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Entre espíritus (ENTES) por alma de piedra

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Notas:

Bueno talves algunos encuentren familiar esta historia ya que se basa en otra que estaba escribiendo. Solo que elegi una nueva forma de contarla. 

Con esta ves subiere 3 capitulos de una y la historia se ira actualizando cada semana, puesto que ya tengo varios capitulos, pero aun no esta terminada, así que creo que con la actualizacióon sere constante.

Espero que le den una oportunidad,

gracias. 

Observo los escalones del bus, tan solo debo subir dos y estaré dentro de la maquina pero había algo en mi un presentimiento que me decía que no debía continuar avanzando. 

-          ¡Lía estás haciendo taco! – dice la voz de mi padre interrumpiendo mis pensamientos.

Avanzo rápidamente a sentarme, me siento junto a la ventana en la fila paralela en la que están sentados mis padres, de ellos me separa un pasillo y el asiento que esta junto a este.

El bus parte, nuestro destino es la ciudad en la que vive mi abuela, puesto que vamos a verla “la gan Zahandra”  ese nombre estúpido se lo puso porque ella es una médium, puede ver el alma de los muertos y como  vive de eso  junto a que su nombre original es Sandra,  se le ocurrió hacer un invento raro con su nombre, pero a es el hecho de que sea tan extravagante lo que también me agrada de ella además que me ha ayudado mucho, es de las pocas personas en mi familia que es igual a mí por lo que me temo que yo también puede que siga pasos parecidos a los de ella puesto que también puedo ver el alma de los muertos, mamá igualmente puede hacerlo pero reniega de su don ella ha preferido tener una vida normal, pero yo creo que me siento más atraída por el mundo de los muertos que el de los vivos, puesto que hasta ahora no me he topado más en con seres humanos a burritos, groseros, superficiales. Genial creo que con esta descripción queda claro que no soy muy sociable, bueno la verdad es que no tengo problema con acercarme a las personas y conversar, pero solo lo hago con aquellos que vale la pena, que siento que pueden aportar algo en mi vida. Creo que cada vez sueno más como una persona desagradable. 

El bus parte y afortunadamente nadie se sienta a mi lado, es lo mejor  y no por el hecho de que me separaría de mis padres, sino porque me gusta ir en la ventana, pero detesto tener que pedir a un desconocido permiso para salir al pasillo.

Mirando por la ventana de repente veo la figura de una enorme criatura, algo así como un humano mezclado con un toro, cuernos de cabra, ya había visto antes seres así de deformes, por lo que sabía lo que eso era.

-          ¡Cuidado! – grito

Inmediatamente salgo de mi asiento y doy un salto hacia el donde están mis padres, era obvio lo que iba a pasar, muy tarde para parar, así que, si iba a ocurrir una tragedia, por lo menos estaríamos juntos en nuestros últimos segundos de vida.

Sentí cortes de vidrio en todo mi lado derecho, luego no sé qué me pego en la cabeza, pero fue un dolor intenso lo bueno en que no abra durado más de un segundo, porque luego ya no sentí nada.

Despierto, lo primero que veo son mis manos, estas no tienen el típico color de mi piel blanca y un poco rojiza, sino que son totalmente blancas y brillantes, al grado que puedo sentir que emiten luz, me concentro en mi alrededor lo único que escucho son gritos de dolor, al observar me doy cuenta que lo único que queda del bus son escombros y cuerpos repartidos por la carretera, aún hay gente viva, escucho sus sollozos por los muertos y sus heridas.

Pero yo, yo creí que había muerto, me acerco a ayudar a una mujer que está herida pero no me toma en cuenta, al principio creo que es porque en lo único que puede concentrarse es en su dolor, pero cuando trato de tocarla la atravieso.

No me costó mucho entender, que sí, yo estaba muerta y ahora soy un alma ¿Qué podía hacer?. En mi vida me había topado con algunas almas a las que había ayudado con sus asuntos pendientes y luego de eso desaparecían, entonces eso es lo que me debe estar pasando, por eso no desaparezco de este mundo, después de todo ya estoy muerta, debería pasarme… bueno lo que se a que les pase a las personas cuando mueren, no sé qué es, pero lo único que sé es que no debía estar más en este mundo.

Tal vez son mis padres, me debo encontrar con ellos o algunos de ellos es vivo y tengo que despedirme,  no tengo idea de que hacer pero hasta la cosa más ridícula debo intentar.

Recuerdo que mi abuela alguna vez me dijo que existen seres que ayudan a las almas a ir al más allá, talvez debo encontrar a  una, Sandra le había dado un nombre a esos seres, era corto y sencillo, pero no lo puedo recordar.

-          ¡Hey tú! ¿Qué haces aun aquí? – me dice una voz que nunca antes había escuchado.

Se acerca a mí un hombre con el cabello entre negro y canoso, usa una gabardina blanca.

-          También me gustaría saber que hago aun aquí – le respondo

El hombre se acerca mi coloca su mano más o menos en mi epigastrio sacando de este lo que parece una tablilla,  mueve los dedos hacia arriba como si estuviera cambiando páginas, tarda muy poco tiempo, al terminar devuelve la tablilla a mi interior.

-          ¿Qué fue eso? – le pregunto.

-          Estaba viendo el expediente de tu alma, está en todas las almas y nosotros tenemos la habilidad de acceder a ellas,  es como un resumen de tu vida las cosas que has hecho y una descripción de tu personalidad. Así sé qué tipo de persona eres o fuiste.

-          ¿Y cómo… - recordé el nombre que me había dicho mi abuela – Espera ¿Tu eres un Ente?

-          Si y tu ¿Una médium? No es así.

-          Si – respondo, este me sonríe

-          Bueno, entonces sabes más o menos lo que soy, eso nos ahorrara muchas, muchas, muchas explicaciones.

-          ¡Lía! – reconozco esa vos, recorro los alrededores con la mirada encontrándome con el alma de mi mamá

-          ¡Mama!

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