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El hombre sabelotodo. por Pafu

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Notas:

¡Hola! ¿Que tal? Nuevamente con otro fic, esperando como siempre que lo disfruten.
He cambiado algunas cosillas, pequeños detalles fisicos, nada de que preocuparse xd.

Otro año escolar más. Odiaba cuando comenzaban las clases, las charlas de los estudiantes, las estúpidas sonrisas de algunos, la cara de fastidio de otros, como se paseaban con sus mochilas nuevas y de color rojo brillante que dejaba encandilado a cualquiera que pasase por su lado.


Esa mañana se puso su mejor traje sin saber porque, tuvo la intención de peinar sus cabellos oscuros, pero solo lo acomodo para que se viera de manera decente, incluso lustro sus zapatos negros y poco le importo que a la entrada de la escuelita hubiese un lindo tramo de naturaleza y manchara sus zapatos. Esa mañana a pesar de que comenzaba el año escolar, quiso ir de manera elegante. Paso por su cafetería favorita y pidió un pequeño café con leche, camino hasta la escuela, donde ya varios grupos de chicos se amontonaban, por el rincón los niños cuyas madres iban a dejar.

—  Buenos días profesor Uchiha. — Rodo los ojos con fastidio, odiaba ese pequeño coro de voces que siempre le daban los buenos días, pero ellas no tenían la culpa, era él y su hermoso rostro. Forzó una sonrisa y les hizo una seña para que siguieran caminando, nuevamente observo el camino de donde veían todos los alumnos, y noto como un extraño manchón rosado y negro, hablaba con un niño de cabellos rojizos, su rostro era pálido y algo serio o más bien parecía abrumado, sus ropas aunque eran casuales se veían de una tela bastante elegante, no así su acompañante, su cabello rosado estaba despeinado, sus ropas le quedaban terriblemente holgadas y todas eran de color negro, cuando agudizo su mirada, el chico se estaba despidiendo, la adulta dio la vuelta y pudo notar que llevaba un parche blanco en su ojo izquierdo, ¿Sería una delincuente? Algo preocupado, se acercó a la mitad del camino y ahí se topó con el pequeño, este lo quedo mirando sin saber que decir.

— ¿Ella es tu madre? — Sonrió de manera amable, el niño se veía preocupado y asustado.

—  No… — Y sin más, el pequeño siguió su camino, dejando al moreno demasiado preocupado. Cuando intento ver a donde se fue aquel manchón ya había desaparecido, y por otro lado ese niño no lo había visto jamás, sus ojos color aqua pastel nunca se habían topado con los suyos.
Cuando la campana sonó entrando sumamente pensativo, apenas miro a los colegas, tomo el papel que le indicaba su nueva clase.

Sonrió al ver que su nueva clase eran niños de tiernos 6 años, ni muy pequeños para no hacer caso, ni muy grandes para meterse en serios problemas, dejo su maletín en su escritorio cuando noto nuevamente esos ojos inspeccionando todo el salón, se veía nervioso y nuevamente asustado. Leyó el papel donde señalaba que un niño nuevo se había inscrito en la escuela, un niño con problemas para socializar y que había recibido solo educación en casa.

—     Buenos días clase. — Saludo con su voz más amable que pudo, los niños se quedaron en silencio y se sentaron de manera correcta, teniendo toda su atención. — Este año tenemos un compañero nuevo, pase adelante el señor Sasori Haruno. — Inmediatamente todas las cabecitas se dieron vuelta a verlo, su rostro se puso pálido y sus ojos estaban a punto de botar lágrimas. El adulto se acercó hasta él y tomo su mano para ayudarlo a caminar frente al salón. — No seas tímido Sasori, aquí nadie muerde. — Los niños soltaron una risa al momento de escuchar eso, pero callaron para así dejar al nuevo hablar.

—     Etto… — Balbuceo jugando con sus manos. — Soy Sasori Haruno. — Logro decir sin tartamudear, logrando unas risas en sus compañeros.

—     Mucho gusto, soy tu Sensei Sasuke Uchiha. Dime Sasori, ¿Qué te gusta hacer cuando estas en casa? — Los alumnos prestaron atención, pero Sasori solo podía mirar a su Sensei, su mirada le daba confianza.

—     M-me gu-gusta leer… y cocinar con Sakura-chan. — Se escuchó un “oh” de parte de sus compañeros totalmente interesados en él.

—     ¡Eso es genial! Algún día debes traernos algo para la escuela, ¿cierto chicos? — La respuesta positiva no se hizo esperar. — Y dime, ¿Quién es Sakura-chan? Sus ojos negros se encontraron con los aqua de él.

—     Es mi tía. — Sasuke asintió lentamente, para luego señalarle su asiento, y así dar por finalizada su pequeña presentación.
Las clases comenzaron de manera liviana, Sasuke enseñaba todas las materias que a un niño de seis años le puede importar, interesar y servir para el día a día. Sus técnicas, aunque era un poco lúdicas (algo que el simulaba disfrutar) hacían que los chicos entraran en confianza, y así pudiesen desarrollar al máximo sus habilidades. Cuando la hora de almuerzo llego, sus alumnos acostumbraban a traer bentos, pero cuando el nuevo saco casi tres cajas repletos de comida, llamo la atención de todos, incluso él se acercó ya que el olor era simplemente exquisito.

—     ¡Que bento tan lindo! —Señalo una de las compañeras que estaban a su lado.

—     Tiene escrito algo…— Dijo otro compañero, todos intentaban con dificultad leer la frase.

—     Dice: Que tengas un buen día Sasori-chan. — Sonrieron al escuchar a su profesor leerles la frase, a los segundos todos continuaron comiendo, comentando sobre el hermoso y apetitoso bento de Sasori. Sasuke antes de volver a su escritorio a comer, volteo para ver al chico, sus ojos brillaban de la emoción y se podría decir que con algo de orgullo.

Cuando la clase finalizo Sasuke le dio a cada uno un premio por su comportamiento el día de hoy, cuando el nuevo quiso seguir de largo sin entender nada, Sasuke lo detuvo.

—     Hey Sasori. — Lo llamo divertido. — ¿Te ibas a ir sin tu premio? — El pequeño se veía complicado, claramente no entendía nada. Sasuke se acercó hasta él, se arrodillo para quedar a su altura y pego la pegatina en su pecho. — Lo has hecho muy bien Sasori, espero que sigas así el resto del semestre, si tienes algún problema no dudes en acudir a mí. —  Nuevamente sus ojos se encontraron, para Sasuke era fascinante ver los ojos llenos de vida de los alumnos, pero Sasori tenía un toque de tristeza, esto lo inquietaba de sobre manera, ¿Por qué un niño de seis años tendría tanto dolor en su mirada? Sasori se despidió de manera formal y salió del aula. Sasuke se puso de pie y sacudió su pantalón, se acercó a las ventanas del aula y pudo notar como Sasori se encontraba nuevamente con aquel manchón rosado, ahora sus ojos brillaban haciendo que luces doradas destellaran en sus ojos. Algo curioso tomo su maletín y fue hasta el despacho de la directora.

—     Sasuke — Lo nombro sorprendida, dándole el permiso para pasar y sentarse. — ¿En qué puedo ayudarte? — Era raro si, él nunca iba a su oficina más para reportar las excursiones que necesitaba hacer, o reclamar sobre los constantes acosos que recibía de madres, algo molesta porque recién era el primer día y ya estaba con sus reclamos. — ¿Cómo es posible que las madres no se comporten? ¿Cuál es? ¿Nuevamente Yamanaka? — Esa rubia siempre lograba sacar de las casillas al pobre Uchiha, aunque la entendía, el Sensei era joven, alto, su piel pálida, esos ojos que calaban hasta lo más profundo de su alma y ese cuerpo que ¡oh mi dios! Dándose cuenta que lo estaba mirando de manera extraña carraspeo para volver a su papel de directora.

—     No es ni una madre. — Aclaro inmediatamente. — Es sobre el alumno nuevo. — La directora elevo una ceja. —  Hoy no hablo mucho, y el la poca información que obtuve en el archivo, quede con más dudas sobre él. — La directora busco entre los papeles la información del pequeño, cuando la encontró se colocó sus lentes para comenzar a leer.

—     Sasori Haruno…. — Dudo por unos segundos. — Vive con su tía Sakura Haruno, luego de que sus padres fallecieran a manos de delincuentes…él niño estaba con ellos esa noche. — Ambos adultos se miraron preocupados. — Según los reportes policiales, su padre era un traficante, y su madre era adicta a las drogas antes y después de su embarazo. — Sasuke soltó un largo suspiro, claramente la vida del chico no ha sido fácil. — Su tía no se enteró de la muerte de su hermana después de seis meses, y tampoco supo que su sobrino estuvo en una casa para niños con traumas como estos… — La mujer aclaro su garganta de manera preocupada, miro a Sasuke dejando los papeles de lado. — ¿Pasa algo con el niño? ¿Lo ves como un peligro para los demás niños? — Sasuke se acomodó en la silla tratando de ordenar sus ideas. Sasori no se veía un mal niño o peligroso, solo algo asustado por las cosas nuevas que estaba experimentando, al parecer su tía era su más grande adoración.

—     Lo tendré en observación, y le avisaré cualquier problema Tsunade. —La mujer asintió y luego se despidieron amablemente. Camino a su casa era habitual para Sasuke pasar a cenar algo instantáneo, pero esa tarde estaba demasiado absorto en sus pensamientos, camino por un gran parque, varios niños jugaban sin preocupaciones, sus madres sonreían ante su diversión. No era justo que un niño sufriese semejantes cosas, y su deber como docente era que un niño aprendiese y experimentara todas las cosas buenas que la vida tuviese, y sobre todo se divirtiera.

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Sasori miro a su tía con diversión, se veía demasiado complicada ante esos ingredientes, sonrió con timidez al verla mirarlo con ese ojo de súplica, oh porque si, Sakura tenía solo un ojo, o eso había escuchado de Naruto. Su ojo izquierdo era tapado por un parche blanco, el cual nunca se sacaba, incluso varias veces intento entrar desprevenido mientras se duchaba para ver si efectivamente su ojo izquierdo estaba desfigurado, pero nunca lograba ver nada. Su tía era muy divertida y cariñosa, se preocupaba por él y…se parecía a su mamá, solo que Sakura tenía el cabello rosado y el único ojo de color jade, mientras que su mamá tenía el color de un cabello lila pastel y los mismos ojos que él.
Esa tarde, como era habitual Sakura cocinaría algo delicioso, pero lo divertido era que él debía elegir los ingredientes, y solo había elegido huevos, carne y arroz.

—Sasori, dije algo nutritivo. — Su voz era suave y nunca lo regañaba, aunque él tampoco era atrevido.

—     El huevo es nutritivo tía Sakura. —  El pequeño levanto su dedo índice de forma correctiva, esto solo hizo bufar a la adulta.

—     ¿Y dónde aprendiste eso? — Lo desafió ella, esperando una respuesta incoherente, para así poder ganarle y hacer una cena con verduras, muchas verduras.

—     Mi Sensei lo dijo hoy en clases. — Sakura lo miro curiosa,  pensó que Sasori no hablaría sobre su día en la escuela, era un chico bastante tímido, siendo que llevaban casi cuatro meses viviendo juntos. Sakura sonrió complacida, y sin pensarlo mucho comenzó hacer la cena para esa noche, con esos tres ingredientes, lo cual provoco una carcajada en el pequeño, y un gruñido de parte de ella.
Al colocar el arroz frente a él, acompañado de un omelette y carne salteada, le sirvió un poco de té helado y se sentó frente a él, el niño tomo sus palillos y estaba a punto de comer, cuando la mirada de su tía lo distrajo.

—     Sasori, ¿Qué te he dicho? — La adulta junto sus manos y espero que su sobrino hiciera lo mismo, sus mejillas se pusieron roja al recodarlo, y este también junto sus manos.

—     ¡Itadakimasu! —Dijeron los dos al mismo tiempo, y así comenzar con su cena. Apenas probó un bocado y sus ojos brillaron mirando a su tía, su comida era simplemente deliciosa. Nunca antes había comido comida casera, su madre cuando estaba en casa siempre compraba cosas instantáneas y sabían a plástico; junto a Sakura había conocido muchas cosas.

—     Bueno, ¿Qué tal es tu Sensei? Parece ser un sabelotodo. — Se burló Sakura al ver como Sasori se devoraba su omelette, luego tomo algo de té para poder contestarle.

—     ¡Lo es! Hoy hablo sobre el Sol y los planetas, ¿Por qué nunca me hablaste de eso? ¡es fascinante! ¡Arriba mío puede estar pasando un asteroide en este momento! ¿Lo sabías? Seguramente no, pero mi Sensei te puede enseñar, es muy bueno y amable, me pregunto sobre lo que me gustaba hacer en casa, y le dije que me gustaba cocinar contigo, y dijo — Sasori no termino de hablar porque tomo nuevamente té, estaba muy emocionado relatando su día, y Sakura estaba emocionada escuchándolo. — Y dijo, que para la próxima podrías cocinar algo para todos, ¿puedes hacerlo? ¡Yo sé que sí! Eres la mejor cocinera del mundo tía Sakura. — Sakura y él rieron al darse cuenta de lo rápido que había hablado y acabado su té, la adulta con una sonrisa en la cara le sirvió un poco más.

—     Claro que si Sasori, dile a tu Sensei que cuando necesiten algo podrá contar conmigo. — Sasori se bajó de su silla y fue a sentarse en sus piernas para abrazarla con fuerza y cariño, la pelirrosa revolvió sus rojizos cabellos y beso su frente. — Terminemos de cenar para luego darnos un baño ¿sí? — El asintió feliz y siguieron su cena en paz, hablando de sus compañeros y todo lo que había hablado su profesor. Una vez terminaron, Sakura lavo los trastes y dejo todo guardado, para así buscar ropa limpia para ella y su sobrino, cuando iba de regreso al baño pudo notar al pequeño mirando las estrellas con fascinación.

—     Sasori, el baño está listo. — Sonrió con ternura al ver como el pequeño le sonreía para así caminar a ella y abrazarla, lo despojo de sus ropas y lo entro a la gran tina que tenían, donde ambos cabían perfectamente. Adoraba bañar a Sasori, su cabello rojizo se veía incluso más claro al untarle el shampoo, su rostro adquiría un sonrojo natural por el calor, y ambos se reían de ellos mismos al verse como tomates, su cuerpecito limpio y suave era algo que adoraba, incluso él parecía disfrutar el baño con ella, le gustaba sentir el cabello largo de su tía, limpiarlo y desenredarlo.

—     Tía Sakura — La llamo cuando se dio cuenta que esta estaba cerrando su ojo. — ¿Por qué siempre llevas ese parche? — Sakura aun con su ojo cerrado no pudo evitar sonreír con ternura.

—     ¿Naruto ya te ha influenciado, cierto? — Sasori se avergonzó, pero siguió insistiendo. — ¿Quieres ver lo que tengo debajo de este parche Sasori-chan? —El pequeño asintió. — ¿Qué pasa si digo que no? Es algo que no me gustaría que nadie viese, eso me pondría muy triste. — Sasori se acercó más a ella y puso su manito en su rostro.

—     No quiero que estés triste tía Sakura. — La adulta nuevamente lo abrazo y beso su frente.

—     Es hora de salir. — Sasori la vio salir de la tina y envolverse en una toalla, para luego poner otra toalla en sus cabellos, al voltearse le sonrió y lo saco del agua para hacer lo mismo con él. Sasori siempre miraba fijamente a su tía cuando ella secaba su cuerpo, lo hacía con mucho cariño, sus manos eran suaves y cálidas, no como las de su mamá, ¿Por qué eran tan diferentes? Pero su rostro era parecido…era muy confuso. Extrañaba a su mamá, pero solo cuando ella parecía “normal” solo así ella lo notaba, pero Sakura cuando lo vio por primera vez lloro, y él pensó que lloraba por su hermana, pero lo que ella le dijo fue muy diferente: Estoy llorando porque eres lo más hermoso que he visto, y estoy feliz de que estés bien Sasori-chan.

— Listo. — No se había percatado que ya estaba vestido con su pijama. — Hora de dormir. —  Lo llevo hasta la gran cama que compartían, debido a que su casa era para una persona soltera, a ella no le molestaba para nada y se notaba que a su sobrino tampoco, una vez que Sasori cayó en los brazos de Morfeo, Sakura se colocó su pijama, y fue al baño para terminar de secarse su cabello, se miró al espejo una vez que estaba lista, y no pudo evitar recordar la pregunta de Sasori, acaricio el parche suavemente y su único ojo visible se llenó de lágrimas, recordando la razón del parche.

—     Basta Sakura. — Se habló así misma. — Ya eres una mujer adulta y tienes a Sasori. — Salió del baño para cerrar la casa con seguro y así dormir al lado de su pequeño sobrino.


Dos semanas después:

Sasuke odiaba los días donde había exposición del oficio. Se abría la escuela para todos los padres le contaran a los compañeros sobre su trabajo y también para los padres que quisieran ver como sus hijos aprendían e interactuaban entre ellos, también cada niño los llevaba de manera feliz a los distintos talleres donde estaban inscritos. Como era habitual se puso su mejor traje, se acomodó su cabello y tomo su maletín, para luego caminar hasta la cafetería donde vendían su exquisito café con leche; miro por la ventana mientras hacía la fila, estaba soleado y corría un refrescaste aire, pronto comenzaría el otoño.

—     Que tenga un buen día señor. — La chica que entregaba el café siempre le sonreía, se notaba amable, pero no de manera sincera, sus ojos no brillaban para nada. Sonrió por cortesía y camino hasta la salida, reflexiono sobre el día que se avecinaba, seguramente se encontraría con la rubia de Yamanaka y eso hacía sus bellos erizarse, de solo pensar en su gloriosa figura, y en que estaba prohibido lo descomponía. Al llegar a la escuela noto un gran arco de flores con un letrero dándole la bienvenida a los padres, suspiro esperando que la paciencia llegara a él.

— Los siguientes son… — Miro con disimulo al ver como Sasori entraba con unas cajas y detrás de él una mujer adulta perfectamente vestida, y un parche en el ojo, se sentaron y se miraron emocionados. — Ino, Sai e Inojin Yamanaka. — La familia camino hasta el frente del salón, donde el pequeño rubio colocaba pequeños cuadros de fascinantes paisajes. No le importo la mirada que le ofrecía de vez en cuando la rubia exuberante, solo le importaba la mujer que al parecer era la tía de Sasori, su cabello era largo y rosado, estaba ordenado y ondulado, sus labios estaban adornados con un pequeño toque rosa, mientras que su único ojo visible era adornado con una fina línea de color negro, vestía una blusa blanca a medio hombro, mostrando sus coquetas pecas, y una fada que le llegaba a las rodillas de un color negro, su forma de campana pero a la vez con ondas la hacían parecer una mujer elegante.

—     Sensei. — Lo llamo Inojin, haciéndolo volver a la realidad.

—     ¡Excelente Inojin! Siempre es un placer ver los cuadros de tu padre, y saber sobre  errg…los dotes de tu madre. — Todos en el salón aplaudieron complacidos. — Los siguientes son: Sakura Haruno y Sasori Haruno. — El pequeño se levantó rápidamente llevando algunas cajas de color blanco, más atrás su tía traía un maniquí de costura, ambos adornaron el salón con colores pasteles y azules.

—     ¡Mi nombre es Sasori Haruno y ella es mi tía Sakura Haruno! — Exclamo emocionado, desatando unas simpáticas carcajadas de sus compañeros que ya lo conocían un poco y entendían que Sasori se emocionaba por todo, sin embargo algunos padres comenzaron a susurrar cosas sobre la adulta con un parche en el ojo, acto que incomodo a Sasuke y se los hizo saber con una mirada asesina. —Mi tía es una diseñadora de ropa. — Sasuke alzo una ceja al verse interesado, por eso Sasori siempre estaba bien vestido, y sin duda ella lo estaba hoy. — Tía Sakura puede hacer desde un pijama extremadamente cómodo, hasta… ¡vestidos de princesas! — Las niñas y sus madres fueron las más ilusionadas al escuchar aquello. —Ella me está ayudando con el kimono para nuestra obra otoñal y está quedando asombroso. — Muchos exclamaron encantados, sobre todo por la emoción del niño al hablar así de su tía.

—     Traje algunos de mis trabajos para que puedan verlos, mientras que a los niños les traje un pequeño detalle. — Hablo por primera vez Sakura, y no supo que fue, que lo hizo estremecer, su corazón comenzó a latir a mil por horas y sintió sus mejillas arder, su voz era demasiado suave y cálida, era como una brisa primaveral en la sala. — Sasori-chan, ¿serías tan amable de ayudarme? — Sasori asintió encantado y de las cajas blancas que ellos trajeron, pequeños pijamas enteritos salieron a la vista, para las niñas estaban adornados e incluso con orejas de conejo con colores pálidos, mientras que para los niños eran de dinosaurios, soldados y superhéroes. — Los hice basados en las instrucciones de Sasori para cada niño, si alguno tiene un problema en su talla no duden en decírmelo. — Los padres quedaron asombrados al ver como esta persona se había dado el tiempo para hacerle pijamas tan tiernos y cómodos a la vez. Las niñas eran las más felices con sus pijamas, mientras que los varoncitos se peleaban para tener el más cool.

—     ¡Sensei! — Lo llamo Sasori. — Le dije a mi tía si podía hacerle algo especial… espero que le agrade. — Sasori le entrego una caja larga de color negro, dentro de ella un pañuelo de satín color rojo lo esperaba, con sus iniciales perfectamente bordadas. Sasuke agradeció amablemente y miro de reojo a la pelirrosa, como amablemente le aclaraba algunas dudas a las pequeñas sobre un vestido exhibido, algunas madres susurraban fascinadas, y otras seguían preguntándose por qué su parche, y porque no estaba la madre hablando.

—     Muchas gracias Sasori… — Se levantó con el pañuelo en su mano. — Señorita Sakura. — La adulta lo miro por primera vez y sonrió, haciendo una pequeña reverencia, junto con su sobrino comenzó a ordenar su trabajo para guardarlos en las cajas.
Sasuke no pudo quitarle la mirada de encima. Poco y nada le importo los demás niños y padres exponiendo, solo asentía y aplaudía cuando los demás lo hacían, su mirada simplemente no podía salir de encima de Sakura Haruno, hasta que llegó la hora de almuerzo. La mayoría de los padres se quedó almorzando en la misma aula, pero el debió salir para poder comprar un paquete de galletas, hasta que los vio, parecía uno de los cuadros del padre de Inojin, ella cómodamente sentada en un mantel blanco, una canasta a su lado y Sasori sonriendo de oreja a oreja, el viento parecía jugar con su adorable cabello, mientras que los arboles le daban sombra a esa pálida piel, sin evitarlo y sin querer disimularlo simplemente se quedó de pie observándolos.

—     ¿Te molesta si invito a Sensei a comer con nosotros? —Sakura miro extrañada a su sobrino sin entender porque preguntaba, iba a contestarle pero fue tarde, su sobrino ya estaba de pie caminando hacía su profesor, algo nerviosa acomodo su cabello detrás de su oreja, su profesor se acercó mirándola fijamente. Sakura le devolvió la mirada algo tímida, luego pude ver que en su mano solo había un paquete de galletas saladas, y entendió completamente a Sasori.

—     Por favor, tome asiento Sensei. — Sakura le hizo un lugar en el mantel, y el moreno le hizo caso. — Por favor, coma lo que quiera. — Sus labios tenían un perfecto tono rosa.

—     Sakura-chan hizo comida extra no sea tímido Sensei. — Sasuke asintió y comenzó a servirse de manera educada, cuando por fin dio el primer bocado, sus ojos se ensancharon de manera sorpresiva.

—     Esto esta delicioso. — Logro decir fascinado, sus palabras solo hicieron sonreír a Sakura y que Sasori soltara una carcajada, nunca había visto a su Sensei con esa expresión, y se sentía orgulloso al saber que el hombre más sabelotodo del mundo fuera feliz con la comida de su tía. Cuando terminaron de almorzar, Sasori fue a jugar con sus compañeros, Sakura lo miraba con un brillo especial en su ojo, y Sasuke pensó que debió haber sido maravilloso verla sin el parche.

—     Así que… le está haciendo el traje típico a Sasori. — Sakura se volteo a mirarlo y asintió. — Eso es maravilloso…él se sorprendió mucho cuando lo escogí para ser uno de los sacerdotes. — Sakura soltó una gloriosa risa.

—     Nunca pensé que Sasori se adaptaría tan bien… —Admitió Sakura con algo de tristeza. — Y ahora me doy cuenta que tiene unos compañeros y un Sensei maravilloso, cada día llega diciendo todo lo que aprendió, de sus comentarios que no entienden y me pide que se los explique, debo decir que usted es una persona bastante sarcástica Sensei Uchiha. — El moreno rápidamente se avergonzó, nunca pensó que Sasori recordaba todos sus comentarios. — Le agradeceré eternamente por ayudar en todo a Sasori. — Sonrió con felicidad pero a la vez angustia. Sasuke trago saliva y se puso serio.

—     Supe sobre los padres de Sasori. — Sakura asintió seria. — Y debo decir que Sasori es muy afortunado de tenerla a su lado. — Su único ojo visible se llenó de lágrimas.

—     Soy yo la afortunada Sensei. — Sasuke le pasó una servilleta para que se limpiara sus lágrimas. Se quedaron en silencio mirando como Sasori y sus compañeros jugaban, algunas madres comentaban entre ellos, pero a Sasuke se le puso el cuerpo helado cuando vio a Ino Yamanaka caminar hacia ellos, su cabello rubio estaba alborotado por el viento, y su ropa extremadamente ajustada a su cuerpo no era una imagen con la cual se sintiera cómodo, la rubia sonrió al darse cuenta que el moreno la miraba.

—     ¡Hola Hola~! — Saludo con una falsa simpatía, sentándose al lado de él, sin pedir permiso si quiera. — Querida, he quedado fascinada con el pijama que le haz traído a los niños. — Sonrió y miro a Sasuke. — Estaba pensando en la obra de otoño, y ya que mi Inojin es uno de los tres sacerdotes, quería saber cuánto me cobras por el traje. — Sakura se tapó su boca con sorpresa, no esperaba que alguien le pidiese uno de sus trabajos. Sasuke de pronto se sintió incomodo al notar como Ino acercaba sus pechos a su brazo, disimulando que se acercaba a Sakura al hablar.

—     Será mejor que las deje hablar tranquilas. — El moreno se levantó rápidamente, miro a Sakura fijamente. — Muchas gracias por la comida. — Y salió disparado, al pasar por al lado de Sai, el marido de Ino, evito mirarlo pero sabía que aquella sonrisa fingida era para él.

Cuando por fin la exposición termino, y todos los padres se retiraban con sus hijos, observo como Sakura era rodeada por varias madres que preguntaban por sus diseños, esto sin saber porque lo hizo sonreír.

—     ¡Adiós Sensei! — Sonrió al despedirse de sus alumnas, aunque odiaba estos días donde los padres estaban en la escuela (algunos eran más problemáticos que sus propios hijos) recordaba por qué se quiso convertir en profesor, mirando al cielo y estirando su cuerpo comenzó a caminar hacía su hogar. Una sensación de tristeza lo atravesó, pensó que nunca más comería la deliciosa comida de Sakura Haruno, y solo tendría que conformarse con esos platos instantáneos cuyo sabor es a plástico. Que suerte tiene Sasori, pensó para sus adentros.

Notas finales:

¿Que les parece? Espero sus opiniones! 

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