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Destino II por ErikaD

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El olor de París envolvió a Thatch en una burbuja romántica. Hacía años que no pisaba esa ciudad que parecía sacada de cuento. A diferencia del ambiente deprimente que solía tener Londres en contadas ocasiones, París tenía una atmosfera de alegría y ensueño. Y eso, le encantaba.

-No tengo ni idea del idioma.-Sonrió a un Ace que observaba concentrado el GPS.-Pero a esas chicas de atrás le he gustado.-Miró como se cerraban las puertas del metro y a través del cristal a las dos jóvenes susurrando entre las dos y sonriendo. Descaradamente, alzó una mano para despedirse de ellas. Pudo ver antes de marcharse el vagón como las chicas aplaudían con entusiasmo.

-Todo es posible.-Contestó Ace aun con el móvil en mano.

-Me encanta esta ciudad.-Sonrió como un completo estúpido metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón vaquero.

-Pues ten cuidado. No pienso vigilarte.-Chistó con la lengua. ¿Cómo era posible que no diera con el maldito lugar? Se había tirado viviendo allí tres meses y se orientaba más o menos bien. Pero en aquel instante, tenía el corazón acelerado como nunca y no había forma de concentrarse.-Mierda…-Protestó cuando el móvil se quedó pillado por tercera vez.-Será más sencillo decirle a Nojiko que estoy aquí.-Buscó su número en la agenda.

-¿Y qué plan tienes? ¿Vas a contarle que vienes para cortar con ella?-El pecoso entrecerró los ojos llevándose el aparato a la oreja.

-Por supuesto que no idiota.-Cuando notó como se descolgaba el teléfono al otro lado, sintió la tensión aferrarse a sus músculos.

“-¿Nojiko?

-¿Ace? ¿Qué ocurre?-La joven observó su reloj de pulsera. A esa hora el pecoso debía de estar trabajando, ¿por qué la llamaba?

-¿Dónde estás?

-En casa, me estoy vistiendo. Tengo una reunión dentro de un par de horas. ¿Ha pasado algo?-Apoyó el inalámbrico entre su hombro y su oreja mientras se subía los pantalones.

-Algo sí.-Contestó Ace más serio de lo que pretendía. A su lado Thatch suspiró.- ¿Podemos vernos? Estoy en París.

-¿En París?-Esa información la alteró un tanto.- ¿Estás bien?

-Sí estoy bien. Pero tengo un vuelo esta noche para regresar a Londres así que…me gustaría que nos viésemos cuanto antes.-Nojiko se sentó sobre su cama con la mirada perdida. Nada de aquello le olía bien.

-Claro…-Un nudo angustioso se aferró a su garganta.-Nos vemos si quieres en diez minutos en la cafetería que hay frente al Louvre. ¿Te parece?

-Estupendo. Allí estaré.”

     Sin más, Ace colgó y miró a su amigo lleno de culpabilidad.

-No te preocupes. Si es lo que quieres, saldrá bien. Estoy aquí.-Thatch apoyó una mano sobre su hombro intentando demostrarle la fuerza que sentía.

-Siento que estés metido en este tipo de follones.

-Ya me lo compensarás.

                                                              ……………….

     Era un día soleado. Algo más extraño de lo que podía parecer.

-Solo hace una semana y me da la sensación de que han pasado meses.-Neru apoyó la mano derecha sobre su mejilla mientras disfrutaba de un rico desayuno junto a la mujer que le dio la vida en aquel porche de su bonita casa de York.-¿Cuándo me sentiré menos culpable?-La mayor de ojos verdes, sonrió.

-Creo que estás huyendo sin ningún tipo de sentido. Y no te eduqué para que fueras cobarde.-Elizabeth se llevó su taza de té a los labios.

-No soy cobarde. Simplemente me he cansado.-Suspiró la castaña.

-El tiempo pone a cada uno de nosotros en su lugar. Así que, no es algo de lo que tenga que preocuparme. Si tienes que ser feliz con Ace, lo serás. De todas formas esperas un hijo suyo, quieras o no estás ligada a él de alguna forma.

-Cuando me enteré del embarazo, pensé que era algo maravilloso. No iba a poder tenerle nunca pero le había robado una parte. Me sentí muy feliz.

-A pesar de que nunca has querido tener hijos.

-A pesar de eso.-Elizabeth sonrió.

-Las dos os empeñasteis en obviar ese detalle, por no hablar de Koala-chan y su continuo rechazo a una relación útil y que le sentase la cabeza.-Neru rió.

-Pues Sabo-kun lo ha conseguido. Te encantará.

-Eso espero.-Hubo una pausa distendida. Pero Elizabeth volvió al ataque.-Por cierto, me sorprendió que te lo quedaras aunque fuera suyo. Más que Law lo aceptase sin poner tierra de por medio.

-Me quería muchísimo. Habría sido incapaz de quitármelo.-Neru observó el bonito jardín que las acompañaba con un poco de nostalgia.-De todas formas creo que la culpable de todo en esta historia siempre seré yo.-Su madre la observó risueña.

-Estoy de acuerdo. Te acercaste a él cuando no debías. Lo buscaste cuando no podías. Y llegaste más allá aun sabiendo que estaba prohibido. Le hiciste mucho daño a otra persona. Era normal que tomase ciertas represalias. Pero al final cedió. Law era una chico estupendo, después de todo, que solo quería protegerte de cualquier perturbación.

-Ya sé que te encanta mamá…No hace falta que me lo repitas una y otra vez. Para ti siempre será el mejor.-Ambas se sonrieron.- Pero, ¿y Ace? ¿Te gusta?-La mujer rubia soltó una lenta bocana de aire. Sabía hasta donde quería llegar su hija. Era tan obstinada como ella misma a veces.

-Ace ha tenido una infancia muy complicada. Durante el tiempo en el que Rouge  estuvo en coma tras el accidente, Roger le apartó de ella para evitarle cierto dolor y creyó conveniente enviarle con una niñera poco convencional. Se sintió muy solo y perdido. Puedo imaginar que todo lo que vino después estaba en cierto modo justificado.

-¿Te refieres al odio que siente hacia su padre?

-Algo así. Le culpaba de casi matar a su madre. Le culpaba de haberle apartado de su lado cuando más le necesitaba. Se volvió frío y calculador con los años. Las bandas callejeras inundaron su mundo. Parecía que había perdido la batalla contra sí mismo. Sin embargo, un día, cambió. No he vuelto a verle ni de lejos tras ese cambio y te hablo de hace diez años. No puedo decirte si es bueno o de si me gusta. No conozco al Ace ahora.-Nerumi agachó el rostro agarrando la taza con un poco de fuerza.-Pero si tu corazón le ha elegido, imagino que será una persona fabulosa. Las Monkey no solemos elegir mal a nuestros pretendientes.-Bromeó haciendo que su hija soltara una pequeña carcajada antes de volver a la seriedad que la conversación estaba cogiendo.

-¿Crees que se reconciliaran algún día?

-Teniendo en cuenta como son…-negó,-no lo creo. A no ser que Rouge sea la que definitivamente rompa el muro entre los dos. Si no lo hace ella, nadie podrá.

-Estoy convencida de que tarde o temprano Ace se bajará de las nubes e intentará acercarse de alguna manera.

-Yo también lo espero.-Ambas volvieron a mirar el bonito espacio verde en el que se encontraban. Elizabeth sonrió. Sentía la inquietud de su hija fluir por todo el ambiente y sabía que todo ese espectáculo estaba únicamente sirviendo para no valorar lo que acababa de dejar atrás, en Londres.-Volverá cielo. No te preocupes.-Al oírla, Neru se giró hacia ella intrigada.-Vendrá a por ti para que os fuguéis juntos. Estoy convencida de que en este momento está arreglando las cosas para regresar a tu lado e insistir. ¿Qué harás si eso sucede?-La miró.

     La castaña de pelo alborotado no sabía que contestar.

-No lo sé…

                                                              ………………….

     Nada más pisar la pequeña y coqueta cafetería, un pellizco se atrincheró en su estómago quitándole las ganas de comer. Observó a su alrededor con detenimiento pero no la encontró. Al parecer, había llegado antes que ella.

     Sin embargo, de repente, sintió unos delicados brazos y unas manos firmes abrazarle con fuerza por la espalda y no pudo evitar dar un pequeño respingo. Ella le abrazaba con todo su corazón pegando su cuerpo al suyo. Por un momento pareció arrepentirse de su decisión sobre todo en el instante en el que se giró y ella se alzó un tanto sobre sus pies para darle un tierno beso en los labios.

     Esa parte destrozó la poca resistencia contra sí mismo que le quedaba y sin pensárselo ni un segundo, la abrazó y correspondió al beso que le daba la joven.

     Pero cuando se alejó y la miró a los ojos, esa parte fue sin duda la peor.

-¿Podemos sentarnos?-Intentó sonreír pero no le salió. Ella apartó la sonrisa de sus labios y caminó hacia una de las mesas. Ace sabía que se le terminaría escapando de las manos esa situación.

     Nada más sentarse y pedir, Nojiko se envolvió en esa capa protectora del mundo que parecía intocable. Lo notó cuando abrió paso a la conversación de lo más seca y cortante.

-Me gustaría imaginar que has venido un día de ida y vuelta a París para sorprenderme pero mi instinto femenino me dice que no es así.-Removió su café con cierta indiferencia.

-Tu instinto está en lo cierto.-Contestó el pecoso intentando ser lo más cuidadoso posible aunque normalmente no lo fuera.

-¿Qué ha pasado?-Sus ojos azules se clavaron en él expectantes. Ace tragó saliva pesadamente y por un segundo, volvió a dudar de su objetivo. Algo en su interior le decía que no era el momento ni el lugar. Pero su corazón le gritaba que la dejase ir. Si no lo hacía nunca podría regresar con la castaña de bonitos ojos verdes.

-He estado con Neru.-Confesó yendo directamente al grano. El rostro de Nojiko se descompuso. Sin embargo, Ace no se frenó.-La semana pasada dimos con nuestros números de teléfono y empezamos a hablar. El domingo la saqué de su casa y dormimos en el apartamento.-Nada más oírle, una efímera pregunta nació de los labios de la joven.

-¿Dormisteis?-Temblaba. Podía notar la vibración de sus cuerdas vocales y los ojos cristalinos al borde de las lágrimas.

-No solo dormimos, Nojiko. Me acosté con ella.-Fue claro. Directo. Y tal vez, demasiado contundente. Pero era mejor así. Ser honesto con ella sincerándose consigo mismo.

-Dios…-Ella se llevó ambas manos al rostro cubriéndoselo. Él sabía que ya había empezado a llorar. Observó a su alrededor notando como las personas de la cafetería, seguían con sus cosas.

-Lo siento No, no he podido olvidarme de ella ni un solo día desde que la perdí por primera vez. Sé que tenía que haber frenado cuando empecé a salir contigo hace unos meses. No era justo nada de lo que hacía sabiendo que seguía queriéndola. Siento todo el daño que puedo estar haciéndote pero no puedo continuar con esta relación. He venido a París porque creo que lo correcto era decírtelo a la cara y no ocultarme tras un teléfono o tras un e-mail. Te aprecio muchísimo, eres una mujer fantástica y creo que puedes alcanzar a la persona que te propongas pero…

-Cállate.-Nojiko se apartó las manos del rostro. Ace pudo ver la pena más dolorosa en su mirada.-No quiero a nadie. Solo a ti. Nunca llegarás a comprenderlo.-Él arrugó la nariz con tristeza.-Aunque yo sabía que tarde o temprano pasaría algo como esto. No sé cómo no pude verlo antes…-Las lágrimas no dejaban de descender por sus mejillas.-Ella estaba en tu mente continuamente, a todas horas. Quién dice que no has pensado en ella cuando estabas conmigo en cualquier situación… ¿acaso nos comparabas para elegir a la mejor?-Ace obvió esa pregunta.

-Cuando te tenía, solo te miraba a ti.-La joven alzó el rostro hacia él.-Te quiero. Siempre lo haré. Fuiste mi primer amor.-Cada afirmación se le clavaba en el corazón a fuego.-Pero ella es…lo que en el fondo siempre buscaba…Estoy convencido de que incluso en otra época fue así.-Sus lágrimas incrementaron.-Quiero quedarme con ella, Nojiko, la amo.

-Pues adelante, vete. Márchate. Sé feliz. Déjame en paz.-Clavó sus ojos en él mientras se levantaba del asiento.-Debí darme cuenta hace meses de que eras una causa perdida para mí.-Se giró con la intención de salir del lugar cuanto antes. Pero la voz de Ace la frenó.

-Gracias No. Todo lo que tengo y lo que soy te lo debo a ti. Eso nunca lo olvidaré.

-Pues yo sí.-Sin más, la muchacha salió de la cafetería quedándose completamente paralizada delante de la puerta. Observaba a la gente pasear y sonreír bajo el bonito sol que enmarcaba el paisaje, pero ella no podía dejar de llorar.

     No era la primera vez que le habían roto el corazón. Aun así, sabía que esa sería la más dura. Era la segunda vez que perdía a Ace en su vida. No habría una tercera. Se abrazó a sí misma notando como la pena crecía en su interior. Se sintió más pequeña que nunca.

-¿Quieres un pañuelo?-De repente, la voz de alguien a quien conocía de toda la vida se coló en sus oídos. Rápidamente alzó la vista encontrándose con sus ojos. Él le sonrió comprensivo.

-¿Lo sabías?-Thatch asintió.

-Lo siento. Al final te he defraudado como siempre.

-¿Iniciaste ese plan?

-Sí.

-¿Por qué? Sabías que me moriría de dolor…-La voz rota de Nojiko empezaba a tornarse molesta y furiosa.

-Porque te quiero.-La joven abrió los ojos de par en par sorprendida.-Y no veía justo lo que estaba pasando. En el fondo él siempre elegirá a Neru antes que a cualquiera. Te habría hecho daño de todas formas estar con él sabiendo que pensaba en otra.      Quería cortar tu relación de raíz porque necesitaba verte feliz de verdad.-Ella se mordió el labio con fuerza. No sabía si abrazarle o darle una buena bofetada.

-Siempre terminas estropeándolo todo.-Se sorbió la nariz.-Déjame sola, por favor.-Suspiró lentamente y se giró sobre sus pies con la firme intención de abandonar ese dichoso lugar y volver a casa. Pero justo cuando iba a dar el primer paso, Thatch la agarró de la muñeca para envolverla instantáneamente entre sus brazos.

     En cuanto Nojiko se vio sin escapatoria, comenzó a llorar sin vergüenza escondida bajo su barbilla. El castaño sonrió comprensivo.

-No voy a dejarte sola. Nunca lo haré.-La apretó más en el abrazo.

     Dentro de la cafetería, Ace no pudo evitar sonreír al ver esa bonita escena.

     Lo sabía. Thatch se lo había contado todo a lo largo de aquel viaje. Desde el principio quiso separarle de ella para volver a su lado. Y quizás no hubiese utilizado los mejores medios o métodos del mundo pero, la quería. Eso era lo importante. Sabía que dejaba a Nojiko en las mejores manos por lo que se restaba a sí mismo un poquito de culpabilidad. Había sido muy injusto con ella en todos los aspectos de esa última relación y en su interior se había sentido mucho mejor al deshacerse de esas emociones negativas.

     Ahora solo le quedaba la parte más difícil de todas, conquistarla a ella…

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