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Destino II por ErikaD

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-Perdona…

-No te preocupes.-Agachó el rostro afligida.-Lo comprendo.

-No he dicho que no.-Ace empezó a aturullarse. ¿Qué le pasaba? Actuaba como si todavía siguiese siendo un chiquillo indeciso y estúpido. Tenía a la mujer de su vida y a la madre de su hijo delante pidiéndole su total unión y era incapaz de aceptarla al cien por cien por culpa de alguien a quien no quería realmente.

-De todas formas sabía que era una mala idea.-Ella sintió unas terribles ganas de llorar mientras se llevaba las manos al vientre y el pecoso comprobó cómo se le escapaba totalmente de las manos la situación.-Así que no importa…-No quería perderla pero su orgullo le impedía hacerle daño a Nojiko de esa forma.

-Neru escucha…-Intentó acercarse a la joven castaña con el rostro lleno de culpabilidad.

     Y en ese momento, la puerta del apartamento se abrió de par en par dando lugar al carismático amigo castaño que, con una felicidad absoluta, traía la citación de un juzgado para aquella misma tarde.

-¡Lo tengo!-Alzó el papel victorioso ante la pareja. Sin embargo en cuanto vio ambas caras de disgusto y agobio, descendió el folio mirándolos a uno y a otra, desconcertado.- ¿Qué ocurre? 

-Nada.-Neru fue la primera en contestar y en levantarse de su asiento cortando el tenso silencio que se había generado en el ambiente. Ace agachó el rostro serio y molesto consigo mismo.-Voy a recoger mis cosas.-La joven intentó sonreír al pasar por el lado de Thatch, pero aun así, no lo consiguió. El castaño la observó alejarse hacia la puerta que daba al pasillo.-Al final tenemos cambio de planes.

-¿Ah sí?-Ella asintió.

-Me llevarás a York. Estaré lista en media hora.-Thatch abrió los ojos de par en par mientras que Ace había alzado el rostro y clavado sus esferas grises en ella con un rastro de culpabilidad. Y sin que ninguno de los dos pudiese contestar, la joven se marchó dejándolos completamente solos.

-¿Qué diablos te pasa?-La indignación del castaño crecía por momentos. Observaba a Ace cabizbajo sentado en aquella mesa con un almuerzo que no se merecía.- ¡Es ella!

-Ya sé que es ella. No hace falta que me sermonees.

-Voy a hacerlo igualmente.-Ace resopló.- ¿De verdad vas a quedarte tan tranquilo mientras la pierdes?

-Escucha Thatch, una boda no es cualquier cosa. Se trata de unirme a ella para siempre. Sé que no habría nada mejor pero aun así, es demasiado precipitado. Y existe un importante problema en el que parece que no os habéis parado a pensar,-le miró a los ojos con la nariz arrugada,-todavía sigo saliendo con Nojiko.

-Pues llámala y haz lo que tengas que hacer.

-No es el medio adecuado. No puedo decírselo de esa forma tan cobarde.

-Si Nerumi se marcha, no volverás a verla. Ni a ella ni a tu hijo.

-Tampoco he podido disfrutar de ese embarazo como me hubiese gustado. Ni siquiera me lo dijo cuando debió hacerlo.

-Sabías que no podía. Sabías que estaba asustada. Estas siendo injusto e infantil.-Durante unos segundos el silencio se apoderó de la conversación.

-Tiene que existir otra solución.-Chistó Ace con la lengua.

-No la hay.-La seriedad de Thatch no pasó desapercibida por el pecoso que se llevó un par de dedos al puente de la nariz para masajeárselo. Su amigo colocó la citación del juzgado, para dentro de una hora, justo enfrente de él. Ace la observó con un rastro de pena en la mirada.

     Era lo que quería. Lo que siempre había deseado. Pero sabía que su razón estaba en lo cierto, no era la manera adecuada de hacerlo. Y él siempre había sido un hombre leal a sus principios a pesar de cometer grandes errores.

-No puedo hacerlo.-Terminó diciendo.-Tengo que ver primero a Nojiko, dejar las cosas claras entre los dos y después…intentarlo.

-No creo que haya un después. Además, ¿Qué le dirás exactamente a No-chan? ¿La verdad? ¿Vas a decirle que te has acostado con ella?-Eso era un punto en su contra.

-Se lo diré y pondré punto y final a lo que haga falta pero no de esta forma.-Thatch suspiró. Sabría que no había ninguna manera de convencerle de lo contrario.

-Es tu vida al fin y al cabo. Eres el dueño de esas decisiones.

-Tiene que haber alguna opción más para que…-Pero antes de que pudiese terminar, ambos amigos escucharon la puerta que daba a la calle cerrarse a cal y canto con un portazo fuerte y seco.

     Ace se levantó a toda velocidad mientras Thatch se quedaba absorto en el golpe.

-¡¿Neru?!-La llamó pasillo abajo pero no escuchaba ninguna respuesta por su parte. A toda velocidad se adentró en el dormitorio dándose cuenta de que todas sus cosas habían desaparecido.- ¡Thatch se ha ido!-Volvió al salón para colocarse una chaqueta a todo correr.-Voy a buscarla. No puede estar muy lejos.

-¿Y para qué lo harás?-Su amigo se cruzó de brazos observándolo seriamente. Ace clavó sus ojos en él.-No podrás salvarla.

     Esa afirmación se clavó como un puñal ardiente en su corazón y en su estómago.

-Quédate aquí si quieres o márchate. No me importa.-Sin decir nada más, el pecoso salió de su apartamento bajando las escaleras deprisa y sin pausa.

     Acababa de salir de casa, no podía estar lejos. Pero nada más pisar la acera de la calle, se encontró con quién menos esperaba bajando las maletas de un taxi.

-¡¡Ace-kun!!-La voz dulce y simpática de Koala le sobresaltó.

-¿Qué haces aquí? Acabas de fastidiarnos la sorpresa.-Sabo pagó al taxista y este siguió su camino. La enfermera le dio un fuerte abrazo que Ace correspondió completamente desconcertado.

-¿Cuándo habéis llegado?

-Ahora mismo, ¿no lo ves?-Su hermano sonrió y ambos chocaron las palmas de sus manos. A pesar de la situación en la que se encontraba, el pecoso imitó la sonrisa del menor.

-No has cambiado ni pizca en este mes y medio. Teníamos muchas ganas de verte, ¿a que sí?-Sabo asintió a la afirmación de su compañera.

-Bueno, ¿podemos subir? O nos quedaremos aquí abajo para siempre.-Bromeó el rubio. Ace suspiró mirando a un lado y a otro de la calle. La castaña había desaparecido por completo, otra vez. Sintió un resquicio de remordimiento apoderarse de su alma y más cuando miraba a Koala y su entera cara de felicidad.

     Sabía que Sabo le había contado que estaba hablando con Neru últimamente por vía telefónica. ¿Qué haría cuando supiera lo que acababa de ocurrir? Le odiaría por completo. Definitivamente era un tremendo idiota.

-Claro, subid. Thatch está en casa,-avisó a su hermano menor,-puede abriros. Yo voy a ir a por algo de café para merendar. Dadme diez minutos.-La pareja se adelantó al moreno totalmente despreocupada.

     Ace sacó el teléfono móvil, marcó su nuevo número y llamó. Comunicaba. Colgó suspirando y observó fijamente la pantalla de su teléfono, deprimido. Una vez más, su orgullo había ganado la batalla. Y parecía que sería la última.

                                                              ……………

     En cuanto llegó a la puerta de su antiguo hogar sintió como el nudo que le apretaba la garganta se afianzaba con fuerza. Alzó la mano hacia el timbre, completamente temerosa. Sabía que si volvía a entrar en ese lugar, había una gigantesca posibilidad de no salir jamás de él. Aun así, tenía que intentarlo.

     Eso la aterrorizaba. Sin embargo, debía ser sincera con Law definitivamente. No había vuelta de hoja.

     Lo había oído todo en el apartamento. Cada afirmación y pregunta de aquellos dos amigos que intentaban entenderse. No cambiaría la opinión de Ace aunque hiciese lo imposible. Él era orgulloso e inseguro. Nojiko siempre le haría dudar. Sabía que no podría estar con él, pero ya ni siquiera le importaba. Lo único que quería era estar sola y tranquila. Cuidar a su hijo y no tener ningún problema más con los hombres.

     Ese rechazo había sido la gota que colmaba el vaso.

     Así que escaparía de Law. Escaparía de todos y volvería a casa con su familia en York. Eso era lo había decidido hacer. Ella tenía todo el derecho del mundo a encontrar su paz. 

     Definitivamente, tocó el timbre una vez esperando paciente con su bolsa de viaje entre los dedos y el alma en un puño. Dos minutos después, Mira abrió la puerta y la observó con los ojos abiertos de par en par completamente sorprendida.

-Señorita…ha vuelto…

-Eso parece.-Le dedicó una pequeña sonrisa de resignación.

-Pase, el señor está arriba.-Esa información comenzó a ponerla nerviosa.-Iba a partir hacia York a buscarla en media hora, se alegrará de que haya regresado tan pronto.

-Subiré.-Soltó la bolsa sobre el suelo y se quitó la rebeca de hilo negro que llevaba puesta.

-¿Quiere algo de almorzar?

-Ya he comido. Gracias Mira.-Sin más, la joven de cabello oscuro asintió internándose de nuevo en el pasillo en dirección a la cocina.

     Una vez completamente sola, Neru observó la escalera asustada. Cerró los ojos e intentó calmar la inquietud de su corazón.

-Tranquilízate…-Se susurró en voz alta. Poco a poco comenzó a subir las escaleras sintiendo como cada peldaño parecía mucho más alto que el anterior. Parecían interminables.

-Nerumi, ¿estás aquí?-Pero pudo oír la voz de Law al final de los escalones mucho más cercana de lo que parecía estar. Alzó el rostro hacia él. No parecía ni pizca de sorprendido.

-Sí. He vuelto.-Se paró a dos escalones de él.-Quiero que hablemos.-Le miró a los ojos con una determinación totalmente impropia de ella. El moreno la analizó de arriba abajo. Parecía que todo estaba en su sitio sin embargo, había un brillo diferente en sus esferas esmeraldas.

-Por supuesto.-Law avanzó por el pasillo hasta llegar a la puerta del dormitorio que ambos compartían. Ella le siguió.

     Nada más pisar la habitación, Nerumi cerró la puerta quedándose de pie justo enfrente de él. El médico se había sentado sobre el colchón.

-No me has dicho que regresabas esta mañana. Pensé que esperarías a que yo llegara.

-Law.-Ninguno de sus regaños le interesaba. Ya no.-No he estado en York.-Esa noticia no sorprendió al moreno lo más mínimo.

-Lo sé.

-Mejor. Así puedo ahorrarme muchos detalles.-Estaba siendo tan fría como él mismo. Nada le merecía la pena.

-Me dan igual cada uno de ellos. Lo importante es que has vuelto a casa. Eso significa que has tomado una decisión.

-Esta no es mi casa. Y sí, he tomado una decisión.-Un minuto de silencio interrumpió la extraña y distante conversación que estaban manteniendo.-No voy a volver con Ace.-Law tragó saliva.-Pero tampoco voy a volver contigo.-Ese detalle si le sorprendió un tanto.

-¿Qué quieres decir?

-Que volveré a casa junto con mi familia en York esta misma tarde. Que me quedaré allí con ellos todo el tiempo que me reste si es necesario para poder volver a ser feliz. No quiero saber absolutamente nada de ninguno de los dos.-Las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas lentamente.-No estoy ligada a ninguno así que, soy libre de hacer lo que quiera. Espero que lo entiendas. Y si no, espero que me dejes tranquila de una vez.-Calló aguardó expectante la respuesta del moreno.

-No quiero que te alejes de mí.

-Me da igual lo que quieras. Yo no soy tuya. No puedes obligarme a quedarme contigo. Mi familia no te dejará hacerlo. Es hora que haga lo que yo quiera con mi vida.-Casi parecía una amenaza, pero le daba igual.

     Era como si hubiese perdido la poca fuerza que le quedaba para luchar por cualquier situación. Estaba completamente decidida a seguir su propio camino sola. Sin rechazos, sin sufrimiento, sin nadie que se sintiera culpable o la odiase. Sola ella y su hijo. Eso era lo único que quería. Al ver que el médico solo la miraba fijamente, sintió que era el momento de marcharse. Parecía que por fin, no pondría ningún impedimento para dejarla ir.

-Ace… ¿te ha dejado?-Pero Law aun sentía curiosidad por saber qué había hecho ese fotógrafo para que ella tomase esa decisión tan drástica.

-Supongo que Nojiko está por encima de mí ahora.-Imaginó. Aquella afirmación no estaba confirmada. Pero era lo de menos.-Me dejarás ir, ¿sin más? Después de todo lo que hiciste por apartarme de su lado. ¿Cómo puedes asegurar que no te estoy engañando para volver con él?

-Porque sé que si hubieses tomado esa decisión no estarías aquí. Habrías cogido un avión rumbo a París con él. Tú lo has dicho. No eres mía. Nunca nos llegamos a casar y nunca firmamos ningún papel. Eres completamente libre de hacer lo que te plazca. He comprendido con el tiempo que nunca podré arrastrarte a mi lado para siempre. Serías infeliz.

-Lo sería.-Los dos se miraron a los ojos con un atisbo de tristeza. Por fin, su relación extraña y tóxica había llegado a su fin.

-¿Quieres que te lleve a la estación de tren?-Pronunció el médico tras un tenso silencio.

-Puedo coger el autobús. Gracias.-El conformismo de Law la hizo dudar, sin embargo, parecía que él también necesitaba liberarse un poco de aquella situación por un motivo u otro. Eso era lo de menos. Así que se giró sobre sus pies en dirección a la salida.

-Siempre te querré Neru.-Antes de que girara el pomo, la joven detuvo sus movimientos.-Me has hecho muy feliz aunque no te lo haya demostrado. Siento que al final no haya podido ser.

-Y yo lamento haberte engañado.-Ni siquiera se giró para mirarle.-Quedémonos con la relación tan maravillosa que tuvimos durante la universidad.-Sin que ella se percatase, Law sonrió. 

     Sin decirse nada más, Nerumi salió del dormitorio hacia la planta baja. En cuanto bajó las escaleras se dio cuenta de lo fácil que había resultado todo. Cogió su macuto y observó detenidamente la casa por última vez antes de salir de ella para siempre.

                                                              ……………….

     Koala se levantó de su asiento sintiendo la tristeza sobre su piel. Cada vez estaba más y más convencida de que no habría forma de ver a su amiga feliz.

-¿Puedo tomar el aire?-Ace asintió cabizbajo. La joven enfermera se aproximó a uno de los balcones de la sala de estar y salió al exterior.

-Oi sé que ha sido una decisión muy complicada.-Le susurró su hermano poniendo una mano en el hombro.

-Todavía podemos intentar encontrarla.-Suspiró Thatch desde el sillón.

-No creo que quiera que la encuentre cuando se ha ido sin más.

-Tal vez lo haya hecho para que la siguieras.-Animó el rubio.

-¿Con qué excusa? No puedo casarme con ella. Tengo que ver a No en persona antes de decidir nada.

-Aun te quedan un par de semanas aquí en Londres, para cuando vuelvas a París Nerumi habrá regresado con Law. No creo que tengas otra oportunidad de llevarla contigo.-Susurró el castaño del tupé.-Ahora mismo estará montada en un tren dirección a York. Esta noche él llegará allí y será como si todo esto no hubiese pasado jamás.

-¿Y si vuelas este fin de semana a París y hablas con Nojiko?-Indagó Sabo.

-¿No es muy precipitado?-Ace parecía más sereno de lo que en realidad estaba. El nudo de su garganta le asfixiaba.

-No lo creo. Solo es una semana lo que queda por delante.

-Yo puedo acompañarte.-Se ofreció Thatch. Ambos hermanos le miraron sorprendidos. Él sonrió.-Le tengo mucho aprecio a Nojiko. No sé si querrá verme, pero al menos te asegurarás de que no estará sola.-Miró a Ace a los ojos.

-¿Y si ella rehúsa?-Interrogó el pecoso.

-No tienes otra alternativa si quieres hablar con ella en persona. Y menos si tienes que hacerlo con tanta urgencia.-Argumentó Sabo.

-Muy bien, volveré a París el viernes. El sábado estaré de nuevo aquí. Sé dónde vive Law. Iré y la buscaré aunque me meta en problemas, no me importa absolutamente nada ese detalle.

-De todas formas sigo sin comprenderte.-Thatch se levantó del sillón.-Te da igual decirle cosas horribles a la cara, no te importa meterte en problemas por Neru y sin embargo, has permitido que se marche.-El castaño avanzó por la sala de estar en dirección a la salida de aquel apartamento.-Sinceramente creo, que ahora hagas lo que hagas, ella no volverá…Hablamos mañana por teléfono. Descansad.

     Sin más, se marchó del lugar dejando tras de sí un silencio desconsolador.

-Thatch aun quiere a Nojiko.-Le comentó Sabo a su hermano.-Sé nota más de lo que imagina.-Sonrió.

-Debí decirle que sí.-Ace suspiró llevándose una mano a la frente despejada de su melena oscura salvo algún que otro mechón.

-Todos podemos equivocarnos. No creo que Neru te haya dejado de querer por eso, de repente.

-Pero la he defraudado. Estoy convencido de que cada parte de ella piensa que soy un completo imbécil. No se habría marchado si yo me hubiese enfrentado a esa decisión con valentía.

-Has seguido a tu instinto. No eres un cobarde por eso. Dice mucho de ti querer hacer las cosas bien con las dos. Además era excesivamente precipitado.-El rubio observó a su hermano mayor mirar con detenimiento el lugar donde se encontraban. Una sonrisa nostálgica se apoderó de él.

-La próxima vez, iré yo y se lo pediré.

-Puedo ayudarte si quieres.-La voz de Koala se alzó detrás del sofá. Ambos la vieron apoyar sus codos contra el respaldo con una diminuta sonrisa. Ace sintió la culpabilidad reconcomer más su piel.

-Perdóname.

-Neru ha seguido enamorada de ti durante estos cinco meses en los que no sabía si quiera como estabas o qué sentías. No creo que nada pueda romper el vínculo que os une aunque salga huyendo y se esconda en un rincón esperando que alguien la consuele. Tú mismo sabes lo dura que es. No las tengo todas conmigo pero creo que te aceptara. Y para ello necesitarás más que una disculpa tan deprimente como esa.-Amplió su sonrisa. Ace la siguió.

-Gracias.

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