miedo, soltó su hombro y acercó su mano a la nariz del Hokage, espero 1... 2... 3... y nada, no sentía su respiración.

Inmediatamente llevo la mano al cuello acanelado, buscando su pulso, pero no había nada, ni un solo palpitar, la frialdad era lo único que habitaba en el cuerpo del rubio.

— Boruto, ve por Sakura, dile que es urgente — le ordenó, el menor asintió y corrió, con la preocupación latente.

Sasuke levantó el parpado del rubio y activo su Sharingan, entrando a la subconciente de su amigo.

Pronto estuvo en ese laberinto que ya había visto con anterioridad, con el agua bajo sus pies, recorrió el camino ya conocido y llego a ese cuarto en especial.

Entro sin prisa, el agua estaba en calma, las rejas estaban abiertas y ahí, a la mitad de ese cuarto, estaba el gran biju que habitaba en el cuerpo del Hokage.

El gran Kyubi estaba sentado, con las manos extendidas frente a él y en ellas el cuerpo de su primer amigo, ahí estaba, descansando.

— ¿Que le has hecho? — preguntó el azabache, molesto.

— Yo no le he hecho nada, mocoso Uchiha, han sido ustedes los que lo han hecho — contesto del mismo modo, sin sorprenderse por su presencia.

— Que...

— Fueron ustedes los que lo llevaron a esto, él está cansado, Sasuke, tú lo viste, él ya no puede más, hay cosas que ni yo puedo curar y el lo sabia, esos dolores, el dormir y comer poco, sobreesfuerzos, creando más de 50 clones diarios sin descanso para ayudar a su aldea, todo eso lo acabó — explicó el Kyubi — Se que vienes a intentar salvarlo, pero si lo haces, solo lo estarás condenando, dejalo descansar, el ya ha soportado mucho y lo mejor es que lo dejemos descansar.

Sasuke no dijo nada, bajo la cabeza en un intento de contener las lágrimas que brotaban de sus ojos, asintió, lleno de dolor e impotencia, su amigo, su hermano, finalmente dejaba de luchar.

— Sasuke — Kurama lo llamo por su nombre, como pocas veces había hecho — Prepara todo, deberás llevar a cabo el sellado.

— Pensé que no querias seguir siendo sellado en alguien — le contesto aún con la cabeza baja.

— Es lo mejor, la paz y unión es el legado que dejó Naruto, lo mejor que podemos hacer es preservarla.

Sasuke no dijo nada, asintió con la cabeza y salió del interior de su amigo.

No hacía falta pensar en él como o en quien, él ya lo sabía, su amigo lo había preparado todo desde antes, sabía quién sería el nuevo Jinchuriki, también conocía el sello de sellado que llevarían a cabo y conocía los pormenores de todo, pero jamás espero tener que usarlo tan pronto.

La puerta se abrió con fuerza y la mujer de cabellos rosas entro con rapidez, viendo a su esposo junto al cuerpo de su amigo,la tristeza se sentía en el ambiente, dejándola estática en su lugar.

— Sas...

— Sakura, prepara todo, debemos empezar con el sellado ya — ordenó sin verla, tratando de sonar firme aún con ese nudo en la garganta.

Sakura contuvo el llanto y asintió mientras salía.

— Tío Sasuke — le llamo el rubio, pero el Uchiha ni siquiera se digno a verlo.

El azabache camino al escritorio, abrió el segundo cajón del lado derecho, quitó la carpeta azul y tomo el sobre blanco que ahí había.

Sin abrirlo o decir palabra se lo entrego a Boruto y salió de la oficina para ayudar a su esposa.

Boruto vio el sobre y luego a su padre que yacía acostado en el sofá, no hacía falta preguntar, él no era tonto y sabía que su padre finalmente había partido.
Lo vio ahí, sobre ese sillón, lucia tan calmado, como si realmente estuviera durmiendo, con una tranquilidad que no veía en años.

Abrió el sobre, encontrando una hoja blanca dentro, la abrió y al instante la letra de su padre fue reconocible para él.

» Boruto.

Si estás leyendo esto es porque finalmente he partido de este mundo. Me gustaría que jamás leyeras esto, que pudiera cumplir mi promesa de siempre estar con ustedes, pero no es así, como Shinobi debo aceptar que en algún momento dejaré este mundo; aún así, quiero que sepan que sin importar que, siempre los cuidare a todos, por qué los amo.

Ahora que parta, te tocará a ti cuidar a tu madre y a tu hermana, no dejes que se sientan solas, cuídalas mucho.
A Hinata dile que no se hunda en la tristeza como seguramente yo haría si ella se fuera, dile que quiero que siga viviendo su vida, que jamás se sienta sola,por que yo estaré siempre con ella.

A tu hermana, dile que la amo y que perdone todo el tiempo que no pase con ella, que la quiero muchísimo y que siempre será mi princesa, que deseo verla convertida en una gran Kunoichi como es su madre y que, cuando llegue el momento, busque a una persona para pasar su vida, a alguien que la ame y la respete.

No las dejes solas.

Boruto, hijo mío, ahora dejaré en ti una gran responsabilidad, pero quiero que sepas que si lo hago es por qué confío en ti, confío en que podrás llevar esta responsabilidad y hacer buen uso de ella, confío en ti como mis padres lo hicieron en mí.

Te amo hijo mío y quiero pedirte perdón por todas las veces que no estube contigo, por el tiempo que pedías solo un momento y te hice a un lado por mi trabajo, ojalá algún día puedas entenderme.

Cuídate, estudia y conviértete en un gran Shinobi, uno mejor que yo.

Recuerda que jamás estarás solo, dejaré contigo a un gran amigo que me ha prometido cuidarte, estarán varias personas que te ayudarán a llevar lo mejor posible esa responsabilidad, además de mi, que te cuidare donde sea que esté y que estaré esperando su llegada, aunque sinceramente espero que no sea pronto.

Tal vez, para este punto, quieras saber a qué me refiero, pero lo sabrás pronto.

Hijo mío, ahí tantas cosas que quisiera decirte y poco papel para escribir, pero recuerda que volveremos a vernos, más pronto de lo que tú crees, es un favor que le he pedido a ese amigo que estará contigo.

Te amo hijo.

Atte: Naruto Uzumaki.«

Boruto dejaba caer lágrimas sobre la hoja, con un hueco en el pecho que dolía.

— Boruto — le llamo su tío, tocando su hombro, él sin poder soportar el dolor que sentía, se abrazo al mayor, llorando como pocas veces en su vida.

El mayor correspondió el abrazo, sintiendo la misma tristeza.

«—Sasuke, cuando llegue el momento, tendrás que explicarle a Boruto, será más fácil que lo entienda si tú se lo explicas — decía el rubio recargando los brazos en el escritorio.

— Lo dices cómo si te estuvieras despidiendo — contesto el azabache, con cierto reproché.

— Sasuke, tú sabes mejor que nadie que los shinobis podemos morir en cualquier momento, solo quiero dejar todo listo para cuando te engañen que irme — explicó con seriedad y tristeza.

— Yerba mala nunca muere, dobe — respondió en son de burla»

Yerba mala nunca muere... Pero es que el fue la mejor planta que ese mundo pudo desear.

— Boruto, ¿Sabes lo que es un Jinchuriki? — preguntó el mayor, mientras acariciaba el cabello rubio de su alumno.

— ... Sí, mi papá e... era uno —contesto con la voz quebrada

:::::::::::::::::::::::::∞♥∞::::::::::::::::::::::

Recuerdos, eso era lo único que le quedaba de su padre, recuerdos.

Sentado sobre el monumento de los Hokages, exactamente sobre la cabeza que representaba a su padre, con su cabello rubio ondeando.

Boruto, ahora con 17 años, convertido en un gran shinobi, como su padre deseaba, observaba la aldea en calma, la aldea en la que nació y que se prometió cuidar por el recuerdo de su padre.

Llevo su mano a su estómago, donde, bajo toda esa ropa, estaba el sello, un sello tan parecido al de su padre. Cerró los ojos y pronto se vio frente a las grandes rejas color azul.

— Kurama — llamo el rubio, con seriedad y sin miedo alguno.

Tras la reja, unos ojos rojos brillaron en la oscuridad y segundos después el gran zorro de 9 colas se hizo visible.

— ¿Qué quieres mocoso? — preguntó el gran biju, molesto por ser sacado de su siesta.

— Gracias por ayudarme hoy en la misión, de no ser por ti ya estaría muerto — agradeció el rubio, viendo a aquel que fue el compañero eterno de su padre.

El zorro todo los ojos con fastidio —No lo hice por tí, lo hago porque es lo que me pidió tu padre — le recordó.

— Aún así, gracias — aquella sonrisa, una que intentaba ser sincera, pero que reflejaba la tristeza a la simple mención de su papá.

El zorro lo vio con seriedad, no era bueno con todo lo que tuviera que ver con los sentimientos, pero en definitiva odiaba ver esa tristeza en el cachorro de su primer amigo.

— En vez de estar aquí perdiendo el tiempo, deberías entrenar, si tanto lo extrañas debes hacerte más fuerte para poder verlo — le dijo con voz imponente, viéndolo serio.

Siempre dices eso, pero jamás me explicas a que te refieres — reprochó el chico molesto.

— Lo sabrás cuando debas saberlo — dijo el gran zorro — Y lo mejor es que regreses, la mocosa Uchiha se acerca.

— Sí — aceptó el menor, antes de salir.

Abrió los ojos, sintiendo a su amiga llegar.

Había crecido bastante y se convirtió en una chica muy bella de cabello largo y hermosa figura.

— ¿Que haces aquí? — preguntó la pelinegra, llegando a su lado — Deberías descansar.

— Solo pienso — contesto sin voltear a verla.

La mirada negra se entristeció, conocía a ese chico desde niña y sabía que desde ese día solo pensaba en él.

— Boruto... Estaba por ir a verlo, ¿Quieres acompañarme? — ofreció la Uchiha.

Boruto la volteó a ver y asintió, no le gustaba ir a ese lugar, sabía que él no estaba ahí pero... quería ir.

:::::::::::::::::::::::::∞♥∞::::::::::::::::::::::

Caminaba lento, mientras entraban en ese lugar, el lugar donde miles de personas descansaban en el sueño eterno, el cementerio.

El día era grisesco, combinando a la perfección con el ambiente lúgubre que dejaban las tumbas, algunas abandonadas en el olvido, otras, con algunas flores, pero todas eran solo eso, tumbas frías.

Aún podía recordar el entierro de aquel que fue su padre, podía ver a la gente formada alrededor de la tumba, dejando rosas blancas sobre el ataúd, podía escuchar el llanto de su hermana y los gemidos ahogados de su madre.

«— El perder a un Hokage es siempre un suceso tan lamentable — decían algunos.

— ¡Era tan joven! — exclamaban otras.

— Es una lastima — contestaban otros tantos.

— ¿De qué murió? — preguntó una señora, limpiando las lágrimas con un pañuelo.

— Karoshi. »

Karoshi, una muerte que para algunos parecía patética, sobre todo siendo de hombre tan fuerte como lo fue el séptimo Hokage.

Pero para Boruto no era más que una muestra de lo mucho que su padre amo la aldea de la hoja, la amo tanto que fue capaz de dar su vida por ella, por darle lo mejor aún detrás de ese escritorio, su padre fue alguien admirable.

Alguien que no supo valorar, del cual conocía tan poco que fue capaz de olvidar aquello que reclamo a su padre.

Por qué Boruto si reclamo cuando su padre olvidó el cumpleaños de su hermana, pero nadie dijo nada cuando todos olvidaron el de él.

Y por eso dolía, por que cada llegaba a esa tumba podía leer la misma frase que alguien propuso.

Aqui yace Naruto Uzumaki, séptimo Hokage de la aldea de Konoha.
Gran amigo, padre, esposo y líder.

Y debajo de todo eso se podía leer con claridad.

Fecha de muerte: 10 de Octubre.

Notas finales:

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Hola, espero que les haya gustado, hace tiempo leí sobre un animador de Naruto (no recuerdo bien quién era) qué murió por esta razón, por eso este fic.

También es por el cumpleaños de Naruto, claro no podía faltar a esta fecha jeje, déjenme su comentario y su sincera opinión.

 

Usted debe login (registrarse) para comentar.