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Destino II por ErikaD

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-Y eso es lo que ocurre.-Thatch les miraba serio sentado sobre uno de los sillones del salón con una taza de café en mano.-El único plan factible que se me ocurre es huir del país.-Ace observó a Nerumi cabizbaja sentada a su lado en el sofá.

-Huir es una completa locura. Law podría poner una denuncia sobre un secuestro o algo así y saldrías perdiendo.-El castaño le miró fijamente.

-En París están mis hermanos y muchos amigos nuestros. Allí somos más fuertes.

-No se trata de fuerza Ace. Se trata de ser más inteligentes que él.

-¿Y si Thatch me lleva a York y regreso? Una vez de vuelta podría intentar escapar de nuevo, supongo.

-Sabe que estoy en esta maldita ciudad. Lo primero que hará si desapareces es buscarte aquí. Estoy convencido de que ya sabe dónde vivo.-Neru le miró llena de dudas mientras que él se cruzaba de brazos serio.

-Lo primero que tienes que hacer entonces si no quieres que sospeche de ti, es marcharte a trabajar. Neru y yo inventaremos alguna alternativa. Tenemos toda la mañana.

-No voy a irme sin saber qué ocurrirá.-El pecoso frunció el ceño a disgusto.

-Ace, Thatch tiene razón.-El nombrado la miró a los ojos luego, suspiró.-Por favor.

-De acuerdo.-Se incoporó del sofá.-Pero en cuanto sepáis qué quereis hacer informadme inmediatamente.-Se colocó una chaqueta.

-Te avisaremos e cuanto sepamos algo.-Thatch le dedicó una bonita sonrisa a la peiodista que suspiró algo más relajada.

-Muy bien, nos veremos al medio día.-Se acercó a Neru, le dio un beso en la frente y salió por la puerta del salón. Ambos escucharon como se iba sin decir absolutamente nada y una vez solos, la joven castaña volvió a sentir ganas de llorar.

-No existe una solución en la que ninguno salga herido. Lo sabes, ¿verdad?-Ella asintió notando como las lágrimas se desprendían de sus ojos sin poder controlarlas.-Si te quedas con Ace, Law sufrirá, si Ace se queda contigo, Nojiko se hundirá. Y si ambos os sacrificáis para que eso no pase, sufriréis los dos. Bueno, en este caso, los tres…-Se quedó observándola fijamente mientras lloraba y estrujaba sus dedos. Incluso en ese estado desconsolador era increíblemente preciosa. Sonrió, se incorporó y se agachó enfrente de ella.-Sé qué quiere Ace, pero también me gustaría saber qué opinas tú.

     La joven castaña le miró a los ojos intentando recobrar el ritmo cardiaco normal. Se llevó ambas manos al vientre sobre la camisa blanca que tenía puesta. Hacía algunas semanas que ya usaba ropa de premamá.

-Quiero que el único que no salga dañado sea él.-Thatch arqueó las cejas sorprendido.

-¿Él?

-Es un niño.-Nerumi pareció sonreír entre lágrimas. El castaño colocó ambas manos sobre el pantalón negro de la joven.-Lo único que quiero es decidir lo que sea mejor para él.

-¿Y qué crees que sería mejor?

-Ace.-Se mordió el labio un segundo.-Es su padre. Es la mejor opción. Pero…

-No quieres que le hagan daño, ¿es así?-Ella asintió.-Ace es más fuerte de lo que imaginas. En el instituto la gente le tenía pavor. Cuando se enfrentó a Law aquella vez no estaba en su mejor momento, pero ahora es diferente. Además tiene muchos amigos y sus hermanos le respaldaran haga lo que haga. Sé que no quieres que le hagan daño pero a veces es, inevitable para conseguir lo que queremos.-Tras esas palabras Nerumi notó que Thatch ocultaba algo más. Algo que se le escapaba por completo de las manos. Aun así lo dejó estar. Quizás lo averiguase después.

-Lo que yo quiero es terriblemente complicado.-Se apartó las lágrimas recuperando la quietud en su pecho.-Así que, ya he decidido qué voy a hacer.-Él sonrió.-Quiero que me lleves a York. Quiero volver al lado de Law.

-Eso es una estupidez.

-No voy a dejar que le hagan daño. Tiene una vida estupenda con Nojiko, un trabajo genial. Se recuperará y será feliz. Eso es lo único que necesito.-Thatch suspiró.

-Pero no es lo que quieres. No es lo mejor para tu hijo ni para ti. No puedes sacrificarlo siempre todo para protegerle.

-Sí que puedo y lo haré.-El castaño se incorporó pasándose la mano por el pelo. Estaba nervioso y frustrado. Sabía lo cabezota que podía llegar a ser esa mujer.

-Ace no dejará que lo hagas. Te buscará hasta encontrarte por cielo mar y tierra, ya lo sabes. Tiene que haber otro modo.

-No lo hay.

-Por supuesto que sí, solo tenemos que pensar detenidamente. Ace ya ha sufrido bastante, no se merece seguir haciéndolo.-Se cruzó de brazos mirándola serio.-No podrás recuperarte nunca al cien por cien después de haberle hecho algo así.

-¿Cómo lo sabes?-Nerumi le miró a los ojos.

-Porque yo fui el imbécil que se acostó con Nojiko cuando salía con él.-Confesó. Las esmeraldas de la mamá se abrieron de par en par sorprendidas y estupefactas.-Sé de qué va la historia y sé que no querría verte en mi lugar. Eres muy importante para él. Hay que encontrar otra solución.-Thatch le desvió la mirada sentándose a su lado en el sofá. Perdió sus ojos sobre la alfombra entrelazando los dedos de sus manos.

     El silenció se adueñó de la sala el tiempo suficiente para que Neru procesara la afirmación que acababa de escuchar.

-¿Por qué le hiciste algo así?-Aun no se creía que hubiese ocurrido aquello.

-No lo sé. Era joven e imprudente. Ella estaba hundida en aquel instante y se apoyó mucho en mí. Supongo que me dejé llevar.-La periodista le observó entristecida.

-¿La querías?

-Sí, llegué a hacerlo. Por eso fue más difícil. Por eso dolió más.-Recordar el pasado de aquella manera no era algo que a Thatch le encantase. Sin embargo, llevaba demasiado tiempo ocultándolo en su interior. Sabía que algún día saldría a la luz sin más remedio.

-Fuiste un poco cobarde.

-Lo sé. Tenía que habérselo dicho en el momento en el que empecé a ver a Nojiko de otra forma. Sin embargo, no me atrevía. Exactamente por el mismo motivo por el que tú quieres regresar con Law. Era mi amigo y no quería que sufriera por encima de todas las cosas. Sin embargo, era un error.

-Pero después de todo, ¿te perdonó?-Thatch sonrió resignado.

-Lo hizo. Pero no me sentí mejor. Todavía siento algunas veces su odio cuando discutimos. Además, me lo ha echado en cara alguna que otra vez. No le culpo en absoluto. Al final me di cuenta de que Nojiko fue un simple capricho de juventud y de que tiré un poco por la borda mi amistad con Ace sin quererlo. Aun así, han pasado los años suficientes como para creer que he recuperado bastante su confianza. Me deja a tu cargo.-Bromeó ampliando su sonrisa.-Supongo que quise uniros para resarcirme.-Alzó sus ojos oscuros para mirarla. Ella le devolvió la sonrisa.

-No te preocupes. Todos nos equivocamos. Es lo que tiene ser humano. Si no, fíjate en mí. Soy tan egoísta que deseaba no estar embarazada de Law para fugarme con él…

-Tal para cual.

-Eso parece…-Se sonrieron.

-Entonces, ¿te he convencido de que abandones la idea de marcharte con Law?

-Lo cierto es que no.-Rió.-Admítelo. No hay otra manera.

     Pero de pronto, al muchacho se le encendió la luz de la bombilla de las ideas.

-Sí que la hay.-Soltó entusiasmado.-Pero es precipitada y puedes hacer enfadar a mucha gente.-Esa última frase despertó la entera curiosidad de Neru.

-Soy atrevida, puedo con ello y no me importa para nada que se enfaden conmigo. Suéltalo.

-Quizás sea él el que se eche para atrás. ¿Podrías soportar algo así?-Ella sonrió divertida.

-¿Qué me vas a proponer? Me estás dando miedo.

-Cásate con él.

-¿Qué…?-Esa noción la había dejado más atónita que cualquier confidencia anterior.- ¿Casarme con él?-Todavía pensaba que Thatch no se tomaba enserio muchas cosas.- ¿Y sigo siendo yo la que propone ideas estúpidas?-Preguntó completamente incrédula.

-¿Por qué es algo estúpido? Si eres su mujer legalmente será imposible apartarte de su lado. Law no podría hacer nada en contra de vuestra unión y si lo hiciese, saldría perdiendo de cualquier forma.

-Ace no querrá hacerlo. Sigue saliendo con Nojiko así que será un rotundo no.

-Y sin embargo te buscó por tres hospitales antes de dar contigo y te sacó de la casa donde Law te tenía casi prisionera. Incluso se ha acostado contigo esta noche sabiendo qué supone eso en su relación con No. ¿Todavía tienes dudas sobre lo que quiere?

-El matrimonio es algo…-Sentía como la inquietud se apoderaba de su corazón.-…Son palabras mayores.

-¿Y qué?, un bebe ¿no lo es?-Arqueó las cejas y Neru sintió como su victoria se esfumaba.- ¿Vas a decirme que no es una buena idea? ¿Vas a convencerme de que no quieres vivir el resto de tu vida a su lado con vuestro hijo?-Le señaló el estómago.

     Por un momento, ambos se miraron a los ojos. Thatch con una impresionante sonrisa y ella intentando adivinar qué pasos tenía que seguir para salir airosa de esa situación.

-Confiesa.-Rió el castaño.

-De acuerdo. Casarme con él sería increíble.-Asintió definitivamente la de pelo rizado sintiendo la adrenalina subir por su cuerpo.-Pero, ¿dónde vamos a encontrar a alguien que nos case esta tarde? Es muy precipitado.

-Voy a salir.-Thatch se colocó una chaqueta a toda velocidad.-Iré al juzgado y amenazaré a quién esté allí para que no pase de hoy.-Nerumi se incorporó del sofá acompañándole hasta la salida.- ¿Llamas a Ace?

-No creo que el teléfono sea la mejor opción para pedirle matrimonio.

-Pues tienes toda la mañana por delante para hacer que sea un momento memorable.-Le dio un beso en la mejilla.-Traeré noticias.

     Thatch salió del apartamento y el silencio invadió cada rincón del lugar. Nerumi se quedó mirando la puerta de madera blanca con una sonrisa entusiasta en los labios. Se llevó una mano al vientre sintiendo el movimiento de su pequeño bebé. Era como si le hubiese transmitido toda la felicidad que sentía.

     Por fin las cosas parecían seguir su maravilloso curso.

     Rápidamente fue hacia la cocina donde se colocó el delantal y abrió la nevera. No tenía ni idea de cocinar, pero se esforzaría al máximo para sacar algo delicioso. Iba a ser un día muy importante…

                                                              …………….

     El avión despegó sin ningún tipo de dificultad. Parecía que sería un viaje tranquilo y relajado.

-¿Por qué no le has dicho a tu hermano que vamos?

-Si es sorpresa será mucho más divertido el resultado.-Comentó el rubio leyendo la revista del avión.

-Estoy nerviosa.-Confesó Koala. Sabo dejó a un lado su lectura y la observó con una sonrisa divertida.

-Cálmate.-Le agarró una de las manos.-Solo es tu amiga. En cuanto la veas estoy convencido de que no dejaréis de hablar y no querrás volver a verme en una temporada.-Suspiró fingiendo resignación.-No sé si soy yo el que tiene que estar  nervioso en realidad.-Koala rió.

-Sigo prefiriendo dormir contigo antes que con Neru-chan. No podrás perderme de vista tan fácilmente.

-Entonces puedo estar tranquilo.-Bromeó volviendo sus ojos hacia la revista.

     La joven enfermera se recostó sobre el incómodo asiento del avión volviendo sus ojos hacia el paisaje lejano que se veía a través de la ventanilla. Las nubes adornaban el cielo soleado. Sin duda era un viaje para disfrutar. Estaba deseando volver a reunirse con la que siempre consideró más que una amiga. Ver sus ojos, su sonrisa, oír su tono de voz…deseaba todo aquello desde que la dejó marchar hacía cinco meses hacia un destino incierto y abocado a un estado de tristeza permanente. Nunca debió permitir que saliera en busca de Ace.

     Sin embargo, al mirar a Sabo sabía que una parte de ella había hecho lo correcto. Si el pecoso hubiese muerto aquel día, sin necesidad, todo lo que habrían vivido hasta aquel instante habría estado plagado de pena y dolor.

     Se había dado cuenta de que a veces, las decisiones más duras son al final las más loables…

                                                              ………………….

     Los rizos de su cola alta caían simpáticamente sobre su espalda. Sentía su corazón latir con un poquito de fuerza más del habitual. No estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. Siempre imaginó que todo aquello sería al revés o en un lugar elegante repleto de preciosas vistas y un anillo de ensueño. Pero no sería así.

     Era la hora.

     Era el momento en el que se lanzaría definitivamente a la piscina que ella empezó a llenar poco a poco desde que le había conocido. Lo supo desde el instante en el que colocó la última copa sobre la preciosa mesa adornada con un mantel blanco para dos y pudo oír las llaves abrir la puerta del apartamento.

     Estaba más nerviosa que nunca.

     Thatch seguía sin aparecer, pero eso no le importaba. Estaba convencida de que tarde o temprano llamaría a la puerta con esa gran noticia que cambiaría su destino y la haría, por fin, feliz.

     Nada más entrar, Ace observó el romántico ambiente completamente desconcertado. Sin embargo, ella no dejaba de sonreírle con las manos entrelazadas en la espalda y una mirada repleta de inquietud e ilusión.

-Neru, ¿has cocinado?-El olor a pollo recién horneado no había pasado desapercibido para las fosas nasales del pecoso. Se quitó la chaqueta y se acercó a ella con una bonita sonrisa. De esas que son difíciles de obviar para el corazón.

-Sí, más o menos.-Se mordió el labio.- ¿Almorzamos?

-Claro.-Ambos se sentaron en la pequeña mesa del comedor.

-Si esta incomible puedes decirlo y pediremos pizza.-Rió la joven. Ace la miró a los ojos dándose cuenta de que algo tramaba. Toda esa alegría de repente después de lo que había ocurrido esa misma mañana, llamaba tremendamente su atención.

-No he recibido ninguna noticia vuestra y dado que Thatch no está aquí, imagino que algo habréis planeado.-Sirvió un par de copas de vino tinto.

-Algo sí. Hemos tenido bastante tiempo para meditar.-Los nervios empezaban a hacer mella en su voz, sin embargo, logró contenerlos. Ace bebió de su copa y se dispuso a saborear su plato que, dada la buena pinta que tenía a simple vista, parecía que no sabría nada mal.

-¿Y cuál ha sido el resultado?

-¿Puedo contártelo después de almorzar?-La sonrisa de la joven aplacaba cada vez más la ansiedad que tenía el moreno por ponerle punto y final a aquella complicación. Así que simplemente, asintió.- ¿Cómo te ha ido en el trabajo?

-Bastante bien. La revista que lanzaremos este jueves será una de las más vendidas de la semana. O eso es lo que esperamos.-Se llevó un trozo de pollo a la boca. Lo saboreó y se quedó completamente atónito cuando descubrió que estaba espectacular.-Esta impresionante, ¿cómo lo has hecho?

-Con mucho amor.-Bromeó la castaña.-Bueno, da igual, no voy a mentirte.-Ace la observó curioso.-No lo he hecho yo. Lo he encargado y simplemente lo he metido al horno el tiempo que dicen las instrucciones. El original sufrió las consecuencias de mi nefasta mano con la cocina. Nuestro hijo no sabe la que le espera.-Rió.

-Intentaré compensárselo.-Ella aumentó el ritmo de su carcajada y él, se quedó mirándola fijamente mientras reía con una enorme sonrisa. No había nada mejor que aquellos momentos con ella. Su corazón le gritaba que no existía nada que pudiera superar la felicidad que sentía en aquel instante todo su ser.

     Nada más terminar de almorzar y recoger un poco la mesa, se tomaron el postre, una rica copa de helado y Nerumi creyó que era el momento indicado para desvelarle el tan ansiado misterio que quería oír el fotógrafo desde que entró por la puerta.

-Oye Ace…-Sus ojos verdes se clavaron en los suyos oscuros como el carbón.-Creo que debería decirte la solución a qué hacer con Law antes de que te dé un ataque de nervios.

-No he preguntado por no insistir, pero menos mal.-Sonrió llevándose una cucharada de helado de chocolate a los labios.

     Neru sintió un fuerte pellizco apoderarse de su garganta. Las mariposas de su estómago revoloteaban sin cesar. Acercó su mano derecha a la izquierda de su acompañante para rozarla con cariño fijando así toda su atención en ella.

-Hemos pensado muchísimo sobre qué sería lo más acertado y sobre cómo hacerlo dañando a la menor cantidad de personas posibles. Pero no hemos dado con la clave realmente. Habrá consecuencias negativas para unos o para otros al fin y al cabo. Sin embargo, si lo que queremos es estar juntos sin que nadie se interponga entre nosotros y que Law no me arrastre con él o no pueda tomar represalias contra mí o contra ti, ni siquiera legales, solo se nos ha ocurrido una cosa.

-¿Qué…?-Preguntó inseguro por quitarle tensión al momento.

-Ace escucha, eres la persona más maravillosa e increíble que jamás he conocido. Una de las pocas en las que puedo confiar. Alguien que sé lo que es capaz de hacer por protegerme y cuidarme. Nadie me ha querido tanto como tú y yo no he amado a nadie como a ti. Creo que nuestro camino se ha vuelto a unir por un complot del destino. Que este bebé es una señal del compromiso que siempre tendremos el uno con el otro. Desde que te conocí he tenido la sensación de que nosotros, lo que sentimos supera al tiempo y que cuando me vaya de este mundo volveré a otro y querré enamorarme de ti otra vez. Así que, ¿por qué rehusarme o evitarlo?-Él la miraba completamente sin aliento. Imaginaba qué tipo de petición vendría a continuación.-Cásate conmigo.

     Nerumi sonrió feliz y Ace sintió como el tiempo se detenía por completo un instante. Observó su completa felicidad ante su bonita declaración. Pero algo dentro de él se revolvió. Esa petición era un sueño, algo totalmente fascinante. Sin embargo…

-Neru…eso es…-No sabía qué contestar, qué decir. Su declaración de intenciones había sido abrumadora. Se había esperado cualquier tipo de plan, todo menos aquel. Suspiró agobiado mirando hacia todos lados intentando encontrar la respuesta apropiada a lo que sentía.-No sé qué decir…

-Di que sí.-Ella se acercó un poco más a él con esa sonrisa brillante y perfecta. Esa que parecía merecerse cada vez menos a medida que pasaba el tiempo. Y, a pesar de que quería decir lo correcto, sus labios le jugaron una mala pasada.

-Nojiko...-En cuanto pronunció ese nombre, Neru deshizo el contacto. Su sonrisa se esfumó y él se mordió la lengua cerrando los ojos sintiendo como acababa de estropear todo lo que ella había dicho. Sentía el remordimiento fundirse con él. 

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